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Paul Rave l o Cabrera

Marx, Derrida, el gesto polít ico y la supercapitalización mundial "

Abstract. This pape r suggests some ways of thinki n g, thr ough Marx, the new conditions in which capital i sm i s spreading thro u ghout the wor l d . To ac h ieve t h is end it uses Jacques Derri- da s text Spec tr es of Marx, chief l y the n otion of "po li tica l gest u re " .

R es ume n.

El a r tículo indica algunas vías pa-

ra pensa r , desde Marx, las nuevas condiciones de mundia li zaci á n de l capitalismo. Para e ll o, utiliza

el texto Espect r os de M arx, de Jacques Derrida , especialmente la noción de " gesto político" .

Las mutaciones de l capitalismo contemporá - neo como sistema h an venido produciendo una serie de m odificaciones en el plano cultural, en los órd e n es teóricos, artísticos y l iterarios. Es es- te un fe n ómen o q u e acompaña al capitalismo des d e su origi n ariedad constit u tiva en Europa, q u e d e l oca l y medieval (mística, religiosa) se transfo rm a i nd e t eni bl emente en moder n a o in- dustr i a l - t ec n o l ógica universal . Res ult a d o d e ese "sa lt o tec n ológico", a l a al-

tura de l s i glo XIX la cul tur a pasa de u n estado afirma t ivo (e l Renacim i ento, la E d ad Media pos- cartesia n a, la I l us tr ació n ) a un esta d o negativo o desenca nt ado en e l q u e l os prob l emá t icos muer- te , fin y a n ti (de l a f il osofía, d e l arte) expo n e n l o que Nietzsche si nt e t iza con el término de ni h ilis- mo. El p r opio proceso secul ariza d or d e la moder- nidad h ará afi rma r a l fil ósofo de l a d ecade n cia :

pensada hast a e l fin ,

de nuestros gran des va l ores e i d ea l es'". Es t a te n sa colisión entre economía y cu l tura acrecen t ada a lo l argo del sig l o XX y cuyo rasgo

"

el

ni h i l ismo es l a l ógica,

fundame n tal es e l negativismo d esacralizador de valores q u e pre t endieron ser absolutos, parece

ta m bié n fomentar - en e l fina l /comienzo de un si-

g l o (XX l XXI)- un t ipo de conciencia intelectual "rec up eradora" que redecide la grandeza de esos

"valores e i d eales" . Ahora tras el presupuesto que lo absol ut o se ha relativizado. Las propias condi- ciones d e la modernización hipersecular en su ac-

t u al etapa de a ltísima supercapitalización (pro-

d u ctiva y cultural) han obligado a la conciencia

pen s ante a un reajuste "en

puestos críticos de la crítica, y a una toma de con-

ciencia ética para pensar esas condiciones de existencialidad en la supercapitalización mun- dial . Los signos y rasgos de tal "positividad" ya se pueden atisbar.

en este sentido es la

siguiente: la actual etapa de l a globalizaciónlfrag- men t ación capitali sta y de su tecnocultura inhe- rente están generando un par de cosas. De un la- do se vienen creando las condiciones para una transformación radical de la epistemología o de lo que Fo u ca ul t llamara la matriz general de los dis- cursos para pensar (representar, cap t ar) el actual

estatuto socioc u ltu ral; y del otro lado, los efectos de esa corrup t a y desarmante capitalización vie- nen propiciando en una mayoría intelectual un "regreso" al hu manismo y al "activisrno político" desde u na escritura responsable y una reflexión conscie n te. Una epistemología que siguiendo los ras t ros de l os "cambios de rumbo" operados en la

fi l osofía posterior a Hegel a l ega la necesidad de

arrimar el discurso a la existencialidad del sujeto (Kierkegaard, He i degger, Sartre) o a "la historia real de los hombres" (Marx) . Y una vuelta o retor- no al "activisrno político" del pensar en favor de

serio" de los presu-

Mi hipótesis de partida

Rev . Fi l osofía U ni v. C o s ta Rica, XL (10 2 ),77 - 85 , EXTRAORDINARIO,

Diciembre 2002

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PAUL RAVELO CABRERA

un nuevo Iluminismo humanista, racionalista, Universitario, ético. Nombraría estas dos cosas que tienen que ver con el pensar, con el pensar en su doble momento cognitivo-ético, "epistemolo- gía de acuerdo al contexto" y "epistemología en el gesto político". Representar de otro modo las condiciones vitales del sujeto (o de los sujetos), y discurso, pronunciándose inexorablemente por el lugar y la presencia en el lugar del sujeto (o de los sujetos). Estas dos cuestiones del pensar estarían an- ticipadas por una pregunta también de actuali- dad : ¿qué hacer desde el pensar para pensar la su- percapitalización? Pensar la agonía y el apuro, o el estado universal de cosas introducido por la modernización neoliberal, es la urgencia filosófi- ca hoy. La pregunta ¿qué hacer? sería análoga -justamente en el tiempo de una decisión- a otra pregunta decisiva: ¿puede hablar hoy la filoso- fía?, o ¿tiene algo que decir la filosofía en esta "colonización del mundo de la vida"? (Filosofía se entiende aquí en intención ilustrada diecio- chesca como el lugar de la enunciación racional de sentido o la conciencia que dice "lo que se tie- ne que hacer con el presente'S.) Habitamos un mundo que sufre una aguda crisis de legitimación o un serio problema ético. Las políticas neo liberales de la neocapitalización en curso con sus fórmulas desintegrativas y desarmantes producen un efecto sin par de in- justicia en lo humano. El libertarismo ilustra- do-moderno se convirtió en liberalismo contra- ilustrado-pos moderno. El justo sueño ilustrado de aspirar a una organización más justa de la vi- da social desde la buena voluntad de la razón ha volado en pedazos a manos de la impronta y con- sumación de lo que Weber llamara el "proceso de racionalización". Los imperativos de la raciona- lidad "medios-fines" (Weber) o "instrumental" (AdornolHorkheimer): el mercado y el poder, la tecnociencia y la administración estatal jurídico- política han configurado el conjunto de las rela- ciones sociales y de clases. La dinámica de esos "medios" es tal que la integración sistemática capitalista expulsa de la racionalidad el mundo de los valores y manda -ante los dictados del salto tecnológico - a segun- do orden el mundo moral del sujeto o lo que Kant

