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Poseída
Poseída: ¡La saga que dejará muy atrás a Cincuenta sombras de Gre! Pulsa para conseguir un muestra gratis

Emma Green .

DIAMONDS Volumen 9: Ardiente .CIEN FACETAS DEL SR.

En la biblioteca: Toda suya volumen 1 Pulsa para conseguir un muestra gratis .

Pulsa para conseguir un muestra gratis . narrada con talento por Sienna Lloyd en un libro perturbador e inquietante. a medio camino entre Crepúsculo y Cincuenta sombras de Grey.En la biblioteca: Muérdeme Una relación sensual y fascinante.

seguramente para no preocuparme. Sabías que alguien quería tomarla con nosotros una vez más. Es la primera vez en ocho meses que Gabriel parece haber perdido totalmente el control. pero la boda suntuosa de Céleste y Barthélemy me parece estar a años luz. ensordecedor. Tú me perteneces por siempre. Ne te hagas la bendita. para desestabilizarnos y destruirnos? A lo lejos. No me mientas. . – ¿Qué es lo que sabía? ¿De qué me acusas exactamente? – De haberme ocultado la existencia del segundo anónimo. pero siento a distancia cómo su corazón late con todas sus fuerzas.1. su voz rebosa animosidad y reproches. No juegues a eso conmigo. Cuando mi multimillonario se decide por fin a hablar. intenta mantener una apariencia de seguridad y de calma. [O ella o yo. llenos de desconfianza. Intuyo que nos hacemos la misma pregunta al mismo tiempo… ¿Quién puede ser tan cruel para comportarse así? ¿Para utilizar el nombre de Eleanor. Oímos gritos de júbilo provenientes de la carpa donde están reunidos los comensales. Un silencio cargado de sentido. pero mi amante trastornado y yo nos miramos en silencio. Amandine. fallecida hace trece años. que no me atrevo a romper. como si estuviera esperando que confesara mis peores pecados. Diamonds me contempla con los ojos entornados. atormentado. Eleanor] Este mensaje del anónimo acaba de de rematarle. una vez más. no me dijiste nada. Lo sabías y. –Lo sabías. Puñalada trapera Nunca lo había visto en tal estado. Delante de mí. la fiesta se celebra a bombo y platillo. Detrás de ese rostro divino y de esa espalda ancha se esconde un hombre herido. Lo he visto en tu rostro.

Dudo entre las ganas de sacudir mis puños contra su torso y derrumbarme. una vez más la señorita Baumann ha preferido hacer oídos sordos y esperar que las cosas se arreglen solas. para impedir que cualquiera nos haga daño? Tengo poder. protegernos! –¡Soy yo quien debe hacerlo! Me has mentido. He hecho lo que he podido. o me veré obligado a castigarte… ¿Porque esto qué ha sido? ¿Una charla cortés y amistosa? En el momento en que los brazos de mi amante me envuelven y me aprietan junto a él.conmigo… – No sabía cómo decírtelo. ¡De una vez por todas! . ¡nunca es un buen momento para anunciar algo así! No has cumplido con tu palabra. Amandine. Gabriel. ¡Este mensajero misterioso no puede conmigo! –¿Cómo estás tan seguro? ¡Ni siquiera sabemos quién es! –Voy a contratar expertos en el asunto. Tenía muchas cosas de las que ocuparme al mismo tiempo. Ahora me toca arreglar tus tonterías. es… repugnante. Y ni que decir tiene lo de mentirme. Quiero saberlo todo. Me sobrepasaba el. su voz se suaviza. Le he decepcionado. Necesito que me cuentes todo al detalle. antes de que todo esto se nos vaya de las manos! –No me hables como a una niña. pero hacerse pasar Eleanor. ¡Le voy a encontrar y le voy a machacar! Amenazarnos es una cosa. pero no encontraba el buen momento… –Maldita sea. ¡Hay que actuar. ¡Una vez más.. has decidido asumir todo sola! ¿Todavía no entiendes que tengo los medios para detener a este anónimo. Si no confías en mí. me debes la verdad. llorar de alivio. tu libertad… El trato estaba claro: pase lo que pase. toda la verdad. Amandine. ¿Y si arremete contra Virgile? ¿Has pensado en eso? No. no hay nada que pueda hacer por nosotros.. ¿Quieres traernos la ruina? –¡Todo lo contrario! ¡Quería protegerte. Amandine. Mi hombre feroz e influyente va a perseguir a ese anónimo y a aniquilarlo. Amandine. reaccionar. Lo intenté. sin olvidarte de nada. Y mido bien las palabras que te digo. –¡Razón de más para pedirme ayuda! Tú y tu independencia. pero Gabriel no piensa abandonarme.

la calma a regresado a la villa Diamonds. Viva la vida de Coldplay. siento que no ha olvidado mi conducta inapropiada. Tristan probablemente me odia. mi omisión… Por mucho que Gabriel no me arrincone. en Tahití. Marion ha encontrado un nuevo trabajo temporal y no pisa por casa. no mientras mi amante afligido no haya perdonado mi mentira. y los días soleados de este mes de julio casi logran tranquilizar mi angustia. y el miedo de perderle me consume. Lamento amargamente no haberle confesado todo desde el principio. su presencia invisible y amenazadora acabaría desapareciendo. La sonrisa condescendiente de Barthélemy ya no está ahí para ayudarme a combatir mis pensamientos tristes. Cada vez que pienso que está embarazada de Silas. los recién casados han echado sus alas destino la luna de miel. haberle ocultado la existencia de este anónimo. mis padres tienen cosas más importantes que hacer que escuchar mi mal de amores. nada me da miedo… La melodía de mi teléfono resuena de repente y me saca de mi ensueño.Desde hace unos días. me doy cuenta de la ironía de la situación… . Me equivoqué y lo estoy pagando caro cada vez que mis ojos se cruzan con la mirada ausente de mi amante. se me tuerce el corazón. mi hermana Camille ya no me dirige la palabra y se prepara para volver a París llevándose consigo su pesado secreto. Pensaba que cerrando los ojos a todo este asunto. cada vez que siento que se aleja un poco más… No me ha dicho ni una sola vez “Te quiero” desde mi confesión. tras una estancia en suelo Diamonds. Me rehúyen como a la peste y solo tienen ganas de una cosa: ¡que me largue lo antes posible! Pero en vez de compadecerme de mi suerte. Quiero decir. se deshaga en detalles y me haga el amor con ternura. En cuanto a Virgile y Prudence. La Agencia Models Prestige no me dejará pasar una. No del todo. pero. extrañamente. he decidido disfrutar de mis últimos días de ocio antes de regresar a Francia y de retomar la vida activa. todo sigue igual. que lleva en sí un hijo Diamonds. El mundo de la pasarela y de la moda es extremadamente competitivo.

¡Ese es el nombre que voy a hacer que escupa! –Gabriel. ¡prométeme que no correrás demasiado riesgo! –No te preocupes.–¡Barry ha logrado seguirle la pista al número oculto del mensaje! –¿Barry? –John Barry. Poco importa. Rezo por dentro para que no le pase nada y porque obtengamos por fin todas las respuestas.. sin dejarme añadir palabra.. Solo quiero que todo acabe. Amande inspirada! Voy a hacer que pase miedo de verdad. Amande. Ya no tengo miedo. ha pronunciado las palabras que quería oír. no nos conoce! El anónimo es claramente uno de nuestros allegados. y después le enviaré entre rejas durante un tiempecito… –¡Pero no puede tratarse de él. desenmascarar a los culpables y que me dejen amar a este hombre en paz. Ha encontrado un nombre y una dirección: un cibercriminal que se hace llamar Thor. Pronto seremos libres… Mi amante impaciente cuelga de repente. Este reflejo estúpido y fútil me resulta terapéutico. –¡Tu imaginación vuela. actúa bajo las órdenes del verdadero anónimo. Bajo el agua nadie puede oírme y me pongo a gritar como una descosida. y parte de mis miedos han desaparecido. con las extremidades anquilosadas. ¡lo sabe todo de nuestra vida! –Según Barry. Luego me lanzo a nadar varios largos para ocuparme y liberarme de toda esta energía negativa. mi odio. Salgo del agua treinta minutos más tarde. alguien contrató a este tío para acosarnos. –¿Estás seguro de que no es peligroso? ¿No deberías avisar a la policía? –Quiero arreglar las cuentas yo mismo. La espera se me hace interminable. el experto en piratería que he contratado. Exteriorizo al fin todas estas angustias que me atormentan y dejo salir mi ira. . Puedes decirle adiós a este maldito anónimo… –¿Qué piensas hacerle? No hagas que me preocupe. Se acerca el final. Amande. Voy con él a buscarle. no vas a… quiero decir… a. ¿Quién se esconde tras estas artimañas? ¿Quién contrató a este hombre para destruirnos? Me levanto de un brinco de mi tumbona e interrumpo mi sesión de bronceado para abalanzarme como una furia al agua de la piscina infinita. camino a lo largo y ancho del jardín. sin aliento.

solo para fastidiarlo todo y para sembrar desgracia a mi alrededor! –No digas tonterías. me confiesa con la voz entrecortada de sollozos incontrolables. Tranquila. todo irá bien. es superior a mí…. Alza ligeramente la mano para saludarme y decido dirigirme hacia ella. tranquila… Enseguida noto sus ojos llorosos. y no me perderás nunca. –No llores. Estás pasando por un momento difícil. cariñosa. Camille. me acuesto con el primero que se cruza por mi camino. se haría responsable… Creo que te quiere de verdad. De repente mi ira desaparece. tu divorcio será una liberación. tu hijo rebosa felicidad. Ella rompe a llorar en mis brazos. me tienes a mí. Camille. es demasiado. –Mamá salió de ese túnel. Amandine. –No le digas nada. Amandine. no puedo con ello. Nuestra última conversación se remonta a la tarde de la boda. y estoy segura de que si Silas lo supiera. no sirvo para nada. extrañada y aliviada al mismo tiempo. –La enfermedad de mamá. Siento ganas de abrazarla junto a mí. pero eres fuerte y vas a salir del paso. una hermana… llena de sorpresas. . pero siempre presente. la infancia de mi hijo sin una base sólida. una hija afectuosa. de desempeñar el papel de hermana pequeña cariñosa y tolerante. que resulta ser el hermano gemelo del hombre de tu vida ¡y lo hecho todo a perder! ¡He fallado en todo. inmóvil en el pontón que domina el inmenso césped. Mientras no haya tomado una decisión. No estás sola. todo eso he podido sobrellevarlo más o menos. a la espera de noticias de mi justiciero. Pero quedarme embarazada de Silas y perderte. de acariciarle suavemente el pelo. A mí no me has perdido. Mi mirada divaga y acaba posándose en la silueta endeble de Camille. cuando me anunció que estaba embarazada de Silas. pero entiéndeme… – ¡Lo sé! Llego aquí. mi divorcio. que es sincero contigo. Eres una madre estupenda.con mi teléfono en mano.

¿Y si fuera capaz de cometer lo irremediable? ¿Y si este criminal lo desafiara y acabara con su paciencia? La culpa me consume. Su vida no ha tenido nada de tranquila. Mi hermana puede que tenga todos los defectos del mundo. Yo no sé si seré capaz de mostrar tal obstinación. deformado por la incomprensión.no quiero que lo sepa. pero siempre ha logrado levantarse. según mi madre. ha encajado los golpes duros. creo que todo irá bien. Por primera vez desde hace . las decepciones. respétalo. pero. estoy a punto de llamar al F. pero a veces me doy cuenta de que la admiro. este temperamento de luchadoras corre por nuestras venas. Si le ocurre alguna situación así. “¡Las mujeres Baumann son mucho más fuertes de lo que parecen. Mi espíritu atormentado se agita desenfrenadamente y me imagino el peor de los casos. Su sonrisa me parte el corazón.B. me dirijo hacia mi suite real. no lo olvidéis nunca hijas mías!” Después de acompañar a mi hermana a su habitación y de dar un beso al pequeño Oscar deseándoles un buen regreso al día siguiente por la mañana. de todo esto… –¿No será demasiado duro guardar un secreto como este? ¿Estás segura? A dos. pero no se lo cuentes a nadie. Mañana vuelvo a París. es por mi culpa. No sé nada de Gabriel desde hace casi tres horas. Un navajazo… Un tiro… Una locura… Vuelvo a ver su rostro crispado.I… Peor aún: tengo un mal presentimiento. ¡Ni siquiera a Gabriel! –Te voy a echar de menos… –Vuelves en una semana. Júzgame si quieres. necesito reflexionar lejos de él. Al recibir el mensaje de parte de Eleanor. las desilusiones una y otra vez. Gabriel enloqueció. el dolor y la ira. podríais… –¡No! Amandine.

