UNIVERSIDAD ACADEMIA HUMANISMO CRISTIANO ESCUELA DE ANTROPOLOGIA

LA DESCAMPESINIZACIÓN Y LAS IDEOLOGÍAS DE LA MODERNIDAD Y LA TRADICIÓN. EL PROCESO DE DIFERENCIACIÓN EN LA LOCALIDAD RURAL DE HUELÓN, VII REGIÓN

Alumno: Pablo Cuevas Valdés Profesor guía: Miguel Bahamondes Parrao

Tesis Para Optar Al Grado De Licenciado En Antropología Tesis Para Optar Al Titulo De Antropólogo Social Santiago – 2008

Agradecimientos

Antes que todo, quisiera agradecer a una serie de personas sin las cuales esta investigación no sería la misma, o simplemente, no sería. Mi madre, a ella se lo debo todo, desde la vida hasta la posibilidad de estudiar contando con su apoyo incondicional y una confianza infinita. No es sólo mi esfuerzo el que tiene por resultado la culminación de mis estudios de pre-grado, es también el de ella, quien me permitió contar con el privilegio de estudiar en un país donde la educación representa un importante esfuerzo económico para las familias. Me faltan palabras para agradecerle, pues, su apoyo y ayuda en los momentos difíciles, su constante disposición a escucharme, leerme, aconsejarme y apoyarme en todo lo que necesite, no pueden sino despertar el más profundo de los agradecimientos que un hijo pueda tener por su madre. También quisiera agradecer a mi padre, las largas discusiones académicas y políticas que hemos sostenido en estos años se plasman de distintas maneras en esta investigación. Además quisiera agradecer la motivación que desde pequeño me entregó para aproximarme al conocimiento, por el sólo gusto de hacerlo, pues, jugó un papel determinante en despertar los intereses que hoy me llevan a culminar este proceso de formación.

Asimismo quisiera agradecer a todos los docentes que en mis años de universidad contribuyeron a mostrarme el mundo de la disciplina antropológica, pero quisiera hacer una especial mención al profesor Miguel Bahamondes Parrao, mi guía en esta tesis. Fueron sus clases el lugar y la ocasión en donde se despertaron en mí una serie de inquietudes que me llevaron a realizar esta tesis. Las conversaciones sobre las materias cuando tuve la oportunidad de ser su ayudante, su disposición a responder siempre las dudas e ir más allá en busca de explicaciones, tienen una importancia capital en el proceso que culmina con esta tesis. Al profesor Bahamondes le debo un agradecimiento especial, no sólo como profesor guía en esta investigación, no sólo por haber guiado en todas sus etapas, durante dos años, el proceso que significó la realización de esta investigación; no sólo por lo esmerado y prolijo de su trabajo de corrección -con el que me quedo con la sensación de no haber logrado estar a su altura- sino sobretodo, como maestro y mentor en mi formación como antropólogo. Respecto de su rol en esta tesis, no puede decirse menos que, de no contar con su guía, ésta no sería la misma, pues, muchas de las líneas de análisis que aquí se siguen surgieron de sus interrogantes respecto de mi trabajo.

Este trabajo también me pone en deuda con las personas que permitieron fuera realizado. Me refiero a los habitantes de Huelón, quienes pacientemente cooperaron con todo lo que necesité de ellos en mis trabajos en terreno. Pero quisiera agradecer especialmente a una familia en particular, la familia de Don Osvaldo Avendaño y la Señora Ludemilia Cáceres y sus hijos Pedro y Leticia. Esta familia no sólo me recibió en su casa en reiteradas ocasiones, también me brindó su confianza, apoyo y afecto.

También quisiera agradecer a mis compañeros del GICSEC, Grupo de Investigación en Ciencias Sociales y Economía, pues, de las discusiones de mi trabajo con ellos me beneficié. De entre este equipo de trabajo, el apoyo singular de José Urzúa también merece una mención especial.

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A mis compañeros y amigos, Sascha Cornejo, Jazmín González, Teresa Rojas también les debo un agradecimiento personal por permitirme usar libremente el material correspondiente a una investigación realizada en el año 2005 en la localidad de Huelón, pero también por haber sido desde el comienzo de la carrera personas de gran importancia para mí, tanto en el ámbito de la discusión académica como en el personal. Los muchos trabajos que realizamos juntos y de las largas discusiones, a veces sin término, quedan en mi memoria como hitos importantes de mi formación. No obstante, entre éstos, mis compañeros, hay una persona para quien he reservado las últimas palabras. Se trata de mi compañera de carrera, pero también de vida, mi pareja, quien junto a mi madre es mi principal apoyo: Teresa Rojas Martini. La importancia de ella en todo el transcurso de la carrera, en el desarrollo de esta tesis y en mi vida en general es inconmensurable. No sólo le agradezco las grandes ayudas concretas que me brindó, como viajar junto a mí en una de las ocasiones a Huelón y cooperar con la aplicación de una encuesta, pues, su importancia en este trabajo es mucho más substancial. De hecho, suelo decir que ambos hicimos nuestras tesis ―juntos pero no revueltos‖, pues, cada una de las partes de este trabajo fue materia de discusión entre los dos, y en este sentido, el presente trabajo se benefició tanto del aporte intelectual, como del apoyo incondicional de Teresa, en todos los ámbitos imaginables. Pero más allá de esta tesis y esta etapa de formación que finaliza, es ella con quien comparto los proyectos a futuro más importantes en mi vida.

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Índice general1
1. -Introducción...........................................................................................................................006

I. Primera parte: Campesinado, sistema mundo e ideología..................................................023 I.1. -Introducción a la primara parte.............................................................................................023 I.2. -El campesinado y la teoría marxista clásica..........................................................................029 I.3. -El campesinado en el seno de la transformación de la sociedad: contribuciones de los . . .. ...... marxistas de principios del siglo XX a la problemática de la transformación del agro........046 I.4. -Chayanov y la economía campesina.....................................................................................056 I.5. –Ingreso y contribución de la antropología a los estudios sobre el campesinado..................063 I.6 -Enfoques del desarrollo en América Latina y perspectivas del campesinado.......................091 I.7. -El sistema mundial: Marcos amplios para comprender la dinámica del campesinado en el capitalismo....................................................................................................................................105 I.8. –La consideración del elemento cultural. La ideología: del progreso a la modernidad........139

II. Segunda parte: El proceso de transformación de Huelón.................................................175 II.1. -Cambios en el agro chileno y en la localidad Huelón........................................................176 II.2. -Caracterización general de la población.............................................................................207 II.3. -Caracterización general de las unidades.............................................................................243 II.4. -Ingresos de las unidades domésticas....................................................................................274 II.5. - Síntesis del proceso de transformación en Huelón.............................................................287 II.6. - El continuo campesino-proletario, tipificación de las unidades domésticas de la localidad........................................................................................................................................297 II.7. -La ambigüedad en las normas de intercambio entre las unidades; la reciprocidad, el mercado y la producción doméstica.............................................................................................330 II.8. –Los cambios en Huelón, perspectivas, valoraciones y discursos de los habitantes de la localidad........................................................................................................................................337

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En este índice general se indican sólo los capítulos sin sus subdivisiones, al final del documento puede encontrarse un índice detallado de contenidos, en el que aparecen los sub-capítulos y sus apartados.

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III. Tercera parte: Síntesis analítica y conclusiones................................................................399 III.1. - Síntesis analítica: el proceso de transformación en Huelón.............................................401 III.2. - Generalizaciones a partir del caso de estudio: Huelón y el sistema en que se inserta......453 Bibliografía consultada y citada................................................................................................504 Índice de cuadros, tablas y gráficos..........................................................................................512 Índice detallado de contenidos...................................................................................................518 Anexos: Instrumentos y pautas.................................................................................................524

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ADVERTENCIAS EN LO RELATIVO A ASPECTOS FORMALES DEL DOCUMENTO.

Todas las siglas se encuentran definidas al pie de página.

Dado que se utilizan varias obras de un mismo autor, y algunas de ellas son versiones digitales que no cuentan con el año de publicación de la edición, se resolvió para estos casos, al momento de volver a citar una misma obra, colocar nuevamente el título de la misma y utilizar el ―Op. Cit.‖ en reemplazo del resto de los datos de edición.

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La presente versión digital presenta diferencias en la numeración de las páginas respecto del documento original impreso.

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1. -Introducción.
1.1 -Presentación.

La presente tesis consiste en una investigación inscrita en el campo temático de la descampesinización y los procesos de transformación de las economías campesinas, en la que se pretende indagar, mediante un caso particular, en los aspectos que contienen o facilitan el proceso de descampesinización y la forma en la que éstos inciden en dicho proceso.

La investigación se encuentra inscrita dentro de las líneas teórico-metodológicas de la antropología y pretende examinar los cambios ocurridos en la localidad rural de Huelón, comuna de Curepto, VII región, poniendo el acento en identificar, describir y analizar los factores y procesos que han llevado a la localidad a la situación en la que se encuentra actualmente. De esta forma, es mediante el estudio de dicha localidad que se analiza la problemática general de la descampesinización y la transformación de las economías campesinas, a fin de contribuir mediante el estudio de este caso al conocimiento del fenómeno.

Los estudios sobre la descampesinización, desde la antropología y otras disciplinas, han sido vastos, sin embargo, existen diversos temas sobre los cuales aún las discusiones no se encuentran zanjadas, y por lo tanto, es posible plantear nuevas interrogantes sobre los factores o procesos que han permitido, en algunos casos, o dificultado, en otros, la forma y dinamismo en que ocurre la descampesinización. La presente investigación pretende avanzar sobre el conocimiento de la incidencia de los aspectos económicos, sociales y culturales sobre el desarrollo del proceso de descampesinización, sin embargo es sobre la dimensión cultural que se pone finalmente el acento, en particular, en los elementos que se definirán como parte del aspecto ideológico. En este sentido, cabe preguntarse por la influencia de una ideología asociada a la ―modernidad‖ y al ―progreso‖ y también a la ―tradición‖, sobre la forma que los individuos ven y aceptan o rechazan el proceso de cambio, pues, sobre esta duda se plantea la hipótesis de investigación que más adelante se explicitará.

Por lo general, en los últimos años se ha tendido a afirmar que las discusiones que se desarrollaron, principalmente en las décadas de 1960 y 1970, en torno a la problemática de la

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descampesinización, han sido zanjadas. Esta tesis parte de la afirmación contraria, abriendo interrogantes respecto del momento actual del agro, por medio del estudio de un caso concreto. Al estudio de la localidad de Huelón, subyace un debate teórico que muchos se han contentado con proclamar obsoleto, y la principal consecuencia de ello ha sido eludir o ignorar problemas, que ante este panorama, parecieran no existir. Pero las discusiones en torno a la problemática, surgidas desde diferentes enfoques teóricos, son abordadas en esta tesis de una forma distinta a la que actualmente las tendencias de la antropología -a nivel mundial- parecen promover. En otras palabras, y de forma más directa, esta tesis es un esfuerzo por abordar temáticas que continúan siendo actuales pero cuya importancia, para los estudiosos, ha disminuido frente a las nuevas orientaciones cada vez más descriptivas, menos críticas, y sobre todo, exiguamente explicativas de la antropología en particular y de las ciencias sociales en general. El proceso de descampesinización de Huelón es sólo un caso, pero ese caso se encuentra inserto en una dinámica mayor, y ello no debiera ser obviado. Por esta razón, la discusión teórica se conforma como una parte fundamental del presente estudio; lo que podría parecer una desproporción entre lo teórico y lo descriptivo en el contexto de las investigaciones de líneas más dominantes, es aquí una propuesta, más que una prefiguración de la realidad, una forma de atenderla en su complejidad efectiva.

El presente documento, por medio del cual se manifiesta esta investigación, se encuentra dividido en tres partes, cada una está dividida, primero, en capítulos, y luego, en apartados. En la Primera parte, se realiza una revisión teórica destinada, por un lado, a explicitar los marcos teóricos de la investigación, pero por otro, también a plantear una serie de discusiones teóricas que son posteriormente contrastadas en los últimos capítulos con los resultados de la investigación en campo. Es decir, por un lado, la revisión teórica contribuye a explicar fenómenos concretos en la localidad, pero por otro, también se pretende que el análisis del caso específico de Huelón se constituya en un modesto aporte a las discusiones más amplias. Cabe también mencionar que la Primera parte no consiste solamente en una serie de posturas de autores resumidas, no se trata de un inventario ni un compendio, se trata de una discusión teórica e histórica guiada, con contrastes, comparaciones, donde se manifiesta la postura con que la investigación se enfrenta al caso de estudio. En la Segunda parte se aborda el caso particular de Huelón. Si bien, el objetivo central de esta sección del documento es describir la descampesinización y los procesos de transformación relacionados en la localidad, el texto se estructuró de una forma tal en la que, desde el principio, se van incorporando análisis parciales de 7

las situaciones descritas, los cuales van estableciendo un diálogo -igualmente parcializado- con las explicaciones teóricas abordadas en la Primera Parte. Estos análisis parciales se van superponiendo unos a otros a lo largo del texto, hasta llegar finalmente a la Tercera parte, donde se condesan y sintetizan, para finalmente ponerlos en un contexto más global, y contrastarlos con las discusiones teóricas tratadas en la Primera parte y nuestra hipótesis.

1.2 -Antecedentes generales: Curepto, Huelón, la problemática.

La comuna de Curepto se encuentra ubicada en la VII Región del Maule, al noroeste de Talca. Sus límites son: el Río Mataquito y la provincia de Curicó por el norte; la comuna de Constitución por el sur; la comuna de Pencahue por el oriente y el océano Pacifico por el poniente. Cuenta con una superficie total de 1.081 kilómetros cuadrados de extensión. La localidad de Huelón, es parte de dicha comuna y está ubicada a 4 kilómetros, aproximadamente, del pueblo de Curepto, en dirección al suroeste. En términos generales, la economía de la comuna se basa fundamentalmente en el desarrollo de actividades forestales, agrícolas, y en menor grado, ganaderas, destacándose en el ámbito agrícola la producción de leguminosas. En Huelón, durante la segunda mitad del siglo XX, la producción agrícola era realizada fundamentalmente por pequeños propietarios. La mayor parte de las actividades giraban en torno a la agricultura, específicamente a la siembra de leguminosas y cereales. También se trabajaba en la elaboración del carbón, producido con la madera de los bosques nativos talados para habilitar los suelos para la siembra de trigo. Por otra parte, la mediería2 cobraba gran importancia como forma de organizar el trabajo y como estrategia para ampliar la extensión de tierra cultivada de las familias. La mediería se desarrollaba tanto entre pequeños propietarios, como entre pequeños propietarios y propietarios de predios más extensos de secano. Este periodo es recordado por los pobladores del sector como una época de relativa ―abundancia‖, ya que la producción agrícola, más allá de la reproducción de las familias, generaba un pequeño excedente, el que era en la mayor parte de los casos comercializado con los centros urbanos más cercanos, generalmente, a partir de intermediarios. Junto a la agricultura, los productores de la localidad complementaban
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La mediería consiste en una forma de relación productiva en donde cada una de las partes proporciona una porción considerada equivalente de los factores productivos, y posteriormente los beneficios son repartidos en igual proporción. En la agricultura la mediería se presenta por lo general entre dos individuos, habitualmente uno proporciona la tierra y otro el trabajo. Las semillas también pueden ser aportadas por ambas partes, aunque en algunos casos alguna de éstas asume el costo. El producto finalmente se reparte en partes iguales. En Huelón la mediería consistía (en algunos casos aún existe) en que un sujeto proporcionaba la tierra, otro el trabajo, y los costos asociados a semillas eran asumidos de igual forma por ambos participantes, o descontados del producto total antes de hacer la repartición.

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su ingreso con diversas otras actividades como la ganadería y, en algunas estaciones, la recolección de vegetales y frutos silvestres3.

Si bien se trataba mayoritariamente de pequeños propietarios, la presencia de un fundo de mayor extensión era de vital importancia en la economía de la localidad, ya que con éste, gran parte de los agricultores -pequeños propietarios- mantenía relaciones de mediería. El fundo contaba con alrededor de 100 hectáreas de secano, de las cuales sólo una pequeña fracción era productiva en términos agrícolas, ya que la mayor parte del predio correspondía a cerros cubiertos con bosque nativo. Dicho fundo no desarrolló relaciones de inquilinaje con sus trabajadores y la mediería se constituyó como la forma de trabajo dominante. Dentro de la primera mitad de la década de 1970, esta propiedad, conocida en la zona por el nombre de ―Fundo Huelón‖, fue vendida, para posteriormente pasar a ser propiedad de la empresa CELCO S.A., destinándose su superficie a plantaciones forestales.

A partir de la década de 1970, aparece en la zona la actividad forestal vinculada a las plantaciones de pino radiata, creando nuevas alternativas de trabajo para la gente de la zona. En la actualidad, la mayor parte de las familias en las que los jefes de hogar tienen menos de 55 años incorporan la venta de trabajo a empresas forestales como una fuente de ingresos. Sin embargo existe una mayoría de familias integradas por parejas en las que ambos cónyuges sobrepasan dicha edad.

En la actualidad la producción agrícola es relativamente baja -en comparación a décadas anteriores- y son muy pocas las familias que comercializan una parte importante de su producción. La mayor parte de la producción agrícola está destinada al autoconsumo, por lo general, combinada con el salario de uno o más miembros de la familia. La presencia de pensiones o subsidios en un número significante de familias, destaca como otra de las fuentes importantes de ingresos.

En un estudio de carácter descriptivo sobre la localidad, realizado por un equipo de estudiantes de antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, entre los

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Recientemente, junto a la expansión del bosque artificial de pino radiata, se ha sumado a la recolección de frutos silvestres en primavera y verano, la recolección de hongos comestibles que brotan en forma espontánea en el microclima del bosque, y que extienden la actividad de recolección a los meses del invierno.

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cuales se encontraba el autor de esta tesis4, éste último tuvo la oportunidad de reflexionar en torno a los grandes cambios que había sufrido esta localidad desde mediados del siglo XX, así como también muchas otras localidades de similares características. Dentro de las observaciones que llamaron su atención, destacó el hecho de notar la existencia de familias -dentro de la localidad- muy heterogéneas en cuanto a la composición de su ingreso, y que parecía existir una relación entre dicha base económica y su discurso en torno a los cambios ocurridos en la localidad. Fue esta observación la que motivó la hipótesis de investigación que pronto se explicitará. En términos estrictos, el proceso reflexivo que culmina en esta investigación tiene su génesis en el año 2005, dentro del contexto de la investigación mencionada. Y es en virtud de los antecedentes proporcionados por dicho trabajo y su posterior interpretación teórica, que la presente tesis parte del análisis de un fenómeno cuya existencia se encuentra previamente diagnosticada: La descampesinización, un proceso en el cual las economías familiares sufren una serie de cambios que -dependiendo de la postura teórica que se adopte5- las alejan de aquellas economías definidas como campesinas, lo que además trae una serie de consecuencias en otras esferas de la reproducción social del grupo. A partir de lo observado en dicho trabajo, el autor de esta tesis formuló interrogantes respecto a los aspectos o procesos que inciden en el fenómeno de la descampesinización; procesos y aspectos globales, nacionales, de tipo económico y procesos vinculados al campo de las ideas y la cultura. La presente investigación se interna en el esclarecimiento del funcionamiento e interacción de estos aspectos y procesos, y en la incidencia de los mismos en el proceso de descampesinización que describiremos, poniendo especial

énfasis en la relación existente entre aquellos elementos económicos y estructurales y los elementos culturales y discursivos.

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Cornejo, Sascha; Cuevas, Pablo; González, Jazmín; Rojas, Teresa. Profesor Guía: Miguel Bahamondes. ―Cambios y permanencias en la economía de la localidad de Huelón”, Escuela de Antropología Universidad Academia de Humanismo Cristiano, 2005. (Investigación realizada en el contexto del cumplimiento de las exigencias de trabajo en terreno determinadas por la Escuela de Antropología para sus alumnos. Documento inédito) 5 La discusión teórica respecto de la definición de economías campesinas, de campesinado, de descampesinización, será abordada con mayor profundidad en la Primera parte de esta tesis.

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1.3 -Objetivos e Hipótesis.

Pregunta

¿Cuáles son los aspectos o procesos que contienen y/o favorecen la descampesinización en la localidad de Huelón y cómo inciden éstos en dicho proceso?

Objetivo General

Identificar, describir y analizar los aspectos o procesos que contienen y/o favorecen la descampesinización, y la incidencia de éstos en dicho proceso, en la localidad rural de Huelón

Objetivos específicos

a) Realizar una caracterización general de la localidad en sus aspectos económicos, sociales e ideológicos. b) Caracterizar y analizar de manera diacrónica el proceso de descampesinización en la localidad de Huelón. c) Describir, analizar y comparar las diversas perspectivas y valoraciones subjetivas de la población, respecto a los cambios ocurridos en la localidad. d) Establecer la relación entre las distintas elaboraciones discursivas de la población –de rechazo, aceptación o neutras- y la contención o facilitación del proceso de descampesinización, en la localidad de Huelón. e) Establecer la ingerencia de conjuntos de ideas, imágenes y representaciones colectivas en los procesos de transformación sufridos en la localidad.

Hipótesis de investigación y marco de análisis

Lo que a continuación se presenta, consiste en una explicación tentativa del fenómeno estudiado, realizada antes de la investigación en terreno. La hipótesis de investigación consiste en un conjunto de hipótesis menores articuladas, con distintos niveles de generalización, algunas 11

refieren al caso concreto de la localidad de Huelón y son contrastables tras el estudio de caso que en esta tesis se realiza, tras el cumplimiento de los objetivos antes señalados, pero otros, escapan al nivel de la observación directa y pasan a la esfera de una propuesta explicativa más amplia que no es posible demostrar por medio de un solo estudio de estas dimensiones. Sin embargo, esto no significa que los resultados de este estudio no tengan capacidad de apuntar hacia esas hipótesis más amplias, por el contrario, lo que se pretende es precisamente lograr que la demostración de las hipótesis de alcance más restringido, proporcione elementos para considerar la posibilidad de la veracidad de las más generales, y de esta forma contribuir al conocimiento del fenómeno en general y abrir y reabrir debates en torno a estas temáticas.

Podemos suponer que los factores que dificultan o permiten el proceso de descampesinización en la localidad de Huelón en particular son múltiples. Como han demostrado diversas investigaciones inscritas dentro de la misma problemática general, la incidencia de los factores económicos es determinante en el proceso, constituyéndose éstos en una presión hacia la descampesinización. Sin embargo, no ha quedado claro cómo se relacionan dichas presiones con factores ideológicos que eventualmente podrían contener o favorecer el proceso. Sin duda la forma de ver, aceptar o resistir a un cambio que el sujeto visualiza y elabora conceptualmente tiene incidencia en la forma en que el proceso avanza. Por lo anterior, en esta tesis se plantea que el mismo sistema ideológico que ha fundamentado y legitimado, a lo largo de la historia, el avance y profundización del capitalismo desde su origen y posterior expansión, ha jugado un rol en los cambios que apuntan a las reacomodaciones del sistema en sus relaciones con componentes que podrían ser catalogados como periféricos, en este caso campesinos, semiproletarios y proletarios rurales. En la ―cultura occidental‖, también llamada ―cultura del capitalismo‖ o ―geocultura del sistema-mundo‖ desde el periodo histórico que se ha llamado ―La Ilustración‖, existe una forma particular de clasificar a los grupos humanos y de ver a los fenómenos sociales desde una perspectiva diacrónica que los ubica a unos como precedentes de otros y a estos otros como la superación de los primeros. Es una idea que surge con conceptos como el de progreso, asociado también a cierto tipo de explicaciones historicistas valorativas y que en cierta forma, fundamentan el desarrollo de procesos de acumulación de capital, conformándose como una ideología de la ―superación‖ acumulativa que 12

justifica el avance del capitalismo. Al enfrentarse a grupos humanos que no compartían esta ideología característica -y las condiciones en las que se presenta- así como también a grupos que pudiendo ser considerados parte de la misma sociedad, tampoco la compartían, surgen en occidente modelos teóricos que van a ser determinados por esta visión, que pese a su carácter ideológico, se plantea como objetiva (e incluso científica).

Sin embargo, las ideas y supuestos que constituyen esta ideología de la ―superación‖, evolución cultural, desarrollo económico, desarrollo socioeconómico, o cualquiera sea la forma en que se presente, van más allá de los intelectuales y políticos que las generan y propugnan, pasan a formar parte del ―sentido común‖ de las sociedades. Mediante distintos vehículos, algunos de ellos cada vez más generalizados ante el avance de las tecnologías de comunicación, pueden difundirse estas ideas entre los grupos que, hasta el momento, han estado dentro de una categoría precedente a la promocionada por los sectores dominantes. Los ―campesinos‖, quienes han sido afectados por múltiples presiones económicas que los han empujado a su transformación, también asimilan esta ideología –esto, independientemente de su vehículo, ya sean los medios de comunicación, la educación rural, o el simple contacto con la ―modernidad‖ u otros posibles- la que se transforma en una ―presión cultural‖ hacia la descampesinización subjetivizada en los individuos, o bien, elimina o disminuye la posibilidad de emergencia de procesos de resistencia al cambio.

Por su parte, claro está que esta ideología de una diacronía acumulativa aparece interpretando, ordenando, justificando y permitiendo la acumulación de capital en la sociedad europea en el momento de las revoluciones burguesas, sin embargo, si bien es efecto de un cambio en el aparato tecnoeconómico en general y en las ―relaciones de producción‖ en particular, al interior de esas sociedades, y un elemento que permite reproducir esas condiciones concretas, es también, en este sentido, en parte motor de un cambio en sectores que pasan a ser un segmento del sistema del capitalismo mundial, donde este elemento se configura, al subjetivizarse en la población, como un eliminador de una posible resistencia a la ―integración‖. Situaciones como ésta son tangibles en el sector rural del centro de Chile –específicamente el secano costero-, en donde, el antiguo campesinado comenzó hace unas décadas un proceso de semiproletarización –ciertamente

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bajo una presión material- pero sin embargo asumiendo en algunos casos una expectativa que considera esta ―ideología del progreso‖.

En términos generales, se sostiene aquí como hipótesis que la subjetivación de una ideología de la ―superación‖ surgida para justificar el avance del capitalismo, trasciende hasta la actualidad y se constituye como un elemento central en los procesos de descampesinización que han ocurrido hasta el momento. No se trata de un determinismo desde la ideología hacia la economía, sino se considera esta ideología como un elemento que permite facilitar el proceso evitando una posible resistencia al cambio.

Toda ideología se construye, no para crear sino para legitimar y explicar una situación que se hace tangible en otras esferas de la sociedad. En el caso planteado, esta ideología legitimaría un proceso cuyas presiones económicas son inminentes, pero dicha legitimación actuaría también dentro de la población sometida al cambio, facilitándolo tanto en el grado de rechazo como en su velocidad de expansión y profundización. Esto último puede ser de gran relevancia para un sistema que se esfuerza por disminuir el nivel de conflicto en la sociedad, manteniendo a la vez los elementos que generan el conflicto. La descampesinización no es un proceso que ocurra de forma instantánea. En este sentido, la subjetivación en la población de una ideología del progreso sería fundamental para acelerar y profundizar el cambio políticamente definido como fin.

Pero la hipótesis aquí planteada no se reduce al rol del factor ideológico en el proceso de transformación, también propone una explicación a la causa de la difusión de estas ideas que hemos definido como ideológicas, es decir, su funcionalidad para los intereses de algunos sectores, y es que -como han señalado ya algunos autores que más adelante revisaremos- un predominio de unidades domésticas pertenecientes a fases intermedias entre la categoría de economía campesina y proletariado -unidades domésticas semiproletarias- se encuentra a fin con los intereses de las empresas que compran mano de obra en sectores donde la población tiene dichas características, ya que de esta forma existe la posibilidad de pagar salarios por debajo del nivel de reproducción del grupo familiar, dada la capacidad de autosustento relativa que las unidades familiares pueden conservar. La forma en que un proceso de tales características es asumido por la población, debiera estar respaldada por la legitimación de una ideología ya asumida por 14

estos sectores, haciéndolo aceptable y plausible. Pero esto levanta una nueva interrogante: claro está que han existido intereses en que las familias ―campesinas‖ ―progresen‖ y se transformen en semiproletarias, entonces, si al capital le conviene una estructura de unidades domésticas semiproletarias ¿Existe por tanto también un intento por distintos medios -entre estos ideológicos- de evitar que la transformación de los campesinos alcance un nivel de proletarización que comience a elevar los salarios acercándolos al nivel de las ciudades, donde la mano de obra subsiste en mayor porcentaje a partir del salario? Nuestra hipótesis es que sí. En resumidas cuentas, la hipótesis aquí planteada contempla estas dos direcciones de la presión ideológica, por un lado, y en un primer momento, hacer de los ―atrasados‖ campesinos, semiproletarios -es decir, mano de obra barata y dispuesta a vender trabajo- y por otro, impedir que la ―valiosa‖ tradición se destruya, desmotivando la transformación de las unidades domésticas semiproletarias rurales en unidades proletarias urbanas o rurales que dependan en mayor medida de trabajo asalariado, es decir, en mano de obra más cara. En este ultimo sentido, cabe destacar que es imposible que las familias se proletaricen más, sin contar con empleos asalariados fijos, por lo que, al no existir éstos o al ser insuficientes en la zona, lo que ocurre finalmente es una emigración de los sectores de la población más jóvenes; por lo tanto, lo que se debería evitar es esta fuga de población, para lo cual pueden utilizarse, en combinación con mecanismos directos como subsidios, mecanismos ideológicos como el vincular subjetivamente a los individuos con su forma de vida. Todo esto se explica por el fin políticamente definido: ofrecer al capital mundializado sectores de mano de obra de muy bajo costo para, en este caso, la producción maderera destinada a la celulosa que es posteriormente exportada, puesto que esta mano de obra es una de las ―ventajas comparativas‖ del país en los mercados internacionales de capitales y de productos.

Dado lo complejo que resulta explicar con claridad la hipótesis de investigación sin hacer un uso excesivo de referentes teóricos, a lo largo de la revisión teórica bibliográfica que más adelante se efectuará se irá explicando con mayor detención lo que aquí ya hemos planteado en breves palabras.

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1.4 -Aspectos metodológicos.

La presente tesis corresponde a un estudio de tipo explicativo, con base en la descripción de un fenómeno particular: la descampesinización en la localidad de Huelón y los procesos de transformación relacionados con la misma. La investigación parte desde una interrogante que hace alusión a una problemática general –la descampesinización- y se centra en un caso particular –el de Huelón-. La localidad estudiada se conforma como la unidad de observación que permite el análisis general. El estudio de dicha localidad se basa en información de primera mano -una combinación de técnicas de recolección de información cuantitativas y cualitativascontemplando de igual forma el uso de información de un estudio realizado anteriormente en la localidad (en el cual el autor de esta Tesis es coautor) e información de carácter secundario. El análisis de dicho material se lleva a cabo mediante el contraste de los resultados del estudio de la localidad y su inserción y discusión con lo planteado a nivel teórico en la Primera parte de la tesis.

El universo al cual refiere esta investigación es el total de los hogares existentes dentro de la localidad de Huelón, pero la realización del estudio se efectuó mediante la selección de una muestra (aproximadamente un 50% de los hogares de la localidad) dentro de la cual se aplicaron distintos tipos de instrumentos y técnicas de recolección de información.

Para obtener la información acerca de las características, transformaciones y procesos de Huelón, se utilizaron variados tipos de fuentes. Primero que todo, se contó con acceso a material proveniente de una investigación de tipo descriptivo, realizada en 2005 por un equipo de estudiantes de antropología de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, entre los cuales se encontraba el autor de esta tesis6. De dicho trabajo, se pudo contar con una descripción etnográfica general y un total de ocho ―entrevistas semi-estructuradas‖, cuatro ―entrevistas en profundidad‖, y dos ―historias de vida‖, todas en relación a los cambios económicos ocurridos en la localidad en los últimos cincuenta años y a las experiencias personales de los entrevistados al respecto, además de una encuesta (20 preguntas) aplicada sobre un total de 40 unidades familiares7. El rol que jugó la información proveniente de dicho estudio en esta tesis es fundamental, porque, por un lado, a partir de los antecedentes proporcionados por el mismo, se
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Cornejo, Sascha; Cuevas, Pablo; González, Jazmín; Rojas, Teresa. Profesor Guía: Miguel Bahamondes. Estudio Citado. La recolección de esta información se llevó a cabo en un total de 30 días de terreno, distribuidas entre enero y marzo de 2005.

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definió la problemática e hipótesis de la presente tesis, y por otro, puso a disposición de este estudio una serie de datos que no fue necesario volver a recopilar en los terrenos realizados en 2007, entregando además valiosa información en lo que respecta a puntos de vista y relatos de personas de la localidad de avanzada edad, cuya experiencia fue de gran importancia a la hora de caracterizar la vida en Huelón a mediados del siglo XX8.

Para obtener la información necesaria para el cumplimento de los objetivos específicos planteados, se realizaron dos visitas a terreno a la localidad. La primera se efectuó entre el 4 y el 16 de abril de 2007. La segunda visita se realizó entre el 20 y el 25 de octubre del mismo año. De esta forma, el total de días de terreno en la localidad de Huelón, exclusivos para esta tesis fue de 17.

A fin de realizar una caracterización general de las unidades familiares, en el primer terreno se aplicó un instrumento encuesta (encuesta 2007) desarrollado específicamente para el cumplimiento de los objetivos de esta investigación. Dicho instrumento apuntó a caracterizar, primero, a la población en lo relativo a aspectos demográficos y económicos (sexo, edad, relaciones de parentesco al interior de los hogares, escolaridad, empleos, migraciones), y segundo, a las unidades familiares o explotaciones agrícolas en cuanto a: superficie y tenencia de la tierra, uso actual y retrospectivo de la misma, especies cultivadas, uso de tecnologías productivas, formas de incorporación de trabajo extra-familiar, distribución del trabajo en el año, participación de cada una de las fuentes de ingreso en el ingreso total anual de las unidades, entre otras. Buena parte de estos datos corresponden a información cuantitativa, pero además se incorporaron preguntas relacionadas con los motivos de las elecciones que se expresan en las respuestas, lo que proporciono además información cualitativa. Se trató de un instrumento capaz de captar muchos detalles, pues, dependiendo de cada unidad familiar y de sus características, el tiempo de respuesta por hogar fluctuó entre 30 minutos y 2 horas.

El criterio de selección de la muestra para la aplicación de la encuesta originalmente contempló una muestra estratificada (de acuerdo a sectores dentro de la localidad) de un 40% 9 del total de las unidades familiares de Huelón, sin embargo, en la práctica dicha disposición no se
8

Tres de las personas de mayor edad (mayores de 80 años) entrevistadas en 2005, ya no se encontraban en 2007. Dos de ellos fallecieron dentro de dicho periodo. 9 Dicho porcentaje se estableció simplemente en base a la cantidad de casas que, con los medios de los que se disponía, era factible encuestar.

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cumplió, dado que el investigador se encontró con errores en las fuentes a partir de las cuales se calculó la estratificación (información entregada por la municipalidad de Curepto, y censos nacionales)10. Inicialmente se consideró aplicar la encuesta a cuotas de un 40% del total de hogares de tres sectores de la localidad (Huelón Alto, Huelón Bajo y Huelón Pueblo) pero dichas subdivisiones -efectuadas por la Municipalidad de Curepto- tenían límites confusos y que no eran reconocidos por los habitantes de la localidad, por lo que se decidió abandonar la idea inicial de distinguir sectores dentro de la localidad y utilizar una muestra aleatoria -no probabilística- en toda la localidad. Por las características geográficas de la zona, es sumamente difícil contabilizar a ciencia cierta un total de hogares, pero con ayuda de los habitantes de la localidad y mapas de la zona, se pudo establecer que al momento de iniciar la investigación en terreno (abril de 2007) existen aproximadamente 75 hogares habitados dentro de Huelón11. Dado que el número total de hogares de la localidad (universo) resultó ser menor del presupuestado, se decidió aumentar el porcentaje de la muestra, por lo que finalmente el tamaño de la muestra es de 50% de los hogares de Huelón, aplicándose en forma aleatoria, por lo que finalmente se cuenta con una muestra -no probabilística- de 37 hogares de un total aproximado de 75.

La interpretación de los datos arrojados por la aplicación del instrumento encuesta 2007, se realizó mediante la utilización de estadística descriptiva básica en bases de datos desarrolladas en Microsoft Office Excel. Además de la caracterización general de la localidad, su población y las unidades familiares, uno de los objetivos fundamentales del análisis de los datos de dicha encuesta guarda relación con el método concebido en esta investigación para contrastar la hipótesis; para hacer factible relacionar los aspectos culturales, ideacioales, imágenes, representaciones, perspectivas y opiniones, colectivas e individuales, de la población, con los aspectos materiales, económicos y demográficos de las unidades. Veamos en qué consistió dicho método. El primer paso fue la definición de tipos de unidades, a partir de la composición de su ingreso, utilizando la información de la encuesta 2007. Dicha tarea trae consigo un dialogo directo con las tipificaciones teóricas que se abordan en la Primera parte de esta tesis, por lo que

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Al parecer, el error se generó en la identificación de los distritos censales, puesto que tanto en el Censo Nacional Agropecuario de 1997, como en el Censo de Población y Vivienda de 2002, la localidad aparece distribuida entre el los distritos 1 y 4 de Curepto, donde también se encuentran otras localidades, y la cantidad de hogares que aparecen como pertenecientes a la localidad de Huelón está cercana a duplicar la cantidad de hogares que pueden contabilizare en forma aproximada en la localidad, en efecto, al contar con los nombres de los habitantes de los hogares encuestados en el Censo Nacional Agropecuario de 1997, los habitantes de la localidad consultados reconocieron familias que habitan en la localidad vecina de La Orilla, que aparecían en los censos dentro de Huelón. 11 Más allá de las dificultades geográficas, debe destacarse que existe una cantidad importante de casas desabitadas en la localidad, por lo que un conteo visual no es muy certero.

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aquí sólo es posible dar una explicación parcial respecto de los criterios de tipificación. De esta forma se dividió la muestra en cuatro tipos de unidades, según la importancia de distintas fuentes de ingreso, para luego caracterizar a los cuatro tipos definidos. Posteriormente, el material cualitativo (que comprende los aspectos culturales, ideacioales, imágenes, representaciones, perspectivas y opiniones, colectivas e individuales, de la población) se relacionó con los tipos de unidades definidos.

A grandes rasgos, la tipología de las unidades de la localidad se basó en el cálculo del peso porcentual de los distintos tipos de ingreso (producción doméstica, salarios y subsidios) que conformaron el ingreso total de las unidades familiares en el último año12 pero dicha cuantificación es sólo posible en tanto exista una medida de equivalencia entre géneros de productos distintos. Como es de suponer, las unidades familiares de Huelón combinan ingresos en dinero (salarios, subsidios estatales, venta de productos agropecuarios) con una -algunas veces no menor- cantidad de ingresos en productos para el autoconsumo. En las ―economías de mercancías‖13 dicha equivalencia es posible por el ―valor de cambio‖ de los objetos, más precisamente por su precio, pero como se dijo, en la localidad no todos los ingresos se perciben en dinero, muchos de ellos son en productos que no son mercantilizados. Efectivamente, los productos generados por las unidades domésticas de la localidad tienen un valor de cambio, el que puede ser distinto a su valor de uso. Para poder realizar nuestra tipificación de las unidades fue necesario encontrar una solución metodológica sencilla para esta situación, esta es: si se cuantifica la producción autoconsumida de las unidades tomando como referencia los valores de mercado del momento (abril de 2007) de dicha producción en la localidad, se tiene un panorama en el que puede saberse cuanto más dinero deberían obtener las mismas unidades para acceder a la misma cantidad de productos si no se contara con dicho tipo de producción en ese minuto, lo que señala un valor de referencia para conocer que proporción del ingreso es generado en la familia en productos para el autoconsumo, teniendo una medida de equivalencia entre los ingresos en dinero y los ingresos en productos. Éste fue el método utilizado, y consideramos que efectivamente entrega resultados que permiten realizar conclusiones válidas al respecto.

12

El año agrícola se cuenta de cosecha a cosecha, por lo que el mes de abril representa el fin de la temporada 2006 -2007. Dado que la encuesta se aplicó en abril de 2007, los efectos de las anomalías climáticas que sufrió el centro-sur de Chile durante el invierno del mismo año -fundamentalmente comprendidas por una disminución en las precipitaciones y de las temperaturas mínimas (heladas), no fueron captadas en la encuesta, así como tampoco su impacto en los precios de los productos agrícolas. 13 Basadas en el dinero (más adelante, a lo largo de la Primera parte, se definen los conceptos relacionados con explicaciones interpretaciones teóricas).

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Una vez analizados los datos de la encuesta y habiéndose generado una tipificación de las unidades según tipos de acuerdo a la composición de su ingreso anual, se procedió a avanzar sobre la recolección de información cualitativa. Se diseñó una pauta de ―entrevista estructurada‖ cuyo objetivo fue captar las diversas perspectivas, valoraciones subjetivas y elaboraciones discursivas de la población, respecto a los cambios ocurridos en la localidad, así como captar las ideas, imágenes y representaciones colectivas en torno a los procesos de transformación sufridos en la localidad. Dicha pauta fue aplicada a una muestra de unidades dentro de los tipos definidos a partir de la encuesta. Se definieron 4 tipos básicos de unidades, entre los cuales se distribuyó en forma proporcional aproximada de acuerdo al total que representaba el tipo dentro de la muestra, un total de 10 entrevistas. Es decir, se aplicó la pauta a una muestra estratificada proporcional de acuerdo a los tipos de unidades definidos La selección de las unidades entrevistadas se llevó a cabo siguiendo un criterio teórico: se entrevistó a las unidades cuyas características se encontraban más cercanas los promedios de distintas variables, de las unidades del mismo tipo. Los individuos entrevistados en cada unidad fueron preferentemente los jefes de hogar y sus cónyuges (definidos por ellos mismos en la encuesta). A partir de esta información pudo analizarse la relación entre los elementos culturales e ideacionales y los elementos económicos y estructurales en función del cumplimento del los objetivos específicos planteados y el contraste de la hipótesis de investigación.

Junto con la aplicación de las entrevistas estructuradas, también se desarrollaron dos pautas de entrevista estructurada paralelas, una enfocada a los jóvenes (de entre 20 y 30 años), que permanecían en la localidad (que no han emigrado) y que no han formado nuevos núcleos familiares y otra enfocada a agricultores mayores de 65 años, respecto a detalles del funcionamiento de economía agrícola en décadas pasadas. Además se realizaron dos entrevistas específicas, una destinada a esclarecer el funcionamiento preciso de las formas contractuales y métodos de trabajo de las empresas forestales y otra destinada a conocer las políticas municipales y estatales destinadas al fomento social y productivo de la localidad, la primera efectuada a un empleado encargado de contratación de una empresa forestal y la segunda, al encargado de INDAP para los proyectos del área de Huelón. Exceptuando las entrevistas destinadas a los jóvenes, todas las demás entregaron los resultados esperados14.

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Para el caso de los jóvenes, la salida de éstos a trabajar fuera de la zona en el mes de octubre (cuando se desarrollaron estas entrevistas) determinó el hecho de que sólo se pudiera realizar una entrevista de dicha pauta.

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Las conversaciones informales con cuadrillas de trabajadores forestales y con jóvenes y adolescentes pertenecientes a 7º y 8º básico en el colegio de Huelón, registradas en el cuaderno de campo del investigador, también fueron de vital importancia en los análisis que se desarrollan en esta tesis. De la misma forma, debe mencionarse que la relación personal cercana entre el investigador y algunas de las familias de la localidad (a las cuales, por cierto se les dedica un agradecimiento especial en esta tesis) permitió acceder a la observación de fenómenos y apreciaciones subjetivas, imposibles de lograr en otras condiciones. La convivencia, participación y colaboración en las tareas cotidianas y el establecimiento de lazos afectivos mutuos, permitieron al investigador tener un punto de vista privilegiado desde donde captar observaciones que son fundamentales en el desarrollo de esta investigación. La observación etnográfica y observación participante fueron de vital importancia en el estudio en la localidad de Huelón.

Todos los nombres personales de los habitantes de la localidad entrevistados y citados fueron reemplazados para proteger su identidad15. Aparte de los nombres, todos los otros datos relacionados citados para cada entrevista son verídicos.

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Toda investigación, quiéralo o no, lo explicite o no, tiene un marco de ideas preconcebidas que predispone al investigador a adoptar una determinada postura frente al fenómeno estudiado, una determinada metodología, y una sensibilidad especial frente a determinados temas. Este caso, como es de suponer, no es una excepción a tan obvia, pero muchas veces olvidada regla. Algunos confunden el ejercicio intelectual que implica explicitar estas concepciones, con un método prejuicioso que incita al investigador a ver sólo lo que él quiere ver, pero ¿acaso se puede partir de cero? Al parecer de ciertas renovadas formas de pensamiento, esto es así al entender una ―incognosciblilidad de la esencia del fenómeno‖, lo que lleva a un infecundo empirismo acrítico y a una preponderancia de descripciones de microscopías desarticuladas de una visión global. Al plantear una hipótesis que se pregunta por la relación entre factores culturales y/o ideológicos y los aspectos estructurales de un proceso de
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La protección de las identidades de los entrevistados fue acordada con los mismos en el momento de la realización de las entrevistas

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transformación que inmiscuye todas las dimensiones de la vida social, pareciera indicado echar mano a esa ―incognosciblilidad‖ de la esencia del fenómeno, y dar una importancia central a la ―visión de los sujetos‖ en la construcción de su realidad, adhiriendo a un método etnográfico ―comprensivo‖ o ―interpretativo‖ sobre el cual, dada su amplia aceptación y difusión en el medio antropológico actual, de seguro no se harían muchos reparos. En esta investigación, la visión de los sujetos respecto del proceso que vivencian es una variable de suma importancia, pero el análisis propuesto hace hincapié en una postura distinta: la inserción de la perspectiva de quienes viven los procesos estudiados en una explicación más amplia, que contempla variables que se alejan de lo que está realmente al alcance de la vista de los sujetos, es lo que realmente permite comprender los fenómenos y reflexionar en torno a su impacto en los mismos sujetos. Por esta razón, en esta investigación, la construcción, discusión y reflexión en torno a los antecedentes, explicaciones y material teórico en general ocupan un rol central, y se conforman como una base de análisis sustancial para comprender las conclusiones e hipótesis que se desprenden de este trabajo.

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I. - Primera parte: Campesinado, sistema mundo e ideología. I.1. -Introducción a la primera parte
En esta Primera parte del documento se realiza una revisión teórica que aborda los distintos aspectos y conceptos que son pertinentes para el análisis de la problemática de estudio. Por medio de la presentación de distintas posturas y la discusión de diversos enfoques se pretende, primero, presentar un panorama general de lo que han sido las investigaciones y teorías asociadas a los distintos ejes temáticos que se involucran en la investigación, segundo, rescatar, entre estas opciones, aquellas que se constituirán como los marcos teóricos de esta tesis, y tercero, en este mismo proceso, esclarecer en términos teórico-conceptuales la hipótesis de investigación. En esta primera parte del documento se pasa revista a los tópicos teóricos centrales que más adelante se discuten tras su contrastación con la realidad concreta de la localidad de Huelón, por esta razón, la presente parte del documento es central para la comprensión de los análisis que a partir del material descriptivo se realicen. En un principio, esta primera parte del documento se concentrará en la exposición de los planteamientos de los distintos autores revisados, luego se irá incorporando comparaciones y críticas a las a las distintas perspectivas expuestas, para finalmente, ir modelando la postura teórica con la cual la presente investigación se enfrenta a la problemática concreta en la localidad de estudio. En esta Primera parte, se siguen tres ejes temáticos relacionados entre sí, que interactúan en el planteamiento de la hipótesis de investigación. El primero de estos ejes es el que guarda relación directa con la conceptuación y discusión acerca del campesinado: se revisan las contribuciones teóricas de diversos autores desde fines del siglo XIX hasta la actualidad y se estudian, a grandes rasgos, las principales discusiones teóricas en las que el campesinado ha estado en el centro. El segundo eje, guarda relación con el funcionamiento de la economía a nivel mundial, donde se insertan los procesos de transformación que estudiamos. En consecuencia, se pasa revista a varios de los planteamientos teóricos relacionados con el funcionamiento del sistema mundial actual. El tercer eje, refiere a un aspecto que ha sido poco abordado en los estudios sobre los procesos de transformación en el agro, más no en la teoría en relación a otras problemáticas: el fenómeno de la ideología y su función en los procesos de transformación. Así, se revisa también el concepto de ideología, junto a la función de la ideología a lo largo de la historia del sistema mundial capitalista.

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En las páginas sucesivas, se intenta abordar teóricamente al campesinado tomando en consideración los diversos aspectos de esta particular forma de vida. En la problemática que la presente tesis se interna, confluyen las diversas esferas de la existencia, producción y reproducción de los grupos sociales. Es por esta razón que se intenta aprehender, desde una diversidad de discusiones teóricas, al campesinado en su complejidad histórica, dinámica interna y relación con las sociedades a las cuales compone, considerando los aspectos económicos, políticos, sociales, históricos, culturales e ideológicos. En General, esta primera parte de la presente tesis no debe ser considerada sólo como el marco teórico de un estudio de campo, pues, si bien, su principal objetivo es cumplir con esa función, intenta también plantear discusiones más allá de nuestro caso especifico. Esto no quiere decir que en las siguientes páginas se incorpore material que se encuentre desligado de nuestra problemática, por el contrario, todas las discusiones que aquí se presentan se relacionan con las distintas áreas de análisis del estudio de campo, sin embargo, se pretendió no dejar truncas las discusiones teóricas, y esto es por una razón que se encuentra profundamente arraigada en la forma que tiene el autor de esta tesis de ver la disciplina: En este caso, el material teórico no se encuentra al servicio de de la descripción de una situación concreta, sino más bien al revés, nuestro estudio de Huelón pretende realizar una modesta contribución a las discusiones generales, en un área de estudio cada vez más abandonada por la disciplina, y que como veremos en la Segunda y Tercera parte de esta tesis, es de vital importancia en el diario vivir de grandes segmentos de la población rural del país, y cuyo olvido pareciera obedecer a intereses económicos concretos. I.1.1. -El concepto de campesinado Ciertamente, sobre lo que denomina el concepto de campesinado no existe un consenso absoluto. El hecho de si es posible realizar una definición concreta de campesinado y luego identificar formas híbridas del concepto puro, o por el contrario, plantear –como lo hace Sutti Ortiz

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- que no se puede abarcar a todos los campesinos en una sola definición, continua siendo tema

de discusión. Sin embargo, existe un consenso relativo, en la medida que múltiples definiciones del concepto coinciden en algunos aspectos:
―Se admite generalmente que el ―mundo campesino‖ se caracteriza por una autonomía relativa frente a formas de organización socioeconómicas dominantes, que son exteriores a él (sociedades feudales, tributarias, estatales, coloniales, capitalistas, socialistas, etc.). Estos distintos poderes realizan en detrimento del campesinado ―punciones‖ o ―exacciones‖, en general, con un sesgo político, en nombre de ―servicios prestados‖ variables tanto en contenido como en eficacia. (…) por ello el campesinado se diferencia tanto de sociedades ―primitivas‖ (aisladas, casi autárquicas) como de sociedades urbanas e industriales.‖ 17

Además se añade a esta definición que: ―el grupo doméstico es la estructura de producción central y la familia es el modo de organización socialmente
dominante. (…) la agricultura (asociada según modelos variables a la ganadería y al artesanado) otorga una relación decisiva con la tierra. (…) se trata de sociedades cara a cara…‖18

Más allá de estas características generales, existe multiplicidad de criterios respecto a qué destacar a la hora de definir a los campesinos, o a su particular forma económica. Diversos enfoques han destacado el funcionamiento interno de la unidad económica -la familia- o bien el tipo de relación que establece este tipo de economías con las sociedades mayores, a las cuales componen. Sin embargo, los énfasis dados al concepto y a sus características responden principalmente a los lineamientos teóricos desde los cuales se haga la definición. En términos generales, la discusión teórica sobre el campesinado se ha centrado principalmente en tres temas fundamentales, primero, su naturaleza intrínseca, es decir, su dinámica y estructura interna; segundo, su inserción con el sistema social mayor, referido a sus mecanismos de articulación y funcionalidad con respecto de la sociedad en la que se insertan los campesinos; y tercero, su evolución y tendencias en el futuro. En las próximas páginas se dará cuenta, en términos generales, de las principales definiciones y concepciones acerca de lo campesino, de sus características e implicancias, desde los distintos enfoques teóricos, para finalmente condensar la revisión relevando los criterios que harán de marco en el estudio, logrando la definición de campesinado -como categoría de análisis- que es utilizada en la presente investigación.

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Ortiz, Sutti. ―Reflexiones sobre el concepto de cultura campesina y los sistemas cognitivos campesinos‖ en Campesinos y sociedades campesinas. Ed. T. Shanin. FCE. Mexico, 1971. 17 Oliver de Sardan, J.-P. ―Campesinados‖. En: Bonte, Pierre; Izard, Michael. Diccionario de etnología y antropología. Editorial Akal, Madrid, 1996. P. 138. 18 Ibidem.

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I.1.2 -La consideración del campesinado como categoría de estudio. El interés por el tema campesino, tanto desde la economía como desde otras disciplinas de las ciencias sociales, es relativamente reciente. La consideración del campesinado –tanto como categoría de análisis como realidad empírica particular, digna de constituirse como área de estudio- no es efectiva hasta entrado el siglo XX. Principalmente las corrientes derivadas del liberalismo decimonónico y de la vertiente ricardiana de la economía política vieron en el campesinado un resabio sociocultural del pasado, una forma superviviente de organizaciones feudales, precapitalistas o tradicionales, condenada a desaparecer en el corto plazo ante el desarrollo de la agricultura empresarial y la manufactura. Esta visión determinó una falta de interés en los mecanismos de funcionamiento de la economía campesina y en la relación que establecía ésta con el sistema en el que estaba contenida. Pero por encima de esto, para estas corrientes el campesinado no constituía un sujeto de análisis específico distinto de otros tipos de empresa agrícola, como las de tipo capitalista. La familia campesina no se distinguía de cualquier unidad de producción en lo que a la conducta del productor se refiere, no se advertían más diferencias que las derivadas de la existencia de distintas escalas de producción y de distintas dotaciones en cuanto a factores productivos. El mismo siglo XIX conoció el desarrollo de los trabajos de Karl Marx y Friedrich Engels. Para estos autores y la corriente intelectual y política que de ellos derivó, igualmente el campesinado constituía una forma residual, que pronto se disolvería en una de las dos categorías esenciales de la producción capitalista al entrar en contacto con ésta. Pero a diferencia de las vertientes ricardianas, Marx y Engels vieron un grupo cualitativamente distinto a los productores capitalistas en cuanto a su forma de organizar la producción. Del trabajo de Marx y de Engels se desprenderán discusiones que analizarán también la dimensión política de los grupos campesinos. Por otra parte, en Rusia, las discusiones que ponían en el centro del debate político a los campesinos comenzaron ya a fines del siglo XIX y se extendieron a las primeras décadas del siglo XX, sin embargo, no fue hasta la década de 1920 que en el mismo país comienza a dársele relevancia al campesinado como sujeto específico de estudio empírico, esto ante la constatación de que el campesinado no desaparecía. En este contexto, los llamados ―populistas rusos‖ pusieron énfasis en el análisis de las economías campesinas como una forma singular de organizar la producción, poniendo atención al funcionamiento interno de la unidad familiar como ente

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productor y a la vez consumidor. Entre ellos destacaron los trabajos de A.V. Chayanov y su ―escuela de organización de la producción‖. Sin embargo, estos trabajos se mantuvieron en relativo aislamiento respecto del resto del mundo, donde la preeminencia de los análisis ―neoclásicos‖ en economía no permitió que se le diera mayor importancia a las economías campesinas como objeto particular de estudio. Sólo hacia las décadas de 1960 y 1970 – principalmente en el contexto de la problemática del desarrollo y subdesarrollo- se rescatan desde distintas disciplinas de las ciencias sociales los trabajos de la escuela rusa, tomando un gran impulso en occidente y principalmente en América Latina los estudios sobre campesinado. En este contexto, y ante el renovado interés, se desarrollaron posiciones que analizaron el tema campesino desde distintos puntos de vista, generándose discusiones y controversias respecto del rol de este tipo de productores en las economías nacionales, y sobre el destino de la forma de producción campesina en un mundo capitalista. Las distintas corrientes teóricas presentes en la época, se incorporaron en la discusión y aportaron elementos al debate, modelando diversas posiciones respecto a los principales tópicos. Sin embargo, no debe dejarse de lado que las definiciones políticas acerca del tipo de desarrollo deseado jugaron un rol de considerable importancia en estos debates. Paralelamente, la antropología, que tradicionalmente había tenido su punto de atención básicamente en las sociedades llamadas ―primitivas‖, sin Estado o igualitarias, ante la eventual desaparición de su objeto de estudio -consecuencia de la asimilación de estas sociedades producida por la expansión occidental y sus particulares formas económicas- comienza a volver su mirada hacia otras formas sociales ―subordinadas‖, encontrando al campesinado como la extensión histórica –en términos directos: de evolución y transformación- y sociológica –en función de la relación de subordinación con las sociedades a las cuales componen- que podía transformarse en objeto de estudio para la disciplina. Las primeras incursiones de la disciplina aplicando sus ya tradicionales metodologías de estudio sobre grupos campesinos transcurren en la década de 1940, sin embargo, será desde la década de 1960 que el campesinado se consolidará como un campo de estudio de la antropología. Como consecuencia de todo esto, la antropología comienza a abordar el tema campesino y a desarrollar, en conjunto con la Sociología rural y otras disciplinas, concepciones y pronósticos acerca del lugar y devenir del campesinado en el mundo moderno, incorporándose de esta forma al debate.

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Los primeros años de la década de 1970 también estuvieron marcados por una relativa abundancia de estudios acerca de la problemática campesina, pero desde mediados de esa década comienza a existir una notoria reducción en los trabajos abocados a esta área de estudios. La política económica mundial, promocionada por los organismos económicos internacionales, dio un vuelco y el modelo de ―Estado benefactor‖ y de desarrollo del ―tercer mundo‖ mediante la industrialización y la sustitución de importaciones de década anteriores, terminó por dar paso en la década de 1980 a una política económica neoliberal y a un modelo de comercio internacional basado en la premisa de las ―ventajas comparativas‖. Ante este nuevo enfoque, la importancia de desarrollar capacidades productivas competitivas en sectores como la agricultura, es decir, crear una agricultura comercial capaz de sentar las bases para la industrialización (gran parte del móvil de los estudios agrarios de décadas anteriores) disminuyó y con ello, correlativamente, los estudios y discusiones acerca de la problemática agraria en general. Más aún, la ―resurrección‖ del liberalismo económico tuvo como consecuencia que nuevamente el concepto de campesinado -la distinción de un sector campesino distinto de la pequeña empresa agrícolavolviera a oscurecerse en algunos sectores del ámbito académico. Sin embargo, desde la década de 1990 se ha visto emerger con fuerza una ―nueva‖ forma de abordar las problemáticas de la vida rural. Enfoques que promocionan una economía basada en la recuperación de actividades tradicionales, que ponen énfasis en la recuperación de las tradiciones -y también su valor comercial ante el turismo- o enfoques como el del llamado ―capital social‖ que proponen hacer de las formas de sociabilidad comunitarias un plus económico, han proliferado, junto a toda la emergencia de identidades culturales tradicionales y los estudios asociados a éstas. La presente investigación, al introducirse en la intercesión entre los cambios económicos concretos del agro y los aspectos ideológicos y culturales, sospecha de estas supuestamente nuevas formas de analizar la vida rural y de propugnar su desarrollo. Por el contrario, se introduce en las teorías acerca del funcionamiento del sistema capitalista mundial y su historia, posicionando en un marco general la problemática de la descampesinización. Asimismo, analiza el contexto ideológico que modela la parición de estos distintos puntos de vista y su funcionalidad para el sistema de acumulación global. En las páginas sucesivas se revisarán las distintas contribuciones teóricas que modelaron las discusiones en las que la presente investigación se enmarca.

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I.2. -El campesinado y la teoría marxista clásica.
I.2.1. -La visión sobre el campesinado en Marx La importancia de Marx en el desarrollo de las ciencias sociales en general es capital, tanto para las teorías que se han desarrollado a la luz del aparato conceptual creado por él, como para las teorías que se han formulado en oposición o que se han contrapuesto a los postulados teóricos del autor19. Los estudios sobre el campesinado no han sido la excepción a tal situación. Sin embargo, el campesinado en sí no ocupa un lugar central en la obra misma de Marx en relación a toda su producción en distintos temas –situación que no es igual a la de los seguidores de la tradición creada por el autor-. Si bien se podría identificar en los trabajos de Marx una primera consideración de la economía campesina como forma de producción particular, su aporte más significativo dice relación con el andamiaje teórico-conceptual que –como más adelante se verá- será retomado posteriormente e intervendrá de forma directa en las discusiones sobre el tema campesino. No obstante lo anterior, y como bien señala Miguel Murmis ―Entre los fundadores
de la sociología, Marx es quien más atención dedicó al análisis del agro y de la relación de éste con el resto de la sociedad. Le otorgó a su presentación del agro un carácter sistemático tanto en cuanto al análisis de la estructura agraria como en cuanto a la dilucidación de las relaciones de ésta con el resto de la sociedad.‖
20

Y es por todo

esto que se dedica en esta parte del documento un lugar especial al trabajo de Marx. Como señalan diversos autores21 que se inscriben en la corriente de pensamiento que deriva de los trabajos de Marx, los aportes del autor consisten básicamente, y a grandes rasgos, en: 1) Realizar una síntesis de distintos elementos que se habían desarrollado de forma independiente en el pensamiento occidental, generando un cuerpo general que superara las contradicciones entre las distintas doctrinas, encontrando en las expresiones fragmentarias las bases para su teoría, dando por resultado una doctrina nueva completa. Marx retoma de trabajos anteriores elementos como el materialismo, la dialéctica, el interés por el funcionamiento de la
19

Marvin Harris dice al respecto: ―Muchos han sostenido que Marx estaba equivocado; muy pocos han sostenido que sus ideas deban, o puedan, ser ignoradas. (...) Casi la totalidad de la galaxia de las grandes figuras de la sociología de principios del siglo XX está compuesta por científicos que, como dice el sociólogo no marxista T.B. Bottomore (1965, pp. 11 ss.), ―discuten a Marx‖. Es sencillamente imposible entender a Max Weber, Emile Durkhein, Georges Sorel, Vilfredo Pareto o George Simmel sin tomar en consideración el hecho de que vienen después que Marx, y lo mismo puede decirse de Thorstein Veblen, Werner Sombert, Karl Mannheim, Lester Ward y Alfred Keller.‖ Harris, Marvin. El desarrollo de la teoría antropológica. Una historia de las teorías de la cultura, 12ª Edición. Ed. Siglo XXI, España Eds. 2003.P.190.
20

Murmis, Miguel ―La contribución de Marx a la sociología agro-rural y al análisis de estructuras agrarias‖ en: http://www.unse.edu.ar/trabajoysociedad/MARXAGRO.htm (s/n/p (sin número de páginas)) 21 Principalmente Henri Lefebvre, en su libro ―El marxismo‖

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economía y el estudio de las clases, entre otros. 2) También ―se le debe la comprensión neta y clara de
la importancia de los fenómenos económicos y la afirmación neta y clara de que esos fenómenos requieren de un estudio científico, racional, efectuado metódicamente, acerca de hechos objetivos y determinables. ‖
22

3) ―El

descubrimiento de la estructura contradictoria de la economía capitalista y el análisis del hecho crucial, de la relación esencial (y esencialmente contradictoria) que constituye esta economía: el salario, la producción de plusvalía‖
23

4) Y ―...el descubrimiento del papel histórico del proletariado, de la posibilidad de una política

obrera independiente...‖24

Marx genera herramientas teóricas y conceptuales para comprender el funcionamiento y desarrollo del capitalismo y sus contradicciones. Pero también genera una concepción particular de la evolución de la historia, del hombre y la naturaleza. Como bien dice Lefebvre:
―...el Marxismo surgió con la sociedad ―moderna‖, con la gran industria y el proletariado industrial. Aparece como la concepción del mundo que expresa ese mundo moderno, sus contradicciones y sus problemas, para los que aporta soluciones racionales.‖25

Y consiguientemente, esas soluciones racionales dan al marxismo un carácter que va más allá de la teoría explicativa y que convoca a acciones políticas, y es este carácter el que provocará el rechazo, mas no ignoro, de la teoría marxista por infinidad de cientistas sociales, pues, para Marx ―Los filósofos no han hecho más que interpretar de diversos modos el mundo, pero de lo que se trata es de
transformarlo‖
26

. Pero la dirección de esa transformación, esas acciones políticas, se desprenden

directamente de la teoría explicativa, de la interpretación del mundo y no al revés.27 Por todo lo anterior, la influencia del trabajo de Marx en todo el desarrollo posterior de los estudios referidos a la problemática agraria y campesina es digna de ser considerada. Y en esta investigación no se puede pasar por alto los aportes generales y particulares de Marx en la intelección de los fenómenos relacionados con la problemática que aquí aboca.28
22 23

Lefebvre, Henri El Marxismo Editorial Universitaria de Buenos Aires, 1973. P. 20 Ibidem. 24 Ibidem. 25 Ibid. P. 11. 26 Marx, C. ―Tesis sobre Feuerbach‖ En C. Marx, F. Engels, Obras Escogidas. Editorial Progreso, Moscú. P. 26. 27 Como Bien lo explica Lefebvre: ―El Marxismo aparece ante todo como expresión de la vida social, práctica y real, en su conjunto, en su movimiento histórico, con sus problemas y sus contradicciones, lo que incluye también, por consiguiente, la posibilidad de superar la estructura actual. Las proposiciones referentes a la acción política dependen abierta y racionalmente de las proposiciones generales.‖ Lefebvre, Henri Op. Cit. Pp. 15 y 16. 28 Al respecto, Murmis señala: ―Construir teoría sistemática, pensarla como teoría de un momento del proceso histórico, situar a este momento en la historia en su conjunto, incluyendo en ella el futuro y los pasos a dar en el presente para acercar un futuro más deseable, utilizar la teoría para definir agentes sociales y ver a éstos en su actuación en situaciones concretas, hacer todo eso aprovechando el saber existente y luchando a brazo partido con él, con lo que ofrece la economía naciente, la historia, la biología, la ciencia agronómica, la literatura clásica, la filosofía: todo eso fue parte del trabajo cotidiano de Marx y está

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Sin embargo, el marxismo no termina con Karl Marx, tanto por el frente político como por el frente intelectual el marxismo continúa elaborándose hasta nuestros días. Es ese contexto el que dará un lugar relevante a la obra de Marx en las discusiones, que ya entrado el siglo XX, se efectúan sobre la problemática campesina.29 A continuación se pasará a revisar el lugar que ocupa el campesinado en la obra misma de Marx. Marx, en lo que respecta al campesinado, es capaz de detectar –a diferencia de la gran mayoría se sus contemporáneos- elementos del funcionamiento interno de las economías familiares campesinas, generalmente imputados a autores más recientes. En el contexto de la explicación de su concepto de mercancía, Marx ejemplifica con el caso de una ―industria rural de una familia campesina‖ mostrando cómo para los componentes de dicha unidad los múltiples géneros de productos de su trabajo representan en sí un valor de uso –pues, son producidos para ello- pero no guardan entre si relación de mercancías. Por lo tanto, el autor reconoce en el campesinado –a diferencia de las vertientes teóricas herederas de la economía ricardiana- un comportamiento distinto del productor que lo lleva a distinguirse de la producción capitalista en cuanto a su lógica de asignación. Pero de paso –y sin ser su objetivo- al dar este ejemplo Marx deja clara otras características que observa en dicha unidad de producción: Primero, combinan distintos tipos y rubros de producción; segundo, dicha producción es en gran parte para el consumo de la familia, es decir, para sus propias necesidades; tercero, invierten su trabajo de distinta forma a lo largo del año; y cuarto, el trabajo es distribuido, según funciones sociales, dentro de la familia, es decir, producen con relaciones productivas domésticas. En otras palabras puede decirse que Marx concebía este tipo de economías como economías domésticas, donde la mano de obra es de origen familiar y se organiza en función de relaciones familiares, se produce principalmente para el autoconsumo, por lo que lo relevante es el ingreso total en producto –son multiproductores- y no la producción de mercancías –su valor en dinero-.
―La industria rural y patriarcal de una familia campesina, de esas que producen trigo, ganado, hilados, lienzo, prendas de vestir, etc., para sus propias necesidades, nos brinda un ejemplo mucho más al alcance de la mano. Todos esos artículos producidos por ella representan para la familia otros tantos productos del trabajo familiar, pero no guardan entre si relación de mercancías. Los diversos trabajos que engendran estos productos, la

presente en las obras en que se ocupa del agro, su estructura, su historia, su lugar en la sociedad.‖ Murmis, Miguel. Op. Cit. (s/n/p) 29 Más adelante se discutirá con mayor profundidad las implicancias de la teoría marxista en las discusiones sobre el campesinado que se desarrollaron principalmente al rededor de la décadas de 1960 y 70. A la vez de revisar algunas de estas posturas, se explicará con mayor detención los elementos más atingentes de la teoría marxista.

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agricultura y la ganadería, el hilar, el tejer y el cortar, etc., son, por su forma natural, funciones sociales, puesto que son funciones de una familia en cuyo seno reina una división propia y elemental del trabajo, ni más ni menos que en la producción de mercancías. Las diferencias de sexo y edad y las condiciones naturales del trabajo, que cambian al cambiar las estaciones del año, regulan la distribución de esas funciones dentro de la familia y el tiempo que los individuos que la componen han de trabajar. Pero aquí, el gasto de las fuerzas individuales de trabajo, graduado por su duración en el tiempo, reviste la forma lógica y natural de un trabajo fuerza colectiva de trabajo.‖30 determinado socialmente, ya que en este régimen las fuerzas individuales de trabajo sólo actúan de por sí como órganos de la

Para Marx -como más arriba se dijo- el campesinado era una clase residual, esto a partir de la observación de dos cuestiones fundamentales: por una parte, el hecho de que sea una constante que esta forma de producción aparezca acompañando a otras formaciones sociales, entre las que ocupa una posición subordinada; y por otra, que el campesinado se presente ante el orden capitalista como un tipo social ambiguo, ya que combinaría elementos de las dos categorías elementales de dicho orden. Así el campesinado para Marx contendría, por una parte, características de la burguesía -al ser el dueño de los medios de producción- y por otra, tendría un carácter proletario, al ser trabajador y ―auto-asalariado‖. De esta manera, como consecuencia de la primera característica, para Marx no es posible hablar de un modo de producción campesino31, dado que el campesinado ha aparecido dentro de distintitas formas sociales que corresponden a distintas etapas de modos de producción que son efectivamente capases de constituir un sistema global de acumulación e instituciones estatales, característica inexistente en el campesinado por si solo. Por el contrario, este último ha aparecido jugando diversos roles, a veces muy fundamentales, otras veces de segundo orden, dentro de los diferentes modos de producción. El capitalismo desde el primer momento, requiere de la existencia de obreros libres y asalariados que venden su trabajo y, según el autor, ―históricamente,
esta forma se desarrolla por oposición a la economía agraria y al artesanado independiente ‖
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lo que no

significa el reemplazo total e inmediato de todas las formas campesinas por las capitalistas. La ―pequeña economía agraria‖ se constituye, para Marx, como la base algunos modos de

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Marx, Carlos El Capital. Tomo I, Fondo de Cultura Económica, FCE, México, 1968. P. 43. No todos los autores que han revisado a Marx en lo que respecta a este tema coinciden con esta afirmación. Por ejemplo, Héctor Díaz-Polanco en su libro ―Teoría Marxista de la economía campesina‖ interpreta a Marx y señala que para dicho autor los campesinos si constituyen un modo de producción particular (páginas 76 a 80). Esto sobre la interpretación que realiza Louis Althusser del concepto de ―modo de producción‖ ―Para Althusser Modo de producción es un concepto teórico que refiere a un objeto abstracto‖ (P.62) Para esta interpretación del concepto, los modos de producción pueden coexistir en un mismo tiempo, aunque uno sea el dominante. En este sentido, y para esta postura, el campesinado si puede ser visto como un modo de producción particular. Díaz-Polanco, Héctor Teoría Marxista de la economía campesina Juan Pablos Editor, México, 1988. 32 Marx, Carlos El Capital. Op.Cit. P. 270.

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producción anteriores al capitalismo y subiste de forma residual cuando el trabajo asalariado es la base de la economía. En palabras del autor:
―La pequeña economía agraria y la práctica de los oficios independientes, que forman en conjunto la base del régimen feudal de producción, y que, después de desaparecer éste, siguen coexistiendo con la industria capitalista, forman a la vez la base de la economía de la comunidad clásica en sus mejores tiempos, después de desmoronarse el colectivo oriental primitivo y antes de que la esclavitud se adueñe de la producción.‖33

La otra observación fundamental de Marx para identificar a los campesinos como una clase residual, como antes se dijo, dice relación con la condición de tipo social ambiguo que estos presentan ante el orden capitalista, al combinar elementos propios del proletariado y de la burguesía. Esta ambigüedad , presente en los campesinos insertos en el capitalismo de la Europa Occidental del siglo XIX, los alejaría del conflicto de intereses presente en el capitalismo, y por tanto, de la lucha de clases, ya que su grado de relativa autosuficiencia permite a los campesinos aislarse en sus predios y preocuparse de satisfacer sus propias necesidades, teniendo, como consecuencia de esto, intereses totalmente conservadores, tendientes a mantener lo existente una vez que se han obtenido los medios para su propia subsistencia34. Por esta razón, son vistos por el autor como un grupo incapaz de movilizarse políticamente.
―Los campesinos parcelarios forman una masa inmensa, cuyos individuos viven en idéntica situación, pero sin que entre ellos existan muchas relaciones. (...) Cada familia campesina se autoabastece prácticamente, produce directamente ella misma la mayor parte de lo consume y obtiene así sus medios de subsistencia más bien en intercambio con la naturaleza que en contacto con la sociedad.‖35

Esta característica de la forma de producción campesina es la que determina una consecuencia política. Para Marx, en la medida en que los campesinos no requieren para producir una mayor relación entre las distintas unidades productivas (esto es, al menos con los campesinos que han perdido los vestigios de ―comunismo primitivo‖, es decir, aquellos que ya han sido transformados por el capitalismo) no pueden constituir una fuerza organizada que se constituya como clase, razón por la cual no serían una clase. Es en este sentido que Marx usa la conocida analogía del ―saco de patatas‖ para explicar las relaciones entre las unidades campesinas: ― La
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Ibidem. Esta aseveración responde a un tipo puntual de campesinos que han perdido ya, en su contacto con el feudalismo primero, y el capitalismo después, los lasos comunitarios. Se trata de un campesinado inserto en el capitalismo como sobreviviente, pero adaptado y transformado, es decir, para el caso en que Marx se apoya, no se trata de los mismos campesinos presentes en tiempos feudales, ni menos prefeudales. La no claridad respecto de este punto ha llevado a diversos autores a pensar que Marx despreciaba al campesinado. Esto se aclarará cuando se revise la discusión sobre el campesinado ruso, en los últimos años de vida del autor. 35 Marx, Karl. El dieciocho de brumario de Luis Bonaparte. Alianza Editorial, Madrid, 2003. P. 161.

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parcela, el campesino y su familia; y al lado la otra parcela, otro campesino y otra familia. Unas cuantas unidades de estas forman una aldea, y unas cuantas aldeas un departamento.‖36

De esta manera, en la medida que las condiciones económicas del campesinado impiden que conforme una unidad de intereses que los opongan a otras clases, estos no conforman una clase37. En palabras de Marx: ―En la medida en que millones de familias viven bajo condiciones económicas
de existencia que las distinguen por su modo de vivir, sus intereses y su cultura de otras clases y las oponen a éstas de un modo hostil, aquéllas forman una clase. Por cuanto existe entre los campesinos parcelarios una articulación puramente local y la identidad de sus intereses no engendra entre ellos ninguna organización política, no forman una clase.‖38

Ante este panorama, el campesinado se encontraría fuera de la dinámica de funcionamiento del capitalismo, sería un resabio del pasado y su tendencia sería a la desaparición. Pues, como escribe el autor: ―Ya hemos visto que es tendencia constante y ley de desarrollo
del régimen capitalista de producción el establecer un divorcio cada vez más profundo entre los medios de producción y el trabajo y el ir concentrando los medios de producción desperdigados en grupos cada vez mayores; es decir, el convertir el trabajo en asalariado y los medios de producción en capital.‖39

Y el campesinado, en este sentido, constituye precisamente un grupo que aún conserva unidos los medios de producción y el trabajo. En conclusión, para el autor este tipo de campesinado –desligado de los lazos prefeudales y feudales- no es capaz, como forma de producción, de constituir una clase que se oponga a los intereses de otra y su lógica es incompatible con la tendencia del modo de producción capitalista. Este campesinado estaría condenado a su desaparición, pues, está fuera de la lucha de clases, no tiene fuerza colectiva para oponerse a los sectores dominantes, y su lógica productiva se encuentra fuera de la tendencia histórica del capital. En este sentido el destino de este campesinado en el capitalismo sería el mismo que el de los campesinos despojados de sus medios de producción por el proceso que el autor denomina ―la acumulación originaria‖, o bien, -en los casos que corresponda- convertirse en burgueses y extraer trabajo a otros sectores.

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Ibidem. Este análisis Marx lo realiza respecto de una situación histórica particular: Se refiere a los campesinos franceses en un momento específico de su historia. Esta concepción del campesinado como clase en sí, pero no para sí, responde a este caso y no se trata de un atributo universal adosado al concepto de Marx sobre campesinado. Como se verá más adelante, la visión del autor respecto de otros tipos de campesinado es distinta, ejemplo de esto será el caso de la comuna campesina rusa. El no hacer esta salvedad sería sacar de contexto las citas del autor y no permitiría comprender con claridad la postura que tanto Marx como Engels sostendrán acerca del campesinado y su rol en una eventual –para ese momento- revolución en Rusia. 38 Ibidem. 39 Marx, Karl. En Marx Antología Jacobo Muñoz editor. Ediciones Península, Barcelona, 2002. P. 546.

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Marx ve en el proceso de acumulación originaria, el paso del feudalismo al capitalismo. En este proceso los campesinos son expropiados de sus medios de producción, para luego pasar a formar parte de una nueva categoría: el proletariado, constituyéndose como trabajadores libres que venden su mano de obra al capital.
―La llamada acumulación originaria, no es, pues, más que el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción. Se llama ―originaria‖ porque forma parte de la prehistoria del capital y del régimen capitalista de producción. (…)La estructura económica de la sociedad capitalista brotó de la estructura económica de la sociedad feudal. Al disolverse ésta, salieron a la superficie los elementos necesarios para la formación de aquélla.‖ 40

Por esta razón, Marx considera a lo que nosotros llamamos ―descampesinización‖ como una condición necesaria para el desarrollo del capitalismo, el que vendría a superar al modo de producción feudal en el que se encontraban insertos estos campesinos. Para este autor, el desarrollo del capitalismo implica la destrucción de las formas campesinas. La condición de la destrucción del campesinado, sería entonces necesaria, pues, el capitalismo superaría al feudalismo, para que posteriormente el capitalismo sea reemplazado por el socialismo y posteriormente por el comunismo puro.
―En la historia de la acumulación originaria hacen época todas las transformaciones que sirven de punto de apoyo a la naciente clase capitalista, y sobre todo los momentos en que grandes masas de hombre se ven despojadas repentina y violentamente de sus medios de producción para ser lanzadas al mercado de trabajo como proletarios libres, y privados de todo medio de vida. Sirve de base a todo este proceso la expropiación que priva de su tierra al productor rural, a campesino.‖ 41

En conclusión, los aportes de Marx a los estudios sobre campesinado son variados. Por un lado, genera una teoría explicativa general del capitalismo y de la historia que posteriormente es utilizada de marco teórico y metodológico en los estudios de décadas recientes sobre campesinado, y por otro, a diferencia de las corrientes del liberalismo decimonónico, Marx identifica en el campesinado una forma de producción particular con características exclusivas de dicha forma. Identifica una serie de elementos que hasta hoy son los centrales para definir a las economías campesinas, siendo pionero en esta materia. Además Marx analiza la situación del campesinado de su época y lo posiciona en la historia, lo posiciona como un grupo residual, y analiza su condición dentro del capitalismo y su devenir ante el desarrollo del mismo. Muchas de
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Marx, Carlos El Capital. Op.Cit. P. 609. Ibid. P. 608.

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sus posturas serán rebatidas, otras se conformarán como base de nuevos planteamientos frente al tema, es decir, tal como dijo Marvin Harris, muchos sostendrán que estaba equivocado; muy pocos sostendrán que sus ideas deban, o puedan, ser ignoradas. También debe señalarse que los trabajos e ideas de Marx son base de varios de los marcos teóricos de esta investigación, que se irán modelando a lo largo de esta primera parte del documento. I.2.2. -El campesinado como resabio feudal y como resabio prefeudal: dos opciones políticas diferentes para Engels y Marx. Si bien, lo que se expondrá dentro del presente apartado no es material de análisis directo de la problemática de estudio concreta en la localidad de Huelón, se consideró de gran importancia para esta parte del trabajo el introducirse en la revisión de discusiones que, más que pertenecer a lo que se reconoce como el ámbito académico, responden a dimensiones políticas. En las siguientes páginas se exponen discusiones dentro de la contingencia política marxista de fines del siglo XIX, que son de fundamental importancia a la hora de tener una comprensión seria de la visión marxista sobre el campesinado, puesto que en muchos de los trabajos en que se aborda este tema, dicha visión es tomada con una ligereza tal, que termina por tergiversar el sentido de los planteamientos teóricos. Los enfoques que emanan de estas discusiones, tendrán repercusiones importantes en las década de 1960 y 1970, cuando se retoman múltiples puntos de la discusión política que aquí se expondrá, y los elementos que surgen de estas discusiones más recientes son de vital importancia a la hora de analizar el caso particular de Huelón.42 Dentro de la misma línea teórica de Marx encontramos a su contemporáneo Friedrich Engels, quien también realiza aportes interesantes al tema campesino. La relación existente entre los trabajos de ambos autores es muy cercana, compartieron una vasta producción intelectual y política y se influenciaron mutuamente43. Al igual que para Marx, Engels ve en el campesinado a
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También debe mencionarse, que junto con la revisión de las discusiones concretas, en el presente apartado se aclaran ciertos puntos de la teoría marxista que si son clave en tanto a marco teórico de nuestra investigación en Huelón. 43 A grandes rasgos, Engels comparte la visión primaria sobre los campesinos con Marx. En la siguiente cita se aprecia: ―Por pequeño campesino (*) entendemos aquí el propietario o arrendatario —principalmente el primero— de un pedazo de tierra no mayor del que pueda cultivar, por regla general, con su propia familia, ni menor del que pueda sustentar a ésta. Este pequeño campesino es, por tanto, como el pequeño artesano, un obrero que se distingue del proletario moderno por el hecho de hallarse todavía en posesión de sus medios de trabajo; es, por consiguiente, un vestigio de un modo de producción propio de tiempos pretéritos.‖ * Engels, en el mismo texto del que se extrae la cita, distingue una serie de tipos de campesinos de acuerdo a si son propietarios de tierra, al tamaño de sus explotaciones, al tipo de mano de obra que utilizan y a su relación con las industrias

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un grupo residual, sobreviviente de modos de producción anteriores. Por lo mismo, para Engels el campesinado no tenía cabida en el esquema del capitalismo, pues, para él ― La tendencia del
sistema capitalista es la de dividir, finalmente, la sociedad en dos clases: unos pocos millonarios de un lado y, del otro, una gran masa de simples trabajadores asalariados‖
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En el artículo ―El problema campesino en Francia y Alemania‖ Engels analiza la situación del campesinado de dichos países frente a su contexto económico y político. El punto de origen del análisis es la inevitable futura desaparición del campesinado. En un contexto posterior a las revoluciones burguesas, donde las cargas tributarias feudales han desaparecido, pero también lo han hecho el derecho a usufructuar de suelos comunitarios para la ganadería y la protección de la comunidad local, el autor toma en cuenta como factor relevante de la desaparición de las formas de producción ―tradicionales‖ la incapacidad de éstas de entrar a competir en el mercado capitalista. Así, Engels escribe:
―El desarrollo de la forma capitalista de producción ha seccionado el nervio vital de la pequeña explotación en la agricultura; la pequeña explotación agrícola decae y marcha irremisiblemente hacia la ruina. La competencia de los EE.UU., de Sudamérica y la India ha inundado el mercado europeo de trigo barato, tan barato que no hay productor indígena capaz de competir con él. Grandes terratenientes y pequeños campesinos están abocados por igual a la ruina. Y como ambos son propietarios y hombres del campo, el gran terrateniente se proclama campeón de los intereses del pequeño labrador, y el pequeño labrador lo acepta —en términos generales— como tal.‖45

Pero la relevancia de esta situación en el análisis del autor se torna más bien política. El grupo con el cual los campesinos se alían ante su descontento en el contexto capitalista tiene consecuencias importantes para el proyecto político revolucionario marxista. Para Engels –al igual que para Marx- el campesinado se encuentra en incapacidad, producto de su forma de producción y de organizar el trabajo, de generar autónomamente un movimiento político que lo lleve a comportarse como una clase. Ya en 1850 el autor establece, a partir del análisis histórico, que las guerras campesinas del siglo XVI fueron siempre dirigidas por otros sectores, regularmente ligados a algún sector de la burguesía urbana.46 A partir de esto, y ya totalmente en la esfera política, Engels comienza a analizar el papel del campesinado en una eventual
capitalistas. En esta cita se refiere a los que él denomina ―pequeños campesinos‖, cuya definición coincide, a grosso modo, con la categoría de ―campesinos‖ trabajada por otros autores. (Engels, Friedrich ―El problema campesino en Francia y Alemania‖ Publicado en la revista "Die Neue Zeit", Bd. 1, Nº 10, 1894—1895. Traducido del alemán. Versión en Internet en: http://www.marxismoeducar.cl/me63.htm (s/n/p)) 44 Engels, Federico 1845 ―La situación de la clase obrera en Inglaterra.‖. P.8. Edición completa en formato digital en Internet en: http://www.marxismoeducar.cl/me-01a.htm. 45 Engels, Friedrich ―El problema campesino en Francia y Alemania‖ Op. Cit. (s/n/p) 46 Engels, Federico ―Las guerras campesina en Alemania‖. Editorial Quimantú, Santiago, 1972 .

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revolución proletaria y la postura que los partidos comunistas debieran asumir ante este grupo. La posibilidad de que las revoluciones campesinas –en donde aún no ocurrían- fueran guiadas por los grupos proletarios, abrió un nuevo marco de discusión. En este contexto la importancia del tema campesino toma un renovado interés tanto para Marx como para Engels. Pero no será hasta cuando se vea el horizonte histórico la posibilidad de una revolución proletaria, no en Inglaterra, Francia o Alemania, sino en Rusia, país mayoritariamente campesino y con claros elementos feudales, que el campesinado será un tema central para los pensadores marxistas. En este sentido el campesinado aparece como el centro de una encrucijada entre la concepción teórica y la acción política en el contexto histórico particular. Si el campesinado es entendido como una forma precapitalista, pero sin embargo tiene –como lo demuestran las revoluciones burguesas- alguna capacidad revolucionaria, aunque esta sea guiada por otra clase ¿qué postura debe tomar el accionar político marxista y qué rol pudiera tener este grupo en una revolución, ya no para pasar del feudalismo al capitalismo, sino una revolución proletaria? Pero la dificultad para responder esta pregunta surge cuando la revolución proletaria se prepara en un país donde no ha habido una revolución burguesa y donde el campesinado es un componente importante de la población. Para explicar esta situación regresaremos sobre la base de la teoría marxista. Como antes se mencionó, el marxismo surge, en buena parte, en oposición a la interpretación de la historia planteada por la filosofía de Hegel, de la cual Marx conserva algunos elementos, principalmente la dialéctica. Hegel aplica su método dialéctico 47 para comprender la historia, determinando contradicciones en el espíritu humano que serían motores de los distintos momentos de la historia. Marx rechaza la idea de que sea el ―desarrollo general del espíritu humano‖ el elemento constitutivo de la contradicción que mueve a la historia, señalando que son las condiciones materiales de la vida las determinantes, y que es en éstas y en relación a éstas que se produce la contradicción motora. Marx rechaza el idealismo hegeliano pero conserva la idea de movimiento dialéctico de la historia en distintos momentos. Estos ―momentos‖ en la historia son
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A muy grosso modo, se puede decir que la concepción dialéctica, referida a una filosofía de comprensión de la realidad, implica que cada cosa es lo que es, y llega a serlo en interna relación, unión y dependencia con otras cosas y con la totalidad en un proceso continuado. La dialéctica de Hegel concibe la realidad como un todo, sin quitarle la singularidad a cada cosa. Para la concepción dialéctica, la realidad no es fija, por el contrario, está en un constante proceso de transformación y cambio. El motor de ese movimiento es su contradicción interna. Para la dialéctica la realidad está regida y movida por la contradicción, internamente relacionada y constituida como oposición de contrarios. Así cada realidad particular remite a la totalidad, al todo, y sólo puede ser comprendida y explicada en relación al todo. Y, por otra parte, cada realidad, cada cosa, no es sino un momento del todo, que se constituye en el todo, pero que también queda asumida y disuelta en el todo.

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entendidos como ―estadios‖ en los que existen determinadas relaciones de producción, ―necesarias e independientes de la voluntad de los hombres‖ y que corresponden a un ―determinado estadio evolutivo de las fuerzas productivas materiales‖. La totalidad de esas relaciones de producción constituyen la ―estructura económica de la sociedad‖ y sobre ésta se alza el ―edificio‖ jurídico y político, al cual corresponden determinadas formas de ―conciencia social‖ –y no al contrario según planteaba Hegel-. Este ―momento‖, o más claro, la totalidad de ese edificio junto a sus cimientos, es lo que Marx denomina como ―formación social‖. El movimiento de la historia estaría dado por la sucesión de distintas formaciones sociales, las cuales cambiarían cuando entran en contradicción las fuerzas productivas materiales y las relaciones de producción existentes hasta generarse una revolución social, la que marca el salto y cambio de una formación en otra. Pero ese salto no es un corte instantáneo, en palabras de Marx: ―Una formación social jamás perece hasta tanto no se hayan desarrollado todas las fuerzas productivas para las
cuales resulta ampliamente suficiente, y jamás ocupan su lugar relaciones de producción nuevas y superiores antes de que las condiciones de existencia de las mismas no hayan sido incubadas en el seno de la propia antigua sociedad.‖
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Así Marx distingue distintos modos de producción (a grandes rasgos: asiático,

antiguo, feudal y burgués moderno). Las relaciones de producción burguesas serían entonces la última forma del proceso, y los elementos que resolverían las contradicciones presentes en este modo de producción capitalista se encontrarían ya en el seno de la sociedad burguesa, es decir, los elementos que darían paso a un nuevo modo de producción. Ante esta teoría del salto cualitativo ¿Cómo entender a los grupos campesinos, asociados por Marx y Engels a modos de producción anteriores, como agentes participantes de la revolución hacia un modo de producción post-capitalista? El punto central radica en que ante el desarrollo del capitalismo, las formas no capitalistas -como la economía campesina- debieran desaparecer, y los elementos que resolverían las contradicciones del capitalismo para dar paso a una nueva formación social estarían presentes cuando el capitalismo plenamente desarrollado los deje instalados. En consecuencia, la política –desprendida de esta teoría- debiera ser acelerar el desarrollo del capitalismo para que éste genere las condiciones para el socialismo. Esto significaría fomentar, en los países donde el elemento campesino es central y mayoritario, una revolución burguesa y no una revolución proletaria. Pero, teniendo en cuenta que un elemento central del marxismo es la crítica al capitalismo, esto pudiera ser políticamente contradictorio, pues, implicaría que los países que no han desarrollado plenamente el capitalismo deberían pasar

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Marx, Karl Contribución a la critica de la economía política Siglo Veintiuno, México, 1980. P. 5.

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por toda la experiencia ―traumática‖ que esto significa, tan criticada no sólo científicamente por el marxismo, sino también moralmente. Si bien Marx desarrolló la mayor parte de su trabajo teniendo como punto de referencia los países en los que el capitalismo se encontraba más plenamente desarrollado, en los últimos años de su vida, la posibilidad de una revolución en Rusia ya se encontraba a la vista. Dos años antes de su muerte, en 1881, Vera Zasulich preguntó a Marx, en una carta, qué debían hacer los marxistas rusos hasta que el capitalismo hubiera preparado las condiciones en Rusia para una revolución proletaria. Zasulich escribió lo siguiente:
―Si por un lado, la comuna aldeana (el mir ruso) está condenada a la destrucción, lo que le resta hacer a un socialista es buscar instrumentos de medida bien fundados para determinar aproximadamente en cuántas décadas pasará la tierra de los campesinos rusos a manos de la burguesía y cuántas centenas de años transcurrirán antes que el capitalismo alcance en Rusia el mismo nivel de desarrollo que en Europa occidental. En ese caso, los socialistas tendrán que hacer propaganda solamente entre los obreros de las ciudades que estarán diluidos dentro de la masa de campesinos arrojados a las calles de las grandes ciudades, en busca de un salario, conducidos hasta allí a causa de la desintegración de la comuna aldeana‖49

Por el momento diremos, sin mayor detalle, que en la respuesta a esta interrogante Marx señaló que no era necesario que el desarrollo de Rusia pasara por todas las etapas que conoció Europa occidental. Pero para comprender con mayor profundidad la respuesta que el autor dio a esta carta, y la postura que tanto el mismo Marx como Engels asumieron frente a este tema, seguiremos primero el análisis que realiza Michael Löwy50 sobre la relación entre el pensamiento de Marx y Engels y el romanticismo. La postura de Marx y Engels respecto a la inquietud planteada por Vera Zasulich es fundamental para comprender la actitud del marxismo ante el tema campesino, y es sobre este mismo punto que se estructura una posterior controversia sobre la forma que debía asumir el proceso de transformación de una sociedad al socialismo, en el contexto de la revolución rusa. Entendiendo al romanticismo como una protesta cultural en contra del capitalismo y de la sociedad industrial moderna, pero refiriéndose a valores sociales, culturales, políticos y religiosos precapitalistas o premodernos, y pese a que la tendencia general del estudio sobre Marx y Engels
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Cita extraída de una carta de Vera Zasulich a Marx, del 16 de febrero de 1881, edición rusa del libro Grupo Emancipación del Trabajo, p. 222. Citado en: Trotsky, León (Bronstein, Davidovic) ―El marxismo y la relación entre revolución proletaria y revolución campesina‖ En http://www.ceip.org.ar/permanente/Elmarxismoylarelacion.htm#_ftn1 (s/n/p) 50 Löwy, Michael ―Marx, Engels y el Romanticismo‖ En http://www.educar-argentina.com.ar/NOV2005/educ112.htm.htm (s/n/p)

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es verlos a ambos como herederos de la filosofía de las Luces, del racionalismo, de la ideología del progreso, es decir, lo contrario del Romanticismo; podría plantearse que el pensamiento marxista tiene un elemento romántico. Y si bien, efectivamente la vertiente esencial de pensamiento de Marx y Engels es ese racionalismo moderno heredero del siglo de las luces, la crítica marxista al capitalismo contiene una dimensión romántica. Para sostener esta idea Löwy abarca el tema por dos aristas. Primero analiza las influencias de autores románticos en el marxismo. Entre ellos Sismondi, Balzac, Charles Dickens, Charlotte Brontë y Mrs. Gaskell, de los cuales Marx y Engels rescatan aspectos de su crítica al capitalismo. Segundo, destaca los aspectos del romanticismo que se encuentran en la teoría y el pensamiento histórico y social de ambos autores. Tomaremos algunas ideas de esta segunda arista para desarrollar la problemática del campesinado en la revolución socialista. Marx y Engels mostraron un marcado interés por las sociedades precapitalistas, pero, más allá de la sociedad feudal, su interés estuvo puesto en las sociedades ―primitivas‖ y en la existencia en ellas del ―comunismo primitivo‖. Por lo mismo, ambos autores revisaron los trabajos de los antropólogos de la época. Su interés radicaba en la existencia de formas sociales que contenían el principio de la ―igualdad social‖. Este elemento, a la vez, estaba presente en su crítica a la sociedad burguesa. No obstante, no se trata de una crítica conservadora, romántica en el sentido de un retorno a la época medieval, sino, del rescate de este elemento –la igualdad social- para la construcción de una sociedad futura. Löwy, remitiéndose a una carta de Marx a Engels, de 1868, y a la respuesta de este último, en el contexto de la discusión de los trabajos de Maurer -antropólogo- , lo explica de la siguiente forma:
―...ahora aparece un nuevo tipo de crítica de la sociedad burguesa, que corresponde a una orientación socialista. Y consiste en ir mucho más allá de la Edad Media, hacia la época primitiva de cada pueblo. Y uno queda muy sorprendido de encontrar que lo que es el más antiguo elemento. Sin embargo, es el más moderno, que es el principio de la igualdad social. Es decir, lo que encontramos en esas comunidades primitivas, rurales, precapitalistas, arcaicas son las ideas de la igualdad social, que para nosotros son muy modernas, porque precisamente son lo que queremos para la sociedad futura. Entonces, aquí vemos esa dialéctica entre el pasado y el futuro. La igualdad social que existía en el comunismo primitivo fue destruida por el aumento de la propiedad privada, del Estado, de la familia patriarcal, etc. Entonces, lo que fue por un lado el progreso, el desarrollo de los modos productivos, de la civilización y de la propiedad privada fue, también, desde el punto de vista social, una regresión. Se destruyó la igualdad, el espíritu comunitario, que existía en esas sociedades primitivas. Ese es el contenido de esta carta de Marx a Engels, de 1868. (...) Y más tarde Engels, en una carta a Marx, vuelve a esta problemática, también discutiendo los trabajos de Maurer. Y ahí dice lo siguiente: "Tenemos que superar el preconcepto de la filosofía de las Luces, del siglo XVIII, según el cual a partir de la Antigüedad, de la Edad Media,

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hubo un constante progreso para lo mejor. Esta visión nos impide ver el carácter contradictorio y antagonista del progreso real, y también los elementos de regresión social".‖51

En trabajos posteriores Engels subraya las cualidades humanas, sociales, culturales que por medio de los trabajos de diversos antropólogos –entre ellos Lewis Henry Morgan- podían ser observadas en sociales ―primitivas‖.52 Pero más allá de esto, Engels se refiere a una regresión social, pero en términos morales; de libertad, de igualdad. Se trata de la pérdida de una ética comunitaria. Y se trata también de una cuestión política, pues, el comunismo moderno retoma y reformula los principios de la sociedad ―primitiva‖, bajo una nueva forma y tras un largo proceso de superación dialéctica. ¿Pero que sucede si se considera al campesino ruso como una forma que conservó esta ética comunitaria y parte de estas características sociales políticamente deseadas para una sociedad que sea la superación del capitalismo, y no sólo como un resabio feudal? Como anteriormente se adelantó, a fines del siglo XIX en Rusia se había desarrollado el ―movimiento populista revolucionario‖ -que contaba con el apoyo de los campesinos- y que pretendía construir el socialismo en Rusia a partir de las tradiciones comunitarias de los campesinos rusos. En otras palabras, se trataba de una transición directa del zarismo al socialismo, sin pasar por el capitalismo. Engels y Marx conocieron y se interesaron por este movimiento. La existencia de esa ética comunitaria de las ―sociedades primitivas‖ en las comunidades campesinas rusas marcan este interés. En 1877 Marx escribe en una carta a un periódico revolucionario ruso lo siguiente:
―El desarrollo futuro de Rusia no tiene necesariamente que pasar por todas las etapas que conoció Europa occidental. No hay un camino único en el proceso histórico. No hay ninguna razón para que Rusia tenga que pasar por todos los horrores de la revolución industrial, del desarrollo del capitalismo, de la explotación, de la destrucción del campesinado libre. El análisis que yo hice en El Capital del desarrollo del capitalismo, se refiere a Europa occidental, a Inglaterra, Francia, Alemania, no necesariamente se refiere a Rusia. Rusia puede, eventualmente, conocer otro camino y otro tipo de salida.‖53

Y en esta misma línea, años más tarde, Marx responde la interrogante que le planteó Vera Zasulich:
51 52

Löwy, Michael ―Marx, Engels y el Romanticismo‖. Op.Cit. (s/n/p) Al respecto Engels escribe: ―Qué constitución admirable tenía esa organización tribal. Sin soldados, sin guardias, sin policía, sin nobleza, sin reyes ni gobernantes, sin alcaldes, sin prisiones, sin procesos. Todo funciona de manera natural. Todos, en esa comunidad, son iguales y libres, incluyendo a las mujeres. Si comparamos la situación de esa comunidad, de ese comunismo primitivo, con la inmensa mayoría de lo civilizado de nuestros días -década de 1880, cuando escribe esto-, es enorme la distancia entre el proletario y el campesino de hoy y el antiguo miembro libre de esa comunidad‖.52 Engels, F. obra no especificada, citado en: Löwy, Michael. Op.Cit. (s/n/p) 53 Marx, K. Carta no especificada a un periódico ruso, citada en: Löwy, Michael. Op. Cit. (s/n/p)

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―Existe la posibilidad, tal vez, no es una seguridad, de que Rusia no deba atravesar todos los horrores del capitalismo que conocieron todos los pueblos de Europa occidental. Existe también la posibilidad de que Rusia pase casi directamente del sistema autoritario feudal, bárbaro, del zarismo, a una sociedad de tipo socialista; en la medida en que este proceso de transición al socialismo se pueda apoyar en las tradiciones comunitarias, rurales, que persisten a pesar de todo, del feudalismo, del capitalismo, entre los campesinos rusos. Tradiciones comunitarias antiguas, primitivas, atávicas, que vienen del pasado y que no han desaparecido. Y que pueden servir de punto departida para un desarrollo en dirección al socialismo.‖54 ―Si la revolución se produce en su tiempo oportuno, si concentra todas sus fuerzas para asegurar el libre desarrollo de la comunidad rural, ésta se erigirá pronto en elemento regenerador de la sociedad rusa y en elemento de superioridad sobre los países sojuzgados por el régimen capitalista‖.55

Podemos destacar de estas citas, una idea muy importante: los campesinos rusos no son vistos como resabios feudales sino como conservadores de tradiciones comunitarias que sobrevivieron al feudalismo, es decir, prefeudales. Es un punto importante en la medida que distingue a estos campesinos en particular de los campesinos parcelarios de Europa occidental descritos por Marx en ―El dieciocho de brumario de Luis Bonaparte‖, primero, transformados por el feudalismo, y segundo, convertidos por el capitalismo en el ―costal de patatas‖, precisamente sin lazos ni una tradición profundamente comunitaria. Pero ¿se trata entonces de una contradicción con lo planteado en el prólogo de ―Contribución a la crítica de la economía política‖ respecto de que los elementos para la transformación de una formación social en otra se encuentran necesariamente en la formación social que precede? En otras palabras ¿no debería primero estar desarrollado el capitalismo en Rusia para que la revolución transforme a esa sociedad en socialista? A simple vista pareciera que sí se trata de una contradicción, pero revisando con mayor profundidad esta problemática podríamos plantear que no. El punto es que para Marx y Engels la revolución podría comenzar en Rusia apoyada sobre las tradiciones comunitarias y colectivistas campesinas, dado que en ese lugar la situación estaba más explosiva, pero para que este proceso fuera efectivo, esta revolución debía estar acompañada por una revolución en el resto de Europa. Es decir, el triunfo de esa revolución pasaba por el apoyo de una revolución sentada sobre las bases instaladas por el
54

Löwy, Michael. Op. Cit. (s/n/p) (Esta cita no es textual de la carta de Marx, Löwy sintetiza el contenido de la carta, la cual desarrolla todos estos puntos en forma extensa.) 55 Marx, Karl ―Proyecto de respuesta a la carta de V.I. Zasulich‖ (Primer esbozo de la respuesta de Marx a la carta de V. I. Zasúlich fechada el 16 de febrero de 1881.) Traducido del francés. ―Archivos de C. Marx y F. Engels‖, libro I, 1924. Versión en línea en: http://www.marxismoeducar.cl/cartme19.htm (s/n/p).

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capitalismo, pero el proceso político podía comenzar en Rusia. Y en efecto Marx y Engels se hacen directamente esta pregunta:
―¿podría la comunidad rural rusa –forma por cierto muy desnaturalizada de la primitiva propiedad común de la tierra- pasar directamente a la forma comunista, o, por el contrario, deberá pasar primero por el mismo proceso de disolución que constituye el desarrollo histórico de occidente?‖
56

Luego contestan de la siguiente forma:

―La única respuesta que se puede dar hoy a esta cuestión es la siguiente: si la revolución rusa da la señal para una revolución proletaria en Occidente, de modo que ambas se complementen, la actual propiedad común de la tierra en Rusia podrá servir de punto de partida a una evolución comunista.‖57

En síntesis, en la visión de Marx y Engels acerca del campesinado se distingue a un campesinado que es resabio feudal y que se encuentra inserto en el capitalismo y transformado por el mismo. Éste ha perdido su ética comunitaria. De este tipo, presente en el contexto histórico de Europa occidental de mediados del siglo XIX, se entiende una incapacidad en su movilización política y una tendencia conservadora. Ahora bien, esta incapacidad dependerá también de las características económicas particulares del grupo en relación con su dotación de recursos y su relación con otros sectores. Por otro lado, también es importante la consideración de un campesinado sobreviviente de épocas prefeudales, que conservaría los lasos de comunidad, y sobre el cual es posible fundar una revolución, siempre y cuando ésta sea apoyada por sectores obreros y en conjunto con sociedades en las que el capitalismo se encuentra plenamente instalado. Como veremos, esta discusión cobrará una renovada importancia durante el tercer cuarto del siglo XX, en el contexto latinoamericano.
Como se ha visto a través de esta breve reseña acerca del campesinado en la teoría marxista clásica, la visión que sus autores tuvieron sobre los campesinos se encuentra relacionada con los distintos elementos que componen la teoría misma y los alcances políticos de sus planteamientos. Se peca de simplismo al decir tan sólo que para el marxismo los campesinos son vistos como una clase residual, que es un resabio del pasado, e interpretar la conocida analogía del ―saco de patatas‖ como un menosprecio a la incapacidad política de este grupo, desde un paradigma racionalista progresista. Y esto es así no sólo por la importancia que estos trabajos tuvieron para el posterior desarrollo de las concepciones teóricas que se encontrarán detrás de los estudios campesinos hasta la actualidad, sino también por no comprender la complejidad del análisis mismo.

56

Marx, Carlos; Engels, Federico ―Prefacio a la edición rusa de 1882‖ En: Manifiesto del partido comunista. Ediciones Olimpo Santiago, 2001. P. 16. 57 Ibidem.

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En términos generales, esta consideración del campesinado desde el marxismo clásico, habla de una forma compleja de entender la relación que existe entre este grupo y el resto de la sociedad. Se trata de un aporte de los fundadores de la teoría marxista a la problemática del campesinado, no sólo comprendiendo su lógica interna, sino también su relación con los otros sectores y clases de la sociedad capitalista. En las décadas siguientes a la elaboración de estos trabajos, otros autores continuaron con la producción de estudios sobre el campesinado desde las bases sentadas por Marx y Engels. Las repercusiones de estos planteamientos y discusiones del siglo XIX respecto del tema campesino, jugarán un rol de importancia en el desarrollo de los estudios agrarios y campesinos a lo largo de buena parte del siglo XX, y se dejarán sentir hasta la actualidad, marcando muchas visiones teóricas, técnicas y políticas sobre el campesinado en sus ámbitos económico, social, político, ideológico y cultural, de las cuales se pueden extraer elementos importantes para el análisis de la problemática puntual de la presente tesis. Hasta aquí el lector podrá preguntarse por la relación existente entre las discusiones teóricas y políticas que acabamos de abordar y la problemática concreta de estudio que nos lleva a la descripción y análisis de una localidad concreta, muy alejada en el tiempo y en el espacio de las situaciones que modelaron estas discusiones. Pues bien, hasta aquí, además de presentar algunos antecedentes teóricos e históricos de las discusiones asociadas al campesinado, hemos citado ideas y referentes que serán centrales para la comprensión de discusiones más recientes acerca de la situación agraria latinoamericana, que sí sostienen un dialogo importante con nuestra problemática concreta. Las discusiones entre los llamados campesinistas y descampesinistas que más adelante revisaremos son un ejemplo de esto, pero además, el tema de la asociación del campesinado al pasado -al feudalismo y/o ―estadios‖ pre-feudales; la visión romántica del campesinado- cobra en el presente ribetes que, alejados de la discusión marxista y la coyuntura política específica en la que los hemos mencionado, adoptan funciones ideológicas, según se planteó en la hipótesis de investigación .

