Partida / Doble

(AFORISMOS)
Jezreel Salazar*
Se sintió jugar y exclamó: ¡soy dos! Hay uno que juega y otro que lo sabe; uno me ve jugar y el otro me ve mirarlo. Fernando Pessoa DE LA NIÑEZ

Hambre de existir provoca el nombre. Designar es igual a procrear. La perspectiva más obscena sobre el mundo tiene lugar en medio de ese maravilloso y fructífero ocio que es la infancia, en medio de la egoísta turbulencia sin censura de la niñez.

DE LA MEMORIA

L

a memoria no nos devuelve la imagen de lo que fuimos, sino lo que del pasado necesitamos retener para creer que algo somos. Las imágenes que renacen de la historia personal configuran un sortilegio ineludible. Un par de fotografías escondidas en las páginas de un libro bastan para que el trabajo de años quede derruido, y la memoria —con su peso nefando— traiga de vuelta los miedos ancestrales, abriendo paso a un camino de sombras.

DE LOS CELOS

Peor que sufrir un infierno es inventarlo. El celoso ignora que nada nos pertenece. Todo huye de nosotros sin descanso.

DE LAS VERDADES SECRETAS

DE VOYEURISMO

Imposible ver, leer, sin poner en riesgo la propia percepción. El deseo de intimidad derrota a la mojigatería del que sólo se queda mirando.
Ciudad de México, 1976. Fanático de las sentencias breves (epigramas, proverbios, adagios, apotegmas), intenta comprender la fugacidad del mundo a partir de aforismos y máximas. Próximamente aparecerá, bajo el sello editorial de Tierra Adentro, el libro La conciencia imprescindible. Ensayos sobre Carlos Monsiváis, del cual es compilador.
METAPOLÍTICA
núm. 63 | enero-febrero 2009

Se trata de abrazar algo con temblor y sin miedo, es decir, con pasión irrepetible. ¿Será ésta la clave? Quizá no. A lo mejor sólo es necesario abrir los brazos y sacar el pecho. Dejar que el viento adquiera el ritmo del corazón. Hay que poner en movimiento aquello que por su fractura no quiere seguir vivo. He ahí cuanto motivo existe.

DE LA LECTURA

Leer es entablar una relación con la otredad que va más allá de las palabras, pero que depende de ellas.

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PARTIDA / DOBLE l SOCIEDAD SECRETA

Toda lectura es una suerte de metamorfosis. Al sumergirnos en un texto nos volvemos distintos, seres renacidos, quizá por fin lo siempre ambicionado. Los libros se alimentan de nuestros anhelos.

DEL DESTINO

No hay mirada que pueda soportar mucho tiempo la dicha. La trama de las historias amorosas siempre tiende a la tragedia justo en el momento de mayor plenitud. La felicidad es un camino plagado de augurios terribles, pero avanzamos con los ojos cerrados hasta que, luego de varios tropiezos, la caída nos fuerza a mirar más allá de las sombras, cuando la desventura ya se ha vuelto inevitable.

DEL AMOR

Amar es vivir en la ambigua desazón de lo cotidiano y lo perdurable, siempre buscando estar entre la promesa y la posibilidad del adiós. De ahí la ambigua realidad del amor: ser al mismo tiempo esperanza y desasosiego, promesa de eternidad que sólo cumple quien conoce su fragilidad perecedera. El amor es imposible sin un sentido religioso de la existencia: volver a la vida misma. Sin duda tiene que ver con la fe. No la fe en dioses o ídolos sino un tipo de esperanza laica, la certidumbre de estar ligados con algo que va más allá de la comprensión. Es la posibilidad de creer en el misterio, lo cual es algo consustancial a la vida.

DE LA FOTOGRAFÍA

La labor del fotógrafo consiste en congelar un minuto en su propio movimiento. No se busca “fijar” las cosas sino justo lo contrario: que muestren su falta de quietud. Quien observa el mundo con una cámara no retrata: inventa la realidad. Las labores cotidianas se vuelven así espacio de revelaciones instantáneas. Lo cotidiano sólo en sueños permanece.