rotulara como el "reino de los fines" (de la razón):

la paz universal, la solidaridad, la justicia, el fede- ralismo entre Estados libres, las sanas relaciones internacionales, el derecho de los pueblos a una justa constitución de derecho, la supresión de la guerra y de los ejércitos permanentes, el bien su- premo del hombre . '; esto es, todos aquellos valo- res políticos que contribuyeran al "progresivo perfeccionamiento del género humano" y cuyo fundamento era el "deber moral" (la ética). Pensar las condiciones de la mundialización neocapitalista en curso y la situación existencial injusta del sujeto (muy diferentes a las soñadas por los ilustrados de la razón), he aquí un inexcu- sable tema de meditación para la filosofía hoy, después de haberse enrolado en un desafiante de- bate sobre su sentido, estilo, límites y posibilida-

des (el debate en tomo

Pensar con justo juicio -incondicionado y uni- versal- el estado de ausencia universal de lo jus- to en lo (in)humano introducido o no atajado por la violencia política y tecnológica del capital, y hacerlo desde el fundamento ético o desde una razón política de fecundación ética, es esta la ur- gencia del pensar en el día de hoy. Todas estas cuestiones apuntadas: la episte- mología en "situación", la epistemología en el gesto político, la pregunta que interroga por "lo que se tiene que hacer con el presente", el serio

problema ético en tomo a la (in)justicia, y el decir -para decir algo, claro está- de la filosofía, todo esto parece gravitar en la vigilia de una conciencia vigilante que apuesta a meditar en serio las condi- ciones de la mundialización contemporánea. Tales cuestiones se vienen vinculando y no es casual esa recurrencia a una cierta herencia, una tradición secularizadora de pensamiento (pre)iluminista que reúne a cráneos como Leib- niz, Rousseau y Kant, pero que alcanza su mo- mento más genuino y radical en un pensador del

de la Ilustración, aunque el

XIX, hijo también

más conspicuo de todos los ilustrados de la ra- zón. Una Voz, una Firma y una ética que en el se- no mismo de la maquinística, mercantil y asala- riada modernidad decimonónica anuncia y acuña un nuevo tipo de comprensión filosófica de la historia, y que con aguda visión y escatológica prognosis describe la dramaturgia sociohistórica

a la crisis de la razón).

MARX, DERRIDA, EL GESTO poL!TlCO y LA SUPERCAPITALIZACIÓN

MUNDIAL

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del moderno desarrollo capitalista. Esa Voz-Fir- ma potenciada de férrea eticidad es Marx, el mar- xismo de Marx, el comunismo de Marx. Marx que va más lejos que Kant en los modernos asun- tos de la libertad del hombre, Marx que "supera"

a Hegel al poner "cabeza arriba" la dialéctica de

lo racional-real, Marx que propone - corno nin-

gún otro ilustrado - un proyecto de superación to-

tal del estado de cosas, Marx que es la Verdad

misma sobre la capitalización. Marx es el pensador más radical de la mo- dernidad, al menos el que más lejos llevó -por- que la subvirtió totalmente- la relación teoría- praxis y el rol del sujeto (verdaderamente revolu- cionario) en la historia. Filosofía (y economía)

política al servicio de una praxis política y de un sujeto político que por medio de la revolución

- especie de desconstrucción social de relaciones sociales de dominación- estaría llamado a uni-

versalizar una justicia universal frente a la injus-

ta dominación del capital . "El movimiento prole-

tario es un movimiento propio de la inmensa ma- yoría en provecho de la inmensa mayoría", dice Marx (con su colega Engels) en su programático -"a la vez teórico y práctico"- Manifiesto de los comunistas" . Y sobre el exceso de civilización y de súbita barbarie desplegados por el capital afir- ma: "La sociedad ya no puede vivir bajo su do- minación; lo que equivale a decir que la existen- cia de la burguesía es, en lo sucesivo, incompati-

ble con

ma" (el subrayado es m í o)". La Ilustración confusamente percibió y, por ende, no comprendió que el gran capital (el desa- rrollo de las fuerzas productivas, el crecimiento técnico, el progreso científico) era el móvil de un paradójico proceso de socialización de la práctica material que contenía en un doble gesto la "reali- zación" de la esencia humana (Kant) y la "enaje- nación" de la actividad humana (Marx). Nadie co- mo Marx -más que Rousseau y Baudelaire- supo desentrañar las aporías del capitalismo moderno:

su " papel altamente revolucionario" en la historia

y "las potencias infernales que ha desencadenado

con sus conjuros". Lo revolucionario se trueca en contra-revolucionario, lo racional en irracional en esa moderna sociedad burguesa . "Y todo esto,

¿por qué?" -se pregunta Marx . Responde: "Por-

la de la sociedad y la de la historia mis-

que la sociedad posee demasiada civilización, de- masiados medios de vida, demasiada industria, de-

masiado comercio

burguesía?