Toda esta fastuosidad. no se echará atrás ante nadie para alcanzar sus fines. Mi amante cruel no me ha dado suficiente información. pero no tanto como su contenido. Hostigar a Silas para que salga adelante con su vida. detrás de esta imagen de clan unido e inseparable. y sus primeras víctimas son sus propios hijos. Acaba de revelarme el final del libro.ocho meses. al fin. ¡Por lo menos sé que está sano y salvo! [Prudence lo ha maquinado todo. Desde la primera vez que nos vimos en el Hospital americano de París. de desenmascararlo todo. Casar a Céleste a la fuerza para ocultar su homosexualidad. G. Esta mujer . se destrozan. pero un pajarito me dice que la villa Diamonds muy pronto se convertirá en campo de batalla. reprocharle el hecho de ser diferente. se me encoge el estómago solo de pensar que este hombre sublime y cautivador me abandone. A partir de ahora sé que. de la novela de suspense emocionante. de ahí a traicionar a su proprio hijo haciéndose pasar por su prometida difunta… Encantadora. tomo los pasillos iluminados por inmensas cristaleras de la residencia familiar. Un mensaje de Gabriel. los Diamonds se mienten entre ellos. Toda la belleza del mundo no lograría cegarme. Estoy a punto de echarme a llorar cuando. la tiene tomada conmigo. Esperando cruzarme con él por el camino. me doy cuenta de que soy el origen de todos sus males. y me doy cuenta de que no me sorprende. Otra vez. mi futura suegra… No obtengo respuesta de los mensajes que envío a Gabriel. su naturaleza jovial y soñadora. la vibración del móvil me saca de mis pensamientos. Hacer chantaje a Gabriel para librarse de mí. se manipulan. Prudence es finalmente la culpable. la Reina Madre. No sé ni dónde se encuentra ni si cuenta plantarle cara a su madre. pero soy consciente de que no es más que una fachada. Pero.] La frialdad de su mensaje me sorprende. Prudence. este lujo me maravilla tanto como antes. pero sin desvelarme ni el cómo ni el porqué.

está demasiado ocupado desafiando a su madre. Sé que lo tramaste todo. ¿Pensabas seriamente que no descubriría la verdad? –¿Thor? ¿Quién es ese Thor? No lo conozco… –Dime. Los gritos de mi amante furioso provienen del salón principal. Al acercarme a sus alaridos. Prudence! Gabriel parece estar preparado a lanzársele a la yugular. –¡Lo sé todo. la tendrá. su hijo se dirige a ella por su nombre. Su veneno no destruirá todo lo que hemos construido juntos. las miradas son eléctricas. quien nos amenaza! ¡Me has dado una puñalada trapera! ¡Me has traicionado. –Tengo pruebas. no permitiré que envenene al hombre que amo. pero. el ambiente está cargado de tensión. Madre e hijo se miran a los ojos sin pestañear. que me lanza inmediatamente una mirada asesina. esta vez. replica.es una víbora. –¡Que no se te ocurra decir nada a Amandine. ¿por qué lo hiciste? ¿Por Virgile? ¿Por ti? ¿Para que ninguna . Thor me contó vuestro pequeño acuerdo. has perdido la razón Gabriel! Esta chica te ha vuelto loco…. Si quiere guerra. las venas del cuello se le inflan. sé que estás detrás de todo esto! “Prudence”. Llego por fin a la sala y me coloco al lado de Gabriel. Ha llegado la hora de ajustar cuentas. Prudence! –¡No sé de qué me hablas. como de costumbre. todo su cuerpo se tensa de los nervios. implacable y altanera. Prudence! ¡No lo niegues. –Gabriel. ya le has faltado al respeto suficientemente con lo que has hecho! ¡Esto solo nos concierne a nosotros dos. confiésalo! ¡Eres tú quien tiranizas a Amandine desde hace semanas. quien intenta separarnos. mamá. No me atiende. como si deseara destituirle de su papel de madre. reúno mis fuerzas y me preparo para afrontar al anónimo malsano y maquiavélico que ha intentado aniquilar lo que yo más estimo. ¿qué te ocurre? ¡Nunca me habías hablado con ese tono! Sobre todo delante de ella… –¡No cambies de tema! ¡Confiésalo.

Utilizar a Eleanor para herirme. Su rostro es serio. Prudence no ha confesado nada.mujer me aleje de ti? Estás loca. Está de un humor de perros. mis maletas están listas y me desplomo en la cama king size. Sin mí no eres nada. No te permitiré hablarme de esa forma. La soledad me agobia. te darás cuenta de tu error. De regreso a nuestros apartamentos. pero me parece que Gabriel acaba de romper con su madre de una vez por todas. Y si no empiezas a confesar. inhumano. Una hora más tarde. impresionada por este combate de titanes. nada más. "para hacer unas llamadas". pero que le ha traicionado demasiadas vez… –Sí. pero imagino . a partir de ahora el futuro nos pertenece. todo lo contrario. todo lo que he hecho por mis hijos? Os he dedicado toda mi vida y lo seguiré haciendo hasta el día en que me muera. ha seguido acusándome. Dudo en invitar a mi amante a venir a mi lado. Mi amante determinado da media vuelta.. –Voy a demostrarte lo contrario. pero decido no molestarle. mezquino. agotada por todas estas emociones. su mirada penetrante. Madre? Gabriel masculla esas palabras. Gabriel me informa fríamente que nos iremos de Los Ángeles pronto por la mañana. poco importa. como una niña que espera que le den la palabra para expresarse por fin. Me quedé muda. Eres mi madre. yo sí lo soy. y se encierra en su despacho. Esta chica no es tu aliada. no digno de una madre! –¿Ahora no soy digna de ser madre? ¿Después de todo lo que he hecho por ti. Cuando abras por fin los ojos. se dirige hacia la salida y me toma del brazo para llevarme con él. Pero. Acaba de pronunciar "Madre" como si fuera el peor insulto de todos. no serás nada más para mí. siento que está dispuesto a olvidar a esta mujer que tanto ha representado para él. para hacerme daño… ¡No tengo palabras para explicar hasta qué punto es rastrero. Adiós Prudence. ¡No tengo nada que reprocharme! –¿Es todo lo que tienes que decir. No estoy segura de haber entendido todo.. El anónimo ya no existe. No ha lamentado nada. mi multimillonario me ha defendido y ha enterrado a nuestro verdugo.

Mi amante lo entiende como una invitación. y no logro resistir a la tentación. Te quiero… como nunca antes he querido. que me domina con todo fervor. Su lengua me devora. de un brinco se posa encima de mí con todo su esplendor. me murmura al oído. ahora Prudence… Está claro que Gabriel no puede contar con el apoyo ni la lealtad de su clan. Su maravilloso rostro está muy cerca del mío. Con su mirada fija en la mía. Más que confesarle que siento lo mismo por él. barriendo de un ligero soplo mi pelo suelto. luego se aleja. acelerando poco a poco la cadencia. Abro mis piernas temblorosas para abrirle paso y acogerle en mí. He despertado al amante tórrido que estaba dormido en él. gimo de deseo y de impaciencia. y este simple contacto enciende mi feminidad. y me encuentro desnuda. Cuando sus labios atacan de nuevo mi boca y me besan lánguidamente. admiro a este hombre increíblemente bello y viril. que el amor que siento no lo conciben la razón y el entendimiento. Primero Silas. Me acaricia con fuerza y sutileza. Como si el amor que siente por mí fuera tan intenso que se vuelve doloroso. mi picardías de satén cae a los pies de la cama. Llevo varias horas en los brazos de Morfeo cuando siento su cuerpo caliente recostarse contra el mío. Su voz suave y tranquilizadora se entrecorta al pronunciar estas últimas palabras. totalmente despierta y conmovida por esta sublime declaración. Con una suavidad infinita. Me doy la vuelta para verle la cara. Él comienza un vaivén divino. sus dedos me aprietan. como si descubriera por primera vez mi cuerpo. me hacen cosquillas. Su rostro roza mi nuca. sus palmas recorren mi cuerpo. se coloca detrás de mí y me abraza con sus brazos musculosos. sus dientes me muerden. a merced de sus manos imperiosas. mi Amande. Ya siento su magistral erección contra mi pierna. y. en unos segundos. –Nadie más te hará daño. y.que no es nada comparado a por lo que él está pasando ahora mismo. mis labios ávidos se abalanzan sobre los suyos y los aprisionan en un beso apasionado. lujuria y delicadeza. . y con razón.

pero intensifica aún sus impulsos para penetrarme aún más profundamente. . y. Un orgasmo fulgurante me sobrecoge y me envía al séptimo cielo. Yo ondeo la cintura y me arqueo más para saborear mejor sus asaltos. mis manos agarran sus cabellos dorados.Sus impulsos sobre mí se intensifican. cuando estoy a punto de explotar. acompañada unos segundos más tarde por mi Apolo en pleno goce. Él suelta un gruñido de dolor. arrancándome estertores de placer. hasta que se me escapa un suspiro bestial de los labios.

sereno. Descubro una nueva faceta de este hombre al que amo . obnubilado por la ira. Decido así concentrarme en el hombre irresistible sentado a mi izquierda. Su reacción inesperada me conmueve. Cuando extiendo el brazo para acariciarle su mejilla fresca con la palma de la mano. Nuevo comienzo La villa Diamonds todavía estaba dormida cuando su inmenso portal se cerró tras nosotros. conduciendo el 4x4 que circula rumbo al aeropuerto. El vuelo transcurre a toda velocidad. Nos acercamos ya a París y lamento que este instante privilegiado haya sido tan efímero. pero ocurre todo lo contrario. no logra esconder su tristeza. mi Apolo respira profundamente. [Partida precipitada a París. Preferí deslizar una pequeña nota bajo la puerta de su habitación. Gabriel ha roto con su madre. ha decidido romper el vínculo con el clan familiar hasta nuevo aviso. pero estoy segura de que Silas cuidará de ella hasta que abandone el territorio americano. Mi multimillonario permanece en silencio. No me atreví a despertar a Camille para proponerle acompañarnos. La decepción provocada por la traición de su madre ha marcado su bello rostro. inclina suavemente la cabeza para ir a su encuentro. Camille mía!] Después de nuestro enfrentamiento con Prudence.2. profundamente afectado por todos estos giros que ha dado la situación. Temía que me rehuyera. Te lo explicaré todo… ¡Buen viaje. su rostro divino está totalmente relajado. sumergidos en la luz tamizada y el silencio apacible de la primera clase. y me doy cuenta de que nunca ha estado tan cerca de mí. Solo me tiene a mí… Nos dormimos en el aire abrazados tiernamente. Adormecido a unos centímetros de mí. no me quedo tranquila dejando a mi hermana tras de mí.

mi Amande dolida. Nuestro beso me abraza de la cabeza a los pies. que tantas veces le convence. –¿Tan pronto me abandonas? Pensé que pasaríamos el día juntos por lo menos. transparente. pero sus labios carnosos y conquistadores ya están sometiendo los míos. eres un verdadero cliché… ¡Y lo asumo! Yo que estaba en las nubes. no te vayas. cuidando de poner cara de disgustada. pero es la realidad. He trabajado en un proyecto buena parte de la noche. Amande. – No. y al final. destino Sudáfrica. sin máscaras. que no piensa rendirse.perdidamente: un hombre indefenso. Te prometo que haré que me perdones. Quiero firmar el trato antes de que cambien los términos… –¿Cuándo regresas? Me siento mal solo de pensar que estarás lejos de mí… –En unos días. Es una banalidad flagrante. Hacerte reír es exactamente lo que pretendía… ¡No te vayas. se me escapa un pequeño gemido de contrariedad. Genial. Intento resistirme para seguirle el juego. cuando mi amante cruel se despega de este abrazo. mi amante me anuncia sin rodeos que nos caminos se separan aquí mismo… –No me guardes rencor. ¿No puede esperar hasta mañana el deber? le respondo. el deber me llama…. tomo un avión en veinte minutos. ¡no me esperaba caerme del cielo tan rápido! Al bajar del avión. No pongas mala cara. Le hago una mueca para provocarle. me dice al descubrir mi consternación. al parecer muy satisfecho . Me lanza una sonrisa estridente. Amandine Baumann. Cuanto más aprendo a conocerle más rápido late mi corazón por él. me atrapa por la cintura y aterrizo en sus brazos aunque no quiera. no te vayas! Mi dios griego. lo que desencadena su hilaridad. a veces en detrimento de la sensatez.

Mi trabajo empieza mañana y rara vez he estado tan estresada. pero no puedo dejar de culparle… un poco… solo un poco. cafés estratégicos. señorita Baumann. –Amande.de constatar el efecto que ha tenido en mí. Pero este pequeño mundo no ha conseguido hacerme olvidar de la ausencia de mi amante fantasma. cuando vuelva a buscar lo que me pertenece. Usted me ha enseñado a ser perseverante. desayunos de revisión. Por suerte Marion. Desapareces justo cuando más te necesito. señorita Impertinente… me dice. Vete antes de que cambie de idea… –Es precisamente mi objetivo. y. –También debo enseñarle a ser obediente. Louise y Camille han estado muy presentes desde mi regreso de Los Ángeles. Me dispongo a hacer mis pinitos como responsable de comunicación en la agencia Models Prestige. sesiones de cine y paseos relajantes: todo mi equipo ha intentado ayudarme para la hora de la verdad. nuestros cuerpos ondean. Sé que tiene sus propios problemas de los que ocuparse. Él refunfuña en voz baja y me separa de él fijando su mirada intensa. rápidamente. y Gabriel no ha regresado todavía. –Si para entonces nadie os ha robado vuestra preciada mercancía… –El que lo intente pasará un mal trago. siento cómo su excitación se eleva vertiginosamente. He vuelto a mi apartamento señorial de Bercy Village. y que lanzarse de lleno en sus negocios tiene un efecto terapéutico. este barrio alegre y animado que me procura una grata quietud. Pondré todo mi empeño en ello dentro de unos días. vuelvo a pegarme a él para volverle a besar. Sal. Misiones imposibles de compras. Nuestras lenguas hambrientas se devoran. señor Diamonds. cortante. mi chófer te espera en la puerta diez. penetrante. Algo exasperada. no declaro mi rendición y. créame. sin pedirle permiso. Aparte de unos emails y mensajes. silencio sepulcral. se acarician. Diamonds… . antes de plantarme un último beso abrasador en mis labios y de largarse gritando una vez más: “¡Puerta diez!” Ha pasado más de una semana. me vas a volver loco… Ahora sí que tengo que irme.

