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ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS

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ASESINOS EN SERIE.

CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES
Ángel Cuquerella Fuentes 1
Médico forense Barcelona (IMLC), Especialista en Medicina Legal, Master en Psicología Criminal y Forense (UB), Profesor de la Escuela Judicial

ABSTRACT El fenómeno de los asesinos en serie (AS) supone un 1 por 100 aproximadamente del total de homicidios en USA, con 150 AS y 3500 víctimas en total. El AS se define por la existencia de tres o más asesinatos, en lugares y periodos temporales diferentes, con «fases de refresco» intermedios, tras descompensaciones emocionales o psicopatológicas en su caso. El asesino en masa (AM) puede ser clásico (3 víctimas en un mismo episodio y lugar, y el propio suicidio) o Familiar (4 víctimas sin suicidio ulterior). Finalmente se describen los asesinos itinerantes, con 2 o más víctimas en diferentes sitios pero en una fase temporal próxima sin refresco emocional como los AM. Los AS pueden clasificarse en organizados y desorganizados (Ressler), localizados o itinerantes, visionarios-misionarios-hedonistas o controladores, entre otras nosologías. La incompetencia parental, precocida delictiva y vital, con un entorno social ineficaz, establecen patrones cognitivos y comportamentales comunes, cuyo eje central son las fantasías ligadas al sexo y violencia. Son relevantes en cuanto a su psicopatología, la psicopatía, el trastorno sádico de personalidad y las parafilias (necrofilia, amputaciones) en la etapa adulta, así como los trastornos conductuales, por déficit de atención y/o hiperactividad, el trastorno negativista desafiante o el trastorno disocial en la etapa infanto juvenil. Finalmente, se abordan clasificaciones de AS infantiles.

1 Correspondencia: Dr. Ángel Cuquerella Fuentes. Servicio de Clínica Medicoforense, Instituto de Medicina Legal de Cataluña (IMLC), división Barcelona. Ronda Sant Pere 35, bajos, 08010. Telf: 93 342 67 80, E-mail: 27063acf@comb.es

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ÁNGEL CUQUERELLA FUENTES

PALABRAS

CLAVE

Asesino en serie. Asesino en masa. Parafilias. Psicopatía. Trastorno Sádico de personalidad. Fantasías sexuales. Tríada homicida. Incompetencia parental. Peligrosidad. 1. INTRODUCCIÓN El fenómeno de los asesinos en serie (AS) ha tenido desde antaño, numerosas repercusiones sociológicas, psicológicas, medico forenses, policiales, biológicas, antropológicas o criminológicas entre otras, que motivan algunas confusiones, tópicos y imprecisiones que pretendemos aclarar a partir de la lectura de éste artículo, al menos intencionadamente. La intención apriorística es la de aclarar o aportar información a un concepto fuertemente estereotipado en nuestra sociedad, que despierta a su vez atracción y fascinación, y del que por supuesto no podemos olvidar la morbosidad de quienes lo provocan, o de quienes lo explican en ocasiones. No se nos escapa la repercusión mediática del fenómeno, las abundantes publicaciones, películas o novelas que se refieren a psicópatas desalmados, locos peligrosos o depredadores sexuales que atemorizan a la sociedad, generan frecuentemente alarma social injustificada y, en el fondo, desinforman respecto a la verdadera naturaleza de la delincuencia serial grave. En este sentido, intentaremos aportar luz y no confusión al mundo de los asesinos en serie, desde una perspectiva psicológica, criminológica y medico forense. Asesino en serie, en masa, o itinerante; Psicópata, esquizofrénico, enfermo mental, violador, parafílico, retraso mental, inmadurez, fantasía, incompetencia parental, o modelos motivacionales entre otros, serán términos que nos ayudaran a centrar y conocer mejor el mundo de la delincuencia serial. En la historia conocemos numerosos antecedentes literarios, científicos o costumbristas relativos al fenómeno como el aristócrata Gilles de Rais, quien en el siglo XV secuestraba al parecer niños y los vejaba para, ulteriormente, matarlos, o la conocida historia criminal de Jack «The Ripper» («el destripador»), quien a finales del s. XIX generó una ola de alarma social en Londres matando y descuartizando mujeres de baja condición social, especialmente, prostitutas. Ed Gein, enfermo de psicosis, origino la figura de Norman Bates en «Psicosis», y nombres «ilustres» como Albert De salvo, Ed kemper, Ted Bundy, Andrew Cunanan, Richard Chase, Monty Russell, John Gacy, John Joubert o Henry Lee Lucas han motivado profundos análisis sobre la conducta serial grave, que a continuación estudiaremos. 4136

ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

3. ASESINOS

EN SERIE.

CONCEPTOS,

CLASIFICACIONES

El fenómeno de los AS o el fenómeno «serial» (FS) para ser más precisos 2 empezó a estudiarse de forma sistemática y creciente en los años ’50, en Estados Unidos, donde el Federal Bureau of Investigation (FBI) detectó una creciente existencia de crímenes sin resolver, de patrones similares y con gran dispersión geográfica en ocasiones. Se creó en los años ‘60 la Behavioural Sciences Unit (BSU) o Unidad de Ciencias del Comportamiento, en la que fueron especialmente relevantes los agente federales Howard Teten y Pat Mullany, siendo su razón de ser principal el estudio de la psicopatología, indicios policiales, forenses y de investigación, que permitieran establecer lazos de conexión entre crímenes aparentemente desconexos y sin relación alguna. Así, a mediados de los años ’70 el coronel Ressler i Douglas (años ’70), actualmente retirado, creo la base de datos VICAP (posteriormente reformada en VICLAS), en la que de forma minuciosa se iban introduciendo desde cualquier condado, estado o localidad los datos estandardizados sobre unos asesinatos, resolviendo mediante un análisis estadístico la conexión con otras posibles muertes ligadas a un mismo autor/res. Veremos más adelante que, desde entonces, es relevante la clasificación de asesinos/asesinatos en organizados/desorganizados. La elaboración de perfiles criminales o Criminal Profiling era eficaz delitos de homicidio, violación en serie, incendios, explosivos, espionaje, extorsión, secuestro, terrorismo, acoso sexual o sabotaje, entre los más importantes. Se define (Salfati y Canter, 1999) como el «proceso de inferencia de las características de un delincuente a través de los actos cometidos durante el crimen» (1995). Actualmente se calcula que existen 150 AS en USA (Griffith) aunque otros autores lo sitúan en 350, con 1000-3500 víctimas aproximadamente. Egger sitúa la cifra negra de AS en 600, si bien los criterios de clasificación varían. Es un fenómeno que explica el 1 por 100 de los homicidiosasesinatos. Estadísticamente un 89 por 100 son varones, y el 11 por 100 mujeres, con una edad que oscila entre 25 y 35 años. Los subtipos son (Holmes y De Burguer 1988) (1) Psicópata sádico sexual, (2) asesino por diversión, (3) crimen organizado, (4) envenenadores que cuidan personas y (5) supuestamente psicóticos.
2 Hablaremos de delincuencia serial referida a asesinatos, agresiones sexuales y delincuencia violenta grave de forma sistemática y repetida, esto es, de forma reincidente, progresiva y con víctimas agredidas mas allá del simple requerimiento económico. No incluimos pues a la delincuencia habitual, organizada o de estructura mafiosa, aunque los rasgos psicopatológicos de sus componentes coincidan parcialmente con los que describiremos en este artículo