¿Cómo vence esta crisis la

¿De qué modo lo hace, pues? Prepa-

rando crisis más extensas y más violentas y dismi- nuyendo los medios de prevenirlas ' ". Ante las condiciones de la capitalización de su tiempo, Marx hace retumbar su gesto filosófi-

co-político . Este toma cuerpo como totalización incondicional de un pensamiento comprometido con su actualidad . Marx sabe bien qué hacer

- desde el pensar- con el presente, con la existen- cialidad del sujeto comunista", con la historici-

dad presente-futura'', con el ser-ahí O el estar-en- el-mundo tecnificado y asalariado y, por ende, alienado e injusto, falto de derecho, de justicia, de "relación con el otro" dominado.

del mundo (te- desde -y sólo

desde- el modo científico o el punto de vista

científico de pensar (y escribir), el hacer del su- jeto conocimiento-acción, es la gran decisión fi- losófica y moral de Marx . Un pensar transforma- do cuyo nuevo filosofar o "saber real" -para

Acudir a la "transformación" sis onceava "sobre Feuerbach")

Marx- es algo más que la filosofía; un humanis-

mo ya no abstracto sino concreto-revolucionario. Un nihilismo activo o de sentido.

Gesto filosófico y político desde la ética "real" del pensador convertido en funcionario del deber en tanto responsabilidad de un pensar con una praxis política que implica en Marx, por un lado, el elogio de la negatividad de acompañar a la filosofía en su "caída a la tierra" (la "muerte de la filosofía" o su realización práctica)? y, por el otro lado, la ruptura o "derrocamiento práctico de las relaciones sociales reales" y la instauración de la verdadera libertad humana (la revolución) 10. Doble momento este que en -y a- nombre de la ciencia (la experiencia del fin o de la caída), y de

la justicia (la experiencia de lo futuro) anuncia

porvenir de lo que viene" a través del cambio to- tal (la revolución) de las condiciones existentes y existenciales del sujeto dominado. La teoría como un arma, entonces -y en su doble gesto - , al servi- cio de la transformación total y de la superación total del estado de cosas imperan te. Maniobra política en todo caso como gestua- lidad filosófica de totalización que engloba la

"el

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PAUL RAVE LO CABRERA

cognición y la praxis a través - dirá el m a rxista Sar- tre- de la "negación " y la " nihiliz a ci ó n " o la diso - lución del saber para modificar la re a lidad soci a l y recuperarse de otra manera el s aber!' . La radic a li- dad del gesto filosófico-político o de la " filosofi a devenida mundo" de Marx, Sartre la resume a s í : el marxismo "sigue siendo, pues, la filosofia de nue s - tro tiempo; es insuperable porque no han sido su- peradas las circun s tancias que lo engendraron 'U - ,

***

Marx después de M a rx o lo que valdría decir hoy - después del fin de la secuencia comuni s t a este-europea y el ahora de la consumación neoli-

beral- Marx en la neocapitalización . La globaliza-

ción neocapitalista, o más bien, neoliber a l viene produciendo un importante efecto de concien c i a para pensar el "nuevo (de s )orden mundi a l" . Atre- verse a pensar con Marx la s conse c uencia s d e l or- den esencial de la supercapitalización - en v erdad impregnadas en la estructura mi s m a de la v iej a s o - ciedad burguesa- parece ser hoy un síntoma po s i - tivo de nuestro momento que de crepuscular s e convierte en mañanero. Ya no necesitamo s ni "fi- losofar con el martillo" (Nietzsche) ni propagar una "filosofía de los gorriones" (Sloterdijk) .

Toma de conciencia con Marx de una mundia - lización imparable, corrupta y regresiva del capit a l . Con Marx , el pensador que regres a o ha c emo s r e- gresar, y cuyo regreso esperado repite con s erván- dose en esa aparición-repetición su problem a fun - damental : la verdad o la esencia de la capit a liza- ción. Existe la conciencia, entonces, de que s e pue- de hacer algo hoy y ahora -un ahora problemático e intratable y, por ello , pensable - con Marx, con él , con su filosofia . ¿Acaso no lo han hecho mucho s después de Marx? ¿Dónde entonces el deseo -re - primido o revivido , lo mismo da- de revolvemo s hoy con Marx? En el ahora de la supercapitaliz a - ción, en el "presente vivo" de la agonía y el apuro , en la urgencia de un estar-en-el-mundo que urg e pensarlo desde un gesto ético-político . El atisbo del "activismo político " del pensar con Marx. J. Derrida, un controvertido pensador francés que asimila a su manera la "experiencia del marxismo", el influjo de "la figura cuasi pa- ternal de Marx" y cuya tropa generacional entera

"lo ha asimilado (a Marx) durante toda la vida" -j vaya francese s y su relación con Marx y el

m a rxismo!- es uno de e s os intelectuales (retorci-

dos, " malditos ") que en lo s años 90 en serio po- ne en conexión a M a rx con las secuela s de la glo- balizaciónlfragmentación capitalista . El no tan sorprendente libro suyo Los espec- tro s d e Marx . El estado d e la deuda, e l trabajo del du e lo y la Nue v a Inte rna c ional! 3 da cuenta de

esa "c onexión " de Marx a la capitalización en la medid a en que contempla el complejo panorama dominado por la derechización neoliberal , el fin de la historia y el marxismo en su desplome, la impronta de las " fuerzas tele-tecno-rned iáticas ",