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I.3. -El campesinado en el seno de la transformación de la sociedad: Contribuciones de los marxistas de principios del siglo XX a la problemática de la transformación del agro.
Comenzando el siglo XX, las discusiones sobre la llamada ―problemática agraria‖ proliferaron entre los intelectuales y políticos marxistas europeos. El tema campesino ocupaba un rol importante en la transformación social hacia la cual políticamente el marxismo apuntaba, así también como constituía un sector de las sociedades que podía influir en una eventual revolución. En las siguientes páginas se revisará, por una parte, a muy grandes rasgos, el aporte de Kautsky a la comprensión de la transformación de la agricultura tradicional ante la aparición del capitalismo mercantil e industrial, y por otra, se revisará la contribución de Lenin en el mismo sentido. I.3.1. –La contribución de Kautsky a la comprensión de las transformaciones del agro. Karl Kautsky realizó importantes contribuciones a los estudios sobre la problemática agraria. Su trabajo más importante sobre esta materia, titulado ―La cuestión agraria‖ 58, fue publicado en 1899. En dicha obra el autor realiza un análisis completo de las transformaciones que había sufrido la agricultura de Europa occidental dentro del régimen capitalista, comprendiendo la forma en que se insertan las economías campesinas en dicho contexto, y con esto, la tendencia y dinámica de la relación entre la pequeña y gran explotación agraria. Kautsky nos introduce en un panorama social complejo, en el que coexisten distintas clases sociales, cuyos orígenes son diversos y pueden responder tanto a formas capitalistas, como a resabios precapitalistas. Los intereses de estas diversas clases –entre las cuales se encuentran los ―pequeños campesinos‖- son variables y se encuentran algunas veces en pugna y otras en coincidencia, asimismo, algunas de estas clases se encuentran en decadencia y otras en asenso, lo que confiere a las luchas políticas de la época –a ojos del autor- un carácter más bien incierto. En consecuencia con esta observación, al igual que Marx y Engels, Kautsky considera al campesinado como una clase residual, superviviente de modos de producción precapitalistas.59

58 59

Kautsky, Karl La cuestión agraria. Siglo XXI, México, 1983. Al respecto Kautsky escribe lo siguiente: ―El modo de producción capitalista domina la sociedad de hoy y el antagonismo de clase que se engendra entre capitalistas y proletarios es la fuerza que mueve nuestra época y la caracteriza. Pero el modo de producción capitalista no es la única forma de producción que existe en la sociedad moderna: junto a él hallamos vestigios de sistemas de producción precapitalistas que se han conservado hasta nuestros días....‖ Kautsky, Karl. Op. Cit. P.3.

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El campesinado es para Kautsky, básicamente, una forma de producción que sobrevivió al feudalismo y que hoy se encuentra inserta en el capitalismo sometida a fuertes cambios. El punto focal del análisis del autor no lo constituyen los campesinos en sí, sino el agro en general, razón por la cual la atención del autor está puesta en la descripción del cambio que sufre la producción campesina al encontrarse en un contexto capitalista, y en la caracterización de la agricultura capitalista. El estudio de Kautsky se realiza sobre el agro de Alemania y Francia, y abarca la evolución histórica de la agricultura desde el feudalismo hasta su tiempo presente (1899). Su objetivo es investigar las transformaciones de la agricultura dentro del régimen de producción capitalista, más allá del antagonismo entre pequeña y gran explotación, que caracterizaba los análisis agrarios de la época. Nos centraremos aquí en dicho proceso de cambio. La observación general de Kautsky radica en el hecho de que ni la pequeña propiedad ni la gran propiedad agrícola han variado en proporción una respecto de la otra, es decir, la gran propiedad no necesariamente tiende a hacer desaparecer a la pequeña, lo que sucede es una revolución al interior del funcionamiento económico de la agricultura. El elemento central y realmente distintivo del trabajo del autor consiste observar que la relación entre pequeñas y grandes explotaciones agrícolas es oscilante y la tendencia de los pequeños productores campesinos no es siempre a la desaparición, dado que bajo determinadas condiciones el modo de producción capitalista permite y requiere de la producción campesina. En efecto, lo que distingue el trabajo de Kautsky del de otros marxistas contemporáneos, es el hecho de que para él no existe una tendencia constante en el agro a la ―descomposición‖ de la agricultura campesina. Pese a analizar el proceso histórico de destrucción del campesinado a manos del capitalismo, Kautsky postula que la tendencia del campesinado está determinada por los vaivenes de la industria, no por la competencia con la producción capitalista en el agro, lo que se traduce en una oscilación y no una tendencia a la desaparición.60 Kautsky define al pequeño campesino como pequeño propietario de tierras, productor de la mayor parte de los bienes que la familia requiere y que no depende del mercado más que en una mínima medida. Esta forma -en un estado ―puro‖- responde a momentos históricos
60

Para Kautsky, no se debe esperar en la agricultura―...ni el fin de la gran empresa, ni el fin de la pequeña empresa; (...) encontramos sí en un polo la tendencia, universalmente cierta, a la proletarización, pero (...) en otro polo se evidencia una oscilación entre los progresos de la pequeña empresa y los de la grande. (...) Pero la agricultura independiente de la industria, sea ella campesina o capitalista, deja cada vez más de cumplir una función en la sociedad. La industria somete a la agricultura de modo que el desarrollo industrial determina siempre más la ley del desarrollo agrario.‖ Kautsky, K. ―Prologo a la edición francesa‖ En: Kautsky, Karl. Op. Cit. P. cxiv.

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precapitalistas, y de hecho, la caracterización del pequeño campesino es realizada por el autor en un contexto feudal. Sobre esta tipificación Kautsky explica los cambios que históricamente comienza a sufrir el campesinado al desarrollarse el capitalismo, primero en las ciudades, posteriormente en el agro. Y precisamente en este punto se encuentra una de las conclusiones del autor, pues, para él los cambios sufridos por los campesinos comienzan mucho antes de que el capital se comience a apoderar de la producción agrícola, y se relacionan con la aparición de la industria urbana, y con esto, la desaparición de la industria artesanal de los campesinos.61 Así pues, la industria urbana hace desaparecer a la industria artesanal campesina generando bienes que los campesinos no son capases de producir, lo que también lleva, a ellos mismos, a depender de esta producción. Dado que los campesinos tenían una escasa participación en el mercado, no producían mercancías sino sólo vendían sus excedentes, la dependencia para con la industria urbana hace que los campesinos comiencen a necesitar de dinero, esto genera que los productores campesinos aumenten su producción para el mercado a fin de conseguir dinero para obtener estas manufacturas. El aumento de esta dependencia con la industria urbana es permitida por los medios de transportes que comienzan a tecnificarse, lo que implica que el proceso tiene una velocidad y profundidad que varía de acuerdo a la cercanía y comunicación con los centros manufactureros. Esto implica que el campesino comienza a convertirse en productor de mercancías. Cuando el campesinado comienza a producir mercancías aparece un nuevo tipo de servidumbre, pues surge la figura del intermediario, que extraerá parte del trabajo del ahora transformado campesino. La carga representada por esta figura, sumada a los impuestos –ya no feudales sino en dinero y para el Estado- puede llevar a término la producción de muchos campesinos. ―He aquí el fin del bienestar, la independencia y la seguridad del campesino libre, cuando su
industria doméstica para el consumo personal se disuelve y comienzan a pesar sobre sus espaldas los tributos en dinero‖62

Para elevar su excedente –y en los casos que pudieron soportar las nuevas exacciones- el ―nuevo campesino‖, productor de mercancías, debió reducir su familia a fin de no tener tantos brazos ociosos que alimentar en los periodos de baja necesidad de mano de obra en el ciclo anual,
61

Al respecto el autor señala: ―En el seno de la familia campesina sólo era posible una débil división del trabajo, que no llegaba más allá que la división entre hombres y mujeres. Por lo que no es de extrañar que la industria urbana haya sobrepasado pronto a la industria doméstica rural...‖ Kautsky, Karl. Op. Cit. P. 9. 62 Ibíd. P.12.

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incorporando así el trabajo asalariado en los periodos en que se requiere de más manos, el que a fin de cuestas, es más barato que mantener durante todo el año mayor cantidad de personas. Si bien se trata de un cálculo permitido por la mercantilización, con una lógica capitalista, para Kautsky el campesino que vende sus productos, que no ocupa o que ocupa solamente un escasísimo número de asalariados, no es propiamente capitalista, sino un simple productor de mercancías. ―Él es un trabajador; no vive, pues, del producto de su propiedad, sino, del producto de su trabajo;
su género de vida es el de un obrero asalariado.‖63

Esta transformación provoca la destrucción de los vestigios de ―comunismo primitivo‖, pues, la tendencia a incrementar la producción de mercancías genera una propensión hacia la maximización de la tierra, lo que destruye las antiguas fórmulas comunitarias de uso común de zonas de pastoreo y bosques, destruyendo así la comunidad de aldea. La antigua ―comunidad de marca‖ conformaba una comunidad cerrada y autosuficiente; los intercambios entre las familias se daban en este contexto. El comercio con las ciudades manufactureras rompió también esta dinámica, poniendo fin a esta figura. La ausencia de mayor disponibilidad de tierra para satisfacer la necesidad de producir mercancías en mayor número, determina el hecho de que, para obtener dinero, fuera también necesario vender mano de obra subutilizada. Así, en palabras del autor: ―El mismo proceso que por un
lado crea la necesidad de obreros asalariados, por el otro crea a estos mismos. Proletariza a multitud de campesinos, reduce –como hemos visto- la familia rural e inunda el mercado de trabajo con los hijos e hijas de labradores. Crea, en fin, entre los pequeños agricultores la necesidad de ingresos suplementarios, obtenidos fuera de su propia explotación.‖64

De esta forma, según plantea Kautsky, la aparición del capitalismo y la industria en las ciudades genera una transformación profunda en el agro, sin que esto implique que el capital se adueñe de la producción agrícola, ni que la gran producción absorba a la pequeña. 65 Pero el avance de este proceso permite también el ingreso del capital al agro, pues, la mercantilización de la agricultura transforma a la tierra también en mercancía, la necesidad de dinero impulsa al pequeño agricultor a poner en primer plano las ocupaciones accesorias, dado que el incremento

63 64

Ibíd. P.200. Ibíd. Pp. 13 y 14. 65 ―...el desarrollo del modo de producción capitalista en la ciudad puede transformar por completo la existencia del campesino en sus antiguas formas, aún sin que el capital intervenga directamente en la producción agrícola y sin crear todavía el antagonismo entre la grande y la pequeña explotación.‖ Kautsky, Karl. Op. Cit. P.15.

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en los impuestos hace cada vez menos rentable la agricultura. De esta forma muchos agricultores venden sus tierras. 66 De esta forma se genera una ―revolución‖ en el agro y se permite el ingreso del capital a la producción agrícola. Sintetizando, Kautsky escribe:
―Pero por miserables que pudieran parecer los frutos de esta revolución, allí donde ella se produjo pacíficamente y en el ámbito de la legalidad, su resultado final ha sido en todas partes el mismo, a saber, la supresión de las cargas feudales por un lado y los restos de comunismo primitivo por el otro; la instauración de la propiedad privada de la tierra en forma absoluta. De tal modo se abrió el camino para la agricultura capitalista.‖67

Pero en este proceso intervienen variables diversas que hacen difícil el establecimiento de leyes generalizadas acerca de la forma en que se lleva a cabo la competencia entre productores campesinos y capitalistas. Kautsky es el primer marxista en negar la afirmación de que siempre una explotación más grande es mejor o más competitiva. En la explicación a dicha negación se encuentra la razón por la cual el autor postula que la relación –proporción- entre pequeñas explotaciones y grandes explotaciones agrícolas es oscilante. En la industria –según Kautskyefectivamente el mayor tamaño representa una ventaja, pues, ―...cada ensanchamiento de la empresa
representa siempre una mayor concentración de fuerzas productivas, con todas las ventajas a ellas relativas: ahorro de tiempo, de gastos, de material, mejor vigilancia, etc.‖
68

Sin embargo, en la agricultura esto no es así,

pues, ―...toda expansión de la empresa, a igualdad de toda otra condición, en particular a igualdad de tipo de
cultivo, significa una mayor extensión de la superficie de la empresa, por tanto mayores pérdidas de material y un mayor gasto de fuerzas, de medios y de tiempo, tanto para el transporte de la fuerza de trabajo como para el de los materiales.‖
69

Esto no implica que las explotaciones más pequeñas sean más rentables, pero si que

existe un tamaño óptimo sobre el cual al empresario agrícola no le conviene ampliarse, pues, de ser así su empresa es menos eficiente. Esto es en el caso de empresas agrícolas capitalistas y la razón de ello radica en que es más eficiente la producción intensiva que la extensiva. Sólo el aumento en los niveles tecnológicos ampliará el rango hasta el cual estas empresas –con determinadas condiciones- pueden crecer. Si se considera que la producción campesina, pese a ser poco tecnificada, es más intensiva que cualquier forma precapitalista de empresa agrícola de

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―...cuanto más progresa el desarrollo económico y político, tanto más aumenta la necesidad de dinero del campesino y tanto más el Estado y el municipio quieren arrancar de su bolso. Pero, al mismo tiempo, cuanto más importante es para el pequeño campesino ganar dinero, más debe este poner en primer plano la ocupación accesoria y, por tanto, abandonar la agricultura (...) el campesino, entonces, haya fácilmente los compradores para las parcelas excedentes de tierra.‖ Kautsky, Karl. Op. Cit. P.198. 67 Ibíd. P. 34. 68 Ibíd. P. 171. 69 Ibíd. P. 171 y 172.

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gran tamaño, dependerá de los niveles técnicos, y condiciones cambiantes la no viabilidad de las pequeñas explotaciones campesinas productoras de mercancías en el contexto capitalista. De esta forma, Kautsky concluye que existen dificultades para la expansión de las grandes explotaciones agrícolas, que contradicen lo que hasta antes se pensaba. Destaca, entre estas, que para poder constituir grandes explotaciones es necesario que desaparezca, previamente, un elevado número de pequeñas unidades. En consecuencia, mientras el pequeño productor pueda resistir, se constituye en un obstáculo a la concentración capitalista, especialmente si está en posesión de su predio. En este sentido, la capacidad de los productores campesinos de sustraerse a la dinámica capitalista, puede permitirles resistir la tendencia a la concentración de la tierra, especialmente si el tamaño de su predio no eleva sustancialmente sus costos de producción en relación con las grandes unidades. Por esto las explotaciones con un tamaño menor al ―óptimo‖ –aunque no sean manejadas con criterios completamente capitalistas- no están necesariamente destinadas a desaparecer. De esta forma, la conclusión de Kautsky apunta a que efectivamente existe una tendencia histórica ―universalmente cierta‖ a la proletarización, pero no es efectiva la tendencia hacia la gran empresa, pues, se observa una oscilación entre estas dos figuras, la cual responde a las condiciones particulares del capitalismo en su contexto. A fin de cuentas, Kautsky logra comprender la inserción de los campesinos en el contexto capitalista observando cómo el comportamiento de estas economías se encuentra, pese a todo, subordinado al modo de producción dominante, pues, la industria somete a la agricultura de modo que el desarrollo industrial determina la ley del desarrollo agrario. Finalmente, y en consecuencia con esto, el autor concluirá también que el agro no produce por si mismo los elementos que necesita para llegar al socialismo. Este análisis teórico, pero principalmente histórico, realizado por Kautsky refiere a las transformaciones de las economías agrarias europeas en el momento del paso del feudalismo al capitalismo, para explicar la situación del agro de la Europa Occidental de fines del siglo XIX. La extrapolación de lo concluido por el autor a situaciones tan distantes y a contextos tan distintos como la localidad que aquí estudiamos no puede hacerse de forma mecánica. Sin embargo, Kautsky releva algunos elementos que en nuestro caso pueden ser de utilidad. La relación entre las unidades pequeñas y las grandes empresas es una realidad muy tangible en la región que estudiamos, y la localidad de Huelón no es la excepción. Pero la historia detrás de esta relación es

51

muy distinta. Por esta razón, más adelante intentaremos situar en el contexto histórico mundial localidades como Huelón, para posteriormente, en el análisis del material descriptivo que se presentará, considerar la propuesta explicativa de Kautsky .

I.3.2. -La contribución de Lenin a los estudios sobre el agro. También en la línea teórica del marxismo, encontramos a otro autor que realizó importantes contribuciones al estudio del agro. Se trata de Vladimir Ilich Ulianov, Lenin. Este autor fue un importante continuador del trabajo teórico y político de Marx y Engels a principios del siglo XX en el contexto ruso. La problemática agraria ocupó un lugar importante en su obra, influenciando posteriormente a otras figuras políticas e intelectuales marxistas, entre ellos a Mao Tse-tung. Lenin es el creador del modelo en que se basaron los posteriores análisis marxistas de las relaciones de clase en las sociedades rurales. Como Afirma Hamza Alavi, ―Lenin dejó de lado las
definiciones culturales generalizadas del campesinado y formuló su análisis a partir de la concepción marxista de clase, que se define por sus relaciones de producción‖
70

. A grandes rasgos, distinguió tres tipos: primero,

las relaciones feudales de producción, las cuales comprenden propietarios de tierra y aparceros; segundo, las relaciones capitalistas de producción, que comprenden al granjero capitalista y al peón asalariado; y tercero, al ―campesino medio‖ propietario de tierra auto-explotada, que en el caso puntual de Rusia se encontraba ligado a la comuna. Para Lenin, al igual que para Marx y Engels, el campesinado –específicamente el campesinado medio y el que mantenía relaciones feudales de producción- era una clase residual, sobreviviente de relaciones de producción precapitalistas que no tenían mayor futuro ante el avance del capitalismo en el agro. Esta idea es la que muchos autores han destacado del trabajo del autor.71 Y en efecto, Lenin pone el acento de su análisis en el proceso de disolución del campesinado. Los trabajos de este autor componen, en el fondo, una teoría sobre la emergencia de clases durante el desarrollo capitalista.
70 71

Alavi, Hamza. Las clases campesinas y las lealtades primordiales Ed Anagrama, Barcelona, 1975. Un ejemplo de esto es la siguiente cita: ―Para Lenin (1899) los campesinos eran un relicto del feudalismo, y por tanto eran objeto de teoría social y política sólo en cuanto representaban procesos de diferenciación para dar paso a una burguesía y un proletariado agrícola.‖ Rivera, Rigoberto Los campesinos chilenos. Serie GIA/3, Santiago de Chile 1988. P. 16.

52

En su más conocido trabajo sobre el tema: ―El desarrollo del capitalismo en Rusia‖ 72, publicado originalmente en 1899, Lenin realiza un análisis del desarrollo de dicho tipo de economía en este país caracterizado, precisamente, por su incipiente capitalismo y su fuerte componente de población rural agrícola. Su observación es la siguiente:
―La población de un país con economía mercantil de débil desarrollo (o no desarrollada en absoluto) es casi exclusivamente agrícola (...) El desarrollo de la economía mercantil significa, por lo tanto, eo ipso, que una parte cada vez mayor de la población se va separando de la agricultura (...) Así no es posible imaginarse el capitalismo sin un aumento de la población comercial e industrial a expensas de la agrícola... ‖73

Esta característica de la penetración del capitalismo repercute directamente en la estructura de la producción agraria, no se trata sólo de una baja demográfica, pues se comienza a presenciar un proceso que va cambiando las relaciones de producción en el agro. ―...la formación de
centros industriales, el aumento de su número y el hecho de que atraigan población no puede por menos de influir de la manera más profunda en toda la estructura del campo, no puede por menos de provocar un incremento de la agricultura comercial capitalita.‖74

Un principio teórico que está detrás de este planteamiento es que el capitalismo se instala a partir de la transformación de la población rural –tal como lo planteada Marx en ―La acumulación originaria‖75- pues, ―...la base de la formación del mercado interior en la producción
capitalista es el proceso de disgregación de los pequeños agricultores en patronos y obreros agrícolas.‖

A este

fenómeno Lenin lo denomina ―diferenciación campesina‖. El concepto de diferenciación señala – en este contexto- un proceso en el cual la ―comuna‖ campesina, caracterizada por su ―homogeneidad‖ relativa, se va escindiendo en grupos contrapuestos en sus intereses, entrando de lleno en las contradicciones propias del capitalismo. Este proceso supone la desaparición del campesino medio. En otro trabajo, en 1915, Lenin realiza un análisis comparativo de las estadísticas de Estados Unidos en lo que respecta al desarrollo del capitalismo en la agricultura. Cabe destacar que el autor considera representativo el análisis en este país para esclarecer las leyes generales del desarrollo del capitalismo en el agro, ya que, a diferencia de su anterior trabajo sobre Rusia, se
72 73

Lenin, V.I. ―El desarrollo del capitalismo en Rusia‖ En: Obras Completas, Tomo III. Editorial Cartago, Buenos Aires, 1969. Ibíd. P. 30. 74 Ibíd. P. 31. 75 Marx, Carlos El Capital. Tomo III Op. Cit.

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realiza en un país donde el desarrollo del capitalismo ya se encuentra avanzado. A muy grandes rasgos, su conclusión es muy similar a la de su anterior trabajo citado, esta es, que la tendencia en el sector agrícola es la misma que la del sector industrial, aunque se desarrolla a una velocidad menor.
―Tanto en la industria como en la agricultura la producción de empresas pequeñas y medianas disminuye y aumenta únicamente la proporción de grandes empresas. (...) En otras palabras, tanto la industria como en la agricultura la pequeña producción es desplazada por la grande‖76

En el caso de la agricultura, los pequeños productores comienzan a producir mercancías, y la producción para el autoconsumo es cada vez menor.
―En el régimen capitalista el pequeño agricultor –quiéralo o no, tenga o no conciencia de ello- se transforma en productor de mercancías. Y este cambio es un cambio fundamental. Este cambio, aún cuando el pequeño agricultor todavía no explota el trabajo asalariado, es suficiente para hacer de él un pequeño burgués y convertirlo en antagonista del proletariado.‖77

Esta tendencia general implica que la utilización de mano de obra familiar en las pequeñas explotaciones es también cada vez menor y que aumenta el uso de mano de obra asalariada, lo que es considerado por Lenin como ―El rasgo principal y el índice del capitalismo en la agricultura...‖78 . Esto también implica una mayor utilización de maquinarias, lo cual va ―...ampliando la magnitud de
las explotaciones y haciéndolas más capitalistas‖79.

La conclusión es una sola: La tendencia general consiste en que al desarrollarse el capitalismo –independientemente de la velocidad- desaparecen las formas de producción no capitalistas. En el caso de los campesinos medios (pequeños propietarios de tierras autoexplotadas) su tendencia es también a la desaparición, ya sea a convertirse en proletariado al perder sus tierras, o a trasformase en pequeña burguesía al ―modernizarse‖, es decir, volverse capitalistas. En síntesis, para Lenin la descampesinización y la consiguiente transformación de los campesinos en proletarios y burgueses –diferenciación- es un fenómeno inevitable, que se
76

Lenin, V.I. ―Nuevos datos sobre las leyes del desarrollo del capitalismo en la agricultura‖ En: Obras Completas, Tomo XXIII. Editorial Cartago, Buenos Aires, 1970. P. 179. 77 Ibíd. P. 176. 78 Ibíd. P. 182. 79 Ibidem.

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encuentra determinado por otro fenómeno también inevitable: la penetración del mercado y de las relaciones capitalistas en el agro; dicho proceso lleva inexorablemente a la destrucción de la forma parcelaria y al empobrecimiento del campesino, pues se encuentra en una clara situación desventajosa frente a la producción de carácter capitalista. Esto es así dado que el capitalismo requiere de la formación de un mercado interno, y por lo tanto, de la liberación de los pequeños productores de los medios de producción. En una economía de subsistencia los campesinos adquieren pocas mercancías, en consecuencia, para que el capitalismo se desarrolle, éstos deben dejar de producir sólo para su subsistencia, lo que implica que no deben poseer los medios de producción. Y es por esto que la polarización de las propiedades es parte de un proceso que terminará con la desaparición de las propiedades agrícolas pequeñas. A grandes rasgos, los planteamientos de Lenin y Kautsky coinciden en buena parte. Se aprecian sin embargo dos diferencias de carácter general: primero, para Lenin los campesinos productores de mercancías son antagónicos al proletariado, mientras que para Kautsky siguen viviendo de su trabajo y no de su propiedad, por lo que pertenecen al mismo género. Esta diferencia no es menor, dado que unidades que para Kautsky siguen siendo campesinas productoras de mercancías y que contratan poca mano de obra asalariada- para Lenin ya son pequeñas empresas capitalistas. Y segundo, para Lenin la propensión a la desaparición de la pequeña producción es un hecho que se expresa en una tendencia, para kautsky, si bien no desconoce el proceso de diferenciación, lo entiende como parte de un proceso dinámico en el que grandes y pequeñas explotaciones oscilan en proporción, de acuerdo a las necesidades del modo de producción capitalista. Sin embargo para los dos autores las transformaciones cualitativas al interior del agro son las mismas. El concepto de diferenciación campesina propuesto por Lenin es de vital importancia para el análisis de los procesos de transformación de localidades como Huelón, donde es posible observar distintos segmentos de unidades al interior del proceso. Como se vio anteriormente, la diferenciación es uno de los conceptos que articulan el planteamiento de esta investigación, y como se establecerá con mayor precisión más adelante, es una característica distintiva de la localidad, sobre la cual se realizaron las interrogantes que conducen esta investigación.

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I.4. - Chayanov y la economía campesina
La visión clásica acerca del campesinado, presente desde el siglo XIX, como una clase residual que se disolvería pronto en una de las dos categorías esenciales del capitalismo al entrar en contacto con éste, impulsada principalmente por Lenin y la tradición Marxista, comenzó a ser discutida alrededor de las décadas de 1910 y 1920 ante la constatación del hecho de que los campesinos aún no desaparecían. En oposición al planteamiento teórico de que la penetración del capitalismo en el campesinado produce relaciones capitalistas de producción en el agro, aparecen los trabajos de la ―Escuela para el análisis de la Organización y Producción Campesinas‖ también conocida como la tradición ―neopopulista‖80. El Más destacado representante de esta escuela fue el historiador económico ruso Alexander Vasillavich Chayanov. Este autor centró su estudio en la ―economía campesina‖, dando un rol mucho más importante al funcionamiento interno de la unidad económica y destacando la existencia de una ―racionalidad‖ distinta a la del capitalismo.81 Generalmente se acepta la afirmación de que la principal contribución de A.V. Chayanov consistió en notar en la unidad económica campesina una lógica de funcionamiento distinta. Como hemos visto, desde mediados del siglo XIX que Marx –y toda la corriente que de él derivaya concebía un funcionamiento distinto del campesinado en oposición a la agricultura capitalista. Lo que es verdaderamente propio de Chayanov, y digno de destacar, es su aporte a la explicación del funcionamiento interno de la unidad campesina, ya que contribuyó con los elementos básicos para comprender gran parte de su lógica de producción. Chayanov es el primer investigador que pretende generar una teoría explicativa de la forma de producción campesina, centrándose, ya no en la relación entre las ―clases campesinas‖ y los otros sectores de la sociedad, sino en la unidad productiva misma: La familia. Chayanov no pretende construir una teoría de económica ―nacional‖, pues, intenta aislar la economía basada en el trabajo familiar del contexto en el que se encuentra inserta. ―Chayanov no es un formalista, preocupado por encontrar leyes de una ciencia económica
80

―La tradición neopopulista destacaba la viabilidad de la agricultura campesina y su capacidad para sobrevivir y prosperaren cualquier situación pues el campesino no tenía esa tendencia forzosa a desarrollar las crecientes desigualdades económicas y los antagonismos de clase de la sociedad industrial burguesa‖ Harrison, Mark ―Chayanov y la economía del campesinado ruso‖ En: Arico, José compilador Chayanov y la teoría de la economía campesina Siglo XXI, México, 1981. P. 154. 81 ―Los autores clásicos del marxismo, como Marx y Lenin, conciben el campesino en cuanto a una clase social oprimida y explotada por la sociedad precapitalista, privilegiando el análisis de clases y su posición subordinada. Pero a partir de Chayanov, surge una tendencia dominante al concebir a los campesinos como pertenecientes a una economía específica y singular, que coexiste en un sistema económico capitalista.‖ Hernández, Roberto ―Teorías sobre campesinado en América Latina: Una evaluación crítica‖ Revista Chilena de Antropología. Versión en Internet en: http://www.antropoenfermeria.com/textos%20antropologia/teorias%20sobre%20campesinado.htm (s/n/p)

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general sino, básicamente, un sustantivista...‖82 formas de organización.‖83

En efecto, el autor manifestaba que le interesaba ―...tan

sólo la mecánica del proceso organizativo de la unidad económica campesina y no el desarrollo del sistema y de sus

En consecuencia con esto, el punto central del análisis que realiza Chayanov, lo constituye la unidad familiar, como unidad elemental de producción y consumo. En sus palabras: su
―...objetivo consiste en analizar la organización de la actividad económica de la familia campesina; una familia que no contrata fuerza de trabajo, que tiene cierta cantidad de tierra a su disposición, que posee sus propios medios de producción y que a veses se ve obligada a utilizar parte de su fuerza de trabajo en actividades artesanales y comerciales.‖84

Este autor intenta dilucidar la lógica y racionalidad que conduce la producción

campesina, estableciendo que dicha producción está orientada a la satisfacción de las necesidades de subsistencia de la unidad campesina y no al incremento de la ganancia. Por lo mismo Chayanov sostiene que las decisiones económicas de la unidad familiar consideran en forma inseparable la producción y el consumo final de la familia. En efecto, se puede decir que el cuerpo medular de su teoría lo constituye el balance existente entre consumo de la familia y la auto-explotación de la fuerza de trabajo de la misma, debido a que el fin último del proceso productivo es la subsistencia, con sus consiguientes ciclos demográficos, y no la obtención de una tasa media de ganancia85. Para Chayanov entonces, sería la presión de las necesidades de consumo, determinadas mediante la relación entre consumidores y trabajadores presentes en el núcleo familiar campesino, lo que define lo que él llama ―la medida de la autoexplotación del trabajador‖, que depende en mayor grado del peso que ejercen sobre él las necesidades de consumo de su familia. Esto implica que existiría una especie de cálculo subjetivo que busca un punto de equilibrio entre la satisfacción de necesidades y esfuerzo invertido. Para este autor, el volumen de la actividad de la familia depende totalmente del número de consumidores, siendo, de esta forma, la subsistencia de la familia y no la ganancia lo que mueve la producción. De esta forma, Chayanov establece en términos teóricos el funcionamiento interno de las unidades familiares a partir de la relación
82

Archetti, Eduardo ―Presentación a: A.V. Chayanov, la organización de la unidad económica campesina‖ En: Plaza, Orlando Compilador Economía Campesina, DESCO, Lima, 1979. P. 75. 83 Chayanov, A.V. ―La organización de la unidad económica campesina: introducción‖. En: Plaza, Orlando Compilador Economía Campesina, DESCO, Lima, 1979. P. 97. 84 Ibíd. P.104. 85 Para Chayanov ―…debemos reconocer que la mano de obra es el elemento técnicamente organizativo de cualquier proceso de producción (…) la composición familiar -en el caso campesino- define ante todo los límites máximo y mínimo del volumen de su actividad económica. La fuerza de trabajo de la unidad de explotación doméstica está totalmente determinada por la disponibilidad de miembros capacitados en la familia‖ Chayanov, A. V. La organización de la unidad económica campesina. 1974. Buenos Aires: Nueva Visión. P. 47.

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existente consumidores y trabajadores al interior de la familia. Pero esta relación varía a lo largo de ciclos demográficos. De a cuerdo a la etapa del ciclo vital de una familia, ésta compondrá un aparato productivo de proporciones distintas. En sus palabras: ―Cada familia, entonces, según su edad,
constituye en sus diferentes fases un aparato de trabajo completamente distinto de acuerdo a su fuerza de trabajo, la intensidad de la demanda de sus necesidades, la relación consumidor-trabajador, y la posibilidad de aplicar los principios de la cooperación compleja.‖86

De esta forma, las familias en distintos momentos de su ciclo vital contienen una relación distinta entre fuerza de trabajo y consumidores, lo que puede variar no sólo la intensidad del trabajo sino también el tamaño de la explotación y su dotación de tierras. Así, al tener su propia forma de funcionamiento, Chayanov advierte que la unidad económica campesina ha permanecido históricamente acompañando múltiples sistemas económicos –afirmación semejante a la de Marx cuando planteaba que el campesinado había aparecido jugando distintos roles en distintos modos de producción-. Esta transversalidad es entendida por Chayanov de un modo muy distinto al de Marx, pues la ve como producto del funcionamiento interno de la economía campesina como órgano independiente del sistema imperante, lo que implica que la permanencia de estas economías insertas ahora en el capitalismo, no debiera ser la excepción frente a esta observación histórica, es decir, si el campesinado sobrevivió a otros sistemas históricos, puede sobrevivir al capitalismo. Y esta conclusión opuesta a la de Marx, se debe a que este último –así como Lenin- se basaba en el conocimiento de las dinámicas del capitalismo para pronosticar el fin del campesinado, mientras que Chayanov se basaba en el conocimiento de la economía campesina para afirmar que esta podía continuar existiendo. El punto en cuestión radica en que Chayanov no consideró cual es el rol del sistema macro en el funcionamiento interno de la economía campesina.
―Debemos esperar que el capitalismo comercial y financiero establezca una dictadura económica sobre considerables sectores de la agricultura, pero donde lo referente a la producción permanecerá como antes, compuesta de empresas familiares campesinas en pequeña escala cuya organización interna dependerá de las leyes del equilibrio entre trabajo y consumo.‖87

Pero existe una diferencia más importante entre el punto de vista marxista y el de Chayanov. Como hemos visto, para ambos autores el límite de la explotación del campesino no
86 87

Chayanov, A. V. La organización de la unidad económica campesina. Op. Cit. P. 55 y 56. Chayanov, A.V. ―The Theory of Peasant Economy‖ P. 257. Citado en: Lehmann, David ―Ni Chayanov ni Lenin: Apuntes sobre la teoría de la economía campesina‖ En: Estudios Rurales Latinoamericanos Vol. 3, Nº1.

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lo constituye ni la ganancia ni la obtención de renta. Para Marx lo constituye el salario que se abona a sí mismo el campesino después de deducir el costo de producción, mientras que Chayanov sostiene que el campesino evalúa subjetivamente el grado de intensidad de su trabajo a partir de la cantidad requerida para subsistir. Esta diferencia, en apariencia pequeña, trae consigo una evaluación muy distinta respecto del devenir del campesinado en el contexto capitalista, pues, de acuerdo a lo planteado por Chayanov, si el campesino no se autoexplota más allá de la consecución de la subsistencia de la familia, no es posible la existencia de un proceso de acumulación, ya que el campesino tenderá a no pasar el límite fijado por sus necesidades, de las cuales depende directamente el grado de autoexplotación. Esta característica traería como consecuencia la imposibilidad de un proceso de diferenciación social campesina en los términos que Lenin plantea. Incluso para Chayanov, ni si quiera la existencia de una renta diferencial 88 operaría como mecanismo de desigualdad entre los productores campesinos, dado que la lógica de subsistencia equilibraría las diferencias en dotación de tierras mediante la intensidad del trabajo, es decir, el campesino que cuenta con tierras más productivas no produciría más, sino simplemente, trabajaría menos. Y aquí se encuentra la principal diferencia con Marx: para Chayanov, si hay un excedente, el equilibrio se restablece mediante una reducción del desgaste de energía, para Marx, en tanto el campesino está inmerso en relaciones de mercado, nuevas necesidades son creadas continuamente y todo excedente en forma de dinero puede ser utilizado de varias formas.89 De esta manera, Chayanov entrega una explicación totalmente distinta del proceso de diferenciación que Lenin expone a partir del punto de vista marxista. Para Chayanov la diferenciación existe, pero se trata de un proceso demográfico intrínseco a la dinámica de las familias y no de un producto de la penetración de las relaciones capitalistas en el agro. Para este autor la diferenciación no es más que una muestra de familias que se encuentran en momentos diferentes de su ciclo vital. El ciclo demográfico explica el hecho de que diferentes grupos de campesinos aparezcan como poseedores de diferentes tamaños de explotaciones ya que la cantidad de tierra utilizada será mayor cuando se presente disponibilidad de trabajo familiar90.

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El concepto de renta diferencial hace referencia a la las ventajas de producir en un suelo determinado, en comparación a producir la misma extensión de tierra, del mismo cultivo, en otro lugar. El productor que cosecha menos, tendrá un costo de producción mayor que el que cosecha más, o en otras palabras, ante el mismo trabajo invertido obtendrá menos producto. En el caso de la mercantilización de la producción, será el productor que cosecha menos quien fijará el precio mínimo. La diferencia que existe entre el producto del que cosechó menos y la del que cosechó más es la ―renta diferencial‖, que se transforma en beneficio para el que controla la tierra de mayor producción.. (Wallerstein, Immanuel. El capitalismo histórico. Siglo XXI, 2da Edición, México, 1989.) 89 Archetti, Eduardo. Op.Cit. 90 Así, cuando en una familia se encuentren pocas personas en edad de trabajar, la cantidad de tierra será menor, cuando los menores crecen aumenta el tamaño de la explotación, y cuando los hijos se independizan se reducen los tamaños de las explotaciones, las cuales pueden subdividirse.

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De esta forma Chayanov destacaba que las unidades campesinas podían permanecer en el contexto capitalista, destacando también ciertas ventajas de las mismas en la competencia con las empresas agrícolas, esto, basándose en la premisa de que la lógica de subsistencia conduce a la producción campesina. Así pues, el autor cree que ―En condiciones en que las granjas capitalistas
quebrarían, las familias campesinas pueden permitirse trabajar un número muy grande de horas, vender a precios inferiores, arreglárselas sin excedente neto, y sin embargo, año tras año, continuar explotando la tierra. Por estas razones, Chayanov concluye que el poder competitivo de las explotaciones familiares campesinas con respecto a las grandes granjas capitalistas, es mucho mayor del que habían previsto Marx, Kautsky, Lenin y sus sucesores‖91

Como se ha visto anteriormente, estos tres autores mencionados ponían énfasis precisamente en la desventaja competitiva de los campesinos frente a la industria agrícola, pues, partían del supuesto contrario -como ya se dijo- que en tanto el campesino está inmerso en relaciones de mercado, nuevas necesidades son creadas continuamente. Por otra parte, una de las principales críticas que se ha hecho al trabajo de Chayanov guarda relación con que el autor no toma en consideración la lógica del sistema en el que la economía campesina está envuelta y con el cual interactúa, dejando de lado elementos fundamentales como el mercado, donde, sin duda, los campesinos participan92 Chayanov ha sido fuertemente criticado desde diversos sectores, principalmente desde las líneas teóricas materialistas. Se le ha objetado, entre otras cosas, que las economías campesinas, al ser formas subordinadas, no pueden ser analizadas separándolas de su articulación con el modo de producción dominante, es decir, no pueden ser estudiadas aislándolas de su ubicación dentro de la sociedad macro que las contiene, y de sus relaciones con los sectores sociales dominantes. Según el antropólogo mexicano M. Coello, la teoría de Chayanov puede ser catalogada como ahistórica y asocial, pues no considera en su análisis las condiciones histórico-sociales de la producción que particularizan los procesos económicos y las relaciones que se dan entre los agentes de los diversos sectores sociales que actúan en toda sociedad. Las posiciones de Chayanov también han sido consideradas como ―malthusianas‖ por el gran peso dado a la

91

Thorner, Daniel. ―Una teoría neopopulista de la economía campesina: La escuela de A.V.Chayanov‖ En: Arico, José compilador Chayanov y la teoría de la economía campesina Siglo XXI, México, 1981. P. 146. 92 ―Chayanov olvida que para comprender en su concreción el funcionamiento de la economía familiar, hubiera debido haberla ubicado dentro del proceso general de la sociedad mayor, y al interior de este proceso y de sus tendencias debió haber mostrado la especificidad de la economía campesina.‖Plaza, Orlando ―Presentación‖ En: Plaza, Orlando Compilador Economía Campesina, DESCO, Lima, 1979. P. 19.

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dinámica de la regulación de la población, y de un ―conservadurismo social‖ por negar la posibilidad de la evolución social. 93 Si se compara esta teoría puntual sobre el funcionamiento de las unidades campesinas presentada por Chayanov, con la teoría sobre la emergencia de clases sociales durante el desarrollo capitalista planteada por Lenin, es posible encontrar tanto contrastes como coincidencias. Coincidiendo con lo señalado por Lehmann94, se puede señalar que ambos autores parten del supuesto de que la unidad campesina no es una empresa capitalista y que las herramientas destinadas al análisis del capitalismo no son aplicables a ella. La diferencia está en que para Chayanov esta característica es un eje central de su teoría mientras que para Lenin su principal problema es la disolución de esta forma de producción en el capitalismo. Chayanov y Lenin coinciden en que existe desigualdad entre las pequeñas empresas agrícolas, pero donde el primero interpreta el producto de un ciclo demográfico, el segundo ve el producto de la penetración de la economía de mercancías en la economía ―natural‖ –de auto-subsistencia, sin salarios-. También coinciden en que el capitalismo puede traer al agro un proceso de proletarización y la creación de relaciones capitalistas de producción, pero Lenin ve ese proceso en marcha y como destino inevitable de la producción campesina, mientras que Chayanov cree que es sólo una posibilidad y que dicho proceso puede ser resistido. En fin, Lenin presenta una teoría de las clases y Chayanov una teoría de la empresa campesina. Pero existen otros elementos que distinguen de Lenin a Chayanov, que transitan de lo teórico a lo político. A diferencia de Lenin, para Chayanov la economía campesina no representaba un relicto del pasado, para él el campesinado no ocupa un lugar inferior al capitalismo en una escala evolutiva, pues Chayanov no era marxista, mostraba más bien una utopía populista o anarquista. En efecto, en un ensayo político y literario que el autor escribió bajo el seudónimo de Iván Kremnev95, intenta construir una utopía distinta a la del comunismo presente en el medio ruso, enraizada en la tradición campesina y que proponía la descentralización urbana y una autonomía local. En síntesis, la importancia de Chayanov –y su discrepancia con Lenin- es crucial para el desarrollo de los estudios sociales del agro y para las distintas disciplinas en éstos implicadas.
93 94

Hernández, Roberto. Op. Cit. Lehmann, David. Op. Cit. 95 Chayanov, A.V. ―Viaje de mi hermano Alexis al país de la utopía campesina‖ En: Arico, José compilador Chayanov y la teoría de la economía campesina Siglo XXI, México, 1981.

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Chayanov discrepa directamente con Lenin respecto del futuro del campesinado inserto en el capitalismo. La diferencia esencial existente entre los postulados de Chayanov con los de Lenin: la existencia de una lógica económica distinta que continua funcionando cuando el campesinado se encuentra inserto en un contexto capitalista, versus la destrucción de toda lógica particular al ingresar las relaciones capitalistas en el campesinado, es una muestra temprana de una discusión teórica que se extenderá a lo largo del resto del siglo XX, teniendo su clímax entre las décadas del 1960 y 1970 en el contexto de la problemática de los países ―subdesarrollados‖: la discusión entre descampesinistas y campesinistas. A muy grosso modo puede decirse que los trabajos de estos dos autores marcarán estos dos puntos de vista, aunque como se verá más adelante, tal discusión tendrá diversos matices, y las explicaciones de ambas perspectivas terminarán por retomar elementos planteados por ambos autores. De forma más directa, el redescubrimiento de los trabajos de Chayanov en las décadas mencionadas provocará el surgimiento de toda una nueva corriente de teóricos de la ―economía campesina‖, que en el caso de la antropología, y desde corrientes de tipo culturalista, conectarán la ―decisión económica‖ -el ―elemento subjetivo‖- con elementos culturales particulares. Si la lógica del campesino no es la misma del capitalismo –argumentaban- es posible plantear la existencia de una resistencia cultural campesina, lo que sin duda, tendría que apoyarse no sólo en elementos del funcionamiento económico de la unidad familiar, sino también en pautas culturales de opción económica. Asimismo, las corrientes materialistas generaron también explicaciones campesinistas –aunque de tipo estructural y no particular- y por otro lado, también explicaciones descampesinistas, que se inspiraron no sólo en los trabajos del marxismo clásico sino en los posteriores desarrollos teóricos que intentaron explicar los fenómenos asociados al funcionamiento del capitalismo a escala mundial. La presente tesis participa de estas discusiones y aporta elementos empíricos a favor de algunas de las posturas que en dichos debates se opusieron y que más adelante revisaremos con mayor detención. Contrariamente a lo que con mucha liviandad tiende a decirse sobre estos debates hoy pasados, se plantea en esta investigación que el hecho de que éstos hayan ―pasado de moda‖ dista de responder a la superioridad de la postura que pareciera haber triunfado, sino más bien a causas extraacadémicas de tipo político e ideológico. En este sentido cabe regresar sobre estas discusiones y sobre los antecedentes de éstas en el contexto de un estudio presente.

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- I.5. –Ingreso y contribución de la Antropología a los estudios sobre el campesinado.
Como bien es sabido, el ―objeto de estudio‖ tradicional de la antropología fueron los pueblos ―primitivos‖, sociedades sin Estado, ―igualitarias‖ (entre otros posibles nombres), situación que no cambió hasta ya entrada la década de 1940, momento en que confluyen diversas situaciones internas y externas a la disciplina que impulsan la ―extensión‖ del objeto de estudio antropológico. Uno de los primeros precedentes al ingreso de la antropología al área de estudios rurales-campesinos, es el surgimiento, en la década de 1930, de la sociología rural norteamericana. Este hito es marcado por la publicación de la obra de Zorokin y Zimmerman ―Principles of rural-urban sociology‖ en 1929 y la creación de las revistas ―Rural Sociology‖ en 1936 y ―Rural Sociological Society‖ en 1937. A partir del trabajo de Zorokin y Zimmerman, se establecen gran parte de las categorías que influenciarán los trabajos de los antropólogos que ingresarán a los estudios rurales, conformándose el llamado ―paradigma del continum ruralurbano‖.96 Estas categorías no serán cuestionadas hasta avanzada la década de 1960, momento en que comenzarán a entrar a la discusión nuevas líneas teóricas. En la antropología, esta corriente tiene especial influencia en la visión que Alfred Lewis Kroeber tendrá respecto del campesinado, la que inaugurará toda una tradición de estudios rurales desde la disciplina, con un marcado énfasis cultural, principalmente desde la influencia que el autor tendrá sobre el trabajo de Robert Redfield, quién planteará la existencia de un ―continum folk-urbano‖ en términos muy similares a Zorokin y Zimmerman, fundándose, de esta forma, los llamados ―estudios de comunidad‖ que aplicarán las técnicas y metodologías ―tradicionales‖ de la antropología en este campo. El contexto posterior a la Segunda Guerra Mundial propició el surgimiento de estudios de este tipo, ya que a partir de ese momento se produjeron cambios – principalmente geopolíticos y económicosque alteraron el contexto en el que tradicionalmente se había desenvuelto la antropología. En este periodo surgen las discusiones asociadas a las problemáticas del desarrollo y subdesarrollo, donde las disciplinas como la antropología y la sociología terminarán por incorporarse y contribuir con los fines políticos de las tentativas desarrollistas. Como se verá más adelante, el impacto y crítica más importante a esta nueva línea provendrá desde las corrientes teóricas marxistas y la llamada ―Teoría de la Dependencia‖ entre las décadas de 1960 y 1970,

96

González Cangas, Yanko ―Óxido de Lugar: Ruralidades, Juventudes e Identidades‖, Revista Nómadas, 2004. Universidad Central, Bogotá, N°20. Pp. 194-209. Versión en Internet en: www.humanidades.uach.cl/articulos/gonzalez4.pdf

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principalmente en el contexto latinoamericano. Por su parte, desde la misma antropología también se sumarán otras corrientes a la discusión sobre el campesinado, como será el caso de Eric Wolf, quien incorporará elementos de análisis propios de la tradición marxista y los combinará con algunos elementos de los desarrollados por la tradición culturalista. I.5.1. -La antropología cultural y el campesinado como nuevo objeto de estudio. Como se ha podido observar en páginas precedentes, hasta el surgimiento de estas nuevas líneas de análisis, el punto de atención de los estudios agrarios siempre estuvo puesto en los fenómenos de tipo económico y político. Es precisamente el cariz teórico de la antropología norteamericana de la primera mitad del siglo XX, lo que introducirá una visión con un marcado énfasis cultural. Tal como señala Jesús Contreras97, en la teoría antropológica las corrientes ―idealistas‖ han tenido un continuo dominio frente a las corrientes ―materialistas‖ -situación que no cambia hasta la década de 1960etnografía. es decir, predominaron el particularismo histórico de Boas, el movimiento de cultura y personalidad, el funcionalismo estructural y más recientemente la nueva Este contexto sitúa lejos de la subdisciplina de la antropología económica a los estudios que, desde la antropología, integraron al campesinado como objeto de estudio, en décadas anteriores a la de 1960. Como explica Marvin Harris98, a comienzos del siglo XX, los antropólogos tomaron la iniciativa en la revisión de los esquemas y doctrinas evolucionistas, claramente predominantes en siglo XIX y con antecedentes en el siglo XVIII. En Estados Unidos la posición teórica dominante fue la de Franz Boas y sus discípulos. Para Boas los intentos decimonónicos de descubrir leyes generales de evolución cultural se habían basado en información empírica insuficiente -idea que es aceptada hasta hoy por todas las corrientes teóricas de la disciplina- pero su particularidad radicaba en que para el autor no era posible explicar la cultura, sino las culturas, es decir, se debía estudiar diacrónicamente cada cultura en su particularidad, poniendo, de esta manera, una negativa a las perspectivas de una ciencia generalizadora de la cultura, e incorporando, de esta manera, la noción de ―relativismo cultural‖. De esta forma, se le pone énfasis a los elementos
97

Contreras, Jesús ―Prólogo: La antropología económica: entre el materialismo y el culturalismo‖ En Antropología Económica. Estudios etnográficos. Ed Anagrama, Barcelona. 1981. 98 Harris, Marvin Antropología Cultural. Alianza Editorial. Madrid, 2004.

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particulares, principalmente las tradiciones –notablemente incluidas y diferenciadas de lo material en la concepción de cultura de esta corriente- dejando de lado los elementos continuos y generalizables, tales como los aspectos económicos, políticos y estructurales en general. Si bien Boas no se refirió a los campesinos, su influencia se hizo sentir particularmente en su discípulo Alfred Kroeber y posteriormente en Robert Redfield. Ahora bien, teóricamente, las posturas de Boas y Kroeber manifestaron diferencias, algunas de las cuales son centrales en la visión que este último tendrá de los campesinos, pese a esto, es la escuela de Boas la que subsistió en esta nueva tradición de estudios campesinos desde la antropología norteamericana. Kroeber compartía la gran mayoría de los supuestos teóricos de Boas, la diferencia se manifiesta en su concepción de lo ―superorgánico‖. Mientras que la tendencia boasiana se orientó cada vez más hacia los problemas de la interacción entre la cultura y dirección opuesta, sosteniendo la subordinación del individuo a su medio.
―Fue precisamente esa minusvaloración de lo individual (...) la que convenció a todo el mundo de que Kroeber había abandonado el campo boasiano. Sus observaciones <<culturológicas>> resultaban muy incómodas para los boasianos, posiblemente por su semejanza con las exhortaciones de los deterministas históricos contra la teoría de la historia del <<gran hombre>>.‖99

los aspectos de la

personalidad, incluyendo una visión psicológica, Kroeber desarrolló el concepto de cultura en la

De esta manera, para Kroeber la historia venía determinada por pautas culturales y no por individuos. Sin embargo, más allá de estas diferencias, ―Kroeber se mantuvo en todos los aspectos dentro
del programa boasiano.‖100

Pero estas diferencias permitieron al autor encontrar regularidades de

―alcance medio‖ en el estudio de ―las culturas‖ así como también permitieron al autor generar una definición con algún grado de generalización respecto de los campesinos, quienes fueron entendidos por él como ―sociedades parciales, con culturas parciales‖, conceptualización que vuelca el interés de la antropología hacia las sociedades campesinas, generándose desde ese momento numerosas monografías y contribuciones teóricas desde la disciplina a esta área de estudios que, tradicionalmente, había estado fuera del campo antropológico. En efecto, ―Redfield
convirtió los ―segmentos parciales‖ campesinos en la piedra angular de una conceptualización aceptada por la mayoría de los antropólogos norteamericanos, con la tendencia consiguiente a fosilizarse en verdades evidentes por

99

Harris, Marvin. El desarrollo de la teoría antropológica. Una historia de las teorías de la cultura, 12ª Edición. Ed. Siglo XXI, España Eds. 2003. Pp. 282 y 283. 100 Ibíd. P.296.

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el volumen enorme de monótona repetición‖101.

Esto lo hace al plantear que la cultura campesina tiene De esta forma estamos en presencia de una

como condición ―que el sistema de valores... sea compatible, en general, con los de los habitantes urbanos que
constituyen, por decirlo así, su otra dimensión de existencia‖102

nueva rama de los estudios sobre el campesinado, que ya no se ocupan de los aspectos económicos y políticos del campesinado, sino más bien, de la ―cultura campesina‖. Hasta ese momento la antropología había tenido como objeto de estudio a las sociedades llamadas ―primitivas‖, situación que no era compatible con la supuesta definición de antropología que manejaban los antropólogos, lo que le valió a la disciplina –años más tarde- críticas principalmente asociadas a sus móviles políticos y el contexto histórico colonial (en el caso francés e inglés) y en el contexto de la dominación de grupos indígenas internos (en el contexto americano). Pero ¿Cuál fue el móvil de esta ―extensión‖ del objeto de la antropología, que la impulsó a aceptar al campesinado dentro de sus áreas de interés? ¿Qué permitió o indujo a la antropología en la década de 1940 a incluir a los campesinos como objeto de estudio? En efecto, la constatación es, tal como señalan Marc Augé y Jean Paul Colleyn, que ―La
disciplina cambia; su objeto, también. En su periodo clásico, la antropología se entregaba al estudio de pequeñas sociedades exóticas, atendiendo a su contexto inmediato‖103

Sin embargo, la palabra ―antropología‖, en su

sentido etimológico, remite a ―estudio o tratado sobre el hombre‖. En efecto, es ampliamente aceptada la definición que Levi-Strauss realiza -utilizada en el contexto anglosajón desde el inicio de la disciplina e impuesta por el autor para su uso general en Francia y por los seguidores de su línea teórica- en la que señala que: ―...la antropología apunta a un conocimiento global del hombre y abarca
el objeto en toda su extensión geográfica e histórica; aspira a un conocimiento aplicable al conjunto del desenvolvimiento del hombre desde los homínidos, digamos, hasta las razas modernas, y tiende a conclusiones – positivas o negativas-, pero válidas para todas las sociedades humanas, desde la gran ciudad moderna hasta la más pequeña tribu melanesia‖104

José Llobera105 llama la atención respecto de que esta definición es

contradictoria con lo que en la realidad ha sucedido, pues, si bien pareciera que la antropología considera como un campo legítimo de investigación a todas las culturas, sin distinción de tiempo ni de lugar -parafraseando a Evans-Pritchard- agrega que ―en la práctica y por conveniencia‖ se
101

Shanin, Teodor ―Introducción‖ En: Shanin, Teodor, Comp. Campesinos y sociedades campesinas. Fondo de Cultura Económica, México. 1979. P.11. 102 Redfield, Robert. ―The Primitive World and its Transformation‖ Citado en: Hernández, Roberto ―Teorías sobre campesinado en América Latina: Una evaluación crítica‖ Revista Chilena de Antropología. Versión en Internet en: http://www.antropoenfermeria.com/textos%20antropologia/teorias%20sobre%20campesinado.htm (s/n/p) 103 Augé, Marc; Colleyn, Jean Paul. Qué es la antropología 1ª Edición en español, Ed. Paidós, Buenos Aires, 2006. P. 29. 104 Levi-Strauss, Claude Antropología Estructural. Paidós, Barcelona, 1995. 105 Llobera, José. ―Postcriptum: Algunas tesis provisionales sobre la naturaleza de la antropología‖. En: La antropología como ciencia. Editorial Anagrama, Barcelona, 1975.

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ha limitado a sociedades ―primitivas‖, situación que no cambió hasta décadas recientes. Llobera postula que tal situación es reflejo de la relación entre la disciplina y el mundo colonial. La antropología ha estudiado a un ―objeto‖ siempre categorizado en una posición inferior a la de la sociedad de pertenencia del antropólogo. Si bien para muchos antropólogos la antropología es planteada desde sus orígenes como una disciplina ―desapasionada dedicada al problema de estudiar la
diversidad cultural‖106

para Llobera esta sería más bien ―el producto de un proceso histórico, el mismo que La antropología y el

ha hecho que la mayor parte de la humanidad esté subordinada a la otra...‖107

colonialismo surgieron juntos y desde ese origen mantuvieron un diálogo. Esta situación lleva al autor a plantear que la antropología, más que una ciencia, ha sido una ―ideología teórica‖ y que los cambios de ―paradigmas‖ al interior de ésta, han respondido al cambio en las condiciones del colonialismo, pues, ―...el marco colonial cambiante fija la forma y los límites de la teoría antropológica (...)
podría decirse que la orientación teórica de cada época <<corresponde>>, en líneas generales, a las necesidades de la política colonial del momento‖
108

. De esta forma, a grosso modo,

el evolucionismo

decimonónico satisface las necesidades de legitimación de la ―expansión colonial‖, el funcionalismo satisface las necesidades administrativas de la ―consolidación colonial‖, y ante la ―descomposición colonial‖, el estructuralismo respalda el proceso. R. Bastide109 precisa esta correlación diferenciando el contexto inglés del norteamericano. De esta manera, el funcionalismo es útil a las necesidades administrativas de las posesiones ultramarinas del imperio británico en el periodo previo a la Segunda Guerra Mundial, mientras que el particularismo histórico norteamericano y su énfasis en el contacto cultural es útil a las necesidades de control de grupos culturales distintos al interior del país en el mismo periodo. En efecto, para autores como Pierre Bonte110, es a nivel de la relación entre ciencia e ideología donde se encuentra la posibilidad de explicar las transformaciones de la teoría, y con esto, de su objeto, ya que para el autor ―La etnología es la búsqueda eternamente renovada de un objeto que
no puede definirse sin excluir a priori la causalidad de la relación no científica que lo ha ocasionado.‖111

La Segunda Guerra Mundial cambia el contexto político en el que la antropología se había enmarcado, y es en este periodo que la disciplina incorpora al campesinado como objeto de

106 107

Ibíd. P.375. Ibidem. 108 Ibíd. P. 377. 109 Bastide, R. Antropología aplicada Amorrortu, Buenos Aires. 1971 110 Bonte, Pierre. De la etnología: la antropología. Sobre el enfoque crítico en la ciencia humana. Editorial Anagrama, Barcelona, 1975. 111 Copans, S. ―De l’etnologie à l’antropologie‖ Citado en: Bonte, Pierre Op.Cit.

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estudio. Bastide sostiene que son dos los aspectos en que la antropología se ve beneficiada por la guerra; por una parte, la incorporación del trabajo multidisciplinar, y por otra ―...la generalización de
la antropología, desde el campo exclusivo de las sociedades simples en que estaba atrincherada la vieja etnología, hasta las sociedades complejas...‖112.

Sin embargo, esta transformación no varió la naturaleza del

objeto de la disciplina: ―...se mantiene siempre, estructuralmente, en su base, un modelo de relación asimétrica,
lo que equivale a decir que descansa en una concepción estratificadora de las sociedades o, si se prefiere, en la existencia de grupos mayoritarios y minoritarios, de capas superiores e inferiores, que guardan entre sí una relación dominante-dominado.‖113

En otras palabras, el objeto de la disciplina mantuvo su

característica de ser un grupo ―dominado‖. Esta situación es clara en la incorporación del campesinado como objeto de estudio, dada su condición de dominado ante los sectores dirigentes de las sociedades a las cuales compone, característica también resaltada por las definiciones que desde la antropología culturalista se hagan del campesinado. Por otra parte, y tal como señala Llobera, el término de la Segunda Guerra Mundial da comienzo al proceso de descolonización, lo que va implicar la desaparición del antiguo objeto de la disciplina, lo que sin duda, genera una crisis al interior de la misma. Lo que está en juego es, finalmente, el futuro de la disciplina. Pero el antiguo objeto de la disciplina no desaparece totalmente: se transforma. Los primitivos pasan a ser campesinos, pobres, habitantes del tercer mundo, etc. Y de esta forma siguen siendo objeto de la antropología. En síntesis: por una parte, la antropología se adapta a las transformaciones de su objeto, y por otra, lo extiende al buscar un objeto que guarde la misma relación estructural de dominación que el objeto tradicional. Algunos autores sostienen directamente que el tipo ―campesinos‖ es una invención. Michael Kearney plantea que el concepto fue inventado por la antropología para sustituir al ―primitivo‖, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, con la aparición del ―paradigma del desarrollo‖ Así, el eje tradicional-moderno, subdesarrollado-desarrollado, sustituyó al primitivo-civilizado de la antropología clásica. La formulación de Redfield constituye de hecho una continuación de las dicotomías que caracterizan el pensamiento Occidental: GemeinschaftGesellschaft de Tönnies, estatus-contrato, de Maine, Civitas-Societas, de Morgan, sociedades precapitalistas-Capitalismo, de Marx, Solidaridad orgánica- Solidaridad mecánica, de Durkheim.114
112 113

Bastide, R. Op. Cit. P. 28. Ibíd. Pp. 29 y 30. 114 Molina, José Luis ―Manual de antropología económica‖ UAB, 2004. P. 122 Versión Digitalizada Completa en Internet en: http://seneca.uab.es/antropologia/jlm/docencia_archivos/Manual_ae.pdf

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Por lo tanto, se podría postular que la aparición del campesinado dentro del campo de la antropología, responde a que –tal como señala Arturo Warman- ―La antropología no es una creatura
arbitraria de la civilización occidental. Todo lo contrario: es una respuesta a necesidades concretas y precisas de esa civilización‖115

y como hemos visto, dentro de la década de 1940 comenzó a existir la

necesidad de ampliar el objeto de estudio de la disciplina, orientando los estudios hacia las problemáticas que el nuevo contexto geopolítico comenzó a crear. Y en consecuencia, la línea teórica que abrigó estos primeros estudios respondía también a necesidades de un contexto extracientífico. El culturalismo norteamericano, su énfasis en las explicaciones endógenas y particulares, y su énfasis en un concepto de cultura sumamente costumbrista e inmaterial, había sido también modelado por una relación entre ciencia e ideología, la cual permitió y se sirvió de un tipo de explicación que buscó las causas del ―atraso‖ de las sociedades campesinas de este nuevo mundo ―subdesarrollado‖ en el interior de éstas, sin tocar el proceso histórico que generó, por una parte, al objeto de estudio mismo, y por otra, a la disciplina encargada del análisis. De esta manera se puede hacer la observación crítica a la disciplina de que ésta no ha sido capaz, en su minuto, de analizar el contenido político-ideológico-histórico de las categorías de análisis que construye y sus imbricancias con los fenómenos, no sólo culturales, que conforman la producción intelectual. Más aún, puede cuestionarse el análisis al cual dichas categorías llevan al no considerar una unidad de análisis mayor. En este sentido Eric Wolf 116 ha definido a las sociedades campesinas actuales como ―productos históricos‖ de la expansión del colonialismo. De hecho, Wolf plantea que muchas sociedades habitualmente tratadas por la antropología como ―entidades estáticas‖ -bandas, tribus, jefaturas y Estados-, fueron un producto histórico de la expansión del ―sistema cultural‖ capitalista y sus formas económicas alrededor del mundo. I.5.2. -El campesinado en la antropología culturalista: La dicotomía tradición-modernidad Como antes se mencionó, es el trabajo de Robert Redfield, influenciado por Kroeber, el que marca el ingreso de la antropología a los estudios sobre el campesinado, principalmente

115

Warman, Arturo. ―Todos Santos Y Todos Difuntos: Crítica histórica de la antropología mexicana‖ En: Warman, Arturo y otros Eso que llaman antropología mexicana. Editorial Nuestro Tiempo, México. 1970. P.10 116 Wolf, Eric Europa y la gente sin historia, Fondo de Cultura Económica, México. 1987

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desde una visión perteneciente a la tradición teórica boasiana, con un marcado énfasis en los fenómenos particulares y el contacto cultural. La definición que realizó Kroeber marcó el trabajo de Redfield, así como también el de distintos antropólogos que estudiaron la ―cultura campesina‖, entre ellos George Foster.
―Los campesinos constituyen sociedades parciales, con culturas parciales. Son decididamente rurales, aunque viven en relación con los pueblos con que comercian; constituyen un segmento de una clase perteneciente a una población mayor, que suele incluir también un centro urbano... Carecen del aislamiento, la autonomía política y la autosuficiencia propios de las poblaciones tribales; sin embargo, sus agrupaciones locales mantienen como antaño gran parte de su identidad, integración y apego al suelo y a sus cultos.‖117

Siguiendo la expresión de Kroeber, Redfield describe a los campesinos como culturas parciales y como sociedades parciales, que sólo pueden ser entendidas en el seno de las sociedades mayores que las contienen, dominan y complementan. La hipótesis central del autor consiste en que existe una progresiva desorganización de la ―cultura tradicional‖ a medida que se acerca al mundo urbano, en el que predomina la secularización y el individualismo. Esto implica la existencia de dos tradiciones, a la vez opuestas y complementarias: la ―gran tradición‖ de los núcleos urbanos (la Civilización Hegemónica) y la ―pequeña tradición‖ de las áreas rurales. Redfield enlaza en un continuo histórico el objeto de estudio clásico de la antropología, hasta ese minuto, con el nuevo campo que comienza a abrirse. En su obra ―El mundo primitivo y sus transformaciones‖118 en efecto, pone al mundo primitivo, por un lado, y al mundo moderno por otro, en una escala evolutiva heredada de los trabajos de autores anteriores como V. Gordon Childe. Toma de éste autor la idea general de ―las tres grandes revoluciones‖ (producción de alimentos, urbana e industrial) pero no sin reparos. Para Redfield el esquema de Childe se encuentra errado dado que se centra en elementos tecnológicos. De esta forma el autor reemplaza el concepto de ―evolución‖ simplemente por el de ―transformación‖, identificando el móvil de ésta en el mundo de las ideas y no en el material.
―Me he inclinado por la posibilidad de que podríamos reconocer en la cambiante carrera humana importantes cambios de largo alcance en los hábitos mentales del hombre. En esto he sido una de las numerosas personas influidas por las obras de A. N. Whitehead; su tratamiento de algunos grandes cambios históricos que se observan
117

Kroeber, A. L. ―Antopólogy‖, 1948, citado en: Heyning, Klaus ―Principales enfoques sobre la economía campesina‖ En: Revista de la CEPAL, Nº16. Santiago. 1982. 118 Redfield, Robert El Mundo Primitivo y sus Trasformaciones , Fondo de Cultura Económica, México, 1963

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en la forma en que los hombres han usado su mente ha contribuido a la organización de mi pensamiento en un tono más idealista que materialista.‖119

De esta forma, y manteniéndose fiel a la tradición idealista del culturalismo boasiano, Redfield introduce los conceptos clave para entender estas ―transformaciones‖: llamará, por su contenido moral o ideacional, ―sociedades folk‖ a las sociedades ―precivilizadas‖. En sus palabras: ―Diré que las sociedades que existieron antes de la aparición de las ciudades ―fueron sociedades folk‖ y
diré también que las sociedades que encontramos hoy en día a las que no han afectado las grandes civilizaciones ―son sociedades folk‖.‖120 Y luego continua: ―Con esto indicaré simplemente que, si se comparan con las sociedades civilizadas, las sociedades pre-civilizadas exhibieron, y las sociedades primitivas de nuestros días exhiben, determinadas características –y las mismas características- que las distinguen de las sociedades civilizadas.‖121

La dicotomía entre sociedades folk y sociedades urbanas es la característica central del trabajo de Redfield, junto al establecimiento de un continuo entre estos dos polos, lugar en el que se encuentran los campesinos. Para el autor: ―...el surgimiento de las civilizaciones transformó a los
pueblos precivilizados en otras clases de pueblos. (...) Esta reformación del hombre fue obra de la ciudad‖122

El

proceso, que el autor cataloga como efecto de un cambio ―...en el pensamiento y las valoraciones de los
hombres‖123,

no sólo transformó a las sociedades que participaron directamente de él, sino también

produjo cambios en las ―sociedades folk‖ que, ante su cercanía a los lugares que protagonizaron dicho proceso, dejaron de serlo. ―La ciudad en desarrollo necesitó de un sustento económico proveniente de
una zona de producción cada vez más amplia y de esa manera afectó, al principio sólo en términos de trabajo, tributo y ventas, a pueblos que todavía no estaban civilizados o sólo lo estaban en parte.‖124

Por lo tanto, para

Redfield ―El proceso de diferenciación de tipos societarios tuvo también lugar fuera de la ciudad, por ampliación
de su influencia en las sociedades folk.‖125

De esta forma, el autor plantea que el proceso de contacto y

relación entre las ciudades y civilizaciones con los grupos periféricos, antes sociedades folk, transforma a estas últimas en sociedades campesinas, una vez que la influencia de las primeras abarca los aspectos económicos, políticos y morales. Así, los campesinos existen en función de las ciudades, ―No hubo campesinos antes de las primeras ciudades. Y esos pueblos primitivos supervivientes, que
no viven conforme a los requerimientos de la ciudad, no son campesinos.‖126

119 120

Ibíd. Pp.11 y 12. Ibíd. P. 12. 121 Ibíd. P. 13. 122 Ibíd. P. 46. 123 Ibíd. P. 41. 124 Ibíd. P. 47. 125 Ibidem. 126 Ibíd. P.48.

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―Podríamos resumir el carácter económico de la aldea campesina diciendo que combina la primitiva hermandad de la comunidad folk pre-civilizada con los nexos económicos característicos de la sociedad civilizada. Mientras la comunidad campesina mira hacia dentro, las relaciones que las constituyen son todavía personales y familiares, pero ahora están modificadas por un espíritu de ventaja pecuniaria.‖127

Según lo planteado por Redfield, se trata de una relación de dependencia mutua la que se establece entre los campesinos y las ciudades, lo que lleva a que finalmente ambos constituyan una sola sociedad, en la que es la ciudad la que da las pautas políticas, económicas y morales.
―El campesinado, entonces, ya sea mexicano o chino o polaco, es ese estilo de vida que prevaleció fuera de las ciudades y, sin embargo, dentro de su influencia, durante el largo periodo transcurrido ente la revolución urbana y la revolución industrial.‖128

Esta concepción de la cultura campesina coincide con la posición de distintos autores, entre ellos Marriott, que la considera como una "reinterpretación" y "reintegración" de los elementos de la cultura superior urbana. Otros antropólogos la entienden como un sector social dependiente y subordinado del sistema social mayor, que –como veremos- es el caso de Foster.129 George Foster es otro antropólogo perteneciente a esta tradición de estudios rurales. Este autor publica sus trabajos más conocidos sobre el tema campesino en la década de 1960, y es un heredero directo de los planteamientos de Redfield, y con esto, de Kroeber. La influencia del concepto de ―sociedades folk‖, y la idea de ubicar a los campesinos en un lugar intermedio en un continuo entre éstas y las ciudades, es patente en los trabajos de Foster, definiendo a los campesinos de la siguiente manera: ―Históricamente hablando las comunidades campesinas han crecido en
una relación simbiótica espacial-temporal con los componentes más complejos de su sociedad total, esto es, la sociedad industrial con funciones de mercado y de administración. En esta relación, la dependencia económica produce invariablemente dependencia política, cultural, y también a menudo religiosa. La sociedad campesina representa así la expresión rural de civilizaciones preindustriales nacionales, estructuradas en clases y económicamente complejas, en las que la especialización artesanal y la producción agrícola estimulan los negocios y el comercio y en las que vender al mercado es la meta que está detrás de una parte significativa de los esfuerzos del productor.‖130

La idea de ―relación simbiótica espacial-temporal‖ con esos componentes más

complejos de una sociedad que engloba al campesinado es claramente el legado de la concepción
127 128

Ibíd. Pp. 50 y 51. Ibíd. P. 74. 129 Molina, José Luis. Op. Cit. 130 Foster, George Tzintzuntzan: Los campesinos mexicanos en un mundo de cambio. Fondo de Cultura Económica, México, 1972. P. 17.

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de ―sociedades parciales‖ con ―culturas parciales‖ de Kroeber. Por su parte, el peso que se le da a la variable económica y al fin mercantil es un elemento que Foster incorpora a la definición sobre el cual regresaremos. Para Foster lo central en la definición del campesinado es la relación estructural que éste guarda con las ciudades, es la condición particular de producción e intercambio con éstas, y las consecuencias de esta dependencia, observables en otras esferas de la vida campesina. Así lo importante para el autor es el nexo orgánico que tiene el campesino con la vida urbana, una liga con dimensiones políticas, económicas y culturales. Por lo tanto para Foster lo importante no es si el productor es un pescador, un artesano o un agricultor; no es la organización económica interna, sino, la dependencia económica externa que produce la dependencia política cultural y religiosa
―Así, aunque las comunidades campesina son principalmente agrícolas, el criterio definitorio debe ser estructural y de relación y no ocupacional (...) Lo significativo no es qué producen los campesinos; lo que cuenta es el cómo y a quién entregan lo que producen. Cuando los grupos rurales sedentarios intercambian un monto significativo de su producción por bienes que no pueden hacer por si mismos, en un marco comercial que trasciende las transacciones locales que provienen de la especialización del pueblo, entonces son campesinos.‖131

Por esta razón, para el autor, es una característica general del campesinado que ―...los
campesinos, esencialmente, carecen de poder en grandes áreas de la vida porque las decisiones básicas que afectan a los habitantes las toman los miembros de otras clases.‖132

Y así se genera una dependencia cultural de las

ciudades. En consecuencia con esta visión, Foster caracteriza al mundo campesino como un mundo atrasado respecto de la ciudad, donde los cambios son absorbidos lentamente y donde la tradición y los valores tradicionales se constituyen en un refugio y los hitos más importantes de la vida. Pero esto no implica que el campesino no tenga aspiraciones de modernidad, por el contrario, ―mira a la ciudad con envidia‖. ―Más bien es que el cambio no llega con suficiente rapidez para estrechar la
brecha que hay entre la ciudad y el campo, y para llenar las aspiraciones nacientes de gentes que, a pesar de todo, todavía están psicológicamente separadas del mundo moderno del que forman parte.‖133 Y

en este punto, Foster

manifiesta una de las preocupaciones constantes de la antropología culturalista norteamericana, poniendo atención al hecho de que en la relación entre las ciudades y las comunidades campesinas se observa algo de la lógica de los contactos culturales.
131 132

Ibidem. Ibidem. 133 Ibíd. P.14.

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―...si examinamos el contenido cultural de cualquier comunidad campesina, es sorprendente el hallazgo de cuantos de sus elementos representan manifestaciones simplificadas de ideas y artefactos cuyo origen está en la ciudad, en un periodo histórico anterior: vestuario, moblaje, formas sociales, creencias, y prácticas religiosas, y lenguaje, para nombrar unas pocas. Las comunidades campesinas incorporan continuamente en sus estructuras partes significativas de los sofisticados e intelectuales componentes de la vida citadina con la que tienen contacto.‖134

En efecto, la idea de que los elementos culturales en si mismos tienen forma, significado, uso y función, muy bien explicada por Ralph Linton135, está presente en lo que Foster establece como dinámica en el contacto entre ciudades y comunidades campesinas. La forma es más transferible que la función, el uso y el significado, lo que da lugar a la reinterpretación y reintegración de los elementos culturales exógenos en el contexto cultural propio.
―Pero, dado que los campesinos comprenden imperfectamente lo que ven en las ciudades, los elementos inspirados en ellas son reelaborados, simplificados y adaptados, de modo que puedan acomodarse al patrón menos complejo de la vida aldeana. Y porque este proceso es lento, al tiempo en que estos elementos urbanos son incorporados con éxito, la vida urbana ha cambiado y ha progresado, por lo cual los aldeanos siempre han estado condenados a ser anticuados.‖136

La lentitud de los procesos de transformación y adaptación a las lógicas urbanas en las comunidades campesinas, determina para Foster, la existencia de éstas en un mundo en que la industrialización avanza rápidamente. Para el autor, el campesinado finalmente desaparecerá al no ser una función de la ciudad moderna e industrializada, y su persistencia es sólo explicada por la lentitud del proceso. En sus palabras: ―Por razón de que la sociedad campesina cambia lentamente,
sobrevive largo tiempo en un mundo en industrialización. Pero dado que no es una función de la moderna ciudad manufacturera, finalmente desaparecerá.‖137

Para este autor, a medida que las ciudades se modernizan

y se transforman en centros manufactureros, los campesinos comienzan a desaparecer lentamente, debido a que su capacidad potencial de cambio es escasa. Pero otro punto que es digno de rescatar aquí respecto del trabajo de Foster, es el que dice relación con la existencia de una ―ideología del bien limitado‖ en el campesinado; dentro de ésta, la riqueza no depende de la cantidad de trabajo, sino que es externa a él y fija. Aumentando el trabajo individual sólo se pueden conseguir pequeñas mejoras que no cambian mayormente la
134 135

Ibíd. P. 18. Linton, Ralph El estudio del hombre. Fondo de Cultura Económica, México. 1972. 136 Foster, George. Op. Cit. P. 18. 137 Ibíd. P. 17.

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situación general. El autor plantea que esta idea es plenamente racional si se toma en cuenta las condicionantes estructurales existentes. Esta riqueza limitada debe ser repartida de forma equitativa. Por esto, la riqueza de unos es la pobreza de otros, esto es, la riqueza sólo se explica por tomar una parte más grande de la que en justicia corresponde. De ahí la ideología igualitaria, la ocultación de la riqueza, del bienestar, del consumo o la obligación de invertir en el complejo ceremonial como forma alternativa de restablecer el equilibrio.138 Pero esta ―ideología‖ también se plantea para todo tipo de bienestar, como por ejemplo la amistad, la salud, etc. La propuesta de Foster enfatiza la idea de la existencia de una ideología, surgida de las condiciones objetivas de vida, que contribuye al mantenimiento de la situación dada, desalentando iniciativas que podrían implicar cambios significativos. Como crítica general, podría señalarse que la antropología culturalista no pone mayor énfasis en el proceso mismo de desaparición del campesinado. Tampoco analiza con mayor profundidad la ingerencia de elementos estructurales en los procesos de cambio a los que se enfrenta el campesinado. Redfield, por su parte, le da un lugar confuso a las esferas económicas y políticas en su planteamiento, dado que, por un lado, reconoce que el móvil de la transformación de una ―sociedad folk‖ es el nexo económico que la ciudad establece con los productores de alimentos, pero, sin embargo, considera como elemento definitorio para poder hablar de campesinos la existencia de un sistema moral en común: manifiesta una clara confusión entre materialismo e idealismo al no poder ―limpiar‖ de todo elemento materialista el esquema de Gordon Childe que reconstruye de forma idealista. Por su parte, Foster, le da a la condición de intercambio y producción del campesinado un lugar central –para nada ambiguo- en lo que define a este grupo, lo que finalmente es contradictorio con el método de estudio de ―las comunidades‖. Más aún, plantea la existencia de elementos y lógicas culturales generales a la definición de campesinado que realiza, sin analizar causalidades fuera de la unidad de análisis que representan las comunidades campesinas, caracterizando, de esta manera, al campesinado como una fuerza conservadora, opuesta al cambio social, y por tanto, como un obstáculo para el desarrollo. La concepción teórica, en general, de la antropología en este campo, y hasta ese momento, no se desprende de la concepción clásica que distingue a los sistemas tradicionales de los modernos,

138

Molina, José Luis. Op. Cit.

75

muy a corde con la política desarrollista de la época, de hecho se manifiesta como una dicotomía con un corte claramente evolutivo139 y estratificador. Por otra parte, en el contexto de la antropología económica -tal como señala Héctor Hugo Trinchero- las orientaciones preponderantemente empiristas y las actitudes antiteóricas de la antropología particularista, así como también de la funcionalista –radicada principalmente en Inglaterra- pretendieron ser superadas mediante un proyecto de asociación con las formulaciones deductivistas del campo teórico de la economía, intentando contrarrestar sus ―excesos‖ empíricos de ―saberes de aldea‖ con los ―excesos‖ hipotéticos de la teoría general que portaba la economía como tradición140. Así, paralelamente a los ―estudios de comunidad‖ de la antropología cultural estadounidense, encontramos una antropología social económica británica que aborda a los campesinos fundamentándose en elementos económicos, pero apoyados en el desarrollo de la teoría económica surgida en el contexto de las modernas sociedades de mercado, es decir, lo que se ha llamado una antropología económica formalista141. En este contexto destacan, entre otros, los trabajos de Raymond Firth, que ponen acento una definición económica de los campesinos, entendiéndolos como ―Un sistema de pequeños productores, con tecnología y equipo sencillos, que a menudo
dependen primordialmente para su subsistencia de lo que ellos mismos produce‖142,

argumentando también a

favor de la inclusión de otro tipo de habitantes rurales -al igual que Foster- como los pescadores, en la categoría de campesinos, generalmente reservada a agricultores. Así, se le pone énfasis en este tipo de estudios principalmente a los factores asociados a la ―racionalidad económica‖ y a la elección –la economización-. Los estudios de esta vertiente de la disciplina, con frecuencia, adolecieron en los mismos puntos que la tradición culturalista, pues, se continúa estudiando a la ―comunidad‖ –en el caso culturalista, con énfasis en la cultura, en el caso funcionalista, la sociedad- como un universo independiente y explicable dentro de si mismo; igualmente, se concibe la distinción clásica entre sectores tradicionales y sectores modernos, sin una conexión histórica mayor, y además, se incursiona en la aplicación de marcos teóricos cuya eficacia en el contexto podemos someter a duda. Asimismo, el trabajo de la escuela británica pareciera ignorar

139

A fin de evitar confusiones, es necesario aclarar que el culturalismo no se corresponde con teorías de tipo evolutivo, y ni Redfield ni Foster fueron la excepción. El término se utiliza aquí sólo en la medida en que cataloga un nivel como más complejo que el otro, pero la explicación a dicha diferencia se realiza con una lógica más difusionista que evolucionista. 140 Trinchero, Héctor Hugo ―De la economía política a la antropología económica: Trayectorias del sujeto económico‖ En: http://www.filo.uba.ar/contenidos/carreras/antropo/catedras/sistematica2trinchero/sitio/EudebaAE.htm 141 Por un tema de espacio y pertinencia, no se desarrolla aquí la controversia entre formalistas y sustantivitas, de central importancia en la aparición de la antropología económica. Para mayores referencias puede consultarse el artículo de Jesús Contreras citado en páginas precedentes o bien, el trabajo de Trinchero recientemente citado. 142 Firth, Raymond ―Elements of social organization‖ P. 84. Citado en: Ortiz, Sutti Op. Cit.

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cualquier proceso de transformación de estos sectores, de la misma forma como se evidencia en los trabajos de Redfield y Foster. Por otra parte, es posible resaltar que, tal como los de Lenin y Kautsky, los esquemas de Redfield y Foster –principalmente el de este último- postulan la desaparición del campesinado, pero, la explicación difiere bastante. Ni Foster ni Redfield analizan en profundidad el marco en el que funciona el campesinado, y esto es porque el interés último de esta tradición radica sólo en la cultura entendida como una totalidad. Como se vio, el interés de los marxistas estaba puesto la dinámica de clases y su relación entre sí. Por otra parte, tampoco existe en los autores culturalistas mayor referencia a los conceptos de ―economía familiar‖ y ―economía campesina‖, ni una mayor atención a los fenómenos particulares del funcionamiento de la economía en el mundo campesino. Aunque, como se ha visto, tampoco se deja totalmente de lado este factor económico, y es aquí donde sus planteamientos resultan contradictorios, particularmente en el caso de Foster, en donde el nexo entre los elementos que se establecen deben ser los centrales a la hora de definir al campesinado y el método de estudio, no guardan mayor relación. Pero también es posible realizar una crítica más profunda a los llamados ―estudios de comunidad‖ dentro de los cuales Redfield y Foster marcaron hitos. La antropología cultural norteamericana pone como objeto de análisis no a sociedades articuladas en un contexto sino a las culturas, las cuales son entendidas como un universo en si mismo, cerrado, y que mantiene contactos con otros universos culturales. De esta forma este ―particularismo cultural‖ -en todo el sentido de la frase- intenta reducir la observación a un conocimiento inmediato. En efecto, esto es lo que hace Redfield y Foster, pese a definir al campesinado como integrante de un sistema mayor, lo estudian en su particularidad cultural, y la interacción con los otros componentes de ―su sociedad más amplia‖ se reducen la lógica del ―contacto cultural‖. La tradición culturista, en general, favoreció una valoración de las sociedades estudiadas, principalmente a partir del concepto de ―relativismo cultural‖ –el cual parece ser una declaración ética- mediante el cual se expresaba la cuasi-superioridad de las culturas estudiadas. Los trabajos de Redfield y Foster, pese a generar un estereotipo cultural del campesinado como un grupo social atrasado y reticente al cambio, no son la excepción de esta regla. Para Pierre Bonte143 este tipo de valoración positiva implícita en la idea de relativismo cultural respondería a
143

Bonte, Pierre Op. Cit.

77

una ―critica derechista‖ de la antropología, la cual oculta tras la particularidad y ―la totalidad de una cultura‖ los fenómenos de dominación económica y política. En efecto, los ―estudios de comunidad‖ tampoco se preocuparon de estudiar los fenómenos yendo más allá de la misma comunidad, remitiéndose sólo a la particularidad de la ―cultura campesina‖. Sin profundizar en esto, podríamos preguntarle a Redfield y a Foster sobre el papel histórico de su país (E.E.U.U.) en las ―comunidades campesinas‖ mexicanas que estudian, más allá de ser éstas ―malas imitadoras‖ de elementos culturales tan originales como la ―coca cola‖. Klaus Heynig señala algo similar en la siguiente cita:
―La importancia del enfoque culturalista se debe en buena parte a la metodología aplicada por los antropólogos, poniendo énfasis en los estudios de comunidades. Eso ha estimulado la realización de numerosos trabajos empíricos, donde el individuo, con sus sistemas de valores y normas, aparece aislado de la sociedad, sometido solamente a la dinámica interna de la comunidad o del pueblo, ajeno a las fuerzas políticas y sociales externas. Según algunos autores, esa persistencia de la explicación culturalista se debe, en parte, al afán de algunos científicos occidentales de rechazar la teoría marxista, lo que a su vez lleva a relegar, a un plano secundario, el papel que juegan los aspectos económicos y el concepto de clases sociales, y a favorecer un enfoque que pone énfasis en la importancia de la cultura, de los valores y de las normas.‖144

Otra crítica que es factible de realizar a esta tradición aplicada al campesinado, guarda relación con el grado de generalización que se le da a comportamientos económicos e ―ideologías‖ –como lo propuesto por Foster respecto del ―bien limitado‖- entendidos simplemente como una función de los valores culturales. Los sistemas por medio de los cuales se organizan las poblaciones humanas, operan en diversos planos en forma simultanea y complementaria (material, organizacional, ideacional, simbólico) las explicaciones culturalistas, como la mencionada, dejan fuera a priori diversos factores que podrían tener un peso significativo en los rasgos observables, estableciendo una monocausalidad unidireccional. Pero más allá de las implicancias teóricas, postulados como el de ―la ideología del bien limitado‖ han contribuido a la formación de imágenes estáticas y estereotipadas del campesinado y su comportamiento, teniendo también importantes consecuencias políticas. Así lo explica Heynig en la siguiente cita:
―Algunos sostenedores de los enfoques antropológicos con frecuencia describen a los campesinos como seres irracionales, carentes de motivación, sólo interesados en metas sociales, desconfiados frente a las oportunidades que se les presentan. Se les describe también como apegados a sus tradiciones y lentos en el cambio de sus patrones

144

Heynig, Klaus ―Principales enfoques sobre la economía campesina‖ En: Revista de la CEPAL, Nº16. Santiago. 1982. P. 118.

78

de comportamiento; como individuos resignados a su destino y temerosos del mundo, y hostiles en las relaciones interpersonales. La mayoría de las limitaciones atribuidas a los campesinos se concentran alrededor de las características y de los valores que se oponen a nuestra imagen estereotipada del hombre económico occidental, a cuyo servicio están diseñadas nuestras estrategias de desarrollo.‖145

Pero más importante aún es la consecuencia política que el método de análisis de esta tradición trae consigo. El peso significativo atribuido a variables culturales y psicológicas en la determinación de la estructura socioeconómica de la vida campesina, sumado a la arbitrariedad de considerar ciertos rasgos y valores como ―típicamente campesinos‖ llevaron a políticas de intervención concentradas en este tipo de elementos. Pues, como señala Heynig, ―Modernización y
desarrollo son sinónimos para el enfoque culturalista, y las características de la personalidad representan la principal causa del subdesarrollo.‖ .
146

campesina

Y tal como señala el mismo autor, al parecer, la

persistencia de este tipo de enfoque (en nuestro tiempo presente, no sólo el del autor) ―...se debe,
entre otras razones, a la conveniencia de ciertos sectores que fueron lo principales beneficiarios de las políticas destinadas a la modernización del agro.‖147

Finalmente, podemos decir que utilizar los trabajos de Redfield y los de Foster como marco teórico de un estudio que analiza el proceso de transformación de una localidad que podría haber sido considerada en el pasado como campesina bajo sus términos, pero que hoy muestra una heterogeneidad en su interior que señala un proceso de diferenciación, sólo nos llevaría a un estudio descriptivo de las costumbres, o quizás, en el mejor de los casos, a un estudio que resalte la reinterpretación de elementos culturales urbanos en un contexto ―campesino‖. Como se ha intentado dejar claro desde el principio, éstos no son los objetivos de esta investigación. Pero revisar en esta parte del documento los trabajos de estos autores no es, ante lo recién planteado, un mero capricho. Más allá de una simple suma de antecedentes sobre los estudios rurales y lo que se ha hecho desde la antropología a este respecto, por medio de la revisión de estos autores sentamos la base de un elemento importante que subyace a esta tesis: la crítica a la forma en que la disciplina ha tendido a abordar en el presente los estudios campesinos. Y es que en estos primeros estudios de comunidad se encuentran las bases de los actuales estudios sobre las identidades rurales, que a su vez, según planteamos en la hipótesis, tienen incidencia en la forma y dinamismo en que se llevan a cabo los procesos de transformación de las economías familiares. A lo largo de esta primera parte del documento, cuando revisemos los conceptos asociados a la ideología, se irá aclarando esta idea.
145 146

Ibíd. P.119. Ibidem. 147 Ibidem.

79

I.5.3. - La vertiente materialista de la antropología norteamericana y el campesinado. Después de la Segunda Guerra Mundial, paralelamente al momento en que Kroeber escribía Antropology, comenzó a desarrollarse también en Estados Unidos una línea teórica distinta a la del culturalismo heredado de Boas. Los nuevos descubrimientos arqueológicos dejaban en evidencia similitudes en los desarrollos culturales en lugares y tiempos distintos del globo que no podían ser explicados por los ―préstamos culturales‖ postulados por el difusionismo implícito en la vertiente teórica culturalista. Además, entre las décadas de 1940 y 1950 existía entre un grupo de antropólogos norteamericanos una disconformidad con los estrechos alcances explicativos y generalizadores de la teoría culturalista y el movimiento de cultura y personalidad.148 Esto movió a algunos autores a comenzar una revisión del evolucionismo decimonónico, a fin de identificar sus falencias y rescatar sus virtudes, así como a una revisión temprana del materialismo de Marx y Engels. Autores como Leslie White y Julian Steward, comienzan, de esta forma, una nueva tradición en la antropología norteamericana, que reincorporaba la noción de evolución cultural –multilineal para el caso de Steward- desde una visión materialista. Asimismo, podría identificarse la presencia, en esta tradición, de una influencia del marxismo, aunque desarticulado de la explicación dialéctica, y escindido de la acción política a la que dicha teoría conlleva. Pero la politización del pensamiento antropológico norteamericano si llegará unos años más tarde, en la década de 1960. En este contexto aparece uno de los autores que mayores contribuciones han hecho al área de estudios campesinos desde a antropología. Eric Wolf superará gran parte de los cuestionamientos que anteriormente se vieron para el caso de la antropología culturalista. Desde esta nueva corriente teórica, Wolf recuperará algunos elementos del trabajo de Redfield, pero desde una visión mucho más cercana aún al marxismo que la de White y Steward, incorporando conceptos desarrollados por Marx al análisis del campesinado, en un contexto de análisis mucho más amplio que el de los culturalistas. Con los aportes de Wolf, el campesinado dejó de ser visto como ―una cultura‖ y pasó a ser parte integral de un sistema mundial mayor interconectado. ―Se destacó la agricultura campesina
como un tipo especial y la caracterización cultural de la comunidad campesina perdió vigor en relación con la atención dada a la economía agrícola del campesinado‖149
148 149

Harris, Marvin. Antropología Cultural. Op. Cit. Powell, J. D. ―Sobre la definición de campesinos y sociedad campesina‖. Citado en: Heynig, Klaus. Op. Cit.

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En su clásico libro ―Europa y la gente sin historia‖150 el autor realiza una crítica abierta a la manera en que las ciencias sociales han tratado sus ―objetos de estudio‖ en forma independiente. Critica tanto el desarrollo de las disciplinas sociales como si éstas estudiaran fenómenos aislados, así como los vicios metodológicos que falsean la realidad al estudiar unidades cerradas. La hipótesis central de Wolf es que: ―El mundo de la humanidad constituye un total de
procesos múltiples interconectados y que los empeños por descomponer en sus partes a esta totalidad, que luego no pueden rearmarla, falsean la realidad‖151.

De esta forma, el autor incorpora esta visión a su estudio de

los campesinos. I.5.3.1 -El campesinado, el poder y el Estado. Wolf, en su libro ―Los Campesinos‖, realiza un análisis teórico completo del campesinado, incluye algunas de las ideas principales trabajadas por los antropólogos que previamente habían elaborado concepciones acerca de este grupo, incorporando la idea de que los campesinos no pueden ser estudiados sólo en su dinámica interna como grupo aislado. Junto con esto, recupera el aporte realizado por Chayanov sobre el funcionamiento interno de las economías campesinas, dentro de un análisis de tipo estructural que incorpora categorías extraídas del marxismo. Con Wolf, comienza a resurgir la discusión sobre el mantenimiento o decadencia del campesinado en el contexto capitalista, constituyéndose como uno de los autores que sustentan la corriente que se ha denominado como campesinista152. De esta manera, Wolf comienza su libro señalando que se referirá a una población que aún es numerosa; a ―Esas poblaciones, que abarcan muchos millones de individuos, ni primitivos ni modernos que- constituyen la mayor parte de la humanidad‖153,

ubicando de esta manera a los campesinos –al igual

que Kroeber, Redfield y Foster - en un lugar intermedio entre la tribu ―primitiva‖ y la sociedad industrial. Como se vio anteriormente, el esquema de Redfield fue un producto entre el cruce las explicaciones materialistas de Gordon Childe y el culturalismo boasiano de Kroeberg. Wolf, al

150 151

Wolf, Eric. Op. Cit. Ibíd. P.15 152 Más adelante se revisará con más detención los pormenores de esta discusión. Por el momento puede señalarse que existieron diversas vertientes de esta misma postura. Destacamos, por un lado, una de tipo estructural, más cercana a las teorías de tipo materialista, que es en la que Wolf podría ser inscrito, y por otro, una de tipo culturalista, que toma elementos de estos planteamientos pero sustenta su explicación en la idea de ―racionalidad particular‖ derivada de los trabajos de Chayanov, y que se asentaría en la idea de resistencia cultural, más relacionada con las teorías de tipo idealista. 153 Wolf, Eric Los Campesinos. Ed Labor, Barcelona 1971. P.5.

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situar a los campesinos, retoma la explicación materialista que Redfield escinde de su lógica causal. Wolf, en su tentativa de especificar la distinción conceptual entre campesinos y ―primitivos‖, desprende directamente los elementos de método en el estudio de los primeros de la concepción teórica tras esta distinción: -―...los campesinos forman parte de una sociedad más amplia y
compleja, mientras que una banda o tribu primitiva no se halla en la misma situación.‖154-

pues como se lee,

para el autor la definición de campesinos pasa directamente por los elementos externos al grupo y al tipo de relación con algún agente exterior de poder, lo que implica que la explicación debe incluir a las fuerzas exteriores al campesinado. 155 De esta forma, el autor señala que la distinción entre ―primitivos‖ y campesinos, a diferencia de cómo lo habían planteado Redfield y Kroeber- no reside en el mayor o menor grado de implicación con el mundo exterior a ellos, sino en el carácter de esa relación. Así Wolf inserta en esta distinción otro elemento, colocándolo como definitorio: la existencia de una relación de poder y la extracción de excedentes. Y es que para Wolf las implicancias de la concepción de campesinado no pueden terminar tan sólo en el hecho de realizar una definición, los culturalistas definieron a los campesinos en función de ser componentes de una sociedad mayor, pero sólo estudiaron la cultura de la comunidad, aplicando la lógica de los contactos culturales. Wolf, por el contrario, propone el estudio de los campesinos a partir de lo que los define: las relaciones de poder, y por cierto, no sólo la cultura.156 La diferencia principal radicaría entonces en que en la sociedad ―primitiva‖, los excedentes son intercambiados directamente entre grupos o los miembros de éstos, mientras que los excedentes de los campesinos son transferidos a un grupo dominante de gobernantes que los utiliza para asegurar su propio nivel de vida y que distribuye el remanente a los grupos sociales
154

Ibíd. P.10 ―...los pueblos que ahora se hallan bajo el análisis antropológico –los campesinos- están en continua interacción y comunicación con otros grupos sociales. Lo que acontece en Gopalpur, India o en Alcalá de la Sierra, en España, no puede ser explicado con referencia a cada pueblo en sí, aislado; la explicación debe incluir tanto la consideración de las fuerzas exteriores que chocan con esos pueblos como la reacción de sus habitantes frente a tales fuerzas‖ Wolf, Eric. Op. Cit. P.9
155
156

Al respecto el autor señala: ―... en la sociedad primitiva, los productores controlan sus medios de producción, incluyendo su propio trabajo, e intercambian ese trabajo y sus productos por los artículos y servicios de otros, que culturalmente han definido como equivalentes. En el transcurso de la evolución natural, sin embargo, sistemas tan simples como el expuesto han sido reemplazados por otros en los cuales el control de la producción, incluyendo el trabajo humano, pasa de las manos de los productores primarios a las de grupos que no cargan con el proceso de producción propiamente dicho, sino que asumen funciones especiales de administración y ejecución, fundados en el uso de la fuerza.‖ Wolf, Eric Op. Cit. P. 12.

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que no trabajan la tierra, pero que son alimentados a cambio de otros géneros de artículos que ellos producen. Asimismo, para Wolf ―...el término campesino denota una relación estructural asimétrica
entre productores de excedentes y dirigentes...‖157

Por lo tanto, la existencia del campesinado está dada por su inserción en un Estado y el tipo de relación que los campesinos mantengan con éste. Si existe una extracción de excedentes se puede hablar de campesinos. En consecuencia, y a diferencia de lo planteado por Redfield, no sería la relación con la ciudad lo que define al campesino sino la relación con el Estado. En palabras de Wolf: ―Más que la ciudad, el Estado constituye el criterio decisivo de civilización y la aparición de
este Estado es la que señala el umbral de la transición entre productores primitivos de alimentos y campesinos. Así, sólo cuando el productor es integrado en una sociedad con Estado (...) puede hablarse propiamente de campesinado.‖158

Por consiguiente, el criterio básico para distinguir a los campesinos de los ―primitivos‖ pasa por el camino que sigue esa ―evolución natural‖ que Wolf menciona: pasa por la transformación de sociedades igualitarias a sociedades estatales, o bien, por la dominación e inserción de la primeras en las segundas. Otros autores han intentado explicar las razones y los móviles de esta transformación de sociedades igualitarias a sociedades donde la dominación se constituye como elemento central de la organización política. En un pequeño paréntesis se revisarán estas explicaciones brevemente. - Surgimiento del Estado y los campesinos
La pregunta crucial es: ¿Cómo las sociedades que mantenían fuertes mecanismos para evitar que surgiera la desigualdad social se transformaron en sociedades jerarquizadas, dando paso a la existencia de los campesinos como un segmento de ese nuevo orden social? Como diversos autores han señalado ya desde principios del siglo XX, estos mecanismos se sustentan en la reciprocidad y la redistribución, junto al conjunto de normas sociales que las resguardan. Marcel Mauss es el primero en considerar que la reciprocidad ocupa un rol central en la creación de sociedad. La ―compulsión al intercambio‖ presente en el hombre y la ―obligación social‖ que emerge en el intercambio se traduce en la triple obligación de dar, recibir, y restituir. 159 Cervice, posteriormente añadirá al concepto su relación con el poder, reconociendo gradaciones en la

157 158

Ibíd. P.20. Ibíd. P.22. 159 Mauss, Marcel. ―Ensayo sobre los dones‖. Razón y forma del cambio en las sociedades primitivas‖ En Sociología y Antropología. Ed Tecnos, Madrid, 1972.

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relación recíproca. Identifica, de esta forma, una reciprocidad generalizada, una equilibrada y otra negativa. Finalmente Karl Polanyi160 identifica a la reciprocidad como una de las formas de integración de la sociedad, estas son: reciprocidad, redistribución e intercambio de mercado. Estos tres mecanismos pueden operar de forma simultánea en una sociedad, pero siempre es uno el principal y que define a la sociedad. La posición general sitúa a las ―sociedades igualitarias‖ como aquellas en que predomina la reciprocidad. Por otro lado, encontramos posturas como la de Pierre Clastres,161 quien plantea que la ―sociedad primitiva‖ en algún momento pudo prever las consecuencias ―negativas‖ que tendría la generación de divisiones en su interior -cuya máxima expresión sería el Estado- y por lo mismo, implementó la guerra como un mecanismo orientado a evitar la emergencia de la subordinación y la explotación, es decir, el surgimiento de divisiones internas al interior del grupo, lo que a su vez evita el surgimiento del Estado. A grosso modo se puede decir que la aparición de grupos o individuos que tienen la capacidad de detentar poder tendrá como consecuencia el surgimiento del Estado, pero ¿Cuáles fueron los móviles de la aparición del Estado? El surgimiento de las sociedades con Estado es un tema que ha sido analizado desde diversas perspectivas teóricas. Algunos autores consideran que es inevitable que las sociedades sigan el camino evolutivo en el cual en algún momento tendrán que pasar por el estado de ―Estado‖, mientras otros cuestionan dicha postura. Más allá de dicha polémica se hacen evidentes las diferencias que existen entre las organizaciones políticas pre-estatales y las sociedades con Estado. Para Marvin Harris162 lo que habría explicado y hecho factible el paso de las jefaturas a las sociedades estatales fue, por un lado, el significativo aumento demográfico que experimentaron algunas comunidades, sumado al hecho no menor de que éstas se encontraban circunscritas a un territorio -ante un escenario que impedía el simple desplazamiento del grupo a otro lugar como consecuencia del aumento demográfico- lo que obligaba a sus habitantes a aceptar el dominio de un tercero y, por otro, el aumento de la capacidad de los jefes de almacenar granos como el trigo, arroz, maíz y otros no perecibles, por periodos prolongados de tiempo, lo que permitía a quienes almacenaban el grano controlar a quienes dependieran de éste. Pero para poder hablar de sociedades estatales y de cómo tuvieron su origen, es necesario caracterizar –a muy grandes rasgos- el contexto particular en que éstas surgen, pues, a diferencia de las sociedades ―primitivas‖ como las bandas, las tribus, sociedades de solidaridad mecánica y

160 161

Polanyi, Karl. El sustento del hombre. Biblioteca Mondadorí, Barcelona. 1994. Clastres, Pierre. ―Arqueología de la violencia: la guerra en la sociedad primitiva‖ en Investigaciones en Antropología Política. Ed. Gedisa, Barcelona, 1979. 162 Harris, Marvin. Jefes, cabecillas y abusones. Ed. Alianza, Madrid, 1993.

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jefaturas, entre otras, las sociedades estatales surgen a partir del contexto que se genera en las sociedades políticas163. Las principales diferencias entre una sociedad primitiva y una sociedad política radican básicamente en que, en la primera, no existen grandes divisiones y lo que prima es la homogeneidad en su interior, ya que todos los individuos que se encuentran capacitados trabajan para sí o para su grupo de parentesco cercano, además, su producción se encuentra orientada principalmente al autoabastecimiento. Mientras que, la sociedad política, se caracteriza por ser una sociedad dividida en distintos sentidos como consecuencia de las nuevas relaciones que se establecen en el plano del trabajo, pues, en ella hay una diferenciación entre quienes realizan un trabajo directo y para quienes lo realizan, -en otras palabras- existe una división entre quienes trabajan y quienes se benefician del trabajo de los otros. Por otro lado, la producción tiende a ir especializándose cada vez más, por lo que las comunidades ya no son capaces de autoabastecerse y, por lo mismo, pierden su autonomía, pues pasan a depender de lo que se produce en otros lugares para poder satisfacer efectivamente sus necesidades. Dentro de este contexto figuras como los mercaderes juegan un rol fundamental, ya que son quienes se encargan de dar circulación a las distintas mercancías que se producen en las comunidades y además tienen la capacidad de ir acumulando riquezas sin participar directamente del proceso productivo. Frente a este panorama surge la necesidad de un centro que regule las relaciones entre los distintos núcleos de producción y se genera entonces una división más, entre la ―periferia‖ de comunidades productoras -el campo- y el centro administrativo -la ciudad-. En este contexto es que muchos autores comienzan a hablar de campesinos. Ahora bien, a pesar de que la sociedad política se encuentra marcada por las divisiones entre ricos y pobres, trabajadores y quienes se benefician de éstos, campo y ciudad, gobernantes y gobernados, existe un ente que permite su unificación: el Estado.164 De esta forma, es a través del Estado que las divisiones en la sociedad política son ―superadas‖ gracias a la capacidad que éste tiene de actuar mediante los mecanismos que le permiten regular el orden: la ley y la fuerza. Como ya se dijo, frente al origen del Estado existen diversas posturas. Por una parte encontramos aquellas que ponen el énfasis en los factores externos y que -a grandes rasgosexplican su origen como la consecuencia de la lucha de dos pueblos en donde uno se habría impuesto sobre el otro, y por otra, aquella que lo atribuye más bien a factores internos y se correlaciona con el plantear al Estado como una etapa dentro de las transformaciones de la
163

Krader, L. e I. Rossi; ―La sociedad política y la economía política‖ en: Antropología Política, Ed. Anagrama, Barcelona, 1996, Pp.39 y 65. 164 ―Como consecuencia de las relaciones del trabajo social, la sociedad política es una sociedad dividida; al mismo tiempo está unificada, pero de una forma nueva, por la imposición de la autoridad centralizada que actúa desde afuera. El monopolio de la autoridad radica fuera de los grupos locales y constituye una tenaza o imperfección exterior que recae sobre ellos (…) El Estado es el principio de organización que opera a todo lo ancho de la sociedad política; es el principio abstracto del monopolio de la autoridad central en la sociedad política. Se ha identificado el Estado con el gobierno universal de la ley y con la norma racional…‖ Krader, L. e I. Rossi. Op. Cit. P. 43 y 45.

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sociedad. Entre éstos se encuentra, por un lado, Karl Wittfogel165 quien plantea que el Estado habría surgido en Medio Oriente a partir de la dinámica que se dio en torno a la necesidad del manejo de las aguas para la agricultura. Si bien en un principio el control de las aguas estaba a cargo de la aldea, el desarrollo de grandes planes de regadío sólo fue posible gracias al surgimiento del Estado como ente organizador. Para llevar a cabo la construcción de estas grandes obras se echó mano al trabajo campesino, quienes una vez que satisfacían sus necesidades y las de su familia aportaban con el excedente de su trabajo en la mantención de todo el sistema y su aparato administrativo. Y por otro lado, encontramos lo propuesto por F. Engels166 y el marxismo en general, en donde el Estado surge como un ente que mediará en el conflicto que se produce en una sociedad en donde hay una radical división entre trabajadores y explotadores. De acuerdo a esto el Estado debería intentar devolverle la unidad al sistema.

Cerrando este paréntesis y continuando con Wolf, por un lado, estaría la sociedad ―primitiva‖, que tiende a la igualdad –el comunismo primitivo en palabras de Marx y Engels- y por otro estarían las sociedades estatales, fuertemente jerarquizadas –a lo que Marx y Engels agregarían que en ellas predomina la propiedad privada-. En un lugar intermedio se encontrarían los campesinos, formando parte del contexto de las sociedades estatales. Ahora bien, Wolf también pone énfasis en las implicancias que tiene en el funcionamiento interno de las economías campesinas en esta situación que define a los campesinos. De esta forma, Wolf descompone las exigencias de la producción campesina en función de distintos ―fondos‖ que los campesinos deben asegurar, dando lugar a distintas formas de éstos, a distintos tipos de campesinos. Asimismo, el grado de esfuerzo del campesino –―medida de la autoexploración‖ en palabras de Chayanov- se encuentra en función de la sociedad macro en la que están insertos los productores y no en función de un nivel de subsistencia como lo plantea Chayanov.
―Es importante recordar, con todo, que los esfuerzos del campesinado no son dirigidos enteramente por exigencias internas de su propio estilo de vida. El campesinado existe siempre en el seno de una sociedad más amplia. Por ello, el grado de esfuerzo que debe realizar para reemplazar sus medios de producción o para pagar el coste de sus ceremonias también se crea en función de las formas en que el trabajo está dividido en la sociedad a que tales campesinos pertenecen y depende asimismo de las normas que regulan esa división de trabajo.‖167

165 166

Wittfogel, K. Despotismo Oriental. Estudio comparativo del poder totalitario. Ediciones Guadarrama, Madrid, 1962. Engels, F. ―El Origen de la familia, la propiedad privada y el Estado‖ En: OBRAS ESCOGIDAS (en tres tomos) de C Marx y F. Engels. Tomo 3, Editorial Progreso, Moscú, 1981. 167 Wolf, Eric. Los campesinos Op. Cit. P. 17.

