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Comisión Organizadora Primeras Jornadas

© 2005
ISBN en trámite
Universidad Nacional de Salta
Susana Estela de Bianchi
Rectora

Facultad de Humanidades
Decana: Lic. Catalina Buliubasich

Vicedecana: xxxxxxxxxxxxx

Secretaria Académica: Prof. Susana Fernández

Escuela de Antropología
Coordinadora: Lic. Héctor Rodríguez

Comisión organizadora:

Docentes
Lic. María Angela Aguilar
Lic. Geruza Queirós Coutinho
Lic. Marta Lo Celso
Dra. Clara Rivolta
Lic. Daniel Ontivero
Lic. Vito Márquez

Graduados
Lic. Blanca Lescano
Lic. Arturo Prinzio

Alumnos
Enzo Léproe
Fernando Pequeño
Mabel Mastrolinardo
Florencia Lluñiz Zavaleta
Irene Meninato
Agradecimientos

Decana de la Facultad de Humanidades de la UNSa - Escuela de


Antropología- Facultad de Humanidades - Consejo de Investiga-
ciones de la UNSa. - Comisión Organizadora Primeras Jornadas
de Antropología - Comisión de Hacienda Consejo Directivo- Fa-
cultad de Humanidades - Conferencistas invitados: MERCEDES
GARAY DE FUMAGALLI - GUSTAVO SORÁ - LUDMILA CATELA
DA SILVA - Cris Van Dam y panelistas de la Mesa Debate; “ Los
ingenios azucareros y su impacto social y ambiental “ - Lic Violeta
Carrique y panelistas del: “ Taller de Etica “ - Coordinadores de
Mesas de Comunicaciones - Tesistas en Doctorados y Licencia-
turas participantes en las Jornadas - Comité de referato: Dra.
NOEMI ACRECHE, Dra. SONIA ALVAREZ, Dra. MARIA CLARA
RIVOLTA, Dra. LUDMILA CATELA DA SILVA, Dr. GUSTAVO SORÁ,
Lic. MARTA RUIZ, Lic. CATALINA BULIUBASICH. - Museo de An-
tropología de Salta ( fijarse si está el aval del Museo o es Secre-
taría de Cultura de la Pcia. De Salta????) - A Fernando Pequeño,
Daniel Ontivero y Mabel Mastrolinardo - Investigadores, docen-
tes, graduados y estudiantes participantes.
Homenaje
A la memoria de Gladis Plaza…

Dedicamos estas Jornadas de Antropología a la memoria de la Lic. Gla-


dis Plaza.
El paso de Gladis por esta casa de estudios como docente e investigado-
ra, nos dejó no solo el recuerdo latente de su presencia física… A Gladis la
recordamos también como amiga y compañera…. Quisimos rendirle este ho-
menaje en presencia de sus padres e hijita y entregar tanto a sus familiares
como a la Escuela de Antropología un cuadro en cuyas fotos se hallan refleja-
dos instantes compartidos que quedarán como recuerdos siempre presentes
entre nosotros…

Lic. Marta Lo Celso

A la Lic. Gladis Plaza

Adsfsajfñjksafñjka
La´jfjasñfjñasfjk
A´sfjdájsf´jkas´fjásf

Catalina Bulimbasich
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Prólogo

Con profunda satisfacción podemos hoy concretar la edición de los traba-


jos presentados en las “Primeras Jornadas de Antropología “que tuvieron lugar en
diciembre del 2003.
El surgimiento de estas Jornadas en la Facultad de Humanidades de la Uni-
versidad Nacional de Salta, se gestó ante la inquietud de docentes e investigadores
para dar a conocer a la comunidad universitaria los proyectos en marcha, como así
también las actividades de gestión y extensión que se vienen desarrollando dentro
y fuera del ámbito académico, propiciando un intercambio rico y abierto a otros
espacios ajenos a esta casa de estudios.
Dar a conocer, debatir, reflexionar, interactuar, fueron los móviles que per-
mitieron un acercamiento mayor entre los participantes y al conocimiento científi-
co mismo a partir de las discusiones de las relaciones complejas y problemas ac-
tuales que se plantean en diferentes aspectos de la Antropología.
Esta propuesta se vio enriquecida con el logro de la integración entre do-
centes, investigadores, graduados y el gran caudal humano compuesto por el uni-
verso estudiantil.
Es digna de mención la iniciativa surgida de la Comisión Organizadora de
estas Jornadas para llevar a cabo la confluencia entre las disciplinas Arqueológica
y Social en una unidad íntimamente relacionada.
Queremos que en esta publicación se visualicen las acciones llevadas a cabo
con la presentación de los trabajos investigados, los que fueron sometidos a eva-
luación; como así también la síntesis de conferencias y espacios brindados.
Con profunda alegría vemos hoy materializado el esfuerzo de un grupo
humano, dispuesto a concretar un anhelo gestado hace un tiempo y llevado a la
práctica y que conforma el abanico de las temáticas aquí vertidas.
En su planificación, surgieron las ideas de la implementación de un taller
de reflexión de Ética Profesional y el rol del Antropólogo en la comunidad; una
Mesa Debate con la problemática de impactos sociales y ambientales en un inge-
nio azucarero, con la participación de panelistas de diferentes estamentos; una
mesa de tesistas tanto de Licenciaturas como de Doctorados (en el presente año
nuestra carrera se vio enriquecida con los títulos de tres Doctoras); del trabajo en
cuatro Comisiones integradoras en donde se analizaron perspectivas específicas
de una antropología multifacética. Por tal razón esta visión se complementó sin
predefinir áreas conceptuales, sino más bien abiertas a un espíritu intelectual
enriquecedor.
También nuestro objetivo fue invitar a conferencistas de otras casas de altos
estudios como son la Universidad de Jujuy, de Córdoba e investigadores del CONI-
CET.
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Quedan abiertas las puertas, para dar lugar a otras Jornadas en los años ve-
nideros a fin de poder relacionar el proceso complejo de nuestra disciplina; ex-
tensivo a otras disciplinas de las Ciencias Sociales, posibilitando el debate y la
estrecha comunicación entre sus participantes.
Con el deseo de hacer realidad esta iniciativa y con el anhelo de que este
primer acercamiento perdure en el tiempo con otros eventos, presentamos hoy
esta primera edición, invitándolos a compartir el fruto de una riquísima gama de
investigaciones aquí presentadas.

Lic. Marta Lo Celso


Coordinadora Escuela Antropología
Año 2003
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Introducción
Por María Angela Aguilar
Me resulta grata la tarea solicitada de escribir unas líneas introductorias a
esta publicación. Su concreción indica que fue posible cumplir con uno de los obje-
tivos que nos habíamos propuesto, tanto la Escuela de Antropología como la Comi-
sión Organizadora de estas Primeras Jornadas. Sabemos que no es un logro menor
en contextos y condiciones de trabajo y producción como los que nos toca vivir,
con escasez de recursos económicos y sin estructuras montadas de edición, publi-
cación y distribución que faciliten la tarea. El ejemplar que podemos tener en
nuestras manos es gracias al esfuerzo conjunto de una suma de personas que fue-
ron aportando los diferentes eslabones necesarios para alcanzar su producción.
Sin embargo, de entre ellas, hay tres que merecen una mención especial, Fernando
Pequeño, Mabel Mastrolinardo y Daniel Ontivero, sin cuyo tesón y constancia esta
publicación no se hubiera concretado.
Realizar la introducción a un libro, que se nos presenta como un producto
concluido, nos remonta necesariamente a sus orígenes y nos invita a recuperar el
espíritu que guió la organización de las Jornadas: “el de fomentar un espacio para
un diálogo fluido que brinde a nuestra comunidad una producción de conocimien-
tos más dinámica e intensa”.
La preocupación compartida por docentes y estudiantes de la carrera fue la
de generar instancias de encuentro para el debate académico, las experiencias de
investigación, la difusión de trabajos realizados con y por los estudiantes en los
espacios áulicos de las diferentes asignaturas que nos permitiera conocer y discu-
tir lo que cada grupo hace y produce, avanzando en dirección a superar la sensa-
ción, que con frecuencia nos acompaña, de estar trabajando en compartimentos
estancos, con un discurso integrador pero con prácticas fragmentadas. El desafío
mayor que nos propusimos fue producir un ámbito de encuentro y diálogo fructí-
fero entre las dos orientaciones de la misma carrera que muchas veces se presen-
tan como esferas inconmensurables en la definición de sus problemas, intereses,
objetivos, prácticas de investigación y abordajes teóricos, lo que produce el “des-
conocimiento” de los cultores de una y otra orientación de la antropología: la ar-
queológica y la social. Si hablamos de diferentes orientaciones es porque difieren
en sus problemas, objetivos, prácticas y abordajes, pero esa diferencia se constru-
ye sobre una plataforma común que creíamos necesario rescatar. La especificidad
de la mirada y de los aportes de cada orientación seguramente se enriquece ten-
diendo puentes que las vinculen. En síntesis, nuestra apuesta era sustantivamente
antropológica. Construir nuestros espacios de identidad como científicos y profe-
sionales, reconociendo y dialogando con “los otros” que, a veces, por tan próximos,
ignoramos. Los otros antropólogos sociales, los otros arqueólogos, los otros estu-
diantes, los otros colegas docentes, los otros colegas graduados, que, entre todos
constituimos un complejo “nosotros”.
Las modalidades de trabajo elegidas fueron los clásicos trabajos en comisio-
nes, pero evitando predefinir áreas o temas prioritarios para acompañar el espíri-
tu de inclusión y apertura intelectual - las comisiones se conformaron con poste-
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rioridad- y la incorporación de un espacio especialmente destinado a la presenta-


ción de tesis, tanto de posgrado como de grado, defendidas en los últimos años.
En estrecha vinculación con lo anterior, y recuperando la preocupación de-
tectada entre estudiantes y graduados, consideramos importante generar un ámbi-
to de discusión sobre ética profesional y compromiso del antropólogo. Ello reque-
ría un espacio autónomo, diferente al de las comisiones de trabajo, lo que se con-
cretó en un taller de reflexión y debate sobre la práctica profesional ética y com-
prometida jaqueada por los dictados del modelo hegemónico en su vorágine mer-
cantilizadora. Pensamos que este espacio era una oportunidad de sumar las pers-
pectivas específicas de los que actúan en las áreas Antropología Social y Arqueolo-
gía, confluyendo de manera dialógica en función de una producción de conoci-
miento en pro de un pensamiento teórico intradisciplinario. Las discusiones sos-
tenidas y los aportes producidos en el taller, son una buena muestra de que el diá-
logo es posible.
Las actividades de extensión al medio que implican un compromiso con
la/as comunidad/es con las cuales y sobre las cuales trabajamos, estuvieron pre-
sentes a través de algunos trabajos en formato de posters y, particularmente en la
mesa panel en la que participaron diferentes actores sociales vinculados a los con-
flictos territoriales y laborales en el Ingenio Azucarero San Martín del Tabacal. Uno
de los aspectos más develadores fue la heterogeneidad de opiniones y las tensio-
nes emergentes entre actores que, desde la academia, tendemos a reducir y simpli-
ficar, como si sus voces fueran sólo una.
La organización de esta publicación responde al esquema planteado. Los
trabajos en comisiones se presentan conforme la manera en que finalmente se
constituyeron las mismas. Consideramos que es un primer intento de aproxima-
ción al diálogo e intercambio entre “nosotros” y como tal, valió la pena. La lectura
es sugestiva de intereses comunes y preocupaciones compartidas e indicativa de
nuevos puentes y caminos a construir en el futuro para enriquecernos con nuestro
quehacer pero también con el de aquellos “otros” que no lo son tanto. La tarea
recién se inicia.

Mi lectura en diagonal de las ponencias presentadas y los debates incluidos


me lleva a identificar algunos temas-problemas, abordados directa, indirecta o
tangencialmente en las exposiciones, que señalan una tendencia en las preocupa-
ciones de investigación y que giran alrededor del poder: poder y disciplinamiento,
poder y desigualdad social, poder y política, poder y clientelismo, poder y violen-
cia, poder y dominación hegemónica, poder y modelos capitalistas, poder y confi-
guración de territorios, poder y relaciones labores, poder y sistema colonial, poder
e iglesia, poder e invención de tradiciones, poder e imaginarios dominantes, poder
y representaciones en ámbitos áulicos y académicos, poder y formas de organiza-
ción incaica, poder, representaciones y construcción del otro (indígena, niño, etc.).
El otro eje de preocupación se desplaza hacia los agentes sociales sujetos-
objetos de estudio. La atención prioritaria está colocada en grupos, comunidades
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o actores sociales, individuales o colectivos, subalternos, dominados, no hegemó-


nicos. Aquellos que, de manera sumisa, “sufren” el ejercicio del poder que otro/os
ejerce/en o los que desarrollan prácticas alternativas de resistencia. Es posible, a
su vez, identificar una distinción entre los actores considerados subalternos. Por
un lado, aquellos cuyas causas de subordinación se explican en términos económi-
cos, sociales, políticos o de género, que producen marcadas desigualdades en la
distribución del poder que buscamos desnaturalizar y, en lo posible, revertir (co-
mo las poblaciones indígenas en diferentes coordenadas tiempo-espacio, las muje-
res, los sectores populares, las comunidades pobres). Por otro, aquellos sobre los
cuales la dominación tiende a borrar las diferencias, a homogenizarlos. La desigual
distribución de poder se asienta principalmente en el no reconocimiento de la di-
versidad, en la negación de un otro diferente que reclama su lugar en el mundo. O
sea, los que reivindican la diferencia como opción y reclaman su reconocimiento
(comunidades gay o travestis y también algunas comunidades indígenas que de-
mandan que se reconozca y respete su cultura y lengua).
Algunos de los trabajos presentados en la comisión sobre educación, exten-
sión y ética se articulan tanto con las preocupaciones y propuestas del taller sobre
ética y rol del antropólogo como con aquellas presentes en la mesa panel sobre el
Ingenio. Si bien las cuestiones vinculadas al poder y las representaciones domi-
nantes también están presentes, se destacan por presentar propuestas que tienden
a producir, desde la crítica, un impacto en la comunidad.
Hay también un conjunto de trabajos, de corte arqueológico, en los cuales el
acento está puesto en estudios prospectivos y avances interesantes sobre diferen-
tes técnicas.
Considero que los indicios detectados de intereses y preocupaciones comu-
nes podrían guiar nuestros futuros encuentros, me parece, que en dos direcciones.
La primera, incorporando una discusión más sistemática sobre conceptualizacio-
nes teóricas del poder y dispositivos de su ejercicio tanto en sociedades y comuni-
dades contemporáneas y sus relaciones interétnicas como en aquellas pretéritas
que es posible analizar a través de los registros que ofrece el trabajo de los arqueó-
logos. La segunda, creo conveniente incorporarla por una razón contraria, su redu-
cida presencia en los debates y presentaciones. Es una invitación a poner énfasis
en estudios que avancen sobre los grupos poderosos, análisis de los espacios de
construcción de poder, de los grupos que diferencialmente lo ejercer a su favor, de
sus representaciones y sus prácticas. Los nombramos, los denostamos, los denun-
ciamos pero escasamente los estudiamos. Su incorporación podría ayudarnos a
iluminar “el lado oscuro de la luna”.
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CONFERENCIA INAUGURAL
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NUEVAS MIRADAS SOBRE ANTIGUOS PROCESOS:


ARQUEOLOGÍA DE LOS VALLES ORIENTALES DE JUJUY
Mercedes Garay de Fumagalli 1

A riesgo de ser muy extenso, nuestro título debería consignar: Nuevas mira-
das sobre antiguos procesos: arqueología de los valles orientales de Jujuy: desarro-
llos locales e interacción. Porqué este título?

Nuevas miradas
Con una visión andino-centrista los estudios arqueológicos e históricos se
han centrado en los desarrollos socio-culturales propios de las Tierras Altas. Las
Tierras Bajas y la franja pedemontana, han sido considerados en su relación mar-
ginal respecto a los anteriores. Siempre como constreñidos a progresar o a reac-
cionar (asimilar, huir, extinguirse) como respuesta a las acciones de las sociedades
andinas más avanzadas. Esta visión comienza a cambiar en las últimas décadas,
gracias, entre otros a los estudios históricos y etnohistóricos de investigadores
franceses como Renard- Casevitz y Thierry Saignes en los Andes Orientales de Bo-
livia, en los cuales se pone el acento en los procesos seculares, originales y varia-
dos que se desarrollan en estas regiones.
Esto también sucede en nuestro país, crecientemente la franja de valles
orientales, denominada localmente: Selvas Occidentales (Dougherty 1974); Bos-
ques occidentales o Sierras Subandinas (Gonzalez,l977); Área Pedemontana (Nu-
ñez Regueiro Tartussi, 1987) y Yungas (Ventura 2001), ha sido motivo de investi-
gaciones arqueológicas por parte de autores que, desde otros marcos teóricos, en
parte inspirados por los autores mencionados precedentemente, van aportando
conocimientos sobre estas regiones, casi desconocidas hasta hace dos décadas.

Antiguos procesos
Como dijimos anteriormente, los Andes Orientales presentan ocupaciones
humanas seculares en Bolivia y Perú. También en el Noroeste de la Argentina los
conjuntos pertenecientes a San Francisco y Candelaria en las Sierras Subandinas
documentan muy bien el período Formativo. Sin embargo, a pesar de la evidencia
obtenida y los estudios pioneros de Heredia, Dougherty y Rex Gonzalez, se otorgó
poco peso a estas sociedades en la construcción de los procesos de desarrollo so-
cio-cultural regional. No se estudió su continuidad y se consideró a los valles don-
de se desarrollaron, zonas de tránsito o vías de ingreso hacia las Tierras Altas. Así
estas tierras siempre fueron consideradas "áreas marginales"; "corredores"; "tie-
rras vacías"; "bordes".

1
CREA- FHyCS-UNju
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¿Cuales son las causas que generaron esta situación? Podemos identificar
varias, algunas de carácter epistemológico y otras relacionadas con las caracterís-
ticas del registro arqueológico propio de los bosques y selvas occidentales:

1- De carácter epistemológico:
Renard de Casevitz y Saygnes dicen: "Existe una división fantasmática de in-
cumbencias teóricas que retoma la mirada de los europeos sobre las sociedades
amerindias, por la cual las sociedades de las cordilleras andinas serían objeto de
los discursos arqueológicos e históricos y las de la floresta amazónica (y en este
caso de las Yungas), de los discursos etnográficos y antropológicos".
Nuevos enfoques aportan otra mirada a los estudios de las vertientes orien-
tales o Yungas de las provincias del NOA. Partimos de considerar que estas tierras
han sido, por su característica idiosincrásica -franjas de frontera -, zonas de desa-
rrollo de procesos originales, creativos y muy variados, en cuanto a que en ellas se
desenvolvieron mecanismos innovadores, gracias, precisamente a su condición
mediadora, propia de las tierras fronterizas. Es necesario aclarar que el concepto
que manejamos, "franja de frontera", considera a la misma como espacio entre dos
zonas con características diferentes; pero no líneas divisorias, sino espacios conec-
tivos (concepto de Hebe Clementi y otros), en los cuales se desarrollan activos
procesos de interacción, dinámicos y fluctuantes en lo demográfico, económico,
social y cultural, diferentes a los de otras regiones y por ello idiosincrásicos, pro-
pios en sí mismos.
Asimismo, que estos procesos tuvieron importancia decisiva, desde el For-
mativo, en la conformación de un macro-espacio de interacción, que fue decisivo
en la definición del acervo cultural de las sociedades de las Tierras Altas. Por ello,
la investigación del pasado prehispánico de las sociedades de las florestas es ma-
teria fundamental para la arqueología, a fin de lograr interpretar las conductas,
tanto de las sociedades andinas, como los desarrollos locales propios de las mis-
mas.

2- De carácter arqueológico:
La arqueología de las tierras pedemontanas ha sido más dificultosa y por
ello, menos practicada por varias razones, entre ellas las más destacables son: 1- la
baja visibilidad de rasgos materiales, debida a las características geomorfológicas
y a la cubierta vegetal presente en los valles orientales; 2- la escasez de asenta-
mientos con arquitectura monumental y de grandes conglomerados y 3- la presen-
cia de asentamientos Formativos que no presentan estructuras de muros en super-
ficie.

Las investigaciones en los valles sud-orientales de Jujuy


Nuestras investigaciones en los valles orientales se desarrollaron con el en-
foque de la Arqueología Regional (Parsons, Kowalewsky, Hasting). Este enfoque,
muy complementario con la Arqueología del Paisaje de Criado Boado, nos llevó a
desechar la Arqueología de Sitio y abordar el estudio desde una unidad de análisis
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regional, delimitando una región que comprende desde las nacientes de los ríos
Tiraxi-Tesorero al Norte, la cuenca del río Capillas-Negro al sur y desde el Pukara
de Volcán, al Oeste, a la cuenca del río Ocloyas al Este.
Sobre esta unidad de análisis, trabajada con fa metodología propia de la Ar-
queología Regional, buscamos reconstruir e interpretar los paisajes arqueológicos,
a la manera de Criado Boado, comprendiendo las relaciones entre 3 dimensiones:
1) el espacio físico o matriz medioambiental, 2) el espacio como construcción so-
cial, producto de la acción humana y de las relaciones entre individuos y grupos y
3) el espacio en cuanto entorno simbólico, que, sobre todo para el momento incai-
co, se refleja en el reclamo del paisaje sagrado a través de la cultura material en
cuanto construcción de apachetas, santuarios etc. Recuperando el concepto del rol
activo de la cultura material en la construcción, mantenimiento y reproducción de
las estructuras e identidades sociales de lan Hodder.
Otorgamos especial importancia al análisis de la matriz espacial en la que
desarrollaron su vida los pueblos prehispánicos, porque consideramos que el pai-
saje es una dimensión fundamental para la configuración de las sociedades. Los
hombres se apropian y construyen su espacio en base a actividades culturales,
rituales, sociales y económicas y lo hacen en interacción con el medio ambiente en
que desarrollan su vida. Por ello, todo paisaje es un paisaje culturalmente cons-
truido y la localización, el patrón de emplazamiento e instalación, las vías de circu-
lación, las estrategias económicas, los rasgos propios de la dimensión simbólica de
los pueblos del pasado, se reflejan en la distribución de la cultura material sobre
una ecología particular, diseñando la estructura del registro arqueológico que in-
vestigamos.
A partir de estos lineamientos teóricos, trabajamos la región delimitada con
un enfoque transversal y con relación a los Sistemas de Asentamiento presentes.
Se estudiaron los sitios arqueológicos, correlacionándolos con los distintos pisos
ecológicos que ocuparon y explotaron, dentro de una economía complementaria,
que corresponde a la matriz medioambiental particular del sector meridional de la
Quebrada de Humahuaca y más comprensivamente, del sector sur de los Andes
centromeridionales.
Desde este enfoque y desde un análisis arqueológico, es importante destacar
las características diferenciales del sur de la Quebrada de Humahuaca y sus bor-
des, que presenta las siguientes características ecológicas distintivas: 1-Las unida-
des geomorfológicas de Puna, Quebrada y Valles están más cercanas entre sí que
en cualquier otro sector de la Quebrada. 2- Las condiciones medioambientales del
sector meridional de la Quebrada son más húmedas y templadas por lo que las
yungas se extienden hacia el oeste, atravesando el valle del río Grande a la altura
de León. 3- Los recursos de Yungas se encuentran más cercanos en este sector a
las poblaciones que habitan la quebrada de Humahuaca.

Características de la ocupación humana prehispánica


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El registro arqueológico de la quebrada de Humahuaca muestra en el sector


central y norte, una densa instalación humana sobre el valle del Río Grande y que-
bradas subsidiarias y una ocupación muy escasa y dispersa en los valles orientales.
En cambio, en el sector meridional esta situación resulta inversa, en los valles pe-
demontanos se localizan 26 sitios, correspondientes a diferentes períodos, en tan-
to a la misma latitud, sobre el eje de la Quebrada de Humahuaca, Volcán es el único
sitio de jerarquía.
En base al correlato Cronológico, al análisis de los conjuntos artefactuales y
al análisis espacial, consideramos que Volcán fue, desde los Desarrollos Regiona-
les, el núcleo que pudo haber controlado la producción y extracción de bienes de
los territorios del sur y oriente de la Quebrada. A la vez, un eje articulador de los
procesos de interacción con sociedades de las tierras altas occidentales.

El Pukara de Volcán
El asentamiento está emplazado en altura a 2.070 msnm, sobre un cono sus-
pendido transversal a la Quebrada de Humahuaca que se eleva 150 m sobre el
fondo de valle, en un ámbito de prepuna. El poblado prehispánico comprende un
área residencial de carácter conglomerado; una necrópolis o cementerio segrega-
do del área residencial; una instalación emplazada en un espolón situado al norte
del sitio principal y separado del mismo y del cementerio por las quebradas de la
Mina y de la Abrita, en la que se detectan otros recintos-habitación; estructuras
hidráulicas destinadas a contener las aguas y a disipar la fuerza de arrastre de las
mismas; muros de contención para el aterrazamiento del terreno y otros tipos de
estructuras asociadas, que comprenden instalaciones agro-pastoriles esparcidas
por el faldeo ubicado al occidente del núcleo principal.
El sitio está conectado hacia occidente por las quebradas transversales de
León y Tumbaya y hacia oriente por las de Jaire y Huajra. Estas facilitan el acceso a
la Quebrada del Toro y a los valles orientales y río San Francisco.

Sitios de los valles orientales


En los valles orientales se detectaron numerosos sitios de distinta cronolo-
gía, pero ninguno con la dimensión ni la complejidad estructural del Pukara de
Volcán. Se han identificado 3 sitios Formativos, el más importante de ellos es Trigo
Pampa, a 8 Km al oeste de Ocloyas, donde se recuperaron fragmentos alfareros del
Complejo San Francisco. En el sitio se destacan dos morteros múltiples "de taci-
tas", muy similares a los estudiados en Abra del Mortero.
Se han estudiado, asimismo 6 sitios de inicios de Desarrollos regionales en la
cuenca del río Tesorero, sobre los 1900 mnsm. Todos corresponden a sitios semi-
conglomerados extendidos, emplazados en "campitos" aptos para la agricultura. El
fechado obtenido es el más antiguo de la cuenca (1 260 + 170 A.P. - Cal. 800 A. D)
Corresponden al período incaico 7 sitios emplazados entre los 1.900 y los
1.600 msnm, en el bosque montano. Son semi-conglomerados concentrados, ubi-
cados en zonas de bosque denso, de recintos rectangulares con ángulo recto, que
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presentan entre 20 y 40 recintos cada uno. Presentan cerámica N/R, ACHI y ordi-
naria local. Llaman la atención tiestos de pasta Yavi rosadas, y otros que presentan
similitudes con pucos Santa María bicolor y piezas Santamarianas con interior
rojo. Asimismo dos fragmentos de estilo incaico, un plato pato decorado con finas
líneas negras sobre engobe rojo pulido y un fragmento de jarrón marrón pulido.
Las dataciones cronométricas obtenidas son: A.P. I: Proc. 36.1-530±50 - Cal AD
1430.
Por debajo de los 1600 msnm encontramos el sitio denominado Cucho de
Ocloyas, a 1490 msnm. Se eleva 150 m sobre el encuentro del río Ocloyas con el
Paihuaico y Trigo Pampa, que a través del Ledesma desemboca en el río San Fran-
cisco. Los conjuntos recuperados en el Cucho de Ocloyas, presentan fragmentos
diagnósticos incaicos. Por el emplazamiento, localización, muro perimetral y to-
rreones, consideramos que el Cucho es una pequeña guarnición de frontera del
Kofasuyu, destinada a controlar y avistar los movimientos de los indios del Chaco y
a custodiar las zonas de producción y extracción de bienes de las cuencas del Tira-
xi-Tesorero, también bajo control incaico.
De acuerdo a lo que antecede, consideramos a los sitios ubicados en el piso
superior del Bosque Montano, de datación más antigua, emplazamientos omagua-
cas, dedicados fundamentalmente a la producción agrícola y relacionados con el
Pukara de Volcán. En tanto los correspondientes a las cotas inferiores, consecuen-
cia de la reorganización e intensificación por parte de los Inca del espacio oriental,
en la búsqueda de recursos de Yunga, de gran valor y utilidad para sostener la red
de dones y contradones entre las jerarquías locales y las Cuzqueñas, como lo de-
mandó el modelo económico y político que sustentó el imperio.

Planteo final
Retomando el planteo inicial, consideramos que existe suficiente evidencia acer-
ca del poblamiento temprano de los valles pedemontanos y la continuidad de esta
ocupación desde el Formativo al Incaico, como, asimismo, de activos contactos con
Volcán y con las sociedades instaladas en las cabeceras de la quebrada del Toro, a lo
largo de estos diferentes períodos, a ellas obedecería la variabilidad detectada en el
registro arqueológico regional y el carácter idiosinerásico del mismo.
Como dijimos, en el período Formativo, el valle del río San Francisco fue núcleo
de sociedades agro-alfareras que alcanzaron un alto grado de cohesión social y desa-
rrollo económico. Los yacimientos de la cuenca del río Ocloyas reflejan una ocupación
del Formativo con material cerámico de manufactura local, pero con variables propias
del Complejo Cerámico San Francisco. Por lo tanto, en el Formativo, los grupos de los
valles orientales habrían mantenido algún mecanismo de interacción con estas socie-
dades o habrían pertenecido con ellas a una misma esfera de interacción.
En el período de Desarrollos Regionales, las sociedades instaladas en la Quebra-
da de Humahuaca y subsidiarias, inician un proceso de aumento demográfico y com-
plejización social. Las características del registro arqueológico cambian, aparecen los
grandes asentamientos conglomerados instalados en lugares de difícil acceso, deno-
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minados comúnmente "pukara ", que indican un cierto grado de centralidad política y
diferenciación social, como así también aumento del conflicto en la región.
El Pukara de Volcán fue un asentamiento de primera jerarquía durante los pe-
ríodos Tardío e Incaico. Las características idiosincráticas de su contexto arqueológico
habrían sido el resultado de sostenidos procesos de interacción con Tastil y Morohua-
si, sociedades ubicadas en las cabeceras de la quebrada del Toro. Nuevamente aquí
cobra importancia la vinculación geográfica con los valles orientales. Consideramos
que la densa ocupación meridional de los mismos se originó en la necesidad de obte-
ner recursos económicos complementarios y excedentarios, por parte de los habitan-
tes de Volcán. Dichos recursos estarían destinados a su sustento y a disponer de bienes
de intercambio para abastecer el tráfico interregional de mercaderías, con las socieda-
des instaladas en las tierras altas occidentales, tanto durante los Desarrollos Regiona-
les como durante la dominación incaica.
La cercanía geográfica, las vías de comunicación naturales que unen Tastil con
Volcán y la facilidad de este último de acceder a las yungas y su riqueza de recursos,
habrían resultado vitales en la aparición y sostenimiento de la macro red de interac-
ción, establecida entre los pueblos de la porción sur de la Quebrada de Humahuaca y
los de las cabeceras de la Quebrada del Toro. Como sostienen Schortman y Urban, una
de las condiciones para la interacción social se relaciona con la disponibilidad de re-
cursos por parte de los grupos humanos. La carencia estimula la interacción y genera
otros cambios que afectan a todos los subsistemas de esas sociedades. También el
incremento de complejidad política estimula la demanda de bienes de prestigio que
actúan como diacríticos sociales, diferenciadores de status y sostenedores del sistema
de dádivas, lo cual estimula las redes interactivas.
Estas sociedades, al interactuar intensa y sostenidamente entre sí, coparticipa-
ron en "esferas de interacción" en los términos de Cadwell y en la elaboración de nue-
vas conductas tecnológicas, sociales e ideológicas, que luego se reflejan en un ordena-
miento común de patrones de conducta o atributos compartidos de la cultura material
que llegan hasta nosotros.
De esta forma surge una identidad social propia del sector, que es dable identifi-
car en la idiosineracia particular que la define y diferencia respecto de los nueleamien-
tos situados en el sector central y norte de la quebrada de Humahuaca, tanto a nivel de
los conjuntos cerámicos, como en el patrón estructural y mortuorio.
Respecto a este planteo y como consignamos inicialmente, le damos importancia
causal a los mecanismos de vinculación intersocietarios establecidos secularmente
entre los pueblos de la Quebrada y los de la frontera oriental, desarrollados en una
matriz espacial que al favorecer los mismos, generó, finalmente, un proceso so-
cio-cultural original, el cual devino en la identidad regional que caracteriza el sector
meridional de la quebrada de Humahuaca y su borde oriental.
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POLÍTICA, IMAGEN Y CUERPO


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

LA ESCASEZ DE AGUA EN LA COMUNIDAD DE SAN ANTONIO2.


DEPARTAMENTO SAN CARLOS. PROVINCIA DE SALTA
Pamela Barrios, Milagro López Amorelli, Anahí Saravia, Lucas Bilbao

Introducción
El presente trabajo es un estudio de caso sobre los conflictos suscitados a
raíz del aprovechamiento común de los recursos hídricos de la cuenca del Río San
Antonio. San Antonio y Animaná comparten el Río San Antonio que en primera
instancia atraviesa el pueblo homónimo y luego fluye hacia Animaná.
La localidad de San Antonio se encuentra hacia el oeste de la Finca Vitiviní-
cola de Animaná S.A. (antes Los Parrales), al pie de las Sierras de Quilmes o del
Cajón.
La problemática del agua en el valle Calchaquí es generalizada, como en toda
región semiárida del país. Sin embargo, dicha situación se ve acentuada en algunas
localidades por la falta de intervención del Estado, en cuanto a sus organismos de
Aplicación y Control, sumado a la existencia de relaciones asimétricas de poder
político-económicas enquistadas históricamente en la sociedad vallista, las cuales
interfieren en la calidad de vida especialmente de los pequeños productores, re-
forzando así las disparidades entre latifundistas y minifundistas.
El río San Antonio, históricamente, fue la fuente de agua más importante pa-
ra riego y consumo humano de la comunidad de Animaná y San Antonio, lo que
derivó en sucesivas disputas y conflictos por este valioso recurso durante el último
siglo y continuando hasta la actualidad, tema que será tratado en el presente tra-
bajo.
El agua, cumple funciones sociales, económicas y ambientales, y en la zona
no se evidencian claras políticas de gestión integral de los recursos hídricos, que
se centren en el uso y aprovechamiento de ésta. Esto se debe a que el Estado, los
gobiernos locales, los pequeños productores y los empresarios privados no llegan
a un consenso que satisfaga los intereses comunes.
Este codiciado bien, al ser un recurso común, considerado un bien público y
de utilidad social, debería asegurar prioritariamente la satisfacción de las necesi-
dades básicas de la población 3, y en consecuencia podría ser éste un elemento
legal para garantizar la soberanía alimentaria de los individuos que se sirven de
esta fuente de agua, dejando en segundo lugar el agua para otros usos.

2
La escasez es la determinante fundamental de los conflictos. Según esto, los actores entran en disputa por
acceder y controlar recursos escasos. (Pendizchi, 1994)
3
Según la ley Provincial 7.017 (Código de Aguas) en su Articulo 24 es prioridad el abastecimiento de agua
para las poblaciones.
28 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La relación que existe entre San Antonio y Animaná no ha respetado estas


prioridades, ya que las sucesivas disputas generadas por éste recurso durante los
últimos 50 años siguen vigentes.

Objetivos
En el presente trabajo se pretende lograr los siguientes objetivos:
 Identificar los actores sociales e instituciones involucradas o afecta-
das por la problemática hídrica.
 Indagar sobre los procesos que dieron lugar a la situación actual del
conflicto
 Analizar las disputas generadas en torno al uso de los recursos hídri-
cos del río San Antonio.
 Observar las relaciones de poder que se evidencian entre la comuni-
dad de San Antonio y finca Animaná por el recurso y sus consecuen-
cias socio-ambientales

Metodología
La metodología empleada en el presente trabajo se basa en entrevistas no
estructuradas con los habitantes de la comunidad de San Antonio como así tam-
bién la observación in situ de los impactos directos del conflicto. Como comple-
mento se recurrió a información secundaria.

Características generales de la zona


La comunidad de San Antonio se encuentra dentro del departamento de San
Carlos, municipio de Animaná, provincia de Salta, distante a 10 Km. del pueblo de
Animaná, por un camino consolidado desde la ruta Nac. Nº 40 y a 20 Km. de la
ciudad de Cafayate.
El paraje de San Antonio se sitúa en la banda sur del río del mismo nombre,
afluente del Calchaquí y ubicado al pie de los cerros orientales, llamadas Sierras de
Quilmes o Del Cajón.
La infraestructura básica de la comunidad es escasa, tiene una escuela pri-
maria, iglesia, y sala de primeros auxilios sin enfermero ni agente sanitario. Posee
una red de distribución de agua para bebida pero no cuentan con energía eléctrica.
El ingreso al lugar se realiza solo a través de vehículos particulares.
El clima es semiárido de altura, con temperaturas medias máximas que lle-
gan a los 20ºC y medias mínimas en invierno de –4º C. Las precipitaciones totales
oscilan entre los 65 y 158 mm por año, concentradas en los meses de verano. Hay
una fuerte evapotranspiración entre los meses de mayo y agosto debido a fuertes
vientos. La vegetación corresponde a la provincia fitogeográfica de monte, con sus
especie características (algarrobo, tala, chañar, jarilla, etc.)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En lo referente al recurso hídrico, la fuente de agua más importante para es-


ta localidad proviene del río San Antonio, el cual presenta un caudal aproximado
de 60 litros/segundo, de agua dulce sin restricciones para el consumo humano ni
para la producción agrícola-ganadera.

La Comunidad de San Antonio


La comunidad esta integrada por 25 familias de Pequeños Productores. Ca-
da una conforma una unidad agrícola campesina que se respalda con el trabajo
familiar.
Este tipo de explotación generalmente, no posibilita a largo plazo cubrir las
necesidades de consumo familiar, obligando a buscar alternativas de sustento co-
mo ser los ingresos extraprediales, migración del algún miembro de la familia, etc.
Son muchos los niños que no terminan la educación primaria y para con-
tinuar con los estudios secundarios deben viajar a la ciudad de Cafayate. Es común
que al llegar a la adolescencia migren en busca de trabajo estacionario, engrosan-
do los cinturones de pobreza de las ciudades capitales.
Respecto a la tenencia de la tierra, solo 5 propietarios de la comunidad po-
seen la titularidad de la misma, las demás son tierras fiscales, que en su totalidad
llegan a las 600 ha. , en su mayoría de bosque nativo sin explotar. Dentro de las
modalidades de uso se pueden mencionar arrendatarios, cuidadores y pastajeros.
La superficie promedio de las explotaciones es de 1 hectárea, pudiéndose
utilizar anualmente en cada ciclo productivo la mitad de la superficie, debido a la
escasez de agua existente, condicionada aun más en la época de estiaje (septiem-
bre, octubre, noviembre y diciembre)
El capital de trabajo es mínimo, poseen herramientas manuales menores y
no todos son propietarios de animales de tiro, los que se alquilan, prestan o se
cambian por trabajo. 4
Los terrenos agrícolas de esta comunidad ocupan los faldeos enriquecidos
por deposiciones fluvio-lacustres del río San Antonio. Los cultivos principales en
la localidad son: maíz, habas, arvejas, cayotes, zapallos, alfalfa, trigo, avena, toma-
te, cebada, cebolla, sandías, melones y hortalizas varias. También se producen fru-
tales como nogales, duraznos y peras.
Dentro de la producción ganadera encontramos la cría en forma extensiva
de vacunos y de animales menores cabras y ovejas, como así también aves, pavos
y algunos conejos.
De los diagnósticos socioeconómicos familiares realizados y analizados se
desprende, que los ingresos brutos actuales por venta de productos agrícolas co-
rresponden al 16,57% de los ingresos familiares anuales, los ingresos brutos co-
rrespondientes al rubro pecuario ascienden al 28,22%, siendo el resto comple-

4
Relevamiento de Información familiar F1- PROINDER- Programa Social Agropecuario, Enero de 2002
30 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

mentado por trabajos extraprediales temporarios o con planes sociales estatales


como Jefes y Jefas de Hogar. No obstante el ingreso familiar diario promedio al-
canza a $2,68 pesos5, lo que nos da una idea de lo primordial que es para la comu-
nidad la producción para autoconsumo, y que el problema al que se enfrentan
cuando esta disminuye por la escasez de agua.
Hasta el año 2003, esta comunidad contaba solamente con 6 horas de
agua para riego cada 25 días para una superficie total de aproximadamente 24
hectáreas, por lo cual sólo se cultivaba un pequeño porcentaje de las tierras aptas
para agricultura 6.
En la actualidad el turno de riego se realiza cada 15 días con 16 horas 30
min., 20 segundos, lo que posibilita ampliar la superficie cultivada.

Historia del Conflicto


La agricultura desarrollada en esta comunidad se sustenta del agua para rie-
go que proviene del río San Antonio que es conducida hasta los cultivos mediante
un canal revestido de piedra y cemento construido por la misma comunidad
Los pobladores de San Antonio aducen que hacia el año 1946, por medio
de un engaño se les hace firmar un documento. A través del mismo cederían parte
de su caudal a los regadíos de Animaná, generando que en San Antonio se co-
mience a recibir solo 6 horas de riego cada 25 días 7.
Este hecho marcó fuertemente el futuro de la comunidad ya que comenzó a
reducirse la superficie regable y la disminución de la vegetación en todas sus for-
mas. Sin embargo el impacto económico que debería haber existido en ese enton-
ces sobre la comunidad fue amortiguado por los ingresos extraprediales prove-
nientes de las actividades que realizaban los habitantes de San Antonio en la finca
de la familia Michell.
Si bien en los años posteriores la finca es vendida y se crea “Los Parrales S.
A.” las condiciones de distribución y uso del agua se mantienen como así también
los “contratos” de trabajo con los pobladores de San Antonio. El crecimiento eco-
nómico de las fincas vitivinícolas de Animaná, principalmente de “Los Parrales
S.A.” genera un aumento de la demanda de agua para poder incrementar así su
superficie regable, por lo que se emprende la construcción de un canal que bordea
al río San Antonio y que toma el agua en las inmediaciones de la comunidad de San
Antonio, logrando de esta forma disminuir las importantes pérdidas por infiltra-
ción en los últimos 8 Km. del mencionado río.
Posteriormente, la finca es comprada por Vicente Murga, quien crea la fir-
ma Animaná S.A., heredada tiempo después por Luis Murga, quien se encarga –
actualmente- de su dirección, alcanzando un importante crecimiento económico

5
Relevamiento de Información familiar F1- PROINDER- Programa Social Agropecuario, enero 2000
6
Ghezzi, 2002
7
En esta época el propietario de la ya conocida finca era la familia Michell, a quien se apunta como gestor de
este acuerdo.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

por la actividad vitivinícola. Años después es electo como Senador Provincial por
el municipio de San Carlos. Durante su mandato como senador decide extender el
canal ya existente hacia la zona de montaña. La obra comienza en el año 1994 y se
extiende hasta 1996.
Para lograr el acuerdo de los habitantes de San Antonio, el Senador Murga
promete realizar un canal comunitario interno que distribuya sin pérdidas de agua
las 6 horas mensuales otorgadas, junto con la instalación de una red de distribu-
ción de agua a través de cañerías que le permitiría a cada vivienda contar con agua
corriente y la construcción de turbinas que proporcionarían a los habitantes la
posibilidad de disponer energía eléctrica.
La obra fue financiada con fondos estatales que gestionó la Fundación para
el Desarrollo de los Valles Calchaquíes, la que era, y es en la actualidad, presidida
por su esposa. La mano de obra fue pagada con Planes Sociales del Estado, que
también eran administrados por la Fundación y de los cuales se entregaron 25 a la
comunidad de San Antonio.
De éstas promesas solo se cumplió la construcción de la red de distribución
de agua a través de cañerías, siendo concretado el canal interno por proyectos de
desarrollo posteriores.

Situación actual del conflicto:


Luego de 50 años con un turno de riego inequitativo, el pueblo de San Antonio
emprendió una lucha por mayor cantidad de horas de riego, a través de notas y entre-
vistas con las autoridades de turno.
A partir de agosto de 1999, la comunidad realiza una nota a las autoridades del
entonces A.G.A.S., informándoles sobre la situación crítica que atravesaban. Desde ese
momento - a pesar de no tener soluciones inmediatas- elevaron innumerables notas a
las autoridades de aplicación. Finalmente, obtuvieron una respuesta mediante una
resolución del año 2001, en la que se dictaminaba que la comunidad, por la cantidad
de superficie que poseía para riego, recibiría 40 horas de agua cada 30 días.
La resolución nunca se pudo hacer efectiva, ya que el organismo competente
no fue capaz de hacerla cumplir. Esta situación posibilitó a dicho senador a realizar
apelaciones, aduciendo que las 40 horas asignadas no eran coherentes con la cantidad
de tierras antiguamente empadronadas como superficie regable 8.
Ante los acontecimientos que se suscitaron, y siguiendo la legislación vigente
(Ley Provincial N° 7.017: Código de Aguas:), se formó en el 2002 el Consorcio de Riego
de Usuarios de San Antonio, reclamando por los derechos sobre el canal que se adju-
dicaba como privado el senador local con tierras en Animaná. Paralelamente, y te-

8
Los pobladores de San Antonio empadronaron en la dirección de Inmuebles superficies menores a las que
poseían bajo riego debido a que fueron asesorados tendenciosamente con la promesa de que pagarían
menos canon de riego.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

niendo en cuenta la relación asimétrica 9 del conflicto socio-ambiental se conforma la


Asociación de Productores Campesinos de San Antonio (A.Pro.Ca.S.A.), como organiza-
ción con personería jurídica, encargada de atender los intereses comunitarios y para
conformar el consorcio de riego. Es en este momento cuando se dictamina una nueva
resolución por la cual se determinaban 33 horas mensuales de riego para la comuni-
dad.
Finca Animaná hizo caso omiso a tal resolución, y la situación se agravó cuando
colocó candados en las compuertas derivadoras de agua a San Antonio, lo que provo-
có cuantiosas pérdidas, valuadas en $20.000, por la falta de riego a las tierras prepara-
das. Esta finca a su vez creó estratégicamente y en forma paralela el consorcio de
riego de usuarios de Animaná, para negociar las horas de riego 10.
La última resolución dictamina 16 hs. 30 minutos y 20 segundos cada 15 días de
riego para San Antonio, cual fue negociada entre el consorcio de Animaná y de San
Antonio.
Actualmente se está en tratativas para acordar los derechos y obligaciones que
cada una de las partes deberá cumplir con respecto al mantenimiento y limpieza del
canal en el tramo compartido.
Luego de la última resolución, A.Pro.Ca.S.A., en articulación con GTZ y el Fondo
para Incentivos Locales de Canadá está realizando obras en conjunto que permitan
minimizar las pérdidas de agua por infiltración colaborando con la canalización de los
canales de riego.

Causas y Consecuencias del Conflicto

Causas:
El recurso en cuestión, se encuentra en puja entre diferentes actores: rela-
ciones de poder dispares latifundio-minifundio. Los intereses contrapuestos de los
pequeños productores de San Antonio con los de Animaná se manifiestan históri-
camente junto a las tensiones y conflictos que se suceden por su uso y acceso. En
este contexto, San Antonio se encuentra en una posición desfavorable frente al
poder y las prácticas de uso de los grandes productores de Animaná, que poseen
una economía que gira fundamentalmente alrededor de la industria vitivinícola
expresada en sus grandes extensiones de viñedos.
A su vez las condiciones fisiográficas que presenta la zona de los Valles Cal-
chaquíes son disparadores fundamentales de los conflictos sobre el recurso hídri-
co en toda su extensión, y el caso puntual de este estudio es uno de los tantos otros
que existen en la región.

9
Ormachea se refiere a dos tipos de conflicto: lo simétricos, que tienen por característica la existencia de
actores que cuentan con recursos de poder similares y los asimétricos, que manifiestan una falta de equipa-
ridad entre los recursos de poder que poseen los actores. (Ormachea, Año:páginas)
10
El código de aguas no contempla la formación de dos consorcios que se sirvan de la misma toma o repre-
sa común. Solo permite conformar un consorcio de segundo grado subordinado al consorcio principal, en
éste caso el de San Antonio.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

El Estado al implementar políticas asistencialistas generó cierta condición


de dependencia por parte de los “beneficiarios” y una suerte de “anestesia” que
minimizó la percepción del conflicto que se suscitaba en la comunidad, dilatándolo
en el tiempo. Un efecto parecido tuvo el hecho de que gran parte de los pobladores
de San Antonio eran contratados para los trabajos agrícolas en las explotaciones
vitivinícolas de Animaná.
Los Organismos de Aplicación del recurso hídrico fueron también durante
mucho tiempo actores distantes del conflicto y no tuvieron la trascendencia que se
merecían como mediadores de conflictos hídricos.

Consecuencias:
Una de las innumerables consecuencias de la falta de agua es la disminución de
la superficie de riego, que a su vez limita la producción de forrajes como, así también,
de diferentes hortalizas, derivando en una disminución de la diversificación de alimen-
tos.
La merma en la producción imposibilita la comercialización de los productos
que potencialmente podrían salir al mercado, lo que trae aparejado una baja en los
ingresos extraprediales. Tal situación suele ser asistida por el Estado a través de pla-
nes sociales que otorgan soluciones a corto plazo, y que no incentivan a una verdade-
ra salida sustentable.
Como consecuencia del conflicto, surgen distintas organizaciones externas a la
comunidad que conforman de cierta forma, el incentivo para que San Antonio se orga-
nice y luche por sus intereses. Tales organismos son: AER INTA Cafayate, Cooperación
Técnica Alemana (GTZ), Fondo Canadá de Incentivos Locales y el Programa Social
Agropecuario (PSA), que comenzaron a intervenir a partir de 1999 y han generado
diversas actividades tanto técnicas como organizativas.
Como resultado del incentivo a la organización interna de la comunidad por
parte de los Programas de Desarrollo Rural, se creó, luego de dos años de trabajo la
“Asociación de Productores Campesinos de San Antonio” - A.Pro.Ca.S.A que se convir-
tió en un órgano de lucha con vital importancia en el conflicto.

Conclusiones
Si bien las características ambientales de una región tal como los Valles Cal-
chaquíes favorecen a la formación de pujas e intereses en cuanto a los recursos natura-
les disponibles, no podemos desconocer el contexto histórico de la región que se ha
traducido en décadas de relaciones de poder y dominación por parte de grandes terra-
tenientes. Históricamente los pobladores de San Antonio y sectores aledaños a Anima-
ná se han visto obligados a trabajar en los latifundios vitivinícolas generando relacio-
nes de dependencia que los sujetaban a aceptar condiciones injustas que contradecían
sus intereses.
Según René Orellana (Año?), los conflictos ambientales en América latina po-
seen una carga cultural particular que se interconecta con factores socio – económicos
vinculados con pobreza y subdesarrollo. Los mecanismos por los cuales los pueblos – o
los diferentes sectores interesados dentro de una comunidad- acceden al uso y gestión
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

de los recursos disponibles, trascienden el campo de lo físico ó técnico para articularse


con procesos normativos, institucionales y valorativos. Es en este ámbito en el cual se
evidencia distintas percepciones del ambiente y particularidades regionales como
distintas formas de participación política, actores sociales y poder local, formas de
tenencia, uso y control de los recursos e instituciones que velan por los mismos, el
estado y actores externos como financiantes internacionales.
El estado socava las estrategias productivas locales al implementar políticas
asistencialistas- tales como Planes Jefes y Jefas de Hogar-, generando una condición de
dependencia por parte de los “beneficiarios”, anestesiando así el dimensionamiento
del estrés hídrico en la zona, minimizando la gravedad del conflicto y como conse-
cuencia paralizando las prácticas agrícolas.
Es necesario rescatar que frente a esta situación los pobladores locales
pudieron organizarse para luchar por sus derechos sobre el recurso en cuestión, si
bien esta organización se vio estimulada por organismos externos los protagonistas en
la lucha fueron los productores.

Bibliografía
Ghezzi, Carlos Proyecto: Tomas y defensas sobre el río San Antonio. Asociación y Comunidad
Campesina de “San Antonio” A.Pro.Ca.S.A (Valles Calchaquíes). Municipio de Animaná, San Carlos,
2002.
(Pendizchi, 1994) Completar las referencias que faltan.
Ghezzi, 2002 Completar las referencias que faltan.
Orellana, René ”Conflictos... ¿sociales, ambientales, socio ambientales?...Conflictos y contro-
versias en la definición de conceptos”, en: Comunidades y conflictos socio ambientales: Experiencias y
desafíos en América Latina. (Falta Edición, lugar y fecha)
Orellana, René “Aproximaciones a un marco teórico para la comprensión y el manejo socio
ambientales”, en: Comunidades y conflictos socio-ambientales: experiencias y desafíos en América Lati-
na. (Falta Edición, lugar y fecha)
Ormachea Choque, Iván Utilización de medios alternativos para la resolución de conflictos so-
cio-ambientales: Dos casos para reflexionar. (Falta Edición, lugar y fecha)
Relevamiento de Información familiar F1- PROINDER- Programa Social Agropecuario, enero
2000.
Relevamiento del INDEC. 2001
Código de Aguas de la Provincia de Salta (Ley N° 7.017)

Por favor completar las referencias bibliográficas que faltan. Gracias


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

REINTERPRETANDO LA POLÍTICA.
ACTUALIDAD, MEMORIA Y ELECCIONES.
Estela Vázquez – Fernanda Maidana

Ante la cercanía de las elecciones en provincias como Salta, algunos actores


sociales informados sobre política, alientan esperanzas sobre los cambios que
pueden producirse mediante el ejercicio formal de la democracia. Sin embargo, los
resultados de las elecciones, como pasó hace menos de un mes, parecen decepcio-
narlos; a pesar de todo, los “caudillos” provinciales siguen revalidando sus manda-
tos.
Los comentaristas de la política, en los medios nacionales se refieren cada
vez más, de manera recurrente, a las características feudales de las provincias del
NOA, y hacen corresponder esta caracterización con regímenes autoritarios y pa-
ternalistas, que –deducen- engañan a poblaciones mal alimentadas, mal educadas,
pauperizadas, y por lo tanto, propensas a aceptar mansamente cualquier dádiva o
promesa que viene de los políticos. Fundamentalmente desde esta perspectiva, es
generalizada la idea de que los pobres votan a los gobiernos que a través de los
planes sociales o de otros mecanismos, ofrecen dádivas a cambio del voto.
El razonamiento que subyace es que las poblaciones del NOA, u otras, ante
los abusos de poder claros que fueron ventilados por los medios de prensa, debe-
rían haber registrado las “verdaderas” características de estos gobiernos, y no vo-
tarlos más. Seguramente el crimen de María Soledad Morales que conmocionó
primero a Catamarca y luego a todo el país, debía haber cambiado las cosas. La
actualización del mismo por el doble crimen de la Dársena, como se dio en llamar
en los medios a los asesinatos de dos jóvenes santiagueñas podría haber resultado,
de nuevo, aleccionador. Igual podría pensarse sobre los crímenes cometidos por
Bussi en Tucumán, y posiblemente, la repercusión en los medios nacionales de las
sistemáticas violaciones denunciadas contra el salteño Hoyos se inscriben en la
línea de caracterización apuntada. Sin embargo, tenazmente, los resultados electo-
rales parecen empeñados en desengañar a todo aquel que alienta esperanzas ante
cualquier evento electoral.
El presente trabajo trata de reflexionar sobre los resultados electorales des-
de opiniones vertidas por actoras sociales de diferentes situaciones socioeconómi-
cas, durante tres grupos focales realizados en Salta – Capital, entre 2001 y 2002, a
fin de contrastar estos datos con las descripciones dominantes en los medios de
comunicación, en el sentido anunciado anteriormente. Forma parte de una investi-
gación más amplia, planteada en el marco del proyecto 1059 del CIUNSA, donde se
indaga sobre la relación entre transformaciones laborales y su vinculación con las
preferencias electorales y por lo tanto, con los mecanismos sociales que definen el
voto.

Los partidos, la política y los políticos, antes


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Para las entrevistadas, los partidos políticos “antes” eran significantes de


una posición política o ideológica o una propuesta programática. Los partidos se
definían por representar a sectores diferentes, por lo tanto, cuando se elegía se
sabía con más claridad lo que se estaba eligiendo.
“Antes (a la hora de votar) era el partido, antes era ... no sé si más homogenei-
zada la cosa, había una ideología para este, una ideología para el otro”
A su vez, los políticos se atenían a valores o convicciones compartidos por el
grupo, tanto partidario como de representados, por lo tanto los políticos eran más
honestos.
“Antes (los políticos) por lo menos pensaban en los demás...”, “Ahora se van,
antes eran más constantes. Eran más respetados, todos, cuando era un gobernador
todos los respetaban, iban a los pueblos, los recibían en las escuelas, igual que el di-
rector de escuela. Ahora qué hace, el gobernador es cualquier cosa. El presidente, el
presidente era una cosa de figura grande, ahora qué, al presidente no lo respetan
ahora” 1, “Antes los políticos eran más honestos, pero así también eran más ilusos”,
“No era tan generalizado esto de andar engañando, de decir una cosa y hacer otra”,
“Antes eran más idealistas, tenían ideales, luchaban por ideales. Hoy en día luchan
por lo económico”.
La política y los políticos eran mejores, esta apreciación puede vincularse, en
las ideas, a un pasado mejor, de bienestar económico del país y de la sociedad.
Mientras que el ahora es el menemismo y el delarruísmo.
“Había educación, había salud, había todo, podían ir a la universidad, podían
los profesores enseñar, podían los médicos trabajar...”,“Antes se recibían y al toque
estaban trabajando”, “Antes daban más oportunidades que ahora”
Abal Medina (1998), parafraseando a Manin, dice: “las diferencias entre los
partidos parecían ser efecto y reflejo de las divisiones sociales; cada partido pro-
ponía a los electores un programa que, de llegar al poder, se encargaría de ejecu-
tar. Esta condición de relativa permanencia permite a los votantes conocer de an-
temano a la votación y, con relativa seguridad, el tipo de políticas que realizaría
determinado partido de ganar esa elección...” En las opiniones que surgieron de las
entrevistas, estas ideas se confirman en un sentido general sobre que determinado
partido “gobernará a favor de los pobres” y sin conexión con las políticas que es-
pecíficamente deba realizar para ello.

La política y los políticos, ahora


La política es un juego de intereses personales, egoístas, de aquellos que ya
están en ella y de los que quieren incorporarse a ella. La política es el reino del
engaño, de la mentira, no es posible creer en nada que venga de ella. Por lo tanto,
los políticos son mentirosos, sólo buscan su propia conveniencia, nunca piensan en

1
Grupo focal realizado el 30/12/2001, veinte días antes de que el presidente de la Rúa tuviera que abando-
nar la presidencia por la protesta social.
|37
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

los demás. El antes y el ahora aparecen abismalmente contrapuestos. Ya no es na-


da de lo que antes era.
“Los políticos prometen, prometen, pero no hacen nada”, “Dicen que van a ser
justos para todos, pero llegado el momento nada que ver”, “Todos quieren estar aho-
ra en la política, todos quieren entrar”, “Antes por lo menos pensaban en los demás,
ahora piensan en ellos”, “Que no haiga ningún político, digo yo”, “Los políticos, ellos
tienen la culpa de esto”
En el ahora prácticamente desaparecen los partidos políticos, ya no se pien-
sa en la política o en los políticos en términos de partidos, ya que los políticos apa-
recen indiferenciados. Deja de ser una clasificación válida la distinción por parti-
dos políticos, “todos son iguales”2. Esto lleva al desencanto de la política, “la política
ya no sirve”, “la política que es la cruz del país”.
El hecho de que se desdibujan de la política las diferentes posiciones ideoló-
gicas que pueden expresar los partidos, lleva a caracterizar a los políticos en tér-
minos individuales, y por lo tanto, a la desconfianza generalizada en todos los polí-
ticos, ya que “ellos sólo buscan fines económicos personales”. A partir de este ra-
zonamiento, el vínculo con la corrupción es inmediato. Los políticos son los co-
rruptos que buscan acomodarse, enriquecerse, que no piensan en los demás, y que
emplean todos los medios lícitos e ilícitos que pone a su disposición la política
mediante el acceso a puestos de poder, considerándolos válidos para lograr sus
fines personales.
“Hay una corrupción generalizada, por eso un no me importa y un no me quie-
ro meter, quizás también, porque no llego a nada. Porque si uno tuviera la idea de
que haciendo algo podríamos conseguir algo, quizás nos meteríamos”
La corrupción como causa de la no participación o de la indiferencia, que
surge en esta opinión lleva a pensar que esta apreciación termina por plantear un
círculo vicioso, que admite el sentido contrario: porque nadie participa es posible
la corrupción que a su vez desalienta la participación.

Reinterpretando la política
Las opiniones respecto de quien o quienes pueden representar una salida
mejor, son variadas y se tamizan con el descrédito total. El de los políticos es tan
fuerte, que lleva a poner en tela de juicio algunas convicciones respecto del pasa-
do, a la vez que resignifican las ideas sobre la política. El siguiente diálogos un
ejemplo3:
- Yo digo, la verdad es que no sé quien puede entrar y solucionar. O el
que quiera entrar y tenga buena voluntad, no hay una buena base...

2
El reiterado “todos son iguales” puede considerarse un antecedente del “que se vayan todos” posterior al
20 de diciembre de 2001.
3
Se produce en el marco de un grupo focal realizado el 30/11/01, con mujeres de sectores socioeconómicos
muy bajos.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

- Ya viene así de allá


- Hoy en día la gente piensa en uno, ya no piensa en los otros
- Yo me acuerdo que mi papá me contaba, tanto me contaba mi papá
que yo lo vivía, parecía que yo caminaba esos, esas galerías, esos pa-
tios. Mi papá decía que cuando estaba el General Perón, decía que las
galerías y los patios y habían piezas llenas de oro 4, que esto, que el
otro, que había cualquier cantidad... Y donde está eso?
- Ah! Mi papá también sabía decir lo mismo.
- ¿Y donde está eso? , ¿sabe qué, sabe qué pensaba?, digo, a lo mejor está
en las Puertas de Hierro, en España, por ahí dudo... digo, que me per-
done el finadito, pero...
Puede establecerse una relación entre la erosión de la respetabilidad de la
figura presidencial y símbolos asociados a ella (proceso que comienza con la recu-
peración de la democracia en 1983), con la posibilidad de mirar el pasado en el
mismo sentido.
- al Presidente no lo respetan ahora.
- ...nadie respeta. No lo tienen a la Rúa ahí? No se hacen respetar, no
respetan nada de la investidura presidencial que es sagrada, nada.
- con decir que ya los niños ni respetan la bandera.
- No, y a la bandera no la ven nada.
- Yo pienso...
- 25 de mayo, 9 de julio, eran sagrados, teníamos que estar... parados en
fila, desfilar como palomos blancos, la directora se ponía al frente y to-
dos le hacen caso, nadie le dice nada.
Desde un análisis más razonado se pone en duda el pasado a partir del pre-
sente, y a la hora de pensar el presente, se lamenta la desacralización que lleva a la
desilusión de la potencia que tiene la política para conducir o proponer caminos de
salida.
Se podría decir que el antes, en la memoria, era una sociedad en donde el fu-
turo no resultaba incierto, existían caminos sociales de progreso, éste estaba mar-
cado por la educación que permitía acceder a un trabajo digno. Los políticos eran
más honestos, había política, había estado, había trabajo. El ahora, por el con-
trario, no ofrece caminos o salidas de las malas situaciones presentes, sólo se con-
cibe la salida individual, y para pocos, los que logran acomodarse. El futuro es in-
cierto y sólo se piensa como empeoramiento de las condiciones actuales. En el

4
La entrevistada se refiere a un relato de época que posiblemente fue divulgado por el antiperonismo, según
el cual cuando Juan D. Perón llegó a la Presidencia, en el Banco Central de la República Argentina se guar-
daban tantos lingotes de oro que no se podía caminar por los pasillos. Lógicamente, apuntaba a responsabi-
lizar a Perón y a su gobierno por haberlos gastado.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ahora no hay política, no hay estado, no hay trabajo. O en todo caso, la política
que hay no sirve, al igual que los políticos, que son corruptos. Finalmente, pode-
mos apuntar que la sociedad y las personas se han transformado en el mismo sen-
tido, predomina la conveniencia y el interés económico individual.

El voto
La reinterpretación de la política y de la sociedad, en cierta manera incide en
el voto, si bien no con la fuerza o extensión que podría pensarse. Esto se debe a
que la deslegitimación de la política y los políticos, en general, no repercute inme-
diata y mecánicamente en el concreto acto de votar5.
En las entrevistas grupales analizadas no hay referencias reiteradas sobre
votos positivos a un político o a un partido, y en los pocos casos que aparecen, son
explicadas, como la siguiente:
“Yo he votado a Alejandro Sanmillán6, yo lo voté porque me pareció que escu-
chó todos los problemas que tenían los municipales y después escuché en la tele que
él dijo que no sabía de esto. Me desilusionó por completo, estoy desilusionada, porque
si él que está en la municipalidad no ve su propia gente, entonces que esperamos de
los demás”.
En otros casos, la indecisión hasta el último momento se resuelve por la in-
tervención de otra persona cercana y la posible utilidad del voto para alguien que
integre su círculo de relaciones más primario:
“Y yo no sabía por quien votar, porque me llegué el domingo ese (a Jujuy) y no
sabía por quien votar porque todo me parecía una porquería. Entonces mi hermana
me dice: bueno, para no tirar el voto, votá para la gente para la que yo estoy traba-
jando... por lo menos mi voto a ella le sirvió. ... Yo no soy peronista, nunca me imagi-
né votar a un peronista, pero lo hice porque a mi hermana le iba a servir, a mí no me
sirve de nada, a ese punto llegué de no saber a quien votar y por qué votar o no”
“La primera vez que tuve que ir a votar yo estaba en Mosconi y se presentaba
como concejal un doctor amigo de mi mamá y también el padre de mi amiga como
intendente, ¿a quién votaba, a cuál de los dos?. Mi mamá me dijo que lo vote a su
amigo y lo voté a él. O sea, más fue por conveniencia, porque este hombre parecía
bueno, prometía cosas como todos los políticos, y bueno, y no ganó”
Los votos impugnados, blancos o el ausentismo son declarados con cierto
orgullo, como los siguientes:
“Lo miraba a Gómez Diez, lo miraba al otro, los últimos días ya estaba deses-
perada por quien me decido, miraba las propagandas, escuchaba la radio, más me
molestaba. Y a la hora de ir a dar el voto, impugné el voto, no voté para nadie. No
voté en blanco tampoco porque dicen que los votos en blanco ayudan al ganador”

5
Problema está tratado con más detenimiento en: Vázquez (2003).
6
Intendente de Capital.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

“Este año estaba en Tucumán estudiando pero era tal la desilusión que no me
desesperé por venir a votar. Yo tenía que rendir, pero iba a venir lo mismo, pero no”.
“Ya directamente no voté a nadie. Agarré lo partí al voto y listo, no hubo voto
para nadie”.
“Yo en este momento tendría que pensar porque te digo sinceramente las otras
veces voté en blanco, porque las otras veces dije basta, viste. Yo no voto por ningún
infeliz de estos porque no va conmigo. Yo todavía creo en los ideales ¿me entendés?
Entonces, todavía espero”
Hay referencias a la evolución del voto en las distintas elecciones:
- “En otras etapas de la vida, vos sabías que iba a ganar el peronismo
pero vos votabas por los que te parecían que eran más o menos tus
ideales, en cambio ahora... decime...
- Claro, pero vos decías siempre voto por lo menos peor
- Bueno, puede ser, pero ahora ni siquiera creo que existe lo menos peor
- Porque te han engañado constantemente, te han dicho vamos a hacer
esto y hacían otra cosa”
Registramos también el voto de antes:
“Yo sabía elegir el partido de Ulloa. Me acuerdo que mi mamá sabía decir que
gracias a Ulloa tenemos la casa, gracias a Ulloa esto. Que Ulloa se preocupó. Las ve-
ces que ella fue a buscarlo, mi mamá con ser pobre, él la atendía. Entonces yo me
volqué a ese partido de chica, cuando me tocó votar, voté a ése. Y después ya vino un
cambio, y lo han sacado, ya directamente no voté a nadie”
Una observación que se puede hacer sobre estos testimonios es que el au-
sentismo, el voto en blanco o el impugnado son expresados con cierto orgullo, con
seguridad, como coronación coherente de las opiniones vertidas, y como una for-
ma de castigo para el político. Y algo más, sabiendo o creyendo que tal actitud go-
zaba de la aceptación del grupo. Mientras que el voto por alguien era expresado
con timidez, con necesidad de explicación, en el sentimiento de que “la confesión”
de haber votado por alguien podía causar rechazo, malestar, descalificación, en
una palabra, que no lograría la aceptación del grupo. Es posible que sea este el
motivo por el cual los testimonios de votos positivos sean menos que el de votos
en blanco o impugnados o ausentismo.
Como ya lo sostuviéramos en otra parte (Vázquez, 2003), existe una ruptura
entre la deslegitimación en sentido general de la política y los políticos y el concre-
to acto de votar. Son tan diferentes los motivos que se tienen en cuenta a la hora
de emitir el voto, que su justificación pasa por argumentaciones sumamente varia-
das.
Lo que podemos observar es que existe una extensa gama de argumentacio-
nes posibles, de las cuales el votante al momento de emitir el voto elige una, aun-
que parece ser que todas son igualmente válidas y, lo mismo, cualquiera que fi-
nalmente es la elegida, luego puede ser revisada. “Esto significa, nos parece, que
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

se vota por interés, afinidad ideológica, adhesión partidaria, pero también por
simpatía, identificación personal, hinchada de fútbol, autoridad materna, etc. y una
infinidad de razones más, imposible de agotar. La jerarquización de esas variables
es un proceso, al mismo tiempo individual y colectivo, pasible tal vez de sistemati-
zación a posteriori, pero refractaria a previsiones anticipadas” (Goldman y Dos
Santos Sant'Anna, 1996:25).

Las elecciones en Provincias como Salta


En razón de lo expuesto, puede proponerse una lectura diferente a la que
predomina en los análisis periodísticos o de personas informadas políticamente,
en el sentido comentado al principio. Proponemos en cambio que los actores socia-
les tienen información y explicaciones sobre la política, los políticos y la misma
sociedad, en el sentido de una desilusión generalizada y una comprensión crítica
de los procesos sociales que les toca vivir. Que son más críticos o más escépticos
de lo que parecen respecto de la sociedad, de los valores y creencias, y sin embar-
go siguen ajustándose a ellos (Eagleton, 2000). Por lo tanto, la deslegitimación de
la política y los políticos, ampliamente extendida en la sociedad, sólo lentamente
va modificando el voto.
En contrapartida a conductas electorales continuadas y permanentes, puede
observarse en los últimos años que los votos se des-anudan de lealtades partida-
rias o adhesiones estables y también, una mayor volatilidad de los votos positivos
hacia los votos en blanco, impugnados o simplemente hacia la no emisión del voto.
Aquí podemos señalar además, que dentro de esta franja hay quienes optaron por
un pequeño partido de izquierda que crece sostenidamente en los últimos años 7.

Las transformaciones sociales que fueron consecuencia de las políticas neo-


liberales son juzgadas críticamente por los actores, e inciden en la valoración de
los mismos llevándolos a una reinterpretación de la política y los políticos:

- “Conclusión: no hay trabajo y no hay plata


- Y la política no sirve
- Y la política que es la cruz del país”
Podríamos plantear que los electores no se engañan por las promesas elec-
torales – ya que no las creen-, son fuertemente críticos respecto de las dádivas
preelectorales –aunque tienen en claro que eso no significa rechazarlas- .
¿Por qué entonces, los políticos criticados y deslegitimados siguen ganando
elecciones? Si bien el trabajo plantea aspectos vinculados a esta pregunta, el análi-
sis demuestra que la deslegitimación está desvinculada del resultado electoral,
aunque lo vaya modificando poco a poco. De todas maneras, podemos anotar algu-
nas líneas de argumentación a seguir investigando.

7
El Partido Obrero que por primera vez logró 2 bancas en el Concejo Deliberante de Salta Capital y una en
Diputados, habiendo ampliado esta representación en octubre de 2003.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Los candidatos que se presentan a elecciones son en su mayoría represen-


tantes de los partidos políticos tradicionales, de alguna manera, ahora indiferen-
ciables por la desaparición de los partidos políticos como referencias determina-
das de programas o ideologías. En las últimas elecciones, sólo el Partido Obrero
que crece, ofrece candidatos no identificables con la política desprestigiada. Por lo
tanto, los que aparecen con posibilidades de ganar son los mismos de siempre.
Puede pensarse en este punto que no se ofreció al electorado una propuesta que
pudiera convocar a los votantes críticos (en blanco, que impugnan o no emiten
voto), o a aquellos que a pesar de la crítica terminan por votar lo que hay por ra-
zones utilitarias personales o familiares, y a potenciales votantes todavía estables
de los partidos tradicionales. En definitiva, para los votantes, si cualquiera hará lo
mismo, que lo siga haciendo el que ya lo hizo.
Otros aspectos relevantes, que todavía no están estudiados en profundidad,
sino sobre el que hicimos pequeños avances, son la eficacia de las campañas elec-
torales y de los aparatos políticos en los momentos electorales. En estos aspectos,
la influencia de la disponibilidad de recursos tanto económicos como simbólicos
determina la capacidad de construir candidatos “elegibles” y por ello, de conseguir
votos.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Bibliografía
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Vázquez, Estela “Des-ilusión política y des-ocupación. Salta, a comienzos del


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Vernik, Esteban “Mirando políticos por TV. Una etnografía del discurso polí-
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2001.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.
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TENSIONES Y PARADOJAS EN LA LUCHA POR LA IDENTIDAD Y LAS


ORGANIZACIONES DE LA SOCIEDAD CIVIL1
María Angela Aguilar∗ – Javier Yudi – Marta Ves Losada

Presentación
El presente trabajo es producto de una investigación más amplia realizada a
partir de un convenio entre el CENOC2 y la Universidad Nacional de Salta, a través
de su Maestría en Políticas Sociales en el año 2000.
El término Sociedad Civil es eminentemente polisémico, históricamente
atravesado por luchas teóricas y políticas cuyas disputas giran y giraron alrededor
de otorgarle contenido y sentido, delimitando primero cuales son los actores u
organizaciones que quedan incluidos y cuales excluidos; y luego otorgándoles una
lógica de acción distintiva.
Dentro del vasto espacio comprendido por la denominada Sociedad Civil
nuestro objeto se recortó al de aquellas organizaciones que surgen o se “convier-
ten” en OSC (ONGs, tercer sector, etc.) en el marco de las transformaciones políti-
cas y económicas de los últimos tiempos, particularmente de las reformas del Es-
tado, pasando a jugar un rol destacado y constituyéndose en actores protagónicos
del campo redefinido de las políticas sociales. A su vez, dentro de este recorte, se
puso el foco en aquellas que se establecieron como mediadoras entre el Estado y el
ámbito local o comunal. Se trata particularmente de organizaciones de interven-
ción, de desarrollo o asistencia que actúan en la Provincia de Salta - Argentina.

Sociedad Civil y Espacios Locales


Las grandes transformaciones estructurales acaecidas en la última década, a
saber, los procesos de reforma del Estado y de apertura económica (privatización,
desregulación y descentralización), fueron acompañados a su vez por fuertes cam-
bios en lo político y en lo social. Lo primero tiene que ver con la erosión del poder
y de la capacidad de intervención del Estado en la economía y en la sociedad en
general 3. Poder que de alguna manera buscó ser retomado por el nivel local (sub-
estados: provincias, municipios) o por estrategias supra nacionales (alianzas entre
Estados). El otro conjunto de grandes cambios deriva del proceso de apertura de la
economía que vino acompañado con altos índices de desocupación y con la flexibi-
lización de las condiciones de contratación y la precarización de las condiciones de
trabajo. Vemos entonces como fueron desarticulándose los dos grandes factores

1
El presente trabajo es producto de una investigación más amplia realizada a través de un convenio entre el
CENOC y la Universidad Nacional de Salta a través de su Maestría en Políticas Sociales.
∗ CIUNSa. Universidad Nacional de Salta - Salta – Argentina. Correo Electrónico: maaguilar@sinectis.com.ar
2
Centro Nacional de Organizaciones de la Comunidad, dependiente del Ministerio de Desarrollo Social.
República Argentina.
3
Entre otras cosas, por la manera en que se reformó el estado, que supuso pérdida de capacidad técnica,
administrativa, de regulación etc. Temas suficientemente tratados por Isuani y Tenti Fanfani (1991).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

de integración social que había logrado esta sociedad, a saber el Estado Nacional, y
el Mercado de trabajo. El primero de ellos como mecanismo de consolidación de
una identidad nacional que se impuso por sobre particularismos locales y étnicos.
El segundo como la forma de incorporación (como individuos) de la mayoría de la
población activa al trabajo; y la centralidad que adjudicó a la figura del “trabaja-
dor” en la organización y en las identidades de la vida cotidiana y social, por sobre
otras identidades y solidaridades manifestadas por ejemplo en las figuras del indí-
gena, el vecino, la mujer, el barrio, etc.
En las últimas décadas somos testigos, entonces del ocaso de grandes acto-
res colectivos, como el movimiento sindical o los partidos políticos de base popu-
lar, que servían de mediadores de la Sociedad Civil entre el individuo y el Estado
en un orden social y político configurado alrededor de la denominada Sociedad
Salarial (Castel, 1997:324) y el Estado Nación. Mediaciones que remitían además,
el conflicto y las demandas sociales a un escenario nacional.
Frente a los cambios estructurales y la degradación o el derrumbe de estas
grandes mediaciones, los conflictos y las demandas sociales tendieron a fragmen-
tarse, descentrarse y finalmente a territorializarse, recalando en ámbitos locales
escasamente habituados a la canalización autónoma de demanda y a la generación
de espacios democráticos y participativos de institucionalización del conflicto. Es
decir que en los ámbitos locales Sociedad Civil e instituciones políticas todavía se
muestran débiles y poco autónomas, en función de los conflictos que en carne viva
allí desembocaron.
Asistimos entonces a un proceso de dispersión y de diversificación del con-
flicto social. Dispersión porque el conflicto se expresa cada vez más en el nivel
local, a través de mediaciones locales, frente a autoridades locales y respondiendo
a necesidades cada vez más circunscriptas a este ámbito. Diversificación porque
las reivindicaciones sociales son cada vez más plurales frente a la centralidad que
históricamente ejercieron los conflictos ligados al mundo del trabajo o a las identi-
dades partidarias en el sistema político. Ello junto a una profundización en el dete-
rioro de las condiciones de vida de amplios sectores de población muchos de ellos
anteriormente incluidos y actualmente en situación de vulnerabilidad social 4.
La Sociedad Civil entonces se encuentra a medio camino en el proceso de re-
construcción de las mediaciones que puedan expresar esta dispersión y diversifi-
cación 5 y que permitan democratizar la convivencia, las formas de asociación y

4
Giddens (1994: 32-38) hace referencia, en ese sentido, a la idea del desanclaje del tiempo y el espacio que
supuso la modernidad y que está siendo agudizado por la globalización. Sin embargo, mientras en una dimen-
sión sistémica dicho desanclaje de tiempo y espacio se agudiza, en la dimensión social y particularmente en
condiciones de exclusión social, los problemas, las demandas y los conflictos han tendido a mostrar el efecto
contrario, es decir a territorializase a localizarse cada vez más. El hambre, la falta de servicios o vivienda es
más local que nunca, aunque sus demandas o conflictos puedan en ocasiones proyectarse hacia lo global.
5
Diversificación porque las reivindicaciones sociales son cada vez más plurales frente a la centralidad que
históricamente ejercieron los conflictos ligados al mundo del trabajo o a las identidades partidarias en el
sistema político.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

constituir nuevamente los límites frente al Estado y frente a las fuerzas del Merca-
do 6.
Nuestra reflexión gira en torno a una serie de paradojas, conflictos y contra-
dicciones que muestra un incipiente proceso de reconstitución de la Sociedad Civil
en espacios locales. Procesos en cuya vanguardia se encuentran una serie de orga-
nizaciones (OSC: Organizaciones de la Sociedad Civil). Las mismas están involu-
cradas en luchas por la definición de su identidad y de las funciones que pretenden
adjudicarles los distintos actores que conforman este escenario.
Estos dilemas o tensiones atraviesan diferentes planos: el ideológico, el dis-
cursivo, el valorativo, el de las prácticas vinculadas al funcionamiento interno de
estas organizaciones, el de las relaciones interinstitucionales (entre diferentes
tipos de organizaciones), entre las organizaciones y sus beneficiarios y entre estas
y el estado – en sus diferentes niveles-.

La difícil construcción de identidades


La dificultad para marcar fronteras en la constitución del campo que nuclea
a las organizaciones objeto de nuestro estudio y para definir quienes son, qué ha-
cen y qué deben hacer, se expresa particularmente en la diversidad de denomina-
ciones de la que son objeto: ONGs, tercer sector, sector independiente, OSC, orga-
nizaciones de bien público, organizaciones sin fines de lucro. Este es un indicador
de los conflictos y disputas entre los diferentes actores involucrados - los que las
integran y los que se relacionan desde fuera -, para tratar de fijar el sentido de su
identidad, sus prácticas y sus valores. Muestra en que medida estas organizaciones
son objeto de luchas, de disputas entre una diversidad de actores que buscan he-
gemonizarlas y darles un determinado contenido. Ello redunda en tensiones de
difícil resolución para los propios integrantes en el proceso de construcción identi-
tario.
Además de la multiplicidad de nombres que presentan, llaman la atención
dos cuestiones complementarias: ninguno de ellos se expresa en una sola palabra,
develando la dificultad de encontrar un nombre propio y, se definen de forma
negativa o por referencia y diferencia con relación a otro campo. Es decir la Socie-
dad Civil y sus organizaciones se definen primero por lo que no son 7.
Aceptando que toda identidad se construye a partir de parejas de equivalen-
cias jerarquizadas (blanco-negro, dentro-fuera, varón-mujer) (Mouffe, 1999:21-
26), en este caso la positividad se coloca fuera: en el Mercado ya que su lógica es el
lucro. Estas organizaciones en cambio se definen por su negación, por su ausencia,
por lo que no hacen (acumular dinero o poder) o por lo que no son: Mercado o
Gobierno. Entonces, una primera aproximación ubica a las organizaciones de la

6
Frente al poder y al dinero como diría Habermas (1987: 265- 269).
7
El propio concepto de Sociedad Civil ha tenido siempre estos problemas, buscando denominar aspectos
ambiguos o nebulosos de la vida social: lo que no es naturaleza pero tampoco es Estado, lo que no es indi-
viduo pero tampoco es sociedad; lo que está entre la comunidad y la asociación, lo que no es ni privado ni
público, lo que está entre el ego y el universal, etc. Tienen un carácter residual, negativo o de tránsito.
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sociedad civil como aquellas que no poseen una lógica de acumulación de dinero o
de poder.

1º Dilema: Fortalecimiento de la Sociedad Civil o Achicamiento del Es-


tado
La redefinición del campo de las políticas sociales en el escenario actual, a
partir de la irrupción de un conjunto de agencias estatales y de financiamiento
internacional, incluyó a las denominadas OSC como actores a los que se les asigna
un rol prioritario para mejorar la eficacia de los programas. El fortalecimiento de
la Sociedad Civil ha sido invocado junto con el principio de la eficiencia en el gasto.
Lo dificultad de compatibilizar esos términos transparenta que, en definitiva, en el
interés de tales agencias, pesó mucho más la preocupación por la eficiencia y el
ahorro presupuestario -relacionados con el proceso de reforma y descentraliza-
ción del Estado-. Subordinando aquellas cuestiones vinculadas a la democratiza-
ción social o al fortalecimiento de la autonomía y el poder deliberativo de las orga-
nizaciones de la Sociedad Civil.
De hecho, no se constata una relación directa entre autonomía de la Socie-
dad Civil y achicamiento del Estado o de su presupuesto. Por el contrario, pueden
en algunos casos ser cuestiones antagónicas. La existencia de organizaciones civi-
les fuertes y autónomas puede desembocar en distintas formas de presión sobre el
presupuesto; a través del despertar o la organización de algunas demandas, el re-
clamo en términos de derecho, la instalación de nuevas temáticas en la agenda
pública, el control a los servicios o las responsabilidades que debe cumplir el Esta-
do, etc.

