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Pastores pentecostales

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Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina”

IRÁN ANDANDO Y LLORANDO LLEVANDO LA SEMILLA… Las imágenes de los Pastores pentecostales a través de la muerte y la memoria 1909-19501
Índice home Autores deste número

Miguel Ángel Mansilla Introducción

Las representaciones de la muerte son heterogéneas, aun dentro de un mismo grupo religioso, no es lo mismo la muerte de un niño que de un joven; de un enfermo que alguien que goza de salud; de una muerte esperada que de una muerte trágica. Hay otras notables diferencias, no es lo mismo la muerte de una “simple persona” de un grupo o de una sociedad que la muerte de un líder reconocido. Las mujeres y hombres ordinarios desaparecen en el olvido del Hades y se convierten en anónimos, podemos decir que mueren dos veces; mientras que los muertos honorables “viven eternamente”. La Revista Fuego de Pentecostés, comienza a editarse en 1910 como Chile Pentecostal, pero en 1928 adquiere el nombre que hoy tiene. Esta revista se ha transformado en un verdadero “Libro de los muertos”, en donde las memorias expresan la vida de los pastores como modelos de sacrificio. A pesar de la importancia de la muerte como la “vida eterna” no es un fenómeno inmortalizado en obras monumentales y arquitectónicas, incluso ni siquiera el cementerio es un espacio significativo; lo único importante es la memoria oral y escritural, en donde se construyen poesías, acrósticos, canciones lúgubres, poemas, etc. También nos apoyaremos en el libro de Irma Palma (1988) que resulta muy importante para nuestro objetivo en este trabajo, ya que posee relatos de vida de doce líderes pentecostales de segunda generación del pentecostalismo criollo, pero que trabajaron en su niñez y juventud con la primera generación de líderes pentecostales. Estos relatos contienen vivencias desde los años 1920. La autora publica su libro en

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Agradezco los comentarios de Cecilia Castillo Nanjarí. Pastora de la Misión Iglesia Pentecostal, Chile; Postgraduada en Teología e Historia por la Universidad Metodista de São Paulo (UMESP); Graduada en Derecho por la Universidade Metodista. Coordinadora Continental de la Pastoral de Mujer y Justicia de Género del CLAI (Consejo Latinoamericano de Iglesias).

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1988, pero las entrevistas seguramente (no lo señala) las hizo entre 1986 y 1987. Es un libro que evoca fundamentalmente a la memoria pentecostal. La muerte de los pastores Víctor Pavez, el 28 de noviembre de 1933 y Willis Hoover, el 27 de mayo de 1936 genera un cambio en el pentecostalismo, la muerte comienza a constituirse en memoria. La memoria de los pastores no será sólo una nostalgia del pasado o una forma que el pasado influya en el futuro, sino que a través de la memoria de los “finados ilustres” comienza a constituirse el ser y el deber ser del pastor pentecostal chileno. A pesar que la Revista Fuego de Pentecostés, es una revista que pertenece a la Iglesia Evangélica Pentecostal, una de las iglesias más adeptos de Chile, junto a la Iglesia Metodista pentecostal2, la Revista Fuego de Pentecostés tiene un tiraje sin interrupciones, mes a mes; año a año desde 1928 y con su raíz del Chile Pentecostal (1910 - 1926) . Ambas denominaciones tienen un fundador común: Willis Hoover y a su vez una revista con un tronco común: el Chile Pentecostal. Por lo tanto a partir de la Revista Fuego de Pentecostés, nos atrevemos hacer una generalización al pentecostalismo chileno de la primera mitad del siglo XX. Frente a ello nuestro objetivo en este trabajo es conocer las distintas imágenes que el pentecostalismo construye sobre el Pastor Pentecostal a partir de la memoria y conocer los modelos sociales en el cual se inspira del trabajo pastoral.

La memoria como forma de invención del Ser Pastor pentecostal

La memoria es un elemento esencial de lo que en adelante se llama identidad individual o colectiva, cuya búsqueda es una de las actividades fundamentales de los individuos y de las sociedades de hoy, debatidas entre la fiebre y la angustia (Le Goff,1988. Citado por Candau 2001: 10). La pérdida de la memoria es pues una pérdida de la identidad; la voluntad de futuro debía partir del presente e intercalar una vuelta al pasado, es decir, un acto de memoria. Sin memoria, el sujeto se hunde, vive únicamente en el instante, pierde sus capacidades conceptuales y cognitivas. Su identidad se desvanece. Una memoria se realiza en tres direcciones diferentes: una memoria del pasado (las fundaciones y los procesos); una memoria de la acción,
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Esta iglesia también, a partir del año 1933 también fundará su propia revista, pero recuperando el nombre inicial del Chile Pentecostal. La Revista de la Iglesia Metodista Pentecostal, será muy accidentada en el tiempo, por las distintas crisis económicas.

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absorbida en un presente siempre evanescente, y una memoria de espera (proyectos, promesas y esperanzas), vuelta hacia el futuro. La memoria busca instaurar el pasado de un grupo determinado de una manera verosímil, transformando el pasado en tradición, pasión, emociones y afectos. De esta manera la memoria colectiva se entiende como el conjunto de representaciones del pasado que un grupo produce, conserva, elabora y transmite a través de la interacción entre sus miembros (Candau 2002). No se trata sólo de las huellas que el pasado ha dejado en nuestro presente, sino de lo que se ha producido precisamente para ser transmitido a generaciones sucesivas (Rosa, et alt. 2000). A la memoria de los pastores se construyen lápidas defuncionarias, poesías elegíacas, cenotafios y acrósticos mortuorios. En este sentido, el pentecostalismo ha producido, a través de sus revistas, un panteón de héroes3 con el fin de resaltar la cultura pentecostal como un grupo religioso protestante que ha tenido que recorrer un largo éxodo por el desierto de la intolerancia religiosa, la pobreza, la explotación y la miseria en Chile en donde se resalta la teodicea del sufrimiento, en el cual aparecen el pastor pentecostal como modelo pentecostal, y con su muerte se le resalta su biografía como memoria colectiva. En Chile encontramos varios trabajos sobre los pastores pentecostales (Lalive, D´Epinay 1968; Tennekes 1985; Palma 1988; Ossa 1990; Guerrero 1994; Guevara 2001); predicador pentecostal (Galilea 1991); y sobre el predicador callejero (Mansilla 2005). El Pastor pentecostal comienza como predicador laico; se perfecciona con la predicación callejera; se transforma en misionero; hasta que se legitima como Pastor. Para Lalive, D´Epinay (1968:116) el pastor pentecostal está influenciado por tres imágenes: el misionero protestante; el modelo bíblico y el hacendado- patrón. El misionero se presenta como el portador de verdades que desea hacer participar a otros. Èl tiene un mensaje, una revelación para comunicar. Inmediatamente se define como diferente y superior, puesto que disfruta de un bien que no tienen los otros, y al cual
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Un héroe generalmente está vinculado a un nacimiento milagroso, pero humilde, sus primeras muestras sobrehumanas, su rápido encumbramiento a la prominencia o del poder, sus luchas triunfales contra las fuerzas del mal, su debilidad ante el pecado de orgullo y su caída a traición o el sacrificio que desemboca su muerte. Para encumbrarse al poder debe superar pruebas, carreras, batallas o vencer gigantes mediante su habilidad, su astucia o fuerza moral o física. La existencia de los héroes son muy importante para grupos oprimidos ya que representan nuestros esfuerzos humanos para resolver problemas existenciales con la ilusión de una ficción eterna (Henderson 1984: 109-110). En el hombre y sus símbolos de Carl Jung. Von Franz, M y Otros (1984). Luis Caralt Editor. Barcelona

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esos otros no pueden llegar sino por su intermediación. El misionero es autoritario y verticalista por antonomasia. Impone un mensaje por medio de la convicción, aunque sea por medio de la fe voluntaria y no la imposición de una religión por medio del Estado como hacen las religiones oficiales; pero es una imposición igual, porque el mensaje no es discutido; es verticalista porque él es la autoridad máxima, el embajador supremo de la misión y nunca un converso vernáculo lo superará en autoridad: lo puede suceder pero no superar. En el modelo bíblico, el pastor pentecostal “bebe de la misma leche” que el misionero: la Biblia como autoridad suprema de inspiración de autoridad. Es posible que el misionero reclame mayor legitimidad porque la autoridad está mediada por la institución y la tradición, en cambio el pastor lo hace directamente y es autocrático, el misionero se sabe democrático; el hacendado- patrón. El pastor es un personaje nuevo en la sociedad chilena que viene a llenar el vacío dejado por el antiguo modelo. Es una figura paternal y solidaria. Es una figura que viene a establecer una ruptura y continuidad: rompe con el modelo extranjero y se adecua al modelo cultural nacional; rompe con el patrón- hacendado al hacer desaparecer las solidaridades de linaje, casta y raza; continúa con el ruralismo y el autoritarismo del modelo hacendadopatrón. Para Guerrero (1994), el Pastor es la convergencia entre el Cacique y el Yatiri. El Pastor al igual que el Cacique, vela por el mantenimiento de los ritos y del culto, los dirige y señala el principio y el final de los ritos; y el pastor mantiene con la comunidad religiosa una relación de paternalismo y de autoritarismo. El pastor al igual que el Yatiri, la sanidad y la salud, son expresiones materiales de la salvación; generalmente la enfermedad representa un llamado de atención de parte de Dios. Sin embargo el Pastor, es el intermediario, a través de los ritos como la imposición de manos para llegar al “Médico Celestial”. Guevara (2001) explica que existe una relación Lonko y el Pastor. El Pastor, al igual que Lonko de la comunidad mapuche, es el mediador en los pleitos; es un líder moral que transmite la palabra de Dios y su discurso desde el púlpito se acepta sin mayores cuestionamientos, sobre todo en las áreas rurales, como una palabra suprema de sabiduría y respeto. El pastor es la persona que protege, que aconseja, que busca trabajo al cesante. Muy autoritario a menudo, asegura sin embargo la protección de la comunidad; es posible creer en él, ya que es el depositario del don de Dios. Pero,

