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ADMINISTRACIÓN PREVISTA EN EL CONTRATO. PRINCIPIO GENERAL.

De acuerdo
con el principio de la libertad de las convenciones, el contrato puede fijar la
forma en que se ha de llevar a cabo la administración, cómo se designarán y
renovarán los administradores, sus atribuciones, etcétera. Esas normas
contractuales regirán el gobierno de la entidad, pues las disposiciones
contenidas en esta materia por la ley son simplemente supletorias.
1.— Socio administrador designado en el contrato
PRINCIPIO Y CONSECUENCIAS. El contrato puede designar uno o más socios
que se ocupen de la administración de la sociedad. En tal caso, la designación
forma parte del acuerdo de voluntades, lo que significa que el mandato
conferido es en principio irrevocable y que la separación del administrador
desvirtúa el contrato a punto tal que debe reputarse disuelta la sociedad.
IRREVOCABILIDAD DEL MANDATO DE ADMINISTRACIÓN. Cuando el mandato
para administrar ha sido otorgado por una cláusula del contrato, no puede ser
revocado sin causa legítima (art. 1681); mientras no se haya producido la
causa legítima de remoción, el administrador puede seguir administrando a
pesar de la voluntad contraria de todos los restantes socios (art. 1681). La
solución es lógica. Si la designación forma parte del acuerdo de voluntades,
sólo por el consentimiento unánime de los socios —incluido el administrador—
puede pasarse por alto dicha estipulación.
a) Justas causas de remoción. Habrá causa legítima para revocar el
mandato, si el socio administrador, por un motivo grave, dejase de merecer la
confianza de sus coasociados, o si le sobreviniese algún impedimento para
administrar bien los negocios de la sociedad (art. 1682). Habrá justa causa
cuando el administrador incurre en cualquiera de los actos que según el art.
1735 dan lugar a la exclusión de un socio (cesión de sus aportes contra la
prohibición social, incumplimiento de sus obligaciones para la sociedad,
incapacidad sobreviniente, insolvencia, fuga, perpetración de algún crimen,
mala conducta, provocación de discordia entre los socios); si comete delitos
contra el patrimonio de la sociedad, si utiliza los bienes sociales en beneficio
propio, si en los negocios con terceros favorece los intereses de éstos en
desmedro de los que están a su cuidado; para decirlo de una manera general,
si incurre en infidelidad hacia la sociedad. También la habrá si maneja la
administración con negligencia o descuido evidente o si por motivos de
enfermedad, ausencia o incompatibilidad con otras tareas, se ve impedido de
cumplir eficazmente su trabajo. Pero no corresponde la remoción si sólo se
trata de desavenencias personales o de disparidad de opiniones en la
conducción de los negocios.
b) Procedimiento de remoción; administración judicial provisoria. La
remoción puede ser pedida por cualquiera de los socios sin dependencia de la
deliberación de la mayoría (art. 1685). La solución es razonable porque se trata
de hechos graves que ponen en peligro los aportes, y no sería justo que la
minoría quedase indefensa ante una confabulación urdida en su perjuicio por la
mayoría, o simplemente ante la indiferencia o desinterés de los otros socios.
Mientras se ventila el juicio de remoción (que debe tramitar por vía ordinaria),
el administrador impugnado sigue en su cargo hasta la sentencia definitiva que
lo remueva (art. 1683). Mientras no se prueben los hechos aducidos, hay que
presumir la inocencia del administrador y respetar el contrato que lo designó.

