Está en la página 1de 10

Unidad 1: Paso 1- Reconocimiento

Dayanis Angulo Montero

Código: 49699971

Grupo 403015_13

Tutora: Mabis Garizabal peña

Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD)

Escuela de Ciencia Sociales, Artes y Humanidades

Programa: Psicología

Psicopatología y contextos

Febrero 2018
"SOY BIPOLAR Y DECIDÍ ESTAR BIEN"

El candidato a la presidencia del mundo caminaba por las calles bogotanas rodeado de

escoltas. Una tarde, aceptó el ofrecimiento de su cuñado y fue a comprar un carro en el

concesionario que él administraba. Ambos salieron a probarlo. Mientras su cuñado

manejaba, el candidato pensaba en lo que iba a hacer para acabar la pobreza planetaria.

Pocas cuadras después, la policía los detuvo; justo en la esquina de la calle 134 con 19. Le

faltaban al nuevo carro algunos documentos. Por favor, los dos se bajan. Al candidato lo

entraron a la fuerza al edificio que quedaba cruzando la calle. Era la Clínica Montserrat,

especializada en pacientes con enfermedad mental.

Carro, policías, papeles, todo formaba parte de una medida desesperada de los familiares

de Jorge Cardoso Llinás.

¡Lo que faltaba: que mi familia diga que estoy loco! La reacción de Cardoso no impidió que

las enfermeras le fueran retirando reloj, gafas, saco, y le administraran medicamentos

antipsicóticos.

Su etapa de manía había llegado al límite, aunque él todavía no se reconocía enfermo.

Hoy, con la serenidad que da el tiempo, acepta que sus familiares hicieron lo mejor. La

lucha por la presidencia mundial era sólo una de sus metas entonces. También pretendía

crear un imperio económico, se había metido en negocios de ropa y joyería. “Moví tanta

plata, que me fui a la quiebra y me llevé buena parte del patrimonio familiar”, dice.

Pero antes de la manía, vivió su opuesto: la depresión, “la muerte en vida”.

Primero fue la tristeza; diez y seis años. De un momento a otro Jorge no volvió a llegar a

casa con las mejores calificaciones del Gimnasio Campestre, como tenía acostumbrada a su
familia. ¡Eso son los amigos! ¿En qué anda? Jorge estudiaba más, pero no entendía nada. El

cerebro no le respondía. Sin embargo, por qué pensar en una enfermedad, y menos

una manía co-depresión (hoy llamada trastorno bipolar). Lo suyo se debía a causas

externas, tal vez al estrés, pensaban todos.

“Pasé la depresión a palo seco”, dice. Como un estudiante apenas promedio, salió del

colegio y llegó a la Universidad del Rosario a estudiar derecho.

Ahí sí concluyó: “Me embrutecí”. La inteligencia que antes la gente le reconocía se había

esfumado. “Viví un infierno en silencio. Todos me exigían más y más, pero no sabían lo

que yo sentía”.

Pasó raspando los años de carrera. Su novia de entonces le ayudaba con los trabajos y quiso

saber qué le pasaba. “Me llevó a un acupunturista, a un homeópata, a un psicólogo (que no

descubrió nada) y hasta donde un sacerdote”.

Y nada. Un Cardoso triste y apático se graduó del Rosario y se especializó en los Andes en

derecho financiero. (Todavía hoy no se explica cómo).

Hijo de familia acomodada, papá abogado, abuelo ex ministro y ex alcalde (el médico Juan

Pablo Llinás), Jorge consiguió un buen trabajo como abogado en el Banco Popular.

Finalizaban los años ochenta.

Pero entonces “explotó la bomba”, como él mismo lo describe. Actividades que antes le

significaban una hazaña semejante a escalar el Everest (levantarse, bañarse, vestirse...),

empezó a realizarlas con velocidad y entusiasmo.

Llegaba la manía, sin que Jorge le pusiera ningún obstáculo. Tenía 25 años.

Y a esa edad qué mejor que tener toda la energía posible. Cardoso se llenó de proyectos. En

el banco tenía tres secretarias a su servicio que no alcanzaban a seguirle el ritmo. Al mismo

tiempo empezó a crear otros negocios. Tenía crédito abierto y seis tarjetas a su gusto.
Hablaba mucho. Aún en la madrugada seguía conectado al teléfono para supervisar sus

proyectos. En medio de un río de ideas, una se le clavó en su mente: acabar con las

desigualdades entre las personas. Para lograrlo necesitaba poder, y lo tendría como

presidente de Colombia. Mejor: del mundo. Planeó su candidatura. Alcanzó a hacer

reuniones y contar su proyecto. Contrató escoltas. Era el elegido.

“Por primera vez en muchos años sentí deseos de vivir. Era como adrenalina que me

inyectaban en el cerebro”.

No había razón para cambiar. Pero su familia pensaba diferente: algo está mal con Jorge.