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Guevara también encuentra un vínculo entre la Machi y el Pastor. En el mundo mapuche, tradicionalmente la que cura o sana es la "machi". Al convertirse al mundo protestante, el poder de sanar pasa a ser un "don del Espíritu" que cualquiera de los fieles puede tener y desarrollar, pero principalmente el Pastor cuenta con el "don de sanidad". Esta práctica se transmite a través de algunos ritos como: la “imposición de manos”, “nombran las sanidades a distancia”, a través de una “prenda del enfermo”, “cadenas de oración” durante días o semanas hasta que el enfermo logra reponerse. Palma (1988) presenta los relatos de vida de 12 líderes pentecostales: 11 pastores y un laico. De los 11 pastores 4 son obispos. Este libro es una aproximación a la memoria histórica y de composición del sentido de la experiencia pentecostal a partir de los mismos sujetos sustentado en el testimonio, tan significativo para los pentecostales como para las ciencias sociales, como fuente de información y conocimiento, como una forma de construir el itinerario del pueblo pentecostal chileno. En los distintos relatos presentados la vida de los pastores, pueden ser interpretados como “hijos del rigor”y “hechos a pulso”. En la misma línea del relato biográfico encontramos a Ossa (1990) quien escribe sobre la historia de vida del Pastor Pentecostal Víctor Mora. Es un pastor “fuera de lugar en el pentecostalismo”. Fue un líder religioso, social y político. Junto con desarrollar una intensa evangelización en la zona carbonífera, en la zona centro sur de Chile, el pastor y mucho de los miembros de su congregación, se insertaron en asunto seculares. El Pastor les mostraba a los mineros la necesidad de organizarse; los miembros de su iglesia se responsabilizaban de trabajo sindicales en una época de lucha peligrosa en varios frentes (década de 1930). En el tiempo de una crisis económica y, particularmente, carbonífera de grandes proporciones, las secuelas de la miseria (falta de higiene, alta mortalidad infantil y alcoholismo) preocuparon al Pastor y lo movieron a entrar como miembro fundador en el Partido Socialista y más tarde ser Regidor en Coronel (1940). Todo esto sin dejar de pastorear a su iglesia. Según el Pastor Toro, el Pastor Mora4 llevó a tal extremo el compromiso del evangelio con los obrero que él decía: “Yo no permitiré nunca que un obrero esté dentro de una iglesia, y pertenezca al Partido Conservador, porque estaría fuera de su clase…entonces le dijeron que él era un Pastor marxista…y cuando se le preguntó cómo hacia la conciliación entre marxismo y
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Entrevista al Pastor Edgardo Toro, de la Iglesia Wesleyana. En Palma 1988: 96.

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religión dijo: bueno la religión lo pienso con el corazón, con la cabeza, en mi mente, y el marxismo lo pienso con el estómago, porque para mí al practicar y al adorar a Dios, estoy pensando con el corazón y mi mente, y al luchar para que los hijos tengan un pan más en su hogar, sería la lucha que el marxismo tenía que tener”. En términos generales encontramos dos perspectivas epistemológicas y teóricas sobre el análisis de los pastores pentecostales: la perspectiva estructuralista de continuismo- rupturista de Lalive, D´Epinay y la perspectiva subjetivista narrativistasdialógicas de Palma (1988) y Mora (1990). La primera es una visión interesante porque logra destacar al Pastor pentecostal en un contexto cultural y muestra que su relativo éxito se encuentra en predicar el evangelio situado culturalmente: la cultura no es sólo el medio sino también el fin. Los pastores pentecostales logran “chilenizar”, “nacionalizar”; “popularizar”, “indeginizar”, “mapuchizar” y “aymarizar” el evangelio, pero también transforman la cultura. En este último aspecto comienza el conflicto, por su carácter iconoclasta. Sin embargo, las limitaciones de estas investigaciones es su carácter objetivista y generalizador que no logran ver el carácter positivo de los pastores pentecostales: sólo ven huelga social; holocausto cultural; e iconoclasia. La segunda perspectiva logra mostrar el aspecto humano de los Pastores: sus angustias; sufrimientos; pobreza; dolor e intolerancia. Personas que soñaron con un Chile mejor. El pastor es un indígena, un obrero o un personaje del bajo pueblo, que entiende las necesidades del pueblo. En dichos relatos se expresan los dilemas pentecostales que evidencian seres oprimidos por las condiciones económicas y sociales que vivió la sociedad chilena en el siglo XX. Estos dilemas manifiestan angustias producto del absurdo, el nadismo y la soledad, que aflora frente a la enfermedad, el alcoholismo y la pobreza, lo que le lleva a situaciones límites que lo empujan a elegir el ser pentecostal. Seres estigmatizados y excluidos sociales. Y una vez que han elegido el ser pentecostal comienza el éxodo simbólico, interpretando el pasado, la sociedad y la individualidad de una manera trágica (Mansilla 2007). De esta manera vemos que abundan los estudios sobre el carácter psicosocial y sociocultural del pastor pentecostal pero no muestran los aspectos genéticos del ser pastor. Estos estudios muestran al pastor como guía y autoridad, pero no lo muestran como modelo (a excepción de la perspectiva narrativo- dialógica) de cómo ser Pastor.

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Los Pastores pentecostales de la primera mitad del siglo XX se autopercibía como pastores de pastores. Eran guía de congregaciones, pero también formaban a otros pastores. Estos estudios tampoco muestran la importancia que adquieren la memoria de los pastores muertos, especialmente Hoover quien marcará en el siglo XX el ser Pastor pentecostal en Chile. Los pastores muertos recordados como muertos honorables se transforman en modelos del ser pastor para los vivos. Se enfatiza su muerte no sólo como nostalgia sino como una forma de institucionalizar el “deber ser pastor” ante la ausencia de instituciones académicas para formar las futuras generaciones de pastores como los Institutos bíblico o Seminarios. El único modelo de pastor existente eran los pastores metodistas episcopales, sin embargo eran considerados como ausentes de carismas, intelectuales, extranjeros y alejados del pueblo. El pastor pentecostal era un predicador (Galilea 1991), pero no es un predicador académico, es un predicador carismático que predica con el lenguaje del pueblo (Lalive, D´Epinay 1968). Predica sólo algunos textos de la Biblia, lo demás lo basa en sus emotivas experiencias; el pastor es un hermano que nació en la congregación y que después fue ascendiendo, por ello generalmente se le dice: “mi hermano pastor”; es alguien que se percibe como un igual, es un servidor de la congregación y uno que trabaja yendo de un lugar a otro a predicar, por ello se le dice: “mi Siervo” o el “Siervo”; a los más adultos se les dice: “mi pastorcito”. Todos estos apelativos hacen referencia a la cercanía del pastor. No había secretaria o un horario que impidiese el acceso al Pastor. Para algunos creyentes moribundos el último deseo de su vida en su lecho de muerte era morir tomado de la mano del pastor. En los relatos pentecostales encontramos dos niveles de imágenes sobre los pastores: imágenes míticas y supletorias: 1. Las imágenes míticas son como la beatificación que hace la comunidad sobre un

pastor que vivió como servidor de la comunidad con una vida heroica y casi suprahumana luchando contra las condiciones intolerantes de la religión oficial y la tradición religiosa. Frente a esto, a estos líderes religiosos se les recuerda con imágenes sobrenaturales y magnificas, así como los héroes de iglesia apostólica que predicaban en condiciones de persecución, aunque las condiciones de esta comunidad son distintas, sin embargo, su lucha contra la intolerancia y la persecución es visto como similar.

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1.1. El pastor- héroe

El héroe posee muchas características que se acercan a nuestros sujetos de estudios como: luchas triunfales contra las fuerzas del mal; su debilidad ante el pecado del orgullo; su caída ante la traición; y el sacrificio heroico que desemboca en su muerte (Henderson, 1984). El arquetipo del héroe en el mundo contemporáneo su patrón suele ser constante: el héroe sufre una pérdida que hace que salga en búsqueda de lo perdido; tiene un mentor o un ayudante que lo empuja a la aventura; sufre pruebas que le permite superar el mal; escapa de los villanos o de su guarida; se reintegra a la sociedad con un nuevo status, riqueza, o se casa con una “princesa”; se produce un final feliz (Prat, Juan. 2005).

Pastor Víctor Pavez Toro. Esta hoja, que sirve los intereses espirituales de la Iglesia Pentecostal, enluta sus columnas con motivo de la partida a la mansión celestial, del que fue su Director Pastor Víctor Pavez Toro, acaecida el martes 28 de noviembre (de 1933) en las primeras horas de la madrugada. Fiel luchador cristiano, vivió para sus semejantes en la más amplia concepción de la palabra. Noble en su ideal espiritual, sin alardes, sembró siempre la Palabra de Vida en todos los sitios y a todos los hombres. Vio coronado sus esfuerzos en muchas almas salvadas por Jesucristo. Su recuerdo vivirá en estas páginas que como él desean que la plenitud del Espíritu Santo viva en todos los corazones. ¡Buen Siervo y Fiel, has entrado en el gozo de tu Señor!. 5.