o cuando median graves disidencias entre los socios administradores conjuntos que condujeran al cierre de la fábrica. en cuyo caso. 1684). el socio removido es responsable por los daños y perjuicios derivados de las deficiencias de su gestión (art. la continuación del administrador negligente o inescrupuloso durante todo el trámite del juicio. previo traslado a las partes. pero sus facultades se limitan a la administración ordinaria. que puede ser un socio o un extraño (art. Para que tal responsabilidad pueda existir. el juez podrá decretar la remoción luego de comenzado el pleito y nombrar un administrador provisorio.Pero ésta no es una regla rígida. De cualquier modo. entendiéndose por tales los que habitualmente se invierten en el bien. se dará inmediata noticia al juzgado. sociedad o asociación administrados. Bien entendido que la remoción no produce la disolución de pleno derecho. El interventor y el administrador sólo podrán retener fondos o disponer de ellos con el objeto de pagar los gastos normales de la administración. El art. en consecuencia puede decretarse sin oír al administrador removido. El juez está autorizado —si se considera que con ello basta para proteger los intereses en juego— a limitar la actuación del funcionario designado a la simple intervención de los negocios sociales. o cuando uno de los administradores ha presentado a la sociedad en convocatoria de acreedores. es preciso que . La remoción del administrador designado en el contrato dará derecho a cualquiera de los socios para disolver la sociedad (art. El administrador judicial sustituye al contractual con facultades de representación y gobierno de la sociedad y puede actuar con independencia de la voluntad de los socios. salvo que su postergación pudiere irrogar perjuicios. No puede realizar actos de disposición ni nombrar empleados sin recabar autorización judicial. La necesidad y urgencia de la medida pueden acreditarse en forma sumaria. La designación del administrador judicial tiene carácter de medida cautelar. se disuelva o no la entidad. después de efectuados. que cualquiera de los socios (inclusive el administrador removido) pueda pedir la disolución de la sociedad por más que el contrato no haya vencido todavía. Habiendo peligro en la demora. Nuestra jurisprudencia ha considerado que hay peligro en la demora cuando el impedimento sobrevenido al administrador es notorio. la extensión de sus facultades está por lo común establecida en el mismo auto de designación. El interventor no asume la administración de la sociedad pero controla su funcionamiento y la actuación del administrador. 1686). Si la persona del administrador ha sido considerada esencial al contratar —a punto de hacer de ella una de las estipulaciones del contrato— su remoción modifica las bases en atención a las cuales se prestó el consentimiento. c) Efectos de la remoción. por tanto. Es justo. 1686). Es improcedente la designación de administrador provisional si no se demandó la remoción de los administradores. En muchos casos. 1684. que autoriza la remoción del socio administrador se aplica tanto a las sociedades regularmente constituidas como a las irregulares o de hecho. o cuando tramita contra él una querella de defraudación promovida por otros socios. sino que solamente autoriza a pedirla. Los gastos extraordinarios o nombramientos de auxiliares serán autorizados por el juez. 1340 bis. en desacuerdo con otro socio administrador. ocasionaría perjuicios irreparables y haría inocua la sentencia de remoción.

1688). RENUNCIA DEL SOCIO ADMINISTRADOR. En principio. pues las nuevas obligaciones contraídas no pueden eximirlo de su deber de cumplir con las anteriores. si por el contrario. No será necesaria la existencia de una justa causa de renuncia. se entiende que su designación ha sido un problema de simple conveniencia y no una condición de la existencia de la sociedad. que dicho administrador pueda ser removido si existe mayoría en este sentido.medie dolo o culpa del administrador. el exilio político. de sufrir una privación de la libertad más o menos prolongada. si en cambio. etcétera. no debe reconocérsele el derecho a pedir la disolución. si la renuncia no ha tenido justa causa. el administrador ha sufrido una enfermedad mental. . etc. Debe admitirse que la hay en caso de enfermedad física o mental. y si lo hiciere. Cuando el poder para administrar no ha sido conferido en el contrato sino en una convención posterior. 2. Por excepción debe admitirse que es justa causa de renuncia la designación en una función pública de gran responsabilidad (ministerio. si una enfermedad física le impide desempeñar sus tareas de administración. tales como un problema de familia. a menos que éste se haya empeñado en retener la administración no obstante el impedimento sobrevenido. porque ello significaría poner en sus manos la vida de la sociedad. no hay responsabilidad del removido. no hay por qué privarlo del derecho que a todos los socios reconoce el art. pues. No dudamos de la respuesta afirmativa en caso de que exista justa causa de renuncia. de necesidad de ausentarse del asiento de la administración por razones serias. si los restantes socios dan su consentimiento. el socio administrador no puede renunciar a su mandato sin justa causa. le bastaría con renunciar para provocar luego su disolución. haya o no justa causa (art. la sociedad no podrá reclamarle indemnización alguna. 1687. diputación. Cabe preguntarse si el derecho a pedir la disolución lo tiene el mismo socio renunciante. la remoción se ha fundado en un caso fortuito. 1687). puede ser revocado en cualquier momento por la mayoría de los socios. pues la aceptación de estas funciones es un verdadero deber ciudadano. La mayoría se cuenta por personas y no por capitales. pues si esta actitud es legítima. deberá pagar los daños y perjuicios que derivaren a la sociedad de su actitud (art. 1687). El fundamento es el mismo que en el caso de remoción: la persona del administrador ha sido una de las condiciones tenidas en mira al contratar.— Socio administrador designado por acto separado del contrato REVOCACIÓN DEL MANDATO. Pero no podría admitirse como causa suficiente las nuevas tareas asumidas por el administrador como consecuencia de otros negocios emprendidos por él o de la aceptación de otros empleos públicos o privados. La ley no dice qué debe entenderse por justa causa de renuncia. Así por ejemplo. su resistencia lo hace pasible de los daños que pueda sufrir la sociedad por su administración deficiente. La renuncia del administrador designado en el contrato da derecho a cualquiera de los socios a pedir la disolución de la sociedad (art.). En cambio. dirección de una gran repartición. Es un problema que deja librado a la apreciación judicial. a pesar de lo cual se niega a renunciar a su mandato. La situación en este caso es muy diferente: desde que la persona del administrador no forma parte de las estipulaciones contractuales. Es justo.

