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Bosquejo

#14
LA
SANTIFICACIÓN
VICTORIA SOBRE EL PECADO
Romanos 6:1-11

Cuán glorioso es mencionar esta doctrina, cuán lejana estaba para


nosotros que vivíamos en un mundo de pecado; cuántas cosas quisimos
hacer para lograr la santificación y cuántos hoy hacen esfuerzos por
obtenerla.

Podemos decir: “HEMOS VENCIDO POR EL FAVOR DE CRISTO


JESUS”.

Hallamos la manera de vencer y de destruir el pecado; Jesús nos dio la


victoria; hay gozo en nuestros corazones y alegría en nuestras almas al
comprender la obra de Jesús a nuestro favor. Nos ha justificado del pecado y
de la muerte por su gracia, la que sobreabundó por encima de nuestra
condenación.

¡GRACIAS SEÑOR, POR TAN SUBLIME VICTORIA!

Aquí aparece de nuevo nuestro imaginario contrincante judío que


quiere ridiculizar la doctrina de la gracia:
“¿Qué, pues, diremos? ¿Perseveraremos en el pecado para que
la gracia
abunde?
En ninguna manera, porque lo que hemos muerto al
pecado, ¿cómo
viviremos aún en él?” (Ro. 6:1, 2)

En 1 Pedro 1:15-16 se nos dice: “Como aquel que os llamó es


santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;
porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo”.

Sepamos que la santificación:


 No es una simple doctrina que adorna la Biblia;
 No es una condición de los muertos cuando van al cielo;
 No es una demanda para algunos cristianos;
 No es algo inalcanzable, ya que Dios nos lo pide.

Esto lo lograremos a través de:

I. LA MUERTE Y RESURRECCIÓN CON


CRISTO II. LA CRUCIFIXIÓN DEL VIEJO
HOMBRE
III. PRACTICAR Y NO TEORIZAR
Iglesia de Convertidos a Cristo 2
Pastor: Arq. José R. Mallén Romanos
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La santificación se logra a través de:
I. LA MUERTE Y RESURRECCIÓN CON CRISTO
(Ro. 6:3-5)

A. UN PRECIOSO SIMBOLISMO: EL BAUTISMO EN


CRISTO JESÚS
(v. 3)

1. El apóstol Pablo plantea aquí una contra pregunta a sus


interlocutores, sabiendo que se burlan porque él decía que
cuando abundó el pecado sobreabundó la gracia de Dios,
insinuando irónicamente, que si es así, entonces
deberíamos vivir en libertinaje para que la gracia no
faltase. Veamos lo que les dice: “¿O no sabéis que
todos los que hemos sido bautizados en Cristo Jesús,
hemos sido bautizados en su muerte?”

2. El apóstol Pablo nos quiere llevar a entender, que ser


bautizado “en Cristo Jesús”, significa ser puesto en
relación personal con el Salvador. Como un medio de
identificación con la causa de nuestro Señor Jesucristo,
el ser bautizado ilustra perfectamente lo que debe ser
nuestra vida, de muerte al pecado y resurrección a nueva
vida, verdad que se muestra, por medio de esa relación
estrecha, diaria y permanente, con nuestro Señor y
Salvador y nuestra muerte al pecado.

3. Este acto de identificación, indica principalmente que


desde que fuimos bautizados en Cristo Jesús, lo hemos
sido para resurrección de vida, por medio de la cual,
nosotros certificamos que verdaderamente hemos entrado
en el proceso de santificación luego de haber sido
justificados.

Ahora bien, el bautismo es una real ilustración en:


B. LA FIGURA DE LA SEPULTURA (v. 4)

1. La sepultura coloca el sello sobre la muerte. Lo que nos


enseña que todo aquel que ha sido sepultado es porque
está muerto y como muerto no puede actuar en pos del
pecado, por tanto el pecado no puede tener lugar en él.
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2. La figura de la sepultura nos deja dicho que el antiguo
orden de vida finalizó en nosotros, para dar lugar al nuevo
vivir en Cristo. Por esto, una persona que ha sido bautizada
en él, debe ser un creyente que está seguro que su vida ha
experimentado un cambio substancial con respecto al
pecado, manteniendo una relación de amor con su
salvador.