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La existencia del ―fondo de renta‖ es el que distingue a los campesinos de agricultores ―primitivos‖. En palabras de Wolf: ―Esta producción del fondo de renta es lo que críticamente distingue al
campesino del agricultor primitivo. A su vez, esta producción es estimulada por la existencia de un orden social en el cual unos hombres, por medio del poder que detentan, pueden exigir pagos a los otros, de lo cual resulta una transferencia de riqueza de una parte de la población a otra.‖168

Lo que implica que ―la pérdida del

campesino‖ es ―la ganancia del poderoso‖ ya que el fondo de renta que el campesino entrega es parte del ―fondo de poder‖ de los dirigentes. Para Wolf no existe sólo una forma de producir este fondo de renta ya que al existir diferencias en el uso del poder por parte de los grupos dirigentes, se generan cambios en la organización de la producción campesina, lo que a su vez, generaría tipos distintos de campesinos. A raíz de esto el autor sostiene que los campesinos deben orientar su producción y sus esfuerzos hacia dos frentes, por un lado, el doméstico, interno, y por otro, el externo, ya que ―El perenne problema del campesinado consiste, pues, en equilibrar las demandas del mundo
exterior con la necesidad de aprovisionamiento del campesino para su casa.‖169

Dentro del frente interno, los

campesinos deben mantener un ―fondo calórico‖ (raciones calóricas mínimas para mantener a la unidad familiar), un ―fondo de reemplazo‖ (cantidad necesaria para mantener los elementos básicos de producción) y un ―fondo ceremonial‖ (cantidad necesaria para pagar los actos de índole ceremonial que las mismas relaciones sociales generan). Así, la distintiva relación establecida entre campesinos y Estado, da lugar a distintas formas de dominio. Wolf reconoce cuatro tipos de dominio que han afectado a los campesinos, estos son: patrimonial, prebendal, mercantil y administrativo. Este último podría ser considerado parte del prebendal. El ―dominio patrimonial‖, también conocido como ―feudal‖, consiste en un derecho sobre la tierra, hereditario y que es ejercido por ―señores‖, permite la captación de tributos de los habitantes del lugar, a cambio de que estos puedan trabajar y vivir allí. Este derecho tiende a constituirse en una estructura piramidal en la que unos ―señores‖ tienen derecho sobre otros, y los campesinos siempre ocupan la base de la pirámide. El ―dominio prebendal‖ es un derecho sobre el estrato social constituido por los campesinos, no hereditario, que permite el cobro de tributos por la condición de servidumbre de dicho estrato social. Esta forma se encuentra asociada a Estados con organización burocrática muy centralizada y permite disminuir los derechos sobre la tierra para favorecer el dominio del soberano. El derecho puede ser otorgado a agentes del soberano, o puede ser cobrado directamente por el mismo. La tercera forma es el ―dominio mercantil‖, en éste, la tierra es considerada como propiedad privada, como
168 169

Ibíd. P.19. Ibíd. P.26.

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una unidad material apta para ser comprada o vendida, y para obtener provecho de su laboreo; constituye un bien, una mercancía. Al igual que en las otras formas de dominio, en el mercantil, el propietario de la tierra tiene el derecho a percibir tributos por su uso, el que es llamado renta. La principal diferencia con los otros dominios radica en que, por tratar la tierra como un ingreso potencial, la asimila a una cifra imaginaria de dinero, por lo que es tranzable y transferible. 170 Y la cuarta forma, el ―dominio administrativo‖, consiste en el derecho del Estado a cobrar tributo dado que éste reivindica la soberanía de la tierra. Generalmente es asociado a las economías socialistas. Por los elementos que lo constituyen, podría ser considerado como una nueva forma del ―dominio prebendal‖. Los distintos tipos de campesinos son generados entonces, mayoritariamente, por la diferencia en la producción del fondo de renta, generada a su vez, por un distinto uso del poder de parte de los grupos dirigentes, y por los distintos tipos de dominios que pesan sobre ellos. En este sentido Wolf concuerda con lo planteado por Marx respecto de que los campesinos aparecen jugando distintos roles en distintos modos de producción. Pues, hay ―...sociedades en la cuales el
campesinado es el principal productor de la riqueza social y otras en las cuales ha sido relegado a una situación secundaria‖171

Como por ejemplo, las sociedades ―en las que la revolución industrial ha creado vastos

complejos de maquinaria que producen bienes independientemente de los campesinos.‖172

Los trabajos de Wolf se encuentran entre los primeros en retomar parte de las contribuciones teóricas de Chayanov. La influencia de este último autor es notoriamente tardía en occidente, a pesar de que uno de sus trabajos fue publicado ya en 1931 por University of Minnesota Press en un conjunto de trabajos editados por Zorokin y Zimmerman. Wolf, en 1966 recoge parte de la tesis central de Chayanov. El mismo año D.Thorner, B.Kerblay y R. Smith publicaron una evaluación de los aportes teóricos del mismo. A partir de ese momento el trabajo de Chayanov comenzó a ser ampliamente difundido y discutido en el mundo anglosajón y latinoamericano.173 Bajo esta influencia, Wolf es uno de los primeros autores relativamente recientes en plantear que la tendencia del campesinado no es unidireccional, aunque para Wolf el

170

―Dado que la tierra es considerada como una mercancía, se puede comprar y vender y tiene un precio como las demás mercancías. Además la tierra –a partir del momento en que es adquirida- puede emplearse para producir otras mercancías a la venta, y su precio de compra puede considerarse, a cusa de ello, como una inversión en vista de una renta. (...) la renta toma aquí la forma de interés por el capital invertido, como renta capitalizada, o, como llama sir Henry Maine, ―renta competitiva‖.‖ Ibíd. P. 74. 171 Ibíd. P. 22 172 Ibidem. 173 CEPAL Agricultura campesina y agricultura empresarial. Tipología de productores del agro mexicano. Siglo XXI editores. México, 1989.

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móvil no se encuentra en un ciclo demográfico sino en fluctuaciones que existen en la fuerza de los grupos dominantes. Como antes se señaló, la existencia del ―frente interno‖ y del ―externo‖ determinan una oscilación entre estos dos polos. ―El la medida que un orden social incrementa su fuerza o
se debilita, los campesinos pueden tender a una o a otra de tales estrategias...‖174

Por esta razón, Wolf es

catalogado por algunos autores como parte de una tendencia ―campesinista‖ de tipo estructural. Se volverá sobre este punto más adelante cuando se pase revista a la controversia campesinistadescampesinista. La relevancia del trabajo de Wolf respecto a los campesinos es capital tanto para el desarrollo de los estudios agrarios posteriores, como para el análisis que la presente tesis persigue. I.5.3.2 -El modo de producción doméstico. El antropólogo norteamericano Marshall Sahlins175, introdujo a la discusión sobre las economías primitivas el concepto de ―modo de producción doméstico‖ en el que quedaron, aunque de forma ambigua, insertos los campesinos.176 Intentando redefinir las bases de la antropología económica, el autor elabora esta noción, aplicable desde a cazadores-recolectores, a comunidades agrícolas. Según el autor, en este tipo de economías el grupo doméstico, fundado en la división sexual del trabajo, es la base de la producción, la cual está orientada al valor de uso, y los intercambios con el exterior se limitan a la satisfacción de necesidades; la redistribución es la regla de los intercambios internos y el parentesco estructura las relaciones sociales. La subproducción es, para el autor, parte integral de estas economías, pues, en éstas no se aprovechan todas las potencialidades económicas, la capacidad de trabajo está insuficientemente utilizada, no se usan los medios tecnológicos plenamente y los recursos naturales se dejan sin explotar. Es decir, Sahlins sugiere: ―...la posibilidad de que la subproducción forme parte de la naturaleza de
las economías en cuestión, es decir, las economías organizadas por grupos domésticos y relaciones de parentesco.‖177

174 175

Ibid. P. 28. Sahlins, Marshall. Economía de la edad de piedra, Akal, Madrid. 1977. 176 Sahlins escribió la obra en la que propone el concepto de ―modo de producción doméstico‖ (Sahlins, M. Op. Cit) en una primera etapa de su carrera en la que, a corde con la tendencia que predominaba en el entorno académico en esos años, tenía una postura teórica de tipo materialista y neoevolucionista, la cual abandonó cuando en las universidades norteamericanas comenzó a predominar nuevamente el culturalismo, convirtiéndose posteriormente en un defensor encarnizado del determinismo cultural. (Sahlins, Marshall. Cultura y razón práctica. Gedisa, Barcelona. 1997) Sin embargo, si bien el autor publicó por primara vez su obra en 1972, sus planteamientos responden al contexto que se engloba bajo este apartado sobre la antropología materialista norteamericana y la discusión sobre el campesinado. 177 Sahlins, Marshall. Economía de la edad de piedra. (Op.Cit) P. 55.

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Dentro de su planteamiento el autor también rescata a Chayanov en un punto en particular; lo que Sahlins llama ―la regla de Chayanov‖, lo que implica que, en las economías domésticas, las normas de supervicia no sólo están limitadas de una manera absoluta, sino también en relación al potencial de la sociedad, es decir, mientras mayor sea la capacidad de trabajo de la unidad doméstica, menos trabajan sus miembros. Se trata de la clásica idea de Chayanov que plantea que el ―nivel de autoexplotación‖ de la unidad no se empina por encima del ―nivel de subsistencia de la familia‖, lo que nuevamente lleva a la idea de subproducción. El concepto de ―modo de producción doméstico‖ definido por Sahlins es tan general que, ante estas características, nada distingue a las economías de ―la edad de piedra‖ de las formas de campesinado presentes en la Edad Media europea o en otras formaciones históricas. Por lo mismo, el concepto ha sido ampliamente cuestionado por agrupar sociedades muy dispares. Las principales críticas surgieron a mediados de la década de 1970 desde el trabajo de un antropólogo francés adscrito a quienes se los ha denominado como ―marxistas estructuralistas‖: Claude Meillassoux178. Para este autor ―...el defecto de Sahlins y de casi todos los
autores contemporáneos, consiste en no precisar el periodo histórico al cual se vincula este ―modo de producción‖. Aún cuando algunos de los rasgos que propone sean relativos a las fuerzas productivas, no precisa el nivel de los conocimientos adquiridos, ni el de las técnicas productoras de energía, ni el modo de explotación de la tierra, etc.‖179.

Más aún, Meillassoux critica de la formulación de Sahlins no sólo el hecho de que ésta

engloba a tipos de productores muy distintos, además de su poco rigurosos uso del concepto de ―modo de producción‖; cuestiona su metodología al plantear que ―La generalización respecto de un
conjunto de sociedades de diferente naturaleza sólo puede realizarse después del análisis y el conocimiento de cada uno de los sistemas en discusión. No puede realizarse sino sobre los elementos que explican el movimiento histórico y no sobre los rasgos dispersos pertenecientes a varios periodos‖180, esto

luego de precisar que los estudios

de Sahlins sobre la ―economía doméstica‖ ―....parecen concernir, sin que esto sea bien especificado,
únicamente a las comunidades agrícolas‖181

lo que es contradictorio con lo que el título de la obra de

Sahlins deja pensar. Por esto, Meillassoux plantea que la definición de la ―comunidad doméstica‖
―exige precisar el periodo histórico al cual se vincula, no sólo como un momento de una eventual evolución, sino caracterizada por un desarrollo determinado de las fuerzas productivas‖182

Es por todo esto que Meillassoux

reserva el término a sociedades
178

agrícolas que cumplan dos condiciones: la ausencia de

El trabajo de Meillassoux sobre este punto fue publicado por primera vez en 1975, cuando las discusiones en las que se profundiza en el siguiente apartado ya estaban avanzadas. Por esta razón se regresará más adelante sobre otros puntos tocados por el autor, atingentes a los temas que se desarrollarán más adelante. 179 Meillassoux, Claude. Mujeres, graneros y capitales. Siglo XIX, México, 1998. P.18 y 19. 180 Ibíd. P.19. 181 Ibidem. 182 Ibíd. P. 55.

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exacciones y el carácter poco determinante de las relaciones de intercambio con el exterior. En este sentido el concepto puede aplicarse a economías de autosubsistencia y no ha economías que se encuentran insertas en Estados con modos de producción distintos. Por lo tanto, el concepto no alude exactamente al de campesinado, auque es factible establecer un continuo evolutivo desde ―modo de producción doméstico‖ hasta economías de tipo campesino, idea similar al énfasis dado primero por Redfield y luego por Wolf al concepto de campesinado. Sin embargo, el tema de la comunidad doméstica presenta, en la obra de Meillassoux, consecuencias importantes, pues, para este autor las relaciones domésticas, surgidas en la comunidad doméstica, son la base de todos los modos de producción históricos, pues sobre ella descansa un elemento central en la reproducción de éstos: la reproducción de la fuerza de trabajo. De esta forma, la familia encarnaría a la comunidad doméstica desposeída de sus funciones productivas, pero conservando siempre sus funciones reproductivas. Más adelante se regresará sobre este tema, crucial para comprender la reproducción de la fuerza de trabajo en el capitalismo y el rol del campesinado en esta dinámica. Del análisis y discusión de esta propuesta se extraerán elementos centrales para nuestro posterior análisis.

- I.6. –Enfoques del desarrollo en América Latina y perspectivas del campesinado.
La primera aparición del concepto de ―desarrollo‖ fue en 1949 cuando el presidente norteamericano Harry Truman proclamó al mundo lo siguiente:
―Debemos embarcarnos en un programa completamente nuevo para hacer accesibles los beneficios de nuestros avances científicos y de nuestro progreso industrial, de tal forma que las áreas subdesarrolladas puedan crecer y mejorar. (...) El viejo imperialismo -explotación en provecho foráneo- no tiene lugar en nuestros planes. Lo que tenemos en mente es un programa de desarrollo basado en los conceptos del trato justo democrático.‖183

Desde ese minuto aparece una serie de organismos internacionales cuyo fin era llevar al mundo ahora ―subdesarrollado‖ a los ―beneficios‖ del ―desarrollo‖. Es en este contexto que los temas agrarios resurgieron y que se desencadenó una serie de políticas que pondrían a trabajar a los intelectuales de las regiones ―desarrolladas‖ y ―subdesarrolladas‖ en pos de estos objetivos.
183

Truman, 1949. Citado en: Molina, José Luis. Op. Cit. P. 72.

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En las siguientes páginas se pasa revista, en forma muy general, a las distintas corrientes que analizaron el problema del desarrollo y subdesarrollo en América latina desde la década de 1950 en adelante, poniendo atención al lugar que ocupó el campesinado en estas discusiones. Asimismo, se revisa la controversia surgida en este contexto, entre campesinistas y descampesinistas, que en cierta forma, marca los estudios agrarios en América Latina hasta la actualidad. Como se ha mencionado anteriormente, elementos centrales de los análisis que en la presente tesis se realizan surgen de este contexto y de estas discusiones. El propósito de revisar aquí el contexto político y las distintas corrientes que realizaron propuestas con fines de desarrollo, es establecer los antecedentes de la relación entre diversos fines políticos y las discusiones propiamente técnicas y académicas sobre el campesinado, tema que hemos relevado desde el planteamiento de las hipótesis. La relación entre ideología y transformación del agro se encuentra conectada en forma directa con esta temática, que a la vez, es central para fundamentar algunas de las líneas argumentativas de esta tesis. I.6.1. -Los estudios agrarios a partir de la década de 1960 y el problema del subdesarrollo. Desde la década de 1960 se presencia una proliferación de los estudios y publicaciones sobre temas agrarios que no disminuye hasta la década 1980. Los enfoques, proposiciones y pronósticos realizados sobre el tema se inscribieron en distintas corrientes teóricas y políticas. Se trató de un debate interdisciplinario, centrado en el ―Tercer Mundo‖ y principalmente en América Latina. Diversos autores participaron de las distintas discusiones, se retomaron gran parte de las líneas de análisis que anteriormente revisamos, las cuales se constituyeron como base para discusiones acerca del pasado, presente y futuro del campesinado. Como se mencionó en páginas anteriores, el periodo que se abre en la década de 1950, se encuentra marcado por la problemática del desarrollo, la modernización y la transformación del ―Tercer Mundo‖, y el área agraria fue uno de los flancos de las propuestas que apuntaban a la solución de dichos problemas. Es por esto que todos los desarrollos teóricos y estudios respecto del campesinado, en este contexto, responden muy claramente a los fines políticos que desde las distintas vertientes políticas se definían. Gran parte de estos debates y enfoques fueron desarrollados en Latinoamérica al alero de distintas instituciones gubernamentales, no gubernamentales y regionales, comprendiendo aportes principalmente desde la sociología, economía y antropología.

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Eric Hobsbawm184 describe como característica general del periodo posterior a la década de 1950, la explosión demográfica que ocurría en el entonces bautizado ―Tercer Mundo‖. Para el autor, entre las muchas causas geopolíticas que determinaron la adopción de objetivos de desarrollo –ya sean socialistas o capitalistas- por los Estados, se puede destacar la importancia de producir volúmenes de alimentos que fueran capases de alimentar a la creciente población y de sostener un proceso de industrialización, para lo que era necesario modernizar la agricultura a fin de hacerla más productiva. En páginas precedentes nos referimos a los estudios que desde la tradición culturalista de la antropología norteamericana se realizaron sobre el campesinado, los cuales contenían una fuerte dicotomía entre el núcleo ―moderno‖ - o urbano- de los países ―subdesarrollados‖ y el núcleo ―tradicional‖ - o rural-. Dichos estudios compartieron un contexto mucho más amplio y algunos autores los clasifican –por sus características similares- dentro de un ―enfoque de la modernización‖. Cristobal Kay185 se refiere a este enfoque incorporando también en él a la llamada ―sociología del desarrollo‖. La característica de este enfoque, así como se vio para el caso de la antropología culturalista, radica en el profundo dualismo y etnocentrismo que encierra, pues, tomaba a los países capitalistas ―desarrollados‖ como modelos a seguir por los países ―en desarrollo‖, y estos últimos debían ir tras la senda marcada por los primeros. Esto implicaba que las causales del ―subdesarrollo‖ eran vistas como exclusivamente endógenas a los países que padecían el problema. Por esto, se consideraba la penetración económica, social y cultural de los países industrializados en los llamados países agrarios. Función de los primeros era la difusión del conocimiento, capacidades, tecnología, organización, instituciones, ―actitudes empresariales‖ y ―espíritu innovador‖.186 Las soluciones al problema del ―atraso‖ en la agricultura pasaron principalmente por la incorporación de tecnologías más intensivas, en lo que se llamó la ―revolución verde‖. De esta forma, se pretendía transformar a los campesinos tradicionales en granjeros capitalistas al estilo de los de Estados Unidos. El énfasis se encontraba

184 185

Hobsbawm, Eric Historia del siglo XX 8º ed. Crítica, Buenos Aires, 2006. Kay, Cristobal ―Enfoques sobre el Desarrollo Rural en América Latina y Europa desde Mediados del Siglo Veinte‖ Institute of Social Studies, La Haya, Holanda. En: httpwww.javeriana.edu.cofearm_des_rurdocumentsKay2005ponencia.pdf 186 Cristobal Kay identifica entre los autores más importantes de este enfoque, varios de ellos antropólogos de la tradición culturalista, a los siguientes: ―...Oscar Lewis (1951), Robert Redfield (1956), Sol Tax (1958), Bert Hoselitz (1960), Everett Hagen (1962), Clifford Geertz (1963), Wilbert Moore (1963), Neil Smelser (1963), George Foster (1965), Everett Rogers (1969) y S. N. Eisenstadt (1970), entre otros, provenían principalmente de universidades norteamericanas y tuvieron gran influencia en Europa, especialmente en Gran Bretaña (Long, 1977).3 En Latinoamérica se destacan los trabajos de Gino Germani (1962) y Aldo Solari (1971), entre otros.‖ Kay, Cristobal. Op. Cit. P. 3 y 4.

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puesto en la iniciativa empresarial, los incentivos económicos y el cambio cultural. Entre las instituciones que promovieron este enfoque desatacó en Latino América el IICA187. Cristobal Kay188 reconoce, separado del ―enfoque de la modernización‖, al ―enfoque estructuralista‖. Alejando Schejtman189 denomina a los autores que comprenden este último enfoque como la corriente del ―continuismo crítico‖. Otros autores, como Klaus Heynig190, considerarán dentro de un mismo grupo a los autores de ambos enfoques bajo el nombre de ―enfoques modernizantes‖, excluyendo de este a los trabajos de la antropología culturalista, que trata por separado. Kay, en el mismo texto, asocia el ―enfoque estructuralista‖ del agro al llamado ―desarrollismo‖. En esta óptica, apoyada en buena parte por el desarrollo de la economía keynesiana, el Estado era el propulsor del desarrollo. A través de la planificación, el Estado era visto como el agente modernizador, el cual debía tener una postura antifeudal, antioligárquica, reformista y tecnocrática, y como principal objetivo la industrialización. Uno de los objetivos centrales del cambio era la ―sustitución de importaciones‖, que aplacaba los efectos de los ―términos de intercambio‖ desfavorables en el mercado internacional. Si bien esta corriente criticaba las relaciones desiguales entre los países centrales y los países periféricos, no proponía un cambio revolucionario, sino más bien una forma de capitalismo de Estado. Schejtman, para el caso puntualmente agrario, asocia el enfoque estructuralista principalmente al CDIA191, también muy estrechamente vinculado a las elaboraciones de la CEPAL192 de la década de 1970. Se trata de un enfoque elaborado principalmente por economistas que analizan la estructura agraria desde el punto de vista del capital y del rol del agro en las economías nacionales. Los autores que asumieron este enfoque esperaban que la agricultura jugara un papel específico en el proceso de desarrollo propulsado por el Estado, para ello, la estructura agraria ―deseable‖ era aquella capaz de satisfacer las demandas de desarrollo
187

Sigla correspondiente al Instituto Interamericano de Ciencias Agropecuarias, parte de la OEA (Organización de Estados Americanos). Décadas más tarde, conservando la misma sigla, la institución pasó a llamarse Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura. 188 Kay, Cristóbal. Op. Cit. 189 CEPAL. Op. Cit. 190 Heynig, Klaus. Op. Cit. 191 Sigla para el Centro De Investigaciones Agrarias. Institución que adecuó las metodologías del CIDA para realizar un importante informe de estructura agraria en México. El CIDA (Comité Interamericano de Desarrollo Agropecuario) fue formado por la CEPAL, la FAO, el BID, la OEA y el IICA, y realizó informes de estructura agraria en Argentina, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Guatemala y Perú. CEPAL Op. Cit. 192 Sigla para la Comisión Económica Para América Latina, organismo regional perteneciente a las Naciones Unidas

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urbano-industrial, en

términos de la generación de bienes y salarios a precios estables,

generación neta de divisas, transferencia de excedentes invertibles y formación de mercado interno para bienes industriales. 193 Por otra parte, el ―enfoque estructuralista‖, al igual que el ―enfoque de la modernización‖, percibió la estructura agraria de una forma dicotómica, dividida entre el sector ―tradicional y atrasado‖ y el sector ―moderno y dinámico‖. Sin embargo, las diferencias entre las unidades o explotaciones agrícolas se ubicaron en sus informes en una especie de continuo construido sobre diferencias de tipo cuantitativo en aspectos puramente económicos (tamaño del área controlada, valor del producto generado, etc.), dejando fuera diferencias cualitativas referentes a la organización de las unidades o al tipo de productores.194 Esto significa que para esta corriente no existía mayor diferencia cualitativa entre un campesino y un pequeño empresario agrícola con criterios capitalistas. Sobre la base de los informes realizados desde este enfoque se realizaron gran parte de las reformas agrarias de América Latina, y su principal objetivo fue la destrucción del latifundio -visto como un sistema semi-feudal- y la incorporación de la tierra al mercado como un factor productivo más, dentro del proceso productivo agrícola capitalista. Por otro lado, también durante la década de 1970 se desarrolló un nuevo enfoque: ―El enfoque de la dependencia‖195. Según Cristobal Kay dentro de éste se pueden distinguir dos corrientes, una estructuralista –muy similar a la anteriormente esbozada- y una que el autor denomina marxista. Para la primera, la dependencia nacional e internacional debía romperse mediante la reforma del sistema capitalista, mientras que para la segunda variante, la solución era la sustitución del capitalismo por el socialismo. Los principales elementos de la variante estructuralista son los mismos que se comentaron más arriba, por lo mismo, la contribución más distintiva del enfoque de la dependencia radica en las propuestas y temas que analizó la variante
193

CEPAL. Op. Cit. En el mismo sentido que Schejtman, Kay lo describe de la siguiente forma : ―El papel de la agricultura en la estrategia de desarrollo estructuralista era múltiple: a)sostener el proceso de industrialización mediante las divisas obtenidas por las exportaciones y destinados a financiar las importaciones de bienes de capital e intermedios y materias primas que la industria exigía; b) proporcionar un suministro constante de mano de obra barata para esa industria; c) satisfacer las necesidades alimenticias de las poblaciones urbanas, evitando el incremento tanto del precio de los alimentos como de las importaciones de productos agropecuarios, con lo cual se facilitaba el mantenimiento de unos salarios industriales bajos y contrarrestaba posibles problemas de escasez de divisas; d) suministrar a la industria de las materias primas de origen agropecuarios y forestal que requería; e) generar un mercado doméstico para los productos industriales.‖ Kay, Cristobal. Op. Cit. P. 4 y 5. 194 CEPAL. Op. Cit. 195 En esta parte del texto, la utilización indistinta de las palabras ―enfoque‖ y ―teoría‖ de la dependencia no tienen mayor sentido que el de estructurar un relato más menos esquematizado, pues, se habla de distintos ―enfoques‖ dentro de los cuales se encuentra una postura frente a la situación del agro. Más adelante, cuando se haga una descripción más acabada sobre las formulaciones respecto de ―la dependencia‖, las palabras ―enfoque‖ y ―teoría‖ adquirirán otro sentido en fusión de la discusión que allí se presente.

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marxista. Por su parte, Schejtman hila más fino refiriéndose a la ―corriente histórico-estructural o del materialismo histórico‖ –más menos- como parte de este enfoque, aplicado al tema agrario en particular más que al del desarrollo en general. Este último autor define la corriente mediante tres criterios: primero, que todos los autores aquí catalogados utilizan las categorías que derivan del materialismo histórico, segundo, todos cuestionan las interpretaciones dualistas de la estructura agraria, sosteniendo que los polos que reconocen dichas interpretaciones (estático-dinámico, arcaico-moderno, feudal-capitalista) son resultado de un único proceso histórico, y tercero, asimismo todos utilizan en sus análisis la llamada ―teoría de la dependencia‖. En términos generales, la ―variante marxista‖ del ―enfoque de la dependencia‖ (aplicada a los problemas agrarios) definida por Kay, coincide con la ―corriente histórico-estructural o del materialismo histórico‖ definida por Schejtman. Sin embargo este último autor distingue dentro de esta corriente una variante propiamente marxista, una vertiente campesinista y una vertiente ecléctica o tercerista. Dado que la esquematización es más precisa al aludir al tema agrario en particular, y para evitar confusiones, llamaremos a toda esta corriente según el nombre que Schejtman propone. La importancia de la teoría de la dependencia en la corriente histórico-estructural es sustancial –razón por la cual Kay identifica a este enfoque en alusión a la misma-. La teoría de la dependencia –en su versión más cercana al marxismo- explica la persistencia del subdesarrollo por medio del funcionamiento del sistema mundial capitalista y las relaciones de dominación y dependencia que éste genera. Sólo la eliminación de la causal del subdesarrollo podría llevar a eliminar el mismo, así, una política que pueda superar esta dependencia permitiría el desarrollo rural, la eliminación de la pobreza y de la explotación del campesinado. En consecuencia, dicha política sólo se puede adoptar mediante un cambio revolucionario que inicie un proceso de transición hacia un sistema distinto al capitalismo: el socialismo. Por lo tanto, los problemas agrarios no pueden ser resueltos en forma aislada, más bien, su solución exige una transformación sistémica.196 En consecuencia, la corriente histórico-estructural analiza la heterogeneidad agraria a partir de las relaciones sociales de producción y de la lógica de manejo de recursos que caracteriza a las diversas unidades que componen el conjunto. Así, el tamaño de las explotaciones, el valor del producto generado y las formas de tenencia de la tierra son sólo
196

Más adelante se revisará con un poco más de profundidad la teoría de la dependencia, junto a otras tentativas de explicación del sistema mundial. En esta parte, el documento se remite a caracterizar a esta corriente en función del tema agrario en particular

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algunos de los muchos elementos que inciden en la caracterización de la estructura agraria y –a diferencia del enfoque estructuralista- no son los únicos o los centrales.197 Schejtman nos presenta de forma esquemática lo que, a su juicio, son las distintas vertientes de esta corriente para el caso mexicano.198 Ubica el origen de la corriente históricoestructural -para el tema agrario en particular- en los escritos del antropólogo R. Stavenhagen. Este último autor constituye un puente entre la corriente estructuralista y la histórico-estructural en México. Es uno de los primeros autores latinoamericanos en publicar una crítica a las tesis dualistas y dicotómicas presentes en los enfoques anteriores. Asimismo, es uno de los primeros en incorporar el análisis de las clases sociales al agro. A partir de los escritos de este autor, en la década de 1970, surge la vertiente que, a juicio de Schejtman, constituye la línea original de la corriente histórico-estructural: la ―vertiente marxista‖ propiamente tal. Los trabajos de M. Gutelman y Roger Bartra inician esta línea. Por otra parte, surge también la vertiente campesinista, donde destaca el trabajo de Arturo Warman199. Schejtman reconoce una tercera vertiente que él denomina ecléctica o tercerista que combina elementos de las dos anteriores. La vertiente marxista de la corriente histórico-estructural –según la denominación de Schejtman- se distingue de las otras vertientes de la misma corriente porque los autores en ella inscritos derivan, en forma exclusiva, sus categorías conceptuales de los autores del marxismo clásico –en particular Marx, Lenin y Kautsky-. A fines de la década de 1970 aparecieron, al interior de esta vertiente, dos tendencias interpretativas. Las diferencias de apreciación entre los alcances y significado del proceso de ―descomposición campesina‖ determinaron la distinción entre la tendencia ―descampesinista‖ –también denominada ―proletarista‖ o ―leninista‖- y una tendencia Marxo-campesinista200 –para distinguirla de la ―vertiente campesinista‖ de la corriente histórico estructural. Por otro lado, la vertiente campesinista de la corriente histórico-estructural se distingue de las otras vertientes de la misma corriente en que integra sólo algunas categorías del marxismo –en
197 198

CEPAL. Op. Cit. La discusión mexicana sobre el agro podría ser considerada en buena parte como representativa de Latinoamérica, dado que gran parte de estas discusiones surgieron en el contexto de dicho país. 199 Según otros autores, Klauss Heynig (Op. Cit.) en particular, Stavenhagen también podría ser identificado como un autor de la tendencia campesinista. 200 Schejtman utiliza el nombre de ―marxo-campesinista‖ para distinguir a esta tendencia perteneciente a la vertiente marxista, que a su vez, forma parte de la corriente histórico-estructural, de ―la vertiente campesinista‖ de la misma corriente. Esto sucede porque Schejtman esquematiza en función de los enfoques teóricos de los autores, y sólo secundariamente en función de las posiciones que éstos toman en los debates. Otros autores esquematizan el debate sólo en función de las posturas.

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particular la de ―Modo de Producción‖- con otras derivadas de los trabajos de Chayanov y de la vertiente materialista de la antropología norteamericana, donde tiene especial influencia el trabajo de Eric Wolf. Como el nombre lo indica, los autores de esta vertiente asumieron una postura campesinista. Y por último Schejtman reconoce una tercera vertiente: la ecléctica o tercerista, que postula la formación de una nueva clase campesina proletaria. Como se ha visto, Schejtman realiza una esquematización, especialmente en función de las vertientes teóricas. Podemos notar que todas pertenecen, de una u otra forma, o bien a los principios neoclásicos o se influencian de las teorías de tipo materialista. Reconocemos, para efectos de este trabajo otra postura que no es mencionada por Schejtman, y que combina elementos de la vertiente campesinista antes definida, pero que ancla su análisis – a diferencia de ésta- en explicaciones de tipo culturalista. Nos referimos a autores que, influenciados por chayanov, postulan un tipo de resistencia cultural a partir de la lógica particular de la economía campesina -la regla de chayanov-, y que, en consecuencia con esto, prestan atención a elementos culturales de las comunidades campesinas como lo son: su identidad de grupo, el cuerpo de conocimientos local, entre otros. En las siguientes páginas se expondrá con mayor detalle la discusión entre campesinistas y descampesinista y los argumentos tras sus posturas, a la vez se efectuará con mayor detención distinciones acerca de sus bases teóricas. I.6.2. -La discusión campesinistas-descampesinistas: de los 70’s a la Actualidad. En términos generales, el debate latinoamericano sobre el agro estuvo marcado por esta controversia surgida a lo largo de la década de 1970. Autores provenientes de distintas líneas teóricas se agruparon en torno a dos posturas: la campesinista (también llamada por algunos chayanovista) y la descampesinista (también llamada Leninista o proletarista). Más allá de las diferencias internas, los autores que mostraron una posición campesinista llamaron la atención sobre la persistencia del campesinado, a pesar del avance del sistema capitalista. También hicieron hincapié en sus posibilidades de fortalecimiento como formas de producción familiar, sobre todo en América Latina. Por su lado, los autores que adhirieron a una postura descampesinista, se enfocaron en los procesos de descomposición y desaparición de las formas campesinas. Si bien el punto álgido del debate se situó en las décadas de 1970 y parte de la de

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1980, podría decirse que ambas posturas aún existen y que el debate no ha sido zanjado, lo que no significa que no existan o hayan existido autores con propuestas que concilien ambas posturas o que, sencillamente, no adhieran ninguna de las dos. Lo que si sucedió fue que la discusión sobre temas agrarios perdió preponderancia en la arena política como efecto del resurgimiento del liberalismo económico -el neoliberalismo- y el continuo abandono de una política en la que el Estado tomara el desarrollo en sus manos -de tipo keynesiana- lo que también se tradujo, como es de suponer, en que las discusiones intelectuales se trasladaran hacia otros problemas, muchas veces, más desligados de la contingencia política. Según algunos autores201 pueden distinguirse entre los campesinistas dos grupos: en primer lugar, los que, influenciados por los trabajos de Chayanov y de cierta evidencia empírica sostienen que los campesinos pertenecen a un modo de producción particular –―parcelario‖, ―campesino‖ o ―mercantil simple‖- y en segundo lugar, quienes basados en un razonamiento microeconómico –sin alusión al materialismo histórico- postulan la superioridad de la unidad familiar de producción. Si bien los criterios y divergencias al interior de esta postura son variados, a grandes rasgos todos concuerdan en que la permanencia de los campesinos no es sólo compatible con la creciente penetración del capitalismo en el agro, sino que incluso es una condición para su expansión. Así autores como Stavenhagen sostienen que en ―un país capitalista dependiente, un país
capitalista periférico y subdesarrollado, la existencia de una economía pequeño-campesina, no totalmente destruida por las relaciones de producción capitalista, es funcional al desarrollo del capitalismo mismo, y no sólo es funcional en el sentido de que es frenada su descomposición por el desarrollo del capitalismo mismo, sino las necesidades de este capitalismo subdesarrollado y periférico recrean constantemente la economía campesina.‖202

En la misma línea es posible también citar a Warman, quien señala que ―Los sistemas
empresarial y campesino son complementarios. Entre ellos se establece una relación simbiótica, de mutua dependencia, aunque ésta sea de carácter injusto y asimétrico. Empresa y campesino son parte de otro sistema mayor, en nuestro caso, el del subdesarrollo capitalista dependiente (...) El campesino y la empresa son sistemas de producción diferentes. Cada uno de ellos tiene sus propias bases y límites fuera de los cuales se torna inoperante. Contrariamente a lo que se opina con certeza absoluta, estos sistemas no son formas sucesivas y obligadas de evolución, una más primitiva y la otra más avanzada, sino que son, en el tercer mundo, desarrollos contemporáneos y complementarios que se ajustan y modifican mutuamente.‖203

201 202

A. de Janvry y L. A. Crouch, citados en: Heynig, Klaus. Op. Cit. Stavenhagen, R. ―Capitalismo y campesinado en el desarrollo agrario‖ Citado en: Heynig, Klaus Op. Cit. P. 134. 203 Warman, A. ―Los campesinos hijos predilectos del régimen‖ Citado en: CEPAL. Op. Cit. P.57.

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Como antes se dijo, las posturas campesinistas se nutren de distintas líneas teóricas, en su mayor parte materialistas (materialismo histórico, materialismo cultural), aunque, como veremos, tampoco escapa en algunos autores la influencia de explicaciones idealistas –particularmente culturalistas-. La influencia de Marx es patente en el uso, por variados autores de esta postura, del concepto de modo de producción. La influencia de Kautsky también es notable en alusiones al comportamiento cíclico de la relación entre pequeños y grandes productores en función de los requerimientos del sistema imperante. Pero la influencia sustancial en esta corriente es la de Chayanov y su explicación de la perdurabilidad campesina y de la posibilidad de resistencia de la lógica particular del campesinado. Una de las posturas preponderantes dentro de los campesinistas guarda relación con el fin político asignado al campesinado. Se trata de los resabios de la discusión existente entre ―populistas‖ y marxistas en la Rusia prerrevolucionaria, llevada al contexto de los países periféricos o del, ahora, ―tercer mundo‖. Muchos autores campesinistas perciben la persistencia campesina como una muestra del potencial revolucionario de esta clase, disputando los planteamientos sobre la ―deseabilidad‖ de una modernización que desintegra la economía campesina y la ―comunidad rural‖, viendo al campesinado como una fuerza anticapitalista, con potencial revolucionario. Las diferencias, en tanto el fin político es el socialismo, están en el diagnóstico acerca del comportamiento y dinámica del campesinado en dicho contexto, mientras que por su parte, también es posible encontrar una ―utopía campesina‖ como la expresada en trabajos políticos de Chayanov, más cercana a los planteamientos anarquistas. De esta forma, desde los planteamientos descampesinistas, se tachó a los campesinistas de ―populistas‖. Sin embargo, debemos reconocer diferencias importantes. Los postulados campesinistas son los que predicen la perdurabilidad del campesinado y no necesariamente los que abogan por su persistencia. Esto es así pese a que, sin lugar a dudas y por razones evidentes, muchos campesinistas aboguen en efecto por políticas que impidan la descampesinización o que incluso promuevan la campesinización. Ahora bien, y por esta misma razón, la heterogeneidad al interior de este grupo ―campesinista‖ –por cierto se trata sólo de una categoría analítica para esquematizar la discusión- rebela una multitud de tendencias políticas y vertientes teóricas que se mezclan en el debate.

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Así podemos hablar no sólo de marxo-campesinistas y campesinistas ―a secas‖ -como lo hace Schejtman- o de campesinistas ―chayanovistas‖, o bien, los que sólo abogan por una superioridad, en términos macroeconómicos, del campesinado –como lo hacen A. de Janvry y L. A. Crouch204- la tendencia finalmente se diluye en distintas vertientes del pensamiento, al punto de que podemos reconocer en décadas posteriores a la de 1970 ―campesinistas culturalistas‖ cuya explicación del fenómeno de la persistencia radica en factores culturales como la existencia de un ―corpus de conocimiento campesino‖205 o la resistencia cultural de una ―identidad campesina‖ o de la comunidad. En el último tiempo también es posible encontrar una serie de posturas que rescatan los planteamientos campesinistas anteriormente revisados y que se relacionan con movimientos ecologistas, como es el caso del enfoque de la ―agroecología‖ que, desde una mirada mucho más instrumental, valora del campesinado su ―sustentabilidad ecológica‖, y en consecuencia, aboga por su persistencia. Regresando a la discusión, el otro polo del debate es el representado por las posturas descampesinistas. Para esta postura el campesinado se encuentra en vías de desaparecer. Dicha eliminación a manos del capitalismo supone la transformación de los campesinos en proletariado. En palabras de Bartra ―la relación estructural de la pequeña economía campesina con la gran empresa
capitalista conlleva inevitablemente la desintegración, pauperización y proletarización de la primera‖206

El

supuesto que está tras esta postura es que el avance del capitalismo destruye inevitablemente toda forma no capitalista. Por esto, para los autores descampesinistas las estrategias destinadas a fortalecer el campesinado, no pueden frenar el proceso de descomposición. Al respecto Feder concluye: ―la regeneración o surgimiento del campesinado en el sistema capitalista es un mito romántico; la
expansión capitalista hasta el último rincón del sector rural de los países subdesarrollados, bajo la iniciativa y el dominio extranjero, debe concluir inevitablemente en el desplazamiento de los campesinos y los asalariados‖
207

De esta forma, todos los movimientos y políticas destinados a fortalecer la economía campesina son catalogados desde esta postura como conservadores y ahistóricos.

204 205

Citados en Heynig, Klaus. Op. Cit. El concepto de ―corpus de conocimiento campesino‖ es definido, entre otros autores, por Rafael Barahona. En palabras de este autor: ―considero seriamente que a partir del examen de la asociación entre conocimiento y campesino se facilita la comprensión de un ser campesino no sólo más ―completo‖ sino más articulado, con mayores proyecciones hacia la sociedad y hacia la naturaleza. Este procedimiento analítico se inicia poniendo de relieve aquello que es realmente infaltable en la condición campesina: las relaciones sui generis que el campesino tiene con el conocimiento y cómo lo usa; conocimiento sin el cual el sujeto campesino no existiría, no poseería condición de campesino ni podría incorporarse a la sociedad.‖ Baraona, Rafael. ―Conocimiento campesino y sujeto social campesino‖, en: La producción de conocimiento en el medio campesino Gonzalo Tapia Editor. PIIE, Santiago, Chile, 1987. P.31. 206 Bartra, R.‖Estructura agraria y clases sociales en México‖ Citado en: Heynig, Klaus. Op. Cit. P.135. 207 Feder, E. ―Campesinistas y descampesinistas: tres enfoques divergentes (no incompatibles) sobre la destrucción del campesinado‖ Citado en: Heynig, Klaus. Op. Cit P.135 y 136.

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El debate entre campesinistas y descampesinistas en general muestra una gran diversidad política, más allá de las vertientes teóricas que lo nutren. Tal como señala Warman: ―La vía
capitalista no sólo ha sido defendida por la derecha, como sería evidente y natural, sino que a veces ha sido tomada por posiciones de izquierda; y al revés: la ruta campesina, supuestamente radicada en la izquierda, también ha sido adoptada por reaccionarios y conservadores‖
208

Por lo mismo, se trata de un debate muy difícil de

presentar en términos esquemáticos sin caer en reducciones un tanto burdas como en las que, sin lugar a dudas, se ha caído a lo largo de estas páginas. El hecho es que posiciones que podrían parecer opuestas, logran compatibilizarse, a la vez que tendencias muchas veces catalogadas bajo la misma categoría derivan en posturas irreconciliables. Como veremos más adelante, esta confusión de posturas proporciona un marco ideal para la instrumentalización ideológica de discursos surgidos en otros contextos y con fines distintos a los de sus nuevos ―reivindicadores‖. Así, surgieron también posiciones intermedias en el debate, que cuestionan tanto el fortalecimiento de la economía campesina en su forma ―pura‖209, como la tesis de una proletarización total. Se trata de posturas que ponen el acento en procesos de proletarización ―a medias‖, o en la ―semiproletarización‖. En este sentido, se hace referencia a una situación en que algunos miembros de la familia venden mano de obra pero se conserva el predio propio que continúa proveyendo una base de subsistencia. Muchos autores aceptaron el concepto de ―semiproletarización‖, sin embargo los campesinistas reclaman a los ―semiproletarizados‖ como parte del campesinado, mientras que los descampesinistas los ven como una forma transicional, desde el campesinado al proletariado. Al final del próximo capitulo (I.7.4) se señala la postura adoptada a este respeto en esta investigación. En consecuencia con la hipótesis de la presente tesis, parece pertinente ahora analizar con mayor detención las implicancias de estas distintas posturas y sus alcances frente al fenómeno que en particular se quiere analizar. De esta forma, se rescatan aquí distintos elementos de las posturas campesinistas que recurren a explicaciones estructurales, pero dentro de un contexto explicativo más amplio que termina subordinándolas a lo que se ha denominado como posturas descampesinistas. La persistencia del campesinado frente a su contacto con el capitalismo es un fenómeno innegable, así como lo es la existencia de procesos de descampesinización. Sin embargo, se postula aquí que la persistencia del campesinado -y sobre todo de formas

208 209

Warman, A. ―Desarrollo capitalista o campesino en el campo mexicano‖ Citado en: Heynig, Klaus. Op. Cit. P.136. Por economías campesinas ―puras‖, se hace referencia a economías campesinas que no venden trabajo asalariado a empresas de tipo capitalista.

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―transicionales‖ de éste- en la actualidad no responde a un proceso de resistencia interna basado – siguiendo a Chayanov- en la ―lógica particular campesina‖, sino sería consecuencia de un grado de funcionalidad de las formas de producción campesinas y semiproletarias en ciertas etapas de la expansión capitalista. Así, como algunos campesinistas, creemos que en algunos contextos particulares, el campesinado –o formas transicionales de éste- es funcional al capitalismo, pero a diferencia de los campesinistas, no creemos que esto implique que pueda existir una ―vía campesina‖ ni que por lo mismo estos existan siempre junto al capitalismo y que por tanto su fin sea el del capitalismo mismo. 210 Así, en determinadas etapas de la expansión capitalista en un proceso mundial, algunos elementos de la producción campesina pueden ser funcionales al sistema, en la medida que contribuye a la expansión del capital. Un mecanismo por medio de cual se podría generar esta coexistencia dice relación con la facultad de la producción, de las formas ―transicionales‖ del campesinado, de poder solventar un nivel relativo de auto-reproducción de la fuerza de trabajo, permitiendo al capital pagar salarios por debajo del nivel de subsistencia mínimo cuando las unidades comienzan a vender mano de obra y se transforman en semiproletarias, a diferencia de lo que debe pagarse a una fuerza de trabajo que no tiene capacidad alguna de auto-reproducirse. Así, resulta comprensible que muchas de las unidades domésticas que desde distintos sectores han sido definidas como campesinas, conserven esos elementos propios de la economía campesina que son funcionales al sistema, al integrarse al mercado de trabajo capitalista. De esta forma, se explica -en parte- la actual existencia ―campesinado‖, o más correctamente dicho, formas transicionales de éste o semiproletarias, sin implicar la idea de resistencia, y sin que se falsee el postulado básico planteado por Lenin, en la medida en que la relación capitalistacampesino persiste sólo en ciertas etapas de la expansión capitalista –proceso que es lento- lo que implica que la persistencia del campesinado depende del proceso histórico del capitalismo en una región que es parte de un ―sistema-mundo‖, y no de la resistencia de los campesinos. Ahora bien, como se explicará más adelante, esta situación la permiten, sin lugar a dudas, características que son propias de la producción campesina, pero asimismo, se trata de un proceso en el que

210

En este sentido coincidimos con Raúl Brignol y Jaime ―…el campesinado en la región –América Latina- tiene muchas posibilidades de seguir manteniéndose por largo tiempo como una forma importante de producción agrícola. Su lógica de funcionamiento y las necesidades del capitalismo periférico se complementan de manera tal que, toda vez que el campesinado siga contribuyendo a solucionar o minimizar problemas de la expansión del capital, éste último, que en buena forma depende de aquella forma no capitalista de producción, le asegura a través del Estado que los capitales individuales no lo destruyan. En este contexto, el destino histórico del campesinado latinoamericano sería aparentemente continuar sirviendo de complemento a la expansión del capital, mientras no se pase a otra etapa del desarrollo capitalista.‖ Brignol, Raúl; Crispi Jaime. ―El Campesinado en América Latina. Una aproximación teórica‖ REVISTA DE LA CEPAL Nº 16. Santiago, 1982. P. 153.

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participan múltiples factores, muchos de ellos externos al campesinado, de carácter estructural, principalmente económicos, pero también políticos, sociales, ideológicos y culturales. En la presente tesis se pretende ahondar en la forma en que se produce esa transformación, en la incidencia de esos distintos factores, y como ya lo hemos dicho, en la importancia de elementos ideológicos que podrían contener o favorecer la trasformación. De esta manera, terminamos esta revisión sobre el debate agrario tomando una postura que podría ser catalogada como descampesinista. A lo largo de las páginas precedentes se pasó revista, aunque de forma muy general, a buena parte de las grandes líneas de investigación mediante las cuales se ha abordado el tema de los campesinos y sus transformaciones. Muchas investigaciones dan respuesta a preguntas sobre los distintos factores que inciden en los procesos de transformación de estas economías, pero mayores referencias al rol de la ideología en este tipo de procesos, aunque no son totalmente inexistentes, distan de ser comunes. La presente tesis apunta a cubrir este relativo ―déficit‖, sin pasar por alto la complejidad de los múltiples factores determinantes del proceso. En las siguientes páginas revisaremos, primero, modelos que explican el funcionamiento del actual sistema mundial y su economía, en donde se insertan las economías campesinas, a fin de condensar finalmente la postura teórica que hace de marco de la presente investigación en lo que refiere a este tema. Posteriormente, revisaremos el concepto de ideología y el conjunto de ideas que, a lo largo de la historia del sistema-mundo actual, han acompañado y potenciado los procesos de transformación como el que aquí estudiamos.

104

- I.7. –El sistema mundial: Marcos amplios para comprender la dinámica del campesinado en el capitalismo.
―Hace falta ver las cosas en grande, porque si no,
¿para qué sirve entonces la historia?‖
211

Fernand Braudel.

En el presente apartado se intenta dar cuenta de marcos explicativos generales que permitan comprender los procesos de transformación del agro en general y del campesinado en particular, tomando en consideración las dinámicas históricas del sistema en que las economías familiares –campesinas, semiproletarias, en transformación- se insertan: el capitalismo mundial. Para comprender estas dinámicas mundiales, el concepto de ―sistema mundial‖ es fundamental. El concepto de sistema mundial existe aproximadamente desde la década de 1960, pero en momentos posteriores ha sufrido reelaboraciones y sobre todo –como señala Thetonio Dos Santos212- un posicionamiento teórico más importante que en el pasado. En esta elaboración existen varias fuentes. Dos Santos destaca tres de éstas: por un lado, el grupo de Immanuel Wallerstein, que se concentra en la temática de los siclos largos a la manera de Braudel, centrándose en el ―capitalismo histórico‖: no se piensa el capitalismo sólo como concepto abstracto, sino como proceso histórico, y en efecto, para este planteamiento existe una cierta identificación entre el propio concepto de capitalismo y el de sistema mundial, en la medida en que el capitalismo es el fundamento del sistema mundial. Según la visión de Braudel -en cierta forma y hasta cierto punto ―padre‖ de esta escuela- existían sistemas-mundo que no ocupaban todo el planeta y que coexistían en espacios distintos. La diferencia que el capitalismo produjo fue que se constituyó como sistema mundial. Por otro lado, otra de las fuentes de elaboración del concepto de sistema mundial fue la línea que sigue Samir Amín, desde Africa, que también desarrolla esta temática, pero da más énfasis a los problemas de la evolución del Tercer Mundo en general. Y por ultimo, el otro grupo que desarrolló este concepto fue el del Centro de Estudios Económicos que dirigió Dos Santos en Chile hasta 1973, junto a André Gunder Frank, Ruy Mauro Marini, entre otros, en el contexto de la llamada teoría de la dependencia. Si bien, en las
211

Fernand Braudel, Carta enviada desde la ciudad de Maguncia (15 de febrero de 1941) Citado en: Aguirre, Carlos Antonio La historiografía en el siglo XX. Montesinos, Barcelona, 2004. Extracto en Internet en: http://www.lainsignia.org/2005/abril/cul_052.htm (s/n/p) 212 Dos Santos, Theotonio ―La teoría de la dependencia y el sistema mundial‖ Entrevista realizada en el Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México, concedida a la politóloga argentina Karina Moreno y al economista mexicano José Guadalupe Gandarilla Salgado. Disponible en Internet en: http://www.herramienta.com.ar/varios/8/8-7.html#santos (s/n/p)

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formulaciones de este último grupo se daba importancia a los estudios sistemáticos de la economía mundial, se influenció mayormente por la presión de los acontecimientos y se dedicó a trabajar temas más puntuales de Latinoamérica en particular. El objetivo de esta línea de trabajo fue estudiar la economía mundial como un todo, un modo de producción capitalista, pero con tres formaciones sociales: la del capitalismo contemporáneo, el socialismo y los países de las economías dependientes. Muchos de los planteamientos de los teóricos de la dependencia fueron pioneros en la materia y son retomados en incorporados por autores como Wallerstein en trabajos más recientes. En las siguientes páginas se presentarán dos elaboraciones teóricas que han descrito e intentado explicar la dinámica mundial de la economía capitalista: La teoría de la dependencia, de raigambre latinoamericana y la teoría del sistema-mundo, expuesta por Immanuel Wallerstein. Luego, se intentará efectuar una comparación entre amabas concepciones, para luego posicionar al campesinado y los procesos de desruralización, descampesinización y la diferenciación en las dinámicas globales que presentan estas formulaciones teóricas. I.7.1. - Las formulaciones de la dependencia. I.7.1.1 Antecedentes generales de las formulaciones de la dependencia Las formulaciones de la dependencia surgieron a mediados de la década de 1960 y se desarrollaron principalmente durante los años 70’. En términos generales, hablamos de una corriente de pensamiento latinoamericana que pretende estudiar las raíces del desarrollo del capitalismo, el ―subdesarrollo‖ y el ―atraso‖, a fin de discutir y destacar los mecanismos de superación frente a estas problemáticas.213 En sus primeros planteamientos –principalmente asociados a Raúl Presbish y otros autores de la CEPAL- las formulaciones de la dependencia propusieron que el subdesarrollo de América Latina radicaba en una situación de intercambio desigual entre los países centrales –Europa y Estados Unidos- y América Latina –y los países subdesarrollados en general-. La especialización inducida de los países latinoamericanos en la producción de materias primas y productos agrícolas sitúa a éstos en una posición de dependencia
213

Sotelo, Adrián. ―Dependencia y sistema mundial: ¿convergencia o divergencia? Contribución al debate sobre la teoría marxista de la dependencia en el siglo XXI‖, revista Da Sociedade Brasileira de Economia Politica n. 17, Río de Janeiro, diciembre de 2005, pp. 72-91. Versión en Internet en: http://www.redem.buap.mx/acrobat/adrian28.pdf#search=%22%22teor%C3%ADa%20de%20la%20dependencia%22% 20%22

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frente a las potencias compradoras de estos productos, escenario que con el tiempo se va agravando debido a esta desventaja en los ―términos de intercambio‖. De esta forma, los países centrales van enriqueciéndose, a la vez que consumen cada vez menos porción de productos agrícolas, mientras que la presión sindical hace aumentar los precios de los productos manufacturados, con lo cual, los términos del intercambio se agravan cada vez más.214 Como se mencionó brevemente en el capítulo anterior, por lo general se reconocen dos corrientes de la dependencia. La primera –la estructuralista- postula el concepto de dependencia como coyuntural, es decir, que ésta puede ser superada dentro del marco del capitalismo. A esta corriente pertenecen las primeras formulaciones –como las del ya mencionado Raúl Presbish- y las de la mayoría de los autores cepalianos215 –en particular Fernando Henrique Cardoso216 y su escuela-. La segunda corriente es la de la ―teoría marxista de la dependencia‖, sobre la cual también nos referimos brevemente en un apartado anterior. Según señala Adrián Sotelo 217, los puntos más destacables que distinguen estas dos corriente son los siguientes: Primero, los autores cepalianos, a diferencia de los marxistas, hablan de un ―enfoque‖ de la dependencia, negando de esta forma la existencia de una ―teoría‖, mientras por su parte, los marxistas, señalan que lo que existe es un esbozo de algo que tiene el potencial para convertirse en teoría, intentando, en consecuencia, aportar elementos para su construcción.218 Segundo, para los autores de la vertiente marxista, la dependencia es de naturaleza estructural, es inherente a la expansión mundial del capitalismo, por lo que sólo puede ser superada mediante la abolición de dicho sistema. Y la tercera diferencia hace alusión a las matrices teóricas; como su nombre lo indica, la corriente marxista utiliza el instrumental teórico-metodológico del marxismo, mientras que la corriente estructuralista utiliza un método histórico-estructural y una tipología de inspiración weberiana.219 En general, los autores estructuralistas le atribuyen predominio a lo político, es decir, a los sistemas de dominación y poder, y a las clases sociales como factores centrales en el análisis de la dependencia, dándole menos importancia a los elementos económicos planteados por el pensamiento marxista. Así, en las conclusiones de su libro, Cardoso y Faletto220 escriben: ―...desde
214 215

Molina, José Luis. Op. Cit. Pertenecientes a la CEPAL 216 Cardoso, Fernando Henrique; Faletto, Enzo. Dependencia y desarrollo en América Latina. Ensayo de interpretación sociológica. Siglo XXI editores Argentina, Buenos Aires, 2005. 217 Sotelo, Adrián. Op. Cit. 218 Al respecto, Ruy Mauro Marini señala que su trabajo ―Dialéctica de la dependencia‖ es un esbozo para elaborar una teoría de la dependencia. 219 Sotelo, Adrián. Op. Cit. 220 Cardoso, Fernando Henrique; Faletto, Enzo. Op. Cit.

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el punto de vista metodológico, el esfuerzo principal llevado a cabo en este libro fue reconsiderar los problemas del ―desarrollo económico‖ a partir de una perspectiva de interpretación que insiste en la naturaleza política de los procesos de transformación económica.‖221

Pasemos ahora a revisar con mayor profundidad la corriente marxista. I.7.1.2 La teoría marxista de la dependencia Vania Bambira222 propone seis aspectos que influyeron en la formación de la teoría marxista de la dependencia. Estos son: a) Los análisis de Marx y Engels sobre la cuestión colonial. b) La polémica de los socialdemócratas rusos y del mismo Lenin con los populistas en Rusia. c) La teoría del imperialismo y sus alcances en la cuestión colonial en los escritos de Hilferding, Rosa Luxemburgo y Lenin. d) La polémica al interior del Segundo Congreso de la Comintern sobre las tesis de la cuestión colonial. e) La aplicación creadora del pensamiento de Mao Tse Tung y, por ende, de la experiencia de la revolución socialista de China después de 1949. f) Por último, la obra de Paul Baran escrita en los años cincuenta sobre el problema del "subdesarrollo" sería otra gran fuente de influencia. Sotelo, en el artículo ya citado, agrega la influencia del debate con las tesis levantadas por los partidos comunistas latinoamericanos y las tesis de la CEPAL, alrededor del teorema ―centro-periferia‖. En efecto, las definiciones de dependencia de los autores marxistas toman en consideración varios de estos elementos e influencias. Para Ruy Mauro Marini la dependencia es:
―...una relación de subordinación entre naciones formalmente independientes, en cuyo marco las relaciones de producción de las naciones subordinadas son modificadas o recreadas para asegurar la reproducción ampliada de la dependencia. El fruto de la dependencia no puede ser por ende sino más dependencia, y su liquidación supone necesariamente la supresión de las relaciones de producción que ella involucra‖223

Por su parte, Theotonio Dos Santos escribe:
―La dependencia es una situación donde la economía de cierto grupo de países está condicionada por el desarrollo y expansión de otra economía, a la cual se somete aquella. La relación de interdependencia establecida por dos o más economías, y por éstas y el comercio mundial, adopta la forma de dependencia cuando algunos países (los
221 222

Ibíd. P. 161. Bambira, Vania ―Teoría de la dependencia: una anticrítica‖, Era, México, 1978. Citada en: Sotelo, Adrián. Op. Cit. 223 Marini, Ruy Mauro. Dialéctica de la dependencia. CESO (Centro de estudios socio-económicos, Facultad de Ciencias Económicas, Universidad de Chile.) Documento de trabajo. Santiago de Chile, 1972. P. 3 y 4.

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dominantes) pueden expandirse y autoimpulsarse, en tanto que otros (los dependientes) sólo pueden hacerlo como reflejo de esa expansión, que puede influir positiva o negativamente en su desarrollo inmediato. De cualquier manera, la situación básica de dependencia lleva a los países dependientes a una situación global que los mantiene atrasados y bajo la explotación de los países dominantes.‖224

De esta forma, y con base en estas definiciones, podríamos decir junto con Sotelo que ―...el
objetivo de la teoría marxista de la dependencia es la formación económico-social latinoamericana a partir de su integración subordinada a la economía capitalista mundial‖225.

De esta manera, se abarca históricamente,

desde el periodo colonial y la pos-independencia, hasta el periodo en que la economía fundamentalmente exportadora de materias primas da el paso a la formación de una economía industrial capitalista dependiente en Latinoamérica. Así, para analizar las formaciones sociales latinoamericanas la teoría marxista de la dependencia ―...parte de la circulación mundial del capital; del ciclo del capital dinero y el capital mercantil
para, posteriormente, abordar la esfera de la producción interna de los países dependientes y, en seguida, plantear el problema de la formación de sus propias esferas de circulación y realización en el plano de la economía interna. Como resultado de la unificación de ambos procedimientos, es posible abordar las situaciones concretas de dependencia y los fenómenos sociales y políticos de allí derivados.‖226

Ruy Mauro Marini contribuye con un elemento muy importante en el análisis de la dependencia; señala que en las economías dependientes, al interior de la esfera de la producción, existe un ―régimen de superexplotación del trabajo‖ que se configura como una ley de movimiento propia del capitalismo dependiente: los países dependientes compensan las pérdidas generadas por el intercambio desigual, no aumentando la plusvalía relativa –es decir, la productividad del trabajo- sino la plusvalía absoluta, es decir, aumentando la explotación del trabajador y su jornada de trabajo.227 En la siguiente cita Marini lo explica:

224

Dos Santos, Theotonio. Dependencia y cambio social. Amorrortu, Buenos Aires, 1974. P. 42. Citado En: Sotelo Adrián. Op. Cit. P. 5. 225 Sotelo, Adrián. Op. Cit. P. 5. 226 Ibíd. P. 6. 227 En términos muy generales, el concepto de plusvalía –para Marx- es el valor que crea el trabajo no pagado del obrero asalariado, por sobre el valor de su fuerza de trabajo, del cual el capitalista se apropia gratuitamente. En cuanto a la distinción entre plusvalía relativa y plusvalía absoluta, Marx señala: ―La producción de plusvalía absoluta se consigue prolongando la jornada de trabajo más allá del punto en que el obrero se limita a producir un equivalente del valor de su fuerza de trabajo y haciendo que este plustrabajo se lo apropie el capital. La producción de plusvalía absoluta es la base general sobre que descansa el sistema capitalista y el punto de arranque para la producción de plusvalía relativa. En ésta, la jornada de trabajo aparece desdoblada de antemano en dos segmentos: trabajo necesario y trabajo excedente. Para prolongar el segundo se acorta el primero mediante una serie de métodos, con ayuda de los cuales se consigue producir en menos tiempo el equivalente del salario. La producción de plusvalía absoluta gira toda ella en torno a la duración de la jornada de trabajo; la plusvalía relativa revoluciona desde los cimientos hasta el remate los procesos técnico del trabajo y las agrupaciones sociales.‖ Marx, Carlos. El Capital. Tomo I. Op. Cit. P. 426.

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―Lo que aparece, pues, claramente es que las naciones desfavorecidas por el intercambio desigual no buscan tanto corregir el desequilibrio entre los precios y el valor de sus mercancías exportadas (lo que implicaría un esfuerzo redoblado para aumentar la capacidad productiva del trabajo), sino más bien compensar la pérdida de ingresos generados por el comercio internacional, a través del recurso a una mayor explotación del trabajador (...) el problema que plantea el intercambio desigual para América Latina no es precisamente el de contrarrestar la transferencia de valor que él implica, sino más bien el de compensar una pérdida de plusvalía, y que, incapaz de impedirla al nivel de las relaciones de mercado, la reacción de la economía dependiente es a compensarla en el plano de la producción interna. El aumento de la intensidad del trabajo aparece, en esta perspectiva, como un aumento de plusvalía, logrado a través de una mayor explotación del trabajador y no del incremento de su capacidad productiva.‖ 228

La incorporación de este elemento a la teoría de la dependencia –la explotación del trabajo mediante el aumento de la plusvalía absoluta- parece contrarrestar la opinión que pocos años más tarde (1975) realizo Meillassoux respecto -al parecer- a los teóricos de la dependencia. Meillassoux cuestiona el hecho de darle al intercambio un papel central en la explicación del desarrollo y subdesarrollo, sin embargo, Marini advirtió antes esta flaqueza de las formulaciones de la dependencia, que venía arrastrándose desde el trabajo de Raúl Presbish, y que desconocía la ―teoría del valor trabajo‖229 presente los trabajos de Marx. En palabras de Meillassoux:
―Muchos estudios recientes consagrados al subdesarrollo por autores considerados marxistas, se refieren más al intercambio desigual que a la explotación del trabajo. Sin embargo, al menos que admitamos como los clásicos que el intercambio crea el valor, el enriquecimiento de los países imperialistas sólo puede provenir de la explotación de los trabajadores en dichos países y no del comercio internacional‖ 230

Por tanto, con lo expresado en la primera oración de la cita –junto con Marini- estamos de acuerdo, sin embargo, seguido a esto, Meillassoux parece desconocer que la riqueza de los ―países imperialistas‖ puede provenir, como bien señala, de la explotación de los trabajadores, pero no sólo de los de ―dichos países‖ sino también –y quizás más- de la de los países ―subdesarrollados‖. En este caso, es correcto que el comercio internacional no es el creador de la riqueza de los ―países imperialistas‖, pero si es uno de los vehículos para trasladar la plusvalía generada en los países subdesarrollados a los países que concentran el capital, y esto último Meillassoux lo desconoce al no mencionar que la riqueza de los países centrales es el producto de la explotación del trabajo no sólo en esos países.
228

Marini, Ruy Mauro. Op. Cit. P. 11. A muy grosso modo, se puede señalar que se ha denominado como ―teoría del valor trabajo‖ a todos aquellos planteamientos que consideran que el valor de las mercancías es creado por el trabajo y no por el intercambio. 230 Meillassoux, Claude. Op. Cit. P. 131. (la negrilla no es parte del original)
229

110

Continuando con Marini, la situación histórica de extracción de plusvalía desde el exterior, posiciona a América Latina, desde su ingreso al mercado mundial, como una economía dependiente. Pero luego de los procesos de industrialización impulsados por los Estados y la importación del capital para tales fines, la situación no cambia en forma sustancial, pues, según señala Marini, esta industrialización corresponde a una nueva división internacional del trabajo, en donde se transfiere a los países dependientes las etapas inferiores de la producción industrial, reservándose a los países centrales las etapas avanzadas y el monopolio de la tecnología correspondiente. Los procesos tienden así a realizarse sobre la utilización de más mano de obra y menos tecnología, y por lo tanto, la acumulación sigue dependiendo del aumento de la extracción de plusvalía absoluta, y por tanto, de la superexplotación del trabajador. Respecto de esta última etapa231 de una América Latina en industrialización, Theodonio Dos Santos232 señala que existe una ―nueva dependencia‖, también basado en la idea de una nueva división del trabajo internacional ocurrida desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Desde ese momento, la economía mundial, en el bloque capitalista, vivió una fuerte integración, fundada en el capital norteamericano que reorganizó la economía europea y se expandió a Asia, Oriente Medio y América Latina principalmente. Dos Santos sostiene mediante datos estadísticos que, desde la década de 1950, los capitales norteamericanos tienen un continuo aumento en Latinoamérica, pero junto con ello cambia el carácter del capital extranjero, antes invertido principalmente en la producción minera y agrícola, y secundariamente en la modernización de infraestructura como ferrocarriles, puertos y otros medios de comunicación que favorecían el carácter exportador de las economías de la región. La nueva predominancia de las inversiones en el sector industrial –y este es el nuevo carácter de la inversión extranjera- señala, para Dos Santos, esta ―nueva‖ división internacional del trabajo, y es en este hecho que radica el nuevo carácter de la dependencia latinoamericana. El capital extranjero formó filiales de grandes corporaciones norteamericanas y europeas en América Latina, las que se conducen con parámetros monopólicos, amparadas por las medidas proteccionistas que los Estados mantuvieron

231

Es conveniente no olvidar que los trabajos de estos autores -tanto el de Marini como el de Dos Santos- fueron elaborados a fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, cuando la política económica de los distintos países de la región se caracterizaba por un proteccionismo a la industria nacional, fundamentado en las propuestas de los autores del ―enfoque estructuralista‖ del desarrollismo. Se trata de un momento previo a la apertura de las economías latinoamericanas, a las rebajas arancelarias y a la política económica neoliberal en general que comenzó a implantarse desde la década de 1980 y que predomina hasta el día de hoy en el continente. 232 Dos Santos, Theotonio ―El nuevo carácter de la dependencia‖ En: Dos Santos, T.; Vasconi, T.; Kaplan, M.; Jaguaribe, H. La crisis del desarrollismo y la nueva dependencia. Moncloa-Campodónico Editores, Lima, 1969.

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hasta hace un par de décadas, lo que les permitió ampliar sus ganancias sin recurrir a nuevos mercados, lo que a su vez, disminuyó el impacto ―desarrollista‖ de las empresas. De esta forma, se produce una contradicción entre la necesidad del sistema capitalista en su conjunto de ampliar los mercados para permitir el aumento de las inversiones, y los intereses inmediatos de las unidades económicas capitalistas en aumentar sus lucros ampliando el dominio sobre el mercado existente. Para Dos Santos, se trata de un fenómeno ideológico, pues, pese al interés de las grandes empresas por terminar con el dominio oligárquico en el campo de esos años, y sustituirlo por una agricultura capitalista moderna, terminaron por aliarse al latifundio tradicional a fin de aprovechar las condiciones de bajos salarios y servirse de la mano de obra barata. Por esta razón, el énfasis en la reforma agraria de la década de 1960 se transforma en un interés por la creación de un mercado común latinoamericano. De esta forma, las antiguas economías, cuya dependencia radicaba en su carácter exportador, incorporan ahora una dimensión de dependencia interna.
―Con el desarrollo de la industrialización en los países subdesarrollados, la producción comienza a destinarse, en escala cada vez mayor, al mercado interno. De ahí nacerán las esperanzas en el cambio del centro decisiones económicas hacia dentro de esas economías; pero, como esa industrialización se hace basada en el capital extranjero, éste se adueña del sector más avanzado de la economía y cierra, cada vez más fuertemente, sus cadenas sobre dichas economías, haciéndolas más dependientes.‖233

Por el momento, sólo se tratará hasta este punto la teoría de la dependencia. Más adelante, se regresará brevemente sobre ella al establecer comparaciones entre ésta y la línea de pensamiento que a continuación, de forma muy general, se expondrá: la teoría del sistema-mundo de Immanuel Wallerstein. De este cruce, saldrán elementos fundamentales, contenidos en la hipótesis de investigación y esenciales para el análisis que la presente tesis persigue, que posicionan el tema de la transformación del mundo campesino en una dinámica más amplia, a la luz de la cual se orienta el eje de este estudio. I.7.2. - El sistema-mundo capitalista De acuerdo a la hipótesis de investigación planteada, la comprensión del sistema-mundo en el que los procesos estudiados se insertan, es fundamental. Pasamos ahora a revisar un sistema explicativo que tendrá un rol central en el análisis que la presente tesis persigue: la teoría del sistema-mundo de Immanuel Wallerstein.

233

Ibíd. P. 23.

112

I.7.2.1 Aspectos de método en el análisis del sistema-mundo capitalista Immanuel Wallerstein propone un sistema de análisis que se constituye como una protesta contra la estructura y supuestos de la investigación que -en las ciencias sociales y la historiografíase han impulsado desde mediados del siglo XIX y que persisten hasta la actualidad. Para comprender el análisis que el autor realiza sobre el capitalismo histórico es necesario dar cuenta -en este caso a muy grosso modo- de la postura teórico-metodológica que hay tras lo que el autor llama ―el análisis de los sistemas mundiales‖. El ―análisis de los sistemas mundiales‖ refiere a la óptica teórico-metodológica propuesta por Wallerstein para analizar de forma amplia los distintos sistemas históricos, entre ellos, el capitalismo histórico. Se trata de una óptica cuyo marco teórico se encuentra en una combinación de la teoría marxista y los postulados del historiador francés Fernand Braudel. Este análisis supone una serie de cuestionamientos al modo en que se han desarrollado las ciencias sociales y la historiografía, y en consecuencia, critica una serie de supuestos que han estado presentes de forma apriorística en éstas. A continuación se revisara, de modo muy general, algunos de estos supuestos y la propuesta del autor frente a estos. El primero de los supuestos implícitos que critica Wallerstein es el siguiente: ―Las ciencias
sociales están constituidas por determinadas disciplinas que son agrupaciones intelectualmente coherentes de objetos de estudio distintos entre sí.‖
234

Históricamente, esta división proviene de la ideología liberal

dominante en el siglo XIX, la cual sostenía que el Estado y el mercado; la política y la economía, eran dominios separados, autónomos y con sus reglas particulares. Las realidades que aparentemente no tenían cabida ni en un dominio ni en otro, fueron situadas en un ―cajón de sastre residual‖ al que se le dio el nombre de sociología. Finalmente, al estudio de los pueblos que estaban fuera del ámbito del mundo civilizado, ya que requería reglas especiales y formación especial- se le dio el nombre de antropología. De esta forma aparecen las cuatro disciplinas tradicionales de las ciencias sociales. El análisis de los sistemas mundiales propone que no hay razones ni criterios claros para efectuar una separación entre estas cuatro disciplinas. Todos los criterios –nivel de análisis, objeto de estudio, métodos, supuestos teóricos- carecen de validez

234

Wallerstein, Immanuel ―Análisis de los sistemas mundiales‖ En: Giddens, Anthony; Turner, Jonatahn Comp. La teoría social hoy. Alianza Universidad, México. 1998. P. 399.

113

práctica y se conforman como un impedimento al conocimiento. Esto explica el continuo solapamiento existente entre las disciplinas. La tesis del autor frente a esto es que las tres supuestas áreas de acción humana colectiva –la económica, la política y la socio-cultural- no son áreas de acción social, dado que no tienen una lógica independiente, y la interacción de imposiciones, opciones, decisiones, normas y ―racionalidades‖ es a tal nivel, que ningún modelo útil puede aislar factores de acuerdo a estas categorías, manejando sólo un tipo de variable y manteniendo el resto como implícitas constantes. Otro supuesto es el siguiente: ―La historia es el estudio y la explicación de lo particular tal como ha
sucedido realmente en el pasado. La ciencia social es la formulación del conjunto universal de reglas que explican la conducta humana.‖235

Esta afirmación supone la posibilidad de aislar secuencias sujetas al análisis

histórico y pequeños universos sujetos al análisis de la ―ciencia social‖. Sin embargo, la secuencia de unos es el universo de otros. El punto central radica en que la sincronía es un límite conceptual y no una categoría socialmente aplicable, pues, el tiempo forma parte de toda descripción. Asimismo, una secuencia sólo puede describirse con categorías no únicas. El análisis de los sistemas mundiales propone una ―vía media‖ entre las generalizaciones transhistóricas y las narraciones particularistas. Así, el análisis debe tomar ―paradigmas sistémicos‖ (sistemas históricos) suficientemente amplios espacial y temporalmente, para contener una lógica rectora que determine el sector más amplio de una ―realidad secuencial‖. De esta forma, se consideran tanto los ―ritmos cíclicos‖ como las ―tendencias seculares‖. Para Wallerstein, en efecto, las ciencias sociales y la historia son una misma ciencia, y en virtud de esto, analiza el capitalismo histórico. A una idea muy similar alude Wolf cuando escribe ―...la historia informada teóricamente y la
teoría informada históricamente deben juntarse...‖236

Las semejanzas entre lo planteado por Wallerstein hasta aquí, con lo que plantea Wolf en su clásico libro ―Europa y la gente sin historia‖237 son notorias. Efectivamente, Wolf pone acento en la inhabilidad de las ciencias sociales –su división en áreas y sus marcos de análisis- para comprender fenómenos que se encuentran sumamente interconectados, así como reivindica la profunda conexión histórica dentro de un proceso histórico mayor, de eventos que son analizados

235 236

Ibíd. P. 403. Wolf, Eric. ―Europa y la gente sin historia‖. Op. Cit. P. 37. 237 Ibidem.

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independientemente. Así, Wolf también llama la atención sobre el carácter ideológico de la división de las ciencias sociales en disciplinas separadas y en la funcionalidad e intencionalidad de esta división para intereses insertos en las realidades estudiadas. En efecto, Wolf interpreta el desarrollo de las ciencias sociales como una respuesta a las consecuencias políticas del enfoque omnicomprensivo del marxismo, respuesta que efectivamente buscaba contrarrestar estas consecuencias políticas. Refiriéndose a Marx Wolf escribe: ―Dado que nuestro razonamiento
disciplinario especializado se desarrolló como antídoto de la revolución y el desorden, es comprensible que este fantasmagórico interrogador haya sido malquisto en los salones de la academia‖238

Volviendo con los supuestos cuestionados por Wallerstein, el siguiente dice relación con la unidad de análisis sustancial de las ciencias sociales. ―Los seres humanos están organizados en
entidades que podemos denominar sociedades, entidades que constituyen los marcos sociales fundamentales dentro de los que se desenvuelve la vida humana.‖239

El autor propone la sustitución del término ―sociedad‖ por

el de ―sistema histórico‖ subrayando la unidad histórica de la unidad de análisis. Ante esto, el autor plantea, en términos de hipótesis, que han existido tres formas de sistemas históricos: minisistemas, imperios mundiales y economías mundiales. Los primeros son sistemas poco extensos y breves en el tiempo, con estructuras culturales y políticas sumamente homogéneas; la lógica básica es la de la reciprocidad. Los segundos –los imperios mundiales- son vastas estructuras políticas, cuya lógica básica es la de la extracción de tributos -a productores directoslos que son enviados al centro y redistribuidos en una red de funcionarios. Por otro lado, el tercer tipo de sistema histórico, corresponde a las economías mundiales, que consisten en vastas y desiguales cadenas de estructuras de producción diseccionadas por múltiples estructuras políticas, cuya lógica es la de la extracción de plusvalía. Los minisistemas predominaron antes de la aparición de los imperios mundiales. Estos últimos fueron entre el 8.000 a.c. y el 1500 d.c. la forma más ―fuerte‖, ya que absorbían tanto a minisistemas como a economías mundiales. Las economías mundiales eran una forma ―débil‖, y por lo general, nunca persistieron durante mucho tiempo, pues, se desintegraban o eran absorbidas por un imperio mundial, o bien, se transformaban en uno de éstos. Según el autor, en las cercanías del 1500 d.c., una economía mundial logro escapar a este destino. Por razones aún no explicadas, el ―sistema mundial moderno‖ surgió de la consolidación de una de esas economías mundiales, razón por la que tuvo tiempo de alcanzar su desarrollo como sistema capitalista. La lógica interna de esta economía mundial se expandió hasta cubrir el mundo entero, absorbiendo a los minisistemas e imperios

238 239

Ibíd. P.37. Wallerstein, Immanuel ―Análisis de los sistemas mundiales‖ Op. Cit. P. 406.

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mundiales existentes, constituyéndose como el único sistema histórico en el mundo a fines del siglo XIX. Esta hipótesis del autor ha sido ampliamente cuestionada. Primero que todo, muchos han insistido en tomar unidades de análisis ―aisladas‖. Otros, han planteado que estamos frente a un imperio. Michael Hardt y Antonio Negri240 han postulan que en el mundo globalizado -en las últimas décadas- se ha debilitado la soberanía de todos los Estados Nacionales, lo que trae consigo el fin del ―imperialismo‖ en el que ―naciones centrales‖ concentran la hegemonía económica y política. La hipótesis central de los autores es que la soberanía ha adquirido una nueva forma compuesta por una serie de organismos nacionales y supranacionales, unidos en una lógica única de dominio. A esta unidad los autores la denominan imperio, el que es entendido como: ―...un aparato descentrado y desterritorializador de dominio que progresivamente incorpora la totalidad del
terreno global dentro de sus fronteras abiertas y en permanente expansión.‖241

De a cuerdo a esta visión, el

mundo actual no sería parte de una economía-mundo capitalista, sino de un imperio de formación muy reciente, y el sistema que según Wallerstein comenzó en el siglo XVI y que desde entonces mantiene elementos constantes, una misma lógica de funcionamiento, no constituiría una sola unidad. Sin embargo, la crítica realizada por Hardt y Negri a la propuesta de Wallerstein atañe también a la descripción del sistema-mundo y su lógica de funcionamiento en si, así como también a la teoría de la dependencia, tema que será revisado en páginas posteriores, junto a la crítica a la propuesta del imperio. Otro supuesto en las ciencias sociales que Wallerstein cuestiona es que ―El capitalismo es un
sistema basado en la competición entre productores libres que utilizan trabajo libre y mercancías libres; ―libre‖ significa aquí su disponibilidad para la venta y la compra en un mercado.‖242.

La objeción es simple: la

―norma‖ ―deducida‖ no es la norma estadística. Por citar un ejemplo, históricamente el capitalismo ha presentado tanto o más presencia de monopolios que de libre competencia. Si se analiza el capitalismo como un sistema histórico completo, interesa observar la norma concreta, es decir, la evolución del sistema. En palabras del autor ―Si descubrimos, como en efecto ocurre, que el
sistema parece contener amplias zonas de trabajo asalariado y no asalariado, amplias áreas de bienes que son mercancías y de otros que no lo son, y amplias áreas de formas de propiedad y capital alienables y no alienables, deberíamos como mínimo preguntarnos si esta ―combinación‖ o ―mezcla‖ de lo no libre y de lo que se denomina

240 241

Hardt, Michael; Negri, Antonio. Imperio. Paidós, Buenos Aires. 2002. Ibíd. P.14. 242 Wallerstein, Immanuel ―Análisis de los sistemas mundiales‖ Op. Cit. P. 409.

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―libre‖ no será ella misma el rasgo definitorio del capitalismo en cuanto a sistema histórico.‖243

Esta visión trae

una serie de consecuencias teóricas, pues, tanto las categorías conceptuales que describen al sistema, como categorías que describen formas externas al sistema son vistas como partes integrantes del mismo. Otro supuesto cuestionable, desde la óptica del autor, es el siguiente: ―El fin del siglo XVIII y
el comienzo del XIX representan un punto crucial de inflexión en la historia mundial al alcanzar por fin los capitalistas el poder estatal y social en los estados clave.‖244

Esta afirmación corresponde a una visión de

la historia en la que se considera a los ―acontecimientos‖ como centrales y en la que se le da menor importancia a la ―larga duración‖ del sistema en que estos ―acontecimientos‖ se dan. Wallerstein, como se dijo anteriormente, es heredero de la tradición de Fernand Braudel, quien se opuso a la historia del ―tiempo corto‖, que se refería sólo a acontecimientos unidos unos con otros en una secuencia. Para Braudel, el ―tiempo corto‖ es sólo la primera aprehensión de los hechos. En efecto, Braudel proponía una Historia centrada en los procesos de ―larga duración‖.
―A primera vista, el pasado es esta masa de mínimos hechos, unos llamativos y otros grises, que se repiten indefinidamente, esos mismos que constituyen en la actualidad el botín cotidiano de la microsociología o la sociometría (existe también una microhistoria). Pero esta masa no constituye toda la realidad, todo el grosor de la historia sobre la que puede trabajar con comodidad la reflexión científica. La ciencia social casi siente horror del acontecimiento. No le falta razón, pues el tiempo de la corta duración es la más caprichosa y engañosa de las duraciones.‖245

La sucesión de hechos, de acontecimientos, es decir, de tiempos cortos, corresponde a un modelo de historiografía abocada sólo a la esfera política, que Braudel cuestionó en su tiempo, y que Wallerstein cuestiona en la actualidad. Esta historiografía del ―tiempo corto‖ realiza cortes temporales sin referirlos a la estructura del proceso en el que se insertan los acontecimientos, lo que, en efecto, impide tener una noción global y más profunda de un determinado proceso histórico. Esta visión ―estructural‖ de la historia se encuentra profundamente enraizada en el análisis que Wallerstein realiza de la economía mundo capitalista. La visión de Wallerstein sobre la historia también puede ser relacionada con la de Marx, pues -como bien señala Wolf- Marx ―No fue ni historiador universal ni historiador de eventos, sino
243 244

Ibíd. P.412. Ibidem. 245 Braudel, Fernand. ―La larga duración‖ En: Las ambiciones de la historia. Ed. Crítica, Barcelona. 2002. P. 151.

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historiador de configuraciones o síndromes de relaciones materiales‖ 246.

Marx no creyó en la generalización

universal, pues para él cada modo de producción representaba una combinación diferente de elementos que determinaban reglas válidas sólo dentro de esa formación histórica, así como tampoco, tal como lo demuestran sus trabajos, creyó en un particularismo de los ―eventos‖. Ante todo lo anterior, se hace aprehensible el hecho de que Wallerstein pretenda ―...ver el
capitalismo como un sistema histórico, a lo largo de toda su historia y en su realidad concreta y única‖247.

Pasemos ahora a revisar el análisis concreto del autor sobre el capitalismo histórico. I.7.2.2 El capitalismo como sistema social histórico: El capitalismo histórico. Para Wallerstein, el sistema mundial capitalista es: ―…un sistema que posee límites, estructuras,
grupos, miembros, reglas de legitimación, y coherencia. Su vida resulta de las fuerzas conflictivas que lo mantienen unido por tensión y lo desgarran en la medida en que cada uno de los grupos busca eternamente remodelarlo para su beneficio. Tiene las características de un organismo, en cuanto a que tiene un tiempo de vida durante el cual sus características cambian en algunos aspectos y permanecen estables en otros‖248

Según señala el autor, existen tres fechas en las que los historiadores han posicionado el comienzo del capitalismo. Estas responden a distintas interpretaciones de la historia europea y mundial y ponen acento en distintos hitos que marcan el comienzo de este sistema económico histórico. Pero más allá de una simple fecha, detrás de esta divergencia existen distintas teorías acerca del capitalismo, su origen y su expansión. Wallerstein lo sintetiza de la siguiente manera:
―Tres fechas, pues, para una ruptura: hacia 1500, 1600 y 1800; tres (o más) teorías de la historia: 1800, haciendo hincapié en la industrialización como cambio crucial; 1650, haciendo hincapié en el momento en que aparecen los primeros Estados ―capitalistas‖ (Gran Bretaña y los Países Bajos) o en la aparición de ideas ―modernas‖, supuestamente clave, de Descartes, Leibnitz, Spinoza, Newton, y Locke; y 1500, haciendo hincapié en la creación de un sistema mundial capitalista distinto de otras formas de economía.‖249

Wallerstein presenta su opción en esta controversia. Para él, el capitalismo tuvo su origen en el siglo XVI europeo. Tras esta elección, se encuentra una concepción completa del desarrollo del capitalismo, analizando su avance histórico y considerando como unidad de análisis la dimensión real del proceso histórico: el mundo, pues, para el autor, se trata de una
246 247

Wolf, Eric. ―Europa y la gente sin historia‖. Op. Cit. P. 36 Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Siglo XXI, México. 1989. P. VII. 248 Wallerstein, Immanuel El moderno sistema mundial, Vol. 1. Siglo XXI, México. 1999. P. 489. 249 Wallerstein, Immanuel El moderno sistema mundial, Vol.2 Siglo XXI de España Editores, 1999. P.11.

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―economía-mundo capitalista‖, en cuya dinámica participan las distintas áreas geográficas del planeta, las que han sido absorbidas a través de sucesivos ciclos en los que se han reorganizado los papeles económicos y que han generado una serie de transformaciones seculares.250 El capitalismo surge tras una crisis del modo de producción feudal europeo presente en la Edad Media. Esta crisis, que habría tenido lugar entre el año 1300 y el 1450, tomó la forma de una recesión y llevó a una crisis de la estructura social feudal. Tras este periodo se da paso a un cambio cualitativo: la génesis de la economía-mundo capitalista. ―…la reorganización implicó la
sustitución de la dominación feudal por la dominación capitalista, independientemente de la envoltura exterior de su terminología pública.‖251

De esta forma, Wallerstein desarrolla una concepción sobre el capitalismo que, más que centrarse en categorías abstractas, lo localiza como una realidad histórica concreta y descriptible, destacando en ella lo que siempre ha estado cambiando y lo que nunca ha cambiado. Así, lo localiza en el tiempo y el espacio (encontrando su génesis en la Europa del siglo XV) destacando que se expandió hasta cubrir todo el globo ya hacia finales del siglo XIX, situación que persiste hasta hoy. Asimismo, destaca su ―ley‖ fundamental: la acumulación de capital, además del impacto y alcance que han tenido las reglas que sustentan esta ley en el tejido social, y las contradicciones que surgen del funcionamiento mismo del sistema.
―El capitalismo histórico es, pues, ese escenario integrado, concreto limitado por el tiempo y el espacio, de las actividades productivas dentro del cual la incesante acumulación de capital ha sido el objetivo o ―ley‖ económica que ha gobernado o prevalecido en la actividad económica fundamental.‖252

La aparición del capitalismo está marcada por la aparición de su componente central: el capital, entendiendo por tal a acumulaciones de esfuerzos de un trabajo que aún no ha sido gastado, que son utilizadas de forma muy distinta a como pudieron ser manejadas en sistemas sociales históricos previos al capitalismo: el capital sólo es capital si se usa con el único fin de su
250

―…el moderno sistema mundial tomó la forma de una economía mundo capitalista, que tuvo su génesis en Europa en el largo siglo XVI e implicó la transformación de un modo de producción tributario o redistributivo específico, el de la Europa feudal (el ―Ancien Régime económico‖ de Braudel), en un sistema social cualitativamente diferente. Desde entonces la economía-mundo capitalista: a) se ha extendido geográficamente hasta abarcar todo el globo; b) ha seguido un modelo cíclico de expansión y contracción (las fases A y B de Simiand) y una localización geográfica variable de los papeles económicos (el flujo y el reflujo de las hegemonías, los movimientos ascendentes y descendentes de los distintos centros, periferias y semiperiferias), y c) ha sufrido un proceso de transformación secular, incluyendo el avance tecnológico, la industrialización, la proletarización y el surgimiento de una resistencia política estructurada al propio sistema, transformación que está aún en marcha.‖ Wallerstein, Immanuel El moderno sistema mundial, Vol.2. Op. Cit. P.12. 251 Ibíd. P.44. 252 Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 7.

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autoexpansión, es decir, para acumular más capital. Para que reservas de trabajo no gastado pudieran ser utilizadas como capital se requirieron algunas condiciones que no existieron en sistemas sociales históricos anteriores, pues, en épocas previas al capitalismo no era posible completar el llamado ―ciclo del capital‖ ya sea por restricciones sociales o porque faltaba uno o más elementos del proceso –reserva acumulada en forma monetaria, fuerza de trabajo destinada a ser utilizada por el productor, red de distribuidores y compradores que fueran consumidores-. En esta parte, nos parece oportuno realizar un breve paréntesis en nuestra exposición sobre Wallerstein para revisar brevemente la explicación que realiza Marx respecto de la transformación del dinero en capital, la cual nos será de vital importancia más adelante, cuando se analice el proceso de transformación de Huelón. Para Marx, ―La circulación de mercancías es el
punto de arranque del capital. La producción de mercancías y su circulación desarrollada, o sea, el comercio, forman las premisas históricas en que surge el capital.‖
253

Esta afirmación del autor conduce al examen

de las formas económicas que la circulación de mercancías engendra, pues, dejando al margen el intercambio en ―valores de uso‖ que existe en la circulación, el resultado de este proceso es el dinero, el cual se constituye como la forma inicial del capital. Pero al igual que para Wallerstein, para Marx no todo el dinero (representación de un trabajo no gastado) se constituye en capital, para que esto ocurra Marx señala que la forma en que circulan las mercancías y el dinero debe sufrir una metamorfosis. La forma directa de circulación de mercancías, circulación simple, es la que el autor denomina M-D-M, es decir, el intercambio de una mercancía por dinero, para luego utilizar ese dinero en conseguir otra mercancía. De esta forma el dinero cumple la función de permitir el intercambio de valores de uso cualitativamente distintos utilizando un valor de cambio representado imaginariamente por el dinero. En este caso tenemos ―dinero en cuanto a dinero‖ el cual se distingue del ―dinero en cuanto capital‖ precisamente en su forma de circulación, la cual sería D-M-D, es decir, dinero que se intercambia por mercancía para luego volver a intercambiarse por dinero. ―La circulación simple de mercancías comienza con la venta y acaba con la
compra: la circulación de dinero en función del capital comienza con la compra y acaba con la venta‖
254

En el

ciclo M-D-M, el dinero se ―gasta‖ en la transacción, es decir, el ciclo del dinero termina para quien realiza el intercambio al comprar nuevamente una mercancía. Sin embargo en el ciclo DM-D, el dinero no es gastado, se ―adelanta‖, lo que quiere decir que tras la venta de la merecía el
253 254

Marx, Carlos. El capital. Tomo I. Op Cit. P. 103. (Las negrillas se encuentran como cursivas en el original.) Ibid. P.p. 104 y 105.

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dinero retorna al vendedor, lo que a diferencia de lo que ocurre en la circulación simple, permite renovar o repetir el ciclo en virtud de la primera transacción. Ahora bien, este proceso no tendría mayor sentido si cambiara un valor cuantitativo (una suma de dinero) por un valor cualitativo valor de uso- (una mercancía) para luego volver a cambiarla por el mismo valor cuantitativo (la misma suma de dinero original). Lo que sucede es que realmente se cambia un valor cuantitativo por un valor de uso, para luego cambiarlo por un valor cuantitativo superior al original, es decir, en términos sencillos, se pretende con esta transacción ―comprar barato‖ y ―vender caro‖. La fórmula completa de este proceso es entonces D-M-D’, donde D’ es D (suma original de dinero) + λD, que corresponde a la suma que se le agrega a la suma original tras la transacción. Este incremento o excedente que queda después de cubrir el valor primitivo es lo que Marx denomina ―plusvalía‖. De esta forma, vemos que la explicación de Marx en torno al origen del capital coincide con lo que señala Wallerstein, pues, su forma de circulación característica implica que el dinero (representación de un trabajo no gastado) es capital en la medida en que se utiliza para generar más capital. Pero antes de continuar con la explicación histórica de Wallerstein, debemos referirnos al concepto de plusvalía de Marx, sobre el cual se han hecho algunos breves alcances en páginas anteriores, cuando se dijo que la plusvalía corresponde al valor que crea el trabajo no pagado del obrero asalariado255. Veamos ahora, a muy grosso modo por qué el dinero excedente luego de la forma de circulación D-M-D’ corresponde al valor generado por el trabajo del obrero asalariado. Para Marx, a diferencia de los economistas actuales pertenecientes a líneas teóricas derivadas del liberalismo económico, el valor no es creado en el intercambio sino por el trabajo humano256, por lo tanto, el excedente en la transacción D-M-D’ no puede ser producto de un aumento de valor en la transacción. El secreto se encuentra en la compra y venta, pues, en el capitalismo, el proceso productivo es controlado por un capitalista que compra materia prima y trabajo y luego vende el producto de ese trabajo, por una cantidad superior al costo de las mercancías (el trabajo incluido) utilizadas en su producción. Por lo tanto, λD corresponde a un valor adherido a las materias primas por el trabajo que el capitalista compró, y que no fue pagado a los trabajadores. De esta forma, la plusvalía es una forma de transferencia de valor desde los trabajadores asalariados al capitalista. La extracción de trabajo existió en modos de producción históricos anteriores, sin embargo, es en el capitalismo que ésta adquiere la forma de plusvalía.
255

Páginas atrás (I.7.1.2) se estableció la diferencia entre plusvalía absoluta y plusvalía relativa en el contexto del concepto de ―régimen de superexplotación del trabajo‖ de Ruy Mauro Marini. 256 Los efectos de la maquinización en la creación de valor son entendidos en la diferencia que realiza el autor entre plusvalía relativa y plusvalía absoluta, revisada en páginas precedentes.

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Por otra parte, continuando con la exposición de Wallerstein, el capitalismo requiere de una ―cadena de producción‖ en la que los distintos componentes se encuentran mercantilizados (un productor compra insumos que a su vez produjo otro productor, constituyéndose así una cadena de variable cantidad de eslabones hasta llegar al consumidor final). Sin embargo, es frecuente en el capitalismo, que algunos de los subprocesos de la cadena de producción no se encuentren mercantilizados, de hecho, en la mayor parte de los casos la ganancia es mayor cuando ésta es la situación. Althusser, parafraseando a Marx, nos ejemplifica estas cadenas que vendrían a reproducir los medios de producción: ―...el señor X, capitalista, que produce telas de lana en su hilandería, debe
reproducir su materia prima, sus máquinas, etc. Pero quien las produce para su producción no es él sino otros capitalistas: el señor Y, un gran criador de ovejas de Australia; el señor Z, gran industrial metalúrgico, productor de máquinas-herramienta, etc., etc., quienes para producir esos productos que condicionan la reproducción de las condiciones de producción del señor X, deben a su vez reproducir las condiciones de su propia reproducción, y así hasta el infinito: todo en tales proporciones que en el mercado nacional (cuando no en el mercado mundial) la demanda de medios de producción (para la reproducción) pueda ser satisfecha por la oferta.‖257

Wallerstein

llama la atención respecto de que, por lo general, cuando alguno de los procesos que componen esta cadena no se encuentran mercantilizados aumenta la ganancia de los capitalistas. Como veremos, esta observación que hace Wallerstein es central para este nuestro posterior análisis. Una vez que hubo tales cadenas de producción de mercancías entre los múltiples procesos de producción, la tasa de acumulación de los capitalistas –como grupo- pasó a estar en función de la amplitud del margen que se pudiera crear, en una situación en la que dicho margen era sumamente fluctuante. Sin embargo, la tasa de acumulación para un capitalista en particular estaba en función de un proceso de competencia en la que ganaba el que mejor controlaba la fuerza de trabajo y mejor acceso tenía a las restricciones políticamente determinadas sobre operaciones concretas del mercado (monopolios). Esto creó una primera contradicción elemental del sistema. En palabras del Wallerstein: ―Aunque el interés de todos los capitalistas, tomados como clase,
parecía ser reducir todos los costes de producción, estas reducciones de hecho con frecuencia favorecían a unos capitalistas en contra de otros, y por consiguiente algunos preferían incrementar su parte de un margen global menor a aceptar una parte menor de un margen global mayor.‖258

Es decir, algunos capitalistas en

257

Althusser, Louis. ―Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado‖ En: Slavoj Žižek (Comp.) Ideología. Un mapa de la cuestión. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005. P.116 258 Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit.. P.5

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particular atentaban contra el sistema en su conjunto para conseguir un beneficio propio. También había una segunda contradicción, pues, mientras más capital se acumulaba y más se mercantilizaban procesos de la cadena de producción y más mercancías eran producidas, se requería que hubiera más compradores y con más poder adquisitivo para poder mantener la circulación. No obstante, los esfuerzos de los capitalistas -por separado- por reducir los costos de producción, reducían también la circulación y la distribución del dinero, y de esta forma inhibían la necesaria expansión de los compradores que permitía completar el proceso de acumulación. Por el contrario, la redistribución de la ganancia global, a un nivel que pudiera haber incrementado la red de compradores, habría reducido el margen global de ganancia. Esta tensión entre los intereses de los capitalistas como clase y los intereses de cada uno de los capitalistas en particular explica su comportamiento contradictorio: por un lado, cada uno, reduciendo los costos del trabajo, por otro, como miembros de una clase, presionando para incrementar la red global de compradores, lo que inevitablemente implicaba que otros productores incrementaran sus costos de trabajo. Por otro lado, el capitalismo histórico ha traído consigo una creciente proletarización de la fuerza de trabajo, esto es porque dicho proceso, en principio, trae ventajas a los capitalistas, pues, cuentan con ―trabajo mercantilizado‖ asequible por medio de dinero. Lo sorprendente, según el autor, es que la proletarización haya sido tan poca tras más de cuatro siglos de existencia de este sistema social histórico, en los cuales no ha alcanzado el cincuenta por ciento. Para explicar esto, Wallerstein parte desde la estructura base de la reproducción del trabador: la ―unidad doméstica‖. Así pues, en el capitalismo histórico los individuos han tendido a vivir en estas ―unidades domésticas‖, donde se comparte un fondo común de ingresos que pueden provenir de distintas fuentes. En estas estructuras, las personas que tratan de sobrevivir cuentan todos sus ingresos reales en función de los gastos reales en los que incurren. ―Tratan de sobrevivir como mínimo; luego, con
más ingresos, tratan de disfrutar de un estilo de vida que encuentren satisfactorio; y por fin, con más ingresos todavía, tratan de participar en el juego capitalista como acumuladores de capital.‖259

La unidad doméstica

habitualmente está relacionada en su interior por lazos de parentesco, aunque a veces no exclusivamente, y en la mayoría de los casos es co-residencial. Según plantea el autor, en el contexto de estas unidades comenzó a imponerse la distinción entre trabajo productivo y trabajo improductivo, en función de si éste es valorado en dinero o de si era sólo de subsistencia y, por

259

Ibíd. P.13.

123

tanto, no producía excedente –del que alguien pudiera apropiarse-. El primero se asoció a los varones y el segundo a las mujeres de la unidad doméstica. Sin embargo, ni la división del trabajo por sexo y edad, ni la familia jerárquica fueron creaciones del capitalismo histórico, lo nuevo fue la correlación entre división y valoración del trabajo, donde el varón apareció como el ―jefe de familia‖ al realizar un trabajo valorizado en dinero. Esta situación se cristalizó en una ideología que contribuyó a asegurar que la mercantilización del trabajo fuera extensiva, pero al mismo tiempo limitada, en la medida en que la impulsaba sólo en algunos miembros de la unidad doméstica. Volveremos sobre este punto. Primero debe tomarse en cuenta que el capitalista preferirá siempre pagar menos por el trabajo. Ahora bien, la cuestión radica en que, finalmente, el precio de la mano de obra dependerá del tipo de unidad doméstica de la cual provenga el trabajador. Así, a idéntica cantidad de trabajo con idénticos niveles de eficacia, el asalariado que vive en una unidad doméstica con un alto porcentaje de ingresos salariales (unidad doméstica proletaria) tendrá un umbral monetario más alto, bajo el cual no le parecerá racional realizar un trabajo, mientras que para el asalariado que vive en una unidad doméstica que percibe un porcentaje menor de sus ingresos del salario (unidad doméstica semiproletaria) este umbral monetario será más bajo. Esta diferencia entre los ―umbrales salariales mínimos aceptables‖ se relaciona con la economía de subsistencia, pues, cuando la unidad doméstica compone su ingreso principalmente del salario, este debe cubrir los costos mínimos de la supervivencia y la reproducción de la unidad. Al contrario, cuando el salario representa una parte menor del ingreso de la unidad doméstica, al asalariado le resulta racional aceptar un empleo con un nivel de remuneración proporcionalmente más bajo, pues, requiere de la consecución de dinero líquido -necesidad que a lo largo de la existencia del capitalismo, con frecuencia, ha venido legalmente impuesta-, e implica, por lo general, la sustitución de un trabajo en tareas todavía menos remuneradas en dinero. Esto ha sucedido porque los ingresos reales (producción para el autoconsumo y para la venta en mercados locales) creados por los distintos miembros de la unidad doméstica semiproletaria, generan excedentes que bajan el umbral de salario mínimo aceptable. Continúa el autor:
―De esta forma, el trabajo no asalariado permitía a algunos productores pagar un salario inferior a sus

trabajadores, reduciendo así sus costes de producción e incrementando sus márgenes de ganancia. No es de extrañar, pues, que, por lo general, todos los que empleaban mano de obra asalariada prefirieran que sus asalariados vivieran en unidades domésticas semiproletarias en lugar de proletarias. Si ahora consideramos la realidad empírica local en el tiempo y en el espacio del capitalismo histórico, descubriremos bruscamente que la

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norma estadística ha sido que los asalariados vivieran en unidades domésticas semiproletarias en lugar de proletarias.‖260

Por lo tanto, la lentitud del proceso de proletarización se explica por los beneficios que los capitalistas -en particular- obtienen del trabajo proveniente de unidades domésticas semiproletarias. Asimismo, la valoración del trabajo en función de su creación de excedente y la ideología asociada a ésta, ha fomentado -a lo largo de la mayor parte del tiempo de existencia del capitalismo histórico- que las unidades domésticas aporten con trabajadores asalariados y que a la vez mantengan miembros realizando labores de subsistencia dentro de la unidad a fin de bajar los umbrales salariales mínimos aceptables. Pero ante esta situación cabe preguntarse sobre el por qué de la profundización de la proletarización en las unidades domésticas de algunas zonas geográficas y la extensión de la proletarización en otras. Antes de responder esta pregunta y continuar con el análisis que realiza Wallerstein se hará un paréntesis para comparar esta postura con la de otro autor que trabajó el tema de la unidad doméstica y su explotación por el capitalismo; Claude Meillassoux. Para Meillassoux261, tal como se adelantó en páginas anteriores, las relaciones domésticas, surgidas en lo que él define como la ―comunidad doméstica‖, se constituyen como el cimiento sobre el cual se edifican todos los modos de producción históricos, ya que sobre ella descansa un elemento central en la reproducción de éstos: la reproducción de la fuerza de trabajo. De esta forma, la familia –en el capitalismo- encarnaría a la comunidad doméstica desposeída de sus funciones productivas, pero conservando siempre sus funciones reproductivas. Esto es de capital importancia si se entiende que la ―reproducción de los hombres es, en el plano económico, la reproducción de
la fuerza de trabajo en todas sus formas‖262.

Pero Meillassoux también intenta explicar la forma en que se combinan las relaciones de tipo capitalista y las de tipo doméstico en zonas geográficas ―subdesarrolladas‖, no sólo en lo que respecta a la reproducción física de los individuos sino también en cuanto a la producción al interior de las unidades. Para el autor, lo que se presenta en estas zonas es una explotación de las relaciones domésticas por el capitalismo en su forma ―imperialista‖. El mecanismo mediante el cual se permite esta explotación dice relación con la capacidad del sector doméstico de abastecer al ―mercado de trabajo‖ con mano de obra alimentada, pues, la tasa de salario no se fija en
260 261

Ibíd. P.17 Meillassoux, Claude. Op. Cit. 262 Ibíd. P. 8.

125

función de la oferta y la demanda, sino más bien la fija el costo de reproducción de la mano de obra, el cual es absorbido no por el capitalista sino por la producción doméstica. Por lo tanto, esta economía doméstica de alimentación pertenece a la esfera de la circulación del capitalismo, en la medida que lo provee de fuerza de trabajo, mientras que se encuentra fuera de la esfera de la producción capitalista, ya que el capital no se invierte en ella y porque sus relaciones de producción son de tipo doméstico y no capitalista. Para Meillassoux, las relaciones entre estos dos sectores no deben considerarse como relaciones entre dos ramas de capitalismo –como lo plantearon autores como Stavenhagen- sino, como relaciones entre sectores en donde predominan relaciones de producción diferentes. Meillassoux también señala que este proceso no ha dejado nunca de acompañar al desarrollo del capitalismo. Este análisis genera modificaciones a la noción marxista de ―modo de producción‖, pues, el modo de producción capitalista, en la forma ―pura‖ del concepto, debiera ser ―homogéneo‖, es decir, contener sólo relaciones capitalistas, con la sola excepción de formas residuales destinadas a su desaparición conforme avanza el sistema que no son función del mismo. Lo que observa Meillassoux, por el contrario, es que el modo de producción capitalista incorpora relaciones no capitalistas de forma orgánica por medio de la reproducción de los individuos, por un lado, y por medio de la explotación de la producción doméstica, por otro. El materialismo dialéctico admite la transferencia de valor de un modo de producción a otro en el marco la destrucción del modo de producción al que se le extrae valor; la acumulación originaria. Sin embargo, no existe una teoría que explique esta extracción continua de valor por medio de la preservación de un modo de producción diferente. Para Meillassoux este mecanismo sería una fórmula del capitalismo para perpetuar los beneficios de la acumulación originaria. Sin embargo, no debe considerarse a la economía doméstica explotada por el capitalismo como una forma empobrecida de capitalismo, pues, continúa existiendo una separación en el tipo de relaciones productivas. Por esta razón, Meillassoux plantea que la teoría de la plusvalía -tal como aparece en ―El capital‖- debe ser adaptada para explicar la explotación del trabajo en el marco del imperialismo. En conclusión, para Meillassoux el capitalismo recurre a la producción doméstica en dos sentidos: por un lado, se aprovisiona de mano de obra gratuita –en el sentido de que no paga su reproducción- y por otro, se procura del ―trabajador libre‖, es decir, no produce sus productores. En el primer sentido, el desarrollo del capitalismo se ha hecho, hasta el presente, mediante la absorción continua y sostenida de poblaciones provenientes del sector doméstico de producción.

