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1 Una Frase que alguien dijo… José Manuel Rodríguez Villanueva NIF 29.044.438-S Calle Sainete 11 –

Una Frase que alguien dijo…

José Manuel Rodríguez Villanueva NIF 29.044.438-S

Calle Sainete 11 – 3º B, Huelva. España.

21007

Nacionalidad: Español Fecha de nacimiento: 20 de septiembre de 1970

Teléfonos: +34 959 820924 + 34 647 220 139 Email: yorovi@ono.com Página web: yorovi.blogspot.com

Asignatura: Antropología Social

Profesor: Dra. Dña. Carloni Franca Alida

Licenciatura en Humanidades

alida@uhu.es

Tristes Trópicos – 30 de abril 2013 Antropología sin dolor La belleza femenina. Bella por poderes

“La belleza está en los ojos de quién mira” Simone de Beauvoir

Nacida en una familia burguesa, Simone de Beauvoir fue educada según la sólida moral cristiana vigente en la época. Cuenta en sus memorias la fuerte impresión que le causó, en su juventud, descubrir el ocaso de la religión: dejar de creer en Dios era asumirse plenamente responsable de sus propias elecciones. En 1929, después de conocer a Jean Paul Sartre en la Sorbona, donde ambos estudiaban filosofía, se unió estrechamente al filósofo y a su círculo (en el que se encontraba Paul Nizan, autor de "Adén, Arabia"). Con el tiempo, crearon entre ambos una relación que les permitía compatibilizar su libertad individual con la vida en común. Simone de Beauvoir fue profesora de filosofía hasta 1943 en escuelas de diferentes lugares de Francia, como Ruan y Marsella. Durante la Segunda Guerra Mundial y la ocupación alemana de París vivió en la ciudad tomada escribiendo su primera novela, La invitada (1943), donde explora los dilemas existencialistas de la libertad, la acción y la responsabilidad individual, temas que aborda igualmente en novelas posteriores como La sangre de los otros (1944) y Los mandarines (1954), novela por la que recibió el Premio Goncourt y que se considera la más importante de todas sus obras.

Las tesis existencialistas, según las cuales cada uno es responsable de sí mismo, se introducen también en una serie de obras autobiográficas, cuatro en total, entre las que destacan Memorias de una joven de buena familia (también conocida como Memorias de una joven formal) (1958) y Final de cuentas (1972).

Sus obras ofrecen una visión sumamente reveladora de su vida y su tiempo. Entre sus ensayos escritos cabe destacar El segundo sexo (1949), un profundo análisis sobre el papel de las mujeres en la sociedad y la construcción del rol y la figura de la mujer; La vejez (1970), centrada en la situación de la ancianidad en el imaginario occidental y en donde critica apasionadamente su marginación y ocultamiento, y La ceremonia del adiós (1981), polémica obra que evoca la figura de su compañero de vida, Jean Paul Sartre.

Se suele inscribir la obra de Simone de Beauvoir, exclusivamente, en la evolución del feminismo. Con ello se corre el riesgo de olvidar sus reflexiones sobre la creación literaria,

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sobre el desarrollo de la izquierda antes y después de la Segunda Guerra Mundial, sobre el dolor y la percepción del yo, sobre los linderos del psicoanálisis y, por supuesto, sobre las premisas profundas del existencialismo.

En 2008 se creó en su honor el Premio Simone de Beauvoir por la Libertad de las Mujeres, más conocido simplemente como Premio Simone de Beauvoir.

La belleza fuertemente, marcada por el antropocentrismo, es el hombre durante años que ha marcado los límites, en el entorno cultural de las tribus africanas, un signo de la belleza en la mujer suele estar marcado por la untuación de barros sobre su piel, mientras en otras culturas por la colocación de pirsing u collares en el cuelo, pero quién marca dichos límites, la historia de la cultura, el modelo de seres humanos, la propia cultura…

ANTROPOLOGÍA SIN DOLOR

Estudio de las representaciones femeninas y belleza.

