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COMPLICACIONES PUERPERALES.

Denominamos puerperio a las primeras seis semanas después del parto. El período puerperal es una etapa de grandes cambios en nuestros cuerpos, pues todos los órganos involucrados en el embarazo y el parto regresan a su estado anterior. Por esta razón, requiere de algunos cuidados y vigilancia, pues pueden surgir algunos inconvenientes. 1. Fiebre: cuando una puérpera tiene fiebre de 38 grados o más, es porque tiene un proceso infeccioso, que pude estar localizado en la episiotomía o en la cicatriz de la cesárea. La fiebre también puede producirla una infección en la mama (mastitis), en el útero (endometritis), en los miembros inferiores (tromboflebitis). Generalmente a las 48 hs. después del parto la mujer tiene un poco de fiebre, que no suele ser mayor de 38 grados y dura sólo 24 hs., y se origina porque el calostro de las primeras horas es reemplazado por la leche; en este caso no hay ninguna infección. 2. Hemorragias: la pérdida excesiva de sangre que se origina después de las 24 hs. del parto hasta la primera semana después del mismo corresponden al puerperio mediato o precoz, y cuando se producen más tarde se incluyen en el puerperio tardío. Pueden estar causadas por inercia uterina (el útero no se contrae), retención de restos placentarios, endometritis, desgarros del cuello del útero, miomas submucosos (tumores benignos, es decir no cancerosos, que se originan en la capa muscular del útero).

3. Dolores intensos en el bajo vientre: Consulta al médico si los dolores en la zona abdominal son persisten luego de los 5 días posteriores al parto. El dolor en el bajo vientre es normal, pues el útero está reacomodándose y volviendo a su tamaño natural, pero si el dolor es intenso puede estar indicando que la placenta no se ha expulsado en su totalidad. Consulta también si hay enrojecimiento de la herida de la cesárea o dolor anormal en el sitio de la episiotomía. 4. Sangrado vaginal: consulta inmediatamente si la hemorragia es intensa, si percibes en ella un olor fétido o si los coágulos son de gran tamaño. Las hemorragias son normales después del tercer o cuarto día posterior al parto; en un comienzo el sangrado es rojo intenso para ir cambiando de color hasta desaparecer alrededor del mes.

el trabajo de parto prolongado. pantorrillas o muslos: Si sientes dolor en el pecho. asociado a orina de muy oscura pueden ser signos de una infección urinaria. quemazón. 10. 9. 6. Grietas del pezón: son pequeñas erosiones producidas en el pezón por el bebé cuando succiona. enrojecimiento y calor localizado. y es causado por una mastitis (proceso infeccioso de las mamas) o por una galactoforitis (inflamación de los conductos galactóforos). pérdida del apetito o cambios repentinos de humor: Es normal que sientas desánimo durante las dos primeras semanas después del parto ya que los niveles de estrógeno y progesterona descienden abruptamente.5. si los indicios se intensifican o perduran más allá de los 15 días posteriores al parto pueden estar indicando depresión y necesitarás de tratamiento especializado. 8. Falta de sueño. el estado socioeconómico bajo. puede ser un signo de flebitis (infección en las venas asociados a la presencia de un coágulo de sangre). acompañado por falta de aire o si el dolor en las pantorrillas o muslos está asociado a inflamación. Endurecimiento de una o de las dos mamas: puede presentarse con fiebre. 7. el parto distócico y el exceso de manipulación durante el trabajo de parto. Dificultades al orinar: Si orinas con ardor. y tienes una necesidad frecuente de orinar. 11. entre otros: la adolescencia. Dolor en el pecho. Cuando no hay fiebre puede ser que se trate de una retención de leche en uno o varios ácimos mamarios. la rotura prematura de las membranas. generando cambios en tu humor (ya hemos hablado aquí del Baby Blues o leve depresión postparto). La endometritis: Es la complicación infecciosa más frecuente en este periodo los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de una endometritis son. La pielonefritis post-parto: Es consecuencia de la infección renal de forma ascendente desde la vejiga puede provocar desde una anemia hasta una hipertensión .