126

Lo hace incorporando la producción doméstica a la esfera de la circulación del capitalismo. En el segundo sentido, ha utilizado a la familia, incluso en las sociedades ―más avanzadas‖, como lugar de reproducción del ―trabajador libre‖. La familia es la institución en el seno de la cual nacen, se alimentan y se educan los hijos gracias al trabajo de sus padres (en particular de la madre): sigue siendo el lugar de producción y reproducción de la fuerza de trabajo. La familia produce productores fuera de las normas de la producción de mercancías. El trabajo de la mujer consagrado a la producción del hijo –futuro productor- nunca es remunerado. La fuerza de trabajo, que asume en el mercado de trabajo el carácter de mercancía, no puede ser comercializada por sus productores. Es decir, el ―costo de fabricación‖ del productor no es contabilizado en términos capitalistas como una inversión privada: la familia no goza de las ventajas legales de una empresa. A excepción de las familias burguesas que, al ser propietarias de empresas, pueden emplear a sus hijos, la producción de productores es sólo pérdidas. De esta forma, el capitalismo descansa en relaciones domésticas -que mantienen la capacidad reproductiva pero no la productiva- para movilizar de forma gratuita el trabajo –principalmente femenino- en una explotación de los sentimientos afectivos que dominan la relación entre padres e hijos. Mientras que por otro lado se sirve también de la producción doméstica inserta en la esfera de la circulación en el capitalismo. El análisis de Meillassoux coincide en varios puntos con el Wallerstein. Ambos ven en la estructura familiar un medio por razón del cual el capital extrae trabajo. Ambos incorporan la variable de la reproducción como un elemento que las relaciones ―libres‖ del mercado externalizan. Incluso coinciden en el mecanismo mediante el cual se permite la explotación de la producción doméstica: la obtención de bajos salarios. Su diferencia se presenta en el plano analítico. Wallerstein deja a un lado presupuestos conceptuales e intenta analizar una realidad histórica en tanto sistema concreto. En este sentido no le interesa la discusión de si se trata de un modo de producción que incorpora orgánicamente a otro en la esfera de la circulación o de si se trata de formas de capitalismo empobrecido. Para Wallerstein se trata de un sistema integrado con una lógica de funcionamiento: la de la acumulación de capital, y en esta se explican los mecanismos mediante los cuales las presiones estructurales del sistema han liberado su ―tención‖. De esta forma, considera a la combinación entre relaciones de producción capitalistas y no capitalistas como integrantes de un mismo sistema, y no como dos bloques conceptuales que se relacionan. En este sentido, el concepto de ―imperialismo‖ de Meillassoux es, al parecer, menos

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útil para describir esta realidad histórica que el de ―sistema mundo‖ o el de ―capitalismo histórico‖, que precisamente pretende describir lo que en efecto ha sido el capitalismo. Regresando del paréntesis y continuando con la exposición de Wallerstein, había quedado pendiente la pregunta de ¿por qué ha seguido avanzando la proletarización? Pregunta que es de vital importancia aquí dado que explica la desrulización y con ella, las transformaciones de las poblaciones campesinas. Comencemos por descartar la respuesta que generalmente se ha aducido. Para Wallerstein ésta no se encuentra en las presiones sociopolíticas empresariales, pues, el aumento en la proletarización a nivel mundial ha significado la transformación creciente de unidades domésticas semiproletarias a proletarias, lo que sólo ha elevado los umbrales salariales mínimos aceptables. Pero además, la mayor proletarización ha tenido consecuencias políticas negativas para los empleadores de mano de obra asalariada, incrementándose más los niveles salariales en zonas geográfico-económicas determinadas. El autor plantea que, el poco entusiasmo de los capitalistas por la proletarización es tal que no sólo han estimulado la división del trabajo por género y edades sino, han incitado –en el campo político- el reconocimiento de grupos étnicos definidos, vinculándolos a papeles específicos en el mundo laboral, diferenciado sus niveles de remuneración. En efecto, para Wallerstein: ―La etnicidad creó un caparazón cultural que
consolidó los esquemas de la estructura de unidades domésticas semiproletarias‖263

Además, la etnicidad ha

traído consigo un plus político, en la medida en que ha realizado una división entre las clases trabajadoras. Para comprender el aumento de la proletarización hay que regresar sobre las cadenas de mercancías en las que se insertan los distintos procesos productivos. En el capitalismo histórico la mayoría de las transacciones han implicado intercambio entre productores ubicados en una larga cadena de mercancías. La lucha por el precio en estos ―mercados intermedios‖ representaba un esfuerzo por parte del comprador para quedarse con una porción de la ganancia obtenida en los procesos anteriores a lo largo de la cadena. Pero esta lucha no sólo estaba determinada por la oferta y la demanda, por lo general, ha existido una manipulación por medio de monopolios. Pero además, el vendedor ha podido modificar el precio mediante ―la integración vertical‖, en la que comprador y vendedor eran la misma empresa. Además, debe considerarse que las cadenas de mercancías no han seguido direcciones geográficas aleatorias, sino más bien centrípetas (puntos de origen diversos que convergen en unas pocas áreas) y que esto ha implicado una amplia
263

Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 18

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división social del trabajo, que a lo largo de la existencia del capitalismo, se ha hecho cada vez más extensiva y jerárquica, lo que se ha traducido en una jerarquización del espacio en la estructura de procesos productivos y ha llevado a una polarización creciente entre las zonas centrales y periféricas de la economía-mundo, tanto en cuanto a criterios distributivos como en cuanto a acumulación de capital. En este proceso -la creación y consolidación de estas diferencias espaciales- fue y ha sido crucial el uso de la fuerza, especialmente en lo que concierne a la determinación del precio. El autor destaca que el intercambio desigual no es una creación del capitalismo, sin embargo, si lo es el hecho de ocultarlo tan eficazmente, al punto de que sus adversarios sólo en el último tiempo han comenzado develarlo. Y la clave de este ocultamiento radica en la separación aparente entre la arena económica –caracterizada por la división social del trabajo a nivel mundial, con procesos de producción integrados operando a favor de la acumulación de capital- y la arena política –caracterizada por Estados en apariencia soberanos, aislados, autónomos en sus decisiones políticas y que mantienen ejércitos que respaldan su autoridad-. Prácticamente todas las cadenas de mercancías han atravesado estas fronteras estatales, característica descriptiva tanto del siglo XVI como del siglo XX. Este intercambio desigual entre las zonas geográfico-económicas ha funcionado, básicamente, mediante una circulación de mercancías que, ya fuera por escasez real o artificial (creada mediante la fuerza), se desplazaban de manera tal que el área con artículos menos ―escasos‖ vendía sus artículos a la otra área a un precio que encarnaba un costo real de producción mayor que el de un artículo de igual precio que se moviera en dirección opuesta. Es decir, lo que ocurría era una transferencia de una parte del excedente producido por una zona, a la otra. De esta forma, donde se producía una ―integración vertical‖ de dos eslabones de una cadena de mercancías, se desviaba una parte aún mayor del excedente hacia las zonas centrales, lo que permitía que se concentrara aún más el capital, con el cual el centro podía aumentar la mecanización, lo que a su vez incrementaba las ventajas competitivas adicionales en los productos existentes y permitía crear nuevos productos con los que renovar el proceso. Esta dinámica de intercambio, genera una división tripartita geográfico-económica del sistema-mundo, entre centro, periferia, y semiperiferia, estructura que cambia de un siglo a otro, sujeta a la movilidad de reajustes cíclicos que se generan en la estructura de las cadenas de mercancías.

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La concentración de capital en las zonas centrales fortaleció a sus aparatos estatales, los que, entre sus variadas capacidades, podían asegurar la debilidad de los Estados de las zonas periféricas, a fin de poder presionar a estos últimos a fomentar la especialización en tareas inferiores dentro de la jerarquía de las cadenas de mercancías, utilizando mano de obra peor pagada y creando la estructura de unidades domésticas adecuada para permitir la supervivencia de esta mano de obra. Ahora bien, para responder la pregunta de por qué el aumento en la proletarización, el autor requiere explicar antes como las dinámicas históricas recién descritas y las contradicciones propias del funcionamiento del sistema generan ciclos de avance, estancamiento y reajuste de la economía mundial, lo que finalmente -junto a las reivindicaciones políticas de la propia fuerza de trabajo- determina el incremento de la proletarización. La constante lucha entre los intereses particulares y los generales a largo plazo de los capitalistas, es decir, la existencia paralela de la práctica monopolista y la motivación competitiva, ha generado que la regla en el capitalismo histórico haya sido la inestabilidad. Pues, siempre ha existido un gran número de empresarios que, al no estar conformes con el esquema vigente –en cuanto a control de monopolios o a competencia- tratan de alterarlo. El resultado de esta dinámica es un ciclo alternante de expansiones y estancamientos del sistema en su conjunto. Según el autor, estos ciclos parecen haber ocurrido aproximadamente cada cincuenta años. Así cuando el sistema acumulaba ineficiencias producto de las prácticas monopólicas, se producía una conmoción que da por resultado una distribución más equitativa, lo que suponía tanto la eliminación de algunos empresarios como de los asalariados que para ellos trabajaban. Asimismo, estas conmociones permitían ―degradar‖ algunas operaciones en la cadena productiva de mercancías, lo que permitía al capital en los países centrales invertir en otros eslabones más rentables de la cadena. Esta degradación de procesos trae consigo una reubicación parcial del espacio geográfico-económico, desplazándose estos procesos hacia zonas en las que la mano de obra tenía un costo inferior respecto de la zona anterior en la que se emplazaba el proceso, pero que, sin embargo, representaba un incremento en el nivel salarial de la nueva zona. Pero otra consecuencia de estos reajustes cíclicos es que, en los periodos en que no existe una demanda suficiente para la cantidad de productos (superproducción), es decir, cuando han primado los intereses a corto plazo, por sobre los de largo plazo de los capitalistas, coinciden las demandas de los trabajadores con la de un grupo de empresarios, ya que los trabajadores intentan incrementar

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su parte del excedente, con lo que se logra

un mayor poder adquisitivo de parte de los

trabajadores, y así, un aumento en el mercado de la producción. Una de las formas más efectivas de incrementar los ingresos es, por cierto, aumentar la mercantilización del trabajo en las unidades domésticas. Así, ha sido en los momentos de estancamiento cuando algunos capitalistas, en parte respondiendo a la constante presión política de los trabajadores, en parte creyendo que los cambios los beneficiarían, han unido sus fuerzas a las de los trabajadores para impulsar la proletarización de un sector limitado de los trabajadores, aumentando la proletarización al interior de las unidades domésticas, solucionando dos problemas de un golpe, por un lado, las presiones laborales y por otro, el aumento en los mercados para la creciente producción.
―Una de las principales fuerzas impulsoras de la proletarización ha sido la de los propios trabajadores de todo el mundo, han comprendido, ha menudo mejor que sus autoproclamados portavoces intelectuales, que la explotación en las unidades domésticas semiproletarias es mucho mayor que la explotación en las plenamente proletarizadas.‖264

Es aquí donde debe considerarse el cambio tecnológico, el cual responde –como consecuencia- a estos ciclos del capitalismo histórico. Así, las innovaciones tecnológicas han implicado la creación de productos nuevos ―escasos‖, y por tanto, sumamente rentables; y han logrado reducir el trabajo. Estos cambios han impulsado la centralización de muchos procesos, pero a la vez, como se ha visto, han descentralizado otros. Así, aparece otra consecuencia de los reajustes cíclicos. Por un lado, existe una continua concentración de la acumulación de capital, por otro, se hablaba de un proceso lento y constante de proletarización, el cual, reduce los niveles de ganancia de los capitalistas. Esta disminución ha sido compensada por otro mecanismo que ha actuado en el sentido contrario. La incorporación de nuevas zonas a la división social del trabajo se ha producido en estallidos periódicos y limitados en extensión, permitido por las mejoras tecnológicas –aunque no determinado por éstas-. Este proceso se explica, para el autor, no por la búsqueda de nuevos mercados para productos –dado que las zonas geográficas externas ni los necesitaban ni podían comprarlos- sino por la búsqueda de mano de obra de bajo costo, pues, las zonas recién incorporadas aportaban mano de obra con umbrales salariales mínimos mucho más bajos que los de zonas incorporadas desde antes. De esta forma, la incorporación de nuevas zonas aportaba mejores ganancias a los productores, pues en estas se constituían –por distintas presiones políticas y económicas- en unidades domésticas
264

Ibíd. P. 28.

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semiproletarias, cuyo nivel de extracción de excedentes a manos de los capitalistas, compensaba la profundización de la proletarización en zonas centrales. Así, la expansión geográfica del sistema contrarrestaba la reducción de ganancias inherente a una mayor proletarización, al incorporar unidades semiproletarias. En síntesis, el mundo que hemos conocido ha sido el de una economía-mundo capitalista, la cual se ha encontrado en un constante movimiento y reacomodo a nivel mundial, a fin de limar las presiones estructurales a las que ha estado sometida. El hecho de que lo que se ha definido en su forma ―pura‖ como economías campesinas, de una u otra forma, se encuentre -aunque ya en formas ―impuras‖- inserto en este sistema mundial dinámico, y que los movimientos de éste lo afecten, es innegable. De hecho, es en esta dinámica en donde podemos encontrar la explicación a nivel histórico y estructural- de los procesos de descampesinización y desruralización del mundo. Según Wallerstein el sistema-mundo capitalista, como se ha visto, está sometido a

presiones estructurales, las que ya no será capaz de manejar. Estas son básicamente tres: ―La
primera es consecuencia de la desruralización del mundo, que se encuentra muy desarrollada. Este proceso hace crecer inexorablemente el costo del trabajo como porcentaje del valor total creado. La segunda reside en las consecuencias a largo plazo de la externalización de los costos, que condujo al agotamiento ecológico. Esto incrementa el costo de los insumos en proporción al valor total creado. La tercera se deriva de la democratización en el mundo, que produjo demandas constantemente crecientes respecto al gasto público (…) Esto aumenta los costos de los impuestos y también como porcentaje del valor total creado.‖265

Estas tres presiones llevarían a

una disminución masiva, a largo plazo, de los beneficios de la producción, al punto que la producción capitalista se transformará en poco rentable para los propios capitalistas. Estas tres presiones plantadas por Wallerstein tienen su origen en la forma en la que el sistema-mundo ha limado sus contradicciones y conflictos internos, desde el centro hacia la periferia. Y finalmente condenarían al sistema a acabar junto con las posibilidades de seguir externalizando. La desruralización, es a fin de cuentas, el efecto de la proletarización. Los reajustes cíclicos del sistema van constantemente extendiendo la proletarización desde el centro a la periferia, aumentando el nivel de proletarización de las unidades domésticas en el centro y
265

Wallerstein, Immanuel. Un Mundo Incierto. Zorzal, Buenos Aires, 2002. P. 64.

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transformando unidades domésticas campesinas en semiproletarias en la periferia. El surgimiento de conflictos en las clases trabajadoras de los países centrales, como se vio, ha sido central a la hora de efectuarse este movimiento, pues, han provocado que el capital dé concesiones que implican la disminución de sus beneficios, ―pérdida‖ que ha sido absorbida por la extracción de plusvalía a poblaciones periféricas para las cuales el precio de su trabajo se ve bien recompensado en comparación a las condiciones previas. Esta misma lógica de externalización de los costos generaría también el agotamiento ecológico y funcionaría de la misma forma con los impuestos cobrados por los Estados. Los capitalistas mismos han impulsado la desruralización al intentar suplir las pérdidas creadas por el aumento de la proletarización en el centro y permitir que los trabajadores aumenten su parte de la ganancia por medio de mejoras en su nivel salarial. El trasladar a zonas con mayor porcentaje de población rural etapas menos especializadas en la cadena de mercancías ha también desruralizado estas zonas. En conclusión, los reajustes geográficos de los procesos productivos de las cadenas de mercancías –reflejo de las contradicciones internas del sistema- han incrementado la proletarización en el centro, han creado a las unidades domésticas semiproletarias en la periferia, y por tanto, han producido lo que hemos llamado descampesinización. Es este efecto micro de este proceso mundial el que interesa analizar aquí. Pasaremos en seguida a evaluar algunos de los elementos expuestos a lo largo de estas páginas, para luego regresar brevemente sobre las categorías clave del análisis concreto que esta tesis propone: campesinado y unidades domésticas semiproletarias. I.7.3. - Críticas y comentarios del capítulo. Las diferencias entre los planteamientos de Wallerstein y los de la teoría marxista de la dependencia son bastantes, pero así también son muchas las coincidencias. Esto no impide que se rescate aquí elementos de ambas vertientes. Primero que todo, los objetivos de ambas líneas de trabajo son distintos. Pues, mientras Wallerstein presenta una explicación de la dinámica mundial en su conjunto, colocando como unidad de análisis a la economía-mundo capitalista, es decir al ―capitalismo histórico‖, la teoría de la dependencia se concentra en los problemas concretos de América Latina, y aísla a la ―formación económico-social latinoamericana‖ del sistema que integra: la economía capitalista mundial. En este sentido, es capaz de aportar elementos de

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análisis más micro, de problemas más concretos, pero a la vez una explicación menos integrada de la dinámica en su conjunto. El aporte de Ruy Mauro Marini, en cierta forma, inserto en la explicación de Wallerstein, es sumamente rescatable para los objetivos de esta investigación. La idea de superexplotación del trabajo por medio del aumento de la plusvalía absoluta en los países ―dependientes‖ es sumamente contrastable con la realidad concreta que analizaremos, idea que se complementa muy bien con la dinámica de reubicación geográfica de los procesos productivos en busca de umbrales salariales mínimos más rentables para el capital explicada por Wallerstein. La teoría de la dependencia fue, en cierta forma, capaz de percibir cambios estructurales que Wallerstein inserta en una dinámica global histórica más amplia. Así, Marini y Dos Santos describen el proceso de industrialización latinoamericano comenzado a fines de la década de 1950, señalando que corresponde a una nueva división internacional del trabajo, en donde se transfiere a los países dependientes las etapas inferiores de la producción industrial, reservándose a los países centrales etapas más avanzadas y el monopolio de la tecnología correspondiente. Marini señala que esta movilización también va en búsqueda de una mayor explotación del trabajo, idea que describe con un caso puntual la dinámica caracterizada por Wallerstein a nivel general. Dos Santos, respecto de esta ―nueva dependencia‖ va más lejos y describe, para el caso latinoamericano, la idea explicada por Wallerstein respecto de que la reubicación geográfica, se realiza junto a mecanismos políticos -producto de la mayor fuerza de los Estados centrales lograda por la concentración del capital- que aseguran que los Estados periféricos acomoden sus políticas para acoger los nuevos procesos y crear controles monopólicos del mercado a favor del capital internacional: este es el caso de la política proteccionista de los Estados latinoamericanos en la década de 1960, a favor de la industrialización y como veremos, auque es otra la política, el mecanismo continúa muy vigente hasta hoy. Así, dos Santos denuncia este fenómeno –al igual que Wallerstein- como una contradicción entre la necesidad del sistema capitalista en su conjunto de ampliar los mercados para permitir el aumento de las inversiones, y los intereses inmediatos de las unidades económicas capitalistas en aumentar sus lucros ampliando el dominio sobre el mercado existente. De esta forma Dos Santos explica el hecho de que el capital extranjero, en algunos lugares de Latinoamérica, haya terminado por aliarse al latifundio tradicional a fin de aprovechar las condiciones de bajos salarios y servirse de la mano de obra barata, es decir, -en términos de Wallerstein- aprovechar los umbrales salariales mínimos más bajos de la estructura

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de unidades domésticas semiproletarias o transformar unidades domésticas campesinas en semiproletarias. Una de las críticas más reconocidas que se le han realizado tanto al trajo de Wallerstein como a la teoría de la dependencia, tiene relación con la ya mencionada visión del imperio. Hardt y Negri266 plantean que la división entre centros, semiperiferias y periferias, no es suficiente para dar cuenta de las divisiones globales ni de la estructura de la producción, ni de la acumulación, ni de las formas sociales, pues, según ellos, en las últimas décadas se ha visto una fuerte descentralización de la producción y una consolidación del mercado mundial, con corrientes de mano de obra y de capital circulando en todas las direcciones del globo. Así escriben: ―En regiones
geográficas tales como el cono sur de América Latina o el sudeste asiático, todos los estratos de producción, desde los más altos a los más bajos niveles de tecnología, productividad y acumulación, pueden existir simultáneamente, uno junto al otro, mientras un complejo mecanismo social mantiene la diferenciación y la interacción entre ellos.‖267

Más allá de querer contrastar con datos estadísticos esta afirmación, y las proporciones

del fenómeno, es evidente que esta afirmación no es del todo efectiva. Pero para los autores ―...la
división de la esfera capitalista en centro, periferia y semiperiferia homogeniza y eclipsa las diferencias reales que existen entre las naciones y las culturas, pero lo hace con el propósito de destacar cierta tendencia a la unidad en cuanto a las formas políticas, sociales y económicas que surgen en los largos procesos imperialistas de la supeditación formal‖268.

De esta forma, para los autores, las diferencias entre países son de grado y

no de naturaleza, lo que los lleva a plantear una ―interdependencia‖, sustentada en las empresas transnacionales e instituciones como el Banco Mundial y el Fondo monetario internacional, que terminarían distribuyendo las desigualdades. Sin embargo, pareciera ser que es esta la mirada que eclipsa y homogeniza la existencia de cadenas de mercancías que traspasan las fronteras –aún hoy muy evidentes- entre las cueles si se produce una estructura desigual en la jerarquía de procesos con una distribución geográfica definida, con una estructura de ―tipos‖ de unidades domésticas asociada a cada eslabón de la cadena. Pareciera ser, finalmente, que el ―modelo de ocultación‖ es el que proponen Hardt y Negri al ―encubrir‖ en un velo de ―heterogeneidad‖ las dinámicas que generan desigualdad. Adrián Sotelo269 critica el enfoque de Hadt y Negri argumentando que no hay novedad en ese planteamiento, añoso ya en el contexto de la discusión a la que se vio sometida la teoría de la dependencia décadas atrás. Aduce también que los autores se confunden al plantear que en zonas
266 267

Hardt, Michael; Negri, Antonio. Op. Cit. Ibíd. P. 307. 268 Ibíd. P. 306 y 307. 269 Sotelo, Adrián. Op. Cit.

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geográficas como el Cono Sur ya no existe la dependencia, ni el estatus de economías periféricas, por el solo hecho de operar allí ―enclaves‖ avanzados de tecnología, productividad y acumulación de capital, idea muy cercana a los planteamientos del moderno pensamiento neoclásico. Sotelo señala también que ―En beneficio de la ambigüedad teórica y política, Hardt y Negri olvidan que esas no son las
determinaciones de raíz del sistema capitalista, sino las relaciones sociales de producción basadas en la propiedad privada de los medios de producción y de consumo, la integración imperialista de los sistemas productivos y de trabajo (Marini), de la circulación, del intercambio y el consumo bajo el dominio del capital extranjero y de las empresas transnacionales; en América Latina, la sistemática transferencia de valor y plusvalía a los centros y el concomitante aumento de la deuda externa, además de la superexplotación del trabajo, la exclusión social de grandes contingentes de la población y la precariedad laboral en el universo contradictorio del mundo del trabajo‖.270

Concordamos aquí con la crítica de Sotelo. Negri se enmarca en el

Otro autor -Atilio Borón- señala que la obra de Hardt y

―establishment académico franco-americano‖, ignorando la literatura que se produce en América Latina, India, África y en otras partes del Tercer Mundo, así como también las discusiones respecto al imperialismo de los autores del marxismo clásico como Hilferding, Luxemburgo, Lenin, Bujarin y Kautsky. Para Borón, todo esto redunda en la elaboración de una visión ideológica del imperio ―tal y como él mismo se observa desde su cumbre‖, visón parcial y unidimensional que desestima la totalidad del sistema para conocer sus manifestaciones globales, esenciales, y no quedarse perdido en la superfluidad.271 De esta forma, se descarta aquí la crítica de Hadt y Negri y se reivindica el rol explicativo de los planteamientos sobre el sistema-mundo Retomando nuestro tema, otra observación pertinente de realizar aquí, dice elación con la discusión sobre la producción doméstica y su relación con el capitalísimo. Resulta apropiado, de acuerdo a los objetivos planteados en esta tesis, utilizar la concepción de sistema-mundial según la expresa Wallerstein, en el sentido de aceptar que las unidades familiares que conservan una lógica de producción doméstica y a la vez venden mano de obra a empresas capitalistas, forman parte integrante del sistema-mundo, y son partícipes de sus dinámicas. Sin embargo, como es lógico, también es adecuado distinguir entre las relaciones de producción que operan en las empresas y en las unidades familiares y distinguir –como lo hace Meillassoux- entre la esfera de la producción y la esfera de la circulación del capitalismo. Nos queda ahora, re-revisar la noción de campesinado en el contexto del sistema mundial, tarea desarrollada brevemente en el siguiente apartado.
270 271

Ibíd. P. 11 y 12. Ibidem.

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I.7.4. - De Unidades campesinas a unidades semiproletarias. A la luz del análisis de Wallerstein es posible plantear ciertas dudas frente a la categoría de campesinado sobre la que se ha discutido extensamente en páginas anteriores. El concepto de ―unidad doméstica‖ que utiliza Wallerstein es el que nos hace plantear algunas interrogantes, principalmente en lo que refiere a su forma semiproletaria. Si reconocemos una lógica productiva particular en el campesinado, donde las relaciones productivas son de un carácter distinto al de las relaciones productivas capitalistas y aceptamos que en lo concreto la forma más común es la de una familia que mantiene esas características productivas pero que incorpora en algún porcentaje la venta de fuerza de trabajo como asalariados rurales ¿Dónde se encuentra la línea que divide al campesino del proletario? Una tendencia común ha sido la de modificar la categoría de campesinado otorgándole a la característica de la composición heterogénea del ingreso familiar un rol central, adaptando, de esta forma, el concepto analítico al cambio histórico del sector y acogiendo a las unidades semiproletarias dentro del ―universo campesino‖. Advertimos, de inmediato, que esta solución no es en lo absoluto efectiva, en la medida que oculta el proceso de cambio: es la solución de muchas posturas campesinistas y en efecto, es muy relacionable con análisis particularistas y sincrónicos. Otra solución ha sido la de definir a cualquier unidad que se relaciona con el capitalismo como una forma proletaria y sus sectores como una forma empobrecida del capitalismo. Tampoco parece adecuada esta solución ya que cae en el mismo error de la anterior, ocultando el proceso de transformación. Y es precisamente este proceso el que interesa aquí analizar. No es lo mismo, sin embargo, considerar que el sistema en su conjunto funciona con una lógica capitalista pero que dentro de él se distinguen lógicas productivas distintas y que quizás, como señala Wallerstein, es esta combinación la que define al sistema. En este sentido, el antiguo concepto de campesinado en su forma ―pura‖ sigue siendo útil en la media que da cuenta de una realidad que es en efecto histórica, cuya forma, a lo largo del proceso de expansión del capitalismo, se torna heterogénea y se transforma y mantiene en función de los beneficios que reporta al sistema. Ésta es la categoría de ―unidad doméstica semiproletaria‖, tan históricamente correcta como la de ―campesinado‖ pero más evidente en el contexto actual. La relación entre las dos categorías no es sólo ―evolutiva‖: una es la síntesis histórica de la otra, y la lógica que explica internamente a una es en mayor parte la de la otra. De manera más precisa, para efectos de esta tesis, son campesinas aquellas unidades domésticas que no venden mano de obra, en cuyo ingreso

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total no existe aporte alguno en forma de salario de cualquier miembro del grupo. Cuando tal aporte existe, podemos comenzar a hablar de unidades domésticas semiproletarias, hasta que dicho aporte sea mayoritario respecto al producto del resto de las actividades, pues, en esas condiciones ya hablamos de unidades domésticas proletarias. El planteamiento de esta investigación surge al constatar la existencia de un continuo (diacrónico) de posibilidades entre familias campesinas –en una forma cercana al concepto ―puro‖, es decir, que sólo componen su ingreso de la producción familiar- y las familias proletarias –que componen su ingreso mayoritariamente del salario-. Ese segmento ubicado entre las unidades domésticas campesinas y las unidas domésticas proletarias, es el compuesto por las denominadas ―unidades domésticas semiproletarias‖, y su cercanía a cada una de las categorías entre las cuales trancita, es en efecto el continuo de posibilidades entre la composición del ingreso real mediante relaciones de producción ―domésticas‖ y participar de relaciones de producción ―capitalistas‖. Este tránsito es el proceso de descampesinización, que analizaremos en el caso puntual de la localidad de Huelón. Teóricamente, el modelo de Wallerstein incita a pensar que este tránsito depende de ciclos de reestructuración de las cadenas de producción, y que por lo tanto, a mediada que la economíamundo capitalista continúa con las contradicciones internas intrínsecas a su funcionamiento; la contradicción entre los intereses particulares a corto plazo y los generales a largo plazo del capital, las reestructuraciones continuarán hasta que no exista hacia donde más ―externalizar‖ las pérdidas de dicha reestructuración; hasta que no exista con qué compensarlas. De esta forma, los trabajadores continuarán presionando por mejoras salariales y por una mayor proletarización, y llegado el momento, los trabajadores pertenecientes a unidades domésticas semiproletarias de zonas como la que analizaremos no son la excepción. Es por esto que resulta necesario comprender los factores que se configuran en esta presión y los mecanismos que la impiden; es por esto que resulta importante analizar el carácter ideológico de las familias de una pequeña localidad del secano costero de la séptima región de Chile –un país periférico- para comprender la forma que adopta este proceso. La variable ideológica, no es determinante, pero se configura en un proceso general en el que todas las variables determinan en alguna medida el proceso, y es aquí cuando resulta adecuado analizar cómo la ideología se configura como un factor que podría contener o favorecer la descampesinización.

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En el próximo capítulo pasaremos a revisar el concepto de ideología y algunos contenidos ideológicos que han acompañado a los procesos de transformación en el capitalismo histórico, para luego, enfrentarnos al estudio de nuestro caso concreto.

- I.8. –La consideración del elemento cultural. La ideología: del progreso y la modernidad a la tradición.
I.8.1. - El concepto de ideología. Un componente central de la hipótesis que persigue la presente tesis es el concepto de ideología. Muy cuestionado por sus variadas interpretaciones y usos políticos, este concepto ha sido dejado de lado en las últimas décadas por la mayor parte de los investigadores sociales. En esta tesis se reivindica el uso de este concepto en la acepción que en seguida revisaremos, pues, hemos planteado la importancia de lo que él denomina en el fenómeno que aquí estudiamos. La palabra ideología tiene una larga historia. Fue empleada por primera vez en 1796 por Destutt de Tracy, quien la utilizó para designar una ―ciencia‖ que tenía por objeto el estudio de las ideas, particularmente su formación. Este autor perteneció a un movimiento de pensamiento que se autocalificó como ―ideologista‖. Los ideologistas proponían una teoría materialista de la actividad mental, rompiendo con toda tradición filosofía previa. El entorno napoleónico denominará a los ―ideologistas‖, en forma peyorativa, como ―ideólogos‖, estigmatizando y confundiendo su ciencia con el objeto de ésta.272 Así, la palabra pasó a designar una actitud ―idealista‖ de alejamiento de lo real. Marx y Engels retoman esta acepción del término pero con considerandos radicalmente diferentes. El Materialismo Histórico, en su crítica del idealismo alemán, utiliza el vocablo dándole el sentido de ―sistema de ideas y representaciones‖ que proporciona la idea de desarrollarse en forma autónoma, pero que sin embargo está determinado por la realidad, puesto que está sometido a la forma en que los hombres –que son sus portadoresproducen socialmente sus medios de existencia. Para Marx, por tanto, la ideología pasa a ser el sistema de ideas y representaciones, que dominan el espíritu de un hombre o un grupo social, pero no sin vinculación con sus condiciones reales de existencia.

272

Rigoulet, D. ―Ideología‖ En: Bonte, Pierre; Izard, Michael. Op. Cit. P.357.

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―La producción de ideas y representaciones de la conciencia viene en un principio íntimamente vinculada a la actividad material y al tráfico material de los hombres, lenguaje de la vida real. Hacerse representaciones, pensar, el tráfico espiritual de los hombres, en suma, son cosas que aún se presentan aquí como emanación directa de su comportamiento material.‖273

La ideología es, por lo tanto, para Marx, producto de mecanismos sociales y económicos, pero al estar la sociedad dominada por los intereses de una clases en particular, es realizada como un ―velo intelectual‖, como una ―justificación moral‖, generada por la clase dominante para a la vez marcar y enmascarar su dominación.
―Las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas dominantes; o lo que es igual, la clase con la que se identifica el poder material dominante en la sociedad es la clase que, al mismo tiempo, ejerce el poder espiritual en ella dominante (…) Las ideas dominantes no son otra cosa que la expresión ideal de las relaciones materiales dominantes….‖274

De esta forma, para Marx la ideología emanaría de la clase dominante, y como un ―velo intelectual‖ ―engañoso‖, cuyo fin es no sólo ―representar el mundo real‖ en ideas, sino justificar y legitimar las relaciones de explotación que existen en ese mundo. La ideología es entendida como un ―cemento social‖ en la medida que da coherencia -por medio de estas representaciones mentales- a condiciones de existencia esencialmente contradictorias, en beneficio de la clase favorecida por esas condiciones. Por esta razón, Marx habla de ―ideología burguesa‖, utilizando el concepto de ―conciencia de clase‖ para referirse al equivalente en el proletariado. En este sentido la idea de ideología estaría en relación directa con la idea de legitimación de un orden imperante, de un proceso o de una clase. ―La función de la legitimación consiste en lograr que las
objetivaciones de ―primer orden‖ ya institucionalizadas lleguen a ser objetivamente disponibles y subjetivamente plausibles.‖275

De esta manera, la ideología, en la concepción marxista, es un conjunto de representaciones acerca de la relación entre los individuos y la naturaleza, entre ellos y otros individuos o sobre si mismos. Sin embargo, estas representaciones pueden ser tanto reales como ilusorias, pero siempre son acerca de sus circunstancias reales, es decir, de los elementos materiales -en sentido amplio- que constituyen su sociedad.

273 274

Marx, Karl. En Marx Antología Jacobo Muñoz editor. Ediciones Península, Barcelona, 2002. P 126. Ibid. P. 131. 275 Berger y Luckman. La construcción social de la realidad, Amprrortu, Buenos Aires, 2006. Pp. 118 y 119.

140

―Las representaciones que estos individuos se forman son representaciones bien acerca de su relación con la naturaleza, bien acerca de la relación que guardan entre sí, bien sobre su propia contextura. Es evidente que en todos estos casos estas representaciones son la expresión consciente -real o ilusoria- de sus circunstancias reales y de su actividad, de su producción, de su tráfico, de su organización social y política. El supuesto contrario sólo resulta posible al precio de dar por preexistente un espíritu aparte, extraño al de los individuos verdaderos, materialmente condicionados.‖276

El considerar la validez del contenido de las ideologías, en tanto su veracidad o falsedad, fue -posterior a Marx y Engels- tema de confusión respecto al concepto de ideología. Dentro del pensamiento positivista -por ejemplo- se tendió a definir ideología en oposición a ciencia, la primera encarnando el conocimiento erróneo y la segunda la ―verdad universal‖. Esta interpretación del concepto puede encontrar su apoyo en expresiones de autores marxistas clásicos, que posteriormente fueron mal interpretadas. La siguiente cita de Engels es un ejemplo:
―La ideología es un proceso que se opera por el llamado pensador conciente, en efecto, pero con una conciencia falsa. Las verdaderas fuerzas propulsoras que lo mueven, permanecen ignoradas por él; de otro modo no sería tal proceso ideológico. Se imagina pues fuerzas propulsoras falsas o aparentes. Como se trata de un proceso discursivo, deduce su contenido y su forma del pensar puro, sea el suyo propio o el de sus predecesores. Trabaja exclusivamente con material discursivo, que acepta sin mirarlo, como creación del pensamiento, sin someterlo a otro proceso de investigación, sin buscar otra fuente más alejada del pensamiento; para él, esto es la evidencia misma, puesto que para todos los actos, en cuanto le sirva de mediador el pensamiento, tiene también en éste su fundamento último.‖277

La concepción de la ideología en tanto ―conciencia falsa‖; como conocimiento deformado de la realidad -tal como Tomás A. Vasconi278 señala- se encuentra presente en diversos autores marxistas y se difunde a otras vertientes del pensamiento social. Sin embargo (como puede leerse en la última cita de Marx transcrita poco más arriba) el contenido positivo de la ideología no es lo que la define en cuanto a tal, el mismo Marx señala que estas representaciones son una expresión consciente, independientemente de si es real o ilusoria, de las circunstancias reales. Regresaremos pronto sobre este punto. Después del marxismo clásico, la palabra ―ideología‖ oscila entre dos acepciones: Por un lado la de que la ideología es una construcción intelectual al servicio de intereses que deben ser
276 277

Marx, Karl. En Marx Antología. Op. Cit. P. 126. Engels, F. ―Carta a Mehring‖ Citado en: Vasconi, Tomás A. ―Cultura, ideología y dependencia‖ En: Dos Santos, T.; Vasconi, T.; Kaplan, M.; Jaguaribe, H. La crisis del desarrollismo y la nueva dependencia. Moncloa-Campodónico Editores, Lima, 1969. P. 138. 278 Vasconi, Tomás A. ―Cultura, ideología y dependencia‖ En: Dos Santos, T.; Vasconi, T.; Kaplan, M.; Jaguaribe, H. Op. Cit.

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justificados; y otra acepción más adecuada a la ―neutralidad valorativa‖ de la sociología, que plantea a la ideología como un sistema de representaciones cualquiera, sin mencionarse su relación con intereses o con orden determinado. Dentro de los trabajos que se apegan a esta segunda acepción, desde la llamada ―sociología del conocimiento‖, el concepto fue retomado por autores como K. Mannheim, para quien, cada grupo en su respectiva posición social desarrolla un punto de vista sobre lo real que es la expresión de esta posición, por lo tanto, los grupos dominantes generarán ideologías de justificación y los grupos dominados ideologías utópicas o de oposición. De esta manera, toda estructura de pensamiento está comprometida en un proceso de ideologización 279. En la misma línea, Göran Therborn, dentro de un proyecto teórico en el que intenta generar una síntesis entre la tradición marxista y la sociología -la segunda desarrollada en oposición a la primera- define a las ideologías como ―...todos los fenómenos sociales (en oposición a los psicológicos) de naturaleza discursiva
(en oposición a no discursiva). Incluyen ―tanto las nociones cotidianas y la ―experiencia‖ como las doctrinas intelectuales elaboradas; tanto la conciencia de los actores sociales como los sistemas de pensamiento institucionalizados y los discursos de una sociedad dada.‖280

Esta definición es tan amplia que se asemeja

mucho a la noción sociológica de ―cultura‖, así como también a la de los antropólogos culturalistas, en tanto sistema (o red) de ideas, representaciones y símbolos. De esta forma, Therborn no acepta la idea de que la principal función de la ideología es incorporar subordinados, actuar como ―cemento social‖. Dentro de la antropología, por lo general ha sido ésta la acepción del concepto más utilizada. Por ejemplo, para L. Domunt, el término designa a todo ――conjunto
social de representaciones‖ o todo ―conjunto de ideas y valores comunes en la sociedad‖‖
281

. M. Augé,

también discute el concepto lejos de su connotación relacionada con la legitimación o la justificación de un orden.282 En general, todos estos autores eliminan en su concepción de ideología el contenido que la relaciona -empleando la conocida metáfora de Marx- con la ―infraestructura‖ y ―estructura‖ que existe en una sociedad, desvinculándola de la realidad social ―extra-mental‖ y del conflicto, dejando más menos lo mismo que lo que comprende el concepto de ―cultura‖ cuando es definido en términos no materiales y exclusivamente simbólicos.

279 280

Rigoulet, D. ―Ideología‖. Op. Cit. P. 359. Abercrombie, Nicholas; Hill, Stephen; Turner, Bryan s. ―Determinación e indeterminación en la teoría de la ideología‖ En: Slavoj Žižek (Comp.) Ideología. Un mapa de la cuestión. Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2005. P.170. 281 Rigoulet, D. ―Ideología‖ Op. Cit. P. 358. 282 Ibidem.

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Por otra parte, encontramos la otra acepción del concepto: la relacionada con la función de justificar un orden imperante, que permaneció dentro del pensamiento marxista. Antes de los trabajos de Gramsci, entre los autores marxistas, la ideología fue considerada siempre bajo la idea de ―conciencia falsa‖ que anteriormente se mencionó. En efecto, citas como la de Engels transcrita más arriba, respaldaron una postura sumamente despectiva ante el fenómeno ideológico, relegándolo a la función de mera ―mentira‖ sin mayor incidencia en el funcionamiento y transformación de la sociedad, o con una relevancia secundaria o incluso terciaria. Aquí cobra relevancia la figura de Gramsci, ya que en cierta forma rescata el sentido que Marx dio al concepto. Antonio Gramsci, vivió en el entorno político de una izquierda italiana muy fragmentada a mediados de la primera cincuentena del siglo XX. Adoptó la teoría marxista, pero en oposición a la de los llamados ―marxistas ortodoxos‖, quienes interpretaban el materialismo de Marx -a ojos de Gramsci- de forma mecánica y simplista, e incluso como un determinismo histórico. Es en este contexto que la famosa metáfora de Marx de la ―infraestructura‖, la ―estructura‖ y ―superestructura‖, en alusión a la sociedad como un edificio (mencionada capítulos atrás) era tomada de modo unidireccional, o mejor dicho, en forma literal. En oposición a esta tendencia al interior del marxismo, Gramsci remarcó el rol de elementos culturales en el funcionamiento, mantención y transformación de una sociedad, sin postular por el contrario un determinismo desde la ―superestructura‖ a la ―infraestructura‖ (utilizando la misma metáfora). Para Gramsci,
―La pretensión (presentada como postulado esencial del materialismo histórico) de presentar y exponer toda fluctuación de la política y de la ideología como expresión inmediata de la estructura tiene que ser combatida en la teoría como un infantilismo primitivo, y en la práctica hay que combatirla con el testimonio auténtico de Marx, escritor de obras políticas e históricas concretas.‖283

Por esta razón el concepto de ideología es central en

la obra del autor, dado que para él comporta un elemento que tiene relevancia en el funcionamiento de la sociedad. En efecto, la atención de Gramsci está puesta en el hecho de que, pese a que el capitalismo no resuelve los problemas materiales de un grueso de la población, la convence de que no hay otra forma de vivir más que la que ofrece el sistema, limando, de esta forma, presiones sociales que podrían constituirse como elementos de transformación social. El mecanismo que opera en este ―convencimiento‖ sería la ideología, transmitida gracias a la ―hegemonía‖ que mantiene la clase dominante, que se reproduce mediante una ―cultura hegemónica‖ presente en instituciones como la escuela, medios de comunicación, etc., pues, el
283

Gramsci, Antonio en: Antonio Gramsci: Antología selección y notas de Manuel Sacristán, Siglo XXI Editores, México, 1970. P. 276.

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ejercicio de esta hegemonía lleva implícito el intento de generalización de los valores particulares de un sector específico para el conjunto de la población. Por esta razón, para Gramsci el hecho de que la clase dominante controle las instituciones que propagan el conocimiento y las ideas es responsable en buena medida de la pasividad de los sectores perjudicados ante el orden imperante, y asimismo, se trata también de una hegemonía conciente de parte de sus beneficiarios, muchas veces con objetivos concientes dentro de la ―lucha de clases‖. En palabras del autor: ―La realización de un aparato hegemónico, en cuanto crea un nuevo terreno ideológico, determina una
reforma de las ciencias y de los métodos de conocimiento, es un hecho de conciencia, un hecho filosófico‖284

Y

cuando el autor habla de una reforma de las ciencias, lo hace en forma literal, puesto que la hegemonía incluye el campo en el que las ideas se generan, es decir, el mundo académico, el de los intelectuales. Es por esto que Gramsci plantea que, a fin de cuentas, todos los intelectuales están ineludiblemente arraigados a su compromiso o afiliación de clase; y, las clases sienten la necesidad de generar dentro de sí mismas ese grupo que Gramsci denominó ―intelectuales orgánicos‖.
―Cada clase social, por el hecho de nacer bajo una función esencial en el mundo de la producción económica, crea dentro de sí, orgánicamente, uno o más grupos de intelectuales que le proporcionan homogeneidad y conciencia de su función, no sólo en lo económico sino también en lo social y político. (...) Se puede observar que los intelectuales ―orgánicos‖ que cada nueva clase crea dentro de sí y elabora en su desarrollo progresivo son en general ―especializaciones‖ de aspectos parciales de la actividad primitiva del nuevo tipo social al que la nueva clase dio a luz.‖285

Por otra parte, en concordancia con el planteamiento de Gramsci, Louis Althusser retoma el concepto de ideología y le da un rol significativo dentro de la teoría marxista. Para Althusser la ideología es un elemento central del capitalismo, pues, permite que las condiciones de producción se reproduzcan, dado que permite reproducir la sumisión de los trabajadores. En este sentido el autor señala lo siguiente:
―...diremos que la reproducción de la fuerza de trabajo no sólo exige una reproducción de su calificación sino, al mismo tiempo, la reproducción de su sumisión a las reglas del orden establecido, es decir una reproducción de su sumisión a la ideología dominante por parte de los agentes de la explotación y la represión, a fin de que aseguren también ―por la palabra‖ el predominio de la clase dominante.‖286

284

Gramsci, Antonio El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Groce. Ediciones Nueva Visión, Buenos Aires, 1971. P. 46. 285 Gramsci, A. ―The formation of intellectual‖ Citado en: Wallerstein, Immanuel. Un Mundo Incierto. Zorzal, Buenos Aires, 2002. P.75. 286 Althusser, Louis. ―Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado‖ En: Slavoj Žižek (Comp.)Op. Cit. P.119.

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Para Althusser la ideología no es una representación mental de la relación entre los individuos y sus condiciones reales de existencia, más bien ―...es una ―representación‖ de la relación
imaginaria de los individuos con sus condiciones reales de existencia‖287 ―En la ideología no está representado entonces el sistema de relaciones reales que gobiernan la existencia de los individuos, sino la relación imaginaria de esos individuos con las relaciones reales en que viven.‖288

En este sentido, la veracidad o falsedad del

contenido pierde importancia, así como también su relación con la ciencia (en la dicotomía ciencia/ideología). La ideología es para el autor ―... un sistema (que posee su lógica y su vigor propios) de
representaciones (imágenes, mitos, ideas y conceptos, según los casos), dotados de una existencia y de un papel histórico en el seno de una sociedad dada. Sin entrar en el problema de las relaciones de una ciencia con su pasado (ideológico) podemos decir que la ideología como sistema de representaciones se distingue de la ciencia en que la función práctico-social es más importante que la función teórica.‖289

Por lo tanto, es esa función práctico-

social lo que está en el centro del concepto, la ―falsedad‖ de la ideología es sólo un elemento contingente y accesorio.290 Lo central entonces para Althusser, en concordancia con lo planteado con Gramsci, es identificar el rol de la ideología, su función práctico-social, ahí se encuentra esa ―causa‖ que da cuenta de la ―deformación‖ en lo representado. Se retoma así la noción de ideología en tanto a ―cemento social‖, como un sistema de representaciones ―funcional‖ a los intereses de la clase dominante, tanto como un ―engaño‖ a las clases perjudicadas, como factor de cohesión al interior de la clase dominadora.
―La ideología (en una sociedad de clases) está pues, destinada ante todo a asegurar la dominación de una clase sobre las otras y la explotación económica que le asegura su procedencia, haciendo a los explotados aceptar como fundada en la voluntad de Dios, en la naturaleza o en el bien moral, etc., su propia condición de explotados. Pero la ideología no es solamente un ―bello engaño‖ inventado por los explotadores, para mantener a raya a los explotados y engañarlos; es útil también a los individuos de la clase dominante, para aceptar como deseada por Dios, como fijada por la ―naturaleza‖ o incluso como asignada por un ―deber‖ moral la dominación que ellos ejercen sobre los
287 288

Ibíd. P.139. Ibíd. P.140 y 141. (la negrilla no es parte del original). 289 Althusser, Louis ―La revolución teórica de Marx‖ Citado en: Vasconi, Tomás A. Op. Cit. P. 138 y 139. 290 Al respecto Althusser señala: ―Se admite (...) que esa ideología de la que se habla desde el punto de vista crítico, examinándola como un etnólogo lo hace con los mitos de una ―sociedad primitiva‖, que esas ―concepciones del mundo‖ son en gran parte imaginarias, es decir, que no ―corresponden a la realidad‖. (...) Sin embargo, aún admitiendo que no correspondan a la realidad, y por lo tanto que constituyan una ilusión, se admite que aluden a la realidad, y basta con ―interpretarlas‖ para encontrar en su representación imaginaria del mundo la realidad misma de ese mundo (ideología=ilusión/alusión).‖290 Sin embargo ―...no son sus condiciones reales de existencia, su mundo real, lo que los ―hombres‖ ―se representan‖ en la ideología, sino que lo representado es ante todo la relación que existe entre ellos y las condiciones de existencia. Tal relación es el punto central de toda representación ideológica y por tanto imaginaria del mundo real. En esa relación está contenida la ―causa‖ que debe dar cuenta de la deformación imaginaria de la representación ideológica del mundo real.‖ Althusser, Louis. ―Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado‖ Op. Cit. P.140

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explotados; les es útil pues, al mismo tiempo, y a ellos también, este lazo de cohesión social para comportarse como miembros de una clase‖291

Al distinguir entre ideas e ideología, Eric Wolf292 concuerda con Althusser y Gramsci. Para Wolf la palabra ideas abarca la gama completa de construcciones mentales que se manifiestan en las representaciones públicas (más menos como entienden la ideología Göran Therborn, L. Domunt, entre otros) pero la palabra ideología debe ser usada de forma más limitada, en el sentido de que el término sugiere configuraciones o esquemas unificados que se desarrollan para ratificar o manifestar el poder. Slavoj Žižek, concuerda con esta idea al señalar que la ideología nada tiene que ver con una forma de aprehender el mundo, para él
―...la ideología es precisamente lo contrario de la internalización de la contingencia externa: reside en la externalización del resultado de una necesidad interna, y aquí la tarea de la crítica de la ideología es precisamente identificar la necesidad oculta en lo que aparece como una mera contingencia.‖293 Es

esa necesidad oculta que plantea Žižek, su función práctico-social para

Althusser, su relación con el poder para Wolf, lo que define y explica a la ideología. En este mismo sentido Žižek va más lejos al señalar que en la actualidad, con frecuencia, la ideología se expresa mediante afirmaciones sumamente verdaderas en su contenido positivo, lo que la hace más efectiva y engañadora respecto de esa ―necesidad oculta‖. En sus palabras: ―...un
punto de vista político puede ser bastante exacto (―verdadero‖) en cuanto a su contenido objetivo, y sin embargo, completamente ideológico; y viceversa, la idea que un punto de vista político da de su contenido social puede ser completamente equivocada sin que haya nada de ideológico en él.‖294

De esta manera, para Žižek, en la

ideología―... lo que realmente importa no es el contenido afirmado como tal, sino el modo como este contenido se
relaciona con la posición subjetiva supuesta por su propio proceso de enunciación. Estamos dentro del espacio ideológico en sentido estricto desde el momento en que este contenido –―verdadero‖ o ―falso‖ (...)- es funcional respecto de alguna relación de dominación social (―poder‖, ―explotación‖) de un modo no transparente: la lógica misma de la legitimación de la relación de dominación debe permanecer oculta para ser efectiva. En otras palabras, el punto de partida de la crítica de la ideología debe ser el reconocimiento pleno del hecho de que es muy fácil mentir con el ropaje de la verdad‖295

Por lo tanto, al analizar la ideología, la atención debe estar puesta,

más que en su veracidad-falsedad, en la funcionalidad del enunciado respecto de algún interés no mencionado.
291

Althusser, Louis ―Teoría, Práctica Teórica y Formación Teórica; Ideología y Lucha ideológica‖ Citado en: Vasconi, Tomás A. Op. Cit. P. 139. 292 Wolf, Eric Figurar el poder. Ideologías de dominación y crisis. CIESAS, México, 2001. 293 Žižek, Slavoj ―El espectro de la ideología‖ En: Slavoj Žižek (Comp.) Op. Cit. P. 10. 294 Ibíd. P. 13. 295 Ibíd. P. 15.

146

De esta manera, la ideología, por definición, siempre estará relacionada con intereses de un sector social, la ideología es el puente entre el mundo de las ideas y el poder. En un análisis de tres sociedades en circunstancias de tención creciente (Kwakiutl, Aztecas y la Alemania Nacionalista), Eric Wolf296 destaca el hecho de que en tales situaciones se formularon ideologías edificadas sobre una cosmología, cuyo fin fue justificar el ejercicio del poder. Es decir, son resultado de necesidades internas concretas, no de un intento por internalizar la contingencia En estos casos el autor analiza la manera en que las ideas se entretejen con el poder en torno a las relaciones cruciales que rigen la mano de obra social. En cada uno de los casos tratados por Wolf, las ideas que componen la ideología fueron engendradas desde los sectores que concentran el poder para establecer distinciones esenciales entre los organizadores de la mano de obra social y a quienes organizaban, echando mano a razones ontológicas derivadas de una ―cosmología‖ arraigada en la historia cultural, anterior y distintiva de cada sociedad, otorgando una ―lógica razonada‖ para actuar dentro de sus propias circunstancias. Pero dichas formas culturales que sirvieron de base se engranan y se articulan en función de los interese de los sectores que ejercen el poder. Por lo tanto, no podemos esperar que la ideología aparezca como una creación independiente y exclusiva de una clase social, pues, se ancla en los materiales culturales previos y los orienta e interpreta en el sentido de la función práctico-social que el conjunto de ideas debe desempeñar en una situación, ya sea permanente o de crisis y cambio. Por otra parte, regresando con Althusser, no hemos dicho mucho sobre los medios por los cuales se presenta la ideología en una sociedad, cómo se materializa la ideología. Los ―Aparatos Ideológicos de Estado‖ (AIE), son precisamente la forma en que Althusser conceptualiza las instituciones que canalizan la ideología. Los AIE se presentan al observador bajo la forma de instituciones especializadas -por ejemplo, AIE religioso, escolar, familiar, jurídico, político, sindical, de información y cultural-. Poco importa si las instituciones que los materializan son públicas o privadas, lo que los define es su funcionamiento. Los AIE funcionan principalmente con la ideología y secundariamente con una represión simbólica atenuada, lo que los distingue de los Aparatos Represivos de Estado -gobierno, policía, ejército, tribunales, etc.- que utilizan principalmente la represión y secundariamente la ideología. La clase dominante, que tiene el control del Estado -en forma total o de alianzas de clases o de facciones de clases- dispone del Aparato represivo del Estado y, en cierta medida, de los AIE, en la medida que es la ideología
296

Wolf, Eric Figurar el poder(...) Op. Cit.

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dominante la que se realiza en los AIE, pues, ―...ninguna clase puede tener en sus manos el poder de Estado
en forma duradera sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los Aparatos Ideológicos de Estado‖297

(En

este sentido Althusser coincide con la visión acerca de la ―hegemonía‖ de Gramsci). Pero la clase dominante no puede imponer su ley en los AIE con la misma facilidad que en los Aparatos represivos de Estado -controlados directamente- pues los AIE no están bajo su control directo, por lo que no sólo son ―objeto‖ sino también ―lugar‖ de lucha de clases. Esto es así no sólo porque las antiguas clases dominantes puedan conservar en ellos posiciones fuertes, sino también porque la resistencia de las clases explotadas puede encontrar el medio y la ocasión de expresarse en ellos. Para los efectos del análisis que la presente tesis persigue, es fundamental desprender el concepto de ideología de su carga ―idealista‖. El hecho de que los sujetos se formen imágenes y representaciones es un tema sumamente abordado en la antropología moderna, pero lo que interesa aquí no es esa supuesta ―autonomía del pensamiento‖, por el contrario, se pretende identificar el rol de estas imágenes y representaciones en un proceso histórico concreto que analizamos en una localidad, pero que, sin duda, tiene dimensiones relacionadas a escala mundial. En este sentido, rescatamos la visión de Gramsci, Althusser y Wolf para el análisis de las ideologías. Puesto que -como lo señala Michel Pêcheux- ―...el área de la ideología no es de ningún
modo el único elemento en el que se lleva a cabo la reproducción/transformación de las relaciones de producción de una formación social; eso sería ignorar las determinaciones económicas que condicionan ―en última instancia‖ esa reproducción/transformación, aún dentro de la producción económica misma...‖298,

y en efecto, a nuestro

parecer, el tratamiento ―moderno‖ del concepto (quizás no por casualidad) olvida esta precisión que hace Pêcheux, pues, como se vio más atrás, autores como L. Domunt y M. Auge -dentro de la antropología- terminan por hacer una definición del concepto que señala un ―objeto‖ más menos idéntico al que señala en el concepto de cultura definido en términos ideales y simbólicos, por lo que si dicho concepto ya existe ¿hay alguna razón para definir a la ideología en el mismo sentido? dicha razón sólo podría ser desvincular a las ideas imágenes y representaciones de su función practico-social, pues dicha tarea es conveniente para los intereses de los grupos que detentan la ―hegemonía‖. Necesariamente, para precisar esta interdependencia de elementos materiales e ideales, resulta importante aquí desvincularnos tanto de las nociones que plantean un determinismo
297 298

Althusser, Louis. ―Ideología y Aparatos Ideológicos de Estado‖ Op. Cit. P. 128. Pêcheux, Michel ―El mecanismo del reconocimiento ideológico‖ En: Slavoj Žižek (Comp.) Op. Cit. P. 157.

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material mecánico -como el cuestionado por Gramsci- así como también de un determinismo idealista, tan en boga en nuestros días, y ―sospechoso‖ por lo mismo, al evidenciase en él una función práctico-social. Los autores del llamado ―postmodernismo‖, por ejemplo, han planteado la existencia de un ―mundo unificado‖ en la noción de sujeto, un mundo ―posideológico‖. Slavoj Žižek299 -a nuestro parecer, acertadamente- cuestiona este tratamiento ―posmoderno‖ del fenómeno ideológico. Para el autor esta óptica se traduce en una ―fantasía de control‖ que esconde tras de sí el profundo antagonismo que determina la realidad social a través de la cual actúa la ideología. Y por esta razón, porque -tal como dice Pêcheux- ―La ideología no se reproduce en
la forma general de un <<Zeitgeist>> (es decir, el espíritu de la época, la ―mentalidad‖ de una era, los ―hábitos de pensamiento‖, etc.) impuesto de un modo parejo y homogéneo sobre la ―sociedad‖ como una suerte de espacio que preexiste a la lucha de clases...‖300,

es que es importante indagar en esta relación, inserta en un proceso

mundial complejo, por medio de un caso como el que analizaremos. Pero, como ya se ha dicho, tampoco debemos adoptar una postura materialista mecánica que reste importancia a la función de los contenidos ideacionales en las dinámicas y procesos económicos y políticos. La temática de la ideología -tal como lo señala Wolf301- está en el centro de la relación entre las ideas (las representaciones, los signos, los símbolos) y el poder. Las ideas, las representaciones y los signos tienen funciones claras en el ejercicio del poder, y la capacidad de darle importancia cultural a ideas y signos particulares constituye un aspecto de la dominación, o como lo aclararía Gramsci, es el producto de la hegemonía. Por ideología, entonces, no nos referiremos a una ―visión de mundo‖ de cada clase, preexistente a la lucha de clases, donde se impone la más fuerte (o incluso, de un grupo, desvinculado analíticamente de cualquier lazo de explotación), pues, la ideología de la clase dominante no se convierte en dominante por ―gracia divina‖ ,como bien lo señalaba Pêcheux302, los AIE no son la expresión de la dominación de la ideología dominante , son el lugar y el medio de realización de esa dominación, pero aún así los AIE no son meros instrumentos de la clase dominante, no sólo reproducen relaciones de producción existentes, también ellos -en forma simultanea y contradictoria- constituyen el lugar y las condiciones ideológicas de la transformación de la relaciones de producción.

299 300

Žižek, Slavoj El sublime objeto de la ideología. Siglo XXI Editores, Buenos Aires, 2005. Pêcheux, Michel. Op. Cit. P.158. 301 Wolf, Eric Figurar el poder(...) Op. Cit. 302 Pêcheux, Michel. Op. Cit. P.157.

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Ahora bien, y para cerrar, es necesario recordar que, como señala Wallerstein, en el capitalismo histórico los intereses de los sectores dominantes no son homogéneos, presentan contradicciones internas entre particulares y el sector en su conjunto, y varían también dependiendo de circunstancias cíclicas. Más aún, en zonas geográficas cuya población muestra una combinación de unidades domésticas proletarias y semiproletarias, y donde las presiones políticas también -por lógica- debieran ser fluctuantes, es de esperar que en las instituciones que sirven de AIE, se manifiesten también contradicciones, subjetivadas éstas también en los individuos. Las nociones de ―tradición‖, de ―progreso‖; de ―irracionalidad‖, de ―modernidad‖; de ―universalismo‖, de ―localismo‖ -por mencionar algunas- presentes en el tráfico de ideas de un sector como el que estudiamos, según se planteó en la hipótesis, debieran reflejar estos ―intereses ocultos‖, esa función ―práctico-social‖, de ahí su importancia en nuestro análisis. I.8.2. - Carácter social e ideología. Antes de revisar algunos contenidos ideológicos históricos presentes a lo largo de la existencia del sistema-mundo capitalista, consideramos adecuado pasar revista a un concepto desarrollado desde la psicología social, que tiene importantes colindancias con el concepto de ideología que hemos anteriormente revisado: se trata del concepto de ―carácter social‖ de Erich Fromm. Si bien el estudio de campo realizado para esta tesis no incluye la aplicación de métodos psico-sociales, la consideración teórica del planteamiento de Fromm al respecto es de utilidad para la comprensión del fenómeno que estudiamos. Por carácter se entiende ―el sistema de las tendencias que se forman en el ser humano en cierto periodo
de su vida, que permanecen relativamente inmutables durante su posterior desarrollo y que determinan la forma de sentir, de pensar y de actuar de esta persona. El carácter, cuya génesis está enraizada tanto en la figura psicosomática del organismo y las vivencias individuales de la persona, como también en el influjo cultural de la sociedad, que por diversos caminos (educación social) hace llegar patrones de personalidad al individuo, forma la base de motivación para la elección de las formas de comportamiento en una situación determinada.‖303

Es muy y

difícil no notar la semejanza entre este concepto y los conceptos de endoculturación socialización, la diferencia está en que el concepto de carácter alude a

las tendencias ya

instaladas en un sujeto particular, y considera también en su concreción la variable psicosomática. Pero este concepto es la base de otro concepto que lo comprende: el de ―carácter social‖. Desarrollado por Erich Fromm, este concepto pone en relieve la existencia de factores
303

Schaff, Adam La alienación como fenómeno social. Editorial Crítica, Barcelona, 1979. P. 335.

150

socialmente condicionados en el carácter individual de los sujetos pertenecientes a un grupo social. El concepto de carácter, creado originalmente por Sigmund Freud y utilizado por la vertiente psicoanalista de la psicología, se presenta en oposición al concepto de conducta de la vertiente conductista en la misma disciplina, pues, de acuerdo a este último punto de vista, la conducta es el único dato científicamente satisfactorio, por lo tanto conducta y carácter serían presuntamente idénticos. Desde el punto de vista psicoanalítico, por el contrario, los rasgos de carácter son la raíz de los rasgos de conducta y un rasgo de carácter puede manifestarse en uno o dos rasgos de conducta diferentes y su presencia puede no ser conciente pero puede inferirse a partir de distintos fenómenos, como detalles de conducta o sueños. Erich Fromm304 realiza una revisión crítica de la obra de Freud y la coloca en el contexto de la teoría marxista a fin de realizar un análisis que combina variables psicológicas con variables socioeconómicas. A partir de esa revisión Fromm crea el concepto de ―carácter social‖. Este concepto se basa en la premisa de que existe una estructura de carácter común a la de la mayoría de los miembros de los grupos o clases dentro de una sociedad dada. Por carácter social no se hace referencia a la estructura de carácter de un individuo en concreto -como si lo hace el concepto de carácter- sino a una ―matriz de carácter‖. En palabras de Fromm y Maccoby: ―un síndrome de rasgos de carácter que se ha
desarrollado como una adaptación a las condiciones económicas, sociales y culturales comunes a ese grupo.‖305

Por lo tanto, es factible observar al interior de un grupo que se encuentra bajo iguales condicionantes económicas, sociales y culturales, un grupo de rasgos de carácter comunes a la mayoría de los individuos, que generan que la conducta del grupo -acción, pensamiento y sentimiento- sea funcional a estructuras sociales específicas. En otras palabras ―una persona debe
querer hacer lo que tiene que hacer.‖306

La sociedad debe producir, además de maquinarias y

herramientas, el tipo de personalidad que emplee energía adecuadamente en el cumplimiento de su rol social. De esta forma, al actuar bajo las exigencias del carácter social los sujetos se sienten satisfechos cuando las pautas sociales les permiten comportarse de acuerdo con su carácter. La formación del carácter social está mediada por la influencia de lo que Fromm llama la ―cultura total‖ (métodos de criar a los niños, la educación en términos de institución, literatura, arte, religión, costumbres) en efecto, Fromm se atreve a definir la cultura como: ―la totalidad de todas

304 305

Fromm, Erich; Maccoby, Michael. Sociopsicoanálisis del campesino mexicano. Fondo de Cultura Económica, México, 1995. Ibíd. P. 34. 306 Ibíd. P. 36.

151

aquellas disposiciones que producen y estabilizan el carácter social.‖307

En síntesis, en el proceso social se

estructura la energía humana en rasgos de carácter comunes en la mayoría de los miembros de una clase y/o de toda la sociedad; el carácter social motiva a los individuos a comportarse de modo tal que cumplan con sus funciones socioeconómicas al máximo y con un gasto de energía y una fricción mínimas: el carácter social es el resultado de la adaptación de la naturaleza humana a las condiciones socioeconómicas. A la luz de la exposición de Fromm, se esclarecen y refuerzan algunas ideas planteadas en el apartado anterior. La ideología se encuentra presente en esa ―cultura total‖ que Fromm señala, los conjuntos de ideas y representaciones formados en función de intereses de sectores dominantes de la sociedad se incluyen en las condiciones que forman el carácter de los individuos del resto de los grupos al interior de la sociedad, es decir, esa ―matriz de carácter‖ es una adaptación a condiciones socioeconómicas que, en el capitalismo histórico, distan de ser igualitarias, y por lo tanto refuerzan esa estructura: ―una persona debe querer hacer lo que tiene que
hacer‖

dice Fromm; eso que debe hacer puede ser funcional a un orden que beneficia a un sector

particular fuera del que el individuo pertenece; ese sujeto debe querer hacer lo que a ese orden le conviene, aunque el orden no le convenga. La ideología opera también en la formación del carácter de los individuos, como bien lo señala Althusser; los AIE controlan parte de esa ―cultura total‖ que menciona Fromm, por medio de aquello que Gramsci llamó hegemonía cultural. Por lo tanto, los contenidos ideológicos subjetivados en los individuos y en su medio, también -por medio de la formación de su carácter- generan una conducta en la cual influyen condicionantes estructurales e históricas. Más allá del análisis del carácter de los individuos, nos interesa aquí indagar en la relación entre esas condicionantes socioeconómicas, estructurales e históricas, en un proceso de cambio como el que estudiamos y los discursos que emanan desde distintos ―niveles‖ dentro del continuo campesino-proletario. Para la comprensión de la relación entre un tipo de discurso ideológicamente determinado y un nivel concreto dentro del continuo mencionado es de fundamental importancia tener presente también el mecanismo psico-social que actúa en la asimilación de esos contenidos y en el actuar concreto de las familias, sin por ello crear una imagen ficticia de un ―campesino‖ cuya sola ―manipulación‖ -psicológica e ideológica- crea un proceso de transformación (por eso la cautela en la hipótesis respecto de señalar esa relación en
307

Ibíd. P. 37.

152

términos de ingerencia en la forma y dinamismo del proceso). La relación precisa entre esos elementos económicos, políticos, sociales e históricos y el contenido ideacional e ideológico de los sujetos, si bien es tema de especulación teórica -y es lo que hemos revisado en estas páginasse dilucida ante la correlación entre las explicaciones teóricas y lo que puede ser observado en casos como el que aquí nos aboca. Como ya se ha señalado en capítulos precedentes, el caso puntual de estudio -las familias de la localidad de Huelón- debe ser inserto, como lo señala Wolf, en ―la historia‖; en la historia concreta del sistema mundial capitalista, como lo hemos mencionado, pero también, dado nuestro tema, en la historia ideológica de ese sistema. En forma muy breve, pasemos ahora a revisar algunos de esos contenidos ideológicos históricos que han acompañado los procesos de transformación en los horizontes del capitalismo histórico. I.8.3. - Universalismo, racionalidad, progreso y modernidad: El liberalismo como cemento social. ―Si existe una idea que esté asociada con el mundo
moderno, que sea de hecho su pieza central, es la de progreso.‖308

Ya hemos analizado, a grosso modo, la definición y función de la ideología, ahora pasemos a analizar brevemente el contenido ideológico de algunas ideas que han acompañado la expansión del capitalismo, y que, a modo de hipótesis, planteamos inciden en la forma y dinamismo de los procesos de transformación de zonas rurales como la que aquí estudiamos. Para esta tarea, es necesario revisar, a grandes rasgos, el peso que esas ideas han tenido en el movimiento histórico del sistema y los procesos de transformación que lo acompañan. Immanuel Wallerstein plantea que una de las ideas centrales que acompaña el proceso de expansión del capitalismo es la del ―universalismo‖, para el autor ―La creencia en el universalismo ha
sido la piedra angular del arco ideológico del capitalismo histórico‖309

El universalismo es así un pilar

fundamental del marco de ideas surgido en el contexto histórico del proceso de institucionalización del capitalismo, es también lo que está detrás del surgimiento de las ciencias
308 309

Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 87. Ibíd. P. 71

153

y su bandera de lucha: la ―verdad‖ y la ―razón‖. ―El universalismo es una epistemología. Es un conjunto de
creencias acerca de lo que se puede conocer y de cómo se puede conocer. La esencia de esta tesis es que existen enunciados generales significativos acerca del mundo (...) que son verdaderos universal y permanentemente...‖
310

Lo que está tras el universalismo es la búsqueda de esa ―verdad‖ única e indisoluble. Para Wallerstein ―La verdad, como ideal cultural, ha funcionado como un opio, tal vez el único opio serio del mundo
moderno‖311.

Pero ¿por qué es un opio? Lo es porque se nos ha enseñado que la búsqueda de la

verdad es una virtud desinteresada, cuando de hecho históricamente ha sido más bien una racionalización interesada: una justificación o incluso material de extorsión. Así, ―La búsqueda de la
verdad, proclamada como la piedra angular del progreso y, por tanto, del bienestar, ha estado, como mínimo, en consonancia con el mantenimiento específicos‖
312

de una estructura social jerárquica y desigual en una serie de aspectos

Y es aquí donde aparece el carácter ideológico de esa serie de ideas, no en su

―veracidad‖ sino -parafraseando a Althusser- en esta función práctico-social: en su carácter legitimador. La ―verdad‖, conseguida por medio de la ―razón‖, ha sido en parte, en tanto a ideal cultural, el soporte de la idea de progreso. La expansión de este sistema histórico, o en otros términos -como lo diría Eric Wolf313- del sistema cultural europeo junto a su particular sistema económico, ha sido justificado por este conjunto de ideas, imágenes y representaciones acerca de lo que se imagina es la realidad; este conjunto de ideas ha sido parte importante de esa función.
―Este complejo de procesos, al que llamamos a veces ―occidentalización‖ o, aún más arrogantemente, ―modernización‖, fue legitimado por la deseabilidad de compartir tanto los frutos como la fe en la ideología del universalismo.‖314

Y la eficacia de este contenido se encuentra en la valoración positiva que se hace

del proceso a partir de este conjunto de ideas; se trata de la deseabilidad de un cambio que promete un futuro ―mejor‖, mientras históricamente, esta valoración puede ser materia de dudas.
―El concepto de una cultura ―universal‖ neutral a la que serían ―asimilados‖ los cuadros de la división mundial del trabajo (...) pasó, pues, a ser uno de los pilares del sistema mundial a medida que éste evolucionaba históricamente. La exaltación del progreso, y más tarde de la ―modernización‖, resumía este conjunto de ideas, que servían menos como verdaderas normas de acción social que como símbolos de un estatus de obediencia y participación en las capas superiores del mundo.‖315

De esta manera, ideas como la de progreso y modernización sintetizan una serie de valoraciones, promesas y justificaciones a procesos concretos que han ido en beneficio sólo de un sector social, primero en Europa occidental y luego en el resto del mundo. La forma en que estas
310 311

Ibidem. Ibíd. P. 72. 312 Ibíd. P. 72 y 73. 313 Wolf, Eric Las luchas campesinas del siglo XX, Siglo XXI Editores S.A., Buenos Aires, 1972. 314 Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 73. 315 Ibíd. P. 74.

154

nociones valorativas se han autoproclamado ―verdaderas‖ y ―universales‖, combinándose con nociones científicas, negó su carácter valorativo, llevándolas al plano de lo irrefutable, de modo tal que el proceso histórico que acompañan y justifican, se torna igualmente irrefutable en este campo de ideas. Así se puede observar, por un lado, que los procesos históricos impulsados por el capitalismo se ven justificados ―científicamente‖, y por otro, que la ciencia resulta útil ideológicamente. Es precisamente la idea de ―razón única y universal‖ la que está tras la ciencia. Así, categorías, en apariencia, ―científicas‖ penetraron las distintas ciencias y a la vez justificaron procesos históricos relacionados con sus objetos. Es el caso del concepto de evolución y su relación con el de progreso, cuyas implicancias se concretaron en ideologías como el racismo -en el caso biológico- y el evolucionismo cultural -en el caso de la antropología- entre otras. Ambas justificando, en el primer caso, el esclavismo primero y una distinción en la categoría de trabajadores después316, y en el segundo, el colonialismo en el siglo XIX y así la expansión de la economía mundo capitalista a todo el globo. Como veremos, algo similar sucede también hoy en día con el desarrollo de la llamada ―economía pura‖ que se plantea a si misma como una ciencia imparcial pero a la vez ―casualmente‖ justifica el proyecto político-económico neoliberal. La idea de evolución, entendida como cambio de una forma en otra, se encuentra ligada desde su raíz a la historia del pensamiento occidental, y como bien afirma Marvin Harris 317, se trata de una idea que pocas tradiciones ideológicas han dejado de aplicar a lo que hoy llamamos fenómenos socioculturales, pudiendo incluso ser considerada como la más característica de la cultura occidental. De hecho, explicaciones evolutivas son parte esencial de la narración bíblica sobre el origen de la humanidad.318 Ahora bien, durante el siglo XVIII, en tanto transcurría el periodo histórico denominado ―La ilustración‖, surgió una versión del evolucionismo sociocultural que se opuso a la versión tradicional presente en la Biblia, tanto en el orden de la sucesión de periodos como en los mecanismos responsables de la trasformación. El siglo XVIII irrumpió en la ―historia del pensamiento‖ europeo como un ―corte‖ con todo lo anterior: el pensamiento se ―racionalizó‖, se ―des-teologizó‖. Como consecuencia, explicaciones generales como las entregadas por ideas como la de ―evolución‖ pasaron de tener un carácter divino a un carácter natural; los mecanismos que generaban el movimiento en la concepción de ―cambio‖ en
316

Para Wallerstein, ―El racismo, como el sexismo, ha funcionado como ideología autorrepresiva, modelando las expectativas y limitándolas (...) El racismo ha servido como ideología global para justificar la desigualdad (...) no sólo ha sido autorrepresivo; ha sido también opresivo. Ha servido para mantener a raya a los grupos de rango inferior y para utilizar a los grupos de rango intermedio como soldados sin sueldo del sistema policial mundial.‖ Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 69. 317 Harris, Marvin. El desarrollo de la teoría antropológica.... Op. Cit. 318 Ibidem.

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lo que respecta a ―fenómenos socioculturales‖ ya no eran ―el crimen de Caín‖ o un ―diluvio‖, más bien, fueron explicados como relaciones naturales de causa y efecto. Sin embargo, pese al énfasis en el carácter racional de las explicaciones, éstas no se desprendieron de su carácter ideológico, ligado a los cambios que ya siglos atrás habían comenzado a producirse en la ―infraestructura‖ de las sociedades europeas: la nueva concepción racional del cambio sociocultural apareció ligada a una concepción valorativa de los cambios; la concepción de ―progreso‖, generando una confusión entre las dos nociones que hasta hoy persiste.
―La palabra progreso es un componente esencial del vocabulario de la Ilustración. Los filósofos la emplearon para infundir un sentido de satisfacción moral a ciertas tendencias evolutivas.‖319

Pero ¿existe alguna diferencia entre el progreso y la evolución? Según Marvin Harris sí. El concepto de evolución sólo refiere a un proceso de cambio, mientras que el de progreso implica que ese cambio se da en una dirección previamente definida de forma arbitraria. Por lo tanto, ―Presentándola del modo más sofisticado, la decisión de que un cambio determinado es progresivo exige dos
pasos. En primer lugar, se ha de emitir un juicio sobre si el cambio en cuestión ha modificado o no la forma interesada en una dirección precisa, establecida por criterios cuantitativos o cualitativos. Así, cualquier cambio en una dirección definida por cualesquiera criterios arbitrarios es potencialmente un cambio progresivo.‖
320

Sin

embargo, como señala el mismo autor: ―...lo usual es que el progreso esté ya crípticamente identificado con
el paso de peores a mejores condiciones, previamente definido en términos de sistemas de valores culturales o idiosincrásicos (...) De esta manera es como se usó el término en el mundo de la ilustración. O sea, no sólo se especificaba la dirección del cambio, sino que, además, el progreso en esa dirección se consideraba valioso y emocionalmente satisfactorio‖321

En esa valoración se encuentra el sentido ideológico del término. Por

lo tanto, más allá de la función práctico-social que podemos encontrar en la noción de evolución a lo largo de su historia, la idea que nos interesa aquí es la de progreso, ya que el componente ideológico de la noción de evolución, se encuentra contenida en la de progreso. De esta forma, para Antonio Gramsci, el progreso es una ideología, pues depende de una determinada mentalidad ―...en cuya constitución entran ciertos elementos culturales históricamente
determinados...‖
322

. Para el autor ―En la idea de progreso está sobreentendida la posibilidad de una medición

cuantitativa y cualitativa: Más y mejor. Se supone, por consiguiente, la existencia de una medida ―fija‖ o fijable, pero esta medida está dada por el pasado, por cierta fase del pasado, por ciertos aspectos mesurables.‖323
319 320

Ibíd. P. 32. Ibidem. 321 Ibíd. P. 32 y 33. 322 Gramsci, Antonio El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Groce. Op. Cit. P. 39. 323 Ibidem.

156

Gramsci coincidió por tanto con lo que después plantearía Harris, específicamente en la idea de que el progreso implica esa ―medición‖ de cambio que se da en una dirección definida, pero por sobre todo, resulta relevante aquí el hecho de que destaque su influencia por elementos culturales determinados históricamente. Además, para Gramsci, el nacimiento de la idea de progreso representa un hecho cultural fundamental, pues, ―el nacimiento y desarrollo de la idea de progreso
corresponden a la conciencia difusa de que se ha alcanzado cierta relación entre la sociedad y la naturaleza (incluido en el concepto de naturaleza el de azar y de ―irracionalidad‖) por la cual los hombres en su conjunto están más seguros de su porvenir, pueden concebir ―racionalmente‖ planes generales para su vida.‖324

Es decir,

implica un ―optimismo‖ que, como ya hemos dicho, tiene un gran potencial de ―convencimiento de masas‖, sin el cual no seria efectivo como contenido ideológico. Además, los crecientes logros de la ―ciencia‖ como fuente de la transformación, refuerzan este optimismo y esta ―fe‖ en el progreso. Y esto es porque, como bien es sabido, la noción de ―progreso‖ ocupa un rol relevante en la ―historia del pensamiento‖ occidental, o mejor dicho, tiene un impacto relevante en la historia del capitalismo, más allá del ―pensamiento‖. En términos generales, la noción de progreso podría ser considerada como la máxima de la producción intelectual de la Ilustración -tradicionalmente ubicada en el transcurso del siglo que va desde 1690, año de publicación de la obra ―An essay concerning human understanding‖ de John Locke hasta la Revolución Francesa en 1789-. Se trata de un momento de la historia de Occidente caracterizado precisamente por la proliferación de ideas que -según cuenta la historia ―tradicional‖- serían ―bandera de lucha‖ de cambios histórico-políticos que, en términos historiográficos, ponen fin al periodo ilustrado, pero que dan paso a un ―nuevo orden institucional‖ mucho más acorde con las aspiraciones de la ―emergente‖ clase dominante: la burguesía. Sin embargo, estos cambios habían comenzado ya desde hace unos siglos. Volveremos sobre esta idea más adelante. La valoración del cambio implicado en la idea de progreso es, por cierto, muy útil en el momento histórico en que nace el concepto, pues, según cuenta el relato historiográfico tradicional, la ilustración -y todo su desarrollo filosófico- fue la voz de una clase que reclamaba nuevas condiciones y un nuevo orden para desarrollarse en pleno. El argumento consistía en que la burguesía portaba la ―racionalidad‖, en contra de la irracionalidad de la tradición, junto a la promesa de un mejor futuro conseguido gracias a esta conducción racional. Sin embargo, como señala Wallerstein, si bien la idea de progreso justificaba el fin de la transición del feudalismo al
324

Ibidem.

157

capitalismo, su función principal consistía en que ―Legitimaba la ruptura de la oposición aún existente a la
mercantilización de todas las cosas y tendía a desestimar todo rechazo del capitalismo sobre la base de que los beneficios superaban con mucho a los perjuicios‖325

Así, según cuenta la versión más predominante de la historia -aquella escrita precisamente desde esa clasela burguesía, por medio de estas ideas, genera, en los países en que se encontraba más desarrollada, un proceso ―revolucionario‖, que termina por instaurar el nuevo orden. Sin embargo, podrían levantarse dudas sobre este relato historiográfico, en la medida en que la oposición de las categorías en él levantadas configura un cuasi ―relato mitológico‖ acerca de la lucha entre la razón y la tradición, la libertad y la opresión, la igualdad y la desigualdad, la fraternidad y la sociedad de castas. Lo notable es que este mismo relato basado en el universalismo continúa justificando procesos en beneficio de una clase y se transforma también en el ―mito de origen‖ del mundo moderno326. Como lo señala Wallerstein, muchas de las luchas asociadas a consignas universalizadoras (por ejemplo entre capitalismo y feudalismo, entre burguesía progresista y estratos reaccionarios) han sido más bien luchas ―intraburguesas‖ entre acumuladores de capital. Pero ¿qué fue lo que sucedió en la ilustración misma y en la Revolución Francesa en 1789? Existen variadas interpretaciones históricas al respecto, en este caso, coincidimos nuevamente con la propuesta de Wallerstein327. Para este autor, la Revolución Francesa es el punto final de un largo proceso, no solamente en Francia sino también en la totalidad de la economía-mundo capitalista, pues, buena parte del globo había sido incorporada ya dentro de ese sistema histórico a lo largo de tres siglos, durante los cuales muchas de sus instituciones clave habían sido ya establecidas y consolidadas (la división axial del trabajo, con una significativa transferencia de plusvalía desde las zonas periféricas a las centrales; la primacía de los sectores
325 326

Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 87. En la siguiente cita de Ulrich Im Hof puede apreciarse un ejemplo del relato historiográfico aludido. ―Al convertirse la Ilustración en un movimiento activo, significa emancipación, es decir, la apertura de nuevas posibilidades mediante la eliminación del antiguo orden. En derecho romano, el término ―emancipatio‖ equivale a liberación del poder patriarcal, es decir, de los vínculos patriarcales… (...) La burguesía se emancipó ante todo en las monarquías, en cuyo seno reclamaba la igualdad respecto a la privilegiada nobleza. De hecho, el comercio había tornado a la burguesía más rica y, no sólo en el caso de los académicos, más culta que muchos nobles. La burguesía reivindicaba libertad económica y espiritual, así como la participación en las decisiones de Estado. Por supuesto, había numerosos obstáculos que superar, algunos de ellos en apariencia insalvables. En la república, la emancipación de la burguesía dio comienzo bajo circunstancias más favorables, pues lo único que debían hacer era socavar la posición privilegiada que ocupaban los patricios.‖ Im Hof, Ulrich La Europa de la Ilustración. Ed. Crítica grupo Grijalbo-Mondadori. Barcelona, 1993. P. 199. 327 Wallerstein, Immanuel ―Agonías del Capitalismo‖ Publicado en: Iniciativa Socialista, nº 31, Octubre 1994. El articulo original ―TheAgonies of Liberalism: What hope progress?‖ fue publicado originalmente por New Left Review, nº 204. Traducido al castellano bajo autorización y corrección del autor por Iniciativa Socialista. Disponible en Internet en: http://www.inisoc.org/Waller.htm

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que actuaban en defensa de los intereses de la incesante acumulación de capital; el sistema interestatal compuesto por estados declarados soberanos pero constreñidos por las reglas del sistema interestatal; y una creciente polarización económica y social). Lo que le faltaba al sistema-mundo era aquello que el autor denomina una ―geocultura legitimadora‖, que no fue forjada hasta el siglo XVIII por los teóricos de la ilustración, sin que se institucionalizase socialmente hasta la Revolución Francesa, incorporándose en ésta la aceptación pública de estas nuevas ideas ―universales‖: que el cambio político era algo normal y que la soberanía residía en el ―pueblo‖ y no en un soberano. Después de la Revolución Francesa comenzó el periodo denominado ―la restauración‖, pero ésta, no pudo realmente anular la aceptación de las ideas ―universales‖. Según Wallerstein, las tres grandes ideologías del siglo XIX; conservadurismo, liberalismo y socialismo, surgieron frente a esta nueva situación y suministraron el lenguaje para el resto de los debates políticos dentro de la economía-mundo. Sin lugar a dudas, el liberalismo resultó triunfante, pues, en palabras del autor: ―El liberalismo era la ideología más capacitada para dar a
la economía-mundo capitalista una geocultura viable, capaz de legitimar a las otras instituciones tanto ante los ojos de los cuadros del sistema como, en un grado significativo, ante los ojos de la masa de las poblaciones, la llamada gente corriente.‖328

El problema del liberalismo para las elites que lo propugnaban radicaba en la

idea de que, al creer la gente que el cambio político era normal y que ellos mismos eran el soberano que decide este cambio ¿Cómo podría evitarse que las clases ―peligrosas‖ se tomaran estas normas demasiado en serio e interfiriesen en el proceso de acumulación de capital? La respuesta fue la represión, pero no en exceso, pues, de otra forma podía ―provocar‖ a esas clases. En ese momento aparece la solución ideal: la represión para ser efectiva debe ser combinada con concesiones. De esta forma, el liberalismo pasa a ser ―el centrismo‖, calmando los ánimos de posturas de derecha e izquierda, en otras palabras, se constituyó en un sucedáneo engañoso de las aspiraciones anti-sistémicas de las ―clases peligrosas‖. Sin embargo, el liberalismo no predicaba un centrismo pasivo, sino una estrategia activa, como señala el autor: ―Los liberales depositaron su fe
en una de las premisas clave de la Ilustración: que el pensamiento y la acción racionales eran el camino hacia la salvación, hacia el progreso. Los hombres (sólo en raras ocasiones se incluía a las mujeres) son, a la larga y por naturaleza, racionales‖329.

De esta forma, según Wallerstein, el ―reformismo racional‖ era el

concepto organizador del liberalismo, lo que explica la apariencia errática de las posiciones de los liberales sobre la relación entre individuo y Estado, ya que la sustancia del liberalismo es más bien el progreso hacia ―la buena sociedad‖, que podría obtenerse más fácilmente, y quizá

328 329

Ibidem. (s.n.p.) Ibidem. (s/n/p)

159

únicamente, por la vía de este ―reformismo racional‖330. El atractivo del liberalismo se encontraba en su carácter ambiguo, pues, parecía dar respuesta a las necesidades de todos, los poderosos no perdían nada sustancial y ganaban el apaciguar los conflictos sociales, y las clases trabajadoras obtenían algunos beneficios inmediatos: ―Para los conservadores, podía ser el camino para
amortiguar los instintos revolucionarios de las clases peligrosas. Algunos derechos de voto por aquí, un poco de beneficios del Estado de bienestar por allí, más otro tanto de unidad de las clases bajo una identidad nacionalista común: a finales del siglo XIX, todo esto daba por resultado una fórmula que apaciguaba a las clases trabajadoras a la vez que mantenía los elementos esenciales del sistema capitalista. Los poderosos y los privilegiados no perdían nada de fundamental importancia para ellos, y dormían más tranquilos por las noches (con menos revolucionarios en sus ventanas).‖331 Asimismo, ―...aquellos que se inclinaban hacia posiciones radicales veían en el reformismo racional un útil término medio. Permitía la realización de algunos cambios fundamentales aquí y ahora, sin eliminar la esperanza y las expectativas de posteriores cambios aún más importantes; y, sobre todo, ofrecía a los hombres la posibilidad de lograr algunas cosas antes de que su vida terminase. Y estos hombres vivos dormían más tranquilos por la noche (con menos policías en sus ventanas).‖332

Y dicho sea de paso también, en esta sencilla

explicación de Wallerstein aparece una buena razón para que las tendencias teóricas dominantes en las distintas ciencias sociales desde fines del siglo XIX tendieran a ver la sociedad como un sistema siempre armónico y carente de conflictos y tendiente al equilibrio por ―naturaleza‖. Por otra parte, el sistema ideológico que constituyó la estrategia política del liberalismo tiene otra característica que aquí debemos relevar. Al proponer esta ―conducción racional‖, proponía también que ésta debía estar en manos de los individuos adecuados, es decir, de quienes estaban capacitados para ello, en otras palabras, de una elite ―ilustrada‖. A esto se refiere Wallerstein al plantear que el liberalismo era (en el siglo XIX) fundamentalmente antidemocrático, pues, el ―reformismo racional‖ dependía de ―especialistas‖, de una ―meritocracia‖ en oposición a la antigua figura de la aristocracia. Habría por lo tanto un grupo portador de esa ―verdad‖ ilustrada. Regresaremos sobre este punto. Además, otro elemento histórico que puede ser relevado aquí, es el hecho de que a lo largo del siglo XIX, los protagonistas principales de las reivindicaciones de las ―clases peligrosas‖ eran las clases trabajadoras urbanas de Europa y América del Norte. A éstas se les

330

Samir Amín no concuerda con esta visión, pues, para él la sustancia del liberalismo es el liberalismo económico en términos puros, una ―utopía liberal‖ la cual históricamente ha sido mediada por las tensiones entre trabajadores y capitalistas, junto a las disposiciones internacionales del sistema capitalista mundial. Sólo ante estas tenciones aparece esta característica que señala Wallerstein de ser el ―centrismo‖ y de mantener una posición ambigua frente a la relación entre individuo y Estado. Amin, Samir. Crítica de nuestro tiempo. A los ciento cincuenta años del Manifiesto comunista. Siglo XXI Editores, México, 2001. 331 Wallerstein, Immanuel ―Agonías del Capitalismo‖ Op. Cit. (s.n.p.) 332 Ibidem. (s/n/p)

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ofreció: el sufragio universal (masculino), el comienzo del Estado de bienestar y la identidad nacional, esta última en contra de sus vecinos, pero fundamentalmente en contra del mundo no blanco. ―Imperialismo y racismo forman parte del paquete ofrecido por los liberales a las clases trabajadoras de
Europa y América del Norte, bajo el envoltorio del ―reformismo racional‖.
333

Sin embargo, desde principios

del siglo XX las ―clases peligrosas‖ del resto del mundo comienzan a agitarse políticamente, lo que es visto como el comienzo del repliegue de la expansión europea. Para los liberales en Europa y América del Norte, fue una fuerte advertencia de que el ―cambio político‖ y la ―soberanía‖ eran anhelos de los pueblos del mundo entero, y no solamente de las clases trabajadoras de Occidente. Esto impulsa a los liberales a dirigir su atención hacia la extensión del concepto de ―reformismo racional‖ a nivel del conjunto del sistema-mundo. Al respecto, continúa Wallerstein: ―Ese era el mensaje de Woodrow Wilson y de su insistencia en la "autodeterminación de las
naciones", mensaje equivalente global al del sufragio universal. Este fue también el mensaje de Franklin Roosevelt y de las "cuatro libertades" proclamadas como objetivo de guerra durante la Segunda Guerra Mundial, recogido después por el presidente Truman en el Point Four, primer intento del proyecto post-1945 para el "desarrollo económico de los países subdesarrollados", una doctrina que fue el equivalente global del Estado de bienestar‖.334

Recordemos que mucho de lo que revisamos anteriormente (en el capítulo I.6 y I.7) sobre el desarrollismo y la modernización del agro puede ser entendido en este contexto. Haciendo un breve paréntesis en nuestra exposición sobre el sistema de ideas que ha acompañado y justificado el sistema-mundo actual, regresemos al tema de la Revolución Francesa para revisar una propuesta alternativa. Barrington Moore335, propone una idea distinta a la Wallerstein. Para Moore, las ―revoluciones burguesas‖ -entre las cuales se encuentra la francesa- son una de las rutas para llegar al mundo moderno, en resumidas cuentas, han existido tres rutas: a la ya mencionada se le agregan las revoluciones conservadoras y las revoluciones campesinas. Estos tres caminos tienen orígenes distintos en las clases sociales rurales y desembocan en distintas formas políticas de sociedades, siguiendo el mismo orden: democráticas, fascistas y comunistas. Las formas de las sociedades rurales prerrevolucionarias inciden directamente en cual será la ruta que adopte la ―modernización‖. Así, por ejemplo, el feudalismo europeo cuenta con instituciones que privilegian el desarrollo de la democracia parlamentaria. De esta forma, Moore sostiene que en la formación de una democracia es determinante la existencia de una clase alta urbana-industrial -la burguesía- (en esto coincide con Marx), mientras que cuando predominan los sectores de clases altas rurales, el resultado es una modernización ―desde
333 334

Ibidem. (s/n/p) Ibidem. (s/n/p) 335 Moore, Barrington Jr. Los orígenes de la dictadura y la democracia. Ediciones Península, Barcelona, 2002.

161

arriba‖, lo que desemboca en un sistema político autoritario o fascista. Por el contrario, cuando la modernización surge en gran parte desde el campesinado, el resultado es una revolución comunista336. Pese a lo acertado de muchos puntos del análisis de Moore, quedan algunos puntos en discordancia con lo que -coincidiendo con Wallerstein- se planteó anteriormente. El tema es la naturaleza del liberalismo y su armazón ideológico. Como se vio, característica principal del liberalismo es el ―reformismo racional‖, el que es lógicamente antidemocrático en tanto que depende de la conducción de un grupo minoritario y no de la voluntad de una mayoría. Incluso se puede decir que parte importante de la función del liberalismo es la posibilidad de mantener estructuras desiguales gracias a una combinación de represión con concesión. Es aquí donde aparece la contradicción con lo planteado por Moore, pues, para este autor la democracia se encuentra relacionada directamente con la burguesía urbana-industrial, emerge de ésta y para ésta. Moore ve ―...el desarrollo de la democracia occidental como una larga lucha (...) para alcanzar estos tres
objetivos interrelacionados: a) eliminar a los gobernantes arbitrarios, b) sustituir los regimenes arbitrarios por otros justos y racionales, y c) lograr que el pueblo participe en la constitución de esos regímenes.‖337

Sin

embargo, esta visión implica que esta lucha no es contra la burguesía misma, sino de la burguesía en contra de los sistemas políticos aristocráticos (sólo en regímenes autoritarios fascistas puede entenderse, después de la revolución, de otra forma). Asimismo, la ―participación del pueblo‖ -

336

El tema de las revoluciones campesinas ha sido abordado también por otros autores. Eric Wolf (Las luchas campesinas del siglo XX. Op. Cit.) presenta una visión que guarda algunas semejanzas con la de la Moore en lo que respecta a las revoluciones con una principal participación campesina. El autor analiza 6 casos de rebeliones y revoluciones en el siglo XX en las que los campesinos han jugado un rol protagónico (México, Rusia, China, Vietnam, Argelia y Cuba). Para Wolf la razón de las revoluciones campesinas se haya en los desequilibrios que genera la instauración del capitalismo en lugares en los que le es ajeno ―En nuestro seis casos, la experiencia histórica constituye, a su vez, la cristalización en el presente de un gran fenómeno cultural arrasador, la difusión y difusión mundial de un sistema cultural particular, el capitalismo del Atlántico meridional. Este sistema cultural –con su economía característica- posee su propio desarrollo histórico distintivo en una determinada zona geográfica. No sólo eran sus rasgos característicos diferentes de los otros sistemas culturales anteriores y posteriores a él; era profundamente extraño a las zonas que incluyó en su ámbito.‖ (Ibíd. P.375.). El sistema cultural europeo se formó en condiciones históricas sumamente distintas a las presentes en los lugares a los que se expandió. El capitalismo se basó en la extracción sobre las posesiones ultramarinas. Esta situación causó una consecuente escasez de los recursos en las zonas geográficas recientemente incluidas, rompiéndose los equilibrios tradicionales. Paradójicamente, el mismo fenómeno generó un aumento en el crecimiento demográfico, producto de las mejoras tecnológicas en la producción y la baja en la taza de mortalidad. Sin embargo esa cantidad de población rompió el equilibrio que mantenía con los recursos. Sumado a esto, las instituciones sociales que tradicionalmente habían logrado crear el equilibrio, eran minadas constantemente en función de los intereses de los nuevos grupos que extraían recursos. Los seis casos que analiza el libro responden a reacciones defensivas que buscan un nuevo orden que recomponga el equilibrio. Como es de suponer, esta situación trajo consigo una crisis en el ejercicio del poder. Por otra parte, algunos de los nuevos grupos sociales comienzan a hacer hincapié en los problemas que esta situación trae consigo; compradores, expertos financieros, dirigentes sindicales - y por otro lado- los funcionarios de la burocracia estatal, los profesionales, los profesores –este último grupo no participa de las transacciones, son los portadores de la técnica-. Se conforma un grupo de ―intelectuales‖ que – surgidos en el nuevo contexto- ejercen también presiones hacia el poder político y económico. Estos grupos buscan apoyo entre los sectores descontentos –entre ellos los campesinos- pero los campesinos, frecuentemente, son sólo espectadores, dadas sus condiciones (naturaleza individual de la producción; poco tiempo libre; opción de retirarse a una producción de auto subsistencia; posibilidad de aminorar la crisis por medio de los nexos de parentesco y la ayuda mutua dentro de la comunidad; los intereses de los campesinos superan los de los grupos de clase, es decir, pueden alinearse a distintos grupos de intereses al poder ser, a la vez, propietarios, rentistas, aparceros, trabajadores estacionales o frecuentes ; y finalmente, estar excluidos de un conocimiento político).El factor decisivo para hacer posible una rebelión está el la relación que el campesinado tiene con el poder que lo rodea. Una rebelión no puede comenzar en una situación de impotencia total, por tanto, sin poder táctico (campesinos pobres, sin tierras) no se seguirá el camino de la rebelión, a menos que se presente un poder exterior (ejemplo: ejército constitucionalista de Yucatán en México). También es poco posible que el campesino rico participe, pues, ejerce poder local en alianza con los detectores exteriores del poder. Los únicos campesinos que tienen cierta influencia son los ―campesinos medios‖, propietarios de tierras, o de zonas periféricas. Estos poseen la libertad táctica como para desafiar al poder.
337

Moore, Barrington Jr. Op. Cit. P.587.

162

entregada como una concesión- es efectiva sólo dentro de los límites impuestos por la burguesía, fuera de los cuales aparece la represión. Wallerstein, por el contrario, muestra cómo la lucha por la democracia era en el siglo XIX un objetivo anti-sistémico, mientras que en el siglo XX se ha convertido en una consigna política más del liberalismo. Creemos que el punto se encuentra en la ―concesión‖ que propone el liberalismo a fin de conservar apaciguadas a las ―clases peligrosas‖. Como hemos dicho, la ideología liberal ha ―concedido‖ decisión a la mayoría, pero sólo entre alternativas previamente fijadas por los artífices del ―reformismo racional‖, es decir, genera más bien la sensación -―apaciguadora‖- de que ―el pueblo es su propio soberano‖, y esto es también parte del aparato ideológico del sistema-mundo. Por lo tanto, algunos elementos de la propuesta de Moore caen también dentro de una visión ideológica liberal. Así, la democracia sería el producto de una concesión ―engañosa‖ y no parte integrante del capitalismo occidental, cuyo germen puede encontrarse en las instituciones sociales de Europa occidental desde el feudalismo. La democracia es una treta apaciguadora del liberalismo, las decisiones reales sobre que es lo que persiste y que es lo que se transforma continúa en otra parte: en la burguesía, o lo que es lo mismo, en el mercado. A esto alude Samir Amin cuando escribe:
―Usted puede votar libremente, de la manera que se le antoje: blanco, azul, verde, rosado o rojo. Haga lo que haga, no surtirá efecto, ya que su destino es resuelto en otra parte, fuera de los recintos del parlamento, en el mercado. La subordinación de la democracia al mercado (y no su convergencia) se refleja en el lenguaje de la política. La palabra "alternancia" (cambiar la cara del poder mientras se sigue haciendo lo mismo) ha reemplazado a la palabra "alternativa" (que significa hacer algo diferente).‖338

Cerrando este paréntesis, Samir Amin tiene una interpretación alternativa a la de Wallerstein respecto de la historia ideológica del capitalismo. Si bien ambos autores coinciden en variados aspectos, Amin agrega elementos sustanciales a la dinámica cultural del sistema mundial capitalista. En su libro ―Crítica de nuestro tiempo. A los ciento cincuenta años del Manifiesto comunista‖339 el autor se refiere a lo que se ha denominado ―cultura moderna‖ como ―cultura del capitalismo‖, en oposición a la denominación utilizada por otros autores de ―cultura occidental moderna‖, a fin de poner el acento en la conexión entre el capitalismo mundial y la cultura que lleva aparejada. Para el autor tres componentes principales la caracterizan. Primero, la libertad del individuo (en el sentido burgués del concepto), segundo, el carácter autónomo de la razón que se emancipa de la fe, y tercero, el establecimiento indisociable de un laso entre razón y emancipación, aún si ésta última es conceptualizada en términos burgueses. Según Amin, los
338

339

Amin, Samir ―Imperialismo y globalización‖ Revista Globalización. 2001. En: www.rebelion.or (s/n/p) Amin, Samir. Crítica de nuestro tiempo. A los ciento cincuenta años del Manifiesto comunista. Op. Cit.

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momentos de la cristalización de esta ―revolución cultural‖ son tres: el Renacimiento, el Siglo de las Luces, y como fin de este último: la Revolución Francesa y la Norteamericana. Ya que para Amin -a diferencia de Wallerstein- podemos hablar de capitalismo sólo después de la revolución industrial, esta revolución cultural ―previa‖ a los cambios políticos podría tentar explicaciones culturalistas, pero la respuesta de Amin es otra: para él existe una concomitancia por etapas de la cultura, de la economía y lo político, pues, para el autor, el mercantilismo ya es una transición al capitalismo en la organización de la vida económica y la monarquía absoluta ya es una negación del feudalismo y un compromiso histórico entre intereses feudales y burgueses. Esta interpretación dista de la de considerar a la Ilustración y la Revolución Francesa como momentos en que se crea una ―geo-cultura‖ que hasta antes de ese momento estaba ausente, aún mientras los elementos estructurales fundamentales del capitalismo ya estaban instalados. Como hemos visto, ciertamente, si se toma la opción propuesta por Wallerstein respecto del comienzo del capitalismo -el momento en que el dinero puede y comienza a ser usado como capital- la interrogante que se formula Amin respecto de la relación entre esa revolución cultural y los cambios económicos y políticos no es necesaria. Pero más allá de los ribetes estas dos interpretaciones, debemos destacar que la coincidencia en la consideración de la función que cobra la creación de un aparato cultural-ideológico, y sus elementos concretos, para la instalación, funcionamiento y consolidación de la estructura general del sistema mundo capitalista, es sustantiva, pues, la relación dialéctica entre los elementos estructurales del capitalismo y una ―revolución cultural‖ es patente en ambos autores; sin esta ―geo-cultura‖ del sistema capitalista, tampoco hay capitalismo, lo que, en efecto, no significa que esta ―revolución cultural‖ cree al capitalismo. Pero el análisis de Amin pone en relieve un elemento que antes sólo se mencionó superficialmente, otro componente principal de la ideología del capitalismo, ―cultura del capitalismo‖ o ―geocultura del sistema mundo‖: es la particular noción, como vimos, presente en la filosofía burguesa y las ciencias sociales, de individuo libre. La noción de individuo libre corresponde a una filosofía producida por la burguesía para afirmarse en contra del ―antiguo régimen‖ y para fundar su sistema económico y social propio. La noción de libertad individual ha estado presente desde los comienzos de la reflexión social burguesa y se ha mantenido vigorosa sobre todo en el terreno de la economía, ciencia social que,

164

no sin motivos -y en términos figurativos- ha sido la ―hija predilecta‖ de la administración y autorreflexión del capitalismo. La concepción de libertad individual ocupa un lugar determinante en la teoría económica, en palabras del Amin: ―El homo economicus es un individuo libre, que propone su
trabajo o lo rechaza, innova o prescinde de hacerlo, compra y vende. El ejercicio de esta libertad implica la organización de una sociedad basada en el mercado generalizado, del trabajo, de la empresa, de los productos.‖340

Así, tanto la teoría económica como la concepción de individuo en el capitalismo tienen un contenido ideológico; por medio de la creación de este concepto de individuo libre se pretende justificar una situación estructural en beneficio de una clase, la relación entre mano de obra y capital aparece descargada de cualquier noción de conflicto o desigualdad en un panorama en el que ambos sujetos intercambian ―libremente‖, de igual a igual, trabajo por dinero. Asimismo, la ―economía pura‖ desarrollada en oposición a la economía política de Marx desde fines del siglo XIX, ha pretendido aislar, en una esfera de análisis particular, de la economía de cualquier otro componente social. Para ello se ha apoyado en una visión definida como ―individualismo metodológico‖, que imagina que la sociedad puede ser entendida como la suma de individuos que la componen, cada uno de ellos siendo definido por las leyes de la racionalidad de su comportamiento. De esta forma, se aísla ficticiamente lo que se define como la esfera económica de: las clases sociales, naciones, Estados, grandes empresas, proyectos societarios, fuerzas políticas e ideológicas, etc., que componen la sociedad en un nivel más complejo que el de la simple confrontación entre individuos. Sencillamente, esta concepción de la sociedad no guarda mayor relación que la imaginaria con la sociedad real. Según Amin -y en esto concordamos- el móvil de esa ―ciencia‖ es puramente ideológico: legitimar acciones y decisiones económicas y políticas en beneficio de un sector, por esta razón el autor la identifica como una ―paraciencia‖ en una analogía a la parapsicología. Pero a esta ―paraciencia‖ se suma lo que el autor denomina como la ―utopía liberal‖341, conforme a la cual el mercado sería no sólo el regulador de la vida social, sino, a su vez sería autorregulado. Esta utopía es, según Amin, un componente central del armatoste ideológico desde principios del capitalismo, pero su alcance ha sido mediado por las condiciones históricas concretas, por eso el nombre ―utopía‖. Así históricamente la ―utopía liberal‖ se ha expresado en su forma total -brutal, dice Amin- sólo en condiciones excepcionales. Dos series de factores ajenos a esta lógica modulan el funcionamiento del capitalismo realmente
340

Ibíd. P.37. Como luego se señala, la palabra ―liberal‖ que compone este concepto de ―utopía liberal‖ de Amin guarda una relación restringida con la acepción de liberalismo utilizada anteriormente a partir de lo señalado por Wallerstein. Este último autor hace referencia por liberalismo a una estrategia política de un sector social y al andamiaje ideológico creado por esa estrategia. La acepción de Amin hace referencia al liberalismo económico, y junto a la palabra utopía, a su forma pura ideal. No está de más señalar que el liberalismo económico ha estado siempre tras estrategia política liberal, pero ha sido moderado de su forma pura como se verá- por otras situaciones concretas. Wallerstein y Amin concuerdan en uno de los motivos de esa ―moderación‖: la constante tención entre los trabajadores y los capitalistas (la contradicción trabajo-capital).
341

165

existente según el autor: por una parte, las relaciones de fuerza entre las diferentes clases sociales en torno a las cuales se organiza la contradicción capital-trabajo, y por otra, las relaciones entre los diferentes socios nacionales del sistema del capitalismo mundial. Esta ideología de la utopía liberal no puede ser eficaz si no se adapta a las exigencias objetivas que esas relaciones expresan. Por esto Amin plantea que en la historia de la ideología dominante del capitalismo han existido discursos sucesivos en los que esta utopía se ha adaptado a estas necesidades, combinándose con otros elementos, estos discursos son: liberal nacionalista, luego social y nacional y por último neoliberal mundializado, el primero asociado a las exigencias de los dos factores ajenos mencionados en el periodo del colonialismo, el segundo asociado a las nuevas exigencias de la post-Segunda Guerra Mundial y el tercero asociado a las exigencias de estos factores desde la década de 1970. En síntesis, con la expansión del aparato ideológico creado por la estrategia política liberal al resto del mundo tenemos un cuadro más menos armado. El liberalismo porta la ideología del progreso, con ello, la de la ―razón‖, el ideal cultural de la ―verdad‖ y la ciencia como útil instrumento, y lo que subyace a todas éstas: el universalismo. El paquete de ideas del liberalismo llega al mundo extra-europeo a apaciguar conflictos sociales (a legitimar y crear nuevos Estados y/o ordenes sociales) para así, permitir la permanencia y el continuo desarrollo del sistema-mundo capitalista. Podría decirse estas son las ideas ofrecidas a las clases trabajadoras del mundo, pero tras éstas, y al interior de los grupos dominantes, la ―utopía liberal‖ mencionada por Amin se mantiene esperando para expresarse en lo concreto según lo permita la tención en la contradicción capital-trabajo y las condicionantes del sistema interestatal. Resulta necesario, sin embargo, mencionar que para Wallerstein el liberalismo dejó de ser la ideología del sistema-mundo (principalmente después de la rebelión estudiantil de mayo de 1968en Francia342). Para el autor, en la medida en que hoy ya no existe una difundida fe en el ―reformismo racional‖ a través de la acción del Estado, el liberalismo ha perdido su principal defensa político-cultural contra las clases peligrosas. Por esto, en el presente se asistiría a una creciente deslegitimación de las estructuras estatales. Sin embargo, a nuestro parecer, esto no implica que no siga siendo el discurso liberal el que, en buena parte, continúa emanando desde los sectores dominantes, y asimismo, que sea éste el que continúa teniendo impacto en algunas zonas periféricas de la economía-mundo capitalista (y esta observación no es menor si
342

Para mayor información al respecto, se le sugiere al lector remitirse directamente al artículo de Wallerstein recientemente citado.

