Está en la página 1de 16

¿Qué importancia tienen la caída de la dinastía Qing y el establecimiento de la República

de China, para comprender el estado actual de la China contemporánea?

https://www.google.com.ec/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=5&ved=0ahUKEwj
GyZGQrYXXAhUH6SYKHaBtCaUQFghDMAQ&url=https%3A%2F%2Fdialnet.unirioja.es%2Fdes
carga%2Farticulo%2F3264032.pdf&usg=AOvVaw26o3chk-X9NC4A6zI6Rbxp

Pregunta 2: ¿Cómo evalúa el balance en materia social, económica y política generado


con la implementación del «Gran Salto Adelante» y la «Revolución Cultural»?

En 1958 comenzó en China uno de los momentos más oscuros y olvidados del sigloXX.
Mao Zedong lo llamó el Gran Salto Adelante. Era en realidad la tan aplazada campaña de
colectivización de la tierra en todo el territorio chino.
Se trataba básicamente de lo mismo que había impulsado Stalin en los 1930s, y aunque
Mao estaba convencido que con su introducción de la movilización de las masas superaría
asus vecinos, obtuvo resultados parecidos. Todos los campesinos chinos fueron ingresados
por la fuerza en granjas comunales, en las cuales el tipo y la cantidad de la producción eran
indicados desde Beijing en una economía supuestamente planificada a la perfección. El
frenesí propagandístico, al igual que en la Unión Soviética, hizo que las distintas granjas se
peleasen por demostrar a Mao quién producía mejor, por lo que los resultados se inflaban
hasta diez veces con tal de satisfacer al líder.
En la era imperial la propiedad también estaba sujeta a la voluntad del Estado, pero de
forma distinta: sólo entre un quince y un veinte por ciento de la producción debía serle
entregada. Ahora la totalidad de la misma tenía que ser rendida a las autoridades, que se
ocuparían de distribuirla.
La resistencia del campesino promedio chino a que la poca propiedad que tenía fuese
expropiada fue masiva. Para colmo, ante los pésimos resultados del nuevo sistema que
eran previsibles excepto para el Partido Comunista- Mao decidió que la culpa era de los
propios campesinos, que por egoísmo o pereza arruinaban la producción agrícola. La purga
se intensificó. La posesión de cualquier objeto o propiedad era evidencia suficiente como
para ser acusado precisamente de ser un fu nong: un “propietario” o “burgués” - similar a
los kulaks en la Unión Soviética - y por extensión susceptible a ser asesinado por el Estado.
Millones de objetos básicos como sartenes, teteras, palas, techos o arados fueron fundidos
para contribuir a la nueva producción industrial. Asimismo, se ordenó una tala masiva de
madera, que devastó el campo chino durante décadas.

A esto se sumó la ineficiencia del colectivismo en sí. El gobierno chino acaparó la poca y
mala producción agrícola de sus campesinos-esclavos, pero retuvo el suministro que debía
ir a las tiendas y las empresas que las procesarían. El resultado fue una catástrofe humana.
Entre 1958 y 1959 China vivió una de las más severas hambrunas de su historia, en pleno
siglo XX. Los muertos de toda la campaña de colectivización, entre ejecutados por
resistirse, ser “contrarrevolucionarios” o “enemigos del Estado”, y aquellos víctimas de la
hambruna, alcanzaron los treinta millones de personas.
El impacto fue particularmente severo en las provincias centrales del país; incluso llegó al
pueblo del cual Mao era oriundo, Shaoshan. En el condado de Pingyuan la ración de arroz
se redujo a apenas cien gramos diarios, menos de lo que obtenían los ciudadanos
asediados de Leningrado durante la Segunda Guerra Mundial.
En el período también se transfirieron permanentemente a categorías enteras de
personas, ya sea a campos de trabajos forzados, campos de concentración o ciudades
distintas de las que habitaban. Los estimados que cita Becker oscilan alrededor de los
ochenta millones de personas en apenas unos años a principios de los 1960s – quizás el
mayor movimiento de su tipo en la historia. La red de campos fue llamada laodong gaizao,
o reforma a través del trabajo - muy similar al archipiélago de la GULAG denunciado por
Aleksandr Solzhenitsyn algunas décadas después.

La siguiente campaña de Mao Zedong fue llamada la Gran Revolución Proletaria Cultural
de 1965. Aún hoy no existe consenso entre los historiadores sobre qué fue o qué ocurrió
exactamente en dicho período. Lo que sí se sabe es que Mao, siempre temeroso del
estancamiento burocrático que observaba en la Unión Soviética, tenía una necesidad
compulsiva de gobernar en “modo revolucionario”. Su decisión fue sustraerse del mando
diario y permitir a su esposa Jiang Qing y a Kang Sheng que dirigiesen a las agrupaciones
juveniles y a otros sectores del Partido Comunista, que impulsaban una campaña de
revisión de todos los aspectos de la cultura y la política chinas. Se les dio permiso para
juzgar, sentenciar y ejecutar según les pareciese a las distintas víctimas de los graves
crímenes -generalmente imaginarios- que Mao denunciaba desde Zhongnanhai.
Las “sesiones de autocrítica”, así como las dramáticas secuencias de expiación de pecados
revolucionarios y condena masiva a las “malas hierbas” se sucedieron por todo el país. La
modalidad teatral y la participación forzosa de la población fueron elementos en común
con otros regímenes totalitarios, como el nacional socialista de Alemania o los comunistas
de la Unión Soviética y Corea, por no mencionar el ficticio de 1984 y sus frenesís de
violencia llamados “Two Minutes Hate”.

Por toda China se repetían escenas de violencia callejera lanzadas por los Guardias Rojos,
células desorganizadas de jóvenes comunistas que sólo respondían a la esposa de Mao,
Jiang Qing, y al gran represor Kang Sheng. Todo se hacía en nombre del recluido Mao
Zedong, aunque la violencia no tenía orden ni sentido particular. Cualquier persona podía
ser culpable de ofensas contrarrevolucionarias. Incluso llegó a haber guerras, con tanques
y bombardeos aéreos incluidos, entre fábricas de armas rivales.