Hemos querido dejar constancia de que el concepto de belleza en la historia del arte ha sido muy cambiante, y ha habido tantos conceptos como etapas o movimientos artísticos se han dado.

En la época antigua se comenzó a tratar el concepto de belleza unido a lo “bueno” o lo “justo”. Más tarde se separaron ambos conceptos y se comenzó a hablar de que bello era todo aquello que satisfacía a los sentidos, especialmente a la vista y el oído. Junto a estas ideas se mantenían otro tipo de reflexiones en las que lo bello era todo aquello que mantenía las debidas medidas y proporciones.

Adentrándonos e la Edad Media comenzamos a ver cómo el modelo de belleza dependía de Dios uniendo a las proporciones la debida utilización de la luz y el color. Es en esta época cuando se diferencia entre una belleza espiritual y otra material y cuando se empieza a considerar bello lo “feo” porque también es creación de Dios y es el contrapunto de lo bello.

Durante los siglos XV y XVI se vuelve la vista a la belleza de la antigüedad, pero ya se comienza a dar importancia al subjetivismo, tanto del autor como del espectador. Idea que se va asentando en los siglos siguientes en los que el concepto de belleza va pasando por diferentes etapas hasta llegar a nuestros días en que el consumismo y los medios de comunicación de masas hacen este concepto continuamente cambiante y globalizado

Nos hemos centrado en cómo estos conceptos de belleza influían en la mujer, o como la mujer influía en los conceptos de belleza. Para ello hemos seleccionado algunas de las Venus representativas de cada época y hemos visto como el concepto de belleza imperante se personificaba en ellas.

El concepto de belleza en la historia del arte ha sido muy cambiante, siendo diferente según el período o corriente artística vigente.

Esta concepción imperante se personificaba en las diferente Venus representativas de cada época o movimiento, la “belleza” que inspiran se ajusta al canon de dicha etapa y las mujeres se han tenido que ir adaptando a dicho canon reinante de la época que les ha tocado vivir y han tenido que acomodarse al concepto de belleza dominante para ser aceptadas y valoradas por la sociedad.

El título elegido para el desarrollo de esta monografía nos parece muy interesante, y aunque es muy amplio y apasionante puesto que toca dos temas extensos, la belleza y la mujer, intentaremos delimitarlos haciendo un estudio breve pero exhaustivo del concepto de belleza

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y su evolución así como de las diferentes Venus que simbolizaban dichos conceptos de belleza

en el arte.

A lo largo de toda la Historia las concepciones de belleza se han ido configurando,

evolucionando y finalmente, se han extinguido para dar paso a otras nuevas y distintas, sin embargo la historia es cíclica y podemos ver como conceptos de belleza separados en el tiempo se relacionan.

Comenzaremos por explicar como en los primeros tiempos estudiaban la belleza y el arte por separado, pero posteriormente ambas disciplinas se unieron. “Los antiguos se ocupaban tanto

de la teoría de la belleza como de la ciencia del arte, pero las estudiaban por separado (…) Si la

antigüedad desunió lo bello y el arte, los tiempos posteriores los acercaron…”.

En la antigua Grecia no se poseía una auténtica teoría de la belleza, fue a partir del siglo V a.C.

cuando los sofistas comenzaron a definir la belleza como algo que resulta agradable y satisface

los sentidos: la vista y el oído, y se separa del concepto de justicia, lo bello no tiene porque ser

“bueno”. La propia palabra que empleaban para definir la belleza “kalón” lo concreta claramente, “kalón es lo que gusta, lo que suscita admiración y atrae la mirada. El objeto bello lo es en virtud de su forma, que satisface los sentidos, especialmente la vista y el oído”

Junto con estas definiciones de la belleza los griegos barajaban otro tipo de estudios y reflexiones acerca de la belleza; ésta se hacía radicar en la armonía que deriva de utilizar adecuadamente medidas y proporciones, conforme a unos criterios que se marcaban ellos mismos y que fueron evolucionando. Podemos decir que la perfección formal de esta teoría no se alcanza hasta el siglo V a. C., cuando el escultor Policleto lo plasma en su tratado de belleza “Kannon”, al considerar que el cuerpo humano era el fundamento esencial de toda belleza.

