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Los C uentos en la Tradición Bereber El Puebl o Imazighen de lengua Zamazigh t

Antropo logía social

Jacobo del Barco Hora 16:30

Aula 10.4
Aula 10.4

HAM MU, UN CUENTACUENTO BEREBER

CU ENTOS TERAPEUTICOS DE LAS

MUJERES AMAZIGHES

La exposición fue a cargo d el Ponente D. Mohamed M. Hammú. Él es nómada cultural

y geográficamente desde l a infancia pues nace entre fronteras (Melilla vive la mezcolanza de cultu ras, religiones y miradas humanas.

y Marruecos) y

En Granada, Andalucía, es tudia Traducción y re-descubre la oralidad

de las mujeres

beréberes de las que ya sabidurías.

nunca se aleja de su mundo, repleto d e emociones y

la oralidad de las mujeres beréberes de las que ya sabidurías. nunca se aleja de su

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Para no olvidar y borrar la memoria, escribe:

• CUENTOS Y RELATOS D E ANDALUCÍA Y MARRUECOS.

Editorial Alfar. ISBN: 8478 982558 ISBN-13: 9788478982554

• HISTÓRIAS DAS TERRAS

Editora Zeus, Río de Janeir o, 2007. ISBN: 978-85-88038-36-3

• ESCRITORES RIFEÑOS C ONTEMPORÁNEOS.

Editorial Lulu. ISBN: 978-1- 4357-116-7

SHEREZADES: Cuentos d e mujeres beréberes.

Editorial: Junta de Andaluc ía. ISBN: 978-84-934263-7-7

HURIA, mar memoria.

Editorial Quatro Aguas (Po rtugal). ISBN: 978-989-96797-5-7 http://www.hammutopia. com/Huria.pdf (fragmento)

D’AQUI E DE LÁ: AMOR.

Cuentos: http://hammutopi a.com/CUENTOS.htm

Es curioso cómo lo primero

occidental de su contexto y c ultura, la llamada de atención que nos hace el P onente. Occidente

que nos llama la atención, desde la perspectiva d e nuestro mundo

inventó el reloj, es una c ultura pegada al invento del reloj, estáis p reocupados, casi

obsesionados por el tiempo,

sois la civilización que “más” hacéis, porque m edís el tiempo y

sin embargo siempre están a tareados y nunca acabados en sus tareas.

Por otra parte, en mi cultu ra y en mi tierra, cuando queremos hablar, r eposar, pensar o escuchar, nos ponemos cóm odos y no es como en occidente, sentados en s illas, buscamos la manera más cómoda de esta r y sin duda, no es sentado sino tumbados.

cómoda de esta r y sin duda, no es sentado sino tumbados. El nombre de nuestra

El nombre de nuestra cultura

gusta ese término, ya que fu e un nombre acuñado por Roma, y es muy anti guo, sabemos que

todos aquellos pueblos que

no eran romanos eran designados por ésto s como salvajes,

es conocida en Occidente como Bereber, pero a nosotros no nos

bárbaros y eso es lo que si gnifica Bereber. A nosotros nos gusta llamarn os como nuestro

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nombre el Pueblo de Imazigh en y

nuestra lengua es la Zamaz ight, una lengua tan antigua qu e ni

siquiera se puede datar.

En

cuanto a su religión

eran

animistas y en muchos lug ares

aún hoy suelen serlos y

es

curioso que hoy su lengua

sólo

se puede estudiar en

su

localización geográfica que

es

e

estudiar en su localización geográfica que es e occidente sólo se todo el Norte de África,

occidente sólo se

todo el Norte de África, d esde

Marruecos hasta Egipto,

incluso parte de Arabia Saud i, y por el Sur hasta la franja de Mauritania. En puede estudiar en la Universi dad de Columbia en la Ciudad de Nueva York.

Chilena, Violeta

Parra. De ella, aprendió

poesía, por ello paseaba p or todo el país buscando reuniones con trib us perdidas de la selva, acompañada de a ccesorios del mundo moderno, grabador as, para que se

perdieran, pues

todo era riqueza cultural,

de sabiduría, ya que gracia s a ello se imparte sabiduría y es motivo de transmisión a su pueblo.

de cuentos antiguos que no es más, que pe queños tratados

quedara inmortalizado aq uellas voces y aquellas historias y nunca se

el estudio de los pueblos. Ella buscaba co ncretamente la

Al Sr. Hammú, le llamó sie mpre la atención de una poeta y cantante

De manera análoga, el Sr. que se difunde su cultura era acercarse a ellas, con machista donde sólo es

menstruación, porque así c reen, que dichas mujeres ya han perdido el apetito sexual.

Hammú, sabía que en su pueblo también exi stía éste saber y

a través de los cuentos, contados por muje res. El problema aparatos occidentales de grabación ademá s en un mundo

posible acercarse a una mujer que ya

haya perdido la

Pero las mujeres no quer ían hablar, y es que con aquellos “cachiva ches” con tanto

pertrecho de un mundo porque les asustase, sino historias sino de un cierto

necesario, deshacerse d e muchos de los elementos

materiales que nos env uelven, el que escucha debía

incluso tocar las manos del

cuentacuentos y perman ecer fijo con su mirada. Para

ellos, contar cuentos no

narración, suponía una pr eparación de todo un día, para ese momento, suponía tr atar de buscar una preparación de vacio para dicha ope ración, pues debían de acudir descargados de cualqu ier problema que pudiera

distraerles para estar asum

idos en una constante escucha

y de asimilación de alg o grande, la palabra. Y más

el propio cuento tenía una

teniendo en cuenta, que

reconstruir la historia, e

desconocido, las señoras mayores no que rían hablar. No

porque el que escucha, debía de apropiars e no sólo de las aurea, energía y para ello era

apropiars e no sólo de las aurea, energía y para ello era era cualquier cosa, cualquier

era cualquier cosa, cualquier

propiedad terapeútica y cu rativa.