"el e s tado del derecho internacional" , la situa- ción de "lo s conceptos de Estado y nación ", y los serios problemas de " la injusticia y el derecho" "en un pre s ente que no va bien" o "no marcha co- mo debería marchar ". Manteniendo para el análisis de tales asuntos la peculiar e s trategia conceptual de lo textual-lin- güí s tico o lo que s u homólogo P . De Man llama- ra " con s trucción retór i ca " (tan favorita de la

" des con s trucción " en la que al propio acto de ha- bla se le privaba de sentido y horizonte) en este libro Derrida se aloja en un decir lleno de signi- ficado y contenido . El lenguaje empleado produ- ce un cierto efecto de oscuridad que es típico de su con s trucción discursiva, pero hay también un efecto de protección contra t al densidad de escri- tura . Derrida s e coloca en una responsable medi-

ta c ión - a unque tenue en el análisis sociológico -

de lo s " male s" del mundo po s moderno , y en la nece s idad de la urgente denuncia moral del pen-

samiento. En Lo s espectros de Marx

pañarían t a mbién otros trabajos!", Derrida pone en e s cena lo que con s ingularidad llama el "ges- to político " del pensar. En el interior de este y protegiendo una crítica de inspiración marxista, la figura de Marx (más que las de Shakespeare, Verl a ine, Blanchot, Heidegger y Levinas) y sus capitales textos (El manifiesto comunista , La

vienen a ser el

id e ología alemana y El capital)

eje central de las meditaciones y la urgencia de la propuesta derridiana .

¿Qué es el gesto político? Se trata de una nueva y actual actitud de conciencia de tomar

, y al que acom-

MARX , DERRIDA, EL GES T O pOLÍTI C O Y LA SUPERCAPITALlZACIÓN

MUNDIAL

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" responsabilidad de pen sa mient o " p o r el e s t a do

de cosas al compás de l a c apitaliza c i ó n en cur s o .

Ge s to político como res p o n sabilid a d del pen sar .

No olvidándonos de quién ha s id o y lo que ha re - presentado este pensador en l a de s v a lorizaci ó n sistemática de la cultura (oc cid e nt a l ), cierta per- plejidad puede asomar en la a prehen s ión del g e s - to político . ¿ Mani o bra intele c tu a l ? ¿ Ju ga rreta textualista? ¿ Filo so fía políti ca artifi c iosa? Nada

de e s to en mi o pini ó n , p o r l o que v a le l a pena s e -

g uido , aunque c o n c autela y un a c iert a di s t a n c i a.

¿ Qu é

marca para Derrida esa ur g ente inv ocac i ó n/a c ti - tud ? ¿Qué es aquello que deja ver (s e ) al gest o p o -

l í tic o en esa aparente de s politiz a ci ó n de l as c o-

sa s ? "Ya Los es p ectros d e Mar x, el nombre c o-

mún y . el nombre propio e s taban anunciado s cuando, hace muy poco , releí el Manifi est o d e l

Partido C o munista . Lo admit o c o n ver g üenz a: no

lo había hecho en de c eni os, ye so debe tr a ici o nar

a l g o. Yo sabía bien que un f a nt asm a me e s per a ba

a hí , y de s de el prin c ipi o, de s de qu e s e alza el te-

Marx e s la c la v e del gest o p o l í ti co.

nol ó gico , el creciente poder de los ma s s media sobre la pr o ducción , el universalismo del consu- mo , la desconfianza en la idea de una humani- dad compartida, el proceso de plus valor , es de- cir , la Verdad misma de todo aquello que acom- paña al capital desde su salida de las ruinas de la sociedad feudal. Se pregunta Derrida sin ironía ni broma pri-

vada : "¿ Qué otro pensador ha puesto nunca en

g uardi a a e s te respecto de manera tan explícita ? " Su di c t a men sobre el Manifiesto de Marx a los

pr o letari o s e s manifiesto: " Ningún texto de la tra-

di c i ó n p a rece tan lúcido respecto a la mundial iza-

ci ó n en cur s o de la política, sobre la irreductibili-

dad de la técnica y los medios masivos en el cur-

so del pensamiento más pensante - más allá del

ferrocarril y de los periódicos de entonces, cuyos

p o deres fueron analizados de modo incomparable

por el Manifiesto" . Y acota sobre lo que también

s erá fo c o de atenci ó n en el libro : "Y pocos textos

fueron tan lumino s os s obre el derecho , el derecho intern ac i o n a l y el n ac i o nalismo ' v '' ,

l ó n . Y p o r supue s t o, a c a b o de

deramente rec o rd a r lo que d e b ía a t o rmentar mi

d esc ubrir , y verd a -

Derrida p o ne en a c tualidad a Marx . En nom- bre de una " polític a de la memoria " y de un de-

mem o ria : el primer s u s tanti vo d e l m a nifi est o: Un

b

e r d e ju s tic ia tras las s eñas de Benjamin y Levi-

fantasma r ecorr e a Eur o pa , e l fan ta s m a de l co-

n

as, e l leg ado del Pr o meteo de Treveris Derrida

muni s mo l' i?

l

o at a a la cuestión ilustrada de ¿qué hacer con el

 

