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Giddens y la radicalización de la modernidad

José Ignacio López Soria

Publicado en: Socialismo y participación. Lima, CEDEP, n. 86, dic. 1999, p. 97-
110

Anthony Giddens(1), escasamente conocido en nuestro medio, es un profesor


de Cambridge que, desde comienzos de la década del 70, viene ocupándose
de la teoría social y elaborando una sugestiva interpretación de la modernidad.
Su obra escrita se compone de numerosos artículos, varios volúmenes
colectivos y algunas decenas de libros (2). Ultimamente ha sustentado
conferencias en varias partes del mundo, que han sido recogidas íntegramente
por Internet (3). Son ya no pocos los autores (4) que se han ocupado de su
obra. Se han desarrollo igualmente algunos seminarios (5) para analizar
críticamente sus aportes.

En el texto que sigue voy a ocuparme exclusivamente de la teoría de Giddens


sobre la modernidad, a partir especialmente de The Consequences of
Modernity (6)

1. PREÁMBULO NECESARIO

Desde una preocupación primigenia por la teoría social y sus fundamentos


epistemológicos, Giddens, en diálogo crítico principalmente con Durkheim,
Weber y Marx, ha ido elaborando una teoría de la estructuración de la que da
cuenta en La constitución de la sociedad. Bases para la teoría de la
estructuración (7) Su intento, desde el inicio, es trabajar en la línea de una
refundación de la teoría de la sociedad, desde el convencimiento, que le acerca
a los postmodernos, de que ya no es dable fundar el progreso ni el
conocimiento en esa providencia secularizada que para Giddens es la razón,
sea trascendental, al modo de Kant, o encarnada en un pueblo, al modo de
Hegel.

Con su duda acerca de la fundamentación moderna del saber y del progreso y


su convencimiento de que la historia no es ya pensable como teleología,
Giddens se incorpora de lleno a la polémica modernidad/postmodernidad
desde una perspectiva esencialmente sociológica. Se ve entonces obligado, sin
abandonar su antiguo debate con Durkheim, Weber y Marx, a discutir su
comprensión de la modernidad con otros interlocutores como Lyotard ,
Habermas, Daniel Bell, Marshall MacLulan e Immanuel Wallerstein.

De los clásicos (Marx, Durkheim y Weber), Giddens recoge la aproximación a


la modernidad desde la institucionalidad, sólo que éstos, dirá criticándolos, se
han aproximado a la modernidad privilegiando una única dinámica de
transformación y su respectiva dimensión institucional: el capitalismo (Marx), la
industrialización (Durkheim), la racionalización (Weber).

A la consideración weberiana de que los vínculos de la racionalidad moderna


se van apretando más y más hasta dejar al hombre encerrado en la "jaula de
hierro" de la rutina burocrática opone Giddens su visión de la modernidad
avanzada como un desborde de las dimensiones institucionales de la
modernidad por las vías de la globalización.

De Marx, después de rechazar el unidimensionalismo indicado arriba, recoge


Giddens la caracterización de la modernidad como monstruo destructivo e
irreversible que, sin embargo, puede ser domesticado porque es, como todo lo
histórico, fruto humano que el hombre puede controlar. También para Giddens,
como para Marx, el capitalismo es una manera irracional de conducir el mundo
porque supedita la satisfacción de necesidades humanas a los caprichos del
mercado. En esta relación con Marx se fianza de voluntad de Giddens de no
sólo comprender racionalmente lo que hay sino domesticarlo. No sorprende,
por tanto, que Giddens figure hoy entre los asesores cercanos a Blair.

Con respecto a Lyotard, Giddens pondera en el filósofo francés el atrevimiento


de dudar acerca de los fundamentos modernos de la epistemología y del
progreso, el desvanecimiento de la gran narrativa de emancipación y el
descrédito de la idea de historia universal. Cree, sin embargo, criticando a
Lyotard, que es posible y deseable un saber de la sociedad aunque
diversamente fundado.

Concuerda con Habermas en la idea de que es posible y deseable un


conocimiento generalizable sobre la vida social y los modelos de desarrollo,
pero se aparta de él en la manera de conseguirlo.

Interesado en comprender la sociedad del capitalismo avanzado, Giddens se


acerca a Daniel Bell para trabajar su concepto de "sociedad postindustrial".
Pero la caracterización de Bell de la sociedad actual como "postindustrial"
parece suponer que la época del capitalismo clásico podría ser caracterizada
como "industrial", lo cual significaría volver a caer en la visión unidimensional
de Durkheim.

De MacLulan y Wallerstein interesan a Giddens sus aproximaciones a los


procesos de globalización. Las teorías sobre las relaciones internacionales de
McLulan asumen a los estados-nación como totalidades o sujetos autónomos
que se relacionan entre sí creando instancias u organizaciones
intergubernamentales de índole transnacional. Este enfoque, piensa Giddens,
reduce la mundialización a la coordinación internacional entre estados y,
además, no tiene en cuenta la pérdida relativa de autonomía de los estados
nacionales.

