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Aquí sí pue den hacerlo
Actrices importadas. Son todas españolas y por distintos motivos, antes de la crisis de su país, formaron una compañía teatral que agota entradas en la avenida Corrientes.

Cultura
Texto: Alba Piotto (apiotto@clarin.com) Fotos: Julio Juárez y Akira Patiño

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M

–PASION TEATRAL– La gran oferta teatral de Buenos Aires terminó uniéndolas en un proyecto común.

iguel miró a su madre y envejeció con ella, y descubrió lo hermoso del paso del tiempo en la cuenca de sus ojos. Sintió de nuevo la tierra húmeda, pero ahora olía a remanso. Y entonces cruzó la tapia por última vez antes de volver con los suyos y colocó un racimo de uvas cerca de Luis, confiando que el olor un día también pudiera despertarlo.” Algo que sabe a Federico –sí, a Lorca, ¿ quién si no?– traspasa el aire. Algo de la tensión de los giros que traen la historia; acaso los acentillos o las zetas sonoramente pronunciadas, o las jotas. Las voces, las de ellas, que salen desde donde nacen las palabras: las entrañas. Los silencios, las preguntas, la existencia y los miedos, caen en la incomodidad que puja porque alguien, en este caso Luis –¿o Miguel?– querrá que lo despierten. España 1932-2012. Granos de uvas en el paladar –obra de teatro escrita y dirigida por Zaida Rico y Susana Hornos– apela a la memoria colectiva. Interpela. En plena avenida Corrientes , un grupo de actrices españolas ahora hablan de algo muy parecido a un sueño del que es necesario pellizcarse para saber que es real. La obra tiene entradas agotadas en el Centro Cultural de la Cooperación, gracias al poderoso boca a boca. Ellas siguen conmovidas. Asombradas, también, de que una obra que atraviesa la historia española del último siglo cale tan hondo en el público local. Y es que la historia parece mirarse en espejo. Granos de uva... nació de tres cuentos escritos por Susana, pero tomó forma de teatro a partir de una convocatoria del

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DiRectoRa y DRamatuRga

DiRectoRa y DRamatuRga

Zaida Rico

susana Hornos

nacio: en Madrid. obRas: la casa de bernarda alba, don Juan tenorio, coMo si fuera esta noche, MuJeres de aMbas clases.

nacio: en logroño (la rioJa) obRas: la casa de bernarda alba, dentro de la tierra, la nuMero 25, la noche del angel (actualMente, de gira).

Entre el deseo Un lugar para y la necesidad seguir creciendo
“Vine en 2007 por amor al teatro. Estudié en la Escuela Superior de Arte Dramático de Valencia. Tres maestros marcaron el rumbo: José Sanchís Sinisterra, Juri Krasovskij (con quien hice un curso intensivo en Italia), pero Raúl Serrano fue decisivo para que decidiera instalarme acá. En una beca de Casa de América tuve docentes españoles y latinoamericanos. Conocer autores y ver obras de directores y dramaturgos argentinos fue lo que me dio el empujón. Me dije: ‘Tengo que ir a Buenos Aires’. Y me fui de España diciendo ‘en un par de años vuelvo’. Acá estudié con Ricardo Bartís, hice entrenamiento corporal con Viviana Iasparra, producción con Gustavo Schraier y dirección con Vivi Tellas y Emilio García Wehbi, entre otros. Luego, comencé en una cooperativa de actores con la que hicimos De mí, una creación colectiva. Esta ciudad tiene posibilidades de teatro que te atrapan y ya no te quieres ir. Aquí tienes la posibilidad de todo. Hoy me reconozco como una artista nueva, movida por dos ejes: la necesidad y el deseo. Aprendí a abordar el hecho artístico desde el proyecto, la gestión, la producción, la actuación, la dirección y la dramaturgia. Tengo una situación ideal: doy clases de actuación en el Centro Cultural San Martín, estoy con una obra en cartel como actriz y otra como directora y dramaturga, en la ‘calle Corrientes’, nada menos.” “Estudié en la Escuela de Arte Dramático de Zaragoza y complementé mi formación con John Strasberg, Bernard Hiller y Assumpta Serna, entre otros. Llegué a la Argentina en el ‘99; al principio, yendo y viniendo, entre España y Argentina. En Zaragoza había actuado en la compañía estable Teatro de La Estación, montando clásicos y contemporáneos españoles. Cuando vi la película Martín Hache (de Aristarain) descubrí una dirección y un guión nuevos para mí, que me conectaban con mi mundo como ningún otro cine lo había hecho. Mi deseo era continuar aprendiendo y todos me hablaban de profesores argentinos que daban clases en Madrid. Pero no tenía sentido que Madrid me tamizara nada así que fui directo a la fuente. No conocía nada ni a nadie en Argentina pero la seducción ya se había dado. Y más: una semana antes de viajar, llegaron a Zaragoza Julio Chávez y Federico Luppi con la obra El vestidor. Con la película Pasos, dirigida por Luppi, de la cual también soy autora, gané el premio revelación en el festival de Toulouse. Llegué a Buenos Aires con una maleta gigante. La oferta de estudios teatrales era inabarcable, la cantidad de salas, la calidad del teatro, todo implicaba quedarme. Descubrí la dramaturgia de Griselda Gambaro, Tolcachir, Kartun, y vi una televisión sin prejuicios como fue el unitario Vulnerables. Sin dudas, éste era el lugar para seguir creciendo.”