O lo que es lo mismo. maquillaje natural y por fin estoy preparada a hacer mi entrada triunfal en el mundo de los peces gordos. Deben tener entre 14 y 17 años. No sueñes. pero sin florituras: una camisa negra vintage de cuello redondo. ligeramente entallada. He puesto la alarma de mi despertador a las seis y media. situado en el séptimo piso de un edificio tipo boulevard Haussemann. En este lugar. pero en primera clase. No me sorprendería ver dejarse caer a uno de los miembros del clan Diamonds. ni de la riqueza. todo es lujo y refinamiento. Un peinado esmerado con el pelo totalmente liso. la sala de espera. Lo que me choca. además de sus siluetas filiformes y sus caras angélicas.Lunes 22 de julio. Amandine. Al lado de estas muñecas subidas en zancos debo parecer un hobbit. justo lo que necesito. que se da un aire a Naomi Campbell. Me presento a las 8:59 en la recepción del suntuoso local. pero no. me pide educadamente que espere en “el salón privado”. Miranda Kerr y otras Gisele Bündchen. ¡Un hobbit bien vestido. Sentada confortablemente en un sillón Chesterfield gris lacado. una apostura poco común. por lo menos! Y entonces sucede algo casi imposible… Mi vecina. que tiene pinta de . Elegante y a la moda. casi ostentación. y me doy cuenta de que no tienen el monopolio del buen gusto. a dos pasos de los Campos Elíseos. no lo conseguirás… A menos que crezcas quince centímetros y que te quites unas costillas… Me decido por un look moderno bien trabajado. para tener tiempo de ponerme de punta en blanco antes de adentrarme en la cueva del lobo. es su juventud. un pitillo azul eléctrico y unos zapatos negros de talón alto. Quiero dar a toda costa una buena impresión y pasar desapercibida en medio de las sosias de Tyra Banks. La recepcionista. he encontrado este trabajo sin su ayuda. veo desfilar a chicas jóvenes que compiten en belleza. pero ya cuentan con una gracia.

–Clarísimo. me mata con la mirada al tiempo que sujeta su book contra su pecho inexistente. Procure serle útil. de unos treinta años. la ayudante exasperada me pide que avance más deprisa. . Un mestizo con el pelo al rape rubio platino me tiende la mano y me dirige una sonrisa alentadora. ¿Entendido? me avisa. La arpía se va sin dirigirme una sonrisa. –Marcus Diarra. y cada minuto cuenta. La mayoría sonrientes. Estricta y bien tiesa me tiende la mano y se presenta. sobre todo no se disculpe por haberme hecho esperar veinticinco minutos… Sus pasitos nerviosos resuenan en toda la sala y veo numerosas caras levantar la vista al vernos pasar. haciendo una seña con el mentón. de lo más desagradable posible. e intento devolver la cortesía. Por último. un teléfono. con los labios apretados. No te preocupes querida. para servirle. y me pregunto qué hago aquí… Luego. Sígame por favor. A mi disposición se encuentran un ordenador. Trabajaremos juntos. No. –Hortense Lemercier. ¿Puedo por lo menos preguntarle qué es lo que espera de mí en mi primer día? –El señor Diarra se lo explicará todo. varias veces. pero. Me doy la vuelta y descubro una mujer en traje negro. Aquí no hay niñeras.ser de Europa del Este. Al principio trabajará bajo sus órdenes. un rostro risueño y condescendiente aparece frente a mí. no te voy a robar el trabajo… Pero gracias por creer que podría… Una voz endeble y nasal pronuncia mi nombre. algunos archivadores y bloques de post-it. me presenta mi despacho. a unos metros de mí. –Aclimátese lo antes posible.

¿Eres Amandine. Ferdinand es un tipo autoritario. porque ella le trata como a un dios… –¿Ortie? –Hortense. se las lleva de calle!. Marcus decide pedir sushi a domicilio. Mi nuevo amigo ha pasado la mañana a explicarme en qué consiste mi puesto de trabajo. que sabe lo que quiere. –La regla de oro para sobrevivir aquí es no dejarse pisar. a nuestro alrededor. Creo que voy a llamarle “Salvación”. Pero cuidado. es un ligón… ¡A las chicas guapas como tú. señor Diarra… –¡Marcus! Nada de señor. Mi interlocutor tiene 28 años. un look irresistible. es picona y le saca a uno de quicio. antes de echarse a reír. y desde entonces. más o menos. me dice riendo a carcajadas. en el que todavía soy novata. es su apodo. Por eso tiraniza a Ortie. Ya me ha cautivado. –Es fácil decirlo… Llevas aquí tres años. En fin. pero insiste en invitarme. –¡Entendido. pero que odia más que nada a los pelotas. te machacarán. idéntico al suyo. de mi falta de carácter. por cierto. Un día. me dice. entrenador! –Lo mismo con el jefazo. no? –Sí. a condición de que me tutees. Intento pagar mi parte. ¿le viene al pelo. Si ven que no sabes ponerte en tu sitio. y. plántale cara si hace falta. nadie se atreve a pisarme los pies. decidí hablar alto y claro. Arma un jaleo impresionante. si no le molesta… – No. antes de darme cuenta de que me iba a estrellar. Su buen humor y su franqueza transmiten. no? Siempre está presente donde no le llaman. me cruzo con miradas de aprobación. nos conocemos mejor. sé tú misma y di lo que tengas que decir.–Buenos días. Sentados uno frente al otro en una pequeña mesa redonda de la cafetería. Las doce y media. una personalidad abrumadora y se reivindica “fabulosamente gay”. exacto. Los compañeros se aprovechaban de mi debilidad. Durante meses opté por ser educado. Más que seguir al tropel que se dirige a la salida para ir a comer. yo tres horas… –Precisamente. . y a describirme el universo de la pasarela. volviendo al director. Por mucho que te digan que sigas todo a pies juntillas. para “darme la bienvenida”.

no sabes con qué animal te las vas a dar… Noto en la mano que alguien baja la manilla al otro lado de la puerta. No precisamente lo que me esperaba de un director general de una importante agencia de modelos. pero tengo determinación. Me da la espalda y no percibo más que su silueta tan esbelta. Sonreímos y. a quien no veo ni siquiera los ojos? Se da la vuelta hacia mí casi por completo. El silencio que obtengo por respuesta aumenta aún más mi aprensión. respondiendo involuntariamente a mi curiosidad. le da por mirarme de arriba abajo. colgado al teléfono. sin la mínima . Ferdinand de Beauregard. casi indiferente. bueno… Muy bien… Muy pero que muy bien… Al volver a mi despacho. y reposa los codos en el reborde de la ventana sujetando el teléfono con un dedo y levantando los ojos hacia el cielo con gesto de impaciencia. coronada por una masa de pelo moreno ligeramente ondulado. Su tono es relajado. me encuentro con una nota de Hortense: [El señor de Beauregard desea reunirse con usted a las tres. Sea puntual y presentable. Oigo su voz por fragmentos de conversación. Genial. ¿Quién es usted. Cierra la puerta detrás de mí y me abandona en medio de la sala para ir a terminar su conversación cerca de la ventana. como si al fin hubiera notado mi presencia o quizá se hubiera dado cuenta de que merecía la pena echarme un vistazo. me hace señas de entrar y me indica guardar silencio con el dedo índice en la boca. No puedo impedir preguntarme si es tan alto como Gabriel o si me engaña su delgadez.Bueno. ¿cómo se supone que debo reaccionar? ¿Quedarme ahí plantada a esperar o tomar la iniciativa de entrar sin que me de permiso? Cuidado. Un hombre esbelto en traje gris oscuro. Estoy nerviosa.] Se ha ganado el apodo a pulso… Llamo a la puerta adornada con una placa dorada que dice “Director General”.

pero su pelambrera oscura hábilmente peinada-despeinada le quita diez. La coartada del teléfono es muy útil para estudiarnos en silencio y sin el desacomodo de turno del primer encuentro. curiosa por saber lo que me espera. Me lanza su mirada de seductor experimentado pero parece divertirse. Le echo 35 años. Sus gestos son elegantes. lo que frena en seco mis elucubraciones. Con una seña cortés me invita a sentarme en uno de los sillones que lindan con su impresionante mesa de cristal. Amandine! El apuesto director cuelga por fin. Aprovecho ahora yo para observar al famoso Ferdinand. Hace gala de su corbata negra fina. . se acabó! Los consejos de Marcus resuenan en mi cabeza. Cumplo con lo que me pide. todavía al teléfono y. quitando el hecho de que ambos tienen el encanto exasperante de los hombres que saben que lo tienen. ¡Deja de compararles. Amandine. ¡si te ablandas. No te dejes pisar los talones. que parece la norma en la agencia. una mezcla sutil de seducción y de burla de sí mismo. pero también muestra la indolencia atrevida del joven director de empresa todopoderoso. ¿Será esta una de sus técnicas que ya le ha funcionado otras veces? Su cuerpo incluso más delgado de lo que pensaba y su traje de tres piezas le dan un aspecto de dandi. O quizá azul oscuro.discreción. Los dos son extremos opuestos. Y que dosifican con esmero su instinto de cazadores gracias a una educación perfecta. Sus labios finos y claros me recuerdan inevitablemente a la boca carnosa de Gabriel. tan divertido como molesto. y sus ojos grises suavizan su rostro anguloso bien afeitado. confirman la burguesía patente de su apellido compuesto. muy a la moda. Creo que son grises. agradablemente sorprendido de ver que acepto las reglas de su jueguecito. esta vez no. al parecer. Las ondas morenas contrastan por cierto con su tez tan pálida. Aquí. orgulloso de haber tenido éxito.

Salgo de su despacho con las mejillas ardiendo. aquí tienes la puerta. me responde con una sonrisa pícara. levanto la vista y descubro a Ferdinand… Buena jugada. desarmada por su franqueza teñida de humor y a la vez de arrogancia. y me da a entender a continuación que nuestra entrevista se ha terminado. Tengo el presentimiento de que este es el principio de una larga y bella colaboración… –Profesional. sí. señorita Baumann. su teléfono empieza a sonar y mi patrón se disculpa educadamente al descolgar. impaciente por regresar a la calma del doceavo distrito. yo también espero que así sea. punto y final!. no yo. algo así… De repente me encuentro sin más salidas. –Veamos Amandine. evidentemente.–Quería darle la bienvenida a nuestra agencia. ¿quiere decir? –Es usted quien lo dice. Y. Me recompongo. Amandine. Amandine… –Veo que tiene carácter… Llamémonos cómo mejor nos parezca. Saco mecánicamente mi móvil para ver si Gabriel me ha escrito. ¡me rodeo de personas cualificadas para que mi empresa sea fructífera. Pero sí Amandine. Ya estamos… –Agradables a la vista. tanto mejor si mis empleados son… cómo decirlo… agradables desde todos los puntos de vista. ¿qué insinúa? Sea lo que sea que le hayan dicho. ¿Puedo llamarle por su nombre? ¡No vamos a complicarnos con formalidades fútiles! –Depende de si me permite llamarle Ferdinand… Muy bien. incrédula al volver a pensar en este sorprendente diálogo. un choque con el jefazo… . Me escapo de este edificio de locura sobre las seis de la tarde. pero nada… Decepcionada a la vez que irritada. me dispongo a llamarle cuando casi me choco con alguien. Por suerte.

Gabriel. enfadado. –No sé … yo… –¡Amandine! La voz grave y estruendosa de Gabriel me corta la palabra. me sorprendo admirando su belleza natural y salvaje. tiene una pésima reputación. –Que pase una buena tarde. no se ha dignado a llamarme ni una sola vez. Por un momento. Luego. para mi gusto… –¿Se puede saber que quería de ti ese títere? –Nada en absoluto. Preferiría que trabajases para mí. Está ahí mismo. ¿y es él quien me castiga jugando al rey del silencio? Espera y verás Diamonds… Solo al llegar al apartamento se le suelta la lengua. debo responderle. totalmente desbordada por la situación. Me hace algunas preguntas banales sobre mi primer día. por temor a que su tono seductor incite a mi celoso amante a desafiarle a un duelo. Quiero decir. –No se disculpe. Demasiado. señor de Beauregard. aparcado a unos metros de allí. Me hierve la sangre. y no pienso cambiar de opinión. nada más. que se encuentre conmigo… ¿Ya no me tutea?. No le he visto desde hace diez días. ¿Y se puede saber por qué has desaparecido tanto tiempo? . Así funciona cuando no eres más que una simple empleada… –No me fío de él. Todavía puedo encontrarte un buen trabajo dentro de mi equipo. estaba distraída. enfrente. Te he dicho que no. acercándose peligrosamente a mí. Me doy la vuelta. Durante todo el trayecto casi no me dirige la palabra. vuelvo a recordar la presencia de mi jefe.–Desde luego. me alegra mucho encontrarme con usted. es mi jefe. me dice todo sonriente. Gabriel me coge de la mano y tira de mí sin miramientos hacia su Mercedes. el destino nos persigue… –Perdone señor de Beauregard. Si me habla. ¡Hasta mañana! No le doy tiempo a responderme. –Ya hemos hablado de ello. sobre la salud de mi madre.