Este concepto de belleza como conservación de las medidas y las proporciones ordenadas es mantenido por los filósofos Platón y Aristóteles y permanece durante toda la Antigüedad. Así Aristóteles en su Poética 145 la expone: “Como lo bello, sea viviente o sea una cosa cualquiera compuesta de partes, no sólo supone que tenga ordenadas tales partes, sino también un tamaño que no debe ser casual, pues lo bello está en el tamaño y el orden…”

En la Edad Media, como consecuencia de la intervención del Cristianismo, la belleza dependía

de la acción de Dios. La “iluminación” de Dios está presente en la belleza. No obstante se siguen considerando el aspecto de las proporciones ideales a la hora de hablar de belleza, así Santo Tomás de Aquino define la belleza como “esplendor de la forma” y defiende que a “la razón de belleza y decoro concurre la claridad y la debida proporción. La belleza del cuerpo consiste en proporción adecuada de los miembros en el hombre, unida a cierta claridad del color.”

Se habla de una belleza material, efímera y de una belleza espiritual, del alma, y se intenta

representar las dos, dando especial importancia a la luz y el color. “Llamamos bello al hombre

cuando sus miembros guardan proporciones adecuadas en sus dimensiones y disposiciones, y cuando su color es claro y nítido. Así pues, se debe también llamar bella a una cosa cuando posee la claridad –espiritual o corporal- propia de su género, y cuando está construida con adecuada proporción”.

Además es en esta época cuando se pone de relieve la “belleza de lo feo”, en contrapunto a lo bello y por voluntad divina y asociado a una enseñanza moral y mística. “Será misión de muchos místicos, teólogos y filósofos medievales demostrar que, en el gran concierto sinfónico

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de la armonía cósmica, los propios monstruos contribuyen, aunque sea por contraste (como hacen las sombras y los claroscuros en un cuadro), a la belleza del conjunto. Para Rábano Mauro, los monstruos no son seres contranaturales, porque nacen de la voluntad Divina”.

Durante los siglos XV y XVI en Italia surge un nuevo concepto de belleza unificando la reproducción de la naturaleza, imitando todos sus detalles con la más mínima precisión, con un grado de perfección sobrenatural, de subjetividad, que se manifiesta en la utilización de técnicas nuevas y de efectos de luz y color que envuelven las figuras y los paisajes. “Así, ya en el siglo XVI, vemos enriquecerse el vocabulario crítico con términos como gusto, giudizio ,capriccio, maniera, etc., todos los cuales hacen un hueco cada vez mayor al sello distintivo individual del creador, cuya personalidad diferente adquiere un grado artístico de excelencia.”

En esta etapa del Renacimiento surgió la “Gran Teoría” de la belleza que buscaba la armonía de las partes, de vuelta al concepto de belleza de la Antigüedad Clásica, dando suma importancia al equilibrio matemático de las partes. Según Tatarkiewicz “La vinculación del arte con las matemáticas fue un fenómeno natural en una época que ya había asumido la tradición platónica y, junto a ella, la pitagórica, una época que volvía así al intelectualismo estético de los antiguos”; pero este equilibrio matemático va dejando paso a alteraciones complejas de las proporciones y a la plasmación de las emociones y de la imaginación, desarrollado durante el Marienismo y el Barroco.