Centro Cultural Haroldo Conti para un certamen de dramaturgia, dos años atrás. El reconocimiento las llevó a que el próximo sábado se presenten como parte del ciclo Teatro x la Identidad en el Cervantes. Y a partir de octubre, la obra se reestrenará en el Payró. Además de Zaida y Susana, esta suerte de compañía teatral la llevan adelante: la sevillana Clara Díaz; Ruth Palleja, de Barcelona; Arantza Alonso, Marta Cuenca y Lucía Andreotta, las tres llegadas de Madrid, y la granadina Sauce Ena. Cada una fue llegando por las suyas. Entre la primera y la última en arribar pasaron diez años. Todas con el mismo deseo: hacer teatro en Buenos Aires. Hasta juntarse, cada una creyó que era la única actriz española llegada con el mismo impulso e igual propósito. Cada una, también, atesoró ser “la galle” hasta que se encontraron y se dieron cuenta de que todas habían sido “la galle”. Fue Ruth quien tuvo la idea de poner un aviso en Alternativa teatral, una página web, convocando a “actores y actrices españolas” que estuvieran viviendo en el país. Fue la piedra angular de un camino que ya obtuvo una Mención Especial en los premios María Guerrero 2010 por la labor realizada. Lo recibieron como asociación de Actores Españoles en Buenos Aires (AEBA). Para eso habían pasado por diversas experiencias y elencos. Coinciden todas en que las posibilidades de escuelas teatrales, la investigación –sobre todo, en la parte corporal–, incursionar en distintas técnicas y poder subir una obra de teatro aun sin demasiados recursos económicos, hizo que se fueran anclando a la ciudad. “Buenos Aires te muestra una forma de hacer teatro que en España no estamos tan acostumbrados –dice Arantza–. Allá se suele tener un subsidio, pero no hay la cantidad de salas pequeñitas como acá. O, como cuando yo llegué, que había un auge del teatro ‘a la gorra’. Es otra idea. Acá no está puesto el valor en lo económico sino que está más en lo social y cultural”. Buenos Aires también les enseñó a rebuscársela como sea. Algo obvio para quien juega de local. Así, cada una encontró cómo mantenerse económicamente sin perder el motor artístico: locuciones, dar clases de catalán o de canto, hacer subtitulados de películas. “El teatro es el impulso que permite producir diferentes cosas, sabiendo que habrá más o menos, pero que las