¡Diez días sin noticias tuyas después de todo por lo que hemos pasado! Ni una palabra de ánimo por mi primer día. su mirada glacial. porque solo te quiero a ti… –¡Mentira! No sabes lo que quieres… le respondo. Dime que me quieres. necesitaba tiempo. Sin olvidarme de que Virgile no me habla. que me echas de menos. no me provoques… –¡Habla conmigo! Incluso estando a miles de kilómetros.–Estaba ocupado. tu familia y tu trabajo son más importantes que yo… –Nada es más importante que tú. Gabriel se abalanza hacia mí y me besa . He vuelto. No después de haberme arrinconado como a una cualquiera. mantengo mi sangre fría. saber qué rumbo tomar. ¿entiendes? ¡NADA! Después de mi enfrentamiento con Prudence. que te interesas por mí. ¡Qué fácil es! Una vez más. no le permito dar la última palabra. porque me importas más que nadie. no quiere decir que te haya olvidado…. en vez de desaparecer durante días y volver pensando que estaré en casa. Prudence me acosa con mensajes sin confesar lo que ha hecho. Convencida totalmente de que no tengo nada que reprocharme. su actitud amenazadora. más enfadada que nunca. Para reflexionar. –Si te da miedo la competencia. Amande. –No. ¿Quién te crees que soy? ¿Un animal doméstico al que adiestras y dejas morir cuando no tienes tiempo de ocuparte de él? –Amandine. Esta vez no. encontrarme conmigo mismo. demuéstrame que piensas en mí. En un abrir y cerrar de ojos. dando un paso hacia mí. me dice. con lágrimas en los ojos. –Y a ti no te ha faltado tiempo para remplazarme… Su tono es tajante. no tienes más que estar presente. Porque te quiero. No cedo. Silas desesperado sin Camille… –¿Y yo? ¿Qué lugar ocupo? Una vez más. más calmado. ¡meneando la cola y esperándote dócilmente! –¡He estado hasta el cuello! He firmado grandes contratos. me has abandonado. mi amante implacable intenta dar la vuelta a la situación. culparme a mí. Amande.

cuando su aliento ardiente me acaricia por todas partes. Intento protestar y resistirme a sus arremetidas. de nuevo. . la sevicia que me inflige es divina. pero. Este hombre es demoniaco.violentamente. bajo las armas. cuando sus labios y su lengua recorren todo mi cuerpo. como para hacerme callar. mis intentos de rebelarme son en vano. Cuando sus manos se vuelven más atrevidas.

su piel bronceada. jadeo ruidosamente mordiéndome el labio. desliza su mano entre mis piernas y suelta un gruñido viril al descubrir mi estado de excitación. Amande. –Pequeña insolente. salpicada de pecas discretas. acaparada por el placer que me procura. y no dejo de admirar al ejemplar espléndido que duerme a mi lado. me lo ha advertido muchas veces… Sin demora. todavía medio dormido. murmura.3. Mi zona íntima está húmeda y palpito de impaciencia. –No lo puedo evitar. Su cabello dorado despeinado refleja la suave luz de la mañana e ilumina los rasgos de su mirada angélica. le respondo riendo ahogadamente. –Veo que su sevicia de anoche no me ha sido suficiente… Eres cada vez más insaciable. Mientras sus dedos expertos me penetran más profundamente aumentando la cadencia. Gabriel se me echa encima y me aplasta con todo su peso. saboreando de antemano mi castigo. Pego un grito de sorpresa y de impaciencia. ¡ahora verás si soy apetitoso! De un movimiento que se asemeja a una falsa llave de judo. Soy incapaz de responderle. Mi sueño por fin se ha hecho realidad. Su cuerpo es escultural y esbelto al mismo tiempo. Mmm… Me lo comería de desayuno… –Amande curiosa. hunde dos dedos en mi vagina abrasadora. Mientras su pulgar emprende un divino masaje alrededor de mi clítoris hinchado de deseo. Su mirada . ya te he dicho que no me mires fijamente durante horas…. Simplemente juntos Soñaba con despertarme en sus brazos desde hace diez días. A mi amante no le gusta que le espíen cuando duerme. eres tan… apetitoso….

nuestros cuerpos se abandonan al último éxtasis. justo cuando acabamos de sentarnos en su Mercedes.dominadora clavada en la mía por poco me emociona. siento su aliento árido en la nuca y deliciosos escalofríos. –Eres tú quien yo esperaba… y mucho más…. Intento resistirme. ¡Y que voy a llegar tarde a mi segundo día de curro! –¿Intentas ponerme celoso?. luego se hace a un lado. nuestras respiraciones jadeantes se encuentran y se entremezclan. luego se desliza lentamente. decide por fin poseerme plenamente. Su magistral erección se presenta a la entrada de mi feminidad. Este castigo es exquisito. su rostro sexy y determinado ya no está en mi línea de mira: mi atrevido amante acaba de darme la vuelta sin la más mínima dificultad. Nuestros rostros casi se tocan. que ningún otro podrá remplazarle. intento dominar la respiración que se altera cada vez más al ritmo de estos vaivenes regocijantes. me pregunta Gabriel. dándome la sensación de ser ligera como una pluma. Gabriel me cabalga sin parsimonia. me susurra Gabriel acariciando mi vientre ardiendo con el dorso de la mano. hasta llegar a mis profundidades. nuestros ojos febriles se cruzan y no se abandonan nunca. Gabriel se acuesta sobre mi espalda. cada vez más profundo. brutal. me doy cuenta de que nuestro amor no deja de intensificarse. En este preciso momento. juntos. Con la cabeza apoyada en la almohada. Mi amante satisfecho se derrumba sobre mí con fragor. violento. me amarra cada vez más fuerte. que este hombre me está destinado a mí. Cuanto más me corrige. intenso. Para mi gran satisfacción. pero ya se acerca el orgasmo. Al instante. hasta que. –¿Perdona? . más quiero. tardar en correrme. Sus manos agarran mis caderas y elevan ligeramente mi vagina para conseguir el ángulo perfecto y entrar en mí. Por fin encuentro la fuerza de pronunciar unas palabras de queja… – No tan rápido… Quiero que vengas… encima… Su sonrisa conquistadora me indica que Gabriel tiene una idea en mente. de forma sutil a través de mis paredes lubrificadas.

mi amante se digna a concederme la libertad y. pero me preocupo por sus tímpanos. me deja a las puertas de la oficina a las 9 en punto. con ironía. –¿Crees que estoy ciega? ¡Todas las mujeres se giran cuando pasas! –Pasarme la pelota no te conducirá a ninguna parte. –Sí papá….–¿Te lo dibujo? Mi amante irritado me inspecciona de la cabeza a los pies. le respondo. dirigiéndome una sonrisa de satisfacción y de victoria. con sandalias de plataforma. –¡Así me gusta!. amenazando. Solo le conozco desde apenas veinticuatro horas. Mi jefe ve decenas de chicas sublimes pavonearse delante de él a diario. su casco es el último grito sobre su cabeza peróxido. Grrr… Veinte minutos más tarde. molesta por sus advertencias. –Amandine…. Uf. refunfuña. –Sé por experiencia el efecto que causas en los hombres… No te olvides Amande sexy que me perteneces. me dice. –¿Entonces me disfrazo de monja? Trabajo en una agencia de modelos. Te apuesto a que ni se dará cuenta de que estoy ahí. ¡justo a tiempo! Marcus no nota mi presencia enseguida. –Perdón… ¡Sí amo!. Solo de pensar que este Beauregard te echa el ojo… me pone de los nervios. Mi colega totalmente encaramado . Gabriel. Un vestido ajustado tipo traje gris y blanco que me llega por la mitad del muslo. le digo. Voy a pedir a mi estilista que te renueve el ropero… que sea más profesional. señorita Baumann. con un beso apasionado. lo que me da a pensar que mi ropa no le gusta un pelo. ¿qué problema hay? –¿Quieres que vaya en chándal? –No seas ridícula.

como soy mentalista. veo que no le agobia el trabajo… –Buenos días señora Lemercier. –Ups. mi trabajo en la agencia Models Prestige prometer ser todo menos aburrido. Hortense. ¡me has salvado! . se acerca Ortie… Hortense. ¿eres un ligón de primera y lees el pensamiento? –Eso es. date la vuelta que te vea! ¡ Sexy lady!.lleva puesto un polo a rayas fucsia y turquesa. Y. insistí en que Amandine se tomara un descanso con cafeína. –¡Hola cariño! ¡Wow. nunca me lo habían dicho. Si yo soy Stewart. y escucha Holiday de Madonna a todo volumen. voy a prepararte ¡el mejor cappuccino de tu vida! Acepto y le sigo hasta la cafetería. olvidando bajar el volumen de su iPod. querida! Ven conmigo. –Marcus. ¡buenos días Kristen Stewart! –Ah. roja como un tomate. consciente de que todas las miradas se han vuelto hacia mí. sé que te va a hacer falta un café. casi imposible. ¿quién eres tú? –Una mezcla de Will Smith y de Simon Baker. nuestras miradas se cruzan. ¿Me acompañas? –Acabo de llegar. eso es nuevo. hablamos el mismo idioma. me sorprendo al constatar a qué punto estoy a gusto con él. pero. bye-bye Madonna. Gracias a este chico colorista. –Señorita Baumann. se le dibuja una inmensa sonrisa en los labios. le respondo. –Entonces. Mientras saboreo la deliciosa bebida que me ha preparado minuciosamente. Ves Amandine. exclama. Cuando. Yo que soy más bien tímida y que necesito tiempo para dejarme engatusar. se llama Hortense. mi compañero me da un codazo… ¿Qué? ¿Qué pasa? Ah. es dificilísimo. yo… –Es culpa mía. estás gritando…. ¿Le preparo un café solo? Gracias. decir que no a Marcus. me gustaría ver mis emails… –¡Qué oficiosidad. en mi defensa. al fin.

Menearse poniéndole ojitos no le llevará a ninguna parte. así que procure no insultarme. ni los mismos valores. –¡Usted está completamente loca! No he intentado nada. Quisiera hablar con la señorita Baumann en privado…. Su puesto no me interesa y usted no me conoce.–Sabe muy bien que no bebo café. irá fuera. los técnicos de . Hortense. acaba diciendo. encargada de preparar la próxima rueda de prensa de la agencia. Marcus me lanza una mirada interrogadora. El señor de Beauregard no ha hecho más que hablarme de usted desde la entrevista de ayer. con los labios más prietos que nunca. Estoy al tanto de todo aquí. sueña despierta. pero son inútiles. tiesa como una estaca. Le respondo con una sonrisa asintiendo con la cabeza. Parece que no tenemos las mismas ambiciones. por favor! –No estoy segura de haberle entendido bien… –No se haga la tonta. dejándome sola ante la encargada hiper rígida. Su pequeña actuación ha debido funcionar. ¡debería hacer yoga! O tirarse a alguien… ¿Cuánto tiempo hace? ¿Diez años? –Gracias por sus consejos. Padezco taquicardia. Si lo que quiere es mi puesto. vuelvo a llamar al catering. al menor error. sabe. –No es usted la primera en intentarlo. –Está muy estresada. para asegurarse de que sobreviviré sin él. señor Diarra. no soy tan fácil de eliminar… ¡Que alguien traiga una camisa de fuerza. mi mejor amiga de toda la vida… Paso la mañana ayudando a Marcus. y. sé lo que es usted: una oportunista. Hortense Lemercier. Me pongo en contacto con los diferentes medios de comunicación. y se escabulle. me dice. como las demás. Cuanto antes mejor…. por favor. antes de darse la vuelta y alejarse. –Que sepa que la vigilo.

Le doy a entender amablemente que su voz estruendosa y su colorido no está nada mal tampoco. como de costumbre… –Ya veo. pero sobre todo muy gay. Al verme llegar. envío a todos los interesados el flamante folleto nuevo de Models Prestige. Pensé que me llamarías anoche. nada mal! Un moño trenzado. –Bueno. en los Campos Elíseos. compruebo con los encargados de cada departamento que el desfile previsto para la ocasión está organizado de la A a la Z. sacando la lengua como una cría. la nueva top model ha ascendido… –¡Ah ah. ¿Y qué más? –Pues mi jefe es más bien simpático y su ayudante una loca furiosa y totalmente amargada… –¿Más bien simpático? ¿Y físicamente? –¡Solo te interesa eso! . Es casi la una cuando me encuentro con Marion en una pizzería. Y se ha presentado de improviso. lo que le hace reír. ahora sí! Amandine Baumann. ¿y qué tal el curro? –Por ahora. un vestido ajustado y tacones: ¡la receta del éxito! –¿Y bien? Ni me has hablado de tu primer día. Mi compañero Marcus es genial. le respondo. mientras que Marcus se divierte poniéndome muecas para desestabilizarme y se ríe de mi voz de “locutora”. –Gabriel ha vuelto por fin a la tierra. bien. Empate. –¡Te has reciclado. –Mierda. me imagino… me dice. Hago una llamada tras otra intentando parecer profesional. –Imaginas bien…. Me viene al pelo porque trabajamos juntos. mi mejor amiga suelta un silbido de admiración. guiñándome el ojo. es muy guapo. –¡A que está bueno! –Sí. Tenías cosas más importantes que hacer que ponerme al día.sonido y de iluminación.

le sale bien la jugada. no va a ser para nada incómodo… Marion la garduña insiste en acompañarme hasta la puerta del edificio de la agencia Models Prestige. Perfecto. –Mejor para él… Ahora que está cogido. tiene unos treinta. En todo caso. . delgado. –Le va bien. Y una vez más. ¡pero se ha echado una novia! –¿Ya? –¿Qué creías? ¿Que te iba a esperar toda la vida? –No. me ha dicho que quería verte. para aprovechar cada minuto conmigo según ella.–Amandine. ¡Déjame soñar un poco! –Ferdinand de Beauregard… Así se llama… –Empezamos bien. ¿Y cómo es la novia? –Amable pero un poco especialita. es rico y tiene poder. ¡por supuesto!) Al verle a unos diez metros de nosotras. Sé con certeza que quiere a toda costa cruzarse con mi director. ¡me gusta! –Es guapo. desde Silas estoy en calma total. lo que le da un aire de chico malo (en traje Hermès. precisamente. con el teléfono pegado a la oreja y un cigarrillo en la mano. Justo el tipo de hombre que te gusta… –¿Es rubio? ¿Moreno? ¿Alto? ¿Delgado? ¿Musculoso? ¿Extranjero? –Moreno. ojos grises. y presentártela. ¿Cuándo me lo presentas? –Cuando sepas comportarte y no me pongas en evidencia delante del hombre que paga mi salario… –¡Mañana me viene bien! –Ya veremos… ¿Y tu nuevo trabajo de verano? –¡H&M es como la jungla! Me encanta comprar ropa. de tez pálida y una sonrisa que mata. mi mejor amiga en plena ebullición me coge del brazo. Iris parece gustarle muchísimo. pero no me lo trago. puede que acepte volverme a hablar… –Sí. Ferdinand camina de un lado para otro delante de la fachada. me alegro por él. pero venderla… –¿Y Tristan? No sé nada de él desde L. Muy elegante. muy seguro de sí mismo. –Perfecto.A. hace mucho que no veía a Tristan así. alto. Trabaja mucho.