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Actualmente se define al AS como aquel asesino que genera tres o más víctimas, de forma sucesiva y con periodos de «enfriamiento emocional» intermuerte. Son, pues, tres o más víctimas, tres o más escenarios de crimen, tres o más eventos diferentes en el tiempo, cada uno individualizado. El asesino en masa (AM), a diferencia del anterior, comprende en un mismo episodio criminal (en un mismo «tiempo») cuatro o más víctimas en una misma localización, sin periodo de enfriamiento emocional, y sobre gente próxima en ocasiones. El mecanismo detonante puede ser frustración laboral en el contexto de una personalidad depresivo paranoica 3 ( Jim Jones).

Elaboración de Perfiles Criminales (Robert Ressler)

3 Recordemos la masacre en la Guayana francesa de los adeptos de Jim Jones, líder sectario depresivo y con fuertes tendencias paranoides

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El asesinato familiar, subtipo del AM, se divide en AM/suicidio, con tres o mas víctimas además del suicidio del autor, y el AM Familiar propiamente dicho, con cuatro o más víctimas y SIN el suicidio de su autor. Pueden no actuar solos y organizarse en pseudocomandos, ser aniquiladores familiares, incendiarios-bombardeos-envenenadores, empleados insatisfechos o discípulos de líderes carismáticos de sectas (Holmes, 1989; O’Connor, 2002). Una variedad intermedia entre el AS i AM es el asesino itinerante o Spree killer (SP), que describe a un/os asesino/s que matan a dos o más víctimas en un solo tiempo (diferido, no de forma inmediata), en dos o más sitios de forma consecutiva. No existe tampoco periodo de enfriamiento, ni «reposo emocional» intercriminal, y suelen ser más jóvenes que los AM.

El perfil criminal es diferente del perfil geográfico. La utilización del sistema inductivo para el estudio de perfiles se basa en lo que denominan pychological profiling, esto es, «generalizaciones sobre el autor de un crimen, basadas en variables demográficas y conductuales relativas a criminales ya estudiadas en el pasado». Por ejemplo, ante una violación en un lugar determinado, se buscaran perfiles de delincuentes que respondan a los datos de todo tipo extraídos de dicho asalto. En cambio, otros métodos ampliamente utilizados en la investigación de homicidas/ 4139

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violadores en serie, denominados Geographic Profilings, se basan en gráficos de diferentes intensidades cromáticas, de cuya lectura se infiere la probabilidad de ataque y residencia del posible sospechoso, en base a informaciones sobre los asaltos cometidos de acuerdo a la teoría Circular (desplazamientos centro-periferia-centro del agresor, ampliando progresivamente el radio). Ambos perfiles –el geográfico y el psicológico– se intercalan, y en AES organizados, vemos un perfil geográfico creciente con los diferentes delitos, mientras que en AES desorganizados siempre aparece un perfil de posible localización del agresor en el epicentro. Algunos autores hablan de variedades intermedias o MIXTAS 4 cuando un asesino en serie incluye asesinatos en masa en su «recorrido». En función del móvil, Holmes y De Burguer (1988) diferencian al AS en (a) visionario, (b) misionario, (c) hedonista y el relativo a (d) controldominio. El visionario, como su nombre indica, muestra pseudopercepciones alucinatorias y psicoticismo de fondo, y el misionario se propone «limpiar» la sociedad de determinados «elementos nocivos» como prostitutas, vagabundos, mujeres, homosexuales y otros grupos sociales. Salfati y Canter (1999) obtuvieron una matriz gráfica de las relaciones estadísticamente significativas (co-ocurrencia de variables) entre agresorvíctima en la escena del crimen. De esta manera, el gráfico obtenido mostraba en el centro geométrico las correlaciones entre variables más potentes, y en la periferia las menos significativas. En base a dicha clasificación establecieron tres grupos de interacción diferentes 5 en la escena de los hechos: (a) instrumental-cognitiva (20 por 100), (b) instrumentaloportunista (20 por 100), y (c) expresiva-impulsiva (26 por 100 casos). (a) La agresión instrumental-cognitiva conllevan el traslado y ocultación del cuerpo, emisión de pistas policiales equívocas, ausencia de datos identificativos en el escenario del crimen. En estos casos los ítems asociados con el sospechoso son los de antecedentes de alistamiento en cuerpos armados (ejército), y condenas antiguas en prisión. (b) La escena del crimen instrumental-oportunista implica víctimas débiles, atacadas usualmente sin armas, con las manos, sin lesiones incapacitantes (ataduras, cobertura de ojos, boca), con agresión sexual añadida, y con una finalidad materialista, de robo. Los ítems asociados al sospechoso son los antecedentes de delitos de robo, sustracción, robos
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As y AS alternativamente.

Observamos paralelismos con conductas psicopáticas (instrumental cognitiva), o de pérdida de control emocional (expresivo impulsiva), por ejemplo.

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de vehículos, antecedentes policiales, desempleado, familiar con el área del crimen, y conocía previamente a la víctima. (c) Tipo expresivo-impulsivo: la escena de los hechos muestra numerosas heridas en la víctima, diferentes tipos de lesiones, y ataque dirigido especialmente a la región facial, representativa de la persona concreta. A su vez, los ítems asociados al sospechoso son de antecedentes de delitos previos violentos, desórdenes públicos, delitos previos de robo o daño a propiedades, delitos sexuales, delitos contra la seguridad del tráfico, y/o delitos relacionados con drogas. El estatus civil describe a una persona casada en el momento de los hechos, con anteriores matrimonios y antecedentes por agresión a mujeres.

