Los Planes de Desarrollo de los

nuevos gobernantes y los
Territorios Inteligentes con
Desarrollo Sostenible
Francisco Javier Roldán Velásquez*

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Los Territorios Inteligentes, o como se les ha llamado internacionalmente las
Smart Cities, están relacionados con el desarrollo urbano basado en la sostenibilidad y
con capacidad de responder en forma pertinente y adecuada a las necesidades básicas
de instituciones, empresas y habitantes, tanto en lo económico, como en lo operativo,
social y ambiental.

L

as Smart Cities no son ninguna moda, como resultado
de agresivas estrategias de marketing de las multinacionales del sector de las tecnologías de la información
y las comunicaciones–TIC; en realidad son una necesidad manifiesta, propia de los municipios y las ciudades,
principalmente en sus áreas urbanas, sometidas cada vez a
un mayor crecimiento poblacional y a una creciente demanda
de servicios del Estado que son públicos, en términos de
cantidad y calidad.

De acuerdo con la experta española Pilar Conesa, “Las
‘Smart City’ surgen alrededor de 2007 como nuevo paradigma
para dar respuesta a los retos que enfrentan las ciudades del
siglo XXI como el cambio climático, la equidad social, el desarrollo urbano, la movilidad sostenible, el desarrollo económico
y la demanda de mayor participación ciudadana. Este nuevo
paradigma engloba diversos conceptos que marcaron la última etapa del siglo XX como son los de ciudades sostenibles,
ciudades digitales, ciudades innovadoras, ciudades equitativas, ciudades abiertas y ciudades participativas”.

Ingeniero Mecánico, Magíster en Ciencias Técnicas (RUDN de Moscú), Especialista en Proyectos de
Desarrollo, Administración Financiera, Gerencia Pública y Control Fiscal. Investigador y experto en
Territorios del Conocimiento y Territorios Inteligentes con Desarrollo Sostenible; Innovación Abierta y
Gestión del Conocimiento. Director General del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico 'País
del Conocimiento’; Miembro y Jurado Internacional del Intelligent Community Forum (ICF) y de la Red
Europea de Living Labs – EnoLL. Autor de varias publicaciones en Tecnologías de la Información y
las Comunicaciones (TIC) y Apropiación social de la Ciencia, Tecnología e Innovación en Colombia.
Sitio Web: www.paisdelconocimiento.org
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Para el año 2030, el 60% de los habitantes del planeta vivirán
en zonas urbanas y hoy ya la mitad de la humanidad, 3.500
millones de personas, viven en las ciudades. En ese orden
de ideas, y teniendo en cuenta que de acuerdo con los estimativos de la ONU el 85 % de la población mundial vivirá en
zonas urbanas en el año 2050, se plantea un enorme desafío
respecto al suministro de alimentos, agua y energía para
estas poblaciones, con garantías de una sostenibilidad social,
ambiental y económica. Esto conlleva a que los gobernantes
de los territorios tales como municipios, ciudades y departamentos, deban mejorar sustancialmente la eficiencia con la
que administran los mismos y optimizar el uso de sus recursos. El rápido crecimiento de los territorios urbanísticamente
presiona sobre el abastecimiento del agua, el manejo de los
residuos sólidos, el uso de energía y debido a la alta concentración de población y actividades económicas y sociales
en dichos territorios, estos se han convertido en unos de los
mayores generadores de gases de efecto invernadero.
No podemos desconocer que debido al calentamiento global
y la pésima planeación del recurso energético del país, y
coyunturalmente la crisis actual con la emergencia energética
del país, tiene al Gobierno Nacional en un plan de choque
agresivo para ayudar a solucionar el problema con el propósito de evitar el racionamiento que desde ya motiva la racionalización del consumo de energía, y no solo para la ocasión.