Sobre los análisis de Wallerteins acerca de la globalización Giddens subraya


que éstos ponen el acento no en las "sociedades" sino en las relaciones
mundiales: economías mundiales, redes de conexiones económicas de
carácter geográficamente extensivo (ya no concentradas en grandes imperios y
extendidas a determinadas regiones). Con el capitalismo estas redes, basadas
en poder económico más que en poder político, se extienden potencialmente al
mundo entero, quedando todo integrado o conectado a través de conexiones
comerciales y de producción, y no por un centro político. El capital, sostiene
Wallerstein, nunca ha permitido que sus aspiraciones fueran determinadas por
fronteras nacionales. Por eso, desaparece el colonialismo pero no la expansión
capitalista. Pero la globalización, piensa Giddens, no se agota con la
mundialización de la economía. Hay, además, otras dimensiones que es
necesario considerar y que nosotros veremos enseguida.

Giddens alude también a la discusión de quienes caracterizan la actualidad


centrando su atención en las transformaciones institucionales y consideran que
nos movemos de un sistema fundamentado en la fabricación de bienes de
consumo a otro cuya preocupación central descansa en la información. Este
paso de lo físico a lo virtual como rasgo de nuestro tiempo no es, sin embargo,
debidamente discutido por Giddens en sus aproximaciones a la modernidad
tardía.

Finalmente, dos palabras sobre el cuerpo teórico-metódico desde el que


Giddens se aproxima al tema modernidad/postmodernidad.

El objeto primordial del análisis sociológico es evidentemente la sociedad. El


concepto de sociedad o sistema de relaciones sociales se atribuye
normalmente en sociología al "estado-nación" o estado nacional que se realiza
en un espacio o territorio bien delimitado. Esto ha llevado a algunos teóricos de
la sociedad a considerar que el objetivo de la sociología es resolver el
problema del orden, porque éste se considera imprescindible para la cohesión
social dentro de un determinado territorio. El problema no está, cree Giddens,
en la demarcación o delimitación social del sistema sino en la manera de
relacionarse tiempo y espacio, conectando presencia y ausencia. Las
sociedades modernas (estados-nación) tienen claramente definidos sus límites,
pero esas sociedades están también entretejidas con lazos y conexiones que
atraviesan el sistema sociopolítico del estado y el orden cultural de la nación.
Es decir, las sociedades modernas están constituidas por lazos no sólo
territoriales sino político-sociales y culturales. Es preciso, por eso, analizar las
instituciones modernas situándolas en el tiempo y en el espacio para descubrir
caracerísticas distintivas de la modernidad.

Según unos, la sociología genera un conocimiento que permite controlar las


instituciones sociales, así como los resultados de la física permiten controlar la
naturaleza. Según otros, los resultados de las ciencias sociales son
interpretados por los agentes sociales, quienes luego hacen historia desde
ellos. En éstos últimos, Marx entre ellos, está ya implícita la idea de
reflexividad. El conocimiento sociológico, piensa Giddens, da vueltas en espiral
dentro y fuera del universo de la vida social, reconstruyéndose a sí mismo y a
ese universo como parte integrante de ese mismo proceso. No se trata de un
conocimiento acumulativo, gracias al cual a mayor conocimiento mayor control,
sino de una "incorporación" de nociones sociológicas dentro del mundo social.
Esta reflexividad del conocimiento sociológico es característica de la
modernidad.

Para comprender la modernidad a cabalidad hay que superar las


aproximaciones sociológicas tradicionales en los aspectos mencionados, y
analizar de dónde surge la naturaleza dinámica de la modernidad. Ello se hace
mediante una nueva teoría crítica que, según Giddens, debe:
• ser sociológicamente sensible, i.e. estar alerta a las inmanentes
transformaciones institucionales que están ocurriendo
• ser políticamente táctica: saber medir los riesgos de graves consecuencias
que pueden derivarse de las posiciones éticas
• crear modelos de buena sociedad , que no deben quedan limitados a la
esfera del estado nacional
• reconocer que las políticas emancipatorias (compromisos radicales dirigidos a
la liberación de desigualdades o la servidumbre) deben estar unidas a políticas
de vida, de autorrealización (compromisos radicales que buscan vida plena
para todos, ética de lo personal ).

Desde esta propuesta teórico-metódica, que no oculta su orientación política,


emprende Giddens su acercamiento a la modernidad.