me pregunta. Ponte en mi lugar. ignorando magníficamente las innumerables preguntas que me lanza. no es un buen ejemplo… –¿Y eso? ¿Me escondes algo? ¿Qué ocurre? –No tengo tiempo. No tengo ganas de que corras detrás de él. volviéndome a mirar. Tomo el ascensor. dudo entre huir en dirección contraria llevándome a Marion por la fuerza. no dudéis en contactarme. yo también debo irme. Bueno. Amandine. –Créeme. encantada. es mi jefe. con una sonrisa pícara. precisamente.–¡Es él! ¡Estoy segura! –Sí… Por favor Marion. Además. –Amandine. Pensaba que después de Silas. –¡Es más guapo de lo que pensaba! ¿Está soltero? –No lo sé y me da igual. –Buenos días señor de Beauregard. –Marion Aubrac. Le mira de arriba abajo hasta que ya no le ve. viéndote cómo estás. Pero la distancia que nos separa del dandi no es suficiente. huirías de este tipo de hombres. –Todo el mundo cambia. Sabéis dónde está mi despacho… Mascullo un “Adiós” y suspiro de alivio al verle alejarse. Marion. atravieso la recepción y entro en el open space que bulle . Durante un instante. Mi jefe me reconoce y avanza hacia nosotras. si os hace falta cualquier cosa. Marion no deja pasar una. ¡qué agradable sorpresa! No he tenido tiempo de saludarle esta mañana. añade. –No tanto como yo. al parecer colecciona mujeres. –¿Me presenta a su amiga?. ¡Hasta luego Marioneta! Le doy un beso rápidamente y me apresuro en dirección al inmueble. Marcus me espera para finalizar el planning de la rueda de prensa. no es muy buena idea. me voy. contrólate… –¡Preséntamelo! –¡Estás loca! Está hablando por teléfono y. girándose hacia Marion. Basta con dar con la buena persona… Mira a Silas y a Camille. y me resigno. Debo darme prisa.

Tres mensajes no leídos: uno de Louise en el que me envía las últimas fotos de sus vacaciones en Bali. mi estilista. no he sabido decirle… Te lo dejo a ti. una tal Anastasia. puedo concederme una pausa exprés para ver mis emails tranquila. Aparte de describirle tu cuerpo como me lo imagino en mis sueños más calenturientos. imitada al momento por mi compañero preferido. al menos lo aparento. G. Voy a tener que hacerme con un diccionario de “franglés”… Vuelvo a sumergirme en mi trabajo.de gente. No hay Orties a la vista. Me he cruzado con él por casualidad y apenas hemos intercambiado unas palabras. Según lo que oigo. la agencia acaba de echarle mano a una joven nueva. Al llegar a mi despacho. me ha pedido tus medidas. una silueta “to die for” (de muerte) y una “smile” (sonrisa) de encanto. que tiene un “huge” (gran) potencial. Marion estaba . De: Amandine Baumann A: Gabriel Diamonds Asunto: ¡Mi Gabriel tan… apetitoso! Incluso a distancia logras despertar mis sentidos… Nada que decir en cuanto a Beauregard. me encuentro con mi querido Marcus en plena discusión con un agente. otro de mi madre confirmándome la cena de esta noche y un tercero de… ¡Gabriel! De: Gabriel Diamonds Para: Amandine Baumann Asunto: Mi Amande dulce… No puedo dejar de pensar en ti… ¿Beauregard se porta bien? Sibylle.

Nada en ti podría decepcionarme (aparte del hecho de que trabajes para un dandi vicioso que parece disimular muy bien…). 38 de calzado y… un pequeño 85C de pecho (pudiendo decepcionarte). Ficha descriptiva de lo que tú llamas mi “cuerpo de ensueño”: talla S de camiseta. A. ¿es ese nuestro nuevo código secreto cuando intentas que te castigue? Deja de desvalorizarte. pero no me opongo a tus castigos… en tu presencia. Ahora. A. 36/38 de pantalón. Tengo que hacer… Carnalmente. Amorosamente. Con cariño. P.D. es testigo.presente. Diamonds. eres mi Musa. De: Gabriel Diamonds Para: Amandine Baumann Asunto: ¿Nuevo castigo? “Apetitoso”. eres perfecta. De: Amandine Baumann Para: Gabriel Diamonds Asunto: Todo lo que quieras… Bastante castigo es no tenerte. el objeto de todos mis deseos. G. no me importune.: Dale las gracias por adelantado a Sibylle por no presentarme su colección de jerséis de cuello alto… De: Gabriel Diamonds . Sr.

Para una vez que quiere ayudarme… –Sigue siendo un adolescente. has vuelto a cocinar para un regimiento… –Oh Pierre. Simon está jugando con él en la habitación.Para: Amandine Baumann Asunto: Ne me tientes… Te prefiero más bien desnuda. sentada confortablemente en el sillón. la mesa puesta con todo detalle. Aunque sigue haciendo revisiones. Gabriel no ha podido acompañarme a casa de mis padres. requisado a la fuerza por algunos de sus inversores. –Christine. pero creo que ha madurado estos últimos meses. Nunca deberías tener cosas mejor que hacer que distraerme… Excepcionalmente. no éramos . excepto por las risotadas con Marcus. Y acuérdate. que hojea una revista. G. Como prueba quiero ver de regreso a su lado maniático. me encuentro con toda mi familia a eso de las ocho. dice haberse restablecido del todo. te dejo escapar. cariño. La casa está limpia como los chorros del oro. la comida pantagruélica elaborada con amor. –¿Oscar ya está acostado? –No. ¿Hace calor aquí. ¡no empieces! ¡Hay que alimentar bien a estos niños! Dejo que mis padres se peleen tranquilamente y voy a buscar a Camille. no? Tras una tarde no muy interesante. No te olvides de que me perteneces. Seguramente por la enfermedad de mamá. La enésima cena de negocios en un restaurante de tres tenedores… ¡Qué dura la vida de Diamonds! Mi madre se ha recuperado.

A mi madre le fascina cómo voy vestida. uno de estos días. la discusión alcanza su apogeo. que está más cerca de la puerta. tendré que pensar en retomar el trabajo. –¿Has tomado una decisión? ¿Lo quieres tener? –Creo que sí. Mi padre me pide que le hable de mi nuevo trabajo y ya parece ser fan de Marcus. Y por él… o ella… añade tristemente. el ruido del timbre me devuelve a la tierra. En solo un cuarto de hora. llevándose las manos al vientre. A la mesa. Tengo que lograrlo. Bueno. y eso me agota. –¿Cuándo piensas volver a verle? –No lo sé. Primero tengo que ocuparme de mi divorcio. De repente. No puedo reprimir un sentimiento de orgullo. se levanta para ir a abrir. la custodia del niño… y mi embarazo. la mudanza. Podría ayudarte… –Amandine. –Sé que no soportas oír esto que te digo. no lo sé. Yo me escabullo también. –Sabes que me tienes ahí si me necesitas… –Sí. Mis padres y mi hermano están demasiado ocupados debatiendo su futuro destino de viaje para darse cuenta de que todavía no ha vuelto al cabo de unos minutos. A pesar de todas las dificultades que hemos atravesado y las que están por venir. aunque solo sea por mi hijo. Simon y Camille intentan establecer un ranking de los top models más guapos del momento. Por su parte. y me pregunta por Diamonds. me echa de menos. pero sigo pensando que Silas debería saberlo. Este retrato viviente y emocionante me toca el corazón. Aunque los tíos.mucho mejor a su edad… –Cierto. Camille. el griterío y las risas estallan por todas partes. Noto que el gemelo de Diamonds se ha puesto . ya te he dicho que no. ¡no son unos santos! –Hablando de tíos… ¿Sabes algo de Silas? –Sí. La descubro en plena discusión con… Silas. al parecer. abandono el comedor cuidando de no atraer demasiado su atención y voy a reunirme con mi hermana. pero tengo que volver a aprender a arreglármelas sola. No paro de cambiar de idea. Y. el clan Baumann parece más unido que nunca.

Estoy preparado a comprometerme. Quiero que estemos juntos. si le haces daño… –Creo que la quiero. Sé que en el tema de las relaciones no tengo un pasado glorioso. para siempre. intentando reconfortarle. Nunca había visto a Silas tan mal… –Dale tiempo. hace dos semanas que te espero. Necesito algo más. ser tu pilar. Estoy cansado de mariposear. oficialmente. Le besa tiernamente en la mejilla antes de huir a la cocina. No puedo prometerte nada…. un trabajo que me espera… ¡No puedo ocuparme de todo al mismo tiempo! –En ese caso. entre sollozos. Al final. el gemelo duda entre dar media vuelta para obedecerle y abrazarle. tu mitad. sino ¡que salte al vacío! Mi vida ya es demasiado complicada: tengo un bebé. Tengo ganas de ser un hombre. da un pasito hacia mí… –Obviamente. Cuanto más me metas la presión. de perder el tiempo con todas estas chicas. menos lograré reflexionar. de tener hijos. ya te he dicho que necesito tiempo. pero lo que me pides no es un pasito. Estoy convencida que acabará abriendo los ojos…. Permíteme ayudarte. déjame simplificarte las cosas. No estoy preparada para todo eso… –¿Y lo estarás algún día? –Quizá. . de hacer tonterías. seguramente para ayudarse en su propósito… Es increíble cómo se parece a Gabriel… ¡Y lo poco que me atrae! Quizás amordazado… Al verme llegar. Camille da un paso hacia él. –¿De verdad lo crees? –Sí. un marido que pronto ya no lo será. que te doy espacio. Pero te advierto. le responde. pero no interrumpe su discurso. al parecer bien conocido. de establecerme. una madre más o menos restablecida. quiero más. eres tú a quien quiero. Desamparado. –Silas. le digo. –¿Pero sientes algo por mí o no? Dime solo eso. –Silas. tienes que irte. –Camille. pero confía en mí. Amandine.todo elegante. el guaperas rubio me saluda con la mano.

Si supieras… .

Tras haberme resistido en vano unos minutos. sublime en su ropa más ligera. No me podría ir mejor: aparte de Ortie. mis compañeros me han integrado bien. por no ir más lejos… He decidido entrar un poco en su juego. no ofenderme por su familiaridad. Camille ha decidido enviarme un mensaje a las 7 de la mañana de un sábado. me doy por . por cierto.. Después de todo. Los celos de Gabriel tienen su fundamento pero prefiero evitar los malentendidos… Con él. Delante de mí se comporta sorprendentemente cortés y jovial.. Sigo siendo algo escéptica en cuanto a las verdaderas intenciones de mi jefazo. He tenido que utilizar estratagemas de todo tipo para evitar el tema. Por su parte. La palabra de más Hace ya una semana que trabajo en la agencia Models Prestige. al que ya he añadido a mi lista de contactos favoritos.4. Nuestros retozos nocturnos le han agotado. pero la vibración de mi teléfono sobre la mesilla de noche me arranca de cuajo de mis fantasías. el guapo y fogoso Ferdinand de Beauregard. Después de haberle visto descargar su estrés en muchos de sus empleados. no me desagrada que me reserve ese “trato favorable”. yendo demasiado lejos incluso. ¡mi corazón está ocupado! Como también lo está mi cuerpo… Y creo que solo le interesa eso… Por supuesto. sobre todo mi querido Marcus. Por mi parte. la situación puede degenerar fácilmente. pero empieza a entrarme la curiosidad. mi amante al acecho no se olvida de preguntarme por el “dandi” cada vez que puede. igual que a mí. pero no me preocupa demasiado. Hmm… Ya he conocido peor penitencia… Me sorprendo de nuevo admirando a mi multimillonario dormido a mi lado. al tiempo que mantengo cierta distancia. y la simple mención de un hombre que se me acerca le pondría enfermo. decido ignorarla de maravilla. eso me lo guardo.