2º Dilema: la Solidaridad o la Eficiencia


Algunos autores realizan una distinción que diferencia en el espacio social
principalmente tres campos - económico, social y político - y tres “energías”8 o
lógicas que, en principio, le son propias. Cada uno de ellos con una especificidad y
capacidad particular que el otro no tiene. Sin embargo, la génesis y constitución
del campo objeto de nuestro análisis muestra la escasa precisión de sus fronteras y
cómo la lógica de uno de los campos parece imponerse y trasvasar a la de los otros.
Así, por atender los intereses prioritarios de la economía y del Mercado, el Estado
convoca a la Sociedad Civil la que se presenta como más confiable y eficiente que la
propia burocracia estatal.
La actual constitución del campo de las políticas sociales relativiza esta dis-
tinción (Estado, Mercado y Sociedad), pues mientras a las organizaciones de la
sociedad civil se les atribuye y se las convoca por la lógica de la solidaridad, se las
exhorta a ser más eficientes - o sea a cumplir con una lógica propia del Mercado - y
se las compromete con el objetivo del bien común - propio de la política -. Por su

8
Como las llama Tenti Fanfani (1992).
|49
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

parte, aquellos que las integran, están también atravesados por estos dilemas: ¿A
qué lógica responder? ¿Cómo conciliar las esferas lógicas y valorativas en pugna? 9.
Recluir a la Sociedad Civil en la lógica de la solidaridad supone a su vez su
esterilización en todos los aspectos relacionados con el conflicto social, buscando
así despolitizar lo social, tratando de encerrar lo político en el Estado y en el sis-
tema político. Resulta entonces aquí de utilidad hacer referencia a las dos raíces
comunes acerca de lo político, la polis que privilegia el “vivir conjuntamente”, la
convivencia, vinculado a “la” política que apunta a establecer un orden, a organizar
la coexistencia humana; y el pólemos (la discrepancia y el conflicto), vinculado a
“lo” político, ligado a la dimensión de antagonismo y hostilidad que existe en las
relaciones humanas (Mouffe, 1999:13). A las organizaciones de la sociedad civil, a
través de esta visión, se les atribuye la polis (el consenso, el acuerdo, la solidari-
dad) y se les niega, oculta o desmerece el pólemos (el conflicto o antagonismo Sin
embargo, como veremos, el conflicto también las atraviesa.
Por otra parte se adjudica a la Sociedad Civil la lógica de la solidaridad pero
se convoca a sus organizaciones en función de una mayor eficiencia (en compara-
ción con el burocratismo adjudicado al Estado) lo que deriva en última instancia
en una funcionalización de la solidaridad. Siguiendo entonces a Rahnema
(1998:194-215), el discurso que asigna la solidaridad al campo de la Sociedad Civil
y el bien común al de la política puede ser engañoso en un contexto donde la ener-
gía propia del Mercado devora a las otras dos, las acorrala. Lo que la autora deno-
mina la economización de la vida ocupa un espacio cada vez mayor y traslada su
lógica y sus objetivos a los otros campos: se economiza la vida privada, se econo-
miza la sociabilidad, se economiza la política. Luego la lógica de la solidaridad se
subordina a la lógica del interés (económico) 10. La lógica de la solidaridad es sub-
sidiaria de la otra, la primera, la lógica por excelencia. El rescate de la solidaridad
como un valor propio y encomiable de la Sociedad Civil, estimulándolo junto a la
participación, se realiza en tanto se advierten sus beneficios para lograr apuntalar
las políticas de asistencia con menores costos a través del uso y resignificación de
lo que se dio en llamar capital social 11.

Dilema 3: Solidaridad y Participación..... ¿Sin identidad y reivindica-


ción?
En lo que sería una prueba fehaciente de la lucha política que en el discurso
de las ciencias y las políticas sociales se da en torno al significado de las palabras,
se suelen adjudicar nuevos sentidos a determinados conceptos ya existentes. Lue-

9
Aquí podríamos traer a colación a los famosos dilemas weberianos (Weber, 1985:93)
10
Podríamos relacionar este proceso con lo que Habermas (1987) denominó en su momento la “coloniza-
ción del mundo de la vida”, pero en una sociedad en donde la esfera mercantil tiende a fagocitar a las otras
podríamos hablar mejor de “economización del mundo de la vida”
11
El análisis del documento de Jordana (2000) sobre el vínculo entre instituciones y capital social, es perti-
nente a este respecto. En el se visualiza esta concepción: en que medida las instituciones de la Sociedad
Civil producen capital social o se constituyen a partir de su existencia previa y sus réditos en términos de
rendimiento económico. O sea, la lógica de la solidaridad sustentando la lógica económica. Sonia Alvarez
(1999) también discute al respecto.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

go, si no se los ubica en ese contexto de lucha por el lenguaje, esos nuevos signifi-
cados nos parecerían forzados o caprichosos. El objetivo principal de este recurso
es precisamente la despolitización de los conceptos, el vaciamiento de toda conno-
tación conflictiva o política de las palabras o las apelaciones, la artesanal labor de
convertir lo político en técnico y presentar esto último como si poseyera una legi-
timidad inmanente.
Es así como se asocia el concepto de solidaridad a otros como el de benefi-
cencia, filantropía, caridad, voluntariado (o trabajo no rentado), ayuda mutua etc..
Este contenido está presentado además como universal, es decir que hace abstrac-
ción de las distintas formas culturales que pueda asumir el término. Pero lo más
importante es la forma en que se vacía al concepto de todo su contenido político,
de toda su capacidad para construir identidades, es decir colectivos o comunida-
des de intereses que permitan postular, expresar o resistir desde la particularidad.
En cambio se asocia a la solidaridad con formas de intercambio individual, priva-
do, anónimo (sin identidad) y esporádico de dones o de bienes de uso. Esterilizán-
dolo cuidadosamente de cualquier posibilidad de asociación con procesos identi-
tarios, que no fueran, por supuesto, aquellos de carácter técnico y negativo que le
adjudican las organizaciones de intervención a sus beneficiarios12.
La apelación constante a la participación suele ser también un dispositivo
muy usado en el discurso de estas organizaciones y de las políticas sociales en ge-
neral. El concepto de participación aislado también el de identidad, da como resul-
tado la constante apelación a que los sujetos sean parte activa e involucrada en
objetivos, actividades y necesidades definidas por “otro”. Y en ese sentido, además
de maquillar de participativas formas de intervención vertical y dirigista, también
se la convierte en un acto individual y privado depurando al concepto de cualquier
connotación deliberativa y/o política.
El concepto de participación depurado de cualquier elemento reivindicati-
vo es la medula de la relación asistencial. Supone la apelación a ser parte involu-
crada y coresponsable en la prestación social sin reclamar el beneficio como dere-
cho. Desde aquí se apela constantemente a la solución autogestiva de los proble-
mas, a la acción de redes cercanas (familia, vecindario, Sociedad Civil etc.), con la
intención de transferir lo social hacia espacios cada vez más privados y privativos.
Y, por otra parte, de vaciar a la Sociedad Civil de lo Público. La participación de los
pobres o vulnerables y de las organizaciones que los contemplan se acota entonces
a espacios privados, locales o comunitarios, pero tiene cerradas las puertas hacia
lo público.

4º Dilema: Voluntariado o Trabajo


El tema de “los valores” en sentido genérico atraviesa los discursos de todos
aquellos que forman parte de este campo particular. La defensa de “valores” es
uno de los puntos en los que parece haber mayor coincidencia por oposición a

12
Beneficiario, población objetivos, NBI, vulnerable, desnutridos, desocupado, discapacitado, etc.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

otros móviles de la acción como pueden ser los guiados por intereses (económi-
cos). Por tanto el valor de estos valores que funciona como lema para la acción es,
en principio, contrario al valor económico, al valor socialmente otorgado a las
mercancías. Se trata de valores superiores, intangibles. Aunque las cuestiones que
se reivindican como propias pueda ser de muy variada índole y, en algunos casos
opuestas - por ejemplo la caridad, la defensa de “valores morales” presociales o el
amor al prójimo, frente a la reivindicación de derechos sociales, del pluralismo o
de los derechos de género etc. - tienen en común, sin embargo, el reivindicar lazos
solidarios13 y en última instancia, el no ser valores económicos.
Esta necesidad de rescatar valores comunes vinculados con alguna forma de
bien común o de “lo social” negando aquellos de orden lucrativo o que impliquen
acumulación de bienes materiales, nos trae nuevamente al tema de la identidad
negativa que se expresa como ya dijéramos en las dificultades de encontrar un
“nombre propio”, piedra de fundación de toda identidad y un lugar de pertenencia.
Estos tipos de conflictos no son comunes a las organizaciones de base o de auto-
ayuda. En principio porque son ellos mismos el objeto de su acción y segundo por-
que hay un vínculo preexistente: lazos comunales, barriales, de clase, de historias
compartidas, un nosotros previo a la institucionalización. La construcción de la
identidad tiene una trayectoria. Según Habermas “La identidad, vista desde la
temporalidad, implica no sólo lo que se ha llegado a ser desde el pasado, legado; lo
que se es ahora, sino también lo que se desea llegar a ser, incluye el proyecto” (ci-
tado por Vergara Estévez). En este caso mientras las organizaciones de base que
surgen a partir de vínculos previos, tienen el legado, las otras se encuentran más
identificadas con el proyecto, con el hacer proyectado hacia el futuro de la organi-
zación14.
Los conflictos identitarios se proyectan y expresan en ciertos dilemas valo-
rativos que surgieron con frecuencia al interior de las discusiones entre los repre-
sentes de las organizaciones entrevistadas. El principal, el que tensiona el campo
es el que los coloca frente a la siguiente opción: voluntariado o profesionalización,
vocación de servicio o trabajo remunerado. Los mayores conflictos se les presen-
tan particularmente a las organizaciones integradas en gran medida por profesio-
nales divididos entre la acción comunitaria y solidaria y la necesidad de retribuir
el trabajo en general y el trabajo profesional en particular. Son profesionales y
quieren vivir de su profesión pero sin lucrar. Porque además, en muchos casos, la
organización forma parte de una estrategia de autoempleo. En las palabras de los
entrevistados este dilema se expresa de la siguiente manera:

13
En la mayor parte de estos casos, en sentido vertical de los que están mejor posicionados hacia los que
están considerados como en riesgo o vulnerables, sean estos comunidades o categoría de personas
14
Como plantea Vergara Estévez hay una significativa diferencia entre una OSC creada, habitualmente, por
un conjunto de profesionales que cuentan con el apoyo de fundaciones nacionales y/o internacionales, o de
organismos del Estado, destinada a ofrecer servicios, casi siempre en los sectores populares; y un grupo
autorganizado constituido a partir de un interés grupal compartido, cuya fuerza reside en el elemento identita-
rio del grupo y su voluntad de darse a conocer, expresarse y, frecuentemente, lograr incidir en transformar
una situación que consideran injusta o inadecuada.
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“... y bueno nosotros continuamos este trabajo que nos parecía bueno... ha-
bíamos instalado un nivel de compromiso con la gente... Creíamos que debíamos
seguir apostando al trabajo que hacíamos y por eso surgió la idea de la ONG”. Más
adelante, refiriéndose a los tipos de financiación dominantes: “no te ponen un peso
para gastos operativos de la institución... entonces la ONG tiene que hacer un es-
fuerzo para mantener los gastos operativos que incluye los propios honorarios...”
(OSC técnico – política)
o de esta otra:
“La ONG se sostiene con el trabajo voluntario de la gente que no cobra nada
y trabaja y trabaja sin ningún tipo de remuneración. Ahí tenemos un problema
importante que tenemos que subsanar...” (OSC técnico- política)
o esta última:
“Nosotros habíamos planteado en nuestra institución que nadie trabaje to-
talmente gratis, por lo menos algo, pero hasta ahora no ha sido demasiado posi-
ble... “(OSC técnico asistencia)

5º Dilema: Profesionalización o Achicamiento del gasto.


La continuidad institucional es sin duda una cuestión medular para analizar
el funcionamiento de las OSC porque es mucho el esfuerzo y la energía que invier-
ten sus integrantes en permanecer, más allá de las acciones que plantean en los
proyectos, en los programas o la población que atienden. Sin embargo, hay organi-
zaciones que han tenido estrategias de continuidad más exitosas o más afortuna-
das que otras. Se pueden percibir diferencias en función del origen de las mismas,
de los estilos de gestión, de sus objetivos y acceso a las fuentes de financiamiento
que permiten distinguir aquellas enraizadas o estabilizadas y aquellas otras ines-
tables o que, como los equilibristas, se desplazan por la cuerda floja, buscando un
punto de equilibrio.
Hay cuestiones que facilitan la continuidad de las acciones, del financiamien-
to y de los equipos, como sería la filiación religiosa de algunas que les permiten
manejar una capital de relaciones mucho más extenso para buscar financiamiento
nacional o internacional o recurrir a la colaboración del alto voluntariado. Filiación
que les provee además de un plus de legitimidad frente a los potenciales mecenas,
con el cual no cuentan otras organizaciones. Hay otras que están además más
afianzadas, son más antiguas y ya tuvieron tiempo de probar varias estrategias
para permanecer, capitalizando ciertos procesos de aprendizaje que también es un
capital de diferenciación. Finalmente están las que, vinculadas a los sectores políti-
co-partidarios de mayor poder, aseguran su continuidad a partir de la cooptación
de beneficiarios y de la facilidad de acceso a la información sobre los canales más
apropiados para obtener financiación, fechas de vencimiento de presentaciones,
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

etc. Se generan “corredores de información” 15 a los que sólo tienen acceso unos
pocos.
En el caso de organizaciones pequeñas e independientes uno de los elemen-
tos de la estrategia de continuidad de la institución es la dedicación parcial de los
técnicos o el multiempleo. Es decir no vivir de la organización. La estabilidad labo-
ral no está precisamente asegurada por la pertenencia a la OSC.
Estas cuestiones remiten a ciertas características más estructurales de la or-
ganización de las políticas focalizadas, y a la tensión entre la funcionalidad econó-
mica o el objetivo siempre declarado del fortalecimiento de la Sociedad Civil. Lo
que muestran sin embargo las prácticas cotidianas de estas organizaciones es que
la balanza se inclina permanentemente hacia lo primero. Lo cual se transparenta
en la recurrencia permanente a distintas formas de flexibilización, precarización,
tercerización (sobre todo de la ejecución de los proyectos) y trabajo no rentado.
Ello refleja además una especie de Toyotismo social por la manera en que los or-
ganismos públicos o de financiamiento dispersan responsabilidades, transfieren
costos operativos y jerarquizan a los trabajadores del área, creando un núcleo du-
ro de técnicos bien pagos y con buenas condiciones laborales y un cinturón o una
constelación de organizaciones, flexibilizadas, precarizadas, informalizadas etc., de
técnicos de overol. Estas cuestiones fueron últimamente agudizándose y tradu-
ciéndose en cierta tendencia a quitar financiamiento para los equipos y gastos
operativos, o apelando a lo que podríamos denominar polivalencia o multifun-
ción 16, pero que no dejan de ser distintas modalidades de trabajo no rentado. En
esta dirección, una de las organizaciones entrevistadas categoriza a los programas
según su duración: un 6 meses, un 12 meses, un 18 meses, en función de los benefi-
cios que acarrea para la organización y sus miembros: los primeros para “puche-
ro”, los segundo para asegurar la continuidad institucional y los de mayor dura-
ción, generalmente vinculados a financiación externa, para asegurar el empleo.
Es interesante en este punto la tensión o la contradicción que se produce en
la relación de este tipo de organizaciones con el Estado. El cual, por un lado, postu-
la altos grados de profesionalización; y por el otro, para abaratar las prestaciones
o simplemente para reducir su presupuesto, terceriza o transfiere sus responsabi-
lidades o servicios a organizaciones que pueden recurrir a distintas modalidades
de precarización laboral (profesionales mal pagos o de tiempo parcial, contratos a
corto plazo, trabajo en negro, etc.), de trabajo no remunerado (voluntariado, con
remuneración no salarial, últimamente planes nacionales de empleo etc.), o a fuen-
tes de financiación alternativas que completan el valor de las prestaciones (por
ejemplo, donaciones voluntarias, agencias no gubernamentales de financiamiento
etc.).
“El Hogar de NNN, ése por ejemplo, ese es un servicio que se entregó a la
ONG NNN, que se le entregó y se la da la plata a él para que atienda, se supone que
esto también influye en el presupuesto, a nosotros nos resulta más barato entre-

15
Según la expresión de una entrevistada.
16
Más aún cuando las nuevas tareas no son de tipo profesional, sino administrativas, de mantenimiento etc.
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garle tanta cantidad de plata a la ONG y desentendernos de todo lo que es perso-


nal, todo lo que es la parte administrativa y funcionamiento, de ahí en más de la
institución nosotros monitoreamos (entrevista funcionarios).

A modo de cierre

6º Dilema: Compensación o Democratización


Más allá de los diferentes tipos de organizaciones y las estrategias de in-
tervención que desarrollan, las llamadas OSC se han convertido en los últimos
años en actores sociales cuyo protagonismo es indiscutido en el campo de las Polí-
ticas Sociales. Más aún si se orienta la mirada hacia lo local, es decir hacia los ám-
bitos de sociabilidad y de resolución de problemas más cercanos al individuo. A
esta altura estamos en condiciones entonces de preguntarnos si estas instituciones
pueden realmente presentarse como agentes democratizadores de esos espacios
locales, a pesar del papel funcional que se les adjudicó con la reforma del Estado y
la constitución de las políticas asistenciales, o si por el contrario solo tienden a
desempeñar un papel compensador, como meros distribuidores de asistencia.
El interrogante que surge entonces es si es posible pensar en la gestación en
estos espacios locales de una sociedad civil más democrática, de una nueva forma
de construir ciudadanía, distinta a las estrategias corporativas o estatalistas desa-
rrolladas en el viejo Estado de Bienestar; o por el contrario solo observamos un
proceso de cicatrización social que reemplaza con estrategias de supervivencia,
con políticas asistenciales o con la formulación de micro proyectos para micro
soluciones, lo que era en otro momento integración social, como un muñón reem-
plaza lo que era en otro momento un miembro.
Al parecer nos encontramos ante la presencia de los dos procesos. Es decir,
ante la tensión entre una función compensadora y una función democratizadora.
Por un lado las OSC asumieron la función de cicatrizar las heridas que deja el Mer-
cado a través de redes de solidaridad cercana, de trabajo voluntario, de filantropía
o de beneficencia. Por otro lado, algunas asumieron además otros compromisos,
como el de reconstituir, de alguna forma, identidades y mediaciones que fueron
arrasadas por los ajustes y los cambios estructurales; o el de construir también
ciudadanía pero desde otros escenarios, con otros actores y con múltiples libretos,
todos ellos con final abierto o inconcluso.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

NIÑOS, PUBLICIDAD Y POLÍTICAS SOCIALES PARA LA SALUD


(SALTA, 1930-1940)
Sonia Alvarez - Geruza Queiroz Coutinho

El objetivo de este trabajo es analizar la representación del niño a través de


imágenes explorando como la idea de niñez y niño es una construcción social. Las
décadas que elegimos representan un momento de transición en tensión entre su
invisibilización y su progresiva presencia en el mundo público. Este trabajo da
continuidad a una línea de investigación que vincula el estudio del cuerpo, las tex-
tualidades y las políticas gubernamentales del higienismo.
En estas décadas el niño va progresivamente autonomizándose de los lazos
de tutela familiar, cobrando importancia en su gobierno las instituciones educati-
vas gubernamentales y las políticas de la higiene y puericultura. En este proceso, la
especificidad de la salud del niño y los requerimientos de su educación llevan a la
conformación de un mercado y la difusión de prácticas cuyo tematización se loca-
liza en instancias como alimentación, vestimenta, juegos y el cuidado del cuerpo.
La metodología utilizada será el análisis discursivo de imágenes que apare-
cen en la prensa y en revistas de la época para indagar las diferentes representa-
ciones que estas imágenes evocan. Además se utilizan otras fuentes complementa-
rias, como revistas educativas, manuales, discursos de los gobernadores a las cá-
maras, textos de organizaciones de beneficencia, etc.
Si bien las representaciones de las imágenes que aparecen de los niños en la
época son diversas, proponemos abordarlas a partir de cuatro tipos: el niño disci-
plinado o el futuro ciudadano, el niño minorizado para ser tutelado, el niño “de-
cente” y el niño objeto del mercado. Estos cuatro tipos corresponden a su vez a la
recomposición de las configuraciones sociales1 y por ende de los vínculos en los
cuales el niño forma parte. La primera corresponde a la mirada de la institución
educativa y al vínculo maestra-niño y las imágenes aparecen en las revistas educa-
tivas. El niño minorizado es el niño pobre al que las organizaciones de beneficencia
deben tutelar, sus imágenes aparecen en los diarios pero más en publicaciones
propias de estas organizaciones. El niño “decente”, o también como dice el tango el
niño “bien”, es un niño elegante y al mismo tiempo un niño adulto. El niño objeto
del mercado es el de las imágenes publicitarias, asociado a un incipiente mercado
de consumo, es más neutro aunque claramente asimilado a ciertos sectores me-
dios. Para trabajar con los cuatro tipos mencionados organizamos las series de
imágenes de una manera particular, la que se explica en cada acápite. Primero ha-
remos una introducción al contexto histórico del momento y a las imágenes pre-
dominantes en relación con el niño, en la Salta de esa época.

1
Las configuraciones sociales son los vínculos que se establecen entre los grupos sociales. Estas explican
procesos a largo plazo y conforman lazos de interdependencia mutua que unen y separan y, a la vez, jerar-
quizan individuos y grupos con diferentes estilos de vida (Norbert Elías, 1996, 1998).
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El niño y su visibilización en los procesos de gubernamentalizacion de


la vida.
Como dice Philippe Aries (1973: 541 y 542), la infancia es una construcción
de la modernidad. “La familia deja de ser únicamente una institución de derecho
privado para la transmisión de los bienes y el apellido, y asume una función moral
y espiritual; será la encargada de formar los cuerpos y las almas. La familia y la
escuela retiraron al niño de la sociedad de los adultos. La escuela encierra a una
infancia antaño libre en un régimen disciplinario cada vez más estricto...”.
La escuela y el Estado tienen especial importancia en la autonomía relativa
del niño de su familia. Por el proceso de gubernamentalización de la vida iniciado,
en el siglo XVIII en Europa (Foucault, 1981) el estado pasa a gobernarla es decir a
ejercer la policía sobre la familia y la población de diferentes formas. Una de las
instituciones donde se concentra el policiamiento es la escuela. La pedagogía es
una forma de gobierno particular y especializada del Estado sobre los niños2. La
pedagogía y el higienismo se constituyen en el dispositivo de intervención funda-
mental de control sobre los cuerpos de la población y de los niños que deben ser
“instruidos”, dentro de cánones y estilos de vida considerados higiénicos. Esto les
permitirá constituirse en futuros ciudadanos.
El higienismo propone una economía del cuerpo y de su control a partir de
la imposición de una forma particular de estilos de vida, el de las elites, que se
traslada, por la instrucción escolar, a otros grupos y clases sociales, cuyas pautas
culturales son consideradas incivilizadas y que deben erradicarse. El saber higie-
nista es un saber médico impregnado de un registro social 3. Existe una conexión
estrecha entre el registro médico, el registro social y las representaciones y dispo-
sitivos de intervención que inferiorizan al otro.
En estudios anteriores hemos caracterizado tres etapas diferenciadas en los
cambios en las configuraciones sociales de la sociedad salteña en el siglo XX. Una
que va desde principios hasta aproximadamente finales de la década del 40’, don-
de predomina el poder aristocrático sobre el resto de la sociedad. Una segunda de
transición (40-60) caracterizada fundamentalmente por la constitución de un
mercado de trabajo libre, la relajación de las relaciones semiserviles y, por lo tan-
to, la ampliación de grupos asalariados y la conformación de una incipiente clase
media. El período que analizamos (30-40) esta enancado entre ambos y por ello
posee características de uno y de otro. En la sociedad que está emergiendo hay un
relajamiento de las relaciones semiserviles, se conforma un mercado de trabajo
libre 4 y de sectores medios más significativos.

2
“La intervención del Estado efectiviza la escuela como espacio privado de ella, sustrayéndola de la familia y
de la comunidad, en vistas a una socialización diferente, más uniformizante, en pos de su formación y disci-
plinamiento futuro” (Iglesias, S., 1996).
3
Por ejemplo, la denominada medicina social de mediados del siglo XX, es una rama del higienismo que
considera a los factores sociales como causales indirectas de las enfermedades.
4
El trabajador libre es aquel que no sólo ha perdido sus medios de producción sino el que no esta inscripto
territorialmente o jurídicamente a ataduras que le impiden su libre movilidad y contratación laboral como lo
fue la institución del conchabo en Salta, que duro hasta casi finales de la década de los 40, a pesar de los
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En el discurso oficial gubernamental de esa época 5 los niños aparecen sólo


vinculados con la higiene, la educación primaria, el control sobre la vagancia y la
tutela de niños pobres. La intervención asistencial estaba en manos de las damas
de beneficencia por medio de diversas instituciones. La instrucción primaria se
dividía entre las escuelas nacionales Laynez y las escuelas provinciales. Estas últi-
mas eran objeto de preocupación gubernamental, sobre todo por que en este pe-
riodo se produce un importante crecimiento de la tasa de escolarización y los go-
bernadores se quejan por la falta de recursos públicos, debida a la crisis interna-
cional primero y, luego, por las restricciones que imponía la segunda guerra mun-
dial.
La niñez viene a cuento en estos informes oficiales asociada a la preocupa-
ción de la mortalidad infantil, las endemias y epidemias y la “necesaria profilaxis
social”. A nivel nacional se comienzan a sancionar leyes que abren el camino para
el surgimiento, más adelante, de la Salud Pública. Una de ellas, vinculada con la
progresiva importancia de la relación madre niño como política de Estado, es la ley
Nacional No. 12341/39 de “protección de la maternidad e infancia”, cuya aplica-
ción es considerada por el gobernador Luis Patrón Costas, en 1939, como de “im-
postergable necesidad en el norte argentino” 6. Esta necesidad se asocia con la alta
proporción de mortalidad infantil en la provincia. El gobernador y los funcionarios
que diagnostican el problema de la mortalidad infantil no lo asocian a la pobreza
sino a relaciones demográficas entre natalidad y mortalidad, a cuestiones morales
como la existencia de hijos ilegítimos y, finalmente, a valoraciones sobre el mal
cuidado que realizan los padres y a la mala alimentación que reciben los niños7.
Esta representación estigmatiza a las familias pobres cuyos niños mueren por ca-
rencia de alimentos y coloca la causa del problema en su condición de personas
poseedoras de una cultura inferior que hay que modificar.

intentos del gobernador Joaquín Castellanos en 1921 por eliminarla (ver Caro Figueroa, 1970, Alvarez L.,
Sonia 2003 y Michel Azucena y otros, 1996)
5
Se realizó un análisis de los discursos de los mensajes de los gobernadores a las cámaras durante ese
período, los textos y las fuentes se indican en cada caso.
6
Ver Mensaje el Excmo. Señor Gobernador de la Provincia Don Luis Patrón Costas, a la Honorable Legisla-
tura, 1ero de mayo de 1939. Salta, 1939, Imprenta San Martín, páginas 38 y 39.
7
“La memoria de la Dirección Provincial de Sanidad señala que el alto porcentaje de la mortalidad infantil
está en parte correlacionado, con las altas cifras de natalidad observadas en la Provincia, lo cual es una ley
estadística comprobada en todas partes. Puntualiza también el hecho del porcentaje mucho mayor de morta-
lidad de los hijos ilegítimos y hace consideraciones de importancia al respecto. Sigue siendo la causa más
alta de mortalidad los trastornos digestivos y nutritivos del lactante, y por consiguiente pueden deducirse que
le problema obedece en primer termino al deficiente cuidado de los niños y a la mala calidad del alimento.
Ello indica la necesidad de una amplia obra de carácter higiénico y educativo a la cual el Gobierno de la
Provincia puede colaborar.... “ (ibid, 1939: 39).
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El gobernador Patrón Costas, está consubstanciado de la importancia de


promover el gobierno del Estado sobre la familia, para evitar este problema del
“mal cuidado” del niño pobre y la “consecuente mortalidad infantil”. Sin embargo
cree que esta acción estatal no puede substituir el “orden natural” de la organiza-
ción familiar. Las ideas del gobernador pertenecen todavía a una sociedad esta-
mental que cree en un “orden natural” jerárquico basado en la moral cristiana por
lo que es reticente a la progresiva gubernamentalidad laica que se viene produ-
ciendo 8.

El niño minorizado, el espejo deformado del niño “bien”.


Trabajamos aquí, en forma contrastiva, las imágenes y representaciones del
niño minorizado y del niño “bien”. De esta manera, el contraste permite visualizar
como el primero es visto como un espejo deformado del otro. Las imágenes del
niño minorizado reflejan las representaciones predominantes del discurso benéfi-
co y los niños “bien” muestran los estilos de distinción propios de estas clases. En
las imágenes y representaciones que aparecen en textos de circulación pública,
existe una radical diferencia entre como es mostrado el niño “decente” pertene-
ciente a las familias de las clases altas en relación al niño pobre. Este último es
objeto de control estatal y de las organizaciones de beneficencia que lo deben tu-
telar.
En las imágenes de niños destinatarios del accionar benefíciente seleccio-
namos una de un anuncio publicitario en la prensa local y otra de un folleto de
una institución benéfica. Las imágenes de niños de la elite fueron retiradas de la
revista Iberia9, pese a pertenecer a una etapa anterior a la que analizamos, nos
parece pertinente su presencia en este trabajo ya que este estilo de fotografía de
los sectores altos se mantiene hasta la mitad del siglo XX.
En un estudio anterior (Alvarez L., 2003b) veíamos que la legislación sobre
el niño, en el ámbito nacional va evolucionando desde una práctica tutelar esta-
mental hacia otra gubernamental. Se produce una progresiva transferencia de la
tutela de las damas de la beneficencia a otra también tutelar que se comienza a
ejercer por medio de un patronato gubernamental sobre los menores. La práctica
benéfica sobre los niños pobres era la moralización y el encierro en cárceles, asilo
de huérfanas, Casa de Expósitos, casas correccionales o asilos (como el Buen Pas-
tor) 10. La Ley de Patronato produce durante las décadas del 30’ y 40’, un debilita-

8
Por ello “entiende que el problema no es solamente de carácter médico y alimenticio. Será necesario,
fundándose en los preceptos de la sociedad Cristina organizar la protección y la elevación moral y material
de la familia. Creo que existe un peligro en aplicar lisa y llanamente métodos que significan sustituir el orden
natural de la organización familiar para descargar en los brazos del Estado lo que es un deber y un derecho
elemental en la convivencia social. Creo que debe buscarse la forma de aplicar esas leyes con prudencia y
con criterio, a fin de no corromper el sentido moral de la obligación de los padres con sus hijos” (ibid, 1939:
39 y 40).
9
Se consultaron cuatro número de la revista cultural Iberia, dirigida por Arturo Peñalva, publicadas en 1915
(Colección Zamabrano del Archivo Histórico de Salta)
10
En 1918, surge el Patronato de Menores, por la promulgación Ley Agote o Ley de Patronato que funda el
Instituto Tutelar de Menores centrado exclusivamente en niños condenados por crímenes. La legislación
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

miento de la institución de los Defensores de Menores, además de la paulatina


eliminación del encarcelamiento de menores (abandonados y delincuentes), por
parte de la Sociedad de Beneficencia y la Caridad Religiosa (Buen Pastor). Estas
instituciones son reemplazadas por el Patronato de Menores (policiamiento judi-
cial y estatal) y por el sistema de Institutos para menores sin hogar. A partir de la
Ley de Patronato se pasa de la penalización a la tutela y comienza un discurso pro-
tectivo basado en la idea de rehabilitación y educación de los niños pobres. La ins-
trumentación, legislación y adecuación de la Ley de Patronato, en el ámbito pro-
vincial salteño tarda hasta la transformación que se produce en los 50’ por la ges-
tión provincial justicialista. El gobernador Ernesto M. Araóz, en 1941 11, reconoce
que estas leyes no han sido instrumentadas en la provincia debido a que no existen
establecimientos tutelares, salvo los de la beneficencia 12.
El anuncio siguiente, mues-
tra la representación predomi-
nante sobre niños pobres objetos
de control y disciplinamiento de
las organizaciones benéficas a
finales de la década del 30’. En
medio a una página publicitaria
con diversos rublos anunciados,
emerge con dimensiones mayo-
res que la de la mayoría de los
avisos una “publicidad” titulada:
“Los niños ciegos necesitan que
Ud. los ayude” 13 solicitando la
colaboración de los lectores en
forma de participación en el fes-
tival benéfico organizado por
“señoras y señoritas en un es-
fuerzo noble y altruista”.
La foto recortada en forma

otorga además, al Juez, el poder de confiar la vigilancia de un niño a la Asistencia Pública, en formación, o a
una sociedad caritativa. En 1921, se produce una reforma del Código Penal, el que cambió las nociones
sobre delincuencia juvenil vigentes desde 1880. La nueva ley disponía que los niños menores de 14 años
estuvieran exentos de castigo, aunque bajo ciertas condiciones se podía remitir al delincuente a instituciones
hasta que cumpliera los dieciocho años (Guy, Donna, 1998). En 1931, durante la presidencia de Justo, se
oficializa el Patronato Nacional de Menores, dirigido por especialistas en delincuencia juvenil. Esta institución
estaba autorizada a reorganizar el sistema de justicia. En 1940, se promulga la Ley de Adopción.
11
Mensaje del Excelentísimo Señor Gobernador de la Provincia, Dr. Ernesto M. Araóz, a la Honorable Legis-
latura, 1ero de Mayo de 1942, página 14.
12
“El problema relativo a la protección de los menores requiere, también una solución legislativa. Es verdad
que el Código de Procedimientos Civiles complementa la Ley nacional sobre el patronato de menores. Se
ocupa, en efecto de la colocación de éstos y autoriza al Ministerio Pupilar para proveer a ella provisoriamen-
te, sin perjuicio de provocar, a su respecto, la pertinente intervención judicial. Pero para el ejercicio de esta
atribución el Defensor de Menores tropieza , en la práctica, con inconvenientes insalvables. No existen en la
provincia adecuadas instituciones tutelares. Los establecimientos provinciales que, por su carácter, pueden
cooperar carecen de medios de acuerdo al número requerido” (ibid, página 14).
13
Diario La Nueva Época, 1/10/39, p. 7.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

de triángulo con base hacia arriba, conformando una presentación visual innova-
dora para la época y poco común en medio a los anuncios vigentes, llama la aten-
ción del lector de la hoja periodística y convoca su adhesión desde lo emocional
por la compasión. Dice el texto: “ayúdelos que es un deber social y una demostra-
ción de solidaridad humana”. La contundencia de las esquinas del triángulo se re-
flejan en una frase que juega estratégicamente con la posibilidad que el lector tiene
de ver frente a la ceguera de los niños fotografiados: “¡Mirelos y diga si Ud. será
capaz de no ayudarlos?” (cursivas nuestras). Tal campaña resulta una presencia
particular en la prensa de la época. Rostros de niños ciegos no suelen figurar entre
las facciones infantiles que, mas o menos definidas, marcan su presencia en medio
a las páginas de revistas y periódicos de la época. Este anuncio es un caso excep-
cional que merece destacarse también por el hecho de sumar un mobilizante dis-
curso que utiliza el recurso de la visibilidad de rostros de niños y niñas ciegos y
pobres para mostrar la relación jerárquica y moralizante que ejercen sobre ellos
las damas de la beneficencia.
En las organizaciones de beneficencia de la época también se puede obser-
var como el niño de la calle es visto como potencialmente peligroso y al que hay
que disciplinar y moralizar. En la foto que sigue, incluida en una folletería sobre las
acciones de una organización benéfica denominada la Casita de Belén, donde se
albergan niños pobres, se muestra a estos como rescatados de la calle. “Los peque-
ños trabajadores callejeros llegan a la Casita de Belen en búsqueda de un porvenir
seguro”, dice el título de la foto. No sólo la relación madre-niño y la mujer vaga-
bunda son objetos prioritarios de control y disciplinamiento de las prácticas bené-
ficas, también lo son los
niños en la calle. El dis-
curso bénefico se repre-
senta al niño y la mujer
de la calle como los pro-
tagonistas principales de
la corrupción futura y a
los que se hace necesa-
rio, no sólo moralizar
sino también educar14.
En el vagabundeo
de los niños, siempre
aparece como tema la
potencialidad de la co-
rrupción sexual – in-
fluencias desmoralizado-

14
“Cuantas vidas infantiles son tronchadas en flor por falta de medios de subsistencia que no permiten al
niño sustraerse al medio ambiente de un hogar pobrísimo, de habitaciones malsanas, antihigiénicas, donde
se intensifica la acción demoledora por los vicios prematuros que corroen la infancia, ora por los malos
ejemplos de sus padres, ora por la influencia amoral que ejercen en ella acción decisiva” (El Patronato de la
Infancia; 1913: 4, 5).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ras de ese medio corrupto -, corrupción económica - mendicidad, robo, explotación


del trabajo de menores en el contexto familiar, etc.- y, corrupción política - futura
subversión del niño vagabundo al orden -. Por ello debe protegerse a la infancia de

esta potencial peligrosidad (Donzelot, 1980: 81).


Resulta interesante señalar que la vestimenta y la representación es la de un
niño adulto anónimo, es un pequeño trabajador sin nombre que porta su cajón de
lustrabotas, no tiene juguetes, ni posa feliz. Esta de espalda a la foto, entrando al
lugar que lo moraliza y lo cobija.
Decíamos que el espejo invertido de esta representación, es el niño prove-
niente de sectores altos, denominados gente decente en Salta en ese período15. Es-
tas imágenes, como ya dijimos fueron retiradas de Iberia.. Estos niños son retrata-
dos de otra manera. Las imágenes reproducen vidas idílicas, caras angelicales de
niños vestidos de adultos. Pero son una suerte de enano adultos por oposición a
los pequeños trabajadores. En ellos no anida ningún peligro, al contrario, de sus
fotos pareciera salir el “bien”. Se reproducen en ellas viñetas de la vida hogareña
con escenarios de muebles de las casas de sus padres.
Las ropas, el calzado y la postura del cuerpo de Santiago y de Joaquín los
muestran como adultos que miran sonrientes a la cámara. Marineros y señoritos
cuyos trajes sus padres o abuelos hubieran vestido. Las fotos fueron seleccionada
del área de sociales de la revista. Esta nominación de social a una sección de revis-
tas o periódicos, muestra la representación de lo social de estas elites, como el

15
La gente decente, categoría nativa autorreferencial de la aristocracia local, es caracterizado por Bernardo
Frías, a principios del siglo XX, en un ensayo de interpretación social de la “sociedad salteña” como origina-
ria de “clase noble y aristocrática” fruto de “ley natural”, a diferencia del “vago y aventurero” o “de quebrada
fortuna”, que llegaba a América.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

lugar de exposición pública de sus eventos ritutales y de su vida cotidiana. Casa-


mientos, paseos, fiestas en clubes privados, fotografías de señoritas y de niños,
todos ellos decentes, llenan estas páginas. Hay una intención de exposición pública
de la vida íntima y de sus estilos de distinción social entre los pares, aunque desti-
nada también a las otras clases. La nominación de las personas con nombres y ape-
llidos, a diferencia de las fotos anónimas de otras clases, los indentifica como per-
tenecientes a esa clase y por otro reproduce las jerarquías sociales y sus estilos de
vida “distinguidos” Esta exhibición pública de su vida privada opera simbólica-
mente como un teatro de la cultura legítima. La forma de vestirse, la posición físi-
ca, el mobiliario que acompaña las fotos, es el producto de una disposición cultiva-
da, de una forma de distinción que se expresa en una particular competencia cul-
tural vinculada a una especial manera de consumo de bienes culturales que repro-
duce las diferencias sociales y las jerarquiza (Bourdieu, 1988). Además de esta
intención de exponer la cultura legitima se muestra también el deseo de las fami-
lias de poseer y exponer los retratos de sus hijos cuando estos eran todavía niños.
Esa costumbre hecha nace en el siglo XVII con los retratos pictóricos y no cesara,
aunque en el siglo XIX la fotografía haya reemplazado a la pintura, pero el senti-
miento no ha cambiado (Aries, Philippe; 1973: 8).
Estas fotografía de estudio y las poses que los niños muestran la ligazón
entre intenciones privadas construidas para hacerce imágenes públicas cuya in-
tención de mostrar estilos de vida legítimos, a su vez expresa luchas entre los igua-
les, en una competencia que construye formas de distinción jerquizada.

En las fotos siguientes de nuevo son niños/niñas adult@s decentes. La niña


anuncia el desplazameinto del cuerpo fementino, la figura erecta sobre el almoha-
dón, con sus piernas cruzadas, sus manos a los lados, en un escenario externo. Este
gesto de distinción femenina cultiva su seducción y refinamiento futuro. El equili-
brio de la foto y de la niña anuncian una mujercita en miniatura propia de los esti-
los de distinción de esa clase. El marinero niño está acompañado de un juguete
vivo, un exótico plumifero, un pato, cuya posesión es en sí misma un signo de dis-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

tinción. Ese animal importado? Puede ser el único. Si los niños decentes juegan con
animales lo hacen pero con algunos que, por su exotismo, son otra muestra de dis-
tinción y poder.
Todos estos gestos, posiciones y estilos de vestir son también muestra de la
autoconstricción de los comportamientos que las elites ejercen sobre sobre ellos
mismos propio de lo que se llama comportamientos civilizados. El proceso civiliza-
torio según Elías (1993), supone un alto grado de autoconstricción de los compor-
tamientos de las clases dominantes primero, que permite la naturalización de sus
formas de vida consideradas superiores y, luego, se extiende sobre el resto de la
población, por vía de distintos discursos disciplinares como la escuela y el higie-
nismo. Sin embargo su extensión es relativa. Siempre las elites se reservan estilos
de distinción que reproducen y construyen continuamente una cultura legítima y
una disposición cultivada en oposición jerarquizada con el resto de las clases.

El niño disciplinado: una imagen de un cuerpo que es instruido


“Formemos oraciones empleando algunas personas de los tiem-
pos más usados: (...) limpiar, asear, lavar, fregar, desinfectar....” (Nuestro
Cuerpo, Revista la Obra, No. 421, 25 de Mayo de 1945: 239)
“La familia y la escuela retiraron al niño de la sociedad de los
adultos. La escuela encerró a una infancia antaño libre en un regimen
disciplinario cada vez mas estricto. “ (Phplippe Ariés, 1973: 425)

Para analizar al niño disciplinado e instruido por la escuela, hemos elegido


mirar las imágenes que aparecen en las revistas de educación 16 y las publicidades
de los periódicos de la época 17. Dos tipos de niños aparecen en las imágenes pre-
sentes en estas revistas. Las primeras evocan cuerpos sin rostros que son instrui-
dos, mirados por los educadores, de espaldas o de costado. Algunos miran hacia
símbolos patrios, otros a pizarrones. En ellos se puede deducir las formas jerár-
quicas de disciplinamiento y una visión del niño como objeto pedagógico; no como
un ser autónomo que puede mostrarse mirando a los otros. El otro tipo, es un niño
con un cuerpo cuya configuración es equilibrada geométricamente, aunque tam-
bién sin rostro. Este último niño evoca el disciplinamiento del cuerpo promovido
por la educación física y la higiene. Este binomio comenzaba a estar fundamentado
en una idea de “instrucción” integral ya que incluía el cuidado del cuerpo, del alma
y formación moral.
El cuerpo es un contenido pedagógico para la enseñanza en los primeros
grados y se vincula al aseo personal y a la higiene. En la concepción del higienismo
el aseo corporal es la base de la higiene individual, factor preponderante para la
conservación de la salud corporal. En la revistas de Educación se incluyen forma-

16
Tomos de la década de 1940 de la Revista “La Obra”, especialmente los números del año 45.
17
También se puede enriquecer con imágenes de manuales de urbanidad y puericultura, cuyo valor discipli-
nador es fundamental en el discurso higienista de la época.
66 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

tos de clases para esos contenidos. Algunos textos son reveladores de la violencia
étnica y cultural del higienismo en su intento de modelación de los cuerpos.
“Por suerte, son cada vez menos los apegados a la miseria y a la
mugre, porque estamos ya bien seguros de que nada hay mejor, para
conservar, la salud, que el aseo del cuerpo y de todo cuanto con noso-
tros vive o nos ayuda a vivir. Pero el aseo – mejor dicho la higiene – no
es sólo la limpieza de la parte de nuestro cuerpo que se ve, sino que
trata también de lo que debemos hacer con nuestro” 18.
Estos formato de clases que focalizan el “cuidado con el organismo” reflejan
la división sexual y social del trabajo en la familia y el rol de la madre en el “cuida-
do y la vida de una casa”. Este cuidado y empeño, puestos en las “fuerzas de nues-
tro organismo” y de la casa se extienden a ámbitos públicos, sobre todo al mundo
del trabajo como las: “fábricas, talleres, chacras, quintas, etc.”. “La laboriosa ma-
dre” es el principal agente generador de la energía y vitalidad puestas en pro del
trabajo.
La representación gubernamental del niño escolarizado “proveniente del
proletariado” vincula, sin solución de continuidad, precariedad y pobreza con defi-
ciencia en la capacidad intelectual y física. Así el gobernador Patrón Costas asegu-
raba, en 1939, que una cuestión de vital importancia “que preocupa a la autoridad
escolar y que interesa fundamentalmente al problema de la instrucción primaria,
es la que se refiere a la población escolar proveniente del proletariado de la Pro-
vincia, la que, consecuentemente con las necesidades de todo orden en que desen-
vuelve una existencia precaria, presenta caracteres mediocres en su capacidad
intelectual y acusa síntomas de deficiencia física, hechos estos tan poco promiso-
rios para la formación de futuros ciudadanos”19.
Como contrapunto de la visión del gobernador están los niños superdotados.
Un ejemplo es una imagen de una serie de notas de La Obra 20 donde los textos es-
tán acompañados por una foto de niños perfilados que miran hacia un punto mas
elevado no visible en el espacio de la foto, posiblemente un palco donde se pre-
senta una obra teatral. Los títulos y textos hablan de tests y sugieren la excepciona-
lidad de ciertos niños. El conjunto de notas quiere llamar la atención sobre la no-
vedosa aparición en el mercado pedagógico de un “medidor” de intelecto que mide
la inteligencia y diferencia rendimientos escolares y capacidad mental. El momen-
to registrado en la foto denota una gran espontaneidad lo que contrasta con el
título ubicado inmediatamente arriba de: “Los rostros no son espejos del alma”.
Esta idea se completa en el texto del epígrafe que alerta sobre la invisibilidad de la
diferencia, “mas allá de la expresión común en los rostros, estos niños pueden no
tener reacciones idénticas, ni tampoco su poder de comprensión y su conocimien-
to están nivelados”. Tal enigma puede ser aclarado, según el texto, “de modo sor-

18
Número 421 del 25 de Mayo de 1945, tomo XXV.
19
Mensaje el Excmo. Señor Gobernador de la Provincia Don Luis Patron Costas, a la Honorable Legislatura,
1ero de mayo de 1939. Salta, 1939, Imprenta San Martín, páginas 38 y 39.
20
Revista La Obra, Buenos Aires, Número 416 del 10/03/45, página 10.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

prendente” con el empleo del test. Similar representación se presenta en la misma


página, en su parte inferior donde una nota se refiere a otra ventaja de los tests: el
hecho de que su utilización ayuda a detectar “con precisión” problemas de niños
“rebeldes” o “atrasados en el aprendizaje”, los que pueden perjudicar la labor pe-
dagógica en el aula, “consumiendo inútilmente el tiempo del maestro”.
Una imagen de niños con requerimientos específicos, como aquellos porta-
dores del síndrome de Dowm, contrasta con la del niño superdotado que aparece
en el rincón del extremo derecho de la página siguiente. Aun los niños-prodigio
son mencionados como “perniciosos para el grado” - especialmente si el maestro
utiliza, según el texto, la “peor táctica” que es la de presentarlo como un ejemplo
de inteligencia -, la foto muestra el rostro de un niño de frente con nombre y ape-
llido. Se trata de Van Dyke Tiers, de tres años de edad, nacido en Estados Unidos
cuya mirada firme y seria hacia la cámara se completa con un peinado y un vestua-
rio propio de la clase media de ese país. Este es el primer niño de nuestra serie con
nombre y apellido.

Publicidad para niños y niños en las publicidades


La intención de crear un modelo de infancia como el que venimos señalando
también está presente en las figuras infantiles que ocupan espacios publicitarios,
condicionado a una propuesta de comercialización de productos vinculados a la
educación y a la recreación de los niños. Sin embargo, la publicidad para ellos re-
fleja un imagen diferente a las anteriores. Se trata de un niño más neutro que es
objeto de consumo. Juguetes y vestuario, por un lado, libros y útiles, por otro, lide-
ran el abanico de ofertas presentes en las imágenes.
Aparecen en forma repetida dos hermanos cantores (solos o, eventualmente,
acompañados de su padre) los que promocionan, a través de la insinuación publi-
citaria, su presentación en el auditorio de L.V.9 21. Estos niños, comparados a las del
niño pobre y el niño instruido, son protagonistas, son niños cantores. Esta condi-
ción se traduce en la foto, donde sus cuerpos ocupan un lugar destacado en el con-
junto de la imagen.
El niño neutro también debe ser disciplinado. Encontramos imágenes publi-
citarias que se orientan hacia el propio niño, como objeto de control. Por ejemplo,
hay anuncios que promueven la comercialización de productos a ser “consumidos”
los que constituyen premios para los niños disciplinados. En la publicidad de “Foto
García” que vende bicicletas, en un anuncio de dimensión considerable se destaca
la foto de un niño de tés blanca y cabello rubio que se encuentra leyendo un libro
en una actitud concentrada. Este comportamiento, el del niño “aplicado”, es mere-
cedor de un premio: una bicicleta. “Por sus éxitos en los exámenes, premie a sus
niños con una regia bicicleta!”, que puede ser adquirida por la familia “en cómodas
cuotas mensuales”22. Esto esta hablando de un mercado incipiente estimulado a

21
Diario La Provincia, primero de febrero de 1941, página 5.
22
Diario La Provincia, 7 y 8 de enero de 1941.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

adquirir bienes que otorgan distinción, pero en cuotas. La imagen de la bicicleta


no es protagónica en la citada publicidad sino el niño 23. La reiterada aparición de
publicidades de bicicletas esta mostrando la doble función de locomoción y juego.
En el corpus analizado, la bicicleta transita entre las condiciones de medio apro-
piado de transporte, para la población de menor poder adquisitivo y de juguete
para niños de familia que pueden adquirirla.
Al casamiento entre mercado
y disciplina, que constituye parte
de las prácticas civilizatorias seña-
ladas por Elías, se suma la “instruc-
ción”. Esta fusión se expresa, entre
otros aspectos, en el modelamiento
del cuerpo del niño escolarizado
por la publicidad de delantales.
Para la época de inicio de clases, la
gran presencia de anuncios pro-
mocionando los uniformes escola-
res que visten cuerpos dibujados y
también remiten, desde los rasgos
físicos y peinados, a un modelo de
niño y niña que comparte la escena
con figuras de maestras en longili-
neos delantales blancos 24. Las imá-
genes de niños uniformados se
presentan también como iconos en
gráficos estadísticos sobre el avance de la cobertura educativa, lo que refuerza el
vínculo entre educación y discplinamiento.
La ropa, pieza destacable en el corpus de imágenes publicitarias que apare-
cen relacionadas con el niño, vincula cuerpo y conducta esperada. El gran objeto
de la promoción publicitaria en Navidad, junto con los juguetes, son los vestidos,
enteritos y trajecitos destinados al ritual de las fiestas. El tránsito de lo privado a
lo público del “niño bien” con nombre y apellido, ropa de adulto y juguetes de su
propiedad, es diferente al niño neutro de clase media que dibuja la publicidad. Este
pasa del espacio público del mercado a la vida privada, sin nombre ni apellido pero
disciplinado y delineando estilos de vida que buscan otro tipo de distinción, la
vinculada al consumo de un niño anónimo de clase media.
El juguete como mercancía comienza a substituir al confeccionado domésti-
camente. El caballito de madera puede ser tomado como un símbolo de esta nueva
etapa. En este sentido destacamos la presencia del caballito de madera en la pu-
blicidad de la casa Virgilio García y Cia., reforzado por un armazón de hierro. Su
estructura física es similar a la del monopatín y al triciclo con los cuales comparte

23
Sin quererlo, por su reiterada aparición, se fue armando una serie de anuncios relacionados con la co-
mercialización de bicicletas en el mercado local en la década de 40, cuya análisis requiere de otro estudio.
24
Diario La Provincia, 4, 7, 11, 21 y 28 de Marzo de 1941.
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el anuncio. Los tres “rodados” de armazón metálica pueden ser admirados en la


vidrieras de la calle Florida, dice el anuncio25. La misma casa comercial, nuevamen-
te utilizándose del artificio de un anuncio de dimensiones importantes, introduce
en la escena publicitaria la imagen (dibujada) de una niña durmiendo junto a su
oso de peluche. El texto destaca las ventajas de comprar “juguetes y rodados” ha-
ciendo referencia a la progresiva accesibilidad a ellos por medio del crédito 26. Esta
imagen de una niña de tierna edad en una pieza, durmiendo en cama cálida junto a
su osito, sugiere la constitución del espacio de la vida privada que va alcanzando lo
cotidiano de la niñez, como ámbito autónomo. Este estilo de vida infantil se difun-
de por medio de la publicidad para constituir un niño, que aunque anónimo, tiene
rasgos de distinción. Se conforma así un nuevo mercado relacionado a un sector
social que quiere lucir su ascensión. Esto incluye espacios específicos de la vida
privada dedicados al niño, como el cuarto y sus pertencias, siendo el juguete el
elemento más característico de dicha posesión.

El juguete, la gran estrella de la publicidad a fin de


año27, otorga un aura de encantamiento a la represen-
tación del universo infantil en la prensa y ofusca las
cuestiones (o hace olvidarlas) sociales que a lo largo del
año saltan, de manera residual, entre las secciones de
las gacetas. En esa época pone, inclusive, en segundo
plano otro tipo de publicidad vinculada a la niñez: el
rublo de productos alimenticios. Anuncios de leche
condensada y pan, dirigidos a las madres, figuran en los
diarios de esa época, como principales opciones alimen-
ticias. Con la intermediación de las madres – blanco
extensivo de la publicidad relacionada a la niñez – la
familia comienza a ser objeto de educación alimentaria
y del alimento como mercancía, conociendo novedades
asociadas a una “buena alimentación” presentes en el
mercado local.
Bebes y niños se hacen presentes de otras formas también: en avisos o pe-
queñas notas sobre nacimientos, defunciones, medicina dirigida a niños y partu-
rientas. Por otro lado, también aparecen huellas de actuaciones de niños en las
aun incipientes secciones policiales de los diarios. Mientras tanto, la infancia esco-

25
Diario La Provincia, 23 de diciembre de 1941.
26
Diario La Provincia del 24 de diciembre de 1941. En esta fecha, para la Navidad de 1941 y Reyes de
1942, Casa García concentra en los anuncios dos rubros – regalos en general y juguetes en especial, siendo
que este establecimiento ha publicado sistemáticamente anuncios durante 1940 y 1941 en otros rubros como
máquinas y alimentos. Otra combinación que se presenta en el corpus analizado, como en la actualidadad,
es la que asocia juguetes con librería, como los juguetes MECCANO distribuidos en Salta por la Librería San
Martin (diciembre de 1941).
27
De manera inusitada, dado su carácter de remate, un “mundo de juguetes” (muñecas, muñecos, autitos,
triciclos, trencitos, bicicletas, pianos y gitanas) estuvo disponible en Casa Comas (Ver Diario La Provincia,
diciembre de 1941), conforme la convocatoria del martillero Carlos G. Figueroa que firma el anuncio.
70 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

larizada se hace noticia, blanco político o soporte de un batallón de pequeños ser-


vicios ofrecidos a las familias de la ciudad, como clases particulares 28.
Resumiendo estas imágenes nos dibujan un momento de transición que su-
giere un guión cinematográfico donde se superponen y entrelazan las jerarquías
sociales estamentales, inscriptas en las representaciones de la figura del “niño
bien” y su espejo invertido: el “niño asistencializado”, junto a un mercado incipien-
te de sectores medios con niños que deben ser disciplinados, básicamente por la
educación y la higiene y que, a la vez, muestran una progresiva autonomía y bús-
queda de distinción de ese sector y del niño.
Nuestra intuición en la búsqueda de imágenes diferenciadas de niños en la
época y las hipótesis que venimos planteando de la transformación social y cultu-
ral de Salta fue desbordada por cúmulo de material encontrado. Todo ello nos
muestra una presencia social y cultural cada vez mayor del niño hecho imagen. Los
tipos construidos: el niño disciplinado y el futuro ciudadano, el niño minorizado
para ser tutelado, el niño “decente” y el niño objeto del mercado, dan idea de la
complejidad de tal presencia. Este trabajo, siendo un recorte apoyado en un perío-
do histórico de transición, pretende ser un aporte a una historia de la visibilización
del niño, que toma matizadas formas como sujeto y objeto de consumo y de disci-
plinamiento.

28
Diario Nueva Epoca, octubre y noviembre de 1939; La Provincia, noviembre y diciembre de 1940.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Bilbliografía
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Araóz, a la Honorable Legislatura, 1ero de Mayo de 1942, página 14.

Biblioteca y Archivo Histórico de Salta - Colección Dr. Zambrano


El Patronato de la Infancia (1913), fundado el 11 de Agosto de 1909. A favor
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Biblioteca Victorino de la Plaza (Bib. Provincial de Salta) - Hemeroteca


Diarios La Nueva Época – tomos correspondientes a 1º y 2º semestres de
1939
Diario La Provincia – tomos correspondientes a 1º y 2º semestres de 1949 y
1941.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

SUJETOS PROSTITUIDOS – ESTIGMAS CONSTRUIDOS


Andrea Flores ∗ – Fernando Pequeño*

Introducción
“Sujetos prostituidos - estigmas construidos” es el esbozo de un camino
que ha de ser trazado y reformulado en futuras investigaciones. Aquí exponemos
aquellas problemáticas e inquietudes que resultaron de nuestra primera aproxi-
mación al campo; asimismo, presentamos un marco teórico preliminar que nos
permita acercarnos a las mismas.
Inicialmente, la motivación de nuestro trabajo devino de la necesidad de de-
construir la representación dominante del sujeto en estado de prostitución, pre-
sente tanto en los discursos jurídico, médico o eclesial como en el imaginario co-
lectivo, en los que la palabra “prostitución” remitía continuamente a una práctica
ejercida por sujetos construidos como sujeto mujer o sujeto travesti. Por esta ra-
zón decidimos incluir en nuestra perspectiva de análisis a sujetos construidos en
torno a la identidad masculina que ejercen la prostitución en la ciudad de Salta.
Por otro lado, sostenemos que tanto la prensa 1 como ciertos estudios aca-
démicos contribuyen a elaborar una imagen de los sujetos prostituidos como
‘otros’ que viven en los márgenes de la sociedad. Ya sea que se lo enfoque como un
efecto del capitalismo salvaje 2 con la ineludible crítica al patriarcado opresor de la
mujer, o se incorpore la propia perspectiva de los/as actores que se autodenomi-
nan ‘trabajadores sexuales’ -o a quienes se muestra como tales, aunque no se re-
conozcan de esa manera-; se ha focalizado la prostitución como una actividad eco-
nómica y una mera consecuencia del mercado globalizado3.


Carrera de Antropología. Facultad de Humanidades, UNSa.
1 Ver ejemplos en el anexo al final, sobre relevamiento en Diario El Tribuno, de la ciudad de Salta durante el
2003.
2 Ver el trabajo de Teresita Soto en el Segundo Congreso de Antropología Social de 1986. Citamos este
texto como caso extremo de la manera en que influye el prejuicio del investigador en el análisis y la cons-
trucción de su objeto de estudio. Para esta autora la prostitución es solo una cuestión de satisfacción de
necesidades materiales, es una cuestión de las mujeres pobres. Parte del supuesto que se relaciona con la
desintegración de la familia tradicional. Toda explicación pasa por un mercado opresor y explotador de las
mujeres. El hombre queda borrado. Construye unas otras extrañas, sin voces, a las que interpreta constan-
temente. Cuando introduce sus discursos es solo para mostrar la precariedad de su comprensión de sí mis-
mas. Uno de los supuestos que guía el trabajo es la valorización de una única posibilidad de familia: la re-
productiva heteronormativa. Su visión esta cargada de prejuicio: asocia la prostitución a la pobreza y la
estigmatiza.
3 Por ejemplo, el trabajo de Laura Agustín, investigadora española con experiencia en Dominica, en una
ONG que trabaja en prevención de SIDA. Sobre las representaciones de la prostitución: ...'la ‘prostitución’ ha
sido construida como una transacción (sexo por dinero) que se desvía de la normalidad de la familia nuclear'.
También como 'tráfico de mujeres' (medios hablan de victimas engañadas) ó problema de zonificación (zo-
nas rojas, es el permiso para trabajar o no en ciertas zonas, medios muestran una mujer que se inclina a
negociar sobre un auto) Todas esas representaciones no tocan la existencia de un amplio mercado que
desea pagar servicios sexuales’... Su trabajo focaliza sobre el turismo sexual y la industria del sexo, de la
cual –considera- la prostitución es sólo una de las dimensiones.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Estamos convencidos que esta sola visión es siempre incompleta, porque a


pesar de muchos esfuerzos por mostrar un ‘otro’ menos distante, se siguen tra-
zando exterioridades4 (Chakravorty Spivak, 2004). En varios trabajos revisados en
esta primera indagación, hemos advertido que la perspectiva de los actores es re-
legada y, en otras ocasiones, es expresada pero a los fines de reforzar los prejuicios
de los investigadores – lo cual implica continuar relegando al silencio a quienes
construyen su experiencia a partir de estas vivencias cotidianas. Asimismo, hemos
advertido que una mirada que busque respuestas unidireccionalmente, conlleva la
invisibilización de otros actores que intervienen en este modelo de interacción
social, como las instituciones políticas, jurídicas, policial y eclesial.
Es a partir de estas diversas inquietudes que hemos iniciado nuestra inves-
tigación; movilizados, también, por el propósito de asumir una posición reflexiva y
de poner en cuestión nuestras propias categorías, repensándonos, no sólo como
sujetos situados en el campo académico, sino también como sujetos-corporizados
y sujetos-sexualizados.
Lo que se presenta a continuación son aquellas problemáticas que resulta-
ron de nuestro interés en este primer trabajo de campo 5, y a fines de la exposición
están organizadas a partir de diferentes ejes teóricos:
(a) Identidad.
(b) Estigma.
(c) Cuerpo y sexualidad.
(d) Espacio.

Identidad
En este primer apartado, es nuestro objetivo reveer aquellas categorías con
las que nos hemos de referir a los/as actores que abordamos en nuestro trabajo.
Buscamos una conceptualización desanclada de una identidad esencialista y mo-
nolítica que nos permita visualizarlos/as en su carácter múltiple, fragmentario y
móvil.
En este sentido, consideramos que la denominación “trabajador/a sexual” es
una categoría que remite a una lógica de dominación de unos por otros, en un
momento de recomposición vincular entre el Estado, el mercado y la sociedad civil,

4 En todo trabajo de investigación hay por lo menos dos formas de aprehender el mundo: la de los investiga-
dores y la de los grupos investigados. Cada una traza el eje de su discurso en una normalidad que viene a
ser alterada por la percepción del otro. Cada parte tiende a cerrarse sobre sí misma y a representarse una
exterioridad a partir de su capacidad crítica. De lo que se trata es de ganarse el derecho de moverse a través
de círculos cerrados que tienen un afuera.
5 El trabajo de campo fue realizado durante el mes de Noviembre del 2.003 en la ciudad de Salta. Las obser-
vaciones fueron realizadas en el Parque San Martín y en el Bajo. Elegimos estos lugares, dado que en el
imaginario urbano circulan representaciones, como cristalizaciones de sentido, de acuerdo a las cuales estos
son espacios destinados al ejercicio de la prostitución (Ver apartado sobre “Espacio”). Realizamos diversas
entrevistas, una de las cuales fue realizada a través de internet, dado que las salas de chat son nuevos
espacios para conocer clientes y concertar las citas.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

enmarcado en el discurso del Desarrollo Humano 6 (Alvarez, en prensa). Descarta-


mos su uso porque la consideramos asociada a las políticas de gobierno trazadas
por los organismos internacionales, las cuales permiten gerenciar las sexualidades
y los cuerpos sobre todo a partir de la administración de fondos para la preven-
ción y control del HIV/SIDA. La penetración de formas de gobernar neoliberales ha
puesto el foco en el empoderamiento7 de los grupos y en la promoción del desa-
rrollo de la sociedad civil, 8 promoviendo el reforzamiento de derechos de sectores
especiales o grupos vulnerables a través de un proceso de mercantilización de los
vínculos primarios. De esta manera, las personas en estado de prostitución articu-
lan en sus prácticas un proceso a través del cual la racionalidad del mercado se
naturaliza y los cuerpos se mercantilizan de una forma no regulada. (Coronil,
2000: 97 y 98, en Alvarez, en prensa) Se trata de poner en venta no sólo el cuerpo
sino todo aquello que puede ser vendido: la integridad total del sujeto corporiza-
do.
Descartamos esta primer categoría, dado que abogamos por una mirada no
esencialista de la identidad, desmitificadora del empoderamiento como estrategia
de mejora en las condiciones de vida; considerando las relaciones de poder que
reproducen una sociedad estratificada donde la sexualidad es siempre un disposi-
tivo de control social, pero también un mecanismo de resistencia.
Por lo tanto creemos que toda descripción de trabajo sexual –como prostitu-
ción, pornografía, streeptease, etc.- está susbsumida a una lógica de dominación
cultural, que forman parte de la doxa y que producen y reproducen estructuras de
acción y pensamiento que son a la vez estructurantes (Bourdieu, 2.002). Por eso
indagaremos sobre las percepciones que sobre la actividad tienen las personas
implicadas, intentado comprender las distorsiones que en nuestra mirada pudie-
ran suscitar los distintos lugares sociales en los que cada uno estamos situados.
De esta manera, preferimos hablar de ‘sujetos en estado de prostitución’,
más que de ‘prostitutas’ y ‘prostitutos’. Creemos que se trata más de una condición
de carácter adjetivo que sustantivo. No se es sustancialmente prostituta o prostitu-
to, sino que es en las prácticas y en la experiencia, donde se constituyen las subje-
tividades. No hay ser detrás del hacer, sino sujetos en constante devenir.
Asimismo, porque consideramos que las identidades de los sujetos en estado
de prostitución se construyen en un tránsito entre diferentes núcleos, uno de los
cuales es la sexualidad, vamos a hablar de ‘sujetos sexualizados’.

6 Se trata de ‘cambiar el foco del desarrollo económico de la contabilidad del producto nacional a políticas
centradas en la gente’. (Mmahbub ul Haq, 1995 citado en Alvarez, en prensa)
7 La idea eje de esta forma de gobernar desde los organismos internacionales es ‘sacarle’ al ciudadano todo
lo que pueda producir con recursos propios o autogenerador a partir de diversas formas asociativas. Se dice
que los grupos y las comunidades son quienes mejor saben sus necesidades, por lo que hay que darles el
poder y delegarles la resolución de sus problemas. (Alvarez, en prensa)
8 Entendida como el conjunto de las asociaciones intermedias: aquellas instituciones existentes entre el
individuo y las grandes instituciones de la esfera pública. Por su mediación, los servicios del Estado benefac-
tor pueden entregarse a través de mecanismos alternativos. (Alvarez, en prensa)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Consideramos que la identidad no es esencial, sino un proceso que está en


constante cambio, y por tanto se construye, se destruye y reconstruye permanen-
temente. En términos de Rossi Braidotti, es “un mapa de los lugares en los cuales él
/ ella ya ha estado” (Braidotti, 2.000: 30). Aquí la identidad es una noción retros-
pectiva: ahí donde buscamos el soy encontramos el ya no somos, encontramos mo-
vilidad, tránsitos entre diversas situacionalidades.
Entender la identidad como proceso y no como esencia constituye un desafío
no sólo dentro los límites de nuestra investigación, sino como una posibilidad polí-
tica de denunciar que “toda exclusión es un producto discursivo y no una situación
ontológica originaria.” (Femenías, 2.000: 201)
A partir de lo dicho queremos mostrar cómo ya en la voz de nuestros entre-
vistados, podemos encontrar la posibilidad de hablar más fluidamente de la iden-
tidad.
Desde el sentido común -pero muchas veces también desde una perspectiva
académica- se intenta atribuir a los sujetos una sexualidad como cualidad que es-
tos han adquirido en algún momento de su vida durante el desarrollo de su perso-
nalidad y que permanecerá invariable. Se espera que uno sea heterosexual y que lo
sea toda la vida. O cuando un hombre se siente atraído por otro hombre, se espera
que haya sido homosexual desde pequeño, y se busca la “causa” en el hecho de que
“jugaba con muñecas”. Y si a una mujer de grande le gustan las mujeres, es porque
“no se dio cuenta que era lesbiana.” Se ha convertido la sexualidad en un eje de lo
que somos y que no puede variar; se nos construye una sexualidad anterior a
nuestras prácticas y se determina la direccionalidad de nuestro deseo.
Es así que Fabián 9 uno de nuestros entrevistados nos muestra la existencia
de instancias y factores que se presentan a la hora de elegir con quién relacionarse
y que escapan a una identidad sexual definitiva.
<FABIAN_SALTA>10 YO TRABAJE MUCHO CON MUJERES
<ferDeSalta> me gustaría que me cuentes
<FABIAN_SALTA> PERO MUCHAS
<FABIAN_SALTA> Y ME CONOCEN MUCHAS MUJERES
<FABIAN_SALTA> NO SÓLO DE SALTA
<FABIAN_SALTA> DE VARIAS PROVINCIAS
<ferDeSalta> o sea que trabajas con mujeres y con hombres, eso querés decir?
<FABIAN_SALTA> NO
<ferDeSalta> no trabajas con hombres
<FABIAN_SALTA> MI TRABAJO ERA SOLO CON MUJERES

9 La entrevista a Fabián fue realizada en noviembre del 2.003. La particularidad de esta entrevista es que fue
realizada a través de una sala de chat por internet. Más adelante vamos a hablar de las salas de chat como
un nuevo espacio para ejercer la práctica de la prostitución. (Ver apartado sobre “Espacio”.) Conservar el
nombre de nuestro entrevistado en el chat se basa en el hecho de diferenciar el espacio de internet como
garantizador del anonimato, diferenciándolo de los otros espacios que abordamos aquí, donde la presencia
del cuerpo denota contacto que no es anónimo más allá que los nombres conservados en la entrevista
puedan ser reales o no.
10 <FABIAN_SALTA> es el nickname que utilizó nuestro entrevistado en ese momento. El nickname (en
inglés, apodo) es el seudónimo que se utiliza para entrar a las salas de chat. Y <ferDeSalta> fue el utilizado
por nosotros.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

<FABIAN_SALTA> SÍ
<ferDeSalta> ok
<FABIAN_SALTA> AHORA
<ferDeSalta> entiendo
<FABIAN_SALTA> PERO ANTES CON MUJERES SOLAMENTE
<FABIAN_SALTA> CONOCI CASI TODA LA ARGENTINA
<ferDeSalta> y cómo fue que empezaste a trabajar con hombres?
<FABIAN_SALTA> Y ME CONOCEN MUCHAS PERSONAS DEL PAIS
<FABIAN_SALTA> POR NECESIDAD
<FABIAN_SALTA> PERO MUCHAS (...)
<ferDeSalta> me podes contar como sos vos entonces?
<ferDeSalta> que te gusta
<ferDeSalta> a todo me refiero, tu cuerpo, tus sentimientos, eso... entendés?
<FABIAN_SALTA> HACER DE TODO
<FABIAN_SALTA> DE TODO MENOS QUE ME LA PONGAN, NI CHUPARLE A LOS HOM-
BRES (...)
<FABIAN_SALTA> ME ENCANTAN LAS MUJERES
<FABIAN_SALTA> MAS LO HAGO...........
<FABIAN_SALTA> POR PLATA QUE POR OTRA COSA
<FABIAN_SALTA> SI YO TUVIERA UN TRABAJO BUENO NO LO HARIA
<FABIAN_SALTA> MIRA TE CUENTO QUE ESTOY DE NOVIO
<FABIAN_SALTA> QUE MI NOVIA VIVE EN JUJUY(...)
<ferDeSalta> preferís estar con mujeres o con hombres?
<FABIAN_SALTA> MIENTRAS ME PAGUE CUALQUIERA

Asimismo, R.11 otro de nuestros entrevistados nos muestra que la identidad


es mucho más fluida de lo que pensamos y que nuestras prácticas no están unidi-
reccionalmente determinadas, sino que es a partir de estas que los sujetos consti-
tuyen su subjetividad, y por tanto su identidad, de manera dinámica.
F: ¿y con quién preferís estar, con un hombre ó con una mujer?
R: y si yo tuviera que elegir ya, ya, ya, si estoy con un hombre o con una mujer, yo me agarraría
para la mujer sí o sí.
F: ¿Por qué?
R: Tengo más emoción con la mujer, o sea tanto en la cama, que con el hombre. Con el hombre,
toda mi vida, nunca acabé... es la verdad.
F: ¿Pero estuviste con hombres... así... lindos, que a vos te gustasen de alguna manera?
R: o sea si, si... son lindos, me gustan así. En qué sentido?, físicamente y todo lo demás, pero
en la parte hormonal o digamos donde yo acabo es como que tengo bien puestos mis cabales.

Los sujetos sexualizados a los que aquí nos referimos no eligen libremente
sus prácticas corporales, por el contrario son dominados en el juego que estable-
cen. En el discurso de nuestros entrevistados se evidencia la manera en que cada
uno se construye según su propia interpretación de los gustos del cliente.
R: Sí, o sea, en parte. Por eso tengo mis cualidades que poco a poco voy juntando y eso es lo
que me diferencia mucho, no tanto tanto porque soy la misma persona que ellos pero tengo mi
formalidad. Es lo mismo que un negocio haga rendir el negocio, pero hay uno que funciona bien
y debe tener algo, o sea hay algo que está pasando ahí que no pasa en los demás negocios.

**********
<FABIAN_SALTA> OJOS CAFE

11 La entrevista a R., taxi-boy, se realizó en el Parque San Martín en noviembre de 2.003. R. no trabaja en el
Parque, elegimos ese lugar por la comodidad y la tranquilidad que ofrecía y por la cercanía al lugar donde
nos encontrábamos inicialmente.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

<FABIAN_SALTA> ROBUSTO
<FABIAN_SALTA> CASTAÑO CLARO
<FABIAN_SALTA> 1,79
<ferDeSalta> parece que sos muy lindo
<FABIAN_SALTA> NO SE
<FABIAN_SALTA> PERO NO ES POR LO LINDO QUE UNO SEA
<FABIAN_SALTA> ES POR COMO HACES SENTIR A LA OTRA PERSONA
<ferDeSalta> entiendo
<FABIAN_SALTA> ESO ES LO QUE LE GUSTA A LA MAYORIA

**********
A: ¿Todos tus gastos tienen que ver con tu trabajo, ó...?
R: sí, o sea, me cuido bastante porque la misma gente me exige, me exige.
A: ¿Cuáles son tus gastos, el gimnasio, la alimentación...?
R: el gimnasio, y bueno, y leche... por ahí me rallé y me tomo una cerveza y al otro día me toom
tres litros de leche, o sea que no me conviene tomar cerveza porque gasto más al otro día, y
bueno... para limpiarme... o sea me encanta. [ ]

[ ] F: ¿pero si vos estás trabajando tu cliente no te pide que acabés?


R: mayormente sí, pero es fácil evadir eso
F: ¿Pero no se da cuenta el cliente?
R: sí y no. Se da cuenta si... si vos te quedás quieto. Si vos te movés... y es como que, cómo te
puedo explicar, si te movés alrededor de él nunca se puede dar cuenta. Ahora, si te movés de
frente, o sea penetrando de frente, llendo y viniendo, sí se da cuenta. Porque todo el mundo
siente... o sea, cuando vas a acabar tanto la mujer como el hombre también cuando va a largar
se siente. Se siente cuando uno larga adentro de la mujer, bueno lo mismo, el que recibe tam-
bién siente. En cambio, si vos hacés, qué se yo... tipo círculo, cuando vas a acabar y hacés un
gemido... ahí vos acabaste.

**********
12
E : Viene me pregunta el precio y yo le digo tanto y yo vengo y les pongo el preservativo.
Algunos no quieren entonces ... [ ]

F: E., ¿y una vez que tiene el preservativo puesto, es el cliente el que empieza, empezás vos?
E: Yo, yo le tengo que hacer el trabajo a él.

Todos somos sujetos corporizados y sujetos sexualizados. Pero no todos es-


tamos estigmatizados. Entre los sujetos en estado de prostitución se distinguen
diferentes modalidades de estigmatización.

Estigma
En relación al estigma, Goffman13 aborda dos dimensiones: la actitud que
desarrolla el sujeto desacreditado y la que desarrolla el sujeto desacreditable.
El sujeto desacreditado, ya estigmatizado, está silenciado socialmente y
subsumido a la violencia simbólica que obra sobre él mismo. Colabora en su accio-
nar con los estigmatizadores, como si la diferencia por lo cual fue desacreditado,
careciera de importancia. Así su problema consiste en manejar la tensión que se

12
Entrevistamos a E. en el Bajo, en noviembre de 2003. Es una mujer en estado de prostitución que trabaja
habitualmente en la zona.
13 Goffman, Erving. 1976 (1963).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

genera durante los contactos sociales. De una manera diferente la actitud del suje-
to desacreditable consiste en el encubrimiento de la información que se posee a
cerca de su diferencia. Así, su problema es manejar la información que lo desacre-
dita, expresándola o silenciándola, revelándola o disimulándola, mintiendo o di-
ciendo la verdad; considerando siempre cómo actuar ante cada caso que se le pre-
sente. Este comportamiento produce una tensión similar o mayor a la que debe
enfrentar el sujeto desacreditado.
Goffman define la visibilidad como “lo que dicen a cerca de la identidad so-
cial de un individuo, aquellos que lo rodean en todo momento de su diario vivir”.
(Goffman, 2000: 64)
Las maneras en que los sujetos en estado de prostitución manejan el estigma
sobre sí son elocuentes en sus maneras de presentarse. Fabián deja al desnudo su
temor a ser estigmatizado como homosexual y como prostituto cuando en una sala
de chat con título ‘gays 14’ dice lo siguiente:
<FABIAN_SALTA> ME ENCANTAN LAS MUJERES
<ferDeSalta> que bueno
<ferDeSalta> esoo me parece muy interesante
<FABIAN_SALTA> MAS LO HAGO...........
<FABIAN_SALTA> POR PLATA QUE POR OTRA COSA
<FABIAN_SALTA> SI YO TUBIERA UN TRABAJO BUENO NO LO HARIA
<FABIAN_SALTA> MIRA TE CUENTO QUE ESTOY DE NOVIO
<FABIAN_SALTA> QUE MI NOVIA VIVE EN JUJUY [ ]

[ ] <FABIAN_SALTA> Y QUE ANDAS BUSCANDO


<ferDeSalta> y que mas haces de tui vida
<ferDeSalta> estas en pareja?
<ferDeSalta> sos gay
<FABIAN_SALTA> SALIR A CAMINAR Y ANDAR EN BICI
<FABIAN_SALTA> NO
<FABIAN_SALTA> SOLO ENTRE UN RATO

Una de las maneras en que los sujetos en estado de prostitución manejan el


estigma sobre sí mismos es estigmatizando ellos a sus clientes. Para R. todos sus
clientes hombres son homosexuales porque tuvieron algún problema, lo cual le
permite a su vez reforzar la construcción de su propio género como heterosexual.
R: es que como te puedo explicar. Todas las personas que tuvieron tendencia a ser gay o una
cosa así, en su vida, normalmente hasta la edad que tiene ahora, en ese trayecto siempre tuvie-
ron algún problema, siempre.
F: Problema en qué sentido... ¿traumático querés decir?
R: no todos tienen siempre el mismo problema pero puede ser en familia, puede ser que no lo
hayan querido, ¿entendés? Y aunque no creas ese problemita que va surgiendo se hace más
grande, más grande y en el primer vaiven que ellos tienen, agarran y se suben, les pasó que
estaban tan mal que quisieron probar eso y lo probaron y ahora ya no pueden salir.
F: ¿pero vos no crees R. que hayan gays que simplemente les guste ser gays y que no hayan
tenido un problema como muy grande en sus vidas?

14
En la jerga de la gente que frecuenta las salas de chat el uso ‘gay’ refiere solo a sujetos masculinos ho-
mosexuales o bisexuales, no implica mujeres. Las salas frecuentadas por mujeres homosexuales o bisexua-
les denotan en general el termino ‘lesbianas’ o aluden de alguna otra manera a la feminidad.
80 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

R: sí, en ese sentido sí. Hay personas que... no estoy diciendo que esto sea como el Sida, ¿me
entendés? Sino como que se volcaron para esto y... porque les gusta esto. Sí, es verdad, sí me
dijeron eso. Pero casi más, el 80 por ciento es que tuvieron problemas.
F: ¿Y qué pensás de las mujeres que te buscan? ¿También es como que tuvieron algún proble-
ma en sus vidas?
R: Y mayormente sí. Sí porque si no seguirían con sus parejas. Sí o sí no tendrían que estar con
nadie y tampoco tendrían que estar pagando a nadie para acostarse. Originalmente tendrían que
estar con su pareja ¡o bien!, buscarse un novio. Entonces qué pasa, si no lo hacen es porque
algún problema tienen. O tienen problema de que no quieren estar igualmente con alguien segu-
ro, y quieren estar con alguien así a la ligera; o también pueden tener el problema de que tam-
poco nadie las quiere y que ellas se sientan así. Porque hay personas que se sientan un rato a
mirarse y dicen ¡No quien me va a mirar a mi! Y entonces qué hacen, sacan la plata del bolsillo y
pagan.

A partir de observaciones en el desenvolvimiento de las relaciones de gru-


pos de profesionales de la salud que trabajan en la prevención de Sida hemos po-
dido observar que en contraposición a los logros políticos y sociales, los mecanis-
mos de intervención sobre la salud y la sexualidad producen estigmatización. ‘Las
ideas de “target de población”, de “intervención focalizada” y de “grados de pre-
vención”; el concepto de identidades clínicas (HIV positivo y negativo, seropositivo
y seronegativo, Persona Viviendo con VIH/SIDA) y la necesidad de cambios con-
ductuales (uso del condón, adherencia al tratamiento), en la base de las iniciativas
de prevención vigentes, contribuyen a una persistente segregación de sujetos cu-
yos contornos son reespecificados por saberes de corte científico – médicos, psico-
lógicos y socioculturales’. (Sívori, 2004)
El estigma tiene que ver con lo público y no con lo privado. Es necesario
abordar tres dimensiones de la estigmatización para dar cuenta de la manera en
que interactúan sujetos estigmatizados y estigmatizantes: 1.- la identidad social,
que alude a la diferencia entre sujetos estigmatizados diferenciando los ya des-
acreditados de los posibles de ser desacreditados; 2.- la identidad personal, que
considera las relaciones intersubjetivas, y alude a la manera en que el individuo
maneja la información que puede hacerle pausible de una desacreditación; 3.- y la
identidad del yo, que permite abordar la manera como el individuo se ve a si mis-
mo en relación al estigma y que información recibe respecto de esa estigmatiza-
ción para poder elaborar conductas alternativas.
En relación a esta última dimensión –la identidad del yo- la estigmatización
produce una conducta ambivalente a nivel del yo. Esto se manifiesta en la tenden-
cia del estigmatizado a estratificar a sus pares según el grado en que sus estigmas
se manifiestan y se imponen.
El individuo estigmatizado se define a si mismo como igual a cualquier otro
ser humano, mientras que al mismo tiempo es definido por sí mismo y por quienes
lo rodean como un individuo marginal. (Goffman, 1963:129)
Más adelante veremos la manera en que el manejo del estigma se relaciona
con la percepción y los múltiples usos de los espacios que habitan y construyen los
sujetos en estado de prostitución.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Cuerpo y Sexualidad
En este apartado procuramos una definición de cuerpo a través de la cual
podamos entender y explicar la experiencia del cuerpo en los sujetos en estado de
prostitución a los que nos referimos.
Dado que el término “cuerpo” puede llevarnos a caer en una disociación en-
tre cuerpo y sujeto 15, preferimos utilizar el término “sujetos corporizados” de
Rosi Braidotti. Esta autora entiende al cuerpo como la corporización del sujeto,
como la corpo-r(e)alidad del sujeto o como sujeto corporizado. Este es definido en
tanto “punto de superposición entre lo físico, lo simbólico y lo sociológico” (Brai-
dotti, 2.000: 29 – 30). Por lo tanto, aquí vamos a hablar de sujetos-corporizados.
A partir de las ideas de Michel Foucault trataremos de definir estos sujetos.
Este autor utiliza el término cuerpo, por lo que cada vez que decimos cuerpo que-
remos decir sujetos corporizados.
Entendemos al cuerpo como el blanco privilegiado de poder, como el lugar
en el que se han incardinado los mecanismos de las relaciones de poder. Para di-
cho autor, “el poder se ha introducido en el cuerpo, se encuentra expuesto en el
cuerpo mismo (…) Nada es más material, más físico, más corporal que el ejercicio
del poder.” (Foucault, 1.979: 104 –105)
El cuerpo es el espacio por donde circula el poder: “el poder transita a través
de nuestro cuerpo… el poder pasa a través del individuo que ha constituido… El
poder no se aplica a los individuos, sino que transita a través [de ellos]. No se trata
de concebir al individuo como una materia múltiple e inerte sobre la cual vendría a
aplicarse el poder o contra lo cual vendría a golpear. Es decir, no se trata de conce-
bir el poder como algo que doblega a los individuos y los despedaza. De hecho, lo
que hace que un cuerpo (junto con sus gestos, discursos y deseos) sea identificado
como individuo es ya uno de los primeros efectos de poder….” (Foucault, 1.996: 27
– 40)
De acuerdo a Foucault, la genealogía se encuentra en la articulación del
cuerpo y de la historia. La tarea de la misma es mostrar al cuerpo impregnado de
historia. La genealogía, se opone, entonces, a la preexistencia del cuerpo, y se incli-
na a una idea de un cuerpo sin esencia, un cuerpo histórico. Se opone a la idea de
que este “no tiene más leyes que la de su fisiología y que escapa a la historia”, y
percibe al mismo “aprisionado en una serie de regímenes que lo atraviesan”.
Los sujetos corporizados están constituidos por múltiples mecanismos de
poder. Poder que ha de ser entendido como una multiplicidad de relaciones de
fuerzas inmanentes y propias del dominio en que se ejercen; como el nombre que
se presta a una situación estratégica compleja en una sociedad dada, que no
desempeña un papel de prohibición o reconducción, sino que desempeña allí don-
de actúa un papel altamente productor (Foucault, 1.999: 112 a 114). El poder es
positivo, produce realidad, produce cuerpos.