2. LA MODERNIDAD COMO DISCONTINUIDAD

Siguiendo una estrategia discursiva ya tradicional en el debate


modernidad/postmodernidad, también Giddens comienza preguntándose qué
es la modernidad en el marco de su aproximación a la actualidad. La pregunta
que interroga por la modernidad se plantea, pues, en un contexto en el que
interesa tanto apropiarse del pasado de nuestro presente -y no sólo
conceptualmente- como comprender la actualidad e intervenir en ella. La
pretensión prehermenéutica de un punto de vista neutral para analizar
"objetivamente" la realidad está dejando de ser una aspiración del pensamiento
contemporáneo.

La noción de modernidad se refiere a los modos de vida u organización social


que surgieron en Europa desde alrededor del siglo XVII en adelante y cuya
influencia, posteriormente, los han convertido en más o menos mundiales. Para
Giddens, como para Weber, la modernidad está, pues, asociada a un tiempo y
a un espacio determinados.

Las formas de vida que la modernidad introduce arrasan de manera sin


precedentes todas las modalidades tradicionales del orden social tanto en
extensión como en intensidad. La teoría evolucionista, sin embargo, con sus
grandes relatos que imponen una presentación ordenada de los
acontecimientos humanos, ha obstaculizado una comprensión adecuada de
estos cambios.

La sociología clásica vio la edad moderna como una era agitada y bifronte, con
aspectos positivos y negativos, pero creyó que terminaría triunfando lo positivo,
por la vía de la lucha de clases (Marx), de la expansión del industrialismo
(Durkheim) o de la imposición de la racionalidad (Weber). Ni siquiera Weber,
pese a su desconfianza con respecto precisamente a los procesos de
racionalización, enfatizó los lados oscuros de la modernidad: peligro de
destrucción ecológica como consecuencia del desarrollo de las fuerzas
productivas, posibilidad de totalitarismos políticos, amenazas por crecimiento
exorbitado del poder militar.

Para Giddens, la modernidad es claramente bifronte: arrasa y crea, no conduce


necesariamente a un mundo feliz y seguro. Se pierde, así, la fe en el progreso
no sólo porque se considera que la historia no conduce a ninguna parte, sino
porque puede conducir a la catástrofe. Punto de partida del análisis de Giddens
sobre la modernidad es, por tanto, el carácter discontinuista de ésta con
respecto a otros modelos anteriores o contemporáneos de desarrollo social.

3. FUENTES DE DINAMISMOS DE LA MODERNIDAD

Tres son las fuentes del dinamismo, al mismo tiempo arrasador y creador, de la
modernidad: la separación/recombinación del espacio y el tiempo, el
desanclaje/reanclaje de las objetivaciones sociales, el reflexivo ordenamiento y
reordenamiento de las relaciones sociales a luz de las continuas
incorporaciones de los conocimientos que el hombre mismo produce. Estas
mismas fuentes de dinamismo hicieron posible la expansión de las
dimensiones institucionales de la modernidad en la medida en que
contribuyeron a que las instituciones se desprendiesen de su suelo originario.

3.1 Separación tiempo y espacio

Es sabido, sostiene Giddens, que en las culturas premodernas el tiempo está


vinculado siempre a indicadores socio-espaciales; el "cuando" está vinculado al
"donde" o a acontecimientos naturales. Con la invención y difusión del reloj
mecánico (finales del XVIII) se consigue expresar una dimensión uniforme del
tiempo vacío de espacio o de referencia social, lo cual hace posible identificar
zonas del día (jornada laboral) y, en general, organizar socialmente el tiempo.

El vaciamiento del tiempo de su referencialidad al espacio fue precondición


para el vaciamiento del espacio de su referencialidad al lugar. El lugar -lo local,
el asentamiento geográfico de la actividad social- coincide en las sociedades
premodernas con el espacio. No hay más espacio real que el lugar (8). Las
actividades sociales están, así, dominadas por la presencia.

En las sociedades modernas, por el contrario, se dan relaciones entre


ausentes; la vida social está penetrada por influencias que se generan a gran
distancia. Contribuye a ello la cartografía, o representación abstracta de las
posiciones y formas geográficas.

La separación de tiempo y espacio hace posible su recombinación como


actividad social. Un horario de trenes, por ejemplo, supone toda una estrategia
de ordenamiento del sitio y el tiempo en que cuándo llegan y parten los trenes.
Esta separación le da a la modernidad un dinamismo extremo porque, por un
lado, hace posible el desanclaje entre actividad social y su contexto originario,
dando origen a "instituciones desvinculadas", y, por otro, produce mecanismos
de engranaje para la organización racionalizada, haciendo posible aunar lo
local y lo global. Esto permite la inserción en la historia: organización del
pasado y el futuro de todos los pueblos en un mismo marco global para la
acción y la experiencia humanas.

3.2 Desanclaje/Anclaje
Por desanclaje entiende Giddens el "despegarse" de las relaciones sociales
con respecto a sus contextos locales de interacción y su "reestructurarse" en
indefinidos intervalos espacio-temporales.