“Deja de gritar Camille”. furioso. y tú. me odia a muerte. luchar por mí. Amande débil… [Llámame. ¡te lo juro que lo mato! –Camille. “Todo irá bien Camille”… Estoy harta de tus estúpidos consejos. Y con razón… –Dale tiempo para hacerse a la idea. Me pregunto qué es lo que puede reprocharle a Gabriel. pero algo me dice que está haciendo una montaña de un granito de arena… Para variar… Camille descuelga al primer toque. nada irá bien. la mayor “reina del drama” del mundo. . me grita sin darme tiempo a… –¡Se lo ha dicho! ¡El cabrón de… de… de yo qué sé… no sé lo que sois el uno para el otro. ¡Tu chico ha decidido amargarme la vida!] Me dirijo al baño de puntillas para no despertar a “mi chico” y arreglar las cosas con mi hermana. para asumirlo. luego se ha plantado en casa esta mañana. Te estoy diciendo que Gabriel me ha traicionado. totalmente ebrio. como siempre. defenderme? –¡Explícame en vez de irritarte! ¿Qué ha ocurrido exactamente? ¿Y cómo ha reaccionado Silas? –Se lo dijo ayer. Totalmente histérica. No.vencida y me apodero del smartphone. “Deja de llorar Camille”. y no voy a calmarme. lo sabe todo! Que estoy embarazada desde hace casi seis semanas y que no se lo he dicho. Bonita prueba de determinación. estoy segura. me ha dejado un montón de mensajes esta noche. Le voy a perder. es urgente. cálmate… –“Cálmate Camille”. Su voz aguda y agresiva me obliga a separar el teléfono de la oreja. nadie lo sabe! ¡Tu Gabriel se lo ha dicho a Silas. Acaba de irse. herido. Volverá. Silas me acosa desde entonces. le defiendes. que ha revelado mi secreto. Voy a matar a tu Diamonds. ¿Por una vez en tu vida piensas ponerte de mi lado.

que me mires por encima del hombro. que sufre. no podía… –¡Es ella quien está embaraza. que no sabe cómo decírselo! ¿Y tú llegas con tus nobles principios y la hundes aún más? Te recuerdo que tu hermano no es un buen ejemplo de lealtad… ¿O ya te has olvidado de lo que me hizo sufrir? –¡Eso ya pasó. Oscar acaba de despertarse. quien vive con ello desde hace semanas. hablamos del futuro! Merecía saberlo. –Camille. Amandine… Y ahora si me disculpas. Al fin y al cabo. tengo que ir a ocuparme de él fingiendo que todo va bien y que su tía y su novio no acaban de clavarme una puñalada en la espalda. poniéndose el vaquero. sois igual de egoístas. Sus ojos azul intenso me interrogan y perciben mi ira al instante. no te equivocas. que le aconsejo no ocultar su embarazo. veo que Gabriel está totalmente despierto. No puedo perdonarte. estáis hechos el uno para el otro. Mi rostro cansado y preocupado me juzga duramente. pero Gabriel ha ido demasiado lejos al contárselo a Silas por ella. lo siento… –¡Me da igual! Vale que me sermonees. no será gracias a vosotros dos. le respondo. ¿Cómo has podido? –¿Perdona? –¡Has traicionado a mi hermana. no la culpo. ¡Es Camille quien se lo tenía que anunciar a Silas. Pero con esto te has pasado de la raya. Hace semanas que digo a Camille que se lo cuente a Silas. lleno de incomprensión. y a mí también! Estaba conmocionada cuando te lo confesé todo. me habría gustado que alguien tuviera la . y Camille te lo reprocha… ¿o me equivoco? –No. Cuelga el teléfono de golpe y. por una vez. preparada a pelearme con el hombre que ha traicionado a mi hermana como que no quiere la cosa. –Sabes… me dice suavemente. En su lugar. no tú! –Silas es mi hermano.–Sí. lo más fríamente posible. y mientras tanto. Me recojo el pelo y me pongo el kimono satinado colgado de la puerta corredera. No quería que ocurriera así. –¿Qué sé?. que estés celosa. Ya en la habitación. ahora estamos en el presente. Tiro el teléfono en el lavabo del baño con decoración marina y miro mi reflejo en el espejo. –Se lo he contado todo a Silas. Amande.

con un casco de scooter en la mano. ¡No puedo negarme a pasar la tarde y la noche acurrucada en los brazos de mi Apolo! En cuanto a Tristan. Había quedado con Marion y Tristan. Al contrario de la susceptibilidad… Me preparo a recibir un enésimo sermón de mi mejor amiga. la puerta del apartamento se cierra de golpe.decencia de decírmelo. me pregunto si no me habré pasado. Llego con tiempo. llevándose a mi amante furioso en el arranque. lo que no augura nada bueno de este desayuno improvisado. ellos tarde. Al . me alegro de haber tenido la última palabra. –No te preocupes. desestabilizado por mi último comentario. cuando mi amante decidió retenerme “a la fuerza” e impedirme ir con ella al cine. a nosotros no nos ocurrirá. a la vez incrédulo y amenazante… –¿Qué quieres decir? –Ya lo has oído… No tendré hijos con alguien en quien no confío. Ayer le di plantón. por otra. Se ha tomado mi silencio como indiferencia. Tras una larga inspiración. Por una parte. me mira fijamente y me pregunta. Improvisado… o más bien impuesto… Y Gabriel no responde a mis llamadas… Los hermanos llegan juntos. parece que la puntualidad no corre por las venas de los hermanos Aubrac. Unos segundos más tarde. pero consigo hacerme con la única mesa a la sombra de la cafetería de la plaza Villiers. Nada fuera de lo normal. ¿Y si he hablado de más? La terraza está abarrotada. Me encuentro sola pensando. al parecer se ha tomado mal el hecho de que no me muera de ganas de conocer a su nueva pareja. Gabriel se queda de piedra.

verles avanzar hacia mí en vaqueros y camiseta, sé que me van a hacer comentarios más bien agradables. Inauguro mi último hallazgo: un vestidito de lunares bicolor, naranja claro y blanco, con espartanas color camel. Se sientan a la mesa, saludándome escuetamente con un “Hola”. Al final, Marion decide tomar la palabra. –¿Te has puesto tan guapa por nosotros?, me pregunta, con una sonrisa socarrona en los labios. –Es verano, hace calor, llevo puesto un vestido… y… –Y vas a ver a Diamonds…, añade Tristan interrumpiéndome. –Sí, ¿y qué? ¿Habéis acabado con el interrogatorio? –¡No te defiendes nada mal, Baumann! Te recuerdo que me diste plantón en el último momento anoche. Espero que tengas una buena excusa. –Estaba… ocupada…, le digo, ruborizándome. –Amandine ha perdido la virginidad, qué bonito…, ironiza Tristan. –No me vendría nada mal perderla a mí también…, agrega Marion. –¡Marion! Tristan no puede contener hacerle una mueca como respuesta a la petición de su hermana. –¡Bueno, no es para tanto, santurrón! ¡Como si no jugárais a los médicos tres veces al día tú y tu Iris! –Sí… Pero no es asunto tuyo, cotilla. Durante más de una hora, Gabriel no ocupa mis pensamientos y pasamos el tiempo entre risas y confesiones… pícaras. Varias veces, los hermanos se divierten a hacerse los ofendidos, pero no soy tonta, sé que son más cómplices que nunca. Siento que cada vez se entienden mejor desde su viaje a L.A., y eso me tranquiliza. ¡El clan Diamonds no ha acabado con ellos! Después de haberse alejado unos minutos, durante los cuales Marion aprovecha para robarle unas patatas fritas, Tristan vuelve y nos anuncia

que Iris está al llegar. –Está por esta zona. ¿Te molesta Amandine? –¿Y a mí no me preguntas?, se subleva Marion. –No, tú picas de los platos de los demás, así que tu opinión no cuenta…, le responde riéndose. No sé por qué, pero la idea de conocer a su novia me molesta. Temo este primer encuentro. A Tristan se le ve enamorado, pero todo parece ir muy rápido. Sospecho que esta chica se aprovecha de su dulzura, de su amabilidad… No eres nadie para hablar, Amandine. Se doblegó por ti, a cambio de… nada. Cuando llega esa tal Iris, mi sentimiento se confirma al instante. No me gusta nada su actitud. Antes de saludarme, la rubia con mirada intensa me mira de la cabeza a los pies incluso antes de saludarme, y luego besa lánguidamente a su Julio César para dar la nota. Marion no parece sorprendida, creo que está acostumbrada, pero a mí me parece este acercamiento muy… agresivo. Está claro, Iris ha decidido marcar su territorio. –Amandine, ¿no? ¿Eres la que les vuelve locos a todos? Ahora entiendo por qué. ¿A eso le llamas cumplido? –Veo que mi reputación se me adelanta. Solo soy la mejor amiga de Marion… y la amiga de Tristan. –Sí, su amiga. Se pasó tu turno y me parece perfecto. –Ya veo… –¿Entonces les prefieres multimillonarios? Esto no va a acabar bien… –¿Iris, quieres tomar algo?, le interrumpe Tristan, molesto por las

indirectas de su media naranja. –Sí, buena idea, voy a pedir algo más…, añade Marion, un poco exasperada. Mi mejor amiga me lanza una mirada de apoyo, para señalarme que está de mi lado. Y seguramente para impedir que salga de mis casillas… Decido ignorar el último comentario de Iris, esperando que no me vuelva a dirigir la palabra. Y que se ahogue bebiendo su batido… La peste con cara de ángel monta un espectáculo durante dos horas, y cuando nuestro grupito decide recogerse, está a punto de darme un ataque de nervios. Me he mordido la lengua varias veces para no asesinarle verbalmente, pero siento que no podré retenerme mucho más tiempo. Iris da su opinión en todo, especialmente sobre lo que no le concierne. Peor aún: es enfermizamente curiosa e intenta saber más de mí por indirectas. Por suerte, Marion no le pasa una y Tristan se las arregla para cambiar de tema cada vez que hace falta. Pero la rubia es dura de pelar. Me doy cuenta de que forma parte de ese tipo de gente que siempre logra sus fines… sean cual sean los medios. Aliviada de haberla conocido y determinada a no volverme a cruzar con ella nunca más, llego enseguida al barrio de Saint-Lazare para una misión de shopping con Louise. Mi amiga de la infancia acaba de volver de vacaciones y, igual que yo, busca un traje a la moda para ir a trabajar. He prometido a Gabriel que me procuraría ropa “adaptada al mundo laboral”, y cuento hacer honor a mi promesa. Todavía ni un mensaje… ¡Está bien enfadado! Una camiseta de tirantes, dos vestidos y un bikini más tarde. Me rindo: esta misión shopping es un fracaso. Un vestidito negro entallado se puede llevar en todas ocasiones… incluso en el trabajo, ¿no?

se niega a oír sus mentiras. iré al grano. no aleje a mi hijo de mí. –Sí… dígame. mi hijo se niega a dirigirme la palabra… –No. Gabriel es un hombre familiar. Gabriel está probablemente en su casa.Por la tarde. ¿Y si fuera él? –¿Sí? –¿Amandine Baumann? Reconozco esta voz entre miles… ¡Prudence Diamonds! Se me congela la sangre. que es distinto. En la pantalla aparece la inscripción “Número desconocido”. está dispuesto a todo por su clan. después de haberme despedido de Louise. –Sea honesta y aceptará hablar con usted. ¿Tiene algo de tiempo para hablar conmigo? –Sí. Como sabe. Cuanto más me acerco al edificio privado. –Soy Prudence Diamonds. lo sabe muy bien. Las paradas desfilan una tras otra. siempre he intentado protegerle… –Dígaselo usted misma. pero estoy en el metro. Siempre he querido lo mejor para él. Prudence. Reconozca sus errores. Necesita a su madre… y yo también a él. –… –Si le quiere de verdad. puede que se corte. Dudo en colgar. Pero no soporta la traición… –El mundo al revés… –¿Por qué? . ¿Y si se ha ido de París? ¿Si se niega a verme? ¿Y si está en la cama remplazándome por otra? La melodía de Coldplay resuena en mi bolsa blanca y mis tormentos se desatan. me engullo en el metro y tomo la dirección del parque Monceau. pero me vence la curiosidad. –No me interrumpa Amandine. confiésele la verdad y le perdonará. no haga más difícil todavía esta discusión. –Se niega a hablar conmigo. –No importa. si pretende que sea feliz. Una visita sorpresa le hará quizás olvidar nuestra discusión matinal. más me angustio.

muerta de impaciencia de volver a ver a mi amante y de contarle esta breve conversación de alta tensión… A pesar del calor abrumador. encargada del edificio. Amandine. finge. Ne te rías… Sonríe… educadamente… –Buenos días Soledad. me tomo unos segundos para serenarme. ¿Le doy un consejo. Al final. Llego totalmente sofocada al callejón privado que bordea el parque. gracias! Ni siquiera protesta al verme pasar a toda prisa hacia las escaleras. dirigiéndome una sonrisa tan rígida como su moño. el Sr. intenta hacerme creer que conoce mejor a mi hijo que yo. Mucho más eficaz que una pancarta de “Cuidado con el perro”… –Señorita Baumann. No es a mí a quien rehúye como a la peste. la espera me parece interminable. Luego llamo a la puerta. la gobernante malhumorada. No es la primera vez que lo hago. Salto in extremis al andén del metro. –Yo no soy quien le ha hecho daño. –… –Adiós. Prudence. O eso o le perderá… para siempre. respondo. Trastornada por esta extraña conversación. llena de esperanza. ando a toda prisa. Diamonds está en el salón. Una vez que llego a la inmensa puerta de madera maciza.–Usted. Quien siembra viento… . un ruido metálico me indica que alguien se prepara a abrirme. tan inocentemente como puedo. Prudence? Bájese de su pedestal y dígale lo que siente en su corazón. ¡un placer volverle a ver!. su propia madre. Me daría vergüenza mi comportamiento si esta mujer no me tratara como a una don nadie. ¿Está Gabriel?. –Sí. Voy a avisarle de su… –¡No hace falta. casi me paso de parada. Ocurre lo que me temía: me encuentro de frente con Soledad. El tiempo parece haberse detenido.