15 “A menudo olvidamos lo absurdo que es nombrar el cuerpo como si fuera un fetiche, es decir, omitiendo
[al sujeto] al que este encarna.” Le Breton, 1.992: 25.
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El poder actúa dando “una realidad analítica, visible y permanente, hunde la


sexualidad en los cuerpos, la desliza bajo las conductas, la convierte en principios
de clasificación y de inteligibilidad, la constituye en razón de ser y orden natural
del desorden.” (Foucault, 1.999: 57) Aquí el poder introduce el sexo en el cuerpo.
Crea sexualidades en los cuerpos. Se trata de un poder que funciona sobre el cuer-
po y sobre el sexo de manera positiva.
Desde la perspectiva foucaultiana, fue a partir de la articulación de una téc-
nica de confesión con los métodos de la escucha clínica, que pudo aparecer la “se-
xualidad”. Esta se definió ‘por naturaleza’ como: “un dominio penetrable por pro-
cesos patológicos, y que por lo tanto exigía intervenciones terapéuticas o de nor-
malización; un campo de significaciones que descifrar; un lugar de procesos ocul-
tos por mecanismos específicos; un foco de relaciones causales indefinidas, una
palabra oscura que hay que desemboscar y, a la vez escuchar.” (Foucault, 1.999:
86) Es el dispositivo de la sexualidad, productor de saber, multiplicador de discur-
sos, inductor de placer y generador de poder.
En las voces recuperadas de nuestros entrevistados presentadas más arriba
en relación a su lugar de dominados, a sus formas de presentarse y su manejo del
estigma; es elocuente la manera en que sus cuerpos e identidades se construyen
desde ese lugar social en el que están situados. El poder se materializa en sus
cuerpos.
Contrapuesto a la propuesta foucaultiana y desde una perspectiva liberal,
Anthony Guiddens sostiene que puede considerarse al sexo como una adicción de
la sociedad moderna, semejante al alcoholismo, como también se puede ser adicto
a la comida, al trabajo, al ejercicio físico, al ir de compras, etc. La noción de adic-
ción nació ligada a una visión biologicista que observa la dependencia química del
cuerpo; hace referencia a un estado del organismo, a la vez que expresa una con-
ducta ‘compulsiva’; y es este nuestro interés por el concepto. Según el autor, una
compulsión es “una forma de conducta que un individuo encuentra muy difícil o
imposible de detener solo con el poder de su voluntad”... (Giddens, 2000: 72)
Actuar la compulsión produce liberación de tensiones. La compulsión está
asociada a sentimientos de pérdida de control sobre el ego. En otras palabras, re-
sistirse al deseo compulsivo produce mucha ansiedad. Pero la adicción produce
bienestar al aplacar la ansiedad, siempre de una manera transitoria.
Para Guiddens la adicción debe entenderse como un mecanismo de cons-
trucción del yo en una sociedad donde todas las normas tradicionales están siendo
sustituidas. Implica un mecanismo de resistencia del yo, en una época que requie-
re mayor reflexividad.
Como contraposición al dispositivo de saber–poder que estudia Foucault, es-
te autor habla de reflexividad institucional 16, refiriendo a individuos que se descu-

16 Sin negar su relación con el poder, deberíamos ver el fenómeno [el dispositivo de saber – poder que
organiza la sociedad] como una reflexividad institucional, que está en movimiento constante. Es institucional
porque constituye un elemento básico estructurante de la actividad social en las situaciones actuales. Es
reflexivo en el sentido de que introduce términos para describir la vida social, entrar en su rutina y transfor-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

bren a sí mismos en sus hábitos y acciones para insertarse exitosamente en el me-


canismo social. Esta categoría no implicaría un control absoluto de los actos sino
un marco de acción de los grupos sociales. La reflexividad institucional se expande
a partir del saber acumulado y transforma las relaciones tradicionales en la socie-
dad a nivel de las prácticas sexuales.
Si Foucault ve en el ego una creación del psicoanálisis que –de la misma ma-
nera que la confesión en las sociedades medievales y premodernas- termina sien-
do un dispositivo de disciplinamiento y control; Giddens disiente con la idea fou-
caultiana de un yo o una identidad personal construida con tecnologías particula-
res por considerarlas mecanisistas y recupera la idea psicoanalítica del ego porque
se adaptaría más al carácter abierto de la autoidentidad y a la naturaleza reflexiva
del cuerpo, como rasgos fundamentales de una sociedad con elevada reflexividad.
(Giddens, 1992: 27-42) Nosotros creemos que el esquema conceptual de Giddens
sobre la sexualidad, desestima los diferenciales de poder en la sociedad moderna
por lo que no nos resulta satisfactorio para dar cuenta de la dominación, si bien
nos ilumina a la hora de explicar procesos de interacción al interior de los grupos
en sociedades que cambian rápidamente.
Retomando la categoría que aquí nos interesa, la adicción es una reacción
defensiva, un escape ante un requerimiento de autonomía del yo que no puede
satisfacerse. Entre los tradicionales códigos de comportamiento y su reemplazo
por nuevas formas de interrelacionarse los sujetos se quiebran y construyen res-
puestas articuladoras entre modelos diferentes de vida que los atraviesan.

Espacio
Según Ian Buchanan “el espacio no es un objeto o un sujeto ni uniforme u
homogéneo que pueda ser aprehendido sin dificultad, que pueda ser percibido
similarmente por todos aquellos que eligen mirarlo. Dicho de manera simple, hay
espacios y espacios” (Buchanan, 1993)
“El espacio no es un receptáculo, un recipiente que pueda ser llenado y va-
ciado de su contenido – ideología, historia, fuerza, etc. – ante un capricho. No existe
un espacio natural que pueda ser culturalizado. El espacio existe solamente cuan-
do es habitado: es creado mediante el acto de ocupación.”
Entendemos al espacio como construido en la correlación entre saber y po-
der pero también a partir de la experiencia del sujeto corporizado en el espacio.
Entre los cuerpos y los espacios hay una relación de doble captura. “Nada que
esté ni en uno ni en otro, aunque pueda llegar a intercambiarse, a mezclarse, sino
algo que está entre los dos, fuera de los dos y que corre en otra dirección.” (Bucha-
nan, 1993)
La relación entre el espacio de ejercicio de prostitución y el espacio de los
cuerpos es una relación de exterioridad donde estos elementos se constituyen en

marla, no como un proceso mecánico ni necesariamente de forma controlada, sino porque forma parte de los
marcos de acción que adoptan los individuos y grupos' (Giddens, 1992: 37)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

tanto suplementos y no complementos uno del otro como si fueran dos mitades de
un círculo. La relación entre ellos es un devenir que no es común para los dos, sino
que está entre los dos.
El espacio no es una realidad ahistórica y anterior al sujeto que vendría a
imprimir y a determinar sus conductas “aparentemente desde adentro (esto es,
como un hecho intrínseco del espacio), [sino que lo hace] desde fuera (como una
consecuencia del acto de ocupación)” (Buchanan, 1993) El sujeto tampoco es ante-
rior al espacio sino que es construido en este mientras lo experimenta.
Espacios y sujetos corporizados se crean a partir de la experiencia. Espacios
que territorializan y son reterritorializados por los sujetos corporizados. Sujetos-
corporizados-en estado de prostitución construidos y señalados con un estigma.
Estigma que tiene carácter sustantivo más que adjetivo, que se transforma en sus-
tancia. Sujetos estigmatizados que territorializan y son territorializados por espa-
cios-para-la-prostitución que también han sido objetivados y estigmatizados. Suje-
tos corporizados y espacios han de entenderse dentro de procesos de experien-
cias.
Uno de los espacios elegidos para realizar este trabajo fue el Parque San
Martín.17 A lo largo de su superficie se construye el espacio del Parque a partir del
entrecruzamiento de sentidos y de apropiaciones. El Parque es construido como
un espacio plural y heterogéneo, y dentro de esta múltiple construcción se eviden-
cia aquella que lo erige en tanto espacio-para-la-prostitución. Esta idea cristaliza
en un sentido social y se constituye en una propiedad ontológica de este espacio. A
su vez esta propiedad ontológica es la condición de posibilidad de existencia para
los sujetos que ejercen la prostitución en el mismo.
Desde este momento el sujeto experimenta su cuerpo en relación a la expe-
riencia del espacio.
Sobre esto R. nos cuenta sobre los taxi-boys, que recorren el parque y expe-
rimentan este espacio en sus cuerpos:
“Todos tienen una cualidad para caminar los chicos que trabajan, es la cualidad que tienen para
caminar, la cualidad que tienen para ver la gente en los autos y la otra es una cualidad que ellos
tienen que se les nota fácilmente si es gay o… este…si es pasivo o activo, en ese sentido. Se
los identifica por más que quieran esconder o no.”
El cuerpo comienza a ser experimentado como un cuerpo prostituido y las
formas de usarlo responden a esa experiencia, a esa construcción del cuerpo, con-
comitantemente con la experiencia del espacio.
R., aunque ahora ya no trabaja en el parque, nos cuenta como vivió el hecho
de trabajar en ese lugar:
“Las primeras veces cuando yo salí, daba vueltas al parque … estuve un tiempo dando vueltas
por acá pero yo me di cuenta al rato de que no era lo mío, una porque todo el mundo pasaba,
porque por ahí pasaba un vecino y yo no sabía qué hacer … porque aquí todo el mundo pasa y
te conoce…”.

17 El Parque San Martín está situado al Este de la ciudad de Salta, abarca una amplia extensión: de oeste a
este, desde calle Buenos Aires a Hipólito Irigoyen y, de norte a sur, desde Urquiza hasta San Juan.
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Caminar en el parque implica experimentar el espacio, lo que expone a los


sujetos a la mirada y al juicio público de ejercer una práctica que se encuentra es-
tigmatizada, práctica que estigmatiza al sujeto corporizado. Por esta razón es im-
portante para ellos tratar de invisibilizarse, para alejarse del estigma social que
recae y cristaliza sobre ellos.
Así, R. nos comentaba sobre chicos y chicas que vienen del interior de la
provincia o de otras provincias por unos días o una semana porque aquí no los
conocen y pueden trabajar tranquilos. R. decía que si se iba a Güemes, él podría
caminar tranquilo porque nadie lo reconocería.
Pero también la necesidad de invisibilizarse responde al hecho de que la
práctica de la prostitución constituye una violación a uno de los Artículos de la ley
de Contravenciones 18, por lo que deben esconderse de la policía. R. nos dice: “La
policía sí los levanta, todos tienen bastantes antecedentes.” Por lo tanto, existe una impe-
riosa necesidad de invisibilizarse.
En relación a la policía E. nos cuenta que en el Parque
...La policía te lleva ... te llevan por averiguación de antecedentes y ese tipo de cosas (...) A mi
me llevaron un montón de veces. (...) si los policías son buenos somos buenas y si son guana-
cos nosotras también somos así con ellos, le podemos romper hasta el patrullero.
Para E., el Parque es un lugar de trabajo inseguro y peligroso, para ella
...La calle es fea, es peligrosa… En la calle uno te sube y no sabes si vas a volver o no vas a
volver…
E. cuenta que cuando ella trabaja en el Parque después van “al mueble. Al mue-
ble nos llevan. No hago en el auto. Yo soy así... (...) Si, que lo hacen en el auto, si. Yo no. No te
digo que soy la fina, pero...Si estás trabajando, estás cobrando, si vos vas y tenés plata y buscas
es porque tenés.”

Por esto, prefiere trabajar en “el Bajo”, lugar que ella considera más seguro que
en la calle. El Bajo, al igual que el Parque San Martín, es otro lugar considerado como
un lugar destinado a la prostitución. A diferencia del Parque, en el Bajo ellas están
ya en sus habitaciones lo que les brinda más seguridad.
Asimismo, al contrario del Parque, en el Bajo ‘la policía no molesta, los molesta
únicamente a los apretadores (...) los changuitos que andan por ahí en la calle (...) ellos moles-
tan a los clientes, entonces viene la policía. Pero si no, no viene’.

De la misma manera, R. prefiere otro lugar de trabajo y no el Parque. Así co-


mo E. encontró una alternativa en el uso del espacio, R. – y otros taxi-boys – la en-
contraron en Internet. Esta invención técnica se constituyó en una tecnología dis-
ponible para ellos y para ciertos usos sociales particulares. Esta adquiere sentido

18 Código Contravencional de la Provincia de Salta - Ley Nº 7135.


Título XIII - Prostitución
Art. 114.- Serán sancionados con arresto de hasta quince (15) días, conmutables con multa equivalente, las
personas que ofrecieren o incitaren en la vía pública a practicar actos sexuales, por dinero o cualquier otra
retribución que ofreciere.
Art. 115.- Serán sancionados con arresto de hasta veinte (20) días o multa equivalente, las personas, que en
la vía pública, ofrecieren o incitaren a las personas a practicar actos sexuales, por dinero o cualquier otra
retribución, molestando o provocando escándalo.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

en un orden social específico en que se la concibe para usos y beneficios particula-


res.
Podemos decir que los sujetos prostituidos han incorporado a su subjetivi-
dad aquellos elementos estigmatizantes de la prostitución y se colocan a sí mismos
en la realidad social en una posición donde su trabajo los constituye en tanto suje-
tos estigmatizados. Por lo que es necesario para ellos salir de ese lugar buscando
alternativas en otro tipo de prácticas y otro tipo de espacios que no los visibilice,
pero que a la vez los haga visibles a los ojos de sus clientes. No sólo ciertos discur-
sos sociales quieren invisibilizar estos sujetos, sino que ellos mismos incorporan
estas relaciones sociales como subjetivas, y quieren invisibilizarse.
Internet constituye un nuevo espacio para contactar clientes donde no se es-
tá expuesto a la mirada pública estigmatizante, donde el peligro de que la policía
los descubra es nulo, donde no se tiene que mover el cuerpo de cierta manera que
lo hace más visible.
R. dice: “Ellos [los chicos que trabajan en el parque] caminan me entendés para conseguir. En
cambio, yo no. Yo lo hago mediante una casa donde hay computadoras19, y bueno en ese senti-
do me diferencio mucho.”
A partir de esta práctica, R. se diferencia de esos otros taxi-boys que cami-
nan en el Parque, dado que el estigma no recae sobre él de la forma en que lo hace
sobre aquellos. Para R. “es mejor porque no te introducís en la vía en que todo el mundo te
vea. Te identifican menos.” Así, R. y otros chicos se apropiaron de esta nueva tecnolo-
gía disponible de la Internet, para poder realizar su trabajo de una manera que a
ellos les permita sentirse preservados.
Es interesante evidenciar esta apropiación que realizan estos sujetos de una
tecnología disponible: Internet y con esto el intento de buscar mejores condiciones
de vida con respecto a aquella época cuando trabajaban en el parque.
R. nos comentaba que comenzó a chatear hace un año y medio 20: “Me enseña-
ron. Me enseñó una persona, pero no a meterme donde yo me meto ahora”.

Y esto es lo que cuenta él con respecto a su experiencia de encontrar clientes


en los sitios de chat:
“Mayormente yo chateo por lo menos quince o veinte minutos. Entro al chat y empiezo a marcar
… o sea … hay una partecita de la computadora que es para parejas únicamente y entro tanto
como en la pareja gay como en la pareja de mujeres, en la que andan buscando cosas. Enton-
ces, ahí entro yo … y una vez que ven mi nombre y apellido … hay gente que ya me conoce,
entonces es ya como que me marcan … y dicen entonces está R.”
“Siempre entro al mismo sitio. Entonces ya se comunican. O hay algunas personas que tienen su
computadora en su casa y la tienen conectada directamente. Entonces cuando yo entro al chat
ya sale en la pantalla de ellos. Ya estoy conectado yo. Entonces al salir en la pantalla, ellos
pueden estar en sus casa cocinando o que sé yo, y es como que ahí no más se dan cuenta.”
“Siempre utilizo el mismo nick. El mismo, el mismo.”
“Si son nuevos lo primero que hago es, me contacto y digo es quién soy, qué es lo que hago,
todo lo demás y bueno y ahí no más sale la decisión de si, bueno, de sí o no, no busca eso.”

19
Se refiere a los ‘ciber’ y telecentros donde se alquilan computadoras para navegar en la red internet.
20 R. trabaja hace tres años y tiene 27 años. Como dijimos, comenzó trabajando en el parque.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

A partir de esta experiencia, el contacto con los clientes no es cara a cara


sino que existe una interface que media entre ellos. Una pantalla que se erige en
tanto intermediario de la comunicación.
Por esto una nueva práctica de estos chicos que eligen internet es venderse
como un producto a través de una pantalla. R. 21 comenta que ellos tienen que sa-
ber venderse, que tienen que formar una imagen, no mintiendo, pero si centrándo-
se en aquellos aspectos que a ellos les parezcan atractivos.
Por ejemplo, una descripción como la siguiente:
<FABIAN_SALTA> OJOS CAFE
<FABIAN_SALTA> ROBUSTO
<FABIAN_SALTA> CASTAÑO CLARO
<FABIAN_SALTA> 1,79

Pero también es necesario saber vender su órgano genital. R. comentaba que


15 cm es normal, así que si uno tiene menos de quince “está muerto”. En cambio si
tiene más de quince, si ronda entre los dieciocho está bien dotado.
Los taxi-boys se apropiaron de Internet para contactar clientes evitando el
contacto “tradicional” con el cliente cara-a-cara que implicaba la exposición a la
mirada pública estigmatizante y a circular por espacios estigmatizados. Las salas
de chat les dan el privilegio del anonimato. Pero a la vez los obliga a generar cono-
cimientos sobre nuevas formas de vender su cuerpo; nuevas formas de prostituir-
se, donde no importa ya la forma de mover su cuerpo en el parque, la forma de
caminar o de darse vuelta a ver los autos; sino una nueva forma de experimentar el
cuerpo en un espacio, el ciberespacio. El cuerpo se construye a partir de palabras
que se comunican a través de la pantalla que se instituye como interfaz de la co-
municación. No importa como caminan sino lo que dicen de su cuerpo y cómo ha-
cen que la otra persona experimente su cuerpo en el momento en que lo describe.
Internet es el a priori, es la condición de posibilidad de que existan estos cuerpos
prostituidos creados a partir de nuevas formas de saber venderlo.
Otra forma de no exponerse públicamente, es mediante el contacto telefóni-
co con aquellos clientes ya conocidos:
<FABIAN_SALTA> TENGO ALGUNOS CONOCIDOS Y HACEMOS CITAS
<ferDeSalta> y como te contactan para esas citas?
<FABIAN_SALTA> SABEN DONDE ENCONTRARME
<ferDeSalta> en el chat, por telefono, esas cosas?
<FABIAN_SALTA> SI TELEFONOS

E. nos cuenta con respecto a otras chicas que trabajan en el Bajo que ‘ellas
...vienen, trabajan, y se van. Vienen a veces un rato, un día, dos días y se van. Vienen de todos
lados ... vienen a trabajar sin que se enteren sus familias (...) ellas vienen dos o tres días o vie-
nen temprano y se van ponele a las diez, y si no ya se van al otro día, a la madrugada’.

21 Esto lo comentó después que terminamos la entrevista y habíamos dejado de grabar.


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Propuestas
Somos conscientes que la subjetividad por sí misma, como única categoría analí-
tica de fenómenos sociales no puede dar cuenta de interacciones complejas; por lo que
no reduciremos nuestro enfoque solo a ella. La subjetividad no es suficiente para ex-
plicar las condiciones materiales de la existencia. Vemos su potencial analítico para
observar las representaciones siempre mutables que los sujetos tienen de si y de su
entorno. Rescatando y revalorizando los discursos de sujetos sexualizados sistemáti-
camente silenciados por un sistema social erigido en una sexualidad heteronormativa
y reproductiva, esperamos contribuir a la desestigmatización de los mismos y de la
propia sexualidad. Todos somos sujetos corporizados y sujetos sexualizados. Miramos
los sujetos en estado de prostitución involucrados en una cultura plural y diversa,
construyéndose a sí mismos en un cambio permanente y creciente, donde la sexuali-
dad y el género son y fueron siempre polimorfos.
¿Es la prostitución una categoría de análisis que por sí misma permita dar cuen-
ta de problemas sociológicos? O ¿es acaso una construcción teórica de las ciencias
sociales que contribuyen a la dominación, la estigmatización y la marginación de indi-
viduos con la complicidad de la academia? Seguramente, esas búsquedas serán diver-
sas.
Es una reflexión en la que nos sentimos comprometidos a avanzar. Hoy nos
planteamos la necesidad de una profunda reestructuración de los enfoques tradiciona-
les del objeto y de las dimensiones y categorías con las que se analiza el tema. A nues-
tros ojos no sólo implica la incorporación de las voces de los involucrados o de ampliar
las dimensiones de análisis –incluyendo a los clientes, por ejemplo- sino de construir
posturas diferentes en los propios investigadores, respecto de su propia sexualidad y
subjetividad primero, y de la identidad en general; actitudes que deberían ir acompa-
ñadas de una búsqueda tendiente a desestabilizar el sistema hegemónico de domina-
ción desde una mirada deconstructiva, más que de pensar nuevas formas y discursos
políticos de oposición al sistema que terminan, siempre, reforzándolo.
Es nuestra primera aproximación, un replanteo de lo aprendido sobre el tema:
nuestro primer planteo. Nos queda todo el camino por recorrer.

Anexo
Construcción en la prensa de los sujetos en estado de prostitución

Record de detenciones durante febrero La Policía detuvo a 200 personas, entre prostitutas y
Buscan erradicar la "zona roja" travestis.
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P ersonal uniformado y de civil de la Seccional Segun-


da detuvo, durante el mes de febrero último, poco
más de 200 personas dedicadas al ejercicio de la prosti-
de las computadoras cuesta tres mil pesos, pero la tesis
de mi esposa no se puede calcular. Se trata de años de
trabajo intelectual", lamentó M.R. "Yo nunca me metí con
tución en la vía pública, sean ellos mujeres y hombres las prostitutas ni con los travestis. Creía que el problema
travestidos. no eran ellas sino la gente que se acercaba buscando
La abultada cifra representa un record en este tipo de sus servicios, y las consecuencias en el barrio. Pero me
operativos, y forma parte de una plan de seguridad de dio mucha bronca que cuando les pedí ayuda, que me
erradicación definitiva de las denominadas "zonas rojas" contaran lo que hubiesen visto la noche del robo en mi
en la zona 'céntrica. Los procedimientos policiales obe- casa, todas se desentendieron. Lo que pasa es que esta
decieron, en gran parte, a la multitud de denuncias de zona está liberada para la prostitución, para la droga y
vecinos de la zona. Estos, desde hace algunos años, para los robos. Por eso nunca se ve a la Policía por acá",
vieron crecer el número de personas dedicadas al co- graficó. De acuerdo a M.R, los movimientos de todos los
mercio sexual, el cual ejercían en sus veredas, umbrales, vecinos son controlados por la "fauna sexual" que se
puertas y jardines. junta en la zona. "Fue por eso que nos robaron justo la
Pero a esto se sumó el crecimiento de ilícitos en la zona, noche que salimos con mi esposa. Siempre había gente
tales como robo de autoestéreos, cubiertas, hurtos y en casa, pero esa noche fuimos al cumpleaños de mi
``apretadas''. En la mayoría de los casos, los responsa- papá. Cuando volvimos, fue la amarga sorpresa", relató.
bles de estos no se tratan de las propias mujeres de la (23-Oct-2003)
calle o ``travestis'', sino de sus ``fiolos'' o personas de mal
vivir que operan en la zona. Es así que en algunos casos **********
se comprobó que, debido a sus ``paradas'', muchas Entre Ríos/ Resistencia de la Fraternidad Evangélica
casas eran ``marcadas'' y luego robadas, debido a que se Otra cruzada contra la prostitución
conocían las rutinas de sus moradores. (11-Mar-2003) legalizada
Creen que solo es para los "hombres viciosos" y al igual
********** que la iglesia pide no obedecerla.

L
Tareas de prevención policial a Fraternidad Evangélica de la capital entrerriana
Detenidos en un operativo pidió al gobierno provincial que vete la ley sancionada
Más de 60 personas fueron demoradas en el centro y la por la Legislatura que derogó el inciso de un artículo que
ruta 26. impedía a las prostitutas trabajar en la vía pública. La

U na serie de controles implementados por la policía en


materia de prevención dejaron un saldo ayer de más
de 60 detenidos, la mayoría de ellos travestis y prostitu-
norma referida es el inciso 4 del artículo 45 de la ley
3.815 de Contravenciones.
"Solicitamos al señor gobernador que vete esta norma
tas que operaban en la zona de la terminal de ómnibus y por el bien de la gran mayoría de las familias entrerria-
el parque san Martín. Sobre los detenidos por prostitu- nas", señala el escrito suscripto por los dirigentes del
ción, las fuentes informaron que "los demorados serán Consejo de Pastores de la Fraternidad Evangélica, Ri-
pasibles de sumarios por infracción al Código Contraven- cardo Díaz, y Carlos Schultz. En la nota, los religiosos
cional". expresan su "estupor" por la aprobación en la legislatura
En este operativo participaron numerosos policías, de de la provincia " de una norma que legitima la prostitu-
distintas comisarías del Cuerpo de Infantería y Caballe- ción".
ría. Los controles se concentraron en sectores de la "No estamos en contra de las personas que se prostitu-
ciudad considerados de alto riesgo. (24-May-2003) yen, sino del pecado que ella comete, como no estamos
en contra de un ladrón sino de su conducta errada",
********** agregan. Los pastores recalcan que "no se puede dar
Grave denuncia libertad al ladrón para que salga a robar por las calles
Le robaron las herramientas de trabajo porque es su estilo de vida o su elección. En este caso,
El damnificado reveló que sobre calle Lavalle, entre San su elección afecta directamente a los demás", ejemplifi-
Juan y San Luis "es zona liberada". can en la nota.

M .R es un vecino que vive desde hace cinco años


sobre la calle Lavalle, a metros de la parada de "las
chicas". Se dedica al diseño de páginas web y el turismo
"Se está legitimando la prostitución y eso no está bien.
Me parece que la gente se podría ganar la vida de otra
manera y no caer en este comercio de una acto que es
alternativo, por lo que hasta hace tres semanas atendía a generador de vida y que por tanto debería ser un acto de
sus clientes en una oficina ubicada en el fondo de su amor", agregó el religioso. Según Rodríguez "con este
vivienda. Esto fue así hasta el primer día de este mes, tipo de legislación se está inculcando el vicio en la socie-
cuando el joven fue desvalijado de sus herramientas de dad.
trabajo: equipos de computación de primera línea, discos Todos nosotros sabemos que de hombres viciosos deri-
rígidos, grabaciones originales de documentos como van causas siniestras. Con una ley como esta no se
tesis y libros, y electrodomésticos en general. "Sólo una construye una sociedad justa y libre de pecado. Al contra-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

rio a lo que se llega es a legitimar por ley un acto que es


condenable", señaló. (13-Set-2003)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Bibliografía:
Agustin, Laura. 2002. ¿Qué conexión hay entre la industria del sexo y la familia
española? En Sexualidades: Diversidad y Control Social. Óscar Guasch y O.
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Alvarez, Sonia. Construcción Social y Prácticas Discursivas. En prensa.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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|93
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

EDUCACIÓN, EXTENSIÓN Y ÉTICA


94 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

EL DERECHO INDIGENA EN LA ENSEÑANZA FORMAL DE LA PROVINCIA DE


SALTA
Gómez, Ernesto Alfredo •

Tema
El presente trabajo de investigación es sobre el “derecho indígena” en la en-
señanza formal de la provincia de Salta. Este trabajo surge como consecuencia de
la realización de otras investigaciones sobre distintas temáticas de los pueblos
indígenas1; y durante la confección de las mismas sé había advertido en la obser-
vación y recolección de datos, que existe en la actualidad un conjunto de normas
jurídicas que se relacionan con la problemática indígena 2. En esos momentos sur-
gió una pregunta que se sintetiza de esta manera: ¿el derecho indígena, se enseña
en los niveles de Enseñanza General Básica, tercer ciclo; Polimodal y Enseñanza
Superior No Universitaria o Terciario 3, como contenido conceptual del curriculum
educativo de la provincia de Salta?.

Problema:
El responder esta pregunta orienta a indagar sobre la presencia o ausencia
del “derecho indígena” en los niveles de enseñanza citados con anterioridad a
principios del Siglo XXI. Y además plantear el intercambio de opiniones sobre el
mismo en el ámbito educativo del Estado Provincial.

Antecedentes:
Los antecedentes sobre el tema provienen del Siglo XV al XVIII, los aboríge-
nes fueron regidos por el poder político mediante el Derecho Indiano. Durante el
Siglo XIX, los indígenas dejaron de ser algunos tributarios y otros “libres” para
convertirse en “los extraños de su propia tierra” para ser regidos por el Derecho
Oficial Argentino; y como consecuencia sobrevino la perdida de sus territorios.
Esto significo la perdida parcial o definitiva de la identidad étnica. En el siglo XX se
sumaron a la incorporación de los derechos civiles y políticos, pero desconocidos
para los aborígenes, ubicándolos como ciudadanos del país.


Estudiante de la Carrera de Lic. en Antropología. Facultad de Humanidades. U.N.Sa.
1
Como ser “La evolución de la legislación argentina aplicada a los pueblos aborígenes en Argentina y Salta”
(monografía inédita); “La traducción de las leyes a los idiomas originarios” en co-autoría con R. Sola y M.
Mamani, publicado en Lenguas y culturas en contacto. U.N.Sa. Editorial Milor. Salta, 2003. pagina 169; y “La
tenencia de la tierra del pueblo aborigen ava de Salta” (monografía inédita).
2
Problemática que comprende el reconocimiento de territorios, idioma, salud, educación, etc.
3
Previstos en la Ley nro. 24.195/93.
96 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

A fines del Siglo XX, los aborígenes comenzaron a recuperar sus derechos.
Pero comenzado el Siglo XXI, aun no se reconocen en su totalidad sus derechos y
por lo tanto se debe trabajar para que se difundan.

Marco Conceptual:
Aclaraciones conceptuales de este trabajo sobre, Curriculum educativo: es el
documento oficial o el conjunto de documentos, que guían al docente en su proce-
so de selección de los contenidos a enseñar a los educandos. El Derecho Indígena:
es el conjunto de normas jurídicas que se dictaron en la Republica Argentina sobre
distintos aspectos de la problemática aborigen. El corpus jurídico del “Derecho
Indígena” a divulgar se compone de leyes nacionales y provinciales que se han
dictado hasta la fecha. Como ser: a) la Constitución Nacional, articulo 75 inciso 17
y 22; b) el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo sobre pue-
blos indígenas y tribales en países independientes; c) la Ley Nacional 23.302 de
política indígena y apoyo a las comunidades aborígenes; d) el Decreto 155/89
(reglamentario de la ley 23.302); e) la ley Nacional 24071 de aprobación del Con-
venio 169 de la OIT; f) la Constitución Provincial, articulo 15; g) la Ley Provincial
7.121 de desarrollo sobre los pueblos indígenas; h) la Ley Provincial 6277 de salud
y, posteriormente todas aquellas que se dicten en el futuro y que afecten de algu-
na manera a la cuestión indígena.
Los Pueblos Aborígenes, según la Constitución Nacional y Provincial, en sus
artículos 75 inciso 17 y 15, respectivamente, reconocen la pre-existencia étnica y
cultural de los pueblos indígenas argentinos, garantizando el respeto a sus identi-
dades y el derecho a una educación bilingüe e intercultural. A su vez la Ley Provin-
cial 7.121 en su artículo primero se prescribe como objetivo la promoción del
desarrollo pleno del indígena y de sus comunidades, fomentando la integración en
la vida provincial y nacional, a partir de sus potencialidades y las formas organiza-
tivas básicas respetando sus valores culturales propios.
En diferentes censos realizados, como en el Censo Indígena Nacional de
1967-68, se indica para Salta una población aborigen de 17.710 habitantes, con
mayorías wichi4 y avas5. Asimismo, en el Primer Censo Aborigen Provincial de
1984, se registran 17.785 aborígenes con las mismas mayorías. Las cantidades y
porcentajes de los indígenas que habitan en la provincia son detallados de acuerdo
al Censo Provincial: Matacos (Wichi): 9143 con un 51,40 %; Guaraní (Avas): 6.167
con un 34,67 %, Chorote (Ijojwaja): 915 con un 5,14 %; Chané (Arawak): 585 con
un 3,28 %; Toba (Kom’lek): 467 con un 2,62 %; Chulupí (Nivaklé): 166 con un 0,93
%; Tapieté (Tapy’y): 164 con un 0,92 % y Otros: 178 con un 1 % (Censo Provincial,
1984). No se cuenta con registros similares en las regiones de la Puna, Prepuna y
Valles Calchaquíes. Además existen los pueblos aborígenes Tupi; Kolla; y Diaguita-
Calchaquí. En ambos censos se omitieron departamentos o zonas y los registros no
se hallan completos. Pero más grave aún es que la información referida a los abo-

4
En los respectivos censos la población Wichi recibe la denominación de Matacos.
5
Recibían la denominación de guaraníes.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

rígenes en el Censo 2001 aun no ha sido procesada y en este censo se incorporo la


categoría 6 de “aborígenes” por medio del reconocimiento de la pertenencia de una
persona a algún grupo étnico existente en la actualidad, que acrecentaría de mane-
ra significativa la cantidad de aborígenes en el territorio de la provincia de Salta.
Está provincia en la actualidad cuenta con diez pueblos aborígenes, reconocidos
por el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas y sus lenguas se detallan en el si-
guiente cuadro:
Cuadro 1: Detalle de etnias, lenguas y condición en la actualidad.
Etnia Nombre vulgar Lengua Nombre vulgar Condición
1 Diaguita cal- Diaguita calchaquí Cacán Extinta
chaquí
2 Kom’lek Tobas Guaycurú Existente
3 Kolla Coyas Quechua Ídem
4 Avas Chiriguanos guara- Tupi- Idem
níes Guarani
5 Arawak Chanés Tupi- Idem
Guarani
Arawak
6 Tapy’y Tapieté Tupi- Idem
Guarani
7 Tupi Tupi Tupi- Idem
Guarani
8 Wichis Matacos Wichi-maká (Mataco- Ídem
mataguayo)
9 Ijojwaj Chorotes Wichi-maká (Mataco- Ídem
mataguayo)
10 Nivaklé Chulupíes Wichi-maká (Mataco- Ídem
mataguayo)
Fuente: Censo/84 y listado de pueblos aborígenes de elaboración propia.

6
Por medio de la ley nro. 24.956/98.
98 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

UBICACION DE LOS PUEBLOS ABORIGENES EN LA PROVINCIA DE SALTA A PRINCIPIOS DEL SIGLO XXI

66º
BOLIVIA 63º

PARAGUAY
Sant a
Victoria
REFERENCIAS

Jujuy
Orán

Formosa
Ref er encias:
Wichi (Matacos)
24º
Avas (Chiriguanos)
San Antonio
Salta Arawak (Chanés)
ILE de los Cobres
CH Tupi (Guaranies)
Tapy’y (Tapiete)
Salta Capital Ijojwaja (Chorotes)
Diaguita Calchaqui
Kom’lek (Tobas)
Nivaklé (Chulupi)
Chac o Kollas (Coyas)
Catamarc a

26º Santiago
del
Estero
0 55 km Tuc umán

Fuente: Censo/84 y listado de Pueblos Aborígenes de elaboración propia..


|99
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Situación de los aborígenes:


La situación de los pueblos indígenas en la actualidad es el resultado del
proceso histórico y político que se dio entre el Estado Nacional Argentino y los
aborígenes. La política estatal de 1880, sustentada en la Constitución Nacional de
1853, generó en los indígenas, lo que Wallis (1995) 1 describe como características
comunes y obvias a todos los aborígenes que habitan en la República Argentina:
- Pérdida de tierra y control sobre sus recursos naturales.
- Confinamiento en tierras más pobres y consiguiente deterioro ambiental.
- Destrucción de la base material de subsistencia.
- Asimilación como mano de obra en actividades estacionales.
- Desarticulación de sus formas de organización y de sus propios esquemas
de valores.
- Sometimiento a actitudes sumamente despreciativas hacia lo indígena, lo
que se vuelve institucionalizado en la educación formal y, en algunos casos,
ha conducido a la negación de su propia identidad indígena.
- Dependencia de poderes políticos de los estados provinciales y nacional.
- Deterioro generalizado en las condiciones sanitarias.
Con esto Wallis (1995) define al proceso político de la Generación del 80,
como política de exterminio a las campañas militares y política de asimilación o
integración a la incorporación del indígena a la “civilización”. Pero ambas políticas
de una forma u otra buscan la extinción de lo indígena. A este proceso en su con-
junto se va a denominar como política sistemática de etnocidio.
La situación descripta anteriormente corresponde al proceso anterior a
1994, porque en ese año se produce la Reforma de la Constitución de la Nación
Argentina. Entonces se produce un avance a medias en la legislación argentina
porque se paso de una política de “etnocidio” a una política de reconocimiento de
derechos especiales con respecto a los indígenas. Si bien este cambio en la legisla-
ción argentina no provoca cambios inmediatos en la sociedad nacional y en los
indígenas sino que creó un nuevo marco de relaciones entre el Estado y los Pue-
blos Indígenas, que debe ser trabajado en función de lograr el reconocimiento total
y pleno de los derechos indígenas (por ejemplo en la distribución de tierras, en
política educativa multicultural, en salud; y en otros aspectos).

Los Objetivos:
a) El aporte: La finalidad de este trabajo, consiste entonces en brindar un
aporte para proponer la incorporación del “Derecho Indígena” en la enseñanza,
específicamente en los niveles de Polimodal y Terciario, y de esta manera contri-

1
Wallis, Cristóbal. La problemática indígena en la Argentina. Informe para ICCO (Comisión intereclesiástica
de coordinación para proyectos de desarrollo).Inédito. 1995.
100 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

buir a afianzar la identidad de las comunidades aborígenes de nuestra provincia.


b) La incorporación: En consideración que hay normas jurídicas y población abo-
rigen en la provincia de Salta, entonces en este trabajo se da cuenta de la necesi-
dad de la propuesta educativa de incorporar en la enseñanza formal “el derecho
indígena”, frente a la ausencia del mismo en la educación provincial. c) La ubica-
ción: Entonces la incorporación del “derecho indígena” en la enseñanza de los
Niveles de Polimodal y en los Institutos de Enseñanza No Universitaria, se reali-
zara en los espacios curriculares que lo permitan.

Metodología:
El derecho y la educación: De la búsqueda del contenido conceptual del de-
recho indígena: la metodología de investigación, se reduce exclusivamente a la
búsqueda de bibliografía relacionada con el curriculum educativo a nivel provin-
cial y nacional, según corresponda, ya que esta instancia de investigación se en-
cuentra en el ámbito de lo exploratorio y en la búsqueda de pistas o guías para el
intercambio de opiniones.
De los niveles que se han elegido, se encuentra que los documentos oficiales
existentes o fuentes, son para: a) la EGB 3 hay un Diseño Curricular Jurisdiccional
avalado por la provincia de Salta 2; b) el Polimodal están los Contenidos Básicos
para la Educación Polimodal de la Nación Argentina; y c) en el caso del Terciario,
sé recurrio al “Programa de la Asignatura de Teorías Jurídicas”3 del año 2002-
2003.
Entonces en el curriculum educativo de la provincia de Salta, de acuerdo a
los documentos detectados y verificados, con respecto al derecho indígena se ob-
serva que el contenido conceptual del derecho indígena se encuentra en uno y en
los otros documentos, no.
Se encuentra, en el caso: a) del Diseño Curricular Jurisdiccional de Salta, en
el espacio curricular de Formación Ética y Ciudadana, en el Eje 3 de las Normas
Sociales para Octavo Año se especifica como contenido la “Constitución Nacional”
y los “Aborígenes en la Constitución Provincial”. En los otros casos no se encuen-
tra el derecho indígena; en b) los Contenidos Básicos para la
Educación Polimodal, b.1) en la formación general de fundamento o núcleo
de orientación básica en los capítulos de Formación Ética y Ciudadana en el Bloque
2: La vida democrática, la Constitución Nacional y la Constitución Provincial, la
participación en la vida democrática, se especifican los derechos laborales, dere-
chos del consumidor, deberes y derechos en la comunidad educativa, normas via-
les. Derechos con capacidades diferentes. Otros. b.2.) En la formación orientada
para la Modalidad Economía y Gestión de las organizaciones en el Bloque 2: Las
Organizaciones, se prevé el marco jurídico de las organizaciones como ser el Dere-
cho Laboral. En la Modalidad de

2
Mediante Ley 6.829/96.
3
Del Instituto de Educación Superior nro. 6001 – Salta. Carrera de Profesorado en Ciencia Política para
enseñanza de EGB 3 y Polimodal.
|101
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Producción Bienes y Servicios, Bloque 4: Economía y Marco jurídico, se pres-


cribe el Derecho comercial, el ambiental, de salud, el laboral y de propiedad inte-
lectual y en b.3) de los Contenidos diferenciados no sé encontró derechos relacio-
nados. Y en cuanto a c) no esta contemplado el derecho indígena.

Resultados:
De los resultados de la búsqueda y sus consideraciones: Con respecto a lo
encontrado en el caso a) del Diseño Curricular Jurisdiccional de la provincia de
Salta para la EBG 3, se puede establecer, que si bien no se contempla todas las
normas jurídicas que componen el Derecho Indígena (establecido para este traba-
jo), ya que únicamente trabajan sobre los artículos de la Constitución Nacional y
Provincial referidos a los aborígenes, es satisfactoria, ya que tienen una instancia
introductoria a la problemática y considerando la edad de los educandos en esa
instancia.
Con relación a los casos b) y c) no se encontró el contenido conceptual sobre
el Derecho Indígena, pero sí sobre otros derechos. Se debe tener en cuenta que en
los niveles de Polimodal y Enseñanza Superior no Universitaria se enseñan las
siguientes ramas del derecho: El derecho político, Derecho constitucional, Derecho
financiero, Derecho administrativo, Derecho civil y comercial, Derecho de la nave-
gación, Derecho canónico, Derecho penal, Derecho del trabajo y la seguridad so-
cial, Derecho agrario y minero, y el Derecho procesal.
De los tres niveles seleccionados se obtuvo una referencia satisfactoria en el
primer caso y en los otros dos no, ya que no se enseña el derecho indígena.
De la propuesta de incorporar el derecho indígena en la enseñanza polimo-
dal y terciaria. El curriculum educativo en la provincia de Salta: esta regulado por
la ley de educación 24.195 que el Congreso de la Nación sancionó en 1993. Esta ley
regula el derecho constitucional de enseñar y aprender y considera a la educación
como un bien social y una responsabilidad de todos. A su vez esta ley reafirma la
responsabilidad “principal e indelegable” del Estado Nacional de fijar y controlar el
cumplimiento de una política educativa, tendiente a conformar una sociedad justa
y autónoma. Los puntos principales de la ley son: a) el Estado Nacional es respon-
sable de fijar los lineamientos de la política educativa y controlar su cumplimiento.
Asegurar a todos los habitantes del país el ejercicio efectivo de su derecho de
aprender, sin discriminación alguna y b) la estructura básica del sistema educati-
vo.
En cuanto a los contenidos conceptuales en el diseño curricular, están esta-
blecidos de esa forma a través de la Ley Federal de Educación que el Estado Na-
cional reglamenta y fija los lineamientos de la política educativa. Esta Ley estable-
ce la estructura básica del sistema educativo (ciclos) y también a través del Diseño
Curricular establece los contenidos unificados para todo el país, para seleccionar-
los, articularlos y cambiarlos, mientras se ajusten a la normativa vigente.
En cuanto a la presente investigación y de acuerdo a los resultados detecta-
dos y verificados sobre los documentos oficiales, se desprende que solamente en la
102 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

EGB 3, se enseña parte del Derecho Indígena. Entonces se debe trabajar en una
propuesta educativa que contemple la función de la educación y los fines de satis-
facer la diversidad regional de acuerdo a establecido en los artículos 6to. y 9no. de
la ley 24.195/93. Ya que se determino la ausencia de la enseñanza de los conteni-
dos conceptuales del derecho indígena y que a su vez es contrario a lo establecido
en los artículos citados con anterioridad, ya que no satisface a la función educativa
y a la diversidad regional.
A partir de esta investigación, se ha observado el desconocimiento acerca de
la realidad indígena en la educación de enseñanza polimodal y terciaria; pero tam-
bién en la población se percibe fácilmente en la vida cotidiana, ese mismo desco-
nocimiento. Se puede decir que existe un divorcio en la relación que se da entre la
sociedad provincial, el conocimiento escolar y los pueblos indígenas. También se
observa en la lectura de los manuales empleados en las escuelas y de algunos tex-
tos de difusión que se desprende una idea que minimiza por acción u omisión la
importancia de los pueblos indígenas en la historia y en la realidad actual de la
provincia y del país.
Se debe trabajar en considerar la presente propuesta de incorporar el dere-
cho indígena en la educación polimodal y terciaria, que se fundamenta principal-
mente en la realidad social y en la importancia que esta tomando en la actualidad
el derecho indígena. En todas las normas jurídicas citadas arriba, ya que reconocen
la pre-existencia étnica y cultural de los pueblos indígenas y reconociendo a su vez
la constitución de un país pluri-étnico, multi-cultural y plurilingüe. Este reconoci-
miento jurídico no puede quedar en una mera declaración de buenas intenciones,
debe trasladarse a hechos concretos. Que es el conocimiento del derecho indígena
y que permitirá a su vez el posterior ejercicio efectivo de los derechos y de alguna
manera permitirá el desarrollo de los pueblos aborígenes.
La propuesta que aquí se presenta tiene por objeto poner en funcionamiento
estos principios en un aspecto práctico: el conocimiento de las leyes aborígenes a
través de la educación formal en la provincia de Salta en función a la cantidad de
pueblos aborígenes existentes en la provincia.
Este trabajo de aporte es simplemente un paso mas para el reconocimiento
de los derechos indígenas en la vida pública provincial y nacional, en la vida coti-
diana y en la educación formal, especialmente en los niveles de polimodal y tercia-
rio.
En este tema debería participar el Instituto Provincial de los Pueblos Indíge-
nas proporcionando asesoría y capacitación jurídica permanente a los órganos
educativos competentes para la implementación del conocimiento de la legislación
indígena.
Es importante que la divulgación de los derechos aborígenes se realice en la
sociedad argentina, como un paso mas para el conocimiento de los integrantes de
la sociedad provincial y nacional; y para el reconocimiento de los derechos a los
pueblos indígenas.
|103
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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104 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

“PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO Y COMUNIDAD”


Lic. Blanca Silvia Lescano ∗∗ Lic. Marta LoCelso∗

Introducción:
En el presente trabajo se pretende mostrar la necesidad de coordinar accio-
nes, tanto a nivel institucional como en la práctica interdisciplinaria, con el fin de
producir conocimientos que permitan visualizar la importancia de los estudios
arqueológicos para interpretar y rescatar desde la antropología, las problemáticas
del Patrimonio Cultural y Natural y su puesta en valor.
Problemática abordada en el Proyecto de Investigación Nº 1086: “ Estudio
del Factor ideológico en el Período Formativo- (Cafayate - Provincia de Salta-
Argentina) Vinculaciones con micro-regiones cercanas ”-Consejo de Investigacio-
nes de la Universidad Nacional de Salta, por los profesionales del equipo interdis-
ciplinario vinculados al área de gestión y al Museo de Antropología de Salta, reco-
nocido como órgano de aplicación de la Ley 6649/91- (preservación del patrimo-
nio arqueológico y paleontológico)
En este contexto, el eje principal de análisis en la presente ponencia estaría
en la relación Patrimonio y Comunidad, a partir de considerar algunos aspectos
del área social de dicho proyecto, vinculados con la problemática del Patrimonio
arqueológico en la localidad de Cafayate (Salta - Argentina)
Las conclusiones logradas en el proyecto arqueológico citado, tienden a efec-
tivizar la devolución a toda la comunidad de la información científica, sentando las
bases de creación de futuros museos dentro del Municipio de Cafayate, como así
también de los proyectos presentados por el Museo de Antropología: “Ecomuseo
Comunitario y Reserva Natural de la Banda de Arriba” Cafayate-Salta, que se ela-
boró en el año 2000, por solicitud de la comisión del Centro Vecinal del lugar y el
“Museo Etnológico y Arte Popular de Cafayate”, que se realizó por iniciativa de un
legislador local y fue declarado de interés por Res.54/03, de la Cámara de Senado-
res de la Provincia de Salta, como Museo Etnográfico y de Arte Popular. (Lic. Les-
cano B.)
La modalidad de trabajo con las comunidades locales, se ve reflejada desde
el inicio del Trabajo de Campo. La campaña es diagramada en forma conjunta, in-
teractuando la investigación arqueológica y la social, garantizando de este modo la
participación de la comunidad. De esta manera se articulan diferentes áreas del
conocimiento antropológico con acciones específicas en y con la comunidad local,
reafirmando y fortaleciendo el rol de la propia comunidad en la preservación del
patrimonio arqueológico.

∗∗
Museo de Antropología de Salta

Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Salta
|105
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Esta metodología se sustenta en el valor y significado que le asigna la comu-


nidad a su patrimonio arqueológico; cómo se identifica con él y el uso social que
pueda hacer del mismo. Esto permite proponer una política cultural con respecto
al pasado, estableciendo qué se debe recuperar, el por qué y el cómo, teniendo en
cuenta la participación del conjunto de la sociedad.
Todas estas reflexiones fueron surgiendo de una práctica anterior, de otros
proyectos de investigación en los que se planteó la necesidad de la preservación
del patrimonio arqueológico y su puesta en valor a partir de la participación de la
comunidad local. Permitieron analizar las situaciones complejas que se producen
en el contexto de las relaciones entre el patrimonio estudiado y las comunidades
actuales, entre los investigadores y los pobladores del lugar, o el impacto que pro-
ducen las investigaciones arqueológicas o los hallazgos casuales, como así también
las expectativas que se generan en los diferentes sectores sociales de la comuni-
dad.
Los resultados obtenidos nos dieron la posibilidad de aportar en los Con-
gresos y Reuniones Científicas elementos de discusión y reflexión surgidos de las
investigaciones realizadas. De allí destacamos el trabajo que promueve la gente del
lugar y que se ve reflejado en acciones e iniciativas que se producen después de
concluída la investigación de un sitio y que señala la necesidad de la continuidad
de la gestión cultural. Continuidad que se refleja en la gestión del Museo de Antro-
pología , en las investigaciones de la disciplina arqueológica en forma permanente
y en el compromiso que asumen los investigadores con dicha comunidad.

Antecedentes:
Con esta metodología de trabajo desarrollamos las investigaciones del Pro-
yecto “Relevamiento Arqueológico del Área del Parque Nacional Los Cardones.
Análisis espacial, perspectivas de investigación y propuestas de conservación de
sitios”-en los Departamentos de Cachi, San Carlos y Chicoana - Provincia de Salta-
(1993-1996). Los investigadores participantes eran profesionales del Museo de
Antropología de Salta y la Universidad Nacional de Salta. En este proyecto, el tra-
bajo con la comunidad se limitó con levantar los testimonios de algunos poblado-
res de las localidades involucradas en el proyecto y en las conclusiones finales se
planteó, que los reclamos de la gente que vivía dentro del predio del Parque Na-
cional Los Cardones cuando éste fue declarado Parque Nacional (1996), no fue-
ron escuchados y se los desalojó de sus tierras. Tampoco se tuvo en cuenta, la si-
tuación del riquísimo patrimonio arqueológico dentro del territorio del Parque,
que pertenecía a la jurisdicción de la Provincia de Salta y estaba bajo la guarda del
Estado Provincial y pasaron a la jurisdicción del Estado Nacional.
Esta investigación se encontraba junto con otras, en el contexto de un pro-
yecto mayor de “Planificación y Gestión de la Reserva Natural Los Cardones (Salta-
Argentina),
Otro antecedente importante en esta línea de trabajo, serían las sucesi-
vas investigaciones realizadas en La Banda de Arriba (Cafayate-Salta), que se ini-
106 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ciaron en el año 1986, a partir de un rescate arqueológico realizado por el Museo


de Antropología y la Universidad Nacional de Salta, por denuncia de un vecino, del
hallazgo de material arqueológico en su finca. En este mismo sitio retomamos las
investigaciones en los años 1998-1999, en el marco del proyecto nº 702 “El Impac-
to del Período Formativo en la zona sur del Valle Calchaquí-La Banda de Arriba”,
del Consejo de Investigación de la Universidad Nacional de Salta, con la incorpora-
ción de antropólogos sociales del Museo de Antropología de Salta, en el contexto
del proyecto de gestión “El Museo y su rol en la Comunidad”.
Como resultado final de lo investigado, se montaron exposiciones museoló-
gicas en el Centro Vecinal y en la Municipalidad de Cafayate, en esta ultima se dejó
en “comodato” piezas arqueológicas y en ambos casos, se donaron todos los pane-
les explicativos del trabajo arqueológico realizado, Además, se publicó el folleto
"Caminando el Pasado" que se entregó a los distintos sectores de la comunidad.
Todo esto, motivó el proyecto de Declaración nº 22/98 del Consejo Deliberante de
Cafayate, para que se construya un salón para Museo, en la Banda de Arriba.

Fundamentos:
En la Conferencia Mundial sobre Políticas Culturales, realizada en México en
1982, la UNESCO define a la Cultura “como el conjunto de rasgos distintivos, espi-
rituales y materiales, intelectuales y afectivos que caracterizan a una sociedad o
grupo social. Ella engloba, además de las artes y las letras, los modos de vida, los
derechos fundamentales del ser humano, los sistemas de valores, las tradiciones y
las creencias”. Además dice; “Cada cultura representa un conjunto de valores úni-
cos e irreemplazables, ya que las tradiciones y formas de expresión de cada pueblo
constituyen su manera más lograda de estar presente en el mundo” cuando define
la identidad cultural. (Culturas – diálogo entre los pueblos del mundo -nº 33-l983:
15:200)
Cuando se habla de Cultura, por lo general se entiende un alto nivel artístico
e intelectual; el desarrollo del arte y de la ciencia, de la literatura y la filosofía, es
eso y mucho más. Abarca todo cuanto una persona obtiene como miembro de una
sociedad, hábitos y actitudes que adquiere gracias a la tradición o la experiencia
así como los objetos fabricados por la comunidad. Es lo que comemos, la manera
de vestirnos, nuestra escala de valores, cómo construimos nuestras casas, cómo
nos relacionamos con los demás. En una Nación o Estado se encuentran una va-
riedad de formas culturales que coexisten, que tiene que ver con el proceso histó-
rico de cada país y los aportes de los distintos grupos humanos que fueron conflu-
yendo en ese espacio físico. Puede variar de una región a otra. Cada grupo humano
es múltiple y complejo y ello constituye la esencia misma del pluralismo cultural,
el reconocimiento de múltiples identidades culturales allí donde coexisten diver-
sas tradiciones culturales.
Este mismo Encuentro, concluye en que “… el Patrimonio Cultural de un
pueblo comprende las obras de sus artistas, arquitectos, escritores y sabios, así
como las creaciones anónimas, surgidas del alma popular y el conjunto de valores
que dan sentido a la vida; es decir, las obras materiales y no materiales que expre-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

san la creatividad de ese pueblo; la lengua, los ritos, las creencias, los lugares y
monumentos históricos, la literatura, las obras de arte y los archivos y bibliotecas”.
(Culturas – diálogo entre los pueblos del mundo-nº 33-1983:202)
Los objetos que se conceptualizan hoy como Patrimonio arqueológico, fue-
ron producidos en el pasado para fines diversos. Lo que en el pasado funcionaba
con un uso determinado, hoy se expone en un museo o se investiga, produciéndose
de esta manera otro objeto diferente, con otro uso y otro significado. Asimismo,
debemos considerar patrimonio arqueológico, no solo los restos materiales de las
culturas precolombinas, sino también lo referente a los períodos históricos que
sean factibles de rescatar a partir de la disciplina arqueológica.

Comunidad local:
Con este término “se da a entender la totalidad de los habitantes de un terri-
torio determinado en la medida en que constituyen un grupo social, esto es, si
están unidos por un sistema de lazos y relaciones; por intereses comunes, pautas
compartidas de normas y valores aceptados; por la conciencia de ser distinto de
los demás grupos, definidos de acuerdo con el mismo principio”. Pero, no toda
colectividad de individuos que viva en un territorio determinado constituye una
comunidad local, las zonas se distinguen generalmente con referencia a caracterís-
ticas sociales importantes, que tiendan a ser acumulativas. Generalmente, “la sede
de la administración local constituye la sede de muchas otras instituciones; las
regiones administrativas son unidades integrales con rasgos económicos, cultura-
les e históricos característicos”. (B. Galeski, 1977: 133).
El sistema de relaciones que une a cada actor social de un grupo dado, puede
ser en mayor o menor medida extenso, tener peso y crear un todo compacto. To-
dos los rasgos objetivos y subjetivos de un grupo social y en consecuencia de una
comunidad local, son una cuestión de grados. La comunidad local, al igual que
todos los grupos sociales, tienen un carácter dinámico; sus características son el
resultado fortuito de la interacción de los individuos que las componen, que man-
tienen relaciones recíprocas y lazos cambiantes con su ambiente.
Según su posición en un orden escalonado, pueden ser caseríos o grupos de
caseríos, aldeas o pueblos, municipios, provincias, regiones e incluso países; todos
estos elementos componen un sistema en que la comunidad local de rango inferior
forma parte de la comunidad local de rango superior. Las comunidades locales
pueden clasificarse en relación al grado de presencia de aquellos rasgos que hacen
de ellas un grupo social. Evidentemente, con ello van asociados otros caracteres o
rasgos y no solo en virtud de su posición en el mencionado sistema. De ahí que la
colectividad delineada en el curso de la investigación científica, así como en la vida
social, sea generalmente una comunidad local en una u otra medida. (B.Galeski-
1977:134)
Para algunos antropólogos, comunidad es el espacio de un poblado, aldea o
tribu y su recorte obedece a un objeto teórico determinado, como una sociedad
autónoma, aislada y homogénea (sociedad primitiva). En otros casos se trata de
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

analizar el sentido de comunidad referida a una función particular en la descrip-


ción social, como estudio de un caso en particular, con un contexto específico.
En el sentido adoptado, una comunidad implica tener algo en común, con in-
tereses que son los mismos o complementarios, con conflictos entre sí, pero nunca
indiferentes a lo que le ocurre al vecino. Un grupo de personas que se encuentran
frecuentemente cara a cara o pueden darse la espalda, convirtiendo al conflicto en
una forma de interacción social (H.Vessuri, 1977:198,199)
Los conceptos anteriormente expuestos nos sirven para caracterizar como
comunidad local a Cafayate, en el grado de localidad, municipio o territorio den-
tro del concepto de comunidad en general, que sería la Provincia de Salta, aun-
que en algunos casos se habla solamente de Comunidad, cuando nos referimos a
la relación entre Patrimonio y Comunidad. Concepto que será más específico
cuando planteamos el estudio de un caso en particular, como serían los pobla-
dores cercanos al sitio o al área del estudio específico del proyecto arqueológico en
desarrollo y que incluiría a los puesteros de la finca o los vecinos de un centro
vecinal. Son los dos casos presentados y en donde se investigó concretamente y
que se retoman y se juntan cuando se trata de una demanda de la comunidad local,
que sería Cafayate. En esta oportunidad sólo tomamos algunos aspectos de la in-
vestigación social realizada durante la campaña arqueológica del sitio de pinturas
rupestres de El Divisadero-Cerro San Isidro.

La Historia Común:
Los pueblos originarios eran los grupos diaguitas-calchaquíes, que fueron
sometidos por los españoles luego de resistencias sangrientas desde 1562 hasta
1630. El actual emplazamiento del pueblo fue zona de fincas y encomiendas y de-
pendía del Departamento de San Carlos. En 1826, doña Josefa Frías de Aramburu,
terrateniente del lugar, dona a la Virgen del Rosario las parcelas para la fundación
del pueblo, donación recién aceptada por el gobierno de Salta en 1829, concretán-
dose el trazado definitivo y su escrituración en 1840. En 1863 se crea el Departa-
mento de Cafayate, designándose como primer Intendente a don Sigifredo Bra-
chieri y en 1866 se constituye el primer Consejo Municipal, con los ciudadanos
más notables.

El Trabajo de campo:
La campaña se realizó en septiembre del 2003. El equipo de trabajo estaba
integrado por arqueólogos, estudiantes de antropología, antropóloga social, geólo-
go y un especialista en audiovisuales.
Lo Arqueológico: El sitio es El Divisadero, con pinturas rupestres que se
encuentran en las cuevas del Cerro San Isidro, en los faldeos de las serranías de
Quilmes, a 4 km.al sudoeste del pueblo de Cafayate. No son de fácil acceso pero son
visitadas permanentemente por turistas, sobre todo la más baja, llamada del "suri"
por la figura relevante que se encuentra en una sus paredes. La excavación se
realizó en el piso de una de ellas; la única de las cuevas con piso de tierra. El obje-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

tivo era encontrar elementos que permitieran relacionar las pinturas, con un con-
texto cultural y que proporcione mayor información sobre los pueblos que ocu-
paran este lugar en el pasado.
Lo social: Se realizaron entrevistas a los puesteros y se diagramó la ubica-
ción de sus viviendas dentro el territorio de la “finca”; se tomaron algunos testi-
monios e información sobre el tiempo de permanencia en el lugar, las relaciones
entre ellos y el conocimiento de cada uno, con respecto al sitio arqueológico. ( la
finca: en el leguaje corriente del NOA, es el establecimiento rural dedicado a la
producción agrícola, según H.Vessuri:1977:197)
Explicamos el objetivo de la investigación, lo que se iba hacer y el por qué.
Fue necesario informar además y detalladamente dichos objetivos en una reunión
general que se convocó dada la situación especial (era un momento de elecciones
de cargos electivos en todo Cafayate), y en donde la gente pidió explicaciones al
dirigente político que fue el organizador de la reunión mencionando nuestra pre-
sencia en el lugar. Esto provocó curiosidad de los vecinos y celos entre algunos de
ellos.
Durante la campaña, en el sitio de excavación se recibieron todo tipo de visi-
tas: turistas, gente de la misma finca, vecinos de otras fincas, periodistas, etc. que
plantearon inquietudes con respecto al trabajo arqueológico que se estaba reali-
zando. Al final del mismo, se informó a los lugareños sobre lo que se había investi-
gado, se mostró el material extraído y se conversó sugiriendo propuestas para
elaborar estrategias y cuidar de mejor manera el sitió. Esta inquietud, despertó
preocupación por parte de los puesteros que están a la entrada , porque ellos son
los que hacen de guía y les resulta muy difícil impedir su depredación. Asimismo,
se evalúo las posibilidades del lugar para una exposición con “panelería de exte-
riores”, con la información de lo trabajado y la propuesta de señalización del sitio.
Nos vinculamos con los medios audiovisuales locales; gracias a ellos pudi-
mos tener acceso en diferentes programas de radio y televisión. Esto permitió que
distintas personas que querían plantear diversas problemáticas nos ubicaran y se
pudiera hacer reuniones con los vecinos o con los sectores interesados.
La investigación requirió además el acceso a entrevistas a estudiantes de tu-
rismo del BSPA (Escuela Técnica de Cafayate) y junto con ellos se participó en una
clase para niños de 4º grado en la Escuela Facundo de Zuviría. Se visitó la Munici-
palidad, en donde se constató el estado de las piezas arqueológicas dejadas por el
museo en custodia. Por último, se concurrió a la policía para explicar la necesidad
de que la misma se involucre en situaciones que consideren pertinentes con res-
pecto al saqueo y comercio ilegal de piezas arqueológicas.

Los actores sociales:


En esta oportunidad presentamos solamente a los actores sociales entrevis-
tados y algunos de los conflictos que se evidenciaron.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Cuando llegamos a finca, nos estaba esperando Griselda, una de las personas
con residencia más antigua en el lugar, con la cual se había tenido entrevistas an-
teriores y ya sabía de la llegada de los investigadores. También fue necesario soli-
citar previamente permiso al dueño de la finca Ingeniero Herrero para poder in-
gresar a su propiedad. La zona de pinturas rupestres a estudiar , se ubica dentro
del predio de la Finca Alto de San Isidro. Esto pone en evidencia el primer conflicto
para analizar: la pertenencia de ese patrimonio arqueológico cuando el sitio se
encuentra dentro de una finca privada y las distintas situaciones generadas y que
se fueron planteando. Las legislaciones vigentes y los especialistas hablan de que
el territorio de superficie puede ser privado pero el patrimonio arqueológico es
público y se encuentra bajo la guarda del Estado, pero esto en la práctica significa
conflicto de intereses entre el dueño de la finca, los pobladores dentro de la finca y
algunos incluso, con relación de dependencia laboral con el dueño de la misma,
como es Raúl Jiménez, (marido de Griselda) que es peón de la finca desde hace
muchos años.
Sus hijos, Humberto y Benjamín, están casados e hicieron sus casas junto a la
de sus padres, ambos trabajan en otras fincas. Gabriela, casada con Humberto,
compite con su suegra con respecto a las guías a los turistas, que las realiza Nacho,
su hijo de 10 años. En este lugar, al frente están las viviendas de Josefa (madre de
Raúl) y Eulalia Caro. Las otras familias son los Lera (4 integrantes ), los Ríos (5
integrantes familiares), los López (9) y Teresa Cutipa con sus tres hijas. En gene-
ral, el interés con respecto al patrimonio arqueológico es por las propinas de las
guías, como un recurso económico para las mujeres y los niños ya que los hom-
bres trabajan en fincas cercanas o en bodegas. Ello permite que compitan entre
familias y con los guías que vienen a cargo de grupos turísticos desde centro de
Cafayate o de otros lugares cercanos, incluso de Salta capital. En el caso que se
reglamentara ese aporte, no queda claro quién debe hacerlo, a dónde irían los fon-
dos recaudados y para qué se los destinarían.

Reflexiones:
La reconstrucción de la noción de patrimonio histórico, se produce en un
contexto de conflicto entre las políticas culturales de preservación y los usos socia-
les de una zona considerada histórica.
Nuestra visión del pasado esta condicionada desde nuestro presente. Esta
valoración del pasado se relaciona, con la postura ideológica asumida por los dife-
rentes sectores sociales y el papel que los mismos tuvieron en la conformación de
la Nación. “Los restos arqueológicos no han sido producidos por las clases
dominantes actuales ni por sus antecesores. Las oligarquías nativas de la
época de la formación de los estados nacionales continuaron la guerra con-
tra el indio que comenzaron los conquistadores”. (Delfino-Rodríguez, 1992)
La idea de "patrimonio propio" que tiene el Estado, diferentes sectores so-
ciales y algunos científicos, debería ser modificada por una idea participativa, de
todos los sectores involucrados, que promueva la consideración del patrimonio
arqueológico como un bien de todos, reafirmando los derechos de las comunida-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

des locales actuales, en la protección y uso de ese patrimonio, a partir de consen-


suar los intereses de los investigadores y la comunidad. El patrimonio arqueológi-
co deriva en una serie de derechos que se actualizan en "intereses" que están "di-
fundidos" y generalizados entre los miembros de la sociedad (derechos colectivos
o difusos).
Plantear una Política Cultural factible de ser resignificada por los propios su-
jetos sociales, en grupos de trabajo plurales en los cuales participe toda la comuni-
dad, expresando sus ideas y opiniones. Estableciendo mecanismos de confluencia
entre los científicos de las diferentes disciplinas, con los intereses y expectativas
de la sociedad en su conjunto. Una confluencia de los sectores sociales afectados
que considere al patrimonio arqueológico como un “bien público” y que participen
en el uso y preservación del mismo desde su valoración no sólo científica, su utili-
dad social concreta y su permanencia en el lugar de origen. “En la medida en que el
estudio y la promoción del patrimonio asuman los conflictos que lo acompañan,
puede contribuir a afianzar la nación, ya no como algo abstracto, sino como lo que
une y cohesiona a los grupos sociales preocupados por la forma en que habitan su
espacio”. (García Canclini, 1992:189)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Bibliografía:
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trimonio Cultural y Natural”- Segundo Encuentro de Antropólogos-1987-Bs.
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Nacional de Directores de Museo -Puerto Madryn-

Buliubasich C., Lescano B. 1987


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“El Museo de Antropología de Salta: Investigación, preservación y Difusión”-
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Buliubasich C., Lescano B., Acreche N., Barbaran E. 1993


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“Un caso de transformación económica campesina”-La Banda de Arriba- Ca-
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Delfino D., Rodríguez P. 1992


“Patrimonio y reinvención del Pasado” PUBLICAR-Revista en Antropología y
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Galeski B. 1977
“Sociología del campesinado”-ed. Península-Barcelona

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–Madrid-

García Canclini N. 1992


“Culturas Híbridas”, Ed. Sudamericana, Bs. As.

Guber R. 1991
|113
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

“El salvaje metropolitano” –Editorial Legasa- Bs. As.-

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“El Museo, teoría, praxis y utopía”- Ediciones Cátedra S.A. Madrid

LoCelso M., Barbaran E., Lescano B. 1998


Informe del Proyecto nº 706-Consejo de Investigación de la Universidad Na-
cional de Salta y Museo de Antropología de Salta

UNESCO. 1983
“Culturas, diálogo entre los pueblos” Nº 33 – México-

Vessuri Hebe. 1977


“Proceso de transición de comunidades de obreros rurales y articulación so-
cial”, en “Procesos de Articulación social” Hermitte E., Bartolomé L., Amo-
rrortu Ed.
114 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ARQUEOLOGÍA Y COMUNIDAD:
PRIMERAS APROXIMACIONES HACIA UN AMBICIOSO
PERO POSIBLE FUTURO.
UN ENSAYO PARA LA REFLEXIÓN Y EL DEBATE
Leonardo E. Mercado 4 - Pablo I. Mignone Gambetta5

“No tardará en transigir


con el fin quien, está dispuesto
a transigir con los medios”.
Arturo Graf

“La ciencia sólo debe aceptar


el pensamiento crítico”.
Nicos Hadjinicolaou

Introducción
La historia de la arqueología en Argentina ha dado muy pocos ejemplos de la
vinculación entre arqueología y comunidad. Sin embargo, la escasa atención brin-
dada a la temática está siendo revertida en los últimos años con el acercamiento
cada vez más recurrente de los arqueólogos, así como también del resultado de sus
investigaciones, al público en general y a la educación en particular.
El presente trabajo intenta ser un modesto aporte a esta creciente tendencia
basada en la toma de conciencia de que el trabajo arqueológico no debe tener co-
mo finalidades únicas cumplir con los requerimientos de las instituciones científi-
cas y/o académicas ni, por tanto, desarrollarse y mantenerse dentro de los límites
impuestos por éstas. Más bien debe representar una instancia de interacción con
las comunidades y con la sociedad en general; es decir, una relación dialéctica que
tenga como propósito la defensa del patrimonio cultural y la consolidación de as-
pectos identitarios.
En esta instancia se darán a conocer una serie de charlas y talleres llevados a
cabo conjuntamente con docentes y estudiantes de escuelas secundarias (Polimo-
dal) de las cabeceras departamentales de Cerrillos y La Viña, en la provincia de
Salta.

Sobre la ciencia, la academia y los expertos en general...


En el siglo XVII, cuando nacía la ciencia, los conocimientos más importantes
incumbían a Dios y al Diablo, y, por tanto, al cielo y al infierno. Hoy sabemos más

4
Cátedra de Arqueología Argentina, Carrera de Antropología, Facultad de Humanidades, Universidad Na-
cional de Salta. E-mail: lemmer@uol.com.ar
5
Cátedra de Arqueología Argentina, Carrera de Antropología, Facultad de Humanidades, Universidad Na-
cional de Salta. E-mail: pmignone@hotmail.com
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

que nunca, que los avances del conocimiento se encuentran (más allá de todo bien
y de todo mal) estrechamente ligados a connotaciones sociales, éticas, jurídicas,
económicas, políticas e ideológicas. Sin embargo, se pretende que las fronteras
entre la ciencia (generadora del “verdadero conocimiento”) y las demás formas de
concebir el mundo y sus fenómenos, permanezcan siempre firmes. Vil engaño. Los
científicos no experimentan de manera independiente de sus concepciones religio-
sas y creencias, de las opiniones y, sobre todo, de los trasfondos culturales en los
que se hayan insertos (Bate 1992; Feyerabend 1981; Habermas 1988; Lakatos
1983). De lo contrario, estaríamos hablando de entes sin emociones. La investiga-
ción científica entonces, debe incluir dentro de su lógica los planos de intersubjeti-
vidad en el cual se desarrollan las teorías (Habermas Op. Cit.). Vale decir, la ciencia
no es, ni puede ser ser bajo ningún punto de vista “antiséptica”.
Creemos que la ciencia no presenta una estructura fija; esto es, no posee
elementos que se presenten como fijos en cada desarrollo científico. Los científicos
utilizan, de manera indistinta, diferentes tipos de procedimientos “…en vez de
considerarlos como condiciones rígidamente establecidas para cada solución. No
hay una ‘racionalidad científica’ que pueda considerarse como guía para cada in-
vestigación…” (Feyerabend 1981:XV). Si la “razón científica” no pudiera divorciar-
se de la práctica científica, tampoco podría ser entendida fuera de situaciones es-
pecíficas de investigación científica. Si uno pretende comprender la razón científi-
ca debería, como propone Feyerabend (Op. Cit.), convertirse en parte de la propia
ciencia. Lo cual, sólo puede conducir a una concepción elitista de la misma, que no
podría ser juzgada por personas ajenas a ella.
La historia esta plagada de accidentes, coyunturas y yuxtaposiciones de
eventos, lo que nos da la pauta de “…la complejidad del cambio humano y el carác-
ter impredictible de las últimas consecuencias de cualquier acto o decisión de los
hombres” (Feyerabend Op. Cit.:2) ¿Verdaderamente vamos a creer (ingenuamen-
te) que simples reglas metodológicas, aplicadas cual “vademécum”, nos van a brin-
dar explicaciones sólidas ante tal laberinto de interacciones impredecibles?.
Por tal motivo creemos que “…no se puede enseñar la investigación […] no
es un saco con trucos…” (Feyerabend 1987:106). Aunque si bien existen reglas que
pueden, eventualmente, guiar la investigación, frecuentemente la realidad es bien
diferente a las ideas producidas desde nuestros esquemas mentales, lo cual resulta
en la modificación y reconstitución de ciertas ideas iniciales.
Pensamos que es necesario hacer hincapié en la manera en que, creemos,
debería concebirse la ciencia. En este sentido, estimamos que uno de los requisitos
indispensables de la ciencia es la crítica 6 y, sobre todo, la autocrítica. Pero resulta
que, como dijo Lakatos (1983:12), “Los científicos tienen la piel gruesa”, lo que
permite que no logren abandonar sus teorías, aunque las condiciones objetivas de
experiencia los contradigan. Así, algunas “…pueden llegar a fosilizarse hasta con-
vertirse en dogmas...” (Lakatos Op. Cit.:12). Sin embargo, aún hoy cuesta entender

6
Pero no la crítica irascible, intolerante, sino aquella que permite la evolución del pensamiento.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

que el valor científico y objetivo de las teorías es totalmente independiente de la


mente humana que los crea y/o comprende (Lakatos Op. Cit.).
De esta manera, pensamos que la actitud autocrítica y la honestidad intelec-
tual consisten no en atrincherar nuestra posición teórica probándola y haciéndola
probable una y otra vez; sino, por el contrario, en especificar las condiciones en
que estaríamos dispuestos a abandonar nuestra posición cuando deja de ser útil o
es inconsistente.
Sin embargo, cada institución tiene su perro guardián que, ante cualquier
amenaza de cambio somete a examen y pone en movimiento todo un aparato re-
presor (y cuando no censurador) en pos de restablecer el status quo. Así, tenemos
que “La organización de la ciencia actúa como un sistema de vigilancia institucio-
nalizada que incluye relaciones de cooperación determinadas por la competencia.
Existe “la obligación [...] de descubrir los errores de los otros". (Merton, citado en
Feyerabend 1985:41) y de defender la unanimidad de opinión. En esto los científi-
cos son determinantes: actúan como la iglesia romana, denunciando las concep-
ciones poco habituales, tildándolas de impías y paganas.
La unanimidad de opinión tal vez sea adecuada para una iglesia, para las asus-
tadas y ansiosas víctimas de algún mito (antiguo o moderno), o para los débi-
les y fanáticos seguidores de algún tirano. La pluralidad de opinión es nece-
saria para el conocimiento objetivo y un método que fomente la pluralidad
es, además, el único método compatible con una perspectiva humanista [el
remarcado es nuestro]. (Feyerabend 1981: 29)
De esta manera, no cuesta entender que los científicos, a partir de la utiliza-
ción de un léxico determinado7, pretendan monopolizar un saber legitimado por
las mismas instituciones académicas en las que se amparan, las únicas, por otro
lado, depositarias del “saber verdadero”. Un saber, mitificado, inteligible sólo para
unos pocos: los científicos mismos.

...y la arqueología en particular


Resulta siempre difícil preguntarse acerca de las utilidades prácticas de una
labor tan demandante como apasionante. Si reflexionamos un poco sobre la actual
situación de nuestra sociedad, en la cual la aventura del conocimiento ya no des-
pierta aficiones y la palabra cultura se relaciona con el enmohecimiento progresi-
vo de unos cuántos mártires de bibliotecas o museos, encontramos la respuesta
sin esfuerzo: por diversas razones, nuestra sociedad considera que la “arqueología
no sirve para nada”. A los ojos de los ímprobos, la arqueología (y también la antro-
pología) tiene un mejor status por su supuesta y no menos falsa desvinculación
con ella: los pomposos intelectuales graduados vía correo electrónico desparra-
mando loas a la funcionalidad de la ciencia en su relación con gobiernos y empre-
sas. Ignorando que en la mayoría de los casos la sola vinculación con la calaña de
tan poco prestigiosos organismos es una falta grave a la ética de la profesión, sobre

7
Muchas veces vacío de contenido.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

todo si el objetivo es justificar mediante un discurso cientificista el accionar rapaz


de las democracias no democráticas y las empresas mal emprendidas sobre sus
bueyes de tiro.
La imagen tristemente célebre del arqueólogo es, a los ojos de la sociedad,
la de “... un topo profesional... (como un ser que lleva la materia gris bajo las
uñas)...” (Bate 1998a:127) ¿A quién debemos culpar por esta vituperación?. Por el
momento a: la profesión misma (profesionales incluidos) y a las instituciones aca-
démicas, gubernamentales y sociedades de fomento.
La disciplina ha vivido, y los estudiantes han sufrido, a muchos docentes o
investigadores que prefirieron 8 hacer una arqueología “científicamente” descripti-
va, presentando una marcada afición por los datos estadísticos y formulas mate-
máticas, olvidando al hombre que se encuentra detrás de ellos (Lumbreras 1984).
Añadido a esto, se da la incorporación de un lenguaje cientificista abstruso que
oscurece más de lo que aclara los problemas. A modo de ejemplo podemos men-
cionar algunos términos utilizados por los partícipes de la teoría de sistemas en
arqueología: “feedback”, “kickers”, “input”, “output”, “equilibrio dinámico”, “ho-
meostasis”, o, en el peor de los casos “isomorfismo” (Salmon 1978). Como si fuera
posible estudiar dos sociedades exactamente iguales; más aún, como si existieran9.
Sin embargo, diría Fournier (1992:31), como “... bajo la perspectiva posmoderna
todo es válido...”, los científicos toman modelos de análisis de otros países a partir
de su éxito y es, justamente, este exitismo el que lleva a la aplicación de éstos fuera
del contexto original que les dio origen, sin adaptaciones críticas y cayendo en
aberraciones teóricas y prácticas (Sala 1973). Ya lo habían propuesto hace ya mu-
chos años Krapovickas y Lafon: “...es necesario de una vez por todas dotarla [a la
arqueología] de una metodología propia y de una fundamentación filosófica seria,
que termine con esa arqueología que mide, analiza, describe y clasifica restos cul-
turales como quien colecciona estampillas.” (citado en Sala 1978:2).
Con esto, de ninguna manera pretendemos desmerecer la utilización de ese
tipo de manejo de los datos, simplemente creemos que los fines de la arqueología
están un paso más allá de la mera utilización de herramientas metodológicas. Éste
paso está vinculado más bien con el intento de reconstrucción del pasado humano,
del cual “... el científico sólo conoce la parte ‘material’, pues todo lo demás ha desa-
parecido.” (Lumbreras 1974:14). En otras palabras, es necesario sacar el carro de
adelante del caballo.
Más allá de los debates positivistas de la ciencia que no han hecho más que
fragmentarla a partir de objetos y métodos distintivos, creemos que la arqueología
es una disciplina de las ciencias sociales que tiene por objeto el estudio de las so-
ciedades concretas como totalidades históricas (Bate 1998b).

