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EL TESORO DEL CONTENTAMIENTO

Ilustración EL RICO INDUSTRIALIZADO Y EL PESCADOR

Philip Parham nos narra la historia de un industrializado muy rico que se


molestó al ver un pescador que estaba sentado relajando cerca de su barco.
“¿Por qué no estás en el mar pescando?”, le preguntó al pescador. “Porque
he pescado suficiente pescado para el día de hoy”, respondió el pescador.
Pero, “¿Por qué no pescas más pescado de lo que necesitas?”, insistió el
hombre rico. “Y ¿qué haría con todo ese pescado que no necesito?”
“Pudieras ganarte más dinero”, replicó el impaciente rico. “Comprarte un
mejor barco para que pudiera salir a aguas más profundas y pescar mejor
pescado. Pudieras comprarte redes de nylon que te ayudaría pescar aun
más pescado y así ganar más dinero. Pronto tendrías una flota de barcos y
serás rico como yo.” El pescador luego le pregunta, “Y entonces ¿que es lo
que haría yo?” “Pudieras sentarte y relajarte y disfrutarte de la vida”, le
contestó el rico industrialista. “Y ¿qué crees que estoy yo haciendo en este
momento?” le contestó el pescador mientras continuaba mirando
tranquilamente al mar.

En esta vida tan apresurada que vivimos, a veces nos sumergimos tanto en
nuestros compromisos que nos olvidamos de dónde realmente viene nuestro
sustento.

Se nos olvida ser agradecidos

No es de extrañar, entonces, que la gratitud no forme parte de nuestro día a


día. Si nos detenemos a pensar, aunque sea solo un momento, nos daríamos
cuenta que tenemos mucho para estar agradecidos. Somos afortunados por
estar vivos, por tener ropa para vestirnos, un trabajo que desempeñar,
comida suficiente en el refrigerador y, sobre todo, la alegría de tener una
familia y amigos que nos rodean.

Así mismo, nos podemos olvidar de una palabra sencilla pero maravillosa:
«contentamiento».

Contentamiento = es estar contento, satisfecho, pero la Biblia profundiza


aún más en su verdadero significado, una satisfacción interior que no exige
cambios en circunstancias externas.

Cuando miramos las circunstancias que nos rodean, nos quedamos siempre
insatisfechos, nos sentimos quejumbrosos frente a lo que nos falta y esto nos
impide ver lo mucho que tenemos.
1. EL TEMOR DE DIOS
Proverbios 19:23
El temor de Jehová es para vida, Y con él vivirá lleno de reposo el hombre; No será
visitado de mal.
<< Ilustración el millonario coleccionador de tesoros >>
El contentamiento no es algo que el mundo pueda ofrecer, pero Cristo nos
lo ha dado. El temor de Dios nos guía a buscar el camino de Dios, lo cual
a su vez nos ayuda a encontrar satisfacción.
2. CONOCIMIENTO DE LA MISERICORDIA DE DIOS.
Salmo 90:14 De mañana sácianos de tu misericordia, Y cantaremos y nos alegraremos
todos nuestros días.
Por la mañana la mañana es tradicionalmente el tiempo para buscar a Dios.
El salmista dice que si Dios, al principio del día, nos inunda con su
misericordia, podemos cantar y alegrarnos, pues sólo Dios puede dar una
base para gozo verdadero.
Pero ¿Qué es conocer la misericordia de Dios? Es haber recibido el perdón
Mateo 18:23-30 »Por lo tanto, el reino del cielo se puede comparar a un rey que decidió
poner al día las cuentas con los siervos que le habían pedido prestado dinero.
En el proceso, le trajeron a uno de sus deudores que le debía millones de monedas de
plata. No podía pagar, así que su amo ordenó que lo vendieran —junto con su esposa,
sus hijos y todo lo que poseía —para pagar la deuda.
»Pero el hombre cayó de rodillas ante su amo y le suplicó: “Por favor, tenme paciencia
y te lo pagaré todo”.
Entonces el amo sintió mucha lástima por él, y lo liberó y le perdonó la deuda.
»Pero, cuando el hombre salió de la presencia del rey, fue a buscar a un compañero,
también siervo, que le debía unos pocos miles de monedas de plata.* Lo tomó del cuello
y le exigió que le pagara de inmediato.
»El compañero cayó de rodillas ante él y le rogó que le diera un poco más de tiempo.
“Ten paciencia conmigo, y yo te pagaré”, le suplicó. Pero el acreedor no estaba
dispuesto a esperar. Hizo arrestar al hombre y lo puso en prisión hasta que pagara toda
la deuda.

3. DESEO INTENSO DE LA JUSTICIA.


Mateo 5:6 Dios bendice a los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán
saciados.

Se dice que un atleta tiene “hambre” de victoria cuando tiene un espíritu


competitivo intenso. Se dice que un hombre de negocios tiene “hambre” de
éxito cuando está dispuesto a trabajar horas extras y hacer lo que sea para
triunfar. Algunos tienen hambre de prestigio, riqueza, honor, fama o
posición política.