Existen dos tipos de mecanismos de desanclaje: las señales simbólicas y los


sistemas expertos. Señales simbólicas son medios de intercambio que pueden
ser pasados de unos a otros sin consideración por las características de los
individuos o grupos que los manejan en cada coyuntura, es decir sin
consideraciones espacio-temporales. Ejemplos característicos son los medios
de legitimación política y el dinero. Los mecanismos de desanclaje descansan
sobre la noción de "fiabilidad", que es fundamental a las instituciones de la
modernidad. La fiabilidad no se confiere a individuos sino a capacidades
abstractas. Por ejemplo, al hacer las transacciones comerciales con dinero, uno
se fía del dinero no del individuo con el que se hace la transacción. Sistemas
expertos son sistemas de logros técnicos o de experiencia profesional que
organizan grandes áreas del entorno material y social en el que uno vive. Ej.:
confianza en profesionales (abogados, ingenieros, médicos ...). Es decir, fe en
los sistemas de códigos que esos profesionales manejan y yo no entiendo pero
acepto.

Tanto lo sistemas expertos como las señales simbólicas mueven las relaciones
sociales de la inmediatez de sus contextos. Ambos fomentan la separación
entre tiempo y espacio. Uno se fía de ellos aunque no conoce a fondo sus
mecanismos. Suele haber agencias reguladoras y acreditadoras para proteger
a los usuarios.

3.3 Indole reflexiva de la modernidad

La reflexividad es, para Louis Maheu y otros estudiosos, el concepto clave que
separa la argumentación de Giddens de la de los postmodernistas.

En las culturas tradicionales se rinde homenaje al pasado y se valoran los


símbolos porque contienen y perpetúan la experiencia de generaciones. Así,
cualquier actividad o experiencia particular se inserta en la continuidad del
pasado-presente-futuro de la comunidad. La reflexión está limitada a la
reinterpretación y clarificación de la tradición.

En la cultura moderna, la reflexión es introducida en la base misma del sistema


de reproducción de tal manera que pensamiento y acción son constantemente
refractados el uno sobre el otro. También la tradición (una determinada
tradición) es importante para la cultura moderna, pero para que sea así tiene
que haber pasado por la reflexión, es decir desde la reflexión se escoge la
tradición que se considera importante. La reflexión en la vida social moderna
consiste en el hecho de que las prácticas sociales son examinadas
constantemente y reformadas a la luz de nueva información sobre esas mismas
prácticas, que de esa manera alteran su carácter constituyente. La modernidad
está constituida por la aplicación del conocimiento reflexivo; no es la búsqueda
permanente de lo nuevo sino la aplicación del conocimiento reflexivo a la propia
sociedad lo que distingue a la modernidad. Por eso, no es posible la
certidumbre (como en el dogma): todo conocimiento está sujeto a revisión. La
estadística sobre la sociedad social no es sólo un instrumento para conocer
esa realidad y así controlarla mejor, como ocurre en el caso de la naturaleza,
sino que sus resultados se incorporan al quehacer cotidiano de los propios
estudiados. El conocimiento que producen los científicos sociales, una vez
apropiado por las organizaciones e instituciones, constituye lo social, es decir
participa en su reestructuración y transformación. Esta reflexividad o
circularidad del conocimiento hace que, en las condiciones de la modernidad, el
mundo social no pueda ser estable debido a la permanente incorporación de
nuevos conocimientos. La producción de conocimiento sociológico, de reflexión
de un cuerpo social sobre sí mismo, es, pues, fundamental para su crecimiento.
La línea de desarrollo que dicho cuerpo social adopte dependerá, en
importante medida, del conocimiento sobre sí mismo que elabore y asimile.

Apartándose de quienes, fieles al positivismo y a las ciencias sobre la


naturaleza, no atribuyen al conocimiento sobre la sociedad otro rol que el de
facilitar el control de la misma, Giddens enfatiza la importancia de la producción
e incorporación de conocimientos sociales a la vida social. Esta reflexividad
constituye, en la teoría de Giddens, tal vez la más importancia fuente de
dinamismo de la modernidad. Carecer de ella o tenerla sólo en escasas dosis
puede explicar, en parte al menos, el carácter defectivo de la modernidad en no
pocas latitudes.

4. ¿MODERNIDAD O POSTMODERNIDAD?

¿Cómo entender los tiempos actuales? ¿Estamos entrando a un período de


postmodernidad o más bien trasladándonos a uno en el que las consecuencias
de la modernidad se están radicalizando y universalizando como nunca?