8
Y prefieren.
9
El concepto de isomorfismo deriva de las matemáticas y establece una relación definida de corresponden-
cia uno a uno entre conjuntos. Este concepto no es aplicable a dos conjuntos o sistemas que no tengan el
mismo número de miembros o componentes. Por tanto, es más que evidente que un concepto tal no es
aplicable en arqueología (Salmon 1978).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La arqueología se ocupa del estudio de las sociedades del pasado a partir de


los restos materiales que éstas produjeron durante su existencia (Mercado, Mig-
none, et. al. 2002).
Lo que caracteriza y diferencia a la arqueología de otras ciencias es su mane-
ra de abordar el objeto de estudio, de aproximarse a él, ya que se llega al conoci-
miento de las sociedades del pasado a partir de una determinada clase de eviden-
cia empírica que es muy diferente al de otras ciencias: el registro arqueológico. De
esta forma, una vía de acercamiento a las sociedades del pasado la constituye el
proceso de trabajo (éste es fundamental como generador de las condiciones mate-
riales de existencia de las sociedades humanas). Así, toda producción humana par-
te, necesariamente, de un determinado proceso de trabajo, generando cierta so-
ciabilidad con la naturaleza. Y este proceso de trabajo es el resultante de las res-
puestas que el hombre le da a sus necesidades (transformación dialéctica hombre-
naturaleza).
Todo esto se refleja en el registro arqueológico, el cual está constituido, en-
tonces, por los materiales que nos informan acerca de una actividad humana, so-
cial o individual (evidencia arqueológica) y por los procesos que llevaron a que la
evidencia arqueológica presente las características que se observan en el presente
(Mercado, Mignone, et. al. Op. Cit.).
Sin embargo, y sin ánimos de establecer límites contradictorios a nuestro
discurso, creemos que, indudablemente, nuestra disciplina presenta particularida-
des que deben tenerse presentes si pretendemos realizar análisis críticos. Éstas
están vinculadas fundamentalmente, como mencionábamos más arriba, con la
clase de información empírica con la que trabaja el investigador y la desvincula-
ción de los datos en relación a las actividades que les dieron origen. Así, la finali-
dad de la investigación científica consiste en la posibilidad de generar nuevos co-
nocimientos que sean el reflejo más objetivo posible de la realidad concreta (Bate
1998b).
A pesar de todas las salvedades del caso que podamos hacer, a lo largo del
desarrollo de la arqueología en la Argentina, la mayoría de los trabajos se orienta-
ron fundamentalmente hacia los claustros académicos. Entonces la discusión y el
saber sobre el pasado humano se presentaron como privativo de un reducido gru-
po de personas autorizadas para opinar, conocer y construir el conocimiento sobre
ese pasado. De esta manera los únicos espacios legitimadores de “el saber”, es de-
cir, del “verdadero” saber: el saber “científico”, fueron (y son aún en la actualidad)
los formalmente instituídos.
Hasta ahí, esa es la responsabilidad que le cabe a la profesión. Pero, como
seguimos los principios de que el científico social no es menos producto de la so-
ciedad que su objeto de estudio, deberíamos preguntarnos qué es lo que pasa a
nuestro alrededor que hace necesario que la arqueología busque aulas alternati-
vas.
En cuanto a las instituciones y demás, en Salta, por dar un ejemplo, se dio un
fenómeno de oscurantismo historiográfico particular, además de lo arriba men-
|119
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

cionado. Prima desde hace ya varios decenios, una parcialización del pasado que
ya fuera bautizada por Childe (1974) como la Historia de los Grandes Hombres:
aquella corriente a la que sólo interesan las acciones llevadas a cabo por determi-
nados personajes, forjadores de la Memoria, desvinculados de la matriz social que
los sostuvo.
En nuestra provincia este es el caso de Martín Miguel de Güemes, persona-
je de activa participación en la Independencia de Argentina, que ha acaparado la
atención de propios y ajenos de la historia gracias a un movimiento propagandísti-
co que combinó la literatura fantástica con proclamas de tinte ideológicas para
hacer del héroe gaucho arquetipo del hombre salteño.
Teniendo en cuenta el caso de Güemes, no sería raro que Brecht siguiera
preguntándose tranquilamente: el joven Alejandro conquistó la India ¿Él solo?.
Cesar venció a los galos ¿No llevaba consigo ni siquiera un cocinero?. Felipe II lloró
al hundirse su flota ¿No lloró nadie más?. Y añadiría: Güemes hacía fracasar la in-
vasión de los realistas ¿Sólo (y solo) con su sable y su caballo?
¿Qué sucede entonces con la historia antes y después de los Grandes Hom-
bres? Lo sucedido anteriormente a la irrupción de estos héroes es un mero prepa-
rativo, poco profundo en términos temporales, para la creación del escenario en el
que el personaje desarrolla sus grandes obras. Lo que le sucede en el tiempo es, a
la vista de sus seguidores, simplemente el resultado de su empresa. Más especta-
cular e importante a medida que los hechos mutan y se diluyen en el imaginario y
su figura adopta matices religiosos y su recuerdo se institucionaliza a través de un
continuo tributo y rito que se autoreproduce y mitifica (mistifica) de manera ilimi-
tada.
Tenemos entonces dos elementos negativos que nos llevan a concluir acerca
del papel de la arqueología, éstos son: por un lado la sectarización del conocimien-
to, y por otro, la desvalorización del pasado y la oficialización en forma de dicta-
men de lo que se considera como propio.
Se puede pensar entonces, que la historia del hombre por estas latitudes no
se remonta a doce mil años, sino, y para suerte y menor esfuerzo de los encargados
de reconstruír la historia, a menos de doscientos.
Se facilita incluso su reconstrucción, debido a que se espera que nuestra
memoria se limite a unas cuantas genealogías y a recordar vida, obra, altura y
horma de los pocos agraciados con nombres de calles, plazas o avenidas.
Alguna vez Wachtel afirmó que la desestructuración del mundo aborigen
continúa hasta nuestros días. Tenemos contados ejemplos de violencia simbólica y
efectiva para vislumbrar el alcance de esa frase, pero también contamos con me-
canismos menos notorios de desmantelación cultural. Por ejemplo: la erradicación
de la memoria o la selección de lo que nuestra mente coleccionista considera más
adecuado preservar, algo así como un olvido compungido, porque en esa conser-
vación de relicario no sólo eliminamos cientos de años de herencia cultural, sino
que además debemos considerarnos honrosos depositarios de una mescolanza
ecléctica, ahistórica y famélica que niega la diversidad y la autodeterminación.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En fin, ¿qué interesa de nuestra historia? No es demasiado, depende exclusi-


vamente de lo que el management turístico de turno dicte. En esa construcción y
destrucción de la historia las esperanzas de acceder a la investigación y al conoci-
miento del antes y el después de los “grandes” son ínfimas comparado con las po-
sibilidades que se les otorga a los encargados de preservar nuestra ya vapuleada e
irreconocible “tradición”.
¿Qué se puede hacer? Quienes podemos tener acceso a una reconstrucción
poco menos sesgada del pasado, debemos fomentar el conocimiento del mismo y
acercar al resto de la sociedad, desde el ámbito académico (el único en el cual te-
nemos posibilidades concretas y serias de expresión), los avances en la recupera-
ción de lo olvidado, no para instaurar el sofisma de la tradición única y homoge-
neizante, sino para vivificar el recuerdo de nuestras identidades y tradiciones,
para aceptar la pluralidad de orígenes y respetarlos, sin temor de no encajar en
rótulos anémicos teñidos de ignorancia e intolerancia.
Ese es el fin de nuestra modesta empresa; los medios son, una vez que to-
mamos conciencia de cuanto podemos expandir los límites del conocimiento, cada
vez mayores.

Primeras aproximaciones hacia un ambicioso pero posible futuro


Teniendo en cuenta algunas nociones propuestas por la investigación-
acción, enmarcada ésta dentro de los enfoques 10 críticos, planteamos la necesidad
de socializar el conocimiento, desvinculándolo (desvinculándonos a la vez) de la
arqueología meramente académica. En ella se piensa que los resultados de la in-
vestigación sólo son relevantes en la medida en que acreditan el “prestigio de ser
investigadores” de determinado instituto, centro de estudios o universidad.
Cuando hablamos de un enfoque crítico, hacemos alusión a un modelo epis-
temológico-teórico-metodológico que aloja una serie de teorías sociales. Epistemo-
lógicamente plantea una crítica al positivismo (mecanicismo incluido) y a sus pre-
tensiones de objetividad; así también como a la fenomenología idealista. Aquí,
planteando un compromiso socio-histórico de los actores, tenemos que estos últi-
mos forman parte activa de un proceso de subjetivación en el cual son también
seleccionadores de rasgos identificarios (Yuni y Urbano 2000). “La construcción de
significados individuales y la apropiación del conocimiento son la resultante de la
interacción sujeto-sujeto y sujeto-objeto en un marco histórico y cultural dado, por
ello tanto el conocimiento como el significado son de naturaleza esencialmente
social.” (Yuni y Urbano Op. Cit.:134). De esta manera, el pasado es interpretado y
reinterpretado por cada grupo o sociedad teniendo en cuenta una realidad que les
es propia (Podgorny 1992). “...la sociedad piensa su pasado desde su presente.”
(Podgorny Op. Cit.:36).

10
Preferimos hablar, por cuestiones epistemológicas, de enfoques teóricos (Gándara 1993; Bate 1998a) en
vez de paradigmas, en el caso de Khun, o programas de investigación en el de Lakatos.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

A pesar de que, en los últimos tiempos, se ha hecho un esfuerzo por acercar


cada vez más la arqueología a las comunidades11, creemos que estos intentos aún
no son suficientes. De esta manera, como propuesta de trabajo para nuestra tarea
de adscripción a la cátedra de “Arqueología Argentina”, a cargo del Lic. Héctor Es-
parrica, planteamos una actividad de extensión que vinculara la arqueología con el
resto de la sociedad; es decir, nos propusimos rebasar los “márgenes académicos”
de nuestra disciplina.
Así, el primer paso de nuestro trabajo fue seleccionar con quién, o quiénes,
llevaríamos a cabo nuestra propuesta, y, posteriormente, dónde. Una vez resuelto
nuestro interés por trabajar con estudiantes del nivel medio 12, surgieron una serie
de propuestas por parte de algunos docentes de instituciones educativas de dife-
rentes departamentos del Valle de Lerma, aledaños a nuestra capital. Aceptamos el
desafío teniendo en cuenta que, quizá, muchos de los estudiantes de esta zona po-
drían tener alguna vinculación con la arqueología a partir de un posible conoci-
miento de los sitios existentes en todos los sectores cercanos a estas localidades.
De esta manera centramos nuestros intereses en la Escuela Estatal de Cerrillos y la
Escuela Manuel J. Castilla de La Viña.
Teniendo en cuenta que el conocimiento no se transmite sino que, por el
contrario, se construye 13, participamos en el primer establecimiento mencionado
anteriormente, de un taller con motivo del 12 de Octubre. En el cual fuimos intro-
duciendo algunas nociones sobre lo valorable y lo deleznable del mal llamado “Día
de la Raza”, obteniendo una acogida positiva y una participación entusiasta por
parte de los estudiantes y docentes de la institución, conformándose un marco de
interacción que culminó con reiteradas invitaciones para tratar temas de interés
vinculados con problemáticas referidas básicamente a cuestiones arqueológicas.
En La Viña tuvimos el aval de la Directora de la Escuela, logrado por inter-
medio de una docente de la misma 14, para visitar a los alumnos en tres ocasiones,
previa planificación de una propuesta de trabajo que consistió en la preparación
de charlas y la confección de algunas pequeñas cartillas15, con un lenguaje claro y
simple (sin perder de vista la rigurosidad, pero sin confundirla con la rigidez) que
permitiera una fácil comprensión de algunos puntos fundamentales del quehacer
de los arqueólogos, pero fundamentalmente de la protección del patrimonio ar-
queológico.
Nuestros intereses siempre estuvieron vinculados con: la posibilidad de
producir conocimiento a partir de una reflexión conjunta con los estudiantes y los
docentes involucrados; elaborar así un conocimiento colectivo a partir de los sabe-
res de todos los participantes; pero por sobre todas las cosas, nos interesaba que

11
Y en realidad, a la sociedad en general.
12
Constituido por el antiguo colegio secundario o el nuevo sistema polimodal.
13
Lo que lo que se transmite, en todo caso, solamente es un cúmulo de información, que puede ser grande
o chico según la magnitud de nuestras lecturas.
14
Estudiante, al igual que nosotros, de antropología.
15
Las cuales fueron estrictamente supervisadas por los docentes responsables de la cátedra.
122 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

esta construcción del conocimiento respondiera a los intereses y a las demandas


que los estudiantes de estas instituciones consideraran relevantes.
Se nos informó también de la iniciativa de los estudiantes del establecimien-
to de conformar un Museo con las piezas “encontradas” en las cercanías, por lo que
decidimos consultar esta posibilidad con docentes de nuestra Universidad, para
evitar que estas “ollitas” se siguieran perdiendo por medio de la extracción, venta
y/o apropiación (perdiéndose además información fundamental para la recons-
trucción de las sociedades del pasado). Fruto de esa iniciativa y gracias a los es-
fuerzos de la Dra. Mª Clara Rivolta y el Lic. Héctor Esparrica se concretó un Proyec-
to aprobado por la Secretaría de Extensión Universitaria de la UNSa, en el cual se
buscaba evitar el saqueo de piezas, desarrollar estudios científicos en la zona, con
la participación de los miembros de la comunidad; además de la posibilidad de
conformar un Museo.

Comentarios finales y puntos de partida


Por tradición, tanto los argumentos metodológicos como el quehacer pro-
pio de los investigadores estuvo (y está aún en la actualidad) subordinado a lo que
algunos llamaron “…la ‘lógica’ de la convención.” (Castro Martinez, et. al. 1992:33).
De esta manera, el comportamiento de los arqueólogos tenía (tiene) una coheren-
cia con lo impuesto por el poder académico. El accionar de los cientistas era (es),
por tanto, establecido a partir de: por un lado, la “autoridad”; y por otro, el “con-
senso”. En el primer caso, no se hacía (no se hace) más que reproducir un poder
académico, que carecía (carece) de debate, pretendiendo controlar tanto las ideas
como su difusión. En el segundo caso, sólo se producía (se produce) un encauza-
miento de las nuevas inquietudes bajo la óptica de los sistemas tradicionales. Más
de lo mismo.
Creemos que los tiempos del terror, si bien permanecen intactos en nues-
tra memoria, forman parte de un pasado trágico en el pensamiento de Latinoamé-
rica que es necesario superar. Los tiempos de la muerte, la persecución y la censu-
ra, los tiempos en lo que se formaba a los ciudadanos en la reproducción de prácti-
cas viciadas ya en su origen; los tiempos en los que, como diría Camus, pensar era
comenzar a estar minado, son tiempos que necesitan ser reflexionados a la luz de
algo distinto. De algo que permita, fundamentalmente, el ejercicio del pensamiento
crítico, y sobre todo del pensamiento autocrítico.
Pensamos que el autoritarismo del método único y el modo de pensar úni-
co
…refuerza un conformismo oscurantista, mientras habla de la verdad;
conduce a un deterioro de las capacidades intelectuales, del poder de la ima-
ginación, mientras habla de conocimiento profundo; destruye el don más pre-
cioso de la juventud –su enorme poder de imaginación- y habla de educación.
(Feyerabend 1981: 29).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Es en esta medida en la que pretendemos una aproximación tal a otras for-


mas de visualizar nuestra disciplina. Una disciplina que pueda llenar una función
social, independiente de sus obligaciones formales y académicas. Sabemos que
“Generalmente es más fácil comentar lo que hacen los demás –y, sobre todo, adver-
tir lo que hacen mal- que hacerlo uno mismo.” (Bate 1992:63), por lo tanto, cree-
mos que es necesario ponernos en marcha en la concepción de una arqueología
que desborde (y por lógica que llene todas las instancias propias de la disciplina,
entendidas éstas como epistemológicas, teóricas y metodológicas) los márgenes
institucionales y académicos de una forma crítica.
Como la innovación y lo que está fuera de los esquemas formalmente esta-
blecidos produce siempre miedos e incertidumbres, tengamos, como ya dijo Hegel,
el valor de equivocarnos (y de asumirlo).

Agradecimientos
Al Lic. Héctor Esparrica por las oportunidades concedidas, por la enseñan-
za del dicenso y por la lectura crítica de este artículo. A la Dra. Clara Rivolta por el
apoyo y la iniciativa. A Luciana Yazlle, por los materiales facilitados. A los estu-
diantes y docentes de las Escuelas de Cerrillos y La Viña. Y fundamentalmente a
Adriana Lazarte, sin quien no habríamos podido llevar a cabo esta iniciativa.
124 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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126 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

CÓMO EXPLICAR LA PREHISTORIA


1
CON UNA VISION ACTUALIZADA

Marta Lo Celso ∗ - Rossana Ledesma∗∗

Fundamentación:
Ante una realidad tangible que se refleja en la imagen que traen los alumnos
ingresantes de la Carrera de Antropología de la Universidad Nacional de Salta
referente a la prehistoria y que resulta ser el producto de la formación del antiguo
régimen “secundario”, sumado a los ciertos contenidos de los textos consultados
y a lo que los medios de comunicación informan; surge el presente proyecto de la
cátedra de Fundamentos de prehistoria y arqueología del primer año de la carrera.
Y es llevado a cabo con la participación de un rico caudal humano conformado
por alumnos adscriptos y auxiliares de Cátedra, motivados en investigar y transfe-
rir el producto de dicha investigación construyendo de este modo un objeto de
estudio.
Muchas veces ha resultado difícil expresar lo errado de las apreciaciones
que los nuevos alumnos de la Universidad tienen incorporados y hasta se podría
decir que la función del docente puede resultar forzosa al tener que sustentar
desde la autoridad académica la información científica. Ideas referentes a la
prehistoria como el tiempo transcurrido en la era de los “ dinosaurios “ sumada a
una arqueología como disciplina metodológica de rescatar únicamente solo lo “
monumental” del pasado facultando a los coleccionistas de vestigios arqueológi-
cos… Se hace entonces necesario estimular la autorevisión conceptual, proponien-
do durante el cursado de la asignatura la estimación que brindan los hechos que
ya han sido sometidos a juicio científico, orientando a los estudiantes a observar
dichos hechos y su expresión en las diferentes textos de producción (gráficos, au-
diovisuales, etc).
La comparación de las diferentes lecturas de los contenidos brindará la
veracidad y validez de la información de divulgación, como así también la biblio-
grafía adecuada a los diferentes colegios.
El objetivo de esta investigación tiende a posibilitar en el futuro esta trans-
ferencia al medio, fundamentalmente a los niveles del E.G.B. (Educación General
Básica) y del Polimodal, sistemas actuales que suplantan el antiguo régimen: Pri-
mario y Secundario y que emanan de la actual Ley Federal de Educación.
Nuestras miras se orientaron a la vinculación de los conocimientos de la
asignatura hacia el ámbito educativo, tendiendo a estimular el espíritu crítico en-
tre los estudiantes, como así también realizar en forma conjunta un análisis minu-

1 Proyecto Cátedra: Fundamentos De Prehistoria y Arqueología. Área temática: Arqueología. Facultad de


Humanidades Carrera: Antropología – UNSa.

Docente titular de la Cátedra. mlocelso@unsa.edu.ar
∗∗
Auxiliar docente de la Cátedra. rossanaledesma@latinmail.com
|127
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

cioso sobre la imagen que en el presente se tiene de la prehistoria en los ámbitos


de la educación formal ya mencionados.

Estrategias educativas:
Las tareas fueron amplias pero ante todo se busco la reflexión, análisis y sín-
tesis por parte de los auxiliares alumnos y estudiantes de la cátedra. Debido a ello
se organizaron grupos que asumieron la responsabilidad y la organiza-
ción/planificación de las actividades. La cátedra brindó los elementos de trabajo
generales quedando en cada grupo la elección de material y los objetivos particu-
lares a alcanzar.
Como en los colegios ya se encuentra implementada completamente la Ley
Federal de Educación se decidió trabajar con los contenidos de EGB y Polimodal en
el caso de los dos primeros grupos. Los trabajos sobre los textos fílmicos y la in-
formación obtenida en internet apunta a un recurso empleado no directamente en
el proceso de enseñanza aprendizaje “formal”, sino a un aprendizaje no formal,
generador en muchos casos de preconceptos que permanecen en mayor medida
que el aprendizaje escolar para “aprobar la materia”.

Grupo 1: “Hacia una revisión critica de los contenidos educativos de G.G.B. y Polimodal en re-
lación a la prehistoria y arqueología del viejo mundo: propuestas para un acercamiento a la
comunidad”

Este trabajo constituye un relevamiento y análisis de contenidos temáticos


sobre la Prehistoria presentados en los manuales educativos de EGB 3 y Polimodal,
con el objeto de realizar una propuesta pedagógica desde un enfoque netamente
antropológico.
Auxiliares, adscriptos y alumnos han participado en este proyecto de cáte-
dra orientando la actividad hacia una reflexión conjunta para lograr un puente
entre el quehacer universitario y el medio.
Constituye por cierto una primera etapa donde se presentan una evalua-
ción y lectura crítica de textos escolares que enseñan esta temática desde el nuevo
sistema educativo implementado en Argentina. Se puso énfasis en el espacio que
se destina al tratamiento de la Prehistoria, los ejes temáticos de mayor importan-
cia, términos "antropológicos" utilizados, la relación que guardan los gráficos con
el texto y sus posibles connotaciones.
Finalmente se propone el diseño de un índice que contemple un aprendizaje
integral del alumno con información sistematizada y detallada con sus respectivas
actividades. El mismo constituye la estructura elemental a partir de la cual se or-
denarían los datos de una cartilla renovada, actualizada y en lenguaje sencillo cuyo
fin es el de motivar e informar al lector.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Grupo 2: “Gráficos, mapas, cuadros...los contenidos procedimentales y la enseñanza de la


Prehistoria”.

El empleo de recursos gráficos se ha incrementado en los libros y revistas


que tratan el tema de la prehistoria y arqueología en la enseñanza de Educación
General Básica.
Se analizaron los recursos utilizados en dos aspectos: a) validez de la infor-
mación representada y b) adecuación respecto al nivel de enseñanza en que se
aplica. Las herramientas usualmente trabajadas son las que figuran en los libros
de texto y no coinciden con lo especificado en los contenidos de EGB.
El análisis se orientó a comparar los contenidos procedimentales con las ac-
tividades sugeridas en la bibliografía escolar.

Grupo 3: “la Prehistoria en los textos fílmicos”

Este grupo se propuso realizar un análisis comparativo de datos bibliográ-


ficos y datos provenientes de textos audiovisuales; con una metodología de tra-
bajo que abarcó: el análisis de textos fílmicos, la implementación de fichas acordes
a tal fin, la presentación de la bibliografía correspondiente y la comparación sis-
temática de los datos bibliográficos con los que brindan los audiovisuales.

Grupo 4: “el Ciberespacio y la Prehistoria. Una aproximación al estudio de la divulgación a


través de internet”.

Bajo este título, sus integrantes analizaron la información ofrecida por In-
ternet a través de sus páginas web sobre la temática del Paleolítico y Neolítico
específicamente. Con tal fin se realizó una selección de sitios que se consideran
significativos para consultar y extraer datos fidedignos.
Todos los grupos enmarcados en objetivos comunes pretendieron en sus
investigaciones presentar una visión crítica y actualizada referente a la prehisto-
ria y al período neolítico, ajustada a los niveles de enseñanza invocados. Los inte-
rrogantes formulados por los cuatro grupos, estuvieron orientados hacia la gran
pregunta: ¿Para qué estudiar el pasado tan pasado?
La importancia asignada a la educación y a la producción del conocimiento
en toda propuesta de las Ciencias Sociales, posibilitó la inserción de la arqueología
dentro de la misma en los contenidos curriculares del CBC (Conternidos Básicos
Comunes) y Polimodal, dándole carácter prioritario ya que permite la creación de
espacios donde el alumno interactúa con los conocimientos específicos del área y
articula las actividades complementarias que puedan surgir en el proceso de
aprendizaje.
Desde una visión educativa y para optimizar la enseñanza, consideramos
prioritario mencionar criterios tenidos en cuenta en la selección de contenidos
como:
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

 El significado social
 La integración.
 La articulación vertical y horizontal.
 Sencillez, claridad y apertura.

Es indudable que, según está planteado, es relativamente nuevo el campo


de la arqueología interactuando con la educación. Estaría ligada a cuestiones de
tipo profesional, de búsqueda de nuevos horizontes laborales y, también de la
incorporación de la crítica a la legitimidad de los discursos de las Ciencias Sociales
en general y de la Historia en particular.
En efecto, si la mirada de la arqueología se centra en actividades, se podría
inferir que el problema consiste en COMO se hace para traducir un lenguaje cien-
tífico a experiencias varias y que sean didácticas. Y es aquí donde nos detenemos:
el material didáctico que se pueda producir, la crítica constructiva hacia las dife-
rentes lecturas que manejan los educandos y su consiguiente aporte, como así
también las propuestas pedagógicas que surjan , resultarán variadas, ricas y
podrán ser repetidas, sin dejar por ello de ser singulares.
Otro aspecto importante y de estrecha relación con la educación y la ar-
queología es, educar para que el patrimonio arqueológico deje de estar sometido a
la depredación, a la destrucción y al saqueo, como así también la toma de con-
ciencia orientada a la comunidad en general para su cuidado y preservación. Esa
toma de conciencia será la construcción social que implica lo que es el patrimo-
nio arqueológico, y llevará a la búsqueda de estrategias que puedan robustecer
la defensa y cuidado del mismo.
La investigación iniciada en la cátedra de Fundamentos de prehistoria y ar-
queología, tiene como miras su continuidad el año próximo en segundo año, con
el cursado de Arqueología Americana, esperando se materialice esta inquietud
cuyo basamento es el rol del antropólogo en la sociedad en general y en educación
en particular
Es entonces conveniente plantear situaciones que permitan a los jóvenes
explicitar y fundamentar sus ideas, que promuevan la discusión y la confrontación
de diferentes puntos de vista. El sentido de trabajar con las ideas de los jóvenes es
que éstas sean el instrumento, el marco asimilador para dar significado a los nue-
vos contenidos. (Davinni y Rube, 1994).
Por ello se hace necesario ofrecer una propuesta en la que el educando se
encuentre frente a situaciones significativas en las que sea prioritario el aporte de
diferentes disciplinas para tener una visión más integradora de los problemas.
Se nos hace prioritario, ofrecer entonces desde el ámbito universitario, la
apertura permanente y necesaria para brindar espacios a docentes y alumnos de
diferentes niveles, desde la Carrera y desde algunas cátedras específicas, como es
la que se refiere a la Prehistoria y Período Neolítico en el viejo mundo.
De esta manera, no solo la información científica será acorde, sino que la
conjunción de propuestas tenderán al mejoramiento de la enseñanza, aparecien-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

do la arqueología como una herramienta ideal para una didáctica a partir de los
procesos y técnicas que van más allá de las cosas y que lleva al alumno desde sus
niveles inferiores a que sea iniciado como investigador. Por otro lado, la investi-
gación científica será el resultado de un proceso que implica categorías comunes
transmitidas en el proceso de socialización (González Carballo, J. y M. Sierra Padi-
lla, 1999)
Partiendo de los contenidos conceptuales, procuramos transitar en la for-
mación de competencias, como así también los procedimentales, culminando con
los contenidos actitudinales. Siendo los primeros los que nos abren el campo para
que el tratamiento sea planteado como una disciplina social ya que reconstruye
los procesos socioculturales del pasado considerando a los materiales arqueológi-
cos como un producto social, generado en el seno de diferentes esferas de produc-
ción. (Alvarez y Fiore, 1993).
Todo el aporte que se pueda brindar desde la cátedra a los diferentes nive-
les educativos, permitirán optimizar no solo la enseñanza sino esclarecer ciertos
conceptos que están presentes en los diferentes textos, como así también de los
conocimientos “ clásicos”, que los docentes tienen incorporados y que transmiten.
De esta manera se puede proyectar a la escuela propuestas que surgen del resul-
tado de la búsqueda de diferentes informaciones, de su análisis, y del producto de
la discusión, en donde se tratará desde la disciplina arqueológica responder a al-
gunos de los grandes interrogantes que la misma arqueología se formula.

A manera de conclusión:
Nuestra propuesta tendió dar lugar a un diálogo reflexivo en el marco de la
información científica y de la investigación sistemática. Seguros de que la discipli-
na arqueológica puede contribuir al desarrollo de los contenidos enmarcados en
los diferentes niveles educativos, nos abocamos a la apertura de creación de es-
pacios universitarios con el fin de asesorar, orientar, aclarar y brindar apoyo en
forma permanente para que tanto los adolescentes, como los docentes sepan dón-
de recurrir y encontrar con claridad aquello que anhelan transmitir. No buscamos
reemplazar en la práctica docente a los profesionales responsables y formados en
educación. Un diálogo y un proceso metacognitivo desde lo científico y lo educati-
vo se torna más que imprescindible.
Al organizar los contenidos referentes al conocimiento paleolítico y neolíti-
co dentro de las Ciencias Sociales, nuestro fin tendió a atender su significado lógico
en relación con las posibilidades de aprendizaje y con su relevancia social.
Desde una visión integradora, no solo como argentinos sino como latinoa-
mericanos que somos, visualizamos la oferta educativa en las políticas de los Esta-
dos como una propuesta altamente empobrecedora. Dichas políticas en la materia,
han brindado pocos frutos, tal vez por la falta de coherencia y sistematización,
notamos que el analfabetismo crece y que cada vez es más dificultoso acceder a
los diferentes niveles educativos.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

No podemos obviar que, al abocarnos al desarrollo económico a nivel de re-


gión, que es el motor impulsor de las políticas educativas y de las políticas en ge-
neral, sería prioritario tener como miras el capital humano. No olvidemos que las
inversiones que se realicen en educación y salud, son inversiones que retroalimen-
tan el sistema. Por tal motivo proponemos luego de una profunda discusión la in-
corporación sistematizada y en estrecha relación de todas las disciplinas sociales:
Arqueología, Antropología, Sociología, Historia…, como un aporte sustancial a todo
el andamiaje.
La enseñanza del pasado, desde un punto de vista arqueológico, debe tender
a revalorizarlo. La idea parte del aporte disciplinar a una actividad fuera de lo
estrictamente disciplinar que permita optimizar el pasado cultural a los fines de
reflexionar problemas actuales.
¿Cómo entonces, la enseñanza de la arqueología puede contribuir a estos
postulados? La respuesta sería que lo planes sociales y educacionales en forma
conjunta deben contener bases más sólidas de nuestra prehistoria y de las Ciencias
Sociales en general en forma integradora (docentes y estudiantes) para poder
educar para la solidaridad y la integración.
Si podemos enseñar desde la arqueología, la prehistoria de las culturas del
pasado, se podrá comprender más y explicitar a la misma prehistoria como parte
de todas las culturas, desde una visión antropológica y por ende del capital social.
Esta disciplina permitirá relacionar organizaciones del pasado que se conservan
e integran la cultura actual de muchas sociedades.
Este primer paso que se ha dado, como una tarea preliminar de diagnóstico
e investigación, servirá de base para desarrollar estrategias de comunicación y
capacitación para los docentes involucrados. Queda pendiente la continuidad de
poder brindar la información, el acercamiento a los diferentes niveles educativos
y la elaboración de otras estrategias que tiendan a la capacitación de los mismos.
Revalorizando nuestro pasado, accedemos a nuestra propia identidad, y va-
lorizando otras identidades culturales que nos eran desconocidas, encontraremos
lazos que puedan unirnos.
De esta manera, encontrarnos con el ayer, permitirá comprenderlo más pa-
ra resguardarlo y permitir que se pueda ofrecer con otra mirada actualizada y di-
ferente de cómo nos llegó a nosotros, a los jóvenes de futuras generaciones.
Esta tarea obviamente no está concluida, con las bases de la investigación
efectuada por la cátedra, ya que se continuará con Arqueología Americana y la
información sobre “Incas, Mayas y Aztecas”...

Bibliografia:

1993. Alvarez, M – Fiore


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La arqueología como ciencia social: apuntes para un enfoque teórico-


metodológico. En Boletín de Antropología americana . Nº 27.-
Instituto Panamericcano de Geografía e Historia, México.

1994. Binford,L .
En busca del pasado. Crítica- Barcelona-

1994. Davini,M.C. – Rube, J.


“El desafío del conocimiento en el aula”. Fichas de Cátedra- Facultad de Filoso-
fía y Letras.- UBA.

2001. Fiadone, A.
El diseño indígena argentino. Una aproximación estética a la iconografía pre-
colombina.- La Marca Editora, Buenos Aires, Argentina.

1999. González Carballo, J. y G. Sierra Padilla. El Fenómeno Megalítico en Ex-


tremadura. Junta de Extremadura. Consejería de Educación y Juventud.
Mérida.
1993. Renfrew, C – Bahn, P. Arqueología, teorías, métodos y prácticas. Akal-
Madrid.

2000. Richard,E - W Adams Las antiguas civilizaciones del mundo. Crítica.


Barcelona.

1993. LEY FEDERAL DE MINISTERIO DE CULTURA Y EDUCACION DE LA


NACION. Contenidos EDUCACION ( Nº 24.195). Congreso de la Nación.-

1996. Contenidos básicos comunes para la educación general básica. Secreta-


ría de Programación y Evaluación Educativa.- Bs. As. Argentina.
MINISTERIO DE EDUCACION DE LA PROVINCIA DE SALTA. Diseño
curricular jurisdiccional de Salta- E.G.B. Salta. Ley 6829/95 de Educación de
la Provincia.

1995. LEY DE EDUCACION DE LA PROVINCIA DE SALTA. Nº 6829.


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

HACIA UNA REVISIÓN CRÍTICA DE LOS CONTENIDOS EDUCATIVOS DEL TERCER


CICLO DE EGB EN RELACION A LA PREHISTORIA Y ARQUEOLOGÍA DE VIEJO
MUNDO:
PROPUESTAS PARA UN ACERCAMIENTO A LA COMUNIDAD.

Subelza, Claudia* - Lazarte, Adriana* - Pequeño, Fernando** - Gallo, Sergio*** -


Pescaretti, Ignacio*** - De la Cruz, Luna***

Intereses
Durante el cursado y desempeño como estudiantes adscriptos de la cátedra
Fundamentos de Prehistoria y Arqueología nos surgió la inquietud de plantear una
nueva propuesta pedagógica-didáctica sobre el conocimiento de la Prehistoria en
el tercer nivel EGB fundada en la necesidad de desmitificar ciertos conocimientos
previos que los alumnos han adquirido por diferentes medios de comunicación
(películas, diarios, revistas, manuales etc.). En la misma quisimos también contri-
buir de alguna manera a revalorizar nuestra disciplina antropológica en el contex-
to antes mencionado, previendo en una segunda etapa de trabajo, la confección de
una cartilla con contenidos revisados y ampliados a partir de los conceptos de la
Prehistoria abordados en los manuales del tercer nivel del EGB.
Nos han surgido varios interrogantes al respecto: ¿Qué visión de la arqueo-
logía les queda a esos estudiantes? ¿hay una relación de coherencia en la exposi-
ción y presentación de los ejes temáticos en los manuales? ¿los alumnos requieren
ciertos conocimientos conceptuales básicos relacionados con la Antropología an-
tes de abordar los temas centrales?¿son esos conceptos completos y claros en su
tratamiento?
Nuestro objetivo consiste en realizar en una primera instancia un análisis
crítico de los textos y posteriormente una reflexión acerca de sus contenidos. Sa-
bemos que esto constituye un paso previo e ineludible para concretar la planifica-
ción de la cartilla como un objetivo a largo plazo.
De esta forma los alumnos podrán acercarse al estudio de esta materia a
partir de un dictado que motive su aprendizaje y que refleje la importancia de su
contenido en iguales condiciones que los de una historia moderna o contemporá-
nea.
Actualmente los conocimientos sobre Prehistoria se adquieren en el séptimo
año de EGB3. Por lo general se disponen en un capítulo de los manuales de Cien-
cias Sociales, casi siempre en la Sección Historia.

*
Alumno Auxiliar Docente Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. ** Alumno adscripto de cáte-
dra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. ***Alumno de cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueo-
logía.
134 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Metodología
Para organizar la evaluación y lectura crítica de los textos escolares, hemos
puesto énfasis en el espacio que se destina al tratamiento de la Prehistoria en cada
uno de los manuales; en los ejes temáticos de mayor importancia; la terminología
utilizada en el tratamiento de los temas vinculados a las incumbencias disciplina-
rias; y en la relación que guardan los gráficos con el texto y sus posibles connota-
ciones.
Recabamos información de diversas editoriales de manuales de séptimo año
del E.G.B.3 Se trata de ediciones del ’96 en adelante 2; las cuales ya se ajustan a la
currícula requerida por el nuevo sistema educativo implementado en Argentina.
En particular elegimos los manuales de Ciencias Sociales y algunas revistas
infantiles de divulgación general que contenían información sobre la Prehistoria.
También hemos revisado los contenidos mínimos requeridos por el Ministe-
rio de Educación de la Nación para la aplicación de la ley 24.195 actualmente en
vigencia.

La organización del sistema educativo y sus contenidos mínimos requeridos


La educación académica en todos sus niveles produce una determinada vi-
sión del mundo. Hoebel y Weaver definen la visión del mundo como la manera de
ver la vida y el medio ambiente total que posee un individuo o que es característica
de los miembros de una sociedad. Es la visión interna del ser humano de su en-
torno, de acuerdo a preconcepciones culturales. (Hoebel y Weaver, 1985: 511). Es
a través del sistema educativo que se afianzan las políticas de estado. La educación
en nuestro país sufrió diversas alteraciones desde algunas décadas atrás con los
cambios de gobierno y la substitución de sus mentalidades; así desde el año 1996
nuestro sistema reconoce la primera ley de educación Nº 24.195 3. Su transforma-
ción era inminente, ya que todos los actores lo estaban reclamando.
La propuesta del nuevo Diseño Curricular del año 1998, consiste en su-
perar la concepción tradicional que limitaba su alcance a los datos y conceptos
provenientes de diferentes campos disciplinarios, asumiendo su complejidad y
variedad, abarcando conocimientos, valoraciones, actitudes, habilidades, métodos,
procedimientos etc.; de forma implícita y explícita. También define claramente tres
tipos de contenidos a saber: los Conceptuales, los Procedimentales y los Actitudi-
nales. En particular nos interesa el primero que refiere al conjunto de hechos, con-
ceptos y teorías que configuran los diferentes campos del conocimiento, sistemati-

2
Citadas oportunamente como fuentes bibliográficas, al final.
3 En el año 1996 bajo la presidencia del Dr. Carlos Saúl Menem y la Lic. Susana Decibe como Ministra de
Cultura y Educación; se aplica la ley tomando algunas medidas de gestión tales como la formulación de los
proyectos institucionales (P.I.) con una auto evaluación institucional en relación con las competencias de los
alumnos y las metas del proyecto institucional.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

zados y organizados para explicar objetos y fenómenos, dado que constituyen el


tema central de nuestro análisis. (Diseño Curricular, 1998)

Para tener una idea de cuáles son los contenidos básicos requeridos que de-
ben enseñarse en el séptimo año del tercer nivel para el Área de Ciencias Sociales 4,
presentamos a continuación los ejes que sistematizan la información.
Los contenidos arqueológicos y antropológicos que aquí nos interesan se
contemplan en el primer punto del eje ‘Diversidad cultural: cambios y permanen-
cias’ de los contenidos básicos comunes del séptimo año de E:G.B.; titulado ‘El Ori-
gen de la Humanidad’5. Los manuales consultados abarcan una gran cantidad de
temáticas, como por ejemplo el proceso de hominización, incumbencias de disci-
plinas como la Historia, la Prehistoria y la Arqueología, diferentes modos de sub-
sistencia prehistóricos y sus respectivas tecnologías, etc. El tratamiento de esta
información es superficial y hasta muchas veces equívoca; cuestiones serán anali-
zadas a continuación.

Manuales de Ciencias Sociales: un abordaje crítico


En general los manuales Convivencias Hoy, Ed. Stella, AZ y Santillana están
organizados de la siguiente manera: comienzan el relato con la presentación de la
Historia como disciplina analizando sus objetivos, su espacio como disciplina, la
labor de los historiadores y la metodología de estudio (trabajo con las fuentes his-
tóricas y la cronología como una forma de situar los hechos en el tiempo). Final-
mente proponen actividades.
Luego inician un siguiente capítulo (opcional) sobre la Prehistoria ocupando
entre dieciséis y veinte páginas aproximadamente para su tratamiento. En este se
observa una reseña de los alcances de la disciplina. Luego otro acerca de la evolu-
ción humana y finalmente un tratamiento del Paleolítico y Neolítico con activida-
des a realizar como clausura del capítulo. A veces se introduce como último tema
la Prehistoria americana para indagar acerca de sus primeros pobladores y el ori-
gen de la agricultura.

4
La antigua escuela primaria hoy está organizada en cuatro niveles, habiéndose tornado obligatorio los
antiguos primer y segundo año del colegio secundario. En la base de la educación obligatoria queda el viejo
Jardín de Infantes que hoy se conoce como “Nivel inicial”. El 1º, 2º y 3º grado es conocido como “Primer
Nivel” de E.G.B; 4º, 5º y 6º grado conforman el “Segundo Nivel” de E.G.B; 7º grado y los dos años del anti-
guo secundario constituyen el “Tercer Nivel” de E.G.B. La educación superior es la educación Universitaria y
la educación que se imparte en el terciario.
5
Contenidos básicos comunes del séptimo año del tercer nivel de E.G.B. para el área de Ciencias Sociales:
Eje Nº 1 “Las Sociedades en el Espacio”. Eje Nº 2 “ Diversidad Cultural Cambios y permanencias”: El origen
de la humanidad; Las unidades socio culturales del Cercano Oriente, América y África; La tradición Judeo-
cristiana; La sociedad medieval; La sociedad feudo burguesa. Aspectos políticos, económicos y sociocultura-
les; La sociedad occidental europea durante la transición al capitalismo. Eje Nº 3 “ Problemáticas de las
sociedades contemporáneas”
136 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En relación con los términos nos llamó particularmente la atención que se


escribiera utilizando expresiones como “el hombre primitivo”, “sociedad neolítica
y cultura neolítica” indistintamente sin aclaraciones previas acerca del uso concep-
tual de los mismos.
Por otra parte se presenta el Pleistoceno como perteneciente a la era Ceno-
zoica delimitado por fechas aunque sin entenderlo en un contexto temporal gene-
ral como es el tiempo geológico y las demás eras. Esto es importante si queremos
que los alumnos adquieran una noción de la profundidad temporal que maneja-
mos cuando hablamos de eras geológicas y la ínfima proporción que ocupó la vida
de la especie humana desde su aparición en el escenario geológico.
La incumbencia disciplinar es algo confusa, pues no se establece una clara
distinción entre el oficio del Paleontólogo y el del Arqueólogo, a pesar que se alude
al primero en varias oportunidades. Además la tarea del arqueólogo es ignorada
frecuentemente en los textos.
Títulos como “La obra de los arqueólogos: excavar y rescatar” pueden crear
una imagen muy acotada del oficio del arqueólogo al referirse solo a una instancia
del complejo proceso de investigación arqueológico.

Concretamente, pode-
mos señalar algunas falencias
de argumentación cuando se
recurre a fotografías para
explicar un ambiente en una
época miles de años atrás. En
dichas explicaciones no en-
contramos un argumento a
favor de la veracidad de tal
representación. O sea, contar
por qué medios o estudios se
llega a tal afirmación. Por
ejemplo se nos dice:“ Esta es Fuente: El libro de las Sociedades en el tiempo y en el espacio, 1996
una foto del desierto de Saha-
ra actual. Hace alrededor de 15.000 este desierto no existía...” ¿Por qué? Entonces,
¿cuál era el paleoambiente de esa región? Es escasa la correspondencia entre los
temas y las ilustraciones en el texto. Por ejemplo, en una página del manual, que se
ilustra en la página siguiente, nos relacionan dos representaciones de arte rupes-
tre con el de una piedra bifaz cuya función se vincula mas bien a la economía de
subsistencia de los cazadores y recolectores que a una expresión del arte. Es decir
que si vemos este lítico relacionado con estas pinturas, se podría entender que
este instrumento se asocia a una función artística.
Cuando se hacen explicaciones de quiénes son las personas responsables de
aportar información sobre estos descubrimientos, afirmaciones, hipótesis, teorías,
etc. se las atribuye, no equivocadamente, a los científicos. Pero sucede que no se
|137
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

alude en este texto a la Arqueología ni a la Antropología como disciplinas encarga-


das de este tipo de estudios. No se les da la importancia meritoria de todas sus
pequeñas y grandes aportaciones al conocimiento de nuestro pasado.

Fuente: El libro de las Sociedades en el tiempo y en el espacio, 1996

El posicionamiento teórico en el tratado del texto (op.cit.1996) es priorita-


riamente evolucionista. Por ejemplo al hablar de la Revolución Agrícola se expre-
sa: “...comenzó hace alrededor de 10000 y tardo otros 5000 en propagarse por el
resto del mundo inclusive aun no termino de difundirse por completo, ya que to-
davía hay sociedades cazadoras y recolectoras…” Todo esto daría a entender que
estos pueblos de cazadores y recolectores contemporáneos, son todavía “primiti-
vos”.
La definición de la disciplina arqueológica que pre-
senta el Libro de las Sociedades es un ejemplo generalizado
de lo que sucede en los manuales que hemos estudiado. La
tendencia es poner el acento en los restos materiales dejados
por los hombres, y no queda claro que es la sociedad huma-
na del pasado el interés último de la disciplina, más allá de
los objetos materiales. “Entendemos que el objeto sustantivo
de investigación de la arqueología es la sociedad como tota-
lidad histórica concreta; que esta se rige por regularidades y
leyes generales que adquieren particularidades en cada pe-
ríodo histórico y que siempre existen, en concreto, como
fenómeno singularmente multideterminado. La arqueología
es una disciplina de la ciencia social. Su objeto de investiga-
ción, por lo tanto, no es diferente del de la historia, la socio-
logía, el derecho, la economía, la psicología social o la antro-
138 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

pología. Tampoco es una rama de la antropología, o una ciencia auxiliar de la his-


toria” (Bate, 1998: 41)
Enfatizando la materialidad, se desplaza en general que entre los intereses
de la arqueología está la dimensión simbólica de las sociedades del pasado; que es
también parte del interés del arqueólogo entender la manera en que esas socieda-
des se ven a sí mismas6. El manual Convivencias Hoy (1996) dedica cincuenta pági-
nas aproximadamente para presentar los conceptos relacionados al conocimiento
arqueológico; desde la historia y la prehistoria como disciplinas, pasando por la
evolución de la especie humana y el surgimiento de las primeras civilizaciones.
Estos son los títulos más sobresalientes: ‘La Evolución del Hombre’, ‘Etapas de la
Prehistoria’, ‘La fabricación de herramientas’, ‘Sin puntas de proyectil’, ‘De la caza
y la recolección a la producción de alimentos’, ‘De las cavernas al inicio de la pro-
ducción de alimentos’ ‘De la piedra al uso de los metales’, ‘El surgimiento de los
primeros estados’. La dimensión simbólica no aparece en ninguna parte. Esto se
debe a que se ha seguido un esquema evolucionista basado en la capacidad tecno-
lógica para producir alimentos y armas para la defensa. Bajo este esquema se se-
para al ser humano de su emotividad y se lo transforma en una máquina. Lo peli-
groso de estas formas dicotómicas de traducir la realidad en un momento de ex-
trema individualización y desarticulación social, es educar niños escindidos de su
emotividad, alienados, centrados en valores materiales y en la capacidad de ejer-
cer violencia. Lo que se enfatiza subrepticiamente en los textos es la capacidad de
matar, la guerra, la lucha, el uso del poder para dominar. Pareciera ser que la única
manera que el hombre evoluciona es adquiriendo capacidad de fuerza física para
dominar, como si fuera una máquina. Lo simbólico en donde ancla la emotividad
como dimensión que también otorga sentido a la existencia, no se relata. Muchas
son las posiciones al interior de la disciplina que defienden la imposibilidad de
explicar lo simbólico por la escasez de información en los restos materiales que
trabaja el arqueólogo. Pero, “las dificultades de la investigación se hacen aborda-
bles al calificar el modo de abordarlas, y con respecto al registro arqueológico –y
seguramente que con cualquier otro objeto- éstas no están determinadas tanto por
lo escondido o críptico de sus condiciones de deposición, como por nuestra inca-
pacidad de interpretarlo” (Velandia, 1998) Entonces, “se trata de una tendencia
que proyecta a la realidad, limitaciones que derivan de nuestra metodología y que
son confundidas con problemas epistemológicos” (Velandia, 1998; en Gándara,
1980)
La materialidad escindida de la dimensión simbólica y emotiva se traduce
en el imaginario de los estudiantes y de la gente en general en una asociación de la
arqueología con la visión que hoy tenemos de los anticuarios del siglo XIX: hom-
bres –y esto excluye explícitamente a las mujeres- vestidos con shorts y sombre-
ros, que seguidos por multitud de obreros recolectan rarezas para los museos.

6
Sobre la arqueología simbólica puede verse Renfrew, Colin y Bhan, Paul, 1993, Cáp. 10.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En la ilustración a continuación se muestra a los arqueólogos en acción. Cu-


riosamente, quienes están trabajando en el sitio y analizando los restos materiales,
son hombres. La única vez que aparece una mujer, es mirando planos, al lado de un
ordenador, en una oficina, no en el campo, y acompañada por un hombre. Fuera
del contexto de las otras imágenes que sí evocan el trabajo arqueológico como una
cuestión masculina, bien podría confundírsela con una secretaria junto a su jefe. El
sesgo androcéntrico que las feministas desde los ’80 han criticado fuertemente a la
arqueología, pareciera permanecer intacto en lo que se transmite en los manuales
analizados. Tradicionalmente se miró la arqueología y la ciencia en general desde
la percepción de los hombres heterocentrados. Esto involucra solo un particular
esquema cognitivo, dejando de lado a otros sujetos de conocimiento como las mu-

jeres 7 y las minorías sexuales y raciales.

7
Conkey y Spector en 1984 plantearon por primera vez los objetivos de una arqueología ligada al feminismo.
Definieron al género como el comportamiento culturalmente percibido como correspondiente para las muje-
res y los hombres, la construcción de masculino y femenino como significados, así también como la forma en
que mujeres y hombres se relaciona unos con otros.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Se atribuye a los arqueólogos la capacidad de ...‘reconstruir’ la historia de los


hombres desde sus orígenes”... Nos parece mejor transmitir la idea que los arqueó-
logos se especializan en ‘interpretar’ las historias de los hombres. Porque interpre-
tar es contar, y se cuenta con un propósito. Creemos que esto debe enseñarse por-
que es el principio más elemental para la construcción de pensamiento crítico.
Ya hemos mencionado que no estamos de acuerdo en la presentación de las
disciplinas de las ciencias sociales como un sistema jerarquizado, donde cada una
tiene una ‘función’ específica y recurre a las otras disciplinas para cumplirla. En
este sentido nos interesó reflexionar porqué la arqueología aparece subsumida a
la historia y no a la antropología.
Para responder este interrogante creemos necesario abordar la cuestión
desde dos enfoques diferentes. Uno refiere a la tradicional división de las discipli-
nas, el otro aborda una cuestión política que implica decisiones sobre los conteni-
dos de la educación.
Una forma tradicional de dividir la historia, casi dogmáticamente, ha sido a
partir de las fuentes usadas para estudiar los hechos. Así, cuando ha sido posible
usar fuentes escritas se ha considerado que esos hechos son estudiados por la his-
toria. En tanto que los hechos a los que se accede por fuentes no escritas, como los
restos materiales, se han atribuido a la esfera de la prehistoria.
La tradición de pensamiento de norteamericanos y europeos difiere a partir
de lo que consideran el objeto de la arqueología. Los norteamericanos ven a la
arqueología muy próxima a la antropología, pero consideran que la prehistoria se
extiende hasta el siglo XV con las primeras colonias europeas. Así, para los norte-
americanos la prehistoria es pura arqueología. En cambio los europeos considera-
ron tradicionalmente a la arqueología muy próxima a la historia y no a la antropo-
logía. En su visión la arqueología ha coexistido con la historia y los arqueólogos
han contrastado sus datos con fuentes escritas. Al considerar este hecho es preciso
recordar que el período histórico es mucho más temprano en Europa que en Nor-
teamérica. Examinando la relación entre la arqueología y la historia, y los enfoques
teóricos particulares que ésta produce; Johnson ha mostrado la falta de necesidad
de aferrarse a la idea de la prehistoria como pura arqueología, y que la arqueología
practicada en el período histórico complejiza las interpretaciones contribuyendo
activamente a la teoría arqueológica. (Johnson, 2000: 185-200)
En Convivencias Hoy (1996) la arqueología aparece subsumida a la prehisto-
ria y esta a la historia; por esta razón los estudiantes entenderán que la arqueolo-
gía es parte de la historia y no de la antropología.
El enfoque político de esta cuestión tiene que ver con lo que se pretende ha-
cer con lo que se enseña. Hablar de antropología implica necesariamente referirse
a la cultura y a la comparación entre culturas, requiere introducir el concepto de
diversidad y de respeto por la diversidad. Siendo la diversidad cultural y el interés
por compararlas y entenderlas en sello particular de la antropología, resulta me-
nos pertinente introducirlas en un contexto donde lo que se busca es uniformar y
homogeneizar los pensamientos.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En torno a ‘la evolución’


A veces, el término evolución es considerado sinónimo de progresión, de
desarrollo hacia lo mejor, hacia un fin cada vez más cerca de la perfección. Y más
aun cuando se trata de evolución humana, donde el hombre es el héroe que supera
todas las adversidades hasta llegar a la cúspide de los seres vivos.
Cuando en revistas para chicos leemos “…surgieron cambios que lentamente
llevaron a la aparición de la especie humana.” “…coexistieron seres en distinto grado
de evolución...” “desarrollaron la capacidad de posición erguida, dejando las manos
libres para usar piedras como armas y herramientas.”, (Anteojitos, Junio 2001) en-
tendemos la evolución como un proceso teleológico, con una meta final. Pero la
evolución no tiene una dirección, no se trata de pasos hacia lo mejor. El azar tiene
un papel central, por lo que la evolución no puede tener una meta predeterminada.
En palabras de Lewin “Si la evolución fuera un programa de mejora constan-
te, firmemente progresivo, la transformación del simio en hombre puede ser conside-
rada como una serie de nuevas adaptaciones, cada una de las cuales prepara y con-
duce naturalmente por y hacia la siguiente. Se trataría de un escenario de progreso
continuado a través del tiempo en una dirección determinada. Pero ignora el hecho
de que la tendencia de la evolución es a operar mas bien de a saltos, de una forma
imprevisible…”; “Y el mundo que tenemos es simplemente una realidad contingente,
una entre incalculables posibilidades.”
Es fácil caer al “lamarckismo” en el que la evolución tiene un fin determina-
do. Desde esta visión el mono pasa por distintos grados de evolución hasta llegar
al Homo Sapiens. Pero se falla en que justamente la evolución no tiene una direc-
ción preestablecida, que el azar se pone en juego, ignorándose las infinitas posibi-
lidades que no han tenido lugar.
En este mismo circulo en el que evolución es progresión, y el héroe de la his-
toria es el hombre, encontramos en muchos textos de difusión una típica relación
unilineal. En el proceso de hominización, los homínidos tienen el cerebro cada vez
más grande, signo de aumento de la inteligencia, que lo llevan al uso de herramien-
tas. La siguiente cita es representante de esta relación presente en textos para
niños “El cerebro de algunos de esos animales comenzó a aumentar de tamaño, per-
mitiéndole desarrollar una inteligencia cada vez mayor”. Esta popularizada visión
es extremadamente simplificadora, dejando de lado el complejo entrelazamiento
de múltiples factores (sociales, ecológicos, de lenguaje, etc.) que se ponen en juego
en este, y otros muchos otros aspectos de la hominización. Además se omiten los
continuos debates dentro de la comunidad científica. Se muestra el proceso como
una realidad en si misma reconstruida por los científicos, que ocurrió exactamente
así en el pasado. Se hace de la teoría de la evolución una verdad cerrada y absoluta,
cuando en realidad es un campo de discusiones y controversias en el que lo que se
creía verdad cambia y se reestructura constantemente.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Sobre el mismo tema, en otro de los manuales abordados observamos que la

explicación sobre “El problema del origen del hombre” presenta la teoría evolu-
cionista como la más aceptada en el campo científico para explicarlo. Cabe desta-
car que no se hace mención al desarrollo de las teorías del origen de la vida que se
sucedieron en el pensamiento científico, como ser el lamarckismo. (Bustinza y
Rivas, 1998: 28).
Al abordar conceptos como el de ‘mutación’ solo se manifiesta que se trata
de “cambios más bruscos”. Además de no explicar correctamente el concepto, ni
los mecanismos por los cuales actúa, tampoco se menciona la selección natural
como aspecto decisivo del proceso evolutivo. Solo se expresa “...muchas de ellas
(las especies) desaparecieron y otras evolucionaron hasta dar como resultado al
hombre, por una parte, y a los monos superiores, por otra”.(Op.Cit. 1998: 29)
Consecuentemente para comprender el proceso evolutivo consideramos in-
dispensable explicar al menos dos conceptos o herramientas básicas: mutación y
selección natural. Sin estos, no es posible tener una idea precisa de los mecanis-
mos mediante los cuales hizo su aparición la especie Homo Sapiens ni cualquier
otro organismo biológico.
Otra critica que hacemos es en cuanto a la presentación de los gráficos que
se utilizan para clarificar conceptos.
De esta manera podemos ver un conjunto de gráficos que siguen la tradi-
cional secuencia lineal de tiempo (Op. Cit. 1998:34, 35). La ilustración anterior se
compone de cuatro items: los objetos que emplearon los hombres con el correr del
tiempo, la capacidad cerebral, la locomoción y la anatomía (la cual esta represen-
tada solamente por el cráneo del hombre en cuestión sin especificar la especie de
Homo a la cual pertenece). La secuencia de tiempo va desde los 3 millones de años
|143
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

hasta hace 35000 años. Al ser una secuencia temporal lineal y, al relacionar los
items con esta secuencia, el lector puede caer en el error de relacionar directamen-
te la capacidad cerebral del hombre con el empleo de artefactos líticos con la capa-
cidad cerebral y concluir que mientras esta última se fue incrementado el hombre
fue haciendo artefactos líticos cada vez mas sofisticados y complejos. Por otra
parte se podría inferir erróneamente que a medida que aumentaba la capacidad
cerebral el hombre adquiría una postura erguida hasta trasladarse en forma com-
pletamente bípeda.
A partir de la ilustración mencionada el lector puede extraer conclusiones
incorrectas, pues existe un cruce de información confuso. El grafico fue relevado
de la revista de divulgación científica solo en forma parcial, el cual puede haber
sido descontextualizado de la información original.
Por eso podemos sugerir la lectura de ciertos textos analizados que, a pesar
de todo, contienen un tratamiento actualizado y sistematizado de la información:
Convivencias Hoy - Ciencias Sociales 7 (1996), Sociedad en red: Historia, Geogra-
fía, Formación Ética y Ciudadana, Historia del Arte Ed. AZ (2000)

Consideraciones finales
A partir del análisis crítico y la discusión de los textos destinados a los alum-
nos de la escuela general básica, queremos plantear una nueva propuesta desde
nuestra posición de estudiantes de la carrera de Antropología: la elaboración de
una cartilla de Prehistoria que contemple ejes temáticos interconectados de mane-
ra tal que brinden un conocimiento mas completo y extenso del tema, cuyas activi-
dades sean creativas e incentiven el interés por su aprendizaje
El texto podría incluir conceptos antropológicos previos a tener en cuenta
para su desarrollo como los de cultura, sociedad, evolución, etc.
Proponemos un manejo democrático en la presentación de las disciplinas
científicas que contribuyen al conocimiento de las sociedades del pasado, expre-
sando además con mayor claridad sus diferentes incumbencias.
Un tratamiento de la información de forma sistematizada y en un lenguaje
comprensible para el alumno, es posible si existe un compromiso de interconsultas
con especialistas de las disciplinas que le competen.
Las reflexiones realizadas nos han llevado a elaborar un índice, cuya temáti-
ca podría cubrir las expectativas de un conocimiento integral para la Prehistoria
(ver anexo). El mismo será el punto de partida para estructurar los contenidos de
una cartilla que se elaborará en una segunda etapa de trabajo.
Esperamos continuarla generando elementos que nos permitan desarrollar
estrategias de comunicación con los docentes y estudiantes del nivel educativo que
aquí nos ocupa. En este sentido, es nuestra intención plasmar próximamente los
resultados de la discusión que nos ha permitido el material revisado, en la elabo-
ración de la cartilla mencionada, que podrá distribuirse en algunas instituciones
144 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

de nivel EGB3. De esta manera esperamos hacer contacto y poder difundir nuestra
disciplina y enriquecernos a partir de las miradas que los estudiantes de niveles no
universitarios puedan tener de nuestra experiencia universitaria. Creemos que de
esta manera podríamos mejorar el intercambio entre los otros y entre nosotros
mismos.

Bibliografía
Borrador para el Tercer Ciclo de E.G.B. 1998; Diseño Curricular Jurisdicción
de Salta; Ministerio de la Provincia de Salta, PRISE Salta.

Bate, Luis Felipe. 1998.


“El Proceso de Investigación en Arqueología”. Crítica. Barcelona.

COLL, César; POZO, Juan; SARABIA, Bernabé; VALLS, Enric; 1995


“El aprendizaje y la enseñanza de hechos y conceptos” en: Los contenidos en
la Reforma: enseñanza y aprendizaje

Cuadernillos para la transformación: hacia la escuela de la Ley 24195; Secre-


taría de programación y Evaluación educativa Ministerio de Cultura y Educa-
ción de la Nación. Bs. As. 1996

De conceptos, procedimientos y actitudes; Editorial Santillana Aula XXI. Bs.


As.

Experiencia Humana. Ed. Omega. Barcelona.

Gándara, Manuel. 1980.


“La Vieja ‘Nueva Arqeuología’”. En Boletín de Antropología Americana, 2,
Primera parte, México.

Hoebel, Adamson y Thomas Weaver 1985.


“Cultura y Visión del Mundo”. En Antropología y Experiencia Humana. Ome-
ga. Barcelona.

Jhonson, Matthew. 2000.


“Arqueología e Historia” En Teoría arqueológica. Una introducción. Ariel.
Barcelona.

Jhonson, Matthew. 2000.


“Arqueología en un Mundo Postmoderno”. En Teoría arqueológica. Una in-
troducción. Ariel. Barcelona

Renfrew, C. y Paul Bahn, P. 1998 (1993)


|145
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

“¿Qué pensaban?. Arqueología Cognitiva, arte y religión”. En Arqueología:


teorías, métodos y prácticas. Akal. Madrid.

Velandia, César. 1998.


“Anti-Hodder. Diatriba contra las veleidades post-modernistas en la arqueo-
logía post-procesual de Ian Hodder”. Ponencia en VII Congreso de Arqueolo-
gía, Colombia.

Fuentes

Bustinza Juan y G. Rivas 1998


De la Prehistoria al siglo XV. Ciencias Sociales 7 (Serie integrar). AZ Editorial.
Buenos Aires.

Ciencias Sociales: Geografía, Historia, Formación Ética y Ciudadana. Ed. San-


tillana (1997, 1998) Buenos Aires.

Convivencias Hoy - Ciencias Sociales 7. 1996 México

Ciencias. Sociales EGB 7 1998 Editorial Stella. Buenos Aires

e.d.b Ciencias Sociales 1998 Buenos Aires

El libro de las Sociedades en el tiempo y en el espacio – Ed. Estrada (1996)


Buenos Aires

Revista Anteojitos. Junio 2001.

Sociedad en red: Historia, Geografía, Formación Ética y Ciudadana, Historia


del Arte (2000). Ed. AZ Bs. As.
146 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Anexo
INDICE TEMÁTICO

La Antropología: una ciencia globalizadora


La tarea de un antropólogo
Revisando conceptos de cultura, “raza” y “primitivo”
Actividades

II. Disciplinas que contribuyen al conocimiento de las sociedades del pasado.


Prehistoria
Historia
Arqueología
¿En qué se parecen y en qué se diferencian?
Actividades

III. Formas de medir el tiempo


Tipos de cronologías: Antes de Cristo o Antes del presente

Las ciencias naturales nos ayudan:


Geología y Paleontología
Datación absoluta y datación relativa
El tiempo geológico y el tiempo histórico
Actividades

IV. Nuestros antepasados biológicos


Cómo eran y cómo vivían
¿De qué hablamos cuando hablamos de evolución?
Los científicos y sus diferentes formas de pensar en la evolución humana
Actividades

El paleolítico y el Neolítico: dos etapas y dos modos de subsistencia y vida social

Paleolítico
El escenario de los cazadores-recolectores
Recursos naturales del Pleistoceno
Primeras evidencias culturales: los instrumentos fabricados por los cazadores Mani-
festaciones de arte y creencias
Actividades

Neolítico
Cambios climáticos: el nuevo escenario de los agricultores
Los comienzos de la domesticación de plantas y animales: diferentes opiniones
¿Qué evidencias nos dejaron?
Manifestaciones de arte y creencias
Actividades

VII. Autoevaluación
|147
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

GRÁFICOS, MAPAS, CUADROS... LOS CONTENIDOS PROCEDIMENTALES Y LA


ENSEÑANZA DE LA PREHISTORIA
1

Rossana Ledesma∗ - Fernanda Gamarra Caramella ∗∗

Desde la implementación de la Ley Federal de Educación Nº 24.195- y la ad-


hesión de la provincia de Salta - en los niveles de Educación Inicial, General Básica
y Polimodal se inició la elaboración y posterior aplicación de los contenidos Bási-
cos y Orientados. Los colegios, posteriormente, elaboraron los Espacios de Defini-
ción Institucional y los contenidos específicos de acuerdo a la orientación y moda-
lidad elegida/consensuada en la comunidad educativa. La reforma de la estructura
educativa no se producía desde el año 1880 aunque en 1984, con el retorno de la
democracia, se efectuaron algunas modificaciones.
A partir de la sanción de la Ley Federal de Educación en el año 1993, la edu-
cación de la provincia de Salta ingresa en una etapa de “transformación” educativa
ante la necesidad de elaborar el Diseño Curricular Jurisdiccional correspondiente a
los diferentes niveles de educación (inicial, general básica y polimodal).
El Diseño Curricular Jurisdiccional de Salta, en sus fundamentos, toma como
marco referencial global lo normado por la Constitución Nacional, la Ley Federal
de Educación, la Constitución Provincial y la Ley Provincial de Educación Nº 6.829;
siendo los principios básicos los establecidos en la constitución provincial en sus
artículos 46 y 47 y en el artículo 5º de la Ley Federal.
Aunque el primer grupo egresado de polimodal ingresará a la universidad en
el año 2004 los contenidos ya fueron incorporándose en el sistema anterior, sobre
todo en la bibliografía. Asimismo, desde el 2001 se fueron analizando las “dificul-
tades” que manifestaban los ingresantes en la carrera de Antropología de la Facul-
tad de Humanidades en la Universidad Nacional de Salta. De esta manera se elabo-
ró en la cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología un proyecto denomi-
nado “Cómo explicar la prehistoria con una visión actualizada”(Lo Celso y Ledes-
ma, 2003 en este volumen). En este trabajo se presenta el análisis efectuado sobre
la disciplina Antropología, área de Arqueología y Prehistoria, temática Paleolítico y
Neolítico y la enseñanza de contenidos procedimentales. Esto en los niveles de
Educación General Básica y Polimodal.
El objetivo central es buscar elementos para investigar las dificultades ob-
servadas en los estudiantes universitarios. Para ello se toma como referencia la
educación formal en los temas que figuran en los Contenidos Básicos Comunes de
EGB y Polimodal:

1
Proyecto Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología.

Auxiliar Docente de Primer Categoría. Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. UNSa
∗∗
Alumna Adscripta. Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. UNSa
148 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

 El origen de la humanidad. Las primeras comunidades humanas.


Principales hitos en el origen de las civilizaciones. Las unidades so-
cioculturales del Cercano Oriente.
 Las civilizaciones indígenas de América y de África
 Población aborigen. Organización Socio-cultural y económica.
 La Argentina indígena. Población aborigen local. Localización de las
civilizaciones indígenas de América y el territorio argentino. Los as-
pectos económico, cultural, social y político. Las formas de vida.
Se trabaja en etapas, correspondiéndose el presente trabajo al tema Origen
de la humanidad. De esta manera se sientan las bases para continuar con los temas
referentes a Arqueología Americana. Se analizan los recursos utilizados actual-
mente en dos aspectos: a) validez de la información representada y b) adecuación
respecto al nivel de enseñanza en que se aplica. En diversos grados de compleji-
dad las herramientas usualmente trabajadas son las siguientes: mapas conceptua-
les, dibujos, esquemas, mapas, cuadros sinópticos y comparativos, líneas de tiem-
po y gráficos estadísticos.
Para la interpretación y confección de las herramientas mencionadas los es-
tudiantes deben encontrarse en un nivel de madurez, con una serie de conocimien-
tos conceptuales y disponer del tiempo necesario para ejecutarlos dentro de la
planificación escolar.
Ahora, los contenidos procedimentales no sólo son un medio auxiliar de in-
apreciable valor para la enseñanza de las ciencias sociales, sino que forman parte
en igualdad de condiciones con los contenidos conceptuales y actitudinales que
los estudiantes deben cumplir al finalizar cada etapa.
Se partió con el supuesto de que las herramientas que se plasman en la bi-
bliografía de EGB y Polimodal son transcripciones de las elaboradas en el ámbito
universitario y de investigación, no correspondiéndose con las expectativas de
logros del área en ciencias sociales.
La presente ponencia solo pretende ser una reflexión sobre la enseñanza de
la prehistoria en Educación General Básica donde se encuentran incluidos los con-
tenidos en la currícula, específicamente sobre los contenidos procedimentales.
Inicialmente la idea fue circunscribir el estudio a la provincia de Salta, posterior-
mente, con la investigación bibliográfica efectuada se determinó que la misma no
es provincial, es de alcance nacional con origen editorial en Buenos Aires no regis-
trándose libros o revistas locales, que sí son elaborados para los contenidos pro-
vinciales, no siendo el caso de prehistoria de Viejo Mundo.

1.- contenidos procedimentales en Educación General Básica


En la currícula planteada para EGB se designan contenidos al conjunto de
saberes o formas culturales cuyo aprendizaje por parte de los alumnos se conside-
|149
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ra necesario para el desarrollo de las competencias previstas. Incluye los conteni-


dos conceptuales, procedimentales y actitudinales. Era esperable que con la ense-
ñanza de los contenidos procedimentales los alumnos puedan ejercitarse en ob-
servar, explorar, experimentar, buscar información y comunicar los resultados de
su hacer 2
Los procedimientos son las actividades propias de la acción didáctica siem-
pre, como las operaciones de estrategia, con categoría de contenido curricular.
Cada procedimiento, enmarcado y decidido en función de las distintas estrategias
de la enseñanza y al aprendizaje, puede ser conocimiento en sí mismo (elaborar
un gráfico estadístico), vía de acceso al conocimiento (explicar mediante diapo-
sitivas de Machu Pichu antes de explicar el contenido de las “civilizaciones indíge-
nas de América”), actividad de consolidación del aprendizaje (visitar el museo
de Antropologia después de explicar el contenido “Poblamiento americano”), o
fórmula evaluadora, según su función y su ubicación en el programa (hacer un
examen en función de la interpretación de pirámides de población). (González
Gallego, 2002).- Dentro de la reforma educativa argentina “Los contenidos pro-
puestos se sostienen en el conocimiento y la comprensión de recursos y técnicas
vinculadas con la organización del trabajo y con el tratamiento de la información, y
en la habilidad para utilizarlos con destreza. Al mismo tiempo, propician el desa-
rrollo de la capacidad para razonar y argumentar críticamente y para comunicarse
con los otros....... Este saber se construye en estrecha relación con los contenidos
conceptuales y actitudinales”. (Contenidos Básicos comunes para EGB).
En el caso del estudio de la prehistoria los contenidos conceptuales corres-
pondientes a los estudiados en la cátedra de Fundamentos de Prehistoria y Ar-
queología se encuentran insertos en el Bloque 2 del Tercer ciclo de EGB:
 Periodización de la historia mundial. Las unidades cronológicas. Di-
ferentes calendarios. Las distintas duraciones del tiempo. Represen-
taciones gráficas.
 Condiciones de producción de las fuentes históricas. Modos de recu-
peración, formas de utilización de las mismas.
 El origen de la humanidad. Las primeras comunidades humanas.
Principales hitos en el origen de las civilizaciones. Las unidades so-
cioculturales del Cercano Oriente.

Los contenidos procedimentales correspondientes al bloque 2 y los comunes


para EGB 3 están plasmados en el Bloque 4 en su totalidad. No se encuentran los
mismos en Polimodal.

2
Ley Federal de Educación: La escuela en transformación. Ministerio de Cultura y Educación de la Nación.
Secretaría de Programación y Evaluación Educativa.
150 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Operaciones BLOQUE 2. LAS SOCIEDADES A TRAVES DEL TIEMPO. CAM-


BIOS, CONTINUIDADES Y DIVERSIDAD CULTURAL.

• Relación entre diferentes unidades cronológicas

relacionar • Secuenciación de hechos, fenómenos del proceso histórico mun-


dial
graficar
• Expresión gráfica de procesos cronológicos (diagramas, cuadros
ordenar cronológicos, ejes temporales)
investigar • Ordenamiento cronológico de diferentes tipos de fuentes
analizar/ • Ubicación de hechos y acontecimientos de diferentes calendarios
comparar • Análisis de las relaciones entre las actividades humanas/las ideas
seleccionar y las creencias/las circunstancias sociales
• Investigación de diferentes clases de cambio histórico: económico,
político, cultural
• Análisis y conexiones entre causas de diferente naturaleza
• Distinción entre causas y motivos
• Análisis y comparación de diferentes interpretaciones sobre el
pasado
• Vinculación de las diferentes interpretaciones del pasado con los
materiales de los que se extrajo la información
• Selección, análisis, comparación y vinculación de la información
proporcionada por un conjunto de fuentes.

BLOQUE 4: PROCEDIMIENTOS RELACIONADOS CON LA COMPRENSION Y LA


EXPLICACION DE LA REALIDAD SOCIAL
problemas a partir de la sistematización de la
información recogida de determinado material
Plantear interrogantes sobre una nueva situación a partir
Formulación de pre- de las conclusiones extraídas de una indaga-
guntas y de explica- ción previa
ciones provisorias
Fundamentar la pertinencia de explicaciones provisorias
los datos aportados por las fuentes y las con-
Contrastar
clusiones elaboradas a partir de las mismas
objetivos y la secuencia de las actividades en
Diseño y evaluación Definir
relación con el problema planteado
de proyectos y/o
tareas materiales, procedimientos y diseño de instru-
Seleccionar
mentos para analizar problemas
|151
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Contrastar
estrategias de trabajo planteadas
Fundamentar
la pertinencia y la eficacia de los procedimientos
y materiales seleccionados
Evaluar
los resultados en relación con los objetivos con-
trastando las diferentes alternativas asumidas
analizar
información ofrecida por distintos medios de
Comparar
comunicación
Evaluar

analizar información seleccionada de fuentes y materia-


les de diferente naturaleza (textos, gráficos,
vincular estadísticas, mapas, fotografía)

Selección y trata- información cualitativa y cuantitativa en diagra-


organizar
miento de la informa- mas y gráficos de diferente complejidad
ción Analizar
comparar interpretaciones diferentes
explicar
información obtenida de fuentes con conclusio-
contrastar
nes elaboradas a partir de la misma
información seleccionada de acuerdo a deter-
fundamentar
minados objetivos
fundamentar relaciones y formulación de generalizaciones
conexiones entre las diferentes dimensiones de
explicar
la realidad social
analizar relaciones básicas entre condiciones, objetivos
explicar y comportamientos sociales
Interpretación
analizar diferentes culturas en relación con las conexio-
comparar nes entre distintas variables

explicar en términos de procesos sociales


Distinguir diferentes tipos de criterios a los fines de expli-
explorar car la realidad social

estrategias para comunicar en relación con la


diseñar naturaleza de la información, los objetivos de la
Comunicación indagación y los destinatarios
por escrito de los procedimientos utilizados para
comunicar
resolver el problema
152 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

entre conceptos específicos de las ciencias


relacionar
sociales.

2.- Validez de la información representada y adecuación en EGB


Ahora bien, se pueden observar una serie de operaciones que los estudian-
tes deben ejercitar: Analizar, Comparar, Comunicar, Contrastar, Definir, Diseñar ,
Distinguir, Evaluar , Explicar , Explorar , Fundamentar , Organizar, Plantear, Rela-
cionar , Seleccionar y , Vincular. Nada nuevo dentro del ámbito de las ciencias
vinculadas a la Educación. Nikerson et al por un lado y Raths et al. por otro ya
habían postulado sus habilidades y sus operaciones sober el razonamiento y el
pensamiento (Nikerson et al, 1989; Raths et al., 1971).

Habilidades básicas de razonamiento Operaciones del pensamiento (Raths)


(Nikerson)
• Hallazgo de alternativas • Comparar
• Estimaciones y aproximaciones • Resumir
• Asignación y adquisición de significa- • Observar
dos
• Clasificar
• Reunión de informaciones
• Interpretar
• Clasificación
• Formular críticas
• Hallazgo de patrones
• Búsqueda de suposiciones
• Generalización
• Imaginar
• Ordenamiento secuencial y cataloga-
ción • Reunir y organizar datos
• Formular hipótesis
• empleo de criterios
• Reorganización de la información • Aplicar hechos y principios a nuevas
situaciones
• Comunicación eficaz
• Toma de decisiones
• Solución de problemas
• diseñar proyectos o hacer investiga-
ciones
• Codificar
• Marcar con letras del código diferen-
tes escritos
|153
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Sintéticamente, las operaciones básicas, y a partir de las cuales se combinan


otras son las siguientes3: comparar, resumir, observar, sintetizar, clasificar, inter-
pretar, y analizar: Son operaciones que aunque parecen cotidianas en el proceso
de enseñanza aprendizaje suelen presentarse confusiones, especialmente con ana-
lizar y sintetizar.
COMPARAR: El concepto de comparar nos lleva a pensar en la capacidad de
observar diferencias y similitudes. Examinar dos o más objetos, ideas o procesos
procurando observar cuáles son sus interrelaciones, buscando puntos de coinci-
dencia o de divergencia.
RESUMIR: Resumir es establecer, de modo breve o condensado, la esencia
del texto, de la idea o ideas centrales.
OBSERVAR: Encierra la idea de notar, ver, percibir. Existen diversos modos
para observar el mundo. Hay observación al comparar diversos objetos, se analiza
un suceso o hecho y al realizar un experimento o una exposición de arte. El proce-
so de observación implica desarrollar criterios clasificatorios.
CLASIFICAR: Al clasificar o distribuir cosas, se las agrupa conforme a ciertos
criterios o características. Si se pide clasificar un conjunto de objetos o ideas, se
empieza por examinarlos y establecer lo que tienen en común, entonces se reúne
una serie o grupos. Clasificar es poner orden y dar significado a la experiencia.
INTERPRETAR: Interpretar es un proceso por el que se construye y atribu-
ye sentidos en las diferentes prácticas humanas. La actividad de interpretar inclu-
ye explicaciones y datos que respaldan la interpretación. Al leer gráficos, tablas,
cartas, planos, imágenes, caricaturas, dibujos, mapas, conceptos, informes, etc. y
preguntarse por sus significados, se produce una interpretación de los mismos.
ANALIZAR: Suele entenderse el análisis como descomposición de un todo en
sus partes, entendiéndose esa descomposición en un sentido lógico o mental. Se
habla de análisis de una proposición en cuanto a investigación de los elementos
que la componen o de un concepto en cuánto investigación de los sub-conceptos
que lo componen.
SINTETIZAR: La síntesis implica literalmente composición, por lo tanto
equivale a unión, unificación o integración de los conceptos. La síntesis puede en-
tenderse fundamentalmente de dos maneras:
1. La síntesis como método: es el llamado método sintético que se dis-
tingue del llamado método analítico. Se entiende como el paso de lo
simple a lo complejo, de lo universal a lo particular
2. La síntesis como operación: consiste primariamente en unir dos o
más elementos en un compuesto. Aquí hay una composición pero es-
ta ofrece un aspecto distinto, se usa en referencia a la composición o
integración de elementos.

3
Herramientas para un mejor aprendizaje. Servicio de Apoyo al Ingresante. Facultad de Humanidades,
Universidad Nacional de Salta. 2002-2003.
154 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

3.- La especificidad de los contenidos en ciencias sociales


Un aspecto muy importante en el estudio de las ciencias sociales y cuando se
incluye el estudio diacrónico y procesual es la estructura de la construcción y su
disposición en el currículum. Por ejemplo, una serie de contenidos en las ciencias
exactas no se repite en cada ciclo, sumar no se enseña en todos los años.
Al contrario el conocimiento social se dispone en una estructura de cons-
trucción temporal que no tiene que ver con menores o mayores dificultades o
complejidades, y que no tiene que ver con el desarrollo evolutivo de la mente. Los
profesores construyen el edificio del conocimiento basándose sólo en suministrar
en orden creciente el caudal de la información. De menos información, a más in-
formación. Es decir, de “resúmenes” de contenidos más sucintos, a “resúmenes”
más amplios, y a “resúmenes” más desarrollados.
Como no se ha acertado a encontrar dentro de la ciencias sociales, un orden
de mapas conceptuales de menor a mayor complejidad y de menor a mayor orga-
nización de la comprensión, el conocimiento histórico por ejemplo, basado como
se ha dicho en menor o mayor caudal de contenidos de conocimientos, ha de repe-
tirse íntegramente en cada nivel. (González Gallego, 2002).
Esto se encuentra claramente plasmado en los libros de EGB en el tema que
nos incumbe. Por un lado está la transcripción de recursos empleados en el ámbito
universitario y de investigación. Por otro, la excesiva simplificación sin soporte
conceptual y/o tergiversación. Los libros de Ciencias Sociales poseen casos dife-
rentes en lo atinente a lo conceptual que fue tratado por otro grupo de la cátedra
(Subelza et al 2003, en este volumen). En lo procedimental se analizaron los libros
correspondientes al 7º año de EGB, espacio curricular de Ciencias Sociales, de las
editoriales AZ, Aique, Kapelusz y Santillana. También se consideró el material edi-
tado por la Red de Perfeccionamiento Docente y los libros del secundario en el
sistema anterior (Editoriales Santillana, Estrada y Stella) 4. Se presentan casos
ejemplo respecto a las actividades y su correspondiente discusión.
Ejemplo 1

En este ejemplo se necesita que el docente maneje perfectamente los méto-


dos de datación, máxime si no son explicados en el texto. A esto hay que agregar
que los conceptos de las ciencias naturales involucrados son estudiados en Poli-
modal. Otro de los inconvenientes es que los temas de prehistoria se ven solamen-

4
El criterio de selección de esta bibliografía radicó en su consulta frecuente en la Biblioteca Provincial de
Salta Dr. Victorino de la Plaza por parte de los estudiantes de EGB y referencias de docentes.
|155
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

te una vez en EGB y no se repiten en Polimodal. Se estima que el docente en este


caso debe trabajar con el procedimiento “Explicar conexiones entre las diferentes
dimensiones de la realidad social”. Una opción es eludir la actividad.
Ejemplo 2 5:

Se estima en este caso que el docente es el responsable de enseñar la herra-


mienta para que los estudiantes elaboren un eje cronológico ya que no se encuen-
tra presente en el libro. La orientación procedimental se observa vinculada a los
contenidos conceptuales desde historia clásica 6 en adelante. Aquí se observa uno
de los posibles orígenes de la confusión de los estudiantes, para ellos resumir y
sintetizar es subrayar el texto.
Ejemplo 3
En este caso se compara con la información de base que el docente adquirió
en su reconversión docente 7: Gordon Childe. ¿Qué sucedió en la historia?. Siglo
XXI. 1960; Ribeiro, Darcy. El proceso civilizatorio: de la revolución agrícola a la
termonuclear. CEAL. 1973. Desde el vamos que la antropología hizo bastante en
cuarenta años, que es válido estudiar a los “clásicos” pero actualizarlos es lícito y
necesario. Lo preocupante es la actividad propuesta en el texto y su correspon-
diente respuesta:
Actividad: “En el cuadro de la figura 181 marque, en cada uno de los esque-
mas conceptuales que en él se detallan, el período correspondiente al paleolítico”
Respuesta: Morgan: salvajismo (caza-pesca-recolección); Engels: Comunis-
mo primitivo; Childe: Salvajismo; Ribeiro: tribus de cazadores y recolectores.
Efectivamente estos autores elaboraron sus etapas evolutivas, pero en nin-
gún momento se analizan los alcances y limitaciones del evolucionismo. A esto se

5
Alonso, M. , R.Elisalde y E. Vázquez. La historia de las sociedades. Del origen del hombre a la Europa
Moderna. AIQUE. 1997
6
Egipto, Roma, Grecia, etc.
7
Pensamiento científico. Programa de Perfeccionamiento docente. PRO CIENCIA CONICET. Ministerio de
Cultura y Educación de la Nación. Red Federal de Formación Docente Continua. 1996
156 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

agrega que este material sobre paleolítico se encuentra inserto en la serie de pen-
samiento científico.
La bibliografía empleada por los autores de “La historia de la sociedades del
Origen del Hombre a la Europa Moderna” está conformada por André Leroi
Gourghan (1973), Robert Braiwood (1971), Samuel Kramer (1974) y Paul Garelli
(1978). Los errores conceptuales que ya han sido analizados por los integrantes
de la cátedra en otro trabajo se suman a la falta de empleo de bibliografía actuali-
zada (Subelza et al 2003).
Si se tratan los contenidos procedimentales que deben trabajarse como ser
a)Relación entre diferentes unidades cronológicas y b) Expresión gráfica de pro-
cesos cronológicos (diagramas, cuadros cronológicos, ejes temporales) la confu-
sión parte de la formación del docente y de la bibliografía empleada. El error es de
base. Máxime si se tiene en cuenta que en este ciclo de EGB los estudiantes asumen
la validez por autoridad.
Ejemplo 4 8

Lamentablemente se tiene que considerar la inclusión de la operación del


pensamiento “imaginar”. Idealmente en este caso la actividad procedimental es el
ordenamiento secuencial, que puede ser válido pero con conceptos verdaderos.
Esto es lo que promueve la generación de preconceptos relacionados con el saber
vulgar y que dificulta la enseñanza del saber científico.

Ejemplo 5
Los casos en que se trabajan con mapas y croquis son numerosos, pero difí-
cilmente se puedan recrear una imagen mental y su correspondiente ubicación

8
Alonso, M. , R.Elisalde y E. Vázquez. La historia de las sociedades. Del origen del hombre a la Europa
Moderna. AIQUE. 1997
|157
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

física en el mundo cuando no se siguen las metodologías de la geografía descripti-


va de EGB 9.

Considerando los contenidos procedimentales correspondientes al bloque 2


de Ciencias sociales para EGB (Tercer Ciclo) se procederá a comparar los mismos
con las actividades incluidas en los textos mencionados previamente.

3.1 Relación entre diferentes unidades cronológicas.


En todos los textos analizados se emplea una sola unidad cronológica para la
prehistoria de Viejo Mundo. La división se realiza en Paleolítico Inferior, Medio,
Superior, Neolítico y Edad de Los Metales, con sus correspondientes separaciones
temporales.