se designará su sucesor de conformidad a lo dispuesto en el contrato. 1682 y 1683. 1690). remoción o renuncia del administrador. no da derecho a pedir la disolución de la sociedad (art. contados por personas. el sistema de la ley parece anárquico. RENUNCIA DEL ADMINISTRADOR. su poder puede ser revocado en cualquier momento. cada uno de los socios tendrá derecho a desempeñarse como administrador. ADMINISTRACIÓN NO PREVISTA EN EL CONTRATO. lo que cualquiera de los socios hiciere. Puesto que se trata de un mandato común de administración. no las tiene para designar uno nuevo. la ley reputa que hay un mandato tácito recíproco entre todos los socios. Cuando como consecuencia de la revocación. la renuncia no le origina ninguna responsabilidad a menos que sea intempestiva. sin perjuicio de la responsabilidad que le cabe en caso de renuncia intempestiva. pues atribuye la administración a todos los socios. cualquiera de los socios puede pedir la remoción si existen justas causas.Pero es necesario dejar sentado que si la revocación sin justa causa es atributo de la mayoría. 1689). 3. Los arts. RENUNCIA. y si éste no previere el caso y no hubiere acuerdo unánime para la designación. MODO DE LLENAR LA ADMINISTRACIÓN VACANTE. 1690). Se aplican en este caso las reglas del mandato ordinario. La revocación del mandato debe ser decidida por mayoría de los socios. La revocación del poder de administración por la mayoría o la remoción judicial. obliga a la sociedad como hecho por un mandatario suyo (art. La revocación del poder por la mayoría o la remoción obtenida a pedido de cualquiera de los socios. de conformidad con lo dispuesto por el art. la administración ha quedado vacante. 1677. Pero si bien se mira. de la revocación. a quien se ha confiado la de una sociedad. no autoriza a solicitar la disolución de la sociedad. porque la persona del administrador no ha sido condición del contrato. puede renunciar en cualquier momento. remoción o renuncia del administrador no socio. en tal caso no podrá ser removido sin justa causa. 1677). el tercero. haya o no justa causa (art. Se aplican al caso las soluciones que estudiaremos en el número 1352 para la hipótesis a todas luces análoga. Cuando el administrador de la sociedad es un tercero no socio. tenga o no justa causa para hacerlo (art. Es decir. A primera vista. MODO DE LLENAR LA VACANTE. Nada se opone a que la convención posterior establezca la irrevocabilidad del mandato conferido al administrador. tanto se aplican a los administradores designados en el contrato como a los que fueron por actos separados. Cuando en el contrato no se ha designado administrador ni se ha previsto el modo de hacerlo. PRINCIPIO LEGAL.— Administrador no socio REVOCACIÓN DEL PODER. en el orden interno la . Cualquiera de los socios puede pedir la remoción judicial si hubiere justa causa (arts. El administrador puede renunciar en cualquier momento al mandato sin responsabilidad alguna. 1682 y 1685). De donde se desprende que si bien la mayoría tiene facultades para separar al administrador.