En el convulso siglo XVIII, a los cambios producidos en los estamentos sociales se une un cambio en la concepción de la belleza conviviendo un gusto barroco en la alta sociedad con un gusto neoclásico de la emergente burguesía que se va imponiendo como un nuevo canon de belleza en la búsqueda de lo antiguo. No obstante durante este siglo se rompen estas reglas estrictas dando paso a una libertad que no sigue los cánones, basada en la independencia del espectador que contempla la obra, la belleza pierde toda envoltura ideal y pasa a ser bello todo aquello que nos agrada. Este nuevo concepto de belleza tiene su máximo representante en el Romanticismo, en el que lo bello es un sentimiento que despierta en el observador, la belleza se experimenta directamente, no es una belleza estética y armónica, sino cambiante. Bello puede ser todo, lo feo, lo grotesco, lo extravagante, lo horrendo… “…La belleza no es tanto una cualidad del objeto que se percibe cuanto un efecto en quien lo percibe. Si fuéramos más largos o más cortos de vista, si nuestro temperamento fuera diverso del que es, las cosas que ahora nos parecen bellas nos parecerían feas, y las que ahora nos parecen feas nos parecerían bellas.” (La belleza no es racional. Spinoza, carta LIV a Hugo Boxel)

La idea del arte por el arte surgida en el siglo XIX, surge de una serie de acontecimientos históricos que van marcando las transformaciones artísticas y el concepto de belleza, nos sumerge en la realidad humana, en lo cotidiano, en los vicios, no hay un tema bello, todo el arte es bello. El Romanticismo supuso un auténtico culto a la irracionalidad, al sueño, al sentimiento. Con los impresionistas pasamos a considerar bello la impresión que nos producen las cosas y su plasmación en el arte como un embeleso artístico. Nietzsche ve en el espíritu radical y subversivo del arte moderno el modelo para una auténtica emancipación del individuo.

A finales del siglo XIX y a lo largo del siglo XX se suceden diferentes movimientos en el arte y su concepto de belleza. La belleza colorista y exuberante del Art Nouveau es sustituida por una belleza funcional del Art Déco y ésta se influenciará por las diferentes vanguardias que van surgiendo, fauvismo, cubismo, futurismo, que violan todos los cánones de belleza conocidos y pretenden enseñar a interpretar el mundo, hasta llegar al concepto de que lo bello es lo funcional, el objeto ha de ser útil, práctico, funcional, provechoso, barato, de gusto común y

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producido en serie, hacen que el concepto de belleza se base en la funcionalidad del objeto bello.

Actualmente, el concepto de belleza predominante es la belleza del mundo del consumo trasmitido por los medios de comunicación de masas que mezclará y utilizará todos los conceptos de belleza en un desorden, libertinaje y desenfreno total.

Pero somos como queremos o como el patriarcado quiere que nos vean. Somos como nos dicen que tenemos que ser. ¿Anorexia, verdad de belleza?. Hoy día hay una forma de ser en libertad, pero estamos perseguidos por la propia publicidad. Aunque debemos de decir que la felicidad es estar contento con nuestra imagen, sea como sea. Hay en la actualidad, un tema que pesa más a nivel de pensamiento, la salud frente a lo bello. La superestructura a través del mercantilismo intenta hacer negocios con las mujeres.

La belleza también puede ser motivo incluso de discriminación frente al mercado laboral. Mientras al hombre sólo se le pide un buen curriculum frente a la mujer que se le exige una belleza, un escote, etc… La tiranía de la belleza, tema planteado. Propugnado en su contra la belleza interior, con lecturas que te alimente, fomentando el crecimiento espiritual frente al exterior, tener más frente al ser más.

Sartre propugna lo feo frente a lo bello. Él decía que tenía la suerte de ser feo ya que lo escuchaban por lo que decía y no por su belleza.

Tapear por el mundo… Dieta de los Masai.