Los dichos “no hay muerto malo” o “más bueno que un muerto”, pueden se doblemente aplicado al pastor- héroe. Una vez que ha muerto su vida se vuelve sagrada y sacrosanta por sus seguidores, no pasa ninguna neblina de duda y error. Si alguna vez cometió errores lo hizo por amor al otro. Un pastor- héroe se caracteriza por sacrificar su vida en aras de la salvación de otros: vive y muere por los otros.

Un recuerdo
Cierto, su muerte (del Pastor Hoover) traza el fin de su trabajo, sus penas y aflicciones, pero, también el comienzo de la nueva vida en el cielo, vida de encanto y alabanzas sin fin…fue un gran Pastor, que supo pastorear el rebaño que Dios le había encomendado. Yo le ví gemir por una ovejita que se había salido del redil, lo ví buscándola con tesón por los suburbios de la ciudad, de noche y por cerros. Pero él no veía las dificultades, sino sólo que esa oveja necesitaba ayuda y se la daba generosamente. Otros de sus rasgos notables, era su sencillez en el servicio cristiano, que lo hacía vivir sin acepción de personas. Continuamente podía vérsele por las calles centrales del Puerto, con sus

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RFP N° 63. Diciembre de 1933, pp 1

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” personas pudientes o con los humildes de su grey, caminando del brazo con ellos. Esto nos revela que seguía las huellas de su Maestro y Señor 6.

El pastor es considerado como un capitán valiente que tiene una causa vitalicia: salvar almas. Este salvataje implica a la vez una lucha contra las huestes de maldad. No sólo su causa es dual, sino también su carácter: posee una voluntad de hierro para su lucha; una decisión indómita e implacable con sus enemigos; pero también tiene un carácter suave como la seda con los débiles y oprimidos. Es un servidor de los explotados. Estos héroes son de hierro y de carne; su corazón es de piedra y de carne; es frío y caliente; es impávido e indulgente. El bienestar de los oprimidos es el bienestar de los pastores-héroes.

HERIDO EN LA ESPALDA

Se dice que en una ocasión llegó la noticia al cielo que estaba por llegar su fiel y valiente ministro de Cristo. Muchas buenas batallas había peleado en la tierra este buen hombre contra las fuerzas del mal, y se decía que había recibido muchas heridas feas. Por fin sucumbió encabezando una compañía de soldados cristianos. Las huestes del cielo salieron en masa a recibirle y hacerle honor. Pero al acercarse el espíritu de este así llamado veterano de muchas cicatrices, apareció enteramente ileso y perfecto, de manera que se asombró mucho esa grande compañía. Entonces se notó que la herida mortal la había recibido en la espalda. ¿Será posible que tantas veces has dado la espalda a los enemigos de Cristo que siempre has sido herido así? Se le preguntó. “No, contestó el espíritu de las muchas cicatrices, “no es así. Pero mientras la Iglesia de Cristo se movía como un ejército potente, todas estas heridas las recibí en mis espaldas de las mismas tropas que estaba capitaneando. Mientras yo por medio del escudo de la fe, me he guardado de los dardos encendidos del maligno, he sufrido todo esto de las flechas de los santos de tu Señor, que tienen estas costumbres de herir a sus jefes desde atrás. Aún con frecuencia lo hacen por diversión, ya son pocos los que han sido llamados por tu Señor a capitanear su ejército cuyas espaldas no han sufrido de los dardos de aquellos, y muchos, como yo, han sucumbido a muerte de tales heridas traicioneras7.

Los pastores como capitanes que dirigen una tropa que lucha por salvar almas y pelea contra el Diablo y el mundo como enemigos de las almas de las personas. En ese transcurso recibe expresiones lapidarias que hieren el espíritu del pastor y como no los dicen cara a cara sino como forma de murmullo, son piedras y flechas que dan en la espalda y que marcan la vida del líder. Un pastor está destinado a sufrir heridas de sus propios hermanos, tal como lo sufrió Jesús.
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RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 11. REP. N° 21. Septiembre de 1929, pp 7.

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A la memoria del Superintendente Revdo. Willis Hoover. ¡Cómo imitaba a su Maestro! Más de una vez le ví llorar con profundo dolor por las ovejas que se extraviaban del camino, mostrando cómo debemos llorar los pastores que en realidad llevamos el Espíritu de Cristo. Era la enseñanza de la Palabra que estaba hecha vida en él y que cada oportunidad nos servirá de ejemplo!8.

La gran diferencia entre el pastor que es un “siervo de Dios” y los “servidores del mundo”, es que el Pastor es un hombre que se permite llorar en el silencio de la noche, en la soledad o en el espacio de la confianza. Llora por dos motivos, por el dolor del abandono y como modelo del “deber ser” un pastor pentecostal. Su vida es el camino a seguir, es el “tipo de vida” que deben vivir los demás líderes.

Impresiones Es miércoles 27 de mayo. Hay un sentimiento trágico en los corazones (por el Pastor Hoover). ¿Qué sucede?. No es un roble añoso el que ha caído en el campo de batalla, esgrimiendo su espada hasta el último instante de su vida. No es un huracán violento el que cruza de norte a sur del país agitando los corazones en latidos de dolor. ¡Es una sola noticia la que va en veloz carrera, poniendo en los corazones pesar y lágrimas! ¡Ha partido el Pastor Hoover! ¡Ha muerto el Superintendente de la Iglesia Pentecostal!. Así como en su vida estremeció de felicidad y alegría a millares de corazones al darles el Mensajes del cielo, hoy con su muerte los estremece de dolor, pues hiere ese verdadero amor que supo inspirar en cada ser!9.

El pastor- héroe es también considerado como pastor- general de un ejército pacífico que lucha contra huestes del mal, y es representado por otras metáforas: metáfora arbórea y metáfora ventosa, que explican un suceso destructivo que produce sentimientos de desolación y angustia a la comunidad pentecostal, cuando mueren. Particularmente la muerte del Pastor Hoover, generó sentimientos catastróficos y cataclísmicos, porque él era el patriarca iniciador del movimiento. La comunidad ahora quedaba sola y a la merced de las circunstancias. El dolor y la desolación son los sentimientos propicios de estos momentos (Durkheim, 1992; Hertz, 1979; y Rosaldo, 1989). A la iglesia Evangélica Pentecostal se le habían muertos sus dos grandes líderes: el patriarca y su discípulo. Al ser una iglesia nueva con un poco más de 20 años de existencia, quedaba sin líderes y sin “personalidad jurídica” porque la Iglesia Metodista Pentecostal se había quedado con ella en manos del Pastor Manuel Umaña. Esto genera una sensación apocalíptica y una crisis de sentido de vida y lo único que logra salvar esta
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RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 5. RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 10.

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apoteósica situación es el énfasis evangelizador, no sólo a nivel nacional sino también internacional. La vida tiene sentido en la medida que se evangeliza a otros. La muerte ideal se transformó en “morir predicando”.

La noticia (de la muerte del Pastor Hoover) me ha llenado de dolor. Sólo Dios con su Santo Espíritu puede consolarnos. Vivió abnegado para otros, luchó como valiente, jamás retrocedió ante el ímpetu del adversario, subieron hombres sobre su cabeza. Despreciados de muchos. En su vejez reverdeció como la palma así muchos más, prosternó su vida ante la voluntad Divina y pasó el umbral de la puerta hermosa, abriendo sus ojos ante la faz del Cordero, que le da la bienvenida en presencia de millares de ángeles y arcángeles y glorifican a Dios por siglo sin fin10.

La ambigüedad rodea a los héroes. Su muerte es una alegría silenciosa para sus adversarios y un dolor explícito para sus seguidores. Es amado por el nosotros y odiado por los otros. Nadie puede mantener sentimiento neutro frente a ellos, se odia o se ama; se le valora o se le desprecia. Otro elemento que se desprende es que el héroe es también un personaje trágico, ya que al interior de sus propios seguidores es de donde emergen los enemigos que le generan mucho daño. Pero estos acontecimientos logran fortalecer más al pastor-héroe porque asimila su vida a un “pequeño Mesías” que al igual que Jesús está destinada al sacrificio, el dolor y la tragedia de la traición. Pero su muerte trae pasión y cohesión a sus seguidores que desean imitar su vida, para seguir en la misma senda: “sacrificarse para otros”.
Nosotros le oímos repetir muchas veces (al Pastor Pavez) aquellos versos que aprendiera allá en su niñez y que ayudaron a formar la fuerza de su vida: ¡No te aniquiles desventura tanta. Sed como la campana bien templada. Que por cada golpe que recibe, se estremece y canta!. Y en este mes en que todo el mundo va al Campo Santo a dejar un recuerdo a los seres queridos que ya no viven: coronas, guirnaldas y flores, yo también quiero dedicar esos pensamientos al que fue mi padre espiritual y que fluye en mi mente a su recuerdo. Son las siempre vivas que no se marchitan, ni con el calor del día, ni con las amarguras de la lucha y con gratitud ofrendo a nombre de sus hijos espirituales en el primer año de su ausencia11.

El pastor es un héroe trágico que se mueve en la ambigüedad significativa de la muerte. El héroe, a través de un proceso de iniciación, ha llegado a una conciencia

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RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 6. RFP. N° 74. Diciembre de 1933, pp 5.

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nítida de que la muerte es el límite vital de la condición humana. Por esta razón el héroe abre los ojos a esta realidad, pero precisamente su carácter de héroe viene definido por una segunda conducta, que es de enfrentarse a pesar de todo a esta realidad, la de moverse por el mundo con una energía de afirmación de la vida, pese a que tiene la conciencia de ser efímero. El Pastor-héroe es recordado por su vida de lucha, pero los que viven deben luchar también por un nuevo fantasma el olvido y la pérdida de memoria, que es la peor de las desgracias: el olvido significa la doble muerte. Por ello hay que luchar por mantener vivo el recuerdo del pastor-héroe. La memoria es considerada como una flor que lucha contra el “yermo” y “las batallas de la vida” para mantener viva la memoria y no ser devorada por las fauces del olvido y la indiferencia.