El sistema legal está más bien encaminado a la protección de los terceros que contratan con uno de los socios. el socio oponente no tendría otro derecho que impedir que el otro lleve a cabo el acto proyectado mientras no cuente con la aprobación de la mayoría. el acto es nulo. en apoyo de ese punto de vista. ¿Este derecho de oposición puede ser ejercido por cada uno de los socios.sociedad está gobernada por el principio de la mayoría. se trata de un derecho absoluto que puede ser ejercido por cualquiera de los socios y que impide la realización del acto impugnado. Si cada uno de los socios tiene facultades para obrar en nombre de la sociedad obligándola con sus actos. pero si no tenía conocimiento de ella. la ley reconoce a los restantes socios un derecho de oposición. el acto es válido (ver nota 37). basta con esto para que la sociedad quede obligada (salvo lo que se dirá en el párrafo siguiente para el caso de oposición). o por la mayoría? Según algunos autores. la mayoría puede hacerlos aun en contra de la oposición de la minoría. el tercero que . que puede ser ejercido por cualquiera de los socios y la decisión sobre el punto. 1672 según el cual la mayoría de los socios no puede alterar el contrato social ni facultar actos opuestos al fin de la sociedad o que puedan destruirla. cuando todavía dichos actos no hubieran producido sus efectos legales (art. cuyo punto de vista compartimos. el mandato sólo cesa cuando los terceros que contrataron con el mandatario. hacer funcionar el sano principio de la mayoría en la administración de la sociedad. 1677). hayan sabido o podido saber la cesación. que da la vía para resolver las divergencias entre los socios y que impide que uno solo de ellos haga obstruccionismo trabando de esa manera las actividades y negocios de la sociedad. salvo los derechos de los restantes socios contra el que lo celebró pasando por alto la oposición. Pero cabe preguntarse qué ocurre si el socio lo ha realizado no obstante la oposición de la mayoría. 1676 ).— En tanto no medie oposición. el acto ordinario de administración (sobre este concepto véase nº 1360) celebrado por cualquiera de los socios. Para otros autores. se hace notar que la ley confiere el derecho a cada uno de los socios y no a la mayoría. 1964 . debe distinguirse entre el derecho de oposición. es ésta la que decide cuando hay divergencias entre los socios. y como la oposición implica la revocación del mandato en relación a ese acto. Esta solución resulta de la aplicación de los principios del mandato: según el art. La solución que propugnamos tiene un sólido apoyo en el art. Es una solución más razonable. EFECTOS RESPECTO DE TERCEROS. obliga a la sociedad respecto de terceros (art. DERECHO DE OPOSICIÓN. Importa además. ya que como veremos en seguida. Es necesario hacer un distingo: si el tercero conocía la oposición. que debe ser tomada por la mayoría. ello significa que mientras no se trate de tales actos. De acuerdo con este criterio.

pues de haber obrado con la debida diligencia. fuera de ellos. Va de suyo que los terceros tampoco podrían hacer valer contra la entidad los contratos que hubieran sido celebrados fuera del objeto. La segunda parte se refiere a los actos opuestos al fin de la sociedad o que puedan destruirla. su ignorancia de que el contrato estaba fuera del objeto de la sociedad. debe ser obligado a repararlos (ver nota 38). es decir. pues no ha hecho sino poner en juego un derecho que la ley le reconoce. aunque hubiesen sido aprobados por la mayoría. OPOSICIÓN DESECHADA POR LA MAYORÍA. pero si su oposición ha sido abusiva o dolosa. es obvio que ella requiere la unanimidad de los socios. la mayoría de los socios no puede alterar el contrato social respecto al objeto y modo de la existencia de la sociedad. ni los socios individualmente ni la mayoría pueden obligar a la entidad con sus actos. sólo pueden hacerse por deliberación unánime de los socios. En cambio.— Establece el art. Los socios sólo tienen mandato para representar a la sociedad en tanto actúen dentro de los fines tenidos en mira al contratar. pero no sólo cuando se trata de una modificación relativa al objeto y modo de existencia. Innovaciones de ese género. si está inspirada en un espíritu obstruccionista. hubieran exigido se les hiciera conocer el contrato social. no responde en principio por los daños y perjuicios que su conducta haya podido ocasionar a la sociedad. La primera parte de esta disposición alude a la alteración del contrato social. 1967 ).— El socio cuya oposición ha sido desechada por la mayoría. o que puedan destruirla. 1110/1358 . con lo que hubiera quedado de relieve que los administradores obraban fuera de los límites de su mandato.ha tenido conocimiento de ella no puede pretender la validez del acto. sino también de cualquier alteración del contrato que no puede llevarse a cabo sin la conformidad de todos los otorgantes. el contrato realizado es válido para el mandante (art. si ignoró la cesación del mandato. ni siquiera podrían invocar su buena fe. ni facultar actos opuestos al fin de la sociedad. 1672 que. ALTERACIÓN DEL CONTRATO SOCIAL Y ACTOS CONTRARIOS A SU OBJETO.

