Está en la página 1de 4

BOLETÍN MARXISTA · AÑO I · Nº 2 · OCTUBRE 2013

BOLETÍN MARXISTA · AÑO I · Nº 2 · OCTUBRE 2013

FRENTE ÚNICO DE LA IZQUIERDA Y LOS MOVIMIENTOS SOCIALES POR EL EMPLEO, LA SALUD, LA EDUCACIÓN Y LAS LIBERTADES:

FUERA EL GOBIERNO RAJOY

PREPAREMOS LA HUELGA GENERAL POLÍTICA

N os dirigimos a los activistas políticos, sociales y sindicales que luchan contra los desahucios, los

ataques a los servicios públicos, las privatiza- ciones, los despidos masivos, la precariedad laboral, el desplome de los salarios, la represión…

Derribar a este gobierno de representantes directos de la oligarquía financiera y las multinacionales es una cuestión de salud pública, y la única salida realis- ta a una situación de emergencia. Nuestra clase dis- pone de fuerzas sobradas para lograr este objetivo. Tiene la demostrada capacidad de agrupar, en la mo- vilización de masas, a amplios sectores del pueblo, y liderar un cambio social que suponga el fin del régi- men parasitario de la monarquía y sus instituciones, la principal hipoteca que pesa, desde hace más de tres décadas, sobre las libertades democráticas, el trabajo y los derechos sociales.

El problema que se plantea es esencialmente político.

Ningún trabajador consciente necesita un diagnóstico de la situación: todos la padecen. Muchos, en cambio, se cuestionan el esfuerzo invertido, y dudan de la posibilidad de resolverla en este marco político, entre el silencio o la connivencia de sus viejos partidos “de izquierda” y sus sindicatos, machacados por décadas de “pactos sociales” y “pactos de Estado”.

La pasividad de estas direcciones hace eco a la crisis general del régimen. Su sueño de un retorno al “Esta- do de Bienestar”, en la época de la dictadura mundial del capital financiero, es una emanación, particular- mente nociva, de su propia decadencia burocrática. Los trabajadores y su juventud hacen bien en recha- zarlas.

Afirmamos que existe otro camino, sólo que este pasa —y quien no lo sabe lo intuye— por una completa ruptura política con el régimen.

Esto se traduce, en nuestra opinión, en la necesidad de agrupar las fuerzas de la clase obrera hasta con-

fluir en una huelga general política, es decir: una huelga preparada sistemática y políticamente, con el objetivo declarado de derribar por la fuerza de la acción de masas al gobierno neoliberal de la dere- cha postfranquista.

Pero para llegar a este punto, es necesario generali- zar lo mejor de las experiencias parciales de estos últimos años de lucha. Formar en barrios, empresas y centros de estudio comités unitarios de acción, incorporando a todos, empleados y desempleados, fijos y precarios, nativos e inmigrantes, sindicatos mayoritarios y alternativos, partidos y frentes. Promo- ver asambleas masivas y democráticas, como base de un plan general de lucha. Organizar, a partir de ellas, los piquetes de extensión y defensa de la huel- ga. Reunir, escalonadamente, las huelgas sectoriales, locales y regionales, hasta llegar a la huelga general. Denunciar y combatir los “servicios mínimos” rompe- huelgas. Imponer nuestra democracia de trabajadores frente a la jauría de la prensa, los políticos burgueses y pro-burgueses y las fuerzas de represión al servicio del capital. En esta perspectiva, es posible la con- fluencia, y la victoria, de las luchas en curso: huelga general de la enseñanza, astilleros, Sniace, Panrico, mareas, función pública, cajas, pensionistas, marchas de parados, ocupaciones jornaleras…

Estos son los medios, y las bases mismas, de un nuevo poder constituyente: el de la clase trabajadora organizada, el de una Asamblea soberana. Con él podemos realizar las reivindicaciones democráticas largamente aplazadas: la abolición de la monarquía; la liquidación de todo el aparato político, represivo, judicial, heredado del franquismo; el derecho de auto- determinación de las naciones ibéricas; la separación completa de la Iglesia y el Estado…

Sobre él podemos fundar un gobierno de los trabaja- dores que garantice el empleo, la salud, la educación y la cultura, nacionalizando la banca y los sectores estratégicos de la economía bajo control de los pro- pios trabajadores y usuarios.

Una responsabilidad particular incumbe a nuestros compañeros de Izquierda Unida: no sólo porque una parte importante de la población trabajadora dirige hoy su mirada a la alternativa electoral que represen- tamos, sino ante todo porque han tenido, en su in- mensa mayoría, un papel militante en las luchas des- de hace largos años. A estos compañeros queremos decirles: hay que poner las exigencias de la movili- zación por encima de los cálculos electorales.