1.2. El pastor- vicario.

La vida del pastor es un llamado al sacrificio vitalicio. Sacrifica su salud, su familia, su trabajo, su tiempo y su espacio en función de su causa elegida. Sin embargo, en el precio de su vida vicarial, tiene como recompensa en esta vida una Koinonía con Dios, es decir un amigo con Dios que dialoga sin embozo con la Deidad, tal como era en el tiempo primigenio en donde Adán y Eva conversaban con Dios libre y desnudamente.
Víctor Pavez Toro. Después de una penosa enfermedad, fruto de muchos años de malestar físico, ha sido llamado a la presencia de Dios el querido luchador cristiano Pastor Víctor Pavéz Toro, en las primeras horas del martes 28 de noviembre…vivía en intima comunión con Dios. Era humilde y recibió siempre los consejos que le llevaban a mayor santidad y utilidad en la obra. Ese espíritu lo infundía a los suyos y así llegó a levantarse con un numeroso grupo de colaboradores bautizados y abnegados y hábiles en la obra del Maestro. Y así siguió creciendo la obra hasta que al partir de esta vida dejó una iglesia de varios miles de almas salvadas y transformadas. Su abnegación en visitar en aconsejar, en cuidar no tenían límites; levantándose a cualquier hora de la noche para atender a sus hermanos que requerían su servicio. Sus visitas eran como las de un padre, deseadas por todos, grandes y pequeños. Su paciencia con los inconstantes y flacos resultaba en afirmar a muchos. Su sabiduría en el consejo, resultaba en vidas santas. Su ejemplo en abnegación era un estímulo para los dejados12.

Frente a su vida sacrificial la muerte es el premio final. Como presentó su vida como una nostalgia por el tiempo primigenio habitar junto a Dios, pero ahora él viaja al
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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 2.

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Edén eterno. Por ello su muerte, no es un fracaso, sino una ganancia. Frente a ello su muerte se transforma en un acontecimiento público, pero también ambiguo: es ganancia para el héroe y una tragedia para la comunidad. El mayor sacrificio del pastor es que no tiene vida familiar ni privada. Su vida es pública y la entrega al servicio de la iglesia. Su casa es el templo y el templo es su casa; su familia es la congregación y su congregación es su familia; su congregación son sus hijos y sus hijos son parte de su congregación. El tiempo y su espacio ha sido sacrificado a la iglesia y pertenece a ella sus días y sus noches. Por ello la vida del pastor es representado con metáforas bélicas en donde el pastor es: el “capitán de la tropa” que va delante de todos haciendo y mostrando el camino para predicar y ganar conversos; es el “cocinero de la tropa” que alimenta a su feligresía; es “el médico de la tropa” que atiende a los enfermos; es el “heraldo de la tropa” que arenga a sus sequitos y los avizora al triunfo y al galardón eterno. Aquí se construye el “deber ser” del pastor pentecostal. Desde ahora en adelante los pastores pentecostales serán medidos y exigidos bajo estos parámetros pastoriles. Su vida, su familia, su privacidad ya no les pertenece. La vida del pastor pertenece a la iglesia: esa es la tragedia del pastor pentecostal.

Allá él estaba conversando con su nietecita Julia (el Pastor Hoover), que siempre permaneció a su cabecera, prodigándole atenciones. Desde lejos estuvimos observándole, en su semblante, nada había de tristeza ni de abatimiento. Me retiré con la esperanza de verlo restablecido. Después de irnos, se durmió tranquilamente. Al amanecer, despertó como a impulsos de un llamado. El Ángel llamó su nombre. Abrió los brazos, exclamó Jesús y se fue con el Señor. Eran las 4:30 de la mañana del 27 de mayo (de 1933) 13.

Como la vida del pastor es una vida pública, también lo es su muerte. Su lecho de muerte es un acontecimiento espectacular donde los asistentes observan, no la muerte ni la expiración, sino la partida hacia una coronación vitalicia. Los pastores pentecostales, son paladines, que nacen y mueren en público, lloran y ríen sin embozo; la muerte y el nacimiento, la cuna y el ataúd, son vistos como fenómenos domésticos y familiares. Los relatos muestran los últimos momentos de estos pastores en su lecho de muerte, como momentos dramáticos y de expectación, no son vistos como momentos de horror y terror, sino de nerviosismo como otros ritos de pasaje.
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RFP. N° 93. Junio de 1936, pp 9.

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A los cielos ha volado nuestro querido Pastor (Pavez) A recibir la corona y el níveo manto, De los vencedores en Cristo y fieles siervos del Señor Y yo mientras escribo, veo a los mártires cristianos Y entre ellos a mi pastor, y a todos los ancianos Que cantan Aleluyas y Hosannas en el cielo Donde toda grey que es fiel emprenderá el vuelo! 14

Muchos relatos pentecostales se han preguntado (dado las condiciones económicas que ha vivido la mayoría de la población chilena), quién sabe si “la vida sea una muerte y la muerte sea la vida…el único camino de la libertad que le queda al hombre es el de expulsar de su mente el miedo a la muerte” (Cassirer, 2003: 63). Frente a la muerte todos los hombres habitan en una ciudad sin muralla, ya que tan grande es la ignorancia de los hombres, tan grande su locura que algunos por temor de la muerte son empujados al miedo mortuorio. Saber morir libera al ser de toda sujeción y toda compulsión, ya que implica conocer mejor la muerte (Epicuro 2000: 73- 74).

Ya su carrera (del Pastor Hoover) ha terminado, ha recibido su galardón, él puede decir junto con San Pablo: “He acabado la carrera, he guardado la fe, por los demás me está guardada la corona de justicia, la cual me dará el Señor, Juez Justo en aquel día, no sólo a mí sino a todos los que aman su venida”. La partida de nuestro amado Pastor ha dejado un hueco difícil de llenar… 15

Aquí aparece la “metáfora del atleta” en donde los participantes debían competir en el decatlón y el heptatlon. Eran competencias masculinas que consistía en diez pruebas durante dos días que premian el aguante y la versatilidad física. Las actuaciones de los atletas en las diversas pruebas se miden contra una puntuación ideal de 10.000 puntos. La puntuación mayor acumulada determina el vencedor. Por otro lado estaba el Pentatlón que comprendía en el lanzamiento de disco y jabalina, carrera a campo traviesa salto de longitud y lucha libre. Los ganadores eran coronados con una corona de laureles. Así la vida era entendida como decatlones y heptatlones, a cada persona que se le predicaba y cada converso implicaba puntajes en el cielo.

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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 5. RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 11.

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¡Señor! lo llevaste a tu preciosa morada y hoy se encuentra a tu lado (el pastor
Hoover), victorioso y feliz; con vestidos muy blancos y cabeza adornada de perlas preciosas, de escogidos matiz. ¡Señor, lo llevaste porque tiempo ya era que cesarán sus días de constante luchar; y también era justo que su larga carrera terminará de pronto y se fuera a gozar. Y a pesar que sabemos que se encuentran a tu lado, en nosotros se alberga un profundo dolor; ¡Cuántos hemos sentido!¡Cuántos hemos llorado! Al que fue nuestro amigo y amante Pastor16.

El blanco es representativo como símbolo de vida. En los grandes acontecimientos de la vida y su exteriorización en forma de vestimenta, no es otra que el derivado del color opuesto el negro, que es claramente el color de la muerte y del luto. El blanco, es también asociativo con la pureza. Pero esta pureza contiene dos líneas de significado: Primero, es el concepto de ingenuidad, no hay sombra de malicia, ni daño intencional, que imprime el blanco, carente de mancha, en la expresión de la bata blanca, imprimiéndole carácter de poder. Segundo, es la pureza en forma de virginidad sexual, significado evocado en otros rituales que usan el vestido blanco nupcial, para resaltar y poner de manifiesto el estado inmaculado de la novia. Un significado final viene del término candor, derivado de la candidez que en latín significa blancura. En este sentido, se muestra la justicia como estatus alto y poderoso, que generalmente se nos muestra con atuendos blancos (Tristán, et alt. 2007: 37-45)

Te fuiste a las mansiones luminosas Pastor Pavez, Tu grey ha llorado mucho, mucho, más otra vez Te verá en la Iglesia Universal en el cielo, Cuando uno a uno tendamos el vuelo… Hacia Dios que nos llama al hogar celestial Y adelante del Trino Excelso que en trono Real Pulsemos nuestras liras, modulemos el nuevo canto Rindiendo nuestras coronas al Santo de los Santos!17.

El cielo es presentado como un espacio mítico, es el viaje a una edad de oro a la tierra sin mal. Aquel lugar no sólo hay casa, sino mansiones como premio de los sin casas y sin tierra en esta vida. Este espacio mítico es híbrido entre la urbanidad como la ciudad de Dios y la ruralidad como el huerto sagrado en cuyo centro se encuentra el “trono real” al cual se elevan canciones y cantos en donde cada persona presenta sonatas y rinden sus coronas como reyes vasallos a un “rey de reyes”. A pesar de volar a un espacio mítico y de ensueño, por la importancia que tiene un pastor para su
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RFP. N° 93. Junio de 1936, pp 9. RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 4.

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comunidad, su partida es llorada y añorada. La esperanza que queda es que el cielo será un lugar de conciencia, encuentro y de reunión, donde los redimidos se juntaran bajo el nombre de la Iglesia Universal.