CLASIFICACIÓN S S N CLASIFICACIÓN ASESINOS CLASIFICACIÓN ASESINOS EN SERIE A Ó MOVILIDAD (II) MOVILIDAD (II) O A )

H Ó ES HIPÓTESIS HIPÓTESIS CIRCUL R (CANTER L RKIN 93) HIPÓTE IS CIRCULAR (C N E & LARKIN ’93) UL (CANTER LARKIN, 93) NTER LARK N 9 K N,
WINGO: WINGO M GAST T (M TA MEGASTAT (MATA EN ENTORNO URBANO) (MATA URBANO MEGAMOBI M MEGAMOBIL (MATA GRANDES MEGAMOBIL (MATA A GRANDES DISTANCIAS) MATA N HOLMES HOLMES & DE BURGER ’88: L BURGER ’88 R 88: GEOGRÁFICAMENTE ESTABLES ÁREA E ACTUACIÓN CONCRETA GEOGRÁFICAMENTE ESTABLES: Á A DE ACTUACIÓN CONCRETA O RÁ I N B S C Ó R A GEOGRÁF C MENTE T N TOR OS V JE CONTINUO GEOGRÁFICAMENTE TRANSITORIOS: VIAJE CONTINUO E F MEN E CONT N N NUO

H KEY HICKEY ASSESINO MÓVIL (36-41%): E ASSESINO MÓVIL (36 41%): DE CIUDAD EN CIUDAD S O Ó I 3 %) ASESINO LOCAL (36 43%): CIUDAD ASESINO LOCAL (36 43%): CIUDAD S O O (36-43%): I 3 ) ASESINO ASESINO EN EL MISMO LUGAR (20-23 % VICT ): RESIDENCIA HOSPITAL, CASA E MISMO S O R ( 23 VICT ) RESIDENCIA HOSPITAL CASA VICT.): RESIDENCIA, HOSPITAL, C D O A

Wingo y Hickey, una vez sentada la hipótesis circular de desplazamiento del AS, establecen respectivamente el megastat-megamóvil, y el AS móvil, local o «en el mismo lugar». Megastat se refiere a los que se desplazan en el mismo entorno urbano, y el megamóvil con recorridos a
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Caso de la «viuda negra» de Hospitalet del Llobregat (Barcelona) Buscan placer y inhibición del dolor

Inducción líderes grupales, como en el caso del asesinato de Sharon Tate por sectarias cuyo líder era Charles Manson

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grandes distancias. El móvil, local o «del mismo sitio» se refieren propiamente al ámbito de desplazamiento, de mayor a menor diámetro. En cuanto a las asesinas en serie, se han descrito hasta un 50 por 100 de casos de envenenamiento (por 10 por 100 de sus congéneres masculinos). Holmes y Holmes (1994) clasifican a la (a) visionaria, materialista 6, hedonista 7, poder-control y discípulas 8. En relación a la variable orientación a acto-proceso, los mismos autores agrupan a los process-focused killers, cuyo comportamiento se caracteriza por gran violencia, desmembramiento y muerte (sin ser el fin ésta), y los act-focused killers, que «matan rápido pero de manera eficiente». Fox-Levin (1999) modificando la clasificación previa de Holmes y De Burguer, simplificaron la tipología en (a) asesinato «para sentir emociones fuertes», con los subtipos de sadismo sexual y dominador, el (b) asesinato con «misión a cumplir», subtipos reformista y visionario, y (c) los asesinatos «por conveniencia», subtipos de lucro y protección. Son características del AS (a) los homicidios-asesinatos reiterados si no se los detiene, (b) una víctima/asesinato, (c) la ausencia –normalmente– de relación previa con la víctima, (d) desencadenamiento de las acciones criminales de forma inmotivada, por tensión creciente o descompensación psicopatológica (no de forma pasional), y ausencia de móviles claros de sus acciones, al menos desde un punto de vista policial, no psicopatológico.

ASESINOS EN SERIE: DINÁMICA CRIMINAL: FASES

FASE 1: COMPORTAMIENTO PRECEDENTE PREMEDITAN / NO PREMEDITAN VICTIMAS DESCONOCIDAS TRUCOS / ENGAÑO PERSONALIZACIÓN / DESPERSONALIZACIÓN VÍCTIMAS

SECUESTRO

FASE 2: COMISIÓN REAL DEL CRIMEN ELECCIÓN VÍCTIMA ACTOS CRIMINALES: TORTURAS MUTILACIÓN

MUERTE

FASE 3: ELIMINACIÓN DEL CUERPO

FASE 4: CONDUCTA POSTCRIMEN PARTICIPACIÓN EN LA INVESTIGACIÓN

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ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

La investigación del fenómeno serial se ha centrado, fundamentalmente, en el análisis pormenorizado de la (a) escena del crimen, valorando el método utilizado, el «tipo de abandono» de la víctima (visible o «invisible» momentáneamente) o los métodos de «dominación» aplicados, (b) el patrón en serie de asesinatos asociado a un autor, (c) la confesión del asesino convicto, (d) las entrevistas a víctimas supervivientes. El estudio de la fenomenología psiquiátrica y psicológica incluida en la conducta criminal incluirá el estudio de los actos precedentes al crimen, cuya premeditación orientará a subtipo organizado (O), o desorganizado (DO) si existe precipitación, ataque «en bombardeo» o actividad postmortal por ejemplo. En la comisión real del crimen o fase 2 la elección de la víctima sistemáticamente o de forma accidental (O-DO), la eliminación del cuerpo o la conducta postcriminal (O pueden «participar» de la investigación») serán variables a tener en cuenta, entre otras. La criminalidad del asesino en serie evoluciona:
FASES CICLO ASESINATO EN SERIE
FASE DE AURA: DISMINUYE CONTACTO CON REALIDAD

FASE DE RODAJE: SEGUIMIENTO VÍCTIMA, ESTRECHAMIENTO DEL “CERCO”

FASE DE GALANTEO: ATRACCIÓN DE VÍCTIMA

FASE DE CAPTURA: “CAÍDA EN LA TRAMPA”

FASE TOTÉMICA/ASESINATO: ALTO CONTENIDO EMOCIONAL

FASE DEPRESIVA: POSTMORTEM

Subtipos organizado (O) y desorganizado (DO): Retomando la clasificación de Ressler y Douglas, cuya diferenciación en base a la escena del crimen, víctima, datos médico forenses y de 4143