Si te dijera que los protagonistas de los impresionantes saltos de la foto de arriba comen carne roja y lácteos casi todo el día, estoy convencido de que te llevarías una sorpresa. Pues así es. Si algo llama la atención de la dieta ancestral de los Masai Mara, es que puede que tengan la dieta más “poco saludable” según los estándares occidentales que se puede tener. Ancestralmente, aunque sus dietas están cambiando, han comido carne, leche y sus derivados y sangre, junto con algunas infusiones que también tienen importancia. Veamos los detalles.

Los Masai son principalmente pastores que cuidan, bueno cuidaban, de grandes rebaños de ganado, cabras y ovejas autóctonas (ver foto). De este ganado obtienen, carne, leche y también sangre, que consumen con regularidad. De hecho, los hombres Masai, a partir de los 14 años se convierten en guerreros Muran, y solo pueden comer estos alimentos.

Sin embargo, la colonización del continente trajo consigo algunas enfermedades para el ganado y el tamaño de sus rebaños se redujo notablemente. Esto les forzó a adoptar una vida más agrícola, y a introducir algunos elementos nuevos en sus dietas, como el maíz. Este cambio en su dieta, también se vio reflejado en el hecho de que los Masai más modernos, aunque en menor proporción que las poblaciones occidentales europeas, también empiezan a tener problemas cardiovasculares.

Algo que llamó la atención a los investigadores, cuando estudiarion la dieta de los masai, es que tenían unos niveles de colesterol asombrosamente bajos en relación con la dieta que llevaban. Los niveles de colesterol totales, no indican mucho de por sí, y su relación directa con la dieta, está lejos de ser totalmente concluyente. Sin embargo, una dieta con un alto

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contenido en grasas saturadas (sangre y lácteos) debería haberse reflejado en un incremento del colesterol total. Para que os hagáis una idea, los Masai pueden consumir hasta 6 veces más colesterol en su dieta de lo recomendado.

La cuestión es, ¿por qué los Masai con esa dieta no tienen colesterol alto o sobrepeso?

La primera hipótesis que nos puede venir a la cabeza, tiene relación con esos impresionantes saltos que dan. Los Masai hacen mucho más ejercicio, y eso, les ayuda a mantenerse saludables. El caso es que, ese factor por sí solo, no explica el fenómeno, porque sus vecinos agricultores, los bantú, tienen el mismo gasto calórico diario y sus marcadores de colesterol y obesidad son peores. Por otro lado, sus marcadores han empeorado recientemente debido a que han ido cambiando su dieta e incorporando maiz.

El secreto podría estar en las acacias. Los Masai tienen por costumbre, tomar una infusión de corteza de acacia, cuyas saponinas podrían tener un efecto de reducción de la incidencia de enfermedad coronaria. ¿Cómo sabemos esto? Pues porque aquellos Masai que dejan de tomar esta infusión porque se han urbanizado, aumenten sus riesgo de infarto. Claro está, este motivo podría estar mezclado con un cambio de las costumbres (más sedentarias) y de otros aspectos de sus dieta. Por supuesto, la única forma de saberlo sería un estudio controlado.

Uno podría pensar que los Masai tienen alguna adaptación especial a este tipo de dieta. Sin embargo, los Masai tienen la costumbre de “raptar” mujeres de aldeas vecinas. Una práctica común en algunas poblaciones precisamente para aumentar la diversidad genética. Por tanto, su diversidad genética es similar al del resto de poblaciones de sus entorno, y no tienen “genes” especiales que les protejan. La hipótesis genética, al igual que pasaba con los esquimales, tampoco se sostiene.

De nuevo nos encontramos con un caso de una dieta ancestral que desafía algunos de los postulados de las recomendaciones genéricas sobre nutrición. Quizá es un buen momento para empezar a pensar, que la relación entre macronutrientes no es tan importante, como la calidad de la dieta, y su proporción de nutrientes por unidad calórica, y sobre todo, qué factores de las dietas occidentales están ausentes en la mayoría de las dietas ancestrales.