3. Así como Cristo murió por nuestros pecados y fue


sepultado; así también debemos morir y ser sepultados a
nuestros pecados. De otra manera no podemos decir, que
hemos sido bautizados en su muerte y mucho menos
que hemos sido resucitados en la semejanza de su
resurrección.

C. LA FIGURA DE LA RESURRECCIÓN (v. 5)

1. Resucitados con él mediante la fe en el poder de Dios


(Col.
2:12). Esto es lo que se requiere en el acto por el cual nos
identificamos con el Señor, la figura de la resurrección
debe ser una figura clara en la vida del cristiano que ha
muerto al pecado.

2. Esta figura de la resurrección demanda que los


cristianos estemos conscientes de que el milagro de la
resurrección en él por la fe, es para que andemos en vida
nueva (Ro. 6:4b; 1
Pedro 1:14-15), ya que no podemos creer en uno que diga
ser creyente resucitado y ande en la misma vida
pecaminosa.

3. El (v. 5) declara: “Porque fuimos plantados


juntamente con él en la semejanza de su muerte, así
también lo seremos en la de su resurrección”. El ser
Plantados juntamente con Cristo demanda una muerte
rotunda al pecado, para que vivamos esa nueva relación
con Cristo en plena santidad de vida.

4. Aquel que dice haber muerto y resucitado juntamente con


Cristo, vive para Dios en contraste con su vida pasada llena
de pecado. Se preserva en santidad por el Espíritu
de Resurrección que levantó a Cristo Jesús de la muerte.

La santificación se logra a través de:


II. LA CRUCIFIXIÓN DEL VIEJO HOMBRE
(Ro. 6:6-10)
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A. LA CRUCIFIXIÓN DE LA CARNE (v. 6)

1. Esto nos indica que la carne en nosotros ya no debe ser


alimentada por medio del pecado. Esta tiene que ser la
realidad en el creyente justificado que quiere vivir en
santificación. Dios requiere que estemos convencidos de
esta demanda para nuestra vida. (Ro. 8:5-9; Gá. 5:16-25).

2. El cuerpo de pecado debe ser dejado fuera de uso,


no queremos decir con esto que desaparecerá de nosotros,
pero sí debemos estar conscientes y convencidos de
que el pecado no puede reinar en nuestra vida, por esto el
apóstol Pablo dice que éste debe “ser destruido”, usando
el término griego (katargeo) el cual implica dejar el
cuerpo del pecado sin efecto, deshecho, quitado o
invalidado.

3. Esta acción asegura que el cristiano que se ha


identificado con Cristo Jesús en la semejanza de su muerte,
así como en la de su resurrección, tiene que haber tomado
la decisión de abandonar el pecado que le hacía esclavo, en
el entendido de que ya no podemos servirle más, sabiendo
que lo hemos quitado de en medio.

4. El cristiano fiel y verdadero, que procura crucificar su


carne con sus pasiones y deseos, buscará todo el
tiempo de su peregrinación, mortificar su carne, lejos de
proveer para ella, buscará obedecer al Espíritu Santo en el
cual se ha de gozar.

B. CON CRISTO HE SIDO CRUCIFICADO (v. 6-9)

1. Esta expresión está dada en tiempo perfecto, expresando


los efectos permanentes de un hecho consumado. La
afirmación presentada, de esta forma, busca establecer,
que aquel que ha sido justificado del pecado, ya no puede
servirle como esclavo. “A fin de que no sirvamos más al
pecado”.

2. El apóstol Pablo nos dice en (Gálatas 2:20) – “Con Cristo


estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, más
vive Cristo en mí”. LA CRUZ / YO / CRISTO. Lo que nos
enseña que un creyente que sepa estar entre la cruz y
Cristo no puede de
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ninguna manera, prestarse a servir a aquel a quien
Cristo aborrece.

3. Un creyente que se ubica entre la cruz y Cristo sabe que


ha muerto con Cristo y que de la misma manera en que él
ha resucitado, él resucitará para dedicar su vida a vivir con
él y para él, además de entender que nunca más podrá ser
de otro, ni estará al servicio de otro, que no sea Cristo
Jesús.