Estas no son las cosas por las cuales deberíamos estar hambrientos.
Colosenses 3:1 Dios les dio nueva vida, pues los resucitó juntamente con Cristo. Por
eso, dediquen toda su vida a hacer lo que a Dios le agrada. Piensen en las cosas del
cielo, donde Cristo gobierna a la derecha de Dios. No piensen en las cosas de este
mundo.
1Pedro 2:2 Más bien, busquen todo lo que sea bueno y que ayude a su espíritu, así
como los niños recién nacidos buscan ansiosos la leche de su madre. Si lo hacen así,
serán mejores cristianos y Dios los salvará,

“saciará”. Esta palabra significa estar “satisfecho con comida”, y describía


originalmente la alimentación de animales con pasto. Discipulado.

4. CONFIANZA EN LA PRESENCIA DE DIOS.

Solamente Dios tiene la habilidad de proveer satisfacción perdurable


Salmo 107:8 Alaben la misericordia de Jehová, Y sus maravillas para con los hijos de
los hombres. Porque sacia al alma menesterosa, Y llena de bien al alma hambrienta.

Él promete darnos lo que realmente satisface


Isaias 55:2-3
A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y
comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. ¿Por qué gastáis el dinero
en lo que no es pan, y vuestro trabajo en lo que no sacia? Oídme atentamente, y comed
del bien, y se deleitará vuestra alma con grosura. Inclinad vuestro oído, y venid a mí;
oíd, y vivirá vuestra alma; y haré con vosotros pacto eterno, las misericordias firmes a
David.

El Espíritu conecta la satisfacción con la confianza en la protección de


Dios.

Hebreos 13:5-6
Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él
dijo: No te desampararé, ni te dejaré; de manera que podemos decir confiadamente:
El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre .

David llegó a considerarse como una oveja en los pastos de Dios, y allí
encontró satisfacción profunda. Él escribió: “En lugares de delicados pastos
me hará descansar” (Salmos 23:2).

En su presencia todo lo puedo.

Filipenses 4:11
No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar contento con
lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido el secreto de
vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho o con poco.
Pues todo lo puedo hacer por medio de Cristo,* quien me da las fuerzas.

5. CONFIANZA EN LAS PROMESAS DE DIOS.

La Biblia contiene 3,573 promesas.


Hch 27:25 Así que, ¡anímense! Pues yo le creo a Dios. Sucederá tal como él lo dijo.
2Ti 1:12 Por eso estoy sufriendo aquí, en prisión. Pero no me avergüenzo de ello,
porque yo sé en quién he puesto mi confianza y estoy seguro de que él es capaz de
guardar lo que le he confiado* hasta el día de su regreso.

Conocer que Dios siempre cumple Sus promesas nos concederá paz en
medio de la dificultad.

6. LA CONFIANZA EN LA PROVIDENCIA DE DIOS.

La doctrina de providencia nos enseña y nos convoca a confiar, obedecer y


encontrar placer en el Señor con la certeza en nuestro corazón de que todo
trabaja para el bien de aquellos que aman a Dios (Romanos 8:28) Teniendo
la certeza de que hasta los inconvenientes por los cuales muchas veces
pasamos son utilizados por Dios para el bien, exhortación, y disciplina de
aquellos que Dios ama

7. UNA RELACIÓN CON CRISTO.

Jesús es el “agua viva” (Juan 7:37-38) que ofrece una vida abundante a
Sus seguidores (Juan 10:10). Él promete darnos “gratuitamente de la fuente
del agua de la vida” (Apocalipsis 21:6). Cuando Él se encontró con la mujer
samaritana en el pozo de Sicar, le prometió:

Cualquiera que bebiere de esta agua, volverá a tener sed; mas el que
bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que
yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna (Juan
4:13-14).

Conclusión
El contentamiento no es simplemente una sugerencia bíblica; es un
mandamiento divino.

Hebreos 13:5 No amen el dinero; estén contentos con lo que tienen, pues Dios ha dicho:
«Nunca te fallaré. Jamás te abandonaré»

1Timoteo 6:6-9 Pero la verdadera sumisión a Dios es una gran riqueza en sí misma
cuando uno está contento con lo que tiene. Después de todo, no trajimos nada cuando
vinimos a este mundo ni tampoco podremos llevarnos nada cuando lo dejemos. Así que,
si tenemos suficiente alimento y ropa, estemos contentos. Pero los que viven con la
ambición de hacerse ricos caen en tentación y quedan atrapados por muchos deseos
necios y dañinos que los hunden en la ruina y la destrucción.

Pablo implementó este precepto en su propia vida. Él escribió:

Flp 4:11-12 No que haya pasado necesidad alguna vez, porque he aprendido a estar
contento con lo que tengo. Sé vivir con casi nada o con todo lo necesario. He aprendido
el secreto de vivir en cualquier situación, sea con el estómago lleno o vacío, con mucho
o con poco.