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investigación policial, tipología del asesino o criminalística fundamentalmente, y que clasifica a los organizados y desorganizados, implica en su concepción más profunda psicopatología de tipo psicopático en el caso de los organizados, y psicótica en el de los desorganizados. La elaboración del perfil criminal en base a los datos mencionados, es coadyuvante y complementaria a la investigación, que intenta acotar y centra cuando existen indicios psicológicos del autor en la praxis de dicho crimen. Así, a pesar de los datos que autores como Echeburúa ofrecen (entre un 4-10 por 100 de psicóticos relacionados con homicidios como autores), continúa siendo válida la inferencia en la escena del crimen sobre el autor del mismo en base a las pruebas omitidas o dejadas, la precipitación o no selección de la víctima, la existencia de sufrimiento vital (aumento deliberado del dolor y el sufrimiento, o ensañamiento en términos jurídicos). Así, existen características del AS organizado que son plenamente compatibles con la personalidad psicopática (Hare, 1992; 1995), con un agresor que selecciona a la víctima (en ocasiones con un perfil determinado 9), utiliza medios coercitivos y de sujeción («kit del violador»), aplica técnicas de control y sufrimiento de la víctima, ocultándola cuando la mata y emitiendo pruebas falsas para desorientar a la policía, por ejemplo. La dinámica delictiva del AS puede dividirse en el modus operandi, los ritualismos y la signature behaviour o «sello personal». El modus operandi, es dinámico, aprendido, cambiante y mejorado conforme pasa el tiempo, conforme va adquiriendo experiencia en la comisión de los delitos. La «tarjeta de visita» o signature behaviour implica todos aquellos comportamientos durante la acción delictiva que no son necesarios para la misma, es constante en el tiempo, e identifica personalmente a su autor de forma muy especial: actividades sexuales repetidamente usadas por el autor, específicos tipos de ataduras, similar tipo de lesiones infligidas a la víctima, disposición del cadáver ante quién se supone lo descubrirá, torturas y/o mutilaciones a sus víctimas, entre otras. Finalmente, los ritualismos implican un aumento del tiempo «en escena», aumentando por tanto el riesgo de aprensión. Suponen una disociación cognitiva del agresor respecto a la realidad, imbuyéndose en las fantasías que ha ido construyendo y que les permitirán revivir cognitiva y emocionalmente dicho momento con los «souvenirs y trofeos» conseguidos.
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Ted Bundy buscaba universitarias de pelo largo y morenas, estilizadas

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ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

El desorganizado en cambio, no dispone de medio de transporte propio, participa en actividades solitarias, vive sólo o con un progenitor, mata a las víctimas como «mal menor» para despersonalizarlas después (contusiones y lesiones abundantes, múltiples en área facial y tórax fundamentalmente), puede mantener actividades parafílicas o practicar desmembramientos, normalmente con actividades fetichistas. En el albor de su desorganización no suele ocultar el cadáver, puede volver al lugar del crimen o participar en la ceremonia funeraria para revivir el «clímax emocional» que vivió previamente, durante o después del crimen. Lesiones que no impliquen de ningún modo el posible riesgo de muerte de la víctima (salvo la ejecución final) y que conlleven gran sufrimiento de la misma, incluso despertando el agresor a la víctima si pierde la conciencia, orientan hacia un trastorno sádico de la personalidad, por ejemplo. Las personalidades psicopáticas, pues, ofrecen versatilidad delictiva, reincidencia, impulsividad, pérdida de control o intolerancia las frustraciones, encanto superficial, mitomanía 10 compulsiva y ausencia de objetivos vitales, entre otros.
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Tendencia a mentir como modus vivendi, no esporádicamente

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TIPOLOGIAS ASESINOS EN SERIE ORGANIZADOS /DESORGANIZADOS (I) RESSLER (VICAP) ORGANIZADOS (I)
PREMEDITAN VICTIMAS DESCONOCIDAS TRUCOS / ENGAÑO PERSONALIZACIÓN ADAPTABILIDAD / MOBILIDAD APRENDEN PROGRESIVAMENTE COCHE / FURGONETA OCULTAN HUELLAS TRASLADAN CUERPO “SOUVENIRS” DE LA ESCENA DEL CRIMEN CONSRVAN VIVA A LA VÍCTIMA EL MAYOR TIEMPO POSIBLE FAMILIA APARENTEMENTE FUNCIONAL

El organizado mostrará un estado mental de control durante sus acciones, en todo caso con una disociación emocional durante la comisión del crimen, que puede impregnar de rabia, ira, o descarga emocional, sin empatía hacia ella ni sentimiento de culpabilidad o reconocimiento de su responsabilidad sobre las acciones cometidas.
TIPOLOGIAS ASESINOS EN SERIE ORGANIZADOS / DESORGANIZADOS (I) RESSLER (VICAP)

DESORGANIZADOS (II)

IRA, AUSENCIA DE ATRACTIVO PERSONAL BAJA AUTOESTIMA DISCAPACIDAD, INADAPTACIÓN, AISLAMIENTO VIVEE SOLO O & 1 PROGENITOR INTERIORIZA: IRA, TEMOR, HERIDAS CRIMEN DESCOMPENSACIÓN PSIQUIÁTRICA

POCA ANTISOCIALIDAD PREVIA AL CRIMEN 1/3 TOTAL AS

Determinados actos de canibalismo, amputaciones o rituales con determinadas partes del cuerpo, masturbación en/cerca del lugar de 4146

ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

los hechos (O’Connor, 2002) sugieren que el agresor despersonaliza a la víctima, orientando a cuadros psicóticos. Las mordeduras en el área del cuello, pectorales, heridas por arma blanca en nalgas, o incluso las sugilaciones son comunes en el mundo homosexual. Finalmente, actos claros de dominio hacia la víctima, y sumisión de ésta (lectura de escritos aportados por el agresor, posiciones humillantes), sugieren una aureola narcisista en el autor. Cleckley conceptualizó y actualizó las características de la psicopatía mediante 16 ítems, que Robert Hare opertivizó mediante la Psychopathy Checklist (versiones PCL-R o Revised y PCL:SV o Screening Versión). Hare, por su lado, estableció los siguientes ítems (PCL:SV 11;1995). PYCHOPATHY CHECKLIST: SCREENING VERSION (PCL-SV) FACTOR I ITEM 1: SUPERFICIALIDAD ITEM 2: VANIDOSO