Giddens considera que se va configurando un orden que es nuevo y diferente


del moderno y en el que las discontinuidades más importantes se advierten en
el ritmo del cambio (ahora más acelerado), ámbito del cambio (ahora más
amplio) y naturaleza intrínseca de las instituciones modernas (estado nación ,
producción a partir de fuentes inanimadas de energía, mercantilización de
productos y trabajo asalariado, ciudad)

Para distinguirse de los postmodernos, con cuyas tesis más radicales no


comulga, Giddens llama a este nuevo orden "modernidad avanzada",
"modernidad radical" o "alta modernidad". Se trata, por cierto, de tiempos
nuevos, pero esa novedad no implica una ruptura total con la modernidad.
Estamos en una etapa transición de largo alcance, pero es un error referirse a
estas transiciones como postmodernidad. Lo único que significa
postmodernidad es que la trayectoria del desarrollo social nos está alejando de
las instituciones de la modernidad y conduciéndonos hacia un nuevo y distinto
tipo de organización social. No estamos, pues, "más allá de la modernidad"
sino en una fase de su radicalización. Aún no vivimos en un universo social
postmoderno, pero podemos vislumbrar algo más que unos pocos destellos del
surgimiento de vida y formas de organización social que divergen de aquellos
impulsados por las instituciones modernas.
5. PERFIL DE NUESTRO TIEMPO (nivel descriptivo)

En un intento por dejar indicados algunos rasgos de la actualidad, Giddens se


refiere a aquéllos que se relacionan más directamente con su estrategia
argumentativa.

Del desarrollo social le interesa subrayar la creciente importancia de los nuevos


movimientos sociales y el lugar privilegiado que las preocupaciones ecológicas
se han labrado en la agenda política y social contemporánea. No es menos
importante la "evaporación" de la privilegiada posición de Occidente: a medida
que se expanden las instituciones de la modernidad por el mundo entero
decrece la hegemonía europea. El poder económico, político y militar que dio a
Occidente su primacía y que se fundaba en la conjunción de las cuatro
dimensiones institucionales de la modernidad ha dejado de ser el distintivo
diferencial de los países occidentales frente al resto del mundo. Se puede
interpretar este proceso como uno de mundialización. Es decir, mundialización
y pérdida de hegemonía de Occidente marchan de consuno, piensa Giddens.
Algo así, diremos para aclarar, como la pérdida de control sobre el idioma
inglés que tienen Inglaterra y Estados Unidos a medida que este idioma va
convirtiéndose en la lingua franca de la actualidad.

A estos rasgos de la actualidad social, Giddens añade otros referidos al


pensamiento y que interpreta como pasos en el proceso de autoclarificación del
propio pensamiento moderno. Así por ejemplo, la duda, característica de
nuestro tiempo, sobre los fundamentos de la epistemología moderna es
evidentemente legítima, pero esta duda no debería llevar a pensar que es
imposible el conocimiento sistemático sobre la acción humana o sobre las
tendencias del desarrollo social. La propuesta llamada postmoderna no debería
ser vista como una ruptura con la pretensión moderna de llegar a un
conocimiento fundando acerca del hombre, la sociedad y la historia, es decir
como un intento de superación de la modernidad, sino como un intento de la
modernidad de comprenderse a sí misma en un esfuerzo de
autocercioramiento. Por lo demás, la misma modernidad sabe que ningún
conocimiento es definitivo, todo conocimiento es revisable. El conocimiento
empírico, basado en los sentidos, es siempre sospechoso.

Además de la duda legítima acerca de los fundamentos del saber sobre el


hombre y la sociedad, se ha producido el descrédito o disolución del
evolucionismo. También Giddens concuerda con quienes rechazan la visiones
providencialistas de la historia y atribuyen a ésta un sentido, no importa si
desde la creencia pura y dura o desde esa creencia secularizada que es la
razón trascendental. No es posible defender ninguna versión del progreso
puesto que la historia está desprovista de teleología. La historia no posee una
forma intrínseca ni una teleología. Nadie puede, pues, contarla ni erguirse
como su narrador privilegiado. No hay sino una enorme variedad de historias
que no conocen punto ni eje alguno de referencia.

En esta reflexión Giddens coincide al pie de la letra con un rasgo inconfundible


del talante postmoderno: la polifonía de voces que componen el mundo, la
riqueza de diversidades que no toleran ser reducidas a la igualdad, la
invencibilidad de lo múltiple frente a lo uno.

Pero Giddens avanza un aspecto de nuestro tiempo, la reflexividad del


conocimiento -a la que nos hemos referido más arriba-, y con ello piensa que
se diferencia clara y distintamente de quienes abordan la historia en clave
postmoderna. La reabsorción del conocimiento en la historia transforma a ésta
y consiguientemente se constituye para ella en fuente de dinamismo y ¿de
progreso?.

