0% encontró este documento útil (0 votos)
157 vistas2 páginas

Crítica al teatro contemporáneo y sus adaptaciones

El documento critica las adaptaciones contemporáneas de obras clásicas que ignoran la verosimilitud en aras de promover agendas políticas. Específicamente, señala cómo directores modernos sitúan obras de Shakespeare en épocas y lugares anacrónicos, o asignan papeles protagónicos a actores de sexos o razas diferentes a los originales, socavando la integridad de las obras. También critica la tendencia a glorificar a directores y sus "genialidades" por encima de los autores clásicos.

Cargado por

Roberto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
157 vistas2 páginas

Crítica al teatro contemporáneo y sus adaptaciones

El documento critica las adaptaciones contemporáneas de obras clásicas que ignoran la verosimilitud en aras de promover agendas políticas. Específicamente, señala cómo directores modernos sitúan obras de Shakespeare en épocas y lugares anacrónicos, o asignan papeles protagónicos a actores de sexos o razas diferentes a los originales, socavando la integridad de las obras. También critica la tendencia a glorificar a directores y sus "genialidades" por encima de los autores clásicos.

Cargado por

Roberto
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Si uno va hoy al teatro se expone a cualquier sandez de directores que adaptan

grandes clsicos a las tontunas contemporneas.


DOMINGO 22 DE ENERO DE 2017
Javier Maras

Si hace aos que no voy al teatro, es porque no deseo exponerme a


sobresaltos. No me refiero ya a esas obras modernas en las que se obliga
a participar al pblico lanzndole agua o pintura o bengalas, o a
interactuar con los intrpretes que bajan al patio de butacas para
restregarse contra l y vejarlo. Eso me lo tengo prohibido desde que
empez a suceder hace tiempo. Pero tampoco est uno a salvo de riesgos
de otra ndole si va a la representacin de un clsico. El teatro ms que el
cine y las series ha cado rendido a casi todas las tontunas
contemporneas. Se permite lo simblico y lo inverosmil en mucho
mayor grado, y ah caben todas las supuestas genialidades de muchos
adaptadores y directores, convertidos en las verdaderas estrellas,
usurpadores de los buenos nombres de Lope, Caldern, Molire o
Shakespeare. Con este ltimo est uno en constante peligro. Es ya un
tpico que sus personajes aparezcan vestidos de nazis o de
decimonnicos, o transmutados en gangsters, o que la accin de las obras
se site en cualquier sitio: Romeo y Julieta en la discoteca, Macbeth en
Chicago, Prspero y Miranda abandonados en el espacio intergalctico. En
2012 Phyllida Lloyd tuvo al parecer xito con su versin de Julio
Csar ambientada en una crcel de mujeres y con reparto femenino al
completo, consiguientemente. La verdad, para m no, gracias.

Pero este ltimo caso forma parte de un movimiento deliberado. Como


sabemos, las actrices se quejan de que sus salarios son inferiores a los de
sus colegas varones, pero me imagino que eso estar en funcin de lo
taquilleros y rentables que sean, independientemente del sexo. Es como si
la mejor futbolista protestara por ganar menos que Messi: se da el caso de
que ste convoca a millones de espectadores y genera dinerales. Tambin
se quejan de que no haya tantos ni tan buenos papeles para ellas como
para los hombres, y presionan a los creadores para que se enmienden, sin
tener en cuenta que los que escribimos nos interesamos por lo que nos
interesa y no estamos para adular a tal o cual colectivo. Shakespeare tiene
muchos personajes femeninos importantes, pero la actriz Harriet
Walter ha hecho el cmputo: de media, uno por cada cuatro masculinos, y
adems son stos quienes encaran las cuestiones polticas y filosficas
que nos ataen a todos. Es decir, suelen estar a su cargo los soliloquios
ms profundos, y ms lucidos para los actores. La respuesta natural sera:
Y qu quieren, si en poca de Shakespeare eso era ms creble o l
decidi poner sus parlamentos en boca de Hamlet, Macbeth o Ricardo III?
Como hoy hay licencia para falsearlo todo, se corrige al idiota de
Shakespeare y ahora est de moda que a todas esas figuras las interpreten
mujeres. No importa que eso se contradiga con otra de las reivindicaciones
recientes de actores y actrices (habl de ello hace algn tiempo): se
enfurecen si a un personaje indio no lo encarna un intrprete indio, a uno
japons un japons, etc. Eso no obsta, sin embargo, para que en la clebre
serie televisiva The Hollow Crown, con los dramas histricos de
Shakespeare, la Reina Margarita (antes Margarita de Anjou, francesa) sea
una actriz mulata, o el Duque de York de Enrique V un negro. Aqu no se
considera que haya usurpacin ni robo, sino que se aplaude. Hoy hay tanta
gente ignorante que quien vea esa serie puede dar por sentado que en la
Francia del siglo XV la poblacin era mestiza y que en Inglaterra haba
nobles negros. Y quien slo viera el Hamlet de Kenneth Branagh (completo
en sus cuatro horas, muchos no querrn revisitarlo) podr creer que esa es
una historia del XIX, con gente vestida a lo zarista o a lo austrohngaro,
y no del XVI, cuando Shakespeare situ la leyenda.
La ignorancia de los jvenes, o de la gente, no es asunto nuestro, dirn
con razn adaptadores y directores. Y las actrices aducirn: Acaso se nos
permita subir a los escenarios en tiempos del Bardo? No, en efecto,
haba una prohibicin lamentada por todos, as que a Desdmona, Lady
Macbeth y Ofelia las representaban, por desgracia, actores lampios. Y sin
embargo ahora se vuelve a lo mismo, slo que a la inversa y por militancia
o revancha sexista. Qu sentido tiene que Glenda Jackson haga de Rey
Lear? Que un espectador como yo, que pide cierta verosimilitud, no se
crea una palabra? Lo mismo cuando otras actrices se hacen pasar por
Bruto, Cimbelino, Enrique V, Enrique IV o Malvolio, convertido adems en
Malvolia. Tampoco lo contrario me convence: siento admiracin por Jos
Luis Gmez, pero me he abstenido de ir a verlo hacer de la Celestina, por
muchos justos elogios que haya merecido. Y desde luego no me tent ver
a Blanca Portillo en el papel de Segismundo, de La vida es sueo. Lo
lamento, pero si uno va al teatro hoy en da est expuesto a cualquier
sobresalto. Y a cualquier sandez de no pocos directores. Con todos mis
respetos para los buenos actores y actrices, que al fin y al cabo cumplen
rdenes.

También podría gustarte