166

consideramos donde se focaliza el centro del análisis de esta tesis). Por su parte, Armand Mattelard343 también sostiene que en la década de 1970 se asiste al fracaso de la ideología del progreso (contenida tanto en el liberalismo como en el socialismo). En ese momento -según postula el autor- desde Norteamérica, comienza a introducirse el reemplazo de ésta, en lo que se ha llamado ―la revolución de las comunicaciones‖, apareciendo lo que Mattelard denomina ―la ideología de la comunicación‖ que -coincidentemente- retoma los mismos mitos asociados a la del progreso. El discurso de esta nueva ideología consiste en que, para progresar, todos debemos ―comunicar‖, aunque no exista proyecto social en esa comunicación 344. El reemplazo ha sido gradual, y podemos suponer que la función practico-social apunta hacia la misma dirección del ―proyecto‖ liberal, por lo que no es de extrañar encontrar en la práctica una combinación. Ahora bien, si comprendemos que la ideología o, como diría Wallerstein, la ―geocultura‖ del sistema-mundo, ha tenido como fundamental herramienta una singular combinación entre uso de fuerza y concesiones, -y eso no ha cambiado- podemos esperar también ver en el plano ideológico ciertas aparentes ambivalencias. Sobre todo en lo que respecta a los supuestos ―contradiscursos‖ del discurso liberal, los supuestos ―adversarios‖, a veces tan funcionales como él mismo.
―En todo momento se afirmó que se trataba de la ―racionalidad‖ frente a la ―superstición‖ y de la ―libertad‖ frente a la ―opresión intelectual‖. Esta oposición se suponía que era paralela (e incluso idéntica) a la revuelta, en el terreno de la economía política, del empresario burgués contra el terrateniente aristocrático. (...) Esta imagen básica de una lucha cultural a nivel mundial ha tenido una premisa oculta, relativa a la temporalidad. Se suponía que la ―modernidad‖ era temporalmente nueva, mientras que la ―tradición‖ era temporalmente vieja y anterior a la modernidad; de hecho, en algunas versiones radicales de esta imagen, la tradición era ahistórica y, por tanto, virtualmente eterna. Esa premisa era históricamente falsa y por consiguiente fundamentalmente engañosa. Las múltiples culturas, las múltiples ―tradiciones‖ que han florecido dentro de las fronteras tiempo-espacio del capitalismo histórico, no han sido más primordiales que los múltiples marcos institucionales. Han sido en gran medida la creación del mundo moderno, parte de su andamiaje ideológico.‖345

343

Mattelard, Armand. ―La hipnosis de la nueva economía y el progreso‖ Publicado en Bitácora, La República, Montevideo, abril 2001. Disponible en Internet en: http://www.globalizacion.org/biblioteca/MattelardEconomiaDemocracia.htm 344 En un sentido muy similar, refiriéndose al mismo fenómeno, Samir Amín escribe lo siguiente: ―En el discurso de esta utopía, la comunicación se volvió una palabra que ya no quiere decir nada, a fuerza de decirlo todo, se habla de la comunicación sin jamás precisarse contenido, siempre ignorado; se hace de ésta su propia finalidad. El ser humano se volvió un Homo communicans, ¡como si alguna vez hubiera dejado de serlo! Pero detrás de esta caracterización se culta cierto concepto del Hombre de que se trata, que es el de un individuo dirigido desde el exterior, que reacciona a los mensajes con los que se le abruma, pero es incapaz de dirigirse a partir de su interior, es decir actuar en el sentido verdadero del término. Es el ideal del consumidor tal cual desearían que fuera las empresas de publicidad.‖ Amin, Samir. Crítica de nuestro tiempo. A los ciento cincuenta años del Manifiesto comunista. Op. Cit. P. 133. 345 Wallerstein, Immanuel El capitalismo histórico. Op. Cit. P. 65 y 66.

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Como hemos visto, el ―mundo moderno‖, el sistema mundo actual, ha continuado construyendo su discurso ideológico legitimador a lo largo de los siglos siguientes a la ilustración -su ―mítico‖ punto de origen-. Ha generado la imagen de una ―discusión cultural‖ cuasi mitológica en torno a las ideas ubicadas en el extremo opuesto en la dicotomía en la que se pueden ubicar los postulados básicos: Progreso-atraso, razón-tradición, racional-irracional, libertad-opresión, etc. (dicho sea de paso, algunos de ellos con una historia muy reciente en el agro latinoamericano). Tras la supuesta ―lucha cultural‖ entre estos opuestos se encuentra la legitimación de los procesos que aún no se han concretado o quizás, por el contrario, que no se desea cambiar. Lo que llama la atención -como se desprende de la cita de Wallerstein antes transcrita- es que el sistema ideológico del capitalismo histórico también ha creado algunos de los opuestos de sus planteamientos comúnmente más asociados a su avance, o lo que es más preciso, la función practico-social derivada del opuesto (por ejemplo: la noción de tradición) igualmente va en beneficio de un sector capitalista ¿por qué? Por un lado, podría ser porque estereotipa la respuesta contraria, dándole más peso a su argumento y desprestigiando a la contraparte, pero por otro, también podríamos postular que algunas de estas ―respuestas‖ son elementos clave en el funcionamiento del sistema mismo, pues, como hemos visto en capítulos anteriores, los intereses de los capitalistas pueden ser intrínsecamente contradictorios -entre ellos como grupo, por un lado, y cada empresario en particular, por otro- es decir, en algún minuto puede ser preciso para un sector de los capitalistas impulsar la semiproletarización en una zona geográfica: la respuesta ideológica -emanada desde la clase dominante- será la que hace hincapié en el progreso; pero en otro momento puede resultar adecuado mantener la situación como está -por ejemplo que unidades domésticas semiproletarias no pujen por convertirse en unidades domésticas proletariasla respuesta ideológica burguesa entonces sería la que pone la atención en la tradición y en el conservadurismo. Como señala Wallerstein: ―...los esfuerzos de los agentes de la acumulación siempre se
han encaminado a crear una unidad doméstica ―intermedia‖, para romper las formas ―comunitarias‖ más antiguas de organización de la fuerza de trabajo, pero también para retrasar el inexorable aunque lento avance de la proletarización.‖346

Y yendo más lejos, y siendo más incisivos, podríamos suponer incluso que para

este último fin tenderá a definirse -por ejemplo- a la ―tradición campesina‖ centrándose en elementos que no se hayan visto modificados en procesos previos de transformación, definiendo a los ―campesinos‖ sin considerar -por ejemplo nuevamente- su proceso de semiproletarización. Como hemos visto en capítulos anteriores, es el caso de las definiciones de campesinado que hacen hincapié en la característica de la composición heterogénea del ingreso en la unidad familiar y también de las versiones culturalistas de posturas campesinistas, que consideran a las
346

Wallerstein, Immanuel en: Balibar, Etienne; Wallerstein, Immanuel Raza, Nación y Clase. IEPALA, Madrid, 1991. P. 178.

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unidades domésticas semiproletarias como parte íntegra del campesinado (revisado en el capítulo I.6). Es por tanto posible sospechar de estas posturas, y pensar en su carácter ideológico, en tanto su función práctico-social nos es visible a la luz de lo que ya hemos visto en páginas precedentes. En efecto, el concepto de tradición, el énfasis en la particularidad cultural de los campesinos, en su identidad de comunidad, y en el fortalecimiento de los lasos comunitarios, podrían resultarnos -paradójicamente- tan sospechosamente ideológicos como los conceptos de progreso y modernidad en su asociación al liberalismo, y tan liberales como la noción misma de progreso y modernidad. A este respecto Samir Amin señala que ―...las estrategias culturalistas aplicadas (por corrientes tan
diversas como las colectividades y los fundamentalismos religiosos, pero a menudo también por los verdes como asimismo los posmodernistas), son completamente recuperables y recuperadas por las estrategias dominantes del proyecto neoliberal mundializado que se impone en la fase actual. Poco importan entonces los llamados al respeto democrático de la diferencia de unos (los colectivistas, los posmodernistas), o la proclamación de incompatibilidad total de las culturas de los demás (los fanatismos étnicos o religiosos). Son todos, unos y otros, impotentes frente a la mundialización capitalista, ¡que aceptan además, contentándose con decir que los problemas se hallan en otra parte!‖347

La utilización de estos aparentes contra-discursos del discurso presuntamente dominante nos lleva a una observación, quizás, ya poco novedosa: la tradición se inventa, pero lo que queremos resaltar es que no se inventa sin que existan razones ―extra-culturales‖ para hacerlo. Como señala un diccionario de Antropología: ―La tradición se define -tradicionalmente- como lo que
persiste del pasado en el presente, donde se transmite y sigue actuando y siendo aceptada por los que la reciben y, a su vez, al hilo de las generaciones, la transmiten‖348

Esta idea de nexo con el pasado, da

(simbólicamente) un contenido de ―naturalidad‖, de auto-justificación o innecesidad de justificación a un contenido determinado o a un conjunto de prácticas sociales. ―Inventar la
tradición, como se asume aquí, es esencialmente un proceso de formalización y ritualización, caracterizado por la referencia al pasado, aunque sólo sea al imponer la repetición.‖349

El punto está en que las tradiciones

pueden ser creadas en el presente, tienen repercusiones reales en el presente y pueden ser políticamente útiles en el presente. Recurrir a la tradición puede ser un elemento sumamente útil para hacer de una ideología algo eficaz. Más allá de la ritualidad oficial, como lo hemos visto en capítulos anteriores, puede ser útil a determinados sectores económicos -los capitalistas347
348

Amin, Samir. Crítica de nuestro tiempo... Op. Cit. P. 70. Pouillon, J. ―Tradición‖ En: Bonte, Pierre; Izard, Michael. Op. Cit. P.709. 349 Hobsbawm, Eric ―Introducción: la invención de la tradición‖ En: Hobsbawm, Eric; Ranger, Terence Comp. La invención de la tradición. Editorial Crítica, Barcelona, 2002. P. 10.

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convencer a la población de que ―por tradición‖ la mujer debe permanecer en las labores hogareñas, pues, así se conserva un nivel de trabajo doméstico no remunerado en la unidad doméstica, a favor mantener un umbral salarial mínimo aceptable más bajo; asimismo, puede resultar útil a sectores económicos concretos convencer a los campesinos de que ―por tradición‖ ellos tienen una ligazón ―pseudo-espiritual‖ con la tierra, pues esto permite que la producción ―tradicional‖ resultante de ese ―sublime vínculo‖ baje -nuevamente- el umbral salarial mínimo aceptable; también resulta útil a los capitalistas convencer a ciertos sectores de la población rural -y a sus potenciales ―defensores‖ políticos e intelectuales tanto o más fáciles de engañar- de que el combinar un trabajo asalariado mal pagado con otras estrategias económicas ―tradicionales‖ es parte de la ―tradición‖ campesina en su noble lucha por la subsistencia. Como bien señala Wallerstein, ―La idea de pasado hace que se actúe en el presente de manera distinta de lo que se hubiera actuado.
Es un instrumento que se utiliza contra los demás y un elemento fundamental para socializar a los individuos, mantener la solidaridad del grupo y establecer o cuestionar la legitimación social. Por consiguiente, la idea de pasado es ante todo un fenómeno moral y por tanto político, y siempre un fenómeno contemporáneo‖350

y

agregamos, muchas veces ideológico. La función practico-social de muchas apariciones de la idea de ―tradición‖, en beneficio de quienes ―compran‖ mano de obra barata, es una idea que aún no ha sido probada. A fin de cuentas, quizás los esfuerzos por fortalecer la identidad ―tradicional‖ -sin lugar a dudas, en buena parte inventada- son sólo otra treta ideológica cuyo fin es frenar la proletarización y la emigración del campo a las ciudades. Ahora bien, podría resultar un tanto simplista plantear que el conjunto de ideas que circulan junto al avance de los procesos propios del sistema-mundo siguen siempre un curso unidireccional, si bien es cierto -parafraseando a Marx- que las ideas de la clase dominante son, en cada época, las ideas dominantes, esto no implica que los sectores no dominantes no generen sus propias ideas, las que pueden ser tanto una respuesta, una ―resistencia‖ a la ideología de la clase dominante, como no estar mayormente relacionadas con la estructura de dominación imperante. Como bien lo señala Althusser, la ideología es un campo de lucha de clases, no sólo una herramienta de los sectores dominantes. En este sentido podemos ubicar al conjunto heterogéneo de ideas estereotipadas que rodean la dicotomía campo-ciudad. Muchas de estas ideas que circulan en la ―cultura‖ del sistema-mundo, tienen su historia particular, pero de una u otra forma, son continuamente reutilizadas para distintos fines practico-sociales. Raymond

350

Wallerstein, Immanuel en: Balibar, Etienne; Wallerstein, Immanuel. Op. Cit. P. 122 y 123.

170

Williams351 ha trabajado, principalmente desde la literatura -en el caso puntual de Inglaterra- la forma en que estas ideas se relacionan con elementos históricos concretos. Refiriéndose a los móviles sociales que hacen surgir, que utilizan y reutilizan estas ideas: ciertas convenciones que pueden ser percibidas -en su caso- por medio de la literatura, en torno a la dicotomía campo-ciudad, Williams utiliza el concepto de ―estructura de sentir‖352. El campo y la ciudad son dos realidades históricas variables, tanto en si mismas, como en las relaciones que mantienen entre sí. En lo concreto, sólo son dos tipos de asentamientos humanos. Pero ―Sobre los
asentamientos concretos –que en la historia real fueron increíblemente variados- se depositaron y generalizaron sentimientos intensos.‖353

Algunos de éstos positivos, otros negativos. ―El campo atrajo sobre sí la idea de

un estilo de vida natural: de paz, inocencia, y virtud simple. Mientras que la ciudad fue concebida como un centro de progreso: de erudición, de comunicación, de luces. También prosperaron las asociaciones hostiles: se vinculó a la ciudad con un lugar de ruido, de vida mundana y de ambición; y al campo, con el atraso, la ignorancia y la limitación. ‖354

Al respecto, Williams sostiene que el contraste entre campo y ciudad, como dos estilos de vida distintos, se remonta a la época clásica. La formación de este contraste respondería a una continua ―lucha cultural‖ que se modela en lo que el autor llama ―tradición selectiva‖. Ésta es el resultado de la forma en que cada sector social se relaciona con su pasado. La tradición selectiva no es un canon, es un campo de disputa ideológico, por la ―hegemonía cultural‖. La función práctico-social de muchas ideas estereotipadas que circulan a este respecto puede estar precisamente acorde con los movimientos del sistema-mundo en su conjunto. Asimismo, su origen puede estar en una resistencia a un proceso histórico -es decir, provenir de una clase dominada- sin embargo, las mismas ideas pueden ser ―reutilizadas‖ por otros sectores dominantes- cuando las condiciones y los objetivos son distintos. Nuevamente, como ejemplo, no debería extrañarnos que en un sector rural donde predominan las unidades domésticas semiproletarias aparezcan estereotipos históricos positivos acerca de la vida en el campo emanados desde sectores dominantes -cuyo fin es no profundizar la proletarización- así como

351 352

Williams, Raymond El Campo y la Ciudad Ed Paidós, Buenos Aires 2001. La estructura de sentir refiere a ―...las razones sociales que, presionando desde afuera de la literatura pero desatando dentro de ella transformaciones formales, inducen cambios en las convenciones. La ―estructura de sentir‖ es un horizonte de posibilidades imaginarias (expuestas tanto bajo la modalidad de ideas como de formas literarias y de experiencias sociales); los cambios en la literatura se desatan cuando esas ―estructuras de sentir‖ ya no pueden encerrar las novedades sociales ni están en condiciones de formularlas dentro del elenco de convenciones conocidas. La ―estructura de sentir‖ es un campo de posibilidades, un límite a ese campo y un conjunto de líneas de desplazamiento hacia afuera‖ Sarlo, Beatriz ―Prólogo a la edición en español‖ En: Williams, Raimond Op. Cit. P.18. 353 Williams, Raymond Op. Cit. P.25 354 Ibidem.

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tampoco debiera sorprender que en un minuto en que la mano de obra era principalmente campesina rondaran los estereotipos negativos, apelando a la idea de progreso. Desde el principio de esta tesis, la pregunta que ha estado detrás ha apuntado a los aspectos o procesos que contienen y favorecen la descampesinización en la localidad específica estudiada, asimismo, a modo de hipótesis, hemos puesto énfasis en el papel de elementos ideológicos. En este sentido, el impacto de todo el conjunto de ideas que hemos revisado en estas últimas páginas: el universalismo, el progreso, el liberalismo, la tradición, los estereotipos acerca de la vida en el campo y en la ciudad; en el discurso y consecuente accionar de los sujetos mismos y las unidades domésticas a las cuales componen, es de vital importancia. Finalmente, resulta central captar la forma que estas ideas -o quizás otras- se subjetivan en los individuos y el efecto -contenedor o acelerador- de éstas en los procesos de transformación. Por esta razón no debe ―quedarse en el tintero‖ el hecho de que los individuos se ven sometidos a diario a un contacto con ―la modernidad‖, y que este contacto incide en la forma en que, primero, se subjetivan las ideas que se relacionan con los procesos de transformación, y segundo, se efectúan estos procesos a nivel micro. El proceso de descampesinización y de semiproletarización, contempla el encuentro de ―polos‖ de ―experiencia sensible‖: ―modernidad‖ y ―no modernidad‖.
―Hay una forma de experiencia vital –la experiencia del tiempo y el espacio, de uno mismo y de los demás, de las posibilidades y los peligros de la vida- que comparten hoy los hombres y mujeres de todo el mundo de hoy. Llamaré a este conjunto de experiencias la <<modernidad>>. Ser modernos es encontrarnos en un entono que nos promete aventuras, poder, alegría, crecimiento, transformación de nosotros y del mundo y que, al mismo tiempo, amenaza con destruir todo lo que tenemos, todo lo que sabemos, todo lo que somos. Los entornos y las experiencias modernos atraviesan todas las fronteras de la geografía y la etnia, de la clase y la nacionalidad, de la religión y la ideología: se puede decir que en este sentido la modernidad une a toda la humanidad. Pero es una unidad paradójica, la unidad de la desunión: nos arroja a todos en una vorágine de perpetua desintegración y renovación, de lucha y contradicción de ambigüedad y angustia. Ser modernos es formar parte de un universo en el que, como dijo Marx, <<todo lo sólido se desvanece en el aire>>.‖355

Así la descampesinización, la semiproletarización y la eventual proletarización es, finalmente en los individuos que la experimentan, una experiencia, que a la vez ofrece beneficios y tentaciones, pero que también amenaza diversos aspectos de la vida que ya conocen. Estos procesos de transformación implican, desde la perspectiva del sujeto comprometido, pasar a formar parte de la ―modernidad‖, o ser ―más moderno‖, con todo lo que él sabe que esto pueda
355

Berman, Marshall. Todo lo sólido se desvanece en el aire. La experiencia de la modernidad. Siglo XXI editores, México, 1998. P.1

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significar: acceso a los bienes de consumo, tecnologías, etc., o quizás una ―pauperización‖ peor que la de la relativa independencia que han tenido, entre muchas otras posibilidades. Ahora bien, si la transformación se encuentra ideológicamente legitimada, si la modernización y la modernidad son idealizadas, o mejor dicho ideologizadas, también cabe preguntarse por el papel de éstas en la transformación. La modernidad, desde que se tiene conciencia de ella, ha despertado crítica y aprobación. Durante el siglo XIX las voces modernistas eran concientes de que la modernidad tenía caras positivas y negativas, los intelectuales tenían una visión dialéctica de la modernidad, pero en el siglo XX, las voces modernistas tendieron, por lo general, a polarizarse.356 Lógicamente el impulso de los procesos de transformación, de reacomodo del sistema-mundo, se legitimó mediante discursos modernistas polarizados.
―Compañeros, os decimos que el triunfante hace que los cambios en la humanidad sean inevitables, abriendo un abismo entre los dóciles esclavos de la tradición y nosotros, los modernos libres que confiamos en el esplendor radiante de muestro futuro.‖ 357

Los ecos de discursos muy similares a este han acompañado las transformaciones que continúan efectuándose ¿Cuál es su resonancia en los ―objetos‖ de transformación? Cuando el objeto ya no es transformar al cuasi ―autárquico‖ campesino, sino mantenerlo como semiproletario, el discurso será el opuesto ―¡viva la tradición!‖ quizás: La modernidad sigue siendo dialéctica, sus discursos contradictorios, y por sobre todo, ―el velo intelectual‖ engañoso. I.8.4. - Palabras finales de la Primera parte Finalmente, desde el primer planteamiento de esta investigación se propuso abordar los aspectos o procesos que contienen y favorecen la descampesinización de una manera que integrara los factores económicos, sociales y culturales. Se planteó también un énfasis en los aspectos culturales, y dentro de éstos, en particular los ideológicos. Ante la revisión teórica que hemos efectuado hasta aquí, parece indicado manifestar la convicción teórica de que la posibilidad explicativa de un estudio como éste, que pone énfasis en fenómenos de tipo cultural, se haya en la relación que se establezca entre tales elementos y el resto de las esferas que
356 357

Berman, Marshall. Op.Cit. Boccioni, Humberto et al ―‖manifesto of the futurist painters, 1910‖ traducido por Robert Brain, Viking, 1973. P. 25, citado en Berman, Marshall. Op. Cit. P.11

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intervienen en un nivel más amplio en el fenómeno. Asimismo, parece necesario también aclarar que tal convicción -así como también la eventual convicción contraria- se haya enraizada en el entrecruzamiento de los preceptos ideológicos que -conciente o inconcientemente- pertenecen al arsenal teórico del autor y su pretensión de contribuir de alguna manera al esclarecimiento o explicación de fenómenos concretos. La forma en que dicho entrecruzamiento se produce se relaciona abiertamente con las disposiciones políticas y morales que cruzan a los sujetos que son, de una u otra forma, en uno u otro nivel, parte de la dinámica que estudian.

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II. -Segunda parte: El proceso de transformación de Huelón.
El objetivo de esta sección del documento, es abordar el caso particular de Huelón y los procesos de transformación ocurridos en la localidad. Primero, se intenta realizar una contextualización de la localidad desde el pasado hasta el presente, poniendo énfasis en los cambios ocurridos y en los mecanismos que los conectan con los escenarios nacionales e internacionales. Posteriormente se da paso a una descripción de la localidad en sus aspectos demográficos, económicos, sociales, y finalmente culturales. Si bien, el objetivo central de esta sección del documento es describir la descampesinización y los procesos de transformación relacionados en la localidad, el texto se estructuró de una forma tal en la que, desde el principio, se van incorporando análisis parciales de las situaciones descritas, en los cuales se va estableciendo un diálogo -igualmente parcializado- con las explicaciones teóricas abordadas en la Primera parte. Por ende, dentro de esta Segunda parte no sólo se realiza un tratamiento puramente descriptivo de la los fenómenos, sino también, hasta cierto punto, interpretativo de los datos y parcialmente explicativo de los procesos. En efecto, es en esta parte del documento que se da respuesta a los objetivos específicos planteados en la introducción del documento.

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II.1. -Cambios en el agro chileno y en la localidad Huelón.

II.1.1. - Antecedentes históricos generales del campesinado en Chile Central y los cambios del agro.

Chile central, antes de la aplicación efectiva de las leyes de Reforma Agraria (Ley 15.020 de 1962 y Ley 16.640, de 1967) mantuvo una estructura de tenencia agraria de tipo tradicional. La agricultura y la ganadería se desarrollan en su gran mayoría en los latifundios o haciendas; grandes propiedades en las que el tipo de relación que se establecía entre el propietario de los medios de producción y la mano de obra, no era mediada por el dinero sino en productos. –paga en derechos de talage, uso de suelo, producto, tierra, y escasa presencia del dinero-. La gran mayoría de la superficie se encontraba concentrada en pocas manos, y no distribuida ni entre pequeños productores comerciales ni campesinos. Los valles interiores, con mejores condiciones de riego y calidad de tierras, se encontraban prácticamente en su totalidad en manos de los terratenientes. Sin embargo, en los suelos de secano de la cordillera de la costa, y en general en lugares donde la productividad de la tierra era baja, era posible encontrar campesinos, pequeños propietarios de la tierra, con explotación familiar del predio358.

Citando a McBride, Rigoberto Rivera lo señala de la siguiente manera: ―Mc Bride, hacia la década de 1920, en forma muy gráfica dice que a los pequeños productores todavía había que
―rebuscar para encontrarlos. Y sin embargo, representan una clase que es pequeña en la zona central… (que)… sin embargo ha crecido en los últimos veinte años …‖ esta pequeña agricultura no se encuentra a lo largo de los caminos trillados sino en algún rincón de la cordillera de la costa o en algún angosto desfiladero de los Andes.(…) Producen apenas algo más de lo que requieren sus necesidades , y este pequeñito excedente lo venden en los mercados vecinos. Estos propietarios no son personas de influencia en los negocios de las localidades, ni en los de la república.‖‖
359

358

Bengoa, José ―Haciendas y Campesinos‖ Historia Social de la Agricultura Chilena, Tomo II. Colección de estudios históricos, Ediciones Sur. 1990. 359 Rivera, Rigoberto Los campesinos chilenos. Serie GIA/3, Santiago de Chile 1988. P. 72

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En determinados sectores de Chile central era posible encontrar pequeños productores campesinos. Sin embargo, igualmente establecían relaciones con las haciendas, en algunos casos vendían mano de obra por periodos estaciónales a los terratenientes, o la cambiaban por producto, producían en mediería en haciendas o fundos cercanos, etc. La hacienda no dejaba de ser una institución que influía en la economía de los pequeños productores campesinos.

Si bien la hacienda es la institución de mayor duración en la historia del país, tuvo un principio y un fin. Aquí identificamos como su origen, el proceso de ―agriculturización de la tierra‖ ocurrido entre fines del siglo XVII y principios del XVIII, con antecedentes en las antiguas mercedes de tierras: grandes extensiones explotadas sólo en ganadería, por la falta de mercados para una producción agrícola mayor. Pues, habría sido éste el origen de la gran propiedad en Chile central. El fin de la hacienda, lo identificamos con la aplicación de la Reforma Agraria, en donde los grandes predios fueron expropiados, lo que posteriormente permitió una mayor penetración de las relaciones productivas de tipo capitalista en el campo. Los procesos de Reforma Agraria antes mencionados terminaron por cambiar el tradicional sistema de producción, muchas veces comparado con el feudalismo. ―Hasta 1960 se mantenía con pocas modificaciones una situación tradicional –en la tenencia de la tierra-.
Subdivisiones particulares, ya sea por herencia o por alto precio de la tierra en ciertas áreas, iban lentamente modificando un régimen de tenencia que se podía remontar hasta la colonia. (…) Desde 1963 a 1973 el campo chileno es sacudido profundamente…‖
360

por este

importante proceso –la Reforma Agraria-. A partir de 1973 se revierte

Este proceso cambió definitivamente la estructura de la propiedad en la zona central de Chile. La desaparición del latifundio, cambió las bases económicas de la producción rural. ―Más de diez años de Reforma Agraria lograron conmover los cimientos en que se sostenía la producción y
sociedad rural. El latifundio fue expropiado casi completamente y destruido el sistema de haciendas sobre el cual descansaba la organización económica y social del campo ..‖
361

360 361

Bengoa, José El campesinado chileno. Después de la Reforma Agraria Ed. Sur, Santiago, 1983. P. 23 Ibíd. 9

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El fin de la hacienda y el latifundio significó un cambio total en el tipo de relación económica entre los propietarios de los medios de producción y la mano de obra. La tierra se dividió, muchas parcelas quedaron en manos de pequeños productores agrícolas, antes: no propietarios de sus medios de producción. El sistema hacendal había terminado, ahora la tierra era tranzable en el mercado. El campo estaba listo para una nueva y más fuerte forma de penetración del capitalismo en el agro y su distintiva forma de organizar las relaciones productivas. El Golpe de Estado de 1973, significó un proceso de contrarreforma, que no representó un retroceso total en los cambios efectuados en la estructura de la propiedad. La hacienda ya estaba destruida. Con esto se crearon las condiciones para que la tierra ingresara en mayor medida al mercado. En el gobierno de la dictadura militar, la economía chilena, en su totalidad sufrió una modificación estructural. Pero la Reforma Agraria había sentado las bases para que esta modificación tocara al ―campo‖, tal cual como lo hacía en toda la economía. Desde la aplicación efectiva de políticas de Reforma Agraria en el campo chileno, la producción del sector agropecuario ha sufrido cambios significativos. La Reforma Agraria abrió el camino para esta nueva forma de introducción del capital en el agro. Con la apertura del país al comercio internacional, la intromisión del capital internacional en el campo chileno se hizo presente. Los cambios fueron objetivos y subjetivos, se modificaron las estructuras materiales de producción, las relaciones de producción, aumentó el nivel de monetarización de la población rural, generándose cambios importantes en localidades rurales, antes, principalmente campesinas, como es el caso de Huelón. A nivel nacional, el patrón de acumulación capitalista dio un vuelco desde una política de promoción y protección de la industria nacional, a una aplicación de la política de las ventajas comparativas. ―En Chile se ha venido imponiendo un nuevo patrón de acumulación de capitales a partir de 1974
aproximadamente. Este patrón va redefiniendo los diversos sectores sociales y económicos del país y a cada uno le va otorgando un papel a jugar en la estructura de acumulación. (…) El patrón de acumulación privilegia en la agricultura, principalmente las áreas especializadas en productos de exportación o dirigidas hacia un mercado interno sofisticado o de altos consumos.‖
362

362

Bengoa, José, Agricultura y autosubsistencia campesina, GIA, Academia de Humanismo Cristiano, 1980. Pp.1 y 2

178

La agricultura chilena, antes de este cambio, destinaba su producción al mercado interno, donde se encontraba subordinada al crecimiento industrial. Dicha situación era permitida por una presencia activa del Estado en el control de los precios y en la aplicación de subsidios para fomentar la producción industrial. Posteriormente el fomento a la acumulación industrial fue reemplazado, mediante las políticas económicas reestructurantes aplicadas en la dictadura militar, por la política de las ―ventajas comparativas‖ y la apertura del mercado al exterior. ―La agricultura
es redefinida frente al sector industrial, pasa de una situación subordinada a una independiente y privilegiada, en la medida que es uno de los sectores de exportación donde más fácilmente se puede aplicar la política de las ―ventajas comparativas.‖‖
363

Los pequeños productores y el campesinado en general juegan un rol secundario en el nuevo patrón de acumulación, o de una forma más clara, no juegan ningún rol explícito, pero como veremos, si juegan un rol implícito, el que es por cierto central en el análisis que propone esta tesis, pues, la transformación de la población rural en amplios sectores de mano de obra de bajo costo parece ser uno de los requerimientos del modelo agro-exportador chileno, y el bajo costo de ésta, una de las ventajas comparativas del país en la en la producción silvo-agropecuaria.

Esta serie de cambios históricos relacionados con el mundo agrario y la economía nacional han sido el telón de fondo de los cambios ocurridos en localidades pequeñas como Huelón, y en buena parte sus causales. A continuación pasaremos a revisar como los habitantes de la localidad han percibido las transformaciones ocurridas en las últimas cinco décadas. Para luego entrar de lleno en la descripción diacrónica y sincrónica de la economía de localidad.

363

Bengoa, José El campesinado chileno. Después de la Reforma Agraria Op. Cit. P. 11.

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II.1.2. - Cambios y permanencias generales en la economía de Huelón desde mediados del siglo XX. A partir de la revisión de varias entrevistas364 podemos realizar la siguiente interpretación acerca de cómo los individuos de mayor edad han percibido los cambios en la localidad a partir de mediados del siglo XX, remitiéndose a hitos históricos nacionales y su efectos locales. En general, se identifican básicamente tres momentos en el rango de tiempo indicado, un primer momento entre las décadas de 1950 y mediados de la de 1960’, un segundo momento de transición, desde mediados de la década de 1960 hasta el año 1973, y desde este último año, un tercer periodo que llega hasta la actualidad.365 II.1.2.1. - Primer periodo, 1950 - 1965366

Huelón entre la década de 1950 y mediados de la de 1960, se caracterizaba por ser una localidad de pequeños propietarios que se distribuían de manea dispersa en el territorio, asentándose principalmente en las zonas altas de la localidad. La única propiedad de gran tamaño, recordada por los sujetos, era el ―Fundo Huelón‖, con el cual una buena parte de los agricultores mantenía relaciones de mediería.

La principal actividad que realizaban los habitantes de la localidad de Huelón, en ese entonces -según se afirma- era la producción agrícola, en primer lugar, y secundariamente la ganadería y la carbonería. Dichas actividades podían realizarse tanto en el predio propio de la familia, así como en medias, en una propiedad ajena a la familia. El trabajo en media o mediería, muy difundido en aquellos años y aún existente en la localidad, consiste en que el dueño de la propiedad aporta la tierra, y otro individuo realiza el trabajo, ocupándose de la siembra y cuidado
364

El presente apartado fue construido a partir del un total de 14 entrevistas realizadas en enero de 2005 en el contexto de la anterior investigación realizada en la localidad, sobre la cual ya nos hemos referido en la introducción de esta tesis. Dada la naturaleza de las fuentes, no existe una gran precisión en la información que a continuación se presenta, sobretodo en lo que a fechas se refiere, sin embargo, resulta sumamente aclaradora para la contextualización diacrónica de lo que se irá exponiendo en capítulos sucesivos 365 La variedad de criterios a este respecto entre los entrevistados no deja de ser heterogénea, sin embargo, existe una coincidencia entre los sujetos respecto a que estos tres grandes momentos se distinguen entre sí, es decir, algunos definen más momentos, pero una mayoría concuerda con éstos. 366 Fechas tentativas. Este periodo se presume representativo incluso de algunas décadas anteriores, sin embargo, no puede ser descrito de esa forma, pues, las características del mismo se extraen de un conjunto de entrevistas a personas mayores de la localidad, los que en su mayoría recuerdan con precisión desde la década 1950.

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de los cultivos y cosecha y, en muchos casos, transporte de los productos. Una vez finalizado un ciclo anual de cultivo se repartía entre las partes el producto obtenido según lo pactado. Este modo de trabajar la tierra se extendía a otras actividades, las cuales, al igual que la cosecha agrícola, podían tener tanto fines mercantiles como de autosubsistencia. La fabricación de carbón de roble367 se realizaba paralelamente a la agricultura. Los entrevistados señalan que en Huelón existieron grandes extensiones de bosques de roble -de los cuales hoy sólo sobreviven unas pocas hectáreas de renovales-. Por medio de un proceso de tala, se obtenía la materia prima para la fabricación de carbón que posteriormente era comercializado. Según recuerdan algunos habitantes, también existieron actividades derivadas de la tala del roble, como la de los fleteros – en casi la totalidad de los casos, los mismos carboneros y agricultores- que se ocupaban de trasladar en carretas el carbón o la madera, o la misma cosecha agrícola a Curepto y Licantén.

Huelón se encuentra mucho más cerca de Curepto (en efecto, comuna a la cual en la actualidad pertenece) que de Licantén, sin embargo, en el pasado buena parte de la producción – fundamentalmente de trigo- se trasladaba directamente a Licantén, donde llegaba un ramal ferroviario que trasladaba la producción de la zona a otras zonas del país. Según cuentan algunos entrevistados, muchas veces el trato en medias acordado con el propietario del Fundo Huelón, establecía que la parte de la cosecha de trigo que le correspondía al mismo debía ser entregada ensacada en Licantén, lista para su carga en los trenes, sin embargo, la producción del mismo grano que comercializaban los productores generalmente se hacia en Curepto a molinos y otros intermediarios y no directamente en Licantén.

Entre los entrevistados puede apreciarse una valoración positiva acerca de la actividad agrícola en este periodo, según recuerdan, la agricultura de estos años estuvo caracterizada por una relativa ―bonanza‖, que permitía a los productores comercializar sus productos, ya que existía un pequeño mercado relacionado con los principales centros urbanos como Curepto, Licantén y Talca, que permitía a los productores vender parte de su cosecha y así obtener dinero. Los precios de los granos como el trigo y las legumbres y la ausencia de plagas actualmente presentes, son los

367

Roble maulino o hualo, nombre científico: Nothofagus glauca. Especie nativa que décadas atrás cubría la mayor parte de los cerros de la localidad y de toda la zona costera de la VII Región. Hoy en Huelón, existen muy pocas hectáreas con esta especie, en su mayoría, renovales.

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elementos más mencionados entre quienes recuerdan con cierta nostalgia este periodo.368 La producción agrícola era comercializada tanto por los mismos productores en Curepto, como también podía ser adquirida por compradores en Huelón mismo, los cuales posteriormente la revendían en los centros urbanos. Estos mismos compradores, podían prestar las semillas 369 a los productores, a fin de, una vez terminada la cosecha, cobrar un interés, generalmente muy elevado, sobre lo prestado. Esta situación condujo a que algunos agricultores quedaran con fuertes deudas con los prestamistas, y por lo tanto sus cosechas sujetas a éstos. Resulta importante señalar que algunos de estos prestamistas y compradores de granos vivían en la localidad misma. Su distinción respecto del resto de las familias productoras de la localidad en cuanto al nivel de vida y riqueza era notable, y la diferencia persiste hasta hoy en las mismas familias.370

Las familias de Huelón, que como antes dijimos, por lo general eran pequeñas propietarias, distribuían la tierra disponible de la siguiente forma. Por lo general, el predio propio era utilizado para cultivos destinados al autoconsumo, o bien para talajes para los animales, mientras que la tierra que se obtenía en mediría era destinada casi en su totalidad para la siembra que posteriormente era en su mayoría mercantilizada. Entre quienes actualmente aún producen para el mercado, esta práctica permanece y obedece a que, en la mayor parte de los casos, los productores cuentan con suelos de peor calidad que a los que pueden acceder en medias; actualmente los suelos del ―bajo‖371, en el pasado también los de secano, que al ser talados y rozados por primera vez, mantenían un nivel de fertilidad mucho mayor al de otros suelos de secano en pendiente con uso regular y sin descanso. En los casos en que las familias no disponían de predio propio (entre las décadas de 1950 y 1960 menos común que más adelante) tanto el

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Esta imagen idealizada que tienen los entrevistados del pasado contrasta con otra afirmación de los mismos: el dinero era más escaso en esos años que en la actualidad. Más adelante volveremos sobre esto. 369 ―…entonces la gente tenia todo sembrado y venia un aniege y quedaban todos de brazos cruzados. Y después vuelta a pedir (semillas), y ahí quedaban todos en la ruina…. Un caballero negociante prestaba un saco por otro y había que devolverle dos sacos con interés.‖ (Virginia M.18/01/05) 370 Destaca al respecto el caso de una familia en la que el Jefe de Hogar fue empresario contratista forestal de la empresa CELCO, el padre de esta persona fue uno de los prestamistas y comerciantes de grano de la localidad en el pasado, y en general, variables como los ingresos, nivel de educación y tipo de actividades en las que se desempeñan sus miembros continúan distinguiendo a esta familia del resto en la localidad. 371 Suelos que se encuentran a menor altura, planos y con mejor calidad de tierra, puesto que al no tener pendientes, no son erosionados por los elementos al no estar forestados, como sucede en los cerros. Además, generalmente cuentan con regadío, pues están bajo las cotas de agua.

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producto para la autosubsistencia como para la mercantilización, era extraído del suelo en medias372. En este periodo, según los entrevistados, el arriendo de tierras no fue muy común.

En este periodo de tiempo (entre principios de la década de 1950 y mediados de la de 1960) los cultivos comercializados eran diversos. En el cerro (secano) dominaba el cultivo de trigo y algunas leguminosas, mientras que en los bajos, la siembra de legumbres como la lenteja, el garbanzo y el chíncharo predominaban. Era común que en un mismo pedazo de tierra se cultivaran diversas especies para así optimizar el trabajo y enfrentar estratégicamente posibles riesgos.

A nivel domestico, se cultivaban otros tipos de productos, orientados principalmente al consumo familiar. Pequeños cultivos, fundamentalmente de papas, maíz, hortalizas y frutas. Estos productos se cultivaban en menores cantidades, si no eran consumidas en su totalidad, lo que restaba, era destinado a la venta. Una excepción a lo anterior, es el cultivo de la frutilla blanca, característica de la localidad, la cual tuvo en este periodo una relativa importancia, pues, era comercializada a precios elevados373.

La mayor parte del suelo cultivado en la localidad era de secano. También una parte de la producción se realizaba en el bajo, con precarias condiciones de regadío, estos últimos cultivos, en algunos casos podían verse perjudicados por inundaciones, uno de los principales riesgos que recuerdan los mayores sobre este periodo. Algunos entrevistados señalaban que el principal factor de riesgo en esa época era climatológico, ya que los anegamientos provocaban la perdida total de la producción anual. A pesar de lo anterior, la percepción de muchos entrevistados coincide en que en aquellos tiempos se podía vivir de la agricultura, ya que se podía comercializar

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―Los terrenos de nosotros se dejaban para talajes, para unos porotos para la casa, lo demás lo sembrábamos todo allá en el fundo...muchos que no tenían terrenito, con lo que cosechaban de ahí vivían, pero nosotros no, nosotros sembrábamos la papa, sembrábamos el poroto en el pedacito que teníamos y eso era para la casa, y todo lo que sembrábamos en media se vendía, y con eso comprábamos la ropita, el azúcar y esas cosas‖. (Humberto M. 19/01/05) 373 El cultivo de la frutilla blanca casi desapareció de la localidad por varias décadas, hoy en día, mediante créditos e incentivos aportados por INDAP, se ha estimulado el cultivo a pequeña escala de esta especie única de la localidad, pues, su exclusividad brinda perspectivas de comercialización como producto exótico. Sin embargo, la producción de grandes cantidades de esta fruta es muy compleja dado que requiere condiciones de suelo y variaciones térmicas tan específicas que sólo se da en algunos sectores de la localidad de Huelón, con un alto riesgo de pérdida de cosecha, por lo que tampoco ha sido introducida con éxito en otro lugar del país. Sus cuidados son muy exigentes, por lo que sólo son cultivadas en el huerto por algunas pocas mujeres de la localidad, quienes las venden a muy buen precio a clientes muy específicos que conocen el producto, a un precio elevado, pues, la docena triplica el valor del kilo de frutilla común en la localidad.

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satisfactoriamente la producción. Algunos informantes comparan la situación actual con la de este periodo, donde destacan la mayor productividad de la actividad en el pasado374.

Otra parte importante de la economía de las familias de Huelón la ocupó la producción pecuaria. Muchas de las familias pequeñas propietarias poseían un variable número de vacas de las cuales se extraía principalmente leche, y en algunos casos carne y cueros. Un porcentaje considerable de este tipo de producción se destinaba a la mercantilización, mientras que una parte pequeña a la subsistencia. La existencia de animales medianos y pequeños también era de vital importancia para la subsistencia de las familias de Huelón. La crianza de cerdos destacaba por su importancia para el consumo familiar. Otros animales como ovejas y cabras también ocupaban algún tipo de rol similar, aunque en menor grado. Si bien no podemos establecer una relación cuantitativa, podemos destacar que la mayor parte de los entrevistados destaca que la importancia de la crianza de animales en este periodo fue mucho mayor de lo que es en el presente.

La crianza de aves de corral, en su mayoría gallinas, también fue clave para las familias de la localidad, dado que ésta era la única fuente constante -durante todo el año- de abastecimiento de proteínas. Si bien esta actividad continua siendo de gran importancia para las economías familiares, y de difusión casi absoluta entre los hogares de la localidad, los entrevistados destacan que en este periodo la cantidad de gallinas por casa doblaba o triplicaba la del presente, pues, asimismo, las familias eran más grandes.

Como en todas las economías de autoconsumo o en las que este fin se combina con la mercantilización, tanto productos como subproductos de la agricultura sirven para la alimentación de los animales –razón por la cual no existe mayor inversión en dinero en la crianza de éstos- así como también los subproductos de la crianza de los animales –abonos- sirven para la fertilización de los cultivos. Esta práctica es destacada por los entrevistados como característica de este periodo, aunque en la actualidad puede constatarse con mucha frecuencia en los hogares de la localidad donde el maíz se siembra casi exclusivamente para la alimentación de las aves. Los mayores la destacan en oposición a que ven actualmente en muchos hogares la introducción

374

―… la cosecha de esos años daba de un saco daba treinta sacos y ahora un saco le da cuatro, cinco sacos más no le da, esa es la diferencia‖ (Arturo M. 18/01/05)

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de fertilizantes y alimentos industriales que son comprados y utilizados por los productores de la localidad, situación que en el periodo al cual nos referimos era inexistente375.

Otra actividad que se complementaba con las anteriores era la recolección de frutos silvestres (tanto nativos como introducidos), la cual cumplía también una función en la consecución de alimentos para la familia. Esta actividad era desarrollada por lo general por las mujeres. Destaca en la memoria de los pobladores la recolección de moras, maquis, entre otras. En el periodo comprendido entre principios de la década de 1950 y mediados de la de 1960, la recolección tenía un fin netamente de autoconsumo. En la actualidad, por el contrario, la existencia de compradores de moras y de callampas determina la existencia de una actividad de recolección que genera aportes en dinero para las familias de la localidad.

Como en todas las economías domésticas de autosubsistencia de climas templados, la estacionalidad de los distintos tipos de producción induce a las familias a realizar una serie de actividades de transformación y conservación de alimentos para los momentos en que éstos no se encuentran disponibles. La fabricación de quesos para la extensión de la duración de la leche y su comercialización, el ―charquiado‖ o secado de la carne, también para la conservación de la misma, el secado de frutos de temporada, la elaboración de mermeladas, entre otras, permitían a la familia mantener alimentos disponibles durante todo el año para su autoconsumo, junto con los granos. Hoy en día muchas de estas prácticas se realizan, pero los entrevistados destacan la menor importancia de su existencia para la economía familiar con respecto al pasado y en particular al periodo al que nos referimos, cuando la existencia de dinero en manos de las familias era menor y los precios de los alimentos mayores.376

En este periodo, la crianza de cerdos también implicaba un procesamiento especial de la carne, dado que la misma no podía ser consumida en su totalidad por la familia antes de su descomposición. El cerdo significaba para la familia, como los informantes lo afirman, una especie de ahorro anual, el que llegado el momento de la matanza, debía conservarse mediante la
375

Según varios entrevistados, actualmente la producción agrícola es un esfuerzo muy poco rentable de no utilizase productos industriales como pesticidas en los cultivos, principalmente en las legumbres, que a diferencia del maíz y de la papa, son cultivos que generalmente son comercializados. 376 Si bien en este periodo la venta de parte de la producción agrícola era más frecuente y mejor pagada, muchos entrevistados hacen hincapié en que se contaba con considerablemente menor cantidad de dinero que en la actualidad, lo que le otorgaba a la producción para autoconsumo un lugar mucho más importante en la economía familiar.

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fabricación de fiambres, y otros subproductos (principalmente longanizas conservadas sobre el fogón o en la manteca extraída de los mismos cerdos). La crianza de animales era considera parte fundamental del ahorro de la familia, dado a que en estos se mantenía un trabajo acumulado por largo tiempo, el que en determinado momento del año (generalmente en otoño), o bien de escasez o cualquier situación particular (fiestas, trillas, deudas, etc.) podía traducirse tanto en dinero como en alimento.377 Esta situación no es distinta en la actualidad, sólo que la difusión de la crianza de animales es, según los entrevistados, menor, aunque para el caso del cerdo, en una gran mayoría de los hogares, incluso de aquellos que componen su ingreso principalmente a partir de la venta de trabajo, existe hoy uno o más de estos animales, los cuales son reproducidos y faenados anualmente.

La venta de mano de obra, aunque de importancia mucho menor que en la actualidad, existió en este periodo. Cuando existía comercialización de la producción agrícola, se le podía pagar a un vecino por un par de días para que ayudara en la cosecha u otra actividad que requiriera de una cantidad de trabajo más allá de la que la familia pudiera cubrir, pese a esto, más frecuentemente existió la ayuda recíproca -sobretodo en las trillas- método todavía muy habitual entre quienes cultivan en la localidad. Según señalan los entrevistados, dependía también del tamaño de la siembra el hecho de si se contrataba o no gente378. Llama la atención que la mayor parte de los habitantes que practican actualmente la agricultura declara pagar menos frecuentemente un trabajador extra que en el pasado, pese a que el tamaño de las familias a disminuido, pues asimismo, la extensión de los cultivos por familia a decrecido, así como la disponibilidad de personas que realizan estos trabajos esporádicamente. De todas formas, en el periodo comprendido entre principios de la década de 1950 y mediados de la década de 1960, el aporte en las familias por concepto de venta de mano de obra en la localidad fue muy bajo. Sin embargo, la venta de mano de obra en tareas no agrícolas si implicó un aporte importante para algunas familias de la localidad, aunque desconocemos la cantidad y proporción respecto al total de éstas. Personas de la localidad partían al norte del país a trabajar en distintas actividades industriales y mineras, o en el caso de las mujeres, de servicios domésticos. En algunas ocasiones esta emigración no significaba ningún retorno de dinero a la familia, aunque en otros, el dinero
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―Con la venta de los animales también logramos ahorrar un poco. Los animales son como una inversión que uno tiene y a la vez son sus ingresos‖ (Emilia C. 20/01/05) 378 ―Yo empecé con la agricultura como de 18 años, empecé trabajando al día, con los que sembraban más. Ahí trabajé hartos años yo. Se trabaja para algunos que sembraban harto, ellos eran los que ocupaban gente.‖ (Juan R. 24/10/07)

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enviado por los trabajadores a la localidad se constituía como un importante ingreso, después de cuya consecución por un número determinado de años, los trabajadores retornaban con sus familias. Pese a este dato descrito por entrevistados como fenómeno extendido, el número de personas que migraron, trabajaron y retornaron a la localidad en la actualidad es bajo según veremos más adelante cuando se expongan los resultados de la encuesta aplicada en 2007. Por otro lado, el trabajo en haciendas ubicadas hacia los valles interiores -―de peón‖- también tuvo algún grado de importancia en la economía de las familias de Huelón, éste, a diferencia de los que se iban al norte, era temporal, y podía ser pagado en dinero o en producto.

Sin embargo, era muy poco frecuente que un miembro de la unidad familiar vendiera mano de obra de manera constante, a tiempo completo. Por lo mismo, a pesar de la venta de los distintos tipos de producción, y de trabajo, existía una relativa escasez de dinero en las familias de la localidad en este periodo, por lo que la producción para la autosubsistencia era de vital importancia para la reproducción de la familia y de su trabajo.

Las familias de Huelón producían en este periodo empleando, básicamente, la mano de obra disponible en la familia379, por lo que la contratación de mano de obra asalariada por un periodo sostenido de tiempo era inexistente, y como ya se dijo, sólo por tiempos que bordeaban los dos a tres días como mucho, existió la contratación de trabajadores, aunque desconocemos la real difusión de este fenómeno en este periodo. Sin embargo, como en muchos sistemas productivos precapitalistas o, que valga la precisión, que conservan elementos importantes de los que así se han denominado, la reciprocidad ocupó un lugar importante en la incorporación de trabajadores extra-familiares en las épocas de cosecha y trilla.

De esta forma, en este periodo fue común que entre las familias productoras de la zona, se establecieran relaciones de reciprocidad, en donde mutuamente se ayudaban con la denominada ―devuelta de mano‖. Un ejemplo de esto lo constituyen las trillas, que reclutaban trabajadores no

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―Los que sembraban harto no más contrataban gente, el papá no. Hacíamos con el papá los trabajos, con la gente de la casa no más, es que antes era otra vida. Nosotros nos criamos 8 hermanos y todos en la casa, después de grande empezamos a salir del lado de los papás.‖ (Osvaldo A. 24/10/07)

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sólo en virtud de que la mano iría de vuelta, sino también atrayéndolos con el festejo acompañado de abundante comida y bebidas alcohólicas que a la labor acompañaba380. II.1.2.2. - Segundo periodo, 1965 - 1973381

La Reforma Agraria que se vivió en el campo chileno, en la década de 1960 y principios de la de 1970, no afecto directamente a la producción y condiciones productivas de la zona de Curepto, al menos en el corto plazo, debido a que en la mayor parte del secano costero no existieron latifundios, y por lo tanto, no hubo expropiación a gran escala. Las grandes propiedades eran pocas y la mayoría de ellas no superaba la cantidad de hectáreas de riego básico que las leyes de reforma agraria contemplaban para la expropiación 382. Sin embargo, es posible notar que, en menor grado, se altero parte del antiguo equilibrio económico de la zona. Como algunos informantes relataron, más de un lugareño recibió parcelas en otros sectores producto de este proceso, así como también, lugares como Huelón dejaron, por el momento, de proporcionar mano de obra temporal mediante peones en las haciendas de los valles interiores. Más allá de esto, la gente del sector no recuerda mayores cambios.

No obstante, entrada la década de 1970, los cambios en las estructuras productivas del campo chileno, comenzaron a hacerse sentir en zonas de pequeños productores como Huelón. En el último periodo de la Reforma Agraria, específicamente entre el año 1970 y 1973, durante el gobierno de la Unidad Popular, se vio un intento de expropiación a pequeña escala orientada hacia los propietarios más grandes del sector. Más específicamente, los entrevistados recuerdan un caso, en el que se intentó parcelar una propiedad ―del bajo‖ ubicada entre el campo de Curepto

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Como antes se mencionó, esta práctica aún persiste en la localidad. En la estadía en Huelón que implicó la aplicación de la encuesta, entre principios y mediados del mes de abril de 2007, el autor de la presente investigación presenció y participó de una trilla en la casa de la familia que lo alojó en la localidad. Las características del evento se apegan a las descripciones hechas por los entrevistados, aunque en esta ocasión, parte del trabajo lo realizaba una máquina contratada mediante la llamada ―maquila‖, pues el propietario de la máquina (quien vive en otra localidad de la comuna) cobró un 5% del grano trillado por el trabajo. . 381 Fechas aproximadas. 382 Tras décadas de discusión política, el gobierno de Jorge Alessandri Rodríguez promulga la primera ley de Reforma Agraria (Ley 15.020), en el año 1962, denominada por su escaso alcance ―la ley del macetero‖. Luego, en el año 1963, se promulga la primera reforma constitucional en este sentido (ley 15.295). Estas leyes pretendieron cambiar el sistema hacendal tradicional, enraizado en Chile desde hace siglos, caracterizado por la gran propiedad y un sistema de trabajo no asalariado, pero no fue hasta años después, tras la promulgación de la segunda ley de Reforma Agraria, Ley 16.640, de 1967, bajo el gobierno de Eduardo Frei Montalva, que se produjo un verdadero cambio en las estructuras tradicionales de tenencia de la tierra, provocándose el fin del latifundio, y de esta forma, una verdadera reforma del agro.

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y el de Huelón, y entregarla a los trabajadores. El intento no proliferó y el propietario original recuperó su propiedad.383

Durante estos años, el funcionamiento económico interno de las familias no cambió significativamente respecto de años anteriores. Se siguieron sembrando los mismos cultivos. Algunos productos fueron más demandados debido a la escasez en los mercados urbanos propia de este periodo, sin embargo, la devaluación del dinero afecto también a la comercialización, la que comenzó a no bastar para abastecer a los hogares de lo que en ellos no se producía. Según cuenta la mayor parte de los entrevistados, se trató de un periodo que es evaluado como difícil por los habitantes, debido a que había una escasez de bienes manufacturados (azúcar, harina, sal, entre otros), que provocaba la falta de aquellos alimentos que no se producían en el campo.384

Por otra parte, ya durante años precedentes al golpe de Estado del 73 se implementaron políticas de subvención estatal, focalizadas a la estimulación de la producción forestal. El intento ―modernizador‖ del Estado durante las décadas de los sesenta y setenta se concentro en la entrega de subsidios por medio de instituciones estatales para este fin.

Después del golpe de Estado de 1973, comienzan a aparecer las primeras empresas forestales, aunque recién cobran relevancia durante la década de 1980. II.1.2.3. - Tercer periodo, de 1973 al presente385.

Bajo el nuevo marco económico que implicaron las reformas que aplicó el Gobierno Militar desde la década de 1980 en adelante, las actividades productivas de la comuna de Curepto tendieron a concentrarse en el rubro forestal, en este contexto cobra relevancia la figura de la
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Al parecer, se trata de un tema que aún genera rencores entre algunos habitantes del sector, por lo mismo, no existen mayor profundidad en el relato de este suceso que escape de comentarios y juicios valorativos. 384 ―En tiempos de Allende no había… hubo mucha escasez por este lado, mucha escasez de… en cuanto a todo, porque no había, por ejemplo, no había azúcar, no había que comprar, si había plata no había que comprar con la plata, porque no había azúcar, ni harina, los molinos no trabajaban.‖ (Julia C. 23/01/05) ―Ahí la sufrimos mucho porque no había cosas, ahí nos daban todo medido. Yo tenía al hijo mayor mío que tenía como ocho años y tenía que mandarlo de a pie a Curepto a ponerse en las colas para tocar un kilo de azúcar, y qué, los más grandes lo hacían a un lado y no tocaba ni concho. Después llegaba llorando aquí que no había tocado.‖ (Virginia M. 18/01/05) 385 Como en un próximo apartado nos encargaremos de caracterizar sincrónicamente a la localidad y su proceso de transformación, utilizando los datos de la encuesta (aplicada entre el 6 y el 20 de abril de 2007), en las siguientes líneas dedicas al tercer periodo (de 1973 a la actualidad), se entregará sólo información de carácter general que antecede al estado actual de la localidad cuyas fuentes son del mismo carácter de las utilizadas para describir los dos periodos anteriores.

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empresa CELCO (Celulosa Arauco y Constitución S.A).386 Si bien fue en los años setenta cuando comenzó la plantación y explotación de bosques de pino, en las décadas que le siguieron cobró relevancia como actividad productiva, en la que comenzó a participar como asalariados una cantidad importante de la población económicamente activa de la localidad de Huelón. Según relatan varios entrevistados, este hecho trajo como consecuencias opiniones encontradas entre los habitantes de la localidad ya que, por un lado, muchos consideraron que la actividad forestal era perjudicial para el desarrollo de otras actividades, como la agricultura, y por otro, muchos agradecieron la posibilidad de una nueva entrada de dinero por medio del incremento de la demanda de trabajo asalariado. Como lo veremos en otro capítulo más adelante, en esta paradoja se refleja buena parte del eje de la presente investigación. Cualquiera sea el punto de vista, el mayor cambio que ha sufrido la localidad desde que sus habitantes tienen memoria es la introducción de la actividad forestal asociada a CELCO, tanto por su impacto en el mercado laboral, como por sus efectos en la agricultura de la zona.

Una característica que ningún entrevistado pasa por alto en este periodo es la disminución progresiva de la actividad agrícola. Buena parte de los habitantes culpa de esto a la baja en la calidad y productividad de la tierra. Existen diversas explicaciones entre los agricultores sobre las razones de este deterioro de las condiciones productivas, para algunos se debe principalmente a los productos químicos con que se rocían los suelos de los bosques, argumentado que cuando llueve, el agua arrastra consigo residuos de los herbicidas utilizados para controlar los pastos -que incrementan el riesgo de incendio en el bosque- arruinando las siembras y degradando año a año la calidad de la tierra. Otras explicaciones consideran que la calidad de la tierra no ha variado notoriamente desde décadas pasadas hasta el presente, sino más bien, según dicen, la tierra en Huelón ―nunca ha sido tan buena‖, y su mala productividad se debe en realidad a factores de tipo climático, ecológico y geológico; principalmente producto de las constantes inundaciones en el
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En Chile durante el gobierno de la dictadura de Augusto Pinochet, se implantó un nuevo modelo macroeconómico. Tras el regreso de una serie de economistas chilenos de las universidades Católica y de Chile, de sus postgrados en la Universidad de Chicago, se comenzó aplicar una serie de políticas económicas orientadas eliminar barreras arancelarias y a aumentar las exportaciones en rubros en los que el país tuviera ―ventajas comparativas‖. El sector agroforestal fue uno de los primordiales en este proceso y la industria de la celulosa emergió con fuerza. La empresa CELCO, del grupo de empresas COPEC, terminó por constituirse como una de las empresas forestales más grandes del mundo. La zona costera de la VII región, junto a grandes zonas principalmente de la VIII y IX, aportan la mayor cantidad de hectáreas de bosque artificial para dicha empresa, de las cuales la mayor parte es propiedad de la misma (como dato curioso puede señalarse que CELCO es propietaria de una superficie mayor a la del millonario norteamericano Douglas Tomkins en la X Región, que despierta tantos resquemores a nivel geopolítico por la dimensión de su propiedad). En las comunas de Curepto y Constitución la mayor parte de los cerros se encuentran plantados con pino insigne o radiata y minoritariamente con eucaliptos, en propiedades de la empresa.

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bajo, y la constitución arcillosa de los suelos con escaso componente orgánico, tanto en bajos como en cerros, a lo que se le suma la erosión y la falta de descanso. Sin embargo, quienes tienen esta última opinión reconocen igualmente que la productividad es menor en la actualidad que en décadas atrás, pues el efecto de nuevas plagas antes inexistentes, no es desconocido por nadie en la localidad. Independientemente de cual sea la razón, hoy la tierra en Huelón es considerada poco productiva, menos que en el pasado, y por consiguiente, la agricultura una actividad menos rentable que en décadas anteriores. Por lo mismo, hoy se debe invertir mayor cantidad de recursos para obtener un ciclo anual de cultivo, pues, hay que comprar fertilizantes, pesticidas, e incluso -para algunos cultivos- semillas especiales con mayor resistencia a las plagas. Cualquiera sea la explicación, el hecho concreto es que la actividad agrícola en la localidad es, según sus habitantes, mucho menor hoy que en el pasado, a causa de su menor rendimiento.

Otro proceso característico de este periodo guarda relación con el desplazamiento de hogares y zonas de cultivos dentro de la localidad. Muchos propietarios que vivían y trabajaban la tierra hacia el interior de los cerros han decidido ubicarse en las orillas de los caminos que colindan con sus propiedades, o sencillamente, algunos han vendido sus propiedades (principalmente a CELCO, gran comprador de tierras en décadas pasadas) para instalarse en pequeños sitios a orillas de camino, abandonando la actividad agrícola cerealera y manteniendo sólo pequeños huertos y algunos animales menores, lo que se complementa con los aportes de la venta de trabajo o jubilaciones y pensiones. Según señalan algunos entrevistados, permanecer en un lugar encerrado por kilómetros de plantaciones de pino no es una buena alternativa, tanto por el aislamiento como por los riesgos de incendio, esto sin considerar que el bosque mismo genera cambios en los suelos cercanos, perjudicando los cultivos anuales, y elimina el espacio para el pastoreo de animales, lo que disminuye los ingresos de las familias. Esta situación obligó a muchos pequeños propietarios a vender sus tierras y trasladarse más cerca de los caminos y a Huelón Bajo, y como ya se dijo, a buscar nuevas fuentes de trabajo, en muchos casos, de tipo asalariado.

Se trata de un gran impacto de la producción forestal sobre localidades de este tipo, no sólo reestructurando las economías familiares particulares sino también alterando la continuidad generacional de agricultores herederos ligados a la explotación de los pequeños predios

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familiares y generando de esta forma una oferta de mano de obra para la cual ya no existe la alternativa de quedarse en el predio de los padres, lo que a su vez estimula migración hacia otros sectores.

La actividad agrícola paulatinamente ha ido decreciendo en cuanto a su extensividad, diversificación, orientándose en mayor medida al autoconsumo. Los precios de los productos agrícolas fueron bajando notablemente en comparación con productos manufacturados y servicios, pues, es difícil que los productores del secano costero puedan competir con los productores de los valles interiores que producen con un alto nivel de tecnificación y en suelos de mucha mejor calidad y con regadío. Esto es sin mencionar que la importación de muchos otros productos agrícolas sacó del mercado a todos los productores nacionales incapaces de competir.

Por estas razones, las principales actividades de la localidad se alejan cada vez más de la agricultura y se acercan a los empleos asalariados, los que pueden ser de distintos tipos: temporal, principalmente en la agroindustria de la fruta en valles interiores, duran unos meses y el pago es por rendimiento individual; por jornada, de tipo agrícola o no agrícola, se pagan las jornadas que dura, dependiendo del tipo de trabajo, y al ser esporádico, no se cuenta con sueldo fijo; y por último empleos fijos contratados, que son permanentes y con un sueldo, generalmente fijo y mensual.

Pero junto a esto puede observarse también que han cambiado las percepciones del trabajo en el campo, las que se reflejan en nociones subvaloradas que tienen algunos jóvenes acerca de lo que es ser agricultor, para algunos un trabajo sucio, además en más de una entrevista se menciona que la agricultura está arruinada y que la única opción de los jóvenes es la de partir a estudiar afuera para tener un ―mejor futuro‖ y mayores oportunidades laborales. Sin embargo, unánimemente todos los entrevistados valoran su condición de habitantes rurales, en sus palabras, de ―campesinos‖. Se definen como campesinos en un sentido amplio, como habitantes del campo, en oposición a lo que es la vida en el pueblo o la ciudad, que es vista como, acelerada, violenta, y sobre todo cara.387

387

Este tema será profundizado en un apartado posterior, dado que se constituye como un punto central en el análisis de los elementos que contienen o facilitan el proceso de transformación estudiado.

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En la actualidad -en el contexto de los cambios en los modos de trabajar y el impacto de las forestales- muchos habitantes manifiestan su rechazo al trato que establecen las forestales con sus trabajadores, en particular a la figura del contratista, que se articula como el intermediario entre la empresa y el trabajador; son ellos los que establecen el trato con los trabajadores, formando las llamadas ―cuadrillas‖, quedando sujetos estos últimos a la mediación del contratista con la empresa.

Otra actividad que se ha introducido en la actualidad producto de la explotación de los pinos, es la recolección de callampas. Algunas familias recolectan este producto para complementar el ingreso familiar. En el proceso de recolección participan todos los integrantes de la familia, en particular las madres y sus hijos de distintas edades, así como también los hijos que temporalmente se encuentran sin trabajo. Esta actividad es de carácter estacional, se realiza principalmente desde las primeras lluvias hasta octubre o noviembre, dependiendo del año. Los compradores llegan desde Licantén, Curepto, o zonas cercanas, a buscar las callampas. Los precios fijados por los compradores oscilan bastante dependiendo del año e incluso dentro del mismo, lo que determina si la familia realiza un esfuerzo en la recolección del producto.

En general, hoy en día Huelón es una localidad muy heterogénea en cuanto a las economías familiares. Existen familias que viven sólo de trabajo asalariado y todas las combinaciones posibles entre éste, producción doméstica, y un importante aporte de Pensiones Asistenciales de vejez, invalidez y subsidios familiares.

II.1.3. -Las empresas Forestales y su sistema de trabajo.

Muchos de los cambios que ha sufrido Huelón, y toda la zona del secano costero de la VII Región en los años comprendidos por el Tercer Periodo que definimos en el apartado anterior, se relacionan de una u otra forma con el ingreso de las empresas forestales a la zona. La empresa de mayor tamaño presente en la zona es CELCO, sin embargo, dentro del mismo sector existe una serie de empresas forestales más pequeñas, conocidas por la gente de la localidad como ―empresas particulares‖, las que si bien son muy pequeñas al lado del coloso CELCO, influyen en el mercado laboral de la zona. Basados en entrevistas realizadas a contratistas forestales y

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funcionarios con contrato fijo en estas empresas388, describiremos brevemente a continuación las formas de trabajo y captación de personal que utilizan las mismas. Las ―empresas particulares‖ y CELCO tienen formas distintas de contratar su personal de trabajo para los distintos tipos de faenas y trabajos en los bosques. Lógicamente dejamos aquí de lado todo lo que tiene que ver con la administración de las empresas y nos centramos en lo que afecta directamente a la población de la localidad; la contratación de obreros forestales. CELCO tiene un sistema basado en la licitación de explotación de bosques (muchos de los cuales son propiedad de la empresa desde su plantación). La empresa realiza un llamado a distintas empresas de subcontratación, las cuales son legalmente independientes de CELCO. Luego de que las empresas contratistas presentan su presupuesto, se le adjudica el trabajo a una de ellas, trabajos que pueden ser desde plantaciones a explotaciones finales389. Pese a que legalmente CELCO aparece muy desligada de la explotación misma del bosque, la empresa hoy en día entrega los contratos sólo a las empresas contratistas que presentan un presupuesto textual al que se sugiere al momento de la licitación. Es decir, se trata de una licitación sólo en términos formales, pues, la empresa cuenta con un grupo definido de contratistas con los cuales siempre trabaja. El porcentaje de utilidad del contratista y los sueldos de los trabajadores vienen definidos desde la empresa, y ante cualquier inconveniente, como que se deban pagar días de trabajo que no han sido productivos, las perdidas son asumidas por el contratista, reduciéndose su margen de ganancia. Un entrevistado, ex propietario de una empresa contratista que trabajaba para CELCO, lo explica de la siguiente forma: ―Uno busca gente, les hace contratos y trabaja con un costo más o menos fijo, que a uno le dan, uno tiene que rendir
todos los meses con sus planillas de pago, todo para que a uno le cancelen, le van dejando un tanto adentro, 10% parece que era, para el fin de faena, se termina la faena y ahí se le cancela todo. Uno presenta un presupuesto presentaba en ese tiempo ahora no, ahora ellos dan hecho el presupuesto- tanto hay que pagarle a los trabajadores, tanto de imposiciones, tanto de semanas corridas, tantos días de lluvia en invierno, tanto de transporte, tanto de aporte patronal, todas esas cosas. Entonces uno tiene que presentarlo prácticamente por el costo que ellos le dan a
388

Se utiliza una entrevista realizada a un ex contratista de CELCO que vive en Huelón, otra realizada a una persona contratada en una ―empresa particular‖, ambas realizadas en octubre de 2007, junto a una serie de datos reunidos en diversas conversaciones informales con obreros forestales, registrados en el cuaderno de campo en varios de los terrenos realizados. 389 ―El trabajo del contratista es hacer contratos por faenas determinadas, ya sea explotación de bosque, manejo, roces, desbroces, la aplicación de productos químicos para desbroces químicos también, tala raza y todas esas cosas, raleos comerciales, todo ese tipo de trabajos.‖ (Entrevista específica a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. Ex propietario de una empresa contratista que trabajaba para CECLO)

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uno. Antes no, se licitaban los trabajos y el que ofrecía mejor propuesta se adjudicaba los trabajos. Ese era el sistema que ha ido cambiando, tienen sus propios contratistas ellos, no dependen de otro contratista que vaya a hacer licitación, ellos tienen ingresados en el sistema sus contratistas, les designan un sector ―tu eres contratista de manejo, hace tal faena en tal distrito‖, de producción también le asignan sus predios. Muchos contratistas han quebrado desde que cambió el sistema, porque a veces no es rentable ‖
390

Si bien es un ente externo (la empresa contratista) quien realiza el trabajo en el bosque, CELCO controla todos los aspectos de la explotación, pues, mantiene toda una cadena de supervisores que verifican que la forma de realizar el trabajo sea la que la empresa determina. Además el contratista debe pagar el sueldo de un ―jefe de cuadrilla‖ que no produce directamente pero que gana cerca del doble de un trabajador, el cual es el último eslabón en la cadena de control del trabajo. También corre por cuenta del contratista la locomoción y traslado de los obreros, cuyos costos deben mantenerse dentro de lo que contempla el presupuesto que entrega la empresa, pues de lo contrario se reduce la ganancia del contratista. Esto último explica el hecho de que siempre los trabajadores de una explotación vivan cerca del lugar de la misma, pues, traer gente de otros sectores perjudica las ganancias del contratista. Como veremos más adelante, esto determina que en distintos años varié la cantidad de personas en la localidad vinculadas a los contratistas de CELCO, pues, dependiendo de la distancia de las explotaciones forestales en un momento determinado varía la oferta de trabajo que de los contratistas en una localidad en particular. En general, los obreros que trabajan para los contratistas de CELCO, ganan el sueldo mínimo durante el tiempo que dure la explotación, es decir 144.000 pesos (a partir del 1 de Julio de 2007), menos descuentos de previsión y salud, por lo que finalmente cada trabajador recibe un sueldo de alrededor de 120.000 pesos mensuales, de los cuales se les paga aproximadamente 100.000 al finalizar cada mes de trabajo, y el resto se entrega al finalizar la faena, las cuales duran como máximo seis meses, generalmente entre octubre y marzo. Por lo tanto, el sistema de las forestales no da estabilidad de trabajo, pues, los obreros subcontratados tienen alrededor de seis meses de cesantía, por lo que el ingreso mensual disponible dentro de un año es aproximadamente de 60.000 pesos.

390

Entrevista específica a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. Ex propietario de una empresa contratista que trabajaba para CELCO.

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Por otro lado, las empresas forestales ―particulares‖, es decir las pequeñas, tienen un sistema de trabajo distinto al de CELCO. Generalmente éstas tienen empleados (contratados por las mismas) encargados de reclutar a los trabajadores para las distintas faenas. Existen dos maneras en las que estos encargados establecen la forma de trabajo con los obreros, en sus palabras: ―al día‖ y ―a trato‖. En la forma ―al día‖ el encargado de la empresa reúne los trabajadores y les paga según las jornadas diarias. En la forma ―a trato‖ el encargado de la empresa se entiende con una persona que hace de cabeza de un grupo mayor, con la que establece un trato por una cantidad de dinero fija por la faena completa (generalmente entre 800.000 y 1.000.000 de pesos dependiendo del tipo de trabajo y del tamaño de la explotación) esa persona se encarga de pagarle al resto de los trabajadores según lo que hayan pactado entre ellos. Esta última figura se asemeja a la del contratista, pero tiene importantes diferencias. Primero que todo, el contratista se constituye legalmente como una empresa y paga las imposiciones de sus trabajadores, segundo, la función del contratista es únicamente la de administrar la explotación. En el sistema ―a trato‖, por el contrario, la persona con la que el encargado de la empresa establece el trato es un trabajador más del grupo, el cual trabaja junto a sus compañeros, y este no representa ninguna figura legal ni paga imposiciones, es decir, sólo es un encargado del grupo para establecer un trato informal. Generalmente en las empresas forestales ―particulares‖ los obreros son trabajadores informales, es decir, no pagan imposiciones ni se encuentra su trabajo controlado por algún mecanismo del Estado, esto permite que en muchos casos reciban un sueldo un poco mayor a corto plazo, aunque esto implique la ausencia de planes de salud y previsión. En general, los obreros forestales hoy en día prefieren el trabajo en ―empresas particulares‖ puesto existe menor control de parte de la empresa y porque se prefiere el pago del sueldo completo sin descuentos. Un empleado de una ―empresa particular‖, encargado de la captación de personal, lo explica de la siguiente forma: ―Los sueldos que paga CELCO son menores a los que pagan los particulares y la gente ha intentado irse a trabajar
con los particulares porque la empresa cancela muy poco y es muy complicado, porque tienen muchos jefes y supervisores distintos, y que uno le dice una cosa, otro le dice otra, al final usted a quién le va a hacer caso. Entonces la gente al final se aburre con eso, que todos los días le cambian los sistemas de trabajo, entonces el obrero se aburre y prefiere irse a una empresa particular, que no son tan delicados. La empresa donde trabajo yo es particular, y yo le digo, este trabajo hay que hacerlo así y punto y no me llevo todos los días encima de ellos, en

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CELCO el control es complicadísimo, los trabajos son los mismos que tenemos nosotros, pero ellos son más complicados, porque tienen mucha jefatura, entonces la gente se aburre y se cambia, o se va a otro rubro, ahora está apareciendo la agrícola, está la cuestión de los arándanos, para afuera se van para la cuestión de la fruta. Todo eso está cambiando.‖
391

En general, en la zona, el trabajo forestal se encuentra escasamente mecanizado, por lo que dependiendo del tipo de trabajo, es necesario contar con gran cantidad de trabajadores. En los trabajos de plantación y replantación se requiere más gente que para otras tareas, como lo son los raleos, raleos comerciales, construcción de caminos para posterior explotación. Tanto las ―empresas particulares‖ como CELCO, no utilizan maquinaria más sofisticada que las motosierras y camiones, incluso para algunos casos aún se encuentra vigente el uso de bueyes en las faenas, situación que no es así en todos las zonas forestales del país. Si bien CELCO ha intentado probar con maquinarias más específicas, estas no han dado buenos resultados en la zona dada la pendiente en que se encuentra la mayor parte de los bosques. ―En ese sentido no se nota mucho por que la máquina da resultados en las partes planas, y los bosques aquí es
imposible que estén en partes planas, la mayoría están en cerros y esta máquina -yo conozco esa máquina, en el mismo sector donde estaba yo había el año pasado dos máquinas- cortan el árbol, lo pelan, y lo trozan, es todo con computación, y de ahí se lo manda a la costilla con unos ganchos, es como con rodillos, entonces pesca la mata de la punta gruesa y hace una pasada, corta todo lo que es gancho, le deja el puro palo recto, entonces ahí el operador, cuando le llega a la medida, desde el computador lo corta, y ahí lo tira arriba del camión, va haciendo toda la pega. Aquí en esta zona por lo menos no da resultado. Bueno, para el sur creo que es más plano el suelo, pero no, en esta zona no dio resultado, tuvieron, como un mes estarían dos máquinas aquí arriba pero después ya entró de nuevo lo tradicional, mecanizado eso si, con motosierras y eskí para tirar los palos. Un eskí tiene que tener por lo menos 12 personas para darle abasto en un día, y ahí se trabaja con todo mecanizado, con motosierras, voltean y pelan, con pura motosierra, y en las canchas tienen como dos o tres personas con hacha, para despezonar: que se llama cuando quedan los ganchos y se sacan. ‖
392

En esta zona del país, la demanda de trabajadores por parte de las empresas forestales no ha sido aún afectada por la mecanización, como si está ocurriendo en otras regiones forestales del país.
391

Entrevista específica a Don Antonio A. 54 años, 24/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria. Empleado de empresa forestal ―particular". 392 Ibidem.

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Como hemos visto, los trabajadores forestales de Huelón y las zonas aledañas trabajan, hoy en día, en condiciones muy precarias, con escasa ayuda de maquinarias -y como varios entrevistados lo han dicho- el trabajo forestal es uno de los más duros que existe, exige gran cantidad de fuerza y esfuerzo físico, además de ser muy mal pagado y poco seguro. Es sin embargo, para muchas personas de la localidad de Huelón y sectores aledaños, la única fuente de ingresos en dinero a la que se puede acceder sin emigrar a otras zonas. ―Que estén las forestales está bien, tienen trabajo algunas personas, pueden ganarse sus billetitos, con lo que
mantienen su familia muchos. Lo único es lo que pagan, le pagan muy poco a la gente, lo mínimo, y trabajan más del horario, aquí se trabaja más, el doble a veces.‖
393

393

Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria.

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II.1.4. -Conexiones de Huelón con la sociedad mayor desde mediados del siglo XX hasta el presente.

El tipo de relación, o el mecanismo que conecta a localidades pequeñas como Huelón con la sociedad mayor -y en el mismo sentido- el rol que juegan los pequeños productores rurales en el patrón de acumulación capitalista, ha variado considerablemente desde la década de 1950 (donde comienza nuestra breve descripción de la economía de la localidad) hasta el presente, pues, como ya hemos visto, es el patrón de acumulación el que ha sufrido transformaciones importantes, modificando el rol de estos sectores en la economía nacional, y con ello en la economía global.

En el Primer periodo (1950 - 1965) que definimos en páginas precedentes, la participación de los sectores de pequeños productores agrícolas en la economía global pasa principalmente por el abastecimiento de productos agropecuarios a un mercado local nacional. Como bien han postulado varios autores campesinistas, en América Latina en general, y en Chile en particular, las pequeñas economías familiares de subsistencia, como las presentes en el Huelón del Primer periodo, han sido desarrollos paralelos a las formas de capitalismo periférico de estos países y no eslabones de una cadena evolutiva, y estas han tenido diversos roles dependiendo de la forma en que la economía nacional participa del capitalismo global. Así, el rol de las economías familiares de Huelón de este periodo consistió en que la parte de su producción comercializada alimentaba a los mercados urbanos, y mediante los distintos eslabones en la comercialización de estos productos (los intermediarios) pudo generarse una extracción de trabajo a los productores. Por otra parte, formas productivas como la mediería determinan una vía directa mediante la cual el trabajo de estas familias se transforma en capital acumulado en manos de los propietarios de tierra. En otras palabras, en este periodo, de ninguna forma estas familias se encontraban al margen del patrón de acumulación nacional. Además, productos como el trigo -producido mayoritariamente en medias en fundos de esta zona- era comercializado en mercados internos y además era exportado, y como bien se encuentra registrado en la historia económica nacional, fue ya desde parte del siglo XIX y principios del XX uno de los principales productos de exportación del país, destacando aquí precisamente la producción de la ahora VII región del país. Por lo tanto, la dinámica general en la que se encontraban insertas localidades de esta zona como Huelón, de

199

ninguna forma las pone al margen de los mercados y procesos históricos globales, tanto en este primer periodo que describimos, como muy probablemente desde mucho antes.

El funcionamiento interno de las economías familiares que describen los habitantes de la localidad señala la generación de una producción agropecuaria, principalmente a partir del trabajo doméstico, que intenta satisfacer la mayor parte de las necesidades de la familia, junto a la venta de una parte dicha producción que proporciona una entrada en dinero que permite adquirir aquellos productos que no son factibles de producir en la unidad doméstica. Como vimos en la primera parte de esta tesis, Eric Wolf, sintetizando una serie de concepciones acerca de lo que son los campesinos, define a éstos en función de elementos externos al grupo y al tipo de relación con estos agentes externos, esto pese a incorporar una serie de elementos del funcionamiento interno de este tipo de economías provenientes de los trabajos de Chayanov. De forma más clara, para este autor el carácter de la relación de estos grupos insertos en un Estado, con la sociedad mayor a la cual componen los define, determina y modifica el funcionamiento interno de su economía. En Huelón lo que tenemos en este periodo son economías domésticas a las cuales se les extrae trabajo, por un lado, en el proceso de intercambio que implica la venta de sus productos394, y por otro, mediante el pago de la mitad de la producción por el derecho a utilizar recursos (tierra) apropiados por otros grupos. Dejando al margen la discusión de si efectivamente el ingreso de una economía de mercancías modifica este tipo de economías en su forma de organizar la producción, al punto de transformarse en pequeñas empresas agrícolas o unidades proletarias, tema que analizaremos con mayor profundidad más adelante, podemos decir que lo que define a Huelón como una localidad campesina durante este periodo, y lo distingue de economías domésticas desligadas del control de un Estado (―primitivas‖ en el vocabulario de Wolf y el de los antropólogos que lo preceden) son estos dos mecanismos (o al menos uno el segundo) mediante los cuales a las economías familiares se les extrae trabajo: el mercado y la mediería. Por lo tanto, el grado de esfuerzo de estas unidades en este periodo -―o medida de la autoexplotación‖ en palabras de Chayanov- se encuentra determinado por este tipo de exigencias y no en función de un nivel de subsistencia.

394

Esto es así, sólo y cuando lo pagado a los productores por su producción se encuentre sobre la línea de los Marx define como ―trabajo necesario‖ revisado en la Primera parte de esta tesis.

200

Por lo tanto, las familias de la localidad de Huelón debían mantener con su trabajo los cuatro fondos que Wolf menciona, estos son, dentro del frente interno: un ―fondo calórico‖ (raciones calóricas mínimas para mantener a la unidad familiar), un ―fondo de reemplazo‖ (cantidad necesaria para mantener los elementos básicos de producción) y un ―fondo ceremonial‖ (cantidad necesaria para pagar los actos de índole ceremonial que las mismas relaciones sociales generan). Pero además deben cumplir con las exigencias de un frente externo, donde se encuentra el ―fondo de renta‖. Este fondo de renta, que para Wolf es lo que define a los campesinos, se encuentra representado en el Huelón de este periodo por la entrega de la mitad de la cosecha del trabajador mediero al propietario. En este caso el trabajador debe pagar la utilización de la tierra trabajando el doble para acceder a una misma cantidad de producto que si la tierra fuera propia. Para Wolf, la generación del fondo de renta varía de acuerdo al tipo de dominio que afecta a los campesinos, en el caso de Huelón, específicamente en lo que atañe a la mediería, se trataría de lo que Wolf denomina como un dominio de tipo ―patrimonial‖ o ―feudal‖, dado que el terrateniente tiene un derecho sobre la tierra, que permite la captación de tributos a cambio del derecho a trabajar allí. La razón por la cual se trata de un dominio ―patrimonial‖ y no uno ―mercantil‖, se encuentra en que en este último la tierra es tratada como un ingreso potencial, por lo que lo que se paga por su uso es asimilado a una cifra imaginaria de dinero, situación que no ocurre en el Huelón anterior a la Reforma Agraria. Debe tenerse mucho cuidado sin embargo con esta tipificación, puesto que podría llevar a la confusión de que se habla de una localidad que se inserta en un sistema feudal, lo que se encuentra muy lejos de lo que aquí se quiere plantear. Hemos tenido en páginas anteriores el espacio de decir que el sistema agrario chileno previo a la Reforma Agraria, contrario a lo que algunos autores han planteado, no es de tipo feudal, más bien, existen en el relaciones de tipo patrimonial, pero se encuentra inserto en un contexto capitalista y participando de una economía mundo capitalista. Lo que vemos en el Huelón de este Primer periodo es solamente que uno de los mecanismos mediante los cuales se les extrae trabajo a las unidades domésticas, descansa en una forma de dominio sobre la tierra (y con ello sobre quienes la requieren para su subsistencia) que coincide con lo que Wolf define como dominio ―patrimonial‖, pero el dominio que afecta a los campesinos de Huelón en este periodo no corresponde a un sistema feudal, no existe una estructura feudal en el Chile de esos años, sólo muestra elementos que lo asemejan, dentro de un contexto macro muy diferente al del feudalismo. Recordemos que, tal como señala Wallerstein, cuando algunos de los procesos que

201

componen las largas cadenas de mercancías que circulan en la economía mundo no se encuentran mercantilizados, y por el contrario, muestran elementos asociados a modos de producción previos al capitalismo, aumenta la ganancia de los capitalistas, lo que en parte explica la persistencia de un trabajo no mercantilizado en el Chile anterior a la Reforma Agraria.

Por otra parte, el otro mecanismo mediante el cual se les pudo extraér trabajo a los productores de Huelón de esta época (no contamos con antecedentes que permitan sustentarlo de manera fehaciente) era el mercado. No se trata de un dominio mercantil sobre la tierra, sino más bien de la comercialización de una parte de la producción generada por las unidades domésticas, tanto en tierras propias como en mediería. Dicha producción era pagada a los productores a precios muy inferiores a los cobrados a sus consumidores finales. Dependiendo de si dicha paga se encontraba bajo la media -―media social‖- de los precios que se pagaban en dicha época por esos productos, o que lo cancelado a los productores no pagara el trabajo que se requirió para generar esa producción, la diferencia constituye una extracción de trabajo generado en la unidad doméstica y apropiada por los intermediarios. Lo que permite que los productores estén dispuestos a vender parte de sus cosechas a precios menores a los que ellos mismos pagarían por adquirir los productos, se relaciona con la creación de necesidades de productos que no son posibles de generar en la unidad, para lo cual debe conseguirse dinero. Por lo tanto, y tal como lo señala Kautsky, debe existir un contacto previo con los centros en los que se producen o comercializan esos géneros de productos para que se cree esa necesidad de dinero, y esa necesidad de dinero determina el hecho de que eventualmente se pueda extraer un ―plustrabajo‖ de estos productores mediante el mercado. En este sentido, como lo diría Meillassoux, las unidades domésticas de Huelón del Primer periodo se encontrarían participando de la esfera de la circulación del capitalismo, pero no de la esfera de la producción. Pero a la vez, la necesidad de dinero, y un cierto nivel de monetarización de las economías domésticas de la localidad genera una serie de cambios en la estructura productiva de la unidad doméstica, y con ello en la organización del trabajo y la demografía. Más adelante, una vez expuestos los resultados de la encuesta 2007, a la luz de algunos datos demográficos, profundizaremos el análisis de dichas transformaciones.

202

Pero como bien se dijo más arriba, la conexión entre economía nacional y economías familiares es determinante, pues, los procesos generales causan efectos particulares en localidades pequeñas como Huelón. En Chile, dentro de los años que encierra el Primer periodo descrito para Huelón, ocurren cambios importantes en lo relativo a las políticas de desarrollo. Como se ha visto anteriormente, una política de desarrollo industrial y de sustitución de importaciones conducida desde el Estado e influida por el Keynesianismo, comienza a hacerse presente desde mitad del sigo XX y toma fuerza en Chile en la década de 1960. Ante este panorama es que se espera que los pequeños productores sean capases de abastecer las demandas de la nueva industria nacional, y es en razón de lo mismo que la Reforma Agraria pretende reemplazar la estructura agraria tradicional existente por una más ―eficiente‖. Pero, ciertamente, no es la estructura que predomina en zonas como el secano costero la que se pretende trasformar, sino el predominio del latifundio. Por esta razón, la Reforma Agraria no genera grandes cambios en localidades como Huelón, que no son representantes de la estructura de tenencia de la tierra predominante en el país en aquel entonces. Además, debe recordarse que, tal como se dijo más atrás, los técnicos e intelectuales que condujeron este proceso en sus comienzos eran principalmente economistas y pertenecían a líneas teóricas estructuralistas, por tanto, analizaban la estructura agraria desde el punto de vista del capital y clasificaron a las explotaciones de acuerdo a criterios netamente cuantitativos como el tamaño del área controlada y valor del producto generado, dejando de lado criterios relacionados con las relaciones productivas y el tipo de productores. De esta forma, zonas como la de Huelón aparecían con una estructura en que predominaban pequeños productores, donde no era necesario intervenir, al menos con el tipo de medidas que contemplaba la aplicación de las leyes de Reforma Agraria.

Por este motivo los habitantes de la localidad no recuerdan mayores cambios en el Segundo periodo. Sin embargo, es durante este periodo que se producen varios de los cambios que determinarán transformaciones muy profundas en el Tercer periodo. Primero que nada, es afines del segundo periodo (desconocemos la fecha exacta pero varios entrevistados coinciden en situarlo poco antes del año 1970) que se pone término a la relación que establecieron por décadas los productores de la localidad con el Fundo Huelón, al ser éste vendido. Se trata del primer cambio que genera un impacto fuerte en la producción doméstica de las familias de la localidad, pues, comienza a reducirse la superficie de suelo disponible para cultivos de cereales, con lo que

203

disminuyen las entradas de dinero de varias familias y se deja sin factores productivos a otras. Además, comienzan a aparecer de forma incipiente las primeras plantaciones de pino, las cuales años mas tarde cambiaran completamente el carácter de la zona. Por otra parte, en el periodo previo a al Golpe de Estado de 1973, la escasez de productos manufacturados también impacta las economías familiares.

En el Tercer periodo lo que cambia es el patrón de acumulación capitalista a nivel de la economía nacional, y con esto, cambia el rol de las economías domésticas de localidades como Huelón, lo que a su vez genera grandes cambios al interior de las mismas. En otras palabras, al mirar el proceso histórico en localidades como Huelón, podemos ver que Wolf demuestra estar en lo correcto, pues, se transforman elementos externos a estos grupos y con ello cambian los internos; lo que se transforma es el carácter de la relación de poder entre estos sectores trabajadores y los grupos dominantes, o si se prefiere, cambia el mecanismo mediante el cual los segundos explotan a los primeros, generándose dinámicas que afectan el funcionamiento del grupo al punto de nosotros poder entrar en la discusión de si efectivamente se puede hablar aún de unidades domésticas campesinas.

Así, el nuevo modelo económico implantado en el país dentro de los años comprendidos por el Tercer periodo, determina el ingreso de formas de explotación del trabajo sin precedentes en la historia de la localidad. Con la llegada de las empresas forestales a la zona aparece una nueva forma de extracción de trabajo, ahora en forma de plusvalía, quizás la más crípticamente asociada al capitalismo: el trabajo asalariado, el cual, en el contexto de unidades domésticas que continúan generando producción para el autoconsumo, adopta ribetes muy beneficiosos para el capital, pero va paulatinamente desintegrando el antiguo sistema de vida, y como veremos, despoblando la localidad. Más adelante nos referiremos a esto con mayor profundidad.

Por lo tanto, la conexión de las economías domésticas de la localidad con la sociedad mayor en el Tercer periodo es totalmente distinta a lo que ocurría en el Primer y Segundo periodo, ya no son ni la mediería (pese a que esta continúa existiendo, pero con mucha menor importancia, y entre pequeños y medianos productores) ni tampoco la comercialización de productos agrícolas (el mercadeo de producción agrícola aún existe, pero como se verá más

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adelante, en proporciones muy distintas al pasado) los principales mecanismos mediante los cuales se les extrae trabajo a estos sectores. Durante el Tercer periodo es el trabajo asalariado en las empresas forestales el mecanismo de explotación de estos sectores. Históricamente, en el capitalismo jamás se les ha pagado a los trabajadores la totalidad del valor generado por el trabajo, por el contrario, el pagar sólo una parte de éste es la clave del sistema, pues, es en este hecho que radica la posibilidad de que el capital genere más capital, pues, éste (trabajo acumulado) sirve para extraer más trabajo. Sin embargo, en localidades como Huelón, la estructura de unidades domésticas presente, permite que la proporción del valor creado por los trabajadores que se les paga a los mismos sea aún menor que en otros sectores, pues, el salario debiera alcanzar mínimamente para la subsistencia de los trabajadores y la reproducción del trabajo (del trabajador y de los componentes de su unidad familiar), sin embargo, el hecho de que coexista en las mismas unidades domésticas la producción para el autoconsumo y el trabajo asalariado permite que la fracción del valor generado por los trabajadores que debe pagar el capital tenga una especie de ―subvención‖ proporcionada por el trabajo de la misma familia al estar esta en posesión de una cantidad de medios de producción que le permiten cubrir parte de su propia subsistencia, pero en un contexto donde existe una necesidad de dinero que no es posible de satisfacer mediante el mercadeo de la producción doméstica, puesto que la misma no es competitiva en el mercado. Por lo tanto, el capital ingresa a un sector donde se requiere pagar al trabajador una proporción menor del valor que éste crea, puesto que existe una parte de la subsistencia de la unidad doméstica que ya se encuentra cubierta de forma independiente al capital, por lo que se genera -en breves palabras y parafraseando a Meillassoux- una explotación de las relaciones domésticas de producción. Esta situación sucede en el marco de formas contractuales en las que el trabajador queda sumamente desprotegido, puesto que al trabajar para un contratista o para una ―empresa particular‖ no cuenta con un contrato fijo, y su ingreso en dinero es, por lo general, durante una temporada. En capítulos posteriores, una vez expuesta una mayor cantidad de material descriptivo, explicaremos en mayor profundidad este fenómeno, el cual genera cambios en todos los niveles de la organización de la vida y la producción en la localidad, al punto de comenzar a modificarse la estructura misma que permite la existencia del fenómeno, pues, la migración de sectores importantes de la población es una consecuencia directa, y la escasez de trabajadores comienza a alterar la dinámica de explotación es si.

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Cuadro 1
PERIODOS RECONOCIDOS EN HUELÓN Periodo Mecanismo de vinculación de las economías familiares de Huelón con la sociedad mayor Extracción de trabajo vía intermediarios y Renta de la tierra en productos (mediería) Transición Explotación de la producción doméstica en tanto ésta permite reducir los ―umbrales salariales mínimos‖ de los trabajadores de la localidad.

Primer Periodo 1950 - 1965 Segundo Periodo 1965 - 1973 Tercer Periodo 1973 al presente.

Fuente: Análisis material de Terreno 2005 - 2007.

206

- II.2. -Caracterización general de la población.
II.2.1. - Caracterización de los hogares según cantidad de habitantes, edades, sexo y parentesco.

Cuadro 2
Estructura de las familias por sexo
% de hogares de la muestra Familias estructuradas en torno a una pareja 84% 81% 3% Familias no estructuradas en torno a una pareja (núcleos incompletos) 16% 3% 14%

Total Familias con jefatura del hogar a cargo de un hombre Familias con jefatura del hogar a cargo de una mujer Fuente: Encuesta Huelón 2007

La mayor parte de los hogares de la localidad se estructuran en torno a una pareja, en estos casos, la jefatura del hogar está generalmente en manos del hombre. Por su parte, en la mayor parte de los núcleos incompletos (familias no estructuradas en torno a una pareja) la jefatura del hogar se encuentra en manos de una mujer y se trata de familias en las que falta el componente masculino de la pareja.

Cuadro 3
Población según posición en el hogar
Habitantes de los hogares Jefes de hogar Cónyuges o convivientes Hijos, padres, nietos o cualquier pariente o allegado del jefe de hogar o su cónyuge Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de la población de la muestra 28% 24% 48% 100%

207

La cantidad de habitantes por casa es relativamente baja en la localidad, pues, por cada hogar de la muestra395 viven 3,6 personas en promedio. En efecto, la suma de todos los jefes de hogar con los cónyuges o convivientes es más de la mitad de la población total de la muestra396. De la misma forma, existe una muy leve predominancia de la población masculina, pues, un 53% de los habitantes en la muestra son de sexo masculino y un 47% es de sexo femenino. En total, por hogar de la muestra existen en promedio 1,9 hombres y 1,7 mujeres. Excluidos el jefe de hogar y su cónyuge -si éste o ésta existen- es decir, sólo del grupo comprendido por parientes o allegados, viven por cada hogar 1,7 personas; 1 hombre y 0,7 mujeres. Por lo tanto, nos referimos a una localidad donde predominan las familias pequeñas, lo que se relaciona con la edad de los habitantes y el ciclo vital de las familias397.

Cuadro 4
Edad de los habitantes de los hogares
% del total de la población de la muestra
Menores de 10 años Desde 10 a 19 años Desde 20 a 29 años Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Mas de 70 años

Jefes de hogar Cónyuges o convivientes Parientes o allegados
Total

0% 0% 12% 12%

0% 0% 17% 17%

2% 2% 6% 9%

2% 5% 8% 14%

6% 5% 2% 13%

4% 3% 1% 8%

8% 7% 0% 14 %

8% 3% 3% 14%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

La cantidad de niños y jóvenes es relativamente baja, y predomina la población adulta, con un alto componente de adultos mayores. Llama la atención la escasa cantidad de familias jóvenes donde el jefe de hogar y su cónyuge tengan edades desde 20 a 39 años. Sin embargo,
395 396

El total de hogares de la muestra es 37. La población total de la muestra es la suma de todos los habitantes que viven en los 37 hogares, cuya cifra alcanza las 133 personas. 397 Las familias pasan por distintos momentos de un ciclo vital que comienza cuando se junta una pareja que reúne las condiciones físicas, económicas y sociales para reproducirse; luego la familia comienza a crecer, en la medida en que nacen los hijos. Dependiendo de las distintas edades de los hijos y de las cantidades de éstos, se forman distintas proporciones entre personas que trabajan y personas que son mantenidas. Generalmente en el campo la edad en que los hijos comienzan a cooperar en la economía familiar es baja. Una vez que la pareja deja de tener hijos, la familia comienza a disminuir su cantidad de individuos, en la medida en que los hijos van abandonando el hogar.

208

vemos que la cantidad de parientes o allegados que se encuentran en estos últimos rangos de edad no es baja, lo que es indicador de que muchos hijos adultos que permanecen en Huelón no han formado aún nuevos hogares en la localidad, y como veremos más adelante, cuando lo hacen es, en muchos casos, fuera la localidad, lo que a su vez explica la escasez de familias jóvenes. También llama la atención la alta proporción de edades superiores a 60 años en la población, lo que para nuestros propósitos, comienza a caracterizar a la población de la localidad como vieja. La predominancia de familias pequeñas estructuradas en torno a parejas mayores es un fenómeno que caracteriza a la localidad.

Cuadro 5

Cantidad de habitantes por hogar

8% 14% 32%

Familias con 2 habitantes Familias con 3 habitantes Familias con 4 habitantes Familias con 5 habitantes

32%

14%

Familias con 7 u 8 habitantes

Fuente: Encuesta Huelón 2007

En más de las tres cuartas partes de los hogares habitan 4 o menos habitantes, y en un porcentaje importante, casi la tercera parte de la muestra, sólo viven 2 personas. En estos últimos, las edades se encuentran en su mayor parte sobre los 60 años y se trata de familias en las que los

209

hijos ya se han independizado y sólo quedan en el hogar los padres, los cuales ya no se encuentran en edades reproductivas398.

Del total del grupo de familias con 3 habitantes, la mitad corresponde a familias en las que permanecen los padres en el hogar junto a un hijo o hija que aún no ha formado su propio núcleo familiar; una sexta parte del mismo grupo corresponde a familias en las que permanecen los padres junto a un anciano399; otra sexta parte, a familias en las que vive otro adulto junto a la pareja400, y otra sexta parte a familias en las que viven una mujer junto a dos hijos401.

Cuadro 6
Hogares según cantidad de habitantes, edad de jefes de hogar y cónyuges
% del total de hogares
Familias con 2 Habitantes Familias con 3 Habitantes Familias con 4 Habitantes Familias con 5 Habitantes Familias con 7 u 8 Habitantes TOTAL

Cónyuges o conv.

Cónyuges o conv.

Cónyuges o conv.

Cónyuges o conv.

Cónyuges o conv.

Jefes de hogar

Jefes de hogar

Jefes de hogar

Jefes de hogar

Jefes de hogar

Jefes de hogar

Rangos de edad en años

De 20 a 24 De 25 a 29 De 30 a 34 De 35 a 39 De 40 a 44 De 45 a 49 De 50 a 54 De 55 a 59 De 60 a 64 De 65 a 69 De 70 a 74 Más de 75 TOTAL

0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 3% 5% 14% 8% 3% 32%

0% 0% 0% 0% 3% 0% 0% 5% 3% 11% 5% 0% 27%

0% 0% 0% 0% 3% 3% 0% 3% 3% 3% 0% 0% 14%

0% 0% 0% 0% 3% 3% 0% 0% 0% 5% 0% 0% 11%

3% 3% 3% 0% 8% 3% 5% 0% 0% 0% 8% 0% 32%

3% 3% 3% 5% 3% 3% 5% 0% 0% 3% 3% 0% 30%

0% 0% 0% 3% 0% 3% 0% 0% 3% 0% 3% 3% 14%

0% 0% 0% 5% 3% 0% 0% 0% 0% 0% 3% 0% 11%

0% 0% 0% 0% 3% 0% 3% 0% 0% 0% 0% 3% 8%

0% 0% 0% 3% 3% 0% 0% 0% 3% 0% 0% 0% 8%

3% 3% 3% 3% 14% 8% 8% 5% 11% 16% 19% 8% 100%

3% 3% 3% 14% 14% 5% 5% 5% 5% 19% 11% 0% 86%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

398

Por edad reproductiva nos referimos a los rangos de edad en los cuales las parejas tienen hijos. El límite de dicho rango se encuentra en la edad en la que la mujer de la pareja alcanza la menopausia, generalmente, alrededor de los 50 años. Por lo tanto, por ―edad reproductiva‖ nos referimos, a las edades en que existe fertilidad, entendida como la capacidad física de las parejas de reproducirse. ―En la mayoría de los países, se supone arbitrariamente que la edad reproductiva de las mujeres está comprendida entre los 15 y los 49 años. En algunos países más desarrollados como los EE. UU., se utilizan las edades de 15 a 44‖ (http://www.inec.gov.ec/glosario/fecundid.pdf.) 399 Se trata de un hogar en el que vive un matrimonio donde el hombre tiene 58 años y la mujer tiene 48 años. Los hijos ya se independizaron y viven junto a la madre de la mujer, que tiene 87 años. 400 Se trata de un hogar en el que vive un matrimonio en donde el hombre tiene 48 años y la mujer tiene 41años. Los hijos se han independizado recientemente y viven junto a un hermano del hombre, quien tiene 37 años. 401 Se trata de un hogar constituido por una mujer de 41 años y sus 2 hijos, de 9 y 17 años.

210

Cónyuges o conv.

En el grupo de familias con 4 habitantes, las edades de los cónyuges son más heterogéneas dado que aquí se ubican familias en distintas etapas de su ciclo vital. En poco menos de una quinta parte de los hogares de este grupo, la edad de ambos cónyuges se encuentra entre 20 y 30 años y viven junto a dos hijos menores de 10 años. En una décima parte del grupo, la edad de ambos cónyuges se encuentra entre 30 y 40 años e igualmente se trata de matrimonios jóvenes con hijos menores de 10 años. Por otra parte, en aproximadamente dos quintas partes del grupo, las edades de ambos cónyuges se encuentran entre 40 y 50 años y viven junto a dos hijos menores de 25 años. En otra décima parte del grupo la edad de los cónyuges se encuentra entre los 50 y los 60 años, al igual que en el subgrupo anterior, se trata de matrimonios con hijos menores de 25 años. Por último, en la quinta parte restante del grupo, la edad del jefe de hogar y su cónyuge sobrepasa los 70 años, se trata de matrimonios mayores que viven junto a hijos cuyas edades se encuentran entre los 30 y los 50 años.

En las familias integradas por 5 habitantes dos quintas partes de los hogares de este grupo corresponden a matrimonios con edades muy variables (entre 40 y 70 para el caso de los jefes de hogar y entre 40 y 45 para sus cónyuges o convivientes) pero que viven junto a tres hijos menores de 20 años. Y las tres quintas partes restantes corresponden a familias donde los hijos mayores de entre 30 y 50 años, viven en casa de sus padres junto a un hijo.

De los hogares donde viven 7 u 8 personas, en un tercio del grupo, vive una pareja joven con edades entre 35 y 45 años, con varios hijos y nietos, cuyas edades se encuentran entre 1 y 25 años. En los dos tercios restantes, viven matrimonios cuyas edades se encuentran entre los 50 y los 75 años, junto a un hijo o hija mayor, de entre 30 y 45 años, junto a nietos menores de 20 años.

Como se ha podido observar, las edades de las parejas que estructuran las familias son relativamente elevadas. La edad promedio del jefe de hogar es levemente superior a la edad promedio de su cónyuge o conviviente. Pero lo que llama la atención es que la edad promedio de las familias es también bastante alta y no muy lejana a la de los cónyuges y convivientes.

211

Cuadro 7
Promedios de edad
Edad promedio jefes de Hogar 57 Anos Fuente: Encuesta Huelón 2007 Edad Promedio Cónyuges y com. 50 años Edad promedio de las familias
(todos sus miembros)

43 años

De hecho, la mayor parte de las familias tiene edades promedio que sobrepasan los cuarenta años y más de una quinta parte tiene promedios superiores a los 60 años. Además, existen pocos niños por hogar; en el 41% de los hogares de la localidad existen niños menores de 15 años, pero el número de éstos por familia no es muy alto. La cantidad promedio de niños en los hogares en que existen es de 1,6, lo que en el contexto del total de la muestra significa que por cada hogar encuestado hay 0,6 niños menores de 15 años, es decir, en Huelón aproximadamente cada dos casas hay un niño menor de 15 años.