6. DIMENSIONES INSTITUCIONALES DE LA MODERNIDAD (nivel


explicativo)

En el plano de las instituciones -considera Giddens en debate con los clásicos


de la teoría de la sociedad- la modernidad es multidimensional. Cuatro son los
agrupamientos organizativos más importantes o dimensiones institucionales de
la modernidad:

• El capitalismo o sistema de producción de mercancías y de acumulación de


capital en contexto de mercados competitivos de trabajo y de productos, y
desarrollando relaciones entre los propietarios privados del capital y una mano
de obra asalariada y desposeída de propiedad. La produción se dirige a los
mercados competitivos.
• El industrialismo o sistema de producción de bienes a base de la utilización de
fuentes inanimadas de energía material y jugando la maquinaria un papel
central en el proceso de producción. Transformación de la naturaleza o
desarrollo de un entorno creado
• El sistema de vigilancia o del control social y de la información, que
administrativamente se organiza en un estado-nación que ejerce control sobre
áreas territoriales delimitadas, para lo cual debe desarrollar capacidades y
aparatos de vigilancia directa (cárceles, escuelas, centros de trabajo) o
indirecta (de la información)
• Poder militar o sistema de control monopólico de los medios de violencia
dentro de precisas fronteras territoriales y en un contexto de industrialización
de la guerra

Existen cruzadas interrelaciones entre estas dimensiones, lo que significa que


cada una se beneficia de los logros de las otras. Así, por ejemplo, el poder
militar fortalece el sistema de vigilancia y, a su vez, se apoya en los avances
que logra la industrialización y aprovecha las ventajas que le ofrece el
mercado.

De estas cuatro dimensiones y sin desmerecer ninguna, Giddens subraya la


importancia del capitalismo y el estado nacional como los grandes promotores
de la aceleración y expansión de las instituciones modernas. Los estados-
nación concentran el poder administrativo mucho más eficazmente que los
estados tradicionales, por eso pueden movilizar muchos más recursos que los
estados anteriores.
7. MUNDIALIZACIÓN DE LAS DIMENSIONES DE LA MODERNIDAD

La modernidad es intrínsecamente globalizadora. Los sociólogos no lo


advirtieron, cree Giddens, porque identificaban la noción de "sociedad" con
estado-nación. Al situar el análisis sobre el marco conceptual del
distanciamiento entre espacio y tiempo se facilita la percepción de las
complejas relaciones entre participación local (copresencia) e interacción a
distancia. La mundialización se refiere principalmente a ese proceso de
alargamiento en lo concerniente a los métodos de conexión entre diferentes
contextos sociales o regiones que se convierten en una red a lo largo de toda la
superficie de la tierra. Lo local comienza a ser configurado por lo distante, pero
lo distante al localizarse se modifica. El resultado es un mundo heterogéneo,
interconectado y mucho más complejo que el mundo precedente. Al relajarse
los lazos nacionales surgen nacionalismos e identidades locales que antes no
podían expresarse. El estado nacional se vuelve demasiado chico para abordar
los grandes problemas de la vida y demasiado grande para los pequeños
problemas.

Las dimensiones institucionales, al mundializarse, adquieren otro perfil:

• Economía capitalista mundial. Aunque relacionada todavía con el estado-


nación, la economía se va autonomizando de los estados-nación para
desarrollarse a través de corporaciones domiciliadas en pero no dependientes
de un estado-nación. Estas corporaciones manejan incluso presupuestos
superiores a los de los estados, pero no pueden competir con éstos en cuanto
a control territorial y control de medios de violencia. La mercantilización de
productos y de la fuerza de trabajo se globalizan, y por tanto también se
globalizan las relaciones de clase (control de medios de producción) y la
distribución de beneficios (desigualdad global).
• Desarrollo industrial con división internacional del trabajo. Desde este punto
de vista, los países se dividen hoy en industrializados, no industrializados y de
nueva industrialización. Se difunde globalmente la maquinaria tecnológica y
esto afecta no sólo la producción sino la vida cotidiana y ejerce influencia sobre
la interacción humana con el entorno. Se constituye así "un mundo" cuyas
amenazas (ecología) y oportunidades (información) son cada vez más
patrimonio de todos. Esto se relaciona directamente con la mundialización
cultural.
• Sistema de estados nación. Los estados-nación siguen siendo actores
principales dentro del orden político, impulsando el desarrollo industrial de sus
países y actuando como celosos defensores de sus derechos territoriales y sus
culturas nacionales, pero también se va creando un sistema de estados
nacionales, un sistema de relaciones que disminuye la soberanía individual de
las naciones.
• Orden militar mundial. También el monopolio del uso legal de la violencia se
globaliza: va surgiendo un orden militar mundial que pretende a controlar las
conexiones entre industrialización de la guerra, flujo de armamento y técnicas
militares, y que construye alianzas inter-estados defensivo-ofensivas (OTAN).
Entrar en la alianza comporta necesariamente reducción de soberanía.
8. REALISMO UTÓPICO