–Gabriel. nuestros cuerpos se rozan y se buscan. al recobrar la compostura. hasta casi hacerme desvanecer. Luego nuestras bocas se encuentran. no todo. Ahora.Me sorprende ver a Gabriel ocupado en la suntuosa cocina que da al salón. primero atontado. me dice acercándose a mí. luego. Un poco más lejos. –Sí. sorprendida por su destreza. mientras su mirada se hunde en la mía. No debería habérselo dicho a Silas. a pesar de mi gran frustración. incitando a Gabriel a batirse en retirada. el otro… –¿Esperas a alguien? Sorprendido por mi presencia. Gabriel alza la cabeza de golpe y me contempla. nuestras lenguas se desatan. Con un cuchillo enorme en la mano. No me canso de admirar este espectáculo. Detrás de él. un olor divinamente perfumado se escapa de una cacerola. Maneja su utensilio afilado a la perfección. Se me escapa un largo gemido. Ignoraba que un hombre en la cocina pudiera ser tan… viril… irresistiblemente viril. ligeramente arrugada. mi amante bello como un dios me abre el apetito sin querer. Durante unos segundos. hablemos de esta cena que despierta mis papilas… Mi amante hambriento ya está a unos centímetros de mí. Siento cómo su perfume almizclero irradia mi respiración. A la mujer que quiero pero que no quiere ser la madre de mis hijos. concentrado en sus creaciones culinarias. nuestros labios se reúnen. y su pantalón de lino fluido. me quedo ahí mirándolo. Diamonds. No ese apetito. me sonríe tímidamente. . En su camisa de gran creador. No antes de que Camille hubiera hablado con él primero… –Estamos de acuerdo Sr. –Lo sé. como un gran chef. No lo pienso de verdad… quiero decir. corta verduras en juliana sin darse cuenta de mi presencia. en la mesa. dije eso en el momento. frutas de todo tipo y de colores tornasolados han sido cortadas y depositadas en un plato grande dorado. enfadada. y me parece ver langostinos dispuestos justo al lado. partiéndome el corazón.

Cuando. Al parecer. pero voy a intentar controlarme… –¿No quieres ni siquiera un anticipo?. observa mis gestos imprecisos por encima de mis hombros pegándose a mí. hipnotizada por el deseo intenso que acabo de percibir en su voz. sigo sus instrucciones lo mejor que puedo.–Tengo pensado saborearte despacio. ayúdame. mi incompetencia le divierte mucho. pasamos a la mesa y. posa sus manos inquietas en mí. lo que hace reír a mi instructor. pero el Señor se obstina en hacerme esperar. me susurra valiosos consejos en la nuca. Me encuentro desnuda. Incluso se divierte complicándome las cosas para desestabilizarme. se desabrocha . a merced de sus ojos ardientes. me sorprendo devorando cada plato. Rápidamente. Un caldo de langostinos a la tailandesa. mi amante autoritario decide hablar. seguido de una macedonia con albahaca. Ahora se levanta él. con el pretexto de guiarme… La sesión de aprendizaje se transforma en sesión de tortura. nuestras miradas imbricadas la una sobre la otra. Como buena ayudante y empleada dócil. un solomillo con champiñones morel y sus verduras en juliana. al cabo de unos minutos. Gabriel y yo estamos en una burbuja. –Buen intento. Diamonds intenta compartir conmigo su pasión por la gastronomía. en el postre. sin precipitación. Durante media hora. A medida que pasa la comida va aumentando la tensión sexual y. uno tras otro. haciéndose desear… Al final. seguido de mi sujetador de color coral escotado y mi tanga a juego. me dice tomándome del brazo y dándome una palmadita en el trasero. pero mis dos manos izquierdas me complican la tarea. nuestros sentidos en ebullición. pero no me tendrás tan fácilmente… Ven. un silencio ensordecedor reina a nuestro alrededor. a pesar de mi falta de apetito. preparada para todo para convencerle. Me roza sensualmente varias veces. –Levántate y quítate la ropa. Estás particularmente apetitosa esta tarde. casi desfallezco. le respondo haciendo melindres. Amande. mi vestido de lunares se cae al suelo. Despacio… Lo hago. Mi deseo se vuelve incontrolable.

Una vez de vuelta a la tierra. . Gabriel está en todos sitios al mismo tiempo. me estimulan desde la nuca a la entrepierna húmeda.la camisa. profundamente. lo que le provoca gruñidos roncos. una y otra vez. Sus topetazos son rápidos. mi amante en celo llega antes que yo. con un grito bestial. me cogen con fuerza. luego el pantalón y se coloca enfrente de mí. Sus labios se apoderan de los míos. En el tiempo que tardo en pensar en esto. Su lengua se vuelve más ávida. Me levanta con una facilidad desconcertante y me posa en la mesa. Quiere que le dejes explicarse. coloca su sexo a la entrada de mi vagina y lo desliza despacio. atrapa uno de mis pezones con los dientes y me mordisquea hasta oírme gritar de placer y de dolor. Con mi mano libre tomo su sexo y comienzo un vaivén sensual. Esta vez. Gimo por sus acometidas. Al cabo de unos minutos. cada vez más profundos y me hacen perder la cabeza. agotados y acurrucados uno contra el otro. Pero mi amante tiránico ha decidido tomar la iniciativa y dirigir el juego. sus manos más insistentes. firme. y siento un calor exquisito expandirse por todo mi cuerpo. Su erección ya es magistral. estoy impaciente por cogerla entre las manos. Mi amante obstinado lo nota y pasa a las cosas serias. excitado por mis súplicas. inflamada por sus últimos vaivenes. intensos. Separándome los muslos. como buen dominador que es. Luego yo me abandono en el orgasmo. Al final. resplandeciente de virilidad. sus manos recorren mi cuerpo. pasando por mi pecho endurecido de deseo. Mi vagina está que arde. Sus brazos me toman de nuevo y nos recostamos juntos en el suelo. violento y brutal. Coge uno de mis muslos y eleva mi pierna contra su cadera para poder penetrarme con un dedo. sin lograr recuperar el aliento. y luego mi lengua. gimiendo de placer esta vez. nos acercamos al orgasmo. –Por cierto. Se retira y vuelve a empezar. se pega a mí. me ha llamado tu madre. se adentra con un último empuje. me doy cuenta de que no le he contado la conversación con Prudence. loca del placer que se hunde en mí. Jadeo al ritmo de sus intrusiones. luego con dos. indicándome la inminencia del orgasmo. Luego.

señorita Baumann.–Esa es la última de mis preocupaciones. colocándose a horcajadas en mí. No quiero oír una palabra más… me dice lánguidamente. para hacerme entender que todavía no ha quedado satisfecho… .

no por ello incorrecta desde todos los puntos de vista: un pantalón corto de lino azul marino. No me pidas demasiado… –Hazme soñar cariño. Marcus sí que ha llegado ya. Son las 8:45. Marcus. una camiseta marinera a juego de cuello redondo naranja y chinelas planas color dorado. me alegro de haberme puesto ropa de verano. pasa revista a mi atuendo… –Sin error alguno de elegancia. ¿sabes? –Es viernes. Bajo sus pintas de payaso empedernido se esconde un buen trabajador. su eficacia es de miedo. Trabajar en una agencia de modelos no deja margen al error: poner accesorios a mi ropa. Al verme llegar a mi despacho. ¡dime que te espera un fin de semana fabuloso! –Te voy a decepcionar… Aparte de esta noche. .5. mi segunda semana entre los muros de la agencia Models Prestige llegará a su fin. El parte meteorológico de este viernes por la mañana anuncia una fuerte ola de calor para los próximos días. no tengo nada previsto por el momento. Situación catastrófica En unas diez horas. Una cinta de pelo finamente trenzada añade ese pequeño toque hippie y elegante a mi look del día. Por primera vez. me dirige una sonrisa de complicidad y. Aunque esa cinta de pelo merecería ser algo más vistosa… Más “summer love”. Cuidado Amandine… La superficialidad es contagiosa en este ambiente… Ni un alma en la entrada del edificio tipo Haussmann. se ha convertido en un reflejo de supervivencia. Por muchas bromas que cuente a una velocidad y una frecuencia sin igual. pero habrá que soportarlo… En el camino hacia la oficina. ni en el ascensor. Un calor tórrido en París no es lo ideal. justo lo necesario. sin extravagancias. llego al trabajo con tiempo. y la banda de pin ups. hipsters y dandis de todo tipo no ha invadido el lugar todavía. como todos los días. como de costumbre.

para sacarme de mis ensoñaciones. Gabriel… Estoy impaciente por vibrar bajo tus manos… –¿Hay alguien?. –¿Diamonds? ¿Del Imperio Diamonds? ¡Te lo montas bien! –¿Le conoces? –Multimillonario. –¿Y bien? ¿Es tan bueno en la cama como en los negocios? –Tengo que hacer. estallando de risa.–¿Esta noche? Hmm… ¿Una “hot date”? –Algo así. –Mi chico. No nos volvió a llamar desde aquella vez… –Es bueno saberlo…. querida! ¡Verás. los modelos « Kids » y « Junior ». le digo un poco irritada por que mi amante no me haya hablado de ello antes. Necesitaba azafatas tipo modelo para una de sus cenas mundanas. me lanzo en la redacción de un comunicado destinado a promover nuestros últimos miembros. –¿Qué? –Sí. –¡Te lo sacaré con pinzas. acabarás contándomelo todo! –Si tú lo dices… Hacia las 11. Creo que no conectó muy bien con Ferdinand. sublime. ¿Tiene nombre? –Gabriel Diamonds. –Perdona. ya ha trabajado con esta agencia. este tipo misterioso. me alertan los gritos provenientes del otro lado del open . hace unos años. estoy ida… –Hmm… Debe merecer la pena. Sherlock. me pregunta Marcus agitando los brazos. responde en mi lugar. En ese momento. sí… –¿Y se puede saber con quién? –Con mi… mi… ¡¿Mi qué?! –¿Tu chico? ¿Tu cita? ¿Tu vibrador?. déjame trabajar.

cuando el teléfono fijo empieza a sonar… ¿Qué más me espera? –Amandine. Nada bien. Se detiene en mi despacho y me lanza una mirada asesina. o más bien ex-ayudante rabiosa se va tan pronto como llegó. –Hortense. Su silencio me hunde aún más. algo febril. Venga inmediatamente. eh? Hace siete años que me dedico en cuerpo y alma a esta maldita empresa. Totalmente histérica. Si ni él logra desdramatizar la situación. Marcus también parece estar en estado de shock.space. no sé de qué me hablas… –¡No te hagas la inocente! ¡Acaban de echarme por tu culpa! ¡Le has puesto ojitos a Beauregard y ahora te quiere a ti! No te hagas ilusiones. Es la primera vez que se ha quedado sin habla. profiriendo todo tipo de insultos más o menos audibles. Me levanto. Malestar… Un malestar horrible… Enfrente de mí. –¿Ya conseguiste lo que querías. todas las miradas se giran hacia mí. el señor director ya ha colgado. Le espero en mi despacho. Me esboza una . Reconozco al instante la voz nasal de Hortense Lemercier. luego giro el picaporte tras haber oído ¡“Entre”! Ahí está. cuidando de ignorar todas las miradas que me escudriñan. Ya estoy muriéndome de miedo. perfectamente dispuesto en su traje de gran costurero. incomprensibles para la mayoría de los mortales. apoyado tranquilamente contra su inmensa mesa de vidrio. En los despachos. soy Ferdinand. y me dirijo dócilmente a la gran puerta sobre la que reposa majestuosamente en su trono la placa dorada del jefazo. ya te llegará tu turno… La ayudante. No me da tiempo a decir nada. es que algo no va bien. Toco a la puerta de madera maciza suavemente. avanza rápidamente en mi dirección soltando diez palabras por segundo.

–Pero desde hace siete años… –Nada de nada desde hace siete años. es imperdonable. En esta profesión. como una niña que espera su castigo. Sus otras cualidades le permitieron acceder a este puesto al final. será… toda mía. No ha respetado el trato. sin perder mi puesto en la agencia. Su salario aumentará. sorprendido y a la vez divertido por mi franqueza. ¡Es impensable dimitir al cabo de quince días! Y en cuanto a despedirme. No soy su objeto y no tengo pensado serlo. será mi ayudante personal. pero a partir de la próxima semana. Solo me queda buscar la forma de hacérselo entender. no sé qué ocurre… Hortense acaba de… –Hortense ya no forma parte de la agencia. por eso estamos aquí reunidos. pero esperaba más esfuerzos por su parte. por supuesto. Su sonrisa traviesa y satisfecha me da ganas de hacerle tragar su corbata y sus richelieu de dandi presuntuoso. –¿Perdón? –A partir del lunes. responde. Amandine… En pocas palabras. ¿Se imagina por qué la he convocado? –No. Terminará la jornada de hoy con Marcus Diarra. y me hace señas para que me siente. –¿Qué tiene que ver conmigo? –Amandine. Hortense le ha dejado una lista de proyectos en curso. Hace meses que está sentada en un asiento eyectable. ¿o me equivoco? –Deliciosa y perspicaz… Lo que explica su presencia aquí. no se olvide de quién es el director aquí…. seguramente como respuesta a la vergüenza tan palpable en mi rostro. –No estoy en su despacho por casualidad. Me sorprendo obedeciéndole y encogiéndome de hombros. –Amandine… encantadora. –¿Podría saber qué es lo que le reprocha? –Es usted curiosa. usted no tiene nada que ver con su despido precipitado. No ha sido mi ayudante todo ese tiempo. no lo quiero ni pensar… –¿En qué consistirá mi trabajo exactamente? . como siempre.sonrisa de ánimo. no conectaba muy bien con el género femenino.