Cuadro 8
Edad promedio en los hogares
Rangos de edad Desde 10 a 14 años Desde 15 a 19 años Desde 20 a 24 años Desde 25 a 29 años Desde 30 a 34 años Desde 35 a 39 años Desde 40 a 44 años Desde 45 a 49 años Desde 50 a 54 años Desde 55 a 59 años Desde 60 a 64 años Desde 65 a 69 años 70 o más años Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de hogares de la muestra 3% 5% 5% 16% 3% 14% 5% 5% 14% 0% 8% 16% 5% 100%

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Ante los datos ya expuestos lo elevado del promedio de edad de las familias no debiera sorprender, pues, es un indicador más de la poca presencia de niños y de la existencia hijos adultos aún en la casa de sus padres en muchos hogares. Cuadro 9
Edad jefes de hogar

3% 5% 24%

5%
Menores de 30 años Desde 30 a 39 años

22%

Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Desde 70 a 79 años Mayores de 79 años

27%

14%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Otro dato que da cuenta de que se trata de una población vieja, es la cantidad de jefes de hogar con edades superiores a 60 años, pues, éstos son más de la mitad del grupo. Para el caso de los cónyuges o conviviente, si bien las edades son un poco menores, igualmente más de la mitad del grupo sobrepasa los 50 años, que es una edad no reproductiva. Cuadro 10
Edad cónyuges o convivientes

13%

6% 19%
Menores de 30 años Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años

27%

Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Desde 70 a 79 años

22% 13%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

213

Por lo tanto, más de la mitad de las familias de la muestra se encuentran en la última fase de su ciclo vital, es decir, ya no tienen mayor capacidad de crecer, y si a esto sumamos el hecho de que en casi la tercera parte de los hogares sólo viven 2 personas en edades no reproductivas, podemos inferir que la localidad sufre un proceso de reducción de población. En otras palabras, la cantidad de personas que viven en parejas con edades reproductivas en la localidad es notoriamente baja, lo que -como veremos- responde al hecho de que una parte importante de los jóvenes en edad reproductiva se han retirado a formar familia lejos de la localidad y de que entre quienes permanecen en la localidad, muy pocos han formado nuevos núcleos. Al proyectar esta situación en el tiempo sólo puede esperarse una reducción en la cantidad de habitantes. Veamos algunos indicadores, por el momento indirectos, de esta migración.

Si consideramos a los habitantes de los hogares, excluidos jefes de hogar y cónyuges y convienes, es decir, al grupo denominado como parientes o allegados, resaltan datos que apuntan en la misma dirección que hemos señalado. Teniendo en cuenta que la mayor parte de este grupo se compone de los hijos de las parejas que estructuran a las familias, que exista una mayor presencia de personas en edades inferiores a las que -por lo general, los jóvenes forman nuevos núcleos- es normal, puesto que a determinada edad los hijos abandonan la casa de los padres, y por lo tanto, salen de este grupo. Pese a que existe una cantidad importante de hijos con edades superiores a los 30 años viviendo en casa de sus padres, lo dicho se confirma en el siguiente cuadro (su importancia continúa siendo menor a la presencia de niños en casa de sus padres), pero, a menos que hubiese existido un aumento en la taza de natalidad de la localidad en la última década -lo que es difícil, como veremos, resulta más lógico postular lo contrario- este dato debiera correlacionarse con una mayor cantidad de parejas jóvenes que han formado nuevas familias, lo que como ya sabemos, no ocurre.

214

Cuadro 11
Habitantes de los hogares, excluidos jefe de hogar y cónyuges y convivientes, según sexo y edad
Rangos de edad Niños menores de 10 años Niños desde 10 a 14 años Jóvenes desde 15 a 19 años Jóvenes desde 20 a 24 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 25 a 29 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 30 a 34 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 35 a 39 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 40 a 44 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 45 a 49 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 50 a 54 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 55 a 69 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 70 a 74 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona desde 75 a 70 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Persona mayores de 80 años (excluidos jefes de hogar y sus cónyuges) Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de habitantes en la muestra Hombres Mujeres Total 7,5% 4,5% 3% 6% 4% 1% 3% 2,5% 1% 0% 0% 0% 0,5% 0% 0% 29% 3% 5% 1% 0% 1% 2,5% 0% 1% 1% 0% 0,5% 0% 1% 21% 12% 6% 11% 5% 1% 4% 5% 1% 1% 1% 0% 1% 0% 1% 48%
402

Por lo tanto, la estructura de edades de los parientes o allegados -principalmente hijos- en conjunto con la ausencia de matrimonios jóvenes, está dando cuenta de la salida de personas mayores de 20 años en de la localidad; es un indicador de la emigración que afecta a los sujetos en edad de independizarse.

Esto se ve confirmado al revisar fuentes secundarias. Si bien, éstas no refieren exactamente al universo de la localidad de Huelón, pueden servir para ilustrar lo ya planteado, al

402

Este 48% corresponde al 100% del grupo de los parientes y ayegados, el que contiene a todos los habitantes de los hogares de la muestra excluidos los jefes de hogar y los cónyuges y convivientes.

215

representar en alguna medida parte de la localidad403. Si comparamos la cantidad de población por rango de edad entre el 2002 y el 2007, vemos que en sólo 5 años ha existido una disminución considerable en la población que tiene desde 20 a 29 años, y al no existir un aumento proporcional, sino un leve decrecimiento en la cantidad de personas en el rango de edad siguiente, sabemos que no se trata del envejecimiento natural de la población, como si podría ser interpretada parte del incremento en los rango de edad superiores. Por lo tanto, se evidencia una pérdida de población joven.

Cuadro 12
Población por edad, encuesta 2007 - censo de población y vivienda 2002
%s en relación a los totales de población respectivos Menore s de 10 años Desde 40 a 49 años Desde 10 a 19 años Desde 20 a 29 años Desde 30 a 39 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Mas de 70

Encuesta 2007

12% 12%

17% 16%

9% 13%

14% 15%

13% 14%

8% 11%

14 % 9%

14% 9%

Censo 2002 distritos 1 y 4

Fuente: Encuesta Huelón 2007 y censo 2002 (distritos censales 1 y 4 de Curepto)

De la misma forma, la proporción entre jefes de hogar y cónyuges y convivientes -por un lado- y parientes o allegados -por otro- ha variado de acuerdo a los datos de 2002 para los distritos censales en los que se encuentra la localidad. Pues, en 2002 los parientes o allegados eran más de la mitad de la población, mientras que en 2007 representan menos de la mitad de la muestra, por lo tanto, esta disminución en la cantidad de habitantes por hogar debiera producirse precisamente en el grupo de parientes o allegados, donde se encuentras los hijos de las familias de la localidad mayores de 20 años quienes son preferentemente los que emigran.

403

La fuente secundaria a la cual se hace referencia es el Censo Nacional de Población y Vivienda 2002. Los datos corresponden a los distritos censales 1, Curepto y 4, Huenchullani, y la localidad de Huelón se encuentra partida entre ambos distritos. Al ser dos distritos rurales y una parte de la población corresponder a Huelón y el resto a partes de localidades vecinas con similares características, estos datos se consideran medianamente representativos de la localidad. El total de la población de los hogares de la muestra de la encuesta 2007 corresponde al 18% de la población censada de los distritos 1 y 4.

años

100% 100%

216

Cuadro 13
Población por posición en el hogar, encuesta 2007 - censo de población y vivienda 2002
%s en relación a los totales de población respectivos Censo 2002, distritos 1 Encuesta 2007, muestra y 4 Curepto de Huelón

Jefes de 28% 28% hogar Cónyuges o 24% 19%404 convivientes Parientes o 48% 53% allegados Fuente: Encuesta Huelón 2007 y censo 2002 (distritos censales 1 y 4 de Curepto)

Y en general, la cantidad promedio de personas por hogar en la localidad desde 1997 a 2007 sufrió una disminución. Como ya se dijo, el promedio de habitantes por hogar de la muestra de la encuesta 2007 es de 3,6 personas, mientras que en el censo agropecuario de 1997 la cantidad de habitantes promedio por hogar es de 1,9 personas405. Por lo tanto, tenemos elementos suficientes para concluir que la población de la localidad disminuye en la medida en que los adultos mayores no son reemplazados por jóvenes que forman nuevas familias, pues, éstos se retiran fuera de la localidad. Esto se confirma al notar que la edad promedio del jefe de hogar en la localidad se ha elevado en 3 años desde 1997, pues, según los datos de dicho año, la edad promedio del jefe de hogar se encontraba en los 54 años, y como ya vimos, en 2007 alcanza los 57 años.

404

Ciertamente, la variación en el grupo de los cónyuges o convivientes es de 5 puntos porcentuales, igual a la del grupo de parientes o allegados. El hecho de considerar en la interpretación de los datos la variación para el último grupo y no para el segundo, como explicaremos, no es arbitrario. La variación para el caso de los cónyuges y convivientes puede explicarse por razones metodológicas más que por cambios en la población, dada la naturaleza disímil de las dos fuentes de datos comparadas, pues, existe una probabilidad de que los datos de la encuesta 2007 no sean totalmente representativos de los distritos censales 1 y 4 de Curepto. El motivo por el cual se duda del dato de la variación en el grupo de los cónyuges y convivientes y no en el de los pariente o allegados tiene que ver con otro dato proporcionado por el censo de 2002, pues, según dicha fuente, la cantidad de hogares con 1 habitante alcanza el 17%, mientras que en la muestra de la encuesta 2007, sólo alcanza un 3%, por lo que podemos deducir que en el contexto de la totalidad de los distritos 1 y 4 la cantidad de hogares en los que vive una persona es mucho mayor que en la localidad de Huelón, lo que alteraría la proporción de jefes de hogar respecto al total de cónyuges o convivientes. Esto no implica necesariamente que otras características de los hogares sean distintas. Si esto es así, la interpretación hecha arriba, al ignorar la variación en la cantidad de cónyuges o convivientes es correcta. Sin embargo, estos datos del censo de 2002 son utilizados aquí sólo para confirmar situaciones que se hacen patentes en los datos primarios, por lo que de no ser correcta nuestra interpretación, no se ponen en juego las conclusiones parciales de esta parte de la investigación. 405 La cifra expuesta corresponde a un cálculo realizado, para esta investigación, sólo sobre hogares de la localidad de Huelón, provenientes del Censo Nacional Agropecuario 1997, por lo cual los datos de éste último corresponden al universo de la muestra de la encuesta de 2007 (la totalidad de los hogares de Huelón). Por esta razón, las comparaciones entre ambas fuentes (la encuesta 2007 y el censo agropecuario 1997) son mucho más precisas que las realizadas comparando las cifras del censo de 2002 anteriormente citadas, con nuestra encuesta.

217

En síntesis, en la localidad de Huelón existe una población vieja, con relativamente pocos niños, con una reducción de la cantidad de individuos en edad de independizarse, lo que se traduce en una escasez de familias jóvenes y en una preponderancia de familias pequeñas y en etapas finales de su ciclo vital, lo que se ve reflejado en la gran cantidad de hogares con pocos habitantes, en su mayoría en edades no reproductivas. La situación general que se ha descrito en las páginas precedentes, como se verá con mayor profundidad más adelante, puede entenderse mediante la presencia de emigración y la reducción en las tasas de natalidad, elementos característicos de los procesos de modernización del agro.

También llama la atención la presencia de un fenómeno que puede resultar muy interesante para los efectos de los objetivos perseguidos en esta tesis: los jóvenes con edades de entre 20 y 29 años que no se han retirado de la localidad, en su mayor parte se encuentran en casa de sus padres y no han formado nuevas familias en la localidad o en localidades cercanas -como sí ocurría en generaciones anteriores. En los últimos capítulos de la Segunda parte de esta tesis indagaremos en los motivos de tal situación, en las expectativas a futuro de este segmento de población, y su relación con la hipótesis planteada.

218

II.2.2. - Actividades laborales de los habitantes de Huelón, su relación con la escolaridad y los grupos etarios.

En el presente apartado se detallan las distintas actividades laborales que desempeñan los habitantes de la localidad, sin entrar en pormenores en cuanto a las características de las mismas y a su importancia en la composición del ingreso de la familia406. Se intenta, de esta forma, caracterizar la distribución de distintos tipos de actividades en la localidad, a fin de generar una idea general acerca de cuáles son las principales ocupaciones presentes en la población. Para esto se recurre a cifras porcentuales calculadas de acuerdo a los grupos identificados (jefes de hogar, cónyuges o convivientes y parientes o allegados) y al total de la muestra. Junto a esto, se relacionan las actividades, agrupadas en dos grandes categorías –por un lado, dentro del hogar, es decir, no asalariadas; y por otro, fuera del hogar, en su totalidad asalariadas- con los niveles de escolaridad y las edades de los habitantes.

II.2.2.1. - Actividades laborales

Una característica central de la localidad es la heterogeneidad de actividades que desempeñan sus habitantes. Si bien existen actividades desarrolladas por sectores importantes de la población de la muestra, existe una diversidad de tipos y combinaciones de ellas que impiden definir a la localidad en torno a una actividad, en otras palabras, no se puede definir a Huelón como una localidad agrícola, ni ganadera, tampoco como forestal, o por otro lado, ni como campesina ni como proletaria, pues, es un poco de todas las anteriores. Sin embargo, décadas atrás dicha situación no era tal, como afirman distintos entrevistados, la agricultura era la actividad principal en la localidad, acompañada de otras actividades de producción domésticas y todos los hogares dependían, de una u otra forma, de los cultivos anuales para su sustento. Hoy en día, además de una serie de actividades al interior del hogar podemos encontrar una serie de actividades fuera del hogar, asalariadas, que según afirman todos los entrevistados, sólo unas décadas atrás no existían en la localidad.

406

Dichas tareas serán desarrolladas más adelante.

219

Cuadro 14
Actividades dentro y fuera del hogar, asalariadas y domésticas, en jefes de hogar y cónyuges o convivientes
Actividad Dentro del hogar Ninguna Agricultura (propia o medias) Ganadería (propia) Carbonería-leña Labores domésticas
Jefes de hogar (100%)407 Cónyuges o convivientes (100%)408

8%* 62% 22% 5% 16%
Jefes de hogar (100%) Cónyuges o convivientes (100%)

0% 13% 3% 0% 94%

Fuera del hogar Ninguna 46% 84% Asalariado de contratista de CELCO 11% 3% Asalariado contratado por CELCO 3% 0% Asalariado jornalero agrícola 19% 6% Asalariado jornalero no agrícola 14% 3% Prestación de servicios por cuenta propia 3% 0% Comercio 0% 3% Empleado 8% 0% *dado que existen personas que combinan distintas actividades, ya sea dentro del hogar y fuera del hogar, o más de una fuera o dentro del hogar, la suma vertical de los porcentajes no resulta en 100%. Fuente: Encuesta Huelón 2007

Dentro del hogar -es decir, no asalariada- una de las actividades más importantes, en cuanto a cantidad de familias en las que se practica, continúa siendo la agricultura propia o en medias, desempeñada principalmente por los jefes de hogar. Si bien en menor proporción, también destaca la ganadería como actividad difundida en la localidad, también practicada fundamentalmente por jefes de hogar. Las labores domésticas también ocupan un gran tiempo entre los habitantes de la localidad, y a una buena cantidad de ellos, encontrando una difusión casi total entre los cónyuges o convivientes. La carbonería, actividad muy importante en el pasado, hoy es desempeñada sólo por una mínima parte de los jefes de hogar. En general, tanto en jefes de hogar como en cónyuges y convivientes, los casos en que no se desempeña actividad alguna al interior del hogar son muy escasos.

407

Porcentaje en relación al total de jefes de hogar (en todos los hogares se definió a una persona como tal), equivalente al total de la muestra de hogares. 408 Porcentaje en relación al total de cónyuges y convivientes (existen hogares en los que no se definió a una persona como tal), equivalente al 86,5% del total de hogares de la muestra.

220

Fuera del hogar, la actividad más frecuente es la de asalariado jornalero agrícola, seguida de la de asalariado jornalero no agrícola y luego de la de asalariado de un contratista de CELCO. En estas tres actividades existe una mayor participación de los jefes de hogar. En la encuesta aplicada en la localidad en el año 2005, la cantidad personas que trabaja como asalariado de un contratista de CELCO era mayor, pues, en un 34% de los hogares de la muestra de dicha encuesta409 existían una o más personas que tenían dicha ocupación. Lo que implica que en los 2 últimos años existió una baja en la cantidad de personas vinculadas a los contratistas de CELCO. Sin embargo, la cantidad de hogares donde existen personas que desempeñan actividades asalariadas continúa siendo la misma en 2007 respecto de 2005 (aproximadamente la mitad de los hogares), lo que implica que una serie de personas que trabajan como asalariados de contratistas CELCO se desempeñan actualmente como asalariados jornaleros agrícolas y no agrícolas. La razón de esta disminución en la cantidad de trabajadores subcontratados de CELCO obedece a las áreas de explotación que tiene la empresa en un momento determinado, pues, en 2005 existían explotaciones de bosque en la localidad o en sectores cercanos, cuando es esa la situación, los contratistas recurren mayoritariamente a personas que habitan en áreas cercanas, pues la locomoción de los trabajadores depende de los contratistas. Por el contrario, en 2007, las explotaciones de bosque más cercanas se encontraban a varios kilómetros de la localidad, por lo que la demanda de trabajo por los contratistas es menor. Por lo tanto, la cantidad de personas vinculadas a los contratistas de CELCO es variable en la localidad, pero existe un grupo de personas que acuden a ocupar dichos empleos cuando la oportunidad se presenta.

Esta flexibilidad en de las ocupaciones de muchos trabajadores de la localidad se encuentra determinada por la existencia de muchas personas que combinan actividades dentro y fuera del hogar, es decir, actividades de producción doméstica con actividades asalariadas, por lo que la dependencia de la actividad asalariada es menor. Cerca de dos quintas partes de los jefes de hogar en la localidad combinan ambos tipos de actividad, mientras quienes sólo desempeñan actividades asalariadas representan una proporción mucho menor.

409

La muestra de la encuesta aplicada en 2005 fue de 41 hogares, levemente mayor a la de la encuesta aplicada en 2007 con una muestra de 37 hogares.

221

Cuadro 15

Actividades dentro y fuera del hogar, asalariadas y domésticas, en jefes de hogar y cónyuges o convivientes. Combinaciones

Combinaciones de actividades Solo con actividad dentro del hogar

Jefes de (100%)

hogar Cónyuges o convivientes (100%) 41% 78%

Sólo con actividad fuera del hogar

14%

0%

Combinan una o más actividades dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan agricultura (propia o en medias) con una actividad fuera del hogar Combinan agricultura (propia o en medias) con la de asalariado de contratista de CELCO Combinan agricultura (propia o en medias) con la de asalariado jornalero agrícola Combinan agricultura (propia o en medias) con la de asalariado jornalero no agrícola
Fuente: Encuesta Huelón 2007

41%

16%

35%

6%

8%

3%

14%

3%

8%

0%

Por otra parte, en el grupo de los parientes y allegados, la presencia de la agricultura y la ganadería es mucho menor que en el grupo de los jefes de hogar, sin embargo las labores domésticas tienen una importancia relativa. Un parte importante de las personas de este grupo son estudiantes.

222

Cuadro 16
Actividades de los habitantes de los hogares, excluidos jefes de hogar y cónyuges
Actividad Dentro del hogar Agricultura (propia o medias) Ganadería (propia) Carbonería-leña Labores domésticas Estudiantes % de hogares de la muestra

8% 3% 0% 24% 32%

Fuera del hogar Asalariado de contratista de CELCO 14% Asalariado contratado por CELCO 0% Asalariado jornalero agrícola 11% Asalariado jornalero no agrícola 11% Prestación de servicios por cuenta propia 3% Comercio 3% Empleado 8% *dado que existen personas que combinan distintas actividades, ya sea dentro del hogar y fuera del hogar, o más de una fuera o dentro del hogar, la suma vertical de los porcentajes no resulta en 100%. Fuente: Encuesta Huelón 2007

La presencia de actividades asalariadas también es mucho menor en este grupo que en el de los jefes de hogar, aunque levemente superior al de los cónyuges o convivientes. No obstante, llama la atención que en este grupo existe una predominancia de las actividades asalariadas por sobre las de producción doméstica, excluidas las labores domésticas. Si bien es un grupo heterogéneo -compuesto por cualquier persona que habite en los hogares que no sea ni el jefe de hogar ni su cónyuge o conviviente- la mayor parte de él se encuentra integrada por los hijos de las parejas centrales de los núcleos familiares, por lo que muchas de estas personas tiene entre 15 y 39 años, entre las cuales predominan las actividades asalariadas, como veremos a luego.

223

II.2.2.2. - Jefes de hogar, actividades laborales, edad y escolaridad.

El nivel de escolaridad predominante entre los jefes de hogar es claramente la educación básica incompleta, representado a casi las cuatro quintas partes del total de jefes de hogar de la muestra. La importancia del resto de los niveles de educación en la muestra es sumamente baja.410 Cuadro 17
Actividades dentro y fuera del hogar, según nivel de escolaridad, jefes de hogar
Escolaridad
% en relación al total de hogares de la muestra Actividades Actividades Total al interior fuera del del hogar hogar

Sin educación formal 5% 0% Básica incompleta 62% 43% Básica completa 5% 0% Media incompleta 3% 0% Media completa 5% 5% Formación técnica 0% 0% Profesional 3% 3% Total 83% 51% *dado que existen personas que combinan actividades dentro del hogar y fuera de éste, las sumas horizontales no resultan en 100%, pues, en el resultado expuesto en el cuadro se excluyen los casos que se repiten. Fuente: Encuesta Huelón 2007

5% 78% 5% 3% 5% 0% 3%
100%

De la misma forma, puede destacarse que la edad de más de la mitad de los jefes de hogar sobrepasa los 60 años y las dos terceras partes de ellos sobrepasan los 50. También debe subrayarse que las tres quintas partes de los jefes de hogar tienen edades superiores a los 50 años, y a la vez tienen escolaridad básica incompleta.

410

Si se comparan los datos entregados por el Censo Nacional Agropecuario 1997, con los resultados de nuestra encuesta respecto a la escolaridad de los jefes de hogar, llama la atención que no existe un cambio significativo en las proporciones de los niveles de escolaridad en los 10 años trascurridos.

224

Cuadro 18
Edades según nivel de escolaridad, jefes de hogar
Escolaridad % en relación al total de hogares de la muestra
Menores de 30 años Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Mas de 70 años Total

Sin educación formal Básica incompleta Básica completa Media incompleta Media completa Formación técnica Profesional

0% 5% 0% 0% 0% 0% 0%

0% 0% 0% 0% 3% 0% 3%
6%

0% 14% 3% 3% 3% 0% 0%
23%

0% 14% 0% 0% 0% 0% 0%
14%

3% 22% 3% 0% 0% 0% 0%
28%

3% 24% 0% 0% 0% 0% 0%
27%

5% 78% 5% 2% 5% 0% 3%
100%

Total 5% Fuente: Encuesta Huelón 2007

También resalta el hecho de que más de dos terceras partes de los jefes de hogar del grupo de escolaridad dominante (básica incompleta) sean mayores de 60 años, y casi las cuatro quintas partes mayores de 50 años. Esta situación no resulta extraña en conocimiento del hecho de que la educación rural ha incrementado su cobertura en el país en forma gradual desde la primera mitad del siglo XX, política que se ha hecho extensiva a las zonas rurales, por lo que resulta natural que en cada generación disminuya la cantidad de personas que no terminan su educación básica. Otro fenómeno destacable sobre los jefes de hogar con educación básica incompleta tiene que ver con la relación entre actividades al interior del hogar y actividades asalariadas al exterior del hogar respecto de los distintos grupos etarios (ver cuadro al final de este párrafo). La mayor parte de quienes desarrollan actividades agrícolas en la localidad en predios propios o en medias se encuentra en este grupo de escolaridad, por cierto, también por mucho el mayoritario dentro de la muestra. Mientras mayor edad tienen los jefes de hogar de este grupo, mayor es el porcentaje de ellos que desarrollan actividades dentro del hogar, cifra que sólo diminuye sobre los 70 años, que es cuando la edad comienza a impedir a los individuos los rigores de los trabajos del campo. Paralelamente vemos que respecto a las actividades asalariadas sucede lo contrario, en los grupos más jóvenes existe mayor porcentaje de personas que venden mano de obra respecto de los grupos de mayor edad. Por lo tanto, existe una mayor tendencia entre los jefes de hogar con este nivel de escolaridad a ocuparse en tareas no asalariadas. Las razones de esto provienen de la naturaleza del tipo de actividad asalariada a la cual acceden los hombres con educación básica incompleta en la localidad, se trata de empleos para los cuales se necesita fuerza física, la cual

225

con los años disminuye, por lo que los empleadores prefieren contratar hombres jóvenes. A esto debemos agregar el hecho de que los hombres mayores, raramente se han desempeñado en alguna actividad que no sea la agricultura o la ganadería, por lo que resulta igualmente lógico que ellos prefieran permanecer en actividades en las cuales tienen experiencia. Esto se ve reforzado al constatar que, a la hora de vender mano de obra, los grupos más jóvenes se concentran en actividades no agrícolas, principalmente asociadas al rubro forestal, mientras que los grupos mayores se concentran en la venta de mano de obra para actividades agrícolas. Cuadro 19
Actividades según rango estario, jefes de hogar con educación media incompleta
Rango de edad Menos de 30 Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años % en relación al total de hogares de la muestra Total Actividades Actividades Sin al interior fuera del actividades del hogar hogar Actividades al interior del hogar Actividades fuera del hogar
jornalero agrícola --

3% 0% 14%

0% 0% 14%

3% 0% 14%

0% -------------------0% -------------------0% Cultivos anuales

------- Asalariado

3% ------8% 3% 3% 3% 5% 3% 3% 3% 3% 19% 5% 19 %

------- ------------------8% Asalariad de 3% 3%

propios o en medias

Labores domésticas Sin actividad dentro del hogar Cultivos anuales propios o en medias

contratista de CELCO Asalariado jornalero agrícola Empleado

Desde 50 a 59 años

14%

14%

11%

0%

14% Asalariado

Desde 60 a 69 años

24%

24%

5%

0% Cultivos anuales

propios o en medias y/o ganadería Labores domésticas

22%

jornalero agrícola Asalariado jornalero no agrícola Asalariado contratado por CELCO Sin actividad fuera del hogar Asalariado jornalero agrícola

3% Empleado 14% 3% 5%
Sin actividad fuera del hogar Asalariado jornalero agrícola Sin actividad fuera del hogar

Más de 70 años

24%

16%

5%

5% Cultivos anuales

propios o en medias Leñador carbonero en predio propio o n medias Sin actividades dentro del hogar

Fuente: Encuesta Huelón 2007

226

Pero, si bien el resto de los grupos de escolaridad de los jefes de hogar son muy pequeños, lo que dificulta realizar generalizaciones sobre ellos, llama la atención que no guardan una gran diferencia con el grupo de escolaridad predominante; a menor edad, mayor proporción de personas con empleos fuera del hogar y viceversa, y esto es independiente del nivel de educación de los individuos.

Cuadro 20
Actividades jefes de hogar según escolaridad y rango etario (resumen)
% en relación al total de hogares de la muestra Rango Total Actividades Actividades Sin de al interior fuera del actividades edad* del hogar hogar Jefes de hogar sin educación formal Más de 5% 5% 0% 0% 70 años Jefes de hogar con educación básica completa Desde 3% 3% 0% 40 a 49 años Desde 3% 3% 0% 60 a 69 años Jefes de hogar con educación media incompleta Desde 3% 3% 0% 40 a 49 años Jefes de hogar con educación media completa Desde 3% 3% 0% 30 a 39 años Desde 3% 3% 3% 40 a 49 años Jefes de hogar con educación profesional Desde 3% 3% 3% 30 a 39 años

Actividades al interior del hogar

Actividades fuera del hogar

Cultivos anuales propios o en medias Labores domésticas

3% Sin actividad 3% 3% Sin actividad 3% Sin actividad

fuera del hogar

5%

0% Cultivos anuales 0% Cultivos anuales

propios o en medias

fuera del hogar

3% 3%

propios o en medias

fuera del hogar

0% Labores domésticas

3% Sin actividad

fuera del hogar

3%

0% Cultivos anuales 0% Cultivos anuales

propios o en medias y ganadería propios o en medias

3% Sin actividad 3% Asalariado

fuera del hogar

3% 3%

jornalero agrícola

0% Cultivos anuales

propios o en medias

3% Prestación de
servicios por cuanta propia Empleado

3% 3%

*Los grupos de edad que no aparecen en cada grupo de escolaridad se excluyeron de la tabla al no tener individuos en las respectivas categorías, es decir, al tener todos los valores expresados en la horizontal iguales a 0%. Fuente: Encuesta Huelón 2007

Respecto a los niveles de escolaridad del total de jefes de hogar de la muestra, pueden hacerse varias observaciones generales: Primero que todo, la ausencia de educación formal es notoriamente baja entre los jefes de hogar, predominando quienes poseen educación básica 227

incompleta. La cantidad de jefes de hogar que terminaron su educación básica, así cómo la de quienes comenzaron y/o terminaron su educación media es de poca importancia en el contexto general. Más aún, vemos que las ocupaciones laborales de quienes poseen una escolaridad menor o igual a la educación media completa no varían considerablemente y se afectan mayormente por las edades de los individuos, excepción hecha para el caso de que exista educación superior. Otro fenómeno que es claro al leer estos datos guarda relación con las edades predominantes entre los jefes de hogar que integran los grupos identificados a partir de los niveles de escolaridad: en los niveles de educación más bajos predominan las personas de mayor edad y en los grupos de mayor educación formal predominan las personas más jóvenes. Como se dijo anteriormente para el grupo de escolaridad mayoritario, se trata de un fenómeno esperable, sin embargo, es necesario resaltarlo en este contexto porque la relación entre edad y ocupación laboral dentro o fuera del hogar si es clara. El grupo que no posee educación formal se compone íntegramente de personas mayores de 60 años, y por su parte, en el grupo con escolaridad básica incompleta, predominan también las personas que superan dicha edad. En estos segmentos la predominancia de actividades al interior del hogar es clara. Sin embargo, los jefes de hogar más jóvenes, independientemente de su nivel de escolaridad, muestran una tendencia a emplearse en trabajos asalariados fuera del hogar, exclusivamente o en combinación con actividades al interior del hogar. Por tanto, la escolaridad no afecta mayormente las opciones laborales de los jefes de hogar, en tanto que la edad si determina sus alternativas laborales.

II.2.2.3. - Cónyuges y convivientes, actividades laborales, edad y escolaridad.

Al igual que como sucede con los jefes de hogar, para el caso de los cónyuges o convivientes el nivel de escolaridad dominante es por mucho la básica incompleta, que supera las dos terceras partes del grupo. Exceptuando la educación básica completa, los otros niveles tienen muy escasa presencia entre las personas de este grupo.

228

Cuadro 21
Actividades dentro y fuera del hogar, según nivel de escolaridad, cónyuges y convivientes
Escolaridad % en relación al total de cónyuges y convivientes de la muestra
Actividades al interior del hogar Actividades fuera del hogar Total

Sin educación formal Básica incompleta Básica completa Media incompleta Media completa Formación técnica Profesional Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

3% 72% 13% 3% 6% 3% 0%
100%

0% 13% 0% 0% 3% 0% 0%
16%

3% 72% 13% 3% 6% 3% 0% 100%

De la misma forma, puede destacarse que las edades de los cónyuges o convivientes son levemente menores a las de los jefes de hogar puesto que existe mayor cantidad de personas bajo los 50 años que sobre lamisca edad.

Cuadro 22
Edades según nivel de escolaridad, cónyuges y convivientes
Escolaridad % en relación al total de cónyuges y convivientes de la muestra
Menores de 30 años Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Mas de 70 años Total

Sin educación formal Básica incompleta Básica completa Media incompleta Media completa Formación técnica Profesional Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

0% 6% 0% 0% 0% 0% 0% 6%

0% 9% 0% 0% 6% 3% 0% 18%

0% 19% 0% 3% 0% 0% 0% 22%

0% 9% 3% 0% 0% 0% 0% 12%

0% 19% 9% 0% 0% 0% 0% 28%

3% 9% 0% 0% 0% 0% 0% 12%

3% 72% 13% 3% 6% 3% 0% 100%

A diferencia de lo que ocurría en el grupo de jefes de hogar con educación básica incompleta, en el grupo de los cónyuges o convivientes del mismo nivel las edades se encuentran distribuidas de forma relativamente uniforme, aunque los segmentos de menor edad siguen siendo proporcionalmente inferiores y el grueso del grupo se encuentre entre los 40 y los 69 años,

229

de todas formas menor que en el caso de los jefes de hogar. Un elemento que llama la atención sobre este grupo es su escasa participación en el mercado laboral y el hecho de que una mayor parte de quienes lo hacen correspondan al reducido grupo de sexo masculino dentro de quienes se catalogaron como cónyuges o convivientes.

Cuadro 23
Actividades según rango estario, cónyuges o convivientes con educación media incompleta
% en relación al total de cónyuges o convivientes de la muestra Total Actividades Actividades Sin Actividades al interior del al interior fuera del actividades hogar del hogar hogar

Rango de edad Menos de 30 Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años

Actividades fuera del hogar
Sin actividad fuera del hogar Asalariad de contratista de CELCO Sin actividad fuera del hogar Asalariado jornalero agrícola Empleado Sin actividad fuera del hogar Asalariado jornalero agrícola

6% 9%

6% 9%

0% 3%

0% Labores domésticas 0% Labores domésticas
Cultivos anuales propios o en medias Labores domésticas

6% 6% 3% 19%

6% 3% 6% 3% 3% 13% 3% 3% 16% 9%

19%

19%

6%

0%

9% 19%

6% 19%

3% 3%

0% Labores domésticas 0%
Cultivos anuales propios o en medias Labores domésticas

6% 3%

19% Asalariado

jornalero agrícola

Cultivos anuales propios o en medias

3% Sin actividad 9% Sin actividad

fuera del hogar fuera del hogar

Más de 9% 9% 70 años Fuente: Encuesta Huelón 2007

0%

0% Labores domésticas

Pero la escasa participación en el mercado laboral es un fenómeno que afecta al grupo completo de los cónyuges y convivientes, y que no se relaciona mayormente con el nivel de educación de los individuos.

Respecto a los niveles de escolaridad del total cónyuges o convivientes de la muestra, pueden hacerse varias observaciones: Antes que todo, la ausencia de educación formal, al igual que entre los jefes de hogar, es notoriamente baja predominando quienes poseen una escolaridad básica incompleta. Por su parte, tanto la cantidad de cónyuges o convivientes que terminaron su 230

educación básica, cómo la de quienes comenzaron y/o terminaron su educación media, es de poca importancia en el contexto general, situación que tampoco es distinta de la de los jefes de hogar. Respecto a la distribución de las edades según los niveles de escolaridad, el fenómeno tampoco es muy distinto al caso de los jefes de hogar, pues, a menor nivel de educación, mayores son las edades que predominan.

Cuadro 24
Actividades según rango estario, cónyuges y convivientes.
% en relación al total de cónyuges o convivientes de la muestra Rango Total Actividades Actividades Sin Actividades al interior del de al interior fuera del actividades hogar edad del hogar hogar Cónyuges o convivientes sin educación formal Más de 3% 3% 0% 0% Labores domésticas 3% 70 años Cónyuges o convivientes con educación básica completa Desde 3% 3% 0% 0% Labores domésticas 3% 50 a 59 años Desde 9% 9% 0% 0% Labores domésticas 9% 60 a 69 años Cónyuges o convivientes con educación media incompleta Desde 3% 3% 0% 0% Labores domésticas 3% 40 a 49 años Cónyuges o convivientes con educación media completa Desde 6% 6% 3% 0% Labores domésticas 6% 30 a 39 años Cónyuges o convivientes con formación técnica Desde 3% 3% 0% 30 a 39 años Fuente: Encuesta Huelón 2007

Actividades fuera del hogar

Sin actividad fuera del hogar

3%

Sin actividad fuera del hogar Sin actividad fuera del hogar

3% 9%

Sin actividad fuera del hogar

3%

Asalariado jornalero agrícola Sin actividad fuera del hogar

3% 3% 3%

0% Labores domésticas

3% Sin actividad

fuera del hogar

En general sobre los cónyuges o convivientes llama la atención que casi la totalidad del grupo realice en el hogar las labores domésticas y que sólo un 6% del total las convine con otras actividades dentro del hogar, pero más aún, que este fenómeno no se relaciones de ninguna manera con el nivel de escolaridad. También resulta destacable que un 6% del total no desarrolle labores domésticas dentro del hogar, sin embargo si combina agricultura propia o en medias con

231

venta de mano de obra fuera del hogar y que precisamente los únicos casos en esta situación sean cónyuges o convivientes de sexo masculino, lo que quiere decir que el total de las mujeres cónyuges o convivientes de la muestra realizan, en combinación o exclusivamente, las labores domésticas en el hogar. El grupo que combina las labores domésticas con la venta de mano de obra también es reducido, 9% del total; dos terceras partes de éste tiene escolaridad básica incompleta y una tercera parte tiene educación media completa, y las edades se encuentran entre los 35 y los 45 años. Por lo tanto, podría decirse que en la localidad el nivel de escolaridad de los cónyuges o convivientes no afecta mayormente las ocupaciones, pues, la tendencia hacia que éstos, generalmente de sexo femenino, se encarguen de las labores domésticas es clara. Para el caso de los empleos asalariados agrícolas temporales la situación no es distinta, lo que puede explicarse por la baja calificación requerida por quienes contratan mano de obra para estas labores. Así, según los datos expuestos puede concluirse que la edad del cónyuge o conviviente es un factor que determina en mayor medida si éste vende o no mano de obra, más que la escolaridad, sobretodo si se tiene en cuenta el tipo de mercado laboral al que pueden acceder, situación similar a la de los jefes de hogar, pues, la probabilidad de que se venda mano de obra aumenta si las edades son inferiores a los 45 años.

De la misma forma, puede notarse una clara distribución de tipos de actividad según el sexo, entre jefes de hogar y sus cónyuges o convivientes. La diferencia en la venta de mano de obra entre jefes de hogar y cónyuges es alta. Recordemos que el 51% de los jefes de hogar desempeña actividades asalariadas fuera del hogar, mientras que sólo el 16% de los cónyuges o convivientes desempeña el mismo tipo de actividades. Como se dijo, los jefes de hogar son predominantemente de sexo masculino y sus cónyuges o convivientes de sexo femenino, en consecuencia, si se miran las proporciones de personas que venden mano de obra distribuidas por sexo, considerando sólo a cónyuges y jefes de hogar juntos, se aprecia que el 62% de los hombres, jefes de hogar o cónyuges (excluidos el resto de los habitantes de los hogares) desempeñan actividades asalariadas fuera del hogar, y el 9% de las mujeres, jefas de hogar o cónyuges, desempeña el mismo tipo de actividades. Por lo tanto, reiterando la idea, al parecer en la localidad, el sexo y la edad son factores que tienen mayor relevancia en el tipo de ocupación (asalariada o no asalariada) que el nivel de escolaridad.

232

II.2.2.4. - Parientes o allegados, actividades laborales, edad y escolaridad.

Veamos ahora si estas tendencias se confirman en el resto de los habitantes de la localidad, que como dijimos, representan un 48% del total de habitantes de los hogares de la muestra. Antes de entrar a analizar la relación existente entre escolaridad, edad y actividades laborales entre parientes y allegados que viven en los hogares encuestados, debemos separar al grupo de personas que aún no comienzan a estudiar o que aún no han terminado de hacerlo y que no han comenzado con a trabajar. Estas sólo pueden ser consideradas cuando realizan un aporte en trabajo significativo en el hogar, situación que no es así en la localidad, donde la totalidad de los estudiantes coopera de forma muy esporádica en labores al interior del hogar411.

Cuadro 25

Estudiantes y preescolares en los hogares de la localidad
% del total de población de la muestra % de hogares de la muestra Total Hogares en que vive uno Hogares en que viven dos Hogares donde viven tres

Preescolares 6% 22% 14% 8% 0% Estudiantes 9% 32% 11% 16% 5% Estudiantes y 15% preescolares No existen actualmente estudiantes universitarios que vivan en la localidad, la universidad más cercana se encuentra en la ciudad de Talca.412 Fuente: Encuesta Huelón 2007

411

Este aporte en mano de obra de este grupo será considerado dentro del análisis más adelante, para los efectos de este apartado no resulta necesario. 412 Solo existe una persona, hijo de una familia de la localidad, que estudia en Talca, pero reside en dicha ciudad. Por lo tanto todos los estudiantes que viven en los hogares de la localidad se encuentran o en enseñanza básica o media, o en el liceo industrial de curepto.

233

Cuadro 26
Edades según nivel de escolaridad, parientes y allegados
Escolaridad % en relación al total de habitantes de de la muestra
Total Menores de 20 años Desde 20 a 29 años Desde 30 a 39 años Desde 40 a 49 años Desde 50 a 59 años Desde 60 a 69 años Mas de 70 años

Sin educación formal Básica incompleta Básica completa Media incompleta Media completa Formación técnica Profesional Total

0% 0% 8% 0% 2% 2% 2% 2% 5% 0% 2% 0% 1% 0% 20% 3%

0% 1% 1% 0% 2% 2% 1% 6%

0% 5% 0% 0% 2% 0% 0% 7%

0% 1% 0% 1% 0% 0% 0% 2%

0% 1% 0% 0% 0% 0% 0% 1%

0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0%

0% 2% 0% 0% 1% 0% 0% 2%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Al igual que como sucede con jefes de hogar y sus cónyuges o convivientes, la mayor parte de las personas tiene educación básica incompleta, sin embargo, comparativamente la concentración en este nivel es menor que en el caso de jefes de hogar y cónyuges, pues en dichos grupos cerca de sus tres cuartas partes tenías dicha escolaridad, mientras que en el grupo que conforman los parientes y allegados menos de la mitad se encuentra en la misma situación. De la misma forma, la presencia de personas sin educación formal era baja en los otros grupos mientras que en éste es nula, por lo tanto, y tal como se puede apreciar, y en concordancia con que se trata de un grupo claramente más joven, existe una mayor escolaridad entre quienes no son ni jefes de hogar ni cónyuges o convivientes.

234

Cuadro 27
Actividades dentro y fuera del hogar, según nivel de escolaridad, parientes o allegados.
Escolaridad Total Actividades al interior del hogar Actividades fuera del hogar

%*
Sin educación formal

%#

%*

%#

%*
0% 5% 0% 2% 2% 2% 0% 10%

%#
0% 22% 0% 7% 11% 7% 0% 48%

0% 0% 0% 0% Básica incompleta 8% 40% 6% 30% Básica completa 2% 11% 2% 11% Media incompleta 2% 11% 1% 4% Media completa 5% 26% 3% 15% Formación técnica 2% 7% 0% 0% Profesional 1% 4% 0% 0% total 20% 100% 12% 59% * Porcentaje del total de habitantes de los hogares encuestados # Porcentaje del total parientes o allegados, excluidos estudiantes Fuente: Encuesta Huelón 2007

De la misma forma, el nivel de escolaridad no marca una tendencia clara en la opción entre actividades asalariadas fuera del hogar y no asalariadas dentro del hogar. Sin embargo, como dato extra, puede agregarse que el 75% de quienes desarrollan actividades dentro del hogar en este grupo se dedican a labores domésticas y un 19% se dedica a agricultura propia o en medias, sola o junto a ganadería, y la totalidad tiene educación igual o menor a media completa. Se puede agregar también que, de la misma forma como vimos en los grupos compuestos por jefes de hogar y cónyuges, la tendencia hacia que las mujeres desarrollen las labores domésticas se confirma, así también como la de los hombres más jóvenes a desempeñarse mayormente en actividades asalariadas. Asimismo, cuando las mujeres desempeñan actividades asalariadas, sus edades no pasan los 45 años.

Por lo tanto, la escolaridad no constituye un factor determinante en las actividades laborales, al menos para quienes habitan en la localidad, es decir, a excepción de los niveles más altos de educación, no existe una diferencia sustancial entre las actividades laborales que desempeñan personas con distintos niveles de escolaridad que sea atribuible a la escolaridad, por el contrario, factores como el sexo y la edad juegan un rol mucho más importante en las posibilidades o preferencias laborales de quienes habitan en la localidad. A fin de ilustrar esta situación, se puede mencionar que existen familias en que 2 o 3 hijos de entre 20 y 30 años tienen

235

escolaridades distintas, desde educación básica incompleta a educación media completa, y trabajan igualmente todos como asalariados jornaleros no agrícolas, sin que la diferencia en la escolaridad afecte ni el rubro, ni la opción laboral, ni el salario. Por lo tanto, podría plantearse que el incremento en los niveles de escolaridad rural puede resultar en la apertura de alternativas laborales fuera de la localidad, pues dentro de la localidad no afecta mayormente, lo que podría inducir a los grupos con mayor escolaridad a salir fuera la misma en el entendido de que ahí su escolaridad si puede constituirse en un plus al ser contratados. Nos encargaremos de esto en el próximo apartado, donde se comparan los niveles de escolaridad con las ocupaciones de quienes viven en la localidad y permanecieron algún tiempo viviendo y trabajando fuera de ésta, y de quienes han emigrado y habitan y trabajan actualmente fuera de la misma.

Concluyendo este apartado, podemos decir que en la localidad de Huelón predominan, al interior del hogar, actividades como la agricultura propia o en medias, principalmente entre los jefes de hogar, y secundariamente, la ganadería. También dentro del hogar predominan entre los cónyuges y convivientes (mayoritariamente de sexo femenino) las labores domésticas. No debe dejar de mencionarse que en el caso de la localidad las labores domésticas tienen un rol muy relevante en la reproducción de las familias, pues entre ellas se encuentran la horticultura, la producción avícola, la producción de lácteos, la recolección de frutos y callampas, entre otras, que como veremos más adelante, se constituyen en un importante aporte económico para las familias. Fuera del hogar tres actividades asalariadas se encuentran bien difundidas: asalariado jornalero agrícola, asalariado jornalero no agrícola y asalariado de un contratista de CELCO. Además se observa que la escolaridad no es un factor que influye en el tipo de empleo que desempeñan los habitantes de la localidad, y que las actividades asalariadas son realizadas preferentemente por personas de sexo masculino, generalmente definidas como jefes de hogar por el encuestado. Respecto a la distribución de actividades dentro y fuera del hogar, se observa una tendencia -principalmente entre los hombres- de los mayores a permanecer en la agricultura, mientras que en los grupos más jóvenes la tendencia es hacia la venta de mano de obra. También destaca la tendencia entre quienes venden mano de obra a ocuparse en actividades no agrícolas cuando las edades son menores y en actividades asalariadas agrícolas, cuando las edades son mayores, lo que sumado a la misma relación en la existencia de agricultura propia o en medias, podría estar dando cuenta de un abandono de la actividad agrícola por parte de los más jóvenes y

236

de una futura pérdida de importancia de dicha actividad, que no se relaciona -al menos en forma directa- con el incremento de la escolaridad en los grupos más jóvenes. Más adelante regresaremos sobre este último punto. El hecho de que la actividad más difundida dentro del hogar sea la agricultura, al margen de las labores doméstica, no da cuenta de que dicha actividad se mantiene como la más importante, sino más bien de que en la mayor parte de las familias el jefe de hogar se ubica en los rangos de edad más altos, lo que si se proyecta sobre 20 años, y considerando hipotéticamente todos los factores exógenos invariables, presenta un panorama donde la agricultura se reduce a muy pocos hogares.

237

II.2.3. - Emigrados, ocupación sexo y escolaridad.

Dentro de la muestra, son bastante pocos los casos en que la persona emigrante regresa a la localidad, un 4% de quienes habitan en los hogares de la muestra vivieron y trabajaron fuera y regresaron a vivir a la localidad.

Cuadro 28
Emigrantes que regresaron a la localidad
Grupo de partencia actual en la localidad % del total de hogares encuestados Hogares en los que existen Jefes de hogar Cónyuges o convivientes Parientes o allegados (Hijos de familias de la localidad) Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

3% 3% 8% 14%

Al ser una proporción tan reducida es difícil realizar generalizaciones, pero podemos destacar que predominan levemente los hijos de familias de la localidad que aún no han formado un nuevo núcleo familiar. Una tercera parte de este grupo tiene edades que van desde los 20 a los 29 años, mientras las dos terceras parte restantes tiene edades que van desde los 30 a los 39 años. De la misma forma, no existen casos en los que los emigrantes de este grupo mantuvieran algún vínculo económico con su familia en la localidad, ya sea enviando dinero o cosas o recibiendo algún tipo de apoyo. Esto quiere decir que, en el caso de los hijos, se trata de personas que intentaron independizarse fuera de la localidad. Entre aquellos que tienen desde 30 a 39 años, todos migraron entre 1985 y 1990, con edades de entre 15 y 22 años. Quienes tienen hoy desde 20 a 29 años migraron entre el año 2000 y el 2005 con edades dentro de los mismos rangos que los casos anteriores. Todos los hijos que migraron y regresaron se mantuvieron fuera de la localidad entre 1 y 5 años, en una región distinta a la de residencia. Por otra parte, dos terceras partes del total de hijos que migraron y regresaron desempeñaron actividades relacionadas con los empleos asalariados agrícolas o agroindustriales, y el resto se desempeñó en actividades relacionadas con la minería a pequeña escala (pirquineros) en el norte del país. Entre las razones de su regreso, en todos los casos se mencionó el hecho de que los empleos que obtuvieron no

238

alcanzaron las expectativas que tenían al momento de su partida en cuanto a remuneraciones. Las escolaridades de los hijos que migraron y regresaron no son muy altas y a grandes rasgos coinciden con los niveles de escolaridad predominantes en los grupos etarios a los cuales pertenecen, detallados en el apartado anterior: dos terceras partes tienen educación básica completa y el tercio restante tiene educación básica incompleta.

Entre los jefes de hogar y cónyuges o convivientes que migraron y regresaron a la localidad, en la mitad de los casos las edades se encuentran desde los 40 a los 49413, y en la otra mitad, desde 60 a 69 años414. Las escolaridades se encuentran dentro de los rangos más frecuentes para la edad en la localidad en el caso de mayor edad, pero en el caso más joven se encuentra muy por sobre el promedio de los jefes de hogar y por sobre la escolaridad dominante en los grupos del mismo sexo y edad (educación media completa), lo que va asociado a una actividad asalariada con mayor nivel de especialización.

Por otra parte, encontramos al otro grupo de emigrantes, aquellos que salieron de la localidad y no regresaron o no lo han hecho aún. En un 30% de los hogares encuestados hay una o más personas que han emigrado y que se encuentran actualmente trabajando fuera de la localidad, porcentaje considerable que da cuenta de la magnitud del fenómeno de la migración en la localidad. En total, la cantidad equivalente al 15% del total de habitantes de los hogares encuestados, se encuentra fuera de la localidad cifra que muestra un alto nivel de emigración. El 45% de quienes se encuentran actualmente viviendo y trabajando fuera de la localidad son personas de sexo masculino y el 55% restante, de sexo femenino. Las edades de los individuos no sobre pasan los 40 años, y se concentran entre los 20 y los 30. Recordemos lo planteado cuando se revisó las edades del grupo de parientes y allegados (II.2.1.) y se destacó el hecho de que existía menor cantidad de personas sobre los 20 años que bajo la misma edad, lo que no se

413

Este grupo es representado sólo por una persona de sexo masculino, la migración se produjo antes de formar la familia actual, dentro de la década de 1990, a la ciudad de Curicó, lugar donde se desempeñó en actividades asalariadas no agrícolas por contrato (obrero), enviando dinero de vez en cuando a la familia de origen en la localidad. La escolaridad alcanza la educación media completa. Entre las razones del regreso sólo se menciona el deterioro de la salud como consecuencia de la actividad desempeñada. 414 Este último subgrupo se encuentra representado por el caso de una persona de sexo femenino que migró a fines de la década de 1950, antes de formar su actual familia, y su destino fue la ciudad de Santiago, a la que llegó a trabajar en servicio doméstico, manteniendo un vínculo económico con la familia de origen en la localidad, el cual consistió en enviar mensualmente dinero o cosas. La escolaridad alcanza la educación básica incompleta. Entre los motivos del regreso, sólo se mencionan razones personales y familiares.

239

correspondía con una presencia de matrimonios jóvenes. Pues, aquí tenemos el destino de esa población, son quienes migran de la localidad.

Pero lo que llama mayormente la atención, tal como se adelantó en el apartado anterior, es que los niveles de escolaridad son notoriamente más altos que los de quienes viven en la localidad para los mismos rangos de edad, pues, más de la mitad de este grupo tiene la educación media completa y un 15% del grupo tiene formación técnica o profesional, lo que, como es de suponer, implica que fuera de la localidad hay más personas con estos niveles de escolaridad que dentro de la misma. Este dato nos señala un elemento importante para nuestro posterior análisis; si bien la escolaridad no es un factor que incida en las actividades laborales al interior de la localidad, si existe una relación clara entre emigrados y su nivel de escolaridad, por lo que puede se sostener que el hecho de lograr un mayor nivel de escolaridad incide en la emigración. Volveremos sobre esto.

Cuadro 29
Actividades de quienes viven fuera de la localidad
Actividad Labores domesticas Asalariado jornalero no agrícola Prestación de servicios por cuenta propia Servicio doméstico Comercio Empleado Total % de personas del grupo

15% 10% 10% 15% 15% 35% 100%

*En todos los casos sólo existe una actividad.
Fuente: Encuesta Huelón 2007

Respecto a las actividades desempeñadas por las personas que viven fuera de la localidad, cabe destacar que la mayor parte corresponde a actividades que requieren de cierto nivel de escolaridad, al menos de la media completa. Solo un 15% de los emigrantes corresponden a mujeres que se casan fuera de la localidad y que no se integran al mercado laboral, el 10% trabaja en prestación de servicios por cuenta propia (en rubros como la mecánica automotriz, gasfitería, electricidad, entre otros) y el 75% restante trabaja en empleos asalariados.

240

A raíz de lo anterior, y como se pudo adelantar más arriba, se puede sostener que el incremento en los niveles de educación de la población en las últimas décadas se transforma en un estímulo -entre otros posibles- para que quienes alcanzan ciertos niveles de escolaridad migren fuera de la localidad en busca de mejores alternativas laborales, donde su educación se transforme en un beneficio y les permita aspirar a empleos mejor remunerados, pues en la localidad las alternativas laborales son prácticamente las mismas con o sin educación, mientras que en las ciudades la educación permite a los individuos ganar más de lo que podrían aspirar a ganar en la localidad tanto como agricultores que como asalariados. En las dos terceras partes de los hogares de los cuales emigraron personas, se dio como motivo de la salida de la localidad la búsqueda de mejores oportunidades laborales.

Cuadro 30

Motivos de la emigración de personas de la localidad
Motivos del retiro Estudios Mejores oportunidades laborales Por independizarse Rechazo a la agricultura Rechazo a las forestales Necesidad de conseguir dinero para la familia en la localidad Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de hogares de la muestra

6% 66% 6% 6% 6% 6% 100%

241

Cuadro 31
Vínculos de quienes viven fuera de la localidad con el hogar en la localidad
Vínculo con el hogar415 Personas que tienen el vínculo con el hogar % de personas del Hogares en los que existen grupo* emigrantes % del grupo*1 % del total *2

Envía dinero o cosas Viene de visita todos los meses Viene de visita frecuentemente y trae cosas Viene una vez al año

10% 15% 55% 20%

9% 9% 55% 27%

3% 3% 16% 8% 30%

Total 100% 100% * Porcentaje en relación al total de personas fuera de la localidad *1 Porcentaje de hogares en los que existen emigrantes en tal situación en relación al total de hogares donde existen emigrantes. *2 Porcentaje de hogares en los que existen emigrantes en tal situación en relación al total de hogares de la muestra. Fuente: Encuesta Huelón 2007

El aporte de los emigrantes a las economías familiares en la localidad no es muy alto, pues, por lo general se trata de personas que salieron de sus hogares jóvenes y formaron nuevas familias en los lugares de destino. Los casos en que la salida del hogar tiene como objetivo el fortalecimiento de la economía familiar, es decir, cuyo motivo para migrar es enviar dinero o bienes a su familia en Huelón, alcanzan el 10% del grupo, cifra que si bien no es menor, representa una pequeña parte de la muestra.

415

Las alternativas de respuestas existentes en la encuesta fueron mucho más amplias, estas son sólo las que tuvieron respuesta.

242

- II.3. -Caracterización general de las unidades.

II.3.1. - Propiedad de la tierra, adición y entrega de superficie.

Respecto a la propiedad de la tierra, la primera característica que llama la atención en la localidad de Huelón es que la mayor parte de las familias son propietarias -aproximadamente tres cuatas partes de los hogares de la muestra-. Sin embargo, la mayor parte de la superficie corresponde a suelos de secano, principalmente arcillosos y de muy baja productividad agrícola. Respecto a las superficies, existe un grupo mayoritario que posee predios de pequeño tamaño, no obstante, también existen casos que escapan por mucho a los rangos de superficie en los que se encuentran la mayor parte de las propiedades.

Cuadro 32
Propiedad
Unidades no propietarias Unidades propietarias Total 27% 73% 100% 14% 19% 41% 5% 22% 100%

Propiedad, adición y entrega de superficie
Unidades propietarias que entregan tierra Unidades propietarias que toman tierra Unidades propietarias que no toman ni entregan tierra Unidades no propietarias que toman tierra Unidades no propietarias que no toman tierra Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

Como se irá aclarando a lo largo de este apartado, la posesión de tierra no se corresponde directamente con el uso de la misma, dada la existencia principalmente de la mediería y en menor grado de la cesión de tierras416, no obstante, éstas no cambian notoriamente los rangos de superficies utilizadas por la mayor parte de los agricultores de la localidad. Como se puede ver en el cuadro expuesto arriba, la toma de tierras (o propias) es más común entre quienes ya poseen

416

Para la mejor comprensión de este apartado, debe considerarse que se distingue la superficie de la propiedad familiar, de la superficie de la explotación. La primera corresponde a la superficie de la cual la familia es propietaria, mientras que la segunda corresponde a la superficie propia junto a la superficie que la familia toma mediante otros mecanismos como mediería, arriendo, sesión, entre otros.

243

tierras que entre quienes no las poseen, lo que indica que por lo general, las unidades familiares que no disponen de tierras desempeñan actividades en las que éstas no son necesarias.417

La mayor parte de las unidades de la muestra trabaja sólo utilizando un predio, en la mayoría de los casos de propiedad de la familia. Sin embargo, un grupo importante utiliza de 2 a 4 predios. De la misma forma, la mayor parte de los predios fueron obtenidos por las familias mediante la herencia, en algunos casos junto a la compra de otro predio.

Cuadro 33

Número de predios utilizados por las familias

4 predios 3% 3 predios 5% 2 predios 24%

No utilizan predio* 22%

1 predio 46%

* Sólo utilizan el sitio en donde se emplaza la vivienda (no excluye la tenencia de huerto)

Fuente: Encuesta Huelón 2007

417

10 familias no poseen tierra, pero de ellas 2 trabajan igualmente en agricultura en medias. 8 unidades, en total, no realizan ningún tipo de actividad en la que se utilice tierra.

244

Cuadro 34

Obtención de las propiedades

Compradas y heredadas 11%

No propietarios 27%

Sólo compradas 22%

Sólo heredadas 40%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Pese a que la mayor parte de los suelos de la localidad son de secano, y por lo mismo, se trata suelos de bajo valor en el mercado418, la mayor parte de las propiedades son de un tamaño relativamente pequeño, la mayoría de las unidades propietarias de tierra poseen superficies de entre 0,5 y 2 hectáreas, siendo muy escasas las unidades con una superficie total mayor a las 3 hectáreas.

418

El costo aproximado de una hectárea de secano en la localidad, a la fecha de la encuesta, bordea los 400 000 pesos, lo que es una quinta parte del costo aproximado de la misma superficie en suelos bajos y con regadío en la misma localidad.

245

Cuadro 35
Tamaño de las propiedades419
Unidades no propietarias Unidades propietarias de hasta 0,5 hectáreas Unidades propietarias de más de 0,5 hasta 1 hectáreas Unidades propietarias de más de 1 hasta 2 hectáreas Unidades propietarias de más de 2 hasta 3 hectáreas Unidades propietarias de más de 4 hasta 5 hectáreas Unidades propietarias de más de 7 hasta 8 hectáreas Unidades propietarias de más de 10 hasta 11 hectáreas Unidades propietarias de más de 15 hasta 16 hectáreas Unidades propietarias de más de 21 hasta 22 hectáreas Unidades propietarias de más de 23 hasta 24 hectáreas Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 27% 8% 22% 19% 8% 3% 3% 3% 3% 3% 3% 100%

Al no existir muchas propiedades con extensiones aptas para una producción (ya sea agrícola, pecuaria o forestal) que sobrepasen lo necesario para la alimentación de una familia, este dato indica una actividad agropecuaria a pequeña escala, que en el caso de la localidad es principalmente de subsistencia. Esto se confirma al revisar la superficie tomada por las unidades. Cuadro 36
Superficie total tomada
Unidades sin superficie tomada Unidades con hasta 0,5 hectárea tomada Unidades con más de 0,5 hasta 1 hectárea tomada Unidades con más de 1 hasta 2 hectáreas tomadas Unidades con más de 2 hasta 3 hectáreas tomadas Unidades con más de 3 hasta 4 hectáreas tomadas Unidades con más de 4 hasta 5 hectáreas tomadas Unidades con más de 7 hasta 8 hectáreas tomadas Unidades con más de 10 hasta 11 hectárea tomadas Unidades con más de 16 hasta 17 hectáreas tomadas Unidades con más de 19 hasta 20 hectáreas tomadas Unidades con más de 21 hasta 22 hectáreas tomadas Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 22% 8% 22% 14% 14% 3% 3% 3% 3% 3% 3% 5% 100%

419

En la encuesta 2007 se registró el tamaño de las propiedades, y luego se elaboró una escala de intervalos de 0,5 hectáreas. En este cuadro se muestra un resumen, y se excluyen las filas de la tabla original en donde no existen unidades que registren la superficie señalada.

246

Considerando el total de superficie tomada, es decir, la superficie de propiedad mas la superficie adicionada, o menos la superficie entregada, la situación no es muy distinta a lo descrito para el tamaño de las propiedades, en otras palabras, los rangos de superficie tomada en donde se ubica la mayoría de las unidades son los mismos: la mediería y la cesión de tierras no genera una redistribución notoria de la superficie utilizada por unidad frente a las superficies propias de las unidades. La mayor parte de las explotaciones continúan siendo pequeñas y muy pocas sobrepasan las 3 hectáreas.

Cuadro 37
Utilización de superficie, entrega y adición
Unidades que utilizan sólo lo que poseen Unidades que no añaden ni utilizan tierra Unidades que añaden hasta 1 hectárea sobre los propio Unidades que añaden más de 1 hasta 2 hectáreas sobre los propio Unidades que añaden más de 2 hasta 3 hectáreas sobre los propio Unidades que añaden más de 3 hasta 4 hectáreas sobre los propio Unidades que añaden más de 9 hasta 10 hectáreas sobre los propio Unidades que añaden más de 21 hasta 22 hectáreas sobre los propio Unidades que entregan hasta 0,5 hectárea Unidades que entregan más de 1 hasta 2 hectáreas Unidades que entregan más de 6 hasta 7 hectáreas Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 41% 22% 3% 11% 3% 3% 3% 3% 5% 5% 3% 100%

Cerca de la quinta parte de los hogares de la muestra no utilizan tierra, más allá del sitio en el cual se encuentra la casa habitación, es decir, no desempeñan actividades que requieran mayor extensión de tierra, lo que no necesariamente implica que no existan actividades asociadas a la subsistencia, dado que la crianza de aves y la existencia de un pequeño huerto es factible dentro de las dimensiones del terreno de una casa, y en efecto, como luego veremos, la presencia del huerto y de las gallinas alcanza casi la totalidad de los hogares de la muestra.

Por su parte, las cuatro quintas partes restantes de los hogares de la muestra utilizan tierra más allá de la del sitio de la casa habitación. Dentro de este grupo, alrededor de dos quintas partes de los hogares de la muestra utilizan sólo la tierra que es propiedad de la familia, es decir, no añaden superficie ni entregan superficie para su trabajo en alguna actividad; los dos quintos

247

restantes, entregan o añaden superficie. La mayor parte de quienes añaden tierra incorporan entre 1 y 2 hectáreas sobre lo propio.

Cuadro 38
Formas de entrega y adición de tierra y superficie promedio
Cantidad de unidades Unidades que añaden tierra en medias Unidades que añaden tierra en arriendo Unidades que reciben tierra cedida Unidades que entregan tierra en medias Unidades que entregan tierra en arriendo Unidades que ceden tierra Fuente: Encuesta Huelón 2007 22% 0% 5% 11% 0% 5% Promedio hectáreas recibidas o entregadas 5,35 0 1,75 3,26 0 0,2

Como se puede apreciar en el cuadro expuesto arriba, la forma más común de adición o entrega de tierras es la mediería. El promedio de superficie añadida en medias es de 5,35 hectáreas, aunque debe destacarse que la dispersión de los datos en torno a este promedio es bastante alta -es decir, el promedio se eleva debido a la existencia de una unidad que tiene en medias un predio de más de 20 hectáreas420, y otra que tiene también en medias uno de 10 Hectáreas- la mayor parte añade en medias aproximadamente entre 1 y 2 hectáreas. Por otra parte, el hecho de que aparezca un porcentaje de unidades mucho menor asociado a quienes entregan en medias respecto a quienes añaden en medias se explica mirando el cuadro de tamaño de las propiedades, pues, las unidades que poseen predios de tamaños superiores a los rangos mayoritarios son pocas, y éstas entregan en medias tierras a más de una o dos unidades. Por su parte, el arriendo de tierras, si bien es mencionado por los habitantes de la localidad como una práctica existente, o que recientemente ha existido, no tiene presencia alguna en la muestra. La cesión de tierras, por otra parte, si bien es poco común, tiene presencia en algunos casos en la localidad421. Por lo tanto, en la localidad la mediería es la forma más extendida de adicionar o entregar superficie para su trabajo.
420 421

Predio con bosque nativo entregado para la carbonería. Se trata de dos casos. En uno, una superficie de 0,2 hectáreas cedida por una de las familias con mayor superficie de la localidad a una familia sin tierra. En el otro caso, se trata de una superficie de aproximadamente 3 hectáreas ubicada en la faldas de un cerro plantado con pino, la cual fue cedida por su propietario a una familia de la localidad a cambio del cuidado del cerro. El dueño de dichos terrenos es un empresario de buses, nacido en la localidad, que reside en una de las ciudades más grandes de la

248

Cuadro 39
Motivos para la adición de tierra
% del total de hogares que añade tierras 25% 50% 25% 100%

Incrementar la producción agrícola La tierra propia no es suficiente para lo que requiere la familia No se dispone de otra tierra que cumpla con el propósito Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

Al preguntárseles por las razones de la adición de tierras, la mitad de quienes añaden superficie respondió que la superficie con la que contaban no produce lo suficiente para la alimentación de la familia, es decir, se trata de unidades que producen en el predio propio pero que requieren de una superficie mayor, lo que es suplido con la adición de tierras, generalmente, en medias. Una cuarta parte del mismo grupo argumentó que su adición se debe a que, por un lado, o no se cuenta con tierra propia, o por otro, que ésta no reúne las condiciones para su trabajo, es decir, se trata de familias que trabajan solamente en propiedades añadidas, cedidas o en medias. Finalmente, otra cuarta parte argumentó que su adición se debe al hecho aprovechar una coyuntura específica del mercado para incrementar los ingresos familiares, se trata principalmente de agricultores que, motivados por el precio del poroto, extendieron la superficie del cultivo.422 Más adelante volveremos sobre este dato, pues da cuanta del dinamismo de las estrategias económicas de las unidades.

Cuadro 40
Motivos entrega de tierras
% del total de hogares que entrega tierras 38% 25% 13% 13% 13% 100%

Por falta de mano de obra familiar Por falta de mano de otra asalariada La edad del propietario impide explotarla directamente Entrega desinteresada Para sacarle provecho a una propiedad que no se trabaja Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

región, y su relación con la familia beneficiada es más bien de carácter afectivo, razón por la que no espera ni exige mucho a cambio del uso de la superficie. 422 Durante la temporada 2006 el precio de los porotos aumentó, los que se pagaron, en la localidad, aproximadamente a 400 pesos por kilo, precio muy superior al del mismo producto, también en la localidad, en temporadas anteriores.

249

Por su parte, los motivos de la entrega de tierras son muy variables. Ya mencionamos anteriormente que varios de los hogares que entregan tierras lo hacen a más de una unidad y son los que cuentan con mayor superficie, pero la entrega de tierras en medias por hogares que han decrecido su actividad, que no son necesariamente los mismos que poseen mayor cantidad de hectáreas, también es un fenómeno existente. Esto explica que el 38% de quienes entregan tierra mencionen como razón la falta de mano de obra familiar y que un 13% mencione la edad del jefe de hogar.

Por lo tanto, en la localidad existe una mayoría de hogares propietarios de superficies menores a 3 hectáreas. A este grupo pertenece la mayor parte de quienes adicionan superficie, generalmente en medias. Además existe un grupo minoritario que cuenta con superficies mucho mayores a las de la mayoría de las unidades, superficies que -dicho sea de paso- por lo general corresponden a suelos de muy baja productividad, al igual que los de la mayor parte de la localidad. Este último grupo, pese a ser minoritario, entrega superficie en medias a varias de las unidades del primer grupo, ya que generalmente cada propiedad tiene a dos o más medieros, sin embargo, muchas de las unidades del primer grupo también entregan superficie en medias a otras unidades, en estos casos, se trata por lo general de familias en las que el jefe de hogar comienza a perder las potencialidades físicas para trabajar la tierra debido a su edad, y no quedan hijos que hereden o que permanezcan trabajado la propiedad familiar. Si bien es normal que exista una variación en el tamaño de las familias dado su ciclo vital, la existencia de una proporción alta de unidades con poca superficie que entregan tierras en medias muestra los efectos de la migración de los jóvenes, dado que no existe un reemplazo generacional de los productores.

También existe una cantidad considerable de hogares que mencionó el hecho de que existe poca mano de obra asalariada disponible para trabajar la tierra como motivo de la entrega de tierras. Esta respuesta, presente en la cuarta parte de quienes entregan tierras, obedece al hecho de que la contratación de personas por uno o dos días, principalmente en la cosecha, es un fenómeno extendido desde hace años en la localidad, y la oferta de otro tipo de trabajos asalariados disminuye la cantidad de personas que pueden realizar estas tareas. Esta respuesta está dando cuenta de una situación similar a la ya resaltada en el párrafo anterior, pues, la necesidad de mano de obra asalariada da cuenta también de la falta de hijos en condiciones de trabajar al interior de 250

la unidad, así como de la escasez de personas en condiciones de realizar estas tareas fuera de la unidad, fenómeno principalmente asociado a las nuevas alternativas laborales pero también a la migración de jóvenes que, después de cooperar en el predio familiar, podían vender trabajo a vecinos en sus cosechas y aportar de esta forma a sus familias.

II.3.2. - Usos y destinos de la tierra

En la localidad, el uso o destino de la tierra más frecuente entre las unidades de la muestra es la agricultura o cultivos anuales, casi las tres cuartas partes de los hogares de la muestra destinan tierra a dicha actividad, la cual es desarrollada por mayor cantidad de unidades en suelos de secano.

Cuadro 41
Destino de la tierra, riego y secano.
% de hogares de la muestra Cultivos Anuales Secano Riego Total Pradera Artificial Secano Riego Total Total Bosque Artificial
76% 24%

Secano

Unidades que no destinan tierra Unidades que destinan tierra

27%

73%

44%

92%

100%

92%

76%

95%

81%

95%

97%

97%

Secano

Riego

Riego

Total

92%

73%

27%

56%

8%

0%

8%

24%

5%

19%

5%

3%

3%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

También existe una importante cantidad de unidades que mantienen suelos en barbecho o descanso, aunque en menor proporción que con cultivos anuales, pues sólo una cuarta parte de los hogares de la muestra mantienen tierras inactivas, predominando dicha situación, de igual forma, en suelos de secano. Otro destino del suelo que cobra algún nivel de importancia entre las unidades de la muestra es el bosque artificial, también presente en la cuarta parte de las unidades de la muestra. La totalidad de la superficie destinada a esta última actividad se encuentra en

Bosque Nativo
8%

Barbecho o descanso

Pradera Natural

251

suelos de secano. Destinos como la pradera artificial, pradera natural y bosque nativo existen en relativamente pocos hogares de la muestra, aunque en las unidades donde existe pueden cubrir exenciones muy superiores a la superficie promedio destinada a cultivos anuales. Pese a que los cultivos anuales se constituyen como el destino de la tierra más frecuente entre los hogares de la muestra, distan de ser el destino que ocupe mayor superficie promedio relativa423, pues, todos los otros destinos -cuando existen- ocupan superficies superiores a las de los cultivos anuales. Cuadro 42
Promedios relativos superficie total principales destinos de la tierra
Cultivos anuales 1,9 Has Fuente: Encuesta Huelón 2007 Barbecho o descanso 3,38 Has Bosque artificial 2,74 Has

Pese a esto, si se considera la totalidad de la superficie tomada de las unidades de la muestra, es decir, la totalidad de hectáreas en los distintos destinos, los cultivos anuales ocupan la mayor cantidad de superficie total respecto a los otros destinos. En otras palabras, en el total de la superficie controlada por las unidades de la muestra, los cultivos anuales ocupan la mayor superficie.

En el cuadro que se muestra a continuación se muestra la superficie promedio absoluta424 en los principales destinos de la tierra. Cuadro 43
Promedios absolutos superficie total principales destinos de la tierra
Cultivos anuales 1,36 Has Fuente: Encuesta Huelón 2007
423

Barbecho o descanso 0,24 Has

Bosque artificial 0,66 Has

Por superficie promedio relativa nos referimos al promedio de superficie en hectáreas calculado entre quienes utilizan superficie en el destino señalado, es decir, a la suma de todas las superficies en un destino dividida por la cantidad de unidades que destina superficie al mismo destino. 424 Por superficie promedio absoluta nos referimos al promedio de superficie en hectáreas en el destino señalado, por cada hogar de la muestra, es decir, a la suma de todas las superficies en un destino dividida por la cantidad total de unidades de la muestra. De aquí en adelante utilizarán los conceptos de superficie promedio relativa y absoluta, entendiéndose por ello lo aquí definido.

252

Por lo tanto, el promedio relativo de superficie destinada a la agricultura es menor que en los otros destinos, pero la superficie absoluta ocupada en la misma actividad en la totalidad de la superficie de los hogares de la muestra es mucho mayor, dada la mayor presencia de la actividad en mayor cantidad de unidades. Sin embargo, sería un error interpretar estos datos diciendo que en la localidad una mayor cantidad de superficie se encuentra sembrada con cultivos anuales, pues, esto es así sólo en la muestra sobre la que se aplicó la encuesta, pero debemos destacar que dicho instrumento se aplicó sobre hogares, sobre unidades domésticas, los cuales controlan en su mayoría menos de 3 hectáreas, lo que excluye las grandes extensiones de tierra propiedad de CELCO S.A. plantadas con bosque artificial, superficie a la cual no tenemos forma de acceder a nivel de localidad, pero que a juzgar de cualquier persona que conozca la localidad, supera varias veces el total de la superficie en manos de las familias de Huelón destinadas a cualquier otra actividad.

Por otro lado, al ser Huelón una localidad ubicada en la cordillera de la costa, una mayor parte de su superficie se encuentra sobre cerros, los cuales no disponen de regadío. Esto determina el hecho de que la mayor parte de las actividades para las que se destina tierra se realicen en suelos de secano, y la agricultura, como ya se ha mencionado, no es la excepción.

Cuadro 44
Superficie promedio relativa cultivos anuales, riego y secano
Superficie promedio relativa de cultivos anuales en riego Superficie promedio relativa de cultivos anuales en secano Superficie promedio relativa de cultivos anuales en total Fuente: Encuesta Huelón 2007

Has
1,1 2 1,9

Las unidades que poseen cultivos anuales sólo en suelos de riego son menos de la mitad de las que tienen cultivos sólo en suelos de secano, mientras que las unidades que poseen cultivos anuales en ambos tipos de suelo son menos de la mitad de las que las primeras.

253

Cuadro 45

Cultivos anuales, riego y secano
Unidades sin cultivos anuales Unidades con cultivos anuales Unidades con cultivos anuales en riego Unidades con cultivos anuales en secano Unidades con cultivos anuales sólo en riego Unidades con cultivos anuales sólo en secano Unidades con cultivos anuales en riego y secano Fuente: Encuesta Huelón 2007 27% 73% 27% 54% 19% 46% 8%

Esta situación determina el hecho de que en la localidad las productividades de los cultivos no sean muy altas, lo que se relaciona directamente, como veremos más adelante, con la escasa comercialización de la producción agrícola y su carácter de agricultura destinada al autoconsumo.

La mayor parte de las unidades de la muestra destina más de 0,5 hasta 1 hectárea a la agricultura, y en total, casi la mitad de los hogares de la muestra destinan menos de 1,5 hectáreas a la misma actividad. Si se considera que la agricultura es la actividad presente en la mayoría de las unidades de la muestra y que la mayor parte del total de la superficie en manos de los hogares de la muestra se encuentra destinada a esta actividad, puede apreciarse que la actividad agrícola familiar de la localidad es de pequeña escala.

254

Cuadro 46
Superficie cultivos anuales, riego y secano425
Unidades con hasta 0,5 hectárea en cultivos anuales Unidades con más de 0,5 hasta 1 hectárea en cultivos anuales Unidades con más de 1 hasta 1,5 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 1,5 hasta 2 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 2 hasta 2,5 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 2,5 hasta 3 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 3 hasta 3,5 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 5,5 hasta 6 hectáreas en cultivos anuales Unidades con más de 10 hasta 10,5 hectáreas en cultivos anuales Fuente: Encuesta Huelón 2007 Total 16% 19% 11% 8% 5% 3% 5% 3% 3% Riego 8% 11% 5% 3% 0% 0% 0% 0% 0% Secano 8% 14% 11% 11% 3% 0% 3% 3% 3%

Pese a que otros destinos de la tierra como el bosque artificial, nativo o las praderas naturales o tierras en descanso tengan superficies promedios relativas más altas que los cultivos anuales, se trata de promedios con una dispersión relativamente alta, pues, la cantidad de casos en que las superficies en estos destinos son bajas (menores a los promedios) son mayores a los que sobrepasan los promedios, aunque estas últimas sobrepasan la media en mayor proporción.

425

Los intervalos utilizados para tabular esta información son cada 0,5 hectárea. En esta tabla se excluyeron aquellos rangos en los que no existían unidades con la superficie señalada.

255

II.3.3. - Variaciones en los usos y destinos de la tierra.

Si se comparan los usos y destinos de la tierra de la temporada 2001 con la temporada 2007 preguntados en la encuesta, surge inmediatamente una observación general: existe una disminución en la superficie de cultivos anuales y praderas artificiales, acompañada de un aumento de la superficie en barbecho o descanso y praderas naturales, en otras palabras, muchas unidades de la localidad han reducido su superficie agrícola, reemplazándola por tierras con poco o ningún uso.

Cuadro 47

Variación en las superficies según destino, 2001 - 2007
50%

% del total de unidades de la muestra

45% 40% 35% 30% 25% 20% 15% 10% 5% 0%

Disminuyeron la superficie Aumentaron la superficie Mantuvieron la superficie

Cultivos Anuales

Pardera Artificial

Barbecho o descanso

pradera natural

Bosque artifical

Bosque nativo

*la suma de los porcentajes de las tres barras de cada destino, corresponde al porcentaje de unidades de la muestra que utilizan superficie en el destino señalado

Fuente: Encuesta Huelón 2007

256

Por lo tanto, como se puede apreciar en el gráfico, el aumento en superficie en destinos para la tierra que sean productivos es muy bajo en el margen de tiempo captado, o es mínimo en relación a la disminución de la superficie en el mismo destino. Como se puede apreciar, sólo los destinos no productivos -como el barbecho o descanso- o poco productivos426 -como la pradera natural, si se tiene animales- registran aumento en mayor cantidad de unidades. Si bien podemos afirmar que en muchos casos que se encuentran fuera del rango de tiempo registrado en la encuesta, ha existido un reemplazo de superficie anteriormente destinada a cultivos anuales por bosque artificial, no nos es posible cuantificar este fenómeno en la muestra, en donde si se constata el reemplazo, en mayor cantidad de unidades, de superficies destinadas a producción agrícola por superficies hoy destinadas al descanso. El fenómeno de disminución de la superpie agrícola está no sólo presente en mayor cantidad de unidades, sino que incluye superficies mayores a las variaciones de los otros destinos.

Cuadro 48

Variaciones superficie según destino temporada 2001 temporada 2007, riego y secano
% de hogares de la muestra Cultivos Variación positiva o negativa anuales Pradera artificial Secano Secano Riego Riego Total Total

Sin la actividad en el tipo de suelo desde antes de 2001 Sin la actividad desde antes de 2001 Mantuvieron la superficie Incrementaron su superficie Disminuyeron su superficie Total

---

51%

22%

--- 14%

3% 84% 8% 0%

--- 19%

5%

---

3%

3%

22% 22% 46% 22% 8% 0%

22% 84% 84% 30% 8% 8% 0% 0% 0%

76% 76% 76% 95% 11% 10% 3% 3% 8% 8% 3% 3%

95% 95% 76% 95% 3% 0% 0% 19% 3% 3% 5% 0%

25% 6% 20% 8% 3% 6% 3% 0% 3% 0% 0% 0% 3% 0% 100 100 % % 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100% 100%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Pese a esto, no se puede caracterizar el cambio en el uso de la tierra en la localidad sin considerar una apreciación compartida por todos los individuos mayores de la localidad
426

Los productores de zona afirman que los pastos que crecen en forma natural en invierno y primavera en la localidad, son de escaso valor para la alimentación de animales.

Secano Bosque artificial Bosque nativo
-----

Barbecho o descanso Secano Riego Total

Pradera natural Riego Total

257

entrevistados en 2005: toda la superficie que hoy en día se encuentra destinada a bosque artificial -en su mayor parte propiedad de la empresa forestal CELCO S.A.- se encontraba, hace unas décadas, o bien cubierta con bosque nativo o bien destinada a la agricultura. Como ya se ha mencionado en capítulos anteriores, una parte importante de los cerros de la localidad se encontraba sembrada el pasado con grandes extensiones de trigo de secano destinado fundamentalmente a la comercialización y producido principalmente en mediería en fundos cuya superficie hoy es propiedad de la misma empresa forestal ya mencionada. Consiguientemente, nuestra encuesta constata que el proceso de disminución de la agricultura continua, sin embargo, no registra que dicho proceso se haya traducido en el último periodo en un reemplazo de la agricultura por la actividad forestal en los suelos de la localidad, fenómeno que si ocurrió décadas antes mediante dos mecanismos: por un lado, la compra de predios grandes y pequeños por empresas forestales, y por otro, la plantación de especies forestales por las familias propietarias de la localidad, en suelos que anteriormente tenían otros destinos, practica que tuvo lugar a muy pequeña escala como se verá más adelante. Por lo tanto, podemos decir que el decrecimiento de la actividad agrícola de la localidad en el periodo 2001 - 2007, no se relaciona, a menos de forma directa, con la introducción de los bosques artificiales, por lo que se establece que están actuando otros factores en este proceso. Más adelante se retomará este planteamiento.

Continuando con las variaciones registradas en el periodo de 6 años que abarca la encuesta, la cantidad de unidades con una variación negativa en su superficie de cultivos anuales es mucho mayor que la cantidad de unidades con una variación positiva, sin embargo, las unidades que no registraron variaciones predominan.

258

Cuadro 49
Variaciones superficie cultivos anuales cosecha 2001 cosecha 2007, riego y secano
% de hogares de la muestra Variación positiva o negativa Total Sin cultivos anuales en el tipo de suelo señalado desde antes del 01 Sin cultivos anuales desde antes del 01 Se mantuvieron Incrementaron hasta 0,5 hectárea Incrementaron más de 0,5 hasta 1 hectárea Incrementaron más de 1 hasta 1,5 hectáreas Disminuyeron hasta 0,5 hectárea Disminuyeron más de 0,5 hasta 1 hectárea Disminuyeron más de 1 hasta 1,5 hectáreas Disminuyeron más de 1,5 hasta 2 hectáreas Disminuyeron más de 2 hasta 2,5 hectáreas Disminuyeron más de 2,5 hasta 3 hectáreas Disminuyeron más de 3 hasta 3,5 hectáreas Disminuyeron más de 3,5 hasta 4 hectáreas Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 22% 46% 0% 5% 3% 5% 3% 8% 3% 0% 3% 0% 3% 100% Riego 51% 22% 22% 0% 0% 0% 3% 3% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 100% Secano 22% 22% 30% 0% 5% 3% 3% 0% 8% 3% 0% 3% 0% 3% 100%

Si consideramos los datos entregados por el Censo Nacional Agropecuario 1997, en la localidad de Huelón no sólo ha existido una disminución en la superficie que cada hogar destina a la agricultura, sino también existe una disminución en la cantidad de unidades que practican la agricultura, como se mencionó anteriormente en 2007 un 73% de los hogares (de nuestra muestra) destinó superficie a cultivos anuales, mientras que 10 años antes eran más del 80%. Por lo tanto, la disminución en la superficie agrícola se presenta, por una parte, mediante el hecho de que los hogares reducen la superficie que destinan a cultivos anuales, y por otra, mediante el aumento en la cantidad de hogares que van paulatinamente dejando la agricultura.

Si se observa lo corto del rango de tiempo abarcado, y se considera que en ese periodo no han ocurrido fenómenos externos o climáticos extraordinarios, puede interpretarse que el proceso actual de disminución de la superficie agrícola, en las unidades que han mantenido cultivos anuales durante el periodo, es bastante rápido. Volveremos sobre esto.

259

II.3.4. - Cultivos anuales.

La mayor parte de las familias que tienen cultivos anuales cultivan al menos dos o tres, o incluso cuatro especies, pues, según menciona la mayoría de los encuestados, al ser el principal destino de los cultivos el autoconsumo y no la comercialización, se intenta cubrir la mayor cantidad de necesidades posible mediante la producción doméstica, y la variedad de cultivos permite disponer de productos que cumplen funciones distintas. Cuadro 50
Cantidad de especies cultivadas
Unidades que cultivan 0 especies Unidades que cultivan 1 especie Unidades que cultivan 2 especies Unidades que cultivan 3 especies Unidades que cultivan 4 especies Unidades que cultivan 5 especies Unidades que cultivan 6 especies Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 27% 5% 24% 27% 14% 0% 3% 100%

Por esta razón, los cultivos que presentan mayor difusión entre las unidades de la muestra son aquellos cumplen con la característica de adaptarse bien a las condiciones del suelo y climáticas y que participan de forma directa e indirecta en la alimentación de la familia. Cuadro 51
Especies cultivadas
Unidades que cultivan maíz Unidades que cultivan papa Unidades que cultivan porotos Unidades que cultivan garbanzos Unidades que cultivan chícharos Unidades que cultivan cebada Unidades que cultivan trigo Unidades que cultivan trébol Unidades que cultivan lentejas Unidades que cultivan frutillas Unidades que combinan el cultivo de papa y maíz, solos o junto a otra especie Fuente: Encuesta Huelón 2007 65% 65% 32% 11% 3% 5% 11% 5% 3% 3% 57%

260

Claramente, el maíz y la papa son las especies más cultivadas, seguidas por el poroto. Debe destacarse que las dos primeras prácticamente no son comercializadas, mientras que la tercera se siembra despendiendo de su precio de venta. El resto de las especies en su mayoría son destinadas al autoconsumo, a excepción de la frutilla, que en dos unidades adquiere el carácter de cultivo comercial. También puede destacarse la escasa presencia del trigo, antiguamente la especie más cultivada, en difusión y superficie. Por lo tanto, como ya se ha dicho, estamos frente a una agricultura principalmente de subsistencia, con pocos cultivos comerciales, pues, predominan las especies destinadas al autoconsumo.

El maíz y la papa son los cultivos dominantes, en más de la mitad de las unidades de la muestra se cultivan juntas estas especies (las dos solas o junto a otras). El maíz es una especie que se adapta bien a las condiciones del secano, además de ser consumido directamente cuando se encuentra verde (choclo), es la fuente de alimento principal de las gallinas, por lo que la producción agrícola de esta especie termina por transformarse en un aporte en proteínas en forma de carne y huevos para la mayor parte de las familias de la localidad, puesto que así como se encuentra muy generalizado el cultivo de maíz, se encuentra la crianza de gallinas y otras aves de corral. Por otro lado, la papa constituye una parte importante de la alimentación de las familias durante todo el año, puesto que como los granos, se puede guardar de una temporada a otra. De la misma forma, los cultivos de papa contribuyen a la alimentación de los cerdos, ya que se encuentra muy generalizada la práctica de alimentar a estos animales con el material considerado no apto para consumo humano derivado de las cosechas.

Cuadro 52
Principales cultivos, superficie y tipo de cultivo (riego o secano)
Especie maíz papas porotos % de unidades del total que posee el cultivo En riego 21% 22% 15% % En secano 79% 78% 85% Superficie promedio relativa en riego 0,5 Has 0,3 Has 0,2 Has Superficie promedio relativa en secano 0,8 Has 0,5 Has 0,5 Has

Fuente: Encuesta Huelón 2007

261

Ambos cultivos, la papa y el maíz, predominan en suelos de secano, tanto en la cantidad de cultivos como en la superficie promedio relativa de las siembras.

El cultivo del poroto también tiene una importancia relativa en la localidad. Las legumbres en general, incluidas también las lentejas, garbanzos y chícharos, en el pasado eran cultivos que tenían un destino comercial y que aportaban a la alimentación de las familias. Hoy en día su cultivo en general es menor y depende directamente de los precios que alcancen en el mercado los productos la decisión de los productores de cultivarlas. Por esta razón, el poroto, y las legumbres en general, tienen mayor variación en su superficie que especies como la papa y el maíz, dado que su precio determina el hecho de si los agricultores las siembran o no. En efecto, la variación en la cantidad de especies cultivadas depende directamente de este principio, pues, cuando los precios de las legumbres son bajos, muchas unidades abandonan las legumbres, y continúan con la papa y el maíz, mientras que cuando el precio se eleva, aumenta la cantidad de unidades que cultivan legumbres. En el periodo que va entre 2001 y 2007, el único cultivo que aumentó su superficie fue el poroto, lo que coincide con el alza de su precio en el mercado. Sin embargo, especies como el maíz y la papa no registran mayor variación, independientemente del precio del producto, sólo se observa en dichos cultivos el fenómeno generalizado de la disminución de la superficie agrícola, el cual, como veremos, responde a otros factores como el envejecimiento de los productores y su falta de reemplazo debido a la migración y la existencia de otras fuentes laborales. Volveremos sobre esto.

Cuadro 53
Variación en cultivos anuales cosecha 2001 cosecha 2007
Unidades con cultivos anuales que no registran variación Unidades que han incrementado la cantidad de cultivos Unidades que han disminuido la cantidad de cultivos Unidades que han disminuido su producción agrícola total Unidades que han aumentado su producción agrícola total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de unidades de la muestra 32% 8% 22% 16% 5%

Por otra parte, la agricultura en general es el destino en el que más se común son relaciones productivas como la mediería, salvo una excepción en la que la carbonería se practica

262

en medias. Esto implica que una parte de la producción agrícola no queda en manos de los productores sino en manos de los propietarios de tierra que no la trabajan. Por lo general, entre un tercio y un quinto del volumen total de la producción de los principales cultivos de la muestra queda en manos de propietarios que no trabajan la tierra. Según señalan diversos productores, esta situación es relativamente estable en el caso del maíz y la papa, pero varia en el caso de las legumbres, ya que cuando suben de precio incrementa la cantidad de agricultores que establecen tratos de mediería para su producción. Este el caso del poroto en el periodo 2001 - 2007427.

Cuadro 54
Propiedad de las cosechas de los principales cultivos 2007
% de la cosecha total de la localidad que queda en manos de los agricultores Producción de maíz producción de papas producción de porotos Fuente: Encuesta Huelón 2007 71% 81% 69% % de la cosecha total de la localidad que queda en manos de propietarios que entregan suelos en medias 29% 19% 31%

Entonces, nos referimos a una agricultura principalmente de subsistencia, con una participación escasa y esporádica en el mercado. Por esta razón, se trata de una agricultura con una baja inversión en dinero y de muy baja tecnologización, con poca presencia de maquinarias y de técnicas de fertilización y regadío competitivas. Como la mayor parte de los cultivos son de maíz y papa, los cuales no son comercializados, se realiza una inversión mínima -si es que la hayen semillas, y el resto es sólo trabajo. Para cultivos como el poroto se utilizan pesticidas artificiales. Como dicha especie es comercializada, el costo de los pesticidas es recuperado en dinero. La mayor parte de las familias utiliza para arar la tierra arados de tracción animal, ya sean tirados por bueyes o tirados por caballos. Si se compara la cantidad de unidades que aran con tractor con las que utilizan animales, las segundas son casi cinco veces más que las primeras. Tanto los tractores como las yuntas de bueyes no existen en todos los hogares que los utilizan. En
427

Si bien en la encuesta se intentó cuantificar esta variación en la cantidad de cultivos en medias en el periodo señalado, no fue posible determinar cifras aproximadas confiables dado que muchos productores no recordaron con claridad lo que se les preguntaba, es decir, no fue posible construir un cuadro similar a de ―Propiedad de las cosechas de los principales cultivos‖ para el periodo 2001 para establecer la comparación. Sin embargo, se le preguntó a diversos agricultores en conocimiento de los tratos de mediería de la zona y todos coincidieron en la apreciación que se señaló

263

el caso del tractor, existe sólo una de estas máquinas en la localidad, pero existen personas de otros lugares que pasan por Huelón ofreciendo arar por dinero. Las yuntas de bueyes, como antes mencionamos, existen en el 14% de los hogares de la muestra. Existen muchas unidades que piden al dueño de los animales que are la tierra, labor que después es retribuida en forma de trabajo en cosechas o trillas (reciprocidad). También existe una cantidad considerable de personas que utilizan caballos para arar.

II.3.5. - Producción doméstica no agrícola

A continuación se describen algunas características de los distintos tipos de producción doméstica, excluidos los cultivos anuales. La importancia que cada una de estas tiene en el ingreso familiar, así como la de la agricultura y el resto de las fuentes de ingreso, será analizada en un capítulo posterior.

II.3.5.1 - Producción hortícola

La horticultura es una actividad muy generalizada en lo hogares de la localidad, y se desarrolla casi en la totalidad de los hogares de la muestra, en la totalidad de los casos, sólo con fines de autoconsumo428.

Cuadro 55
Presencia y superficie del Huerto
Unidades con huerto Unidades sin huerto Total Superficie promedio relativa del Huerto Superficie promedio absoluta del Huerto Fuente: Encuesta Huelón 2007 92% 8% 100% 500 M2 479 M2

428

Sólo en un caso se mencionó que si sobraba parte de la producción, podía ser vendida antes de descomposición, si es que existía comprador. Por lo general los productos de huerto no se venden entre los vecinos de la localidad.

264

Las principales especies en los huertos son el tomate, la lechuga y el repollo, vegetales que son cultivados en cantidades suficientes como para prescindir completamente de la compra de ellos.

Además de las especies mencionadas, se cultivan betarragas, cebollas, zapallos, berenjenas, acelgas, sandías, porotos verdes, pepinos, coliflores, brócolis, zapallos italianos, alcayotas, arvejas y la particular exclusiva de la localidad frutilla blanca, entre otros. Pese a no ser las que tienen mayor difusión entre los hogares de la muestra, algunas de estas últimas especies tienen gran importancias para los hogares que las cultivan, junto con diversos tipos de condimentos y aliños como pimentones, ajíes, orégano entre otros.

Cuadro 56
Principales especies de Huerto
Especie % de hogares de la muestra con la especie Tomate 86% Lechuga 68% Repollo 51% Fuente: Encuesta Huelón 2007

En general la producción hortícola se configura como un importante aporte a la alimentación de las familias de la localidad durante todo el año, dado que en diferentes estaciones se mantienen listas para el consumo distintas especies, y algunas de ellas son cosechadas por periodos que sobrepasan los seis meses429.

Cuando se preguntó por las razones de la existencia del huerto, en el 84% de los hogares de la muestra se hizo alusión al ahorro de dinero, sólo en unos pocos casos restantes se mencionó motivos como que la actividad es recreativa o la predilección por los vegetales caseros.

429

La actividad hortícola es desarrollada en la localidad principalmente por mujeres. A lo largo de las visitas a terreno, el autor del presente estudio no pudo dejar de observar la presencia de una forma de obligación social respecto a la tenencia de un huerto, sancionada por el grupo. Las mujeres que no tienen huerto son fuertemente criticadas por sus vecinas dado que esto es signo de ―flojera‖, o de una mujer que no se encarga de sus tareas. En un sentido similar el autor pudo percibir una fuerte crítica a las mujeres que venden productos de su huerto, puesto que en este tipo de producción funcionan principalmente prestamos recíprocos -una reciprocidad equilibrada- y la venta implica un quiebre en el tipo de relación social entre las mujeres. No se puede dejar de mencionar que para el caso de la producción agrícola, fundamentalmente encargada a los hombres, ninguno de estos mecanismos de sanción social funciona y la transacción comercial es frecuente entre vecinos, incluso entre parientes cercanos que pertenecen a unidades domésticas distintas.

265

En la producción hortícola prácticamente no existen variaciones en el periodo 2001 2007, y en general los habitantes no recuerdan mayores variaciones más allá de las derivadas del tamaño de la familia. Sólo en algunos hogares de la muestra se mencionó el abandono del cultivo de cebolla por la existencia de una plaga que ataca a dicha especie. Por lo tanto, al ser un tipo de producción principalmente orientada al autoconsumo, la horticultura es una actividad estable.

II.3.5.2 - Producción frutícola

En la totalidad de los hogares de la muestra existen árboles frutales, sin embargo en algunos casos aislados (el 11% de los hogares de la muestra), éstos aún no generan producción dada la escasa edad de los árboles, por lo que cerca una décima parte de los hogares de la muestra no cuenta con un aporte efectivo en producción frutícola.

Cuadro 57
Cantidad de especies frutales
% de hogares de la muestra 0 especies 1 especie 2 especies 3 especies 4 especies 5 especies 6 especies Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 0% 11% 16% 16% 38% 14% 5% 100%

Por lo general, en los hogares de la localidad existen varias especies frutales, predominando el durazno, la manzana y la uva. Muchas de estas tienen importancia económica en los hogares, puesto que además de formar parte de la dieta de las familias en forma directa, el material sobrante es utilizado en la alimentación de cerdos, principalmente la manzana. Comúnmente, la producción frutícola es mayor de lo que la familia puede consumir en una temporada, razón por la cual se elaboran frutos secos (huesillos), principalmente para el

266

autoconsumo, y ―chichas‖ de uva, las cuales son altamente apreciadas y vendidas, no sólo en la localidad sino también por comerciantes dueños de botillerías de pueblos cercanos.

Cuadro 58
Principales especies frutales
Especie % de hogares de la muestra con la especie Durazno 78% Manzana 59% Uva 49% Fuente: Encuesta Huelón 2007

La producción frutícola no registra mayores variaciones en el periodo 2001 -2007, y los habitantes de la localidad tampoco recuerdan mayores cambios asociados a esta actividad en las últimas décadas. La mayor parte de los árboles frutales han sido plantados varios años o incluso décadas atrás por las familias, por lo que la mayor parte de ellos se encuentra actualmente en producción. Sólo en una cuarta parte de los hogares de la muestra existen frutales que aún no comienzan su producción430, pero sólo en una décima parte de las unidades de la muestra no existe aporte alguno de producción frutícola. De los árboles plantados en el periodo 2001 - 2007, la mayor parte corresponde a casas que se han ubicado en el sitio actual recientemente, y la incorporación de los frutales tiene como objetivo solamente el autoconsumo.

Cuadro 59
Destino plantaciones frutales aún improductivas
Destino de la plantación Hogares con plantaciones que aún no producen Comercio autoconsumo Fuente: Encuesta Huelón 2007 % hogares de la muestra 27% 5% 22%

Sin embargo, en un escaso porcentaje de las unidades se observa la presencia de plantaciones con fines comerciales, las cuales aún no son productivas. Se trata de especies que tienen poca presencia en el resto de los hogares -nogales y almendros- y han sido plantadas por
430

De estas unidades, varias cuentan con árboles que si tienen producción, además de los recientemente plantados.

267

familias que, en términos generales, se alejan de las características de la mayoría de las unidades de la muestra, puesto que al menos en uno de los casos, tienen niveles de educación más elevados y son propietarias de mayores superficies431. Por lo tanto, puede ponerse el acento en que en la mayor parte de los hogares no existe un fin comercial en las plantaciones frutales.

Se registran algunas unidades con disminución en su producción frutícola en el periodo 2001 - 2007, pero sólo por causas físicas432.

II.3.5.3 - Producción forestal

La producción forestal tiene presencia sólo en una cuarta parte de los hogares de la muestra, y en muchos de ellos, se trata de plantaciones de pino radiata o eucaliptos, con superficies que rodean las 0,5 hectáreas, generalmente en cierres o a orillas de caminos. En estos casos se trata de una actividad orientada al autoconsumo. Sin embargo, en algunas unidades existen plantaciones de bosque artificial con superficies mayores, lo que eleva el promedio relativo de superficie en esta actividad en la localidad.

Cuadro 60
Presencia y superficie del bosque artificial
Unidades con bosque artificial Unidades sin bosque artificial Total Superficie promedio relativa Superficie promedio absoluta Fuente: Encuesta Huelón 2007 27% 73% 100% 3,87 Has 1,05 Has

431

Uno de estos casos es el del único hogar de la muestra en el que existe un jefe de hogar con estudios superiores (ingeniero forestal). En el predio de esta familia, de alrededor de 22 hectáreas, se plantaron 400 matas de nogal y 20 de almendros en forma experimental, con vistas a su comercialización. Según el jefe de hogar, al comenzar los árboles a producir se analizará la rentabilidad del negocio, y si ésta es positiva, se extenderá la plantación en buena parte de las cerca de 17 hectáreas que mantiene con pradera natural. Debe destacarse que se trata de una iniciativa con una alta inserción, dado que las plantaciones requieren de posos profundos y riego tecnificado. También debe destacarse que este caso escapa por mucho a la norma en la localidad. En el otro caso, se trata de una plantación mucho menor, se trata de una familia que percibió que la venta de nueces puede ser un aporte a la economía familiar y agregó alrededor de 10 matas a la huerta de la casa. En este último caso no existe mayor estudio de mercado ni inversión en sistemas de regadío. 432 En enero de 2005 la Municipalidad de Curepto, a fin de mejorar los accesos al pueblo, reparó el camino principal de Huelón (Ruta K-278, Curepto -Huelón, Punte La Orilla) utilizando una mezcla de ripio y tierra con sal y luego aplanándola, en el invierno el agua con sal que escurrió a las propiedades aledañas afectó a los árboles que se encontraban cerca de los caminos, marchitándolos.

268

Si bien, en los últimos años ha incrementado la plantación de eucalipto, la especie dominante continúa siendo el pino radiata.

En la muestra no existen familias que hayan tenido ingresos por la explotación de bosque artificial en la temporada 2006 -2007, dado que la edad de explotación de los árboles va desde los 10 a los 20 años. Por esta razón, la explotación de bosques artificiales propios no es una actividad de gran importancia para el ingreso anual de las familias de la muestra. Sin embargo, en algunos casos, al preguntar a quienes poseen bosque artificial por las razones de su plantación, destacó el hecho de que algunos hogares constituidos por personas mayores mencionaran que la plantación puede ser vista como un seguro de vejes, explotable en momentos en los que ya no se puede acceder a otras fuentes de ingreso.

En un 16% de las unidades de la muestra existe bosque nativo. En todas ellas la explotación es sólo para el autoconsumo, fundamentalmente estacas para cercas y leña. En el presente la actividad asociada al bosque nativo es muy escasa, a diferencia de cómo fue en décadas anteriores en donde la madera, leña y carbón extraídos del bosque constituían aportes importantes para las familias que desempeñaban dichas actividades en predios propios o en medias. En múltiples hogares de la muestra se menciona la recolección de leña como una actividad desempeñada a muy pequeña escala, sólo con el fin de satisfacer las necesidades del hogar, sólo en un caso la fabricación de carbón tiene un rol importante en la economía familiar y el producto es comercializado433.

II.3.5.4 - Producción pecuaria

La producción pecuaria, además de tener una amplia difusión entre los hogares de la muestra, es decir, estar presente un alto porcentaje de ellos, tiene una gran importancia en el ingreso de varios de éstos hogares.

433

La leña, a diferencia del carbón, tiene en la localidad una gran abundancia, razón por la cual, no es un producto que tenga un valor de intercambio. Por lo general, las familias propietarias de predios con bosque nativo permiten, sin pedir nada a cambio, que sus vecinos extraigan leña de sus predios, siempre que éstos no corten los árboles. De la misma forma, las empresas forestales al ralear de los bosques de pino, desechan gran cantidad de material leñoso, el cual es recogido por los habitantes de la localidad y usado como leña.

269

Cuadro 61
Unidades con producción pecuaria, especies
% de hogares de la muestra 89% 38% 35% 24% 11% 70%

Unidades con producción pecuaria Bovinos Equinos Ovinos Caprinos Porcinos Fuente: Encuesta Huelón 2007

Los animales criados en mayor cantidad de hogares son claramente los porcinos, los cuales son alimentados principalmente con las sobras de las cosechas de los otros tipos de producción doméstica (hortícola, frutícola y agrícola principalmente). Por lo general, en cada hogar existe uno o dos cerdos, los cuales se matan entre otoño e invierno. Para la conservación de su carne se fabrican en casi todo los hogares que los tienen, longanizas, las cuales son conservadas ahumadas sobre el fogón o en la manteca que se extrae del mismo animal. Por lo general, tanto las longanizas como la manteca duran un año completo, de forma de que cuando se mata a un cerdo, todavía existe manteca y longanizas del año anterior.

El ganado bovino también tiene una relativa importancia entre los hogares de la muestra, y donde existe, aporta con sumas importantes al ingreso familiar, pues, los terneros y bueyes jóvenes tienen precios de venta altos en comparación con el resto de los ingresos de otras actividades en la localidad. Por lo anterior, es raro que en los hogares se mate a estos animales. Además, de las vacas se extrae leche con la cual se fabrican quesos en varios hogares de la localidad. Por otra parte, la crianza y tenencia de bueyes se constituye como una importante herramienta de trabajo agrícola y forestal en los hogares donde existen. Hoy en día la presencia de bueyes en la localidad no es muy alta (14% de los hogares de la muestra) al menos mucho menor que en décadas pasadas, según afirman varios de sus propietarios, sin embargo, la utilización de estos animales mediante el préstamo o asistencia a trillas (trabajo recíproco) es mayor (22% de los hogares de la muestra utilizaron bueyes en la temporada 2006- 2007). Según varios lugareños entrevistados, la crianza de bovinos en general ha disminuido en el último

270

tiempo, puesto que el robo de los mismos -más conocido como ―cuatreo‖- ha aumentado y con ello incrementado los riesgos de su crianza.

Al igual que los bueyes, los equinos también son criados en la localidad principalmente para su uso en trabajo agrícola, y como medio de transporte para los miembros de la familia. El arado tirado por caballo es común en la localidad, pues, en el 16% de los hogares de la muestra se posee el caballo, el arado, y se utilizan ambos en la agricultura.

Los ovinos y caprinos tienen presencia en menor cantidad de hogares de la muestra, sin embargo no dejan de tener importancia en los hogares donde se crían, ya que los cabritos son comercializables, pues, se acostumbra a matar a uno cuando existe motivo de festejo en una familia, al igual que los corderos. De los ovinos además se extrae lana, la cual es destinada principalmente al autoconsumo en la fabricación de colchones y rellenos en muebles y camas en general. No existen en la localidad personas que hilen lana.

II.3.5.5 - Otras producciones

Además de los tipos de producción doméstica ya mencionados existen otros tipos que hemos dejado aparte, asociados a la manufactura doméstica, recolección y producción avícola.

Cuadro 62
Unidades con otras producciones
% de hogares de la muestra Unidades con producción avícola Unidades con producción de frutos secos Unidades con producción de lácteos Unidades con recolección de moras Unidades con recolección de callampas Fuente: Encuesta Huelón 2007 86% 54% 30% 32% 32%

La producción avícola es una de las más importantes, pues alcanza una gran difusión entre los hogares de la muestra. Además, como ya se dijo anteriormente, es una fuente de proteínas disponible durante todo el año en la mayor parte de los hogares de la muestra, y se 271

destina fundamentalmente al autoconsumo. Comúnmente se crían gallinas, pero también existen hogares en los que se crían patos, gansos, y pavos, siempre junto a las gallinas.

Al existir tal abundancia de duraznos y ciruelas en los meses del verano, la producción de huesillos y ciruelas secas también tiene presencia en buena parte de los hogares de la muestra, dirigida principalmente al autoconsumo.

A diferencia de lo que ocurre con los frutos secos y con la producción avícola, la producción de lácteos, principalmente derivada del ganado bovino, es comercializada en mayor cantidad de hogares, ya sea en forma de leche o de quesos de fabricación casera. En un 30% de los hogares de la muestra existe producción de lácteos y en un 27% de los hogares de la muestra, dicha producción es comercializada, en la mayor parte de los casos a consumidores directos en el predio, y sólo en un caso a pequeños comerciantes.

En general, tanto la producción avícola como la producción de frutos secos no presentan mayores variaciones en el periodo 2001 - 2007. La producción de lácteos tampoco muestra mayores variaciones en dicho periodo, pero diversos productores afirman que décadas atrás algunas familias de la localidad tenían lecherías destinadas principalmente al mercado, y que la producción de lácteos, así como la tenencia de bovinos era mucho mayor, por lo que suponemos un proceso de disminución de la actividad.