De esta m a nera empiez a n la s tribul a ci o ne s

pre s ente ? E s este poner en actualidad a Marx el

o

nto-ret

ó ricas

de Derrida en e s t e libr o: t o d a l a

val o r fundamental de Lo s espectros y del gesto

his

t o ri a (cultur a l )

hum a na

e s un a hi s t o ri a

de

p

o l í tico co m o urgencia hoy del

nin-

fa

nt as m as, de e nt es e s p ec tr a le s

qu e a p a r ece n y

g

un a é tica, ningun a p o lítica , revolucionaria o no ,

r e a p a re c en

m ás a ll á del pre sent e viviente mi s-

p

a re c ería p o sible, pen s able o justa, si no recono-

m o. L o que s e h ace ver co n f u e r za p a r a p e n sar

l a ac tual c a pit a liz aci ó n

tas m a o el reg reso " eficaz " de un espíritu -p a r a-

f ra s ea Derrida a H o r a cio que le di c e a H a mlet - "armado con toda s las piez as y d e pie a cabeza " que nos "entre g a el mandat o" de s e g uirle p a r a,

e s e l "es t a r " de un f a n-

junt o a él , junto

c o n él o no so tr os a travé s de s u

vo z , pen s ar l a dr a matur g ia

neo liberal ( ya n o de Eur o pa, s in o del Mund o), y

a l e nt a m os en e l có m o "o r ga ni za m os" co ntr a e sa

d e l a g e o p o líti c a

c i ese co m o s u principio el respeto por esos otros

que ya n o e s tán

te el " n o quedamos parados" hoy .

" - dice bien parado Derrida an-

El ges t o político

con s iste

aquí en darse a

pen s ar co n Marx el ser (la esencia, la universa-

lidad ) de lo existente

lizaci ó n neoliberal: su paradójico programa de

t o tali z a c i á n ; su degradación moral , s u irnpara-

ble co rrupci ó n de conciencias, su f a lta de dere-

c h o o de ju s ticia. "Ya no habrá futuro s in ello .

en el tiempo de la globa-

h

ege m o ní a capit a li s t a.

 

N

o s in Marx , no hay futuro sin Marx . Sin la

Es a pre s en c i a n o -prese nte , ese "es t a r- a hí " d e

mem o ria y s in la herencia de Marx " - dice De-

u

n a u se nte

qu e co rres p o nde

a un a esen c i a qu e

rrida ! ". Y co n a plomo y estatura en el momen-

" n os mira" y " n os s entim os mir a d os p o r é l " e s

M a r x ( el e s píritu de Marx ) o el jui c i o t o tal inne-

ga bl e so bre l a capitali zaci ó n :

e l par o xi s m o t ec-

to de l a co njura (de l a derecha antima rxista), del co njuro (de sí mismo), y de la deuda (ante

Marx ) anota Derrida : "

no tenemos ya más

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PAUL RAVELO CABRER A

ex c usa, solamente coartadas, para desviamos de e s ta re s p o n s abilidad ' v ' ' .

La pregunta onto-teleol ó gica que atraviesa a

Los e sp e ctros

es ¿adónde va -y nosotros con él,

en e s te " the time is out of joint" de hoy - eso que regre s a , n o s mira y nos llama al mandato (Marx , el marxi s mo , el comunismo)? ¿Adónde va el marxi s m o n o en el " desde Marx " (el anuncio del aconte c imiento en su horizonte posible) sino en el " de s pué s de Marx" (la enunciación que desig - na el lu g ar reflexivo del ahora desde el cual esta- mo s c o mpr o metidos a pensar-hacer) ? Un d es- pu é s que sonaría a un post como ahora muy dis- tinto a aquel malvado post de la renuncia y el ni- hilismo y que desde los sesenta Derrida ha esti- mulado con su desconstruccionismo , En todo ca- so , para Derrida un ahora como el tiempo sin pospo s ición del mandato "donde la lección pare- ciera m á s urgente" justamente en el momento de la deuda y el compromiso , en el momento de on- tologizar o hacer presente los restos (el genio , el espíritu ) de Marx. "¿ Ad ó nde va el marxismo? " Era esta para el

pen s ad o r francés la cuestión esencial de " un a cierta e x periencia propia a mi generación ", a sa- ber , l a de l a experiencia en torno a la problemáti- ca te s i s del fin ( de la historia, del sujeto , de la fi - loso fí a , del c o munismo marxista soviético ) . Para esa g enera ci ó n de " pensadores indefinibles ", co- mo l a ca lificó Foucault , esa pregunta se harí a

con el rumbo de la p o -

lític a ( ment a lid a d y praxis) del marxismo oficial en Eur o pa del Este . " Tal fue sin duda - dice De-

rrida- el elemento en el cual se desarr o ll ó lo que

se llama de s construcci ó n, y no se puede com- prender n a da respecto a este momento de la de s-

con s trucci ó n , especialmente en Francia , má s que teniend o en cuenta este entrelazamiento históri-