En este período murieron nuevamente varios millones de personas, casi todas ejecutadas
por el Estado o el Partido Comunista -siempre indistinguibles en China. Numerosos altos
mandos del gobierno fueron sometidos a humillaciones públicas y purgados - entre ellos el
Presidente de la República, Liu Shaoqi. También se purgó a un hombre llamado Deng
Xiaoping, cuyo pueblo de origen fue destruido y que fue enviado a labrar los campos.
Johnson (1988) la llamó “la más grande caza de brujas de la historia”.

Para cuando se daban los últimos retazos de la Revolución Cultural a mediados de los
1970s, China había vivido muchas peripecias. Mao Zedong seguía siendo el dictador
absoluto y mantenía su necesidad de reinventarse periódicamente. Su última iniciativa
sería también la más inusual de todas: un entendimiento con Estados Unidos, el histórico
enemigo del comunismo y el responsable de la muerte de su propio hijo en un bombardeo
aéreo en Corea.

https://dspace.ort.edu.uy/bitstream/handle/20.500.11968/2789/documentod
einvestigacion49.pdf

Pregunta 3: ¿Cómo evalúa la relación entre «Unión Soviética - Rusia» y China tras la
Segunda Guerra Mundial, en términos geopolíticos, diplomáticos y de relaciones
internacionales?

El triunfo de la revolución comunista en China había llevado la firma de un tratado de


alianza con la URSS en 1950 y, tras la muerte de Stalin, Kruschev había viajado a Pekín en
1954, llegando incluso Moscú a comprometerse secretamente en 1957 a ayudar a China
para obtener la bomba atómica.

Sin embargo, las nuevas políticas que lanzó Kruschev, la desestalinización y la coexistencia
pacífica, terminaron por separar a dos naciones que por largas tradiciones históricas
competían en su papel de potencias. La coexistencia pacífica era opuesta a una política
china que aún creía en el valor de la revolución mundial y no aceptaba que la URSS, una
vez alcanzada la paridad nuclear, planteara la competencia con occidente desde una
perspectiva esencialmente económica. La desestalinización era vista en Pekín como el
abandono de los principios del marxismo-leninismo en una vergonzante política
"revisionista".

El proceso de ruptura entre los dos gigantes comunistas se fue articulando en diferentes
pasos:

 En 1958 la China Popular bombardeó los islotes de Quemoy y Matsu en el estrecho


de Formosa. Mientras Taiwan (la China Nacionalista de Chiang Kai Chek) era
apoyado por EE.UU., la URSS mantuvo una actitud distante. Mao acusó al Kremlin
de haberse convertido en un aliado objetivo de EE.UU., mientras que Moscú
denunció el aventurerismo chino mortalmente peligroso en la era nuclear.
 La visita de Kruschev a Pekín en 1959 hizo que se visualizaran las crecientes
diferencias: los expertos soviéticos fueron repatriados, los estudiantes chinos en
Rusia enviados a casa, se interrumpieron las acciones de cooperación. El más
pequeño y pobre de los países comunistas europeos, Albania, firmará un acuerdo
con China en enero de 1962, abandonando la órbita soviética y entrando en una
alianza con China.

El conflicto ideológico se convirtió pronto en un típico conflicto entre potencias:

 En el choque fronterizo por la región del Tibet entre China y la India en 1962,
Moscú optó por apoyar al gobierno de Nueva Delhi.
 Mao acusó a la URSS de "capitulacionista" tras la crisis de los misiles en Cuba en
1962.
 En 1964, la China Popular ensayó su primera bomba atómica, lo que dio al
enfrentamiento una nueva dimensión.
 En 1969, estallaron incidentes fronterizos sangrientos en el rio Ussuri.

La nueva situación fue aprovechada por unos EE.UU. debilitados por la guerra del Vietnam.
Kissinger en 1971 y el presidente Nixon en 1972 visitaron Pekín normalizaron las
relaciones, lo que permitió que la China Popular ingresara en la ONU como miembro
permanente del Consejo de Seguridad en la lugar de Taiwan.

Indochina fue otro gran escenario de la pugna chino-soviética mediante aliados


interpuestos. Vietnam, sólido aliado de la URSS, se enfrentó con el régimen de Khmer
rojos en Camboya, apoyado por China. El conflicto degeneró en acciones armadas en 1979.
La invasión vietnamita de Camboya que acabó con el cruel régimen de Pol Pot fue
contestada con ataques militares chinos en el norte de Vietnam. Por primera, vez dos
países que se proclamaban comunistas hacían la guerra.

La llegada de Gorbachov trajo una mayor distensión que, sin embargo, no llevó a una
plena normalización de las relaciones. Ambos países han seguido en adelante evoluciones
bien diferentes: mientras que la URSS se derrumbaba y desaparecía, Pekín se mantenía
como la única potencia comunista.

http://www.historiasiglo20.org/GLOS/cismachinaURSS.htm

111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111111

China y Rusia han desarrollado una confianza estratégica y política mutua de alto nivel.
Ambas naciones han resuelto los conflictos fronterizos históricos y han convertido la
línea fronteriza de 4.300 kilómetros de longitud en un vínculo de amistad entre ambos
pueblos.

Tras el desplome de la Unión Soviética (URSS), con la cual la República Popular China
(RPCh) sostenía relaciones diplomáticas desde 1949, el Gobierno chino reconoció el 24
de diciembre de 1991 a la Federación Rusa como sucesora legal de la URSS.

Desde entonces mantienen en buenas condiciones las relaciones bilaterales, adquiriendo


en los últimos años un carácter especial, basada en la confianza y la igualdad de
derechos.

Analistas y expertos internacionales reconocen que este fortalecimiento de vínculos


tanto comerciales, como políticos y militares puede interpretarse como una estrategia
económica y sobre todo geopolítica para enfrentar a los poderes hegemónicos de
occidente.