No soy su enemigo. todo lo contrario… Perturbada por este diálogo cargado de indirectas y por las nuevas responsabilidades que me acaban de confiar. Silas piensa lo mismo. pero creo que va a ser una niña.–En ayudarme. y eso junto con la contaminación de París. Y no sé por qué. –Profesional. deje de desconfiar de mí. ¿Asos? ¡Wow. –Quiere decir que… bueno… –Sí. ceder al menor de mis caprichos… Estoy seguro de que este puesto le aportará una gran… satisfacción. me lleva a rastras. es positiva… –¡Amandine. Rezo por dentro por que haya aire acondicionado en Kaiseki… y por que la actitud de mi hermana no sea gélida. evidentemente. –¿Qué te hace pensar eso? –Solo la intuición. eres positiva. voy a reunirme con Camille en un restaurante japonés situado en la parada George V. Me salta el contestador de Gabriel y le dejo un mensaje para contarle esta mañana… desconcertante. el cielo bajo. debo confesar que me espero lo peor… Soy positiva. estar disponible en todo momento. El ambiente está abochornado. A pesar de todos mis esfuerzos. tacto… – ¿Ah sí? Entonces Silas es… quiero decir… . qué cambio! Esta mañana se negaba a dirigirme la palabra… –Sí… bueno solo el pantalón. Ha decidido por fin darme una tregua. Amandine. simplemente. y parece que tiene cientos de cosas que anunciarme. –Evidentemente… Amandine. Tacto. estás guapísima! Deja que adivine…. –¡Me encanta! Cuando pienso que pronto tendré que ponerme ropa de embarazada… me deprimo. A organizar mi planning. quiero tener el bebé.

me dice partiéndose de risa. el conflicto Gabriel/Prudence. Al ver a mi hermana abalanzarse sobre las brochetas y los tallarines salteados. Me siento protegida con él. –Sí. Empiezo a hacerme la idea… incluso si me hubiera gustado que esperara unos años. mi promoción a ayudante del jefe. amada… –¿Y él siente lo mismo? –Creo que sí… –¡Camille! –¡Ponte en mi lugar! Mi marido me trata como a una don nadie. Le noto menos sereno que de costumbre… –¿Qué tal querida? ¿Preparada para saborear tus últimas horas de trabajo en mi compañía? –Sí. De vuelta a la oficina. contentas de habernos reconciliado definitivamente. y lo del embarazo también. en liberarle. me ha dicho todo lo que quería oír. pasamos revista a las últimas novedades: su nueva pareja. mi hermana y yo nos damos un beso riéndonos ahogadamente como niñas. En el momento de despedirnos. Sé que está mal. –¡Y transformarme en ballena!. me doy cuenta de que le ha vuelto el apetito… ¡y que sí que está embarazada! Pensar que pronto traerá al mundo un hijo Diamonds me duele menos que antes. ¡y mi novio! –¡Genial! ¿Entonces es oficial? ¿No vas a cambiar de opinión en un minuto? –No. El tiempo se nos pasa a toda prisa. Durante una hora. El tiempo lo curará… Silas es el indicado. ya tengo que irme camino de la agencia. le respondo con el mismo tono. recibo la bienvenida de Marcus con un “Hola” algo frío. su decisión de no retomar el trabajo. eso es todo. y antes de tener tiempo de concluir todos los asuntos. No se lo esperaba. pero me hubiera gustado que duraran más… Ha sido usted el tutor . Me cuesta confiar en otro hombre. pero me he alegrado un poco… –Mereces ser feliz.–El padre mi hijo. eso también. –¿Lo sabe Alex? –Sí.

Haga lo necesario para que no se repita. resulta ser también mi novia. me dice riéndose en bajo. que sepa que le tengo vigilado. Me siento abrumada. quizá es precisamente lo que busca: hacer que me despidan. su necesidad de controlarlo todo me vuelven loca. Mi mala impresión se confirma… De: Ferdinand de Beauregard Para: Amandine Baumann Asunto: Por favor. roja de vergüenza. de Ferdinand.B. su posesividad. Si tuviera confianza en mí. Sus celos. con un nudo en el estómago. su nueva ayudante. descubro un mensaje no leído. ponga un bozal a su perro guardián… « Beauregard. Director de Diamonds Company » Más vale que su multimillonario se controle si no quiere poner en peligro su puesto. . Cordialemente. –Y usted la perfecta compañera. ¿Te lo envío? –¡Yes! Al abrir mi cuenta de email. Gabriel Diamonds.D. –He acabado el comunicado. F. de rabia. Pero a fin de cuentas. sin ni siquiera tener la decencia de avisármelo. Le aconsejo por su bien que no intente nada. Amandine Baumann.perfecto. No se arriesgaría a hacer que me despidan para curar su ego herido. no llegaría a ese punto. Gabriel se atreve a amenazar a mi jefe. señor Diarra. Solo tengo ganas de una cosa: de huir de aquí y de ajustar las cuentas con mi injusto amante. señorita Baunita…. mortificada. Hago clic para abrirlo.

Le devuelvo el beso de forma pasiva. traidora oportunista y manipuladora… Dios mío. Una vez instalada a su lado. Me he convertido en la cabeza de turco de mis compañeros… ¡Yo que pensaba haberme integrado bien! Cualquiera diría que Ortie ha conseguido convencerlos… Amandine Baumann. Mi sublime traidor hace como si nada y me besa amorosamente ante los ojos de los que pasan. pero esta jornada agotadora no ha terminado aún. percibo los cuchicheos malintencionados y siento otra vez las miradas de irritación dirigidas a mí. pero no me arrepiento. Gabriel ha tenido encima la cara de venir a buscarme al trabajo… ¡de improviso! Son las siete pasadas. –¿Y si me hubiera despedido? ¿Lo has pensado? Tú y tu ego sin fin… . Ahora sí. La tarea se revela más difícil de lo que esperaba. A mi alrededor. mi decepción… –¿Cuentas mencionar el email asesino que has enviado a mi jefe? –No estaba seguro de que te lo comentaría. –¿Y? ¿Ojos que no ven corazón que no siente? –Amandine. es cierto que fui impulsivo. te voy a destripar… Envío un email a Ferdinand de inmediato para disculparme sencillamente e intento recuperar la compostura. todavía quedan cinco horas… Después de esta jugarreta. –Me perteneces. reteniéndome para no montarle una escena en plena calle. Este tío no es quien crees… –¿Y qué? ¿Piensas protegerme toda la vida en contra de mi voluntad? ¿Atestarme puñaladas traperas para dártelas de fuerte? Lo único que quieres es defender tu territorio. Al parecer. en su rutilante Mercedes. por temor a ser observada. nada más. Mi objetivo principal es alejarme de este barrio lo antes posible.Diamonds. las habladurías sobre mí circulan a toda velocidad. lo sabes. puedo soltar por fin toda mi rabia. pero él no lo sabía todavía.

Beauregard acababa de crear su agencia y ya tenía éxito. influyente. pero su comportamiento se asemejaba al acoso moral. una vez aparcada la berlina al pie del inmueble privado. La cortejó. –¡Quiero bajarme del coche! –¿Perdona? –¡Para el coche y déjame bajar! Mi amante furioso acelera y acciona el cierre automático de las puertas. Al final. entiéndeme. Céleste se negó a denunciarle. pero eso no es lo que me molesta. –¿Qué es eso tan horrible que ha hecho? Dímelo. No hablamos durante resto del trayecto. pero ella no tuvo la fuerza de ir hasta el final. Tu jefe es un hombre seductor. –¡No es verdad. ayúdame a comprenderlo. Quería hundirle.No piensas más que en ti. Soy prisionera. ya lo hubiera hecho. Si hubiera querido que te despidiera. Gabriel. Ignoras todo lo que sé de él. a pesar de que yo le instara a ello. –No es un buen hombre… –¿Por qué? ¿Qué le reprochas? –Todo y nada al mismo tiempo… –¡Gabriel! –Tiene que ver con Céleste… –¿Y? –Hace unos diez años trabajó para él… como modelo. Tenías una idea en la cabeza… –Escúchame bien. es solo para que sepa que me preocupo por ti… mucho. incapaz de huir de este hombre al que tanto amo y odio al mismo tiempo. Durante más de quince minutos. Eso hizo que la profesión le asqueara. y ella no cedía. Si hecho lo que he hecho. –Amande. Gabriel se gira hacia mí. Se ensañó durante meses. es de él de quien no me fío. ya no volvió a desfilar. No dudo de ti. No soportas que haya aceptado este trabajo. ninguno de los dos se decide a tomar la palabra. La despidió cuidando bien de arruinar su reputación. impedir que volviera a hacer lo mismo con otras chicas. en lo único que pienso es en tu bienestar! –No te rías de mí. –¿Fue… violento? –No físicamente. Amande. .

Gabriel se despega de mí dirigiéndome la sonrisa más bella del mundo.–Y sin embargo. Al final. y me preparo a utilizar y a abusar de mi amante a mi manera. quiero librarte de su maldad a toda costa. Gabriel se reúne conmigo en la habitación principal donde he tenido el tiempo justo de volverme a peinar y de refrescarme rápidamente. le respondo. . Se planta enfrente de mí. pero correcto. el lugar nos pertenece. duro. informa al propietario de que su correo le espera en su lugar habitual. traviesa. para mi gran agrado. Eres tan valiosa. seria y distinguida. Según ellas. como de costumbre. pero me puede. A pesar de sus métodos más que dudosos. de sus labios calientes y hambrientos. me abandono en los brazos protectores de este hombre con múltiples facetas. ya no siendo necesaria su presencia hasta el día siguiente por la mañana. me pregunta mordisqueándose el labio. Mi ira se desvanece con el contacto de su piel suave y perfumada. luego le oigo darle la tarde libre. bello como un dios en su polo Ralph Lauren azul cielo y su vaquero crudo. Nos acompaña hasta la escalera. Hmm… Después de una visita relámpago a su despacho. Marcus me ha dicho que trabajaste con él. –¿A qué te refieres?. ¿Por qué? –Contraté a tres de sus modelos para que me hablaran de él. y me lanza una mirada caliente… –¿Dónde estábamos?. Amande. Beauregard es un buen hombre. cuando estoy a punto de perder el control y acalorarme totalmente. A partir de ahora. –¿Puede que haya cambiado? Deberías concederle el beneficio de la duda… –Lo sé. Mis miedos y mis dudas se esfuman. La dirigente se escabulle cortésmente. pero no funcionó. mi amante recuperado solo intentaba protegerme… Soledad nos da la bienvenida. Me volvería loco si supiera que te ha hecho daño… Algo aturdida por sus revelaciones.

en un gruñido bestial. habitados por una dulce torpeza. sus topetazos se intensifican. –Gabriel. Su pelvis choca contra mis glúteos y yo me arqueo al máximo para recibir sus asaltos. nuestras lenguas se enlazan. insidiosamente. sin dejar de mirarnos. Su lengua ardiente dibuja círculos alrededor de mi clítoris. Pero Gabriel no ha acabado conmigo… Suavemente. luego dos y comienza un vaivén infernal. De repente. .En un cuarto de segundo. Me separa autoritariamente los muslos y se lanza a mi feminidad en plena ebullición. ¿dónde estás? ¡Prudence! –¿Qué hace aquí?. las caderas. hasta que nuestros cuerpos imbricados explotan al unísono. introduce un dedo en mi feminidad. Juntos. arrancándome gemidos de placer y de impaciencia. Su mirada azul intensa se clava en la mía. el pecho. Mi amante triunfante se posa en mí. Su sexo me martillea. nos quedamos inmóviles. eleva mis muslos con un gesto fogoso. El calor se vuelve sofocante en la habitación y. exclama mi amante saltando de la cama y poniéndose el pantalón. nos desplomamos en la cama king size. el control de sí mismo se esfuma y. nos acercamos al orgasmo. nuestras bocas se vuelven imantadas. durante largos minutos. rápidamente. Mi amante imperioso toma el mando. me llena hasta el fondo. con la cabeza en mi vientre y. Totalmente desnudos y ya sin aliento. nuestros cuerpos se pegan el uno contra el otro. siento escalofríos de la cabeza a los pies y suplico a mi torturador abreviar mi sufrimiento. Mi amante sublime me observa al tiempo que me inflige su divina sevicia. una voz nos saca de esta burbuja benefactora. me contempla con todo su ardor. A medida que Gabriel se desliza en mí a una velocidad vertiginosa. el ombligo. exquisito. Cuando por fin se hunde en mí. Mi grito de sorpresa deja paso rápidamente a jadeos desordenados y a sus estertores lúbricos y viriles. nuestras ropas se deslizan al suelo. Al final. luego me besa el cuello. Me tumba boca arriba. coloca mis piernas sobre sus hombros y me penetra brutalmente.

deberías… –¿Debería qué? ¿Aceptar sin rechistar que mi propia madre me traicione? –Deberías saber que lo he hecho por ti. a unos metros más allá. admite en un respiro.. pero tengo miedo de que sepas la verdad… y que me odies. que es la única que ha logrado destronar a Eleanor? ¿No quieres verme feliz? –Sí. luego sale de la habitación cerrando la puerta tras de sí. –¿No sientes ni una pizca de compasión? ¿No te importa verme en tal estado? Eres mi hijo. todo ello para separarnos? –Sí… fui yo…. –¿Por qué mamá. a Amandine y a mí? ¿Reconoces haber amenazado a la mujer a la que quiero. ya lo has hecho tú bastante. tenía que verte.Me lanza una mirada amorosa y bondadosa. por protegerte… –¿Entonces reconoces haber contratado a Thor para acosarnos. por qué? ¡No lo entiendo! ¿Qué le reprochas a Amandine? ¿No ves que me quiere con todo su corazón y que me ha hecho revivir. y preguntarle luego el motivo de esta visita inopinada. y maldigo a esta mujer por arruinar ese momento tan bello. haber utilizado el nombre de mi prometida difunta. ya no lo soporto… –Sabes lo que tienes que hacer para que la situación cambie. –Gabriel. Prudence. ¡No se pierda el siguiente volumen! .. Me ignoras desde hace más de tres semanas. Continuará. Oigo a Diamonds saludar a su madre fríamente. –¿De qué me hablas? –… –¡Prudence! –Eleanor está viva. Todavía le siento encima de mí. contra mí. Me niego a que me manipules. en mí.

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