vin c ul a r es tratégicamente

C O,, 1 9. E ra (y es) la crítica sobre

el f i n del co mu -

giro en el ge sto derridiano de los noventa. La pre- gunta es por el destino del marxismo pero asumi- da ahora " de una manera completamente distinta " - dice Derrida . La diferencia se sitúa en lo en se- rio del ge sto pol í tico , en la " responsabilidad de pensamiento " as umida (y corregida) de pensar políticamente con Marx el estado del Mundo . Marx después de Marx o Marx en la neocapitali- zación . En cierto s entido , como refiere el marxis- ta norteamerican o T . Eagleton, un " marxismo sin marxismo 'W, O se diría mejor, un marxismo con Marx ( el espíritu de Marx) pero sin marxismo (la ortodoxia canónica de legitimación). El propio Marx advertía a los marxistas franceses de enton- ces sobre su asentimiento testamentario: "Lo úni- co que sé es que no soy marxísta'S' . Sin renunciar a sus tesis del descentramien- to filosófico-político , Derrida en este libro con - cientiza -y alerta - sobre el riesgo de la " opera- ción de debilitamiento " de "poner a Marx contra el marxismo 'S " . Pero aún así asume un mayúscu- lo riesgo en el darse a pensar con Marx el "orden social existente " esquivando los registros epist é - micos del pr o pio pensamiento de Marx. Los grandes referentes y temas de la narrativa histori- cista del marxi s mo ( el proletariado, la lucha de clase s , la rev o lu ció n social , la sociedad eman c i-

pada de la propiedad burgue s a , la dialéctica his- tórica, el binarism o bas e y superestructura, la idea c lara del de s arro llo del capitalismo) no se si- túan en la e pi s t e m e del g e s to político derridiano . Algo s ospech oso - m ás allá del rechazo al dogma del c o munis m o marxista stalinista- puede haber en e s ta esquiva . ¿D ó nde M ar x entonces ? En la fuerza po-

tencia l de tran s formación

ta s ma, Marx que no está ni muerto ni vivo

cordem o s - pero que e stá), del pensar-acción de Marx que imagina un mundo mejor y más jus-

y denuncia (del fan -

-re-

nis m o m a rxi s t a resumido en el stalinism o, per o

to

. Es el tema

capilar de la Justicia como bue-

crític a que n o fue - salva responsabilidade s Derri -

na voluntad o - en intenció n levinasiana - " rela-

da- " nunca a partir de m o tivaciones conserv a d o-

ci

ó n c o n el otro" lo que define el g e sto políti-

ra s o rea cc i o na r ias, ni tampoco desde p os i c i o ne s

co . La v enida

del e s pectro nos entrega el man-

de der ec h a m o der a da o republican a'S' ' . Es t a c o l oc a c i ó n política en la pregunta p o r el

dato : pen s ar l a ( in ) justicia del estar-prese nt e en apur o. " Si me dispongo a hablar de fantas-

a d ó n de del m a rxi s mo que proviene del momen -

m

as, de h e ren c ia y de generaciones

(de fanta s-

to o ri g in a l de l os s esenta o el del " tono ap o calíp-

m

as)

" -se lee en el exordio del libro- " es en

tic o en f il oso fi a'S' es t a mbién un ingrediente del

n

o mbre

de l a ju s tici a , de la j usticia ahí dond e

MARX, DERRIDA , EL GESTO poL!TlCO y LA SUPERCAPITALlZACIÓN

MUNDIAL

83

ella no está aún, no está todavía ahí, ahí donde ella ya no está, entendamos por esto, ahí donde ella ya no está presente'v".

¿Desde dónde hablar de la justicia? He aquí la pregunta del fundamento (último) de la ética. En un intento de reunir los preceptos éticos (ab- solutos) ilustrado-kantiano de la buena voluntad y el marxiano de la denuncia moral (los "impera- tivos categóricos" que no molestaban tanto a Marx en su contenido sino que este contextualiza

en la praxis política

de la clase que tanto le atra-

jo), Derrida invoca a la justicia como cuestión cardinal del presente no-presente . Y lo hace, pa- radójicamente, desde donde siempre cuestionó el lugar enunciativo del sujeto: el fundamento te-

leológico del sujeto. No tiene otra salida por más que rehuya el absoluto pensado como fin último. No podemos repetir la imperatividad del sujeto- ético moderno pero no podemos -hoy- tampoco sustraemos de ella . Desde este reunir sin absoluto pero, por su- puesto, desideologizado también , Derrida llama a la unidad-amistad de todos aquellos incrédulos- resentidos o, simplemente, intelectuales críticos en una especie de contraconjuración política en el estado de cosas imperante de la neocapitaliza- ción. En este desideologizado llamado se forjaría

para Derrida lo que nombra como la "Nueva In- ternacional". Este nuevo "comunismo" es el ins- trumento que completa el gesto político del pen - sador argelino-francés . Otra vez Kant y Marx pa - recen darse la mano en una alianza táctica de Ilustración reactualizada. Pero es Marx , o el mar- xismo, el que sale mal parado en esta búsqueda de un "nuevo derecho internacional". "Reino de los fines", "mundo moral", y sujeto cosmopolita como ciudadano del Mundo (Kant) pero sin

" constitución de los proletarios en clase" ni "re- volución proletaria" (Marx) para transformar el orden existente . Eso sí, pensar la supercapitalización y agru- pamos en este nuevo movimiento de las Luces en la inspiración y la protección del "espíritu" de