Alianza económica

La cooperación económica ruso-china es una importantísima parte integrante de las


relaciones bilaterales: China es, desde el año 2010, el socio comercial más importante
de Rusia, la que a su vez se encuentra entre la veintena de los socios comerciales
principales de la RPCh, en 2016 se vio en el 14 puesto.
El proyecto chino "Un cinturón, una ruta", en el cual Rusia tiene una fuerte
participación y al que se opone EE.UU., es visto por muchos como una iniciativa
puramente económica y comercial, que se centra en enormes proyectos de
infraestructura, principalmente de transporte y energía: carreteras, puentes, gasoductos,
puertos, ferrocarriles y centrales eléctricas.

“Rusia coronó una potencia militar impresionante y no menos económica. Sin dudas
esta relación con China es un escenario que configura una geopolítica exterior
diferente”, afirmó Basem quien recordó que este contexto despoja a Estados Unidos de
su poder hegemónico mundial.

Tajaldine aseguró que China también juega un papel importante y significativo puesto
que en los últimos años los grandes poderes internacionales, Fondo Monetario
Internacional, Banco Mundial, la reconocen como una gran potencia económica. "La
primera potencia en cuanto a balance comercial que ha desplazado a EE.UU. restándole
en el plano concreto y efectivo su hegemonía también económica."

Política exterior: en defensa de multipolaridad mundial

China y Rusia, afirma Basem Tajaldine, son dos países que sin dudas enfrentan la
política exterior dominante del Gobierno estadounidense.

La posición común de Moscú y Beijing, lo reflejan: ambos apoyan la legitimidad del


Gobierno de Bashar al Assad, abogan por la solución del conflicto en Corea del Norte
por medios políticos y diplomáticos y se oponen firmemente al despliegue del sistema
THAAD de Estados Unidos en Corea del Sur. Al respecto, el propio presidente Xi ji Pin
aseguró que "daña gravemente los intereses estratégicos de seguridad de China, Rusia y
otros países de la región.

Tajaldine precisa que ambas naciones han entendido que, "solo marchando de la mano y
en razón del respeto a los intereses propios, al derecho internacional, podrían hacer
frente a la embestida imperialista de norteamérica".

El analista recuerda que Estados Unidos amenaza con sus bases militares las fronteras
rusa y china, por este motivo estos países “entendieron que complementando primero
sus economías y sus capacidades politicas, económicas y militares podrán llegar a hacer
frente a esta realidad, en defensa de su soberanía y de sus propios intereses”.

https://www.telesurtv.net/news/Relaciones-politicas-economicas-militar-entre-China-
y-Rusia-20170704-0024.html
Pregunta 4: ¿Cómo evalúa la relación entre los Estados Unidos y China tras la
Segunda Guerra Mundial, en términos geopolíticos, diplomáticos y de relaciones
internacionales?

Las relaciones entre EEUU y China, ciertamente, han sido de lo más variadas y
complejas. No en vano, durante la Segunda Guerra Mundial y al finalizar ésta, la
República de China era una estrecha aliada de EEUU, siendo liderada por el General
Chiang Kai-Shek del Kuomintang. Sin embargo, dicha relación se desvaneció tras
concluir la Guerra Civil china (1946-1949), entre nacionalistas y comunistas, que
supuso la instauración de la República Popular de China (RPC) después de la victoria
del Partido Comunista Chino(PCCh) bajo la batuta de Mao Zedong. Victoria que
conllevó la consiguiente retirada del Kuomintang a la isla de Taiwán y, al mismo
tiempo, a la inclusión de la China continental en el bloque comunista erigido por la
Unión Soviética (URSS), en sintonía con el incipiente contexto de la Guerra Fría.

(continúa)

http://www.asiared.com/es/downloads2/17_3-s_lalinde-1.pdf

El espejo de la historia de las relaciones entre China y Estados Unidos refleja desde un punto
de vista el cambio en la situaci髇 internacional durante el pasado siglo. En el siglo XXI, un
desarrollo constante, estable y bueno de los lazos entre ambos paíes contribuir a incrementar
la paz, la prosperidad y el progreso mundial.

En la primera mitad del siglo XX, empezando con la intrusión en Beijing de las Fuerzas Aliadas
de las Ocho Potencias, el pueblo chino sufrir, en toda su extensi髇, los abusos de las potencias
occidentales, incluyendo los de Estados Unidos. Despu閟 de estallar la Guerra Pac韋ica en
1941, los Estados Unidos y China formaron una alianza antifascista. La exitosa cooperaci髇
entre China y los Estados Unidos en la guerra antifascista indic� por primera vez en la historia
que las relaciones entre ambos pa韘es jugaron un papel importante en salvaguardar la paz
nacional y mundial.

Despu閟 de ganar la guerra, los Estados Unidos realizaron una estrategia anticomunista al
ponerse del bando de Chiang Kai-shek en la guerra civil. Durante m醩 de 20 a駉s despu閟 del
nacimiento de la Nueva China, los Estados Unidos se adhirieron a su pol韙ica de contenci髇 y
de hostilidad hacia China. Realizaron un envolvimiento militar y un bloqueo econ髆ico contra
China, y apoyaron las autoridades de Taiwan en su usurpaci髇 del voto de China en las
Naciones Unidas. En los a駉s 50, China y los Estados Unidos mantuvieron un pulso de vida o
muerte en el campo de batalla coreano; el pueblo chino gan� la Guerra al resistir la agresi髇
de Estados Unidos y poder ayudar a Corea.
En 1968, despu閟 de ser elegido presidente, Nixon empez� a ajustar gradualmente las
relaciones con China para sacar a los Estados Unidos del barro de la Guerra de Vietnam y hacer
frente a la expansi髇 de la Uni髇 Sovi閠ica. En 1972, "la diplomacia de cooperaci髇" de ambos
pa韘 y la visita secreta de Henry Kissinger a China abrieron el preludio a las nuevas relaciones
entre los dos pa韘es. En 1972, el presidente Nixon realiz� exitosamente su visita a China,
durante la cual China y los Estados Unidos firmaron el Comunicado de Shanghai.