debe reputarse comprensivo de la autorización de adquirir inmuebles. La Cámara Civil de la Capital resolvió que el contrato que autorizaba a una sociedad a “adquirir bienes”. 1691 ) (ver nota 39).— Tratándose de actos extraordinarios de administración.— Cuando el alcance de los poderes de administración ha sido fijado en el contrato. ACTOS EXTRAORDINARIOS DE ADMINISTRACIÓN. a los dispuesto sobre el mandato (arts. Pero adviértase que el art. debe estarse a lo que en él se dispone. Se entiende por tales. Este principio general exige algunas precisiones. A modo de ejemplo. b) Negocios extraordinarios. la ley remite. ALCANCE DE LOS PODERES DEL SOCIO ADMINISTRADOR PRINCIPIO GENERAL. 1881 y sigs. si se dedica a la construcción. 1649 y sigs.1358. 1694 ). aunque no medie oposición. De donde resulta que los poderes del administrador pueden ser más extensos que los de la administración ordinaria legislada en los arts. el acto es nulo si no cuenta con la aprobación de la mayoría. 1110/1360 1360. Así. es decir. el art. adquirir materiales.— Los administradores están autorizados a realizar todos los actos ordinarios de la administración (art. 1694 dice que la administración comprende los negocios ordinarios de la sociedad con todas sus consecuencias. si el contrato guarda silencio la extensión de los poderes se determina por el objeto de la sociedad. a) Negocios ordinarios. si no se compró para especular sino para un ensanche de la fábrica de tejidos que constituía el objeto social (ver nota 41). firmar subcontratos.). podrá contratar préstamos bancarios (ver nota 40). 1110/1361 1361.). pues. 1695 dice que el mandato general no autoriza para hacer innovaciones sobre .— Se reputan actos extraordinarios aquellos para los cuales se necesitan poderes especiales (art. la ley distingue entre los actos ordinarios y extraordinarios de administración y alude también a los negocios prohibidos. citado). 1694 ) (véase núms. aquellos para los cuales la ley no exige poderes especiales (art. En otras palabras. por ejemplo. por el fin común para el cual se ha constituido (art. etcétera. 1880 y siguientes. la decisión de la mayoría es requisito esencial de la validez del acto. esto significa que tiene poder para celebrar todos los actos conducentes al logro del objeto social.

c) Negocios prohibidos o contrarios al objeto. Todo ello sin perjuicio de los derechos de los terceros de buena fe que ignoraban la desaprobación de la mayoría. PLURALIDAD DE ADMINISTRADORES. etcétera.— Si cualquiera de los socios celebra el acto desaprobado por la mayoría. Pero deben reputarse actos de administración ordinaria las pequeñas innovaciones tales como las modificaciones de tabiques para una mejor distribución de las oficinas. o sin haberse expresado que no podrán obrar los unos sin los otros. ACTOS REALIZADOS EN CONTRA DE LA DECISIÓN MAYORITARIA.— Los negocios prohibidos en el contrato (sean o no de administración ordinaria) y los que sean contrarios al objeto de la sociedad. o las innovaciones aun importantes si ellas forman parte del objeto de la sociedad (ver nota 43). La realización de estos actos requiere poderes especiales. hipotecarlos o prendarlos. que sólo pueden ser otorgados por la mayoría de los socios (art. etcétera (ver nota 42). 1697 ) contada por personas (ver nota 44).los inmuebles. siempre que se tratara de un acto de administración ordinaria (véase nº 1355). 1110/1363 1363. sólo pueden realizarse con la conformidad unánime de los socios (arts. 1699 ). Lo mismo cabe decir de los actos realizados sin haber logrado la unanimidad que por la naturaleza del negocio se requería. tanto más lo serán los actos de disposición de bienes muebles o inmuebles (a menos que la enajenación constituyera una de las actividades normales de la sociedad). porque el otorgante lo ha realizado por su cuenta y riesgo. todas sus consecuencias (ganancias y pérdidas) correrán por su exclusiva cuenta (art.— Cuando dos o más socios han sido encargados de la administración sin determinarse sus funciones. como ocurriría si una empresa constructora se dedicara a reformar o modernizar casas viejas para revenderlas. 1672 y 1698 ). ni para modificar el objeto de la sociedad. 1110/1364 1364. constituir sobre ellos usufructo. cada uno de ellos puede ejercer los actos de . 1110/1362 1362. cualquiera sea la utilidad que pueda resultar de estos cambios. Puesto que la innovación en los inmuebles importa un negocio extraordinario. Es lógico que así sea.