1.3.

El pastor- monumento La memoria de los pastores, son aquellos “buenos muertos” que

indestructibilizan los nombres de sus héroes, transformándolos en finados de renombres, exaltados continuamente por los feligreses como personajes dignos de imitar y seguir sus sabios y prácticos consejos, fueron hombres que se hicieron a pulso, hombres de hierro pero con miradas dulces y voces tiernas. Se transformaron en hombres de hierro producto de la miseria, la pobreza, la discriminación y su misión eterna. Fueron esos finados ilustres, los que permitieron que los pentecostales fueran un grupo religioso visible en Chile.

TU ESTÁS CON NOSOTROS A la memoria de nuestro amado Pastor Víctor Pavez Toro No ha muerto, no, no ha muerto. ¡Ni siquiera se ha ido! Siempre está con nosotros el Pastor querido De su fidelidad nos ha legado un libro abierto Y sus ojos amorosos nos sonríen como antes ¡Siempre está con nosotros! No hay horas, no hay instantes en los días… Al recordarle en la urna creíamos que dormía; ¡Dormía! ¡sí! Sus mansos ojos entornados, Era su sombra solo. Su sombra taciturna Que noble mano amiga depositó en la urna ¡Su cuerpo, no su espíritu, de Jesús su ideal! 18

Se necesita de la remembranza y la semblanza, de la vida de los pastores, para concientizar a las generaciones de pentecostales del precio de la decencia y la ciudadanía; para no olvidar aquellos que lucharon con “la alborada del estío y de la noche polar” de la discriminación e intolerancia religiosa. Por ello se necesita evocar siempre a estos muertos ilustres, para que su gloria póstuma reafirme la cultura pentecostal y que incentive a otros para hacerse de un nombre y abrirse en la posteridad, con la estéril esperanza de no desaparecer en el olvido (Candau 2001: 65-66).
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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 5

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Más él vive con nosotros, preside las reuniones Nos habla con potencia, dirige nuestras canciones Se presiente en la iglesia, aprisco cálido como hogar, Donde el Apóstol de Jesús nos enseñó a amar Inspirado por Dios Padre, desde el púlpito familiar Su presencia, que nos habla, sin hablar que nos guía, Que envuelve nuestras almas en salmos de poesía Melancolía y tierna como un rayo de luna… ¡Hablaste de tu Dios con voz de trueno y como niño de cuna! Señor Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo!... 19.

La dualidad de los pastores le persiguen aún en su muerte: están muertos pero viven; están en silencio pero hablan; están ausentes pero presiden; tienen voz de trueno pero son tiernos como niños. En eso consiste la memoria: la transformación. Se transforma los errores en virtudes, se olvida los errores como algo negativo y se recuerdan como positivo. Influye más, muerto que vivo.

IN MEMORIAM
Ya ha transcurrido un año… Un año hace que el Ángel de Dios pasó lista y llamó el nombre de Víctor Pavez y él respondió: Heme aquí…Buen Siervo y Fiel, entra en el gozo de tu Señor. Fue en esa mañana del 28 de noviembre, que su espíritu voló a la mansión celestial. Sí; un año hace que su cuerpo reposa en la fría loza del sepulcro. Sin embargo, su espíritu convive entre su pueblo que guiará como Padre espiritual desde la fundación de la Iglesia. Sus enseñanzas perduran, sus sermones son recordados con cariño. Hasta nos parece oír sus exhortaciones vibrantes, sus palabras llenas de unción divina que iban al corazón de los hijos. Nos alentaba, nos dirigía, nos reprendía, con ese amor de Aquel que en el Calvario derramó su Sangre Redentora. Por eso es que su Iglesia vive horas espirituales recordándole siempre con amor y gratitud 20.

A pesar de la persistencia de la dualidad de la memoria del pastor como muerto honorable. Ahora es la feligresía quien mantiene viva la memoria, imagen y recuerdo del líder. El pastor Víctor Pavez es reconocido, también al igual que el pastor Hoover, como fundador del pentecostalismo chileno.

Olvido Quizás, más de alguno, enredado en los quehaceres diarios, ha olvidado su deber, su ejemplo, de evangelista (del Pastor Pavez), incansable, formidable luchador en contra de las legiones de Satanás y ya no tiene en sus labios ese
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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 5 RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 5

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” propósito sincero y fervoroso que fue su pasión: hablar a las almas de su salvación. ¡Nunca dejará de haber incomprensivos, ingratos y desleales!. Pero la inmensa mayoría de sus hijos vive con sus espíritus. Trabajan sin tregua, sin flaquezas ni desmayos por alcanzar aquellas 10.000 almas que fue su última inspiración. Nos debemos a ellas, y por eso vamos a buscar las almas en los arrabales del vino y la miseria para traerlos a los pies de Cristo, su amado Salvador. Sus pruebas, debemos recordarlas?. Sí porque también son nuestras pruebas, y porque aún, los del alma negra profanan su memoria… 21.

La memoria colectiva implica recordar, un compartir y una distribución de recuerdos entre individuos que se comunican, cooperar, y entran en conflicto entre ellos en contextos definidos por códigos simbólicos y prácticas sociales que se sostienen mutuamente. Recordar significa establecer una relación con su propio pasado y con otros por parte de agentes individuales situados históricamente, los cuales, tanto recordando como pensando, comunicando o actuando, construyen su propio ser y coconstruyen un mundo compartido con los otros (Paolicchi, 2000). La memoria es recuerdo, pero paradójicamente implica olvido (Rosa, et alt.2000). El olvido es doblemente peor que el silencio: el silencio mata pero el acto de comunicación lo puede resucitar; sin embargo el olvido, es ingrato, invisibiliza, destruye y sepulta los nombres en el hade. Por ello hay que luchar y combatir las nubes infernales del olvido. La mejor forma de mantener de memoria de un nombre, un pastor y un hombre, es continuando su causa. Esa causa es el “decatlón pentecostal”, lucha por diez mil convertidos.

Remembranza Cuántos han dicho o pensarán que con la muerte del Pastor Hoover, la Iglesia Pentecostal terminará; pero exageran en su pensamiento, como en el movimiento de 1909, que le daban meses o un año de vida. Estos no tienen fe en Dios; pues Él vive hoy como en 1909, y mi confianza y mi fe en el Altísimo me hacen decir que su Iglesia vivirá hasta que el Cordero venga en busca de ella 22.

El miedo latente es que la muerte del líder, patriarca, sea la muerte del movimiento pentecostal, eso era lo que se esperaba. Mantener la memoria del pastor Hoover, implica también mantener viva la continuidad del movimiento pentecostal. Por ello se hace tan necesaria y fundamental la construcción de un “mito fundacional”.

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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 5 RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 6.

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De esta manera vemos que en los relatos memoriales encontramos una actitud, casi tanatofílica de los conmemorados, y es una actitud frente a la muerte distinta de la sociedad en general. En las referidas memorias, también encontramos constantes preocupación, no sólo de mantener viva la memoria de los pastores con el fin de mantener viva la imagen heroica de los fundadores, sino también para mantener viva la continuidad institucional del movimiento pentecostal. De esta manera tanto en las memorias de los “muertos ilustres” como la “institución ilustre” recuerdan un pasado infeliz que sólo fue conquistado a fuerza de pulso, para tener un “presente feliz” y un futuro prometedor. La memoria, hace accesible a los feligreses de su pasado a través de procesos de recuerdo que son el resultado de la actividad de huellas de experiencias pasadas al servicio de acciones actuales. Así surgen sistemas de notación, poemas, historias, rituales y monumentos como forma de mantener la memoria, de hacer accesibles experiencias que caen mucho más allá del limitado espacio de tiempo de la vida de cada individuo (Rosa, et, alt 2000). La memoria, es transmitida a través del lenguaje, símbolos, mitos y metáforas que sirven de mecanismos para construir experiencias comunes, consensuadas, capaces de cautivar. Tener memorias consensuadas y duraderas implica un importante grado de compartir social de los acontecimientos (Pennebaker y Crow, 2000). Así la vida y la muerte de los pastores se transforman en vidas loables, admirables e imitables.

2.0 Las imágenes supletorias

Estas imágenes son las que han trabajado los distintos autores arriba señalados, influenciados principalmente por Lalive, D´Epinay (1968). No concuerdo con la comparación que hace Lalive, D´Epinay (1968) en que el Pastor pentecostal viene a reemplazar al Patrón. El autor tenía una concepción endulzada y romántica del patrón con el inquilino, porque no conoció la crudeza de tal sistema. Tampoco los pastores- misioneros influyeron mucho, en realidad fue una “influencia inversa” no quería ser como ellos. Además no todos los pastores tuvieron la oportunidad de conocer los misioneros. Más bien la influencia de los pastores pentecostales fueron: el modelo bíblico (en esto tiene mucha razón Lalive, D´Epinay);