3.2 Secuenciación de hechos, fenómenos del proceso histórico mundial.


La secuenciación de hechos está representada y trabajada en relación con
los procesos de nomadismo, sedentarización y domesticación de plantas y anima-
les. Una de las actividades es confeccionar mapas y marcar los espacios geográfi-

9
ºLa geografía interpretativa se trabaja en Polimodal.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

cos donde se ubicaron los primeros pueblos agricultores. La dificultad observada


es que la referencia en el texto menciona lugares tan amplios como “Próximo
Oriente, China, Mesoamérica o Cuenca Amazónica” (Amézola, et al 1999).
En otros textos los mapas representan las áreas de domesticación. La dificul-
tad es la falta de cronología, considerándose como sincrónicos los procesos de
producción de alimentos en Viejo Mundo y Nuevo Mundo (O’lstr et al 1996,). En
otro caso están referenciadas las áreas de las “civilizaciones agrícolas y las prime-
ras civilizaciones”, pero sin especificar los espacios geográficos ni la cronología
(Cibotti, 1997)
Tomados como procesos mundiales el paleolítico y neolítico no cuentan con
referencias geográficas. La cronología para éstos períodos es la correspondiente
para Viejo Mundo extendida en forma universal. Por ejemplo, el arte rupestre del
Paleolítico Superior está plasmado en Francia, España, África, India, Australia,
América y en la Patagonia Argentina. (Vázquez de Fernández, 1998).

3.3 Expresión gráfica de procesos cronológicos (diagramas, cuadros cronoló-


gicos, ejes temporales)
Las líneas de tiempo graficadas en el texto de editorial Santillana (1996)
marcan los períodos de la prehistoria pero no están correctamente diferenciados
los límites temporales. La segmentación en años no es proporcional. Cuando se
sugiere confeccionar una línea del tiempo no están especificados los años para
completar la misma. (L’Olstr,et al 1996)
En otro caso se explica como confeccionar una línea del tiempo en forma de-
tallada pero confusa y faltan elementos para su confección como años, y separa-
ción proporcional entre segmentos. ( Amézola et al 1999)
En el texto de editorial AZ se solicita dibujar una línea del tiempo a partir de
una lectura, en la cual no figura ningún dato cronológico. Paradójicamente, en el
libro está una cronología correctamente elaborada (Cibotti, 1997)
Finalmente, en el último texto analizado correspondiente a editorial Estrada,
se introduce a la periodización y empleo de gráficos con dos recursos, uno mate-
mático y otro cotidiano. Se usa la proporción correctamente. Aunque no se recurre
a la cronología de la prehistoria, las actividades son creativas.
“Hace unos 2.000.000 de años, los antepasados del ser humano comenzaron a fabri-
car instrumentos. Pero los hombres comenzaron a escribir hace solo unos 5000 años. Es
difícil hacerse una idea de cuánto es tanto tiempo. Vamos a tratar de calcularlo:
 ¿Qué porcentaje de la historia cuenta con documentos escritos?
 Supongamos que se puede representar 1000 años de historia en un
segmento de 10 cm. ¿Cuántos metros debería tener una recta que
represente toda la historia de la humanidad?
|159
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

 También podemos pensar en un libro imaginario. Supongamos que


contamos todo lo que sucedió en el mundo durante 1 año en cada
renglón. Así, en una página tendríamos un relato de 50 años. ¿Cuán-
tas páginas tendría nuestro libro en total?¿Cuántas estarían dedica-
das a la historia con escritura y cuántas a la historia sin escritura?”
(Estrada, 1998:121)

3.4 Análisis de las relaciones entre las actividades humanas/ las ideas y las
creencias/ las circunstancias sociales.
El único texto encontrado que aborda el tema es el publicado por editorial
Santillana (1998). En el mismo, bajo el título de “La magia: un intento por dominar
los procesos de la naturaleza”, se observa una breve explicación de tres párrafos
acerca del culto a los muertos del hombre de Neandertal, las pinturas rupestres, su
valor mágico y, las “Venus prehistóricas”, estatuillas femeninas relacionadas con el
culto a la fertilidad.
En ese pequeño fragmento, no sólo se da información equivocada, como
cuando se afirma que los Neandertales enterraban a sus muertos atados; sino que
además, son concluyentes en relación con temas en los que existen distintas pos-
turas o explicaciones, como sería el caso de “los encargados de pintar o grabar las
figuras eran los hechiceros o chamanes”, cuando esta es sólo una de las posibles
hipótesis, o que “los cazadores creían que estas pinturas tenían valor mágico y les
aseguraba el éxito de la caza”, lo que también representa una de las tantas postu-
ras teóricas en el estudio del arte rupestre sin contrastación hasta el momento.
La única actividad en relación con el tema que presenta este texto consiste
en una pregunta, ubicada bajo una foto de las pinturas de la bóveda de las Cuevas
de Altamira (España): “¿Qué animales están representados en las paredes de las
cuevas?”.

3.5 Vinculación de las diferentes interpretaciones del pasado con los materia-
les de los que se extrajo la información.
En este caso el trabajo es con bibliografía específica proveniente de la An-
tropología y la Arqueología. Se trata de citas, que los estudiantes posteriormente
tienen que comentar.
Autores como Gordon Childe, Hole y Heizer, Marvin Harris, André Leroi
Gourhan, Herbert Thomas, Tom Prideaux son incluidos para comentar temas de
restos materiales, estratigrafía, prospección, alimentación, uso del fuego, , arte
rupestre, y, domesticación. (O’lstr, et al 1996). Las preguntas que siguen a la lectu-
ra de citas cortas implica que se tiene que incluir prácticamente todo el texto en la
respuesta.
Una de las actividades que genera la confusión sobre el objeto de estudio de
la Arqueología y la Paleontología y su relación con la Prehistoria, es la que figura
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

en el texto de editorial Kapelusz de Silvia Vásquez de Fernández. Los estudiantes


deben leer dos artículos que se encuentran en el libro, transcriptos de la Revista
Viva del Diario Clarín. El primero es sobre la tarea de la arqueóloga argentina Lau-
ra Miotti y su trabajo en Patagonia, el título del artículo es “ Tras las huellas de los
primeros hombres de América”. El segundo es sobre el paleontólogo Roy Chapman
bajo el título “El verdadero Indiana Jones” y su trabajo en Asia Central. Las activi-
dades incluyen operaciones de comentar, identificar, analizar, etc. El problema
radica en los textos analizados, el primero no se corresponde con las unidades de
periodización del eje temático, no se debería tomar como sincrónicos el Paleolítico
de Viejo Mundo con las poblaciones cazadoras recolectoras de Patagonia. Menos
considerar que las investigaciones paleontológicas de 1920 en busca de fósiles del
Terciario respondan a las preguntas vinculadas con los modos de vida de los pri-
meros humanos.

3.6 Selección, análisis, comparación y vinculación de la información propor-


cionada por un conjunto de fuentes.
El texto de editorial Stella (1998) trata este tema al plantear una actividad,
en la que, a partir de dibujos que representan los hallazgos realizados en supues-
tas excavaciones, se deben responder ciertas consignas:
“- ¿Qué adelantos técnicos hay en cada yacimiento?
- ¿Qué “Homo” habrá efectuado estas tareas?
- ¿Qué actividades deducen ustedes que podrían haber realizado según los
objetos hallados?
- ¿En qué etapa de la prehistoria se encontraba cada uno de ellos?
- Redacten una síntesis para cada cultura en la que señalen cómo debía ser el
modo de vida del grupo humano que habitaba allí.”
Este aporte es válido, ya que habiendo explicado en el texto cuáles serían las
características, en lo material, de cada momento de la prehistoria y de cada tipo de
“Homo”, se busca que el estudiante aplique esos conocimientos.
De esta forma, se incluye en la enseñanza al registro arqueológico como
fuente de información, lo cual se ha encontrado en otros libros, donde se tiene en
cuenta únicamente, los documentos escritos.
Ahora bien, estos ejemplos se observan claramente en una variedad de as-
pectos en los trabajos prácticos y evaluaciones en los estudiantes de Fundamentos
de Prehistoria y Arqueología, como ser:
• Confección de la línea del tiempo en forma horizontal. Las secuencias ar-
queológicas y periodizaciones se efectúan verticalmente en el ámbito
científico.
|161
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

• Facilidad para manejar la cronología Después de Cristo –DC- o sea, tiem-


pos históricos o con escritura. La temporalidad AC es una nebulosa y mi-
les o cientos o millones de años forman parte de una etapa desconocida.
• Falta de ubicación cartográfica y de geografía.
• Consideración de los procesos sociales como sincrónicos y universales.
Por ejemplo, recurrentemente se vincula directamente domesticación en
Viejo y Nuevo Mundo, las pirámides de Egipto con Mesoamérica y el Arte
rupestre de Europa con Patagonia.
• Explicación en función de magia y ritual del hombre paleolítico en oposi-
ción a la ciencia del hombre contemporáneo.
• El uso de fuentes escritas como sustento científico y desconocimiento de
fuentes no escritas. Los estudiantes relatan y comentan la bibliografía
pero no citan los indicadores arqueológicos: sitios, dataciones, vestigios,
etcétera. En ocasiones las fuentes no escritas dan paso a explicaciones
fantásticas.
• El campo de acción de la arqueología es confundido con la paleontología,
con prehistoria...
• Empleo frecuente de conceptos evolutivos, en la necesidad de un progre-
so tecnológico constante y progresivo hacia la civilización como óptimun
cultural.

Conclusión
En 1992 y con la rápida implementación de la ley federal de educación, se
observa que los primeros en “reconvertirse” fueron las editoriales. Los materiales
para alumnos y docentes se caracterizaron por su diseño y por la inclusión de lo
“procedimental”, estaban plenos de actividades que como se ejemplificó no esta-
ban acompañados de lo conceptual y que tampoco reflejaban lo procedimental.
En la bibliografía, en forma recurrente, se trata de simplificar los contenidos
conceptuales y procedimentales para que sean “comprensibles” a los estudiantes
del Séptimo Año de EGB (12 a 13 años de edad). Pero esta simplificación ha lleva-
do a una tergiversación de la historia. Ya se discutió que el conocimiento social se
dispone en una estructura de construcción temporal que no tiene que ver con me-
nores o mayores dificultades o complejidades, y que no tiene que ver con el desa-
rrollo evolutivo de la mente. Por ejemplo, la ubicación de las zonas en que se inició
el proceso de domesticación en un planisferio debe estar acompañado de una ubi-
cación temporal diferenciada en Europa del de América. A su vez, indicar los paí-
ses actuales que conformaban la Media Luna de las tierras fértiles lleva a una vin-
culación espacial y procesual de diversas fuentes de las Ciencias Sociales (geogra-
fía e historia). El estudiante no verá en otros espacios curriculares estos temas y
los conceptos mal aprendidos así permanecerán en su formación.
162 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

No necesariamente se deben trabajar con los recursos tradicionales. Si la


idea es que los estudiantes sepan que pasó en la prehistoria, y conceptualmente
memoricen el proceso, no son tan necesarios los contenidos procedimentales “tra-
dicionales”. Los saberes académicos basados en la erudición están lejos de perma-
necer y el objetivo del estudiante es “aprobar” con un saber transitorio. Caldo de
cultivo para la conformación de preconceptos ( raíces sociales). Pero, si lo que se
busca es trabajar con aprendizajes la tarea es otra. La experiencia muestra que
difícilmente se retienen fechas y acontecimientos específicos.
Actividades como ser la representación teatral de la vida nómada o la repro-
ducción de actividades (pintar los motivos del arte rupestre parietal, trabajar con
arcilla) responden también a los contenidos procedimentales. Los mapas, cuadros,
esquemas, mapas conceptuales y los cuestionarios siempre han sido los represen-
tantes estrellas y su excesiva inclusión en los textos y su falta de enseñanza sobre
la confección de los mismos es una particularidad de la nueva onda bibliográfica.
El docente queda liberado de confeccionar las actividades, planificar la clase y usar
el pizarrón para elaborar un mapa conceptual sobre un tema que no maneja del
todo bien10. Pudo observarse en los contenidos procedimentales que solamente un
ítem hace referencia a la confección gráfica. Los recursos y herramientas gráficas
deben estar precedidos de otras operaciones, que sí son básicas, pero no necesa-
riamente vinculados a los cuadros, mapas, etc.
Se reconoce que los docentes son los profesionales idóneos para elaborar las
tareas y poner en marcha otras herramientas. La preocupación por la reconversión
e incluir en sus programas los nuevos contenidos no acompañó al docente, pero las
editoriales salieron expeditivamente a “colaborar” cuando se confeccionaron los
borradores de contenidos básicos comunes. Aquí entra en juego una cuestión de
tipo ética de los profesionales autores de los libros, que en un intento posible de
simplificar un tema ajeno a su especialidad transformaron textos universitarios a
un “lenguaje comprensible” para los estudiantes de EGB, plasmaron sus interpre-
taciones e idearon actividades con los resultados expuestos. Lamentablemente las
editoriales y los autores no son los únicos responsables. Ya se ejemplificó que la
misma Red Federal de Educación Continua elabora sus documentos erróneamente.
Las herramientas -que son proporcionadas por las ciencias vinculadas a la
educación y a la historia - no pueden estar desconectadas de lo conceptual disci-
plinar, en esta caso de la Antropología. El análisis y revisión de los contenidos que
generalmente son considerados como propios de la Antropología y Arqueología no
es algo nuevo. Ejemplos claros lo constituyen las mesas Redondas “El pasado indí-
gena y la Arqueología en los programas de educación básica provincial y nacional “
en el X Congreso Nacional de Arqueología Argentina en el año 1990, y en el próxi-
mo congreso del año 2004. Ahora bien, los temas abordados giran en torno al pa-
sado en nuestro territorio: poblaciones aborígenes y patrimonio arqueológico.
Debido a que en la cátedra de Fundamentos de Prehistoria y Arqueología se habían
observado una serie de errores conceptuales y dificultades procedimentales, se

10
En la carrera del profesorado en Historia en la Facultad de Humanidades (Universidad Nacional de Salta),
el Plan de estudios no cuenta con la enseñanza de la Prehistoria en Viejo Mundo.
|163
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

decidió tomar otro abordaje para analizar un posible comienzo en tanto caos
“prehistórico”.
Aparentemente, este “caos” prehistórico plasmado en la bibliografía puede
resultar simplemente ignorancia sobre la temática y la Antropología pero, nada es
inocente en el aspecto educativo. La deliberada omisión de temas como evolución,
falta de explicaciones adecuadas sobre la cronología mundial, ausencia de proce-
dimientos vinculados a la explicación de procesos sociales, falta de relación en
contenidos transversales que vinculen a las sociedades con el ambiente conlleva a
considerar que con el nuevo sistema educativo nada ha cambiado en lo concreto.
Resultaba interesante salir de lo meramente conceptual y trabajar con lo procedi-
mental y actitudinal, pero, una cuestión es la Ley Federal y otra, la realidad en el
proceso enseñanza aprendizaje.
Se considera como básico de la problemática analizada la formación docente
(del sistema anterior y del actual) no sólo en lo conceptual, también en lo proce-
dimental. Es preciso recordar que estos aspectos derivan inmediatamente en las
actitudes promovidas en los educandos, vinculadas a la historia, no en procesos
sociales sino “evolutivos” mundiales: países desarrollados vs. países subdesarro-
llados. Con optimismo se puede pensar que llevará un tiempo para “acomodarnos”
pero, ya se citó el material de la Red de Perfeccionamiento docente en el ejemplo 3.
Un tema que debe ser revisado porque se reproduce la ley de la generación de
1880. A partir de esta reflexión y corto análisis se sientan los precedentes para la
continuidad de la investigación y discusión del tema en la cátedra de Arqueología
Americana.

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166 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

COMO EXPLICAR LA PREHISTORIA CON UNA VISION ACTUALIZADA: LA


1
PREHISTORIA EN LOS TEXTOS FÍLMICOS

María Luján Bravo ( ∗)-Gustavo Farquharson (*)- Matías Arguello (**)- Fer-
nando Dondiz(∗∗)-Silvia Simoneh(**)-Ricardo Tejerían(**)-Niv Schmilchuc(**)-
Cinthia Martín(**)-Bruna Bassino(**)-Federico Sona Sombory(**).

Presentación
El presente trabajo forma parte de un proyecto promovido por la cátedra
de Fundamentos de Prehistoria y Arqueología perteneciente a la Carrera de An-
tropología.
El mismo, pretende hacer una revisión general de contenidos temáticos de la
prehistoria en ámbitos educativos, especialmente en aquellos como el E.G.B:, Poli-
modal y Universitario.
Para lograr tal fin, la revisión operó en diferentes niveles de investigación
logrando así la conformación de 4 grupos que se concentraron en aspectos especí-
ficos:
Por un lado, el primer grupo se dedicó a la elaboración de una cartilla para
alumnos con temáticas pertinentes y actualizadas.
Por otra parte, el segundo grupo se dedicó a la confección de gráficos, ma-
pas y cuadros que acompañen la cartilla hecha por el primer grupo.
Por otro lado, el cuarto grupo se encargó de revisar la información que se
halla contenida en Internet, extrayendo y seleccionando solo aquellos sitios con
datos correctos sobre temáticas abordadas en la materia.
Finalmente, nuestro grupo( el tercero) se remitió al análisis comparativo de
datos bibliográficos brindados por la cátedra y aquellos provenientes de textos
audiovisuales.
En todos los casos, el objetivo fue desarrollar un análisis crítico desde dife-
rentes perspectivas de estudio y proponer un cuerpo de contenidos teóricos mas
fidedignos.

1
Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología.

Alumno Adscripto
∗∗
Alumno de la cátedra de Fundamentos de Prehistoria y Arq.
|167
167
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Es importante señalar además que el Proyecto de Cátedra, fue elaborado


gracias al trabajo conjunto de estudiantes que cursaron la cátedra como así tam-
bién por Adscriptos, Auxiliares y Docentes de la misma.
Se propone exponer en este escrito, los resultados de un análisis comparati-
vo entre datos bibliográficos y datos provenientes de textos fílmicos. A través de
esta comparación, se intenta comprobar la veracidad o falsedad de información
arqueológica difundida por los medios de comunicación.
Es importante señalar que se entenderá en este trabajo el concepto de dato
como aquella información pertinente que se tomará como antecedente que sirva
de punto de partida en el trabajo de investigación. Es así que entonces esta infor-
mación de base será tomada no solo como información válida sino también como
punto de comparación en relación a los textos audiovisuales. Por esta razón se
podrá señalar en este trabajo errores y certezas en relación al material base de
orientación, el cual pretendió usar información reciente y variada mostrando dife-
rentes perspectivas teóricas. Bien es sabido que en Ciencia nada es certero, resulta
válida esta aclaración teniendo en cuenta que durante el desarrollo del escrito se
hará referencia repetidamente de la palabra certezas.
También es preciso aclarar que cuando se hace referencia a textos fílmicos,
se trata de aquellos tipos textuales expresados a través de medios audiovisuales.,
en este caso los filmes.
Los objetivos que se persiguen son los siguientes:
1. Lograr un análisis crítico hacia los textos fílmicos en general.
2. Concienciar a aquellas personas a quien va dirigido el trabajo final,
(estudiantes de diferentes niveles escolares) sobre la correcta o no
información arqueológica difundida a través de los medios.

Metodología de trabajo:
Para lograr los objetivos propuestos, se ha considerado pertinente trabajar
de la siguiente forma:
1. Análisis de textos fílmicos de diversos tipos y géneros.
2. Utilización de fichas elaboradas que se adjuntarán la informe de cada
texto fílmico trabajado.
Material de lectura tomado de la bibliografía básica y recomendada del pro-
grama de la cátedra de Fundamentos de Prehistoria y Arqueología.
Las temáticas a comparar y analizar entre la bibliografía y los filmes son las
siguientes:
1. El marco geológico y climático en la prehistoria: glaciaciones, mega-
fauna, holoceno, etc.
168 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

2. Paleolítico: Inferior, Medio y Superior: tecnología, subsistencia, so-


ciedad, debate Binford y bordes sobre el musteriense, registro de si-
tios paleolíticos :Olduvai.
3. Neolítico: características generales en torno al nuevo sistema eco-
nómico, primeras
4. Sociedades agrícolas.
5. Evolución del hombre. Proceso de hominización: Australopithecus,
H. Habilis, H: Erectus, Neandertal, etc .
6. El oficio del Arqueólogo: prospección, excavación, métodos y técni-
cas de investigación.

Ficha de película
La siguiente representa la ficha establecida para trabajar con los textos se-
leccionados destacando aquellos aspectos a tener en cuenta a la hora de analizar
los filmes:
1. Titulo del Film:
2. Año de Edición:
3. Tipo y genero del film:
4. Descripción temática del texto en líneas generales.
5. Especificar la bibliografía con la que se compara los datos del film
6. ¿Qué información se comparó específicamente?
7. ¿Hubo errores?
• ¿Cuáles?
• Fundamente
8. ¿La información fue correcta teniendo como base el material de lec-
tura ofrecido por la Cátedra? Fundamente.
9. Opinión / comentarios
10. (temática, datos, posición ocupada por la arqueología, seriedad, obje-
tivos de la película, etc.).
|169
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Listado de films analizados


Los siguientes filmes analizados fueron seleccionados teniendo en cuenta los
siguientes aspectos:
• Disponibilidad del material fílmico en videos clubes y/o videotecas
personales.
• Búsqueda intencional de diferentes tipos y géneros ya que se preten-
dió analizar como es observada la prehistoria y demás temas especi-
ficados, desde diferentes ópticas como por ejemplo desde la ciencia
ficción, un documental, el entretenimiento, etc.
A modo de aclaración, es importante señalar que en su mayoría el material
es considerablemente desactualizado, sin embargo se decidió trabajar con el mis-
mo ya que aún continúa exhibiéndose el mismo a través de los medios a pesar de
novedosos descubrimientos que transforman los contenidos de éstos.
Los audiovisuales trabajados fueron los siguientes:
1.- Tecnología y Subsistencia - Colección: Orígenes del hombre
Año de Edición: 1988
Tipo y género del film: Documental

2.- Etnoarqueología - Colección: Nuestro Orígenes


Año de Edición: 1988
Tipo y genero del film: Documental

3.- Misterio de la Humanidad" - Colección: National Geographic


Año de Edición: 1988
Tipo y género del film: documental

4.- La búsqueda del hombre Neanderthal - Colección: Origen del hombre.


Año de Edición: 1988
Tipo y género del film: documental

5.- En busca de nuestros ancestros - Colección: Discovery Channel.


Año de Edición: 1988
Tipo y género del film: documental

6.- Tom Raider - Lara Croft


Año de Edición: 2000
Tipo y género del film: Aventura

7.- La Era del Hielo


Año de Edición: 2001
Tipo y genero del film: Infantil – Dibujos Animados
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Ficha de Película

1. Titulo del Film: "Tecnología y Subsistencia" - Colección: Orígenes del hombre


2. Año de Edición: 1988
3. Tipo y genero del film: Documental
4. Director: Goran Bureuholt
5. Descripción temática: muestra la importancia del trabajo arqueológico de
prospección y excavación en un yacimiento de la Edad de Piedra (5.000 - 6.000
años) en Gotlan, Mar Báltico. El hallazgo de los restos materiales que dan infor-
mación acerca del yacimiento, fundamentalmente los enterratorios, que aportan
conocimientos sobre jerarquización de la población, trabajo, enfermedades, le-
siones traumáticas, sexo, edad y a través del ADN, parentescos.
Resalta la importancia de la etnoarqueología, comparando en el film estos ha-
llazgos con el trabajo de campo en grupos primitivos actuales (Trobriand, Nueva
Guinea, Amazonas). Esto ayuda a la interpretación de la organización social, ofi-
cios de las personas (artesanos, cazadores, pescadores), actividades de intercam-
bio, etc. de la población de hace 5.000 años comparando los restos materiales
con la actividad actual de pueblos primitivos.
6. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
• BINFORD, L. 1994 "En Busca del Pasado",Ed. Crítica. Barcelona. 3 -era edi-
ción.
• RENFREEW, C. y BARHN, P. "Arqueología, teorías, métodos y prácticas". Ed.
Akal. Madrid.
7. Los datos que se compararon fueron: se ha comparado la metodología de
trabajo que muestra la película, tanto en la excavación como en el trabajo de
campo con los pueblos primitivos
• ERRORES: no hemos encontrado errores al comparar los datos de la biblio-
grafía utilizada, quizás falta especificar en la película el tiempo que deman-
da cada una de las investigaciones realizadas.
• CERTEZAS: creemos que la información fue apropiada, tanto aquella apor-
tada sobre el trabajo arqueológico como los de campo. También podemos
decir que la metodología empleada coincide con las referidas en la bibliogra-
fía citada.
8. Opinión y/o comentarios sobre el film: el film nos pareció de buen nivel, no
observamos que cite alguna tendencia específica o resalte cualidades de institu-
ciones o personas especiales.
Creemos que la temática fundamental radica en destacar la importancia de la
etnoarqueología como metodología de investigación. La película no explicita el
marco teórico seguido por lo autores aunque es de fácil reconocimiento Parece
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

estar dirigida a estudiantes de la carrera d Arqueología y/o Antropología por el


tipo de filmación realizada y los términos que se utilizan.
La arqueología es percibida en el film como una ciencia social porque su objeto
de estudio es el hombre, la humanidad, a través de los restos materiales que ha
dejado en el pasado y que el arqueólogo observa en el presente.
Se observa como la Antropología es parte de al investigación Arqueológica y
además es necesaria para el estudio de los diferentes grupos humanos, ya que los
métodos y técnicas utilizados son diferentes pero el objetivo final es el mismo, el
estudio del comportamiento del hombre.

Ficha de Película

1. Titulo del Film: "Etnoarqueología" - Colección : Nuestro Orígenes


2. Año de Edición: 1988
3. Tipo y genero del film: Documental
4. Director: Goran Bureuholt
5. Descripción temática: la película esta dirigida a poner en manifiesto la impor-
tancia de la arqueología como "único método" de reconstrucción de "vidas humanas
pasadas". El argumento está basado en la interpretación de hallazgos arqueológicos,
a partir de las prácticas de "pueblos primitivos" que habitan en el presente, conside-
rando como premisa, que existen ciertos procesos independientes del tiempo y del
espacio que pueden ser trasladados al registro para su interpretación.
Finaliza el vídeo con un informe sobre técnicas de prospección modernas.
6. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
• GAMBLE - "El poblamiento paleolítico de Europa" .Ed. crítica . Grijalbo.
7. Los datos analizados son los relacionados con el método de la etnoarqueo-
logía como forma de interpretación de "vidas pasadas"
Como documental de divulgación, se trata de una película que impacta, al
poner de manifiesto el objeto de estudio, el método de interpretación, la diversidad
cultural, relacionados en gran en gran medida con el espacio, la gran amplitud tem-
poral de la Ciencia Arqueológica, dedicada al estudio del pasado.
En cuanto a puntos de vista que deben ser analizados, están referidos princi-
palmente a los conceptos asignados a los pueblos cazadores recolectores actuales,
pueblos Primitivos, "pueblos de la edad de piedra" y su correspondencia con pueblos
europeos de la edad de piedra.
Con respecto a la etnoarqueología, Gamble "El poblamiento paleolítico de
Europa", Capitulo 2 , plantea una serie de reservas relacionadas con la interpreta-
ción de datos del pasado a partir de la observación de comportamientos actuales, "El
ajuste de cualquier modelo paleolítico a estos ejemplos de ningún modo es una
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

sentencia de que ésta era la manera en que operaban los sistemas paleolíticos"
(pág. 74)
También considera que las dimensiones espacio tiempo reales introducen
sesgos en la interpretación etnoarqueológica, cuando considera "la arqueología es
la disciplina cuyo interés radica en los procesos de adaptación y cambio a largo
plazo, y cuya base de datos de la cultura material proporciona un acceso simulta-
neo a todas las esferas de la conducta y sus múltiples variaciones" (pág. 75).
Gamble no desconoce la importancia de la etnoarqueología, sino pretende
demostrar que es un trabajo altamente especializado, lo cual tampoco puede mani-
festar un vídeo de divulgación, que esta muy bien planteado, pero existen el limitante
de su duración y la generalidad de su audiencia.

Ficha de pelicula
1. Titulo del Film: "Misterio de la Humanidad" - Colección: National Geographic"
2. Año de Edición: 1988
3. Tipo y genero del film: documental
4. Descripción temática: el objetivo de este texto audiovisual informativo es el de
dar una idea general sobre el esquema evolutivo del hombre.
Muestra las evidencias halladas del homínido mas antiguo hasta el hombre ac-
tual. De forma curiosa, la evidencia presentada en el texto es anterior al año de
edición de la misma (1988).
Se trata de un film que pretende buscar nuestros orígenes, y para ello muestra
los sitios arqueológicos y lugares geográficos donde se encuentra la evidencia fó-
sil. También entrevista a los protagonistas de los hallazgos y otros investigadores
que trabajan en la temática evolutiva.
5. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
BINFORD, L. 1994 "En Busca del Pasado", Ed. Crítica, Barcelona
AYALA, F - "Origen y evolución del hombre" . Ed Alianza, Universidad. Madrid
LEAKEY, R - "Los orígenes de la humanidad".Ed Aguilar. Madrid.
ACRECHE, N - "La evolución del hombre, CEFISA. Salta
CHAMPION,T - "Prehistoria de Europa".Ed Crítica. Grijalbo.
6. Los datos que se compararon fueron:
• ERRORES: en el esquema cronológico evolutivo omitieron al homo habilis.
Otro error detectado es el uso del concepto de razas humanas, concepto tan dis-
cutido y poco aceptado por la ciencia biológica.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

• CERTEZAS: las edades cronológicas de los fósiles se corresponden con la bi-


bliografía pertinente de análisis.
El estudio del comportamiento del chimpancés también es oportuno debido a la
cercanía y compatibilidad genética del 99% con lo humanos.
Otro dato correcto fue el uso de la arqueología experimental para inferir aspec-
tos tecnológicos.
Es importante y se destaca la investigación interdisciplinaria para comprender
mejor la evolución humana.
Los datos acerca de características generales tanto físicas como de vida social de
Neanderthal coinciden con la lectura seleccionada para trabajar esta temática..
La discusión sobre su extinción se centra en dos hipótesis posibles:1) derrotados
por homos Sapiens a través de la competencia de recursos y 2) su desaparición
evolucionando a Sapiens.
Para el momento de edición del documental, ésta es una temática aún en cues-
tión. No obstante, los actuales estudios genéticos has descartado a neanderthal
como antecesor de Sapiens.
El uso del ADN Mitocondrial es correcto para tratar de establecer orígenes hu-
manos.
7. Opinión y/o comentarios sobre el film: se trata de un documental con mucha
información de válida.
Es interesante las entrevistas realizadas a los protagonistas de los hallazgos que
aportan la información que incumbe a la Antropología Biológica.

Ficha de Película

1. Titulo del Film: "La búsqueda del hombre Neanderthal" - Colección: Origen del
hombre.
2. Año de Edición: 1988
3. Tipo y genero del film: documental
4. Descripción temática: este documental se refiere básicamente al hombre de
Neanderthal. Realiza una descripción física del mismo como así también la ubi-
cación temporal en la que existió.
Intenta explicar la "misteriosa" desaparición de Neanderthal a través de dos
posturas contrapuestas.
La primera posición explica la extinción de este ,por causas adaptativas. Asegu-
ran que no fueron, estos homínidos, capaces de adaptarse exitosamente al medio.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Ellos no planificaban no tenían tácticas, tenían competencia por los recursos, re-
currentemente estaban en riegos físicos, etc.
La segunda postura asegura que el Neanderthal se relacionaba con el Homo
Sapiens y el moderno humano es descendiente directo del Neanderthal.
Sin embargo, el film adopta la segunda línea, aseverando que el hombre actual
es descendiente directo de éste antiguo homínido.
5. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
• LEWIN, R. "Evolución Humana. Fundamentos para el estudio de la evolución
humana.".Biblioteca Científica, Salvat Editores, Barcelona.
• WHITE, L - "Sobre el uso de herramientas por parte de los primates. En cien-
cia de la cultura".
• BINFORD, L. 1994 "En Busca del Pasado", Ed. Crítica, Barcelona
• AYALA, F - "Origen y evolución del hombre" Ed Alianza: Universidad. Madrid.
• ACRECHE, N - "La evolución del hombre, CEFISA. Salta
6. Los datos que se compararon fueron:
• ERRORES: si bien es cierto que durante un período de tiempo Neanderthal y
Homo Sapiens coexistieron, los datos aportados por la biología molecular
demuestran que no hubo encuentro alguno entre ellos; y por lo tanto, el mo-
derno y actual hombre no desciende de Neanderthal. Estudios genéticos ac-
tuales comprobaron que no hay relación genética entre ambos homínidos y
Neanderthal no es un ancestro de Homo Sapiens.
• CERTEZAS: las causas que exponen para explicar la desaparición de Nean-
derthal (competencia de recursos, no existían estrategias de subsistencia , no
planificaban, etc.) .
También es pertinente la idea de que se trataba de un grupo donde las personas
cumplían roles o funciones importantes y además entierran a sus muertos con
ofrendas simbólicas.
Otro dato tentativo es con respecto a la capacidad de Neanderthal para comuni-
carse a través del lenguaje articulado.
7. Opinión y/o comentarios sobre el film: la mayoría de la información presen-
tada es correcta, no obstante, la posición que asegura que Homo Sapiens des-
ciende de Neandertal es cuestionable. Es preciso tener en cuenta que el documen-
tal es del año 1988 y el descubrimiento a nivel molecular que nos separa de éste
antiguo homínido es reciente (1998).
En síntesis, es un buen documental informativo para el año en que fue realizado.
Ficha de Película
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

1. Titulo del Film: "En busca de nuestros ancestros" - Colección: Discovery Chan-
nel.
2. Año: 1988
3. Tipo y genero del film: documental
4. Descripción temática: es un texto audiovisual que trabaja básicamente sobre el
uso de herramientas por parte de antiguos homínidos.
Interesa el aspecto tecnológico.
Homo habilis y Homo Erectus son el centro de discusión en el texto, como así
también su capacidad y habilidad para la fabricación de herramientas, aspecto
que está relacionado con sus capacidades de subsistencia.

5. Bibliografía con la que se compara los datos del film:


• ACRECHE, N - "La evolución del hombre, CEFISA. Salta
• BINFORD, L. 1994 "En Busca del Pasado", Ed. Crítica, Barcelona.
• SHIPMAN, P - "Caza Carroñera" - En mundo científico Nº 73.
• LEAKEY, R - "Los orígenes de la humanidad".Ed Aguilar. Madrid.
• CHAMPION,T - "Prehistoria de Europa".Ed. Crítica .España.
• GAMBLE, C "EL poblamiento paleolítico en Europa".Ed. Crítica .Grijalbo.
6. Los datos que se compararon fueron:
• ERRORES: no se observaron errores en la información proporcionada.
• CERTEZAS: la descripción sobre el Homo habilis y H. Erectus es apropiada.
El debate sobre si el hombre antiguo fue un cazador por instinto o vivió de la
rapiña es un discusión aún abierta y esta presentada por sus propios protagonis-
tas (Binford y Johonson).
8. Opinión y/o comentarios sobre el film: se trata de un documental con datos
válidos.
Es interesante que el film esta relatado por JOHONSON, Donald, el protagonista
en el hallazgo de fósiles reveladores.
También son entrevistados otros personajes importantes en la temática como L.
Binford y Mary y Louis Leakey.
Otro detalle a resaltar es el uso de la arqueología experimental para inferir com-
portamientos pasados relacionados con aspectos tecnológicos.

Ficha de Película
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

1. Titulo del Film: Tom Raider - Lara Croft


2. Año de Edición: 2000
3. Tipo y genero del film: Aventura
4. Director: Simon West
5. Descripción temática: es una película del género Aventura, la protagonista es
una arqueóloga, Lara Croft, que tiene como objetivo salvar al mundo de un gru-
po de personas que buscan las partes de una llave de una maquinaría milenaria
que le permitiría dominar el tiempo.
Esta maquina fue creada por una civilización Hindú, que desapareció como con-
secuencia del uso incontrolado del dominio del tiempo, y que para evitar nueva-
mente esto, los sobrevivientes dividieron en dos parte la llave y las escondieron
en zonas extremas del planeta.
6. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
• Binford, L. 1994 "En Busca del Pasado", Ed. Crítica, Barcelona, Capítulos I y
V.
• Renfreew, C. y Barhn, P. "Arqueología, teorías, métodos y prácticas", Akal,
Madrid, Capítulos I - III.
7. La información comparada fue: la metodología de trabajo y la función del
arqueólogo.
• ERRORES: la metodología de trabajo de Lara Croft para encontrar en zonas
arqueológicas las partes de la llave no tiene ninguna relación con lo sugerido
en los contenidos teóricos revisados.. Primero, se muestra una destrucción to-
tal del lugar sin ningún objetivo de investigación, sólo se desea encontrar el
objeto deseado. Para esto no se utiliza ningún método de excavación, ni de
prospección.
• CERTEZAS: no podríamos nombrar ninguna, la película esta basada total-
mente en la ficción. Quizás el único hecho que se correspondería a la reali-
dad, es la búsqueda de posesión de objetos arqueológicos como símbolo de
poder, dominio y riqueza que realizan algunos países sobre otros, como por
ejemplo Inglaterra sobre Egipto cuando saqueo la Tumbas de los faraones
para obtener los objetos allí encontrados.
8. Opinión y/o comentarios sobre el film: obviamente y desde el género del film
el único objetivo es el de entretener y no el de enseñar, por lo tanto no podemos
esperar veracidad con respecto a la información dada sobre la función del ar-
queólogo. Sin embargo, es interesante observar la falsa imagen que se crea y di-
funde sobre el oficio del arqueólogo como un profesional en busca de aventuras y
objetos preciosos de incalculable valor.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Ficha de Película

1. Titulo del Film: La Era del Hielo


2. Año de Edición: 2001
3. Tipo y genero del film: Infantil – Dibujos Animados
4. Descripción temática: la película relata la amistad y las aventuras vividas por
un grupo de animales integrado por un mamut, un perezoso y un tigre diente de
sable. Ellos vivían en el Norte de Eurasia durante la última glaciación del Pleisto-
ceno, en el Paleolítico Superior Tardío.
Toda la película se basa en lograr devolver sano a un bebe humano (homo sa-
piens) cuya madre había muerto, y él estaba totalmente desprotegido, mientras
varios tigres diente de sable querían devorarlos para vengarse de los seres hu-
manos.
Después de varias peripecias y situaciones dificultosas logran los amigos entre-
gar al bebe a su propio grupo familiar que se hallaba cruzando las tierras hela-
das en búsqueda de zonas mas favorables para vivir y detrás de las manadas que
le proveían alimentos.
5. Bibliografía con la que se compara los datos del film:
• ACRECHE, N - "LA EVOLUCIÓN DEL HOMBRE, CEFISA. SALTA
• CHAMPION,T - "PREHISTORIA DE EUROPA".Ed Crítica. España.
• GAMBLE - "El poblamiento paleolítico de Europa" .Ed Crítica Grijalbo.
6. Los datos que se compararon fueron: los relacionados con la ambientación
temporal de la película que se ubica dentro del período paleolítico superior tar-
dío (20.000 a 10.000 BP).
• ERRORES: se ha observado que los datos que no concuerdan con los textos
son: los esquís utilizados por los personajes, la presencia de estructuras de
piedras (dólmenes y menhires) que son de otra época, la unión de diferentes
especies formando una misma manada migratoria.
• CERTEZAS: se considera que concuerdan con los textos la organización social
de los grupos humanos que vivían en pequeñas aldeas relacionados por
vínculos familiares, y cuya estrategia de subsistencia es recolectora – caza-
dora nómada, ya que se movilizaban en busca de lugares con recursos natu-
rales (menos inhóspitos). También coinciden la utilización de utensilios y los
materiales con los cuales fueron fabricados (piedra, madera, hueso, cuero),
así como la vestimenta, los adornos, el uso del fuego, la utilización de chozas
como vivienda, y la realización de dibujos tallados y pintados en las piedras.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

7. Opinión y/o comentarios sobre el film: Teniendo en cuenta que el film esta
dirigido a los niños y que su objetivo último es el de entretener, se considera que
la información vertidas en el mismo es bastantes veraz, con pocos datos cuestio-
nables utilizados por el creador de la película con el fin de captar la atención del
público al que está dirigida.

Conclusión
Luego de haber analizado los textos audiovisuales y su relación con la An-
tropología, la Arqueología, la Historia, la Antropología Biológica, y la Prehistoria,
se ha llegado a las siguientes conclusiones con respecto a dos ejes temáticos: con-
tenidos y oficio del Arqueólogo.

Contenidos:
Documentales: con respecto a la información difundida, esta se halla correc-
tamente expuesta y fundamentada en líneas generales. Se puede decir que los con-
tenidos teóricos han sido en su mayoría apropiados.
Aventuras, Comedias, Dibujos animados, etc.: al ser el objetivo de estos textos
entretener a un público en general se han detectado errores informaciones sus-
ceptibles de destacar.
Tampoco coinciden datos descriptivos e interpretativos comprobados por la
Ciencia Arqueológica .es común por ejemplo mostrar al hombre prehistórico como
un “salvaje asesino” por instinto y con características físicas “toscas”.
Otro punto a tener en cuenta es que cuando el destinatario es estudiante de
la Carrera de Antropología o arqueología le resulta familiar el corpus de datos emi-
tidos por los textos, pudiendo evaluar con criterio los contenidos con evidencia
empírica. No obstante cuando se trata de un público en general y en especial al no
estar familiarizados con las temáticas tratadas la comprensión es incompleta y
difícil.

Oficio del Arqueólogo:


El oficio del mismo se halla descontextualizado y no se corresponde con el
arqueólogo en Argentina para el caso de los documentales. En las películas de
aventuras y comedias hay una exageración de la figura del mismo y mucha fantasía
que lo acompaña en sus viajes.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

“EL CIBERESPACIO Y LA PREHISTORIA.


UNA APROXIMACIÓN AL ESTUDIO DE LA DIVULGACIÓN DE INFORMACIÓN A
TRAVÉS DE INTERNET”
2

Abilés, Paola Raquel∗ - Macoritto Torcivia, Claudia∗ - Morales, Sebastián∗∗

El presente trabajo surge como una necesidad de analizar la información


que nos ofrecen los medios masivos de comunicación, específicamente Internet. El
mismo se encuentra en el marco de una investigación destinada a los alumnos del
tercer ciclo de E.G.B. y Polimodal, llevada a cabo por iniciativa de la Cátedra de
Fundamentos de Prehistoria y Arqueología, del cual el presente forma parte.
Para examinar los datos que podemos obtener de las distintas páginas
web, fue necesario efectuar una selección de éstas. La metodología que utilizamos
para nuestros fines, fue la elección de tres buscadores que consideramos los más
usados a la hora de adquirir información de Internet. Estos son: Google, Altavista y
Hotmail. Los tres nos proporcionaron alrededor de 11.000 sitios cada uno, referi-
dos a los temas que nos competen: Paleolítico, Neolítico, Prehistoria. Decidimos
entonces efectuar una selección arbitraria de diez sitios ante la imposibilidad de
analizar la totalidad de los mismos.
Éstos son:
www.xtec.es/csoria/castellano.htm
www.ucm.es/info/preh
www.artehistoria.com/historia/contextos/101
www.fyl.unizar.es/Atlas_HA/prehistoria.html
www.prehistoria.ceh.csrc.es/prehistoria/tp/grupos.unican.es
www.dearqueologia.com/casa_neolitica.htm
www.fresno.cnice.mecd.es/josa0000/restos
www.uned.es
www.ugr.es/arqueologia/
www.antropos.galeon.com/html
A continuación, como para ejemplificar, analizaremos cuatro páginas: “La
Prehistoria”, “Neolítico. Generalidades”, “Las casas en el Neolítico”, “Introducción
al Paleolítico. Restos en la Rioja Alta”.

2
Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología.

Alumna auxiliar adscripta, Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. E-mail: paolabi-
les@hotmail.com

Alumna auxiliar adscripta, Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. E-mail: claumaco-
ri@uolsinectis.com.ar
∗∗
Alumno de la Cátedra Fundamentos de Prehistoria y Arqueología. E-mail: j_mo78@hotmail.com
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La primera página que analizamos es “La Prehistoria” (htpp://www.xtec.es/


csoria/castellano.htm), ésta contiene información tanto errónea como fehaciente
desde el punto de vista científico. Primero que nada, nos parece importante decir
que dicha información es muy general, y algunos de los temas con los que trabaja
son, por ejemplo: El Paleolítico, dentro del cual encontramos la hominización, ca-
racterísticas de la economía, industrias, arte, etc..
Desde el lenguaje utilizado para este informe, podemos encontrar muchas
imprecisiones en los términos y frases que llevarían a confusiones, tales como
“rasgos primitivos”, “fábrica de instrumentos de forma indirecta”, “crea una cultu-
ra”, “Homo sapiens con aspecto moderno”, etc. Creemos que cuando se realiza una
investigación destinada a la divulgación, es necesario hacerlo seria y concienzu-
damente, aclarando, en primer lugar, a qué hacen referencia los términos utiliza-
dos ya que la ambigüedad conlleva a la formación de conceptos erróneos en temá-
ticas que son tratadas en los niveles escolares analizados.
Asimismo, al momento de tratar temas específicos tales como las caracterís-
ticas de las especies del género Homo, encontramos varios errores, como por
ejemplo “australopithecus no es bípedo y es el más primitivo” (http://www.xtec.es/
csoria/castellano.htm). Según los libros científicos que tratan el tema de la evolu-
ción, como el de R. Lewin: “Evolución Humana” (1.993), se postula que, a pesar de
haber diversas hipótesis al respecto, los australopitecinos “fueron esencialmente
simios bípedos con dentición modificada”. (Lewin, 1.993, pág: 215). Esto es un
ejemplo claro de los errores cometidos en este tipo de páginas que lleva a la fija-
ción de ciertas ideas en los estudiantes que las consultan, siendo una tarea bastan-
te complicada la corrección de dichos errores. Además ofrecen información muy
general y no especifican que dentro de los australopitecinos podemos encontrar
una división entre gráciles y robustos y que cada uno de ellos posee características
propias y diferentes por lo cual no podríamos generalizarlos en una sola categoría.
Otro ejemplo de las imprecisiones que presenta esta página es “Homo erec-
tus: segundo de los homínidos, 1.000 cm3 de cc, rasgos menos primitivos, total-
mente bípedo, las manos ganan flexibilidad (pulgar oponible y prensibilidad), vive
de la caza y construye útiles para ello, etc”. (Op. cit.). Existen varias críticas para
este enunciado: primero, no se puede afirmar que Homo erectus sea el segundo
homínido, ya que el lugar de éste dentro de la cadena de evolución humana, de-
penderá de la posición teórica y del árbol filogenético al que se adhiera. La capaci-
dad craneal de 1.000 cm3 es errónea ya que este homo, según Lewin, posee una
capacidad promedio de 850 cm3. Por último la afirmación “vive de la caza”, no es
algo que se pueda afirmar con tanta certeza, ya que existen diversas hipótesis al
respecto, tales como que era carroñero, cazador, o bien combinaba ambas técnicas
de subsistencia.
Dentro de esta página, los errores arriba expresados fueron los más preemi-
nentes, ya que en general, y comparándola con otras páginas, es una de las que
contiene más información, a pesar de no ser siempre fidedignos los datos que
ofrece.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

A continuación, analizaremos de manera general, una página con informa-


ción confiable, y con una manera de redacción propia de un trabajo científico. El
nombre de esta página es: “Neolítico. Generalidades” (www.fyl.unizar.es-
/Atlas_HA/prehistoria.html), su autor es V. Baldellou, y fue escrita en 1991. Es el
único trabajo que presenta bibliografía específica de los autores que fueron con-
sultados para realizarla. Este artículo trata sobre las características detalladas del
Neolítico en un sitio de España (Aragón), ofrece además un mapa de la región es-
tudiada y trata aspectos precisos acerca del tema analizado. Nos parece importan-
te destacar también, que es la única página que explicita el nombre del autor ya
que esto, además de la bibliografía, nos parece de suma importancia porque per-
mite una búsqueda más específica del tema si se requiere y el crédito correspon-
diente.
La tercer página a analizar es la que se denomina “Las casas en el Neolítico”
(www.dearqueologia.com/casa_neolitica.htm). Trata acerca de las viviendas reali-
zadas durante este período de una manera muy superficial debido a que su conte-
nido es poco coherente y ofrece datos aislados; además afirma como generalida-
des, características que son propias de lugares geográficos determinados como
Jericó. Por otro lado no presenta autor, bibliografía ni otro tipo de dato que aporte
al conocimiento de la fuente utilizada.
Por último, la cuarta página llamada “Introducción al Paleolítico. Restos en la
Rioja Alta” (www.fresno.cnice.mecd.es/josa0000/restos) nos pareció muy intere-
sante ya que a pesar de que no presenta autor ni bibliografía, ofrece información
que tiene que ver con los últimos descubrimientos científicos acerca del Paleolíti-
co, con una especificación de sus divisiones (Inferior, Medio y Superior), y sus
principales características. La información además es muy consecuente, y presenta
datos acerca de las industrias líticas de estos períodos, las cuales no se especifican
en las otras páginas que utilizamos para el análisis.
Para finalizar el trabajo, nos parece interesante analizar y reflexionar acerca
de la influencia de Internet en la sociedad en general y sobre todo en los adoles-
centes, que acuden a ella como una fuente de investigación que muchas veces con-
sideran verdadera. Con esto no queremos decir que toda la información que nos
brinda este medio sea errónea, sino que se debería realizar una selección de los
sitios utilizados de una manera concienzuda. Para lograr adquirir un criterio útil
para éstos fines, creemos necesaria una información sólida y rígida que sea brin-
dada por la educación escolar; y que los profesores de los niveles escolares que
estamos analizando, tengan cautela a la hora de aceptar y corregir trabajos que
fueron realizados, utilizando como fuente a Internet.
Por otro lado, quisiéramos hacer una apreciación acerca de cómo la ciencia
es dinámica, y como constantemente se renueva, y cambia. Muchos de los artículos
que vimos para éste trabajo, a pesar de manejarse con información científica, lo
hacen con una que está desactualizada, o que mezcla diferentes marcos teóricos.
Por último, queremos recordar, que la Arqueología es una ciencia que sólo
cuenta con restos materiales, los cuales son interpretados desde el presente, y de
una manera diferente, de acuerdo con los intereses del investigador, o con las hi-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

pótesis y teorías con las que éste trabaje. La consecuencia de esto es una gran di-
versidad de interpretaciones extraídas de la misma fuente material.

Bibliografía
Binford, Lewis. “En busca del pasado”. Editorial Crítica. Barcelona, 1.994.
Bordes, Francois. “El mundo del hombre cuaternario”. Editorial Guadarrama.
Madrid, 1.968.
Lewin, R. “Evolución Humana”. Salvat, Editores S.A. Barcelona, 1.993.

Sitios web
www.xtec.es/csoria/castellano.htm.
www.fresno.cnice.mecd.es/josa0000/restos
www.fyl.unizar.es/Atlas_HA/prehistoria.html
www.dearqueologia.com/casa_neolitica.htm.
www.ucm.es/info/preh.
www.prehistoria.ceh.csrc.es/prehistoria/tp/grupos.unican.es.
www.uned.es
www.ugr.es/arqueologia/
www.antropos.galeon.com/html.
www.artehistoria.com/historia/contextos/101
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GRUPOS ÉTNICOS,
TIERRA Y MOVIMIENTOS SOCIALES
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LOS INCAS EN LOS VALLES CALHAQUÍES (1480-1532). DESARROLLO


ECONÓMICO E INTERRELACIONES

Juan Alberto Arias ∗

Introducción
El presente trabajo intenta abordar el estudio de la dominación incaica en el
Noroeste argentino, mas precisamente en los Valles Calchaquíes, desde una pers-
pectiva económica.
Este mismo criterio económico de estudio, no permite realizar un análisis
en forma fragmentada, por tal motivo entendemos a los Valles Calchaquíes como
parte integrante de un macro-espacio, que en este trabajo denominamos Area An-
dina Meridional (González-Pérez, 1966).
El centro de gravedad cultural del macro-espacio estuvo en la periferia
del Titicaca, que en sus distintas etapas influyó decididamente sobre el resto del
área, dándole los rasgos culturales más característicos. En el aspecto económico, la
apropiación de recursos a través del control vertical de un máximo de pisos ecoló-
gicos, representa un verdadero ideal andino compartido por etnías muy distantes
geográficamente entre sí (Murra, 1975).
Al respecto, en este trabajo entendemos que el control vertical y las va-
riantes que los incas introdujeron en el mismo fue un factor clave para la integra-
ción del estado, en todos sus aspectos, proceso que se vio alterado por la llegada
de los españoles; pero que aún, en plena conquista española, sus efectos fueron
latentes en casos tales como el levantamiento de los indígenas de los Valles Cal-
chaquíes, en torno al falso Inca, hacia mediados del siglo XVI.
Este proceso de alteraciones en las estructuras sociales que entran en
contacto, a través de un modelo como el control vertical, para el caso de las socie-
dades andinas tiene sus fundamentos en los planteos de Cadwell (1964) que sos-
tiene, que el cambio social puede producirse, entre otras razones, por los procesos
conectivos que se establecen entre sociedades que, a nivel regional e interregional
y esparcidas sobre un amplio territorio, interactúan entre sí en el plano social,
comercial o ideológico, lo que provoca, que estas conexiones se manifiesten en el
hecho de compartir un ordenamiento común de patrones de conducta, reflejados
en distintos aspectos de la cultura materia e ideal.
En el primer apartado nos dedicaremos a revisar y actualizar conceptos y
enfoques teóricos que posibiliten un acercamiento a los estudios históricos regio-
nales. De esta forma, interpretaremos la dinámica regional desde distintas pers-
pectivas, poniendo énfasis en el aspecto económico, la apropiación de recursos,
como factor dinamizador de las relaciones intersocietarias y sus respectivas con-
secuencias. El modelo de control vertical es analizado como la forma ideal de la

* Seminario Área Andina y NOA – Facultad de Humanidades – UNSa. E-mail: juanarias@educ.ar


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

apropiación de recursos en el mundo andino. Entendemos a estos aportes como


imprescindible para el encuadre teórico de nuestro trabajo.
En el segundo apartado analizaremos a los Valles Calchaquíes, primera-
mente centraremos nuestro análisis en la problemática temporo-espacial; y luego,
en las condiciones ambientales de los valles y en las distintas producciones y rela-
ciones de producción surgidas de la misma. De este modo intentaremos tener un
panorama de la estructura socioeconómica de las comunidades de los valles a la
llegada de los incas a la región.
En el tercer apartado trataremos de dilucidar nuestro planteo original del
trabajo. Pretendemos, teniendo en cuenta lo analizado en el apartado segundo,
visualizar que cambios sociales se produjeron en la región, es decir dilucidar los
planteos teóricos del apartado primero en la problemática concreta de los Valles
Calchaquíes.
Este trabajo a sido preparado en el marco de las actividades académicas
del Seminario de Área Andina y NOA. El mismo a sido realizado a partir de la se-
lección y análisis del material bibliográfico pertinente al desarrollo de la proble-
mática planteada.

La Interacción Social en la Dinámica Regional.


Aportes Teóricos

Los estudios regionales


En estos últimos años, los principales aportes en torno a los estudios histó-
ricos regionales han estado orientados a erradicar la concepción de la región como
unidad convencionalmente delimitada y cristalizada en el tiempo; es decir una
concepción espacial y temporalmente estática. Los nuevos aportes tienden a plas-
mar la noción de región desde una perspectiva dinámica, en la cual, los individuos
que pueblan un determinado territorio despliegan sus acciones e interacciones
generando un verdadero proceso de construcción social del espacio.
El anterior planteo no pretende desvalorizar al territorio, sino, analizarlo
en correspondencia con las relaciones sociales que sobre el se establecen y cuyo
resultado es la formación de una estructura única, espacial y temporalmente deli-
mitada, la región. En esta concepción el territorio es una espacie de materia pri-
ma que se modela a expensas de la ocupación y explotación humana. El espacio-
tiempo vivido remite ineludiblemente a la identificación de las actividades del
hombre, organización social, relaciones intersocietarias, apropiación de recursos,
etc. Por lo tanto, la región histórica se configura y se distingue de otras por la par-
ticularidad de su estructura social.
Al respecto Areces (1999) plantea que la trama social que se configura
en la región histórica es el resultado de la interconexión de diferentes componen-
tes básicos, tales como el medio geográfico y sus recursos, las actividades produc-
tivas, la dinámica demográfica, los núcleos de poder, la identidad y mentalidad
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

colectiva regionales expresadas a través de distintas manifestaciones culturales, la


familia, los vínculos parentales, la etnicidad, los cambios que han experimentado.
En lo que respecta al estudio de estos componentes y según la misma au-
tora, se trata con esta noción de región de comprender un todo complejo, que se
redefine en cada tiempo histórico, en el que están profundamente articulados lo
material, lo social y lo simbólico, ya que el espacio no es solo ocupado, es también
percibido, interpretado y realizado por sus habitantes. De esta forma, como afirma
Van Young (1987), la región de estudio es una hipótesis a demostrar en la cual
entran en juego diferentes variables.

Las relaciones intersocietarias en torno a la apropiación de recursos


Las diversas condiciones del territorio ejercen una influencia directa sobre
los componentes económicos de la sociedad, que al estar articulados con los
otros componentes de la trama social alteran el sistema en su conjunto. En este
sentido el espacio puede concebirse como fuente de recursos, los cuales influyen
directamente en el tipo e intensidad de actividades existentes dentro del mismo.
Es oportuno ahora definir y delimitar las complejas relaciones sociales que
en torno a la obtención de recursos se configuran en un particular contexto regio-
nal.
En este sentido Schortman y Urban (1987) plantean que las sociedades
asentadas en ambientes con abundantes y variados recursos, restringen en gran
medida los procesos de contacto social; en cambio, las sociedades instaladas en
nichos desfavorables o carentes de recursos, incrementan al máximo los contactos
con otros grupos humanos que produzcan bienes alternativos o complementarios
a sus necesidades, creándose de esta forma una amplia red de intercambios con
otras sociedades. Desde otra perspectiva, y según los mismos autores, las redes
intersocietarias se intensifican cuando uno de los grupos involucrados incrementa
su forma de organización política hacia formas de gobierno más complejas, ya que
esta situación genera en este tipo de sociedades la necesidad de artículos exóticos
y de lujo como elementos diferenciadores de status. De una u otra forma es impor-
tante destacar que los contactos intersocietarios afectaron en gran medida a todos
los subsistemas de esas sociedades. Al respecto, Cadwell (1964) sostiene que el
cambio social puede producirse, entre otras razones, por los procesos conectivos
que se establecen entre sociedades que, a nivel regional e interregional y esparci-
das sobre un amplio territorio, interactúan entre sí en el plano social, comercial o
ideológico, lo que provoca, que estas conexiones se manifiesten en el hecho de
compartir un ordenamiento común de patrones de conducta, reflejados en distin-
tos aspectos de la cultura material de ambas sociedades. Es decir, que las vincula-
ciones que se dan, entre distintas sociedades, en torno a la obtención de recursos
provoca importantes alteraciones en el ordenamiento global de las sociedades
involucradas, ya que la capacidad de acción de unos y otros no es aislada de una
serie de múltiples factores que iremos detallando en su momento. Es a partir de
este aspecto central que vamos a construir nuestra futura argumentación.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Las diferentes modalidades a través de las cuales un grupo social ingresa


en contacto con otro u otros grupos, han sido estudiadas desde distintas perspec-
tivas teóricas, en lo que respecta a nuestro trabajo solo una es fundamental para la
construcción de nuestro marco teórico.
En lo que respecta a la organización económica de las sociedades andi-
nas, uno de los mayores aportes teóricos es el que proviene de los estudios de Mu-
rra, para quien la percepción y el conocimiento que el hombre andino adquirió de
sus múltiples ambientes naturales a través de miles de años le permitió combinar
tal increíble variedad en un solo macro-sistema económico, el control vertical de
un máximo de pisos ecológicos. (Murra, 1972)
Tal aporte destaca la estructuración de un sistema económico que integra
a la explotación de distintos ambientes esparcidos sobre amplios sectores en
torno a un grupo social, generándose de esta forma una sucesión de interrelacio-
nes socioeconómicas cuya principal característica estará dada por el proceso de
integración surgido de su propia dinámica.

El modelo de control vertical


El principal aporte en torno a este modelo se origino en los años sesenta y
encuentro sus fundamentos en los estudios, que distintos autores llevaron a cabo,
para establecer las causas de la diferencia entre la agricultura andina y el cultivo
del maíz. Al respecto, estos estudios sirvieron para confirmar la fuerza del factor
ecológico en el desarrollo de las civilizaciones andinas.
Al estudiar el cultivo de maíz, y en especial, el interés estatal por la am-
pliación de las zonas maiceras, Murra se percato de que la expansión de este culti-
vo no solo era a través de andenes y riego, sino también de conquista y coloniza-
ción de nichos apropiados. De esta forma, los colonos mitmaq, cuya función “mili-
tar” enfatizaron los cronistas europeos, empezaron a ser analizada desde la pers-
pectiva del criterio económico. Al respecto, concluye el autor, los mitmaq no fue-
ron sino una manifestación tardía y muy alterada de un antiquísimo patrón an-
dino, que él ha denominado, “el control vertical de un máximo de pisos ecológicos”.
(Murra, 1975)
El control simultáneo de “archipiélagos verticales” fue utilizado por dis-
tintas etnias muy distantes geográficamente entre sí, y muy distintas en cuanto a
su complejidad de organización política y económica; por lo tanto, se entiende que
este modelo era un ideal compartido por distintas sociedades andinas.
En un esfuerzo por precisar los límites y alcances del modelo, Murra
propuso el análisis de cinco casos de control vertical bajo condiciones muy distin-
tas entre sí. No es oportuno, en este momento, introducirnos en la revisión del
análisis de cada caso, pero si, creemos adecuado presentar los lineamientos gene-
rales surgidos en su conjunto.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Los cinco casos se refieren al siglo que va aproximadamente de 1460 a


1560, periodo en el cual las poblaciones de la región andina se vieron conquista-
das por los incas e invadidas posteriormente por los europeos.
Los principios generales del modelo de control vertical, avalados por la
comprobación empírica según los cinco casos analizados por Murra y que se re-
fieren a la estructuración de un sistema ideal a las sociedades andinas, son los
siguientes:
• En el proceso de apropiación de recursos de diferentes ambientes que
tiene lugar en la región andina, un grupo social, asentado sobre un de-
terminado ambiente (núcleo), controla mediante un sistema de colo-
nias, mitmaq, la explotación de recursos de otros ambientes (periferia).
• En este proceso, la explotación de los ambientes periféricos es llevada
a cabo por distintos grupos étnicos, de allí el carácter multiétnico de las
periferias. El control que los núcleos mono-étnico ejercen sobre un
mismo ambiente mediante sus colonias, configuran un archipiélago de
“islas” ecológicas bajo condiciones muy distintas entre sí.
• Es evidente que el grupo étnico, que posea una mayor organización so-
cial, ejercerá un control más organizado y efectivo sobre la periferia,
permitiéndonos deducir, que el control de un máximo de pisos ecoló-
gicos, no es solo cuestión de factores económicos, sino también de con-
diciones sociales y políticas, el núcleo es, ante todo, concentración de
poder. Recordemos que en sus inicios los mitmaq tenían la función de
laborar tierras mas o menos distantes de sus núcleos de origen, esta
costumbre sufrió una transformación durante los últimos Incas, y se
crearon grandes movimientos poblacionales para cumplir con las ne-
cesidades económicas del estado.
La mayor complejidad social de los grupos involucrados en al proceso,
como así también, el aumento de población y las grandes distancias introdujeron
importantes cambios en la organización política y económica de la verticalidad;
pero, el funcionamiento general del mismo no fue alterado, lo que permitiría in-
troducir el concepto de ideal andino, es decir, una forma de estructurar la apro-
piación de recursos común a todas las sociedades andinas. Estructuración e ideal
nos dan la noción de un proceso, cuya perdurabilidad, se encuadra en el largo pla-
zo.

Los Valles Calchaquies

Los Valles Calchaquíes en al Área Andina Meridional


El estudio propuesto pretende abordar el análisis de las interrelaciones sur-
gidas al momento de la llegada de los incas al Noroeste argentino entre estos y los
habitantes de los Valles Calchaquíes.
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Es oportuno, entonces, delimitar nuestra región de estudio. Si bien nuestro


estudio esta acotado a los Valles Calchaquíes, el mismo es analizado dentro de un
contexto más amplio. Entendemos, en este trabajo, a los Valles Calchaquíes como
subregión del Area Andina Meridional.
Según González y Pérez (2000) el Noroeste, como su nombre lo indica,
abarca el ángulo limítrofe de nuestro país con Chile y Bolivia. El mismo, compren-
de las provincias de Salta, Jujuy y Tucumán hasta las sierras subandinas, donde el
bosque asciende a la vertiente oriental de los Andes; Catamarca, La Rioja y parte
de Santiago del Estero, llegando hasta el norte de San Juan, aunque algunos auto-
res prolongan el límite hasta cerca de la ciudad de Mendoza. Esta área puede ser
subdividida en varias zonas distintas de acuerdo con sus caracteres botánicos,
climáticos y fisiográficos. Fue aquí, donde los conquistadores encontraron las cul-
turas de mas alto desarrollo, debido a las influencias irradiadas desde el gran cen-
tro de civilización situado en la periferia del lago Titicaca y que los investigadores
denominan Centro Nuclear Andino. Nuestro Noroeste junto con el altiplano boli-
viano, el área marítima extremo norte de Chile, el área de San Pedro de Atacama y
la costa extremo sur de Perú forman lo que se denomina Area Andina Meridional.
Esta, si bien tiene muchos elementos comunes con el resto de los Andes, tiene
otros rasgos propios bien definidos.
Dentro del amplio Noroeste, los Valles Calchaquíes, presenta características
culturales y ecológicas propias y muy particulares, las cuales justifican el recorte
espacial, que en el presente trabajo hemos realizado para abordar nuestra pro-
blemática.
Los Valles Calchaquíes conforman un sistema integrado de dos valles sucesi-
vos, el Calchaquí al norte y el Santa María al sur, cada uno de estos con cuencas
hídricas independientes. Los ríos principales se denominas como sus respectivos
valles y corren en dirección opuesta, uniéndose en un punto central, cercano a la
localidad de Cafayate.
Los valles colindan hacia el oeste con la puna y hacia el este con una suce-
sión de altas cadenas montañosas, entre las que se destacan los Nevados del Acon-
quija con una altura por encima de los 5.000 metros sobre el nivel del mar. De esta
forma se configura un sistema cerrado, cuyo eje geográfico pasa por el centro de
los valles, a lo largo de los ríos principales.
De lo anteriormente expuesto resaltan dos características principales, que
son, la fertilidad de las tierras (principal condición para la explotación agrícola) y
el encajonamiento geográfico que dificulta el fácil acceso a los valles.

Periodos Cronológicos
De acuerdo con lo planteado anteriormente, los Valles Calchaquíes, nuestra
región de estudio, son parte integrante del Noroeste, por lo tanto, al proponer
una periodización para desarrollar nuestro trabajo, debemos pensarla en función
de toda el área. En este sentido, adoptamos como referente la cronología, de la
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historia cultural según lo han revelado los estudios arqueológicos, propuesta


para el Noroeste por González y Pérez (2000).
Para una comprensión más clara de las culturas agroalfareras, que abarcan
un período de alrededor de 1700 años, el autor, las ha agrupado en tres etapas
principales: Periodo Temprano, Medio y Tardío. El Temprano corresponde desde
la aparición de las primeras culturas hasta el año 650 d.C. El Medio desde el 650
d.C. hasta el 850 d.C. y el Tardío desde el 850 d.C. hasta el 1480 d.C., aproximada-
mente, el año en que empezaría el período de dominación incaica. El período In-
caico finaliza con la llegada de los españoles. Se inicia entonces, un periodo deno-
minado Hispano-Indígena, denominado así, porque a pesar de la presencia de los
conquistadores españoles, muchos grupos aborígenes no han sido sometidos con-
servando sus autonomías y sus culturas propias. El Periodo Colonial se inicia el
momento en que las culturas indígenas fueron sometidas y asimiladas a la vida y al
sistema institucional español.
Es oportuno aclarar que esta forma de periodización tiene por objeto no so-
lamente una comprensión mas clara del proceso histórico en el Noroeste, sino
también poder relacionarlo con el fenómeno similar del resto del Area Andina Me-
ridional. Que es por cierto, un hilo conductor en el desarrollo de nuestro trabajo.
Mas allá de los expresado anteriormente, es importante destacar lo plantea-
do por Nuñez Regueiro (1974), para quien el concepto de “difusión” no es el pará-
metro que pueda explicar todo los aspectos del desarrollo socio-cultural de nues-
tro pasado prehispánico. Si bien por medio de la “difusión” se han extendido técni-
cas y costumbres prehispánicas a lo largo de toda América (Lorandi, 1970), para
este autor hay que tener en cuenta también la estructura socio-cultural de los gru-
pos que se analizan, y los factores internos de desarrollo que operan en ellos, en
conjunción con al medio ecológico en el cual se insertan.
Precisando mas su idea, el autor aclara, no por el hecho de entrar un pueblo
en contacto con otro adquiere, sin más, cualquier elemento; ello depende de la
particularidad estructural y situacional que tiene cada entidad socio-cultural para
integrar dentro de ella el elemento extraño que se le presenta. Es más fácil incor-
porar un elemento decorativo o una técnica de manufactura, que un patrón de
poblamiento, que implica cambios radicales en cuanto a estructura económica,
organización social y densidad de población. En este sentido, los cambios deben
ser el reflejo de cambios en la estructura social y el modo de producción operados
internamente, o de adaptación a nuevos medios, aunque la “difusión” pueda incidir
en estos cambios con mayor o menor intensidad.
En este trabajo consideramos muy importante lo expuesto por Nuñez Re-
gueiro, por tal motivo, retomaremos sus aportes mas detalladamente en el desa-
rrollo de nuestra argumentación, en la medida en que está, así lo requiera.
Al introducirnos en el análisis de las características ambientales y socio-
culturales de los Valles Calchaquíes, nos situamos temporalmente en el periodo
previo a la llegada de los incas a la región, o sea el Periodo Tardío; dicho en tér-
minos de Nuñez Regueiro (1974), el Periodo de Desarrollos Regionales.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La producción agraria
La fecundidad de la tierra fue una de las principales condiciones para la ex-
plotación agrícola, pero además, el hombre de los valles, al igual que el resto de los
pobladores de las sierras andinas debió realizar algunas adaptaciones para una
mejor obtención cualitativa y cuantitativa de recursos vegetales. En este sentido,
las poblaciones de los Valles Calchaquíes practicaron una agricultura intensiva
del maíz y de otras espacies mesotérmicas, las cuales, es sabido, requieren no solo
de buenos suelos, sino también de especiales cuidados. Al respecto, Raffino (1975)
sostiene que la agricultura intensiva se logró en base tres principios básicos, los
cuales son, la preservación del suelo, el regadío artificial y la fertilización.
La preservación del suelo se refiere a la aplicación de un sistema que per-
miera lograr el cultivo de vegetales en lugares con pronunciadas pendientes, en los
cuales, la acción del viento y la lluvia hacian incomoda la actividad agrícola. El
sistema que permitió a los pobladores del valle sobrellevar tal obstáculo fue la
construcción de terrazas o andenes de cultivo, los cuales consistían en grandes
superficies rectangulares de tierra nivelada sostenida por muros de piedra.
El regadío artificial se logró mediante la construcción de acequias capaces de
transportar grandes cantidades de agua acorde a las necesidades de los extensos
andenes de cultivo. El sistema de canales de riego estaba alimentado desde las
represas construidas en las alturas, las cuales en tiempos de lluvia almacenaban el
agua que luego era cuidadosamente distribuida por medio de las acequias para el
regadío de los cultivos.
En cuanto a la fertilización, Raffino sostiene, que probablemente para que las
tierras no sufrieran las consecuencias desgastantes de la agricultura intensiva, en
los valles, se haya utilizado abono de camélido.
La tecnificación de la agricultura es precisamente uno de los factores fun-
damentales, en el ya mencionado planteo de Nuñez Regueiro (1974), ya que para
este autor, hacia el año 1000 de nuestra era comienza a desarrollarse una diferen-
ciación regional bastante clara en las que se pueden seguir con facilidad las líneas
de desarrollo en términos de “tradición” socio-cultural, Santa María en los Valles
Calchaquíes. En este sentido, el mejoramiento de los sistemas de irrigación y el
aprovechamiento mas integral de los recursos naturales del medio, deben haber
sido un fenómeno concurrente con la tendencia paulatina a la sedentarización pro-
longada o más o menos definitiva, un aumento demográfico notable, y la concen-
tración de las poblaciones; y con formas socio-políticas de organización más com-
plejas, aptas para explotar la naturaleza con los nuevos medios de producción dis-
ponibles.

Otras bases productivas


Según González y Pérez (2000) la metalurgia adquirió un extraordinario
desarrollo en los Valles Calchaquíes, desde el punto de vista técnico llego a su ex-
presión mas elaborada. El desarrollo de la aleación de metales es una de las más
claras evidencias, la aparición de trabajos en bronce con mayor proporción de
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estaño, así lo demuestran. Hay discos o escudos de 35 cm de diámetro que están


decorados con representaciones zoomorfas o antropomorfas, particularmente
rostros o figuras humanas completas. Las producciones metalúrgicas son de un
excelente acabado estilístico, el cual se refleja en el sentido del equilibrio y de la
armonía.
La evidencia de un claro desarrollo en la producción de artefactos de metal
queda manifiesta en la gran cantidad de hachas ceremoniales con mangos y hojas
decoradas, además de grandes campanas, cuchillos rectangulares, tensores para
arcos y brazaletes. Indudablemente estos artefactos constituyen elementos cuya
creación y evolución debió ocurrir en el Valle de Santa María, ya que en el Valle
Calchaquí son muy escasos.
Según las evidencias arqueológicas, en La Paya, el metal es raro en los sepul-
cros más antiguos; pero, en los posteriores aparece con abundancia. Siempre,
afirman González y Pérez (2000), se ha tenido la impresión de que los elementos
mas finamente decorados y de mayor evolución técnica corresponden a la ultima
etapa ya próxima a la llegada de los incas.
La especialización artesanal no sólo se manifestó en la metalurgia; sino tam-
bién, en la producción de textiles y en la cerámica, sobre todo en la funeraria.

Las relaciones de producción


La tecnificación de la agricultura, como se expuso anteriormente, fue un fac-
tor determinante en la sedentarización, el aumento demográfico y la concentra-
ción de las poblaciones del valle; pero también, todo este fenómeno, significo el
desarrollo de nuevas formas de organización socio-culturales, más complejas y
aptas para explotar la naturaleza con los nuevos medios de producción disponi-
bles. En este sentido, Nuñez Regueiro (1974), sostiene que las relaciones de pro-
ducción van a experimentar un cambio importante, ya que el intercambio de ma-
nufacturas, materia prima y alimentos, que antes se realizaban gracias a una sim-
ple circulación de bienes o trueque entre diversas comunidades étnicas, serán pau-
latinamente reemplazadas por la explotación de pisos y nichos ecológicos por par-
te de la propia comunidad mediante el establecimiento de verdaderas colonias,
organizando una diversificación para las diferentes tareas que se requiere satisfa-
cer con este nuevo sistema de producción. Si bien el trueque no se interrumpió, el
nuevo sistema posibilitó el surgimiento de nuevas formas de control socio-político.
Las pequeñas aldeas irán desapareciendo a expensas de una concentración no
planificada a partir de uno o dos (por dualismo) centros de aglutinamiento, con
espacios destinados a plazas o mercados (González y Pérez, 2000).
Esta situación, anteriormente planteada, sugiere que hacia el final del perio-
do, paralelamente al mayor crecimiento demográfico y al desarrollo de la territo-
rialidad implicitamente surgida del mismo proceso que se estaba viviendo, la gue-
rra cobró nuevamente importancia y aparecieron las fortificaciones ubicadas en
lugares estratégicos. Las tensiones fueron el resultado del aumento de la pobla-
ción que en determinado momento exige la explotación exclusiva de los pisos o
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

nichos ecológicos hasta entonces compartidos en forma multiétnica, según el ideal


andino, estudiado por Murra (1972).

Los Incas En Los Valles Calchaquies

La expansión del Tawantinsuyo


Retomando lo planteado por González y Pérez (1966) para definir el Area
Andina Meridional, queremos destacar el concepto de Centro Nuclear Andino,
como centro de gravedad cultural, que estuvo en las periferias del Titicaca y que
en sus distintas etapas influyo decididamente sobre el resto del Area, dándole los
rasgos culturales más característicos. Nos centraremos, ahora, en el estudio del
periodo incaico o segundo periodo estatal – expansivo, ya que esta etapa cultural
se caracteriza fundamentalmente, por una gran cohesión interna; es decir, debió
ya formarse un verdadero estado, organizado como tal, que produjo su expansión
desde un gran centro bien reconocible y con un sentido político y militar.
En este sentido, es oportuno destacar lo planteado por Rostworowski
(1988), quien sostiene que el poder del Inca se basaba en una permanente renova-
ción de los ritos de reciprocidad, de manera que, ante el crecimiento del aparato
estatal, fue creciendo, también, la cantidad de señores por agasajar; esta obligación
debió ejercer una constante presión, una imposición cada vez mayor sobre el go-
bierno que debía cubrir la demanda de productos para la correspondencia.
Con lo planteado anteriormente, lo sostenido por González y Pérez (2000),
en torno a los motivos de la expansión de los incas en el Noroeste adquiere mayor
sentido, ya que este autor sostiene que la misma se debió a motivos de dominio y
explotación económica, de acuerdo con determinadas especializaciones por las
que tenían particular interés. Entre ellas, el trabajo de metales útiles y preciosos.
Es importante, destacar también, las razones sostenidas por Tarrago (1991),
para justificar la incorporación del Noroeste al estado incaico, entre las cuales des-
taca, además de la existencia de minerales de cobre y plata, y la destreza metalúr-
gica y artesanal correspondiente, el carácter esencialmente “maicero” de los férti-
les valles mesotérmicos.
De lo expuesto hasta el momento, se deduce que la conquista incaica en el
Noroeste, estuvo centrada sobre la explotación económica. En este sentido, se des-
taca la integración regional de lo que podríamos denominar la región sur del im-
perio. La cual solo pudo lograrse por el dominio absoluto y la excelente red de co-
municación que los incas lograron organizar en la región. La intención de explota-
ción económica trajo aparejada la sujeción sociopolítica y religiosa que dejo, sin
duda, una gravitación cultural evidente respecto a la trascendencia de la presencia
incaica en el Noroeste, manifiesta de sobremanera en el levantamiento del falso
inca Bohorquez en los Valles Calchaquies, ocurrido cien años después de la con-
quista del Tahuantinsuyo, hacia mediados del siglo XVII, en plena consolidación de
la conquista española. Al respecto, González y Pérez (2000) sostienen que el do-
minio incaico fue de capital importancia porque, si bien en el Noroeste parece no
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haber durado mas de medio siglo, dejó una impronta indeleble en el aspecto mate-
rial y, esencialmente, en el aspecto sociopolítico de las culturas indígenas de esta
región.

Los incas y el modelo de control vertical


Corresponde, ahora, dilucidar cuales fueron los factores que jugaron un pa-
pel decisivo para tal configuración cultural en la región. Desde ya, estos factores,
según lo que venimos proponiendo en nuestro análisis, fueron de tipo económico.
En particular fue decisiva la aplicación del modelo de control vertical, con sus res-
pectivas adaptaciones, a medida que se extendían las fronteras del imperio.
Los incas penetraron hacia el 1480 en el noroeste argentino y habría sido
Tupac Inca, décimo monarca, hijo de Pachacutec El Conquistador, el que anexó el
noroeste al imperio. En este contexto de expansión, sostiene Murra (1972), la élite
del Tawantinsuyo, convertida en dinastía y clase dominante, llevaron a los territo-
rios y pueblos dominados un modelo previo de control vertical que ya conocían y
utilizaban. Por supuesto con particulares adaptaciones, ya que al ampliase la esca-
la se modifica también el contenido de lo que se entiende por archipiélago, crecen
las distancias factibles entre el núcleo y sus islas periféricas, aparece la espaciali-
zación concentrada en pueblos de alfareros o metalúrgicos, puede cambiar la si-
tuación económica y social de reciprocidad entre centro y periferia y surgir la
explotación de los pobladores de islas alejadas. Al respecto, en el Tawantinsuyo, el
uso de colonias con el criterio de verticalidad física perdió toda importancia y fue
reemplazada por otra estructural, por un archipiélago cuyas islas constituyentes
ya no necesitaban tener ninguna proximidad, ya que sus nuevas funciones parecen
independientes de toda función ecológica. Recordemos que en sus inicios los mit-
maq tenían la función de laborar tierras mas o menos distantes de sus núcleos de
origen, esta costumbre sufrió una transformación durante los últimos Incas, y se
crearon movimientos poblacionales para cumplir con las necesidades económicas
del estado.
En la fase final del Tawantinsuyo, sostiene Rostwrowski (1988), el poder del
Inca era tan vasto que disponía de mitmaq como una fuerza de trabajo en gran
escala para realizar las obras estatales de envergadura. Bajo esta perspectiva, los
mitmaq resultaron ser una fuente de poder en manos de los gobernantes cuzque-
ños, quienes supieron servirse de ellos para aumentar la producción estatal. De
esta forma, la variedad de mitmaq y de propósitos para su creación fue grande y
comprendió categorías muy distintas. En ciertos casos podía considerarse como
premio o muestra de confianza y distinción; en otros, como castigo infligido a et-
nias que merecían alguna acción punitiva.
En el primero de los casos, el mitmaq se apreciaba como una muestra de de-
ferencia, se destaca entre éstos a los grupos de estirpe inca que se disponían a salir
a la periferia para enseñar el idioma cusqueño, defender fronteras o pacificar zo-
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nas rebeldes. Estos contingentes recibían honores, dádivas, objetos de lujo y muje-
res en señal de aprecio y recompensa por su partida y alejamiento de la capital.
En otras ocasiones, gente fiel al inca era también enviada para tratar de
quebrar resistencia en regiones recién conquistadas. En este caso, el gobierno
despoblaba la región de sus habitantes originales y procedía a reemplazarlos por
otros adictos al Inca. Los primeros, originales, eran trasladados también en carác-
ter de mitmaq, pero con fines punitivos; mientras los segundos, advenedizos, cum-
plían funciones laborales o militares.
De una u otra forma, mas allá de las adaptaciones que el modelo de control
vertical sufriera con la evolución y organización del estado inca, el mismo fue un
factor determinante en la estructuración y cohesión interna del estado en expan-
sión. Si bien este proceso se vio alterado por la llegada de los españoles y al res-
pecto afirma Rostworowski (1988) que el corto tiempo que duro la expansión inca
no permitió que se consolidaran las posesiones territoriales, ni que los señores
tomaran conciencia de estar involucrados en un estado, careciendo totalmente de
un sentido integracionista; como se explica el levantamiento de los indígenas de
los Valles Calchaquies, en torno a la figura del Inca, representada por el usurpador
Bohorquez, casi cien años después de la presencia incaica en la región.
La explicación a este acontecimiento nos remite al uso de los movimientos
poblacionales, mitmaq, como practica para cumplir con las necesidades económi-
cas del estado; y detrás de estas la sujeción sociopolítica de los territorios con-
quistados y la impronta cultural que se configuraba en el proceso.
Al respecto, Lorandi (1997) sostiene que al incorporarse el Noroeste al Ta-
wantinsuyo, los efectos de la masiva implantación de mitmaq en la región altera-
ron no solo el mapa étnico, sino generaron un proceso de mestizaje con importan-
tes consecuencias posteriores. Entre las que destacaremos al levantamiento indí-
gena de mediados del siglo XVII.
Plantea la misma autora, que hacia el 1533, a la caída del Imperio, el valle se
encontraba poblado por un mosaico multiétnico, consecuencia de los transplantes
de población organizados por los cuzqueños. Es importante destacar que el dato
más relevante que la autora maneja de la presencia de mitmaq en la región es el de
una parcialidad denominada paciocas, emparentados con los tolombones y asen-
tados en la zona central del Valle Calchaquí. Aparentemente los paciocas fueron
originarios de las zonas próximas al Cuzco.
El planteo anterior adquiere relevancia, para nuestro trabajo, cuando cons-
tatamos que fueron precisamente los paciocas los que recibieron y albergaron al
español Pedro Bohorquez, que llegó al valle autotitulándose descendiente del Inca
y desencadenando un conflicto sin precedentes en la región. Si efectivamente los
paciocas procedían de la zona próxima al Cuzco, su intención de reflotar la gloria
del imperio y con ello reimpulsar la resistencia de las poblaciones de los Valles
Calchaquies no parece desprovista de lógica, teniendo en cuenta que en las proxi-
midades de la antigua capital imperial fermentaron, en tiempos coloniales, las uto-
pías de restauración imperial.
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Pero tampoco es descabellado nuestro planteo inicial que atribuía relevancia


a los mecanismos de apropiación de recursos, como desencadenante de alteracio-
nes, a largo plazo, en las estructuras de las sociedades involucradas. En el caso
particular de las sociedades andinas del segundo período estatal – expansivo, des-
tacamos el modelo de control vertical, con sus respectivas innovaciones incaicas
como factor de integración, a nivel general, del mundo andino.