Para conquistar la “hegemonía social”, y el crédito

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013

político del que hoy carecemos, es preciso romper con los gobiernos del ajuste. Hay que subordinar cualquier acuerdo en la izquierda a la exigencia de derribar al gobierno.

No estaremos solos en esta lucha, como no lo estu- vimos en la pasada huelga del 14-N. Porque es la misma lucha que enfrenta a los trabajadores de todo el continente a los gobiernos de la Unión Europea: la unión de la guerra social del capital contra el trabajo. Frente al empobrecimiento y la competencia entre obreros, decimos: ¡Fuera la troika, gobierno del capi- tal! ¡Adelante, compañeros de Grecia, de Italia, de Portugal, de Irlanda, de Francia… hacia los Estados Unidos Socialistas de Europa! Sin miedo al futuro, y con absoluto desprecio a los gestores y beneficiarios

de un presente de miseria y descomposición social, reiteramos el llamamiento de quienes nos han prece- dido en la senda de la emancipación: proletarios de todos los países, ¡uníos!

En esta etapa en que han comenzado luchas históri- cas, en este aquí y ahora de su dura vida cotidiana, la clase obrera lleva su futuro y el de toda la humanidad en sus manos. Para defenderlo, para conquistarlo, comencemos por llevar la discusión sobre la huelga general política a todas nuestras organizaciones, ba- rrios, empresas y centros de estudio.

¡Viva la Huelga General Política! ¡Viva la clase trabajadora mundial!

PARA LLEVAR A CABO UNA AUTÉNTICA POLÍTICA OBRERA, ES NECESARIO DESARROLLAR UNA CORRIENTE MARXISTA EN IU

  • L a crisis actual del capitalismo no es esencial- mente distinta de aquellas otras que se han producido a lo largo de su historia. Cuando el

capitalismo cumplía un siglo de desarrollo, Marx y Engels explicaron mejor que nadie su naturaleza (sistema de explotación del mercado mundial median- te la explotación del trabajo asalariado) y el carácter de sus crisis, que son “la rebelión de las fuerzas pro- ductivas modernas contra las actuales relaciones de producción, contra las relaciones de propiedad que condicionan la existencia de la burguesía y su domi- nación” 1 . Explicaron que estas relaciones (burguesas) de producción y de propiedad, desatan cada cierto tiempo crisis que destruyen sistemáticamente tanto productos como fuerzas productivas. La sobreproduc- ción conduce a que las relaciones burguesas no pue- den contener las riquezas creadas en su interior, y para salir de estas crisis, la burguesía destruye, por un lado, una gran masa de fuerzas productivas, y por otro lado, se lanza a conquistar nuevos mercados y a explotar más intensamente los antiguos, “preparando con ello crisis más extensas y más violentas y dismi- nuyendo los medios de prevenirlas” 2 .

Asistimos, pues, a una crisis clásica del capitalismo, una crisis de sobreproducción, con algún elemento más desarrollado que en 1848 o 1914, como el capital financiero. Marx y Engels realizaron, incluyendo estos análisis, una interpretación de la Historia como las luchas entre las clases sociales, determinadas según el lugar que ocupan en la producción económica y las relaciones de producción. Su interpretación ha sido, históricamente, la que mejor ha comprendido y permi- te comprender las relaciones sociales y sus movi- mientos a lo largo de la Historia, aun en la actualidad. De ahí que consideremos la necesidad imperiosa del marxismo en el desarrollo y avance de las organiza-

  • 1 Marx y Engels, Manifiesto Comunista. I. Burgueses y proletarios.

  • 2 Ídem.

ciones de la clase obrera, la clase social que, según Marx y Engels, está llamada a acabar con su explota- ción y edificar una sociedad en la que desaparezcan las desigualdades de clase.

El Estado

El análisis marxista caracteriza al Estado como la maquinaria represiva de la clase dominante sobre las demás clases, “la violencia organizada de una clase para la opresión de otra”. El Estado no es un ente neutral por encima de las clases, que puede ser “de- mocratizado” desde dentro, sino que responde a los intereses de la clase que lo dirige. Sus instituciones, por tanto, están en manos de la clase social que de- tenta el poder político y sirven a sus intereses irre- conciliables. Marx expuso que la transformación revo- lucionaria de la sociedad empieza por que las masas oprimidas, bajo la dirección de la clase obrera, con- quisten mediante su acción el poder; Lenin lo desarro- lló, apuntando a la destrucción del Estado burgués y su sustitución por el Estado obrero. Ambos Estados no son lo mismo, porque sus intereses son opuestos. El Estado burgués tiene la función de perpetuar la explotación de la fuerza de trabajo con su violencia organizada, la dictadura de una minoría de explotado- res contra la mayoría social. El Estado obrero tiene el solo papel de imponer su dictadura contra la minoría propietaria, como transición hacia su propia desapari- ción por hacerse innecesario cuando las desigualda- des de clase hayan desaparecido.