Marx de radicalización crítica de la teoría y de la

no la vieja del

proletariado, desde luego, sino la nueva de "la

amistad sin institución

que en lo sucesivo ya no crean , o aunque no ha-

te o ría para la práctica política

entre aquellos que , aun -

yan creído nunca en la internacional socialista marxista, en la dictadura del proletariado, en el papel mesiánico-escatológico de la unión univer-

sal de los proletarios de todos los países, conti- núan inspirándose en uno, al menos, de los espí-

ritus de Marx o del marxismo

modo nuevo, concreto, real, aunque esta alianza no revista ya la forma de partido o de la interna- cional obrera'S". ¡Juzgue Ud . , sobre todo si es marxista! La "Nueva Internacional": una "diferente" y opuesta a la "orientación finalista" comunidad intelectual de la crítica y de renovación - en tanto

para aliarse de un

radicalización- de esta crítica . Pero que haga su-

yo o que no se oponga a la "responsabilidad de

pensamiento" que debe regirse por y desde el principio de razón o de necesidad subjetiva, y cu- yo fundamento es el deber moral . El "espíritu de Marx" es la potencia de justi- cia, la aspiración a la justicia. Viejo tema entre los antiguos griegos quienes ya concebían el filosofar como un modo de acción asociado a la eticidad

del sujeto-razón : " nunca beneficia más la injus-

ticia que la justicia" -le afirmaba Sócrates a su

querido Trasímaco. Hablar

para Derrida (pero, ¿quién puede sustraerse a es- to?) desde la " responsabilidad de pensamiento" o desde el "debemos" del pensar con el hacer es el

asunto para Derrida . "Ninguna justicia

ría posible o pensable sin el principio de alguna responsabilidad" - dice Derrida-". Pensar respon- sable y éticamente que es -no puede ser de otra manera- sujetarse del "principio de razón" como cimiento de la Idea reguladora, la cual no sólo produce saber, sino que rige el hacer del sujeto mismo; y es también amarrarse a una idea de la fi- nalidad, del telas, del cambio histórico. ¿Derrida rectifica la dirección con el gesto político y en el "ejercer la justicia"? ¿Y la des- construcción en todo esto (esa invención léxica que tanto escándalo ha producido, empleada tanto por la izquierda disidente como por los fi- lósofos de la derecha)? Sin renunciar a la nece- sidad teórica del guiño desconstruccionista De- rrida asume que no es ya el momento de practi- car exégesis filosófico-filológicas a un texto o pensador que se instaura en la línea del manda- to como es el caso de Marx. Resistiéndose a

de la justicia entonces

parece-

84

PA U L RAVELO C ABR ERA

 

un a int e rpret a ci ó n

de s p o liti za nte

de Marx en l os

t

a

r ios: co n s ti t u c i ó n d e l os pr o l e t a r ios en c l ase , d e-

medi os ac adémi cos n o rte a me r i c an os

a

nu evo t eo ri c i s m o"

r

r evisar l a t r a m a l i n güís ti ca

d e M arx co m o l o int e n tó h ace r , p o r e j e mpl o, P .

D e M a n 29 , l a c u es ti ó n

el

p aso a l ges t o p o l í ti co" ( M a r x n o e s só l o un g ran

f il ósofo si n o qu e sig u e p e rt e n ec i e nd o a l os co mu -

n istas, a l os m a r x i s t as,

m ejo r en e l esta d o d e progra m a o d e in dicacio ne s

es quem áticas

d e un un

Derrida

M ás qu e

p o l í t ica

b oga po r "ev it a r l a a n es te s i a neutr a liz a nte

e " imp e di r

egreso filosófico-filo l ógico

p

d

que pre va le zc a

a M a r x,,28.

e l a fil oso f ía

a r a D e rrid a

e s " ceder

a l os p a rtid os)

y " d ejar

e l tr a b ajo d e exéges i s fil osóñca'?".

¿Es p ectral i d ad

o r ea lid a d

d e M a r x?

¿Ex e -

qui as o e l es tar pre se nte de Mar x? ¿ Ontologizar

se pult a r

br e l a i nm i n e n c i a, so br e l a u rge n c i a y e l m a nda -

o

l os r es t os d e M a rx ?

"¿P o r qu é in s i s tir so-

t o?"

- se i nt er r oga

un a y o tra vez D e rr i d a

e n es t e li -

b ro.

M arx, "e l fantasma q u e s i g u e h a bl a nd o"

e n el

ti e mp o de l aco nt ec i mie nt o

t a l izac i ó n . " S ie mp re

di sc utir a M a rx

un a falt a de r es p o n sa bilid a d

l

ma n era directa m ente

d ad in calcu l ab l e, l a m arca d e es t a her e n c i a?'.

ve l oz de l a s up e r ca p i-

será un e rr o r n o l ee r , r e le e r y

El e rr o r se r á ca da vez m a yor ,

p o -

un mund o qu e g uard a, d e

t

eó ri c a , fil osó fica ,

í t ica

To d os h a b i t a m os

visi bl e o n o, a un a pr o fundi-

Notas

* P one n c i a p resentada e n e l Encue n tro

1 5 0 A ños

del Manifiesto Comunista. organizado por l a Cá-

t edra de Estudios Antonio Gramsci , Ce n t r o d e I n-

vestigación y Desarrollo

J ua n Mari n e ll o , junio 1998 .

de la Cultura Cubana

1 .

F . Nietzsc h e.

comple t as,

La voluntad de poder . E n Ob r as

5 t omos . T omo 4. M ad r i d : Ag uil ar,

1 965 .

2 .

M . Foucault . " ¿Qué es la ilustración?",

en Saber

y

verdad. Madrid: Ediciones de la P iqueta , 1991 .

3. n man u el K ant . Fundamentación de la metafísica

I

de las costumbres. Ma d rid: Espasa-Calpe, 1 963 .

4. C . M arx, F . E n ge l s. M a nif ies t o de l P a rti do Co m u-

 

n

i s t a. O . E . en t r es t omos , T o m o l . M oscú:

Edit o -

r

ia l P rogreso , 1 976 ( Pri me r a P a rt e) .

5

.

I

dem.

6.

I

dem.

7.