Consideraciones finales
De acuerdo a los datos presentados en este trabajo es posible interpretar
que existió una importante interacción a nivel económico entre las sociedades
establecidas en los Valles Calchaquíes y aquellas que desde el Cuzco se expandie-
ron sobre la región. Las excelentes condiciones de los valles y sus importantes
producciones permitieron a sus habitantes establecer las interrelaciones ante-
riormente planteadas. En este sentido se destaca la integración de lo que podría-
mos denominar la región sur del imperio; afirmación que puede ser constatada a
partir de la excelente red de comunicaciones que los cuzqueños organizaron en la
región.
Las interrelaciones económicas entre ambas sociedades trajeron apare-
jada la sujeción socio-política y religiosa de la región; factores determinantes en la
estructuración y cohesión interna del estado inca en expansión. Proceso que por
cierto se vio alterado con la llegada de los españoles. Más allá de todo, la impronta
cultural dejada por los incas en la región fue notable. Al respecto, debe destacarse
que a mediados del siglo XVII, el levantamiento de los indígenas en los valles fue
en torno a la figura del Inca, representada por el usurpador Bohorquez.
Es posible que estos planteos requieran en el futuro de mayor investiga-
ción, pero no deja de ser, en su conjunto, importantes datos para la formulación de
problemas, en torno a los procesos sociales, que surgieron en la región al momen-
to de la llegada de los españoles; que por cierto, es el fin último de este trabajo.

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ESCUELA E IDENTIDAD:
EL PAPEL DE LA ESCUELA EN LA RECONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD INDÍGENA
EN FINCA SAN ANDRÉS, ORAN SALTA*.
Raúl Javier Yudi

"la dominación representa una combinación


de prácticas materiales e ideológicas
caracterizadas por la contradicción
y la incompletitud”.
Paulo Freire

A modo de introducción
Más allá de las disputas teóricas en torno al rol reproductivista o emancipa-
torio de la escuela con respecto a las desigualdades y a las relaciones de poder,
este trabajo pone el acento más bien en lo paradójico y lo complejo que suele ser el
impacto de la educación en procesos históricos y sociales concretos. Busca alejarse
también de concepciones ontológicas o esencialitas acerca de la identidad indíge-
na, las cuales por lo general han servido para exotizar y para adjudicar selectiva-
mente y desde afuera un conjunto de rasgos (cuando no motes) que pretenden
estar congelados en el tiempo e interpretar cualquier cambio como desvirtuación.
Lo cual termina por deslegitimar las luchas autónomas de las comunidades por
mejorar su calidad de vida y por presentarse ante el espacio público como mejor
les plazca.
La identidad de la comunidad Coya habitante de finca San Andrés está forja-
da, no solo por la conciencia de sus raíces ancestrales y por el sentimiento de per-
tenencia al lugar; sino también, y es lo que mayor fuerza y capacidad de moviliza-
ción le otorga a sus acciones, por el conjunto de vivencias, sufrimientos y luchas
compartidas en función de su demanda por la tierra. Cada logro, cada acción visi-
ble, cada mejora en las condiciones de vida, por pequeña que sea, es un reflejo de
esta fuerte identidad colectiva forjada en la lucha.
Esa lucha se fue materializando en distintos momentos, en lo que hoy se
puede ver como un conjunto de logros. Los que se manifiestan por un lado en me-
joras en la infraestructura comunitaria (escuela, red de agua, centros comunita-
rios, caminos, etc.) y por otro lado en los aspectos políticos y judiciales de la de-
manda por la tierra.
Lo que llama la atención, en relación con la experiencia de otras comunida-
des indígenas de la provincia, es la autonomía que adquirieron en su lucha. Ha-
ciendo visible sus demandas; concurriendo a negociaciones, estableciendo alianzas

*
Este trabajo surge de un diagnóstico participativo que se realizó a través de un convenio “UNSa - Comuni-
dad Indígena Tinkunaku”. El mismo se realizó en durante los años 2000 y 2001. La información recogida
proviene fundamentalmente de talleres hechos con la comunidad, entrevistas a pobladores y dirigentes y un
relevamiento histórico-documental.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

con otros actores sociales, construyendo discursos estratégicos o consiguiendo


recursos, a través de su órgano de representación: "La Comunidad Indígena Tinku-
naku"; la comunidad se erigió como un actor independiente, como artífice de su
propio destino (no como población beneficiaria de tal o cual programa, ni como
clientela política, ni bajo la tutela de cualquier otro actor como podrían ser iglesias,
ONGs etc.). Adquiriendo, a la vez, visibilidad en espacios públicos e institucionales
que trascienden el ámbito local y provincial, los que fueron generalmente hostiles
a sus demandas.
Tal autonomía no hubiera sido posible sin la formación de una capa de diri-
gentes que ostenta como un rasgo de importancia haber sido la primera camada
de niños que pudieron terminar la escuela primaria en el interior de la comunidad.
Nuestra reflexión está orientada entonces a lo complejo que suele ser el im-
pacto de la institución escolar en contextos comunitarios particulares, involucrada
en procesos que parecerían paradójicos o contradictorios si se los aborda partici-
pando de las disputas teórico-políticas clásicas de la sociología de la educación
europea. Encontramos entonces instituciones que modifican el mundo de vida 1 de
las personas, ejerciendo lo que autores como Bourdieu llamaron violencia simbóli-
ca 2, modificando su lenguaje, sus percepciones del tiempo y del espacio, sus sabe-
res productivos ancestrales etc. Pero a la vez la vemos participando en la produc-
ción y reconstrucción de identidades, proveyendo capital simbólico (Bour-
dieu;1996:6) y generando autonomía y reflexividad para la lucha y para la partici-
pación en el espacio público. Nuestro enfoque esta orientado entonces a lo paradó-
jico que puede ser la relación escuela - comunidad explorando hasta que punto las
instituciones educativas pueden actuar como transmisoras de valores dominantes,
como mecanismos de control y disciplinamiento social; pero también como gene-
radoras de procesos identitarios y de lucha.

Espacio, Tiempo y Modo de Vida


La Finca San Andrés se encuentra en el departamento de Orán, en el espacio
geográfico que hoy se conoce como la Alta Cuenca del Río Bermejo. La misma tiene
una extensión de 129.000 has. y en su interior pueden identificarse tres tipos de
ambientes: pastizales de altura, bosque montano y selvas basal, que son los distin-
tos pisos ecológicos que constituyen el complejo de las Yungas. En Argentina estos
sistemas se encuentran en franca disminución, en cuanto a superficie y biodiversi-
dad, debido a la explotación forestal indiscriminada y al avance de la frontera
agropecuaria.
Este inmueble fue adquirido por el Ingenio San Martín del Tabacal, por esa
época propiedad de la familia Patrón Costa, en un remate público en la década del

1
Mundo de vida es un concepto acuñado por Husserl y rescatado por Habermas hace referencia al ambiente
cultural y de socialización primaria del individuo, al cual las sociedades modernas tienden, a través de sus
instituciones a colonizar y a racionalizar (en el sentido weberiano) progresivamente. (Habermas; 99:1987)
2
Es decir la imposición institucional de valores, símbolos y clasificaciones sociales dominantes. Bourdieu y
Passeron (1977)
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201
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30. El interés de esa empresa por anexar la finca era asegurarse la posesión de las
nacientes de los ríos, la explotación forestal y el dominio sobre la fuerza de trabajo
de sus habitantes. Para esto último incorporó también, a través de compra o
arriendo, a un conjunto de haciendas aledañas. Se aseguraba así el número sufi-
ciente de trabajadores temporarios para la zafra, sin participar de la reproducción
de la fuerza de trabajo durante todo el año, la cual quedaba a cargo de la familia
campesina a través de su economía de subsistencia 3. La afluencia de esos trabaja-
dores estaba asegurada mediante distintos mecanismos de coerción económica y
extra económica que podían ir desde el cobro con trabajo del arriendo (por parce-
la, pastaje etc.) hasta distintos mecanismos de estafa y cobro compulsivo de deu-
das 4.
La finca San Andrés, sin embargo, fue siempre reivindicada como propia por
la comunidad Coya que en ella reside. La misma lleva adelante una larga historia
de luchas por la tenencia de las tierras, cuyos antecedentes se remontan por lo
menos a la década del 40 con una marcha hacia Buenos Aires que se conoce como
el "Malón de la Paz". De ella formaron parte los habitantes de esta finca junto con
sus pares de la Puna Jujeña y los de la Finca Santiago, ubicada también en la pro-
vincia de Salta. Las consecuencias de esta manifestación derivaron en el proceso
de expropiación por parte del estado nacional de gran parte de las haciendas ubi-
cadas en la puna Jujeña. Las Fincas Santiago y San Andrés, en la provincia de Salta,
fueron mantenidas, sin embargo, en manos de la familia Patrón Costa (Rutledge;
1987: 211).
La resistencia de la comunidad estuvo durante los años posteriores ha ese
acontecimiento en estado larvado o solapado hasta que volvió a hacerse visible en
la década de los 80 empezando a rendir algunos frutos. Consiguiendo en un primer
momento la donación de las tierras altas, posteriormente la ley de expropiación
por parte del Estado Nacional de una franja intermedia. Actualmente la comunidad
se encuentra en disputa judicial con el Ingenio San Martín del Tabacal 5 por un re-
manente de 19.000 has6, que pertenecen al sector más bajo de la finca.
La demanda por la propiedad comunitaria de la totalidad de la finca, se fun-
damenta en el hecho de ser habitantes originarios de la región y en la defensa de
su identidad indígena. Se pretende, así, afirmar y reivindicar rasgos culturales es-
pecíficos, pero también se busca la conservación del sistema productivo que les
sirve de sustento.

3
Para una descripción más ajustada de esta modalidad de reproducción de la fuerza de trabajo campesina
ver Claude Mellaxou. (1995). También Rutledge (1987:113)
4
Al respecto hay distintas figuras, como eran los almaceneros locales, los contratistas, los mismos almace-
nes del ingenio etc. que constituían los engranajes de estos mecanismos de coerción extra económica. La
cual fue suficientemente documentada y probada en Rutlege (1987:181) En Finca San Andrés eran princi-
palmente capataces quienes obligaban fundamentalmente a jóvenes y adolescentes al trabajo en la zafra
para pagar el arriendo de la tierra que habitaba la familia, el cual se cobraba por animal, por parcela, por
planta frutal etc. Muchas veces las resistencias eran sancionadas con encierros o castigos corporales.
5
Perteneciente ahora a la Seabors Corporation.
6
Es preciso aclarar que hasta el momento la comunidad no tiene la propiedad definitiva y legal de ninguna de
las partes de la finca, aunque estén avanzadas las gestiones, por lo menos, en lo que hace a la parte alta e
intermedia de la finca.
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Tal sistema productivo es básicamente ganadero (principalmente bovino y


en menor medida ovino), aunque tiene también componentes agrícolas (huertas,
chacras, frutales etc.). Todo el sistema está predominantemente orientado a la
subsistencia y constituye una forma ancestral de adaptación al ecosistema porque
es una particular modalidad de uso de distintos pisos ecológicos, conocida como
transhumancia, que consiste en el traslado estacional de personas y ganado entre
la selva basal y los pastizales de altura. Las familias, de esta manera, conservan dos
lugares de permanencia uno en la selva y otro en los pastizales de altura 7.
El paisaje social que hoy nos muestra la comunidad no es el mismo, sin
embargo, al del momento en que comenzó esta historia (hace unos 60 años). Hoy,
más allá de que existe una porción de la comunidad que conserva muchos elemen-
tos del sistema productivo original 8, se puede observar una pluralidad de estrate-
gias de reproducción económicas y productivas que hacen visible una realidad
social mucho más heterogénea.
Ciertos procesos económicos y sociales que se fueron dando en la región
tuvieron distintos impactos al interior de la comunidad:
• La generalización de la educación primaria en la década de los 70.
• La instalación en la comunidad de algunos organismos estatales como fue-
ron los centros de salud o las escuelas, ofrecieron mayores oportunidades
de bienestar a la comunidad y brindaron también fuentes de empleo per-
manente a una parte de ella.
• El achicamiento de los mercados de trabajo locales provocados por la re-
conversión tecnológica impulsaron a la población campesina e indígena de
la zona hacia mercados de trabajo más alejados de su localidad; provocando
también ausencias cada vez más extendidas en el tiempo, de sus sistemas
productivos.
• Los cambios en las exigencias de calidad y presentación de los productos
agropecuarios, que limita en sus posibilidades de vender la producción a
campesinos y pequeños productores de la zona.

El Despertar
Muchos fueron los factores que dieron lugar a que la lucha por la tierra ad-
quiera nuevos bríos, algunos de carácter más general: como el advenimiento de la
democracia en la década de los ochenta que favoreció la expresión de demandas
hasta entonces reprimidas, y también el despertar de la cuestión indígena en la
agenda de algunos organismos del Estado, de financiamiento internacional y de
ONGs. Pero hubo también algunos cambios al interior de la comunidad que facili-

7
Otro componente que paulatinamente fue tomando importancia en el sistema productivo fue el trabajo extra
predial. El sistema productivo local, basado en la ganadería extensiva (sobre todo en mano de obra), permi-
tía el alejamiento de algunos integrantes de la familia sin provocar demasiados inconvenientes en los ciclos
productivos de la transhumancia. La familia complementa, así, sus ingresos a través de la inserción tempora-
ria en distintos circuitos migratorios y en mercados de trabajo regionales.
8
Los cuales muestran características muy particulares como ser una mayor edad o una baja o nula trayecto-
ria escolar
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taron el aprovechamiento de este contexto favorable, como la conformación de un


grupo de jóvenes dirigentes que activó un proceso de toma de conciencia de las
situaciones de opresión vividas por la comunidad y de su identidad; y supo inter-
pretar las señales del contexto social para formular estrategias, alianzas, discursos
públicos etc.

La escuela
Uno de los factores que mostró gran impacto en la diferenciación social al in-
terior de la comunidad fue el acceso a la educación formal, el cual se logró, de for-
ma continua y generalizada para la población en edad escolar, recién hacia la dé-
cada de 1970.
Antes de ese momento hay memoria en los pobladores de la instalación
siempre fallida y en distintos lugares de instituciones educativas. Las mismas por
variados motivos no tuvieron un funcionamiento continuado9. Los que contaban
entonces con una alfabetización básica la habían conseguido a través de mecanis-
mos no formales o en periodos de migración de la familia.

Espacio y escuela: Una urbanización escolar


El sistema productivo de la transhumancia requiere periodos de permanen-
cia de la familia en los pastizales de altura (en verano) donde existen los poblados
más antiguos; y el traslado (en invierno) a la zona baja en donde, hacía unos 30
años, las familias conservaban puestos diseminados por toda la selva. A partir de la
década de los 70, las familias, empezaron a establecerse en los poblados actuales.
Uno de los motivos que se reconocieron en los talleres para esa reubicación tuvo
que ver con la defensa comunitaria frente a los embates que solían sufrir de los
capataces del ingenio, los que ejercían mayor poder por el aislamiento y la soledad
de las familias. Sin embargo pudo establecerse también que un motivo de peso
para la elección del lugar de los nuevos asentamientos tuvo que ver con el estable-
cimiento definitivo de la escuela.10 A partir de ese momento la institución empezó
a estar, de distintas maneras, fuertemente imbricada en la vida y en luchas de la
comunidad. Y uno puede a simple vista ver como la organización urbana tiene a la
escuela como centro, pero también como la organización espacial de la vida está
fuertemente impregnada de trazos, símbolos, valores y clasificaciones escolares.
Uno puede entonces transitar en sendas y picadas escondidas en las yungas
durante unas tres horas y llegar a un poblado habitado por mujeres vestidas con
polleras anchas de colores vivos y sobrero redondo; hombres con ponchos rebo-
sados (bordados con flores), calzados en las típicas ojotas, caminado por el centro

9
Por cuestiones administrativas o porque los maestros no querían quedarse, por el estyado de los edificios:
generalmente eran “escuelas rancho” que se deterioraban o derrumbaban repetidamente.
10
En muchos casos las mismas corrieron suertes dispares, por derrumbes, porque el ingenio las sacaba,
porque se las llevaba el río, porque se derrumbaban porque eran muy precarias. Lo cierto es que los pobla-
dos se consolidaron alrededor del edificio definitivo de la escuela, al cual posteriormente fueron mejorando a
través de trabajos comunitarios etc.
204 |
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del pueblo; el cual está constituido por una improvisada plaza con senderos de
piedras pintadas de blanco que desembocan en un mástil. Al frente la capilla y una
gran cancha de futbol, que está rodeada por el centro de salud y la escuela, que
tiene en su portal una campana y que es el edificio más grande del pueblo. Las ca-
sas, muy prolijas y sombreadas por árboles frutales, cercadas con tablas, asentadas
todas sobre predios iguales, organizados en un trazado cuadricular.

Escuela y Tiempo: Una organización escolar de la vida


Uno de los impactos más importantes de la institución escolar sobre el mun-
do de vida de esta comunidad está dado por la superposición de los tiempos admi-
nistrativos- lectivos y los tiempos culturales y ambientales del sistema productivo
ancestral. Lo que provocó estrategias diferenciales de adaptación de las familias.
En general las familias que no poseen hijos en edad escolar mantienen el sis-
tema productivo originario, bajando del alto (como le llaman ellos) con las prime-
ras heladas y después de las cosechas de verano, con provisiones para pasar el
invierno en la selva, más o menos en el mes de Mayo 11. Luego en la primavera, a
fines de Septiembre vuelven familias y animales al alto.
Distinto es el caso de las familias con hijos en edad escolar. Algunas tienen la
ventaja de poseer cierto excedente en fuerza de trabajo, por ejemplo hijos adoles-
centes o jóvenes además del padre. En ese caso de Marzo a fines de Noviembre,
que es el periodo lectivo, los integrantes de la familia que constituyen la fuerza de
trabajo agropecuario cumplen el ciclo de la transhumancia y las más ligadas al
trabajo doméstico cumplen el ciclo lectivo en el bajo.
Hay un conjunto importante de familias en los que la escuela ha sido un an-
claje en el espacio y en el tiempo. Se han establecido definitivamente en el bajo y
han modificado su sistema productivo, a veces combinando el trabajo predial con
la migración temporaria por parte de algunos integrantes de la familia, otras com-
binando el trabajo predial con empleos estables o con changas en el propio pobla-
do. 12
Finalmente están aquellos para los que las escuela fue un trampolín hacia
fuera del espacio comunitario. Porque les permitió una trayectoria educativa más
prolongada en ciudades intermedias o en la capital de Salta; o les proveyó de cier-
tas capacidades y competencias, no muy relacionados con los sistemas productivos
que se desarrollan en la finca, creándoles por lo tanto expectativas de vida y de
trabajo un tanto alejadas de la realidad de su infancia.

Identidad y Escuela: la “Intelligentsia” Indígena.

11
Inclusive las familias con integrantes de mayor edad pasan la mayor parte del tiempo en el alto, y conser-
van los antiguos puestos en la selva, algo aislados de los pueblo.
12
enfermeros agentes sanitarios, docentes, empleados de la escuela, delegados del municipio, transportis-
tas etc.
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La concepción de identidad que tenemos en este trabajo busca por un lado


superar a aquellas versiones exotizantes y folclóricas que pretenden recluir a las
comunidades en rasgos supuestamente esenciales u originarios y que han servido,
inclusive, para conspirar contra los derechos y los intentos de mejora de las pobla-
ciones reales13. Del otro lado intentamos también distanciarnos de la versión épica
de la identidad indígena que, por ser un arma más en la lucha, busca de igual forma
disimular a la misma como una construcción histórico-social. Estas visiones no nos
permitirían comprender el proceso histórico en el que participaron distintos acto-
res e instituciones y por el cual la comunidad de San Andrés pasó de vivir y padecer
su particularidad, a conocer y recosntruir su particularidad y finalmente a reivindi-
car y defender su particularidad.
Al analizar por lo tanto la identidad del pueblo Coya de Finca San Andrés
podemos identificar por lo menos tres planos que están profundamente imbrica-
dos, que han actuado de diferentes modos y que involucran a distintos actores. El
primer plano es el que podríamos denominar identidad cultural o simbólica, ella
tiene que ver con los símbolos, ritos, fiestas y tradiciones compartidas que consti-
tuyen el sentido de pertenencia a una nación, a una cultura o a una etnia determi-
nada. La misma esta constituida además por los signos exteriores y más visibles de
la pertenencia 14. Hay otro plano al que podríamos llamar identidad colectiva que
tiene que ver con la particular historia de explotación, de padecimientos, de resis-
tencias, de luchas, pero también de logros y avances, compartidos por la comuni-
dad. Todas estas cuestiones reforzaron los vínculos, los lazos solidarios y la cohe-
sión al interior del grupo15. Ello se capitalizó en la energía suficiente para la orga-
nización y para una lucha prolongada y a veces penosa.
Finalmente podemos identificar un tercer plano de la identidad al que de-
nominaremos identidad pública que es la manera en la que la comunidad se pre-
senta en el espacio público 16. Está conformada por los rasgos con los que el grupo
quiere hacerse visible ante los otros y constituirse como un actor social. Tal plano
de la identidad es el que ha sido usado para tejer alianzas, para construir discursos
y argumentos y para formular estrategias en el campo de juego del adversario. Es
decir traducir la particularidad al lenguaje, a los símbolos y a las estrategias que
usan los dominantes. Esta identidad es producto de una generación de dirigentes-
intelectuales, la mayoría de ellos son de la primera camada que terminó la escuela

13
Especialmente algunas evaluaciones socio-ambientales que se hicieron con motivo del trazado del gaso-
ducto Norandino por la finca, obra que produjo impactos muy negativos sobre el ambiente tanto durante su
construcción como por algunos accidentes recientes. La comunidad de San Andrés ejerció una férrea oposi-
ción al trazado propuesto por el gobierno de Salta y por la empresa Techint, por esos motivos.
14
Al respecto es interesante el tratamiento de lo simbólico y de lo ritual que hace Durkheim (1992), en donde
describe como la pertenencia a un grupo se inscribe en algunos objetos y símbolos y se actualiza mediante
rituales periódicos.
15
Al respecto es interesante el tratamiento que hace Elías (1998:82)de las relaciones que se establecen
entre grupos de establecidos y grupos de marginados o outsider, adjudicando el poder de los grupos al lazo
social que se manifiesta en carisma diferencial del grupo.
16
Remitimos acá al concepto de Hanna Arendt (1996: 59) de lo público como espacio de visibilidad y de
exposición de la particularidad en la pluralidad.
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primaria en los establecimientos educativos del interior de la finca 17. Muchos de


ellos continuaron además su trayectoria educacional 18. Esta es la generación que
activó la lucha en los años 80. En un plano objetivo, a través de diversas medidas
políticas, judiciales, mediáticas etc. que tuvieron que ver con el reclamo por la
propiedad comunitaria de la tierra, y en un plano subjetivo a través de un proceso
de toma de conciencia, recopilación y reconstrucción de la propia identidad. Estos
dirigentes-intelectuales ejercieron lo que Bourdieu llama el poder de nominación
que en este caso hace las veces de un contrapoder porque sirvió para convertir el
agravio o el mote (negativo) en particularidad positiva, el prejuicio ajeno en argu-
mento propio. A través de ello la comunidad pudo presentarse en el espacio públi-
co con una identidad propia, no adjudicada desde agentes externos 19.
Dentro de las cuestiones que se ponen en juego en la construcción de esta
identidad pública, que es una identidad argumentativa, figuran rasgos extraídos
selectivamente de la propia cultura (por supuesto los más aceptables para la opi-
nión pública y por otro lado los más escénicos) pero también elementos que se
toman prestado de distintos discursos, de distintos actores con los que se hace
alianza o de distintas corrientes de opinión temporalmente favorables a los argu-
mentos de la comunidad. El ejemplo más claro en este caso es la adopción por par-
te de la comunidad del discurso ambientalista, relacionada con sus alianzas con
algunas ONGs y con Greenpeace, y del propio discurso indigenista aggiornado a los
tiempos de la globalización y de la cumbre por la tierra etc. Esta construcción iden-
titaria no hubiera sido posible, por un lado, sin la adquisición en el sistema educa-
tivo de ciertas competencias discursivas; y por otro lado de cierto capital cultural y
simbólico que integra de forma subordinada pero que a la vez permite cierta dis-
tancia reflexiva en relación al mundo de la vida que hace posible procesos de deve-
lamiento y de toma de conciencia de las relaciones de sometimiento y de domina-
ción.

A modo de Cierre
La escuela (a partir de la época reseñada) ha jugado un papel muy importan-
te en la organización de la vida familiar, tanto en el tiempo como en el espacio. Las
familias han tendido adaptar sus tiempos (productivos, laborales etc.) y estrate-
gias de vida al funcionamiento de la escuela y al mandato de enviar a sus hijos a
educarse. El emplazamiento del edificio escolar ha sido inclusive un factor impor-
tante para la elección del lugar de asentamiento de la familia y de los poblados en

17
Es un hecho reconocido por los propios pobladores que los niños que hacen la escuela primaria en el
interior de la finca sufren menos la perdida de identidad (el sentido de la pertenencia), al no estar expuesto a
episodios de discriminación y de negación de la propia identidad etc. como es el caso de aquellos que asis-
ten a instituciones ubicadas en la ciudad de Orán.
18
Entre ellos se pueden encontrar profesores, estudiantes universitarios, enfermeros, maestros etc. La
mayoría siguen todavía vinculados a la organización Tinkunaku o como dirigentes en sus propios poblados.
Algunos ya no habitan en sus localidades de origen aunque sigan ligados de distintas formas a la lucha de la
comunidad.
19
Neutraliza entonces de alguna manera la eficacia preformativa del discursos de aquellos agentes al que
Bourdieu adjudica el monopolio de la nominación por estar apoyados en las instituciones dominantes.
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las zonas bajas. Y ha sido también la escuela un motivo de conflicto, de lucha y de


reivindicación de la comunidad frente a algunos intentos del ingenio de cerrarla o
sacarla fuera de los límites de la finca.
La educación también constituye un elemento de movilidad social al interior
de la comunidad. El acceso y la permanencia en el sistema educativo han consti-
tuido también en las generaciones más recientes un factor de diferenciación social.
En la comunidad se fueron distinguiendo aquellos que han logrado mayor nivel
educativo, lo cual les ha brindado mayores oportunidades de empleo y de ingresos.
Lo que les permite mayor bienestar y los posiciona al interior de la comunidad en
un lugar de reconocimiento y de prestigio.
Pero también las destrezas, las capacidades manuales en el campo, los logros
productivos han cedido su prestigio a la capacidad o posibilidad de alcanzar mayo-
res niveles educativos, lo que está generalmente asociado con mayores posibilida-
des de lograr un empleo estable y un ingreso fijo. Elementos muy preciado entre los
campesinos porque conjuran la incertidumbre de los resultados siempre azarosos
de la producción agropecuaria.
La inserción más general de los niños en la escuela ha transformado enton-
ces la economía campesina, desde un aspecto funcional y desde otro valorativo.
Por un lado aleja a los niños de las labores productivas que antes tenían asignadas
(pastoreo, cuidado de las granjas etc.) y del aprendizaje y la adquisición de destre-
zas que sus padres o abuelos lograron mientras jugaban ayudando. En cambio
genera juegos, valores, lenguajes y expectativas que ya no cumplen ninguna fun-
ción en el sistema productivo. Impone además un ciclo y unos tiempos administra-
tivos a los naturales y comunitarios de la producción campesina. Las decisiones
familiares asociadas a la producción, a la trashumancia o a la migración tienden
últimamente a adaptarse a un ciclo administrativo, lectivo.
Es por eso que en las generaciones más reciente es notable cierta división
también entre aquellos que tienen las expectativas (y quizás la posibilidad) de una
trayectoria educacional más prolongada y los que proyectan su futuro en el inte-
rior de la comunidad. A medida que avanzan los jóvenes en los niveles de educa-
ción se generan perspectivas, deseos e intereses proyectados hacia el exterior de
la comunidad. La formación que adquieren actualmente en el sistema escolar tien-
de a formar individuos para un mercado laboral inexistente en el interior de la
Finca.
Pero también las escuelas han sido un importante factor de integración en
espacio sociales y públicos más amplios (regional, nacional etc.). Integración que
tiene el doble aspecto de superación del aislamiento (social y geográfico) y de la
adquisición de identidades. Fueron además un factor de movilización en la lucha
de la comunidad, porque se puede ver claramente como la historia se acelera y los
acontecimientos se precipitan a partir de la década del 70 en que empezaron a
tener un funcionamiento regular. Podemos apreciar también como las escuelas
han tenido el rol de formar una generación de dirigentes y de aportar a la comuni-
dad algunos elementos (lenguajes, valores igualitario – individualistas, capacida-
des de diálogo, mayor seguridad etc.) que sirvieron para develar como injusta al-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

gunas relaciones, poder expresarlas en formas de argumentos, e inclusive plantear


estrategias para superarlas.

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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

IDENTIDAD, FRONTERA Y UN ENFOQUE DESDE LA ANTROPOLOGÍA


Lic. Arturo Prinzzio1

A partir de un estudio de caso 2 en la frontera argentino-boliviana me pro-


pongo exponer algunos aspectos relacionados a la identidad de dos poblaciones
fronterizas y aportar a la reflexión sobre el abordaje de algunos elementos de aná-
lisis para esta temática.
Una primera advertencia es la de dejar claro que el punto fronterizo anali-
zado no puede producir generalidades, ya que la complejidad y variabilidad de la
frontera argentino-boliviana es importante.
La zona estudiada es la constituida en un paso de frontera habilitado por
los gobiernos de Argentina y Bolivia, entre las localidades de Salvador Mazza
(Arg.) y San José de Pocitos (Bol.).
Más allá de ser vistas y analizadas como simples reductos comerciales
(compraventas de todo tipo) y de especulación (contrabando y narcotráfico), las
zonas de frontera ofrecen a las ciencias sociales un valioso material de estudio.
Los pasos internacionales, habilitados por los gobiernos en estas zonas, a
menudo pasan inadvertidos para quienes sólo necesitan cruzar de un país a otro,
sin embargo su importancia política, étnica y sociocultural supera la función de
simples “zonas de servicio” 3.
Justamente, es esta idea de zonas de servicio la que colabora para sostener el
pensamiento de que la identidad de un país está muy definida sólo hacia sus cen-
tros poblacionales más importantes. No obstante, teniendo en cuenta las dinámi-
cas poblacionales de estas zonas fronterizas, se podría señalar la perspectiva de
que las identidades también se construyen desde las fronteras hacia el centro de
un país.
Esto es válido en la medida que se entienda que es en esas zonas de límites,
cargadas de simbologías y significados, en donde se percibe desde un primer mo-
mento el paso de un territorio hacia el otro y en donde resaltan las identidades
como diferentes.
En los estudios de frontera 4, a una ciencia social como la antropología le in-
teresan los análisis de las relaciones cotidianas de grupos humanos que pueblan
las zonas de límites internacionales. De esta manera se realizan estudios sobre la
identidad de esos grupos, sobre los sistemas de poder que intervienen en la con-

1
Antropólogo (UNSa). E-mail: arturoprinzio@yahoo.com.ar
2
Tesis de Licenciatura. Arturo Prinzio - 2002
3
Grimson, Alejandro - 2000. Op.cit.
4
Jaquet, Héctor - 1999. Op.cit.
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formación de fronteras y sobre las relaciones interétnicas que allí se producen,


aspectos estos que forman parte de la complejidad de la vida social fronteriza.
Desde un punto de vista poblacional, numerosos estudios antropológicos 5
consideran que las zonas de frontera no son lugares vacíos ni alejados de la vida de
una nación, como muchos analistas lo han planteado durante bastante tiempo.
Estos planteos, originados en el siglo XIX, contribuyeron a una suerte de fija-
ción conceptual en ese sentido, porque se referían a las zonas de frontera como
tierras de nadie, vacías e improductivas para sus naciones.
Pero hoy en día, numerosas zonas de frontera, son áreas pobladas con una
intensa y fluida interacción por parte de los grupos humanos que allí conviven y
que forman parte activa de sus naciones. En este sentido, en América Latina, los
pasos de frontera habilitados entre países limítrofes son ejemplos concretos de
todo ello, al no conformar espacios enfrentados como en otros puntos de Europa,
Asia, Africa o incluso la polémica frontera México-EEUU 6, para dar algunos ejem-
plos.
Resulta gráfico tomar el ejemplo de estos pasos latinoamericanos, porque
allí se encuentran y contactan diferentes grupos sociales humanos que residen e
interactúan de manera permanente y cotidiana.
Cabe aquí la aclaración de que las fronteras no son sólo los pasos habilitados
por los gobiernos limítrofes. Por supuesto que sus delineaciones o trazados conti-
núan a lo largo de muchos kilómetros, y que los integrantes de diversos grupos
políticos, étnicos y socioculturales establecen contactos a lo largo de esas exten-
siones.
Ahora bien, sucede que esos contactos no ofrecen la riqueza de datos e in-
formaciones que presentan los pasos de frontera a la investigación social, debido a
la concentración de personas y a la transitabilidad que los mismos poseen.
En este sentido, es ejemplo válido este paso internacional argentino-
boliviano entre las ciudades de Salvador Mazza (Arg.) y San José de Pocitos (Bol.).
Estas poblaciones gemelas7, llamadas así por su aparición simultánea a principios
del siglo XX, dan lugar a lo que se puede llamar un sector de fronteras encimadas.
Es decir, una zona de frontera donde las calles de las dos poblaciones prácticamen-
te se cruzan entre sí, haciendo que los dos países se “toquen” de una manera sua-
ve, casi imperceptible.
Este paisaje fronterizo sólo es interrumpido por la presencia de las fuerzas
de controles militares y aduaneras de Argentina y Bolivia, que configuran de esta
forma sus dominios territoriales y remarcan sus límites estatales.
El puente internacional que divide a los dos países, a lo largo de una dis-
tancia de unos 50 metros, no supera la sensación de “poblaciones pegadas”, más

5
Operé, Fernando - 2001. Op.cit.
6
García Canclini, Néstor en Grimson Alejandro - 2000. Op.cit.
7
Rossi, Floreal - 1971. Op.cit.
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bien representa un trayecto de unión y no de separación, lo que no ocurre incluso


en otros pasos oficialmente habilitados en la misma frontera.
En esta oportunidad no se entrará en detalles sobre los diferentes grupos
humanos que componen estas comunidades fronterizas, sólo se analizará su for-
ma cotidiana de relacionarse y su posición identitaria en el espacio político, étnico
y sociocultural de esta frontera.
La proximidad poblacional de estos países ha creado relaciones amistosas
y solidarias entre las comunidades fronterizas, más allá de los problemas étnicos,
culturales y políticos que puedan existir. Las vinculaciones entre diferentes secto-
res sociales las mantienen en permanente contacto, como las luchas contra las
arbitrariedades estatales y las relaciones de tipo culturales, laborales y comercia-
les.
Los grupos sociales que se encuentran a ambos lados de la frontera man-
tienen sus propias identidades a pesar de una convivencia cotidiana, que no los
debilita en sus tradiciones, culturas y sentidos de pertenencia, sino que prueba su
resistencia identitaria y refuerza sus propias convicciones de vida.
De esta manera, los grupos comparten músicas, bailes, comidas, fiestas,
maneras de encarar lo cotidiano y una particular forma de solidaridad que se ma-
nifiesta a través de una tolerancia étnica y sociocultural. Pero al margen de todo
ello, no dejan de ser diferentes y fieles a sus propios estilos o modos de vida.
Esa tolerancia que manifiestan estos grupos sociales fronterizos funciona
como un elemento de resistencia, que les sirve para mantener sus posiciones so-
cioculturales. Esto queda reflejado en los lugares de trabajo y de convivencia coti-
diana, es decir en donde desarrollan sus relaciones socioeconómicas.
La tolerancia parece ser un buen soporte para la solidaridad entre las co-
munidades, con la que se hace frente a la violencia que provoca la arbitrariedad de
los controles militares y administrativos de los estados nacionales que colindan,
como también a numerosos problemas socioeconómicos que se presentan a diario
en esa zona fronteriza.
Al observar el accionar cotidiano de las comunidades fronterizas, se podría
decir que los países también se construyen desde las fronteras hacia adentro y no
sólo desde las poblaciones centrales hacia los límites, como se manifiesta desde
ámbitos oficiales de los gobiernos y desde sectores socioeconómicos dominantes
de ambos países.
Desde este punto de vista pierde fuerza aquel discurso que pretende asignar
una fuerte nacionalidad sólo a los habitantes de las poblaciones centrales de los
países limítrofes, sugiriendo que hacia las fronteras las identidades y nacionalida-
des se debilitan y pierden su “pureza”. Aseveración fundamentada en las influen-
cias de apropiaciones y préstamos culturales que se realizan en esas zonas colin-
dantes.
La frontera constituye un espacio semiótico que concentra diferentes ex-
presiones simbólicas y variadas significaciones, de un lado y del otro de los límites,
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

las que señalan un encuentro entre culturas, identidades y nacionalidades diferen-


tes.
Según Fredrik Barth 8 “...la identidad de un grupo social se confirma y se re-
fuerza frente a la de otros grupos diferentes”. Esto quiere decir que en ese sentirse
diferente a “otros”, el grupo se reconoce a sí mismo y al hacerlo manifiesta su pro-
pia identidad.
En esta zona de frontera, las convivencias de identidades diferentes origi-
nan crisis, que se manifiestan a través de conflictos identitarios. Estos se “nego-
cian” a través de relaciones cotidianas que crean vínculos solidarios, permitiendo
mejorar condiciones socioeconómicas en esos grupos humanos, con lo que se logra
una mejor estadía y permanencia en los espacios sociales que se comparten.
Esa “negociación” se refiere a posiciones que se asumen, desde los dos la-
dos de la frontera, sobre aspectos políticos, étnicos y socioculturales con el fin de
atenuar los diversos conflictos que surgen entre los grupos, producto de sus pro-
pias diferencias.
Los propósitos de trasladar a estas zonas de frontera lo que “no sirve” a
grupos urbanos centrales y las creencias de que en ellas se condensan lo “descar-
table” y lo que “debe esconderse”, están sostenidos por ideologías etnocéntricas
producidas por aquellos que no valoran esas zonas como territorios nacionales
integrados y productivos, manteniendo las posiciones que se iniciaran al respecto
durante el pensamiento decimonónico 9 .
Algunos problemas complejos que afectan la imagen de estas ciudades de
fronteras son el narcotráfico, el tráfico de armas y el contrabando en gran escala.
El impacto que producen sobre las comunidades es de una gran magnitud, porque
las personas que viven o transitan por esas zonas son sospechadas permanente-
mente por los operadores estatales de los dos países fronterizos.
A tal punto llega el estigma que se crea, que en diversas oportunidades se
ha calificado de “pueblos blancos” a estas ciudades de frontera. Incluso algunos
medios periodísticos10 han realizado diversos comentarios utilizando la palabra
“pueblo”, que pone en juego todo un contexto sociocultural, sin especificar o indi-
vidualizar a quiénes son los que delinquen en esas fronteras.
Los pobladores no se oponen en este paso de frontera a que estas activida-
des ilegales y peligrosas sean combatidas, el problema es que la “dureza” y el “mal-
trato” que militares y aduaneros utilizan con aquellos que las realizan sea trasla-
dada a todos los habitantes fronterizos con el mismo rigor operativo y sin ninguna
distinción y/o consideración.

8
Barth, Fredrik - 1976. Op.cit.
9
Operé, Fernando - 2001. Op.cit.
10
Diario El Clarín. 1995. Nota: El Narcotráfico y la Frontera.
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La “desaparición de las fronteras”11 a causa de las integraciones regionales


y la hermandad transfronteriza, son sólo discursos decorativos utilizados por es-
tadistas y capitalistas que operan en el paso de frontera, ya que en los hechos las
situaciones son muy diferentes.
Las fronteras no desaparecen porque no les conviene a los estados ceder
ningún tipo de terreno, las integraciones regionales se producen a nivel capitalista
ocasionando más controles estatales y la hermandad transfronteriza es sólo un
discurso político que contrasta con la violencia que los estados aplican de manera
cotidiana en el paso de frontera.
En cambio, el discurso de la hermandad pronunciado desde las poblaciones
tiene su grado de sustento, en oposición al discurso político y de sectores de poder
socioeconómico, porque se concreta a un nivel de negociaciones socioculturales
que concuerda con un espíritu de convivencia y tolerancia cotidiana.
Muchas zonas de pasos fronterizos, en América Latina, son lugares en donde
se encuentran comunidades que producen sus propios proyectos de vida y tienen
capacidad para representar a sus naciones defendiendo su propia identidad, aún
en la cotidiana convivencia con otras identidades.
Casos como el que presenta esta zona de la frontera argentino-boliviana
pueden confirmar que, en la actualidad, las zonas de pasos de frontera son espa-
cios sociales que ya no se pueden pensar sólo como simples zonas de paso, comer-
cio y especulación.
De esta manera, no se debe descartar analizarlos como verdaderos frentes
de expansión de sus propios límites internacionales, en donde se encuentran so-
ciedades y/o poblaciones que responden correctamente a las expresiones típicas
de sus respectivos países. Además de conformar territorios integrados a la diná-
mica política, económica y sociocultural de sus estados-naciones.

11
Grimson, Alejando - 2000. Op.cit.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

CUANDO EL AMBIENTE SE COMPARTE CON LOS PODEROSOS.


UN ESTUDIO DE LA RELACIÓN PUEBLO, ORGANIZACIONES GUBERNAMENTALES,
EMPRESAS Y ESTADO.
Emilio Lombardo

Introducción
Este trabajo pretende realizar una reconstrucción histórica de los diversos
procesos que han configurado la situación actual del Valle de Acambuco 1. Básica-
mente la monografía intenta presentar coherentemente y procesualmente los da-
tos obtenidos hasta el momento, tanto etnográficos como documentales, implican-
do siempre el diálogo con la teoría, a fin de sistematizar e interpretar reflexiva-
mente la información. En otras palabras, nuestro objetivo consiste fundamental-
mente en triangular teoría, realidad y método. Es por esto que no presentamos un
producto terminado, sino que explicitamos las preguntas que se sugieren y los
vacíos que se presentan para definir hacia donde debería orientarse la investiga-
ción.
Partimos de la convicción que sostiene que en un contexto de frontera y plu-
riétnico las variables histórico-étnicas no deben dejarse de lado al analizar los
procesos de valorización de los recursos, la expansión de los capitales y la admi-
nistración de áreas de reserva.
Asimismo un análisis histórico en este caso particular implica tener en cuen-
ta el impacto socio-económico que la explotación hidrocarburífera ha tenido en la
localidad de Acambuco. Para ello realizaremos un estudio procesual de las formas
de producción extractiva, de las relaciones que se han establecido con las unidades
domésticas basadas en el uso intensivo de mano de obra familiar, asi como las di-
ferentes modalidades que han adoptado las políticas estatales. Describir y analizar
los distintos fenómenos relacionados a la introducción de la explotación hidro-
energética, el impacto en la economía, el mercado de trabajo y el comercio local

1
Acambuco es una importante zona de explotación hidrocarburífera y una de las once áreas
protegidas que tiene la provincia de Salta. Incluye las fracciones 36 y 40 del lote fiscal 3, que se
encuentra en el Departamento San Martín a 50 km. de la ciudad de Aguaray. La superficie es de
8.306 hectáreas enclavadas en una zona montañosa, surcada en la parte central por el valle de
Acambuco. Su altitud varia de 500 m.s.n.m. en el valle, atravesado por el río Seco, a 1.100
m.s.n.m. en los picos más altos de las montañas.
Presenta una selva pedemontana o selva de transición que ocupa una angosta franja entre los
bosque xerofíticos del Chaco Occidental y las selvas montanas, La yunga nace en Tucumán y
Catamarca y es conocida como selva tucumano-oranense. La vegetación es la de un bosque
típico montano formado por cebil, lapacho, palo blanco, entre otros. Habitan especies animales
como el pecarí, tapir, puma, mono, corzuela y gran cantidad de especies de aves.
La reserva se encuentra en la frontera con Bolivia, definida por el río Itaú. Para ingresar es preci-
so tomar la ruta 34, entre Tartagal y Aguaray, donde debe tomarse un camino de tierra, controla-
do y mantenido por la empresa Pan American Energy, de más o menos 50 km de longitud.
Se considera que la reserva tiene un valor especial porque es cabecera de Cuencas del río Seco
y San Francisco, siendo considerada reserva local de agua subterránea. Los estudios geofísicos
indican posibilidades hidrogeológicas hasta los 70 m. de profundidad.
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permite dar cuenta sobre la actual situación, que presenta como principales carac-
terísticas una economía desactivada con fuerte dependencia en relación a la acti-
vidad petrolera, altos índices de desocupación, proliferación de planes sociales y
procesos de inversión-desinversión económica, social y ambiental por parte de las
empresas. Todas ellas resultados y efectos de la privatizacion de Y.P.F, y en conse-
cuencia de la flexibilización de este tipo de producción.

Sobre las relaciones interétnicas y la historia


Se ha planteado en algunos casos que lo étnico no es un fenómeno relevante
desde el punto de vista social y político, ya sea porque es un tema de poca impor-
tancia, porque no opera como una fuerza sociopolítica que deba ser tomada en
cuenta o bien se propone el análisis en la perspectiva de las clases sociales.
Trinchero (2.000) destaca con firmeza la condición necesaria del abordaje
histórico de las interacciones socioétnicas en la construcción de las etnicidades
dentro del proceso más inclusivo de la constitución del Estado Nación sin dejar de
considerar la situación de los grupos étnicos en las relaciones sociales de produc-
ción y reproducción sociocultural y sus respectivas adscripciones político ideoló-
gicas.
Díaz Polanco (1.981) plantea entender la problemática étnica desde una
perspectiva histórica, vinculando lo étnico 2 con la estructura clasista de la socie-
dad y observando las raíces clasistas de las etnías3. Para el autor, sólo este análisis
permite visualizar a estas últimas como entidades históricas. Desde el punto de
vista metodológico el punto de partida analítico adecuado, que el conocimiento
histórico del fenómeno étnico debe adoptar, es la composición clasista de la for-
mación concreta de que se trata.
Bechis (1.992) desde una punto de vista procesual plantea un sistema con-
ceptual en el que se entrecruzan dos procesos básicos: el proceso de construcción
de la etnicidad y el de construcción del estado nación. De esta manera intenta dar
cuenta de la diacronía de los acontecimientos estudiados, sosteniendo el movi-
miento paralelo de los procesos mencionados a partir del “período independentis-
ta”.
Para nosotros este trabajo constituye un primer intento por entender la di-
námica histórica de las relaciones interétnicas4 en Acambuco adscribiendo a la

2
El autor define lo étnico o la etnicidad como un complejo particular que involucra, siguiendo formas espe-
cíficas de interrelación, ciertas características culturales, sistemas de organización social, costumbres y
normas comunes, pautas y conductas, lengua, tradición histórica, etcétera. Lo étnico consiste en las muy
variables formas en que se articulan y estructuran concretamente tales elementos de orden sociocultural.
3
“...a partir de los componentes étnicos, o sea la etnicidad y sus condiciones de ocurrencia dependen de
factores históricos concretos, cuya consideración en el análisis permitiría despojar al fenómeno étnico de su
halo ahistórico y su aparente independencia de la dinámica estructural, estamos justamente ante una etnía o
un grupo étnico. Así pues, la etnía o el grupo étnico se caracteriza por ser un conjunto social que ha desarro-
llado una fuerte solidaridad o identidad social a partir de los componentes étnicos.
4
Bechis (1.992: 98-99) utiliza la frase “relaciones interétnicas¨ para referirse a dos situaciones distintas de
interacción: interacción intercultural, refiriéndose a ésta como “relaciones de tipo económico, político, etc.,
|217
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posición de Trinchero (2.000:31) que considera “a las situaciones de contacto in-


terétnico como constituyentes y constituídas por prácticas que van mucho más allá
que aquellas inscriptas en un intercambio diádico entre unidades relativamente dis-
cretas y homogéneas. Por lo tanto interesa el análisis de las etnicidades como resul-
tado de las relaciones interétnicas al interior del proceso de constitución de las rela-
ciones de clase y de la forma de estado-nación que expresa dicha relación”.

Espacios vacíos, colonos y fronteras


No se sabe exactamente la época en que arribaron los grupos tupí-guaraní a
la selva tucumano-oranense. Algunos autores5 plantean que en los siglos XV y XVI
oleadas de guaraníes cazadores-recolectores-pescadores provenientes del amazo-
nas se asentaron en las áreas pedemontanas, sometiendo a los grupos agricultores
arawak-chané y resistiendo al avance de la conquista española.
Existen escasas referencias en relación a la localidad de Acambuco 6. A fines
del siglo XVIII misioneros franciscanos7 se presentaron en el valle del Itaú, atrave-
sado por el río que lleva el mismo nombre, fundando en 1.792 la reducción de San
Miguel de Itaú, la que en 1.798 fue destruida por grupos chané y siendo recons-
truida posteriormente.
Estos grupos guaraníticos asentados sobre el valle practicaban la agricultura
de roza como principal actividad, realizando rotación de cultivos, y dedicándose a
la caza y recolección como actividad secundaria. Principalmente sembraban maíz
complementándolo con poroto, zapallo, anco, mandioca y batata. Vale decir que
existía una forma específica de manejar el espacio y una significación propia del
territorio y el uso de los recursos.
Algunos antecedentes 8 sostienen que los primeros pobladores criollos llega-
ron por el año 1.860, “provenientes de Bolivia” 9, otros plantean que fue en 1.890,
encontrándose con población guaraní ocupando el territorio. Asimismo en aque-
llos tiempos (1.860 -1.890), existía un fluido tránsito de arrieros que trasladaban
ganado vacuno y mular hasta Santa Cruz de la Sierra 10.
Esta paulatina introducción de ganaderos criollos sobre el territorio indí-
gena sugiere en primer término un proceso de expansión de la frontera, entendida
como “franja extrema de una región bajo poblamiento que se expande progresiva-
mente hacia una zona despoblada u ocupada por poblaciones aborígenes, cuyos te-
rritorios se encontraban adscriptos a los intereses del estado que patrocinaba o legi-

entre sociedades con características culturales distintas; e interacción entre culturas distintas dentro de un
sistema social dado.
5
Magrasi, Guillermo E. 1.987 Los Aborígenes de la Argentina. Editorial Búsqueda. Yuchán. Cuadernos
Franciscanos N° 35, Síntesis etnográfica del Chaco Centro Occidental. Salta, Agosto de 1.974.
6
Acambuco es un término guaraní que significa “quebrada larga”.
7
Cuadernos Franciscanos N° 40. Los grupos aborígenes del límite occidental del gran Chaco, Salta, Enero
de 1.978.
8
Textos escritos por los pobladores acerca de la historia de Acambuco.
9
Usamos esta expresión solamente como referencia geográfica, ya que en esa época los estados-nación se
encontraban en proceso de formación.
10
En la actualidad Acambuco sigue siendo una importante zona de tráfico de mercancías desde Bolivia.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

timaba el avance de la “colonización” de los mismos”11 (Caviedes, 1.987 en Trinche-


ro 2.000:38) 12. En nuestro caso podemos plantear hipotéticamente que la zona de
Acambuco era un área fuera del control administrativo de los centros, ya que, si-
guiendo a Sandner, “el proceso formativo de estados se produjo en una base territo-
rial definida por divisiones administrativas coloniales y esto significa orientados no
en la consistencia y contigüidad de territorios, sino en relaciones de poder y control
basados en centros” (Sadner, s/f:4, en Trinchero 2.000:38). En esta zona los límites
no se encontraban claramente delimitados y es recién en la década del cuarenta
cuando se firma el tratado de límites definitivo entre Bolivia y Argentina.
Cuentan los pobladores que los primeros criollos habían venido atraídos
por las óptimas características geográficas y las pasturas para el ganado, dedicán-
dose los criollos a la cría de vacunos y a la agricultura principalmente de maíz..
Estas familias se ubicaron en parajes como Macueta, Alto Macueta, Campo Largo,
Acambuco y el Chorrito.
No es nuestra intención realizar una interpretación voluntarista de la ex-
pansión de la frontera en la que “se supone que dada la disponibilidad relativa de
tierras, la frontera expansiva ofrece inmejorables oportunidades para la radica-
ción de explotaciones familiares, induciendo procesos de ascenso so-
cial”(Trinchero 2.000). Como sostienen Belli y Slavutski (2.001) “En el NOA, donde
las relocalizaciones de población han sido una constante histórica desde tiempos
prehispánicos, la migración de por lo menos parte de los grupos domésticos es un
proceso naturalizado dentro de las opciones estructurales y de las culturas locales.
Estar preparado para irse es un recurso cultural, parte del capital cultural disponi-
ble, y también una compulsión del sistema. Como estos autores plantean la migra-
ción no debe ser entendida sólo como un fenómeno demográfico o económico so-
cial, ni únicamente ser explicada en términos de razones o motivos 13.
Acambuco es descrito 14por sus pobladores como un espacio cubierto por
grandes pastizales y abundante agua. La historia oral alude a la representación de
espacio vacío que tenían los primeros pobladores: “No había que pedirle permiso
a nadie”, “uno se asentaba y construía, se podía elegir cualquier lugar”.

11
Este autor plantea también que “los conceptos de frontera como límites políticos entre los estados, la
frontera de colonización como la resultante de procesos de ocupación territorial y las fronteras percibidas a
través de ciertas doctrinas geopolíticas, se encuentran en una estrecha interrelación en los países del cono
sur y explican con mucha pertinencia las animosidades existentes entre dichos estados”.(Caviedes, 1.987:
58, en Trinchero 2000:38).
12
Asimismo el autor plantea: “Los conceptos de frontera como límites políticos entre los estados,
la frontera de colonización como la resultante de procesos de ocupación territorial y las fronteras
percibidas a través de ciertas doctrinas geopolíticas, se encuentran en una estrecha interrelación
en los países del cono sur y explican con mucha pertinencia las animosidades existentes entre
dichos estados” (Caviedes, 1.987:58, en Trinchero, 2.000:38).
13
Asimismo Trinchero propone que “la relación entre expectativas de los actores involucrados y
el lugar que ocupan en la estructura social, y al mismo tiempo, la reconstrucción de dicha rela-
ción en las trayectorias sociales de dichos actores sociales, constituye uno de los anclajes me-
todológicos para una aproximación al tema”
14
Como fuente utilizamos algunos textos producidos por los pobladores.
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Vemos que paralelamente a la noción de frontera expansiva tiende a for-


mularse un discurso estigmatizado sobre el espacio a colonizar. Sumándose a
esto aquella interpretación voluntarista (que los mismos pobladores realizan) que
planteábamos más arriba puede ser relacionada a lo que el autor se refiere al
afirmar:“ Concretamente, cuando dicho espacio aparece referenciado principalmen-
te desde dichas expectativas de reproducción ampliada, parece adquirir las dimen-
siones de un lugar prácticamente vacío, y del cual tiende a soslayarse la estructura
social existente”(Trinchero2.000:37). Fundamentalmente para nosotros la estructu-
ra social estigmatizada y soslayada será la correspondiente a los indígenas guara-
níes.
Sin embargo y paradójicamente las versiones destacan la importante pre-
sencia indígena, caracterizándose la zona por la gran cantidad de tolderías asenta-
das a lo largo del valle. No existen referencias con respecto a la forma en que se
establecieron las relaciones con los indígenas, salvo las mencionadas anteriormen-
te que describen: “Los habitantes de esta región convivían y aún ahora en perfecta
armonía y no son muy gustosos de parcelar la tierra, puede decirse que sigue siendo
una verdadera comunidad campesina que ha adoptado gran parte de la cultura chi-
riguana”.
La escasa presencia indígena actual es lo que principalmente llama la aten-
ción. Como ya dijimos los relatos de los primeros pobladores, aún vivos, y de los
hijos de éstos, destacan la presencia de las tolderías en gran parte del espacio que
actualmente ocupan las familias criollas. Algunos recuerdan las fiestas, las danzas,
los bombos, las borracheras, las peleas y la agresividad como peculiaridades del
indígena.
Irónicamente, en la actualidad, las pocas familias indígenas se ubican, en
una ladera alejada del resto de la población.
A partir de la década del veinte se destaca la reducción de la población in-
dígena que migra para vender su mano de obra como zafreros en el ingenio el
Tabacal y en las fincas de Santa Rosa y Coronel, o abriendo caminos, como peones.
Un indígena entrevistado nos contaba:“Nos llevaban en tren desde Tartagal, a veces
éramos hasta treinta cuadrillas(...) Fueron lindos tiempos porque había plata”.
Estructuralmente sabemos que ante los requerimientos estacionales de
mano de obra, el capital agrario reprodujo diferentes mecanismos de coerción y de
enganche a través del uso de contratistas y otras formas de establecer las relacio-
nes laborales. Lamentablemente no contamos con datos concretos, empero se
abren nuevas preguntas: ¿Que provocó la migración indígena a los ingenios? ¿El
uso de contratistas? ¿Alguna forma de compulsividad o bien la exclusión competi-
tiva por los recursos y el uso del espacio? 15.

15
Algunas conversaciones informales con docentes antropólogos nos revelaron que posiblemente no hubo
una incorporación “compulsiva” a los ingenios, sino una incorporación “voluntaria” provocada posiblemente
por la migración de la población guaraní de la zona de Acambuco respondiendo a la ola migratoria que pro-
venía de Bolivia, a fin de trabajar en los ingenios. Sin embargo se hace necesario un análisis histórico a fin
de comprender y explicar esta migración en términos estructurales, motivacionales y opcionales.
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En este sentido los cuadernos franciscanos plantean que la población del in-
genio el Tabacal” (8.000 personas) se triplicaba en época de zafra, “muchos indios,
por razones de salud y esperando contratación se quedaban con sus rancheríos. Lejos
de su familia contraían nuevos enlaces, se entregaban a todos los vicios, malgastan-
do en continuas borracheras, el sueldo de su agobiante trabajo”. El estigma 16y la
degradación simbólica se hacen presentes. En este caso se señalan ciertas caracte-
rísticas negativas que van más allá de la connotación, es decir, “representan proce-
sos de elaboración de los actores sociales expresando un tipo de relación social”
(Trinchero 2.000).
En el año 57 una peste de sarampión diezmó a la población indígena (los ha-
bitantes no encuentran explicación al hecho de que solamente afectó a los guara-
níes, planteando el supuesto que esta situación fue provocada por las condiciones
sanitarias en que se encontraban los indígenas) lo que sumado a la migración a los
ingenios y “el mestizaje” 17, explica (según los entrevistados) la escasa presencia
actual de los indígenas. Nuevamente se destaca el atributo desacreditante de la
forma estigmatizada asignada al indígena: las condiciones higiénicas en las que se
encontraban.
Algunas versiones sostienen que otra posible causa podría haber sido el ac-
cionar represivo de la policía local, sin embargo no hemos encontrado datos con-
cretos que justifiquen estos planteos.
En el año 1.928 se inaugura en Tartagal una parroquia misionera y toda una
serie de misiones y estaciones misioneras incluyendo Acambuco.
En 1.937 se crea una reducción franciscana de indígenas guaraníes dentro
del ingenio. Según los cuadernos franciscanos las misiones de San Francisco del
Río Caraparí y “la Loma” también absorbieron gran cantidad de mano de obra in-
dígena, así como las madereras y aserraderos de Aguaray y Gral. Ballivián.
Como vemos, la expansión de fracciones de capital, agrario y extractivo pro-
dujo la incorporación de mano de obra indígena provocando que en muchos casos
la población no retorne a sus lugares de origen, estableciéndose en nuevas comu-
nidades. De esta manera podríamos explicar parcialmente la escasa presencia in-
dígena en la zona de Acambuco. Sin embargo, debemos tener en cuenta que nues-
tro efímero análisis se refiere a una localidad y necesariamente nos remite a uni-
dades mayores de estudio, implicando, sobre todo, que el estudio de las relaciones
interétnicas plantea la necesidad de abordarla desde una categoría conceptual
dinámica. Trinchero (2.000) propone la categoría de análisis “Formación social de
fronteras” pretendiendo “indicar tanto este proceso conectivo de espacios heterogé-
neos, en el cual se despliegan específicas relaciones de producción capitalistas, como
así también la particular forma en que se vinculan dichas relaciones de producción

16
El uso de la noción de estigma planteado por Goffman y luego utilizado por Trinchero se hace particular-
mente interesante al tratar la degradación simbólica social y étnica.
17
A propósito de esto Juliano (1.987) plantea una aseveración desde la óptica de sentido común en la que
se sostiene el mestizaje: “Los indios no fueron eliminados sino que se integraron en la población porque
“nunca fuimos racistas”. Según esta apreciación los matrimonios mixtos no eran rechazados por nuestros
antepasados. Contradictoria y simultáneamente hay acuerdo en que la población resultante es sólo blanca”.
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en cada momento histórico con el proceso de construcción del estado-nación” de esta


manera el autor se aleja de la representación geográfica “región” al considerar que
ésta no puede aprender las transformaciones históricas y la multiplicidad de acto-
res diferenciales. Asimismo Belli y Slavutsky (Inédito, 2.003) plantean que “las
regiones internas son producto por un lado, de condiciones históricas, ambientales,
culturales y étnicas preexistentes a la formación de los estados, que fueron reconfi-
guradas y rearticuladas a través de este mismo proceso, y por otro, de la diferencia-
ción generada desde la lucha por la imposición hegemónica entre los distintos secto-
res del capital y el estado, y las resistencias sociales, culturales, políticas de los secto-
res populares subalternizados(...)Son formaciones económicas y sociales dinámicas
sin límites precisos, en las cuales la heterogeneidad es producto de los procesos de
crecimiento y crisis del capital que implican transformaciones demográficas, altera-
ciones ambientales, cambio de las prácticas cotidianas y de reproducción de la vida,
desarticulaciones y rearticulaciones espaciales e institucionales, formas de disputa e
inserción con el estado nación”.

La Guerra del Chaco


En 1.932 se desencadena la guerra del Chaco 18, provocando una importante
migración desde Bolivia (Chiquiacá, Itaú, Entre Ríos y Salinas) de criollos que
huían de la guerra, o bien del peligro de perder su ganado. Estas familias practica-
ban la ganadería y el cultivo en su lugar de procedencia (Chiquiacá y Entre Ríos,
principalmente). Muchos “desertores” (según los pobladores) en muchos casos
llegaban a morir en la zona. El diario “Frontera” 19 de 1.933 se refiere a la presencia
de cuatreros que asediaban a las 200 familias habitantes, que en muchos casos se
veían obligadas a emigrar para evitar el peligro, criticándose la ausencia de auto-
ridad y el descuido del gobierno.
Sin embargo, si bien hubo un importante arribo de familias entre los años
mencionados, la llegada de migrantes ha sido continua y sostenida (provenientes
en la última década de Yacuiba y Peña Redonda). Los migrantes que han llegado en
las dos últimas décadas, adquieren la tierra comprando la casa (en algunos casos
con el cerco), pidiendo permiso para construir a la familia que “domina” y mantie-
ne 20 cierto territorio o bien construyendo en lugares alejados21 (laderas de los
cerros, etc.). Estos “recién llegados” poseen predios muy pequeños y algún negocio
de venta de bebidas y de juegos o bien se emplean domésticamente, complemen-
tando éstas actividades con las realizadas en el cerco. En otros casos, se instalan
temporariamente, para luego migrar a la ciudad.

18
La guerra comienza por territorios del Chaco hasta que el 14/6/35 Paraguay y Bolivia convienen una
tregua a instancias de Estados Unidos y de cinco países latinoamericanos. La paz definitiva se firma el
21/7/38.
19
Diario “Frontera”, 2 de setiembre de 1.933, Tartagal (provincia de Salta).
20
Algunos pobladores tradicionales cuentan como negaron el permiso a los migrantes, explicando que es
mejor mantenerse alejado del resto de la gente.
21
Primero construyen y luego desmontan algún sector para trabajar la tierra.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Acerca de esto los pobladores más antiguos o los hijos de estos sostienen:
“la Secretaría 22 les dijo que no podían construir, pero lo mismo construyeron, pu-
sieron una carpa y se fueron a vivir, es gente que llegó hace dos años, habría que
pararlos, por lo menos a los que no tienen documentos”. “Ella es recién llegada,
bolivianita, por eso es medio liera, pero no es legal”. “El boliviano viene acá y se
cree que tiene más derecho que uno, se cree más que uno”
Como vemos las instancias de adscripción voluntaria y por nacimiento ge-
neran principios de diferenciación asimétrica. Quien tiene derecho sobre la tierra
es el “ciudadano argentino”. A su vez, es evidente que los pobladores antiguos son
quienes tienen “las bases reales para desarrollar un sentido de pertenencia basado
en la continuidad de un linaje familiar” (Juliano,1.997). Paralelamente a las normas
de filiación se transmiten bienes y (siguiendo al autor) se heredan junto a las tie-
rras, la posición en la estructura social. Generalmente sostienen que el migrante
entra en competencia por los recursos criticando la política del gobierno por per-
mitir el ingreso y otorgar el documento (por lo tanto los derechos de ciudadano:
educación, acceso a las políticas sociales, voto, servicios de salud, etc.). Las familias
indígenas que están asentadas manifiestan haber tenido algunos conflictos por la
instalación contigua del cerco de los recién llegados.
Paradójicamente, las categorías despectivas que circulan con respecto al
extranjero boliviano se refieren a migrantes recientes, sin reconocer que los pri-
meros pobladores también provenían de Bolivia 23(ni que Acambuco pertenecía a
este país) y que en muchos casos son abuelos o padres de quién utiliza la catego-
ría. Se manifiestan situaciones de discriminación (en el discurso y en la práctica)
en relación a la nacionalidad y la asignación étnica: “La Reserva es muy chica, no
aguanta tanta gente, habría que hacer algo.”

Instituciones de estatalidad
El ingreso de las instituciones de estatalidad: la escuela en la década del
treinta y la policía en la del cuarenta posibilitan el acceso a empleos permanentes
iniciando procesos de diferenciación a través de la acumulación de capitales tanto
materiales como simbólicos. Por los años 60 se designa un enfermero, se estable-
cen el registro civil, Y.P.F y la gendarmería, ingresando en los 80, Encotel.
Hasta que se firmó el tratado de límites definitivo, en la década del 40, la
frontera política no estaba claramente definida, si bien estaba marcada de hecho
(Hessling: 84). Para la autora el departamento de Orán era la sede de la aduana
nacional y supuestamente “el punto avanzado de las autoridades en la defensa de la
integridad nacional”. El municipio de Aguaray se crea en el departamento mencio-
nado anteriormente como consecuencia de los descubrimientos petrolíferos. Una
pobladora nos contaba: “Acá antes todo era Bolivia, después movieron el hito desde
Orán hasta el Itaú, donde está la frontera ahora”.

22
Se refiere al organismo estatal a cargo de la administración de la reserva: La Secretaría de Medio Ambien-
te de la Provincia de Salta (SEMADES).
23
Según los mismos entrevistados.
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En este sentido podríamos sostener que por estos años se sucedieron perío-
dos alternantes de nacionismo24 y nacionalismo en tanto que se intensifica y de-
viene importante la delimitación territorial 25 como espacio que ocuparía el estado,
así como la construcción de una nacionalidad relacionada con éste. Para Bechis
(1.996) “la delimitación del territorio del estado es de la mayor importancia, ya que
el cuerpo político cubre-real o potencialmente-a todos y cada uno de los habitantes
radicados en su territorio”. Por otro lado es preciso destacar que una característica
importante del estado- nación es la obligatoriedad de la pertenencia.
Es aquí donde se visualiza a la institución de estatalidad como necesaria pa-
ra la realización de un proyecto nacional. Trinchero (2.000:34) plantea el “modelo
educador” de las instituciones que configuraron el proyecto político nacional: Una
“estatalidad educadora co-constitutiva de una nacionalidad educada, vaciada vir-
tualmente de etnicidad”.
Cabe preguntarse ante, los acontecimientos anteriormente descriptos, como
se produjo el proceso de nacionalización 26 en una población como la de Acambuco,
sujeta a estos procesos de alternancia. Sin duda adquieren importancia en el aná-
lisis las instituciones de estatalidad 27, ya que según Bechis (1.996:100) “En el nivel
nacional, las instituciones (escuelas, juzgados, policía, servicio militar, etc.) ofrecen
e imponen los rasgos culturales y sociales que pertenecen a la cultura de donde
emanan el impulso integrador y el poder”.

Las empresas
En los años 1.932-33 hace su entrada la compañía Standard Oil, la que ha-
biendo obtenido los derechos de exploración del Gobierno de Salta con el apoyo
del gobernador Aráoz y el Presidente de la Nación José Félix Uriburu, le gana de
mano a Y.P.F; abre el camino, a pico y pala, llegando hasta Campo Largo (donde
ésta desarrolló sus principales actividades). La apertura del camino significó nue-
vas alternativas de comunicación a través del ingreso de mercancías. Por otro lado
la empresa, si bien traía su peonada, contrató mano de obra local, así como mantu-
vo ciertas relaciones comerciales con la población a través de la adquisición de
ganado. Esta compañía extractiva se retira en el año 1.935 hacia San Pedro, al no
haber obtenido los resultados propuestos.
Con la retirada de la empresa Standard Oil se inicia una etapa de explotación
forestal desmesurada y autorizada por el Gobierno, siendo las empresas madere-
ras de Salta y Tartagal (Fornari, Mecle) las que trabajaban incluso instalando cam-
pamentos estacionales. Se inicia un proceso de semiproletarización a través del

24
Para Bechis el proceso de constituir la nación se denomina nacionismo, mientras que el de construir la
nacionalidad lo llama nacionalismo
25
Fishman s/f en Bechis 1.996.
26
Según Francis (1.976 en Bechis 1.996)“...procesos generales de homogeneización mediante los cuales las
identificaciones y solidaridades de tipo tradicional y particularistas (...) quedan reemplazadas por la nación en
tanto que foco principal de la identificación y solidaridades sociales”.
27
Juliano (1.987:94) plantea que “Principalmente el sistema educativo se organizó en términos de influir en
los recién llegados y en sus hijos brindándoles un marco de referencia simplificado y fuertemente ritualizado
que se transforma en la “memoria común” de los argentinos”.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

reclutamiento de mano de obra para realizar de manera intensiva la explotación


maderera, produciendo la ruptura parcial de la forma de reproducción campesina.
Este tipo de explotación se prolongó incluso muchos años después que el área fue
declarada “área de reserva”, posiblemente hasta 1.989. Los pobladores sostienen
que la deforestación actual ha sido provocada por estas actividades
Bajo una política desarrollista y un sistema de producción fordista 28 hace su
entrada (en los años 60) YPF, encarando una importante acción exploratoria,
abriendo y manteniendo nuevamente el camino e instalando una pista de aterriza-
je dentro del poblado, que según cuentan los pobladores también fue utilizada por
gendarmería. El ingreso de la empresa estatal consolidó los procesos de asalariza-
ción y diferenciación a través de la proliferación de empleos industriales, lo que
hizo posible que parte de la población se incorpore como empleado permanente
(auxiliares de topografía, cocineros, etc.) teniendo acceso al consumo de mercade-
rías y servicios externos.
En 1.979 Y.P.F otorga la concesión a Bridas iniciándose un proceso de desre-
gulación, denotándose, en las últimas décadas, que las condiciones de acumulación
capitalista se transformaran considerablemente tendiendo a la acumulación flexi-
ble 29. Se produjo una afirmación de las empresas transnacionales, tercerizándose
los servicios a través de contratistas y subcontratistas, al reemplazo de la mano de
obra por tecnología y por empleos especializados. Para Belli y Slavutski
(2.000)“En este proceso la tendencia fundamental fue la adecuación de las grandes
empresas a los mercados regionales, bajando la base de costos a través del reempla-
zo de la mano de obra por tecnología y la reterritorialización del conflicto, y por
último la direccionalidad de las inversiones-desinversiones en infraestructura con
relación a las necesidades de los sectores dominantes del capital”.
Desde que Y.P.F levantó su estructura industrial-administrativa pasaron va-
rias empresas como operadoras: Bridas, Tecpetrol y finalmente un consorcio lide-
rado por la compañía Pan American Energy desde la privatización de la cuenca
noroeste en el año 92. Acambuco como área de exploración se encuentra dividida
por dos zonas, la primera operada por la empresa mencionada y la segunda por
Y.P.F S.A.
La presencia de las empresas ha significado, para los pobladores, posibilidad
laboral y acceso a ciertos beneficios, ya que todas han realizado algún tipo de in-
versión social. Tecpetrol donó un grupo electrógeno a la población del Chorrito y
realizando el tendido de cables en el año 98. Mientras que Pan American Energy
realiza lo que ellos mismos denominan “responsabilidad social corporativa o em-
presarial”. En la actualidad se lleva a cabo una importante inversión (a través de
donaciones de mercaderías al comedor, medicamentos, entrega de bolsones, ele-
mentos para la construcción y últimamente ganado para mejorar la hacienda) con-
tando con oficinas en Tartagal y con la presencia periódica en la zona de emplea-

28
Harvey (1.993).
29
Harvey (1.993).
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dos encargados del trabajo social y de recabar información con respecto a las de-
mandas de la población.
Los ingresos que se introducen de la empresa a la población se realizan a
través de empleos esporádicos, del uso del comedor y el albergue o bien con la
compra de algunos productos, ya que por Acambuco transitan permanentemente
empleados de diferentes compañías contratistas y subcontratistas debido a la ter-
cerización de los servicios.
Sin embargo la inversión y desinversión que realizan las empresas afecta
económicamente y socialmente a la zona. De cierta manera esta localidad ha gira-
do en torno a los requerimientos de las empresas, generándose dependencia de la
actividad hidrocarburífera, sin visualizarse otras alternativas y quedando sujeta a
las alteraciones de los mercados locales y a los precios relativos. La desinversión
conduce a la desactivación de la economía impactando en las actividades produc-
tivas, en la administración local que depende de los impuestos y las regalías hidro-
carburíferas, en las empresas de servicios, en el comercio local y sobre todo en las
condiciones de vida de muchas familias que dependen de los ingresos generados
por las compañías. Si bien se visualiza inversión en infraestructura y exploración,
la reducción de puestos de trabajo, en los últimos años, ha sido abrumadora.

Acambuco, área de reserva


En 1.979 la zona fue declarada “Reserva forestal de flora y fauna y semillero
a perpetuidad” por Ley Provincial 5.360. Sin embargo, esta ha tenido una existen-
cia nominal, ya que no hubo acciones por parte de los organismos del Estado, en lo
que a política ambiental se refiere, debido a la ausencia de una legislación com-
plementaria y de recursos para administrar la reserva. Esta situación se extendió
hasta el año 2.001, fecha en que Pan American Energy UTE Acambuco, presenta a
la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Provincia (SeMA-
DeS) un proyecto de prospección sísmica para identificar yacimientos petrolíferos
y gasíferos sobre un área que incluye la superficie de la reserva y que se extiende
más allá de la frontera con Bolivia. Ante la decisión de restringir el acceso de la
empresa a la reserva por parte de esta institución, hasta tanto no se presentara un
estudio de impacto ambiental, Pan American acompaña al mencionado estudio
una propuesta de creación de un fondo fiduciario de $750.000 para “la conserva-
ción y desarrollo de la reserva” a manera de mitigación monetaria al fuerte impac-
to sobre el medio ambiente que provocaría la realización de los trabajos. Asimis-
mo, en estas instancias de negociación se resuelve la formación de un consejo ase-
sor del fideicomiso conformado por la SeMADeS, ONGs de corte conservacionista
(ProYungas, Greenpeace y Yaguareté). Así, la SeMADeS se presenta en la zona
construyendo como problema la “importante” deforestación que presenta la re-
serva, provocada supuestamente por el cultivo rotativo y la ganadería transhu-
mante. Al contar con recursos para la reserva se inicia un proceso de “concientiza-
ción y capacitación” de la población local a través de talleres, la construcción de un
centro de investigaciones (inaugurado en el 2.003) para “capacitar y reconvertir
actividades”, la implementación de proyectos de desarrollo sustentable tendientes
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

a introducir formas “racionales” de uso del territorio a través de la corrección, en


algunos casos, y de restricción, en otros, de las prácticas productivas de los pobla-
dores. En el mismo sentido se proyecta la recategorización como área protegida de
uso múltiple, planificándose la zonificación en áreas de uso intensivo y otras de
acceso restringido. En otras palabras, se implementa un paquete de intervención
que conjuga técnicas racionales (diagnóstico, planificación, administración, zonifi-
cación), saberes y prácticas institucionales que organizan la construcción y el tra-
tamiento de un problema.

El conflicto actual
Pan American Energy al necesitar realizar la prospección sísmica pidió per-
miso a la provincia en el mes de noviembre de 2.001. La SeMADeS decidió restrin-
gir el ingreso a la reserva a la empresa, siendo ésta dictada en forma preventiva, a
través de la resolución 088/01, hasta tanto la empresa no presentara un estudio
de impacto ambiental detallado sobre los trabajos que pretendía hacer, posibles
daños y acciones de mitigación30. En este contexto las ONGs ambientalistas Green-
Peace, Vida Silvestre y Yaguareté en un comunicado en conjunto advirtieron su
preocupación por el proyecto de la empresa.
Se presentó el estudio de impacto ambiental acompañado por la propuesta
de creación del “fondo fiduciario”(el estudio de impacto ambiental, el planteamien-
to de la posibilidad de creación del fideicomiso y la presentación en audiencia pú-
blica están contemplados en las leyes provinciales N° 7.070 y N° 7.017 31). Entre-
vistas realizadas manifiestan los desacuerdos que las mismas autoridades de la
SeMADeS habían tenido con respecto a la aceptación de la propuesta. Sin embargo
el fondo fue aceptado: su titular Francisco López Sastre firmó la resolución Nº 112
por la cual la empresa podía ingresar a la reserva, supuestamente bajo un estricto
control y medidas de prevención.
En este contexto las ONGs de corte ambientalista (Greenpeace, ProYungas,
Yaguareté) se insertaron a través del consejo consultivo (creación también con-
templada en la ley mencionada) encargado de administrar el fondo.

30
No se plantean medidas de mitigación al potencial impacto sobre el ecosistema, sino a las actividades.
· No se toma en cuenta la importancia regional de la selva pede montana y su estado crítico de conserva-
ción.
· Es importante considerar que es reserva de especies forestales, maderables y no maderables, especies
clave cuya afectación puede provocar la desaparición de otras especies, causando la degradación estructu-
ral y funcional del sistema.
· Existen en la comarca por lo menos 30 pozos excavados, utilizados por los pobladores para su abasteci-
miento, explotando el acuífero libre desarrollado en el seno del Valle. Por ser el acuífero de Acambuco la
fuente de abastecimiento para la población y considerando al recurso subterráneo escaso y vulnerable,
deberían extremarse las medidas de precaución, ante cualquier actividad que pueda impactar en la calidad
del mismo.
· Las características hidrogeológicas del valle de Acambuco no han sido consideradas por el informe.
· Se carece de información básica para valorizar impactos.
· Las áreas degradadas o intervenidas son mas frágiles ante impactos adicionales.
Fuente: Presentación de la SeMADeS en la audiencia pública del 22 de Octubre de 2.001.
31
Ley N° 7070 De protección del Medio Ambiente, Salta, 21 de diciembre de 1999, Boletín Oficial,
27/12/2.000. Ley N° 7.017 De áreas protegidas (2.000).
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

A partir de la puesta en escena de la empresa y de contar con fondos para


la reserva, la SeMADeS se hace presente en Acambuco realizando diagnósticos,
talleres y planificando la construcción del centro de investigaciones y la implemen-
tación de los proyectos de desarrollo. En primer lugar diagnosticaron la deforesta-
ción 32 y el sobre pastoreo planteando la mala situación en que se encontraba la
reserva. Se destacó que el valle presentaba el pasto corto, gran cantidad de ganado
disperso y grandes espacios alambrados. En el monte sostuvieron que la rotación
había disminuido sus ciclos, que se alambraba, talaba y quemaba desmesurada-
mente, sin amontonar, desconociendo técnicas de cultivo en pendientes. En otro
sentido observaron la situación de los migrantes de retorno, sosteniendo que los
hijos de los pobladores que volvían ya no podían construir otras casas en la reser-
va. Asimismo los migrantes bolivianos no podrían asentarse. Otra restricción se
refería a la extracción de madera del monte.
Como vemos esta localidad presenta la particular situación de creación de
un área de reserva sobre terrenos fiscales, con presencia pre-estatal de población.
Los estudios realizados sobre productores minifundistas en áreas protegidas 33
han considerado que la problemática (debido a las situaciones poco numerosas) es
una “mera cuestión de manejo” donde es necesario identificar modalidades y pro-
ducción proteccionista. Evidentemente estos análisis han dejado de lado la per-
cepción de los pobladores locales. En el caso de Acambuco la población ha mani-
festado claramente su preocupación en relación a la situación precaria en que se
encuentran con respecto al tema de la tierra, traduciéndose en inseguridad e in-
certidumbre en lo que se refiere a la puesta en cuestión de su forma de vida y pro-
ducción, en la imposibilidad de acceso al crédito por no poseer título de propiedad,
en la dificultad de incorporar mejoras y sobre todo en lo relacionado a las restric-
ciones que se plantean desde la aplicación de políticas ambientales (los hijos de los
habitantes no pueden construir nuevas casas, no se puede alambrar, se tiende a
limitar el crecimiento demográfico, la zonificación implica prohibiciones en el uso
de los recursos, etc.). En el mismo sentido se consideran las dificultades que se
presentan al intentar ejercer ciertos derechos en relación a otros productores, a
las empresas y el estado.
Los pobladores han planteado la necesidad de obtener asesoramiento jurídi-
co con respecto a su situación legal, ya que se realizaron varios intentos de regula-
rizar la situación de tenencia (recurriendo a la ley de adjudicación de tierras fisca-
les o bien últimamente por prescripción adquisitiva). Pero estos intentos se vieron
dificultados por los bajos recursos y el aislamiento. Las autoridades de la SeMADeS
sostienen que en caso de presentarse una confrontación legal se recurrirá a la ley
N° 5.240 de defensa de la riqueza forestal que aclara las medidas que deberían
tomarse en el caso de detectarse deforestación. Los desacuerdos son evidentes,

32
La deforestación se define como la pérdida neta de superficie de los bosques nativos, a través de un uso
sustitutivo (agricultura, pasturas, plantaciones forestales, uso urbano, lagos, etc.). (ADAMALI , Jorge. Defores-
tación y Degradación de Bosques Nativos, Documento presentado en Seminario Taller de la ciudad de
Buenos Aires y el Medio Ambiente 26, 27 y 28 de Mayo de 1.993)
33
PEREDA, Silvia y María Laura PEREDA (s/f) El derecho a la tierra. Un desafío y un compromiso para la
sociedad. Caritas, Buenos Aires
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

acentuándose por el manejo unilateral que se ha hecho de la información. En este


sentido podríamos sostener que mientras no se presente un manejo general y no
unilateral de la información, (ya que las entrevistas denotan en algunos casos des-
conocimiento, poco entendimiento, tergiversación, mala interpretación y desinte-
rés sobre la información que ha presentado la SeMADeS en los talleres, con res-
pecto al origen del fondo fiduciario, a los objetivos con respecto a la reserva y a la
situación en general), se estaría planteando el fracaso a priori de los proyectos de
desarrollo.
Un conflicto que se manifiesta como una superposición de formas de te-
nencia de la tierra supone un análisis de procesos más amplios donde se denota la
subordinación del Estado y las ONGs a los intereses de las fuentes proveedoras de
recursos que remarcan la necesidad de expansión del capital. En un contexto de
capitalismo periférico y flexible, en un área de frontera, se muestra una nueva mo-
dalidad de apropiación de los recursos, donde lo natural se interpreta como capital
y se equipara a otras formas de capital. Lo natural se valoriza no sólo como recur-
so sino como paisaje, patrimonio, monumento, como parte de mecanismos que
sólo pueden entenderse a nivel global. De esta manera el discurso del desarrollo
sustentable es eficaz performativamente en un contexto de trasnacionalización del
capitalismo, donde se incorpora el costo ambiental, se mensura el daño ambiental.
En este escenario el fondo fiduciario puede ser considerado como aquella cuantifi-
cación y valorización, propuesta como mitigación a las acciones.
El discurso del desarrollo sustentable y el conservacionismo a nivel local
son funcionales a los intereses de la empresa. Lejos de ser solo una buena inten-
ción que intenta mejorar la calidad de vida, en la práctica es evidente la vincula-
ción que tiene con los procesos de expansión del capital. El estado desarrolla una
política de valorización ambiental que se produce en la ley, siendo antecedida por
prácticas discursivas y no discursivas en las que se entremezclan conocimiento
científico, saberes, verdades, prácticas institucionalizadas, espacios específicos de
producción y cuerpos profesionalizados. A todo esto se suma que la explotación
hidrocarburífera es una explotación a término, es decir que, agotado el recurso no
renovable, la empresa trasnacional (que tiene una territorialidad desarraigada)
invertirá sus capitales en otros espacios, mientras que los efectos ambientales,
económicos y sociales, continuarán presentes.
Por otro lado, este discurso está justificando y legitimando la intervención a
la población local, mientras se presenta como un desarrollo participativo, cuando
en realidad los habitantes no están teniendo ninguna participación en el manejo
del fondo fiduciario, ni en las demás tomas de decisiones.
Como es evidente en este en este trabajo nuestro interés no está relacionado
a determinar si en Acambuco hay degradación o deforestación, solo planteamos la
descripción de lo que se hace y se dice en nombre del desarrollo sustentable, para
dar cuenta de los procesos de territorialización y desterritorialización en un lugar
institucionalizado, bajo reglamentación ambiental en el que se plantean unidirec-
cionalidades, pero que no deja de producir ciertos márgenes de autonomía.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Conclusiones finales
Planteamos que la situación actual no puede explicarse sin recurrir a la his-
toria. En un contexto de frontera y pluriétnico las variables histórico-étnicas no
deben dejarse de lado, ya que el escenario actual muestra prácticas concretas que
hacen referencia a la etnicidad. Aún cuando se analicen las restricciones de la SE-
MADES en relación a la administración del área de reserva.
Para ello, es menester realizar un análisis relacional y procesual a fin de dar
cuenta de la actual situación en el que son relevantes la presencia tardía del estado
y la complejidad étnica, en un contexto conflictivo de frontera, que se traduce, por
ejemplo en la degradación simbólica del migrante reciente, planteándose como el
principio local que permite definir el derecho a ocupar un espacio en la Reserva.
En otras palabras, se reconocen en la población procesos de diferenciación social
fundamentados en variables étnicas en relación a quién debería estar y permane-
cer en la reserva.
Básicamente, en este trabajo intentamos, como ya dijimos, realizar una pre-
sentación sistematizada y procesual de los datos, al mismo tiempo que se ha esta-
blecido el diálogo con la teoría, para efectuar una elección reflexiva de los elemen-
tos conceptuales que se han tomado y se tomarán para la continuación del proceso
de investigación.
Podemos concluir finalmente que la investigación debería orientarse si-
guiendo los siguientes lineamientos:
• Analizar una situación conflictiva en un contexto de dominio del capitalis-
mo flexible teniendo en cuenta la superposición de intereses contrapues-
tos: instituciones del estado, empresas trasnacionales, contratistas locales,
antiguos y nuevos habitantes del lugar.
• Abordar la problemática étnica desde una perspectiva histórica incluyendo
el estudio de los procesos de conformación del territorio como parte de la
Nación Argentina y los consecuentes procesos de visibilización del estado y
de expansión del capitalismo.
• Encarar el análisis desde una conceptualización relacional y dinámica utili-
zando la categoría analítica “formación social de frontera”.
Así también, consideramos que una propuesta de esta índole debería pre-
guntarse sobre la manera en que se han constituido y se constituyen local y glo-
balmente los diferentes dispositivos de poder, desde el disciplinamiento laboral
producido por la introducción de las empresas extractivas, pasando por el ejerci-
cio de poder espacial, físico y simbólico de las instituciones de estatalidad, hasta
una forma de biopolítica como el desarrollo, en cuya manifestación local se denota
un disciplinamiento correctivo y la intención de controlar demográficamente a la
población. Sin embargo, creemos que si bien se plantea la visibilización de sujetos
sociales, se hace necesario cartografiar (Escobar 1.996) ciertos procesos y prácti-
cas que pueden ser categorizados como resistentes a estas imposiciones de signifi-
230 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

cación y práctica: como se constituyen subjetividades y resiste a nivel individual o


colectivo a fin de crear alternativas de hacer y pensar.

