A comienzos de octubre de 2012, participé del programa radial 'Al Otro lado del Camino' ( https://www.facebook.

com/alotrolado.camino ), por Radio Nacional de Salta. Este texto es un borrador sobre las ideas allí trabajadas. El mismo es producto de notas para un trabajo reciente que complejiza la relación entre memoria de los setenta, los grupos de 'derechos humanos' y la seguridad en una democracia que se profundiza en la segunda década del siglo. Entre los textos que voy trabajando recientemente, cito: 'EL ALMA DE LOS VERDUGOS'. De Baltazar Garzón y Vicente Romero. Editorial del Nuevo Extremo. Dic 2007; Disposición Final, de Cereferino Reato; De civil a policía, Mariana Sirimarco; Estudiar la policía, Sirimarco; Sociología de los Tribunales, Tiscornia y otros; Sociología Militar, Ratenchach. Mis acciones están marcadas por la decisión política de restituir lo que a los familiares y a nuestras victimas se nos había arrancado: la dignidad como personas y la voluntad de transitar de víctimas a protagonistas. (apertura, antes del índice) Objetivo: aproximarse al modo de pensar y de sentir de los verdugos políticos, comprender a los policías, militares y funcionarios que sostuvieron el terrorismo del estado. (46) Fuente: la escucha en los juicios en Salta y el contraste con entrevistas a las victimas.

LA MENTALIDAD DE LOS TERRORISTAS DE ESTADO Cuando pienso en el régimen militar y su brutalidad, parto de esta pregunta: ¿Quienes son los hombres escindidos, los que mandaban a los hijos a un colegio católico y besaban a la mujer para ir al trabajo a torturar y matar?. Algunos autores han utilizado el término 'Verdugo' para referirse a quienes ejecutaban el terror. Yo prefiero usar el término 'torturador': en esencia profesionaliza en terror y actúan en función de algo externo a si mismo, de alguien más. El torturador mezcla el fanatismo y la creencia: la de haber mantenido una supuesta guerra contra la subversión en la que ni ellos mismos creen. Construyeron un circulo restrictivo para no enfrentarse a las victimas. La centralidad de la identidad del represor - torturador es actuar como un asesino en un momento dado y después dejar de serlo. Es vivir una escisión constante. Y es un proceso en la educación policial también. Se educó a militares y policías y

funcionarios para la dictadura. Existió y existe una cultura del terror que permitió sostener un proceso muy complejo que produjo a los torturadores. Toda institución educa constantemente de manera formal a informal a sus miembros. En las fuerzas militares cuando acudían a cursos académicos que enseñaban a matar y tortural, los justificaban con la guerra contra la subversión y el amor a la patria. La cadena del terror se produce cuando: la pérdida de límites éticos por parte de los dirigentes hace que los subordinados se consideren autorizados a actuar ignorando la existencia de limites éticos. Es la sensación de impunidad absoluta lo que permite quebrantar todos los limites. El plan de extermino fue sistematizado. Sabían todo lo que hacían y las consecuencias que tendrían sus actos. De la responsabilidad de la Igelsia La iglesia tuvo mucha responsabilidad por el silencio, por lo que podría haber evitado. Fue cómplice. Con la idea del buen combate, respondió a intereses económicos. Tanto militares como curas sostenían la creencia que la tortura era el mal menor, porque de esa manera, se evitaban crímenes. En Salta, es elocuente sobre el tema el testimonio del cura Escobar Saravia sobre el tema de la extrema unción de los soldados en San Antonio de los Cobres. Poco antes de mediados del siglo xx empezó una puja por la distribución de la renta en Argentina, de la que la dictadura fue una herramienta del desenlace. La iglesia salió extremadamente beneficiada. Estudios sobre los torturadores Las ciencias sociales empiezan a tematizar la represión en los años 70, antes del golpe, con estudios sobre las luchas de los movimientos sociales. Se puso mucho énfasis en el enfoque economicista. Me interesa en este momento el aspecto psicologista. La dictadura puede leerse como un proceso globalizante de la represión de las clases trabajadoras. Se trató de un modelo de explotación económica basado en la represión militar, con el objeto de desindustrializar. Es necesario profundizar en las relaciones que mantuvieron los militares, con los sindicalistas y los empresarios, y los ministros peronistas antes de marzo del 76. Hay que superar la tesis de la violencia vertical que genera más violencia contraria, una contra violencia. Es la que sostiene a la teoría de los dos demonios. Los militares se esconden con el objeto de evitar la condena internacional. Aunque dicen que están en guerra.