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El día de la semana, en que se produce éste acontecimiento de cuenta cuentos es un día muy especial y comienza desde la tarde del día anterior, el cuento lo cuenta siempre la mujer más mayor del poblado, y por la mañana para poder estar totalmente vacía, para poder ser esponja y bálsamo de las demás mujeres, no

peinan, mientras ella se pr epara para poder establecer esa relación ca si mágica con el resto de las mujeres. A ve ces muchas de ellas, para dicho encuentro t ienen que viajar varios kilómetros andand o por el desierto e incluso muchas deb en de salir de madrugada, para no pode r entrar en la casa de dicha mujer hasta la s eis o siete de la

abre las puertas

hace nada ni siquiera peinarse, por la maña na, la lavan y la

nada ni siquiera peinarse, por la maña na, la lavan y la tarde, y ellas esperan

tarde, y ellas esperan paci entes en las puertas hasta que la anfitrión de su casa y da acceso a di cho ritual.

Esto no es una descortesí a por su parte, sino que es una llamada d e atención, para que dejen en la calle o fu era de ellas, aquellas preocupaciones nor males de la vida

que le amarre o

agobie. Su viaje supone y a de por sí, una desconexión. Cuando entr an en la casa, lo

primero que se le ofrece e s lavarse. Hay que estar limpios, por dentr o y por fuera, ya

le toca el turno

del mismo cuerpo físico,

totalmente desnudas. Est o es una llamada de atención, porque quie re decir que no hay clases sociales, todas s on tratadas por igual, ya que una persona d esnuda no tiene florituras ni arraigos espec íficos materiales.

y quedan dentro de la casa en la ant esala del patio,

han procedido a dejar fue ra todo aquel peso que tenían dentro ahora

diaria, pues a su casa deb en de entrar despojadas de todo aquello

El mismo lugar se perfum a, se limpia y se purifica. Tratándose de re solver todos los

pequeños detalles: agua, c omida, etc, el lugar se adecua para que la re lación que se de

sea estrecha y no se tenga

existir entre ellas. La anfi triona es el recipiente como decíamos ant es, por eso ella

que salir para nada no dificultando la relac ión que debe de

tampoco hace nada duran te un día, y llegada la tarde noche entre las horas se inicia el encuentr o.

18:00 y las 19:00

Como vemos el factor d eterminante no es sólo físico, sino que

se produce un

5 sentidos: lo primero es el tacto: en oc cidente estamos

mano, y cada vez la damos más alejado de nuestro cuerpo,

como si no quisiéramos to carnos, extendiendo un paréntesis, un espa cio virtual, entre

nosotros y la otra persona, un abrazo tan grande, que

pero aquí no ocurre esto, lo primero es rec ibir del anfitrión casi parece fundirse el uno con el otro, p ara ello hay que

encuentro a través de los acostumbrados a darnos la

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descalzarse, dejando fue ra cualquier mota de

polvo. Lo segundo, como olfato, con el aroma casi posteriormente, a través invitado, invitándolo a té.

hemos expresado es el siempre de incienso. Y del gusto, se recibe al

es el siempre de incienso. Y del gusto, se recibe al se produce un y armonía

se produce un y armonía para

de ahí la invitación de

rebajar ese disgusto con al go dulce en su paladar.

Muchas llevan amargura y

Y por último el oído, a trav és de la palabra.

esto no se hace de

cualquier manera. Se coge n de las manos y en ese instante inician el prime r relato, cerrando los

Se trata de curación y

ojos, la única que puede p ermanecer con los ojos

abiertos es la anfitriona y

cántico que va a dar lugar a un estado emocional de tranquilidad, paz

el espíritu.

así interiorizando con todos los sentidos,

Las mujeres comienzan el

cuento con una frase:

Hay una historia

entre vosotras quien la busque la enc ontrará…

Es una manera de explica r, que quien esté atenta de seguro encon trará en aquella historia, lo que necesite sa ber para volver a estar en paz. Si no se prest a atención no se va a escuchar

Se produce el Cuento

Y posteriormente al final s e concluye con otra expresión hecha:

“…y me puse el cal zado nuevo, y anduve de aquí para al lá y se me rompió.”

religioso y para

completar el viaje espiritu al se produce la narración, que liberan a las mujeres de toda

la carga de una semana, e n un mundo especial, con sus luchas y sufri mientos. Al final, vuelven tan nuevas, que ol vidan sus traumas y las prepara para el día s iguiente.

Las historias se cuentan pa ra entrar en un trance espiritual pero no es

Algunos cuentos se puede

n encontrar en http://hammutopia.com/CUENT OS.htm

J.M. Rodríg uez Villanueva

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