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el campesino; los obreros; el padre y finalmente el pescador artesanal 23. En los campos los pastores pentecostales no fueron patrones sino campesinos; en la ciudad no eran patrones, sino obreros; y para el pueblo en general fue una figura paterna: el proveedor de bienes simbólicos; y a medida que se extendió hacia el Sur de Chile y al Norte por las caletas pesqueras, su modelo fue de pescador. Cada uno de estos modelos reforzados en la Biblia. Como campesino los pastores utilizaron distintas metáforas agrícolas y climatológicas: “buena tierra” o “mala tierra”; “trigo” o “cizaña”; “tiempo de siembra” o “tiempo de ciega”; “lluvias espirituales” o “sequías espirituales”; “frío espiritual” o “calor espiritual”. Las personas eran tierras que tenían que ser trabajadas por los sembradores para plantar la semilla que era la Biblia. Luego los conversos como buena tierra debían producir predicando el evangelio a otros y ganando conversos. Esto era muy bien entendido en el contexto campesino. Como pescador las metáforas marinas también eran aplicadas a la evangelización, también extraídas de la Biblia. La existencia de la persona era considerada como una barca en cuyo interior estaba la persona con su rol; la vida, sus condiciones y circunstancias era el mar y su braveza o su calma. Entonces el pescador tenía que surcar el mar como “pescador de hombre” buscando almas que pescar, que siempre era un mar embravecido. Según las condiciones de vida eran los pescados, cuanto más difícil era su conversión como el caso de un alcohólico, esta persona era considerada como un pez que estaba muy en el fondo del mar. Pero junto con el mar embravecido, la profundidad del mar, también hacía más adversa la pesca, los lobos (el mundo y Satanás) que se querían comer al pez o las distintas trampas que debía sortear el pez antes de llegar a la barca. Como padre los pastores adoptaron un rol supletorio con los hombres. El pastor se presenta como guía y modelo de hombre y padre. Enseñándole responsabilidad frente a la familia y la vida; a tomar decisiones cuyas consecuencias tienen repercusiones individuales y familiares; inmediatas y a largo plazo. En el contexto minero los pastores eran obreros que fueron a “salvar obreros” si bien no creaban conciencia de clase; desincentivan los sindicatos; las movilizaciones,
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Esta es una imagen que no desarrollaremos aquí porque no aparece en los relatos de la primera mitad del siglo XX, ésta más bien comienza a desarrollarse y potenciarse en la medida que el pentecostalismo avanza hacia el norte de Valparaíso y el sur de Temuco.

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protestas y huelgas consideradas como “actos demoníacos”. Sin embargo el pastor aunque no tenía, ni quiso tener conciencia de clases (a excepción del Pastor Mora) porque era de la misma clase que los obreros, incluso existía el mismo lenguaje fabril: “obrero de Dios”, “siervo de Dios; “hermano”; “cuerpo de voluntarios”.

2.1.

El pastor- maestro

La humanidad necesita un líder visible o, al menos, una figura-guía identificable; pero además los grupos oprimidos necesitan de un maestro carismático; aunque este alguien no sea como ellos, pero es más valorado porque se transforma en uno de ellos.

Muy gratos y dulces recuerdos guardo en mi memoria, (del Pastor Hoover) desde sus primeras visitas a nuestros campos del Sur. Varias veces le acompañé a caballo desde la casa del Pastor Pincheira a la Faja. ¡Que agradable compañía sentíamos en el camino!. Los hermanos cesaban en sus faenas diarias para recibir esta visita deseada. ¡Cuánto gozo en todo los corazones! Oíamos con unción el mensaje del Señor traído por este Siervo. Lo recordábamos hasta la otra visita. Su amor manifestado a todos nos ligaba en la verdadera comunión con Cristo24.

El pastor como maestro es valorado por la utilización de un discurso accesible a los campesinos. La llegada del maestro significaba un tiempo distinto, era pasar del tiempo profano al tiempo sagrado. Un “mensaje con unción” significa un mensaje carismático, que llega a los corazones, a las emociones de la personas. El ser un “mensajero ungido” lo vincula a la "tradición hermética", poseyendo la capacidad de moverse en el mundo de lo divino y de los humanos, servía de mediadores, hacía de puente entre dos realidades, “lo de arriba y lo de abajo”; “el trabajo material” y el trabajo espiritual”. Sus palabras eran como verdadero “caduceo”, símbolo de su equilibrio entre polaridades. Para la tradición hermética lo importante no es el mensajero sino el mensaje; para la tradición pentecostal, lo más importante era el mensajero, era él quien debía encarnar el poder del mensaje.

La historia de su vida (al Pastor Víctor Pavez) forjaría un libro: resumamos: fue limpia y esplendorosa como un día de verano. Los protervos, desleales y envidiosos no lograron eclipsarla. ¡Fue un ungido de Dios!. Sus palabras desde el púlpito caían como latigazo sobre los hipócritas, como fuego sobre los tibios

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RFP. N° 93. Junio de 1936, pp 8.

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” y claudicantes, como caricia sobre los pecadores con ansias de ser salvos, como padre sobre los desamparados y tristes, como amigo para los decepcionados y como hermanos para los fieles25.

La utilización de la “metáfora del verano” se vincula como el mito veraniego. El verano, es cuando el sol está en la cima de su poder, es asociado con las imágenes del triunfo del héroe y de la receptividad femenina. Esto encarna la idea de la unión y del fruto del cielo y de la tierra a través de la muerte del héroe. Siendo el hombre condicionado por el medio ambiente, no puede dejar de sentir admiración por el verano, sobre todo en una zona lluviosa. El verano se presenta como el clima ideal para la conservación de su salud, el trabajo y el esparcimiento. Esa relación

hombre/ambiente/clima aparece la metáfora veraniega aplicada al pastor, en donde su vida es presentada como una verdadera climatoterapia, helioterapia y cromoterapia, porque su vida había traído salvación y salud a muchos. La metáfora veraniega es porque se resaltan efectos beneficiosos sobre el raquitismo26; pero en el pentecostalismo se hacía referencia al “raquitismo espiritual” y que era superado por el “alimento espiritual” de la Palabra de Dios y que además mejora el apetito; otro de sus beneficios es su efecto estimulante al ánimo. Por ello la helioterapia se utiliza como remedio ante la ansiedad o depresión, así como otros trastornos de este tipo. Sin embargo los héroes también tienen sus antihéroes. El opuesto del verano es el invierno, al sol es la oscuridad. Esta oposición implicaba la “frialdad espiritual” por sobre el “calor espiritual” o algo más profundo como el “fuego espiritual”. Los adversarios siempre intentan eclipsar el calor del sol.

2.2.

El pastor- padre.

Es conocido de todo que entre las características de la familia chilena, está la del padre ausente. Las perspectivas del “huachismo” (Salazar, 2006 y Montecinos, 1993) es quien más expone la situación y condición. Siempre existió el desprecio hacia el huacho, quien representa un estigma, una mancha para la familia, es “hijo de
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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 4. El raquitismo es una enfermedad que se desarrolla durante la infancia por la falta de la vitamina D, proveniente del sol.

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nadie”, un “Don Nadie” o “hijo del Trauco”. Sin embargo cuando una persona se convertía al pentecostalismo se producía una reconciliación mítica y social con el símbolo del padre. Dios es presentado como un Padre perdonador y castigador: un Padre firme que representa la ley y el orden. Por otro lado estaba el pastor, un hombre adulto compasivo, sacrificado, responsable, trabajador y presencial. Era un “padre ideal para el hijo descarriado” y “un esposo ideal” para aquella mujer que tenía un esposo alcohólico y todo lo que implica el alcoholismo: el pastor se era visto como el ideal de hombre y padre. Por ello también, a las personas “inconversas” se les llamaba “hijos pródigos” o “hijos descarriados”.
Mi ofrenda. El Pastor Víctor Pavez. Se fue…a ocupar el sitio preparado por Aquél que lo llamó a ser su discípulo y su siervo. Desde su juventud hasta lo últimos días, conservó aquella virtud perenne emanada del Maestro, servir a sus semejantes aún a sus enemigos.¡Fue el servidor de todos!. Para él no había días calurosos o noches de horas invernales, cuando una voz doliente lo llamaba, iba gozoso a ungirle o darle una palabra que el Señor le inspirara. Su llegada a los hogares era recibida y saludada con regocijo y sus más tiernas caricias y besos eran para los pequeñuelos que se sentían felices en sus brazos paternales. ¡Fue el amigo de los niños27!

El pastor al vivir al lado del templo pentecostal, las personas iban a buscar ayuda y como la finalidad del pastor era “ganar su alma para Cristo”, significaba proveer de todos los recursos que disponía para ganarlo, eso implicó normalmente: hospedaje; vestimenta; comida; trabajo; cuidados y atenciones, etc. Esto no lo hacía sin sacrificios, porque muchas veces el pastor era “pobre entre los pobres”.
¡Qué de recuerdos conservo en los 21 años que viví junto a él (Pastor Hoover)!¡Cuántos consejos y enseñanzas recibí! ¡Qué de caricias me dio como su hijo espiritual! ¡Fue mi verdadero padre! Sin recelo le confiaba mis cuitas íntimas y mi rostro radiante señalaba después la victoria obtenida28 .

El pastor como padre significaba, no sólo alguien que enseña y aconseja, sino es considerado como un ser afectivo y autoritario algo tan alejado de un padre sanguíneo, por ello es visto como “padre espiritual” que aprendía a serlo a través del “padre místico”.

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RFP. N° 63. Diciembre de 1933, pp 4. RFP. N° 93. Diciembre de 1933, pp 6.

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2.3.

