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El fallo salomónico y la educación en Chile

Sebastián Marcos Abarzúa

El día de hoy, 27 de enero de 2014, la Corte Internacional de Justicia de la Haya se ha pronunciado respecto de la demanda marítima, que realizó Perú en contra de Chile, por encontrar que los límites marítimos entre estos dos países no se ajustaba al derecho internacional y que los tratados suscritos previamente por ellos no delimitaban de manera correcta estos puntos.

Es así que la ya nombrada Corte dictó, después de 6 años de litigio, un fallo que se podría llamar salomónico, para no quedar mal con ninguno de los países parte de este conflicto.

Pero es a raíz de este fallo en que nos podemos cuestionar varias cosas que tienen que ver con nuestro entorno, en este caso específico, la educación, pero particularmente la escolar.

Al llegar este momento tan esperado por los habitantes de los dos países, se pueden apreciar diversas opiniones provenientes de distintas partes de la sociedad y, a su vez, provenientes de distintos rangos etarios. Muchos de estos comentarios que, por lo menos he escuchado o leído, hacen relación a que Chile está “ regalando ” soberanía, pero para los más entendidos en el tema sabemos que Chile suscribe a la jurisdicción de la Corte Internacional, convirtiéndola para nosotros los chilenos en una instancia legal, con decisiones que se deben respetar y acatar, por más injustas o injustificadas que nos parezcan.

¿A qué apunto cuando digo que deberíamos preocuparnos más por la educación escolar de Chile? Simple. Me refiero a que hoy en día los jóvenes de nuestro país tienen una cultura cívica pobre, que debe ser alimentada en algún momento, para que al llegar a estas instancias, se tenga a lo menos una noción de qué significa cada cosa y cuál es el rol de cada uno de los organismos que trabajan en el aparato jurídico, tanto nacional, como internacional.

No es la intención de este autor cuestionar el fallo pronunciado por la Haya, aunque en algunas partes deje ver mi postura, más jurídica que política, sino que ir más allá y llegar a lo menos a generar un poco de inquietud al saber qué pasaría en la opinión de la juventud chilena si se tuviera un mayor conocimiento de lo que se está dando en el acontecer de nuestro país.

Entonces, es con motivo de esto que insto a todos a colaborar en las conversaciones, publicaciones, redes sociales y demás medios a explicar para un mejor entender lo que hoy se ha suscitado en nuestro país, esperando que algún día aquellos que legislan, forman comisiones y dirigen el área de educación de nuestro Chile puedan darse cuenta de la gran importancia que tiene la educación cívica en nuestra sociedad, y así podamos tener gente más informada y a su vez más conectada con nuestra realidad.

Quizás algunos digan que el fallo, falló o que mejor no haya Haya, pero eso ya es otro tema al cual no quiero entrar, sino que simplemente prefiero hacer notar la carencia de la educación.