11 La Psychopathy Checklist Screening-Version (Hart, Cox y Hare, 1995) es una nueva herramienta para evaluar la psicopatía, las características psicométricas de la cuál (fiabilidad interevaluadores, consistencia interna, validez concurrente –escalas SCSR, Karolinska scales of personality y Questionnaire of psychopathy–) ya se han demostrado en una muestra penitenciaria española11. El PCL-SV es una escala clínica que utiliza información procedente de las respuestas del individuo a una entrevista semiestructurada, y por otro lado la información que se obtiene de archivos penitenciarios (datos obtenidos de entrevistas a familiares, informes psicológicos previos, antecedentes penales, pruebas psicométricas anteriores, informes escolares). La puntuación de los 12 ítems de que consta la prueba oscila entre el 0 (no aplicación ítem) hasta 2 (total concordancia total con el ítem). La puntuación total oscila entre 0 y 24 puntos, con una línea de corte media de 18 (psicopatía estadísticamente significativa), siendo el puntaje total la suma de la correspondiente al parcial del primer factor o Factor I (egoísmo, insensibilidad y ausencia de remordimiento) más la del Factor II (estilo de vida crónicamente inestable y antisocial) del Análisis factorial. En su utilización, son los propios autores () quienes recomiendan un período de entrenamiento con casos reales y un supervisor, en orden a homologar (a) el actual concepto de psicopatía (Hare) en el que se basa la PCV-SV, (b) la propia administración de la entrevista, sin sesgos por parte del entrevistador, y (c) la correcta puntuación de los 12 ítems a evaluar, cuya ponderación real sólo se obtiene evaluando tipología o perfiles delictivos. Con relación a esta última cuestión, podríamos considerar determinados perfiles de evaluación, propuestos en este artículo con fines únicamente metodológicos, con individuos tipo I, cuyo prototipo serían rasgos caracteriales marcados de psicopatía (factor I de Hare +) sin graves conductas antisociales; tipo II, cuyo perfil respondería al TAP (DSM IV, 1995), con puntuación en factor II de Hare significativa y rasgos caracteriales poco relacionados con la psicopatía; tipo III, sin puntuaciones significativas en ninguno de los dos factores (delincuente común, por ejemplo), y tipo IV, cuyas elevadas puntuaciones en ambos factores orientarían hacia una psicopatía clara y concordante plenamente con el actual concepto que de ella tenemos actualmente.

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ITEM 3: MENTIROSO ITEM 4: AUSENCIA DE REMORDIMIENTO ITEM 5: AUSENCIA DE EMPATÍA ITEM 6: NO ACEPTACIÓN DE RESPONSABILIDADES FACTOR II ITEM 7: IMPULSIVIDAD ITEM 8: POBRE AUTOCONTROL DE CONDUCTA ITEM 9: AUSENCIA DE OBJETIVOS ITEM 10: IRRESPONSABILIDAD ITEM 11: CONDUCTA ANTISOCIAL EN LA ADOLESCENCIA 12 ITEM 12: CONDUCTA ANTISOCIAL ADULTA 13 La psicopatía, operativizada mediante la PCL-R (Hare, 1991), establece los patrones modernos de evaluación clínica de psicopatía. Su puntuación final, una vez se correlacionan los datos de la entrevista con los complementarios, sitúa un punto de corte para un segundo tiempo de posible aplicación de la PCL:R (si PCL:SV superior a 18) o, en todo caso, sitúa el «nivel de psicopatía-antisocialidad» de un sujeto en medio, alto o bajo, siendo igualmente válidas estas categorías con fines pronósticos y de intervención 14.
12 13 14

Versatilidad delictiva, con seis o más tipologías penales diferentes Versatilidad delictiva, con seis o más tipologías penales diferentes

Finalmente, también pueden valorarse diferentes «intensidades» en cuanto a la puntuación total de la escala PCL-SV. Si en el párrafo anterior diferenciábamos cuatro «subtipos» en función de su peso específico relativo a los factores I (parte 1.ª) o II (parte 2.ª) de la escala, en cuanto a la puntuación total, los autores7 diferencian alta psicopatía (psicopatía significativa) a partir de un puntaje de 18, media psicopatía entre 12 y 17, y baja psicopatía cuando la puntuación es inferior a 12. Podríamos decir que no es comparable por ejemplo, una puntuación de 12 sólo en el factor I, en el que se evidenciarían rasgos caracteriales psicopáticos importantes, sin conductas «antisociales» objetivables, frente a una puntuación de 12 entre ambos factores, cuyo interés forense o relativo al diagnóstico de psicopatía quedaría, pues, más diluido. No hay que olvidar, por otro lado, que se define a la PCL-SV como un instrumento de screening, esto es, un instrumento psicométrico cuya finalidad es la poder identificar sujetos candidatos al diagnóstico de Psicopatía, originario por otro lado de la matriz PCL-R. El propio autor de ambas pruebas sugiere que, una vez detectado un sujeto con posible psicopatía, debería entonces afinarse el diagnóstico aplicando la PCL-R, mucho más exhaustiva y sin tantos falsos positivos como su versión reducida. Si bien en ámbitos anglosajones y nacionales (Moltó, Poy y Torrubia, 2000) la utilización tanto de la PCL como de su versión revisada PCL-R, para evaluación en contextos forenses, ha sido creciente en nuestro país, la progresiva utilización de la versión PCL-SV y su correlación con variables penitenciarias, socio-

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ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

4. PSICOGÉNESIS 4.1

DEL ASESINO EN SERIE.