El Pastor obrero

Los modelos de pastores como Hoover, Pavez, Mora y Umaña serán los paradigmas de pastores que los pentecostales esperan formar y tener entre sus congregaciones; pero especialmente Hoover y Pavez, con su temprana muerte, serán quienes modelarán del “deber ser del pastor pentecostal”. Sin embargo hay una escuela de Pastores de la primera mitad del siglo XX de distintas denominaciones pentecostales que “se hicieron ellos mismo” sólo leyendo la Biblia y que en años no recibían visitas de otros pastores de su denominación en Santiago: son Pastores del rigor. El Pastor Arturo Palma de la Misión Iglesia Pentecostal,

Contaba que su padre, también pastor, en el año 1921 se convirtió al Evangelio en Curacautín y en poco tiempo el templo donde participaban no prosperó y señala: mi padre dice que había encontrado en la Biblia que se aparte el diezmo el primer día de la semana conforme Dios le dé, para la obra del evangelio. Entonces mi padre nunca dejó de apartar dinero para el Señor y como habían pasado 5 años, llevó la cantidad importante de plata al pastor de la obra, para la iglesia, y él dijo: “Bueno ¿cómo dice Ud. hermano Palma que no hay obra ¿y esa plata?. Y tuvo que contarle él cómo lo había juntado. El Pastor le preguntó y cómo se ha mantenido Ud. en el evangelio?. Le conversó mi padre que orando, hablando del Señor a otras personas y también le contó algunos testimonios y experiencias que él había ganado y cómo con la colaboración suya habían sanado enfermos. Finalmente el Pastor Pincheira le dijo: “Mire, esa plata no se la puedo recibir yo hermano Palma. Con esa plata Ud. va a ir a Curacautín, va a comprar madera, va a comprar bancas, va a arrendar una sala y se va a poner a predicar el evangelio. Así mi padre fue y abrió una obra por ahí por el año 1926 y 1927…sucede que mi padre oraba se metía en la pieza, cerraba la puerta y con el pantalón arremangado se hincaba en una piedra que era áspera y la piedra que pesaba unos 20 kilos se la ponía en la espalda y así oraba ratos enteros (En Palma 1988: 223- 224).

El pastor era concebido como un “obrero que era digno de su salario”. La casa de los pastores será la extensión del templo. El pastor había sido un “buscador de tesoros” que invirtió todo sus recursos en el templo, de esta manera el templo era su casa y su casa era el templo.

El Pastor José Guerra de la Iglesia Pentecostal de Chile dice:
“Cuando viajamos a Santiago nos encontramos con un hombre que cuando niño andaba con unos hermanos, un niño sin padre ni madre, sin amparo en esos momentos, alojaba en la casa de nosotros y nosotros le dábamos de

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” comer, alojaba y después se iba, otras veces aparecía por ahí. Pasaron muchos años y ese niño que habíamos ayudado por allá lo encontré en Santiago, tenía tres casas: una para él, otra para su mamá y otra para mí, en la Quinta Normal; no era un bungalows ni mucho menos, pero ese niño que yo le di pan allá en Chimbarongo, ese niño me cedió su casa, una de sus casas cuando nos vinimos en Santiago (En Palma 1988: 187).

Esta disponibilidad constante hizo de la “casa pastoral” un hospicio para mendigo, huérfanos y nuevos conversos sin hogar, una vez que estos nuevos “hijos en la fe” se independizaban traían al pastor: los diezmos, ofrendas y primicias que entregaban directamente en manos del pastor o en su hogar sin mediación de la institución, total era muy poco para los tiempos para dar cuenta de ello.

El Pastor Eduardo Valencia de la Iglesia Evangélica Pentecostal señala:
“Mi infancia fue un poco pobre; provengo de una familia muy pobre que vivía en un pueblito que se denomina Melipilla, que ahora es una ciudad…mi madre sufrió mucho ya que mi padre fue muy bebedor, él se despreocupó totalmente de nosotros que éramos 11 hijos mi madre trabajaba hasta la noche para mantenernos. Conocí al Señor el año 1936, en esos años ser evangélico, en este país católico, era muy difícil, porque incluso teníamos hasta las autoridades en nuestra contra. Aquí en esta misma iglesia, cuando había movimientos espirituales, las autoridades venían y sacaban a los hermanos de adentro de la iglesia y los llevaban presos. A veces estaban predicando en las calles y se los llevaban presos y cuándo andábamos predicando en las calles, la gente nos tiraba inmundicias, fue muy difícil predicar el evangelio sobre todo para quienes predicaban al aire libre. Incluso cuando yo llegué, el año 1936, era aún muy difícil predicar al aire libre (En Palma 1988: 23).

Sin embargo el tiempo transformó

la informalidad en norma. Cuando se

entregan en la mano se decía, “tome mi pastor una bendición”. Mientras algunas denominaciones pentecostales, especialmente las misioneras, los pastores tenían que dar cuenta de las recaudaciones de los templos locales y los diezmos eran redistribuidos; los pastores del pentecostalismo criollo, daban cuenta de los bienes recibidos en las conferencias anuales, pero no estaban obligados a redistribuir, ya que los diezmos pertenecían al pastor y no a la denominación. Transcurrido el tiempo la situación económica de la feligresía ha mejorado notablemente y con ello han aumentado los ingresos de recursos a los templos que son administrados por los pastores regidos aún por normas de informalidades de la primera mitad del siglo XX.

Miguel Guerrero, de la Iglesia Metodista Pentecostal, señala:

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“Todas las cosas han tenido su origen justificado. Las iglesias pentecostales surgieron como grupos muy chicos sin ninguna solvencia económica, los pastores eran hombres de mucho sacrificios, tenían que trabajar con sus manos porque no podían vivir de la colaboración de la iglesia, y en trabajo muy humildes; casi todos eran hombres artesanos, en su mayoría eran zapateros, algunos por ahí sastres, algún albañil, tenían que trabajar y lo que las iglesias proveían - de dos, tres, cinco, diez personas- alcanzaban para lo indispensable, a veces para pagar el arriendo de una pieza muy modesta, a veces para pagar la luz. Entonces a nadie se le iba a ocurrir que debía llevarse un orden contable porque no había nada que contabilizar, contabilizar déficit, entonces las iglesias pentecostales, las mías –digo porque yo pertenezco a ellas- se acostumbraron a este sistema, el pastor recibe los diezmos y en nuestras iglesias se encuentra incluso deshonroso que un Pastor dé cuenta de los dineros recibidos. El Pastor recibe los dineros y se hace responsable de los gastos en que haya que incurrir. Pero esto ha ido cambiando. (En Palma 1988: 68).

Por otro lado el pastor ideal de una congregación era: ser pobre, disponible en tiempo y espacio, cercano, afectivo y protector. La pobreza de un pastor era visto como bendición divina. Un pastor con ropas andrajosas era visto como “pastor ungido” y como generalmente le quedaba poco tiempo para trabajar, en su hogar siempre había escasez de alimentos.

El Pastor Mora vivió y murió durmiendo en un somier con patas y él nunca quiso…ni tampoco los otros pastores se preocupaban de él. Yo, señala el Pastor Edgardo Toro, me vine a preocupar ya demasiado tarde; se le hizo una casa en Coronel para que él viviera, pero casi no vivía allí porque lo pasaba viajando visitando las iglesias. Estas personas nunca tuvieron para ellos, sin embargo, había otros que no conocieron la pobreza (En Palma 1988: 92).

Esto hacía que los “hermanos” cuando recibían extras de alimentos compartían sus alimentos con el pastor a quien les llevaban la mejor parte consideradas como primicias para el “pastorcito”; “mi hermano pastor” o el “siervo de Dios” (“servidor de Dios”), aludiendo a la admiración, lástima y cercanía que ellos generaban con la congregación. En cierta forma él brindaba a la congregación el “alimento espiritual” y la congregación daba al pastor y su familia “el alimento material”. El Pastor José Guerra de la Iglesia Pentecostal de Chile señala:

Ahí había algunos hermanos que se portaban bien y se nos abrieron las puertas de trabajo ya que no éramos tan despreciados, porque ese tiempo, por ser evangélico nos cortaban del trabajo, sabía que íbamos al culto y nos cortaban, no había ninguna garantía como evangélico de permanecer en el trabajo. Los dueños de fundo nos “cortaban” a los evangélicos porque era como tener al diablo, o donde estábamos trabajando nos echaban los perros en el trabajo, sólo por ser evangélicos… Yo entiendo que el Señor era conmigo, yo

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” era soltero y tenía unos 21 años; seguimos predicando con luchas tremendas porque nos denigraba mucho la prensa, en el diario…Tuvimos grandes pruebas, mi esposa se enfermó, no sabemos por qué, tuvo que venir a parar al manicomio; mi hijo, no sé qué demonio de enfermedad, estuvo desahuciado veinte veces, era dura la vida…no sé cuánta era mi fe porque nunca puedo valorizar mi fe, pero he creído que es posible, no puedo hablar de una fe de fantasía. Mi esposa desahuciada en Santiago y mi hijo desahuciado en Chimbarongo y yo tenía que ir a predicar, volver de aquí del manicomio, volver a predicar el día domingo y tenía otro local (de predicación) a parte de los locales como guía, los atendía y predicaba. Yo pienso hoy, ¿qué predicaría o hablaría? Con mi esposa y mi hijo desahuciados…, no sé, pero Dios permitió en un momento dado hacer el milagro en mi esposa y en mi hijo (En Palma 1988: 181-184).

El Pastor José Guerra de la Iglesia Pentecostal de Chile señala:

Traía mis diezmos, había juntado bastante plata porque yo era bueno para cortar trigo en el campo con mi echona y me traje los diezmos; yo no sé cómo los entendía pero traía mi diezmo y traía un saco azucarero de cincuenta kilos para mi Pastor, lo traía medio de frutas secas; duraznos; uvas; ciruelas, todo se lo traía a mi pastor, sería como una primicia, yo no entendía en esos momentos y en eso…me fui entregué mis primicias al Pastor Chávez. (En Palma 1988: 180).