En las últimas décadas han aparecido nuevas actividades domésticas creadas por las condiciones generales de la economía nacional (presencia de industrias alimenticias y surgimiento de mercados para nuevos productos envasados y comercializados por la agroindustria en general y frigoríficos) La recolección de moras siempre fue una actividad destinada al autoconsumo, hoy en día, en los meses en que existen esto frutos, pasan por la localidad camionetas ofreciendo comprar moras, a precios variables, lo que ha hecho surgir una actividad de recolección destinada a la comercialización, presente en casi una tercera parte de los hogares de la muestra. Pero más importante que la recolección de moras, al menos en el periodo 2001 -2007, es la recolección de callampas negras, surgidas en forma silvestre en los bosques de pino. La recolección de este producto no existía antes del surgimiento de los compradores, y aún

272

hoy, las familias de la localidad no la consumen, es decir, la totalidad de lo recolectado es comercializado. El precio que ofrecen los intermediarios por estos productos condiciona directamente la iniciativa de los miembros de las familias de salir a recolectar. Durante la temporada 2006 el precio del kilo de callampas alcanzó los 3500 pesos, lo que generó un aumento notorio en la cantidad de familias que desarrollan la actividad y en la cantidad recolectada por las mismas. En la encuesta aplicada en enero de 2005 en la localidad, sobre una muestra levemente superior434 a la de la encuesta realizada en 2007, destaca el hecho de que en un 12% de los hogares de dicha muestra existía la recolección, mientras que en 2007, como ya se dijo, tal porcentaje ascendió a un 32%. Se trata de un incremento considerable en la cantidad de hogares que desarrollan la actividad que muestra el nivel de variación de estas actividades de acuerdo al precio ofrecido por los intermediarios, el cual en 2004 no superó los 850 pesos.

434

41 casas

273

II.4. - Ingresos de las unidades domésticas.
A continuación revisaremos la importancia de las distintas actividades desarrolladas por los miembros de las unidades domésticas de la muestra, en la composición del ingreso total del las familias. En Huelón, una parte importante de los hogares recibe aportes en ingresos provenientes de tres grandes fuentes; la producción doméstica en general, los subsidios entregados por el estado (subsidios familiares, pensiones de vejez, de invalides, seguros sociales, entre otros) y la venta de mano de obra435. II.4.1. - Composición general del ingreso total de las unidades domésticas.436 Cuadro 63
Composición del ingreso de las unidades
60

% de hogares de la muestra con el

50 40 Producción doméstica Subsidios, pensiones, jubilaciones. Venta de trabajo

aporte

30 20 10 0 Sin aporte hasta 20% de aporte Más de Más de Más de Más de 20% 40% 60% 80% hasta de hasta de hasta de hasta de 40% 60% 80% 100%

Aporte al ingreso total

Fuente: Encuesta Huelón 2007

435

Para los efectos de este capítulo debe sobreentenderse que los cálculos comparativos de los tipos de ingreso se realizaron en pesos del momento de realización de la encuesta (abril de 2007) y la producción doméstica auto consumida se cuantificó también en pesos tomando como referencia el precio de los productos en la localidad en el mismo minuto. 436 En el presente apartado pasamos revista brevemente a la composición total del ingreso de las familias de la muestra, a partir de las distintas fuentes de ingreso. Más adelante, en otro apartado, se complejiza la caracterización generando tipos de unidades a partir de la composición de su ingreso por unidad.

274

En la mayor parte de las familias existe el aporte en producción doméstica combinado con el aporte en subsidios. En el 46% de los hogares de la muestra existe el aporte en venta de trabajo, en el 89% por subsidios, y en el 97% por producción doméstica. Sin embargo, la cuantía del aporte de cada una de estas fuentes de ingreso no es igual para todos los casos. Como vemos en el gráfico insertado arriba, aproximadamente una quinta parte de las familias de la muestra perciben hasta un 20% de su ingreso total anual en producción doméstica y en subsidios, mientras son muy pocas para las que la venta de trabajo implica un aporte tan pequeño. Por otro lado, una cantidad importante -más de las dos quintas partes de las unidades de la muestra- perciben más de un 20% hasta un 40% de su ingreso total anual por producción doméstica, lo que quiere decir que para una cantidad importante de hogares la producción doméstica significa cerca de un tercio de su ingreso total. Sin embargo, no son pocas las familias de la muestra para las que la producción doméstica tiene mayor importancia en la composición del ingreso. Para poco menos de una quinta parte de las familias, la producción doméstica aporta más menos la mitad del ingreso total anual, y para un 14% de las familias representa más de un 60%, es decir el aporte mayoritario, auque las que perciben más de un 80% son pocas. Visto de otra forma, para más de la cuarta parte de las unidades de la muestra la producción doméstica es el principal aporte económico del hogar. Cuadro 64
Porcentaje de participación de la producción doméstica en el ingreso familiar anual
% de hogares de la muestra 3% 3% 16% 32% 14% 11% 8% 8% 3% 0% 3% 100%

Unidades en las que la producción doméstica no existe Unidades en las que la producción doméstica constituye hasta un 10% del ingreso total anual

Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 10% hasta un 20% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 20% hasta un 30% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 30% hasta un 40% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 40% hasta un 50% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 50% hasta un 60% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 60% hasta un 70% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 70% hasta un 80% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 80% hasta un 90% del ingreso total anual Unidades en las que la producción doméstica constituye más de un 90% hasta un 100% del ingreso total anual Total

Fuente: Encuesta Huelón 2007

275

Por su parte, los subsidios también representan un aporte importante para muchas unidades de la localidad, pues, hay que considerar que una parte importante de la población es mayor de 65 años, y como tal percibe pensiones de vejez, las cuales en muchos casos se transforman en el principal ingreso del hogar, además muchas unidades perciben otro tipo de subsidios estatales y pensiones. Casi las nueve décimas partes de los hogares cuentan con algún tipo de subsidio. Poco menos de dos quintas partes de los hogares perciben más de la mitad de su ingreso total en subsidios, y las tres restantes perciben menos de la mitad o no perciben parte de su ingreso por este medio.

Cuadro 65
Porcentaje de participación de subsidios, pensiones o jubilaciones en el ingreso familiar anual
Unidades en las que no existen los subsidios, pensiones o jubilaciones Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Unidades en las que Total

% de hogares de la muestra 11% 11% 8% 11% 11% 11% 8% 3% 19% 8% 0% 100%

los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen hasta un 10% del ingreso total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 10% hasta un 20% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 20% hasta un 30% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 30% hasta un 40% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 40% hasta un 50% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 50% hasta un 60% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 60% hasta un 70% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 70% hasta un 80% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 80% hasta un 90% del total anual los subsidios, pensiones o jubilaciones constituyen más de un 90% hasta un 100% del total anual

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Sin duda, la fuente de ingresos que cobra mayor importancia en menor cantidad de hogares es la venta de trabajo, pero en una parte importantes de las unidades de la muestra donde existe esta fuente, su importancia es significativa, dado que muchas de las personas que trabajan asalariadas lo hacen todo el año. En una quinta parte de los hogares ésta se constituye como el aporte más importante. Si consideramos al total de hogares donde existe venta de trabajo como un 100%, en el 46% de ellos dicha fuente de ingresos aporta más de la mitad del ingreso familiar.

276

Cuadro 66
Venta de trabajo
% de hogares de la muestra Unidades con aporte de venta de trabajo anual 32% (empleo fijo) Unidades con aporte de venta de trabajo al día 8% (jornalero) Unidades con aporte de venta de trabajos 11% temporales (empleo temporal)
*La suma de los porcentajes sobrepasa el total de familias con venta de trabajo porque en algunas hay más de un habitante asalariado en distintos tipos de empleos.

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Cuadro 67
Porcentaje de participación de la venta de trabajo en el ingreso familiar anual
% de hogares de la muestra 54% Unidades en las que la venta de trabajo constituye hasta un 10% del ingreso total anual 3% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 10% hasta un 20% del ingreso total anual 0% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 20% hasta un 30% del ingreso total anual 5% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 30% hasta un 40% del ingreso total anual 8% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 40% hasta un 50% del ingreso total anual 8% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 50% hasta un 60% del ingreso total anual 0% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 60% hasta un 70% del ingreso total anual 5% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 70% hasta un 80% del ingreso total anual 8% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 80% hasta un 90% del ingreso total anual 5% Unidades en las que la venta de trabajo constituye más de un 90% hasta un 100% del ingreso total anual 3% Total 100% Fuente: Encuesta Huelón 2007
Unidades en las que la venta de trabajo no existe

Por el momento sólo nos referiremos hasta aquí sobre la composición del ingreso total de las unidades, pues, sólo hemos considerado la importancia de cada fuente de ingreso por separado. Más adelante se retomará lo expuesto en el presente apartado, para dividir la muestra en tipos de unidades a partir de la forma en que componen su ingreso, considerando las proporciones de las distintas fuentes de ingreso por unidad, para luego relacionar esto con algunas variables expuestas en los capítulos anteriores.

277

II.4.2. - Composición del ingreso por producción doméstica, venta y autoconsumo.

La producción doméstica de las unidades de la localidad se encuentra compuesta por distintos rubros de producción, estos son, como hemos visto, los cultivos anuales, la producción hortícola, la producción frutícola, la producción forestal437, la producción pecuaria, y una serie de producciones menores que catalogamos como otras producciones.

Cuadro 68
Proporción de los componentes de la producción doméstica
% del total del ingreso de la producción doméstica % de hogares de la muestra Producción Producción cultivos anuales hortícola Sin ingresos en la categoría 24% 8% Más de 0% hasta 10% 19% 54% Más de 10% hasta 20% 8% 16% Más de 20% hasta 30% 8% 14% Más de 30% hasta 40% 16% 5% Más de 40% hasta 50% 14% 0% Más de 50% hasta 60% 8% 3% Más de 60% hasta 70% 3% 0% Más de 70% hasta 80% 0% 0% Más de 80% hasta 90% 0% 0% Más de 90% hasta 100% 0% 0% Total 100% 100% Fuente: Encuesta Huelón 2007 Producción frutícola 11% 38% 27% 14% 5% 5% 0% 0% 0% 0% 0% 100% Producción pecuaria 14% 3% 14% 22% 22% 14% 8% 3% 0% 3% 0% 100% Otras producciones 11% 24% 30% 8% 5% 11% 8% 3% 0% 0% 0% 100%

Sin duda el aporte más significativo en la mayor cantidad de hogares para el total de la producción doméstica lo tiene la producción pecuaria. Si bien, como sabemos, no es la actividad doméstica presente en la mayor cantidad de hogares, donde ésta existe, aporta una parte importante de los recursos por concepto de producción doméstica. La siguiente actividad que aporta una cantidad significativa al total del ingreso por producción doméstica es la agricultura. Sin embargo todas las categorías de producción doméstica tienen importancia para muchos de los hogares en que se realizan.

437

Este tipo de producción no tiene un aporte anual para las familias de la localidad, pues los bosques se explotan cuando los árboles tienen más de 10 años. Por esta razón, dejamos fuera la producción forestal de las unidades.

278

La producción doméstica significa un aporte directo en productos pero también en dinero, puesto que algunos tipos de ésta son comercializados. Al sumar los precios en la localidad de las cantidades de productos autoconsumidos en el último periodo anual, logramos diferenciar y hacer equivalentes entre si el aporte de la producción doméstica autoconsumida de la comercializada.

Cuadro 69
Proporción venta y autoconsumo en producción doméstica
% del ingreso total por concepto de producción doméstica 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de hogares de la muestra Venta producción Autoconsumo producción doméstica doméstica 11% 3% 16% 0% 11% 0% 8% 5% 5% 5% 24% 16% 16% 22% 3% 5% 5% 11% 0% 11% 0% 22% 100% 100%

Como podemos ver, existe mayor porcentaje de hogares de la muestra que tienen mayor aporte de producción doméstica autoconsumida que comercializada, sin embargo, no son pocas las unidades cuyo aporte en producción doméstica comercializada alcanza cerca de la mitad del total de la producción doméstica.

Considerado en cifras absolutas (en pesos de abril de 2007), la mayor parte de las unidades percibe el equivalente a más de 200.000 pesos anuales en producción doméstica autoconsumida. En cuanto a la producción doméstica comercializada, menos de la mitad de las unidades de la muestra sobrepasa la misma cifra anual en productos vendidos. Por su parte, no son pocas las unidades que sobrepasan los 400.000 pesos anuales, tanto en autoconsumo como en comercialización de la producción doméstica

279

Cuadro 70

Proporción venta y autoconsumo en producción cultivos anuales
% del ingreso total por concepto de cultivos anuales 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de hogares de la muestra Venta de cultivos anuales 68% 0% 8% 3% 3% 5% 0% 3% 8% 3% 0% 100%

Autoconsumo de cultivos anuales 24% 0% 3% 8% 3% 3% 3% 3% 3% 8% 43% 100%

En los cultivos anuales, es mucho más importe el autoconsumo de la cosecha que la venta de la misma, de hecho, más de dos terceras partes de los hogares de la muestra no comercializan la producción agrícola, y de las que la comercializan, en pocas alcanza el nivel del aporte de la cosecha autoconsumida.

Por su parte, en la producción hortícola sucede lo mismo pero de forma mucho más pronunciada, salvo tres unidades, en dos de las cuales el aporte por concepto de venta no es alto, no existe comercialización de la producción hortícola en las unidades de la muestra, es decir se trata de un tipo de producción orientada al autoconsumo.

280

Cuadro 71
Proporción venta y autoconsumo en producción hortícola
% del ingreso total por concepto de producción hortícola 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de hogares de la muestra Venta producción Autoconsumo producción hortícola hortícola 92% 8% 3% 0% 3% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 3% 3% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 3% 0% 86% 100% 100%

En cuanto a la producción frutícola, la situación es prácticamente la misma que en la producción hortícola; casi no existe aporte por comercialización de la producción.

Cuadro 72
Proporción venta y autoconsumo en producción frutícola
% del ingreso total por % de hogares de la muestra concepto de producción Venta producción frutícola frutícola 0% 100% Más de 0% hasta 10% 0% Más de 10% hasta 20% 0% Más de 20% hasta 30% 0% Más de 30% hasta 40% 0% Más de 40% hasta 50% 0% Más de 50% hasta 60% 0% Más de 60% hasta 70% 0% Más de 70% hasta 80% 0% Más de 80% hasta 90% 0% Más de 90% hasta 100% 0% Total 100% Fuente: Encuesta Huelón 2007

Autoconsumo producción frutícola 11% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 0% 89% 100%

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En la producción pecuaria cambia la situación, pues, una cuarta parte de las unidades de la localidad perciben sobre el 80% de de su ingreso por este concepto de la comercialización de la producción. Si bien continúan siendo más las unidades que autoconsumen la mayor parte de la producción pecuaria, es este el tipo de producción doméstica más comercializado.

Cuadro 73

Proporción venta y autoconsumo en producción frutícola pecuaria
% del ingreso total por % de hogares de la muestra concepto de producción Venta producción pecuaria pecuaria 0% 49% Más de 0% hasta 10% 0% Más de 10% hasta 20% 3% Más de 20% hasta 30% 3% Más de 30% hasta 40% 5% Más de 40% hasta 50% 5% Más de 50% hasta 60% 0% Más de 60% hasta 70% 5% Más de 70% hasta 80% 5% Más de 80% hasta 90% 3% Más de 90% hasta 100% 22% Total 100% Fuente: Encuesta Huelón 2007

Autoconsumo producción pecuaria 32% 3% 5% 3% 5% 3% 3% 5% 3% 3% 35% 100%

La tenencia de animales tiene una importancia relativa considerable en la localidad, en muchos hogares el valor en pesos de los animales que se tienen, que no han sido ni consumidos ni vendidos -generalmente utilizados para reproducir a los ejemplares o que tienen valor en tanto a herramientas de trabajo o transporte- supera el ingreso total anual de la familia o equivale a una parte considerable del mismo

282

Cuadro 74
Animales en posesión no consumidos ni vendidos (“stock” pecuario)
(valor de los animales respecto al total de producción doméstica)
% del ingreso total por concepto de producción doméstica 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Más de 100% hasta 110% Más de 110% hasta 120% Más de 120% hasta 130% Más de 130% hasta 140% Más de 140% hasta 150% Más de 150% hasta 160% Más de 160% hasta 170% Más de 310% hasta 320% Total % de hogares de la muestra

16% 0% 5% 14% 16% 5% 3% 3% 3% 3% 5% 0% 5% 3% 5% 3% 3% 5% 3% 100%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Cuadro 75
Proporción venta y autoconsumo en otras producciones
% del ingreso total por % de hogares de la muestra concepto de otras Venta otras producciones producciones 0% 27% Más de 0% hasta 10% 0% Más de 10% hasta 20% 3% Más de 20% hasta 30% 3% Más de 30% hasta 40% 11% Más de 40% hasta 50% 19% Más de 50% hasta 60% 11% Más de 60% hasta 70% 5% Más de 70% hasta 80% 3% Más de 80% hasta 90% 11% Más de 90% hasta 100% 8% Total 100% Fuente: Encuesta Huelón 2007 Autoconsumo otras producciones 11% 8% 11% 3% 5% 11% 19% 11% 5% 0% 16% 100%

La categoría de otras producciones encierra distintos tipos de producción que indistintamente son principalmente comercializados o principalmente vendidos. La producción 283

avícola y la de frutos secos son destinadas principalmente al autoconsumo. La producción de lácteos es comercializada en varios hogares y autoconsumida en parte. La situación de la recolección sin embargo es muy distinta, puesto que en muchos de los hogares donde esta existe se comercializa la totalidad de la misma, y en muchos hogares una parte importante del aporte en dinero por concepto de producción doméstica proviene de la venta de este tipo de producción, al menos en la temporada 2006.

Cuadro 76
Participación recolección vendida en el total de venta de otras producciones
% del total del ingreso por concepto de de venta de la producción doméstica 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % de hogares de la muestra Venta recolección 59% 3% 0% 8% 3% 3% 0% 0% 3% 0% 22% 100%

284

II.4.3. - Diferencias en los ingresos de las unidades.

La heterogeneidad de los ingresos absolutos en la localidad de Huelón, entre las distintas unidades, es un fenómeno existente. De la misma manera como componen su ingreso de forma distinta, no todas las unidades perciben la misma cantidad total de ingresos. Como hemos visto en las páginas anteriores, existen grandes diferencias en las dotaciones de tierra entre las unidades de la localidad, tanto en cantidad como en calidad. Existen unidades que participan en la mediería colocando el trabajo, y otras que lo hacen colocando la tierra, en fin, si bien hay un grupo mayoritario que tiene características más o menos homogéneas en cuanto a estos aspectos y otros como escolaridad y edad, existe de todas formas heterogeneidad en la dotación de medios productivos y en el ingreso total anual.

Las diferencias entre quienes tienen mayores ingresos anuales y quienes tienen los menores, son muy pronunciadas, sin embargo, no todas las unidades tienen la misma cantidad de habitantes. Si comparamos las diferencias entre los ingresos totales anules de las unidades, con los ingreso per cápita, es decir, si se divide el ingreso por la cantidad de habitantes de cada unidad, la diferencia es menor. Sin embargo, y esto debe ser destacado, la diferencia entre la unidad con el ingreso per cápita mayor respecto de la con el ingreso per cápita menor, pese a ser menos aguda, continúa siendo muy amplia, pues, el mínimo representa catorce veces el máximo.

Sobre los ingresos totales anuales, se puede ilustrar la situación diciendo que dos quintas partes de los hogares perciben el equivalente a menos de un 30% del ingreso total de la unidad que más ingresos percibe, otras dos quintas partes perciben lo equivalente a entre un 30% y un 60% del ingreso de la misma unidad y la quinta parte restante de los hogares percibe una cifra equivalente a sobre el 60% del ingreso de la unidad con mayor ingreso. Para el caso de los ingresos anuales per cápita, igualmente dos quintas partes de los hogares de la muestra tienen un ingreso equivalente a menos del 30% de la unidad con mayor ingreso por persona, pero el resto de las unidades se concentra en el equivalente a sobre el 50% y bajo el 80% del ingreso de la unidad más rica.

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Cuadro 77
Ingresos totales respecto del mayor
% del ingreso total familiar mayor 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50%* Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total % de hogares de la muestra 0% 3% 8% 30% 14% 16% 14% 3% 8% 3% 3% 100%

Ingresos per cápita respecto del mayor
% del ingreso familiar per cápita mayor 0% Más de 0% hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50%* Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Más de 90% hasta 100% Total % de hogares de la muestra 0% 3% 16% 24% 3% 5% 22% 8% 11% 0% 8% 100%

*En el rango sombreado se encuentra la media del ingreso

Fuente: Encuesta Huelón 2007

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II.5. - Síntesis del proceso de transformación en Huelón.
Pasemos ahora a sintetizar -a muy grandes rasgos y en forma parcial- el proceso de transformación de las unidades de la localidad, tomando algunos elementos generales de lo que se ha hablado hasta aquí. A fin de generar una síntesis que permita aunar la multiplicidad de elementos que hemos expuesto, nos referiremos a la localidad en general, pasando por alto las distintas formas que ha adoptado el proceso en las diversas unidades domésticas, y concentrándonos en elementos comunes y predominantes entre ellas.

II.5.1. - Cambios demográficos y económicos

En la localidad de Huelón existe una serie de características que dan cuenta de un proceso de transformación, características que guardan relación entre sí, así como también con otros factores. En la localidad, hoy en día existe una población vieja -más vieja que hace 10 años y probablemente mucho más vieja que en el periodo previo a la Reforma Agraria- con pocos niños -uno cada dos hogares- y una reducción de la cantidad de individuos jóvenes en edad de independizarse (la cantidad de personas entre 10 y 19 años es muy superior a la de entre 20 y 29 años), lo que se traduce en una escasez de familias jóvenes y en una preponderancia de familias pequeñas y en etapas finales de su ciclo vital, lo que a su vez se ve reflejado en la gran cantidad de hogares con pocos habitantes, en su mayoría en edades no reproductivas. Como se puede ver, las variables demográficas apuntan claramente a un proceso de despoblamiento de la localidad. En dicho fenómeno la migración de los segmentos en edad de formar nuevas familias es determinante.

La migración obedece a varias causas, por un lado, la educación en los grupos de edad que migran se ha elevado sustancialmente respecto a las generaciones anteriores producto de políticas a nivel nacional, lo que sumado al hecho de que dicho incremento en los años de escolaridad no se transforma en un ―plus‖ a la hora de desempeñar alguna actividad laboral en la localidad, estimula a los jóvenes a emigrar a lugares donde dicha inversión si puede reportar algún beneficio sobre su ocupación. A todo lo anterior, debemos sumar el hecho de que la educación no ha sido diseñada para potenciar conocimientos relativos a actividades que sean

287

desempeñadas por estos sectores en el medio rural, por lo que también debe ponderarse la expectativa de los jóvenes que tuvieron mayor escolaridad que sus padres respecto a su futuro. Por el otro lado, tenemos un elemento fundamental, las actividades a partir de las cuales las generaciones anteriores sustentaron su economía sufren un serio deterioro, estas son, la agricultura, ganadería, y la producción doméstica en general. Recordemos que, como ya se ha dicho, el hecho de que la actividad presente en la mayor cantidad de hogares sea la agricultura -al margen de las labores domésticas- no da cuenta de que dicha actividad se mantiene como la más importante, sino más bien de que en la mayor parte de las familias el jefe de hogar se ubica en los rangos de edad más altos. Las pobres dotaciones de recursos de las unidades hacen que las actividades relacionadas con la producción doméstica en general no sean competitivas en el mercado (en efecto, junto a la disminución del tamaño de las familias y al envejecimiento de los productores, se va reduciendo la superficie agrícola en la localidad) esto determina el hecho de que la producción doméstica se reduzca al autoconsumo, lo que implica que no genera mayor aporte en dinero, lo que a su vez impide a los sujetos -cada vez más conectados con los mecanismos de inducción al consumo de la sociedad nacional- tener acceso a una serie de ventajas de la ―modernidad‖, esto, si sólo se depende de los ingresos provenientes de dicho tipo de producción. Esta situación estimula a quienes permanecen en la localidad a generar ingresos en dinero, lo que determina el hecho de que la venta de trabajo aumente, principalmente en los grupos etarios más jóvenes, quienes son los que tienen acceso a ese tipo de fuentes de ingreso. Para el caso de las familias compuestas por personas de mayor edad, que no pueden acceder al mercado laboral, sin embargo, la producción doméstica permite contar con un sustento permanente para la subsistencia, lo que se suma al aporte en subsidios estatales en dinero. Ahora bien, debe sobre todo destacarse que en muchos casos la venta de trabajo -dada la naturaleza de los puestos de trabajo- no cubre las necesidades completas de las familias que permanecen en la localidad, por lo que se observa una combinación de producción doméstica, fundamentalmente autoconsumida, con el aporte de la venta de trabajo. Ante esta situación, no es extraño que muchos individuos deseen proletarizarse completamente, pero dicha situación no es posible en la localidad dado que el tipo de trabajo asalariado que se demanda es muchas veces temporal o esporádico, además, muy mal pagado, lo que obliga a combinar fuentes de ingreso. La posibilidad de proletarizarse completamente es muy reducida en la localidad y sólo unos pocos pueden hacerlo al conseguir puestos de trabajo que son muy limitados y mejor pagados. Por lo

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tanto, en el contexto general de la localidad, los jóvenes quedan ante dos opciones, o combinar venta de trabajo con producción doméstica al formar nuevas unidades familiares, o migrar a centros urbanos a fin de formar nuevas unidades domésticas proletarias. El rápido traspaso de superficies antes destinadas a la agricultura a destinos como el barbecho o descanso y praderas naturales (sumamente improductivas en la localidad) nos permite señalar que entre las causas de la emigración puede excluirse -en la mayoría de los casos- la imposibilidad de los jóvenes de acceder al recurso tierra, pues, por el contrario, en muchos casos los ancianos que ya no pueden trabajar la tierra, al no tener un pariente a quien heredarla, la venden, mantienen en desuso y en algunos casos la entregan en medias. Más adelante indagaremos en el rol que cumplen elementos culturales, a nuestro parecer muchas veces ideológicos, en las alternativas que siguen los individuos y las familias de distintas edades ante este panorama, puesto que las empresas que demandan mano de obra se benefician del hecho de que permanezca una cantidad suficiente de unidades domésticas semiproletarias en localidades como Huelón.

II.5.2. - Las unidades domésticas de Huelón, de campesinas a productoras de mercancías a semiproletarias.

Ciertamente, la lejanía de la situación actual de las unidades domésticas de la localidad, descrita en los capítulos anteriores, a las definiciones de campesinado de Marx, Lenin, Chayanov, Wolf, por mencionar sólo algunos, es bien amplia. La pregunta es, las unidades domésticas de la localidad de Huelón ¿fueron campesinas en algún momento? Responder esta interrogante es fundamental para poder hablar de transformación, para esto retomaremos una discusión que sólo enunciamos páginas atrás (II.1.2). Según las características de las unidades, mencionadas por los mayores en las entrevistas realizadas en 2005, remontándonos a unas décadas atrás, podemos decir que se trataba de unidades domésticas que mantenían buena parte de las características asociadas al concepto de campesinado, sólo que con una participación -en algunos casos importante- en el mercado. ¿Pero eran por esto las unidades domésticas pequeñas empresas agrícolas? La respuesta es no, pues, el criterio productivo siempre fue y en muchos casos continúa siendo la subsistencia, criterio que dista del de una empresa capitalista. Pero ¿eran por esto unidades domésticas campesinas? El ingreso de una economía de mercancías genera

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cambios en las relaciones de producción, pero dicho cambio no es instantáneo438. El tipo de relación productiva podía en muchos casos continuar siendo distinta a las de tipo capitalista, es decir, como diría Meillasoux, las unidades domésticas participaban en la esfera de la circulación del capitalismo, pero no en la esfera de la producción. Pero esto es así hasta que dicha participación en el mercado no cambia esas relaciones productivas y comienza la compra y venta de trabajo entre las unidades del sector, fenómeno acerca del cual tenemos antecedentes en la localidad desde antes de la Reforma Agraria. Sin embargo, más allá de lo anterior, y así como señala la bibliografía histórica para el sector del secano costero de Chile central, es lógico pensar que antes de ser productores de mercancías, antes de que ingresara una economía mercantil al sector, las unidades domésticas de la localidad eran campesinas, sin embargo no podemos dar una fecha para ese momento. Lo que si se puede asegurar es que el proceso de descampesinización en la zona ha sido largo y comenzó mucho antes de la Reforma Agraria, del ingreso de los grandes capitales y las empresas forestales a la zona.

En efecto, si tomamos en cuenta lo que se ha venido diciendo a lo largo de toda la segunda parte de esta tesis respecto a las unidades familiares de la localidad y su proceso de transformación, llama la atención la semejanza con lo planteado por Kautsky al describir dicho proceso. En la Primera parte de este documento, revisamos la explicación que realiza el autor respecto del proceso del paso del feudalismo al capitalismo en el agro de Francia y Alemania. Si bien, no contamos con registros de la economía de las familias de Huelón en tiempos más remotos a los recordados por sus habitantes mayores (y nuestros datos de décadas pasadas distan de ser precisos), podemos tomar la descripción del proceso histórico desde el momento en que el campesinado deja de pertenecer a la categoría pura para comenzar con su transformación al volverse productor de mercancías, fase equivalente a la descrita por los habitantes mayores de la localidad para mediados del siglo XX. Y es que efectivamente, como destacó Kautsky ya a fines del siglo XIX, los cambios comenzaron también en Huelón antes de que el capital comenzara a apoderarse de la producción silvo-agropecuaria en la zona, pues, por el contrario, éstos comienzan al existir un nexo importante con otros sectores que manufacturan productos que no
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Recordemos que, como se vio en la primera parte de esta tesis, al respecto Lenin y Kautsky discrepan. Para el primero los campesinos productores de mercancías son antagónicos al proletariado, mientras que para Kautsky, siguen viviendo de su trabajo y no de su propiedad, por lo que pertenecen al mismo género. Esta diferencia no es menor, dado que unidades que para Kautsky siguen siendo campesinas -productoras de mercancías y que contratan poca mano de obra asalariada- para Lenin ya son pequeñas empresas capitalistas

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son posibles de producir por las unidades domésticas -que a la vez demandan productos agrícolas- lo que impone una necesidad de dinero efectivo y estimula la producción para el mercado para conseguirlo. Si bien en Huelón hasta el día de hoy se produce para el autoconsumo, en el pasado la demanda de trigo generó una concentración de los agricultores en la producción del grano, lo que sin embargo, no cambió del todo el carácter multi-productor de las unidades familiares, es decir, la producción de trigo nunca reemplazó la producción de otras especies orientadas totalmente al autoconsumo como el maíz y la papa. Por lo tanto, en la localidad, ya en el periodo previo a la Reforma Agraria, muchas unidades se transformaron en productoras de mercancías, sin por ello dejar de producir para el autoconsumo. De la misma forma como explica Kautsky, paralelo a ello las familias comienzan a reducir su tamaño y a contratar mano de obra en los periodos de mayor requerimiento de trabajo, lo que genera a la vez la aparición de la venta de trabajo en unidades que lo tienen subutilizado en el momento. Con este hecho comienzan a cambiar las relaciones productivas en la localidad. Es en ese minuto que se abre el camino para el ingreso del capital al sector. Ahora bien, no sabemos desde qué minuto en Huelón y en el sector en general ya existían dichas condiciones, las cuales, no podían ser aprovechadas por el capital por el sencillo hecho de que el agro nacional en su totalidad se encontraba sumamente descapitalizado, aún en manos de terratenientes, participando de la esfera de la circulación del capitalismo, pero produciendo aún con una mezcla de relaciones productivas domésticas (muchas veces asociadas a las precapitalistas, pero en un contexto capitalista) con capitalistas. La Reforma Agraria fue un intento premeditado por cambiar dicha situación y si bien no lo consiguió instantáneamente, el proceso si se concretó al aplicarse la reforma estructural de la economía por la dictadura militar. Ante dichas transformaciones a nivel nacional y el nuevo modelo de desarrollo silvo-agropecuario orientado a las exportaciones que dicha reforma trajo con sigo, sectores con suelos de baja productividad agrícola, al no tener ―ventajas comparativas‖ en dicho rubro, fueron destinados a la producción forestal. Finalmente, en forma de empresas forestales, particularmente una –CELCO S.A.- ingresa el capital a la zona en la que se encuentra la localidad de Huelón.

Las unidades domésticas de la localidad proporcionan una mano de obra que no necesariamente queda atada a la empresa forestal -en un sentido contractual- lo que permite a la empresa reducir sus costos de mano de obra en forma sustantiva y utilizar la mano de obra sólo

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cuando la necesita, pero a la vez, la existencia de dicha fuente de ingresos en dinero para las familias incrementa el nivel de consumo de productos industriales de las unidades, haciéndolas depender en mayor medida de los ingresos en dinero, los cuales -dada la modernización y tecnologización de la producción agrícola en el resto del país y la eliminación de las barreras arancelarias- son cada vez más difíciles de conseguir mediante la venta de producción doméstica, pues, los precios de mercado que alcanzan los productos por ellas generados no permiten que zonas con escaso regadío, mala calidad de suelo y métodos productivos rústicos puedan competir. De esta forma, volvemos a la agricultura y a su reducción casi total al autoconsumo, a la necesidad de las unidades de conseguir ingresos en dinero mediante la venta de trabajo, y a la vez, al impacto que esto provoca, junto a otros factores, en las variables demográficas.

Por lo tanto, en la localidad de Huelón existió un proceso en el que desde hace al menos cuatro o cinco décadas -quizás más, pues no lo sabemos- penetró una economía de mercancías, lo que finalmente llevó a una transformación en las relaciones de producción, conformándose unidades mixtas que combinaban el criterio mercantil con el criterio de subsistencia. Como vimos en la Primera Parte, muchos autores consideran esta forma como campesina, mientras otros dividen a las unidades entre pequeñas empresas capitalistas y proletarias. El punto es que una vez que ingresó una economía mercantil a la zona -antes del ingreso del gran capital a la producciónuna gran parte de las unidades pasa a formar parte de lo que Wallerstein y otros autores denominan unidades domésticas semiproletarias, pues incorporaron la venta de trabajo en sus ingresos. De la misma forma, podríamos hablar de la existencia de un proceso de diferenciación en los términos en que lo entiende Lenin- antes de la aparición de las empresas forestales. Dada la naturaleza de nuestras fuentes, no podemos probar que dicho proceso ya comenzara previo al ingreso de las forestales, sin embargo, si podemos probar que en la actualidad la desigualdad entre las familias de la localidad es patente. Recordemos que según los datos de la encuesta 2007, la unidad con mayor cantidad de ingresos totales anuales supera a la que tiene menor cantidad de ellos varias veces, pero dicha situación podría ser interpretada desde la perspectiva de Chayanov como producto del ciclo vital de las familias, como un fenómeno demográfico producto de la relación entre individuos que trabajan e individuos que no trabajan en la unidad. Sin embargo, si se divide el ingreso por la cantidad de habitantes de cada hogar la diferencia es efectivamente menor, pero la diferencia entre la unidad con el ingreso per cápita mayor respecto de la que tiene

292

el ingreso per cápita menor, pese a ser menos aguda, continúa siendo muy amplia, pues, como se destacó en capítulos anteriores, el ingreso máximo representa catorce veces el mínimo, lo que si se considera que se trata mayoritariamente de familias pequeñas, con pocos niños menores, no puede interpretarse como producto de una relación cíclica entre consumidores y trabajadores al interior de las unidades, más bien nos habla de un proceso de diferenciación, en el que sencillamente unas familias son más ricas que otras -o menos pobres que otras- pues dicha relación no puede explicar la proporción de las diferencias en los ingresos per cápita. En efecto, desde antes de la Reforma Agraria, existen familias que compran mano de obra en la localidad y familias que la venden. A fin de cuentas, la diferenciación comienza como efecto de la introducción de una economía de mercancías a la zona, y cuando ingresa el capital, lo que sucede es que se estanca el proceso que había comenzado entre las unidades, en el que unas familias comenzaban a acumular y otras a empobrecerse439, cambiando la forma de este proceso, dependiendo posteriormente no de la compra y venta de trabajo entre las familias de la localidad, sino dependiendo del gran capital forestal, pues la intrusión de las grandes empresas como CELCO lo que hace es casi ―monopolizar‖ la acumulación y la extracción de plusvalía, pues se transforman en las grandes ―generadoras de empleo‖.

Por lo tanto, la existencia de canales de comercialización y de un mercado para el trigo de la zona estimuló en el pasado a muchos agricultores de la localidad a producir para el mercado, lo que implicó, en algunos casos, una extensión de las superficies sembradas con el cereal. Esta situación creó una necesidad de mano de obra pagada -como ya se dijo- recordada por los habitantes de la localidad desde mediados del siglo XX. De esta forma, algunas familias dentro de la localidad comenzaron a contratar gente -usualmente jóvenes hijos de otras familias de la localidad- para el trabajo en la agricultura. Así nacen los primeros empleos pagados en dinero en
439

En el terreno efectuado en octubre de 2007 se comprobó que existe una conexión directa entre las familias que se beneficiaron de la extracción de plusvalía a otras familias del sector en el periodo previo a la Reforma Agraria y las que actualmente gozan de condiciones distintas a las de la mayor parte de las unidades. Puntualmente, se trata de una familia en la cual el padre del jefe de hogar -hoy difunto- era, además de agricultor, comerciante de granos. Él compraba la producción de otros agricultores y luego la revendía en Curepto o en otros molinos de la zona. Además era prestamista de semillas, con lo cual extraía beneficios al cobrar interés en producto sobre lo prestado. Su hijo, hoy de 64 años, fue empresario contratista para CELCO, en sus palabras: ―Bueno, yo siempre pensé en trabajar de contratista y se me cumplió el deseo, y trabajar en negocios, como mi padre. Mi padre era agricultor y negociante también. (...) Hemos cambiado poco con mi papá, hemos seguido casi la misma línea, podemos decir.‖ (Entrevista a Don Saúl A. Jefe de Hogar. 23/10/07) Esta familia muestra claras diferencias respecto de la media en la localidad. Variables como nivel de educación de los hijos, tenencia de suelos con riego, calidad de la vivienda y nivel de ingresos la posicionan por sobre las demás. El proceso de diferenciación previo al ingreso de las forestales a la zona queda manifiesto con el caso del padre del jefe de hogar.

293

la localidad, curiosamente, a partir de explotaciones familiares que crecieron ante la demanda de trigo y no a partir de los pocos propietarios de grandes extensiones de tierra. Recordemos que los propietarios del Fundo Huelón se relacionaban con los productores sólo por razón de mediería y no mediante trabajo pagado en dinero y dicha situación no cambió hasta la venta de la propiedad a la empresa CELCO. Sin embargo, fueron pequeños y medianos propietarios los que al incrementar su superficie agrícola comenzaron a demandar trabajadores asalariados. Por lo tanto, en esta transformación se encuentra la raíz de la diferenciación en la localidad, en los efectos de la introducción de una economía de mercancías a la zona, mucho antes de la aparición de las empresas forestales. En efecto, hoy en día es factible rastrear en la localidad a las familias o los descendientes de las mismas que comenzaron este incipiente proceso de diferenciación al contratar mano de obra y las familias que proporcionaron la misma. La diferencia se extiende hasta el día de hoy, pues, determinó los niveles de educación y las posibilidades laborales de generaciones posteriores. A modo de ejemplo puede mencionarse que algunos de los descendientes de las familias que contrataban trabajadores en el periodo previo a la reforma agraria (entre quienes se encuentran en la localidad o viven dentro de la zona440) hoy trabajan en empleos con sueldo fijo en la planta de celulosa Licancel o son contratistas forestales, varios de ellos con educación técnica o incluso en algunos casos profesional, mientras los descendientes de las familias que proporcionaron mano de obra en el mismo periodo -por cierto, la mayor parte de las familias- hoy son obreros forestales o trabajadores al día (esto es, excluyendo a los pensionados, dicho sea de paso, la mayor parte de los jefes de hogar). Entonces podría plantearse, como lo dijimos más arriba, que las empresas forestales (principal forma en la que se presenta el capital en la zona) ―congelaron‖ este proceso de diferenciación en las unidades al monopolizar la extracción de plusvalía, sin embargo no debe descuidarse el hecho la generación de valor continúa a partir del trabajo en las faenas de explotación forestal, y por tanto los contratistas continúan beneficiándose de la misma. Tampoco debe pasarse por alto el hecho de que la relación entre familias que en el pasado contrataron trabajadores y familias que los proporcionaron, con los tipos de trabajos desempeñados en la actualidad no es aritmética, pues, no todas las familias que se transformaron en pequeñas empresas agrícolas continuaron conservando una diferencia con las familias que no lo hicieron, por el contrario, muchas volvieron a refugiarse en la
440

Debe destacarse que muchos de estos casos no incluyen jefes de hogar ni unidades registradas en la encuesta. Sabemos de estos casos, por una parte, porque en las entrevistas realizadas en octubre de 2007 fueron explicitados por los informantes, y por otro, porque en la encuesta 2007 se consultó brevemente por las actividades laborales de los hijos que no habitan en los hogares de sus padres.

294

producción para el autoconsumo, y de la misma forma, la mayor parte de los descendientes actuales de ambos tipos de familias han emigrado a centros urbanos donde ocupan otro tipo de puestos de trabajo.

La situación descrita en páginas anteriores nos habla de una transformación en la estructura demográfica de las familias y no de un ciclo de crecimiento y disminución de la cantidad de habitantes, menos aún de la variación entre brazos ociosos y brazos trabajadores al interior de las unidades, pues, lo que vemos es precisamente una ―fuga‖ de la población con mayores potencialidades para el trabajo, pero no para formar nuevas unidades domésticas en la localidad o en otros sectores rurales, sino más bien a formar unidades proletarias en sectores urbanos. Este hecho refuta la teoría de Chayanov, o si se prefiere, la hace inoperante en este caso, pues, la migración de los grupos de edad descritos responde en buena medida a que no se cumple la llamada ―regla de Chayanov‖, es decir, más allá de si las unidades tienen la posibilidad de acumular, la proletarización se produce porque se crea la necesidad de ingresos en dinero y bajo las condiciones de la agricultura y la producción doméstica en general de la localidad, dichos ingresos no se pueden conseguir mediante dichas actividades. Entonces -tomando en cuenta la real disponibilidad de superficie de suelo para cultivo en la mayor parte de las unidades 441- de haber mediado una ―medida de la auto explotación del trabajador‖ en las unidades domésticas previo a su mercantilización, la necesidad de dinero no habría sido tal, pues habría bastado con la producción doméstica para seguir cubriendo las necesidades objetivas y subjetivas de las unidades mediante el equilibrio entre trabajo y consumo. Desde una interpretación culturalista de la teoría de Chayanov podría argüirse que tal cambio se debe a una influencia cultural del medio circundante, que cambia las necesidades subjetivas, y aquí no discrepamos con eso, el punto es que de no falsearse la regla de Chayanov y de no presentarse las condicionantes en la creación de necesidades mediante el ingreso de la economía mercantil, la influencia cultural pasa a segundo orden. Pero ese orden cultural se constituye como un eje de la presente investigación, pues, en páginas posteriores se intentará demostrar que muchas de esas influencias culturales son de tipo ideológico; sus contenidos tienen una función práctico-social.

441

Recordemos que en el pasado existía mayor proporción de familias con suelos propios en la localidad y que, al no haber sido subdivididas tantas veces, las propiedades eran más grandes. También muchas familias vendieron sus predios a empresas forestales.

295

En síntesis, previo a la Reforma Agraria y al posterior ingreso del capital a la zona, sectores rurales como el del secano costero de la VII Región participaban del sistema mundial capitalista mediante la venta de productos generados a partir de las relaciones productivas propias de las economías domésticas, es decir, el sistema se servía de la producción doméstica haciéndola entrar en la circulación capitalista, lo que también generó cambios en las relaciones productivas al interior de las explotaciones. Pero posterior a estos cambios, el sistema capitalista mundial se sirve de la producción doméstica mediante otro mecanismo, haciendo entrar a los miembros de las unidades domésticas en un mercado laboral que demanda una mano de obra esporádica y temporal, lo que es aceptado dado que la producción doméstica propia no es competitiva en el mercado y no permite la consecución de suficientes ingresos en dinero, ahora necesarios para las unidades, pero al no requerir de inversión en dinero para su producción, es adecuado para muchas unidades mantener dicho tipo de producción para el autoconsumo, lo que reduce el umbral salarial mínimo de los trabajadores, que aceptan vender trabajo bajo condiciones y salarios muy inferiores a los ofrecidos en sectores con estructuras de unidades domésticas proletarias que no cuentan con los recursos para generar producción para el autoconsumo.

Puede que el lector considere que hasta el momento no se han expuesto todos los elementos necesarios para poder afirmar que la situación mencionada en el párrafo anterior ocurre en efecto en la localidad. Estos elementos serán entregados en las páginas sucesivas. Para ello en el próximo apartado dividiremos la muestra en tipos de unidades de acuerdo a la composición del ingreso total familiar. Además, los procesos que describimos a lo largo de este apartado se presentan en las distintas unidades adoptando formas y niveles variados y para analizar dichas diferencias, resulta necesario generar una tipificación de las unidades, que dicho sea de paso, nos permitirá indagar en las elaboraciones discursivas de cada tipo de unidad, para continuar con los objetivos de la presente tesis.

296

II.6. - El continuo campesino-proletario, tipificación de las unidades domésticas de la localidad
II.6.1. - Definición de los tipos de unidades

Desde las primeras páginas de la presente tesis se hizo referencia a la existencia de un continuo de posibilidades en la composición del ingreso de las unidades domésticas de la localidad. Para hacer aprensible dicho continuo generamos una serie de categorías y subcategorías mediante las cuales se ordena a las unidades en el continuo de acuerdo a las fuentes de la composición de su ingreso. Nuestras categorías se basan en las propuestas teóricas revisadas en la Primera parte, pero intentan acomodarse a la situación concreta de la localidad, incorporando fuentes de ingresos que no habían sido consideradas por otros autores en la definición de las categorías.

Cuando nos referimos al concepto de unidades domésticas campesinas, unidades domésticas semiproletarias y unidades domésticas proletarias en la primera parte de la presente tesis (I.7.4) se estableció, en términos teóricos, que la proporción de composición del ingreso de las unidades entre producción doméstica -generada con relaciones productivas no capitalistas- y venta de trabajo -correspondiente a relaciones de producción capitalistas- establecía el tipo de unidad doméstica. Sin embargo, ante lo recientemente expuesto, surge un fenómeno no menor que complejiza el esquema: la existencia de gran número de unidades subsidiadas por el Estado en la localidad, producto de las políticas sociales nacionales. Para efectos del análisis de esta situación aplicaremos el concepto de unidad doméstica subsidiada a todas aquellas que compongan más de la mitad de su ingreso total anual por concepto de subsidios estatales. Cuando el porte en dichos subsidios sea menor del 50% del ingreso total, dependerá de la proporción entre producción doméstica y venta de trabajo la categoría utilizada, aplicándose las siguientes categorías y subcategorías expuestas en el cuadro:

297

Cuadro 78
Tipos de unidad doméstica según origen de la composición de su ingreso total
Categoría: Unidades domésticas
Agropecuarias (campesinas y productoras de mercancías)

Subcategoría

% en relación al ingreso total de la unidad doméstica. Aporte producción Aporte venta de trabajo Aporte subsidios doméstica estatales 100% 0% 0%

no subsidiadas

subsidiadas semiproletarias

Mayor que subsidios Más de 50% Mayor que venta de trabajo y mayor que subsidios Menor que venta de trabajo Menor que venta de trabajo Menor que subsidios Mayor que venta de trabajo y menor que subsidios Menor que venta de trabajo

0% Menor que producción doméstica Menor que producción doméstica y mayor que subsidios Más de 50% Mayor que producción doméstica y mayor que subsidios 0% Menor que producción doméstica Mayor que producción doméstica y menor que subsidios

Menor que producción doméstica 0% Menor que producción doméstica y menor que venta de trabajo 0% Menor que venta de trabajo Más de 50% Más de 50%

Semiproletarias subsidiadas

proletarias Proletarias subsidiadas

agropecuarias semiproletarias Subsidiadas proletarias

Más de 50%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Dado que no todas las unidades que componen su ingreso mayoritariamente con la producción doméstica son fundamentalmente campesinas, a la categoría que las contiene se le denominó como unidades domésticas agropecuarias, puesto que como se verá más adelante, algunas de éstas son fundamentalmente productoras de mercancías, y considerando otros factores, podrían ser entendidas como pequeñas empresas agrícolas capitalistas, mientras otras podrían ser categorizadas como economías más cercanas a la categoría de economías campesinas.

298

II.6.2 - Las unidades domésticas de la localidad según tipos.

En la muestra de la encuesta 2007 se encuentran presentes los cuatro grandes tipos definidos anteriormente; con importancias distintas según cada categoría y subcategoría. A grandes rasgos la muestra de unidades se distribuye en las categorías y subcategorías de la siguiente forma:

Cuadro 79

Unidades domésticas de la localidad según tipificación
Categoría % del total de unidades de la muestra 19% 8% 32% 41% Subcategoría % del total de unidades de la muestra 3% 16% 3% 5% 8% 24% 36% 5% 0% 100%

Agropecuarias Semiproletarias Proletarias Subsidiadas

No subsidiadas subsidiadas semiproletarias subsidiadas proletarias subsidiadas agropecuarias semiproletarias proletarias

Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

100%

Como se puede ver, claramente priman las unidades con un aporte mayoritario de subsidios estatales, principalmente entre éstas, las que además incorporan sólo la producción doméstica en su ingreso. De las unidades de los tres tipos restantes, predominan dentro de cada categoría las unidades que incorporan algún tipo de subsidio estatal en su ingreso total anual.

299

Cuadro 80
Aportes promedio de las distintas fuentes de ingreso en la unidades según tipo
Categoría % promedio del ingreso total anual de las unidades de cada tipo Aporte producción Aporte venta de trabajo Aporte subsidios doméstica estatales 65% Agropecuarias 53% Semiproletarias 20% Proletarias 28% Subsidiadas Fuente: Encuesta Huelón 2007 2% 70% 67% 13% 32% 15% 0% 35%

Si bien la proporción de cada tipo de fuente de ingresos en el ingreso total es muy variable, puede destacarse que en las unidades domésticas agropecuarias la proporción promedio que tienen los subsidios estatales es elevada frente al resto de las unidades que no han sido definidas por la existencia de dicho ingreso. Si junto a esto se considera que de las unidades subsidiadas la mayor parte incorpora sólo la producción doméstica como fuente de importancia secundaria, puede notarse que la mayor parte de las unidades que reciben subsidios, los combinan sólo con producción doméstica, única o mayoritariamente, y esto se debe a un fenómeno que hemos resaltado ya varias páginas atrás: los mayores son quienes se concentran en la agricultura y ganadería (actividades que más aportan a la producción doméstica), y a las vez son éstos quienes obtienen pensiones de vejez, seguros de viudez o jubilaciones; por lo general, los subsidios de mayor cuantía. Sin embargo, la existencia de otros tipos de subsidios familiares hace que en las unidades en las que predominan las distintas combinaciones entre producción doméstica y venta de trabajo exista un aporte en dinero extra proveniente de subsidios, que en muchos casos no es menor. Más adelante, cuando se comparen los tipos de unidades, analizaremos el efecto que podría tener esta situación. Ahora pasemos a revisar a cada tipo por separado.

300

II.6.2.1. - Unidades domésticas agropecuarias.

Las unidades agrupadas en esta categoría corresponden a cerca de la quinta parte de las unidades de la muestra. El promedio de habitantes por hogar en este grupo es muy cercano al del total de la muestra, así como la cantidad de niños por familia levemente más baja. Sin embargo, en este grupo se concentran muchos de los jefes de hogar mayores de la muestra, puesto que la edad promedio de ellos sobrepasa en 8 años la del promedio de los jefes de hogar de la muestra. En el 43% de las unidades del grupo la edad del jefe de hogar está por debajo de los 65 años, mientras que en 57% restante los jefes de hogar sobrepasan dicha edad. No es este el caso de los cónyuges o conviviente, cuya edad promedio se encuentra muy cerca de los 50 años de edad de dicho grupo en la muestra, por lo que la diferencia de edad entre el jefe de hogar y su cónyuge es más alta en este tipo de unidades que en el resto. De la misma forma, la edad promedio de las unidades es también 7 años mayor que en contexto de la muestra, por lo que puede afirmarse que estas unidades están compuestas preponderantemente por población vieja.

Cuadro 81
Habitantes de las unidades agropecuarias
Cantidad promedio de habitantes Cantidad promedio de parientes o allegados Cantidad promedio de hombres Cantidad promedio de mujeres Cantidad promedio de niños menores de 15 años Edad promedio de las unidades Edad promedio del jefe de hogar Edad promedio del cónyuge o conviviente Fuente: Encuesta Huelón 2007 3,43 personas 1,57 personas 2 personas 1,43 personas 0,43 personas 50 años 65 años 49 años

Las actividades desempeñadas por mayor proporción de jefes de hogar son la agricultura y la ganadería, mientras que las labores domésticas priman entre los cónyuges y convivientes.

301

Cuadro 82
Actividades al interior del hogar, jefes de hogar unidades agropecuarias
Agricultura propia o en medias Agricultura y ganadería Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 43 14 14 29 100

Cuadro 83
Actividades al interior del hogar, cónyuges o convivientes unidades agropecuarias
% del total de unidades del tipo 14% 71% 14% 100%

Agricultura propia o en medias Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007

Por otro lado, la contratación de mano de obra para ayudar en los periodos de mayor necesidad de trabajo en los cultivos anuales es baja. En el 29% de las unidades de este grupo se contrata a un trabajador por periodos que no superan los 3 días, fundamentalmente para las cosechas. Sin embargo en el 57% se hace uso de la ayuda de los vecinos para dichos periodos de mayor intensificación de las labores agrícolas, mediante una relación de reciprocidad, fundamentalmente en trillas, por lo que podemos suponer que la cantidad de brazos trabajadores por hogar no es suficiente para la unidad. De esta forma, en el 71% de las unidades de este grupo (lo que equivale al 14% de la muestra) se produce mediante relaciones productivas de tipo no capitalistas (domésticas) y en el 29% restante, mediante una combinación de relaciones productivas capitalistas y no capitalistas. Por lo tanto, la mayor parte del ingreso de las unidades de este grupo se genera con relaciones de producción domésticas o no capitalistas.

Si se considera que en promedio las unidades de este grupo venden un 40% de la producción doméstica total, podría sostenerse que una parte importante de éstas son fundamentalmente campesinas, aunque con aportes en subsidios estatales. Al considerar

302

elementos como la comercialización de la producción doméstica y la importancia de los subsidios en el ingreso total anual, podremos subdividir a este grupo en las siguientes subcategorías.

Cuadro 84
Subcategorías dentro del tipo unidades domésticas agropecuarias
Categoría Subcategoría primer orden Subcategoría segundo orden % en relación al ingreso total de la unidad doméstica. Aporte Aporte Aporte producción venta subsidios doméstica de trabajo estatales 100% 0% 0% % del total de la producción doméstica producción doméstica Venta autoconsumo

Unidades domésticas Agropecuarias

no subsidiadas

subsidiadas

Productoras de mercancías Agricultura de subsistencia Productoras de mercancías Agricultura de subsistencia

Más del 50%

Menos del 50% Más del 50%

100%

0%

0%

Menos del 50% Más del 50%

Mayor que subsidios Mayor que subsidios

0%

0%

Menor que producción doméstica Menor que producción doméstica

Menos del 50% Más del 50%

Menos del 50%

De esta forma, en la localidad tenemos lo siguiente:

Cuadro 85
Proporción subcategorías dentro del tipo unidades domésticas agropecuarias de la localidad
Categoría Subcategorías Primer orden no subsidiadas Unidades domésticas Agropecuarias % de las unidades del grupo* % de las unidades de la muestra Subcategorías Segundo orden Productoras de mercancías Agricultura de subsistencia Productoras de mercancías Agricultura de subsistencia % de las unidades del grupo* % de las unidades de la muestra

14%

3%

14% 0% 14% 71% 100%

3% 0% 3% 14% 19%

subsidiadas

86%

16%

Total

100%

19%

* Grupo unidades domésticas agropecuarias Fuente: Encuesta Huelón 2007

La mayor parte de las unidades del grupo son unidades que componen su ingreso fundamentalmente con producción doméstica autoconsumida, es decir, comercializan menos de

303

la mitad de la misma. El resto de las subcategorías tienen porcentajes bajos, y son de muy poca importancia considerando el tamaño reducido de la muestra. Pero podemos destacar que, en las unidades que viven principalmente de su producción doméstica, la importancia del mercado es baja en la mayoría de ellas, lo que no significa que éstas no cuenten con aportes en dinero, pues, como vimos más arriba, los subsidios representan en promedio el 35% del ingreso de estas unidades.

Por su parte, las unidades que fueron clasificadas en la subcategoría de segundo orden de productoras de mercancías son las únicas que contratan mano de obra para los periodos de cosechas, por lo que claramente existe una relación entre comercialización y los tipos de relaciones productivas que se incorporan en la producción. Las unidades que venden sólo pequeñas partes de su producción doméstica la generan sólo con la mano de obra familiar, y en su mayoría recurren a la ayuda de vecinos para las trillas.

Cuadro 86
Comercialización de la producción doméstica unidades agropecuarias
% de la producción doméstica comercializada 0% Hasta 10% Más de 10% hasta 20% Más de 20% hasta 30% Más de 30% hasta 40% Más de 40% hasta 50% Más de 50% hasta 60% Más de 60% hasta 70% Más de 70% hasta 80% Más de 80% hasta 90% Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades de cada tipo 0% 14% 0% 14% 14% 29% 14% 14% 0% 0%

Sin embargo, debe realizarse una observación, que pese a lo reducido del tamaño de la muestra, no deja de ser válida; las unidades pertenecientes a la subcategoría de productoras de mercancías, son las únicas dentro del grupo que no cuentan con ningún tipo de subsidio, comercializan una mayor parte de su producción doméstica, y se concentran en la producción de mercancías. De la misma forma, en las unidades donde los subsidios son menores, se tiende a

304

comercializar una mayor parte de la producción respecto de las que tienen subsidios menores. Esta observación conduce a una conclusión parcial, esta es, que las unidades de este grupo al recibir subsidios dejan de producir para el mercado y se concentran en la producción para el autoconsumo. Podría sostenerse que en este principio está operando la regla de Chayanov, pero no se concuerda aquí con esa afirmación por la sencilla razón de que en este caso priman factores externos a las unidades y cálculos permitidos por la existencia de dinero, y por lo tanto, de una previa ―monetarización‖ de la economía de las unidades. Expliquemos: a medida que los jefes de hogar comienzan a recibir sus pensiones de vejez -quienes son los encargados en la mayoría de los casos de producir la parte de la producción doméstica que es más comercializable: agricultura y ganadería- deja de ser necesaria la producción de un mismo volumen de mercancías que permitan la consecución de dinero para acceder a bienes que las unidades domésticas no puedan elaborar442, pero esto sucede porque las condiciones de competencia del mercado de los productos comercializados son sumamente desfavorables para los agricultores de la zona, y el esfuerzo en trabajo implicado en la producción de las mercancías, se ve cada vez menos justificado ante las escasas cantidades de dinero recibido por los productos y al esfuerzo necesario para producirlos por personas que sobrepasan los 65 años de edad, es decir, la participación de elementos externos en este fenómeno es determinante, y no puede explicarse sólo por una lógica económica interna en las unidades. Y esto es así dejando al margen el hecho no menor de que para que esto suceda, muchas de las unidades tienen que haber sido productoras de mercancías y las relaciones productivas al interior de las mismas ya habrían comenzado a cambiar previo a la entrega de subsidios, junto a los fenómenos demográficos como la reducción del tamaño de las familias, hecho que en este caso se constata. Las unidades que pertenecen a la subcategoría de segundo orden de productoras de mercancías son precisamente aquellas en las que el jefe de hogar aún no alcanza los 65 años, y las que contratan, aunque por muy cortos periodos, mano de obra, así mismo son aquellas las que tienen superficies mayores de cultivos anuales y existen cultivos destinados al mercado. Por lo tanto, nos encontramos ante un fenómeno que podría resultar opuesto a lo que se podría suponer: Con todas las aprensiones que se podría tener con la palabra, las pensiones de vejez, en cierto sentido ―recampesinizan‖ a las
442

El autor de la presente tesis observó este fenómeno en concreto en su estadía en un hogar de la localidad en abril de 2007. La familia que alojó al tesista se encontraba en el minuto preciso en el que el jefe de hogar cumpliría los 65 años de edad. Al preguntárseles en una conversación informal por el impacto de la nueva fuente de ingresos en la economía de la familia la respuesta fue en la misma dirección de lo explicado arriba: el nuevo ingreso en dinero permitiría al jefe de hogar dejar de sembrar porotos en medias, actividad que implica una alta inversión de trabajo, y mantener sólo los cultivos destinados al autoconsumo como la papa y el maíz.

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unidades domésticas que no venden trabajo, pero sólo a aquellas que se encuentran en las etapas finales de su ciclo vital. Esto en el sentido de que, en muchos casos, se trata de unidades que en el pasado si vendieron una mayor parte de su producción doméstica y si contrataban mano de obra aunque sea por breves periodos- pero lo que sucedió es que el nuevo ingreso en dinero permitió ―volver‖ a producir sólo para el autoconsumo y sólo con relaciones de producción domésticas, y en el caso de los cultivos anuales; principalmente con el trabajo del jefe de hogar y la circunstancial ayuda recíproca de vecinos. Sin embargo, existen unidades que igualmente venden partes -aunque sean mínimas- de su producción doméstica, pues no existen en este grupo unidades que no vendan parte alguna de la misma producción. Más adelante regresaremos sobre esto al comparar estas unidades con las subsidiadas agropecuarias, y considerar elementos como el tamaño de las familias y la cuantía de los subsidios, pues ante lo aquí expuesto cabe preguntarse porqué estas unidades al recibir subsidios se ―recampesinizan‖ y no se trasforman directamente en unidades subsidiadas.

Entonces nos encontramos ante una situación en la que muchas unidades que ya habían comenzado un proceso de trasformación terminan por volver a tener características de unidades domésticas campesinas. Si bien no contamos con un registro, más allá del testimonio oral de algunos habitantes, mediante el cual se pueda asegurar cuales eran las características de estas unidades antes de la existencia de subsidios, para así poder demostrar esta afirmación, contamos con ciertas huellas de un pasado en el que las unidades de este grupo se sometieron a cambios, como lo son las diferencias en el ingreso anual per cápita de las familias.

Cuadro 87
Ingresos per cápita de las unidades agropecuarias
Rangos de ingreso per cápita mensual en pesos Hasta 9.999 pesos Desde 10.000 a 29.999 pesos Desde 30.000 a 49.999 pesos Desde 50.000 a 69.999 pesos Desde 70.000 a 89.999 pesos Desde 90.000 a 109.999 pesos Desde 110.000a 129.999 pesos Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 14% 43% 0% 0% 14% 0% 29%

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De tratarse de unidades que nunca sufrieron un proceso de transformación debiéramos esperar ver una homogeneidad mayor en los ingresos de las unidades, sin embargo vemos que existen diferencias notables entre los ingresos de las unidades, diferencias que no pueden ser explicadas de no haber existido un proceso de acumulación a pequeña escala en algunas unidades, el cual podría haber sido permitido sólo por la mercantilización de la producción doméstica y la extracción de plusvalía mediante la compra de trabajo. Recordemos que las edades de muchos de los jefes de hogar del grupo se encuentran cerca de los 70 años, y por lo tanto, varios de ellos fueron actores económicos en el periodo en el que la producción agrícola reportaba ganancias a los productores al mercantilizarse; estas familias eran los núcleos jóvenes en el periodo previo a la Reforma Agraria. Tenemos registros de que algunas de las familias de este grupo (las que tienen mayor superficie e ingresos) compraron tierras en el pasado y de que algunas se trasladaron desde los suelos pobres de los cerros a los bajos con regadío dentro de la misma localidad443.

II.6.2.2. - Unidades domésticas semiproletarias.

Las unidades agrupadas en esta categoría corresponden a poco menos de la décima parte de la muestra, es decir, representan un grupo muy pequeño al interior de la misma. El promedio de habitantes por hogar en este grupo es idéntico al del total de la muestra. La cantidad de niños menores de 15 años por familia es superior al promedio de la muestra, pero continúa siendo baja. Sin embargo, en este grupo la edad promedio de los jefes de hogar, si bien es menor que en las unidades agropecuarias, es 3 años superior al promedio de la muestra. Una tercera parte de los jefes de hogar del grupo tiene edades sobre los 65 años. La edad de los cónyuges es superior en 5 años al promedio de la muestra. De la misma forma, la edad promedio de las unidades es la misma que para la muestra completa. Se trata de un grupo compuesto por familias que en su mayor parte ya no se encuentran en edades reproductivas444.

443

También existe un caso en el que un antiguo terrateniente donó superficie a uno de los jefes de hogar de este grupo, por gratitud ante el hecho de haber defendido los intereses de su patrón en un intento de expropiación en las últimas fases de la Reforma Agraria. 444 Una de las unidades de este grupo se compone de un matrimonio en el que el jefe de hogar (de sexo masculino) tiene 70 años, y su cónyuge 43. Ellos tienen 3 hijos menores de 15 años. Dado que la edad de la mujer aún continúa siendo reproductiva, esta unidad podría ser una excepción a lo dicho anteriormente.

307

Cuadro 88

Habitantes de las unidades semiproletarias
Cantidad promedio de habitantes Cantidad promedio de parientes o allegados Cantidad promedio de hombres Cantidad promedio de mujeres Cantidad promedio de niños Menores de 15 años Edad promedio de las unidades Edad promedio del jefe de hogar Edad promedio del cónyuge o conviviente Fuente: Encuesta Huelón 2007 3,6 personas 1,6 personas 2 personas 1,6 personas 1 personas 43 años 60 años 55 años

Dentro de este grupo -al interior del hogar- todos los jefes de hogar desempeñan actividades, principalmente la agricultura y la ganadería.

Cuadro 89

Actividades al interior del hogar, jefes de hogar unidades semiproletarias
% del total de unidades del tipo Agricultura propia o en medias Agricultura y ganadería Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 33% 66% 0% 0% 100%

Fuera del mismo, dos tercios de los jefes de hogar del grupo desempeñan actividades asalariadas.

308

Cuadro 90
Actividades fuera del hogar, jefes de hogar unidades semiproletarias
Asalariado de contratista de CELCO Asalariado contratado por CELCO Asalariado jornalero agrícola Asalariado jornalero no agrícola Prestación de servicios por cuenta propia Empleado Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 0% 0% 0% 33% 0% 33% 33% 100%

Y dos terceras partes de los jefes de hogar de este grupo, combinan actividades al interior del hogar con actividades al exterior del hogar.

Cuadro 91
Jefes de hogar que combinan actividades, unidades semiproletarias
% del total de unidades del tipo Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan la agricultura propia o en medias y ganadería con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada Fuente: Encuesta Huelón 2007 66% 66% 66% 0%

Por su parte, los cónyuges o convivientes de este grupo, en su totalidad, se dedican a las labores domésticas, y una tercera parte del grupo combina estas con la actividad de asalariado jornalero agrícola, que se trata de trabajos de temporada en la agroindustria de la fruta en los valles interiores de la región.

309

Cuadro 92
Actividades al interior del hogar, cónyuges o convivientes unidades semiproletarias
% del total de unidades del tipo Agricultura propia o en medias Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 0% 100% 0% 100%

Cuadro 93
Actividades fuera del hogar, cónyuges o convivientes unidades semiproletarias
Asalariado jornalero agrícola Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 33% 66% 100%

Cuadro 94
Cónyuges o convivientes que combinan actividades, unidades semiproletarias
% del total de unidades del tipo 33% 0% 33%

Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada Fuente: Encuesta Huelón 2007

Considerando que en este grupo la fuente de ingresos más importante continúa siendo la producción doméstica, debemos centrarnos en dicha actividad, que en promedio reporta el 53% del ingreso total, frente al 32% y 15% de la venta de trabajo y de los subsidios respectivamente. La compra de trabajo ocurre en una tercera parte de las unidades del grupo, mientras que todas las unidades cuentan con la ayuda de vecinos para labores agrícolas de mayor demanda de brazos como las trillas. Por lo tanto, al igual que en las unidades domésticas agropecuarias, la mayor parte de la producción en estas unidades se genera mediante relaciones productivas domésticas.

310

En promedio, el 43% de la producción doméstica de estas unidades es comercializado, por lo que se trata, fundamentalmente, de producciones domésticas de subsistencia. En un tercio de las unidades del grupo la proporción comercializada de producción doméstica es superior al 50%, mientras que en los dos tercios restantes la proporción autoconsumida es mayor.

Ahora bien, a partir de la existencia o no existencia de subsidios, podemos subdividir al grupo en dos subcategorías, estas son; unidades domésticas semiproletarias semiproletarias y unidades domésticas semiproletarias subsidiadas. El 33% del grupo corresponde a la primera categoría, es decir, no tiene aporte alguno de de subsidios estatales, mientras que el 66% restante pertenece a la segunda subcategoría, incorporando entre un 20% y un 28% de su ingreso total anual por concepto de subsidios. Lo que resulta destacable es que las unidades en las que no existen los subsidios, son las mismas que venden más de un 50% de su producción doméstica y que además contratan mano de obra, por lo que se corrobora el mismo hecho destacado para el caso de las unidades agropecuarias, esto es, que la existencia del subsidio (ingreso en dinero) permite a las unidades dejar de esforzarse por producir para el mercado para la consecución de dinero en efectivo. Sin embargo, estas unidades, a diferencia de las agropecuarias, cuentan con otro aporte en dinero, este es, la venta de trabajo, que si bien genera una parte menor del ingreso que la producción doméstica, constituye un aporte de mayor importancia que los subsidios. Estas unidades suplen la dificultad de generar ingreso en efectivo con la producción doméstica mediante la venta de trabajo, pues, si bien se trata de unidades mayores, sus miembros son igualmente más jóvenes que los de las unidades agropecuarias, por lo que la posibilidad de emplearse en tareas asalariadas aumenta para este grupo. Sin embargo, como lo destacamos al principio de la Segunda Parte de esta tesis, al encontrarse las personas que venden mano de obra en los rangos de edad más altos entre quienes la venden, se concentran en tareas no forestales, pues en estas últimas trabajan segmentos de edad más jóvenes.

Por otra parte, si bien en este grupo existe una diferencia en los ingresos per cápita entre las unidades, esta se explica por el hecho de que la unidad más pobre no cuenta con superficie propia, por lo que cultiva en medias, y la mitad de su producción agrícola es apropiada por el dueño de la tierra, a esto se suma el hecho de que la venta de trabajo es realizada sólo en algunos periodos del año, en trabajos temporales. En los otros casos las diferencias pasan por la forma en

311

que los integrantes de la familia combinan las actividades asalariadas con las de producción doméstica, pues, la unidad que cuenta más recursos es la única que cuenta con su jefe de hogar empleado (con sueldo permanente con un sueldo fijo). Cuadro 95
Ingresos per cápita de las unidades semiproletarias
Rangos en pesos Hasta 9.999 pesos Desde 10.000 a 29.999 pesos Desde 30.000 a 49.999 pesos Desde 50.000 a 69.999 pesos Desde 70.000 a 89.999 pesos Desde 90.000 a 109.999 pesos Desde 110.000a 129.999 pesos Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 0% 33% 0% 33% 0% 33% 0%

II.6.2.3 - Unidades domésticas proletarias.

Las unidades agrupadas en esta categoría corresponden a cerca de la tercera parte de las unidades de la muestra y se trata del segundo grupo que reúne mayor cantidad de hogares después del de las unidades doméstica subsidiadas. El promedio de habitantes por hogar en este grupo es mayor al promedio de la muestra, así como también la cantidad de niños por familia supera en casi el doble la de la muestra. La edad promedio del jefe de hogar es la menor de los cuatro grupos, siendo 11 años menor al promedio de la muestra. Solo en el 17% de los hogares de este grupo el jefe de hogar sobrepasa los 65, por lo que el 83% restante es menor de dicha edad. Más aún, podemos destacar que todas las familias de la muestra en las que el jefe de hogar tiene menos de 30 años se hayan en este grupo, así como también la mayor parte de las que la edad del mismo es inferior a 50 años. De la misma forma, la edad promedio de los cónyuges y convivientes es 6 años inferior a la de la muestra, mientras que la edad promedio de las unidades es 13 años inferior al mismo promedio en la muestra. Por lo tanto, se trata del grupo más joven dentro de la muestra, y con mayor cantidad de niños; las familias se encuentran en su mayoría en edades reproductivas. También podemos hacer la siguiente observación, en estas unidades la

312

diferencia entre las edades promedio entre jefes de hogar y cónyuges es mucho menor que para el resto de los grupos.

Cuadro 96
Habitantes de las unidades proletarias
Cantidad promedio de habitantes Cantidad promedio de parientes o allegados Cantidad promedio de hombres Cantidad promedio de mujeres Cantidad promedio de niños menores de 15 años Edad promedio de las unidades Edad promedio del jefe de hogar Edad promedio del cónyuge o conviviente Fuente: Encuesta Huelón 2007 4,6 personas 2,6 personas 2,5 personas 2,1 personas 1,1 personas 30 años 46 años 44 años

Respecto a las actividades laborales desempeñadas por los jefes de hogar al interior del mismo, podemos destacar que en más de la mitad de las unidades éstos practican la agricultura propia o en medias, en combinación o no con la ganadería. Y los hogares en que el jefe de hogar no desempeña actividad alguna al interior del hogar son aproximadamente la tercera parte del grupo.

Cuadro 97
Actividades al interior del hogar, jefes de hogar unidades proletarias
Agricultura propia o en medias Agricultura y ganadería Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 41% 17% 8% 33% 100%

Respecto a las actividades desempeñadas por los jefes de hogar fuera de éste, cabe destacar que la cuarta parte del grupo trabaja como asalariado de un contratista de CELCO, y que la cantidad de jefes de hogar sin empleo asalariado es muy baja. En estos últimos casos, son otros

313

miembros de la familia quienes aportan la mayor cantidad del ingreso mediante la venta de trabajo. El 17% representado por dicho grupo es el mismo en el que los jefes de hogar sobrepasan los 65 años, es decir, son exactamente las mismas unidades y son hijos jóvenes de entre 26 y 31 años quienes trabajan asalariados, en todos los casos, como asalariados jornaleros no agrícolas.

Cuadro 98
Actividades fuera del hogar, jefes de hogar unidades proletarias
Asalariado de contratista de CELCO Asalariado contratado por CELCO Asalariado jornalero agrícola Asalariado jornalero no agrícola Prestación de servicios por cuenta propia Empleado Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 25% 8% 17% 17% 8% 8% 17% 100%

Por lo tanto, la combinación de actividades al interior del hogar con actividades asalariadas fuera del hogar, es una característica que prima en las unidades de este grupo. Esta característica distingue a las unidades proletarias de zonas como la en que se encuentra Huelón, de las unidades domésticas proletarias de sectores urbanos, y esto es así por una sencilla razón. Como destaca Wallerstein, la estructura de unidades domésticas en las que el aporte del trabajo ―no productivo‖ -como el desarrollado general e históricamente por las mujeres en labores reproductivas, en determinadas etapas y zonas del sistema mundial capitalista- esconde tras de sí el hecho de que las unidades proletarias igualmente realizan para su reproducción un trabajo que el capital no paga y del cual se sirve dado que reduce los umbrales salariales mínimos de los trabajadores, es la razón por la cual el autor insiste en que la proletarización debe ser analizada considerando las unidades domésticas y no sólo los individuos asalariados. En el caso de Huelón, la existencia del recurso tierra permite que ese aporte en subsistencia aumente y que incluso quienes venden mano de obra dentro de la unidad trabajen en labores de producción de alimentos para el autoconsumo, situación que no podría darse en un entorno urbano en el que el trabajo ―no productivo‖ tiene menos posibilidades de significar un aporte mayor a la reproducción del grupo familiar. Es decir, en zonas como ésta, incluso las unidades que componen más de la mitad de su

314

ingreso mediante la venta de trabajo combinan en su mayoría actividades de producción doméstica con actividades asalariadas, lo que permite que los trabajadores puedan recibir menos dinero por su trabajo que los pertenecientes a unidades domésticas de zonas en las que las familias no cuentan con el recurso tierra. Es decir, la existencia del recurso tierra baja los umbrales salariales mínimos de unidades que igualmente componen la mayor parte de su ingreso con la venta de trabajo. Regresaremos luego sobre esto.

Cuadro 99
Jefes de hogar que combinan actividades, unidades proletarias
% del total de unidades del tipo
Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan la agricultura propia o en medias y ganadería con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada

50% 42% 8% 8%

Fuente: Encuesta Huelón 2007

Por su parte, los cónyuges o convivientes de este grupo se concentran principalmente en las labores domésticas y los casos en que existe venta de trabaja son escasos. Cuadro 100
Actividades al interior del hogar, cónyuges o convivientes unidades proletarias
Agricultura propia o en medias Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 8% 92% 0% 100%

Cuadro 101
Actividades fuera del hogar, cónyuges o convivientes unidades proletarias
Asalariado de contratista de CELCO Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 8% 92% 100%

315

Cuadro 102
Cónyuges o convivientes que combinan actividades
% del total de unidades del tipo Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada Fuente: Encuesta Huelón 2007 8% 8% 0%

Ahora, también debemos considerar que la mayor parte de estas unidades recibe igualmente aportes en subsidios estatales. Recordemos que en promedio, el aporte de los subsidios en este grupo es un 13% del ingreso. El 25% de las unidades del grupo no recibe ningún aporte en subsidios, es decir, son unidades domésticas proletarias proletarias, mientras el 75% restante corresponde a unidades domésticas proletarias subsidiadas.

En general, dentro de este grupo la venta de producción doméstica es escasa, lo que no es de extrañar al considerar que se cuenta con la mayor parte del ingreso en efectivo. En promedio, el 36% de la producción doméstica se comercializa, el 33% de las unidades comercializa más del 50% de la producción, mientras que el 67% destina la mayor parte de dicha producción al autoconsumo.

La ayuda de vecinos en periodos de mayor demanda de trabajo agrícola se presenta en el 67% de las unidades, mientras que la contratación de trabajadores para dichos periodos se presenta en el 17% de las unidades, de las cuales, todas son productoras de mercancías (venden más del 50% de su producción agrícola) y la mitad no recibe subsidios. A diferencia de los dos grupos de categorías anteriores, en este no se presenta una relación tan clara entre la ausencia de subsidios y la venta de una mayor parte de la producción agrícola, esto sucede por una razón; en este grupo la mayor parte del ingreso de las unidades es en dinero, por lo que la producción doméstica tiene carácter de complemento, pues en todas constituye menos de la mitad del ingreso total.

316

Pese a ser este grupo más grande que los anteriores, vemos que las diferencias en los ingresos per cápita son menos agudas.

Cuadro 103
Ingresos per cápita de las unidades proletarias
Rangos en pesos % del total de unidades del tipo 0% 33% 17% 17% 25% 8% 0%

Hasta 9.999 pesos Desde 10.000 a 29.999 pesos Desde 30.000 a 49.999 pesos Desde 50.000 a 69.999 pesos Desde 70.000 a 89.999 pesos Desde 90.000 a 109.999 pesos Desde 110.000a 129.999 pesos Fuente: Encuesta Huelón 2007

II.6.2.4 - Unidades domésticas subsidiadas.

Con dos quintas partes de los hogares de la muestra, este es el grupo mayoritario entre los tipos definidos. El promedio de habitantes por hogar en este grupo es más bajo que el total de la muestra, así como la cantidad de niños menores de 15 años por familia, también es más baja. La edad promedio de los jefes de hogar del grupo es 4 años más baja que la del total de la muestra. En el 40% de las unidades del grupo la edad del jefe de hogar está por debajo de los 65 años, mientras que en 60% restante los jefes de hogar sobrepasan dicha edad. No es este el caso de los cónyuges o conviviente, cuya edad promedio es 8 años más baja que en el total de la muestra, por lo que la diferencia entre el jefe de hogar y su cónyuge es más alta en este tipo de unidades que en el resto, incluso mayor a la de las unidades domésticas agropecuarias. De la misma forma, la edad promedio de las unidades es 10 años mayor que en el total de la muestra, por lo que puede afirmarse que estas unidades están compuestas preponderantemente por población vieja. Si bien los jefes de hogar son levemente más jóvenes que en las unidades agropecuarias, la existencia de menor cantidad de niños eleva la edad de las unidades.

317

Cuadro 104
Habitantes de las unidades subsidiadas
Cantidad promedio de habitantes Cantidad promedio de parientes o allegados Cantidad promedio de hombres Cantidad promedio de mujeres Cantidad promedio de niños menores de 15 años Edad promedio de las unidades Edad promedio del jefe de hogar Edad promedio del cónyuge o conviviente Fuente: Encuesta Huelón 2007 2,87 personas 1,07 personas 1,33 personas 1,47 personas 0,33 personas 53 años 63 años 42 años

Al interior del hogar la agricultura propia en medias es desarrollada por más de la mitad de los jefes de hogar. La ganadería es desempeñada por la quinta parte de los jefes de hogar. En menos de un décimo de los hogares de este grupo el jefe de hogar no desempeña actividad alguna al interior del hogar.

Cuadro 105
Actividades al interior del hogar, jefes de hogar unidades subsidiadas
% del total de unidades del tipo Agricultura propia o en medias Ganadería Agricultura y ganadería Labores domésticas Carbonería Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 47% 7% 13% 20% 7% 7% 100%

La cantidad de jefes de hogar que vende trabajo en este grupo es aproximadamente una cuarta parte del total. La mayoría de los jefes de hogar de este grupo no desempeña actividades fuera del mismo, y todos los que lo hacen las combinan con actividades al interior del hogar.

318

Cuadro 106
Actividades fuera del hogar, jefes de hogar unidades subsidiadas
Asalariado de contratista de CELCO Asalariado contratado por CELCO Asalariado jornalero agrícola Asalariado jornalero no agrícola Prestación de servicios por cuenta propia Empleado Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 0% 0% 20% 7% 0% 0% 73% 100%

Cuadro 107
Jefes de hogar que combinan actividades, unidades subsidiadas
Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan la agricultura propia o en medias y ganadería con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 27% 20% 7% 0%

Los cónyuges o convivientes de este grupo, por su parte, mayoritariamente realizan las labores domésticas al interior del hogar, y en sólo un caso existe la venta de trabajo, la cual se combina con las labores domésticas. Cuadro 108
Actividades al interior del hogar, cónyuges o convivientes unidades subsidiadas
% del total de unidades del tipo Agricultura propia o en medias Agricultura propia o en medias y labores domésticas Labores domésticas Sin actividad al interior del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 0% 7% 72% 26% 100%

319

Cuadro 109
Actividades fuera del hogar, cónyuges o convivientes unidades subsidiadas
% del total de unidades del tipo Asalariado jornalero agrícola Sin actividad fuera del hogar Total Fuente: Encuesta Huelón 2007 7% 93% 100%

Cuadro 110
Cónyuges o convivientes que combinan actividades, unidades subsidiadas
% del total de unidades del tipo Combinan una actividad dentro del hogar con una fuera del hogar Combinan la agricultura propia o en medias con una actividad asalariada Combinan labores domésticas con una actividad asalariada Fuente: Encuesta Huelón 2007 7% 0% 7%

Por otra parte, sólo en el 13% de las unidades de este grupo se vende más de la mitad de la producción doméstica, por lo que podríamos destacar que en el grupo predomina la agricultura de autoconsumo. Además, en el 60% de las unidades del grupo se utiliza la ayuda de vecinos para los periodos de mayor demanda de trabajo en los cultivos anuales, mientras que en el 27% de los hogares del grupo se contrata a una persona -auque sea por pocos días- para dichos periodos. Si bien algunas de las que contratan trabajadores son las que venden mayor parte de su producción doméstica, aquí resalta el hecho de que existen unidades que no venden parte alguna de su producción doméstica y que igualmente contratan mano de obra. Este es el único grupo en el que se presenta este fenómeno, que como hemos visto, contradice la relación frecuente en los otros grupos (principalmente los dos primeros: unidades agropecuarias y semiproletarias) entre subsidios, compra de mano de obra y venta de la producción doméstica. Si bien aquí los subsidios en ningún caso incrementan la proporción de producción doméstica comercializada, si aparecen casos en los que la contratación de mano de obra se da sin que exista una transformación de la producción doméstica en dinero. Aparentemente nos encontramos ante una pequeña paradoja, sin embargo, esto puede ser explicado de la siguiente forma, sin contradecir la explicación dada para esta relación en los grupos anteriores. Estas unidades, al igual que algunas de las proletarias,

320

perciben la mayor parte de sus ingresos en dinero, por esta razón no necesitan vender producción doméstica para conseguir dinero. Sin embargo, pueden complementar estos ingresos con producción doméstica autoconsumida, para así aprovechar el recurso tierra con el que en su mayoría cuentan. En algunos casos, al contar con un ingreso mensual en dinero, para algunas familias puede resultar económicamente lógico gastar una parte pequeña del dinero en mano de obra para ayudar a generar una cantidad de alimentos que es mucho más significativa en el hogar que el gasto en dinero. En otras palabras, si cuando lo que se tiene mayoritariamente es alimentos, resulta lógico transformar una parte de éstos en dinero, pero cuando lo que se tiene fundamentalmente es dinero entregado por el Estado, también puede resultar lógico transformar una pequeña parte de este en alimentos, utilizando un mecanismo por medio del cual se consiguen alimentos utilizando menos dinero y mediante una actividad conocida pasa los sujetos. Pero es una mínima parte del dinero la que se gasta en los trabajadores y sumado al trabajo familiar y a la existencia del recurso tierra, puede entenderse la lógica tras el fenómeno. Ahora bien, podríamos preguntar por que en el caso de las unidades proletarias, en las cuales también se cuenta principalmente con dinero más que con productos, no se da esta situación, y la respuesta puede ir por dos lados, primero que nada, cuando el dinero proviene de subsidios el agricultor puede continuar destinando la misma cantidad de tiempo a su producción, tal como lo hacía antes de tener estos subsidios, mientras si se vende trabajo el tiempo y energía disponibles para producción doméstica disminuye. Por otro lado, la edad de los productores de las unidades subsidiadas es mucho mayor a la de los productores de las unidades proletarias, por lo que también debieran ponderarse elementos culturales generacionales, como preferencias por productos del hogar, o simplemente hacer lo que siempre se ha hecho, como se verá más adelante.

Por otro lado, la heterogeneidad en los ingresos per cápita de las familias de este grupo es mucho menor que en otros grupos, esto es porque los subsidios, que representan la mayor parte del ingreso familiar, son -salvo pocas excepciones en las que existen seguros o jubilacionesiguales para cada hogar, pues, la mayor parte de éstos son pensiones de vejez, las cuales no tienen variaciones entre beneficiarios.

321

Cuadro 111
Ingresos per cápita de las unidades subsidiadas
Rangos en pesos Hasta 9.999 pesos Desde 10.000 a 29.999 pesos Desde 30.000 a 49.999 pesos Desde 50.000 a 69.999 pesos Desde 70.000 a 89.999 pesos Desde 90.000 a 109.999 pesos Desde 110.000a 129.999 pesos Fuente: Encuesta Huelón 2007 % del total de unidades del tipo 0% 27% 13% 40% 13% 7% 0%

II.6.3 - Generalidades sobre los tipos de unidades domésticas. En términos generales, podría sostenerse que en la localidad no existen unidades que no muestren, de una u otra forma, rasgos distintivos de un proceso de ―modernización del agro‖, tanto en aspectos demográficos como económicos. La reducción del tamaño de las familias es patente en los cuatro grupos definidos, al igual que la poca presencia de niños y la escasez de núcleos jóvenes. Las unidades agropecuarias, de entre las cuales existe una mayor parte que genera su ingreso exclusivamente a partir de relaciones productivas domésticas, no son una excepción, pues, como hemos visto, tenemos buenas razones para sostener que se trata de unidades que ya han sufrido cambios significativos al ser o haber sido fundamentalmente productoras de mercancías, auque algunas de ellas en la actualidad adoptan características de unidades campesinas en las fases finales de su ciclo vital. Por lo tanto, se dificulta nuestra tarea, pues, no contamos con uno de los extremos del continuo campesino- proletario, al menos en su forma ―pura‖ por lo que analizar una eventual resistencia al proceso de transformación se vuelve más complejo. Sin embargo, el proceso de transformación en las unidades de la localidad continúa y toma formas distintas, donde -como se verá más adelante- tienen ingerencia factores económicos e ideológicos.

La importancia de los subsidios en las familias de la localidad es notoria. En los distintos tipos de unidades, de acuerdo a sus características, la incorporación de este ingreso en dinero produce cambios significativos. En las unidades agropecuarias, para las cuales el aporte de los subsidios es menos importante que la producción doméstica, la incorporación del subsidio genera

322

una disminución de la proporción comercializada de dicho tipo de producción, de la misma forma ocurre con las unidades semiproletarias, para las cuales el aporte en dinero proveniente de subsidios y venta de trabajo también disminuye la producción doméstica vendida. En las unidades proletarias, de las cuales algunas también cuentan con algún porcentaje de aporte en dinero estatal, la venta de producción doméstica no es tan necesaria dado el principal aporte en dinero. Y en las unidades subsidiadas la venta de producción doméstica no es importante dado el mayor aporte en dinero representado por los subsidios. En los dos primeros tipos de unidades la relación entre subsidios, venta de producción doméstica y presencia o no de contratación de mano de obra es directa, es decir, a mayor aporte en dinero proveniente de otras fuentes de ingreso, menor es el porcentaje de la producción doméstica comercializada, y sólo cuando éste sobrepasa la mitad existe compra de mano de obra. En las unidades subsidiadas, sin embargo, la situación es distinta, pues existen unidades que no venden parte alguna de la producción doméstica, no obstante, igualmente contratan mano de obra. Como explicamos más arriba, podemos interpretar esto teniendo en consideración que en dichas unidades se cuenta con mayor proporción del ingreso en dinero, por lo que puede invertirse en la generación de productos para el autoconsumo, mientras en las unidades agropecuarias, lo que se necesitan es conseguir ingreso en dinero, por lo que sólo si la producción doméstica genera un determinado aporte en dinero, puede destinarse una parte de éste a alivianar el trabajo de los agricultores de la familia. La descripción de esta situación da cuenta de que la necesidad de dinero en todas las familias de la localidad es patente, pues, todas las familias de la muestra, de todos los tipos de unidades, intentan conseguir una parte de su ingreso en dinero y la forma en que se organizan sus economías parece estar relacionada directamente con dicha necesidad, al acomodar las distintas fuentes de ingreso a las condiciones particulares de cada unidad. Por lo tanto, podemos notar que la creación de la necesidad de ingresos en dinero, se encuentra profundamente instalada en la localidad, lo que a su vez da cuanta de que el proceso de transformación desde unidades campesinas no es reciente. De la misma forma, los cambios demográficos, como la reducción del tamaño de las familias y la disminución de los niños por unidad, dan cuenta de esto, ya que como hemos visto, dicha reducción es un efecto de la penetración de relaciones comerciales en la zona.

Ahora bien, continuando con el efecto de los subsidios, al existir en todos los tipos de unidades personas con pensiones de vejez, podríamos preguntar sobre la razón de que estos

323

subsidios no homogenicen a las unidades en una sola de nuestras categorías definidas, al menos todas aquellas que cuentan con dicho tipo de subsidio, de iguales cuantías. La respuesta pasa por las características de las unidades que reciben el subsidio, pues, la pensión de vejez del jefe de hogar mayor de 65 años de una unidad agropecuaria es la misma que para el jefe de hogar del mismo rango etareo de una unidad subsidiada. La diferencia pasa por dos tipos de variables, por un lado, la cantidad de habitantes de las unidades, y por otro, la dotación de recursos productivos de las mismas. Si se mira el siguiente cuadro, puede notarse que la cantidad de habitantes de las unidades agropecuarias es mayor que la de las unidades subsidiadas, en el caso de las primeras, el subsidio representa una menor parte del ingreso de la unidad. De la misma forma, si no se cuenta con una superficie adecuada para producir un volumen significativo de producción doméstica, el subsidio transformará a la unidad de pocos miembros en subsidiada, pues, alternativas como la toma de tierras en medias ya no son necesarias o se ven poco justificadas ante el esfuerzo que implican y la proporción del ingreso por concepto de producción doméstica disminuye. De la misma forma, al tratarse de unidades en las que el jefe de hogar es mayor de 65 años, la venta de trabajo tampoco es una alternativa, y en los casos en que es un hijo quien lo hace, las unidades pueden transformarse en semiproletarias o proletarias, según el volumen de ese ingreso en dinero.

Cuadro 112
Habitantes de las unidades según categoría
Unidades domésticas Agropecuarias Semiproletarias 3,43 Hab. 3,6 Hab. 1,57 Hab. 2 Hab. 1,43 Hab. 0,43 Hab. 50 años 65 años 49 años 1,6 Hab. 2 Hab. 1,6 Hab. 1 Hab. 43 años 60 años 55 años Proletarias 4,6 Hab. 2,6 Hab. 2,5 Hab. 2,1 Hab. 1,1 Hab. 30 años 46 años 44 años Subsidiadas 2,87 Hab. 1,07 Hab. 1,33 Hab. 1,47 Hab. 0,33 Hab. 53 años 63 años 42 años Muestra 3,6 Hab. 1,7 Hab. 1,9 Hab. 1,7 Hab. 0,6 Hab. 43 años 57 años 50 años

Cantidad promedio de habitantes Cantidad promedio de parientes o allegados Cantidad promedio de hombres Cantidad promedio de mujeres Cantidad promedio de niños menores de 15 años Edad promedio de las unidades Edad promedio del jefe de hogar Edad promedio del cónyuge o conviviente

Fuente: Encuesta Huelón 2007

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De esta forma, debe considerarse el hecho de que en muchas unidades otros miembros de la familia pueden vender trabajo, y de esta forma aumentar la cantidad de recursos en dinero de la unidad, este es el caso de algunas de las unidades proletarias y subsidiadas, cuyas diferencias pasan por el tipo de ocupación del integrante proletario, ya que es distinta la cantidad de recursos proveniente de sueldos fijos y permanentes que de trabajos por jornada o temporales con ingresos muchas veces inciertos y esporádicos.

En varias de las unidades proletarias también existen aportes en subsidios. Estos pueden estar asignados a una persona mayor de 65 años perteneciente al hogar con pensión de vejez, pero en la mayor parte de los casos se trata de subsidios familiares de menor cuantía y frecuentemente por periodos de tiempo limitados, como lo son los entregados por el Programa Puente del FOSIS. Luego volveremos sobre esto.

II.6.4 -Umbrales salariales mínimos en los tipos de unidades de la localidad y la extracción de plusvalía.

Como se vio en la Primera parte de esta tesis, la estructura de unidades domésticas de una zona geográfica determina en buena forma la relación que éstas pueden tener con el capital. El precio de la mano de obra -ante nuestro punto de vista teórico- no depende necesariamente de la ―ley de oferta y demanda‖, pues, si nos refiriéramos a esto en términos teóricos similares éstos, debiéramos llamar la atención respecto a que el recurso productivo trabajo puede tener ―costos de producción distintos‖ o, en otras palabras, dichos costos pueden ser pagados o no, completa o parcialmente, por quienes compran trabajo, incluyéndose en el precio del mismo. Esto sucede porque para que exista la venta de trabajo, debe contarse con trabajadores vivos, es decir, alimentados, eso tiene un costo que va a ser financiado, o por el trabajo independiente de la familia, o por el capital, dependiendo de la estructura de unidades domésticas en las que se reproducen los trabajadores. Pero al considerar que los trabajadores son individuos que viven y subsisten en el contexto de una unidad doméstica, deben tomarse en cuenta todas las fuentes de recursos que permiten mantener al trabajador vivo. Por lo tanto, es lógico sostener que el precio de la mano de obra dependerá del mínimo bajo el cual los trabajadores estén dispuestos a trabajar, y dicho mínimo -umbral salarial mínimo según Wallerstein- se encuentra determinado por la

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parte de la subsistencia del trabajador y su familia que dependa del precio -o más precisamente del pago- de ese trabajo. En localidades como Huelón, como se ha visto, buena parte de la subsistencia se encuentra cubierta por las posibilidades de las unidades domésticas de generar una producción para la autosubsistencia, y en efecto, la cantidad de familias que no dependen directamente de la venta de trabajo para su reproducción es importante. Exceptuando las unidades tipificadas como agropecuarias, en todos los otros grupos existen unidades que venden mano de obra, pero sólo en las unidades proletarias ésta es la principal fuente de ingreso. Sin embargo, lo interesante es que en las unidades en las que el salario es la principal fuente de ingreso, no deja de ser importante la producción doméstica, y en muchos casos también hay aporte en subsidios. Esta situación plantea un tema que es muy interesante de analizar en el contexto de esta tesis, y es que en todos los tipos de unidades de la localidad se reúnen las condiciones para que los umbrales salariales mínimos sea más bajos que los de zonas en las que no existe la posibilidad de que las unidades domésticas auto-generen una parte significativa (aunque ésta no alcance a la mitad del ingreso total anual) de su subsistencia. Por lo tanto, y como hemos venido destacando desde el principio de esta tesis, nos encontramos ante un grupo de población con una estructura de economías familiares que resulta sumamente conveniente al capital al comprar trabajo ―barato‖, mucho más que la de unidades que no han creado una mayor necesidad de dinero -unidades campesinas teóricamente ―puras‖- y que por lo tanto no requieren asalariarse (esto entendiendo que pueden conseguir una parte vía mercadeo de producción doméstica) y mucho más que unidades que no cuentan con una base de subsistencia, que deben reproducirse a partir de los salarios.

Para las personas que viven en la localidad de Huelón, las diferencias ante la proletarización pasan principalmente por el hecho de si la venta de trabajo se hará por periodos estacionales, jornadas diarias, o con contratos definidos, pero como hemos advertido anteriormente, si bien la educación no es un factor relevante, igualmente no todos los grupos de edad pueden optar al mismo tipo de empleo asalariado, dado que las opciones no son muy amplias y se privilegia a personas jóvenes para trabajos que generalmente implican fuerza, por lo que la edad del jefe de hogar y la cantidad y edades del resto de los miembros de grupo familiar junto a las dotaciones de factores productivos como la tierra- determinará en buena parte la manera en que la unidad puede relacionarse con el capital. Por lo tanto, si un individuo se da

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cuenta de que una mayor proletarización es más conveniente que una venta esporádica de trabajo -esto es considerando que la agricultura no es una actividad que aporte sumas equivalentes de ingresos en dinero para cubrir la creciente necesidad de productos que no pueden ser autoconfeccionados- la opción en muchos casos es salir de la localidad en busca de un lugar que sí ofrezca la posibilidad de una mayor proletarización y sobre todo un estándar más alto en los salarios. Esto es lo que genera la emigración de aquellos grupos que están comenzando a entrar en el mercado de trabajo. Por lo tanto, estamos no sólo frente a una descampesinización de las unidades de la localidad, sino también ante una pérdida de población, que en este caso se trata de una desruralización, es decir, un traspaso de población rural con umbrales salariales mínimos bajos en la localidad, a población que forma nuevas unidades domésticas proletarias en las ciudades, con umbrales salariales mínimos más altos, de acuerdo a la estructura de unidades domésticas presente en las ciudades y a sus menores posibilidades de auto-generar una proporción mayor de su subsistencia y reproducción. Por lo tanto, la emigración, si es

considerada a nivel de toda la zona forestal de la región, es una situación que eventualmente podría tener consecuencias desventajosas para las empresas que hacen uso de la mano de obra ―barata‖ de zonas como Huelón, pues, la misma situación que crea un contexto beneficioso para una mayor extracción de plusvalía, presiona a los grupos más adecuados para el trabajo a retirarse definitivamente de la localidad. En síntesis, la penetración de una economía de mercancías en la zona crea la necesidad de dinero, lo que transforma a buena parte de las unidades en productoras de mercancías y genera cambios demográficos reduciendo el tamaño de las familias; luego las condiciones de competencia de los productos generados por las unidades doméstica empeoran debido a la tecnificación de la producción en otras zonas que entran al mercado, lo que induce a las unidades a conseguir el aporte en dinero mediante la venta de trabajo, lo que coincide con el ingreso de empresas que mediante la subcontratación ofrecen empleos, los cuales aportan cantidades de dinero superiores a las de las posibilidades de la comercialización de la producción doméstica de acuerdo a las dotaciones de recursos productivos de la mayor parte de las unidades, pero salarios muy inferiores a los recibidos por la misma cantidad de trabajo en zonas con estructuras de unidades domésticas distintas, razón por la cual las unidades deben continuar produciendo para la subsistencia, lo que genera un círculo en el que los trabajadores continúan aceptado trabajar por las mismas sumas de dinero, y esta situación ventajosa para las empresas que hacen uso del trabajo, induce a los jóvenes a migrar a las ciudades -quienes son la principal

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fuente de mano de obra- donde sin necesidad de complementar un esfuerzo en producción doméstica con venta de trabajo (esto aún cuando en algunos casos la unidad familiar en la ciudad no sea completamente proletaria a servirse del trabajo ―no productivo‖ –no pagado- de la mujer que permanece en labores domésticas) viven con mayor cantidad de recursos. Entonces, el mismo fenómeno que crea las condiciones ideales para que empresas como CELCO tengan mano de obra con umbrales salariales mínimos bajos, va desintegrando la estructura y reproducción de las unidades domésticas al generarse una mayor presión hacia la emigración de los grupos de edad que son precisamente aquellos que pueden ser contratados. Finalmente, lo que se produce y puede ser observado en la localidad, es que una parte importante de las unidades están estructuradas en torno a una pareja en edad no reproductiva, y la cantidad de núcleos jóvenes es reducida. La pregunta que aquí nos hacemos -y que responderemos en capítulos posteriores- es si existe algún esfuerzo conciente para evitar esta migración de parte de quienes se favorecen de este trabajo ―barato‖, ya que los beneficios que se pueden extraer de la población podrían ser sólo temporales, pues, al desintegrarse la estructura de unidades domésticas que los favorece; al retirarse la población joven y cesar la creación de nuevos núcleos familiares, se reducirá la oferta de mano de obra e incrementarán los salarios.

En este contexto debemos referirnos al impacto que pueden producir los subsidios en las unidades proletarias definidas de la localidad, puesto que en muchos casos éstos son un aporte en dinero que se suma a las otras fuentes de ingreso. Como hemos visto, muchas de las unidades proletarias de la localidad, aún cuando no tengan ningún miembro con más de 65 años, reciben algunos tipos de subsidios y pensiones, tanto permanentes como temporales, los cuales ciertamente contribuyen a aumentar el ingreso en dinero de la familia, por lo que podríamos pensar que el efecto de esto es una mejora en las condiciones en la localidad, que induce a algunos grupos a no migrar a las ciudades. Ciertamente, no podemos conocer si el objetivo de estos subsidios a familias jóvenes es detener la migración de los grupos a los cuales se les puede extraer más plusvalía, sin embargo, no podemos pasar por alto el hecho de que dineros estatales pueden servir de atenuadores de las presiones hacia la emigración, y éstos son entregados por el Estado, por lo que si efectivamente cumplen este rol, estarían siendo más bien una subvención a las empresas que hacen uso de la mano de obra del sector. Además, al considerar que en muchos

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de los hogares en que viven personas mayores de 65 años, existen jóvenes que venden trabajo, el efecto de esta situación se extiende incluso a las pensiones de vejez.

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II.7. - La ambigüedad en las normas de intercambio entre las unidades; la reciprocidad, el mercado y la producción doméstica.
En la localidad llama la atención el hecho de que existan esferas en las que las relaciones sociales parecieran no corresponderse al tipo de economías que se pueden observar. Ciertamente, intentaremos demostrar que esto no es así, pero la existencia de normas sociales que impiden la acumulación en algunas esferas delimitadas de la producción doméstica parecen plantear una ambivalencia en torno al conjunto de normas que regulan las relaciones entre las unidades de la localidad, lo que a nuestro parecer se explica por la coexistencia entre tipos de relaciones productivas y la combinación entre producción para el mercado y producción para el autoconsumo. En la localidad coexisten entre las unidades domésticas relaciones netamente comerciales con relaciones de reciprocidad simétrica -en el contexto de la cuales se sanciona el lucro- en esferas distintas de la producción doméstica. Es decir, como diría Durkhein, parece existir una combinación entre elementos de sistemas normativos que corresponden a sociedades con ―solidaridad orgánica‖ y ―mecánica‖. Sin embargo, las fronteras entre ambos tipos de normas se encuentran muy bien definidas. Un ejemplo de esto es la existencia de la compra y venta de productos derivados de los cultivos anuales, junto a una sanción asociada al hecho de que se venda algún producto que provenga del huerto. Otro ejemplo es la existencia muy difundida de la cooperación reciproca entre vecinos en ciertos tipos definidos de labores agrícolas, junto a la existencia de compra y venta de trabajo en otras labores agrícolas, pues todas las unidades que compran mano de obra cuentan, además, con la ayuda de vecinos. Por lo tanto, puede resultar adecuado analizar en esta parte de la investigación esta situación, dado que presenta múltiples conexiones con varios elementos que han salido a la luz a lo largo de las últimas páginas.

Los productos de distintas actividades de la producción doméstica en la localidad tienen diferentes posibilidades de generar ingresos en dinero. Algunos productos de la ganadería y los cultivos anuales son claramente los que tienen mayores posibilidades de ser comercializados y de transformarse en un aporte en dinero para la unidad, y son los que en efecto componen mayoritariamente la producción doméstica, pues, en promedio, ambas actividades generan el 50% de la producción doméstica de las unidades -21% agricultura 29% ganadería- con lo que -a excepción de la categoría de otras producciones con un 19% (donde se encuentran la producción

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avícola y la recolección)- doblan e incluso triplican el aporte de otras actividades como la hortícola o frutícola. Estas actividades son aquellas que -dentro de la producción domésticapueden generar dinero, y son precisamente en las que las relaciones de tipo comercial y lucrativo son permitidas al no tener sanción asociada, pues, nadie va a cuestionar a un agricultor por vender parte de su cosecha a otro vecino ni por vender un bovino. Como se dijo en páginas anteriores, no ocurre lo mismo en el caso de los productos derivados de la producción hortícola, pues, si una persona los vende a un vecino, será fuertemente cuestionada, principalmente por las mujeres de la localidad. Y aquí aparece un elemento interesante, al parecer existe una correlación entre división sexual del trabajo, actividades con productos comercializables y normas de conducta que acepten o dificulten transacciones con lucro. Salvo excepciones que luego señalaremos, los hombres realizan actividades que generan o pueden generar dinero y las mujeres actividades cuya producción se destina en forma exclusiva a la subsistencia, y en las segundas existen normas que tienden a evitar la acumulación.

Podemos explicar estas observaciones de la siguiente manera, tomando algunos supuestos teóricos: en el pasado, antes de que penetrara en la zona una economía de mercancías que creara la necesidad de dinero en las unidades y las transformara en productoras de mercancías, las relaciones entre los vecinos de la localidad debieron asemejarse a la ―comuna rural‖, es decir, debieron tener un carácter comunitario, con todo lo que ello implica; relaciones de reciprocidad y cooperación entre las unidades, transacciones en especies sin que una de las partes intentara beneficiarse por sobre la otra, mecanismos de distribución como lo son las fiestas, y en general, mecanismos sociales enfocados a impedir la acumulación. Todo esto junto al hecho de encontrarse dentro de un Estado. Y es que como destacaron los autores pertenecientes a la tradición culturalista, los campesinos conservan elementos de sociedades pre-estatales, sólo que como agrega Wolf445- en el marco de una relación de poder con un Estado. Entonces, suponemos que, si bien la localidad se encontraba dentro de un Estado donde primaba el intercambio de mercado, en su interior funcionaban mecanismos propios de un sistema basado en la reciprocidad. Recordemos que Karl Polanyi446 identifica a la reciprocidad como una de las formas de integración de la sociedad, éstas son: reciprocidad, redistribución e intercambio de mercado y de acuerdo al autor estos tres mecanismos pueden operar de forma simultánea en una
445
446

Wolf, Eric Los Campesinos. Op. Cit. Polanyi, Karl. El sustento del hombre. Op. Cit.

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sociedad, pero siempre es uno el principal y que define a la sociedad. En síntesis, tenemos una localidad que en el pasado habría tenido las características que hemos señalado, esto junto a relaciones productivas domésticas.

Pero ¿Qué sucedió con todos estos mecanismos al comenzar un proceso de trasformación al convertirse las unidades campesinas en productoras de mercancías y en vendedoras de mano de obra? Una respuesta es la siguiente: así como el proceso de transformación no es un cambio de un extremo a otro en el continuo campesino-proletario, sino más bien un cambio parcial en el que se combinan características de ambos extremos, las repercusiones de los dichos cambios en la infraestructura, principalmente en las relaciones de producción, también serán parciales en los aspectos de la estructura y superestructura, como lo son las normas sociales que regulan las transacciones. A simple vista puede resultar una explicación un tanto mecánica, pero en efecto, lo que tenemos es una localidad en la que las unidades generan su ingreso total a partir de una combinación de relaciones de producción capitalistas y domésticas, junto a una combinación de normas asociadas a las formas de integración que se dan entre las unidades y con la sociedad en su conjunto, de las cuales unas corresponden a la reciprocidad y otras al intercambio de mercado. En otras palabras, así como las relaciones de producción capitalistas no han reemplazado completamente las relaciones de producción domésticas, las normas asociadas al intercambio de mercado no han reemplazado completamente a las normas asociadas a la reciprocidad. Lo interesante de esta situación radica en que, en aquellos espacios de la producción doméstica en los que no han penetrado las relaciones productivas capitalistas es que se mantienen normas destinadas a reforzar las reciprocidad, lo que se traduce en que en la localidad existen productos que -a nivel de comunidad, de los vecinos con quienes los lazos sociales son más cercanos- son comercializables y productos que no es aceptado comercializar dentro de ese círculo. Además, en el caso de los últimos, se trata de productos que si bien se conoce su valor de mercado, no tienen ninguna posibilidad de competir en el mercado fuera de la localidad, dada la pequeña escala de la producción.