FANTASIAS

SEXUALES

Determinantes Psicobiológicos:

¿Un asesino en serie nace o se hace? Ésta es obviamente la pregunta a responder, la pregunta «del millón» que nadie ha podido aún resolver. Las corrientes actuales sitúan a la criminalidad y a determinados trastornos y conductas antisociales en una potencialidad genética que hace vulnerable o frágil a determinados sujetos ante las influencias sociales (familia, entorno, educación, medios audiovisuales, amistades). La «potencialidad» se torna «realidad» cuando existe un sustrato apropiado, por supuesto. Existen no obstante determinadas conductas compatibles con antisocialidad que se han denominado pseudopsicopáticas, derivadas fundamentalmente de lesiones postraumáticas en lóbulos frontales (traumatismos craneoencefálicos, hemorragias aneurismáticas, lesiones por arma de fuego) y que muestran conductas de desinhibición, puerilismo, «grosería social», conductas imprudentes o no-finalistas, fatuas, con empeoramiento y disfuncionalidad en un sujeto cuyo estilo vital anterior era normalizado, eficaz, prosocial. Hay que recordar el caso del capataz del ferrocarril Phineas Gage, quien en un descuido durante la maniobra de compactación de pólvora con una barra metálica, recibió el impacto (transfixiante) de ésta a través del hueso malar izquierdo, lóbulos frontales (áreas basales y ventro-mediales). Tras la superación de las complicaciones lógicas de un traumatismo de dicha índole, mostró un a pérdida evidente de sus habilidades y capacidades demando, dirección, coordinación, eficiencia en el trabajo y educación, malviviendo hasta su muerte (s. XIX).

demográficas o delictivas también ha motivado un creciente aumento de su uso en nuestro medio para su aplicación en ámbitos forenses. Así, variables como edad de abandono del hogar, edad de la primera relación sexual, variedad de abuso de sustancias, edad del primer arresto, número de ingresos en prisión, número total de penas cumplidas, o el número total de condenas por año de libertad correlacionan significativamente con el factor II (conducta persistentemente antisocial, crónica e inestable).

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Desde un punto de vista de la endocrinología, sabida es la relación entre dominancia territorial, grupal (primates por ejemplo) y cifras elevadas de testosterona, aunque no implique dichas cifras conductas de agresión directa o muerte, por supuesto. De igual manera, descensos en los niveles de 5HT-serotonina se han hallado en conductas impulsivas (suicidios impulsivos, trastornos límite y/o antisocial de la personalidad, compulsividad): la relación testosterona alta/serotonina baja se postula como pronóstica en la evaluación del riesgo de agresión en un sujeto. El cortisol elevado también se ha relacionado con la antisocialidad. Fisiológicamente (Hare, 1974) se ha comprobado y replicado en numerosas ocasiones la baja frecuencia cardiaca, baja AED 15 o ralentización del startle reflex en psicópatas de forma basal o ante estímulos experimentales. Su implicación en actividades criminales que requieran control, dominación, necesidad de contenidos emocionales de alta intensidad y búsqueda de sensaciones (SSS 16) es indudable. La presencia de altos contenidos de Manganeso, Plomo, Cadmio y Cobre se han postulado como relacionadas empíricamente con altos niveles de antisocialidad, así como los bajos contenidos en Flúor (quelante).
15 16

Actividad electrodermal Zuckeerman: Seeking Sensations Searchers

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Tal y como describíamos anteriormente en el caso de Phineas Gage, las lesiones prefrontales en las áreas ventromedial, dorsolateral y/o laterodorsal están relacionadas con la antisocialidad-psicopatía (disminución de hasta un 11 por 100 de sustancia cortical en asesinos psicópatas). De igual manera, los núcleos límbicos temporales regulan las emociones-motivaciones, y están implicados en los que algunos denominan el «cerebro reptiliano» o la «anestesia emocional» (McCord), «sabiendo la letra pero no la música» en cuanto a las emociones positivas y adaptativas, claro. Finalmente, el hipotálamo y, concretamente, su núcleo lateral, son coadyuvantes parcialmente de las conductas agresivas y instintivas sexuales, en íntima relación con los núcleos límbicos y las deficiencias funcionales (procesamiento) de las áreas frontales descritas. 4.2 Psicogénesis del AS

El desarrollo infantil psicoafectivo se ha mostrado relevante en el condicionamiento futuro de la interactuación del menor con el medio, y la aparición de prosocialidad y tendencias altruistas. El vínculo afectivo materno en la primera infancia, así como el aprendizaje vicario del modelo paterno en la segunda infancia, dibujan una adaptación progresiva del menor ante el medio externo. En el caso del maltrato infantil de tipo físico, psíquico o sexual (agresión sexual) condicionan la ausencia de vínculo (y por tanto, de madurez emocional) y posibles respuestas agresivas o desadaptativas ante situaciones de presión o estrés, que ya en la etapa de crecimiento (a partir de los 8-11 años) se objetivan en agresiones (agresión a animales, o semejantes), trastornos conductuales (piromanía, bulling), trastorno negativista desafiante, explosividad o trastorno disocial. La hiperatividad y/o déficit atencionales, o TDAH (APA, 1995) favorece el fracaso escolar, así como determinados déficits como la disfemia, retrasos cognitivos o, habilidades sociales deficitarias. Durante el período comprendido entre los 0-6/8 años, el infante y futuro AS, habrá sido sometido en un 100 por 100 de casos a maltrato emocional (materno fundamentalmente), y en un 40 por 100 (como mínimo) físico o emocional, con ausencia de «límites» en su descubrimiento del mundo circundante, lo que generará la perniciosa persistencia del egocentrismo infantil hasta etapas posteriores. A partir de los 8-12 años, momento en que las hormonas sexuales se elevan significativamente, menor puede sufrir aislamiento, ausencia paterna y autoerotización (80 por 100), que formaran los patrones y fan4151

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tasías sexuales perversas del adolescente, impidiendo una sexualización y relaciones interpersonales normales (socialización inadecuada). El desarrollo y factores ambientales anómalos que estigmatizan patrones de cognición y comportamiento anómalos, podemos resumirlas en (a) eventos formativos relacionados con los abusos, contacto social anómalo o ausencia de modelos de referencia (parental); (b) entorno social inefectivo, con ausencia de censuras «a tiempo», no intervencionismo, distorsiones permitidas o ausencia de vínculo, o educación parental incompetente (negligente, ausente o autoritaria), esquematizadas en el siguiente gráfico:

HOMICIDIO SEXUAL & FANTASIAS SEXUALES MODELO MOTIVACIONAL (RESSLER)

INEFFECTIVE SOCIAL ENVIROMENT

FORMATIVE EVENTS

FEEDBACK FILTER

PATTERNED RESPONSES

ACTIONS TOWARD SELF/OTHERS

Los rasgos o patrones críticos que se establecerán en el adolescente serán el aislamiento social,, preferencia por actividades autoeróticas, fetichismo, rebeldía, agresividad y mitomanía, con procesos cognitivos cuya (a) ESTRUCTURA está saturada de pesadillas nocturnas, fantasías conscientes e inconscientes ligadas al sexo, y sueños nocturnos abundantes; (b) DIÁLOGO INTERNO será de negación y generalización; (c) TEMÁTICA de dominación, venganza, violencia, violación, tortura, poder y mutilaciones, aderezado todo ello con (d) NIVELES DE EXCITACIÓN y arousal (excitación) elevados, ligados a agresión y sexo conjuntamente. 4152

ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

La denominada tríada homicida (Douglas y Obhaker, 1998) se circunscribe a enuresis, piromanía y crueldad en animales, y se ha hallado en el 71 por 100 de maltratadores (1995) y el 56 por 100 de delincuentes violentos (2001). Entre el 46-58 por 100 de homicidas sexuales abusan de animales. De alguna manera, la enuresis traduciría un retraso en la maduración neuroanatómica central (retraso control esfinteriano), piromanía como simbolización del trastorno de control de los impulsos característico de los AS, y crueldad con los animales y/o semejantes en calidad de «iceberg» de ausencia de empatía, que en la etapa adolescente y adulta ya se convertirá en delitos graves contra la integridad corporal, sexual y vital.