El problema de los “gobiernos de izquierda”

La intervención de los trabajadores en las institucio- nes burguesas no puede estar orientada más que a conquistar el máximo posible de derechos obreros y sociales, y defenderlos. Las instituciones del Estado burgués únicamente pueden servirnos como tribuna de oposición a los opresores en su propio terreno, y representando coherentemente las luchas de los ex-

2

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013

plotados, expresadas en todos sus movimientos (obrero, vecinales, estudiantiles, sociales…). Esta intervención no puede estar desligada de la moviliza- ción, pues si es así se adapta al Estado de la burgue- sía, que sólo permite moverse en los estrechos lími- tes de su marco jurídico. El peor favor que se le pue- de hacer a nuestra clase es someterse a esa adapta- ción que contribuye a desactivar la movilización y sus aspiraciones. Debe quedar bien claro que las institu- ciones burguesas no son las nuestras, sino que nues- tra intervención en ellas debe estar subordinada a la lucha que representamos, sin excusas. El problema que se plantea con los “gobiernos de izquierda” es que, precisamente, el gobierno no es lo mismo que el poder. Cuando componentes obreros entran al go- bierno por vía electoral, la posibilidad de abrir un fren- te de lucha queda casi siempre frustrada por la adap- tación de los mismos a la “gestión de izquierdas” del capitalismo, que es lo mismo que gestionar la miseria. El ejemplo del actual gobierno andaluz es el más claro: en lugar de utilizar la posición de gobierno au- tonómico para oponerse a los recortes sociales con el apoyo de la movilización popular, se someten al “imperativo legal” de la destrucción del “Estado social” capitalista, convirtiéndose en vasallos del neolibera- lismo y traicionando a su electorado.

Para los revolucionarios marxistas, la posibilidad de gobernar o la entrada en gobiernos de coalición debe discutirse en función de oponer el enfrentamiento a los recortes, a aplicar la austeridad, y al mismo régi- men del capital. Cualquier diputado o concejal obrero con posición de gobierno debe utilizar esa posición para enfrentarse sin tapujos a la institución burguesa y sus políticas de destrucción de empleo y derechos.

Este concepto de enfrentamiento desde los “gobier- nos de izquierda” es bastante diferente de lo que se suele entender en el seno de IU, donde existe una importante confusión que conduce, en ocasiones, a situaciones de catástrofe como la andaluza. Salvo algunas excepciones como Marinaleda, Villaverde del Río y otros compañeros que representan fielmente a su clase, aun con la falta general de un plan político extendido, el concepto más generalizado dentro de IU es el de “gobiernos de progreso”, normalmente en coalición con el PSOE, para la gestión de izquierdas de los recursos públicos. Lo que encierra realmente este concepto, representa su propio límite, pues obvia que los recursos los marca la burguesía mediante sus leyes y normas —mediante su dictadura de clase—. Los aparatos burocráticos de IU se conforman con gestionar de manera más justa o equitativa, o tal vez menos agresiva, lo que el Estado del capital dispone para el cada día más recortado gasto público.

Estas cuestiones y otras, por su importancia y tras- cendencia, muestran que para una política adecuada a los intereses de los trabajadores es indispensable implementar el análisis marxista de la realidad, des- arrollando la formación en todos los ámbitos posibles. Consideramos necesario, ante su carencia, desarro-

llar una corriente marxista dentro de IU, que agrupe tanto a colectivos como a militantes, que habría de centrarse, entre otros, en algunos puntos clave:

Una salida obrera a la crisis, con medidas in- mediatas como: no pagar la deuda bajo ningún concepto; que paguen los ricos, mediante fuer- tes impuestos a los grandes empresarios y las grandes fortunas; nacionalizar la banca y los sec- tores estratégicos de la economía bajo control obrero, mediante la participación y supervisión de las organizaciones obreras.

Un proceso constituyente para acabar con el régimen monárquico pactado en la “Transición”; reclamar un referéndum por una Asamblea Cons- tituyente de ruptura clara con el régimen, no una mera consulta dentro del tramposo marco consti- tucional de 1978.

Defensa del derecho de las nacionalidades a su autodeterminación, incluido el derecho a la independencia si así lo deciden ellas mismas; hacia una Federación de Repúblicas socialistas constituida libremente.

Mayor democracia interna y fomento de la militancia activa en IU, apoyada en la moviliza- ción permanente de los trabajadores y los movi- mientos, considerando las instituciones como un frente de lucha siempre subordinado a la movili- zación obrera y popular.