La mecánica del terror consistía en no admitir nada aunque se sepa todo. Es la celebre entrevista a Videla cuando habla de los desaparecidos. El doble juego es una herramienta del terror. Es una tesis de Horacio Verbistsky. También el sometimiento por el miedo. No se sabía la dimensión real de la sistematicidad del exterminio que se estaba llevando a cabo. No hay complicidad de la gente común. Es una sociedad culpabilizada y silenciada (tesis de Caviglia) Si hay responsabilidad y complicidad en los sindicalistas y empresarios. Las detenciones se realizaban con información que los detenidos daban en la mesa de tortura mas que con denuncias de vecinos. En Salta Casalla, ex secretario académico de la U N Sa, es un ejemplo. El Plan Cóndor era una estrategia extendida de la dictadura en toda América latina. Se trataba de la entrega de prisioneros de un país a otro para hacerlos desaparecer. Ver Los Escuadrones de la Muerte. Libro y documental de Monique Robin, periodista francesa. LA CRUELDAD DE LOS VERDUGOS. LOS HABITANTES DEL INFIERNO Soy parte en una sociedad desmembrada por el terror que continua moralmente quebrada por la larga impunidad. Mis familiares y muchos militantes. Son un ejemplo. Una memoria de la represión, viva. Se puede hacer una rápida estadística sobre las muertes de la dictadura y sus componentes. La metodología de las muertes fue establecida y coordinada por la Junta Militar. En salta pasaron aproximadamente 500 presos políticos. Entre el 76 y el 79. En la ESMA, 4500. De los componente de las fuerzas armadas y policiales, alrededor de 300 están involucrados en cuestiones de lesa humanidad y muchos menos han sido los juzgados hasta hoy. En Salta, menos de 10. Los represores fueron cerca de 20.000 en todo el país. Identificados con precisión, 2.500.El mecanismo de complicidad de las fuerzas armadas: implicar al mayor numero de miembros en las ceremonias de terror y tortura. Como garantía de complicidad y silencio. Se vigilaban unos a otros. Estaban los mas comunes, y las patotas militares y policiales que hacían los operativos y los torturadores expertos. Los que se resistían eran dados de baja, encarcelados o muchas veces directamente asesinados. En Salta: la novia de un policía asesinado que aporto datos sobre el posible paradero del cuerpo de Ragone. También se articuló un sistema de fragmentación de responsabilidades. Un sistema de división del trabajo que limitaba las responsabilidades y producía que se sintieran menos culpables. Obedecían órdenes. La estrategia era animalizar para matar. Despojarlo de características de humanidad. No se asesinaban personas sino subversivos. Los torturadores tenían que hacer que los prisioneros perdieran

toda identidad y sintieran que estaban muertos. Entre las técnicas de insensibilización se hacia matar sus propias mascotas. (escuela de las Américas en Panamá). Esto se liga al relato de una militante peronista sobre el manejo de la violencia por Miguel Ragone en relación a la riña de gallos. Se puede analizar distintos estilos de crueldad según la fuerza: en la Aeronáutica era la mas perfeccionada en técnicas de torturas. Y la que mas violaba hombres. Hay relatos de violaciones con botellas de coca cola. (el imperio en cuestión) La armada se basaba en tradiciones de caballerosidad. El ejercito era mas primitivo. Todos violaban y agredían sexualmente. A mujeres y hombres. Pablo Díaz (La noche de los Lápices). Su relato testimonial es un ejemplo. Los militares trataron siempre de prolongar los efectos paralizantes del terror. ¿Será posible que alguna vez asimilen el dolor que han causado? No hay autocrítica posible todavía por parte de los policías, militares y civiles sobre lo que hicieron. No es posible porque continúan teniendo apoyo de muchos sectores encubiertos con la ideología represora. Es un sistema de valores dominantes todavía en sectores de mucho poder. Sectores que identifican la justicia con la venganza y la democracia con el olvido. Otras veces de autores que solo persiguen un rédito político. Un ejemplo en Salta, de la manera en que tribuno impulsó y sostiene las discusiones sobre el monumento de Manchala y su remoción. O el apretón de manos de Guil en su declaración indagatoria en el Juzgado en 2007. O la puesta a disposición de la familia del Lona cuando salía del juzgado como testigo casi imputado. O las mentiras de Raymundo Sosa, ocultando su responsabilidad con la policía dictatorial actuando en los juicios y burlándose de las querellas, ignorantes. Con la complicidad de los fiscales locales. Eso es impunidad. LA PERVERSION DE LOS VERDUGOS, LA INTIMIDAD DE LA TORTURA Los torturadores se creyeron héroes de la Patria, soldados de las cruzadas de fe, instrumentos de la razón del Estado. Se sintieron elegidos, como dioses omnipotentes para decidir sobre las vidas de miles. En Salta un ejemplo del cura Saravia sobre la extremaunción de los soldados en la guerra con chile. Se creían investidos como divinidades. Sobre la intimidad de la tortura es posible saber a partir de relatos de ex prisioneros sobre médicos torturadores (Ex ESMA), de relatos de torturas en Salta, en la Policía Federal (Juicio Ragone). Esos testigos reproducen frases como… 'acá Dios somos nosotros' / 'Solo Dios da y quita la vida, pero Dios está ocupado en otra parte y somos nosotros quienes debemos ocuparnos de esa tarea en Argentina. Son exclamaciones que escuchaban de sus torturadores

mientras los torturaban. La impunidad y el poder les permitió ese delirio ideológico. La perversión surge del análisis de la relación que los torturadores mantuvieron o de la que intentaron mantener con sus víctimas. El campo de análisis por excelencia es la Ex ESMA y los testimonios de ese juicio. Lo es por la cantidad y la excepcionalidad del tamaño de ese centro clandestino de detención. Pero también porque el almirante Massera intento implementar un plan de reconversión de detenidos para su causa política. Ese plan desató perversas actitudes de posesión en hombres preparados para cosificar y animalizar a los detenidos. Vivian en una profunda confusión de valores éticos. Una cuestión de género, terror y dominio Los torturadores tenían su propios imaginarios de la mujer: las guerrilleras eran identificadas con una especie de buen salvaje. Un territorio exótico y liberado que explorar en el ámbito de la sexualidad. Eran los 70 y la sociedad muy conservadora en lo sexual. Pero las jóvenes que apresaban y mataban estaban influenciadas por el rock y la libertad sexual norteamericana. También querían redimir a algunas de sus víctimas.

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