ÍTEMS MAL PRON ÓSTICO INFANTIL TRIADA (II) (QUEROL VI ÑAS 2001)

•ENURESIS •PIROMANÍA •CRUELDAD CON ANIMALES

•PÉRDIDA AUTOCONTROL, IMPULSIVIDAD, BASE ORGÁNICA •EMOCIONALIDAD -EMPATIA DISFUNCIONALES

Una segunda tríada pronóstica que me gustaría resaltar en cuanto a la peligrosidad criminal de los AS es la descrita por J. Pincus (Georgetown, 2001), quien se refiere al maltrato infantil (abuso sexual, psíquico o físico), junto con el paranoidismo y las lesiones orgánicas cerebrales (traumatismos craneoencefálicos, secuelas postmeningíticas o post epilépticas, entre otras). El paranoidismo puede adoptar la modalidad clínica paranoide en cuanto al estilo de personalidad, trastorno de personalidad, psicosis esquizofrénica o delirante. Las lesiones orgánicas, a su vez, pueden ser subclínicas o sin repercusión clínico patológica evidente (pequeños traumatismos sin pérdida de conciencia), o severas (contusiones-laceraciones encefálicas frontales y/o temporales por desaceleración, contusiones repetidas (púgiles, Síndrome del Niño Maltratado 17 o, pilotos profesionales). Finalmente, el abuso sexual o psíquico, debe ser también evaluado
17

Shaken Baby Syndrom

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explícitamente en todos aquellos sujetos que muestren conductas especialmente agresivas o reincidentes, en delitos graves. Las personalidades límite18 o histriónica, o las conductas adictivas e impulsivas (drogas, alcohol, ludopatía, anorexia-bulimia) ofrecen un modelo de vulnerabilidad psicológica (Tarter y Edwards, 1988).

ÍTEMS MAL PRON ÓSTICO INFANTIL TRIADA (I) J. PINCUS (Georgetown, 2001)

•ABUSO INFANTIL •DAÑO CEREBRAL •ENFERMEDAD PSIQUIÁTRICA: PARANOIDISMO

•PÉRDIDA AUTOCONTROL, IMPULSIVIDAD, ACTING OUT •CONDICIONAMIENTO PATRONES VIOLENTOS

4.3

Fantasías sexuales

El AS asocia frecuentemente fantasías sexuales al desarrollo sexual disfuncional, de tal manera que rasgos de introversión, maltrato afectivo (físico, sexual, psíquico) y ausencia de vínculo, rechazo parental y/o social van generando una dinámica de relación con el entorno y con el propio cuerpo (instintividad) anómalas, restringidas en el primer caso y autosuficientes en el caso de la sexualidad. Inicialmente la masturbación compulsiva, la pornografía, el voyeurismo o parafilias menores centraran el desarrollo, para evolucionar progresivamente al sadomasoquismo, necrofilia, agresión sexual violenta o amputaciones-desmembramientos, en las formas más graves.
18

Borderline personality disorder

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El trastorno Sádico de personalidad (TSP) fue descrito por KraftEbing en 1898, y se halla íntimamente relacionado con la psicopatía 19 (Geberth 1990, 1992; Ressler 1988). DSM-IV-TR (APA, 1995) lo define y operativiza mediante (a) trastornos conductuales como la pérdida de autocontrol, irritabilidad, cólera e intolerancia a la frustración, y violencia instrumental-finalista; (b) relaciones interpersonales desadaptativas, por agresividad y habilidades sociales proclives al dominio (perfil del maltratador), (c) perfil cognitivo rígido, dogmático, con principios autoritarios e intolerantes, distorsiones cognitivas, perjuicios (paranoidismo) e intereses inusuales (interés por Nietzche, Sade, toxicología, perversiones sexuales, magia negra, campos de concentración, atrocidad, o crímenes y asesinatos), y (d) afectividad predatoria, fría, «psicopática». Stone (1998) describe el TSP hasta en un 90 por 100 de AS. La dinámica del TSP asociado a psicopatía suele iniciarse mediante el encanto superficial hacia la víctima en una primera fase, a la que progresivamente irá introduciendo en formas leves y aparentemente lúdicas o estimulantes de sadomasoquismo, hasta que consiga «normalizar» o «acostumbrar» dichas prácticas en la mente y usos de la víctima, aumentando progresivamente el umbral de exigencias en las prácticas. Junto con el aislamiento del entorno, irá desatando lazos con gente próxima que puedan socorrerla o darle soporte emocional en este proceso de despersonalización persuasiva, hasta una fase final cruel y de dominio absoluto sobre ella, incluso lesionándola hasta la muerte. La fantasía homicida se asocia a patrones perversos de conducta, y posee un fuerte componente visual asociado a ideas de dominación, venganza, control y vejaciones sexuales, y un esquema cognitivo atribucional 20 externo, de aislamiento y hostilidad extrema, y contacto interpersonal antisocial. Las conductas están fuertemente androgenizadas según los estándares sociales al uso, en su grado extremo obviamente. Los asesinatos sádicos sexuales (20 por 100 de AES), incluyen el sufrimiento de la víctima, no estrictamente la provocación de dolor físico o psíquico: golpes, cortes, amputaciones en pezones, dedos, pabellones auriculares, uñas (Knight, 1990), barras de cristal por el meato urinario, objetos anales o flagelación. Refieren «sentirse como dioses delante del sufrimiento», siendo infrecuente que mutilen o cometan actos necrofílicos con las víctimas tras la muerte (Warren, Hazelwood y Dietz, 1996). Es, pues, un trastorno progresivo y retroalimentado por los propios crímenes.
19 20

Psychopatic sexual sadist Exculpatorio, negando las responsabilidades propias sobre la conducta.