La realidad es que la dieta Masai ancestral, consituye un reto para la ciencia. Poder explicar y encontrar el motivo por el cual los Masai están tan saludables con una dieta así, desafía algunos postulados comunmente asumidos como el que dietas con mucho colesterol o grasas saturadas, provocan enfermedades cardiovasculares per se. Lo que está fuera de toda duda es que, en nuestras sociedades, con nuestra dieta y forma de vida, hay una asociación entre ambos factores y eso es algo que hay que tener en cuenta, pero la ciencia debería ir más allá, por si nos estamos dejando algún otro factor importante sin considerar. Las dietas ancestrales de Masais y Esquimales son un buen ejemplo.

La mitad del cielo… Hombres

La belleza es una cualidad presente en una cosa o en una persona que produce un placer intenso a la mente, y proviene de manifestaciones sensoriales. Podría definirse como el esplendor de la forma a través de la materia.

Desde aqui podemos desprender que la belleza y su cuidado no tiene que ver con el género, y que hacemos bien en cuidarla y tratar de preservarla día a día, tanto damas como varones.

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Los cuidados faciales y corporales no son sólo asunto de mujeres. El hombre, aunque se introduce en este terreno con cautela, todavía no está acostumbrado a utilizar tratamientos para el rostro y aún menos para el cuerpo.

Sin embargo, muchos varones se han dado cuenta de que éstos cuidados son necesarios e imprescindibles a diario. Nunca se había visto en el mercado cosmético tal cantidad de productos para el cuidado estético masculino.

Hace unos años la depilación masculina era un tema tabú pero hoy en día ha pasado a ser una cosa muy natural. Cada vez son más los hombres que se depilan, utilizando los distintos métodos disponibles en el mercado: gillette, pinzas, cera fría, cera caliente, cremas depilatorias, papeles… y ya por último la depilación láser, la menos utilizada por su elevado coste. Al principio nadie se atrevía a hablar de este tema pero fueron los modelos los primeros en depilarse seguidos de los cantantes, actores, etc. hasta que empezaron los deportistas de élite. Actualmente la depilación masculina ha llegado a la calle y muchos deportistas ya sean nadadores, ciclistas, bailarines o culturistas se depilan sin vergüenza alguna. Está claro que los cánones de belleza han cambiado y que ahora tanto mujeres como hombres se depilan por igual.

Concretamente fue en el ciclismo donde aparecieron los primeros deportistas depilados ya que suponía muchas ventajas. Era más fácil curar las heridas en caso de caídas. El pelo molestaba y así la cicatrización era más rápida y no había posibilidad de infección alguna. Además, los deportistas suelen acudir al masajista cada dos semanas y resulta más agradable un masaje sin pelo que con pelo, por tal de evitar los terribles estirones.

¿Por qué se depilan los deportistas?

- Evitar estirones en las sesiones de masaje.

- La cicatrización de las heridas sin vello es más rápida.

- Por seguir la moda y por cuestión de estética se impone una imagen sin vello.

- Por salud pueden surgir problemas cutáneos.

- Para mejorar sus marcas: nadadores.

Al final, aparece también una preponderancia de la esclavitud por la belleza.

Rincones del mundo…

El canon de belleza es el conjunto de aquellas características que una sociedad considera convencionalmente como bonito, atractivo o deseable, sea en una persona u objeto. Es históricamente variable y no es común a las diferentes culturas. Esta belleza del atractivo personal es lo que ha atraído el interés de múltiples pensadores a lo largo de toda la historia.

Es común encontrar a nuestro alrededor anuncios publicitarios relacionados con la belleza, o con el ideal de belleza que actualmente maneja la sociedad. Sin embargo; también es frecuente encontrar justamente lo opuesto a ese ideal. Al mirar hacia la gente real, nos damos cuenta que son sólo unas pocas personas las que cumplen a cabalidad este estándar de belleza que referencian las marcas en sus pautas publicitarias.

