UNA BIBLIOTECA ESCOLAR

Aquí comenzó todo hace ocho años.
Siempre me ha encantado leer, y supongo que esa es la
principal razón por la que soy profesora de Lengua y Literatura. Por
otro lado, he tenido la oportunidad de trabajar en bibliotecas
escolares (gracias, Nieves, por presentar aquel proyecto), y esto me
ha permitido disfrutar de momentos maravillosos.
La hora semanal dedicada a la lectura la hacíamos en la
biblioteca. Leíamos durante toda la hora, y a la semana siguiente
hacíamos un breve resumen de lo ya leído y continuábamos. Cuando
terminamos el libro, un alumno de 14 años me miró con una mezcla
de satisfacción y sorpresa y me dijo: “Maestra, este es el primer libro
que me he leído en mi vida. Es que yo en mi casa no tengo libros”.
“Tienes que meterte dentro del libro” les digo a los jóvenes que
no disfrutan con la lectura. Recuerdo un día que estábamos leyendo
en grupo y sonó el timbre. El alumno que estaba leyendo en ese
momento me dijo: “¡Maestra, déjame seguir que me he metido
dentro del libro y no quiero dejarlo ahora!”
Son momentos mágicos como estos los que hacen que disfrute
con mi profesión. Además, he tenido la suerte de compartir mi trabajo
en las bibliotecas con un equipo de personas ilusionadas que han
dedicado muchas horas, lectivas y no lectivas, a organizar actividades
con un único objetivo: hacer que los jóvenes lean más y mejor.

¡Gracias por la experiencia!

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