ganas siguen intactas. Nosotras decimos: ‘Lo que no existe, creémoslo’”, apunta Clara. El primer gran proyecto que plasmaron fue subir el clásico La casa de Bernarda Alba, en el teatro Margarita Xirgu. Luego, el grupo siguió decantando hasta llegar a Granos de uva... Por edad, pertenecen a la llamada “generación perdida” española; la más preparada de toda la historia de la península ibérica y la que –paradójicamente– padece la peor crisis. Sin embargo, ninguna de ellas ha salido de su país huyéndole a la desocupación; por el contrario, sufren y siguen a la distancia todo cuanto acontece allá. Por eso también suele sobrevenir esa pena negra, una melancolía y la necesidad de cantar las canciones de cuando eran niñas, de sentarse a beber una copa de vino para hablar de sus pueblos o ciudades tan lejos. Y así se van conteniendo en esta distancia que no es exilio ni destierro. “Siempre hay un momento en que alguna cae en esa pena bien profunda y sólo te entienden las que están a tu lado, en el mismo barco que vos. No es lo mismo si no viviste fuera de tu país”, cuenta Zaida. Susana añade: “No ver crecer a tus sobrinos o que te enteres que tu abuelo está enfermo y saber que quizá no lo vuelvas a ver, es doloroso. Dices: ‘Yo no estoy ahí...’”. Y concluye: “Lo nuestro no es un exilio obligado como tuvieron tantos españoles que vinieron durante la guerra y posguerra. Si bien no amortigua el dolor, esto es algo elegido por nosotras. Pero lo que nos está dando el teatro de alguna manera equilibra la balanza”. Se reconocen gritonas (“Vamos en el colectivo y tenemos un tono más elevado que los argentinos...”). Hablan juntas, gesticulan, ríen, y sus labios –que todas lucen a rojo fuego– acompañan esas muecas. Extrañan y mucho. El picoteo nocturno, el aquí y allá que es tan madrileño, o bien, tan español. Y las fiestas... “Las fiestas de nuestros pueblos las echamos mucho de menos”, largan todas juntas. De hecho, Granos de uva... comienza de esa manera celebrativa. “Hay algo de la actividad permanente de Buenos Aires –interviene Marta–. La primera vez que vine, en 2002, había cientos de salas, casas, lugares donde la gente se reunía, hablaba de política y también sobre cómo generar posibilidades de teatro. Cuando volví a Madrid fue un cambio muy grande

“El tEatro local juEga mucho con El ‘yo’ En El hoy, lo politico y la poEsia.” “nuEstro suEño como grupo Es hacEr tEatro aca y En España.”

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porque había visto que se podía generar teatro de otra manera. Ahí tomé la decisión de venir”. ¿Qué devolución les fue dando el público porteño? Lucía: Acá se va mucho más al teatro, hay más gente que va al tetatro y hay más propuestas. Ya partes de un público con mucha inquietud y abierto; y con mucho cariño por todo lo español. También me sorprendió la pasión que hay por Lorca. Sauce: No sé cómo sería la recepción del público de la obra en España. Pensé que sería más afín al público español y, sin embargo, hay una identificación con las historias que contamos porque el público argentino las siente como propias. Creo que está en relación con lo que sucedió aquí en la dictadura. La obra funciona como un espejo. Susana: Al público argentino le gusta lo español, pero también le gusta un teatro social, de la memoria histórica. Es un encuentro que trasciende al teatro. La gente tiene necesidad de escuchar lo que decimos. ¿Esta obra hubiera sido igual en España? Zaida: Se podría haber hecho en España sin que ninguna de nosotras hubiéramos venido acá. Pero lo cierto es que la obra se puso en pie a la manera argentina, con estos tiempos. No me imagino montando Granos de uva... sin haber experimentado acá. Creo que esto que estamos haciendo va a caer años más tarde. Ninguna de nosotras tenemos un nombre, ni somos cabeza de cartel. Nadie nos conocía y de pronto estamos en la calle Corrientes, y a sala llena.

La obra, escrita y dirigida por Zaida Rico y Susana Hornos, repasa la historia española del último siglo.

-granos de uva-

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