El pastor vivía para su congregación, muchas veces no diferenció entre su congregación y su familia; los espacios y los de su familia eran invadidos constantemente por la feligresía. La jerarquización de prioridades de la antigua escuela de pastores era: Dios, la iglesia y la familia. En ese orden de importancia. Servir a Dios era entendido como “cargar la cruz de Cristo”; “andar por el camino angosto”; era sentir el menosprecio, la intolerancia y el dolor que sintió Cristo. Sin embargo, esta invasión espaciotemporal de la congregación generó otra realidad al interior de los pastores: la rebeldía de los hijos del pastor cuyo dicho pentecostal es “más malo que hijo de pastor29” quienes hastiados de los usos y abusos de la congregación con su padre y familia se transforman en: “hijo pródigo” o en la “oveja negra” de la congregación.

El Pastor Fernando Mella de la Iglesia Pentecostal Eben- Ezer señala:

29

Para las representaciones del hijo del pastor por la congregación, ver el artículo de Carlos Garma: “Hijo de pastor lo peor. Apostasía y desafiliación religiosa entre los pentecostales de segunda generación en México”. En Más allá del Espíritu. Actores, acciones y prácticas en Iglesias Pentecostales.2007. Editorial CIESA y El Colegio de Michocán. México.

Revista Pandora Brasil Nº 25 – Dezembro de 2010 “Ciências sociais e religião na América Latina” Se me rebeló la familia, se me rebelaron todos los hijos, el que me acompañó bastante fue Ricardo y desde esa fecha se me agravió uno de los hijos y dijo que nunca más iría a la iglesia porque ellos vieron todo lo que a mí me aconteció, el desprecio que se me hizo, lo que yo me había mortificado junto a mi esposa, toda mi familia se mortificó, tanto haciendo sociales para reunir materiales, como ahí mismo en la iglesia cooperando; lo hicimos muy pocas personas, casi con mi puro hogar, pero se construyó y todo estaba listo, la iglesia estaba con todo porque llevamos tres años dentro de la iglesia, teníamos ollas, platos, todo el equipo que se necesita dentro, pero la gente se rebeló (En Palma 1988: 249).

También estaba el rechazo que generaba la esposa del pastor, también llamada “la pastora” quien se esperaba que sea la “servidora sonriente” de todos; la incondicional; o la “mujer orquesta” quien siempre debería liderar todo los roles femeninos en la congregación. Generalmente era acusada de entrometida cuando ella tenía que estar presente como regla fundamental de un pastor, cuando su esposo, el pastor, debía escuchar la conversación de una hermana de su iglesia. El pastor generalmente era comparado con un sacerdote católico quien debía escuchar las confesiones femeninas solo. Sin embargo, tanto en el protestantismo como en el pentecostalismo, es una regla general que los pastores ante la consejería con una mujer debe estar presente su esposa u otra mujer líder de la iglesia. El Pastor José Osorio señala:
Yo conocí la Corporación Vitacura en 1933, cuando se organizó Vitacura. No perteneciendo a ella, Vitacura nos ayudó cuando mi familia estaba chica, estábamos en extrema pobreza, entonces Vitacura nos ayudó sin ningún interés, nos visitaban, juntaban alimentos y la hermana Julia, esposa del pastor Juan Dupuy González nos mandaba alimentos, ropa y dinero (En Palma 1988: 120).

El pastor pentecostal rompe con el etnocentrismo y el racismo del misioneropastor. Quien cree que no sólo el mensaje o la religión que trae es mejor sino también la cultura de origen y su estilo de vida. Allí estuvo el fracaso de los misioneros protestantes que ellos vivían con un estilo de vida similar o menor que en su país, pero muy superior a los creyentes locales. Ellos quisieron imponer una cultura religiosa. También allí estuvo el éxito de Hoover que rompió con el sueldo de las misiones y comenzó a vivir de los diezmos, ofrendas y primicias de sus congregados según el modelo bíblico. Y le enseño a los futuros pentecostales a vivir no de los aportes extranjeros sino de los diezmos locales. De esta manera el sueldo de un pastor pentecostal era proporcional a la cantidad de miembros. Un alma ganada era un futuro diezmo que aportará al sueldo del pastor: total la Biblia le dice que “el obrero es digno de su salario”.

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En cambio el misionero- pastor le producía lástima vivir de los diezmos de congregados tan pobres, gente del tercer mundo que ni siquiera tenían para ellos: lo veía como una explotación. Sin embargo, los pastores chilenos les enseñaron a sus congregados a dar de lo poco que tenían: “el que es capaz de dar de lo poco también lo hará en lo mucho; el que no es capaz de dar en lo poco tampoco lo hará cuanto tenga mucho”. Así lo diezmos, las ofrendas y las primicias servían no sólo para la manutención del pastor, sino también para comprar los terrenos, construir los templos y seguir comprando terrenos. Dar para misiones es invertir en el banco del cielo. Las misiones protestantes dependieron del extranjero para el sueldo de los misionerospastores, construcción de templos y obras sociales (hospitales y escuelas); la Iglesia Católica depende del Estado. Los sacerdotes católicos eran empleados públicos. En cambio los pastores pentecostales no recibían recursos de ninguna parte, ellos “invertían en la obra”: ponían a disposición de la congregación todos sus recursos: casa, familia, tiempo, dinero, alimentos, etc. El Pastor Arturo Palma de la Misión Iglesia Pentecostal señala.
Por ahí por el año 1930. Cuando niño ví las injusticia que habría, que hacían los dueños de fundo, sobre todo alrededor de Curacautín, que castigaban a los inquilinos. Eran unas barras de fierro que tienen unos ganchos y una cadena. Los patrones tienen hombres que hacen el trabajo socio, el patrón los manda a buscar al inquilino y lo traen y lo ponen ahí, le ponen unas abrazaderas con un candado y lo amarran de los pies. De ahí va el patrón con una huasca y lo castiga como quiere y el hombre está indefenso porque está amarrado de los pies, lo castiga y si quiere lo apalea. Había unos tales Coulón, Molina, Pezoa que tenían fama de ser brutales con los campesinos, entonces yo todo eso lo fui sabiendo y no me gustaba esas cosas, siempre estuve en contra de eso. Mi padre vivió casi toda su vida de inquilino en los fundos, entonces él veía lo que los patrones hacían con los campesinos, siempre se discutía eso en la iglesia. Entonces él decía votar por el candidato que podía favorecer al pueblo…a la gente pobre (En Palma 19988: 236).

Los pastores dadas las condiciones que los diezmos eran muy exiguos, trabajaban durante el día en la fábrica y en las noches en la iglesia. Fueron obreros que trabajaron en las fábricas y en las tardes y los fines de semana trabajaban en la iglesia. Bajo esta experiencia nace la dicotomía: “trabajo material” y “trabajo espiritual”; “trabajar para el mundo” y “trabajar para el Señor”. Ellos fueron explotados como obreros en las fábricas y rechazados como “obreros religiosos” en las calles.

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El Pastor Arturo Palma de la Misión Iglesia Pentecostal señala:

Salíamos (en 1943) a veces los días domingo a las cuatro de la mañana y volvíamos a las seis de la tarde después de predicar todo el día en el campo, y, en la tarde, los domingos salíamos sus seis u ocho hermanos a predicar al aire libre y después del avivamiento, como unos dos años después, andábamos más de cien personas al aire libre: me acuerdo que una vez llegamos a ciento sesenta personas al aire libre entre hermanos y hermanas ¡que llegaba gente!, se nos llenaba el templo así nos pasó el tiempo (En Palma 1988: 229).

Al respecto, el Pastor de la Iglesia Pentecostal Apostólica, Francisco Anabalón:

Cuando nos preguntan ¿cómo lo hacen ustedes para llegar al pueblo?. Nosotros no llegamos al pueblo, somos el pueblo, estamos ahí, no que de repente para tranquilizar la conciencia vamos a hacer una visita a la población callampa (tugurios, favelas, villas miserias como se dicen en otros países). Estamos ahí pues, ahí está la pequeña capilla pentecostal con un letrero con faltas de ortografía todo chueco de iglesia, un culto pentecostal. Estamos en esa realidad sirviendo. (En Palma 1988: 153)

Como señala Tennekes (1985:20) los pastores pentecostales provienen casi sin excepciones del mismo estrato popular a que pertenece la mayoría de los fieles. Comienzan su carrera como predicadores de la calle o maestros de la escuela dominical. En consideración a sus aptitudes de líderes y a su “buenos testimonios” van de manera gradual, sin necesidad que realicen estudios especializados, ascendiendo en la complicada escala jerárquica de los pentecostales, que estos mantienen de la Iglesia Metodista. Tampoco a ellos se les exige haber tenido experiencias religiosas sobrenaturales, y muchos no han sido bautizados en el Espíritu ni han danzado movidos por Él, ni jamás han “hablado en lenguas”. En principio cualquier miembro de la congregación puede llegar a ser pastor. Después de haber sido consagrado como “jefe de obra”, el pastor sigue ganándose la vida en su ocupación habitual, hasta que la comunidad es lo suficientemente grande como para sustentarlo en lo económico. En la práctica, esta etapa es de breve duración ya que los fieles entregan el diezmo a la iglesia.

Conclusión Los Pastores pentecostales les enseñaron a su gente a “dar con alegría” porque todo lo que daban era para Dios; los conversos de misiones protestante no necesitaban

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dar mucho, más allá de la ofrenda. Estaba todo construido; a los católicos se les enseño a dar limosnas y “dar con dolor”. Aún más, a los Pastores pentecostales se les criticó por no preocuparse de las obras sociales como lo hacían los católicos y los protestantes. Sin embargo, este fue otro mito y estigma a los pentecostales. Resulta que los Pastores pentecostales comienzan a visitar las cárceles desde los años 1930; predican en las esquinas de bares y tabernas, incluso a estos nuevos conversos algunos pastores lo tienen en sus casas hasta que se “rehabilite”.

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