Despu閟 de que Jimmy Carter fuera proclamado presidente, los dos pa韘es firmaron el
Comunicado sobre el Establecimiento de Relaciones Diplom醫icas entre China y Estados
Unidos en diciembre de 1978. El 1 de enero de 1979, ambos pa韘es realizaron formalmente la
normalizaci髇 de las relaciones, y as� se empez� un nuevo cap韙ulo en los anales de las
relaciones entre los dos pa韘es. Entre el 25 de enero y el 4 de febrero de ese mismo a駉, Deng
Xiaoping, el principal constructor de la reforma y apertura de China, visit� los Estados Unidos,
lo que provoc� un gran revuelo entre tanto gobernantes como la misma gente de la calle;
"una pasi髇 por China" sin precedentes se apoder� de la vasta tierra de los Estados Unidos.

La normalizaci髇 de las relaciones entre los dos pa韘es, que se inici� seg鷑 el proceso de
apertura y reforma de China, a馻di� un 韒petu impresionante a estimular los lazos entre
China y EE.UU. En los a駉s 80, juntamente con la expansi髇 provocada por la apertura de
China al mundo, los intercambios entre China y Estados Unidos en los campos de la pol韙ica,
econom韆, ciencia y tecnolog韆 y cultura han incrementado de forma activa.

Sin embargo, las relaciones entre ambos pa韘 no fueron ni calmadas ni cordiales durante este
periodo, puesto que se dieron luchas incesantes entre ambos lados por temas como el de
Taiwan, comercio y propiedad de derechos intelectuales. En marzo de 1979, poco despu閟 del
establecimiento de las relaciones diplom醫icas entre China y los Estados Unidos, el Congreso
de EE.UU. aprob� la "Acta de Relaciones con Taiwan" que viola el esp韗itu del comunicado
sobre el Establecimiento de las Relaciones Diplom醫icas e interfiere en los asuntos internos de
China. Desde entonces, tomando esto como base, el lado estadounidense ha continuado
vendiendo grandes cantidades de armas a Taiwan. Despu閟 de decididas luchas libradas por el
lado chino, los dos gobiernos publicaron, el 17 de agosto de 1982, un comunicado conjunto
para buscar una soluci髇 correcta al problema concerniente a la venta de armas de EE.UU. a
Taiwan. El Comunicado del 17 de agosto, el Comunicado de Shanghai y el Comunicado sobre el
Establecimiento de las Relaciones Diplom醫icas entre China y los Estados Unidos forman una s
髄ida base para el estable y buen desarrollo a largo plazo de las relaciones entre ambos pa韘
es.

Entre finales de los a駉s 80 y principio de los 90, la situaci髇 internacional experiment� la
turbulencia m醩 radical y los cambios m醩 profundos desde que acab� la Segunda Guerra
Mundial. Con el cambio radical en Europa oriental y la disgregaci髇 de la Uni髇 Sovi閠ica, los
Estados Unidos y otros pa韘es occidentales anticomunistas y fuerzas antichinas se volvieron
muy agresivos durante un tiempo. EN 1989, el gobierno de EE.UU. declar� la imposici髇 de
sanciones econ髆icas a China y la suspensi髇 del intercambio de visitas de alto nivel entre los
dos pa韘es. En 1993, Clinton entr� en la Casa Blanca; nuevamente enlaz� el tema de los
derechos humanos con la posici髇 de las naciones m醩 favorecidas con China (MNF, siglas en
ingl閟), causando consecuentemente un deterioro radical de las relaciones entre China y
Estados Unidos.

Una conferencia no oficial de los l韉eres del APEC celebrada en Seattle, EE.UU. en noviembre
de 1993 permiti� que las relaciones entre ambos pa韘es pudieran salir del retroceso en que
se encontraban. Durante la reuni髇, el presidente Jiang Zemin y el presidente Bill Clinton
mantuvieron la primera reuni髇 bilateral. El presidente Jiang resalt� que ambos pa韘es deber
韆n tener en mente el mundo, mirar al futuro y conseguir una relaci髇 armoniosa entre los dos
pa韘es y un mundo de paz, estabilidad y seguridad en el siglo XXI. El presidente Clinton indic�
que los Estados Unidos desean mejorar sus relaciones con China.

En una reuni髇 de alto nivel entre China y EE.UU. celebrada en Seattle en 1994, la administraci
髇 de Clinton present� su pol韙ica de relaci髇 con China. Ese mismo a駉, altos cargos
oficiales del gobierno de ambos pa韘es restablecieron las visitas mutuas que desde hac韆 m醩
de tres a駉s los Estados Unidos no realizaban; el gobierno de EE.UU. declar� que quer韆
separar el asunto de los derechos humanos de la posici髇 de MNF.

Sin embargo, el desarrollo de las relaciones sufri� un nuevo retroceso en 1995. En mayo, el
gobierno de EE.UU, ignorando las oposiciones repetidas del gobierno chino, aprob�
flagrantemente la visita de Lee Teng-hui's a los Estados Unidos, hecho que caus� que las
relaciones entre China y EE.UU. cayeran hasta llegar al punto m醩 bajo durante un periodo de
16 a駉s desde el establecimiento de lazos diplom醫icos entre los dos pa韘es. Por lo tanto, el
gobierno chino present� sus m醩 severas protestas al lado estadounidense.