Pero ¿cómo se ve éste canon a lo largo de los distintos países o continentes?.

En Oriente, concretamente en Japón, nunca unos labios o busto resultaron tan eróticos como la nuca, y la blancura de la piel sigue siendo sinónimo de belleza. En China, por ejemplo, los pies han sido considerados durante siglos una de las partes más bellas e íntimas de las mujeres. El pudor que pueda sentir una mujer occidental respecto a mostrar sus pechos puede ser equivalente al de la china en cuanto a sus pies. Además el canon ideal es tenerlo muy pequeño, de ahí que desde niñas se los venden para impedir su crecimiento, llegando en la mayoría de los casos a deformarlos por completo.

Si nos detenemos en otras culturas, la modificación de algunas partes del cuerpo es algo bastante habitual, no exclusivo de la China tradicional. En la tribu Karen (Birmania), las mujeres, van añadiendo anillas alrededor de sus cuellos, alargando éstos de tal manera que si se los quitasen acabarían por partirse el cuello porque éste no sería capaz de sostener sus cabezas. Cuantas más anillas sea una mujer capaz de

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llevar, mayor es su belleza dentro de la tribu. Las mujeres del pueblo pigmeo Bayaka y las de la tribu Mentawai de la Sumatra indonesa llevan a cabo el doloroso proceso de limarse y afilarse los dientes para ser más bellas y poder casarse con el jefe tribal.

Desde muchas tribus nos llega un dato curioso además y que muestra que no es sólo occidente quien exporta su cultura, los tan de moda tatuajes y piercings hoy en nuestros países, no son sino la copia de costumbres ancestrales de pueblos de África y Oceanía. Atravesarse el septum era sinónimo de fiereza y virilidad para algunos clanes, tatuarse y decorarse la cara se consideran adornos que aportan belleza, además de muchas veces emplearse para asustar al enemigo. La última moda occidental, llamada escarificación, ya se practicaba hace siglos en civilizaciones de Sudamérica, África y Australia. Con ésta se pretendía o bien demostrar el estatus social, las hazañas logradas por su portador o incluso imitar a animales venerados.

También las dilataciones que hoy podemos observar en cualquier calle de nuestra ciudad tienen su procedencia en algunos de estos pueblos, concretamente en Etiopía son habituales en orejas y labios, siendo normal que el labio inferior se deforme con discos de arcilla decorados. Las mujeres indias normalmente se adornan con pendientes la nariz, de los que cuelga una cadena que va hasta la oreja, además del conocido punto en la frente, tilaka , que aunque tenga diversos significados, entre ellos también se encuentra el decorativo.

Frente a la delgadez promovida por nuestros medios, en el continente africano por lo general se valora más la gordura, de hecho la mujer tuareg es valorada según el número máximo de “michelines” que consiga acumular en el vientre. Un dato sorprendente para nuestra sociedad, pero no más que el hecho de que a las adolescentes de Papúa Guinea les estiren los pechos para dejarlos caídos, teniendo más posibilidades de casarse al resultar más bello. En el caso de los hombres, llevan el pene introducido en una especie de cuerno hecho con calabaza seca y hueca llamado koteka, que sirve como marcador de estatus social y muchas veces se adorna con plumas o huesos.

Para nuestros ojos muchas de estas costumbres o prácticas que son sinónimo de belleza podrían resultar dolorosas e incluso contrarias a la salud, pero una vez más dejemos paso a la reflexión ¿acaso no conlleva sacrificio y sufrimiento las dietas, las horas de gimnasio, los trastornos psicológicos, las operaciones estéticas, los tacones de 15 cm, la depilación y un largo etc.? Ni mucho menos quiere decir que unas cosas sean peores o mejores, buenas o malas, solo diferentes, y en esa diferencia radica precisamente la belleza de poder encontrar bellas tantas cosas.