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Acambuco.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ARQUEOLOGÍA, IMAGEN Y PODER


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ARQUEOLOGÍA, IMÁGENES Y PODER:


LA ICONOGRAFÍA COMO PROPUESTA METODOLÓGICA
Marta Ruiz1 - Mónica Montenegro*

Resumen
Este trabajo introduce una propuesta metodológica de análisis del registro
arqueológico a partir de estudios de iconografía y semiótica, desde el enfoque teó-
rico de la Arqueología del paisaje. Presentamos un detallado estudio de imágenes
prehispánicas provenientes de sitios de la puna de Jujuy, intentando reconocer el
paisaje simbólico de esta porción de la subárea Circumpuneña, durante el Período
de Desarrollos Regionales.

Introducción
Las imágenes forman y han formado siempre una parte importante de las
culturas, de un acervo común. En éste caso particular hemos trabajado con imáge-
nes del mundo andino prehispánico de la Provincia de Jujuy (área Centro Sur an-
dina) desplegadas sobre distintos soportes.
Hemos aplicado el método iconográfico de Erwin Panofsky (1970) pensando
como él que las imágenes no sólo son una aventura sensible sino intelectual, lo que
puede ayudarnos a redescubrir las motivaciones de quiénes las plasmaron, así
como su entorno político, social y cultural. Por lo tanto el método iconográfico se
convierte en una eficaz herramienta para la reconstrucción de imágenes en el es-
pacio y en el tiempo; entendemos que el mismo permite la identificación de temas
y de problemas relacionados con éstos tales como: posibles fuentes, trasmisión,
modificaciones producidas por la percepción y recepción y las variaciones tipoló-
gicas a las que se ven sometidos a lo largo del tiempo.
Entendemos que en este tipo de estudios es clave la intertextualidad, por
ello contamos con evidencia arqueológica y documentación escrita. El registro
arqueológico que trabajamos incluye imágenes provenientes del arte rupestre
pero también de otros soportes materiales como el caso de los implementos que
conforman el Complejo Alucinógeno. La documentación escrita proviene, por un
lado, del contacto con el español como crónicas, documentos referidos a la extir-
pación de idolatrías, visitas y otro tipo de documentación administrativa y, por
otro, de la información recogida por antropólogos etnógrafos, mitos, relatos orales
y aún las ceremonias católicas actuales. Textos y contextos, mitos (arquetipos) y
ritos que testimonian la fuerza de la tradición prehispánica y la sobre vivencia de
estructuras del pensamiento andino, pero teniendo en cuenta la unidad y multipli-
cidad como parte de su propia experiencia histórica. Estos hechos conforman un

1
Facultad de Humanidades y Cs. Sociales. Universidad Nacional de Jujuy
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

verdadero paisaje simbólico que muchas veces está expresado en la materialidad


del registro arqueológico; el mismo puede ser comprendido a partir de la decons-
trucción de sus estructuras semióticas en sus elementos mínimos de significación.
La propuesta metodológica en tal sentido es el análisis iconográfico.

Iconografía: una propuesta metodológica para los estudios arqueológi-


cos actuales.
Iconografía significa “descripción de imágenes” (eikón: imagen; gráphein:
describir), el método de Panofsky no se queda en la mera descripción y clasifica-
ción de temas sino que a partir de los episodios elegidos quiso averiguar el signifi-
cado de las imágenes como documentos culturales interpretando el significado
intrínseco de las mismas, lo que llamó: Iconología. Panofsky lo aplicó a los estudios
de conjuntos iconográficos históricos el desafío para nosotros es aplicarlo a los
ciertos conjuntos iconográficos prehispánicos. El método consiste en las siguientes
fases:
1) constituir un corpus representativo y hacer su descripción. Elaborar un
catálogo de los diferentes temas y motivos que aparecen y sus modalidades de
recurrencia, lo que Panofsky llama “descripción preiconográfica”,
2) Identificar los motivos y buscar el significado convencional, “análisis ico-
nográfico”, éste es ya un nivel complejo de análisis porque tenemos que encontrar
un conjunto de informaciones comparables e independientes del corpus para po-
der interpretarlas,
3) Buscar el sentido cultural que han tenido estos motivos en el marco de la
sociedad andina prehispánica “interpretación iconológica”, para lo cual necesita-
remos también informaciones comparables e independientes
Por lo tanto se manejarán dos perspectivas de análisis: Perspectiva intrínseca
que consiste en el estudio de las imágenes desde dentro, todo lo referido a su for-
ma y contenido. Abarca tanto el estudio de las propiedades físicas – tamaño, mate-
riales y técnicas -, atribución, proveniencia y datación, y propiedades formales:
temática, simbolismo y función Perspectiva extrínseca que considera las imágenes
desde fuera y tiene un marco más amplio que permite abordar las circunstancias
de tiempo y lugar, la sociedad que las realizó (elementos yanatin –elementos allqa
-simetría espejada - posible representación de deidades pan-andinas.)
El corpus preiconográfico con el que contamos es de la puna jujeña tanto en: arte
rupestre, placas metálicas, tabletas y tubos de madera, lítica, calabazas pirograba-
das, k`eros y textiles o representaciones de ellos (atuendos y tocados) nos remiten
a distintos momentos del proceso cultural del altiplano.

Iconografía y Estilo
Una de las claves interpretativas en los estudios arqueológicos post-
procesuales es el estilo. Para algunos autores el estilo se convirtió en uno de los
aspectos mas interesantes y dinámicos del corpus de la cultura material (Wobst,
1999). El mismo no solo permitía trascender la clásica explicación tecnofuncional
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

de la cultura material, sino que la trascendía “entendiéndola como una expresión


(algunas de las veces inconsciente), culturalmente pautada y que permitía obser-
var etnicidad (Sackket, 1990, citado por Wobst, 1999). El estilo responde en algu-
nos casos a hegemonía, pero también puede estar expresando resistencia. A veces
la cultura material habla del estilo como herramienta de subyugación o como un
instrumento para liberación, algunas veces en la misma dimensión material, en el
mismo tiempo y en el mismo lugar (Wobst, 1999). De todas maneras creemos que
éstos mensajes implícitos en el estilo pueden ser decodificados a partir del método
iconográfico, atendiendo a la deconstrucción de las imágenes. El estudio de los
íconos debe realizarse en el marco de la cultura que los produce, ya que los mis-
mos no poseen significación absoluta, sino que están insertos dentro de códigos
semióticos que actúan como restricciones en nuestra interpretación de los signos:
las convenciones sociales aseguran que los signos no puedan tener cualquier sig-
nificado. Si se considera que los signos presentes en el arte, son representaciones
de la realidad manifestada por los artistas en forma particular, y entendiendo que
sus significados están relacionados con convenciones sociales, el estudio semiótico
de los mismos podría abrir una vía a posibles análisis de la ideología que los con-
tiene (Montenegro, 2002)
Entonces, es posible lograr una aproximación al conocimiento del mundo
mágico-religioso, y a los sistemas de prácticas de las sociedades del pasado, anali-
zando con detenimiento las representaciones presentes en ciertas manifestaciones
artísticas contenidas en objetos y/o espacios relacionados con el ritual (To-
rres,1998; Montenegro, 2002) Pero deberá tenerse en cuenta que sea cual fuere el
nivel sobre el cual nos situemos, nuestras identificaciones y nuestras interpreta-
ciones dependerán de nuestro bagage subjetivo (Panofsky-1970), por ello se recu-
rrirá a la intertextualidad. Así trascenderemos los estudios de estilo incorporando
la dimensión interpretativa desde la iconografía y la semiótica para poder obser-
var mejor, esa compleja red de relaciones socioculturales que operó en tiempos
prehispánicos en los Andes Centro Sur.

Iconografía y Arqueología: Reconociendo paisajes simbólicos


En esta propuesta entendemos que, en el registro arqueológico pueden ob-
servarse ciertos objetos con semiosis sustituyente (Moretín, 2001) y a partir de un
análisis iconográfico y vinculado a su dispersión geográfica podemos construir
mapas simbólicos. Esta idea surge de pensar al paisaje como un entorno natural
culturamente modificado, que expresa en sí las relaciones materiales y simbólicas
del grupo social con su medio natural, y que pueden vislumbrarse desde una Ar-
queología Total del Paisaje.
Ahora bien: ¿Cómo podremos reconstruir la dimensión simbólica del paisa-
je? “...teniendo en cuenta que el paisaje, como todo producto humano, es la objeti-
vación de una intención, sentido y racionalidad previa que se actualizan en ele-
mentos formales concretos y que, como tal, esos elementos deben representar de
algún modo (siquiera sea distante) los contornos de aquella racionalidad, pode-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

mos intentar desarrollar una descripción del paisaje que deconstruya éste y per-
mita aislar los elementos y relaciones formales que lo constituyen” (Criado, 1999)

Propuesta I: el Arte Rupestre


El objetivo de los estudios de arte rupestre es, conocer la identidad de los
motivos, delimitar su correlación estilística, diferenciar la antigüedad relativa co-
rroborando, en la medida de lo posible, su ligazón con prácticas rituales. Por eso,
el arte rupestre adquiere el valor de un testimonio de significación, valioso por
no contar las culturas del área con escritura. Las pinturas, se convierten así, en
relatos de algo que pasó y necesitó ser registrado, las implicaturas, como conjunto
de significaciones y sentidos que subyacen a los eventos pictográficos, nos permi-
ten la reconstrucción de la historia de este sitio prehispánico porque conforman
un corpus importante, como muestra representativa. El arte rupestre asociado al
Pukara de Rinconada es una de las expresiones pictóricas más completas del alti-
plano jujeño. La llamada Mesada de las Pinturas y Mesada de Chacuñayoc ubicadas
alrededor del propio Pukara nos acercan, por la cantidad y calidad de las pinturas,
a la memoria del sitio. El Cerro o Mesada de las Pinturas se encuentran a un costa-
do del Pukara y tiene una orientación Este–Oeste, en la ladera oeste se encuentran
aleros o chullpas que han sido utilizados como soporte de las manifestaciones
pictóricas. Uno de los aleros contiene el llamado “Panel Boman” por haber sido
registrado por Eric Boman a principios de siglo y publicado en el tomo II de su
obra “Antiquités de la Región Andine de la République Argentine et du Désert D’
Atacama” (1908). Este panel puede dividirse en tres secciones: a) panel central de
1,50m de altura por 2,50m de ancho, b) panel derecho de 0,50m de altura por 1m
de ancho y, c) panel izquierdo de la misma medida que la anterior, que no está
consignado en el dibujo de Boman, pero ha sido reconstruido (Ruiz-1999) porque
constituye un elemento importante para interpretación del conjunto. En la actuali-
dad el grado de deterioro del panel es alarmante. En la sección central se distin-
guen 8 personajes con túnicas rojas y mangas cortas, llevando, según Boman, una
“bandolera” adornada con puntas triangulares de color blanco. Estas bandoleras se
identificarían como un rasgo propio de honderos (hasta la actualidad es frecuente
ver a los pastores-honderos con sus “bandas o sogas “atravesadas en el dorso).
Estos personajes llevan tocados de plumas negras sobre un llauto de color rojo.
Por debajo de estos personajes yuxtapuestos se observan 6 rectángulos negros, la
observación de estos signos evidencia que pueden haber sido también personajes
con unkus negros donde los otros rasgos están muy perturbados. Hacia el costado
derecho, 8 personajes con unkus verdes con adornos en rojo en los bordes supe-
riores e inferiores, llevan doble vuelta de llauto negro y rojo. En un nivel inferior,
se encuentran 6 personajes con unkus ajedrezados blanco y rojo, dos conservan el
llauto rojo y dos el negro, a dos de los seis personajes se les ha borrado la cabeza.
Al lado hay 3 personajes con unkus están divididos en franjas horizontales, sus
adornos cefálicos son rojos. Un grupo muy sugerente lo integran 9 personajes con
atuendos más largos, portan armas como bastones rectos y algunos espesados en
su extremo. Estos alteran los colores de su vestimenta, en unos casos la parte su-
perior es roja y la inferior negra. Al parecer, están custodiando a unos individuos
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

que se encuentran unidos por una cuerda y se interpretan como prisioneros. De


estos se observa sólo el sector del cuerpo, cubierto con mantos rojos, pero las ca-
bezas han desaparecido, muy posiblemente por el paso del tiempo. En el panel de
la derecha hay 28 figuras que se componen de ajedrezados blancos y rojos que se
tocan por los ángulos y sobresale una especie de penacho rojo. Abajo aparecen 6
personajes con unkus verdes con el borde inferior en rojo y portan un tocado de 5
plumas o tikas rojas. Más abajo 2 personajes con unkus rojos, con tocados semilu-
nares del mismo color, estas figuras portan lanzas. Boman (1908) concluye la des-
cripción del panel diciendo que puede ser un cuadro conmemorativo, un aconte-
cimiento, una asamblea, una gran fiesta o el retorno de una expedición guerrera.
En el Área Andina, los tocados son y han sido el complemento del atuendo,
ambos son portadores de diferenciación social (género, grupo, función etc.) En los
tocados masculinos también puede reconocerse ciertos rasgos que indican jerar-
quía, tal era el caso de los tocados usados por el Inka y sus funcionarios. Los ador-
nos cefálicos van desde cordones para ceñir el pelo en forma anular y tocados en
donde las plumas o tikas (pueden haber sido metálicas) conformaban el mismo
tocado o una parte importante del mismo. Si el Pukara de Rinconada es el asiento
principal de los cochinoca prehispánicos, como intentamos probar en otros traba-
jos, tenemos allí una posible explicación de sucesos que se retuvieron y plasmaron
en el arte rupestre. Tempranamente el cronista Joan de Betanzos (1551) hace
referencia al recorrido del Thopa Inka Yupanqui hasta Copayapu debiendo pasar
por el camino altiplánico. Si el propio Inka visitó en esa oportunidad el área, es
probable que se realizara en varias ocasiones encuentros y/o ceremonias de los
distintos grupos para establecer alianzas y concretar formas de servicios, tributos
y, eventualmente castigar y/o someter a los que no aceptasen tal dominación. Por
lo tanto, planteamos que en el Panel Boman (Ruiz, 1998) está reflejado el paso del
Thopa Inka por estas tierras, evento que reunió a distintos grupos, diferenciados
en el panel por sus atavíos. Entre ellos, un grupo importante de los personajes
porta unkus con escaques blancos y rojos distintivos de los jefes inkas. En la mis-
ma mesada, en una gruta funeraria en alero Alero de los Unkus, (orientación NNE)
se encuentra un conjunto excepcional de personajes con unkus rojos con el tradi-
cional motivo “Z” inkaico en blanco. Son trece personajes, cuatro en la parte supe-
rior y seis en la parte inferior, los personajes miden 0,12 cm por 0,07 cm pero, uno
de ellos que se halla ubicado en el ángulo inferior derecho mide 0,18 cm por 0,12
cm, completan las figuras tocados de plumas rojas rematadas en blanco (Ruiz –
Chorolque, 1997) y la representación de un sol rojo. El arte rupestre de Rinconada
nos cuenta de la presencia inkaica y de otros grupos en la zona, los elementos que
hemos tenido en cuenta para elaborar esta conjetura son los siguientes:
- los personajes con unkus rojos con motivos de la “Z” en blanco, este motivo
sólo se lo observa en los tocapus de los unkus del Inka. (ver Guamán Poma pág
88,1993) (Laurencich Minelli, 1998)
- los personajes con unkus en escaques blanco y rojo que en número de 48
flanquean los motivos principales del Panel Boman, los personajes con unkus aje-
drezados blanco y rojo del Panel central. Si reconocemos el ajedrezado como un
motivo inkaico, en todo caso, los otros personajes representados, nos permiten
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pensar que tienen otra filiación étnica diferencias que se observan en atuendos y
tocados, con variedad de formas y colores.
La mirada que intentamos sobre los paneles representativos del arte rupes-
tre de Rinconada, nos devuelve la posibilidad de repensar ciertos sucesos y resca-
tarlos del olvido. En las pictografías descriptas las representaciones implican, sin
lugar a dudas, violencia y poder. Las figuras antropomorfas portando armas, visto-
sos atuendos y adornos cefálicos, estarían indicando el reflejo de un momento his-
tórico de control a través del ejercicio del poder. ¿Cuánto de violencia simbólica
tienen estas pictografías en los contextos de producción de las mismas? (Bourdieu,
2000) esta pregunta puede ser, entre otras, una camino para releer las prácticas
sociales del altiplano jujeño en el pasado. El poder se basa en el hecho de encon-
trarse un grupo en posición de control de los acontecimientos. Es la posibilidad de
imponer la propia voluntad (frente a oposiciones / resistencias) dentro de un con-
junto de relaciones sociales, sea cual sea la base de esta posibilidad. Los privile-
gios ligados al poder pueden ser sinónimos de: autoridad, control, status, prestigio,
bienes económicos, rango social, fuerza física etc. Las formas del poder cualquiera
que sea el poder ejercido en cualquier situación, se explicitan de varias maneras:
sanciones, amenazas, apropiación de bienes, violación del espacio y territorio, per-
suasión y/o alianzas. La violencia y el consenso son los instrumentos de poder. En
Rinconada antes de los Inkas, quienes ejercían el poder eran los jefes étnicos kura-
cas casabindo y cochinoca que, debían al interior de sus comunidades legitimar su
autoridad, lo hacían probablemente manteniendo un “eje económico” sobre el con-
trol de sus territorios y el tráfico a larga distancia, un “eje estratégico” de defensa y
seguridad en caminos, vías de circulación y en manifestaciones pictóricas como
estrategias visuales de control. Pero, el verdadero poder fue el “eje político” que
implantaron los inkas del Cuzco estableciendo reglas para proveer a las necesida-
des materiales de recursos, seguridad a través de una estrategia militar en fortale-
zas, reutilización de caminos y en las alianzas con los jefes étnicos locales ejercien-
do, además, el poder de la influencia del prestigio que los antecedía. Tal vez esa
influencia psicológica de colocar en el asentamiento del Pukara un espacio dife-
renciado para el enviado inka hizo que los pueblos locales plasmaran en las pare-
des rocosas las imágenes de autoridad: los unkus con escaques, los unkus con
tocapus en “Z” sólo usados por los más altos jefes inkas. Obviamente que hubo
relaciones interétnicas pero asimétricas entre los habitantes de Rinconada y sus
nuevos administradores inkas y/o los kuracas étnicos aliados al Inka en una nue-
va redefinición de grupos, fronteras territoriales, sociales y simbólicas. Aparente-
mente la expansión cuzqueña fue importante; por lo que se conoce por la “heren-
cia partida” cada Inka iniciaba su reinado buscando nuevos territorios con una
base económica considerable a fin de mantener su panaca; esta base económica no
sólo eran nuevas tierras sino también mano de obra, por eso decimos que hubo
resistencia pero también, sometimiento y consentimiento de algunos grupos a este
nuevo poder. En este caso, si aceptaban el vasallaje inkaico, las élites de los kura-
cas locales mantenían los mecanismos de control de sus recursos, siendo privile-
giados en la redistribución estatal. Por el contrario en caso de rechazo abierto a la
dominación inkaica, el Inka ejercía su poder trasladando poblaciones de la zona
rebelde a una zona más vigilada. Evidentemente en Rinconada no se observa, por
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ahora, resistencia al Inka, más bien por el excepcional lugar en que se encuentra de
alta visibilidad en la red vial principal éste sitio fue elegido como centro de resi-
dencia de un funcionario inkaico de gran nivel. Por qué los inkas reutilizaron el
sitio de Rinconada? Rinconada debió ser centro de ceremonias y rituales antes de
la llegada de los inkas y con éstos, el sitio se convirtió en lugar de recepción de
contingentes y/o partida de los mismos rumbo a Chile o rumbo al Cuzco. Las pic-
tografías recordaban la presencia cuzqueña que, residía en este caso en el propio
poblado-pukara. Las autoridades étnicas locales seguramente retenían el poder
sobre su territorio ancestral, entre sus funciones simbólicas estaría el representar
a otros kuracas que ejercían la autoridad. Los pobladores de Rinconada represen-
taron a sus dominadores. En los estudios iconográficos se utiliza el término dis-
yunción que nos puede ser útil para explicar los unkus inka en Rinconada. En una
situación de dominio de una cultura sobre otra, los vencidos se apropian de las
formas o modelos de los vencedores otorgándoles un contenido propio, por lo que
finalmente resulta algo original, donde no esta ajena la invención y la creatividad
(Panosfski,1970) El arte rupestre de Rinconada, como parte de los sistemas de
expresión plástica, es un documento en piedra que re-actualiza la memoria de si-
tuaciones vividas por las poblaciones del pasado en este lugar de la puna de Jujuy
y es necesario tenerlo en cuenta dentro del contexto general de presencia inkaica
en estos territorios. (Fig. 1 y Fig. 2)

Propuesta II: el Complejo Alucinógeno. Iconografía y Semiótica: Des-


cubriendo las Imágenes del Poder
El complejo alucinógeno es un conjunto de elementos morfológicamente di-
ferentes pero que responden a un mismo fin: el consumo de sustancias psicoacti-
vas. Entendiendo que la expresividad humana es capaz de objetivarse en la cultura
material, y entre esas objetivaciones son los signos quienes tienen la capacidad
explícita de servir como indicio de significados subjetivos, se procedió a analizar
las piezas como objetos que de alguna manera proclaman las intenciones subjeti-
vas de quienes las elaboraron y utilizaron. Se consideró entonces, a la iconografía
presente en estos objetos rituales, como ideología plasmada en expresiones artís-
ticas de alto valor material y simbólico. Las tabletas fueron analizadas como ver-
daderos soportes comunicacionales a partir de los cuales pudieron haberse difun-
dido no solo prácticas sociales, sino también elementos semánticos asociados al
ritual que expresaron de alguna manera ideas vinculadas a la religión de esas so-
ciedades (Montenegro, 2002). De todos modos se tuvo en cuenta la gran dificultad
que ofrece el intentar una aproximación a las ideas religiosas de las culturas pre-
colombinas, ya que las mismas fueron síntesis de complejos fenómenos simbólico-
ideológicos que pudieron haberse expresado de diferentes maneras en el plano
artístico. Aunque se cree que éstas representaciones mantuvieron de alguna ma-
nera elementos comunes que conforman códigos fundamentales para la vida social
de un pueblo ya que le permiten naturalizar su forma particular de ver la realidad.
Es probable que estos signos, relacionados con sus significaciones a través de con-
venciones sociales permitieran de alguna manera a quienes los controlaron, domi-
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nar la construcción de la realidad, la que aparece en definitiva como una codifica-


ción ideológica (Montenegro, 2002)

Los diseños: conjuntos de atractores simbólicos


Se entiende que muchos signos de la cultura material son icónicos. En las ta-
bletas y otros implementos de la parafernalia inhalatoria aparecen iconos tan pro-
pios y exclusivos, que solo se han registrado en objetos y espacios relacionados al
ritual
. Se han considerado estos motivos, como verdaderos “legisignos icónicos”:
imágenes materiales visuales que muestran la forma de determinadas relaciones
ya normadas en determinado momento de una sociedad. “En este caso el produc-
tor propone una percepción visual, y el intérprete percibe una propuesta visual
cuya relación de representación consiste en la actualización de los rasgos social-
mente asignados para la comunicación de determinadas estructuras y procesos
conceptuales o hábitos y valores ideológicos” (Magariños, 2000).
De todas maneras las imágenes visuales no son suficientes para interpretar-
se en si mismas, solo llegan a producir un efecto de mostración. Para significar
necesitan un complemento externo, un enunciado, un bagaje de conocimientos que
posee el observador y le permite interpretar la imagen. Las formas no son réplicas
exactas de la realidad, por lo que debe existir algún elemento visual que permita
desentrañar el carácter representativo de los legisignos icónicos; además se en-
tiende que esta experiencia visual trasciende lo meramente perceptual, avanzando
en sentido de una interpretación del mensaje: una semiosis sustituyente. Esta ac-
ción no está librada al azar o al capricho del intérprete puesto que las imágenes
materiales visuales provocan en él un comportamiento cognitivo culturalmente
acotado; es aquí donde se reafirma el carácter simbólico de éstas. Su calidad re-
presentativa depende del grado de identificación efectiva que logre el observador.
Para ello surgen los atractores simbólicos: una selección de elementos perceptua-
les culturalmente normados, poseídos por el intérprete y que intervienen en el
reconocimiento de cada una de las imágenes. Las mismas son captadas, registradas
y organizadas en la memoria visual conforme a pautas socialmente aprendidas.
Este atractor admite pocas posibilidades de variación. Está constituido por una
cantidad mínima de partes y se actualiza sobre la base de operaciones de recono-
cimiento que van determinando los componentes perceptuales de estructura-
sostén y morfología, que constituyen los elementos analíticos constructivos de
esas imágenes. Están insertos en el marco de la cultura que los contiene, y su efica-
cia está directamente relacionada con el cambio sociocultural; son dinámicos es
decir que permiten introducir posibles modificaciones de forma, sin llegar a des-
truir la estructura sostén. La tarea analítica deberá actualizar y reconocer tras las
transformaciones inmediatamente evidentes la estructura sostén normativa, so-
cialmente aprendida que avala su carácter simbólico (Magariños, op.cit.).
Es posible que los diseños de las tabletas hayan sido verdaderos conjuntos
de atractores simbólicos, conformados por componentes que intervinieron en la
configuración de determinadas formas. En tal sentido las imágenes materiales
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visuales que configuran la iconografía de las tabletas tendrían una atribución de


sentido, estarían representando una ideología y pueden analizarse, descompo-
niendo los patrones de diseño en tipos y analizando la relación de conexión y dis-
tribución visual. Algunos, como -aves, felinos y alter ego- han sido frecuentemente
asociados con las visiones y transformaciones shamánicas durante el trance extá-
tico producido por el consumo de alucinógenos y se conjugan para crear las mas
variadas expresiones iconográficas de las tabletas.

Iconografía de las tabletas


Los patrones de diseño iconográfico, muestran la existencia de una variedad
de tipos que descompuestos en sus unidades mínimas de significación y de acuer-
do a su interrelación en la composición, permiten observar posibles variantes for-
males de temas básicos iguales, comprendidos en estilos comunes. Los mismos
han sido agrupados en dos conjuntos, con sus respectivas variables: (Fig. 3)

Motivos Antropomorfos

Motivos Zoomorfos
1. Motivos Antropomorfos
1.1. Figuras Antropomorfas enteras. Se piensa que las representaciones
de figuras humanas expresan un alto valor comunicacional, “el esquema corporal
nos presenta de modo permanente la posición de cada una de sus partes (que no
son una suma de elementos aislados o yuxtapuestos, sino que son una configura-
ción dinámica y totalizante: una gestalt) cuya ubicación temporo espacial, en tanto
espacio vivido se da consustanciada con los objetos que nos rodean” (Kush y
Valko, 1997). Se subdividieron a su vez en puras o zoomorfizadas:

Figuras Antropomorfas puras.


I. Cantidad de Figuras:
Una figura: Tema del personaje Central: su carácter de dominio jerárquico
absoluto lo da su ubicación central (Gonzalez, 1992). Esta imagen antropomorfa de
las manos vacías que aparece también en las placas metálicas del período Medio
coincide con la representación del Punchao, imagen principal del Coricancha (Pe-
rez Gollán, 1986).
Dos figuras: Tema del Personaje Central Desdoblado: se trata de dos perso-
najes antropomorfos idénticos cuyas vestimentas muestran simetría especular. En
algunas ocasiones se ha interpretado el desdoblamiento del personaje central en
dos gemelos, en clara referencia a Viracocha (Gonzalez, 1992).
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II. Género
Figura Antropomorfa femenina: Esta imagen posiblemente esté remitien-
do a algún culto de fertilidad, dada la especial atención que se ha puesto en desta-
car los órganos femeninos con incrustaciones líticas; está representada en posi-
ción acostada, con sus extremidades superiores e inferiores abiertas, que dejan al
descubierto sus pechos y su vientre abultado. Para algunos autores remitiría a la
fecundidad y por ello a la Pachamama, madre tierra (Llagostera, 2001).
Figura Antropomorfa Masculina: probables alusiones a poder político y/o
religioso; Podrían estar representando a Deidades (Punchao), a Señores de alguna
parcialidad étnica (nótese el interés en destacar los tocados, casi todos diferentes),
o al shamán (personaje acompañado de felinos o de antropomorfos con caracterís-
ticas felínicas).

Figuras Antropomorfas Zoomorfizadas


En el caso que nos ocupa los personajes portan máscaras y garras, adqui-
riendo características felínicas, que tal vez estuvieran representando el proceso de
transformación del shaman en felino. Se sabe que las pieles de puma y sus cabezas
completas eran usadas como máscaras en los ritos de iniciación Incas, según lo
expresan una serie de cronistas, pero estas expresiones cúlticas y simbólicas del
incario debieron tener raíces muy antiguas en las creencias andinas (Gonzalez, op.
cit). Máscaras de este tipo han sido halladas en contextos arqueológicos tanto del
Norte de Chile, como del Noroeste Argentino y también aparecen sus representa-
ciones en el arte rupestre. En el sitio de Yavi, en la puna jujeña, se encontraron
pintadas en aleros rupestres, figuras que pueden ser consideradas máscaras, algu-
nas de las cuales poseen forma cónica. Otro caso se registra en el sitio de Doncellas
(Jujuy), en la “Cueva del Hechicero” donde se han representado gráficamente so-
bre las paredes y techo de la cueva la figura de un hombre “con máscara” y de cin-
co máscaras delineadas en negro. En el interior de dicha cueva, se encontró ade-
más un enterratorio que contenía un individuo adulto con el cuerpo parcialmente
cubierto por una máscara de cuero pintada de rojo (Montenegro, 2002)

1.2. Cabezas solas: Es posible que éstas cabezas disociadas de sus cuerpos
tengan vinculación con las cabezas cercenadas o cabezas trofeo, frecuentemente
asociadas a acciones guerreras o a sacrificios humanos. Sería comparable a algu-
nas pictografías de Rinconada que se han interpretado como las cabezas descar-
nadas, muertos o como sombras de ellos: los hahuari.
Por otra parte, se sabe que en las cercanías del Titicaca se adoraba una dei-
dad llamada Copacabana; éste ídolo se representaba como una cabeza antropo-
morfa “destroncado de pies y manos” tal como lo relata Ramos Gavilán en 1621
(Montenegro, 2002).
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2. Motivos Zoomorfos
2.1. Camélido: Este motivo aparece rara vez en las tabletas, pero su frecuen-
cia en el arte rupestre es relativamente alta. Tal vez pueda relacionarse con la lla-
ma Sagrada a la que estaba dedicado el templo astronómico de Paramonga, al nor-
te de Lima en Perú, que presenta desde una visión aérea un perfil zoomorfo que se
corresponde con una llama (Montenegro, op. cit.). En la visión andina del mundo
los camélidos se relacionan con el ciclo agrícola, de hecho la constelación de la
llama señala el tiempo de los cultivos (Llagostera, 2001), por lo que se la suele
encontrar acompañada de íconos vegetales.
2.2 Felino: Esta imagen aparece en variadas expresiones de la cultura mate-
rial de los Andes del Sur; se la registra sobre diferentes soportes: arte rupestre,
hachas de metal, placas de bronce, tatuajes corporales y faciales de los personajes
representados en la alfarería, sobre el borde de los recipientes de piedra, en los
escasos textiles y objetos de madera que se han conservado (Pérez Gollán, 2000).
Es un motivo de singular importancia en la iconografía de las tabletas, en repre-
sentación natural o en simbiosis con la figura humana; está asociado generalmente
con el consumo de sustancias psicoactivas entre muchos grupos indígenas con-
temporáneos, de hecho para algunos de ellos, el mundo del felino y el mundo del
shaman son lo mismo. Entre los Tukano, de la región Vaupés se han registrado
mitos que explican que el consumo del polvo de Anadenanthera ayuda a la trans-
formación del hombre en jaguar (Torres, 1987). Para algunos autores la imagen
del jaguar está estrechamente vinculada con la deidad solar de los Andes –el Pun-
chao- y el espacio sagrado de la isla Titicaca (Pérez Gollán, op.cit.).

Destejiendo diseños y tejiendo alusiones


Los temas giran en torno a varios ejes: el tema del Personaje central (en re-
ferencia a la temática del poder y las elites), el concepto de dualismo simbólico
(asociado al uso de alucinógenos), el felino (alusión a las actividades shamánicas y
al culto solar), la identidad (manifestada en las diferencias de tocados), y la fertili-
dad (manifestada por los camélidos y las figuras femeninas grávidas). La iconogra-
fía muestra una frecuencia mayor de representación de figuras humanas: perso-
najes antropomorfos centrales con tocados, dos personajes antropomorfos iguales,
personajes antropomorfos con rasgos felínicos, caras antropomorfas. El género de
las imágenes es en general masculino, solo en un caso se representa una imagen
femenina, que denota atisbos de fertilidad. En cuanto a los atributos, se ha puesto
especial atención en los tocados de los personajes que adquieren singular impor-
tancia, dada la variedad de los mismos. En algunos casos se observan símbolos
como es el caso de la cruz cuadrada o del hacha doble horizontal.
En cuanto a los motivos zoomorfos: se han representado en gran proporción
figuras felínicas, en este caso cabezas de felino talladas en volumen. Aparece en un
caso una representación de un camélido en forma naturalista (ver Tabla II –
Frecuencia tipos iconográficos). Es interesante observar que si bien existe variabi-
lidad al interior de los conjuntos, hay una clara analogía entre ambas vertientes de
los Andes, no sólo en los temas sino también en la morfología; esto podría estar
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reflejando una tradición en la manufactura de estas piezas, inserta en una ideolo-


gía común que trascendía las actuales fronteras políticas entre ambos países.
Las representaciones antropomorfas presentan atributos y atuendos que no
solo destacan diferenciación social (tocados, máscaras, cruces, colgantes), sino
también un complejo de elementos simbólicos asociados a un ritual, un ceremonial
y a una funcionalidad probable (actividades shamánicas). Por otra parte, puede
que las tabletas hayan sido utilizadas como objetos con semiosis sustituyente; en
tal caso pudieron haberse constituido en uno de los objetos/icono [..] medios sim-
bólicos empleados por la jerarquía central para expresar la ideología política del
Estado y las relaciones de poder dentro y fuera del núcleo territorial de ésta pólite
altiplánica, se sugiere que tal vez estas representaciones refieran en parte a con-
ceptos de organización dual asimétrica o diarquía, presente en los Andes del Sur,
desde al menos Tiwanaku IV-V (Berenguer, 1998). Es posible que estos íconos
funcionaran como atractores simbólicos de conceptos tales como dualismo simbó-
lico, asociado al uso de alucinógenos; una idea que fuera trabajada anteriormente
a partir de la iconografía presente en un textil originario del NOA, hallado en un
fardo funerario en San Pedro de Atacama (Ataliva,2000). En este caso se considera
que la realidad está compuesta por fuerzas opuestas y complementarias, asimétri-
cas y necesarias para establecer el equilibrio. Pueden manifestarse de diferentes
maneras (figuras anatrópicas, de perfil doble, dos figuras iguales, compuestas en
simetría, figuras bicéfalas) y en distintos soportes (arte rupestre, tabletas, placas
metálicas, morteros líticos, textiles y pipas).
Del análisis iconográfico se desprende, además que los motivos presentes en
los diseños son coincidentes con los registrados en conjuntos de la vertiente occi-
dental de los Andes, durante el Período de Desarrollos Regionales, lo que permite
sostener la existencia de un fluido intercambio de bienes materiales e ideas en esta
porción de los Andes Centro Sur.
Asimismo los contextos de hallazgo que han podido reconstruirse, denotan
una marcada diferenciación social, ya que muestran a las tabletas en contextos
funerarios, asociadas a otros elementos suntuarios (placas metálicas, vinchas de
plata), a elementos foráneos (piezas de cerámica foráneas, cuentas de collar de
malaquita y/o turqueza, conchas de Pacífico) y a piezas ligadas a las actividades
del caravaneo (tarabitas). Lo que sugiere la posibilidad cierta de que sus portado-
res hubieran estado ligados al poder y al control de las redes de tráfico de bienes
materiales y simbólicos. Las tabletas y su iconografía asociada habrían podido
tener un efecto ideológico en estas sociedades, transmitiendo en forma implícita
códigos simbólicos de legitimación del poder de ciertas elites que controlaron su
manufactura, uso y distribución.

Conclusión
El uso de la iconografía se manifiesta así como una herramienta eficaz para
estudiar imágenes prehispánicas cuando se tiene un corpus importante de ellas en
distintos soportes. En éste trabajo se ha dado cuenta de la aplicación del método
iconográfico sobre pinturas rupestres y tabletas de madera de las tierras altas de
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la Provincia de Jujuy para obtener las relaciones de los íconos o detalles de los
mismos que produzcan un mayor acercamiento y conocimiento de los motivos
por ejemplo, los ya señalados atuendos y tocados que nos permitirán en un futuro,
tal vez, distinguir los trajes en su distinta función ya sean éstos étnicos, rituales, de
liderazgo y, distinguir además los elementos yanatin o elementos pares, elemen-
tos ch´ulla o elementos desiguales y los elementos mediadores. En definitiva bus-
car las relaciones sociales, en su sentido más amplio, que se construyen a través de
estos “discursos” en imágenes.

Panel Boman - Rinconada Jujuy


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Unkus - Rinconada Jujuy


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AMÉRICA: PERSPECTIVAS A TRAVÉS DEL TIEMPO


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“LOS LUPAQA EN EL PERÍODO DE TRANSICIÓN


AL SISTEMA COLONIAL”

Abilés, Paola Raquel.∗ - Günther, María Virginia.* - Macoritto Torcivia, Clau-


dia.*

Introducción
El objetivo de la presente investigación es una aproximación respecto de los
cambios ocurridos en el reino aymara Lupaqa -ubicado en la parte sudoeste del
lago Titicaca- a partir de la llegada de los españoles a los Andes Meridionales.
La documentación que se utilizó para este estudio fue la visita realizada Gar-
ci Diez de San Miguel en el año 1.567 por instrucciones precisas del Licenciado
Lope García de Castro. Dicho documento es de gran importancia debido a que pre-
senta información de importancia para entender los cambios y las permanencias
que se pudieron manifestar en dicho reino, por lo que goza de un cierto estatus
entre los etnohistoriadores. Además de las instrucciones dadas a Garci Diez de San
Miguel que nos demuestran los intereses por parte de la corona española sobre
dicha visita encomienda real, la visita cuenta con el testimonio de los curacas de
las parcialidades, como así también, de los quipucamayos y de los ancianos Lupaqa
más prestigiosos.
Como ya dijéramos anteriormente, se tratará de vislumbrar los cambios que
se produjeron en este reino, para lo cuál nos centraremos en aspectos tales
como: a) la naturaleza de la racionalidad tributaria tanto incaica como españo-
la; b) el impacto de las instituciones implementadas por los españoles en este es-
pacio, las que en muchas oportunidades fueron reutilizadas por los mismos, tal es
el caso de los tambos, la mita y el trajín; c) los cambios que se produjeron en torno
a la figura del curaca y; d) las nuevas actividades económicas de los Lupaqa mani-
festadas en el período denominado de transición, que es aquel que se extiende
desde 1.532 hasta 1.570 momento en donde se comienzan a aplicar políticas des-
tinadas a consolidar el dominio del estado sobre los Andes Meridionales.

Sistemas tributarios incaico y español


Con respecto a este tema la mayoría de los entrevistados (como dijimos con
anterioridad, gente notable y representativa de la comunidad) coincidieron acerca
de lo que tributaban en tiempos del Inca. Una de las entrevistas fue realizada al
gobernador de la provincia de Chucuito don Pedro de Cutinbo que respondió:
“dijo que le daban tres mil indios para la guerra algunas veces otras
veces le daban todos los indios que querían para hacer paredes y casas y
para su servicio e hijos para sacrificar y doncellas para que le sirviesen y


Universidad Nacional de Salta. Alumnas Auxiliares Adscriptas a la Cátedra Procesos Sociales de América
I. paolabiles@hotmail.com; virginiagunther@yahoo.com.ar; claumacori@uolsinectis.com.ar.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

para el Sol y la Luna y los truenos y ropa y le hacían muchas chácaras y


le daban oro y plata que sacaban el oro de Chuquiabo y la plata de las
minas de Porco y así mismo le daban plomo de tributo y un barniz colora-
do que llaman limpi y cobre y plumas y todo lo que él quería pedir le da-
ban como a su señor y muchas perdices y charque y patos de la laguna y
le llevaban el pescado de ésta (...)”. (Diez de San Miguel 1.567: fj. 18v.).
A continuación en la siguiente cita podemos observar como el tributo espa-
ñol era impuesto con cantidades fijas mientras que en el incaico se tributaba lo que
el Inca pedía:
“... en cada un año dos mil pesos de valor cada uno de a cuatro-
cientos y cincuenta maravedís en oro o en plata... quinientos vestidos de
ropa de lana de cumbi la mitad de hombre y la mitad de mujer...quinientos
vestidos de ropa de auasca la mitad de hombre y la mitad de mujer... un
mil hanegas de maíz puestas en los tambos de Chucuito y Zepita y Ca-
racollo... un mil y doscientas hanegas de chuño puestas en el asiento de
Potosí... enviar al asiento de Potosí alguna comida de lo que se os manda
en los tambos de Chucuito Zepita y Caracollo en carneros o mulas de Su
Majestad les dareis en cada un año noventa indos arrieros... les daréis en
vuestras tierras/para guarda de ganados de Su Majestad cincuenta indios
(...)”. (Diez de San Miguel 1.567: fjs. 86v.-87r).
Los principios mediante los cuales se regían los sistemas tributarios incaico
y español son de distinta naturaleza, ya que si bien ambos combinaban trabajo y
tributo, lo hacían de manera diferente. En el primer sistema imperaban los princi-
pios de racionalidad andina basados en la reciprocidad y redistribución. De acuer-
do a Vitry (2.000: 52), la reciprocidad consistía en el intercambio mutuo de dones
y contradones, estableciendo en una relación de tipo simétrica hacia el interior del
ayllu o entre grupos de pares. Por otra parte, la redistribución implica una diferen-
ciación jerárquica, donde por un lado se aplicaba al grupo y, por otro, a un centro
coordinador encargado de agrupar y difundir. De esta manera existía un movi-
miento centrípeto y centrífugo, entre el centro coordinador de carácter estatal y
los grupos subordinados o dependientes.
En cambio, el sistema tributario impuesto por los españoles si bien continuó
rigiéndose por el principio de reciprocidad a nivel del ayllu con el curaca, hay que
decir que a nivel estatal dichos principios ya no articulaban el flujo de bienes hacia
un centro.
En lo que se refiere al principal recurso de la comunidad: el ganadero, po-
demos decir que con éste se cubrían los requerimientos de los tributos exigidos
por ambos sistemas, tanto en animales como en lana.
Impacto del servicio de tambos, mita y trajín sobre la racionalidad económi-
ca andina
En los tiempos del Inca el Qhapaqñan, que era un complejo sistema de ca-
minos que comunicaba todo el Tawantinsuyu, tuvo una vital importancia debido a
que cumplía roles administrativos, militares, religiosos y económicos. Dentro de
este sistema vial encontramos los tambos que tenían múltiples funciones como
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

puestos de control, lugar de descanso de los chasquis (mensajeros), de aprovisio-


namiento, etc.
En la época de los españoles, los tambos toman una nueva significación, de-
bido a que el mercado juega un papel relevante y los mismos pasan a ser lugares
de aprovisionamiento con una función importante para el trajín. El trajín era un
espacio indígena que servía como médula para el funcionamiento de la circulación
e integración del mercado colonial. A su vez se lo puede ver como una empresa
privada en la cual existía un grupo especializado de mercaderes particulares, que
hacían tratos con los indígenas y alquilaban sus servicios, movilizando de esta ma-
nera gran cantidad de energía. Este era un trato desigual ya que los indígenas te-
nían que dispensar todo lo necesario (como llamas, cestos, botijas, mercancías,
etc.) recibiendo pagas mínimas, además, al ausentarse de sus comunidades per-
dían sus cultivos y ganados, y también sufrían daños morales; todo esto conducía a
un debilitamiento de los lazos comunales.
Los influjos mercantiles del mercado potosino comenzó a perfilar especiali-
zaciones regionales, como por ejemplo, la producción masiva de coca en el Cusco y
de vino en Arequipa, productos que requerían ser llevados a los centros comercia-
les utilizando el servicio del trajín.
En la visita también se encuentra una entrevista realizada a don Damián de
Salazar residente del lugar, que permite vislumbrar lo antes mencionado:
”... y los indios se alquilan para ir a Potosí y al Cusco y a Arequipa y
a Llo y a otros cabos a cargar carneros con coca y vino y otras mercade-
rías...”. (Diez de San Miguel 1.567: fj. 20v.).
Otro ejemplo lo encontramos en la entrevista realizada a don Martín de Le-
guiña (testigo del pueblo de Ilave) en donde dice:
“... los indios de dicha provincia tiene ganados y saben hacer ropa y lo hacen y
se alquilan ellos y sus ganados para la costa, el Cusco y Potosí...” (Diez de San Mi-
guel 1.567: fj.66r.).

Analizando por último la institución de la mita, podemos decir que en los


tiempos del incanato, este era un sistema de prestación de trabajo rotativo por
turnos, lo cual era esencial para el sistema tributario incaico ya que el tributo se
realizaba en trabajo. Esta institución refleja la racionalidad andina de la reciproci-
dad y redistribución ya que los indígenas daban trabajo y recibían por ejemplo,
comida, bebida, ropas, regalos, etc. durante el tiempo que se extendía el turno de la
mita; una de las tareas era la de cultivar las tierras del Inca para asegurar la sub-
sistencia de éste y de la elite cusqueña y de donde además, se obtenían productos
que eran redistribuidos en diferentes ocasiones (festividades, rituales, épocas de
escasez, manutención del ejército, etc.). Podemos relacionar la mita con el servicio
de los tambos debido a que una de las tareas de los mitayos (tributarios) era la de
servir en estos puestos, reparar o mantener los caminos, etc.
La institución de la mita en tiempos coloniales adquiere un significado dife-
rente ya que ahora se exigía que el tributo se realizara en oro y plata y en otros
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

productos. Estas medidas llevaron a una gran cantidad de indígenas a realizar un


trabajo forzoso en las minas de Potosí y Porco para poder cumplir con el pago, lo
cual se conoce como mita minera. Un ejemplo esclarecedor de esto lo brinda don
Bernardino Gallego, residente del lugar:
“... hay diez y ocho o veinte mil indios tributarios y a oído decir que por la
cuenta del ynga habrá veinte mil indios y que no es mucho que después del ynga
no hayan aumentado por causa de ir a trabajar a las minas de Potosí para el tributo
de Su Majestad quinientos indios de los cuales muchos de ellos se quedan allá unos
muertos y otros huídos...” (Diez de San Miguel 1.567: fj. 22r).

El papel del curaca antes y después de la llegada de los españoles


Se define como curaca a aquel que era el representante de la comunidad ha-
cia el interior y exterior de la misma, en otras palabras era el que tenía la voz por
todos. Cada ayllu (unidad de producción y consumo relacionada por lazos de pa-
rentesco) poseía su propio curaca; esta organización y una jerarquización entre
estos representantes ya existía antes de la expansión incaica pero fueron los incas
quienes convirtieron el curacazgo en hereditario dentro del linaje, de padre a hijo
o hermano, pero siempre con la reserva de que el beneficiario tenía que ser apto
para ejercer la función. (Spalding 1.991: 403).
El curaca desarrollaba diferentes tareas como las de cortar, administrar y
conocer los bienes de la comunidad y su distribución. También supervisaba el cul-
tivo de los terrenos o la explotación de otros recursos del grupo que estaban a
ciertas distancias de su territorio de residencia. Se puede realizar una analogía con
la figura del Inca, porque el curaca recibía trabajo y servicios de los miembros de
sus comunidades cuando este se los pedía. Martín Cusi, cacique de una de las par-
cialidades nos indica que:
“...los indios de este pueblo de Chucuito le dan en cada año doce
piezas de ropa la mitad de cumbi y la mitad de abasca y que el le da la la-
na para ellas...”(Diez de San Miguel 1.567: fj. 15r).
Aquí vemos, como la racionalidad andina se refleja en ambos personajes y
en palabras de don Pedro Cutinbo:
“... a los caciques principales de esta provincia en el tiempo del
ynga dijo que les hacían sementeras y les daban ropa y comida...” (Diez
de San Miguel 1.567: fj 19r).
Un cambio en el rol jugado por el curaca se produjo en tiempo de los españo-
les, debido a que aquel se vio en una situación difícil al estar comprometidos entre
los deberes con su comunidad y las nuevas exigencias planteadas por los funciona-
rios de la corona española, encontrándose obligados a establecer lo que Stern
(1.982) denomina como “alianzas incómodas”.
En un primer momento, los curacas adquieren poder ya que al desaparecer la fi-
gura del Inca asumen la máxima autoridad, viéndose esta situación reforzada por la
necesidad de los españoles de su intermediación, ya que ésta era la única manera de
que los “nuevos poderosos” accedieran al tan preciado trabajo de la comunidad. Pero
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

luego su poder decayó ya que no pudieron responder a las necesidades de su comuni-


dad (pierden credibilidad y status) por tratar de cumplir con las exigencias españolas.
Durante este proceso de transformaciones muchas veces el curaca se convirtió
en un explotador de la mano de obra de su comunidad porque como lo dice Pedro Cu-
tinbo:
“...y es verdad que los caciques de esta provincia muy ordinaria-
mente dan a hacer a sus indios mucha cantidad de ropas para españoles
y los envían alquilados con carneros a Potosí y al Cuzco y Arequipa y a
otras partes y cobran para sí todo lo que le dan de la hechura/ de las ro-
pas y jornales de los indios sin acudir con cosa alguna de ello a los indios
que lo trabajen y se ocupan de los susodicho...”(Diez de san Miguel 1.567:
fj. 19v).

Nuevas actividades económicas


El surgimiento del mercado en donde se desarrollaba una intensa actividad co-
mercial dio lugar a la inserción de muchos indígenas en éste, desenvolviendo nuevos y
variados oficios. Teniendo en cuenta que el principal recurso de la comunidad era el
ganadero se advierte que éste era utilizado como una fuente de ingresos puesto que
podía ser intercambiado por otros productos en el mercado:
“...la principal hacienda y granjería que tienen los indios es mucho
ganado de la tierra y que sacan lana de ello y la venden muy bien vendida
y rescatan muchos carneros por coca y plata...”(Diez de San Miguel
1.567:fj. 25v).
Otra actividad económica estaba relacionada con el repartimiento que es la
venta a largo plazo; el comerciante vende productos a los indígenas a un muy ele-
vado precio y luego de un tiempo, si el indígena no pagaba su deuda, era encarce-
lado y sus bienes eran enajenados. Parece interesante analizar la diferente lógica
de ambas partes en esta interrelación, ya que seguramente los indígenas siguen
rigiéndose por los principios de reciprocidad y redistribución, y entendían este
accionar como un don (propio de la redistribución), mientras que los españoles lo
veían solamente como una actividad comercial.
El hecho de darle productos fiados a los indígenas fue muy perjudicial para
ellos como lo aclara Pedro de Cutinbo:
“...los españoles que pasan mercadería por este pueblo y los que
las taren a él dan a los indios mucha cantidad de vino fiado a diez y ocho
y a veinte pesos la botija y coca y paño y otras cosas de que tiene poca
necesidad.... muchos españoles que viene a este pueblo convidan a los
caciques de él con botijas de vino y coca y ropa y fiado y hacen obliga-
ciones por ella y después los echan a la cárcel para que lo pa-
guen...”.(Diez de San Miguel 1.567: fj. 20r).
Como reflexión final podemos decir que la llegada de los españoles a los Andes
Meridionales produjo lo que Wachtel (1.976: 135) llamaría una desestructuración;
este término se entiende como “la supervivencia de estructuras antiguas o de elemen-
tos parciales de ella, pero fuera del contexto relativamente coherente en el cual se
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

situaba; después de la conquista subsisten restos del Estado inca, pero el cimiento que
los unía se ha desintegrado”.
A nuestro entender esto resumiría ilustrativamente lo que precedentemente
venimos analizando, ya que a pesar de que siguieron existiendo algunas instituciones y
elementos previos a la invasión europea, estos continuaron funcionando pero con una
lógica diferente. Esta resignificación en cualquier sentido implica cambios porque la
vida en estas comunidades nunca volvió a ser igual.

Bibliografía
Diez de San Miguel, Garci. 1.964
Visita hecha a la provincia de Chucuito. Versión paleográfica de la visita y una
biografía del visitador por Waldemar Espinoza Soriano. Ediciones de la Casa de
la Cultura del Perú. Lima.

Glave, Luis Miguel. 1.989.


Trajinantes. Caminos indígenas en la sociedad colonial siglos XVI-XVII. Instituto de
Apoyo Agrario. Lima.

Larson, Brooke.
“Producción doméstica y la formación de una economía mercantil colonial”, en:
Historia Boliviana, La Paz. III/2.

Silverblatt, Irene. 1.990.


Luna, sol y brujas: géneros y clases en los Andes prehispánicos y coloniales. Centro
de Estudios Regionales Andinos “Bartolomé de Las Casas”. Cusco,

Spalding, Karen. 1.991.


Reproducción y transformación de las sociedades andinas. Siglos XVI-XX. Ediciones
ABYA-YALA. Quito, Tomo 2.

Stern, Steve. 1.982.


Los pueblos indígenas del Perú y el desafío de la conquista española. Editorial
Alianza, Madrid.

Vitry, Christian. 2.000.


Aportes para el estudio de caminos incaicos. Tramo Morohuasi-Incahuasi. Salta
Argentina. GOFICA Editora, Salta.

Wachtel, Nathan. 1.976.


Los vencidos. Los indios del Perú frente a la conquista española (1.530-1.570).
Editorial Alianza, Madrid.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

SITIOS ARQUEOLÓGICOS FORMATIVOS


EN EL MUNICIPIO DE CAFAYATE (SALTA)
AVANCES DE INVESTIGACIÓN
Marta Lo Celso - Rossana E. Ledesma∗

Antecedentes:
El Proyecto de Investigación en La Banda de Arriba (Departamento de Cafa-
yate), surgió como una necesidad de continuar con las investigaciones realizadas a
partir de un rescate arqueológico efectuado por personal del Museo de Antropo-
logía de Salta durante los años comprendidos entre 1988 y 1990.
En el marco de las investigaciones llevadas a cabo por los especialistas y da-
da la relevancia del material extraído, se consideró proseguir con la búsqueda de
información básica y analizar las posibles conexiones e influencias del Período
Temprano en la zona sur del Valle Calchaquí con otras zonas aledañas.
Las investigaciones arqueológicas en la confluencia de los ríos Calchaquí y
Santa María (unión de los valles homónimos) han sido escasas y algunas han
permanecido desconocidas. De esta manera se inicia una serie de investigaciones
en una zona que hasta el presente brindan escasos datos.

Desarrollo:
Retomada la investigación enmarcada en el Consejo de Investigación de la
Universidad Nacional de Salta (CIUNSa) en el año 1997 bajo la dirección de uno de
los integrantes del presente trabajo y con miras a la complementación de la in-
formación en el mismo sitio del rescate, se llevó a cabo una excavación en la mis-
ma propiedad de la familia Gutiérrez. Las actividades incluyeron prospecciones
sistemáticas, excavación, análisis bioantropológico, estudios líticos y cerámicos,
trabajo etnoarqueológico e información a la comunidad sobre la investigación y
resultados obtenidos (Lo Celso, et al 2000, Ledesma, 1999a, 1999b, Ledesma y De
Hoyos, 2002; Subelza, C. 2000; Bravo, L. et al 2000; Acreche y Albeza 1991). Los
únicos elementos indicadores lo constituían la cerámica para la adscripción tem-
poral (fragmentos y piezas enteras) y no existían elementos que vinculen los ente-
rratorios con unidades residenciales.
De esta manera se iniciaron una serie de prospecciones en la microregión
con los siguientes objetivos: a) Verificar si se puede plantear una discusión a partir
de las distribuciones de hallazgos aislados: b) Realizar observaciones dirigidas a
partir de transectas; c) Obtener material de comparación con las excavaciones de
La Banda de Arriba y, d) Realizar observaciones que permitan discutir la impor-


Proyecto 1086. Consejo de Investigación Universidad Nacional de Salta. CEPIHA
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

tancia de la microregión, la distancia a canteras potenciales y otras propiedades


importantes en la selección de espacios habitables.

Metodología:
El desarrollo real de la investigación requirió diversos replanteamientos y
correcciones del proyecto inicial. Las dificultades no previstas y las soluciones
posibles se hicieron presentes, sobre todo y considerando el vacío de información
básica de la zona. Para ello se habían tomado modelos de investigaciones en zonas
adyacentes: Valle Calchaquí Norte, Valle de Santa María y Antofagasta de la Sierra
(Tarragó, 1980, 1983, 1992, 1994; Olivera, 1988; Aschero, 1996; Podestá, 1991).
Siguiendo la línea de F. Bate se planteó en la investigación la primera de las
cinco instancias metodológicas: producción de información arqueológica (Bate,
1998)1. A partir de allí se iniciaron las tareas de prospección ya que se contaba con
los datos de solamente La Banda de Arriba 1. En las prospecciones iniciales de
1998 los resultados fueron prácticamente negativos por el alto grado de erosión e
inversión del suelo, por la vegetación (bosques de algarrobos), dunas, cultivos de
vid y viviendas. Se ubicaron algunas estructuras arqueológicas en la zona oeste de
Cafayate (San Luis, El Divisadero y Yacochuya) y los fragmentos cerámicos en su-
perficie eran del grupo Santamariano.
En la segunda prospección (1999) se recorrió la faja existente las sierras del
Cajón y los ríos Calchaquí y Santa María, desde el río Yacochuya hasta el río Colo-
rado. La técnica de observación y recolección de información utilizada consistió en
la implementación de Transectas transversales (dirección Oeste - Este). La ubica-
ción de sitios, no sitios, concentraciones y hallazgos se realizaron con GPS; la tarea
requirió de recolecciones sistemáticas en los mismos sitios.
En las recorridas se incluyó la detección de fuentes de materia prima lítica y
botánica, tomándose muestras de rocas y especies vegetales para muestra compa-
rativa en laboratorio. El estudio de los vestigios minerales incluyó las siguientes
actividades: Determinación del tipo de roca de las muestras recolectadas, Análisis
morfotipológico de los artefactos líticos y desechos de talla, y análisis estadístico
del material (Ledesma, 1999; Lo Celso et al 2001). A su vez, se realizó la compara-
ción de los fragmentos cerámicos con los provenientes de La Banda de Arriba para
realizar una determinación cronológica estimativa (Bravo et al 2000). 2

1
1): Producción de información, 2) identificación de las culturas arqueológicas, 3) inferencia de las culturas,
4) inferencia de modos de vida y formaciones sociales, 5) explicación del desarrollo histórico concreto. (Bate,
1998)
2
No se cuentan con dataciones precisas, debido a ello se realizan comparaciones con el material cerámico y
los antecedentes que se tienen en la Región para el Formativo. Aunque los estudios procesuales y postpro-
cesuales pongan en duda la determinación de "tipos" cerámicos, este elemento resulta útil para ubicar crono-
lógicamente a los sitios, todo esto sin llegar a plantear el origen y difusión de los estilos porque se ingresaría
a un círculo temático sin salida.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Descripción de la zona de estudio:


El Valle Calchaquí está formado por los valles del Río Calchaquí y del extre-
mo norte del Río Santa María, y sus afluentes3. Está ubicado entre los 24º 30' y los
26º30' de latitud sur, formando una faja de aproximadamente 200 kilómetros de
largo. Los ríos Santa María y Calchaquí conforman una extensa red de drenaje, con
sus nacientes distantes, cuyos caudales provienen en su mayor parte de la fusión
del hielo (glaciares de escombro) de las altas cumbres. El río Calchaquí posee agua
durante todo el año, no sucede lo mismo con el Santa María y sus tributarios, que
sólo disponen de caudal superficial en los meses de verano, época que coincide con
el período de lluvias en la región (Martinelli, 1979).
Las características generales de los suelos de los Valles Calchaquíes son de
escaso desarrollo, con un epipedón ócrico de colores claros y poco profundos, que
reposan directamente sobre los sedimentos que los originaron. Entre las limita-
ciones de naturaleza edáfica, pueden presentarse los siguientes tipos: texturas
gruesas, gravillosos que determinan suelos fácilmente erosionables, de permeabi-
lidad excesiva y retención hídrica deficiente; problemas de suelos de escasa pro-
fundidad efectiva por reposar sobre estratos gravillosos y pedregosos; pendientes
excesivas; exceso de sales solubles en suelos de terrazas bajas. (Nadir y Chaffati-
nos, 1990).
Los arroyos tributarios del río Santa María, como el Yacochuya, el Chuscha,
Lorohuasi y el arroyo Don Lelio, desaguaban naturalmente en su colector (Santa
María), pero en la actualidad y debido a los depósitos eólicos (dunas), ven impedi-
do su drenaje natural, formando grandes acumulaciones de agua, provocando el
ascenso de la napa freática y el desarrollo de una vegetación indeseable, reempla-
zando el bosque de algarrobos por comunidades densas de tala y chañar, acompa-
ñados con abundante sotobosque. El más afectado es el río Lorohuasi, que como
consecuencia del emplazamiento de las dunas en su desembocadura, acumuló una
mayor cantidad de material en su cauce lo cual facilitó en épocas de crecientes su
desborde.
El suelo más difundido en la Banda de Arriba en sus primeros 50 cm presen-
ta síntomas de erosión por pequeños cursos de agua. El subsuelo con concreciones
de carbonatos aumenta su PH, la que está originada por la influencia directa del
Río Chuscha, que deposita en su área próxima arena gruesa, granilla y cantos ro-
dados. Esta presencia de sales afecta directamente a la conservación de los frag-
mentos cerámicos hallados en superficie y en excavación, pero sobre todo al mate-
rial óseo que fue rescatado en LBAC1.
Con la finalidad de mantener el control sedimentológico del área compren-
dida en La Banda de Arriba y Río Seco se estudió el perfil de la cárcava sobre la
margen derecha del Río Seco: Se determinaron ocho estratos gruesos (hasta un
metro de espesor) y muy gruesos (miden más de un metro), productos de la depo-

3
Geológicamente algunos se refieren a esta zona como norte del Yocavil o de Santa María. Aquí se emplea
una adscripción e identificación cultural efectuada por los pobladores de Cafayate, que incluyen a su territorio
como Valle Calchaquí. En diferenciación a los “Catamarqueños” que son de Santa María.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

sitación de los sedimentos. La terraza limitada por el Río Seco y por la ruta provin-
cial secundaria tiene una gran estabilidad, aunque su margen norte está siendo
socavada en la temporada de lluvias. A los veinte centímetros existe una lámina
muy pareja conformada por material limoso y fragmentos cerámicos. Por los pro-
cesos de erosión que se pueden determinar se considera que la cerámica hallada
en superficie proviene de procesos postdepositacionales: la lluvia y el viento ero-
sionan la superficie, trasladan el material, a su vez los roedores extraen hacia la
superficie el material. En las excavaciones efectuadas en la Banda mostraban cla-
ramente este proceso de erosión, remoción y mezcla de depósitos.
En general, la composición florística del Valle se encuentra en los lineamien-
tos del Dominio Chaqueño y por los elementos observados pertenece a la Provin-
cia Fitogeográfica Monte, limitando al norte con la provincia pre-puneña. (Cabrera,
1976). Los elementos arbóreos que mayor difusión alcanzan son: Algarrobo blanco
(prosopis alba), algarrobo negro (prosopis nigra), brea (Cercidium australe), chur-
qui (Acacia caven), tala negro (celtis tala), chañar (Geofroea decorticans), molle
(Schinus mollis), sauce criollo (Salix humboltiana), arca (Acacia visco) y tusca (Aca-
cia Aroma). Entre las especies de porte arbustivo las más comunes son: rodajilla
(Plectocarpa ronguesii), roseta (Plectocarpa tetracanta), atamisqui (Atamisquea
emarginata), retama (Bulnesia retama), jarillas (Larrea divaricata, cuneiforme,
nítida), cachiyuyo (Atriplex lampa), jume (Suaeda divaricata), pájaro bobo (Tessa-
ria adsintioide) y suncho (Wedelia glauca) .(Karlson, C. 1988). Se recolectaron
muestras de especies leñosas. Se trataba de algarrobos, chañar, arca, bulinecio
retama, churqui y jathophea 4. En la Banda de Arriba no se rescataron vestigios
botánicos5. Caso contrario se observó en El Divisadero donde abundaban semillas
y restos vegetales6.
Con respecto a las fuentes de materias primas líticas se determinaron las co-
rrespondientes a rocas metamórficas, especialmente granitos, cuarzo, hornsfels,
grauvacas y cuarcitas. La posible fuente de obsidiana sería de la zona del Volcán
Quehuar, y el basalto provendría de Chascha (Arita o Tolar Grande) 7.

Procesos postdepositacionales: síntesis de nuestra discusión


Se intentó seguir y discriminar los procesos que afectan al sitio en su contex-
to arqueológico, pero sobre la detección arqueológica (Schiffer, 1983). Tales pro-
cesos en la microregión analizada son una combinación de agentes naturales y
culturales.
En las excavaciones realizadas en La Banda de Arriba 8, los enterratorios y el
material arqueológico se hallaron a más de 1,5 m de profundidad, sin indicadores

4
La determinación específica de la especie fue realizada por la Lic. en Recursos Naturales Adriana Ortín
5
Las transectas de excavación estaban próximas a canales de riego y la conservación del material era
deficiente.
6
Los vestigios botánicos al momento de la presentación del trabajo se encuentran en análisis.
7
Dr. Viramonte. Comunicación personal.
8
El sitio fue ubicado por los dueños en el patio de la vivienda al realizar pozos para letrinas
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

en superficie. La estratigrafía mostraba varios episodios de sedimentación. El fe-


nómeno de aludes que ocurre en cada verano llevaba a concluir que era práctica-
mente imposible detectar en prospecciones superficiales nuevos sitios.
Los procesos faunísticos, especialmente alteran la estratificación del suelo y
del material. Este proceso aunque destructivo ha servido en algunos casos para la
detección de material cerámico y lítico que afloró en superficie, especialmente en
zonas cercanas a los hoyos realizados por roedores.
Otro elemento que impedía la detección de sitios era la vegetación. Esta dis-
posición de vegetación es bastante dispersa debido a: erosión hídrica y eólica (du-
nas), desmonte para el cultivo de viñas, y el cultivo de viñas propiamente dicho. La
presencia de churquis y retamas entre las estructuras sirvió en sectores determi-
nados de Río Seco para conservar la erosión y el desplazamiento de los muros
ante los aluviones.
Entre los factores de alteración "antrópicos" se señalan la remoción del te-
rreno para construcción de viviendas, caminos vecinales, acequias, tendidos de red
eléctrica domiciliaria, y cultivos. Estos factores pueden en cierta manera ser con-
trolados para la ubicación de sitios gracias a la colaboración del Centro Vecinal de
la Banda de Arriba que informan y cuidan el material arqueológico encontrado por
los vecinos en forma casual.
El desmonte indiscriminado, el desvío de las cuencas naturales en la cons-
trucción de represas y acequias para el cultivo han provocado que los aludes dejen
de ser un fenómeno para ser un proceso estival esperado y destructivo. La exten-
sión de las dunas por el corte de cortaderas para su empleo y venta en cestería
incrementan el problema del desagüe natural. Obviamente que los sedimentos
producidos por los fenómenos mencionados hacen que los sitios sean paulatina-
mente destruidos y sepultados por acontecimientos "naturales". Las excavaciones
y el saqueo ilegal (incluso promovido por los docentes) son los factores más des-
tructivos.

Resultados:
A raíz de las prospecciones efectuadas, de acuerdo al material lítico y cerá-
mico hallado en superficie y, a las estructuras asociadas se determinó la potencia-
lidad para definirlos como sitios. Los lugares con "hallazgos aislados" fueron des-
cartados de la recolección superficial debido principalmente a los altos procesos
de alteración presentes.
Los Sitios arqueológicos registrados son los siguientes: La Banda de Arriba 1
(SSALCAF 1); La Banda de Arriba 2 (SSALCAF 2); La Banda de Arriba 3 (SSALCAF
3); La Banda de Arriba 4 (SSALCAF 4); La Banda de Arriba 5 (SSALCAF 10); Río
Seco (SSALCAF 5); Molinos (SSALCAF 7); San Luis (SSALCAF 8) El Divisadero
(SSALCAF 9); Río Colorado (SSALCAF 6); El Alisar (SSALCAF 11). (Fig. 1)
FIGURA 1. MICROREGION CAFAYATE
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

* La Banda de Arriba 1: Ubicado en la propiedad de la familia Gutiérrez. Se


realizaron excavaciones en los años 1988 (Museo de Antropología) y 1998 (Uni-
versidad Nacional de Salta). Enterratorio múltiple con ajuar. (Buliubasich et al
1999; Lo Celso et al 2000).
* La Banda de Arriba 2: Se ubica a doscientos metros al norte de La Banda
de Arriba, siguiendo el actual camino vecinal, existiendo material lítico y cerámico
en superficie, proveniente éste principalmente de alteraciones faunísticas. Los
tiestos cerámicos son formativos, con similares características a las piezas enteras
provenientes de la excavación del año 1988 en La Banda de Arriba y a piezas de la
colección Bravo relevadas por Carrara en el año 1961.
*La Banda de Arriba 3: Ubicado en el Lote 734, lindante con LBAC1. Morte-
ro múltiple. Escasos fragmentos cerámicos tempranos y tardíos. No se realizó re-
colección.
*La Banda de Arriba 4: A 100 metros al oeste de LBAC1. Se trata de un
círculo de piedras, con suelo removido que indicaría saqueo. Material cerámico de
tipo tosco fragmentado y lítico en superficie. Alto proceso de erosión. No se reali-
zó recolección superficial.
* La Banda de Arriba 5: A raíz de la denuncia realizada al Museo de Antro-
pología de Salta por el Municipio de Cafayate sobre el hallazgo de piezas arqueoló-
gicas en la zona de La Banda de Arriba de dicha localidad, se efectuó una visita
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

para constatar las circunstancias en las cuales se encontró dicho material y verifi-
carlo. El material arqueológico se encuentra en el Centro Vecinal de La Banda de
Arriba, y según la información obtenida, su procedencia deviene de un terreno de
La Banda de Arriba, próximo a ser loteado. Dicho material consta de: vasija de 76
cm de alto (manufactura de cocción oxidante), jarra incisa gris pulida, vasija pe-
queña zoomorfa (pájaro), puco gris/negro pulido, puco gris. En su interior se ob-
servó la presencia de tres cuentas de turquesa y una de malaquita, dos molares de
un niño de corta edad y fragmentos de dientes). En el recorrido por la zona y se
observaron restos de estructuras en el sector de los lotes vendidos. (Lo Celso y
Ledesma, 2000) (Fig. 2)
*Río Seco: Paralelamente y entre las márgenes del Río Seco y el camino que
conduce a Yacocochuya, se observó en superficie abundante material lítico y ce-
rámico. En los sectores 1, 2 y 5 se observaron estructuras de piedra en forma cir-
cular de 2 m de diámetro cada una. Se tratan de círculos de piedras con diferencias
en la tonalidad del suelo (dentro y fuera). Se encuentran sin desmoronamientos
por la presencia de vegetación en las adyacencias.
* Molinos: Se encuentra al margen sur del camino consolidado hacia Yaco-
chuya. En superficie se ubicaron morteros de los denominados "comunales", sin
estructuras definidas. Los fragmentos cerámicos son adscribidles por los motivos
al grupo Guachipas polícromo (Serrano, 1958). Las alteraciones del sitio son cla-
ras (camino, acequias y construcciones históricas) pero se lo incluye para realizar
pozos de sondeo y su adscripción definitiva.
* San Luis: Al oeste del pueblo de Cafayate y en la terraza de las serranías
del Cajón. Estructuras circulares aisladas, morteros y andenes de cultivo. Abun-
dancia de cerámica en superficie de tipo formativa y tardía.
* El Divisadero: Ubicado en la margen izquierda del Río Colorado y sobre
las Serranías de Quilmes o del Cajón (Ambrosetti, 1895, Toscano, 1898; Quiroga,
1931, Lo Celso y Ledesma, 1999; Ledesma y De Hoyos 2002, Ledesma, 2003). El
sitio se divide operativamente en este trabajo en tres sectores: bajo, medio y alto.
El primero se encuentra en la planicie, con estructuras típicamente de Desarrollos
Regionales e intrusiones de tipo incaico. En la parte media, en los faldeos occiden-
tales, se encuentran una serie de terrazas de cultivo actualmente abandonadas. El
sector Alto se caracteriza por la abundancia de aleros y sectores con pinturas ru-
pestres. (Ledesma y De Hoyos, 2002; Ledesma, 2003). El Divisadero se puede ads-
cribir en su sector alto como de ocupación Formativa por los grupos cerámicos
observados (Tarragó y Scattolín, 1999; Carrara, 1961) y por los motivos rupestres
presentes (antropomorfo con rasgos felínicos). No se descarta la ocupación del
mismo hasta momentos tardíos (motivos escutiformes y zoomorfos como una ca-
bra). (Fig. 3)
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

FIGURA 2. HALLAZGOS DE PIEZAS CERAMICAS. SSALCAF 10 – LA BANDA DE ARRIBA 5

* Río Colorado: Ubicado en la Quebrada del Río Colorado en su margen iz-


quierda, a un kilómetro aguas arriba del Divisadero. Este río posee agua perma-
nente. En las laderas se observa la presencia de muros de piedra semisubterráneos
en forma de semicírculos. Se caracteriza por la presencia de morteros múltiples,
material cerámico formativo y lítico en superficie.
* El Alisar: En la confluencia de los ríos Colorado y El Alisar. Conformado
por andenes de cultivos, estructuras domésticas, y pinturas rupestres. El material
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

en superficie es escaso, se trata de escasos fragmentos cerámicos tempranos y


tardíos. Baja densidad de desechos líticos. Se encuentra un alero con pinturas ru-
pestres que representan camélidos en escena de caravana. La técnica empleada es
pintura en color negro. (Fig. 3)
FIGURA 3. Arte rupestre en la Microregión Cafayate. Camélidos

Perspectivas:
Se esperó que las prospecciones y la detección de sitios respondan con re-
sultados positivos al diseño de muestreo sistemático. Sucede que en contextos con
procesos postdepositacionales altos y con urbanización creciente es prácticamente
imposible seguir con la estrategia planteada. Debido a que se tenía que encontrar
una solución para vincular al sitio existente (LBAC1) con la problemática regional
se analizaron detalladamente los procesos postdepositacionales, incluso como
ellos podían brindar elementos de detección. Esto fue dado por el caso de las en-
tradas de madrigueras y el material extraído a la superficie por los roedores. El
perfil natural de la cárcava del Río Seco indica la presencia de un nivel de ocupa-
ción en el margen.
Los fragmentos cerámicos del grupo La Banda de Arriba son de tipo de coc-
ción reductora, con incisiones y diseños geométricos. Indican en la mayoría de los
casos la adscripción a grupos cerámicos formativos (Bravo et al 2000). Elementos
de LBAC2 y Molinos corresponden, dentro de la clasificación a cerámica temprana
denominada por Serrano como "Guachipas polícromo" (Serrano, 1598; Tarragó y
Scattolín, 1999). La presencia de Aguada según Heredia y colaboradores conside-
ran que la cerámica Aguada registrada por ellos se corresponde con las últimas
fases o fase decadente (Heredia et al 1974).
Fig. 4. Fragmentos cerámicos. Microregión Cafayate.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Fragmentos 1 a 3: Molinos (SSALCAF 7); 4 a 6 La Banda de Arriba 2


(SSALCAF 2)

La materia prima lítica es mayormente local (grauvacas y cuarcitas). La ob-


sidiana y el basalto provienen de Volcán Quehuar y Chascha respectivamente 9. Los
desechos de talla y los escasos instrumentos debido al contexto de hallazgo y por
sus características resultan difíciles ubicarlos temporalmente y/o dentro de la
cadena operativa. En LBAC1, en contexto de inhumación no se ubicaron artefactos
o desechos líticos.
Por supuesto, que la excavación de los sitios detectados brindaría un cuadro
bastante interesante de los movimientos y la ocupación de Cafayate en momentos
formativos. La realidad actual implica acotar la investigación según las posibilida-
des. Ante el proceso de urbanización investigadores del proyecto han trabajado

9
Dr. Viramonte. Comunicación personal.
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271
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

con la comunidad en informar de la actividad arqueológica 10 realizada, incluso con


muestras museológicas y charlas.
Aún no se cuenta con los resultados definitivos de la excavación efectuada
en la Cueva de los Camélidos. Se han excavado cuatro cuadrículas en este sitio,
habiéndose determinado dos niveles de ocupación. Los fragmentos cerámicos res-
catados no son diagnósticos temporalmente (de uso doméstico, sin decoración).
Los vestigios vegetales (maíz, carbón y semillas) pueden brindar la ubicación tem-
poral una vez concluidos los análisis de C14. En el segundo piso de ocupación se
ubicaron restos de pigmentos de color rosa, blanco y rojo, un fogón y arcilla sin
cocción. La ubicación de los vestigios inorgánicos y orgánicos, de los pisos de ocu-
pación, los niveles estratigráficos y la modificación de los mismos brindan indica-
dores de enterratorios formativos, aunque no se los han excavado. Lamentable-
mente los procesos de formación sugieren que se han producido saqueos con an-
terioridad a nuestro trabajo. Cuentas de collar y restos óseos humanos fuera de los
pisos de ocupación corroboran esta hipótesis. El estudio de difracción de rayos x
revela que la materia prima empleada para la pintura blanca es local (yeso), co-
rrespondiéndose con los pigmentos hallados en la primera ocupación. El pigmento
blanco de la segunda ocupación no posee yeso. La técnica empleada fue la de yeso
hemihidratado (Aschero, 1988; Iñiguez y Gradín, 1977; Schobinger y Gradín,
1985).

Conclusión
El presente trabajo tuvo como objetivo dar a conocer aspectos de la produc-
ción arqueológica en investigaciones de relevamiento prospectivo en sitios for-
mativos ubicados en la localidad de Cafayate (Provincia de Salta).
Los aspectos estudiados tienden a una mayor comprensión de composición
florística y faunística del Valle, el estudio de suelos, la ubicación de posibles fuen-
tes de materias primas lítica y botánica como así también las fuentes de rocas de
la zona. Otros aspectos tenidos en cuenta son los factores de alteración “antrópi-
cos” y el grado de cuidado en que los mismos se encuentran.
Se han dado en forma conjunta dos procesos postdepositacionales de tipo
cultural y natural que en combinación pueden haber alterado en mayor o menor
grado la composición de los sitios, impidiéndo tener una visión acabada de las es-
tructuras de los mismos. Los agentes de alteración naturales incidieron directa-
mente en el deterioro del material óseo como así también del cerámico analizado.
La evidencia arqueológica se manifestó en la recolección superficial lítica y
cerámica, esta última altamente significativa y en la ubicación de diez sitios en el
área. Como conclusión se puede considerar que el estudio prospectivo del área
brindó un cuadro bastante interesante en cuanto a los movimientos y ocupación
en Cafayate en momentos formativos.

10
Lo Celso et al. 2001.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

En el análisis, se tuvo en cuenta el uso del espacio tanto en el ámbito de la


región como entre los sitios que lo conforman. Tanto la Banda de Arriba 1 como
La Cueva de los Camélidos evidencian su uso como enterratorios. En ambos sitios
no se determinaron funciones domésticas. El acondicionamiento de paja y piso
preparado en la Cueva no se correlaciona con la ausencia de vestigios domésticos.
En la Banda de Arriba 1 y 5 se siguen similares patrones de enterratorio (acompa-
ñamiento funerario resguardado en una vasija mayor).
A los fines operativos se incluye dentro del período Formativo a aquellos
tipos cerámicos cuyos descriptores asignaron a estilos que se consideran presan-
tamarianos. Se han mantenido las denominaciones de los tipos cerámicos asigna-
bles a este período según los términos usados en la época de su descripción por los
diferentes investigadores. Tarragó y Scattolín revisaron las antiguas colecciones
chequeando tales asignaciones (Tarragó y Scattolín, 1999). Además la mayoría de
los fragmentos recuperados se aproximan a los tipos Candelaria, Ciénaga y Agua-
da, tanto por su decoración (incisos, geométricos, de la zona, tricolor y negros
pulidos) y por su tratamiento de superficie.
La cerámica correspondiente al período temprano, estilísticamente se vincu-
la dentro de la microregión entre los sitios la Banda de Arriba (1, 2, 3,4 y 5), Río
Colorado, Alisar, San Luis y El Divisadero. (Lo Celso et al 2000, Ledesma, 1999b,
Bravo et al 2000), y con las referencias de las investigaciones de Carrara (1961)
en Chimpa y Toroyaco (Tarragó y Scattolín, 1999) y, fuera de la microregión, con
los sitios formativos de las zonas de Amblayo y el Valle del Cajón11 .
En cuanto a las relaciones sociales de los habitantes de la zona de Cafayate
con las zonas aledañas, se considera que en el período Formativo, en las zonas que
comprende San Carlos y Cafayate, los asentamientos se instalaron en la llanura Alu-
vial, y las aldeas estaban vinculadas entre sí por lazos económicos y sociales. (Tarra-
gó, 1992). Como indicador se señala la similitud y la recurrencia de la cerámica
que se caracteriza por su tecnología conservada dentro y fuera de la microregión.
No se puede ser concluyente respecto a los lazos sobre los que se produjo la circu-
lación de bienes pero evidentemente están presentes. Aún no se cuentan con los
datos sobre la procedencia de las arcillas12 de los fragmentos pero las fuentes loca-
les han sido ubicadas (Subelza, 2003).
Otro de los alcances logrados en la presente investigación, es la presencia de
Aguada, manifestada en fragmentos cerámicos del estilo Guachipas polícromo 13 en
La Banda de Arriba y Molinos. Hay referencia que también fue determinado en la
zona de Tolombón. 14. Evidentemente que no es concluyente pero se configura
como un elemento a contrastar e investigar.