La dura reacci髇 china hizo que el gobierno de EE.UU. empezara a entender la gravedad y
sensibilidad del tema de Taiwan. En octubre de 1995, Jiang Zemin, se reuni� de forma oficial
con Clinton en Nueva York durante la conferencia que marcaba el 50 aniversario de la fundaci
髇 de las Naciones Unidas. Jiang Zemin present� la base pol韙ica para las relaciones entre
China y EE.UU. enfatizando la necesidad de "incrementar la confianza, reducir los problemas,
desarrollar la cooperaci髇 y evitar la confrontaci髇", y una vez m醩 expuso su posici髇 sobre el
conflicto con Taiwan. Clinton enfatiz� la importancia de continuar "las relaciones
constructivas" con China, y reafirm� la pol韙ica de una sola China. La reuni髇 jug� un papel
importante en conducir nuevamente las relaciones a su curso normal.
Despu閟 de la reelecci髇 de Clinton como presidente en 1996, los gobiernos chino y
estadounidense tomaron una importante decisi髇, que los jefes de estado de ambos pa韘es
volvieran a realizar visitas oficiales. Entre el 26 de octubre y el 3 de noviembre de 1997, el
presidente Jiang Zemin realiz� una visita a los Estados Unidos, la primera visita oficial de un
presidente de China en m醩 de 12 a駉s. Durante la visita, ambas partes publicaron una
declaraci髇 conjunta, definiendo el objetivo, principio y pauta a seguir para el desarrollo de las
relaciones entre China y EE.UU. de cara al siglo XXI. Entre el 25 de junio y el 3 de julio de 1998,
el presidente Clinton visit� China. Durante la visita ambas partes definieron claramente y con
m醩 amplitud la direcci髇 y el marco para el desarrollo de las relaciones entre ambos pa韘es
de cara al siglo XXI. Tambi閚 durante esta visita, Clinton defini� p鷅licamente por primera vez
la pol韙ica del "compromiso de las tres negaciones" (no contacto, no conversar y no
comprometerse) con Taiwan. Las exitosas visitas mutuas entre los jefes de estado de China y
de los Estados Unidos inyectaron un aire fresco a la mejora de los lazos entre los dos pa韘es.

A finales del siglo XX, el "nuevo intervencionismo" de los EE.UU. ha provocado que los lazos
entre China y EE.UU. pasen por nuevas y severas pruebas. EN mayo de 1999, el Congreso de
EE.UU. difundi� el "Informe Cox" que culpaba a China de "robar secretos nucleares"; en
concreto el bombardeo de la Embajada de China en la Rep鷅lica Federal de Yugoslavia durante
la Guerra de Kosovo nuevamente condujo a las relaciones a una crisis. En octubre de ese
mismo a駉, la reuni髇 entre Jiang Zemin y Clinton en Auckland, Nueva Zelanda, empez� a
aportar lazos bilaterales, dejando en el olvido el "incidente del bombardeo de la embajada". En
noviembre, China y EE.UU finalmente alcanzaron un acuerdo para la entrada de China en la
Organizaci髇 Mundial del Comercio (OMC).

En el a駉 2000, las relaciones entre ambos pa韘es se estabilizaron y se desarrollaron de forma


estable. Durante la Cumbre del Milenio de las Naciones Unidas y durante la conferencia no
oficial de los l韉eres del APEC, los jefes de Estado de los dos pa韘es se reunieron
sucesivamente; los dos pa韘es restablecieron el di醠ogo sobre asuntos de seguridad y temas
militares. El Congreso de los EE.UU. aprob� el proyecto de ley que permite a China un estado
de relaci髇 comercial normal y permanente (PNTR, siglas en ingl閟). Al final del siglo, las
relaciones contin鷄n pasando por un buen momento de desarrollo estable aunque siempre se
da alguno que otro problema.

Si nos fijamos en la historia de las relaciones entre los dos pa韘es, se observa que han
recorrido un escabroso y accidentado camino. Durante la Guerra Fr韆 en los a駉s 40, China y
los Estados Unidos pasaron de un estado de hostilidad y estancamiento a una normalizaci髇 de
las relaciones. Durante los 90, las relaciones nuevamente experimentaron tres importantes ca
韉as y subidas, sin embargo, la relaci髇 a鷑 contin鷄 marchando hacia delante a pesar de las
ca韉as y subidas. El desarrollo de los lazos entre los dos pa韘es en los 鷏timos 50 a駉s ha
permitido a la gente disfrutar de los siguientes aspectos:

En primer lugar, la independencia pol韙ica de China, el crecimiento econ髆ico, la evoluci髇


incesante de su posici髇 internacional y su importancia en el papel estrat間ico de sus
relaciones con grandes potencias son las razones m醩 importantes del cambio en las
relaciones entre China y EE.UU.. Adem醩, la pol韙ica de reforma y apertura de China ha
proporcionado una oportunidad hist髍ica para el desarrollo completo de las relaciones entre
los dos pa韘es.

En segundo lugar, la mentalidad de la Guerra Fr韆 que presentaba el uso de la ideolog韆 para
decidir quien es amigo o enemigo 鷑icamente puede ocasionar la confrontaci髇 e incluso el
conflicto. China y Estados Unidos poseen muchos puntos de intersecci髇 de intereses. La
realizaci髇 de una amistad bilateral, la cooperaci髇 y el desarrollo mutuo no s髄o beneficiaran
a los dos pueblos, sino que facilitaran la estabilidad, paz y prosperidad en la regi髇 del pac韋
ico asi醫ico y de todo el mundo entero.

En tercer lugar, el tema de Taiwan ha presenciado las m醩 grandes disputas y las batallas m醩
feroces entre China y EE.UU despu閟 de recorrer el camino de la confrontaci髇 de la Guerra Fr
韆 y las negociaciones sobre el establecimiento de lazos diplom醫icos hasta la normalizaci髇
de las relaciones. Si se puede o no tratar el tema de Taiwan seg鷑 los principios de los tres
comunicados tiene una relaci髇 directa con la estabilidad, mejora y desarrollo de las relaciones
entre China y EE.UU. en este nuevo siglo.

En cuarto lugar, las divergencias bilaterales deben resolverse bajo un esp韗itu de respeto
mutuo, consulta equitativa y buscando un terreno com鷑 evitando las diferencias. Cualquier
contenci髇, sanci髇, amenaza e intimidaci髇, cualquier intento de usar la fuerza no puede
solucionar las diferencias entre los dos pa韘es, sino 鷑icamente ocasionar el antagonismo e
incluso el conflicto, perjudicar los intereses naciones de los dos pa韘es y poner en peligro
tanto la seguridad nacional como mundial.