DE LA URBE

Si tan sólo supiéramos mirar, la ciudad sería un campo fértil y no floresta ciega. Para vivir una metrópoli se ha vuelto imprescindible aprender a amar el horror. Todo ahí tiende a consumirse entre la belleza y el despojo: los rostros no saben ya si las fachadas se hallan en construcción o en ruinas.

DE MÍSTICA

Poemas y festejos, hongos o lubricidades. Sólo envenenados podemos ver a los dioses. Dudo que haya dioses, pero aquí dejaron sus paisajes armados y su luz.

DEL ADIÓS DE VÍNCULOS INQUEBRANTABLES

El ser de las cosas se muestra en su excepcionalidad al decir adiós. De las lágrimas, siempre elegir las más hermosas.

Mientras digas “quizá”, sigues atado a una promesa. Comprometerse es ser cómplice de una promesa como se es cómplice de un asesino.

DEL TRABAJO DEL DOLOR

Ninguna tarea es bella si no te transforma. El alma humana prefiere construir una torre que cavar un hueco. El vacío carece de cimientos. El dolor es un universo eclipsado en el fondo del pecho. A través de esa fisura infinita se desgarra cada soplo del mundo.
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SOCIEDAD SECRETA l JEZREEL SALAZAR
El dolor hay que vivirlo hasta que las heridas se vuelvan voluntad, ansia de dicha: el anhelo de vivir sólo proviene de la muerte.
DE LA CONTEMPLACIÓN DE LA ENFERMEDAD

La enfermedad, ese abismo de la lucidez. La hipocondría es sustitución de un referente por otros. Se pierde el sentido, pero no la atmósfera que lo rodeaba, ni su malestar.

En su extremo, escuchar es igual a contemplar. Toda fuerza proviene del recogimiento. Más allá del juicio moral está la comprensión.

DE LA AUSENCIA

En aquel tiempo yo vivía dos dolores: tu ausencia, y el ansia de tu presencia: la espera.
DE LITERATURA EPISTOLAR

La correspondencia es una manera ambigua de recuperar lo perdido. No hay duda de ello. Si de algún modo recobran el ayer y compensan contra el olvido, las cartas también permiten comprender que la verdad no siempre está escrita en el recuerdo. Lo que caracteriza a la literatura epistolar es un vacío de la escritura, o por decirlo de otro modo, una incompletud. Las correspondencias amorosas son una escritura latente, a la espera, un tipo de narración que aguarda una respuesta. Su motivo es la infinita postergación. Por ello, asociamos las misivas entre amantes con la impotencia.

Nunca como hoy la vida de los hombres ha estado en contraste tal con la vida de los dioses.

DE LAS APARIENCIAS

Todo acto expresa de múltiples maneras las intenciones súbitas del ciudadano. Incluso el hecho de no moverse. Puede conocerse cómo es y cómo piensa un hombre por su forma de quedarse quieto en una esquina, o sentarse en una banca cualquiera. Todo semblante resulta misterioso. Una mueca puede significar cualquier cosa. En los ojos hay luz, y también sombras.

DEL ANONIMATO DEL SILENCIO

Viajar de incógnito. Vivir tiempos clandestinos como forma fugaz de libertad, a falta de rostro. El anonimato, ese refugio en medio de la muchedumbre.

La mejor forma de nombrar lo indecible es aludirlo implícitamente. De la vida no es posible dar cuenta a través de palabras; sólo mediante imágenes cifradas podemos registrar su presencia incomprensible.

DE LA ESCRITURA

Escribir es, siempre, regresar.
DE LA SOLEDAD

La escritura es réplica (reproducción) de voces extrañas y réplica (protesta) con voz extrañada. Quiero decir: el lugar en el que no me siento solo aunque no esté acompañado.

La soledad es silencio impuro. No ausencia de diálogo (mutismo), sino diálogo con la ausencia. Diálogo con la memoria, recuerdo de uno mismo. Vivía la soledad como un infierno y en realidad la soledad es un milagro. ■

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