C. LA MUERTE DEL VIEJO HOMBRE TERMINA CON


LA DEUDA Y LA SUJECIÓN (v. 10)

1. Para los cristianos, la muerte ya no es nuestro amo, esta


es la convicción de los que hemos muerto al pecado y
nacido a una nueva vida, los que entendemos que nuestro
señor es Jesucristo. Sabemos además que la muerte de
nuestro viejo hombre concluye con la deuda que teníamos
con el pecado para ya no estar sujetos a él.

2. Pero si vivimos con Cristo para Dios vivimos. Notemos lo


que nos dice el (v. 10) “Porque en cuanto murió, al
pecado murió una vez por todas; mas en cuanto vive,
para Dios vive”. Por tanto no hay excusa alguna para que
uno que ha muerto al pecado pueda excusarse delante de
Dios.
3. Cuán maravilloso es sabernos libres de la ley del pecado,
con la capacidad de vivir para Dios todos los días de
nuestra vida, entendiendo que por Cristo Jesús tenemos
la bendición de
vivir una vida que glorifique al Dios de los cielos, quien
es
nuestro santificador.

La santificación se logra a través


de: III. PRACTICAR - NO
TEORIZAR (Ro. 6:11)

A. EL QUE SIRVE AL PECADO, NO HA MUERTO A ÉL

1. Este verso declara: “Así también vosotros consideraos


muertos al pecado, pero vivos para Dios en Cristo
Jesús, Señor nuestro”. Lo que nos indica que todo aquel
que todavía sirve al pecado no puede decir bajo ninguna
circunstancia que ha muerto a él (1 Jn. 3:4, 10).
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2. Esta es una determinación clara que debe estar en la


mente y en el corazón de todo aquel que se considera un
creyente en Cristo Jesús, con el propósito de que no engañe
su corazón creyendo que está al servicio de Dios y sin
embargo vive al servicio del pecado.

3. Práctica… práctica… práctica. Esto es lo que se requiere de


uno que se considera muerto al pecado. Tener convicción
de esto, demanda practicar la vida cristiana impidiendo
todo el tiempo que el pecado reine en nosotros.

B. EL QUE SIRVE AL PECADO - NO PUEDE VIVIR PARA


DIOS

1. Todo aquel que sirve al pecado no puede vivir para Dios,


porque de ninguna manera podemos servir a dos señores,
pues como nos dice el Señor Jesucristo en el sermón
del monte, aborreceremos a uno y amaremos al otro o
viceversa.

2. Es necesario también dejar claro que Dios no admite


competencia, por lo que debemos entender, que si alguien
por alguna causa se encuentra sirviendo a algún pecado,
no se admitirá que diga que está viviendo para Dios.

3. Decir algo así es doctrina de demonios, ya que Dios no


puede cohabitar con el pecado, ni puede ser Dios de
aquellos que lo practican y viven teorizando con respecto a
la vida cristiana y a la santidad. Dios no quiere que
teoricemos sino que practiquemos la vida de santificación.

C. PERO VIVOS PARA DIOS

1. De esta manera entramos en la conclusión de esta sección,


entendiendo que así como se nos indica que debemos
considerarnos muertos al pecado, de igual manera
debemos considerarnos vivos para Dios, en Cristo Jesús
Señor nuestro.

2. Esto se demuestra como hemos dicho, practicando, no


teorizando. Hermanos: Sólo en la práctica es que se goza la
vida cristiana, por tanto ningún creyente que no observe
estas
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cosas podrá estar feliz, todos los días de su vida,
satisfecho de que le sirve a Dios.

3. Por esto todos, absolutamente todos aquellos que


nos llamamos creyentes, que hemos sido justificados del
pecado debemos también morir a él para vivir una vida que
agrade a Dios y que sea conforme a nuestro gran ejemplo
Cristo Jesús.

CONCLUSIÓN Y APLICACIÓN:
Hermanos, santidad es, vivir para Dios, haciendo su voluntad (1
Tes. 4:1-12). A esto llamamos verdadera santificación, a saber, que
nuestro cuerpo debe ser un vaso de honra para Dios y que nuestros
miembros deben estar al servicio de la justicia, porque esto es lo que
él espera de nosotros.