Estos puntos deben entenderse como medidas tran- sitorias por las que las clases explotadas, con la clase obrera al frente, han de movilizarse como pri- mer paso hacia la revolución socialista. Llamamos a los compañeros dispuestos a dar esta batalla política, a impulsar juntos la corriente marxista que se necesi- ta desarrollar en Izquierda Unida.

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013 plotados, expresadas en todos sus movimientos (obrero, vecinales,

Vistiendo de color negro, los empleados de las tres adminis- traciones públicas (Estado, Comunidad Autónoma y Ayunta- miento) llevan 17 meses consecutivos movilizándose en Ma- drid contra los recortes que aprueba el Gobierno cada viernes. Todos los “Viernes Negros”, de 12:00 a 12:30, bajando la calle de Alcalá para rodear la Cibeles y de regreso hasta la calle de Sevilla. La convocatoria es automática, durante la media hora de descanso del personal.

3

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013

UNIFICAR TODAS LAS LUCHAS SECTORIALES HACIA LA HUELGA GENERAL

  • L as tres últimas huelgas generales se han carac- terizado por reaccionar defensivamente contra la destrucción de derechos por parte de los go-

biernos del PSOE (2010) y del PP (2012), tras un

largo periodo de desmovilización, y sobre todo por que tras ellas, las direcciones burocráticas de CCOO y UGT han vuelto a desmovilizar a la clase obrera pactando con la burguesía la contrarreforma de las pensiones y otros apaños para salvar — supuestamente— el esqueleto del “Estado del Bien- estar”.

El gobierno del PP, representante directo de los gran- des empresarios y banqueros, evidentemente ha aprovechado el regalo de las direcciones sindicales, profundizando la destrucción de empleo y derechos. Tras el 14-N, el campo de las luchas obreras vuelve a ser sectorial, reforzándose en el caso de la lucha por los servicios y el empleo público (marea blanca de Sanidad, amarilla de Justicia, verde de Enseñanza, junto con los “Viernes Negros” de la Administración General que cumple más de un año sin interrupción) y agudizándose en ciertas empresas privadas afecta- das por ERE, como Panrico, Sniace, Fagor…, y otros servicios subrogados como la limpieza.

El Consejo Confederal de CCOO, en su sesión del 16 de octubre, ha aprobado el informe de su secretario general, Toxo, que propone movilizaciones para me- diados de noviembre contra la contrarreforma de las pensiones —¡que él mismo firmó!— y los Presupues- tos Generales del Estado para 2014. Esta propuesta es insuficiente si no se hace sobre la base de un plan de lucha específico de confluencia de todas las movilizaciones hacia la huelga general que, como señalamos en este número, es preciso preparar polí- ticamente.

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013 U NIFICAR TODAS LAS LUCHAS SECTORIALES HACIA LA

Veamos un par de ejemplos sobre una política sindi- cal que consideramos errónea:

1. La Federación de Servicios a la Ciudadanía de CCOO ha lanzado la campaña “Defiende lo público”, que se limita a acercarse a los servicios desempeña- dos por empresas subcontratadas y colaborar con sus trabajadores para defenderlos, acotando la moviliza- ción para impedir más recortes. Se queda, por tanto, en una mera operación de marketing. Valoramos po- sitivamente la opinión del Sector Crítico en el sentido de basar la defensa de los servicios públicos en la reversión de las privatizaciones, potenciando la movilización.

2. La Federación madrileña de Enseñanza de CCOO ha persistido estos años en defender jornadas aisla- das de una huelga "sostenida en el tiempo", incluso en los momentos álgidos de hace un par de cursos, al contrario del carácter indefinido de la huelga que han sostenido este curso los docentes en las islas Balea- res. La posición de la dirección madrileña de CCOO en Enseñanza ha sido ningunear las asambleas de profesores, auténtico frente único de carácter sindi- cal y movimentista, y sus peticiones más ambiciosas en lo reivindicativo y, sobre todo, en la táctica. Consi- deramos correcta la posición del Sector Crítico de CCOO que ha abogado por defender y potenciar las asambleas de centro, barrio, localidad y regional de la Marea Verde, que ha sido una verdadera constructora del movimiento reivindicativo de los docentes y de toda la comunidad educativa.

Defendemos y llamamos a las federaciones y seccio- nes sindicales de CCOO a cooperar en la coordina- ción de todas las luchas impulsadas desde el sindica- to, por su unificación y confluencia hacia la huelga general para expulsar al gobierno Rajoy.

REVOLUCIÓN PERMANENTE · nº 2 · octubre 2013 U NIFICAR TODAS LAS LUCHAS SECTORIALES HACIA LA

Visítanos en:

boletinrevolucionpermanente.blogspot.com

4