El "realismo utópico" -horizonte de expectativa que convoca los sueños de


Giddens- se articula alrededor de dos ejes: a) la posibilidad de armonizar
política local y política global, y b) la presencia simultánea de una política
emancipadora (que se propone como objetivos la igualdad y la justicia, y no
conoce enemigos claros) y de una política de vida (que propicia la
autorrealización del yo y busca una vida satisfactoria y plena para todos). Los
movimientos sociales nuevos son los portadores de estos dos ejes, siendo el
movimiento feminista el que mejor los expresa.
En un contexto marcado por el descrédito generalizado con respecto a las
promesas de las visiones teleológicas de la historia y sus metarrelatos, no es
fácil concretar el postulado del "realismo utópico" en una propuesta viable. Pero
la índole reflexiva de la modernidad permite vislumbrar alternativas de modelos
de realismo utópico. El modelo tiene que surgir de una articulación armoniosa
de interpretación (teoría) y práctica, pero debe olvidarse del "sujeto
revolucionario"o "clase universal" porque la historia no es teleológica y no
puede ser narrada por un solo narrador ni organizada en función de un sujeto
privilegiado. Además, como piensa Giddens que pensaba Marx, para que el
cambio social tenga impacto debe estar conectado a las posibilidades
inmanentes institucionales.

Las dimensiones del realismo utópico son:

• Política de vida
• Política emancipatoria
• Política de lo local
• Política de lo global

9. MOVIMIENTOS SOCIALES

Los movimientos sociales de la época de tránsito de la modernidad clásica a la


radicalizada están ligados a una de las dimensiones instituciones de la
modernidad y lo que pretende es precisamente trascender los límites de la
sociedad moderna tradicional. El movimiento obrero -que en la modernidad
clásica desempeñó el papel de articulador del resto de los movimiento sociales-
, sigue siendo importante, pero una preocupación exclusiva por el movimiento
obrero refleja un énfasis unilateral puesto que reduce la complejidad a lo uno.
Otros movimientos son también importantes.

Tipos de movimientos sociales:

• Movimiento obrero, que está ligados a la expansión o globalización de la


empresa capitalista, enraizado, por tanto, en el orden económico del
capitalismo, y orientado al control defensivo del centro de trabajo
(sindicalismo). Busca también influir en o tomar el poder del estado (partidos
políticos) y se constituye frecuentemente en el principal portador de las
demandas de libertad y derechos democráticos .
• Movimientos ecológicos y contraculturales, que están enraizados en el
entorno creado por la globalización de la industrialización.
• Movimiento por los derechos democráticos (el movimiento obrero, entre ellos),
que se relacionan con en la globalización del control estatal o vigilancia.
• Movimientos por la paz, que están ligados a la globalización del control de los
medios de violencia.

Estos movimientos sociales son los portadores de la promesa de futuro en la


que medida en que no sólo anuncian y, al mismo tiempo, anticipan lo que
podría ser la sociedad futura.

10. ORDEN POSTMODERNO

¿Qué clase de utopías podemos establecer que estén conectadas a las


tendencias inmanentes de desarrollo y que por tanto sean realistas? Existen
importantes tendencias institucionales que sugieren que es posible realizar un
orden postmoderno . Podemos caracterizar un sistema postmoderno como la
representación de un movimiento más allá de la modernidad a lo largo de las
cuatro dimensiones de la modernidad

Este orden postmoderno tendría el siguiente contorno:

• Sistema de la post-escasez
• Humanización de la tecnología
• Participación democrática de todos
• Desmilitarización

El sistema de post-escasez tiene, a su vez, las siguientes dimensiones:

• Organización económica socializada El mercado o sistemas de intercambio


no debe ser ni libre ni regulado por estado. Si libre, no se puede trascender el
sistema de clases que genera; si controlados por estado, entonces es
ineficiente y produce autoritarismo. Por tanto, el control sobre el mercado no
puede ser sino social. La continuación de la acumulación capitalista no es
sostenible en términos de recursos. Los recursos son suficientes para que
todos los hombres puedan vivir dignamente, pero para ello hay que alterar los
modos de vida que producen escasez y hacer una redistribución global de la
riqueza, a través, por ejemplo, de un fondo global de compensación.
• Sistema de cuidado del planeta, Va desarrollándose y expandiéndose la
conciencia del daño que causa al medio ambiente el desarrollo industrial. De
esta conciencia habría que pasar a la toma de conciencia de que es en la
lógica del desarrollo científico tecnológico sin trabas en donde reside el
problema. La humanización de la tecnología implica la progresiva introducción
de cuestiones éticas dentro de la actual relación -principalmente instrumental-
entre ser humano y medio ambiente creado. Siendo globales los problemas
ambientales, la intervención debería ser sujeto de coordinación.
• Orden mundial coordinado. Un sistema así necesita ser globalmente
coordinado a través de acuerdos como los que comienzan a darse entre
corporaciones o gobiernos. Además, se extiende la democracia y se van
difuminando los estados-nación. Surgen debajo y encima de ellos formas de
organización, espacios de encuentro colectivo, en los que es racional suponer
que se irá imponiendo también la democratización. Parece evidente que surgirá
un orden político más coordinado en cuanto a las relaciones entre estados. La
globalización obliga a los estados a colaborar en cuestiones antes inusitadas.
No parece que vaya a surgir un superestado mundial, sino más bien políticas
globales de cooperación, estrategias cooperativas para resolver conflictos.
• Trascensión de la guerra. Imaginar un mundo sin guerra es difícil pero no
imposible. Las guerras por fronteras van quedando atrás, cree Giddens, dado
que las fronteras nacionales han quedado fijadas casi por completo. Pierde
igualmente sentido agrandamiento territorial. Los países se vuelven
interdependientes, comparten intereses. Todo ello puede contribuir a hacer
innecesarias las guerras.