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Suelen superar las veinticuatro horas de sufrimiento antes de matar a la víctima, corresponden a agresores blancos (95 por 100) de clase media (65 por 100), quienes ya han demostrado actitudes de superioridad respecto a inferiores en trabajo o conyugalmente, y suelen asociar otras parafílias en 20 por 100 (homosexualidad: 43 por 100, transvestismo: 20 por 100; resto 20 por 100: voyeurismo, llamadas obscenas y exhibicionismo). 4.4 Parafílias: Necrofília

Los AS organizados, como hemos visto, suelen prodigarse en actos de tipo sádico, mientras que los desorganizados conmutan el deseo sexual adaptativo en maniobras autoeróticas y conductas de sublimación (sexualidad regresiva) como la introducción de objetos fálicos en la vagina, amputaciones, desmembramien-tos, antropofagia («poseen a la persona») o necrofilia. La ablación de pezones o labios externos, o del área genital, suele corresponder a la desfeminización y despersonalización (extensas lesiones faciales) sobre las víctimas. El comportamiento necrofílico puede ser progresivo (Rosman y Resnick, sobre 122 casos), des de la denominada fantasía necrofílica, necrofilia reguladora del placer sexual, o el homicidio necrófilo, donde «matan para conseguir un cuerpo». La ausencia de asesinato previo para disponer de un cadáver suele darse en personas que están relacionadas vecinal o profesionalmente con mortuorios, cementerios o lugares funerarios, llegando incluso a desenterrar cadáveres para pode acceder carnalmente a ellos una vez celebrados los ritos fúnebres. 4.5 Motivación

El AS suele cometer los asesinatos por tres motivaciones troncales o profundas: (a) justificación, (b) poder, o (c) vitalidad. En cuanto a la justificación, llega a sentir agrado por sus actos aunque pueda verbalizar ante las autoridades o el tribunal lo contrario, se considera a su vez víctima de sus familiares (venganza por el maltrato recibido), puede vengarse también por las humillaciones recibidas, sin empatía ni condición alguna relacionada con el arrepentimiento, culpabilidad o afectos similares. Difícilmente puede percibir la emocionalidad o la sensación de peligro ante señales no verbales obvias para el resto de la población (test IAT). 4156

ASESINOS EN SERIE. CLASIFICACIÓN Y ASPECTOS MÉDICO-FORENSES

En cuanto al poder, el dominio sobre la víctima hará que de ser pasivo y victimizado pase a ser activo y victimizador, «creando» aunque de forma temporal y transitoria ese «mundo irreal» que en las fantasías ha ido generando desde la infancia. Crea pues, «otra realidad» que le provocará un clímax emocional no conseguido mediante estímulos «normales». Finalmente, en relación a la vitalidad, personas caracterizadas por una baja autoestima, malas habilidades personales y sociales e inseguridad conseguirán, al menos temporalmente, celebridad y arousal elevados, que librará la tensión emocional creciente (rabia, ira, furia, temor). Posteriormente, un período de depresión y abatimiento alejaran al AS de sus potenciales víctimas, hasta el siguiente episodio.

5. ASESINOS

EN SERIE INFANTILES

A lo largo de la historia, la existencia de menores homicidas ha consternado siempre a la sociedad, negando o atribuyendo de forma causal dichas conductas a psicopatología grave, penosidad social o conductas grupal de inducción. La cada vez más precoz actividad criminal de algunos menores, la Ley del Menor y las sanciones que propone, la antisocialidad y aumento de actos críticos en escuelas, barrios y centros de ocio en los que se ven implicados activamente menores conlleva, pues, a la reflexión crítica en este sentido. Ejemplos notorios desde antaño en lo relativo a homicidios. asesinatos juveniles son Jesse Pomeroy, quien en 1874 ya fue detenido a los catorce años por el asesinato sádico de un niño de cuatro años, después de anteriores mutilaciones, muertes, violaciones desde los 11 años de edad. Willie Bosket cometió dos decenas de asesinatos desde los quince años, en Nueva Cork, siendo hijo de un asesino convicto. Sus crímenes fueron «agravándose» desde la utilización de arma blanca hasta las de fuego, y motivó incluso legislación en relación al fenómeno de los «menores peligrosos». Cindy Collier (1983), Edmund kemper (1964) o Joshua Phillips, a los 14-15 años, son ejemplos notorios de carreras criminales iniciadas en la adolescencia, progresivas y con alta violencia. Más recientmente, los menores Robert Thompson y Jon Venables asesinaron a James Bulger, de dos años de edad, En relación a los asesinos en serie menores de edad (ASm) se diferencian categorías en base a sus rasgos, contexto y motivaciones. Así distinguimos: 4157

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1. Bandas juveniles: menores integrados en estructuras piramidales de poder y obediencia grupal. Tienen poder, relativizan responsabilidades y asumen roles violentos como signo de fuerza 2. Asesinos intrafamiliares: menores que asesinan a miembros de la familia sin que ello sea debido a accidentes, y sí a sentimientos de odio, abuso o beneficios materiales 3. Asesinos «de culto»: buscan víctimas en el contexto de creencias místicas, demoníacas o satánicas que les concede la oportunidad de transgredir las propiedades, integridad corporal o vida de sus semejantes, para «abrir las puertas del infierno» 4. Asesinos con psicopatología grave: menores con trastornos conductuales, hipereactividad o intolerancia a la frustración elevadas, con psicopatología psicótica de tipo esquizofrénico (delirios mesiánicos, paranoides) 5. Asesinos escolares: sujetos maladaptados en el ambiente escolar, con acumulación de frustraciones y resentimiento que al ser objeto de burla, desprecio o acoso (bulling) reaccionan violentamente como situación crítica de «descarga emocional» 6. Asesinos en el contexto de otras actividades delictivas: Asesinatos ligados a robos (D¡sandy Shaw, 1986) 7. Asesinatos sexuales: despersonalización y desfeminización de víctimas ( James Pinkerton) 8. Asesinatos por odio: contra minorías raciales, sexuales 9. Asesinato-suicidio: menores con rasgos depresivos y conductas solitarias, que deciden «ampliar la salvación del sufrimiento que padecen» a sus congéneres, antes de suicidarse ellos 10. Asesinos de su prole: frecuente en menores que alegan depresión postpartum y que realmente «experimentan emociones diferentes» con dichos actos.

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