No duerme. Ha perdido mucha plata. Lo van a despedir del banco (había pedido una

licencia porque su tiempo lo dedicaba a su campaña).

Lo que busca no es coherente.

Él iba a una velocidad, el resto del mundo a otra. Decidió que la razón la tenía él y se alejó

de su familia. Compró una casa en Carmen de Apicalá y se fue a vivir allá. Sería bueno, sí,

tener un carro más potente. Por qué no comprar el que le ofrecía su cuñado.

–Jorge se chifló –decían.

Su familia no tuvo más remedio que idearse aquel operativo para llevarlo a la clínica. Había

llenado de deudas su casa. “Perdí un apartamento de mis abuelos. Porque, para completar,

yo era el albacea testamentario; así que tenía poder para manejar todo”.

En la clínica lo estabilizaron y Jorge recibió la noticia: usted es bipolar; Maníaco-depresivo.

Un trastorno que produce cambios severos en el estado de ánimo y de las energías. En los

casos graves, aparecen síntomas psicóticos (alucinaciones y delirios; trastornos de

pensamiento y de la percepción); tiene un componente genético importante (Jorge recuerda

que su abuela murió en una clínica psiquiátrica. “Nunca la diagnosticaron, pero era

evidente su manía”).
Meses después de salir de la clínica, el péndulo de Cardoso giró hacia el otro lado. Cayó en

depresión profunda y no volvió ni a levantarse. “Quería dormirme y no despertar más”.

Pensó que la solución era morir, aunque no intentó suicidarse.

Dosis diaria de litio El médico le recetó antidepresivos y salió de la crisis. Se sintió mejor,

así que no había por qué creer que tuviera tal enfermedad. “Los locos son otros”, dijo y

botó los medicamentos. Pero la idea de volver a hospitalizarse, tras un anuncio de nueva

manía, lo hizo aceptar por fin su situación.

Ahora, a diario, toma una dosis de carbonato de litio, que le garantiza un alto porcentaje de

estabilidad. También toma un antipsicótico... “para no volver a lanzarme a la presidencia

del mundo”.

En estos años Jorge, preocupado por informar sobre la existencia de esta compleja

enfermedad, ayudó a crear la Asociación de Maníacos Depresivos AMD, que reúne a cerca

de 1200 personas. Al tiempo se crearon otras asociaciones, como la de personas

con esquizofrenia.

No es uno de sus proyectos de manía: Jorge ha sido invitado a cinco Congresos Nacionales

de Psiquiatría y a uno mundial, en Canadá. Su voz es respetada como representante de las

personas con enfermedad mental.

“La maníaco-depresión es peligrosa. El que un loco salga por la calle corriendo se debe a

que no sabe que está enfermo, (el tiempo promedio que toma en ser hecho el Dx de

Desorden Bipolar es de cerca de 8 años según el Estudio Nacional de Salud Mental

Colombia 2003, hecho por el Ministerio de Salud y la OMS), que no lo han informado, que

no ha recibido tratamiento oportuno e integral con lo cual la enfermedad ha continuado con


sus proceso evolutivo como el de una caries dental, llegando la caries mental a necesitar

tratamiento de conductas”.

Con 45 años, Cardoso ha logrado calibrar un radar para detectar qué cosas le hacen bien y

mal. De las segundas se aleja sin dudarlo (licor, estrés).

“Como todo, es una decisión. Y yo decidí estar bien”.

–¿Y por qué decidió contar esta historia? –Sé que el estigma hacia el enfermo mental es

violento. Pero lo hago para ayudar a los otros pacientes. Que vean cómo de un

gran problema se puede tener una gran solución. En el país los enfermos mentales están

metidos debajo de la cama, (encerrados en el closet, en sanatorios mentales o en

las cárceles) muertos del susto, y así no se defienden sus derechos.

Aquí nos estamos haciendo, literalmente los locos, con el tema de salud mental y es una

bomba de tiempo.

La mitad ha intentado suicidarse en estado de manía, la enfermedad bipolar

tiene síntomas como ánimo elevado, disminución del sueño sin tener cansancio,

irritabilidad exagerada, hablar rápido, comportamiento agresivo, conductas imprudentes y,

en casos graves síntomas psicóticos o sea alucinaciones y delirios.

Los episodios de depresión se caracterizan, entre otros, por pérdida de las energías, interés,

motivación, sentido de vida, objetividad, sintiendo tristeza prolongada, ansiedad,

pesimismo, indiferencia, dificultad en la atención, concentración y memoria; pensamientos

recurrentes de minusvalía, muerte y suicidio.

Las primeras manifestaciones (síntomas) de este desorden se presentan, en promedio, a los

18 años. Es un trastorno recurrente, lo que quiere decir que, si no recibe tratamiento

(oportuna e integralmente), los episodios depresivos y maníacos son cada vez más graves
Es relativamente común: una de cada 100 personas la padece en su forma grave (TAB Tipo

1); Hombres y mujeres tienen las mismas probabilidades de sufrir el desorden bipolar. Es

demorado y difícil de diagnosticar.

