30 de JUNIO del 2015

AÑO 50 - NÚMERO 64

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EL REBELDE
ÓRGANO OFICIAL DEL MOVIMIENTO DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

¡¡ Por una Vida Digna para Todos !!

Cambio en el Gabinete: la
continuidad de la
tecnocracia y el blindaje
a la educación
neoliberal.
A

inicios de los 80, la Dictadura y el recién importado modelo
neoliberal, emprende el llamado proceso de modernización del estado
liderado por los Chicago boys, dando inicio a la vorágine privatizadora
de los derechos sociales fundamentales, como Educación, Salud,
Vivienda, entre otros, transformándolos en lucrativos negocios. La
Constitución del 80, fraudulenta y aún vigente, generó los cimientos
políticos en base a los cuales ha sido posible el constante
perfeccionamiento del modelo económico neoliberal, labor a la que
se abocaron desde la “transición” los gobiernos Concertacionistas,
conducta sostenida hasta el momento por la mal llamada “Nueva
Mayoría”. Durante todos estos años, los trabajadores han sido testigos
de cómo cada nueva ley es hecha a la medida de la misma minoría
empresarial de siempre; prueba de ello es la elección de buena parte
del Parlamento e incluso del Ejecutivo, escaños a los cuales se accede
vía financiamiento privado de las campañas, pagadas por grupos
económicos que tienen sus intereses involucrados, precisamente, en
los programas que los candidatos presentan, para luego - como es
de esperar - “cobrar” por los favores concedidos.
En el ámbito de la educación, el modelo ha sido constantemente
perfeccionado para que estos grupos económicos sigan obteniendo
recursos estatales (desviados por distintas fórmulas) y consolidando
el negocio de los inversionistas privados. Los ejemplos son variados
y van desde colegios y liceos particulares subvencionados, hasta
universidades declaradas en quiebra. Todas estas entidades,
reconocidas por el Estado de Chile, han obtenido jugosas ganancias
a costa del esfuerzo de muchas familias trabajadoras.
Actualmente, nos encontramos en medio de un paro indefinido de
profesores, quienes exigen el retiro del proyecto de ley de carrera
docente. Es en respuesta a esta demanda que la Moneda cambia de
Ministro de Educación. Sin embargo, las cosas parecen no venir
mejor, bajo ningún aspecto, para los trabajadores de la educación y
los estudiantes de nuestro país. Claro está, el cambio de Ministro no
es ningún triunfo para quienes se mantienen movilizados, más bien,
se trata de una maniobra del gobierno para desviar el conflicto y la
discusión de fondo, que de a poco se instala en la conciencia del
profesorado. No es casual que antes de abandonar el ministerio,
Eyzaguirre autorizado - más bien ordenado - anticipar las vacaciones
de invierno, intentando trasladar la disputa, confrontando a profesores
y sostenedores. La función que cumplirá el ex ministro de educación
instalado ahora en Segpres será, seguramente, acelerar el trámite
legislativo de los proyectos de carrera docente y desmunicipalización;
mientras que, la nueva ministra de educación, a juzgar por su trayectoria
tecnocrática en educación (Fundación 2020), redirigirá el debate a
su punto original, es decir, hacia aspectos exclusivamente técnicos
para la carrera docente.

Con esta maniobra, el gobierno quiere evitar a toda costa cuestionar
o cambiar la matriz ideológica constitucional que permite que la
educación sea un bien de consumo, según se consigna en el Art.
19, incisos 10 y 11, de nuestra Carta Fundamental. Cuando
advertimos que el discurso y práctica tecnocráticos intentan
posicionarse por sobre el debate de fondo, es porque aquel discurso
no apunta a la causa de la crisis que vive la educación chilena, es
decir, a la constitución dictatorial, sino que se queda en el aspecto
meramente técnico, para blindar la educación de mercado y no
entrar al cuestionamiento político de la injerencia del mercado en
esta materia.
En este contexto, el Colegio de Profesores, tanto el oficialismo
como la disidencia, al exponer sus preocupaciones lo hacen
solamente desde ese enfoque técnico, pues no denuncian que
debe existir un cambio constitucional como base para transformar
la educación. Es posible establecer las responsabilidades que
tienen todos los sectores políticos que actúan dentro del Gremio
al callar esta situación, hecho que, por lo tanto, los hará en igual
grado cómplices de la perpetuación del modelo educativo instaurado
por Pinochet.
Muchos plantean el retiro del proyecto de ley de carrera docente,
lo que no está mal, pero que es insuficiente. Tanto los estudiantes
y trabajadores de la educación, como la sociedad en su conjunto,
debemos dar el siguiente paso instalando la discusión y decisión
por una Nueva Constitución para definir políticamente el carácter
de la educación. Sólo después de esa definición, se justifica toda
discusión técnica, que sea en consecuencia.
En conclusión, seguimos sosteniendo que frente a la injusticia
social que vive la clase trabajadora y la corrupción que afecta a los
partidos instalados en el poder, es urgente y necesario convocar
a un plebiscito popular que defina el camino para cambiar la
constitución, proceso que ante todo nos permita democratizar
nuestra sociedad y, por tanto, al democratizar nuestra sociedad,
democratizar también nuestra educación.

POR UNA NUEVA CONSTITUCIÓN, QUE DEMOCRATICE
NUESTRA SOCIEDAD Y NUESTRA EDUCACIÓN.
¡PLEBISCITO POPULAR!
POR UNA VIDA DIGNA PARA TODOS

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