"

El objetivo inmediato de l os comunis t as

es el

mismo qu e el de todos l os d emás p a rt i d os

pr ole-

rr oca mi e nt o d e l a d o m i n ac i ó n bur g u esa, co nqui s-

t

P a r te II .

a de l p o d er p olí ti co p o r e l pr o l e t a ri a d o" .

O b. Ci t . ,

8. "

en la socie d a d burguesa el p asado domina so-

 

b

r e el presente, en l a sociedad comunista

es el

p

resente e l q u e domina so b re e l pasado". I dem.

9 .

L as tesis d e la " re alizació n "

y l a "s u pe r ació n "

d e

10

l a f i l osofía e n l a pr ax i s soc ioh is t ó ri ca,

M arx l as

ex p o n e e n

f i a de l de r ec h o d e H ege l ( 1 8 4 3),

Co ntribu c i ó n a la c r í t ica de l a f i loso-

M anusc r itos

económicos-f i losóficos

l i a ( 1 845) .

( 1 8 44 ) y L a sagrada fami-

. C . Marx, F . E n ge l s. L a i deo l ogía alemana . Ob.

Cit . , ca p . 1 , e p . II (7. R es um en de l a conce p ció n

m a t e ri a li s t a d e l a h is t o r ia) segú n e di ció n citada.

11 . J . P . S a rt re. L o i m ag inari o. Psi co l ogíafe n omeno-

l ógica de l a imag i nac i ó n. Americana , 1 948.

Bu e n os Aires: I be r o-

1 2 . Cuestiones de Método. L a H abana: I nstit u to del

L ib r o, 1 968, p r i m era p a rt e , p. 1 4.

1

3. E n 1 993 como ape rtur a

de l colo qu io

" Wh it e r

 

m

a r xis m " o r ga ni za d o

p o r el R ive r side ' s

Ce nt e r

f o r Ide as a nd S o ci e t y at th e Univ e r s it y o f Califor-

ni a, D e rr i d a di c ta una l a r ga c o n fe r e n c i a e n d os s e -

s i o n es, l os d ías 2 2 y 23 d e a bri l, con e l t ítulo men-

en forma de libro

d e ig u a l tít ul o . H ay versió n al es p añol p or la edi- torial españo l a Tr otta ( 1 995) . En el p r esente tra-

b ajo

espa ñ o l ) p o r M a r ía d e l Pil a r D íaz C as t a ñ ón, de la

F ac ult a d d e Fil osofía e Hi s tori a d e l a Uni ve r si d a d

d e L a H a b ana.

ginació n d e d ic h a tr ad u cció n .

Aqu í se cita a D err id a segú n l a p a-

se u t i l iza l a t ra du cc i ón h ec h a (de l f r ancés al

ciona d o e n e l t exto y r ecogi d as

1 4 . El otro cabo ( 1 9 91 , una reflexión sobre la identi-

dad e ur o p ea e n me di o d e s u s co n f l ictos étnicos y

r eligiosos desp u és de l desp l ome d el Muro de B er-

d e E ur o p a O rienta l ) y

Políticas de l a a mi s t a d ( 1 9 94 , so br e l a ese n cia d e

l o p o l í ti co y l a c o n ce p c i ó n uni ve r sa l de l os d ere- chos humanos).

l í n y e l d es m e mbr a mi e nt o

1 5. J . Derrida. L os espec t ros de M arx. El estado de la deuda , eL traba j o del dueLo y la Nueva I nternacio - nal, p . 6.

1 6. I dem , p . 1 5

1 7. Id e m , p . 16

1 8 . I de m .

1 9 .

I de m , p. 1 7.

2

0 .

I dem, p . 1 6 .

2

1 . M arx, q u ien p r ac ti ca u n a es p ecie de desconstruc-

ción teórico-prác t ica sobre e l modo " idealista" de

fi l osofa r , fo rm a p a rt e d e l "ca n o n de l a p ocalipsis

MARX , DER RI DA , EL GE S TO pO L ÍTI C O Y LA SUPERCAP I TAL I ZAC I ÓN

MUNDIAL

85

moderno " de l a filo s ofía occide n tal .

E n este

23

.

F . Enge 1 s . " Carta a C . Schmidt "

( 1890 ) , en C .

sentido, la pregunta por e l ¿ dónd e va el rnarxis-

mo ? , en D er r ida , es t á en corre s pondencia con

 

Marx, F. Enge1s , Obras Es c ogidas , en tres tomos , Tomo I1I , ed . cit .

el t rato q ue el pe n sador francés hace de la rela-

24

.

l . D err i da. Los espectros

, e d . cit . , p . 22 .

ció n en tr e d esco n s t rucci ón

y m a r x i smo . Véase ,

25. I dem, p . 3.

p

or ejempl o,

" l a, o e n l a estacada

( IJ ) " en E l

26.

de m , p. 98 .

tiempo de u na t es i s . Desconst r ucción e i mp li -

.

27

I de m , p . 3 .

cacio n es co n ceptuales .

B a r ce l ona :

P royecto A

28.

I dem, p. 22.

Edi c iones, 1 997 .

29.

P. D e Ma n. A l ego r ías de la lectu r a. B arcelona , 1 99 0 .

22 . T . Eag1eton . Un marxismo sin mar x ismo . dabal l o , nr. 4 , 1996 .

El R o-

3 0 . l . D er r ida . O b . C i t . , p . 22 .

31. Idem, pp . 1 5- 1 6 .

Pa ul R ave l o Cab r era Facu lta d de Filosofía e Historia Un i ve r si d a d d e La Haba n a , C u ba