El TRATAMIENTO con litio cambió el panorama de las personas con diagnóstico de

desorden bipolar, permitiéndoles llevar una vida casi normal (funcional). La psicoterapia es

otra ayuda necesaria para que los antidepresivos funcionen y para evitar o prevenir nuevas

crisis agudas, recaídas y hospitalizaciones.

Según estudios, un 60 por ciento de los pacientes bipolares tiene una Historia Clínica de

abuso o dependencia de alguna droga.

Entre una cuarta parte de las personas con desorden bipolar han intentado suicidarse por lo

menos una vez.

Mejor hablar "en el país estamos haciéndonos los locos con el tema de salud mental. Es una

bomba de tiempo”.

Jorge Cardoso.

Fuente: http://www.eltiempo.com/archivo/documento/MAM-1945017 12-Marzo-2006


1. Qué características según lo enunciado por Jarne, Talarn, Armayones, Horta &

Raquena (2006), tiene la psicopatología; desde allí muestre por qué la situación

elegida puede considerarse como psicopatológica.

Se puede considerar que la situación anterior es psicopatológica, ya que cuenta con

características comunes como son. Comportamientos anormales, desviados, desadaptados,

y trastornos desorganizados.

 Como se puede ver en la historia contada por su protagonista, donde cuenta que

planeaba ser presidente no de Colombia si no del planeta para acabar con la

pobreza, (perdía la objetividad)

 Vivía episodios cambiantes de ánimo, (como la depresión).

 Después de ser el mejor estudiante, sus calificaciones eran las peores, creía el que se

había embrutecido. (dificultad en la atención, concentración y memoria).

 Llego la manía todo lo realizaba con velocidad y entusiasmo.

 No dormía bien, (disminución del sueño)

2. Desde la lectura de Halgin & Whitbourne (2004), se describen cuatro criterios para
comprender la anormalidad: perturbación, deterioro, nivel de riesgo y conducta social y
cultural inaceptable. Describa cómo se da cada uno de estos criterios en la situación
escogida.

Deterioro: implica una reducción de la habilidad de la persona para funcionar a un nivel

óptimo o incluso a un nivel promedio, en la historia de puede evidenciar que el señor Jorge,

presentaba deterioro para realizar actividades, como dificultad en la atención concentración

y memoria.
Perturbación: experiencia de dolor físico o emocional, caos emocional, después de un

evento traumático.

En el relato no se evidencian que el paciente allá pasado por algún evento traumático.

Nivel de riesgo: peligro de amenaza al bienestar de una persona o al que lo rodea,

una persona severamente depresiva, como los episodios vividos por el

Señor Jorge, se considera en riegos de cometer suicidio, o pensamientos y conducta

que pueden amenazar el bienestar físico y mental de otras personas.

Conducta Social Y Cultural Inaceptable: se define como la conducta que esta fuera

de las normas del contexto social y cultural donde sucede. El señor Jorge Cardoso

padecía de objetividad, con sus ideas de ser presidente del mundo, También pretendía

crear un imperio económico, se había metido en negocios de ropa y joyería. “Movía

tanta plata, que dejo en quiebra y se llevó buena parte del patrimonio familiar.

3. Halgin & Whitbourne (2004), también señala unos tipos de causas, desde el caso

retomado, cuáles son esas posibles causas de la situación.

Hay diferentes causas entre ellas tememos causas bilógicas, causas psicológicas, y causas

socioculturales.

Causas Bilógicas: pueden ser atribuidas a la herencia genética o alteraciones en el

funcionamiento físico, mucho de los trastornos provienen de la familia, como el trastorno

depresivo mayor. La probabilidad de que un hijo o hija de un padre depresivo desarrollé


una depresión es mayor en términos estadísticos de la que tiene los descendientes sin

depresión.

En esta caso se puede afirmar que el señor Jorge Cardoso heredo esta enfermedad de su

abuela, aunque nunca fue diagnosticada, pero murió en una clínica psiquiátrica.

Causas Psicológicas: son los eventos traumáticos que sucedieron en la vida de la persona,

no importando los días, meses o años en que trascurrieron esos eventos, que dejan marcas y

provocan cambios en los sentimientos o en la conducta.

Causas socioculturales: dependiendo de las interacciones interpersonales, que tiene a lugar

de los círculos céntricos de nuestras vidas, las personas con las que interactuamos a diario

van influyendo, las relaciones problemáticas que fluyan en nuestro entorno.

4. Cuál es el rol del psicólogo en situaciones psicopatológicas.

Tratar de alcanzar un análisis crítico y contextual que humanicen la anormalidad y permitan

como profesional en psicología diagnosticar y crea acciones posibilitadoras de nuevas

posturas frente a la salud mental y una humanización de la misma.