11
Comunicación Personal con María de Hoyos.
12
Trabajo efectuado actualmente por Claudia Subelza.
13
Serrano, 1958.
14
Comunicación personal con Matilde Lanza.
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La cronología relativa de los sitios se estiman a fines del Formativo dada una
posible correspondencia morfotecnológica con la denominada cultura San Carlos
estudiada por Heredia. ( 1974). El estudio en general de los sitios y sus relaciones
en la zona de estudio, pueden ser entendidos como asentamientos importantes
dentro del período Formativo Santamariano en el Valle Calchaquí, máxime si se
considera que los sitios relevados se caracterizan por la continuidad desde el año
1000 aproximadamente (Serrano, 1958; Tarragó y Scattolín, 1999). Tal escenario
no explica por completo la costumbre mortuoria utilizada. La comprensión del
patrón de asentamiento, su emplazamiento, la forma y distribución de la materia
prima puede proporcionar las claves para la comprensión del desarrollo de las
prácticas en general y ritual en particular (Ledesma, 1999). Es necesario aclarar
que el grupo que denominado “la Banda de Arriba” solamente se encuentra en
contexto funerario en el sitio homónimo. Coincidiendo con M. Tarragó se conside-
ra que los “tipos de sitios y localizaciones muestran un amplio espectro de varia-
ción que puede deberse a factores funcionales, culturales y temporales” (1999:
149).
Es pertinente volcar en esta ponencia los avances de esta Investigación, ex-
poniendo las dificultades metodológicas para proseguir con el diseño de un
muestreo sistemático. Es sabido que en contextos con procesos postdepositacio-
nales altos y con una urbanización creciente, resultan prácticamente imposible
continuar con las estrategias planteadas. De esta manera, se estudian detenida-
mente los procesos sabiendo que los mismos brindan elementos de detección. Los
sitios ubicados en zonas elevadas como Río Colorado, El Alisar, El Divisadero y San
Luis poseen registro con alta visibilidad. Caso contrario se observa en los sitios de
La Banda de Arriba (1 a 5), Río Seco y Molinos con muy baja visibilidad, sin arqui-
tectura remanente y ubicados en el fondo de Valle.
Suman un total de once los sitios arqueológicos Formativos registrados en
el Municipio de Cafayate y son complementados por una insistente presencia de
sitios con arquitectura tardía, permitiendo contar con la distinción de los frag-
mentos cerámicos y las relaciones con características arquitectónicas Formati-
vas. Éstas, realizadas en las prospecciones y recolecciones superficiales acompa-
ñadas de un análisis minucioso ofrecido por los procesos de formación de sitios
que llevaron a los vestigios a los lugares de hallazgo.
Las tareas sucesivas de la investigación corresponden a la identificación de
culturas arqueológicas en la zona sur del Valle Calchaquí. Asimismo se coincide
con Tarragó respecto a que el patrón de asentamiento residencial separado de
actividades rituales y productivas aparece más temprano de lo que se podría ha-
ber supuesto en el Formativo Santamariano.

Agradecimientos
A Blanca Lescano que acompaña todas las ideas nuevas para desarrollar en
Cafayate. A los estudiantes de la carrera de Antropología y Geología que participa-
ron en la prospección y excavación: C. Subelza, L. Bravo, R. Weighert, P. Abilés, F.
Gamarra, y C. Macoritto. Al Sr. Jesús Avila y su familia (Cafayate) que nos hospe-
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

dan generosamente. A las familias Mamaní y Buccianti que gentilmente nos aloja-
ron en el año 1999. A los vecinos de El Divisadero y San Isidro en las familias Jimé-
nez, Caro, Ramírez, Ríos, Lera, Colque, y López. A nuestros guías y “cuidadores”
Rodrigo, Gonzalo y Verónica Jiménez. Dos agradecimientos especiales, a la Sra.
Griselda Marín de Jiménez que desinteresadamente nos informó sobre los sitios de
la zona sur y por su entusiasmo constante y, a todos los vecinos de la Banda de
Arriba. La investigación y el trabajo de campo son efectuados con la financiación
del CIUNSa.

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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

APORTE PRELIMINAR AL ESTUDIO DEL ARTE RUPESTRE


DE LA QUEBRADA DE EL MOLLAR
(DTO. ROSARIO DE LERMA, PCIA. DE SALTA) 1
Nicolás Antonio Maioli ∗

Introducción

La quebrada de El Mollar se encuentra ubicada aproximadamente a 5 kiló-


metros hacia el norte de la estación de ferrocarril Gobernador Sola, en la Quebrada
del Toro (Dto. Rosario de Lerma, Pcia. De Salta). Corre en sentido Oeste a Este y
desemboca sobre la margen Oeste de la Quebrada del Toro. Tiene una extensión de
5 Km de longitud y alrededor de 300 m en su parte más ancha. En su comienzo
está formada por tres quebradas menores: Pozo Bravo, Sunchales y Zarzo recorri-
das por tres corrientes de agua permanentes (ver mapa 1).
En la confluencia de las quebradas, se hallan dos grandes terrazas ubicadas a
unos 70 m sobre el lecho del río, una al NW y otra al SE. Ambas presentan eviden-
cias arqueológicas en superficie.
Este trabajo tiene el objetivo de presentar una primera caracterización de
los petroglifos ubicados en la sección 2 del sector "C"(terraza NW) del sitio El Mo-
llar.
Para su análisis se registraron, entre otras variables: identificación de moti-
vos, clasificación y técnicas de manufactura. Con respecto al soporte se considera-
ron: contexto de los bloques grabados (petroglifos), tipo de materia prima, tama-
ño, ubicación en el terreno y estado de preservación.
A partir de los datos obtenidos hemos buscado establecer vínculos, por me-
dio de similitudes y diferencias con zonas aledañas.

Marco conceptual

Estilo
Consideramos que el estilo expresa el mundo perceptual del individuo, el
cual está condicionado por su historia de vida particular y por el grupo humano
que integra. Al analisis presenta tres niveles a tener en cuenta: 1) la elección del
tema, es decir lo que se representa; 2) la forma de ejecutarlo, como se representa;
3) el tratamiento del espacio, como se distribuye esa representación en el espacio
(Lanza 2000).

1
Este trabajo forma parte del proyecto de tesis de la Licenciatura en Antropología.

Universidad Nacional de Salta, Seminario de Área Andina y NOA, nicolasmaioli@hotmail.com
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Con el propósito de identificar estilos a futuro, consideramos en este trabajo:


la morfología del motivo (figurativo, abstracto), la técnica (picado, raspado, etc.) y
la distribución del motivo en el soporte y del soporte en el espacio.

Metodología de trabajo

Sitio
Basándonos en accidentes geográficos, el sitio fue dividido en tres sectores:
• Sector "A", definido por la Quebrada de Zarzo al Oeste y la Quebrada de
Sunchales hacia el Este.
• Sector "B", por la Quebrada de Sunchales al Oeste y la pequeña Quebrada
del Volcán hacia el Este.
• Sector "C", limitado al Norte por la Quebrada de Pozo Bravo y al Sur la
Quebrada de Zarzo.

Soporte
Entre las posibilidades existentes, se seleccionaron las siguientes variables:
la ubicación en el terreno (proximidad al arroyo, proximidad al camino, proximi-
dad a la barranca); medidas (altura máxima y mínima, longitud máxima y mínima,
ancho máximo y mínimo); contexto (restos culturales en sus alrededores tales
como cerámica, lítico, arquitectura, arte rupestre, etc.); materia prima; numero de
caras y caras utilizadas.

Motivos
Fueron calcados, directamente sobre los grabados, utilizando polietileno y
fibra indeleble. Luego los calcos fueron fotografiados e introducidos en la compu-
tadora; posteriormente fueron trabajados con el programa Corel Photo Paint y
luego volcados al Word.

Desarrollo
El sector "C" tiene una extensión aproximada de 900 m en sentido NE-SW y
400 m en sentido NW-SE. En vista ortogonal se aprecia que esta compuesto por
dos grandes terrazas unidas por una porción de tierra menor a manera de "puen-
te". Usando este ultimo como punto limite se identifico la sección 1 al Oeste y la
sección 2 al Este.
La sección 2 y en la cual se realizó el presente trabajo, presenta 310 m en
sentido NE-SW y 140 m en sentido NW-SE. Esta sección, en forma de piramide
truncada, presenta dos superficies planas, aterrazadas, una menor en la base (ate-
rrazado 1) y otra mayor en la parte superior (aterrazado 2). La primera, presenta
una extensión de 70 m (NW-SE) por 120 m (NW-SE) y la segunda, de 185 m (NE-
SW) por 90 m (NW-SE). La diferencia de altura entre ambos planos es de 60 m.
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281
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Con respecto a las evidencias antrópicas, en el aterrazado 1 observamos dos


sendas y una acequia. En el aterrazado 2 encontramos, la continuación de una de
las sendas, una acequia, la sala 2 y un corral utilizado estacionalmente (ver mapa
2).
Los petroglifos, en esta sección, se disponen concentrados en los terrenos de
menor pendiente.
En el aterrazado 1, encontramos 24 bloques distribuidos principalmente en
los alrededores del barranco Norte y coincidentemente rodeando áreas despeja-
das de grandes rocas.
En el aterrazado 2, hallamos 38 petroglifos (35 bloques y 3 cantos rodados)
que se distribuyen principalmente al sur de la sala y cerca del barranco Este.

Morfología
En los 62 petroglifos hemos hallado 421 motivos, los cuales se han clasifica-
do, según su morfología, en abstractos y figurativos. Dentro de los primeros identi-
ficamos motivos de forma de: círculos, rectángulos con punto interno, rectángulos
estilizados, líneas irregulares con circulo y punto interno, líneas irregulares con
punto interno, semicírculos, cruces, líneas rectas, líneas serpentinas, líneas escalo-
nadas, rosetas, moras, laberintos y espirales. En los segundos detectamos motivos
de: mascaras, antropomorfos de cuerpo entero, caras, llamas, lagartos, felinos,
huellas, suris y caninos.

Figurativos
Caninos: (Ej. P 52) 3

0 10 20 cm

2
Construcción actual, de 20 m de lado, que servia de vivienda al dueño de a finca El Golgota
3
La letra "P" equivale a petroglifo
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Llamas: (Ej. P 52, P 65)

0 10 20 cm

Lagartos: (Ej. P 56)

0 10 20 cm

Felinos: (Ej. P 30)

0 10 20 cm

Suris: (Ej. P 50)

0 10 20 cm

Huellas: (Ej. P 8)

0 10 20 cm

Caras: (Ej. P 30)


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

0 10 20 cm

Mascaras: (Ej. P 20)

Antropomorfos de cuerpo entero: (Ej. P 11)

0 10 20 cm

0 10 20 cm

Abstractos

Circulares: (Ej. P 52, P 95)

0 10 20 cm

Líneas irregulares con círculo y con punto interno: (Ej. P 19)

0 10 20 cm
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Líneas serpentinas: (Ej. P 19)

0 10 20 cm

Laberintos: (Ej. P 30)

0 10 20 cm

Líneas escalonadas: (Ej. P 30)

0 10 20 cm

Espirales: (Ej. P 22)

0 10 20 c m
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Moras: (Ej. P 22)

0 10 20 c m

Cruces: (Ej. P 8)
0 10 20 c m

Rosetas: (Ej. P 66)

0 10 20 c m

Líneas irregulares con punto interno: (Ej. P 3)

0 10 20 c m

Semicirculares: (Ej. P 50)

0 10 20 c m
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Rectángulos con punto interno: (Ej. P 54)

0 10 20 c m

Rectángulos estilizado: (Ej. P 43)

0 10 20 c m

Líneas rectas: (Ej. P 13)

0 10 20 c m

Frecuencia de los Motivos

Los motivos abstractos y figurativos presentan la siguiente distribución:

Motivos Cantidad %

Abstractos 164 38.95

Figurativos 257 61.05

Total 421 100

Si analizamos a los figurativos encontramos que:


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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Motivos Cantidad %

Zoomorfos 206 80.15

Antropomorfos 51 19.85

Total 257 100

Los Zoomorfos se presentan de la siguiente manera:

Motivos Cantidad %

Llamas 144 69.9

Suris 5 2.43

Felinos 1 .48

Huellas 9 4.36

Lagarto 5 2.43

Caninos 42 20.4

Total 206 100

Los antropomorfos:
Motivos Canti- %
dad
Mascaras 18 35.3
Caras 4 7.8
Antropomorfo de cuerpo 29 56.9
entero
Total 51 100

Dentro de los abstractos:


Motivos Canti- %
dad
Cruces 2 1.2
Circulares 27 16.6
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Rectángulos con punto interno 1 0.6


Rectángulos estilizado 2 1.2
Líneas irregulares con circulo y punto 1 0.6
interno
Líneas irregular con punto interno 1 0.6
Líneas rectas 14 8.5
Líneas serpentiformes 24 14.6
Líneas escalonadas 2 1.2
Laberintos 74 45.2
Semicirculares 3 1.8
Rosetas 5 3.0
Moras 6 3.7
Espirales 2 1.2
Total 164 100

Técnica
La técnica de manufactura es la de picado continuo (regular e irregular). En
la mayoria de los motivos figurativos tenemos en el centro de la figura un picado
continuo regular y en las extremidades o miembros exteriores se va haciendo irre-
gular. Exiten algunos casos, como P19, donde se aplico el picado discontinuo en
toda la figura. En los motivos abstractos el tipo de picado continuo predominante
es el regular.
Con respecto al contorno, encontramos tanto definiciones regulares como
irregulares. El surco es superficial (1mm a 2 mm de profundidad) y el ancho se
relaciona con el tipo de tratamiento de los motivos; en el tipo lineal (entre 1 y 2
cm) y los de cuerpo lleno o plano (hasta 20 cm).
El tipo de tratamiento de la forma es lineal en su mayoria, solo encontramos
pocos casos de tipo plano.

Soporte
El soporte utilizado fue la roca del lugar. Las representaciones fueron hechas
en lugares de poca pendiente y con abundantes rocas de gran tamaño en superfi-
cie. La materia prima elegida fue rocas de arenisca fina oscura, propia de la forma-
ción Puncoviscana, conocida en el ámbito geológico con el nombre de Grauvaca.
Dentro de estas fueron elegidas en un 95%(59 casos) las areniscas con cortezas
rojizas y solo en un 5%(3 casos) las areniscas de corteza gris en canto rodado.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Con respecto al tamaño, clasificamos los soportes en chicos, medianos y


grandes. Los primeros hasta 0.50 x 0.50 m., los segundos de 0.50 x 0.50 hasta 1 x
1m y los terceros mas de 1 x 1 m. De la clasificación se obtuvo el siguiente cuadro:

Soporte Cantidad %

Chicos 0 0

Medianos 26 42

Grandes 36 58

Total 62 100

Contexto
En los alrededores de los petroglifos, hemos podido observar lascas de are-
niscas verdes, de fractura concoide, con alto contenido en cuarzo. Las mismas po-
siblemente fueron utilizadas como herramientas en la confección de los grabados.
También se advierte material cerámico tosco, de superficie externa pulida con
bordes de fractura muy redondeados y erosionados.
Los petroglifos, salvo casos aislados, se presentan en conjunto y alrededor
de áreas despedradas.

Estado de preservación
A simple vista, los bloques no presentan alteraciones ni problemas de hu-
medad o presencia de líquenes u otros vegetales. Lo que pone en riesgo la conser-
vación de los mismos son los efectos de la meteorización. El constante cambio de
temperatura que se produce de la noche al día provoca que las rocas se fragmen-
ten o se agrieten.

Ubicación
Las rocas grabadas se ubican, como mencionáramos arriba, principalmente
en la cercanía del borde sur de los aterrazados 1 y 2. En el primero, están vecinas
al camino actual, al barranco y al río. En el segundo, en las proximidades del ba-
rranco, el canino y la sala actual.

Caras
La distribución de las representaciones en el soporte se ubican en el centro
de la cara seleccionada. El 40% presenta 2 caras, el 6,5% 3 caras y el 53.5% 1 sola
cara utilizada. Existen al menos 4 casos que se inician en una cara y continuan en
la siguiente.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Consideraciones
Como características generales, mencionamos que los petroglifos de la sec-
ción 2 del sector "C", rodean espacios, despedrados con evidencias arqueológicas
(lugares que podrían representar espacios domésticos u otras funcionalidades) y
se disponen cerca de los barrancos.
Si comparamos los motivos descriptos para El Mollar con los de otras inves-
tigaciones en el NOA, encontramos que existen representaciones similares en Ove-
jería Chica, en la provincia de Catamarca (De Hoyos, Lanza y Horlet, 2000). En este
sitio se localizaron líneas escalonadas, espirales, huellas y pequeñas figuras antro-
pomorfas de cuerpo lleno con los brazos hacia abajo o hacia arriba. Estos motivos
son similares a los situados en P 30, P11 y P20 de El Mollar.
En el norte del Valle Calchaquí (Lanza, 2000), se hallan motivos similares ta-
les como: líneas rectas, figuras humanas de cuerpo entero (algunas con indicación
de rasgos faciales), camélidos esquemáticos ejecutados de perfil, semicírculos y
espirales; tales como los que aparecen en P11, P 22 y P 50 de El Mollar.
También en Tastil (Raffino, 1973), sitio ubicado en una quebrada vecina a la
de El Mollar, se encontraron motivos similares como suris, camélidos, máscaras,
líneas serpentinas, felinos, lagartos, círculos, caras y antropomorfos de cuerpo
entero como los que aparecen en P30, P11, P20, P65, P50, P52 y P56.
En la provincia de Jujuy (Fernandez, 2000) se han encontrado en Colanzuli
motivos de camélidos aislados o alineados, antropomorfos de cuerpo entero y
mascariformes; en Doncellas y Cerro Negro, motivos de mascaras y en Quinchagua,
representaciones de huellas o pisadas. Similares representaciones aparecen en
P65, P11, P20 y P8 de El Mollar.
Con respecto a la cronología, considerando la forma del motivo, encontra-
mos en Antofagasta de la Sierra (Catamarca) que los motivos de los círculos con
líneas irradiadas, tal como aparece en El Mollar (P 95), están ubicados en el Perio-
do Precerámico y las mascaras (P 20) en el Periodo Agroalfarero Medio (Podestá,
1986-1987; Aschero, 2000). En Inca Cueva (Jujuy) las representaciones de agrupa-
ciones de camélidos, tal como aparecen en el P28 del Mollar, están asignadas al
Periodo de Desarrollos Regionales (Aschero y Podestá, 1986).
Por lo descripto, el sitio de El Mollar habría sido utilizado por grupos huma-
nos desde el Periodo Precerámico hasta el Agroalfarero Tardío, formando parte de
una compleja red de relaciones que se estableció tanto a nivel micro-regional, en-
tre cerros y quebradas aledañas, como macro-regional, abarcando muy posible-
mente Valle Calchaquí, Quebrada del Toro, Puna meridional y septentrional de la
República Argentina.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

Anexo
Mapa 1. Ubicación de La Quebrada del El Mollar
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Mapa 2. Ubicación de los petroglifos de la Sección 2, Sector "C".

Bibliografía
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

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Figuras humanas, camélidos y espacios de interacción circumpuneña. En Po-
destá, M.M. y M. De Hoyos (edits.) Arte en las Rocas. Edic. Soc. Argentina de
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De Hoyos, M; M. Lanza y L. Horlent. 2000.


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gía. Buenos Aires: 83- 95.

Fernández, C. 2000.
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Podestá, M.M. y M. De Hoyos (edits.) Arte en las Rocas. Edic. Soc. Argentina
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Lanza, Matilde, M. 2000.


Análisis estilistico del arte rupestre del valle Calchaqui Norte, Salta. En Po-
destá, M. M. y M. De Hoyos (edits.) Arte en las Rocas. Edic. Soc. Argentina de
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Podestá, M. 1986-1987.
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Raffino. R. A. 1973.
El Arte Rupestre. En: Tastil, una ciudad preincaica argentina. Cap. XIV. Ed.
Cabargon. Buenos. Aires: 597 - 622.
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“¿CAMBIOS O PERMANENCIAS?: EL IMPACTO DE LAS REFORMAS TOLEDANAS


EN LAS RELACIONES DE GÉNERO EN EL REINO AYMARA DE LOS LUPAQA (SIGLO
XVI)”
Daniel Medardo Ontivero∗

Introducción
Entre los años 1565 y 1570, el Virreinato del Perú atravesaba por una difícil
situación económica debido a la crisis de la minería potosina, originada por la es-
casez de mano de obra y la ausencia de una técnica de refinamiento eficaz que
permitiera la refinación de los minerales de baja ley extraídos de las minas. En su
conocida “Relación de la Villa Imperial de Potosí”, Capoche nos brinda una instan-
tánea sobre la situación en la que se encontraba el Virreinato del Perú a la llegada
de Don Francisco de Toledo, la que no sólo estaba relacionada con la crisis econó-
mica imperante sino, además, con una crisis de connotaciones sociales y políticas:
(...)En el tiempo que llegó a este reino el excelentísimo
señor virrey don Francisco de Toledo, que sea en gloria, que
fue el año de mil y quinientos y sesenta y nueve, halló en la
tierra mucha disminución la potencia de plata que había teni-
do, por haberse acabado los metales ricos de este cerro. Y
con esta falta estaba trocada toda la tierra y república que tan
felicisima habia sido por sus riquezas, que tan pregonadas es-
taban en mundo por los ricos despojos que de aquí habían lle-
vado, con que tantos hombres se habían hecho ricos. Y esta
ruina y daño tan general íbase cada vez sintiendo más, por la
poca plata que había y el poco precio y mala expedición que
tenían las mercancías, (en) especial la ropa y frutas de la tie-
rra, y sus comidas y mantenimientos, contratación de coca y
ganado(...) 1.
Las reformas implementadas por el Virrey Don Francisco de Toledo para dar
solución a la crisis económica, lograron la reactivación de la actividad minera en el
cerro Rico de Potosí y el aumento de los recursos fiscales. Para alcanzar tal objeti-
vo Toledo planteó como medidas fundamentales: a)la reducción de la población
indígena en pueblos de indios; b)la reorganización de la fuerza de trabajo indígena
bajo el instituto de la mita con la correspondiente delimitación de aquellos territo-
rios sujetos al trabajo minero en Potosí; c)la introducción de una nueva técnica de
refinamiento (amalgamación con mercurio); d)el cambio de la naturaleza del tri-


Auxiliar Docente en las Cátedras: “Procesos Sociales de América I y II”; Facultad de Humanidades, Carrera
de Antropología -Universidad Nacional de Salta-.
1
Capoche, Luis “Relación General de la Villa Imperial de Potosí”, en Biblioteca de Autores Españoles, Atlas,
Madrid, 1959, p. 115.
296 |
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

buto en especie al pago en amonedado; y e)la transformación de las estructuras


tradicionales de liderazgo indígena.
Las medidas aplicadas por Toledo garantizaron una disponibilidad perma-
nente de mano de obra a la esfera de producción minera, posibilitando de esa ma-
nera que los empresarios mineros lograran un incremento de su producción; sin
embargo, este hecho originó un proceso de desestructuración de las relaciones
sociales, económicas y políticas en las comunidades, cuya población masculina
debía cumplir con las cuotas de trabajo en las minas de Potosí.
El objetivo de esta investigación es aproximarnos a los cambios y permanen-
cias que se dieron en las relaciones de género en la comunidad de los Lupaqa (ubi-
cada en el S.O. del lago Titicaca, actual República del Perú), antes y después de las
"reformas toledanas"; asimismo nos proponemos establecer cuáles fueron los ro-
les de las mujeres indígenas en la mencionada comunidad y cuáles fueron sus
aportes en el proceso de reproducción social y de la fuerza de trabajo destinada a
las minas potosinas.

Los Lupaqa antes se la llegada de los españoles


El reino aymara de los Lupaqa estuvo asentado en la orilla sudoeste del lago
Titicaca y se extendía desde su capital Chucuito, en el norte, hasta el río Desagua-
dero, en el sur; limitaba al norte con el reino Colla y al sur con el reino de los Paca-
jes, con el que compartía la misma organización social, económica, política y tradi-
ción cultural, producto de la decadencia del llamado imperio de Tiawanaku hacia
el siglo XII.
Los Lupaqa se establecieron en enclaves ecológicos ubicados en los valles de
Larecaja y de Cochabamba hacia el este y en los valles costeños de Sama y Moque-
gua (en la costa del Pacífico) hacia el oeste, es decir, mucho más allá de su centro
de asentamiento y de producción agraria, que se hallaba a orillas del lago Titicaca,
a 4.100 m.s.n.m.
El mundo aymara -en el que se incluye al reino Lupaqa- estaba conformado
por dos suyus o espacios mayores llamados Urcosuyu y Umasuyu, los que expre-
saban un principio estructurador según el cuál las mitades simbolizaban parejas
jerarquizadas –Urco y Uma- siendo Taypi (lago Titicaca) el centro mediador de
estas fuerzas opuestas y organizador del espacio. Al igual que en la dualidad que se
manifestaba en las comunidades quechuas, el marco contextual de la división en
mitades servía para expresar de manera simbólica la forma de organización espa-
cial, en la cual los opuestos formaban una unidad; esta división también reflejaba
una jerarquización en la que Urco (parte alta/masculina) dominaba simbólicamen-
te a Uma (parte baja/femenina) 2. La voz Urco representaba a las tierras altas (pu-
na) donde vivían los aymaras y estaba asociada a la virilidad, la violencia, la guerra
y la dominación. Para Bouysse-Cassagne, la palabra Urco contiene connotaciones

2
Bauer, Brian S. El desarrollo del Estado Inca. Centro de Estudios Regionales Andinos, Cusco, 1996, pp.
166-167.
|297
297
PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

agresivas -característica asociada a lo masculino- y constituía la categoría funda-


mental que permitía a los Aymaras pensarse a sí mismos y situarse en el espacio y
en el tiempo 3.
El opuesto de Urco era Uma, quien constituía el espejo del otro. En oposición
al término Urco, Uma representaba el elemento femenino, el que a su vez estaba
vinculado con lo bajo, el agua del lago y los valles fecundos4.
Al igual que otros grupos étnicos aymaras, la organización política del seño-
río Lupaqa siguió el principio del ordenamiento espacial y simbólico descrito ante-
riormente. En este sistema dos reyes o “mallku” ejercían el control de un amplio
espacio, en el que se reproducía la expresión jerárquica de un arriba y de un abajo.
La penetración del Tawantinsuyu en el Collao supuso una reestructuración
de la organización simbólica del espacio aymara, puesto que Urco-Uma fueron
insertados en la concepción espacial de la cuatripartición (Cuntisuyu, Collasuyu,
Chinchasuyu y Antisuyu) y, de esa manera, se ubicaron en una situación de domi-
nados. La instalación del Collasuyu absorbió la concepción espacial aymara, lo que
implicó la homogeneización de las diferencias de los estados regionales autóno-
mos y el desplazamiento de poblaciones de diferentes orígenes étnico y lingüístico.
Así, por ejemplo, los Lupaqa fueron trasladados de la puna -en donde estaban ubi-
cadas sus fortalezas y zonas de pastoreo- a las orillas del lago, que en la concep-
ción aymara significaba la convivencia con las etnías “de abajo” -Urus y Puquinas-,
que no eran consideradas como semejantes, sino más bien como seres inferiores 5.
El traslado hacia las orillas del lago de la etnía Lupaqa, representó un cambio no-
table de la concepción que ellos tenían respecto al espacio preexistente, sin em-
bargo, ello no supuso la pérdida del dominio de los aymaras sobre Urus y Puqui-
nas.
Desde el punto de vista económico, hubo algunos cambios en la modalidad
de inversión de la energía productiva de la comunidad Lupaqa destinada a la pro-
ducción de excedentes. Con la conquista incaica se comenzó a repartir dicha ener-
gía productiva entre la parcela familiar y las prestaciones laborales destinadas al
Estado, el que a su vez era el encargado de redistribuir la producción en forma de
beneficios colectivos relacionados con la seguridad, el culto y/o la distribución de
alimentos en coyunturas de escasez6.
Los cambios políticos introducidos por el Tawantinsuyu afectaron la estruc-
tura de los señoríos aymaras en el orden administrativo: creación de centros ad-
ministrativos en los espacios conquistados, reagrupación de las poblaciones e in-

3
Bouysse-Cassagne, Therese La identidad Aymara. Aproximación histórica (Siglo XV, Siglo XVI). HISBOL,
La Paz, 1987, pp.207-226.
4
Capoche, Luis “Relación General de la Villa Imperial de Potosí”, p. 140.
5
Bouysse-Cassagne, Therese La identidad Aymara. Aproximación histórica (Siglo XV, Siglo XVI), p. 164.
6
Cañedo- Arguelles Fabrega, Teresa Potosí: La versión aymara de un mito europeo. La minería y sus efec-
tos en las andinas del siglo XVII. La provincia de Pacajes. Ed. Catriel, Madrid, 1993, p. 26; Murra, John
Formaciones económicas y políticas del mundo andino. Instituto de Estudios Peruanos, Lima, 1975, pp. 110-
115.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

troducción de divisiones decimales; estas medidas fueron diseñadas en función a


políticas tributarias y de guerra, que consistían en un régimen de servicios obliga-
torios en el que participaban hombres y mujeres (por ejemplo la mita, que era un
sistema de trabajo de prestación rotativa). Sin embargo, la instauración de las
nuevas estructuras políticas en el mundo Lupaqa no alteraron las asimetrías de
género que habían sido forjadas antes de la llegada de los Incas, ni tampoco el
control y el uso de los recursos naturales que, tradicionalmente, habían sido domi-
nio de las comunidades del reino Lupaqa.
Al nivel de las relaciones sociales y a diferencia de lo que sucedió con la lle-
gada de los españoles, los cambios que se manifestaron en las comunidades con-
quistadas no significaron importantes transformaciones, puesto que el incario
respetó los principios de organización social de cada uno de los pueblos conquis-
tados. Ello significó que hombres y mujeres siguieron haciendo uso de una red de
derechos y obligaciones mutuas que les permitió asegurar la reproducción de su
existencia social.
Las actividades a las que se dedicaron las mujeres fueron cocinar, preparar
chicha, alistar los campos para su cultivo, sembrar, deshierbar, trocar en los mer-
cados locales, pastorear, cargar agua y criar a los niños; el tejido fue la actividad
que, por excelencia, definió la femineidad andina 7. En cuanto a las actividades de
los hombres, sus acciones se centraban en el arado de la tierra y la guerra, la cons-
trucción de casas y el pastoreo de llamas y alpacas, compartiendo con sus mujeres
algunas actividades (deshierbado, cosecha y carga de leña); respecto al tejido, si
bien era una actividad asociada a las mujeres, los hombres no se veían impedidos
de realizarla.
La interdependencia -entendida como la dependencia recíproca que existió
entre los sexos- se estableció en las relaciones sociales, económicas, políticas y
rituales de la vida comunitaria y no impidió que los hombres realizaran las activi-
dades de sus compañeras, puesto que el objetivo esencial era la reproducción so-
cial. Dicha interdependencia no debe ser confundida con la igualdad entre los se-
xos, puesto que aquélla no ocultaba las asimetrías de género que estaban presen-
tes en todas las actividades. Por ejemplo, para cumplir con las obligaciones tribu-
tarias impuestas por la nobleza incaica, eran los hombres los que asistían formal-
mente a la mita o a las empresas militares de conquista; sin embargo, ello no im-
posibilitó que las mujeres participasen en las diversas actividades encaradas por
los tributarios del Inca, en tanto acompañaban a sus compañeros en desplaza-
mientos migratorios a las tierras maiceras de los valles orientales o en incursiones
militares hacia los confines del imperio8. Las referencias también nos indican que
las mujeres participaban en las actividades agrícolas-ganaderas que debían reali-
zar sus compañeros en las tierras del Inca o en las tierras de sus curacas.

7
Garcilaso de la Vega Páginas Escogidas. Biblioteca de Cultura Peruana, Primera Serie nº 3, París, 1938, p.
88.
8
Wachtel, Nathan “Los mitimas del valle de Cochabamba: la política de colonización de Wayna Capac”, en
Historia Boliviana, I/1, Cochabamba, 1981, pp. 21-57.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

De esta manera, el principio organizador aplicado en el mundo aymara (Urco


y Uma) terminó justificando una jerarquía genérica, la que se daba en los niveles
de las relaciones imperiales, comunitarias y de las unidades domésticas que las
integraban. Empero, si bien el varón tendió al dominio de las relaciones de poder
dadas a nivel de la comunidad y de las unidades domésticas, la posición de las mu-
jeres no debe excluirse del esquema de reproducción social, debido a la interde-
pendencia que caracterizaba las relaciones sociales, en tanto las mujeres tuvieron
no sólo un papel central en la cohesión del hogar y en la supervivencia cultural de
la comunidad, sino también en las actividades realizadas por sus compañeros para
cumplir con las obligaciones impuestas por los curacas y el Imperio.

Los Lupaqa en el período de transición al sistema de dominación espa-


ñol (1532-1570)
Los Lupaqa lograron adaptarse rápidamente a las transformaciones origina-
das por la aplicación del nuevo modelo de apropiación del excedente, planteado
por los españoles en el espacio andino. Esta adaptación fue favorecida -hasta antes
de las reformas toledanas- por la pervivencia de las relaciones sociales y por el uso
y control los recursos naturales, entre los que se encontraban los "carneros de la
tierra". Ello originó que los hombres y las mujeres Lupaqa establecieran una espe-
cie de sincronización entre las nuevas actividades propuestas por la “economía de
mercado” y las actividades tradicionales, destinada a la obtención de medios de
vida para la reproducción social de la comunidad.
Los Lupaqa estuvieron ubicados en una posición estratégica, debido a que
los circuitos mercantiles ordenados por el eje mercantil potosino pasaban por las
cabeceras que formaban parte de la provincia –Chucuito, Ilave, Juli, Pomata, Acora,
Zepita y Yunguyo- motivando que estuvieran expuestos a los efectos del proceso
de mercantilización. La posición estratégica de los Lupaqa provocó una serie de
transformaciones al nivel de las prácticas económicas y sociales.
El traslado de mercancías desde las diversas áreas productivas hacia Potosí
posibilitó la obtención de amonedado para el pago del tributo y obligó a que parte
de la población masculina dedicada a la actividad del trajín estuviera fuera de su
comunidad por un tiempo prolongado, lo que originó una reducción de los niveles
de producción agrícola que se producía normalmente en las unidades domésticas.
Esto motivó que las unidades domésticas afectadas por la salida de sus hombres,
tuvieran que adaptarse a los nuevos requerimientos planteados por el proceso de
mercantilización creciente.
Si bien la actividad del transporte de mercancías ya era practicada por los
indígenas antes de llegada de los españoles, ésta se orientaba a la complementa-
ción de la dieta y vinculaba la comunidad Lupaqa con los enclaves ecológicos, lo
cual no impedía el desarrollo de las actividades agrícola- ganaderas en la comuni-
dad. La imposición del trajín originó el abandono de las actividades productivas y
rituales tradicionalmente practicadas por aquellos hombres que se destinaban al
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

trajín, puesto que se requería de un tiempo que superaba los ciclos agrícola- gana-
deros. Si bien es cierto que se dejaron de lado algunas actividades, debido a la
ausencia de una de las partes esenciales que representaba a la unidad doméstica,
algunas de aquéllas fueron asumidas por “parientes solidarios”, quiénes mediante
la aplicación de diversos mecanimos de obtención de mano de obra (por ejemplo,
el ayni y la mink´a), cubrieron las necesidades de fuerza de trabajo originadas por
la ausencia de indígenas varones. En este sentido, las mujeres fueron quienes se
encargaron de mantener vigentes las relaciones de parentesco, afín o ritual, las
que permitían el acceso al beneficio de la ayuda mutua entre parientes, garanti-
zando una autosuficiencia económica de la unidad doméstica.
Si bien se advierte cambios en las actividades asignadas a las mujeres y a los
hombres Lupaqa, ello no significa que se hayan visto tranformaciones en los roles
de género y en aquellas prácticas tradicionales vinculadas con el parentesco, pues-
to que ambos siguieron vigentes dentro del marco de la tradición andina en la co-
munidad.
Con la aplicación de las medidas de Toledo, la pervivencia de los principios
de organización social, económica y política -que como mencionamos se habían
mantenido vigentes en el período de transición- se quebraron, dando lugar a una
redefinición de los roles de género, producto de las nuevas exigencias tributarias y
de la usurpación de tierras y recursos ganaderos de la comunidad, motivado por el
objetivo de la corona española de controlar la mano de obra y las tierras comuna-
les. La aplicación de medidas tendientes a lograr el mencionado objetivo, trajo
como consecuencia el quiebre de los lazos de parentesco y del sistema de repre-
sentación identitaria y de género, que se habían mantenido dentro del marco de la
tradición andina 9.

Los efectos de la mita minera


Si bien con la llegada de los españoles, la población masculina y femenina de
la comunidad Lupaqa había comenzado a desconstruir sus identidades étnicas,
será con la llegada del Virrey Francisco de Toledo (1569) que se darán las verda-
deras transformaciones10, motivadas por diversos factores: a) la redefinición del
espacio andino a partir de la imposición de los corregimientos de indios; b) la or-
ganización de la mita minera; y c) la reducción de la población en pueblos de in-
dios dirigidos por caciques-gobernadores responsables del cobro del tributo. Em-
pero, fue la implementación de las nuevas relaciones de producción que se impu-
sieron en el espacio Lupaqa, las que terminaron por “desestructurar” a las comu-
nidades11. En el caso Lupaqa, la desestructuración se vio influenciada por la posi-

9
Saignes, Thierry "Políticas étnicas en la Bolivia colonial. Siglos XVI- XIX", en Indianidad, Etnocidio e Indi-
genismo en América Latina. Instituto Indigenista Interamericano. Centre d´Etudes Mexicanes et Centroameri-
canes, México, 1988, p. 46.
10
Véase a: Valega, José M. Virreinato del Perú. Historia Crítica de la época colonial en todos sus aspectos.
Editorial Cultura Eclesiástica, Lima, 1939, pp. 48-49 y Larson, Brooke “Prólogo”, en Gordillo, José y Del Río,
Mercedes La visita de Tiquipaya (1573). Análisis Etno-Demográfico de un Padrón Toledano. UMSS- CERES-
ODEC/FRE, Cochabamba, 1993, p. 14.
11
Véase a: Saignes, "Políticas étnicas en la Bolivia colonial. Siglos XVI- XIX", p. 6.
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ción estratégica de la comunidad en el mercado emergente colonial, por la presión


fiscal por parte de los españoles que intentaban controlar sus recursos y por las
nuevas modalidades de interacción e interrelación social dadas a partir de la im-
posición de nuevas pautas culturales.
Las transformaciones se encuadraron dentro de dos objetivos centrales di-
señados por Toledo, que eran: a) descentralizar el poder del estado sobre la pobla-
ción nativa y la élite colonial; y b) abrir el potencial de acumulación mercantil a un
amplio sector de la élite española. Ambos objetivos trajeron como resultado la
alteración del poder que habían ejercido los encomenderos sobre los indígenas y
el control directo del estado español de la producción del excedente y de la mano
de obra 12. En lo que se refiere a esta última, la mita será el mecanismo fundamen-
tal de dominación en la política reformista aplicada en la década del ´70, puesto
que brindaba una fuerza de trabajo estable a la decaída esfera de producción mi-
nera potosina y propiciaba la inserción de los indígenas en los intereses de la colo-
nia 13; también ampliaba la oferta de mano de obra disponible para el trabajo “asa-
lariado” en las minas, con lo que se intentó condicionar la influencia económica
que ejercían los mingas (mano de obra libre y especializada) sobre la rentabilidad
de las empresas mineras. Además, la mita minera se convirtió en una importante
fuente de subsidio para las empresas mineras14.
La mita potosina era un sistema laboral rotativo que obligaba a la séptima
parte de la población masculina adulta de 139 repartimientos de 16 provincias de
los Andes Meridionales, entre ellas la de Chucuito, a cumplir con una cuota de tra-
bajo en las minas de Potosí. Era un sistema que inducía a que parte de los bienes
agrícolas y ganaderos producidos en las comunidades subsidiaran a la producción
minera, puesto que las necesidades básicas de los mitayos no eran cubiertas por
los “salarios”, sino por los medios de subsistencia provenientes de las comunida-
des.
La imposición de la mita minera fue uno de los mecanismos de explotación
que permitió la extracción del excedente de las comunidades a favor de los empre-
sarios mineros y el estado español. Al encargarse del abastecimiento de bienes de
consumo destinados a la mano de obra mitaya, la comunidad indígena subsidió a la
producción minera, puesto que se convirtió en la base económica para la minería
colonial y permitió la reproducción de la mano de obra 15. De acuerdo a las aprecia-
ciones de Arduz Eguía, la mita fue una de las formas de explotación más odiosas de

12
Larson, Brooke Colonialismo y transformación agraria en Bolivia. Cochabamba, 1500- 1900. CERES-
HISBOL, La Paz, 1992, p. 77.
13
Véase a: Cañedo- Arguelles Fabrega, Potosí: La versión aymara de un mito europeo. La minería y sus
efectos en las andinas del siglo XVII. La provincia de Pacajes.
14
Véase entre otros a: Stavig, Wad “La comunidad indígena y la gran ciudad: los naturales del Cuzco y la
ciudad minera de Potosí durante la colonia”, en Comunidades campesinas. Cambios y permanencias. Con-
sejo Nacional de Ciencia y Tecnología, CONCYTEC, Lima, 1983, p. 182; Assadorian, C. S. “La producción
de la mercancía dinero en la formación del mercado interno colonial. El caso del espacio peruano, siglo XVI”,
en Florescano, E., (Compilador), Ensayos sobre el desarrollo económico de México y América Latina, Fondo
de Cultura Económica, México, 1979, pp. 223-292.
15
Varón G., Rafael “Minería colonial peruana: Un ejemplo de integración al sistema económico mundial.
Siglos XVI-XVII”, en Historia y Cultura, 11, Lima, 1978, p. 161.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

la historia, debido a que el salario no cubría las necesidades básicas de subsisten-


cia del mitayo, quién debía financiar su viaje de ida y vuelta y soportar la rigurosi-
dad del trabajo en las minas16. Si bien es cierto que la mita tuvo efectos devasta-
dores sobre la integridad física de los mitayos causando numerosas muertes, sus
peores consecuencias se manifestaron en el terreno demográfico, porque des-
arraigó a indios e indias de sus comunidades de origen 17.
Los indígenas que eran destinados a la mita minera dependieron de los bie-
nes de subsistencia y de la mano de obra complementaria que eran provistos por
las unidades domésticas, las que dependían de los beneficios de pertenecer a una
red de parientes solidarios. Como lo vimos anteriormente, se requería de una
permanente participación en las actividades agrícolas, ganaderas y rituales las
cuáles, a medida que se instalaba el sistema de explotación española, fueron paula-
tinamente abandonadas. La ausencia de algunos de los componentes que mantu-
vieran activos los lazos de parentesco, implicó la pérdida de los beneficios prove-
nientes de esa red social 18.
La mita minera no sólo afectaba a aquellos que eran obligados a emigrar a
Potosí, sino también a aquellos que permanecían en las comunidades, por ejemplo,
mujeres, ancianos y niños. La ausencia de los mitayos, producto de la sustracción
sistemática de la mano de obra, produjo dos efectos sobre la comunidad: por un
lado le restaba riqueza y, por otro lado, alteraba la composición de la población
activa obligando a la población no activa a insertarse en el sistema productivo para
lograr la reproducción social. El segundo efecto conllevó a una participación cre-
ciente de las mujeres, en quienes recayó la responsabilidad de la subsistencia de
los miembros de sus unidades domésticas. Para Sánchez Albornoz, el incremento
del trabajo sobre las mujeres también terminaría reduciendo la fecundidad de
éstas19.
Dadas las condiciones extremas de explotación que sufrían los mitayos en
las minas potosinas, algunos de ellos optaron por eludir las cuotas de trabajo que
les fueron asignadas, a través de un pago en plata (“indios en plata”); otros con
menos recursos económicos optaron por huir a lugares que les permitieran tener
posibilidades de sobrevivencia. Esta última modalidad originó la ruptura con su
comunidad de origen y que adquirieran la categoría de indios forasteros.
De acuerdo a lo indicado por Stavig, en el caso de los Canas y Canchis, la mita
aceleró el proceso de migración de las comunidades hacia Potosí o hacia otras re-
giones (Chayanta, por ejemplo) en dónde los originarios no estuvieron sujetos a la
mita. También señala situaciones similares para aquellos indígenas que se queda-
ban en las comunidades, quienes eran obligados a enrolarse en la mita o en aque-

16
Arduz Eguía, Gastón Ensayos sobre la Historia de la minería Altoperuana. Madrid, 1985, p. 88.
17
Crespo Rodas, Alberto “La mita de Potosí”, en Revista Histórica, n° 22, Lima 1956, p. 169.
18
Larson, Colonialismo y transformación agraria en Bolivia. Cochabamba, 1500- 1900, p. 91.
19
Sánchez Albornoz, Nicolás “Mita, Migraciones y Pueblos. Variaciones en el espacio y en el tiempo. Alto
Perú, 1573-1692”, en Historia Boliviana, III/2, La Paz, 1983, p. 42.
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llas actividades económicas que les redituaban la plata suficiente para comprar su
salida de la mita 20.
Con la transformación del pago del tributo en productos al pago en moneda,
Toledo instauró un mecanismo maestro que obligó a los indígenas a dirigirse a
Potosí, puesto que una de las maneras de conseguir la moneda era el trabajo en las
minas. De esa manera, el estado obligaba a los indígenas al trabajo en las minas,
quienes:
(...) vienen cada año de diversos pueblos y muchos de-
llos muy lejos demas de cien leguas y de ciento y cinquenta y
van contra su voluntad porque dexan sus casillas y haziendas
y van cargados de sus mugeres e hijos y en Potosi los reparten
para cavar las minas y labrar los yngenios (...)21.

Esto motivó importantes transformaciones al nivel de la producción agríco-


la-ganadera de las comunidades, puesto que algunas familias se establecieron de
manera permanente en la urbe potosina o en otras ciudades, produciéndose una
progresiva permeabilidad social que originó nuevas alianzas matrimoniales con
miembros de otros grupos étnicos y trajo como consecuencia la pérdida de los
lazos de parentesco con las comunidades de origen y de los recursos que las fami-
lias poseían en su comunidad.
En Potosí, el “salario” otorgado a los mitayos no garantizaba la reproducción
de la fuerza de trabajo, lo que obligó a recurrir a la ayuda de otros miembros de la
familia, haciendo uso de mecanismos tradicionales andinos y de contrataciones en
el “mercado de trabajo”; también se utilizaron aquellos bienes que se produjeron
en las comunidades momentos antes de dirigirse a Potosí. Este flujo de bienes
(alimentos) no eran considerados como parte del salario, debido a que el salario
semanal que recibía un mitayo estaba por debajo de la remuneración mínima que
era necesaria para su sobrevivencia y la de su familia.
Debido a que los mitayos no podían obtener con facilidad los medios de sub-
sistencia requeridos para su reproducción inmediata y la de sus familias, las indí-
genas y sus hijos debieron diseñar algunas estrategias destinadas a la movilización
de medios de subsistencia para la producción y reproducción de la fuerza de traba-
jo; así, las mujeres indígenas se vieron obligadas a insertarse en diversas activida-
des económicas, vinculadas directa o indirectamente a la esfera de producción
minera. Algunas mujeres participaban "del comercio y contratación del pueblo"
vendiendo comida y los metales rescatados de las actividades del pallaqueo o del
hurto y, en ocasiones -de acuerdo a las fuentes- hasta su propio cuerpo a los mine-

20
Véase a: Stavig, Wad “La comunidad indígena y la gran ciudad: los naturales del Cuzco y la ciudad mine-
ra de Potosí durante la colonia”, p. 186.
21
Carta del Virrey del Perú Conde del Villar a S.M. sobre materias de real hacienda y el trabajo de los indios
en las minas de Potosí, en Levillier, Roberto Gobernantes del Perú. Cartas y papeles. Siglo XVI. Tomo X,
Madrid, 1925, 77.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

ros que subían al cerro; otras mujeres, en cambio, se ocuparon del beneficio de las
lamas y ganaban un peso por cada día de trabajo.
Las actividades en las que se insertaron las mujeres también estuvieron re-
lacionadas con la demanda de combustible para dar fuego a los cajones del metal.
Las mujeres también se dedicaban a las actividades relacionadas con el servicio
doméstico o el lavado de ropa 22. Otras actividades que desarrollaron las indígenas
tuvieron relación con la manufactura de velas y pan; también vendían frutas, coca
y chicha.
En este sentido, las mujeres fueron las responsables del aprovisionamiento
de las poblaciones urbanas. Burkett señala que las mujeres que vivían en las afue-
ras de la población plantaban hortalizas, criaban gallinas y preparaban alimentos
para completar los ingresos de la familia, mientras sus maridos se encontraban
dedicados a la mita o al trabajo sujeto a un contrato23.
De acuerdo a Murra, quién fuera citado por Larson, en los comienzos del si-
glo XVII muchas indias comerciantes de Potosí trabajaban de manera independien-
te, regateando con mayoristas y mercaderes itinerarios mestizos e indios por el
precio más bajo de las mercancías que venderían al menudeo en la villa 24. Cañete,
por otra parte, nos indica que a finales del siglo XVIII, un comerciante le informaba
que solamente dos mujeres confiteras compraban de su tienda el importe de 14 a
15.000 pesos de azúcar al año para hacer dulces de confitura 25.
De esa manera, tanto hombres como mujeres lograron adaptarse a las nue-
vas condiciones de vida que se les presentaba en la ciudad de Potosí, lo que fue
posible porque lograron diseñar sus propias estrategias familiares de superviven-
cia, que eran una muestra de los esfuerzos creativos que se combinaban con nue-
vas modalidades de interacción étnica.
En Potosí se coordinaron las diversas actividades llevadas a cabo por los mi-
tayos y por sus compañeras, con el objetivo de obtener los medios de subsistencia
destinados a la sobrevivencia. El ideal de interdependencia andina manifestada al
nivel de las comunidades de origen, se traspoló hacia aquellas nuevas actividades
manifestadas en este espacio.
Las mujeres participaban en la reproducción social de las unidades domésti-
cas a la que pertenecían. Su condición de subordinación fue definida por la presión
fiscal orientada hacia los hombres; esto produjo una invisibilización de las mujeres
en las políticas fiscales de la corona, puesto que el mayor interés de los funciona-
rios reales recaía en la mano de obra masculina. Sin embargo, la incapacidad de los
indígenas para aportar los medios de subsistencia necesarios para la reproducción

22
Descripción de la Villa y Minas de Potosí. Año 1603, p. 377.
23
Burkett, “Mujeres indias y Sociedad blanca: El caso del Perú en el siglo XVI”, en Asunción Lavrín Las
Mujeres Latinoamericanas: Perspectivas Históricas, Fondo de Cultura Económica, México, 1985, p.121..138.
24
Larson, Colonialismo y transformación agraria en Bolivia. Cochabamba, 1500- 1900, p. 236.
25
Cañete y Domíguez, Pedro V. Guía Histórica, Geográfica, política, civil y legal del Gobierno e Intendencia
de la Provincia de Potosí. La Paz, 1939.
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de las unidades domésticas -debido a la fuerte presión fiscal- obligó a que las mu-
jeres comenzaran a incursionar en las diversas esferas de producción y de circula-
ción. Así, mientras que los indígenas comenzaron a participar en actividades tales
como el trajín o la minería, sus compañeras se dedicaron a la elaboración de chicha
y de comida para vender en la calle, al lavado de la ropa, a la venta de productos en
los mercados indígenas, al pallaqueo, etc. En este sentido, las mujeres demostraron
tener una mayor capacidad de adaptación que los hombres, puesto que al no ser el
centro de las presiones fiscales podían recrear con mayor facilidad las estrategias
de reproducción.
Con la migración de los mitayos con sus familias y parientes, se crearon en
Potosí las condiciones para el surgimiento de una nueva identidad, la que fue pro-
ducto de la simbiosis dada por la interacción entre los españoles, los indígenas y
las castas y que fue posible gracias a las relaciones sociales y de producción plan-
teadas por los dominadores y a las estrategias de sobrevivencia diseñadas por los
indígenas –especialmente las mujeres- con el fin de descargar las exigencias del
aparato fiscal.

Conclusión
Los hombres y las mujeres que pertenecían a la comunidad Lupaqa diseña-
ron diversas estrategias de reproducción social, de acuerdo a los cambios y las
permanencias dados a nivel de las prácticas sociales y económicas tradicionales
andinas y a la incorporación de las prácticas sociales impuestas por los españoles
(patriarcado). De esta manera, la redefinición de los roles asignados a hombres y
mujeres aparece como una respuesta a las presiones fiscales ejercidas por el apa-
rato estatal español.
La relación entre los hombres y las mujeres del mundo se vio afectada por la
implantación de las nuevas pautas culturales y por la aplicación de un sistema que
se basaba en la explotación de la mano de obra masculina.
Para terminar, se hace evidente que la adaptación de los/as indígenas al
nuevo contexto de dominación debe ser estudiada dentro de un sistema de inter-
relaciones étnicas y de género muy complejo. Es en éste donde se pusieron en
juego la reproducción del sistema de dominación española -la que era extraña al
mundo andino- y la reproducción social de las comunidades. En la confluencia de
ambos surgieron diversos espacios de acción con modalidades dispares y concep-
tualmente diferentes, las que en definitiva terminaron desencadenando un sistema
de interacciones que tuvo elementos tradicionales andinos y europeos. Tanto los
hombres como las mujeres Lupaqa deconstruyeron sus identidades y roles de gé-
nero, las que se tuvieron que transformar a medida que evolucionaban las expe-
riencias económicas e institucionales de la corona española sobre los Andes Meri-
dionales.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

APROXIMACION AL ROL DE LA IGLESIA EN EL PROCESO DE EVANGELIZACION EN


AMERICA
María Etelvina Díaz∗

I.- introducción
El lugar ocupado por la religión o por un sistema de creencias dentro de la
sociedad, siempre despertó mi interés, por trascender más allá de lo visible y de lo
empíricamente comprobable.
Desde sus orígenes, el hombre ha canalizado sus temores y esperanzas apo-
yándose espiritualmente en religiones y mitos. A través de sus dioses, ídolos y se-
res sobrenaturales trató de apaciguar su miedo a lo desconocido.
En la América preincaica, ya existían cultos y rituales propios del hombre
andino, que se vieron modificados con la llegada de los incas. El Imperio Incaico, a
pesar de respetar algunos cultos y religiones locales, logró unificar el culto a un
solo Dios (Sol o Inti), legitimando al Inca, como el descendiente directo de ese
Dios.
La conquista del continente americano, trajo aparejada la intervención de la
Iglesia Católica, como institución vigente en Europa, que produjo no solamente
una transformación religiosa, sino un profundo cambio cultural ocurrido durante
los siglos XVI y XVII, motivando desde la antropología, mi interés por abordar esta
investigación.
El objetivo de mi trabajo es analizar el proceso de evangelización en Améri-
ca. La desestructuración en la vida social de las comunidades andinas a partir de la
llegada de los españoles. El porqué de los cambios económicos, sociales, políticos
e ideológicos; puntos en los cuales, la “Institución Iglesia”, asociada a las políticas
expansionistas de la corona española, fue uno de los factores decisivos en las
transformaciones culturales que perduran hasta la actualidad.
Para ello considero importante abordar el tema, conociendo las característi-
cas que tuvo la “Institución Iglesia”: sus estrategias eclesiásticas, la evangelización,
la extirpación de idolatrías, la relación existente entre curas doctrineros y la eco-
nomía colonial, y por último, tratar de comprender la trascendencia y el significa-
do de la llamada “Utopía Andina”.

II.- Desarrollo

II a) Características de la Iglesia Católica en América


Universidad Nacional de Salta – Cátedra Procesos Sociales II – E-mail: tottydiaz@hotmail.com
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

La presencia de la Iglesia Católica en los eventos de la Conquista de Perú y


Nueva España no se produjo inicialmente, como se cree, de un modo organizado.
Desde los primeros viajes al continente hasta después de una década, su labor fue
limitada e ineficaz.
La Corona pretendía controlar la conflictiva y decadente iglesia española,
tratando de que el Papa le diera las concesiones y el control de una iglesia institu-
cionalizada en las Indias. Estas negociaciones se lograron recién hacia 1508, pero
la escasa demografía y los cambios en la colonización, solo permitieron, a partir de
la década de 1520, el patronazgo total de la iglesia en América.
Dicho patronazgo real o de las coronas, implicaba que las colonias america-
nas tuvieran su iglesia controlada por el gobierno real en todos los aspectos de su
actividad, salvo en cuestiones de dogma y que ésta actuara como brazo del Estado,
funcional a sus necesidades.
La estructura eclesiástica era similar a la vigente entonces en España, ya que
las áreas conquistadas eran divididas en unidades territoriales, episcopados u
obispados, con sus respectivos obispos y arzobispos. Luego éstas, se subdividían
en parroquias, donde el párroco era el encargado de administrar los sacramentos,
y de ese modo asegurar sus ingresos, cobrando un porcentaje de acuerdo al sa-
cramento impartido.
Las cortes eclesiásticas eran las encargadas de distintas tareas que iban,
desde acusaciones contra clérigos, hasta divorcios o testamentos.
El Capítulo o Junta de la Catedral, presente en todas las ciudades coloniales,
también colaboraba con las tareas eclesiásticas. Era la encargada de cobrar el
diezmo26. Con esta fuente de ingresos cubría los gastos de construcción y manu-
tención de las catedrales. Incluso ante la ausencia del Obispo, (ya que existía gran
mortalidad de religiosos), éste era reemplazado por el Capítulo o Junta en las de-
cisiones importantes.
Dentro de los religiosos seculares, que pertenecían a las diócesis27 se encon-
traban los procedentes de España, y los que habiendo nacido en América, ingresa-
ban al sacerdocio institucional.
Además estaban los sacerdotes de las órdenes religiosas, presentes inicial-
mente en territorio de Nueva España, como la de los Franciscanos desde 1523, la
de los Dominicos desde 1526 y la de los Jesuitas desde 1533, pero que luego, ex-
pandieron sus misiones por el resto del continente.
Para finales del siglo XVI, diferentes características entre jerarquías secula-
res y órdenes regulares, regía el ingreso para cada una. Para el clero secular, exis-
tían normas especiales de acceso a la carrera eclesiástica, tales como no ingresar

26 Diezmo: Derecho del diez por ciento que se pagaba al rey. La práctica del diezmo eclesiástico se inició en la península Ibérica
durante la Edad Media, como consecuencia de la Reconquista y fue trasplantado al Nuevo Mundo durante la época colonial.
27 Diócesis: Término de origen griego. La Iglesia lo generalizó como distrito o territorio en que tiene y ejerce jurisdicción espiritual
un prelado como obispo, arzobispo, etc.
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PRIMERAS JORNADAS DE ANTROPOLOGÍA – 15 Y 16 DE DICIEMBRE 2003. SALTA.

antes de cumplidos los veintiún años, el uso de la tonsura28 o vestimentas específi-


cas que diferenciarían por siempre, la pertenencia a uno u otro sector.
Los cleros regulares ingresaban a una orden, usando un hábito particular
que los identificaba, y donde generalmente permanecían hasta su muerte.
Ambos poseían una protección especial al formar parte del fuero eclesiásti-
co, condición que los exceptuaba de comparecer ante cortes civiles, y sólo podían
ser juzgados por tribunales reunidos para tal fin.
Dentro de los principales requisitos para el ingreso a la institución, se halla-
ba el nivel de educación, el pertenecer a la "raza blanca", el poseer la congrua 29,
etc. Otra forma de ingresar a la misma, era aprendiendo la lengua nativa, atributo
que otorgaba el título de "Suficiencia en Lengua", y permitía ser destinado a una
población indígena rural, con la alternativa de pedir posteriormente un traslado a
zona urbana.
Las ciudades principales tenían grandes establecimientos religiosos soste-
nidos por comunidades rurales. Existía asimismo una gran presencia de clérigos
en las áreas urbanas, que participaban de la vida cotidiana y social de la colonia.
Dentro de la “Institución Iglesia”, no estaban representados ni los más bajos
ni los más altos estratos sociales, pero quienes ingresaran a la misma, podían ha-
cer carrera en cualquiera de las actividades desempeñadas: en capellanías, univer-
sidades, cabildos, hospitales, conventos o tareas educativas, pudiendo simultá-
neamente ejercer actividades comerciales.
La Iglesia como tal y con ella los clérigos, se introdujo en toda la vida social,
política y económica de la colonia. El “sacerdote hombre” estuvo presente en las
Indias con inversiones de bienes raíces, haciendas u obrajes, donde administró, a
veces no sólo su dinero y el de su familia, sino hasta el de viudas o solteronas.
El prestigio social que implicaba pertenecer a la Iglesia, les daba ventaja a
los que se dedicaban al comercio. Es así, que los que recolectaban el diezmo, esta-
ban autorizados tanto al tráfico de mercancías, como a administrar propiedades
rurales y a comercializar sus productos.
La vida religiosa contemplativa para las mujeres, fue una de las reformas
que la nueva civilización trajo aparejada al Nuevo Mundo. Este cambio tan notorio
en la población femenina, surgió como una reacción a la profunda convulsión que
había causado en Europa la Contrarreforma30. Tales cambios, permitieron a las
mujeres enfrentar un mundo en transición, donde se refugiaban del lugar vulnera-
ble que ocupaban solteras o viudas en la sociedad, como la exclusión y marginali-
dad que sufrían arrepentidas o delincuentes.

28 Tonsura: Corte de pelo en forma circular realizado en la parte posterior de la cabeza al ingresar a una orden religiosa.
29 Congrua: Solvencia monetaria necesaria que permitía contar con un ingreso económico vitalicio.
30 Contrarreforma: Movimiento religioso, político e intelectual del siglo XVI, dirigido por la Iglesia católica con el objeto de

restaurar la fe y luchar contra la Reforma luterana.


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Con la instalación de un convento en la ciudad, se articulaba una inmensa


red de apoyo, proveniente de otros sectores de la comunidad. Estas instituciones
se proyectaron por un lado, como símbolo de un determinado aspecto del culto, y
por el otro eran percibidos como una respuesta social y no individual, a distintas
problemáticas de la época, ya que su labor intervenía en todos los sectores de la
vida colonial.
Las actividades desempeñadas por las religiosas, abarcaban un espectro tan
amplio que incluía desde tareas en establecimientos educativos, hospitales, hospi-
cios, orfanatos, asistencia en parroquias y catedrales, hasta aquellas que sólo esta-
ban dedicadas al claustro y a la oración.

II b) Proceso de evangelización en América


La política de la "tábula rasa" sobre la cual se edificó la fe católica tuvo de-
nominadores comunes en las primeras misiones que llegaron a América. La Iglesia,
luego de entender que la evangelización no era una tarea fácil, adoptó estrategias
que le permitieron conocer las mentalidades de los pueblos conquistados, para
sustituir las creencias vigentes por otras.
Primitivamente Cortés 31, y luego los franciscanos, que lograron la destruc-
ción de templos e ídolos en 1525, aplicaron maniobras ejecutadas setecientos años
antes, con la expansión del cristianismo en Europa, convirtiendo los templos paga-
nos en santuarios y sustituyendo sus ídolos por imágenes cristianas.
La Catedral Metropolitana, erigida sobre los cimientos del Templo Mayor; o
la de San Santiago construida sobre otra deidad en Tlatelolco, muestra la sustitu-
ción y transformación que se impuso como consecuencia de las tácticas empleadas
por la Iglesia.
Del mismo modo, dioses buenos y malos se adecuaron a las deidades cristia-
nas, al igual que los santuarios. Las festividades fueron sustituidas no sólo por los
misioneros, sino también por los indígenas, que se involucraron en este proceso.
Tratando de ocultar y mantener vivos bajo apariencia cristiana, dioses, rituales y
concepciones religiosas, superpusieron ambos sistemas dando lugar a un marcado
sincretismo 32.
El calendario fue otro aspecto que se adaptó a las nuevas exigencias. Las po-
blaciones nativas hacían coincidir notablemente sus rituales con celebraciones
cristianas y de ese modo, rendían culto a sus divinidades.

31 Cortés, Hernán : (1485-1547) Conquistador español de México. En 1504 se estableció en La Española, y en 1518 Diego de
Velázquez le confía el mando para la conquista de México. Funda la ciudad de Veracruz, y en 1519 llega a la capital azteca de
Tenochtitlán. Luego del asesinato de Monteczuma el 30 de junio de 1520, los españoles toman efectivamente Tenochtitlán en 1521.
En 1522 es nombrado Gobernador y Capitán General del reino de Nueva España y en 1529 Marqués de Oaxaca. En 1540, regresa
definitivamente a España.
32 Sincretismo: Sistema filosófico que intenta conciliar doctrinas diferentes. Movimiento religioso que nace de la fusión de elementos
de religiones precedentes
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Las estrategias de los primeros misioneros fue la de evangelizar y adoctrinar


a los hijos de los caciques y así iniciarlos en la fe cristiana, utilizando la analogía y
la comparación, ya que el desconocimiento de la lengua indígena era un obstáculo
difícil de sortear.
Todo esto sumado a la presencia militar que coaccionaba social y política-
mente a las poblaciones nativas, obligaba un acatamiento involuntario, pero ne-
cesario a los intereses evangelizadores.

II c) El catolicismo andino
Tanto Domingo de Santo Tomás 33, como Bartolomé de Las Casas34, pertene-
cían a la Orden de los
Dominicos y actuaron en el escenario de la conquista del siglo XVI, pero con
marcadas diferencias Bartolomé de Las Casas se desenvuelve en las Indias Occi-
dentales, como obispo de Chiapas (México) y eso lo relaciona con España y lo pro-
yecta a un nivel continental, junto a su gestión política.
Las Casas enjuicia y denuncia en general toda la presencia española en la co-
lonización, de una forma apasionada y vehemente y cuestiona los métodos usados
por España en la conquista. Es el principal creador de una conciencia colectiva
indígena, en que junto a su historia, sus costumbres e ideología resaltan los aspec-
tos sobresalientes de la "visión del mundo" nativa.
Santo Tomás se basa en los hechos españoles y en la realidad de la que él
participa en los Andes Meridionales. Circunscripto a lo cotidiano y a su conviven-
cia con los indígenas, relata en sus vivencias parte de ese mundo que él comparte,
y por lo tanto, conoce y comprende.
El estilo de este sacerdote es incorporar como punto de partida para la im-
posición del catolicismo, el conocimiento de la lengua indígena, ya que considera
que a través de ella se puede lograr la conversión religiosa. Otro factor importante
a tener en cuenta en la obra de Domingo de Santo Tomás, es la sencillez y simple-
za con la que describe desde el origen indio, hasta el pecado original, utilizando
una escritura dinámica y entendible para todos.
Se conmueve por los excesos cometidos en contra de las poblaciones con-
quistadas, y su corazón generoso se llena de piedad y misericordia al ver los traba-
jos forzados a que eran sometidos los indios. Sus descripciones claras muestran a

33 Domingo de Santo Tomás: Sacerdote español dominico, que compuso la primera gramática quechua (1560) y un catecismo en
dicha lengua. Defensor de los derechos de indígenas, condenó los abusos cometidos contra éstos
34 Las Casas, Bartolomé de : (1474-1566) Sacerdote español, defensor de los indios americanos durante la Conquista. Tras renun-
ciar a una encomienda que se le había concedido, consagró todos sus esfuerzos a mejorar la situación social de los indígenas
explotados y prácticamente exterminados por los colonizadores. Intervino ante Fernando el Católico y Carlos V, pero tuvo que
enfrentarse una y otra vez a la oposición de los encomenderos y de algunos medios religiosos y políticos españoles. Logró que se
promulgasen las Leyes Nuevas de 1542, que prohibían la encomienda hereditaria y la esclavización de los indios. Es autor de
"Brevísima historia de la destrucción de las Indias" (1522) y de las "Historia general de las Indias" (1492-1520).
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un ser humano con convicciones firmes y profundamente religiosas que eviden-


cian una gran paz interior.

II d) Extirpación de Idolatrías
Algunos autores describen la extirpación de idolatría como una verdadera
inquisición indígena. Al poseer las mismas características que ésta adoptó en Eu-
ropa para algunos españoles, llegaron incluso a compararla con la brujería. Sin
embargo para otros investigadores, la persecución que se origina en el siglo XVII,
se halla en el interior de las relaciones entre los curas doctrineros y las comuni-
dades indígenas.
El conflicto suscitado entre los obispos seculares y los clérigos regulares tu-
vo dos puntos de controversia. El primero relacionado al pago del diezmo que be-
neficiaba a las órdenes religiosas, eximiéndolas de dicho tributo. El segundo tenía
que ver con el control tanto del recurso social (mano de obra), como el económico
(excedente), que los curas se negaban a pagar y que los obispos reclamaban para
sí.
La Reforma y Contarreforma junto al Concilio de Trento II, también fueron
antecedentes que impulsaron la creación de cargos tales como "Doctrineros de
Indios" funcionales a ordenar sacerdotes y ocuparlos en el control y sujeción de la
población indígena.
La presión ejercida por los doctrineros, permitía que el excedente obtenido
fuera alto. En Cajatambo, se origina mucho antes de la iniciación oficial de las
"Campañas de Extirpación de Idolatrías", una serie de conflictos con un enorme
trasfondo económico. En esta población estaban involucrados sacerdotes en di-
versos negocios y comercios, con contrapartida de mercancías y dinero ya que la
actividad mercantil era generalizada. Estos abusos en las prácticas comerciales
dieron lugar a pleitos y juicios que al ser resueltos en tribunales eclesiásticos, ha-
bitualmente no se condenaban, ni penaban.
Debido a este malestar, y a los continuos excesos cometidos por los curas en
contra de las comunidades indígenas, es que se suceden las denuncias por parte de
las dichas poblaciones. En represalia a esto, y como una forma de amedrentar el
incesante aumento de juicios contra el clero, es que comienzan las “justificadas
Campañas de Extirpación de Idolatrías”
Otro sector eclesiástico, poseía aspiraciones de salirse de las “doctrinas” y
lograr ascensos dentro de la Iglesia. El caso del Francisco de Avila, principal pre-
cursor de la “extirpación de idolatrías” que llegó a ser obispo de Lima, es un ejem-
plo contundente.
Posteriormente, al incrementarse la cantidad de denuncias existentes, sin
los resultados deseados, éstas cesaron. A pesar de ello, la religión indígena sobre-
viviría gracias a las contradicciones y errores propios al interior de la iglesia en
América.
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II e) Los curas doctrineros y la economía colonial


Quizá el aspecto más descuidado de la historia de la Iglesia sea el económico
y el papel que jugó esta institución en todos los ámbitos de la sociedad. Con el re-
partimiento 35 y la encomienda36, quedaba a cargo del encomendero, el pago del
diezmo, que era deducido del tributo con que se pagaba al clero.
Desde comienzos del siglo XVII, los "Curas de Indios", formaban parte activa
de la economía, con los procesos de fabricación de las mercancías, la circulación y
el transporte de las mismas, que generalmente, corría por cuenta de este sector
eclesiástico.
Como consecuencia de la expropiación de tierras y de las reducciones de in-
dios vigentes a partir de las reformas de Toledo 37 en 1570, era trasladada grandes
poblaciones nativas, quedando disponibles enormes extensiones y terrenos bal-
díos, que eran aprovechados por los “curas doctrineros”.
Además de apropiarse de la tierra, se apropiaban de la fuerza de trabajo, ya
que la mano de obra y el excedente lo usaban en beneficio propio. A pesar de po-
seer haciendas, chacras, comercios, trajines, ganado, obrajes y viñedos como fuen-
te de ingresos, no aceptaban pagar el diezmo a la Iglesia.
La realización de tareas religiosas era cobrada muy caras a las poblaciones
indígenas, mediante el pago de primicias38 y de obvenciones 39 y al no poder pagar-
las, las comunidades se endeudaban en mano de obra, dinero o especies. El per-
manente contacto con estas poblaciones, permitía a los “curas doctrineros” una
ambigüedad en sus relaciones. La presión que ejercían en ellas, era contrarrestada
por la convivencia cotidiana que atenuaba esos conflictos.
En la zona de Moquegua, Arica y Arequipa la producción vitivinícola estaba
en manos de los jesuitas. Se ocupaban de la preparación de los viñedos, de la cose-
cha y el prensado, de la fermentación y el procesamiento de elaboración del vino.
Los jesuitas usaban mano de obra indígena y esclava en sus haciendas.

35 Repartimiento de mercancías: Práctica introducida por los colonizadores españoles en América, consistente en obligar a los
indígenas a adquirir mercancías a precios exageradamente altos. La injusticia del sistema dio origen a numerosas sublevaciones y
rebeliones
36 Encomienda: Institución jurídica que España estableció en América para reglamentar las relaciones entre indígenas y conquista-
dores. El encomendero era un súbito español que con la anuencia real, percibía el tributo indígena. A cambio de este beneficio, el
encomendero se comprometía a evangelizar e instruir al indio encomendado
37 Toledo, Francisco de: (1516-1582) Administrador español en las colonias americanas. Virrey del Perú (1568), ejerció su mandato
con dureza. En 1571 reprimió severamente el levantamiento indígena comandado por Tupac Amaru I, a quien hizo ejecutar. Refor-
mó la explotación de las minas de plata y organizó económicamente el virreinato. En 1581 fue acusado por malversación de fondos y
regresó a España.
38 Primicias: Primera parte de la producción agropecuaria o ganadera que se entregaba como tributo.
39 Obvenciones: Utilidad fija o eventual, además del sueldo que se disfruta.
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En el siglo XVIII, los indios estaban más inclinados a pagar tributos a la co-
rona, que a soportar las cargas de la Iglesia. Esto contribuyó, sumado al reparti-
miento, a profundizar los conflictos entre curas y corregidores.
Al designarse un obispo para el cargo de Virrey, se puso en evidencia el des-
equilibrio entre el poder político y el eclesiástico, oportunidad aprovechada por
los curas doctrineros para lograr mejor control, y ejercer mayor presión económi-
ca sobre las comunidades. Ocultaban tributarios y competían con los corregidores
por obtener mano de obra y excedente. El obispo de Cuzco, denunciaba que los
corregidores daban prioridad el repartimiento y no al tributo, y al ser el diezmo
una parte porcentual del tributo, la elección de pago de uno influía en detrimento
del otro. Muchos de los curas se involucraban en las revueltas de la comunidad,
incentivando a las poblaciones indígenas y alentándolas a participar en contra del
corregidor.
Las órdenes religiosas reclamaban para sí, potenciales mercados que consi-
deraban suyos, por eso al no participar en el repartimiento, los curas hacendados
estaban a favor de su abolición. El reparto perjudicó al clero en el papel de hacen-
dados, de dueños de obrajes y en sus actividades comerciales.
Al agudizarse los conflictos en las comunidades, se evidenciaron la red de
relaciones entre curas, hacendados, y corregidores. Sin embargo también hubo
revueltas anticlericales, cuyas causas se basaron en la apropiación ilegítima de
tierra y ganado por parte de los curas. A pesar de esto no fueron tan directas ni tan
violentas como en contra del corregidor.
El contacto directo con los doctrineros, mas el respeto por el hábito, atenuó
los efectos de estas rebeliones. Sin embargo, las poblaciones indígenas demostra-
ron su descontento no recibiendo ningún sacramento, y negándose a participar en
cualquier actividad clerical como misas, bautismos, procesiones, etc.
El reparto se convirtió en una carga económica para los indios, y un obstácu-
lo para las ganancias personales de los curas. Esta combinación de intereses sirvió
para aliar a ambos en contra del corregidor. En las provincias donde se competía
con el diezmo y las primicias, aumentaron las quejas por el reparto y esto ocasio-
nó grandes roces entre autoridades civiles y eclesiásticas.

II f) La “Utopía Andina”
Este movimiento de resistencia indígena tuvo causas originadas en Europa,
como las crisis económicas que atravesaban la mayoría de las monarquías absolu-
tistas de la época; los problemas monetarios que sufría España, producto de sus
guerras con Holanda e Inglaterra; y un enorme decaimiento en la moral pública.
Dentro de las causas netamente americanas, puedo citar el enorme impacto
al nivel poblacional que tuvo el descenso demográfico, y el traslado de comunida-
des enteras a realizar trabajos forzados en los obrajes, las haciendas y las minas.
Esto provocó un elevado aumento en la oferta de tierras rurales desocupadas, en
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detrimento de la industria minera. La feudalización y explotación compulsiva de


las poblaciones andinas, trajo como consecuencia, cambios en la estructura interna
de las comunidades, donde comenzaron a plantearse relaciones entre amos y sier-
vos. A diferencia de Europa, el sistema impuesto en América era un feudalismo
bastardo y no aristocrático
Las campañas de extirpación de idolatrías dirigidas en contra de las religio-
nes autóctonas, produjeron dos tipos de reacciones. Una de ellas fue aferrarse a lo
andino, resistir y enfrentarse a los conquistadores, aún con riesgo de perder la
vida. La otra opción fue cristianizarse, y desde la clandestinidad, inventar nuevos
rituales que derivaron en el sincretismo, presente hasta nuestros días.
Pero esta “Utopía Andina”, parte de la posibilidad que tuvieron las poblacio-
nes nativas de lograr visualizar ciertos aspectos de la colonización, que quedaron
en evidencia posteriormente.
Una de ellas fue la desacralización de los españoles, como dioses o seres so-
brenaturales. Otra, la capacidad de una visión crítica al sistema colonial, plagado
de conflictos y contradicciones. Y por último el regreso de la sociedad utópica o
ideal que fue el Imperio Incaico, mediante el mito de Inkarri 40.

III.- Conclusiones

El proceso de transformación que sufrió la sociedad andina, a partir de la


llegada de los conquistadores españoles, no fue solamente religioso, ni la sustitu-
ción de un sistema de creencias por otro.
Este proceso, implicó una desestructuración en todos los ámbitos de la vida
indígena, basado en la imposición por medio de la violencia, de una minoría do-
minante a otra mayoría dominada.
La dimensión religiosa estuvo presente en todos los demás aspectos de la
vida colonial, y su accionar fue permeable a través de toda la sociedad en lo eco-
nómico, lo político, lo social y lo ideológico.
Visualizar los motivos que permitieron la incorporación del cristianismo en
los Andes Meridionales, no tiene que ver sólo con la aculturación religiosa, sino
con factores que trascienden a toda la comunidad.
Como todo contacto entre dos culturas, el producto de la evangelización fue
un complejo proceso que permitió la incorporación de un sistema religioso distin-
to, sumando, sustituyendo y logrando una síntesis entre ambos grupos étnicos,

40 Inkarri : Creencia andina, mediante el cual la cabeza y las partes del cuerpo del Inca desmembrado por los españoles, se recons-

tituirá, renaciendo nuevamente y con él todo el Imperio Incaico permitirá conformar una sociedad ideal.
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que dio como resultado el sincretismo y un nuevo sistema de creencias, vigente


hasta nuestros días.
La “Institución Iglesia” tuvo un rol protagónico en todos estos cambios, cola-
borando con el proyecto colonizador de la Corona Española, e interactuando con
todos los sectores sociales.
Los principios de reciprocidad y redistribución presentes en el período
prehispánico, se vieron modificados posteriormente adquiriendo rasgos caracte-
rísticos de la economía colonial.
Estos mismos principios argumentados desde su “visión del mundo”, trans-
formaron la concepción de las relaciones sociales al interior de las comunidades.
Las poblaciones indígenas debieron adaptarse a otras instituciones, otro go-
bierno, otra lengua, otro territorio, otras normas, otra forma de relacionarse y de
trabajar, pero sobre todo, tuvieron que dejar de creer en lo que creían para ade-
cuarse a una nueva religión desconocida para ellos.
El tremendo impacto que todo esto significó, deja abierta la posibilidad de
futuras investigaciones, por la cantidad de interrogantes que permanecen aún sin
resolver, y por lo apasionante que considero este tema.
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Notas al Pié:
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Editorial Bruguera Argentina S.A.F.I.C.. Avalos 366. Buenos Aires. Argentina.

Enciclopedia Microsoft Encarta 2002. Microsoft.


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MESA DE TESIS
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TESIS DE LICENCIATURA
CATEGORÍAS IDENTITARIAS EN LA FRONTERA ARGENTINO-BOLIVIANA
Lic. Arturo Prinzio ∗

El presente trabajo de Tesis se propone dilucidar algunas categorías identi-


tarias, en la frontera argentino-boliviana, que influyen en las relaciones políticas,
étnicas y socioculturales de las respectivas comunidades transnacionales.
El análisis de estas categorías se realiza tomando como lugar de estudios el
paso internacional de frontera San José de Pocitos (Bol.)-Salvador Mazza (Arg.). La
elección de este paso de frontera, para la presente investigación, se debe a su con-
dición de zona muy concurrida donde se han creado fluidas relaciones entre los
ciudadanos de los dos países. Hecho que motiva la obtención de mayor informa-
ción y diversidad de elementos de análisis para esta temática.
Además, su configuración espacial resulta adecuada para ello porque conec-
ta los dos territorios nacionales de una manera suave, casi imperceptible, a través
de un corredor (el puente internacional) que se presenta como un espacio de trán-
sito agradable y accesible. Sensación que sólo es interrumpida por los controles
militares y aduaneros de ambos países limítrofes.
Las categorías identitarias son entendidas aquí como clasificaciones que se
realizan sobre la identidad de diversos grupos sociales o étnicos, que habitan y se
relacionan en forma permanente en la zona del paso fronterizo.
A través del estudio de estas clasificaciones identítarias, tomadas como uni-
dades de análisis, se pueden abordar otras cuestiones como los sucesos históricos
del paso de frontera, las influencias políticas de los dos estados, la discriminación
étnica, el uso del lenguaje, las interrelaciones económicas y la producción de dis-
cursos.
Se incorpora un estudio conceptual de fronteras, a través de un marco histó-
rico y teórico, en donde se analizan el origen y significado de la complejidad del
término, aplicando el mismo criterio para el uso específico que aquí se propone.
Las categorías identitarias, la identidad y la frontera se analizan desde un
perfil teórico constructivista, por entender que son constructos socíales que resul-
tan de un proceso de interacción y no de algo dado de manera natural, por un con-
tenido intrínseco esencial definido por su origen y experiencias comunes.
La hipótesis de este trabajo plantea que la construcción de categorías identi-
tarias, en este paso de frontera, señalan diferencias de carácter político, étnico y
sociocultural. Estas diferencias y los conflictos que ellas producen pueden ser ne-


Antropólogo (UNSa) E-mail: arturoprinzio@yahoo.com.ar
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gociados, de acuerdo a los intereses de los gobiernos y las comunidades de los dos
países fronterizos.
Se utilizan técnicas cualitativas de investigación para el procesamiento y
análisis de la información, como la "entrevista en profundidad" y la "observación
con participación°, por resultar propicias para trabajar en esta investigación.
La primera, al ser flexible y dinámica, puede lograr que los entrevistados se
explayen en sus respuestas aportando una cantidad de datos que enriquecen el
trabajo investigativo. La segunda otorga a la investigación la posibilidad de obser-
var, en forma directa, los hechos cotidianos de la población en estudio.
En este estudio sobre identidad en la zona de frontera se confirma la impor-
tancia del trabajo etnográfico, a través de los métodos y enfoques particulares que
propone esta perspectiva de análisis, en el campo de las relaciones interétnicas y
socioculturales.
Tomar el cruce de fronteras como un suceso de carácter mágico-religioso
permite, al análisis antropológico, operar con un enfoque de tipo semiótico sobre
el contexto sociopolítico del paso fronterizo, a través del cual se abordan significa-
dos y simbologías que expresan particularidades en un encuentro de culturas,
identidades y nacionalidades diferentes.
Parte de la producción etnográfica de esta investigación, en el paso fronteri-
zo, contribuyó para la realización de un estudio historiográfico que un historiador
de Salvador Mazza (Arg.) realiza sobre esa localidad, lo que constituye una colabo-
ración interdisciplinaria entre Antropología e Historia.
Asimismo, la interpretación etnográfica realizada en esta investigación so-
bre fuentes escritas, por historiadores bolivianos, en relación a la incorporación de
Yacuiba a Bolivia, como la aparición de la frontera político-militar entre Salvador
Mazza y San José de Pocitos, conforman aportes al estudio etnohistórico de la fron-
tera argentino-boliviana.
En cuestiones relativas a bibliografía, el trabajo encontró obstáculos al exis-
tir muy poco material sobre el tema elegido. No obstante, en el aspecto teórico,
algunos trabajos de autores del campo antropológico e historiográfico aportaron la
teoría general necesaria para proyectar y construir el soporte de un marco ade-
cuado a esta investigación.
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Bibliografía

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