Despu閟 de haber pasado por momentos de auge y retroceso, las relaciones entre los dos pa
韘es finalmente avanzan conjunta y correctamente por el nuevo siglo. La elecci髇 de George
W. Bush como presidente de EE.UU. indica que los republicanos estadounidenses de nuevo
acercar醤 su pol韙ica a China despu閟 de la conclusi髇 de la Guerra Fr韆. La pol韙ica de
EE.UU. hacia China siempre ha reflejado el punto de vista com鷑 de los dos partidos, por lo
tanto la gente puede esperar que el nuevo gobierno de EE.UU continuar� haciendo avanzar
las relaciones entre China y EE.UU.. Es evidente que de ahora en adelante los lazos entre
ambos pa韘 se enfrentar醤 a nuevos problemas, sin embargo, mientras que los l韉eres de los
dos pa韘es puedan controlar el pulso del desarrollo de las relaciones teniendo en cuenta la
historia y la estrategia, los lazos bilaterales se desarrollar醤 definitivamente de manera pac韋
ica contribuyendo as� a la paz y al desarrollo mundial.

http://spanish.peopledaily.com.cn/spanish/200102/02/sp20010202_45314.html
http://www.realinstitutoelcano.org/wps/portal/rielcano_es/contenido?WCM_GLOBAL_
CONTEXT=/elcano/elcano_es/zonas_es/dt30-2003

Pregunta 5: ¿Cómo evalúa el rol de China en la región del Asia Pacífico


durante los últimos 50 años, en términos geopolíticos, diplomáticos y
económicos?

Recientemente, la región Asia-Pacífico ha renovado el dinamismo económico que la


caracterizó durante las últimas décadas. Este nuevo despliegue de capacidades está
estrechamente vinculado con la modificación de las pautas del crecimiento chino, en
virtud de los encadenamientos productivos que ese país ha establecido con el resto de las
naciones de la región.
Los países de Asia-Pacífico han estado expuestos a una fuerte competencia por parte de
las exportaciones chinas a sus principales mercados: EEUU, la Unión Europea y Japón. Se
registró también cierto desvío del comercio y la pérdida de competitividad en los sectores
intensivos en trabajo y, en el otro extremo del espectro, en los de alta tecnología. No
obstante, la rápida y continua expansión de la economía china y de sus importaciones
desde otros países de la zona ha sido ampliamente reconocida como crucial fuente de
crecimiento. A modo de ejemplo, puede mencionarse que, entre 1995 y 2003, las
exportaciones de Asia-Pacífico a China de partes y componentes de maquinaria eléctrica e
instrumentos de precisión crecieron 600%, y las de equipo de transporte, maquinaria y
productos químicos, 300% (Weiss; Martin et al.). Entre 1991 y 2001, el comercio
intrarregional en Asia-Pacífico se duplicó: pasó de 333.000 millones a 702.800 millones de
dólares (Jetro). A esto se suman ventajas crecientes en investigación y desarrollo de las
inversiones japonesas y de otros países desarrollados, y el gradual establecimiento de
asociaciones entre empresas niponas y chinas en algunos sectores de punta, para
beneficiarse, respectivamente, de los sistemas de distribución y de la tecnología avanzada
(Munataka). Además, la fuerte demanda china elevó los precios de los insumos básicos y,
por lo tanto, la renta de los países productores de bienes primarios de la región.
En cuanto a la capacidad de gestión empresaria y a los vínculos corporativos y estatales
(Cesarin/Moneta), cabe recordar que tres de los cuatro «dragones» (Singapur, Hong Kong
y Taiwán) son de población china. A ellos se suman los más de cuatro millones de chinos
de ultramar, que constituyen una comunidad empresaria y financiera de primer nivel,
estratégicamente ubicada en los sectores de decisión económica de la mayor parte de los
países de la región y estrechamente vinculada, por relaciones de parentesco, con la
población de varias provincias chinas (Moneta 2002).
Mientras que en el ámbito político las propuestas realizadas por China han reducido las
tensiones, al generar un ámbito de mayor confianza en busca de crecientes grados de
consenso y articulación regional, en el plano económico nadie quiere dejar de participar en
los beneficios de su gigantesca demanda. En cuanto a las preocupaciones por el rápido
incremento del nivel tecnológico de la producción china y de sus exportaciones, se espera
que pueda ser compensada con la elevación del perfil productivo de los «dragones» y
«tigres» asiáticos. En el caso de Asia del Nordeste, sin embargo, existe entre sus miembros
una actitud más reticente con respecto a la materialización de Tratados de Libre Comercio
(TLC) entre ellos: aunque China, Japón y Corea del Sur desean participar en los acuerdos de
asociación económica que abarcan a los restantes países de la región (por ejemplo,
Asean+3), entre ellos perduran importantes tensiones históricas, sumadas a aquéllas
derivadas de la competencia económica y –en el caso de Japón y China– también del
liderazgo regional.
Por eso, además de las circunstancias de tipo estratégico, es posible identificar múltiples
factores que pueden retardar o impedir el crecimiento de China. Entre ellos, los más
citados son aquellos que se refieren a las crecientes disparidades regionales y en cuanto a
la distribución del ingreso, los déficits financieros, la situación de las empresas estatales y
privadas chinas, los créditos no recuperables de la banca y las cuestiones demográficas,
ambientales y sociales. Es posible, por consiguiente, concebir escenarios en los cuales
China no alcanza sus objetivos de desarrollo.
Como ya se señaló, el interés estratégico chino apunta a mantener el crecimiento
económico, construir una sociedad próspera y acelerar el proceso de modernización
durante, al menos, las dos próximas décadas, para poder contar con bases ciertas para
desempeñar un rol de gran potencia en el mundo. Así, por ejemplo, para 2020 el promedio
de ingresos por habitante debería ser equivalente al que ostentan los segmentos
superiores de la clase media de los países en desarrollo. Por lo tanto, China percibe el
lapso 2000-2020 como un periodo durante el cual deben aprovecharse todas las
oportunidades económicas que se presenten. Con la aceleración de su industrialización,
China requiere potenciar en forma continua su estructura industrial, a través de sectores
de alta tecnología apoyados en manufacturas e industrias básicas, sumados al desarrollo
de los servicios. Por todo esto, pese a los potenciales factores disruptivos, en los
escenarios de mediano plazo, con vistas al 2015-2020, es posible prever que el área Asia-
Pacífico funcionará cada vez más como un sistema –en especial en el plano económico–
cuyos actores principales serán China y Japón. Los TLC firmados y en negociación en esa
región son más de 40 en los últimos cinco años. En virtud de ellos, la configuración
integrativa que podrían adoptar las distintas articulaciones –y que incluyen también a la
India, como en las negociaciones Asean-India– es compleja y supera la dimensión regional,
hasta alcanzar a Asia del Sur y América Latina.
Este punto será considerado en la última sección. Por el momento, cabe señalar que, al
examinar desde Argentina y el Mercosur las posibilidades de establecer acuerdos de libre
comercio con un país o esquema subregional de Asia-Pacífico, es muy importante no
percibir a éstos en forma aislada, como se ha hecho hasta ahora, sino como parte de un
sistema pujante y altamente interactivo. Esta situación requiere concertar posiciones y
acordar entre los miembros del Mercosur políticas de vinculación económica coordinadas
en sus relaciones con China y otros actores de la región.