Por lo tanto (dejando al margen por el momento a las trillas) si consideramos que, cómo se ha visto, en la localidad si existe una división sexual del trabajo, en la que los hombres se dedican preferentemente a los cultivos anuales, a la ganadería (animales grandes) y a la venta de

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trabajo, y las mujeres se dedican fundamentalmente a las labores domésticas, entre las cuales se encuentran la producción hortícola, frutícola, avícola, y varias de las pertenecientes a nuestra categoría de ―otras producciones‖ (salvo escasas excepciones en las que existe la venta de trabajo temporal), nos encontramos que las normas y sanciones sociales asociadas a relaciones productivas domésticas pertenecen principalmente al ámbito de lo femenino, lo que concuerda con nuestras observaciones, pues, son las mujeres principalmente quienes sancionan en forma negativa los comportamientos que evitan que se conserve una reciprocidad simétrica entre ellas, y son también quienes producen y elaboran para el consumo los productos sujetos a esta forma intercambio.

El lector podría preguntase en este minuto sobre el motivo de detenerse en esta observación que podría ser considerada menor, pero dicho motivo existe, y es que este punto se encuentra sumamente relacionado con lo que se ha destacado desde el comienzo de esta investigación respecto a la funcionalidad de la estructura de unidades domésticas presentes en la localidad, a los intereses de las empresas que compran mano de obra en estos sectores. Para explicar esto, volveremos brevemente sobre algunos postulados de C. Meillassoux. Para Meillassoux447, tal como se vio con mayor profundidad en la Primera Parte, las relaciones domésticas, surgidas en lo que él define como la ―comunidad doméstica‖, se constituyen como el cimiento sobre el cual se edifican todos los modos de producción históricos, ya que sobre ella descansa un elemento central en la reproducción de éstos: la reproducción de la fuerza de trabajo. De esta forma, la familia –en el capitalismo- encarnaría a la comunidad doméstica desposeída de sus funciones productivas, pero conservando siempre sus funciones reproductivas. Para el autor, el capitalismo explota las relaciones doméstica en dos sentidos: por un lado, se aprovisiona de mano de obra ―abaratada‖ –en el mismo sentido que lo señala Wallerstein, no paga completamente la reproducción de las familias cuando la proletarización en las unidades no es total y existe trabajo ―no productivo‖- y por otro, se procura del ―trabajador libre‖, es decir, no produce sus productores. En el primer sentido, el desarrollo del capitalismo se ha hecho, hasta el presente, mediante la absorción continua y sostenida de poblaciones provenientes del sector doméstico de producción e incorporando la producción doméstica a la
447

Meillassoux, Claude. Op. Cit.

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esfera de la circulación del capitalismo, dos fenómenos sobre los cuales Huelón es un ejemplo. En el segundo sentido, ha utilizado a la familia, incluso en las sociedades ―más avanzadas‖, como lugar de reproducción del ―trabajador libre‖. La familia -parafraseando a Meillassoux- ―produce productores‖ fuera de las normas de la producción de mercancías, la fuerza de trabajo, que asume en el mercado de trabajo el carácter de mercancía, no puede ser comercializada por sus ―productores‖. En la localidad esta situación es tan evidente como en cualquier unidad doméstica de cualquier tipo presente en los horizontes históricos del capitalismo. Ahora bien, debemos profundizar en el hecho de que buena parte del trabajo ―no productivo‖ de las mujeres dedicado a la reproducción de los trabajadores en los dos sentidos que señala Meillassoux, se encuentra reforzado por normas sociales asociadas a la reciprocidad. Es decir, tras la observación de que en la localidad se sanciona la comercialización de los productos generados en el marco de las labores domésticas femeninas, se encuentra una de las claves acerca de cómo el capitalismo explota a las unidades que conservan mayor cantidad de elementos de lo que el autor denomina ―comunidad doméstica‖, pues, la porción de la reproducción de la familia que no debe pagar el capital es mayor cuando existe la venta de trabajo en las unidades y cuando existan mecanismos sociales que, a simple vista podrían ser interpretados como fuera del capitalismo, pero sin embargo promueven una homogeneidad entre quienes venden trabajo, por lo que tienden a mantener lo que genera una mayor explotación del trabajo. Pero las normas sociales a las que nos referimos no sólo impiden la comercialización de algunos géneros de productos entre las unidades, sino también sancionan abiertamente el hecho de no producir dichos productos. Dentro de la localidad una mujer que no tiene huerto (sólo existe un caso en la muestra) o lo tiene descuidado, es criticada por el resto de las mujeres puesto que ello significa ―flojera‖, y a fin de cuentas, no cumplir adecuadamente con las labores propias de una mujer.

Lo que sucede en la agricultura con la coexistencia entre la compra de trabajo y la asistencia a trillas es muy distinto a lo que ocurre con en el caso de las mujeres. Los agricultores hombres, en la mayor parte de los casos utilizan la ayuda de vecinos en las trillas, a las cuales asisten agricultores de otras unidades, pero también hombres que no poseen cultivos anuales. Esto ocurre independientemente de si se contrata o no mano de obra para las cosechas, lo que como vimos, ocurre fundamentalmente cuando la superficie en cultivos anuales es mayor y se comercializa más de la mitad de la cosecha. La trilla tiene, sin embargo, una connotación festiva,

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en la que la familia anfitriona brinda a los asistentes abundante comida junto a vino y chicha. Lo que resulta interesante es que, a diferencia de lo que ocurre con la producción hortícola, no existe ningún rechazo al hecho de que un agricultor venda parte de su cosecha a otra persona de la localidad, aún cuando la misma persona haya cooperado en la trilla. Y en realidad es lógico que así sea, pues, en las trillas lo que se intercambia recíprocamente es el trabajo, lo que se mantiene al margen de los productos del mismo, por lo que quien es asistido en su trilla devuelve el favor asistiendo a la trilla de quienes le ayudaron o cooperando en cualquier otro tipo de labor, en los casos en los que uno de los asistentes no tenga cultivos anuales, y no mediante productos. Entonces, al ser el intercambio de trabajo y no el de productos, como lo es en el caso de la producción hortícola entre las mujeres, no existe veto a la comercialización de la producción entre las unidades. Sin embargo, esto si podría resultar contradictorio con el hecho de comprar mano de obra, incluso a quienes cooperan en las trillas de una misma unidad. Pero en realidad la contradicción no es tal, pues, la cooperación de los vecinos en la trilla se encuentra completamente institucionalizada y el favor se devuelve de una forma establecida, razón por la cual lo que se encuentra fuera de la institución de la trilla puede contar con reglas distintas. Por lo tanto, se trata de una reciprocidad que, dentro de las condiciones dadas, es bastante equilibrada. Ahora bien, sin duda la disminución de las superficies de cultivos anuales en la localidad afectan esta institución, haciendo de estos eventos más pequeños y menos frecuentes, al ser menor la cantidad de personas que asisten a la trilla, y menor la cantidad de trillas que el grupo debe realizar. Dentro de la trilla también participan personas que obtienen un lucro. A diferencia de lo que ocurría antes, hoy es una máquina la que hace buena parte del trabajo por lo que, efectivamente, se necesitan menos personas que cooperen. El dueño de la máquina, que no pertenece a la localidad y con quien no existe una relación de reciprocidad, cobra un porcentaje de la cosecha acordado previamente. En este sentido en la trilla se mezclan tipos de transacción distintos, algunos basados en una reciprocidad equilibrada y otros basados en el lucro de una de las partes.

Lo que vemos en este último caso es un resabio de formas sociales correspondientes a una sociabilidad campesina que subsisten en un contexto en el que las unidades han incorporado la venta de trabajo a grandes empresas. En este sentido, al igual que en el caso anterior, formas que contribuyen a generar autosubsistencia que se combinan con la proletarización ayudan a

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mantener los umbrales salariales mínimos de los trabajadores de las zonas más bajos. En general, y como hemos visto en estas últimas paginas, podemos observar una situación que, como vimos en la Primera Parte, la han advertido gran cantidad de autores como Stavenhagen 448, Warman449, y en general -ocupando la nomenclatura utilizada cuando revisamos las contribuciones de los mismos- autores con perspectivas teóricas materialistas, y líneas campesinistas (al margen de Wallerstein), ésta es, que en zonas periféricas, la existencia de estas formas y estructuras campesinas no totalmente destruidas son funcionales y complementarias al desarrollo del capitalismo, en este caso, un capitalismo basado en las grandes empresas. Pero también hemos podido dar cuenta de una situación que advirtieron autores descampesinistas, esta es, que la relación entre estas grandes empresas y las unidades domésticas que hemos analizado, conlleva a la desintegración y futura proletarización de las segundas.

448 449

Stavenhagen, R. Citado en: Heynig, Klaus Op. Cit. Warman, A. Citado en: CEPAL. Op. Cit.

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II.8. –Los cambios en Huelón, perspectivas, valoraciones y discursos de los habitantes de la localidad.
En el presente capitulo incorporamos a lo que ya hemos visto, las perspectivas, valoraciones y discursos de una muestra de individuos habitantes de la localidad, registrados mediante entrevistas en octubre de 2007450. De esta forma, pasamos a describir y analizar las elaboraciones discursivas que emanan de sujetos pertenecientes a los distintos tipos de unidades (categorizadas y caracterizadas en capítulos anteriores) en relación a los cambios y a su situación concreta en la localidad, a fin de identificar la relación existente entre los elementos ideales, culturales e ideológicos en el proceso de transformación y los elementos concretos que hemos descrito en capítulos anteriores.

II.8.1. - Percepción de los habitantes acerca de localidad.

principales cambios ocurridos en la

II.8.1.1 - Percepción de los cambios en la producción y en las fuentes de trabajo.

Si analizamos el discurso de los entrevistados en lo que respecta a las transformaciones que han ocurrido en las últimas décadas, claramente el elemento que los cruza en forma transversal es el cambio en la que antaño fuera reconocida por los habitantes como la principal actividad de la zona; la agricultura. Estos cambios son percibidos como dramáticos y sumamente agudos.
―Los cambios han sido terribles de grandes, porque la agricultura antes, en los tiempos de nosotros -bueno mi marido todavía siembra un poquitito por ahí pero para el gasto- en los años en que nosotros criamos nuestros hijos, la agricultura era muy buena. Uno sembraba y se cosechaban 60 o 70 sacos, ahora se siembra lo mismo y no se cosecha nada, la agricultura como que tuvo un bajo, como que se terminó, ahora sembramos un poquitito como para tener para el gasto, ¡y algunas personas! porque otros no siembran nada. Se decayó mucho la agricultura, yo no se debido a qué, parece que fueron los pinos, porque llegó este trabajo de la forestal, que ahora ninguna persona

450

En el apartado titulado ―Aspectos metodológicos‖, en la introducción de la presente tesis, puede encontrarse mayores pormenores acerca de la realización de las entrevistas y de los criterios utilizados para escoger a los entrevistados.

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quiere trabajar en la agricultura, todos quieren trabajar en la forestal, en los pinos, se van en la mañana, los andan trayendo en vehículo y toda la cosa. Entonces la agricultura como que murió, es muy poca la gente que siembra‖451

La decadencia de la agricultura junto a la aparición de los bosques de pino, representan para los pobladores de la localidad el eje central de un cambio en la forma de vida y determinan en buena parte la imagen que se tiene acerca del futuro de la zona. Así, la totalidad de los entrevistados destacan como mayor cambio en la localidad la pérdida de importancia de la actividad. Para esto se acuñan razones que tienen que ver tanto con el rendimiento de los cultivos ante el deterioro de los suelos y las plagas, como las condiciones deficientes de comercialización, precios y salida de los productos al mercado, así como también las nuevas fuentes laborales y la emigración de los jóvenes. Por esta razón todos los entrevistados tienen una visión pesimista acerca del futuro de la actividad en la localidad, puesto que para todos es un hecho que en el futuro la actividad desaparecerá completamente o se reducirá hasta ser casi inexistente. Esta percepción se ve reforzada ante dos hechos, primero, los entrevistados ven un abandono casi total de la actividad por los jóvenes que viven en la localidad, y segundo, la emigración de éstos a las ciudades es cada vez más patente. ―Dan muy poco los suelos, están muy malos, además el grano vale muy poco, la cosecha está muy mala. (...) No se,
yo creo que la agricultura va a quedar por ahí no más, porque resulta que la juventud no quiere nada, somos los viejitos los que estamos luchando por ahí no más, por eso yo creo que va a quedar así no más.‖
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―En la agricultura se han dejado de sembrar muchos cultivos porque ya no es rentable, la gente ya no siembra el
chícharo que se sembraba acá, garbanzos siembra muy poco, la lenteja prácticamente ya no la siembran, porque ya no da para eso. La mayoría de las personas trabajan fuera, en la parte forestal, los pocos agricultores que van quedando tienen sus animalitos y ya los están vendiendo porque tampoco les está siendo rentable. Claro aquí es solamente la gente antigua la que está trabajando la agricultura, de la gente joven nadie, la gente joven se fue .‖
453

Como bien se puede apreciar en las citas transcritas, la conexión entre la aparición de la actividad forestal asociada a las plantaciones de pino, con la pérdida de importancia de la agricultura, es un hecho para la mayoría de los entrevistados. Los entrevistados destacan dos vías
451 452

Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria. Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria. 453 Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria

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mediante las cuales la actividad forestal determinó la pérdida de importancia de la agricultura, por un lado, la existencia de otras fuentes laborales desvía a los trabajadores de las actividades tradicionales y los inclina hacia el rubro forestal, afectando la continuidad generacional de las primeras, y por otro, las plantaciones de pino ocuparon suelos que en el pasado eran destinados a la producción agrícola y además, por una u otra razón, redujeron la productividad de los suelos aledaños a ellas. ―La agricultura, por la cuestión de la madera, está como eliminada, por ejemplo, nosotros sembrábamos en el cerro
antes, y allá donde vivíamos sembraba lentejas yo y cosechaba unos 80 sacos, 120 de trigo, y de eso vivíamos, y ahora no sembramos nada. Están todos forestados los predios, por eso .‖
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En general, los entrevistados tienden a ser pesimistas respecto al futuro de todas las actividades de producción doméstica, con respecto a la ganadería la situación no es muy distinta a la agricultura, incluso muchos entrevistados ven a ambas actividades como una sola o ambas como muy unidas. Sin embargo, la percepción acerca del futuro de la horticultura no es tan negativa, puesto que se trata de una actividad de dedicación casi exclusiva de las mujeres, y los entrevistados no visualizan un cambio en los roles de las mujeres hacia el futuro, por lo que no creen que la actividad pueda disminuir o desaparecer.

Respecto al rubro forestal, se tiene la apreciación, en la mayor parte de los entrevistados, de que éste continuará aumentando, con la excepción de un entrevistado que piensa que todo lo que podía plantarse de pino ya se plantó y que los bosques se irán renovando dentro de los mismos espacios que ya ocupan. Sin embargo, todos coinciden en que la actividad forestal no decaerá y que su importancia para la zona irá en aumento.

En términos generales, la percepción de los entrevistados respecto a los cambios que han sufrido las actividades económicas y las fuentes de trabajo de las familias de la localidad en las últimas décadas es sumamente coincidente con los resultados del análisis de la encuesta 2007 expuestos en capítulos anteriores, asimismo, las opiniones entre los entrevistados respecto de esto

454

Entrevista a Don Osvaldo G. 74 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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son bastante homogéneas, independientemente del tipo de unidad al que pertenezcan las personas. II.8.1.2 – Percepción de los cambios al interior de las familias, concretos, conductuales y afectivos.

Como hemos visto en páginas precedentes, la localidad de Huelón ha sufrido cambios importantes en lo que respecta al tamaño y relaciones productivas al interior de las familias. Estos cambios determinan una serie de consecuencias en distintas esferas del funcionamiento de las unidades familiares que son proyectadas por los sujetos en sus discursos.

Respecto al tamaño de las familias, efectivamente la totalidad de los entrevistados perciben una disminución muy notoria en la cantidad de hijos que nacen por unidad. Muchos realizan la comparación con generaciones anteriores indicando que el número de hermanos de quienes son actualmente jefes de hogar en raras ocasiones era menor de 7 u 8, mientras que en la actualidad los matrimonios escasamente tienen más de 2 hijos. La mayor parte de los entrevistados se muestra conforme con la disminución del tamaño de las familias, o más claramente, les parece racional que así sea, pues, en palabras de un entrevistado: ―Cada vez las
familias tienen menos hijos (...) como está el costo de la vida, yo creo que es positivo (...) por si misma la familia tiene que disminuir para poder alimentar a los hijos. En una familia larga, como antes, nosotros éramos diez, once, doce, hasta dieciocho en cada familia ¿dígame usted cómo se pueden criar? ‖
455

En la cita anterior llama la atención el hecho de que la disminución de la cantidad de hijos se encuentra conectada, a ojos de los mismos entrevistados, con otro fenómeno sobre el cual ya pusimos acento, este es, que las economía familiares de la localidad hoy necesitan dinero en mayor cantidad que antes, la crianza de los hijos depende en una parte importante de productos que deben ser comprados y que no pueden producirse por la propia familia, pues, cuando se le preguntó a la misma persona citada arriba qué era lo que permitía que antes si se pudieran tener familias más numerosas la respuesta fue la siguiente: ―se cosechaba más, las tierras daban más, más
vitaminas, ahora no pues...‖
455 456

456

Otro entrevistado opinó al respecto lo siguiente:

Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria. Ibidem.

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―Antes los hijos se criaban con otros alimentos, la gente antigua vivía de otra manera, las generaciones anteriores
se alimentaban con las mismas cosechas que cosechaban, ahora los niños se alientan con pura leche, puros yogurt, puras cosas así, claro, ahora comen puro este comprado no más, todo se reduce a plata, entonces antes la gente... era otra vida como vivían los antiguos, tostaban el trigo, lo hacían harina y les daban. Y esa gente antigua es la que más dura, no se si tendrá que ver, esos viejitos que se criaban con ese alimento duraban más que uno mismo ahora, porque eran mucho más fuertes los alimentos, muchas más vitaminas, más natural, y leche materna, no leche de tarro como ahora. Si pues, y un kilo de leche COLUN vale como 5000 pesos, entones cómo la gente va a tener tanto niño, para criarlos, es demasiado cara la alimentación hoy en día. Y la otra es que todo padre hoy en día trata de darle educación a los hijos, y antes no pues ¿Quién estudiaba antes? eso mismo es lo que frena para tener hijos, porque los estudios salen muy caros.‖
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Otro elemento destacado por los entrevistados como elemento central de los cambios en la localidad en las últimas décadas guarda relación con la cantidad de jóvenes que permanecen en la localidad. Si bien se reconoce que siempre ha existido una cantidad de jóvenes que emigraban de la localidad a las ciudades desde que se tiene recuerdos, en las últimas décadas el fenómeno se ha presentado en una escala que no tuvo precedentes en el pasado. La migración de los jóvenes es percibida como muy dramática por la mayoría de los entrevistados. Muchos entrevistados destacan el hecho de que hoy en día prácticamente no quedan jóvenes en la localidad, percepción que, por cierto, es consecuente con lo que pudimos apreciar por medio de la encuesta 2007. Los entrevistados también destacan el hecho que los jóvenes se ven obligados a salir de la localidad, puesto que los trabajos que existen en la zona son esporádicos y mal pagados, por lo que su única alternativa es emigrar a las ciudades.

Refiriéndose a la agricultura un entrevistado dijo lo siguiente: ―Me da la impresión que se va a mantener como está y después va a ir decayendo. Me parece negativo por mi
experiencia, aquí en este sector, hay una gran cantidad de jóvenes, si se hiciera un censo, acá en esta comunidad deben vivir unas 200 personas, pero en este momento deben vivir 50, la juventud está toda trabajando donde puede afuera, o en faenas forestales, o en trabajos temporales, o se han ido o han emigrado a Santiago o Talca, donde puedan ver que el futuro es mejor, porque aquí el futuro es malo, es pésimo .‖
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Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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Además de afectar a las actividades tradicionales, la emigración de los jóvenes es evaluada en forma sumamente ambivalente por la mayoría de los entrevistados, pues, por un lado, todos coinciden en que lo que hacen los jóvenes es lo correcto; buscar mejores oportunidades de vida y retirarse de un lugar donde éstas no existen, pero por otro, el hecho de que se descompongan las familias, de que los hijos se alejen de los padres, y de que poco a poco la localidad comience a despoblarse es percibido por todos los entrevistados en forma negativa. En esta ambivalencia se cruzan elementos sobre los cuales regresaremos al final de este apartado. ―Aquí se han ido varios, se va la mayoría, salen a conseguirse pega, o por los mismos estudios, siempre yo creo que
va a ir pasando eso con la juventud. Cada vez se van más y con los años va aumentando. Lo que pasa es que no hay fuente de trabajo, aquí la fuente que hay es la forestal, y un niño que ya haya hecho cuarto medio ¿irá a meterse a un bosque a trabajar tan brutalmente? nunca pues, irá a querer otra pega, entonces por eso los cabros se van. Pero es bien por ellos, que busquen su futuro. (...) Eso es lo malo, va disminuyendo la gente, o sea bien y mal, por los jóvenes bien, un futuro mejor... por los mismos padres de los que se van, después para vivir tranquilos, mal... uno sabe de tantos casos, que uno no quedaría tan tranquilo si un hijo se fuera lejos. Al mirarlo bien, es bien y mal.‖
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―Aquí la juventud se va toda para afuera, a Santiago, a Curicó, Talca, salen de aquí de la zona. Por una parte, como
la juventud sale a buscar su futuro, para mi es positivo que salgan a buscar su futuro, si qué van a hacer acá, aquí estamos quedando los que estamos.‖
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Respecto a los cambios en aspectos familiares, se destaca entre los entrevistados la percepción de un fuerte cambio en el comportamiento de los jóvenes con sus propias familias. Al preguntárseles si ha habido algún cambio entre las generaciones anteriores y la de quienes son actualmente jóvenes, adolescentes y niños en la localidad, en cuanto a la cooperación al interior del hogar, todos los entrevistados destacaron el hecho de que hoy en día los hijos no cooperan con sus padres en prácticamente ningún tipo de labor, lo que contrasta con generaciones mayores, en las que los hijos tenían como principal labor la de ayudar en todo tipo de actividades de producción doméstica. En palabras de un entrevistado ―Antes, el que no ayudaba, no comía, pero ahora
es otra la cosa‖
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Muchos entrevistados destacaron que ellos comenzaron trabajando en agricultura

con sus padres, así como también las mujeres debían cooperar con las labores de sus madres. ―Hoy existe mucho menos cooperación, casi cero, antes no tenían otra opción, tenían que ayudar para poder... si el
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Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria. 461 Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria.

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padre les exigía trabajar con ellos. Los niños eran más obedientes antes .‖

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Las razones que dan los

entrevistados para este cambio son variadas. Muchos destacan que la noción de ―respeto‖ de los hijos hacia sus padres se ha deteriorado. Pero también destacan elementos como la educación, pues, hoy en día, a diferencia de lo que sucedía en generaciones anteriores, los hijos estudian, lo que impide que los mismos aprendan muchas de las labores del campo, así como limita el tiempo en el que pueden cooperar con sus padres. ―Antiguamente cooperaban mucho más, por el mismo hecho del acceso a la educación, hoy hay más chiquillos que
estudian y al estudiar los chiquillos están menos en sus casas, o están internados, o se van a otra parte a estudiar, entonces no hay tiempo para que los chiquillos colaboren, y si hubiese el tiempo, no lo pueden hacer porque no saben trabajar.‖
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Pero además de la falta de tiempo, los entrevistados destacan en la actitud de los jóvenes algo que puede resultar interesante para nosotros. Se trata de que la noción de ―deber‖ del hijo para con su familia se ha modificado. Hoy en día el hijo no siente que tenga una obligación de trabajar con sus padres, lo que es entendido por muchos entrevistados como una preocupación sólo por el bienestar individual, como dice un entrevistado: ―Ayudan menos, ya se tiran para el lado de
ellos, juntan para formar su hogar algunos. Ahora cada cual tiene que luchar por lo de él.‖
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Pero esta actitud

es percibida por algunos entrevistados de mayor edad como una conducta egoísta o individualista: ―Algunos ya no quieren ayudar. Cosa de ellos, ellos quieren trabajar para ellos no más ‖465 Como veremos, esta percepción de la conducta de los jóvenes está dando cuenta de un cambio en la estructura económica misma de las unidades domésticas, y de la forma en que se organiza el trabajo en su interior.

En general, los entrevistados perciben una serie de alteraciones o cambios en los aspectos sociales, familiares y afectivos. Existe en la localidad una opinión generalizada acerca de que hoy en día hay más conflictos entre las personas que en el pasado, los familiares discuten más entre ellos, las parejas se separan con mucha facilidad y los hijos son más desafiantes con los padres.

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Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada. 464 Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria. 465 Entrevista a Don Juan R. 70 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria.

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Es una opinión que, pese a que no excluye excepciones a la misma regla, se encuentra muy generalizada entre los entrevistados. ―Me parece que hay más conflictos ahora, si, porque antes no había mucho conflicto por el hecho del respeto, ya no
se respeta la gente, no se respeta el compadrazgo, mire, yo tengo 70 años ya, soy bien vieja, para mi mis compadres pasan a ser parte de mi familia y yo los respeto y me gusta que me respeten, tanto compadre y, con la gracia de Dios, nunca me ha faltado el respeto un compadre a mi. Ahora los compadres andan por ahí como cualquier cosa, si les toca pelear pelean, entonces eso digo, el respeto, no se respetan. Las parejas, igual, por eso falta un respeto influyente en eso.‖
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Pasemos ahora a reflexionar sobre estas percepciones y opiniones de los entrevistados y a conectarlas con algunos de los elementos que ya hemos visto en capítulos anteriores.

Las razones entregadas por los entrevistados para explicar la reducción de la natalidad en la localidad son sumamente coincidentes con el proceso de trasformación que hemos descrito -y hasta cierto punto interpretado- en capítulos previos. Las razones económicas de la reducción de la natalidad -de acuerdo a la percepción de los entrevistados- se vinculan con el hecho de que las familias hoy en día dependen en mayor medida de alimentos comprados, lo que es consecuencia de un decrecimiento de la actividad agrícola de las unidades. Pero como vimos, el proceso es más complejo -si hacemos referencia al análisis diacrónico del mismo- a fin de cuentas comienza con el ingreso de una economía de mercancías a la zona, lo que no genera una transformación en forma instantánea ni cambia inmediatamente la condición de economías campesinas de la unidades, pues éstas por definición intercambian una parte de su producción y es en ese intercambio, en las condiciones del mismo, que se genera aquello que las distingue de las economías ―primitivas‖. Pero, dependiendo del nivel de contacto que tengan las economías familiares con el mercado nacional, dicho contacto comienza a cambiar la lógica productiva, y a orientar ésta cada vez más hacia el mercado, al punto de que ya no se trata de productores que venden una parte de su producción, sino de una producción generada para el mercado de la cual se separa una parte para el autoconsumo, todo esto impulsado por la creciente necesidad de ingresos en dinero que genera la creación de necesidades de productos que no son posibles de producir al interior de la unidad. Esta misma dependencia de ingresos en dinero es -en parte466

Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria.

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motor de la reducción de la población, pues, antes de que tal necesidad existiera, el mayor número de hijos al interior de la familia se justificaba ante el hecho de que éstos proporcionaban una mano de obra necesaria para la producción agrícola, pero una vez creada la necesidad de dinero, y existiendo una mayor participación en el mercado, dicha producción adquiere valor de mercancía, es decir, es medida en dinero, y ante este panorama es posible realizar un cálculo en medidas equivalentes entre lo que se produce y lo que se compra, y es ahí cuando puede parecer más lógico utilizar una menor cantidad de mano de obra familiar durante todo el año –puesto que la mayor parte del año se mantiene una mayor cantidad de ―brazos ociosos‖, es decir, dicha mano de obra se encuentra subutilizada y debe ser igualmente mantenida- y contratar mano de obra para los periodos de mayor necesidad de mano de obra, pues el tamaño de la familia comienza a ser medido en dinero, dado que parte cada vez mayor de su reproducción ya no se financia con el trabajo de una mayor cantidad de miembros de la familia en la producción doméstica, sino con productos comprados para los cuales se requiere dinero. Además, consideremos que el ingreso en dinero de las unidades, dada las circunstancias histórico-económicas que ya hemos explicado, se remplaza en las últimas décadas por ingresos en dinero generados a partir de la venta de trabajo. Entonces, en el caso de la localidad sucede lo siguiente: antes de que existiera un mayor nivel de monetarización de las economías familiares, el espacio de tiempo entre que nacía un nuevo hijo y éste comenzaba a ser parte de la mano de obra familiar era muy corto, pues, como bien lo hemos recogido de las entrevistas a los habitantes de la localidad, los niños desde pequeños comenzaban a cooperar en el trabajo de la familia, pero ante las condiciones actuales en la localidad, el hijo no genera un aporte hasta que éste es ya mayor, y dicho aporte se encuentra muy restringido ante el hecho de que hoy los niños y jóvenes deben estudiar, lo que en muchos casos determina que tal aporte sea inexistente, además de que los estudios deben ser pagados por los padres. Esta situación recuerda los planteamientos de Meillassoux revisados en la primera parte de esta tesis (I.7.2.2), pues, se hace evidente que existe una explotación de las relaciones afectivas existentes al interior de la unidad doméstica, en el sentido de que ésta produce productores, paga su reproducción, fuera de las reglas del mercado, sin recibir nada a cambio; productores que han sido criados e incluso educados, para que otros reciban los beneficios de su producción, sin retorno alguno a la unidad doméstica de origen, situación que no es así en el caso de existir una economía basada en relaciones productivas domésticas. La explotación se produce porque quienes se sirven del trabajo de las nuevas generaciones no pagaron su reproducción, y la unidad

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doméstica que generó a los productores paga dicha reproducción porque de tal hecho depende la subsistencia del hijo, al cual se le quieren entregar las mejores herramientas que estén dentro de las posibilidades de la familia para que éste tenga la mejor vida que le sea posible. Por esta razón, la reacción de las unidades a las nuevas condiciones en las que se reproducen los individuos que van ahora a participar del mercado laboral no es de ninguna forma no educar ni alimentar a un hijo con el cual existen lógicos y naturales vínculos afectivos, sino sencillamente tener menos hijos, o lo que es lo mismo, producir menos productores, lo que ante ojos del habitante de la localidad, se expresa al decir que tener hijos es cada vez más caro y que antes no lo era porque se alimentaban con una cosecha que era más abundante.

La situación recién descrita también explica el hecho de que se perciba un cambio en la conducta de los jóvenes, sobretodo en su disponibilidad para cooperar, pues, los patrones de conducta responden a un entorno muy distinto al de sus padres, a una ―dinámica familiar‖ distinta, donde efectivamente, para el hijo, no prima el interés colectivo de la unidad doméstica, sino el interés individual, y los objetivos y obligaciones que la familia le asigna son en este sentido (responder en sus estudios) pues, éste debe prepararse para enfrentar una situación distinta a la de sus padres y muy probablemente emigrar a algún centro urbano. Por lo tanto, y como es de suponer, el cambio conductual percibido por los adultos en los jóvenes, en comparación a generaciones anteriores es sobretodo un efecto de un cambio más profundo y en cierta medida responde a lo que Erich Fromm llamaría ―carácter social‖, es decir, estas conductas -principalmente las que tienen que ver con una preocupación individual- que se perciben en los jóvenes se encuentran en el contexto de una adaptación de rasgos de carácter a las condiciones económicas sociales y culturales, que hoy son distintas a las del pasado. De esta forma, al encontrarse en una situación en la que se entremezclan patrones conductuales y normas sociales entre distintas generaciones que responden a contextos económicos sociales y culturales distintos, no es de extrañar el surgimiento de mayor cantidad de conflictos al interior de las familias, e incluso percepciones muy negativas acerca de la ―calidad humana‖ de las nuevas generaciones. La forma en que se organiza el trabajo al interior de las unidades hoy ya no es la misma que hasta hace un par de décadas ni tampoco la de la década de 1950, asimismo, el ―carácter social‖ al que responden los sujetos que crecen en cada uno de estos contextos es muy distinto, y asimismo la interacción entre éstos genera roces y conflictos que se presentan al interior de las mismas

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familias. Es en este sentido que debemos entender el hecho de que los entrevistados hablen del deterioro de la noción de ―respeto‖, pues, ese tipo de nociones se ve modificada ante un contexto de sociabilidad distinto al de pasado. A fin de cuentas, lo que sucede es que en las nuevas generaciones la noción de ―individuo‖ –revisada en la primera parte de esta tesis- se configura como lo hace en el capitalismo, lo que contrasta con las nociones más ―comunitarias‖ de generaciones que crecieron en un contexto donde primaban relaciones productivas domésticas. Volveremos sobre esto más adelante.

Por otra parte, uno de los cambios positivos que los entrevistados desatacan, es la existencia de mayor organización; la presencia de la Junta de Vecinos, muy apoyada por la Municipalidad de Curepto, el Comité de Agua Potable Rural, entre otras, que han permitido generar una mayor sensación de organización. Algunos entrevistados destacan el hecho de que se realicen eventos en beneficio de personas de la localidad que han sufrido enfermedades catastróficas o que se encuentran en una situación económica muy precaria. Pero la intervención del municipio muestra variadas facetas, y algunas de ellas pueden ser interpretadas por nosotros en consideración con los efectos potenciales de las mismas en el campo de intereses de otros sectores, es decir, como ideología. A continuación explicamos.

La evaluación ambivalente de los entrevistados en torno a la emigración de los grupos de edad de mayores de 15 y menores de 30 años, que mencionamos más arriba, muestra en si un componente contradictorio cuyos matices proporcionan material de sustento de ideas que podrían tener una carácter ideológico. Veamos, por un lado, los entrevistados son sumamente comprensivos con la decisión de emigrar de los jóvenes, pues, como lo expresan, son concientes de que sus oportunidades reales en la localidad son menores a la aspiración que cualquiera de ellos pueda tener, pues, de quedarse en la localidad y formar nuevas unidades familiares los jóvenes en su mayoría se verían obligados a trabajar en las forestales, con las condiciones laborales que ya hemos descrito, y muy probablemente y por lo mismo, a combinar dicha fuente de ingresos con una pequeña agricultura destinada al autoconsumo, lo que implica una vida más sacrificada y menos ―cómoda‖ que la que han resultado tener varios de aquellos que ya han migrado y que conocen. Por otro lado, tenemos en la población el sentimiento de que el despoblamiento de la localidad implica el fin de la misma, una decadencia del lugar en el que

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viven, lo que genera una lógica evaluación negativa del proceso a gran escala. En este último punto se presta como pie para el ingreso de ideas que tienden a mantener a la población en la localidad, ideas de arraigo al lugar, la tierra y formas de vida, las cuales pueden tener como efecto inclinar a una mayor cantidad de personas a no abandonar la localidad, con una consecuencia que eventualmente beneficiaria a los compradores de la mano de obra de estas familias, pues, con estas ideas las personas valoran su forma de vida y su ―tierra‖ pero sin necesariamente cambiar las condiciones que presionan hacia la emigración. Más allá de si existe una intencionalidad o una conciencia en el hecho mismo -pues lo que nos interesa es la forma en que se relacionan estos enunciados o contenidos ideales con intereses no mencionados- el trabajo de la municipalidad de Curepto en relación a la revalorización de las tradiciones campesinas mediante eventos, fiestas y charlas –que no son pocos- e incluso los proyectos destinados a mejorar la eficiencia de la producción doméstica y la capacidad de los individuos de utilizar la organización comunitaria para mejorar la misma y sus posibilidades de comercialización, pueden tener repercusiones en este sentido. En rigor, no tenemos pruebas de que tales ideas que se pretende instalar en la población tengan el efecto de detener o disminuir la emigración de los jóvenes, pero también debe tenerse en cuenta que se trata de un fenómeno reciente que podría no mostrar aún sus efectos, pues como veremos, este tipo de ideas no se encuentra completamente instaladas en toda la población. Sin embargo, si tenemos pruebas de que tales ideas son fomentadas en muchas de las iniciativas municipales. Lo cierto es que tales ideas podrían tener las consecuencias que hemos dicho, y que de ser así, podríamos hablar de un intento de instalar en la población una ideología, en los términos que definimos el concepto en la primera parte de esta tesis, es decir, un conjunto de imágenes y representaciones acerca de lo que se imagina es la realidad, que tiene una función practico-social, un interés no explicitado en el enunciado, en este caso podría ilustrarse como ―ama tu tierra, tu forma de vida, tus costumbres y tradiciones y refuerza tu comunidad‖ y detrás de ello se encuentra algo que podría sonar de la siguiente forma: ―no migres, quédate y continúa trabajando para las empresas forestales y generando tu producción doméstica que permite que puedas trabajar por poco dinero‖. Volveremos sobre estos contenidos que definimos como ideológicos en un próximo apartado.

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II.8.2. -Razones de los productores para escoger entre la reciprocidad o la compra de mano de obra en la producción agrícola.

Las preferencias de los agricultores a la hora de requerir mano de obra extra familiar, nos dan cuenta del tipo relaciones sociales en las que se da la producción doméstica, principalmente la agrícola. La reciprocidad, como se vio anteriormente, continúa estando vigente a la hora de requerir ayuda, y convive con la compra y venta de mano de obra. Resulta sumamente interesante analizar y comparar las razones que tienen los agricultores de la zona para optar por una u otra forma, puesto que dicha situación es un indicador de un cambio en las relaciones productivas, y tras el razonamiento de los entrevistados se encuentra la lógica productiva de los mismos.

Como vimos más atrás, existe una relación entre el porcentaje de ingreso total anual obtenido en dinero (trabajos asalariados y subsidios), la venta de producción doméstica, y el hecho de si se contrata o no mano de obra. Ahora pasemos a analizar el discurso de los individuos ante esta situación. Tanto en las unidades agropecuarias como en la semiproletarias existe una relación directa entre venta de producción doméstica y contratación o no de mano de obra; a menor aporte en dinero de otras fuentes (venta de trabajo y subsidios) mayor es el porcentaje de de la producción doméstica comercializada, y sólo cuando se comercializa más de la mitad de ésta última existe compra de trabajo.

Comencemos con un ejemplo que, pese a no ser representativo de la categoría de unidades en que se inscribe, ejemplifica el contraste entre los puntos de vista de los agricultores con distintas características económicas. En una unidad agropecuaria que vende gran parte de su producción doméstica se observa una actitud diferente a las otras unidades respecto a las razones para escoger entre la contratación de personas y la llamada ―devuelta de mano‖ la primera. ―Yo siempre busco una persona porque para mi es un poco engorroso lo de la mano de vuelta, y no estoy en edad de
ir a pagar la minga. Y además que cuando yo trabajaba para mi no era rentable porque yo trabajaba en otros trabajos además y yo salía perdiendo al ir a trabajar a otra parte, un día de trabajo póngale que valga 5.000 o 6.000 pesos, yo me perdía de ganar mucho más, entonces al final uno se buscaba a la gente .‖
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Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria.

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En la cita aquí transcrita se puede apreciar un cálculo económico de maximización del beneficio. Se trata del jefe de hogar de una unidad que, si bien aparece definida como agropecuaria en el presente, se ha distinguido del resto puesto que el entrevistado fue empresario contratista de CELCO. El tipo de razonamiento económico es completamente consistente con la lógica de una empresa capitalista, y en efecto, fórmulas tradicionales de ayuda mutua basadas en la reciprocidad no sólo resultan poco convenientes por no permitir la extracción de trabajo sino además son percibidas subjetivamente como engorrosas y confusas. Sin embargo, esta situación es muy distinta a la de otras unidades agropecuarias y semiproletarias. En las unidades que igualmente componen su ingreso principalmente a partir de la producción doméstica, pero que tienen un aporte en dinero proveniente de subsidios y venta de trabajo, la lógica de administración del predio familiar es distinta. Estas unidades prefieren las formas de cooperación basadas en la reciprocidad, pues, a su juicio: ―Sale más económico la ayuda de unos con otros, preferimos
la ayuda de unos con otros, en las trillas se necesita harta gente .‖
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Puesto que son unidades que no

venden una parte importante de su producción doméstica, dado que el aporte en dinero se encuentra cubierto por otra fuentes de ingreso, producen fundamentalmente para el autoconsumo, es decir, se trata de una producción que no se transforma en dinero, por lo cual, esta no puede financiar un trabajo pagado. En otras palabras, las unidades que no venden una parte importante de su producción doméstica no pueden destinar dinero para la misma, puesto que dicha producción no es convertida posteriormente en dinero. Ahora bien, debe aclarase que el tamaño de los predios, productividad de los suelos, dotación de factores productivos en general, y la historia de particular de acumulación o pauperización de cada unidad, determinan en buena forma la relación que aquí describimos y analizamos. Como ya se ha dicho en reiteradas ocasiones, no todas las unidades tienen la posibilidad real de transformarse en pequeñas empresas agrícolas, las posibilidades de competir en el mercado con sus dotaciones de factores productivos son muy escasas, y en consecuencia, la posibilidad de que existan criterios capitalistas como en el caso citado más arriba es escasa. Dicho caso es una excepción dentro de la localidad, y es evidencia de un proceso de diferenciación, que como veremos, tiene sus raíces en generaciones anteriores. La posibilidad de dicha unidad de actuar como una empresa capitalista pasa por el hecho de poseer mayores extensiones de tierra de regadío, lo cual fue posible tras una historia de acumulación que
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Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria.

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la distingue de las demás unidades. Como se vio en capítulos anteriores, en las unidades agropecuarias que no cuentan con esa dotación de factores productivos, aunque vendan una parte importante de su producción doméstica y requieran contratar mano de obra, se combinan la reciprocidad con la compra de trabajo, puesto que al tener un volumen total de producción doméstica menor, pese a que se comercialice más de la mitad, el dinero es escaso, y sólo se contratará mano de obra para aquello que no pueda ser cubierto por fórmulas de reciprocidad. En este contexto, la ―mano de vuelta‖ no resulta ―engorrosa‖ para los individuos, por el contrario, resulta necesaria, o como dice un entrevistado ―sale más económico‖.

En las unidades proletarias, la producción doméstica es escasamente comercializada, en consecuencia con esto, la contratación de mano de obra es también escasa. Al componer sus ingresos principalmente con venta de trabajo, las superficies cultivadas son muy reducidas, por lo cual en muchos casos no se requiere trabajo extra-familiar, y cuando si se requiere, se tiende a la ayuda entre vecinos. Los entrevistados de este tipo de unidades justifican su elección de la ayuda entre vecinos por las mismas razones que los de las unidades agropecuarias y semiproletarias que utilizan la misma fórmula, pues, resulta ser más económico. Sin embargo, dentro de los entrevistados de este tipo de unidades apareció un caso que es digno de resaltar y que se distingue del resto de los de unidades proletarias. Se trata de un jefe de hogar que trabaja contratado para una empresa forestal particular, uno de los pocos que tiene un empleo fijo. La unidad doméstica a la cual pertenece prescinde de cultivos anuales y la ganadería, aunque no del resto de los géneros de producción doméstica, los cuales son desempeñados por otros miembros de la familia. Dado que el entrevistado no tenía cultivos anuales, se le preguntó si escogería la ayuda reciproca de vecinos o la contracción en caso de tenerlos, o qué escogería en caso de necesitar ayuda para otro tipo de labor y su respuesta fue la siguiente: ―Contratar a una persona, es mejor porque uno sabe lo que está haciendo y puede mandar a esa persona, ordenarle
cómo hacer las cosas, porque si usted le pide a un vecino que venga a ayudarle y le está dejando malo el trabajo, usted no puede decirle ― ah me estay dejando malo el trajo‖, sería como decirle ―ándate pa’ la casa‖‖
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Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria.

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En la cita aparece nuevamente un criterio distinto al de la mayor parte de los entrevistados. Y al igual que el caso que se citó al comienzo de este apartado, la situación concreta que rodea a este jefe de hogar es distinta a la del resto de las unidades, en este caso, se trata de una persona que recibe un sueldo fijo muy superior al del resto de quienes venden mano de obra, lo que le permite concentrarse en una sola actividad. En consecuencia, se trata de un individuo que se posiciona a si mismo fuera de la lógica de reciprocidad necesaria en otras unidades, pues, puede prescindir de ella.

Como se vio en capítulos anteriores, en las unidades subsidiadas se presenta una situación que rompe la relación que establecimos para los otros tipos de unidades entre porcentaje de la producción doméstica comercializada y contratación de mano de obra. Al recibir una parte mayoritaria de su ingreso en dinero, pero sin que ello signifique la utilización de tiempo de trabajo, en este tipo de unidades existen casos en los que no se comercializa producción doméstica y sin embargo igualmente se contrata mano de obra, es decir, se transforma una parte del dinero recibido en productos para el autoconsumo. En las entrevistas realizadas a unidades de este tipo se destacó el hecho de que igualmente se preferían las fórmulas basadas en la reciprocidad para cubrir las necesidades de trabajo extra-familiar, pero de no contar con la ayuda suficiente se debe contratar gente. Sin embargo, en una unidad de este tipo también se presentó un caso con un criterio distinto. Se trata de una unidad en la que el jefe de hogar es agricultor, pero éste vivió varios años en Santiago realizando trabajos administrativos. El mayor ingreso del hogar lo representa la pensión de la madre del jefe de hogar. En este caso, la edad, los niveles de educación y la experiencia de vida del entrevistado determinan que el criterio de éste sea distinto al de las unidades del tipo en lo que respecta a la búsqueda de trabajo extra-familiar. “La verdad es que yo prefiero contratar gente. No me gustan los compromisos y se da mucho en los compromisos no sé, creo que en todos lados a los mejor- que cuando usted le debe un favor a alguien, no termina nunca de pagarlo, o en cualquier momento eso sale a luz, y eso a mi no me gusta, o sea, yo si hago un favor nadie sabe que yo hice ese favor, y hay gente que no piensa igual y eso me molesta mucho, por eso yo si tengo necesidad de medio día de trabajo de alguien, o de un día, prefiero pagarle sus derechos y el me ayuda, y tan amigos como antes.‖
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Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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En este caso también se aprecia una lógica que rompe con la reciprocidad, sin embargo, el mismo sujeto entrevistado no contrata mano de obra, recibe la ayuda recíproca de parientes cercanos (hermanos) por lo que existe una contradicción en su discurso. Esta contradicción se explica sencillamente porque, al ponerse en la situación, el entrevistado imaginó que establecía una relación de ayuda recíproca con otros vecinos, y la ayuda de sus hermanos no es considerada por él como extra-familiar, aunque estos pertenezcan a otras unidades.

En conclusión, si bien -y como se vio en capítulos anteriores- la existencia de compra y venta de mano de obra existe desde antes de la Reforma Agraria entre las familias de Huelón, lo que comenzó ya en el pasado a crear un panorama en el que se combina la reciprocidad con el intercambio de mercado en lo que respecta al trabajo extra-familiar, en el presente, la presencia de nuevas fuentes de ingreso en dinero, como lo son el trabajo asalariado y los subsidios estatales, generan cambios en los criterios de los agricultores a la hora de relacionarse con otras familias para incluir trabajo extra-familiar. Sin embargo, en lo que respecta a las familias cuyo principal aporte en dinero proviene de la venta de producción doméstica, la situación no es distinta a como debe haber sido décadas atrás. Pero lo que debe destacarse aquí es el hecho de que se corrobora una relación directa entre la cantidad y proporción de los ingresos en dinero de las unidades y el criterio de incorporación de trabajo extra-familiar, lo que se expresa claramente en las razones de los entrevistados a la hora de justificar su elección.

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II.8.3 - Preferencias y rechazos en torno a las actividades tradicionales y su efecto en el proceso de transformación. A primera vista, entre los entrevistados471 el rechazo subjetivo hacia las actividades tradicionales es bajo. Un ejemplo de esto es la agricultura. La mayor parte de los entrevistados no manifiesta un rechazo por la actividad, por el contrario, señalan que, al margen de si es o no es una actividad rentable o provechosa, gustan de desempeñarla, arguyendo motivos, en la mayor parte de los casos, relacionados con la importancia que tuvo o puede tener la actividad para la familia. Sin embargo, esta aceptación de la actividad contrasta con lo que en efecto vemos en la localidad. Como ya hemos dicho, la agricultura sigue siendo la actividad presente en mayor cantidad de hogares, no obstante, su importancia en la economía familiar ha disminuido sustancialmente en los últimos años. Por lo tanto, si consideramos que la mayor parte de los jefes de hogar no muestra un rechazo subjetivo por la activad, podría sostenerse que no es una variación en el campo de las subjetividades, a este respecto en particular, lo que determina la disminución de la actividad, al menos entre jefes de hogar de los núcleos familiares presentes en la localidad, pues no es este el caso de los jóvenes que aún no han formado nuevas unidades familiares.

Sin embargo, si analizamos los argumentos de los entrevistados al explicar las razones de su gusto o aceptación por la actividad agrícola, existen variaciones importantes al considerar el tipo de unidad a la que pertenecen los individuos, es decir, al poner en relación la forma concreta en que las familias componen su ingreso con su opinión subjetiva en torno a la realización de la actividad. Los entrevistados de unidades agropecuarias -según la tipificación desarrollada páginas atrás- además de pertenecer a familias en las que la actividad es de importancia para el ingreso familiar, se muestran conformes con la actividad que han desempeñado a lo largo de todas sus vidas, en sus palabras: ―...porque de la agricultura hemos vivido nosotros...‖472 y precisamente dan como razón de su gusto por la actividad la importancia que ha tenido ésta en sus vidas y para el sustento de sus familias. Un agricultor explica: ―Nosotros prácticamente vivimos de ello, si me gusta la agricultura

471

Nos referimos al grupo de entrevistados según tipo de unidad, el que está compuesto fundamentalmente de jefes de hogar, con la excepción de una caso en el que la entrevista fue realizada a la cónyuge del jefe de hogar. 472 Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria.

354

pero a mis años ya no puedo trabajar como trabajaba antes.‖

473

Los entrevistados de unidades

semiproletarias no se distinguen mucho de los de las unidades agropecuarias en este sentido, son unidades para las que igualmente la agricultura es una actividad de suma importancia, aunque tengan un aporte en salario. Todos los entrevistados de los dos tipos de unidades mencionadas coinciden en declarar a la agricultura como una actividad de su agrado, y unánimemente la explicación que dan para dicho gusto tiene que ver con elementos como la costumbre de éstos a desempeñar la actividad y el rol de ésta en el sustento de sus familias. ―Me gusta porque es un trabajo
que está acostumbrado uno a hacerlo‖
474

.

En las unidades proletarias la situación cambia. En todas aquellas entrevistas realizadas en hogares donde el aporte en salario es generado por una persona que no es el jefe de hogar, y donde éste continúa trabajando principalmente en agricultura y ganadería, las respuestas -dadas por los jefes de hogar- en lo que respecta al gusto por la actividad agrícola no se distinguen de los dos tipo de unidades anteriores, así como en las unidades en que el mismo jefe de hogar es asalariado y además trabaja en la agricultura. Sin embargo, en las unidades donde es el jefe de hogar es quien aporta principalmente ingresos en dinero, producto de su trabajo asalariado, y el aporte en producción doméstica es mínimo o inexistente -generado por otro miembro de la familia o producto otros tipo de producción doméstica- cambia el tipo de respuesta. Cuando es esta última la situación, el jefe de hogar manifestó que no le gustaba la actividad agrícola, y que en efecto no la desempeñaba.
―No, ya tengo experiencia, porque la agricultura es muy aventurera, un año bueno le puede tocar que coseche, pero cuando cosecha los precios son super bajos, y un año malo no cosecha, sale para atrás porque los gastos que tiene viene saliendo mejor comprar la cosecha. Por eso a mi no me interesa la agricultura.‖
475

Ante esta cita podemos destacar lo siguiente: en este caso el entrevistado mide a la agricultura usando un parámetro distinto a los demás entrevistados; el nivel de ganancia que se puede obtener de ella, mientras los entrevistados de otras unidades, pese a coincidir en que la agricultura no es una actividad rentable, no declaran su gusto por ella a partir de las ganancias que esta reporte, y es que en el caso del último entrevistado citado, los ingresos que percibe de su
473 474

Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria 475 Entrevista a Antonio A. 54 años, 24/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria.

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trabajo asalariado le permiten prescindir de un aporte mayor en producción doméstica. Aquí estamos frente a un criterio distinto al de los demás entrevistados. Sin embargo, el jefe de hogar de otra unidad proletaria -una de las pocas unidades en que el jefe de hogar es menor de 30 añosen la que no existía ni agricultura ni ganadería sí manifestó que le gustaría desempeñar la actividad, y que lo haría de tener tierras disponibles para hacerlo 476. Lo interesante de estos criterios entre los entrevistados es que, pese a lo pequeño de la muestra, se corrobora una relación entre la forma de evaluar a una actividad tradicional -los criterios utilizados para ello- y la situación concreta de la familia en la composición de sus ingresos. Sólo en unidades donde existe la posibilidad de prescindir de la agricultura gracias a un aporte en salarios que permite cubrir la mayor parte de la subsistencia del grupo (lo que, como vimos anteriormente, ocurre en muy pocos casos dentro de la localidad, ya que los puestos fijos de trabajo son muy escasos) existe un criterio de evaluación de la misma que la mide por su nivel de ganancias. En toda las demás unidades el criterio para evaluar la actividad no pasa por la conversión del producto de ésta en dinero, sino más bien por la costumbre de realizarla o la importancia de ésta para la economía familiar.

Sin embargo, el hecho de que exista una aceptación subjetiva de las actividades tradicionales para quienes son hoy en día jefes de hogar, no significa que en efecto exista en la localidad una aceptación generalizada de la actividad, prueba de esto es que los mismos jefes de hogar que manifestaron gustar del trabajo agrícola, al preguntárseles si les gustaría que sus hijos fueran agricultores, en su totalidad -independientemente del tipo de unidad a la cual pertenecieran- dijeron que no, argumentado una serie de razones que se repiten en todos los casos como por ejemplo: ―...la agricultura es muy sacrificada y no es rentable‖477; ―...no está buena como para
vivir‖478; ―...porque el trabajo en la agricultura es muy duro y es muy poco rentable, sobretodo en estos años, nadie adquiere dinero en la agricultura, en este sector está malo‖
479

; en fin, no desean que la generación

siguiente desempeñe el mismo tipo de actividades que la de sus padres, por el contrario, desean que desempeñen actividades completamente distintas, más relacionadas con empleos urbanos. Al
476

Se trata de una unidad conformada por una pareja joven, ambos menores de 30 años, y dos hijos. El jefe de hogar trabaja en el rubro forestal, pero la economía de su familia se ve reforzada gracias al aporte de los padres del mismo, quienes, regalan cantidades equivalentes a las producidas por otras unidades de granos, papas, verduras, e incluso carne de cerdo en los meses en que se faenan los animales. Se trata de una reciprocidad difusa en la que el hijo restituye el aporte del padre cooperando en el trabajo agrícola. 477 Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. 478 Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria. 479 Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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preguntárseles qué actividad les gustaría que desempeñaran sus hijos unánimemente respondieron que debía ser algo más ―aliviado‖, incluso utilizaron calificativos como ―menos sucio‖, en contraste con la agricultura y el trabajo de obrero forestal, mencionando preferentemente

trabajos en oficina, o en instituciones públicas. Esto está señalando que las personas que hoy en día dependen en parte de la actividad agrícola, no ven en esta una fuente efectiva de manutención para las siguientes generaciones, o de otra forma, prefieren que sus hijos no padezcan las dificultades asociadas a una vida en la actividad con las condiciones actuales de la misma.

Aquí debe destacarse que esta expectativa de los padres es completamente consecuente con la opinión de sus hijos. Si bien en 2007 no fue posible realizar entrevistas a jóvenes en edad laboral, en algunas conversaciones informales con adolescentes en el mismo año, y con jóvenes de entre 20 y 30 años en 2005, aparecieron nociones similares al referirse a los empleos tradicionales. Las aspiraciones de éstos pasan siempre por emigrar de la localidad una vez obtenida la licencia de enseñanza media y encontrar algún empleo en las ciudades y en otros casos, continuar con estudios superiores. Las actividades tradicionales de producción doméstica son vistas por muchos de ellos como –y en sus palabras- ―sucias‖, ―sacrificadas‖ y sobretodo, muy poco ―rentables‖. La idea de lo ―sucio‖ y ―sacrificado‖ en oposición a lo ―limpio‖ y ―aliviado‖ relacionada a las labores del campo y a los empleos urbanos respectivamente, se encuentra sumamente difundida en las familias. Parece señalar una comparación entre el modo de vida del campo y el de la ciudad, en la que claramente, el primero es más duro que el segundo. Esto puede parecer contradictorio con el hecho de que la mayor parte de los entrevistados declare que le gusta desempeñar la agricultura, pero en efecto, este ―gusto‖ no elimina el hecho de que no quieren que sus hijos o descendientes desempeñen la actividad. Las nociones que comparan y evalúan los tipos de empleos, no realizan mayor discriminación entre los empleos asalariados en la localidad y las actividades tradicionales realizadas al interior de la localidad, todas las actividades que se pueden desempeñar en la localidad tienen adjuntas estos calificativos para la población, y lo único que distingue a un asalariado forestal de un agricultor es que el primero recibe un sueldo en dinero que es relativamente más estable y menos riesgoso que el del agricultor.

357

En este punto es necesario hacer hincapié en la contradicción entre los tipos de discursos relacionados con la aceptación o rechazo de las condiciones concretas de la población, pues, si bien podría decirse que existen altos índices de aceptación de las actividades tradicionales, esta aceptación no se da en el marco de un discurso de conservación de elementos del pasado, sino más bien como una conformidad ante una situación en la que su generación no está ya en pié de cambiar, lo que se expresa claramente al rechazar la posibilidad de que las próximas generaciones continúen en lo mismo. Por lo tanto, en general vemos entre los entrevistados una aceptación indirecta de los cambios económicos sufridos a nivel local y nacional, al darse cuenta y fomentar un cambio en las generaciones más jóvenes.

Además, la contradicción a la que hacemos referencia se manifiesta en otras facetas de su discurso, pues, los mismos entrevistados que mostraron un alto nivel de aceptación de las actividades tradicionales, no las realizarían de contar con las condiciones materiales que se los permitiera. La mayor parte de los entrevistados al preguntárseles si pudieran optar entre un sueldo fijo o un terreno de muy buena calidad con regadío, escogió el sueldo fijo. Solo dos entrevistados, uno de una unidad semiproletaria y otro de una unidad proletaria, preferirían el terreno. Lo que vemos aquí podría parecer contradictorio, pues, son precisamente personas pertenecientes a los tipos de unidades que tienen mayor aporte en salario aquellas que prefieren un terreno, mientras podríamos suponer que dicha alternativa sería escogida precisamente por aquellos que han trabajado toda una vida en la agricultura, pues, la elección significaría una mejora en una actividad que ya conocen y saben realizar. Lo que sucede es lo siguiente: ante la posibilidad de tener un sueldo fijo, la mayor parte de los productores optan por la seguridad que esto reporta, en efecto, varios de ellos mencionan como motivo de su elección el hecho de que eso les permitiría calcular con precisión el nivel de gastos mensual. Por el contrario, los dos entrevistados que escogerían el terreno, ven en esa opción la posibilidad de hacer un negocio rentable, dadas las características del hipotético terreno que se les planteó en forma imaginaria. En ambos casos se trata de personas que efectivamente han tenido un contacto con los negocios, sobretodo uno de ellos, quien trabaja para una empresa forestal particular pequeña realizado contratos de faena de explotación. Por lo tanto, esta aparente contradicción no es tal, pues, quienes trabajan en agricultura y escogen entre estas dos opciones imaginarias la del sueldo fijo lo hacen porque en su criterio no prima la posibilidad de hacer negocios, es decir la ganancia, pues dedican su trabajo

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a poco más que la subsistencia de sus familias, por lo que una forma más segura de cumplir con su objetivo es más racional que otra que podría permitir una mayor ganancia pero asumiendo mayores riesgos.

Por lo tanto, podemos concluir que las preferencias subjetivas en torno a las actividades tradicionales tienen un carácter complejo al tener elementos contradictorios. El hecho de tener a primera vista una aceptación positiva de este tipo de actividades entre la mayor parte de los jefes de hogar no detiene ni afecta sustancialmente el proceso de disminución de actividades como la agricultura, por el contrario, aunque la agricultura sea una actividad que muchos declaran que gustan de desempeñar, en lo concreto la conciencia del deterioro de la misma es tal que, de poder optar por otro tipo de actividad, la mayor parte de aquellos que dicen gustar de desempeñarla, aceptaría el cambio por una actividad que permita mantener a su familia de la forma menos riesgosa posible. Consecuentemente con esto, la totalidad de los entrevistados no desea que las próximas generaciones permanezcan dependiendo de este tipo de actividad, pues, en efecto notan que, ligadas a ellas, e incluso a la vida misma en la localidad, se encuentra una vida subjetivamente evaluada como peor a la que se podría tener fuera de la localidad con empleos urbanos. Esto es importante de destacar, pues, no existen nociones que inclinen a los sujetos o a un trabajo asalariado en lo localidad o a uno de producción doméstica, las diferencias se presentan en la comparación con los empleos urbanos. Además, sólo en unidades donde existe la posibilidad de prescindir de la agricultura gracias a un aporte en salarios que permite cubrir la mayor parte de la subsistencia se expresa directamente un rechazo por la misma, por lo que la aceptación subjetiva de las actividades tradicionales puede interpretarse como una actitud de conformidad ante una situación a la que su generación no está ya en pié de cambiar, lo que también se expresa al rechazar la posibilidad de que las próximas generaciones continúen desempeñando este tipo de actividades. En este sentido es que se puede decir que no es una variación en el campo de las subjetividades lo que determina la disminución de las actividades tradicionales ni la perdida de importancia de éstas en las economías familiares, ni incluso, la migración de los jóvenes, sin embargo, existen ciertos elementos subjetivos que si podrían mostrar algún nivel de importancia en la dinámica del proceso de transformación, como lo son las imágenes acerca de la comparación de la vida en el campo y la vida en la ciudad, los trabajos agrícolas y los empleos urbanos, los ingresos que complementan dinero y productos con los que

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son íntegramente en dinero, y en general, todas aquellas nociones que definen el tipo de vida ideal, o cual es mejor o peor. Pero más allá de esto, sobre lo que nos referiremos con mayor profundidad más adelante, debemos hacer hincapié en que además de existir una definición subjetiva acerca del tipo de ―vida‖ más óptimo -pasando por encima de excesivos relativismos ideales- se encuentra en este conjunto de valoraciones subjetivas de la población una percepción sumamente objetiva ligada al esfuerzo y desgaste físico de la vida que combina un trabajo sacrificado: la agricultura, con otro tanto o más sacrificado: el trabajo forestal, únicas opciones reales para el grueso de la población que permanece en la localidad, pues, el mayor o menor esfuerzo es algo que los sujetos perciben, y esto influye directamente en estas nociones subjetivas.

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II.8.4. - Expectativas del futuro en la población.

Entre los elementos culturales e ideales que han sufrido notables cambios en la población de la localidad, destacan las expectativas que tienen los sujetos acerca de su futuro, del futuro de sus casas y predios, y el de la localidad en sí. Revisar las expectativas de los entrevistados al respecto nos proporciona una imagen acerca de cómo los habitantes de la localidad perciben cambios estructurales en la localidad, y también la forma en que los mismos se enfrentan a éstos, pues estas expectativas representan la imagen probable que tienen o han tenido los sujetos respecto del futuro, en función de cómo perciben ellos los procesos que los rodean.

En la práctica, las expectativas de los entrevistados respecto de su propio futuro, antes de independizarse, se relacionan directamente con la edad y generación del entrevistado. En la siguiente cita, un entrevistado compara las expectativas que pudieron tener sus padres y abuelos acerca de su futuro con las que él mismo tuvo: ―Me da la impresión que yo tuve más oportunidad de soñar, mis padres y mis abuelos no soñaban o soñaban con
cosas de acá mismo, quizás con tener más terreno, con tener más vacunos, con comprar más propiedades para poder hacer más carbón, y cosechar más lentejas, porque esa era la vida de este lugar antes y era su entorno, así es que no pedían más. Yo, quizás por el hecho de haber conocido un poco más, tuve la oportunidad de soñar más, entonces creo que hay una diferencia ahí.‖
480

Lo interesante de la observación que realiza el entrevistado radica en que las características de edad, educación, las experiencias laborales, el hecho de haber estado o no trabajando fuera de la localidad en ciudades o otros tipos de empleos, entre otras, se manifiestan en las respuestas que dieron el resto de los entrevistados en torno a sus expectativas cuando eran jóvenes, de la misma forma en que se destaca en la cita la diferencia entre las distintas generaciones. En otras palabras, aquellos jefes de hogar que nunca trabajaron en otra actividad que no fuera la agricultura, tenían las mismas expectativas que tuvieron los padres y abuelos del entrevistado citado. Aquellos jefes de hogar que crecieron en la época en que comenzaban a aparecer las forestales, incorporaron este tipo de trabajo en lo que imaginaban iba a ser su futuro.
480

Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

361

Quienes eran hijos de personas que ya realizaban negocios en la localidad, como la compra, venta y préstamo de semillas, imaginaron ser (en las palabras del entrevistado aludido) negociantes. Y aquellos que son más jóvenes y recibieron mayor educación, aspiraron a trabajar en ciudades en empleos administrativos, como el caso de la persona citada más arriba, quien trabajó varios años en Santiago antes de regresar a la localidad por motivos personales (salud de uno de sus padres)481. Las expectativas que tienen los jóvenes adolescentes escolares de la localidad482 acerca de su futuro hoy en día se encuentran sumamente vinculadas a los cambios concretos que hemos descrito. Por un lado la posibilidad de ser agricultores se ve sumamente anulada por lo ―poco rentable‖ de la agricultura en estos días. La posibilidad de ser obrero forestal también es inexistente dadas las condiciones laborales, esfuerzo físico y bajos salarios recibidos por el trabajo, que dicho sea de paso, es al cual se encuentran vinculados muchos de sus padres. Demás está agregar que muchos jóvenes se refieren a este tipo de trabajos como ―sacrificados‖ y ―sucios‖, por lo que las opciones más frecuentes de trabajo en la localidad se encuentran fuera de las expectativas de muchos de los adolescentes. El incremento en los años de educación y las aspiraciones de los padres respecto de sus hijos, e incluso de los profesores, incitan a muchos jóvenes y adolescentes a soñar con los estudios superiores, aunque en la práctica son pocos quienes realmente pueden acceder a ellos, generalmente en virtud de becas de excelencia académica.483 Otros, que directamente se consideran ―malos para los estudios‖ y saben que los estudios superiores no se encuentran dentro de sus posibilidades, pretenden igualmente emigrar a las ciudades e intentar ingresar a trabar a instituciones públicas. Destaca el hecho de que varios adolescentes coinciden en aspirar a ingresar a Carabineros de Chile y a Gendarmería de Chile, mientras que las mujeres se imaginan en empleos de secretaría o administrativos.

481 482

Este tipo de casos no son frecuentes. La información que se utiliza en este párrafo no se encuentra registrada mediante entrevistas, puesto que el criterio del investigador en terreno estimó que las conversaciones informales serían más provechosas para este grupo de personas. El registro de dicha información se llevó a cavo en el ―cuaderno de campo‖ previas conversaciones grupales con los adolescentes de séptimo y octavo básico que salían de clases de la "Escuela básica Marina Rojas" en Huelón, en el mes de octubre de 2007. Si bien en estas conversaciones participaron entre 5 y 8 jóvenes, ellos hablaron tanto desde su propio punto de vista como generalizando una serie de elementos para toda su generación en la localidad. 483 En el año 2007 dos jóvenes pertenecientes a familias de la localidad se encontraban estudiando carreras profesionales en la Universidad de Talca.

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Por otro lado, el cambio en las aspiraciones para el futuro de los individuos repercute en la idea que los habitantes de la localidad tienen acerca de cómo será ésta en el futuro, y de lo que sucederá con las casas y predios en las que viven y trabajan actualmente.

Respecto a lo que sucederá en el futuro con las casas que actualmente habitan, y los predios que actualmente poseen o trabajan los entrevistados, las opiniones varían bastante. Los entrevistados de unidades agropecuarias no han pensado mayormente en el tema, pero aclaran que sus casas y predios quedarán en manos de sus hijos, quienes probablemente van a venderlos, para fines que desconocen, puesto que ninguno de sus hijos continuará trabajando la tierra. Esto implica un hecho no menor: que en las unidades que viven prácticamente en su totalidad de su producción doméstica no se visualiza ningún futuro para este tipo de actividades. Para los entrevistados pertenecientes a las unidades semiproletarias y proletarias la situación es muy similar, aunque sí se destaca que creen que los predios terminarán siendo utilizados en plantaciones de bosque484. Estas opiniones se sustentan en la simple observación de lo que ya ha venido ocurriendo desde hace algún tiempo en la localidad: familias completas, al morir los padres ya ancianos, venden sus predios y cortan todo tipo de lazos con la zona. ―En el futuro, futuro, yo creo que se va a vender y se van a ir todos de la zona, me he fijado yo en familias donde se
terminan los dueños de casa y a los renuevos ya no les interesa, venden y se van, eso ya está pasando acá, en esta zona por lo menos. (...) Depende de la calidad de suelo, algunos se venden a forestales, otros a otras familias, es relativo‖
485

Sin embargo, en la entrevista a un jefe de hogar de una unidad subsidiada aparece un discurso de resistencia a este fenómeno que es preciso destacar aquí. Primero, sobre la casa en que habita opinó lo siguiente: ―Pienso que esta casa se va a mantener por muchos años, así espero, porque mi padre falleció hace 3 años, ahora
sale la posición efectiva, y una de mis hermanas va a ser la futura dueña de esta casa, considerando entre todos que es quizás la única que va a poder mantenerla, y no salir nunca de ella, o sea, la idea es que no se venda. Esta casa

484

Esta diferencia puede ser explicada por el tipo de suelo de los predios, pues, los entrevistados que manifiestan que en el futuro sus predios pueden ser plantados de bosque, son aquellos que tienen sus predios en los cerros, los cuales son el tipo de suelo que preferentemente se utiliza para las plantaciones de pino en la zona. 485 Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria.

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era de mi bisabuela, que murió pobre como una rata, se la dejó a mi abuela, que fue su única hija, pobre igual, pero nunca se deshizo de ella para dejársela a sus hijos, entonces pienso que eso tiene que mantenerse en la tradición.‖
486

Y respecto al predio familiar, dijo lo siguiente: ―Aunque se vayan dividiendo en retazos, quien se quede en la casa va a ir comprándoles a los demás. Con esto de la
posesión efectiva se ha ido dividiendo, se ha ido retaceando pero estamos bien unidos en ese sentido y todos tenemos la esperanza de que así sea. Si alguien quiere vender, no le tengo que vender a un extraño, sino a uno de los herederos, para que esto vuelva a ser lo mismo. Es un compromiso, un compromiso que nos pidió mi papá. Estoy pensando de aquí a 30 años más, lo que piensen mis hijos y mis nietos creo que va a distar mucho de lo que pensamos ahora los papás. De ahí para adelante yo no me hago cargo de nada, yo ni siquiera voy a existir a lo mejor, pero va a haber mucho cambio.‖
487

Lo interesante de estos fragmentos aquí trascritos radica en que existe un esfuerzo premeditado por evitar un fenómeno que ya está ocurriendo en otras familias, existe una voluntad de continuar con la ―tradición‖ de vivir en el lugar y de tener la casa y el predio familiar. Esta familia es la única de entre las entrevistadas que tiene un discurso de resistencia a estos fenómenos, y podríamos adelantar lo que en páginas sucesivas se explicará con mayor profundidad y decir que la causa de ello es que esta familia ha tenido un mayor nivel de contacto con el mundo urbano al existir en ella miembros que han vivido, estudiado y trabajado en la ciudad de Santiago, lo que propicia una mayor valoración del entorno rural.

En general, la imagen acerca del futuro de la localidad no es muy positiva. Si bien la mayor parte de los entrevistados no visualiza más allá de una o dos generaciones que los suceden, éstos son todos personas mayores, mientras que todos aquellos entrevistados que si hacen referencia a un futuro más distante (todos ellos menores de 55 años) creen que en el futuro todo el campo se despoblará.

486 487

Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada. Ibidem.

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II.8.5. - Comparación pasado-presente, valoración y rechazo de la población a los cambios ocurridos en las últimas cinco décadas.

En general, en las unidades agropecuarias y semiproletarias (es decir, aquellas que componen su ingreso mayoritariamente de producción doméstica) se tiende a tener una imagen sumamente idealizada del pasado. A los entrevistados se les preguntó su opinión sobre cómo era la localidad en la década de 1950 y fueron ellos los que mencionaron libremente los elementos que describiremos. Entre éstos -y como ya ha aparecido en otras facetas del discurso de los entrevistados- se destaca el hecho de que la agricultura era mucho más productiva, de que los suelos eran más fértiles, de que existían menos plagas, y los productos tenían mejores condiciones de comercialización, e incluso, que el tipo de alimentación era mejor que la de hoy.: ―En los 50 era mejor que ahora pues, se cosechaba más, había más trabajo, se sembraba más .‖488 *489

Pero no es sólo lo relacionado con la agricultura lo que más destacan los entrevistados de estos tipos de unidades a la hora de evaluar el pasado, también recalcan elementos sociales, de cohesión social, la existencia de una sociabilidad más ―familiar‖ que en el presente, describen relaciones sociales más cercanas, personales y solidarias entre los habitantes de la localidad. ―Había harta gente acá, había harta juventud, pero la juventud era sana, no como ahora que hay peleas, es como
otra vida, si siempre lo converso, y queda muy poquitita gente, hay muchas casas solas, pero aquí éramos todos como una familia en esos tiempos, pero ahora ha habido un cambio, la juventud de ahora tiene otras maneras de ser, entonces no es igual. En el año 50 era bonito aquí, en mis tiempos esos, gente bien unida, la gente se preocupaba, participaba, iban a las casa, había una señora que se llamaba Julia, si me veía que yo estaba enferma me atendía, ahora no hay esas cosas, muy distintos esos años a los que estamos viviendo ahora .‖
490

488 489

Entrevista a Don Juan R. 70 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria. Otro entrevistado destaca de dicha época lo siguiente: ―Yo estaba pequeño en esa época. Sobre todo la agricultura era más masiva, se cosechaba mucho más, en ese tiempo se cosechaba la lenteja, la lenteja era el oro de la zona, era una zona lentejera, como es en Chuquimata el cobre, aquí era la lenteja el oro de la zona, aquí había comerciantes, había un tío mío que compraba la lenteja, en ese tiempo se usaban puras carretas, se iba toda la gente con carretas a vender las lentejas, hacían colas inmensas, quilómetros de largo, para llegar a venderlas, tenían que estar días enteros para vender sus lentejas. En esos almacenes le hacían trueque a la gente, llevaban las lentejas y traían la harina, traían todas las cosas que utilizaban ellos para el invierno. Eso es lo que ahora se perdió, ya no se ve eso.‖(Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria) 490 Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria.

365

Sin embargo, estas imágenes idealizadas del pasado presentes en los entrevistados pertenecientes a unidades agropecuarias y semiproletarias no impiden que los mismos mencionen que hoy en día existe una serie de elementos que a su juicio hacen la vida más cómoda que en el pasado. El agua potable, la luz eléctrica, y los caminos y transportes son lo que más destacan los entrevistados de estos tipos de unidades. No obstante, la mayor parte de éstos cree que la vida del pasado era mejor que la de ahora, con la excepción de uno de ellos, precisamente aquel que es jefe de una familia que tiene una historia distinta a la de la mayoría de las unidades, en términos censillos, con mayores recursos disponibles. De acuerdo a su punto de vista: ―Hoy en día la gente vive con más holgura, es más fácil la vida para todos yo creo. Antes era más sacrificado,
ahora casi todos tienen su pequeña pensión, muchos han sido exonerados políticos.(...) Desventajas, no veo yo, no ve que ahora hay tanta comodidad, la movilización, la gente paga su vehículo, llama por teléfono y tiene el vehículo en la casa, son vehículos que se dedican al transporte de gente. Ha habido un cambio tremendo porque nadie anda a pié ahora, casi nadie. Antiguamente no se podía pasar ni en vehículo por aquí, los caminos eran terriblemente malos, ahora tenemos buen acceso, muchas personas tienen la oportunidad de tener su vehículo, porque hay facilidades como para hacerlo. Antes no, el que tenía vehículo era rico, ahora está al alcance de cualquier persona.‖
491

Debemos hacer hincapié en que esta opinión no es compartida por el resto de los entrevistados de las unidades agropecuarias y semiproletarias, si bien al preguntárseles por las ventajas de hoy respecto al pasado mencionan varios de los mismos cambios, para los entrevistados de estas unidades, dichos cambios beneficiosos no compensan lo que se ha perdido. Como vimos más atrás, las unidades agropecuarias y semiproletarias se componen en su mayoría por personas de edad avanzada, y la existencia de recursos en dinero es más escasa en este tipo de unidades que en las proletarias y subsidiadas, por lo que se desprende que las personas que habitan este tipo de unidades no tienen acceso a algunas de las ―ventajas‖ del presente que menciona el último entrevistado citado.

Más allá de si la evaluación general señala que la vida era mejor en el pasado o en el presente, existe en todas las unidades una imagen estereotipada de un pasado en el que la vida era
491

Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria

366

más sana, pasando desde el tipo de relaciones sociales hasta la calidad y poder nutritivo de los alimentos. En muchas entrevistas realizadas a personas de edades muy distintas de todos los tipos de unidades puede percibirse esta apreciación de un pasado más sano. ―...las tierras daban más, más vitaminas, ahora no pues, ahora todos los alimentos ya no tienen vitaminas, son
todos con puras hormonas, hay gente que sale muy grande por eso, los alimento tienen muchas hormonas, crecen no más, pero muy débil. Antes la gente no crecía tanto, pero eran más robustos, más fuertes, porque los alimentos tenían más vitaminas, los suelos tenían más vitaminas, eran más vitamínicos.‖
492

Existe una idea generalizada en la localidad respecto a que en el pasado la nutrición era mejor que en la actualidad, al parecer, por un lado, se asocia la idea de fertilidad del suelo a la potencialidad nutritiva de los alimentos, y en el pasado los suelos eran mas fértiles, y por el otro lado, se tiende a pensar que la calidad de los alimentos producidos en el hogar es mejor que la de los alimentos comprados y producidos mediante métodos más extensivos e industriales, y hoy en día la proporción de alimentos consumidos por una familia que son comprados en el mercado es mucho mayor que cinco o seis décadas atrás. La imagen estereotipada de una vida más ―natural‖, y por tanto más sana, en un mundo con menos contaminación493, párese cruzar a todos los habitantes de la localidad, pues se encuentra presente en casi todas las entrevistas realizadas. ―Todo era más sano, tener amigos, incluso la misma alimentación. Por qué se han producido tantas enfermedades
ahora, es por la alimentación, antiguamente la gente tenía más larga vida, no se enfermaba nunca. Hasta la gente más pobre mataba su animalito y tenía charqui para el invierno. Esa tradición se ha perdido ahora, el matar un animal para guardar para el invierno y hacer charqui.‖
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Por otro lado, en las unidades proletarias, la situación cambia respecto de lo que vimos que ocurría en las unidades agropecuarias y semiproletarias. Si bien la imagen de ese pasado mas ―sano‖ está presente, al compararse éste con el presente, se opta por la forma de vida y
492 493

Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria. La idea de contaminación se encuentra muy presente entre las personas de la localidad, asociada, por un lado, a los productos industriales utilizados en las plantaciones de pino, y por otro, a los desechos de la industria de la celulosa. Recordemos que Huelón se encuentra a pocos kilómetros de Licantén, comuna que colinda por el norte con la de Curepto, y donde se encuentra la conocida planta celulosa Licancel. Los incidentes de contaminación del Río Mataquito por dicha planta y sus efectos como la muerte de peses, se conocen a nivel local desde hace varios años, y han hecho noticia a nivel nacional, principalmente durante 2006 y 2007. 494 Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria

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comodidades de la vida actual. Como dice un entrevistado ―la calidad de vida es mejor ahora‖495. O en palabras de otro: ―Mala debe haber sido la localidad en esos años, pobre, no había nada en esos años, ni una
radio a pilas había en esos años, ni un vehículo, nada, había menos contaminación pero la vida era más incómoda, se alumbraban con velas, debe haber sido muy incómoda esa vida. No había una bicicleta, nada .‖
496

En general en las unidades proletarias se tiende a ver el pasado como una forma de vida ―incómoda‖, en efecto, dicha palabra aparece en todas las opiniones realizadas al respecto por los entrevistados de este tipo de unidades. Además de las ventajas del presente que mencionan todos los entrevistados, como agua potable, luz y mejor locomoción, los entrevistados de unidades proletarias destacan del presente otros elementos percibidos como favorables, que en las unidades agropecuarias y semiproletarias ni siquiera se mencionaron, los que guardan relación principalmente con un patrón de consumo distinto al de los otros tipos de unidades. En estos hogares se tiende más a consumir electrodomésticos (microondas, lavadoras, equipos de audio, televisores) además de celulares, bicicletas, e incluso en pocos casos automóviles, entre otros, a diferencia de lo que ocurre en los otros tipos de unidades, y dicho tipo de consumo es valorado por varios de los entrevistados de las mismas unidades. Recordemos que éstos son también los hogares con edades promedios más bajas y que la mayor parte de los entrevistados de este tipo de unidades no vivieron en la década de 1950, por lo que el pasado sobre el cual se les pregunta, es para ellos una imagen transmitida por otras personas. Del pasado se valora que la vida haya sido ―más sana‖ y sobretodo ―más barata‖, pues, es una percepción difundida en toda la localidad que hoy en día se requiere de mucho más dinero para vivir, y que el dinero -en sus palabras- ―luce menos‖, lo que también expresan al decir que hoy hay más ―gasto‖, sin embargo todos los entrevistados de unidades proletarias prefieren la forma de vida actual, pese a las desventajas que puedan reconocer del presente, no cambiarían las ―comodidades‖ del presente por la vida ―sana y natural‖ del pasado.

En las unidades subsidiadas la opinión se encuentra dividida, sin embargo, los entrevistados que viven en unidades que tienen características más similares a las de la mayoría de las unidades del tipo (principalmente que los jefes de hogar sean mayores de 65 años, y que sea uno de ellos quien recibe algún subsidio estatal) tienen la misma visión que la mayoría de los
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Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria. Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria.

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entrevistados de unidades agropecuarias y semiproletarias. Es decir, creen que la vida del pasado era mejor que la del presente, auque destacan como ventaja de la vida del presente la existencia de pensiones de vejez y de ayuda del Estado que antes no existía, lo cual valoran mucho, así como la existencia del Club del Adulto Mayor y de iniciativas del mismo tipo que antes eran inexistentes. Pero un entrevistado de una unidad subsidiada muestra un discurso sumamente distinto al del resto con respecto a la comparación y valoración del pasado y del presente 497, donde se prefiere la forma de vida del presente, pero se añoran algunos elementos del pasado. ―Yo prefiero la vida de ahora, es mucho menos dura. Hoy hay mejor acceso en cuanto a locomoción, porque
antiguamente andábamos a caballo o en carreta, ahora, gracias a Dios, caminamos 15 minutos y tenemos un bus, aunque sea uno, pero hay un bus donde yo puedo ir a Talca volver en el día, incluso puedo ir a Santiago y volver en el día, lo que antes no existía. Y desventajas, como que las tierras dan menos, existen, pero se nos están dando los medios como controlarlas. En cuanto a la agricultura, la gente perdía más que ahora, aunque les iba muy bien, cosechaban harto, pero había años en que no cosechaban, porque había pestes y plagas que eran incontrolables, porque no se sabía cómo, ahora si se sabe cómo. (...) Yo valoro del mundo moderno el atreverse a hacer cosas, que antes nos costaba mucho más, dudaban mucho antes de emprender algo, y ahora veo mucho más arriesgada a la gente, antes la gente era más tímida. Del mundo del pasado lo que valoro son los valores morales que habían en las familias, el educar a los hijos bien en cuanto a la fe, a ser buenos ciudadanos, porque mire, sin estudios, se producía gente valerosa, comprometidos con harta responsabilidad, y eso se hacía rudimentariamente, los papás no habían recibido educación, no sabían cómo formar un hijo, pero a su manera lo hacían bien, y me atrevería a decirlo; lo hacían mejor que ahora. Tenían excelentes hijas, excelentes hijos y no había papás que estuvieran pasando vergüenzas por sus hijos como ahora.‖
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Por lo tanto, en general la población tiene una idea muy similar entre sí acerca de cuales eran las ventajas y desventajas de la vida en el pasado. Respecto a la vida del presente, la imagen en la población es también relativamente homogénea. En lo que si se distinguen los distintos casos es en cual es el tipo de vida que se prefiere, por lo que los énfasis en las descripciones de las características de las dos ―formas de vida‖ contrapuestas varían, y en esto puede encontrarse una relación muy clara entre los elementos concretos de la economía familiar y la predilección
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Se trata de un caso sobre el cual ya se llamó la atención páginas atrás, al destacarse en el caso de su familia que es la única que tiene un discurso que intenta impedir que la propiedad familiar salga de manos de la misma. El entrevistado es el jefe de hogar dedicado solamente a la agricultura, de una unidad subsidiada, donde el mayor ingreso lo representa la pensión de la madre del mismo. Esta persona tiene educación técnica y vivió y trabajó varios años en Santiago antes de regresar a la localidad por razones familiares. En concordancia con su historia personal, el entrevistado muestra un discurso muy distinto al de quienes nunca han salido de la localidad. 498 Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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por una u otra ―forma de vida‖. A mayor ingreso en dinero, lo que generalmente coincide con menor edad de los jefes de hogar, mayor nivel de consumo de productos suntuarios, y a mayor nivel de consumo de los mismos, se prefiere el tipo de vida de la actualidad. Por su parte, a menor parte del ingreso en dinero, generalmente también mayor edad, menor consumo de dicho tipo de artículos, y mayor predilección por la vida del pasado.

Si bien la posibilidad efectiva de consumo de los distintos tipos de unidades se encuentra de acuerdo a la valoración que se hace del presente respecto del pasado, es decir, quienes acceden a más ―beneficios‖ del presente se inclinan en mayor medida a tener una predilección por el mismo y su estilo de vida, debe destacarse también la relación existente entre la posibilidad efectiva del consumo y la edad de los sujetos, puesto que es claro que una estructura de ingresos familiares compuesta por mayor proporción de dinero es más frecuente en unidades relativamente más jóvenes (proletarias). La interrogante que se abre a la luz de esta relación refiere al carácter que la idea de pasado puede tener como mecanismo asociado a, por un lado, encubrir una imposibilidad, y por otro, a representar un ideal. Más adelante volveremos sobre esto.

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II.8.6. - Imágenes y valoraciones del campo y la ciudad

En general, los entrevistados jefes de hogar y cónyuges de todos los tipos de unidades, tienen una imagen sumamente negativa de la ciudad, y las únicas ventajas que le reconocen son las relacionadas con los tipos de empleos que predominan en las urbes, por un lado y como dicen ellos ―más aliviados‖, y por otro, mejor pagados. La imagen de la ciudad que tienen los entrevistados podría describirse como un negativo de la imagen del campo, es decir, ambas imágenes, la del campo y la de la ciudad, se constituyen una en oposición a la otra. No obstante lo anterior, debe hacerse hincapié en que estas imágenes provienen jefes de hogar y cónyuges, pues la situación en el caso de los jóvenes es muy distinta.

Varios de los elementos negativos de las ciudades destacados por los entrevistados, tienen que ver con la percepción de un espacio peligroso e incluso ―salvaje‖ o ―brutal‖, principalmente asociados a la delincuencia y las protestas sociales. A continuación se transcriben fragmentos de varias entrevistas a personas de distintos tipos de unidades que grafican muy bien dicha percepción. ―No, en la ciudad uno va y no sabe si va a volver, con tantas cosas que pasan, en la noche nosotros vemos las
noticias, asaltan bancos, el otro día mataron un carabinero, antes habían muerto otro, y cuando no matan a cualquier persona, entonces no, lo encuentro atroz yo. Tampoco me gusta mucho de que hacen tanta protesta. Yo pienso que a lo mejor hay que hacerlas, por cualquier motivo, pero quiebran locales que son de otras personas que no tienen por qué pagar los platos rotos, yo encuentro que no está nada muy bien eso. Yo veo que quiebran una pastelería ¿para qué hacen eso? que se enfoquen en lo que están no más. A mi como que me da miedo eso .‖
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―No... la ciudad es muy trágica, hay mucha delincuencia, muchas drogas, toda esa cuestión. Muy lindo es, pero
como está la delincuencia, no, mejor estar en esta casita de madera. Vemos todos los días las noticias, y a veces veo las noticias y quedo traumado yo, que la mamá mató a la hija, ay, no, después todos son enfermos, esquizofrénicos todos. Y todos los carabineros que han muerto, y los femicidios, ya llevan como 51 casos, nosotros estamos bien informados por la tele porque vemos harta noticia.‖
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Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria. Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria

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―La ciudad está muy mala, no ve que hay mucho asalto, matan carabineros y toda la cuestión. Cuando me tocó el
servicio militar a mi, estaba el presidente Ibáñez, entonces a todos los delincuentes más grandes los metían a los barcos y los barcos los fondeaban en alta mar, entonces no había ningún delincuente, ahora no, ahora no hay justicia, cualquiera es delincuente.‖
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―Yo estaría un par de días no más en la ciudad, no me acostumbraría, estar encerrado. Hay que andar con más
cuidado, acá no pues, anda a la hora que quiere uno, no tiene problemas para nada, allá no pues, hay partes donde lo asaltan.‖
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Un entrevistado de una unidad subsidiada, que vivió varios años en Santiago, utiliza un lenguaje muy claro para describir esta imagen negativa de sobre la ciudad, donde se asocia la delincuencia a una decadencia humana, a una pérdida de valores. Al preguntársele respecto a su imagen de la ciudad, respondió lo siguiente: ―Lo voy a ofender con lo que le voy a decir, la ciudad es un asco, una mugre, me duele decirlo, porque gané mucha
plata en la ciudad, hace hartos años atrás. Pero yo ahora veo la televisión y veo un infierno, o sea, me duele creer que personas estemos viviendo peor que los animales en la cuidad, porque es mucho peor, porque usted hecha un animal a un cerco y hecha a otro animal a otro cerco, cada quien reconoce su cerco y no se hacen daño, y ¡Dios mío! en la ciudad ahora, se hace daño la familia misma, peor cuando no es familia. Hay mucha contaminación, hay mucha violencia, muchos desencuentros familiares, yo no se si en la ciudad existe la amistad verdadera, o no existe, o hay amigos de hola y chao no más, porque no me explico cómo el que ayer era amigo al otro día lo mató, al que decía ser su amigo, o sea veo que abandonan los hijos, si quieren que les suban 5.000 pesos en el sueldo eso se gana a fuerza de perder millones en el país destruyendo todo lo que pillan a mano, entonces veo una inconciencia tremenda que yo digo, felizmente, gracias a Dios, no estoy viviendo en la ciudad para estar palpando en directo todo esto que veo en la televisión que no me gusta .‖
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Otro aspecto negativo que destaca en la imagen que los entrevistados tienen de la ciudad, guarda relación con la calidad de vida. Elementos como la contaminación -y como consecuencia de lo mismo- la salud de niños y ancianos, la vida acelerada, el tráfico automotriz, y la vida hacinada en casas y sitios pequeños, son recurrentes en las entrevistas.

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Entrevista a Don Osvaldo G. 74 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada. Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria. 503 Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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―Yo estoy acostumbrado al silencio, a estar tranquilo, al aire puro, todas esas cosas, en la ciudad usted tiene que
andar estresado, toda la gente estresada, tiene que andar con cuidado, si se descuida lo asaltan, por eso pasa con esa intranquilidad uno. Este año estuve como 25 días en Santiago pero no hallaba la hora de venirme, el bullicio ensordecedor, tengo problemas al oído medio yo también .‖
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―Encuentro...en Santiago está muy mala la cosa. Yo no viviría allá, mis hijos me invitan harto para allá, llegan
hasta a enojarse porque no voy, pero encuentro una vida tan agitada, que todos tienen que salir a trabajar, andar a toda carrera.‖
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―El campo es más libre, no como estar en la ciudad, se vive más tranquilo, no está tan cerca de los vecinos, que uno
se ahoga.‖
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Otra desventaja de la ciudad frente al campo guarda relación con el costo de la vida. La idea de que en la ciudad todo se compre, y de que no exista la posibilidad de generar producción doméstica, es destacada por muchos entrevistado como negativa. ―No, para nada, no no no, vivir encerrado no, la ciudad no me gusta por distintas cosas, en la ciudad es pura plata,
hasta se compra el agua, en cambio en el campo no, usted no compra el agua, si quiere verduras las cosecha usted mismo, la carne también, siembra la papa, en cambio en la ciudad usted no tiene suelo ni para criar una pata de pollo, vivir encerrado no más, por eso no me gusta la ciudad .‖
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―Hay muchas diferencias, de partida la tranquilidad que uno tiene acá, para allá hay que comprarlo todo, o sea que
la plata cundiría menos, porque aquí uno, más que mal, ahorra cualquier cosa, allá al contrario, hasta un kilito de papas se hay que comprarlo, y uno aquí no sabe lo que es comprar. O sea, de partida nos rendiría menos. Hay que tener buenos sueldos para poder vivir allá.‖
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Y es precisamente lo último que destaca el entrevistado recién citado lo que hace de la ciudad atractiva para muchas personas, pues, en ella los sueldos efectivamente son más altos que en el campo. Y es precisamente, al parecer de los entrevistados, este hecho es el que hace de la ciudad un destino atractivo para muchos jóvenes. Si bien todos los entrevistados coinciden a
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Entrevista a Don Saúl A. 64 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad agropecuaria. Entrevista a Señora Berta A. 68 años, 23/10/07. Cónyuge, unidad agropecuaria. 506 Entrevista a Don Juan R. 70 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria. 507 Entrevista a Don Antonio A. 54 años, 24/10/007. Jefe de hogar, unidad proletaria. 508 Entrevista a Don Daniel G. 42 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria

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grandes rasgos en su imagen de la ciudad, y en su valoración de ella, existen diferencias en cuanto a si estarían dispuestos o no a vivir en ella. Y es que todos los entrevistados de unidades agropecuarias, semiproletarias y subsidiadas no vivirían en la ciudad, sin embargo, dentro de las unidades proletarias nos encontramos con opiniones como la siguiente, expresada por el jefe de hogar de menor edad de la localidad: ―No me gusta la ciudad, viviría en ella pero no me gusta, por la
estrechura. Viviría en la ciudad para juntar plata nomás, pero el campo me gusta porque uno vive más libre.‖
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Incluso podemos encontrar entrevistados que han vivido en la ciudad y que no vivirían en ella, pero les gustaría poder trabajar en la ciudad y vivir en el campo, como es el caso siguiente de un entrevistado de una unidad subsidiada: ―No viviría en la ciudad, yo nunca viviría en la ciudad, trabajaría en la ciudad, siempre yo decía, uno siempre se
hace sueños imposibles, cuando yo trabajaba en Santiago, yo decía ―por qué este trabajo no estará en mi comunidad, donde yo pueda ganar este dinero‖ porque yo todos los día soñaba con irme a mi casa y no estar viendo esto de que toda la gente corre, todo el mundo corre, todo el mundo desconfía del otro, entonces es catastrófico, yo de vivir en la ciudad, no. Si a mi me dijeran ―te vas a ganar un premio grande, pero tienes que comprarte una casa en Santiago o en otra ciudad grande, para vivir en ella‖ ceo que lo rechazaría, a no ser que yo arrendara a otra persona que quiera ir a morirse a Santiago y yo seguir viviendo y percibir de esa forma los ingresos, pero no me gusta Santiago, conozco Santiago, he vivido en Santiago, tengo familia en Santiago, ellos viven bien, ya se acostumbraron, pero yo no puedo acostumbrarme y en 7 años no pude acostumbrarme nunca.‖
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De esta forma, los entrevistados, al describir su imagen de la ciudad, también describen la imagen del lugar donde viven. El campo se sitúa como el opuesto de la ciudad, todas las características negativas que ellos destacan de las ciudades, o no se encuentran presentes en el campo, o lo son en menor medida. Por lo tanto, y como lo explicitan los sujetos, en general la imagen de la vida en el campo es vista como positiva, más segura, menos peligrosa, más tranquila, menos contaminada, más ―libre‖, menos hacinada, y más barata.

Así, la imagen respecto a la ciudad es compartida por todos los entrevistados jefes de hogar de las unidades de la localidad, sin embargo, son sólo algunos los que están o han estado dispuestos a vivir en la ciudad. Ahora bien, debemos recordar que estas entrevistas fueron realizadas a personas que por una u otra razón permanecieron en la localidad, aún cuando la
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Entrevista a Don Víctor S. 22 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad proletaria. Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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posibilidad de emigrar ha existido siempre, es decir, se trata de personas que optaron por no emigrar. Pese a esto, no se puede desconocer que existe una imagen generalizada, o estereotipada si se prefiere, del campo y la ciudad. En la construcción de esta imagen intervienen muchos factores, algunos entrevistados tienen familia en la ciudad y la conocen, otros forman su imagen a partir de lo que cuentan otras personas de la ciudad, pero sin lugar a dudas, y como varios entrevistados lo hicieron explicito, el origen más importante de los elementos que constituyen esta imagen de la ciudad es la televisión, en particular los noticiarios.

Por otro lado, la imagen de la ciudad entre los jóvenes no coincide con la que tienen los jefes de hogar entrevistados511. Los adolescentes que cursan séptimo y octavo básico en la escuela de Huelón manifiestan que la vida de la ciudad es más ―entretenida‖ que la del campo, y en efecto les parece más atractivo vivir en la ciudad, con más ―comodidades‖. En los adolescentes puede percibirse una penetración muy profunda de los gustos subjetivos transmitidos principalmente por los medios de comunicación; elementos asociados a la diversión, al consumo y a un estilo de vida urbano son parte de las expectativas de ellos. La publicidad de centros de entretención, de tecnología, la imagen transmitida por teleseries juveniles, entre otras posibles, son mencionadas abierta y explícitamente por ellos como deseables512. En efecto, muchos de los cambios de conducta que los jefes de hogar y cónyuges entrevistados describieron, coinciden con la imagen que se transmite de la juventud ―urbana moderna‖ por los medios de comunicación, principalmente los asociados a la libertad sexual y a la ―irreverencia‖ a la cual los adultos llaman ―falta de respeto‖. La idea de lo ―moderno‖ en estos jóvenes es representaba por elementos que tienen que ver con el vestuario, consumo, conductas, música y formas de divertirse e incluso de alimentarse. Por otra parte, las ideas de quienes aún son jóvenes pero que ya se encuentran en edad de independizarse, consideran algunos de los elementos que mencionan los

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Si bien en el terreno realizado en octubre de 2007 no fue posible entrevistar la cantidad de jóvenes en edad de independizarse (sobre 20 años) que se proyectó para el desarrollo de esta investigación, dado que el que el fenómeno de la emigración es tal que es muy difícil encontrarlos y los que aún viven con sus padres salen a trabajar fuera de la localidad durante los meses de primavera y verano, pudo realizarse una entrevista a un joven de 26 años. Para el caso de los adolescentes que se encuentran en los últimos años de educación básica -como se dijo páginas atrás- se cuenta con registros en ―cuaderno de campo‖ generados a partir de conversaciones informales grupales. 512 El investigador en terreno pudo percibir, a modo muy subjetivo, que los jóvenes intentaban mostrarle que ellos también eran ―urbanos‖ en sus modos y formas de ser. En efecto, y de carácter igualmente personal, el investigador se quedó con la impresión de que mucha de la disposición a conversar de estos temas de parte de los jóvenes se debió a que éstos veían en él a una persona ―urbana moderna‖ y que por tanto les parecía interesante. Esto permitió que ellos hablaran incluso de los programas de televisión que ven, entre los que destacan los de música y baile que se emiten en distintos canales a media tarde, y las teleseries, sobretodo las juveniles.

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adolescentes, pero también -como es de suponer- dan más énfasis a las perspectivas laborales. En la siguiente cita puede apreciarse. ―A la mayor parte de los jóvenes les gusta más la ciudad porque no quieren trabajar en agricultura, porque a
medias no sale a cuenta y el trabajo en las forestales tampoco, pagan poco, tratan mal y es muy sacrificado. Y realmente ya no se quiere trabajar tan sacrificado como antes, todos queremos trabajar un poco más aliviados, yo mismo, si se me presenta la oportunidad de un trabajo más o menos bueno, yo me voy a trabajar para afuera. Además es más seguro con la plata, por lo menos usted se lleva la plata y no tiene riesgo de perder el año como acá con la agricultura. Acá se le llueve, se le pudre la semilla, se le anega o viene muy seco, se le da mal. Además la vida en la ciudad es otra, a muchos jóvenes les gusta la ciudad para poder salir en la noche y ese sistema, porque a la hora que la gente de ciudad a veces se está acostando, uno aquí en el campo se tiene que estar levantando. Yo a veces me levanto a las cuatro y a esa hora la fiesta está recién en lo bueno.‖
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Por lo tanto, existe un claro contraste entre la imagen que tienen de la ciudad los jefes de hogar de las unidades entrevistadas y los jóvenes de la localidad, claramente hay un cambio en entre las generaciones en cuanto a la percepción de su ambiente y la valoración del mismo, y buena parte de la cual aparece explicada por los mismos informantes como generada por la influencia de los medios de comunicación. Estas imágenes pueden tener ingerencia en la definición que cada individuo hace -en particular los jóvenes- acerca de cual es el futuro que desea, y por tanto, influir, junto a las presiones económicas que empujan a la emigración, en el fenómeno de despoblamiento de la localidad.

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Entrevista específica a Pedro A. 27 años, 23/10/07. Hijo que permanece en casa de sus padres, unidad semiproletaria.

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II.8.7. - Conceptos clave en el proceso de transformación, significado y distribución entre los entrevistados.

A lo largo de este capítulo hemos intentado describir a grandes rasgos las percepciones, opiniones, criterios e imágenes ideales de los entrevistados, poniendo el acento en la relación existente entre éstas y las condiciones materiales y económicas concretas de las unidades familiares y de la localidad. A continuación intentamos describir las ideas asociadas a ciertos conceptos que se identifican como clave en nuestra hipótesis, cuyos ribetes se han ido asomando a lo largo de las últimas páginas. Conceptos como el de ―modernidad‖, el de ―progreso‖ y el de ―tradición‖ son hasta cierto punto manejados por la población, y nos interesa conocer sus alcances en el proceso de transformación que han experimentado los sujetos en las últimas décadas y el lugar que ocupan dentro de la conceptualización que la población hace de estos procesos.

La noción de modernidad que se maneja entre los entrevistados es relativamente homogénea, independientemente del tipo de unidad514. En general, la palabra modernidad es asociada, principalmente, a ventajas tecnológicas como las comunicaciones (teléfonos, celulares, etc.), viales (mejores caminos, mayor cantidad de vehículos y buses), a la moda, y a la posesión de distintos tipos de electrodomésticos. Por esta última razón, el concepto de modernidad aparece en algunos entrevistados ligado directamente a la cantidad de recursos de que disponen las familias, en dinero, pues, ser moderno en Huelón significa: ―Tener lujos, ser más rico, tener más.‖515, puesto que refiere a la posibilidad de consumir estos productos tecnológicos como celulares, televisores, equipos de audio, e incluso vehículos, entre muchos otros posibles. En este sentido, podría decirse que existe una correspondencia entre la idea de ―lo moderno‖ presente en la localidad y el mercado, puesto que, finalmente el significado de lo moderno se encuentra asociado al consumo de los bienes que ofrece y promociona el mercado, o en otras palabras, ser moderno es poder participar como consumidor en el mercado.

Las actitudes de los entrevistados frente a su concepción de modernidad varían, pues, en las unidades donde se tienen menos ingresos en dinero y los jefes de hogar tienen más edad existe
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Solo dos jefes de hogar, ambos mayores de 65 años, desconocen el concepto. Entrevista a Don Alonso M. 60 años, 23/10/007. Jefe de hogar, unidad semiproletaria.

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una mayor indiferencia al respecto, lo que se expresa tanto en la poca importancia que le otorgan los entrevistados al concepto, como en lo poco que se refieren al mismo. Por el contrario, en las unidades proletarias existe una notoria valoración de lo que se entiende por modernidad, principalmente al tipo de consumo asociado al concepto y a las comodidades que proporciona en la vida cotidiana dicho consumo. Sin embargo, también existe entre los entrevistados discursos que cuestionan estas nociones de modernidad, como es el caso de un entrevistado de una unidad subsidiada, que transcribimos a continuación, puesto que asocia al concepto de modernidad una serie de elementos que no están presentes en otras entrevistas. ―La modernidad es una ventaja peligrosa, la modernidad trae cosas como espada de doble filo, me gusta la
modernidad, se logran cosas fantásticas con todo lo moderno, pero a la vez eso mismo crea problemas a la sociedad. Para mí, ser moderno aquí en Huelón es tener todas las comodidades posibles que haya en la ciudad, que son a veces comodidades muy necesarias, pero que aquí en el campo le hacen daño al campesino. Por ejemplo, hay persona que ya desde hace mucho tiempo no saben poner a lavar una pieza de ropa, a mano, que queda tan bonita y tan limpia, porque todo lo hace la máquina de lavar, ya no cocinan porque tienen microondas y otras cosas y eso no me gusta, se pierde el sentido familiar, eso bonito que existía antes. Hay cosas de esas que yo las tengo, pero no me gustan mucho. (...) Y lo moderno que veo yo también en mi comunidad, que ahora es moda -es moda y el que no está así no se siente bien- que un niño con 16 años ya está con una niña embarazada, después no hayan donde meterse y esas son cosas que se traen a veces por ser los papás muy permisivos, en una fiesta los chiquillos llegan muy tarde o empiezan a consumir alcohol a muy temprana edad y así veo lo moderno aquí, yo he conversado con los chiquillos -yo siempre trabajo con jóvenes en la comunidad- y siempre las reflexiones que hacemos son las mismas, ellos mientras más modernos son, quieren más permisos y hacen más cosas, porque eso es lo moderno de ahora, porque o si no te quedaste en el pasado, porque a un chiquillo de ahora, creo que le da vergüenza de confesar a los 16 o 17 años que es virgen, entonces tal vez pasó a ser moderno el hecho de tener sexo, de meterse con alguien que a los mejor ni si quiera se quiere tanto. Creo que todo lo moderno está bien, pero está mal manejado .‖
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En la cita recién transcrita podemos notar una asociación del concepto de modernidad a cambios en las pautas conductuales de las personas, una idea de que la modernidad trae ventajas y desventajas. Este tipo de discurso crítico hacia lo que se entiende por modernidad no es frecuente entre los entrevistados, no existen más opiniones que vean una arista negativa en la adquisición de las mencionadas ―comodidades‖ (electrodomésticos), sin embargo, esto no significa que las otras situaciones que el entrevistado recién citado describe como negativas -

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Entrevista a Don Emilio A. 46 años, 23/10/07. Jefe de hogar, unidad subsidiada.

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principalmente las asociadas a cambios en el comportamiento de nuevas generaciones- sean vistas como positivas por el resto de los entrevistados, simplemente éstos no las asocian necesariamente al concepto de modernidad, o de forma más precisa, no las mencionaron al referirse al concepto.

Por otra parte, la noción de progreso se encuentra asociada principalmente a la condición de una persona o una familia de aumentar sus ingresos y tener un cambio notorio en su tipo de consumo. En la localidad no se habla de ―el progreso‖ si no de que alguien ―progresó‖ o ―progresa‖, lo que significa que ese alguien dejó de ser como la mayoría y pasó a tener una condición económica que lo distingue de los demás, lo que se expresa mediante la ostentación del consumo permitido por ese ―progreso‖, en actos como: pintar y arreglar la casa, la compra de artefactos tecnológicos, tener vehículo (aunque este sea muy antiguo) entre otros. Cuadro 113: Idea de progreso en Huelón Progreso:
No asociado a un estadio de la sociedad Asociado a una condición individual, resultado de un esfuerzo individual
Fuente: Análisis e interpretación entrevistas 2007.

Detrás de esta concepción de progreso existe la consideración de que el mundo rural permanece ―atrás‖ del mundo urbano, por lo que existe un acercamiento al mundo urbano por medio de lograr la posibilidad de tener un consumo asociado a éste, lo que es destacado por el carácter individual del concepto. En otras palabras, el sujeto que progresa es visto como alguien que es capaz de salir de la situación de ―atraso‖ asociada al campo, en el campo, y que se acerca a una forma de vida urbana, participando como consumidor en el mercado