Todas éstas son tendencias inmanentes al desarrollo de las dimensiones de la


modernidad, pero son sólo tendencias que es necesario impulsar y que,
además, implican riesgos. Entre los riesgos de graves consecuencias de la
modernidad están:

• Colapso de los mecanismos de crecimiento económico


• Desintegración o desastre ecológico
• Crecimiento del poder totalitario
• Conflicto nuclear o guerra a gran escala

11. ANOTACION FINAL

Después de este largo recorrido por el tema de la modernidad, es evidente que


Giddens, aunque se distingue claramente de las posiciones postmodernas más
radicales, no pone su tienda al lado de la modernidad clásica, ahora ya
tradicional. Prefiere instalarse en esa tercera posición que llama modernidad
avanzada o radicalizada, cuyas diferencias con la postmodernidad quedan
claramente expresadas en el cuadro comparativo que sigue.

POSTMODERNIDAD
a) Entiende las actuales transiciones como disolución de la epistemología
b) Se centra en las tendencias centrífugas de las transformaciones actuales y
su carácter dislocante
c) Percibe el yo disuelto o desmembrado por fragmentación de la experiencia
d) Sostiene la idea de la contextualidad de las verdades confirmadas o
considera a estas últimas como irreductiblemente ‘históricas’
e) Teoriza la impotencia que sienten los individuos frente a tendencias globales
f) Ve el vaciamiento de la vida cotidiana como consecuencia de la intrusión de
los sistemas abstractos
g) El compromiso político coordinado es ahogado por la supremacía de la
contextualidad y la dispersión
h) Entiende postmodernidad como el final de la epistemología, del individuo y
de la ética

MODERNIDAD RADICALIZADA
a) Identifica los cambios institucionales que producen el sentimiento de
fragmentación y dispersión
b) Ve la culminación de la modernidad como un conjunto de circunstancias en
las que la dispersión va dialécticamente conectada con profundas tendencias a
la integración global
c) No reduce al yo a un simple lugar de (encuentro) de fuerzas que se
entrecruzan; la modernidad hace posible un proceso de identidad del yo
reflexivo
d) Afirma que los rasgos universales de las verdades confirmadas se nos
imponen de manera irresistible. La reflexividad de la modernidad no excluye un
conocimiento sistemático sobre esos desarrollos
e) Analiza la dialéctica de pérdidas y adquisiciones de poder a partir de la
experiencia y la acción
f) Ve la vida cotidiana como un complejo activo de reacciones a los sistemas
abstractos, que pone en juego un proceso dialéctico de apropiación y de
pérdida
g) El compromiso político coordinado es posible y necesario, tanto en el ámbito
local como en el global
h) Define la postmodernidad como un conjunto de transformaciones posibles
que van más allá de las instituciones de la modernidad.

CUADRO RESUMEN

1. Dimensiones institucionales de la modernidad


a) Vigilancia
b) Poder miltar
c) Industrialismo
d) Capitalismo
2. Dimensiones de la globalización
a) Sistema de Estados-nación
b) Orden militar mundial
c) División internacional del trabajo
d) Economía mundial capñitalista
3. Tipos de movimientos sociales
a) Movimientos por la democracia
b) Movimientos pacifistas
c) Movimientos ecologistas
d) Movimiento obrero
4. Dimensiones del realismo utópico
a) Política de emancipación
b) Política de lo global
c) Política de lo local
d) Política de la vida
5. Riesgos/amenazas
a) Crecimiento del poder totalitario
b) Guerra nuclear
c) Degradación, desastre ecológico
d) Crecimiento económico desorbitado
6. Contornos de un orden postmoderno
a) Participación democrática a varios niveles
b) Desmilitarización
c) Humanización de la técnica
7. Dimensiones de un sistema de postescasez
a) Orden mundial coordinado
b) Trascensión de la guerra
c) Sistema de cuidado planetario
d) Organización económica socializada