http://nuso.org/articulo/los-escenarios-de-china-en-asia-pacifico-reflexiones-
para-el-mercosur/

http://sedici.unlp.edu.ar/bitstream/handle/10915/44540/Documento_completo.pdf?se
quence=1
Pregunta 6: ¿Cuáles son los elementos de poder blando que posee la
civilización china, que pueden brindarle alternativas de una mayor influencia
en su política exterior? (ver el concepto de «poder blando» en Joseph Nye)

Poder blando, en inglés soft power, es un término usado en relaciones internacionales


para describir la capacidad de un actor político, como por ejemplo un Estado, para incidir
en las acciones o intereses de otros actores valiéndose de medios culturales e ideológicos,
con el complemento de medios diplomáticos.
https://es.wikipedia.org/wiki/Poder_blando

El poder blando es “la aptitud para obtener lo que se quiere o se desea mediante el poder de
atracción y la seducción en lugar de la fuerza o el dinero” (Nye, 2003, citado por Pereira,
2008)

http://www.scielo.org.co/pdf/papel/v21n2/0122-4409-papel-21-02-00537.pdf

La política exterior china se fundamenta en cuatro pilares: 1) el mantenimiento de la


integridad territorial, 2) el reconocimiento como único Gobierno chino por parte de
la comunidad internacional, 3) propiciar el desarrollo económico del país y 4) incre-
mentar su prestigio en el ámbito internacional. Para el desarrollo de los lineamientos
de su política exterior y tras años de concentrarse en el poder duro, China comienza
una incorporación paulatina de estrategias de poder blando para el cumplimiento de
sus objetivos.

Esta actuación de política exterior trae consigo dos conceptos centrales durante el
gobierno de Hu Jintao: 1) el ascenso pacífico y 2) el mundo armonioso.

El primero, introduciendo la noción de China como una “potencia emergente pero


responsable; China debía presentarse como un gran poder pacífico, no amenazante, pero sin
renunciar a los derechos y responsabilidades que le aguardan por su nueva posición en el
mundo” (Rocha, 2006, p. 706).

El segundo “tiene su origen en la filosofía de Confucio, quien expuso que a pesar de que el
mundo está lleno de diferencias y contradicciones, el hombre honrado debe equilibrarlas y
conseguir la armonía” (Rodríguez Aranda y Leiva, 2013, p. 5), y desarrolla cinco
principios: 1) una estrategia ganar-ganar, 2) el desarrollo pacífico, 3) el respeto a la
diversidad, 4) la cooperación y coordinación y 5) la coexistencia pacífica, con lo cual crea
un nuevo concepto de seguridad basado en la confianza, el beneficio, la igualdad y la
colaboración mutua, que respeta el derecho de cada país de escoger su propio sistema social
y económico de acuerdo con su realidad nacional

Ello con la finalidad de “mejorar la imagen de China en el exterior, eliminando prejuicios


y temores que le impidan al gigante asiático consolidarse como una potencia regional y
global responsable y confiable (Rodríguez Aranda y Leiva, 2013, p. 5).

Para Shixue (2008, p. 27), las prioridades de la política exterior china han evolucionado
considerablemente durante la segunda mitad del siglo XX y los inicios del siglo XXI,
claramente por el rápido crecimiento económico que le está brindando a China
una transformación en su papel en el mundo. En ese sentido, complementa Rubiolo
(2010, p. 163): “El proceso de modernización económica de China fue acompañado de
una nueva orientación en la política exterior centrada en la apertura y en la búsqueda
de una mejor inserción en el sistema internacional”.

Desde el inicio de la era de Hu Jintao en 2004, el discurso y las acciones de poder


blando se introducen y desarrollan en la política exterior china. Precisamente, una de
las estrategias de poder blando es la difusión cultural. Autores como Zhongying (1997),
Jiru (1999) Cho y Jeong (2008) y Glaser y Murphy (2009) concuerdan en que la cultura
china es el principal recurso para esta forma de poder.

Uno de los símbolos de esa estrategia lo constituye la difusión de los institutos Con-
fucio por el mundo. El primero de ellos instaurado en Seúl, el 21 de noviembre de 2004,
y desde ese momento a 2016, existen cerca de 1106 alrededor del mundo.

Es de resaltar que, mediante los institutos Confucio, China hace presencia cultural
en 121 países, de los 172 con los cuales tiene relaciones bilaterales, y que, a pesar de ser
una estrategia clara de su política exterior, los institutos se vinculan a universidades o
centros educativos y no al sector educativo y cultural gubernamental.
Ahora bien, una vez establecidos los lineamientos de la política exterior de la República
Popular China, se analiza la actividad internacional de sus ciudades en relación
con los objetivos puntuales de consolidación regional y mundial del gigante asiático.