Aunque la ley sólo se refiere a los socios administradores.administración separadamente. 1696 ). es evidente que la solución es igualmente aplicable al caso de que la administración sea desempeñada por extraños. Nos parece una solución inadmisible probablemente determinada por peculiares circunstancias de hecho. 1110/1367 1367. No pueden inmiscuirse en ella. se necesita el concurso de todos ellos para la validez de los actos. sino que deben exigirlos en el juicio (ver nota 46). La razón de urgencia justifica en este caso prescindir del acuerdo que el contrato requería. salvo que hubiese peligro inminente de un daño grave o irreparable para la sociedad (art. la mayoría decide (véase nº 1354). sin que el socio tenga necesidad de expresar cuál es el motivo que lo guía a hacer el requerimiento (ver nota 45). DERECHO DE CONTRALOR DE LOS SOCIOS NO ADMINISTRADORES.— En caso de haberse estipulado que uno de los socios administradores no haya de obrar sin el otro. Si hay oposición. tendrán las mismas obligaciones y derechos que el mandatario respecto del mandante (art. sea con posterioridad.— La designación de un administrador. 1700 ). 1692 ). sea en el contrato social. documentos y papeles de la sociedad (art. pero conservan facultades de contralor y tienen derecho a exigir que se les exhiban los libros. sin que pueda alegarse la ausencia o imposibilidad de alguno de los socios. 1693 ). DERECHOS Y OBLIGACIONES DE LOS ADMINISTRADORES. Ese derecho puede ser ejercido en cualquier momento. En un caso. los socios no tienen el derecho de acudir libremente al establecimiento para examinar los libros. 1110/1365 1365.— Los administradores de la sociedad y los socios que la representen en cualquier acto administrativo. No se advierte por qué ha de variar el derecho de contralor del . 1110/1366 1366. resolvió que si la sociedad tiene un administrador judicial que da cuenta del estado de los negocios en el expediente. la Cámara Comercial de la Capital. pero cualquiera de ellos puede oponerse a las operaciones del otro antes de que ellas hayan producido sus efectos legales (art. priva a los restantes socios de su derecho de administración.

Aun así el socio no administrador podrá pedir en cualquier momento la exhibición de los libros si hay base para suponer una gestión desleal (ver nota 47). 1726 (véase nº 1397). porque dejaría indefenso al socio no administrador frente a la negligencia o la mala fe de los gerentes. 1110/1368 1368. los socios no administradores pueden asumir la representación de la sociedad en los casos previstos por el art. ¿Es válida la cláusula que limite o niegue este derecho de contralor? Una negación total del derecho de contralor sería inválida. trimestral) para evitar se perturbe la administración con un contralor excesivamente frecuente. es el de exigir periódicamente rendición de cuentas (ver nota 48). cuando el administrador ha sido designado judicialmente. Precisamente el origen de esta designación hace útil —tanto desde el ángulo de los intereses de los socios como de la seriedad de la justicia— facilitar al máximo el contralor de la marcha de la administración. pero nada se opone a que se limite prudentemente el derecho a una revisión periódica de los libros (anual. . semestral.— Además.socio. Complementario de este derecho.