Paradiplomacia de las ciudades chinas


La actividad internacional de las ciudades chinas, es decir, la paradiplomacia, es un
fenómeno que las ha llevado a tener cierta relevancia en la escena internacional. En primer
lugar, por el desarrollo alcanzado por algunas de ellas (Pekín y Shanghái ocuparon los
puestos 9 y 21 en el Global Cities Index [ATKearney, 2015]) y su posición geográfica; y en
segundo lugar, por las estrategias de consolidación del país desde las acciones de política
exterior.

Con la talla de un país europeo intermedio, las provincias y las grandes ciudades
chinas, al calor de las reformas, han multiplicado sus relaciones internacionales, al
principio en el plano económico y cultural, y después de forma más global, y han puesto
en marcha su propia diplomacia (Cabestan, 2010).
Por tanto, es asumible que la gestión internacional de las ciudades chinas está liga-
da, como se explicó en el marco conceptual, a los planos en los que tienen competencia,
es decir, los asuntos de segundo nivel; sin embargo, en muchos casos, y por direccio-
namiento del poder central, han tenido relevancia en asuntos de primer nivel, como
cooperación con otros Estados o presencia de delegaciones de las ciudades y regiones
en organismos intergubernamentales y supranacionales.

Como ejemplos de ello, podemos citar la localización en Nanning, la capital de Guanxi,


de acciones dirigidas a fomentar las relaciones de China con la Asociación de Naciones del
Sudeste Asiático; de las ciudades de Yunnan (en especial Kunming) en relación con
Birmania; de Changchun y otras ciudades de Manchuria en cuanto a la cooperación
con Rusia o con Corea del Norte; de Ürümqi en lo referente a las zonas fronterizas
de Asia Central; o de las ciudades de Shandong en relación con Corea del Sur (Niño, 2014).

Estas acciones, como se ha mencionado, no son aisladas, sino que corresponden


a estrategias lideradas por el Gobierno chino y encaminadas a objetivos específicos.
Lo anterior es posible afirmarlo, dado que en la estructura gubernamental de China
existe todo un andamiaje administrativo para la paradiplomacia: las grandes ciudades
cuentan con departamentos de relaciones internacionales, los cuales son direccionados
desde el Ministerio de Asuntos Exteriores; estos departamentos desarrollan
funciones consulares, como emisión de pasaportes y visado, y atienden las delegaciones
consulares de otros países; realizan hermanamientos y acuerdos de cooperación con
ciudades extranjeras y pertenecen a asociaciones de amistad alrededor del mundo.

Para eventos especiales, como los Juegos Olímpicos de 2008 y la Exposición Universal
de 2010, los departamentos de relaciones internacionales de Pekín y Shanghái fueron
encargados de la atención de delegaciones especiales provenientes del exterior.
Para el análisis, y sin desmeritar las demás funciones de los departamentos de relaciones
internacionales de las principales ciudades chinas, se da prioridad a la función de
realización de hermanamientos, acuerdos de cooperación y participación en asociaciones
de amistad, toda vez que estas tienen mayor relación con los objetivos en materia po-
lítica, económica y cultural que se desarrollan con la paradiplomacia y el poder blando
de la República Popular China.

Puede asumirse que esta actividad de paradiplomacia de las ciudades chinas es una
clara muestra del interés desde el Gobierno central por el posicionamiento de sus ciudades
en la esfera global, dado que el incremento de los hermanamientos no solo se da por el claro
fenómeno de la globalización, sino que se han incrementado exponencialmente con los
periodos de grandes reformas y aperturas y con el mayor peso de las estrategias de poder
blando dentro de la política exterior, puesto que, desde la era de Hu Jintao, en apenas
nueve años, se han generado casi los mismos hermanamientos que durante veintiséis años.
Dicho proceso obedece a dos factores principalmente: uno de tipo interno y el otro
externo. Del tipo interno a causa de la ampliación del campo de acción geográfica de la
política exterior de China a nuevas latitudes como América Latina y África. El factor
externo obedece al aumento de la importancia creciente del ejercicio paradiplomático en el
mundo, donde cada vez más ciudades buscan hermanamientos con sus similares de otros
Estados.
Por tanto, si este proceso continúa de la misma manera, es presumible que el número
de hermanamientos de las ciudades chinas supere los 3000 en menos de cinco años.

Al observarse el plano global, la paradiplomacia y la política exterior china sugieren marcar


un mismo paso, o en términos más técnicos, direccionarse bajo unos mis-
mos lineamientos que tengan alcances similares desde el punto de vista de la difusión.
Tras observar la figura 6 y analizar los papeles que han desempeñado las ciudades en
escenarios particulares, se destaca que, mientras China sostiene relaciones diplomáticas con
172 países, y ha establecido 162 misiones diplomáticas oficiales en diferentes lugares del
mundo, las ciudades de este Estado mantienen hermanamientos con sus homólogas de 132
países. Esto es una clara muestra de la expansión que hace China de las combinaciones de
poder duro, como en el caso de las islas Diaoyu (en chino) o Senkaku (en japonés) en 2012,
la construcción de islas artificiales en el mar del Sur de China durante 2015 o las posturas
no negociables internacionalmente frente a Taiwán, el Tíbet y Xinjiang (Sinkiang) y poder
blando en el sistema internacional, pues combina métodos tradicionales en el ejercicio de
las relaciones internacionales y la diplomacia, con acciones no tradicionales de política
exterior; lo importante es que se mantiene en su objetivo de incrementar la presencia en el
contexto internacional.

Puede asumirse que las ciudades chinas son actores de la política exterior del Estado
y serán cada vez más representativas, no solo por sus dinámicas internas de consolidación
urbana, crecimiento económico y desarrollo social, sino por el papel que se les ha dado
desde el Gobierno central en el proceso de reemergencia de China como potencia.

http://www.scielo.org.co/pdf/papel/v21n2/0122-4409-papel-21-02-00537.pdf