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Chicago - USA

Para los nuevos gobernantes no es cuestión de discrecionalidad abordar el tema de los Territorios Inteligentes. En las
Bases del Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018, versión
final para el Congreso, páginas 146 y 150, se incluyen los
lineamientos sobre Territorios Inteligentes, para lo cual es
necesario que los alcaldes y gobernadores armonicen y hagan
coherentes sus planes de desarrollo municipales y departamentales con el Plan Nacional de Desarrollo 2014 - 2018
“Todos Por un Nuevo País”.
El Plan de Desarrollo Territorial debe contemplar los aspectos
de Desarrollo Sostenible obligatoriamente, para lo cual los
gobernantes deben acoger la nueva Agenda de Desarrollo
Sostenible de la ONU, consensuada por la comunidad internacional en la Cumbre Mundial para el Desarrollo Sostenible. En
el evento que se llevó a cabo en septiembre de 2015, se integraron 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con 169
metas que abordan los grandes temas que condicionarán el
Desarrollo Sostenible del planeta hasta el año 2030 para poner
fin a la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y
hacer frente al cambio climático, que si bien esos objetivos
son transversales a los Territorios Inteligentes, seis (6) de ellos
los enfatizan en la gestión sostenible del agua limpia y saneamiento, energías asequibles y no contaminantes, ciudades y
comunidades sostenibles, producción y consumo responsables, acción por el clima y vida de ecosistemas terrestres.
Los ámbitos de aplicación de las Tecnologías de la información y las Comunicaciones para la implementación de Smart
Cities producen muchos datos en la ciudad que hay que gestionarlos. Una ciudad inteligente es aquella que es capaz de
aprovechar los datos que produce en su funcionamiento diario
(Big Data) para generar información nueva que le permita
mejorar su gestión de manera integral, ser más sostenible,
más competitiva y ofrecer mejor calidad de vida, gracias a la
participación y colaboración de todos los actores ciudadanos.

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Sabemos que los datos continuarán creciendo, por eso
hablar de terabytes ya no sorprende, pues ahora se habla es
de petabytes y zettabytes y ese enorme flujo de datos con
información es lo que alimenta la Big Data, que es el almacenamiento y gestión de grandes cantidades de datos que hay
en Internet con el objetivo de mejorar procesos. A diario se
genera gran cantidad de información en las redes sociales, a
través de teléfonos móviles, de los emails, las redes sociales,
entre otros, y cada vez es mayor la cantidad de información
que viaja por la red, por lo que la Big Data, su gestión y análisis
en tiempo real se irá haciendo más complejo pues los datos
hacen posible tomas de decisiones automatizadas, a la vez
que permite identificar patrones de comportamiento de las
personas y grupos poblacionales.
Buscando modelos propios de desarrollo en Colombia, los
gobernantes con prospectiva y visión sistémica deberían
gestionar de una vez para que los Territorios Inteligentes
(énfasis en apropiación de las TIC) en principio se orienten
hacia Territorios del Conocimiento (énfasis en apropiación de
la Ciencia, la Tecnología y la Innovación con aplicación intensiva, productiva y eficiente de las TIC en la educación), mediante
el Desarrollo Sostenible en lo social, ambiental y económico,
buscando la eficiencia energética para mitigar la sobrepoblación en las áreas urbanas y el cambio climático que es una
realidad y que en Colombia lo estamos sufriendo fuertemente
con el Fenómeno del Niño. Los territorios, llámense municipios,
ciudades, departamentos o regiones, buscando el Desarrollo
Sostenible, deben propender por tener energías más limpias,
desarrollar sistemas de transporte público eficientes y dignos,
asegurar el abastecimiento de agua y un sistema de mayor
aprovechamiento de residuos sólidos para planificar mejor el
crecimiento de su territorio.
En otras palabras, las Smart Cities o Territorios Inteligentes
están basados en infraestructuras eficientes y durables de

agua, electricidad, telecomunicaciones, gas, transportes, sistema de movilidad inteligente con semaforización intuitiva,
equipamientos públicos, alumbrado público inteligente, telemedicina, edificaciones inteligentes de oficinas y de residencias, servicios de urgencia y seguridad con videovigilancia,
entre otros, todo ello orientado a mejorar la calidad de vida y la
comodidad de los ciudadanos, siendo cada vez más eficaces y
brindando nuevos servicios de calidad, mientras que se respetan los aspectos ambientales y el uso prudente de los recursos
naturales no renovables.
Con la Smart City se consigue que sea el ciudadano el principal sensor de las necesidades de una ciudad. Él expresa
lo que falta, lo que está bien o mal, lo que necesita. Y para
ello recurre a las nuevas tecnologías, por medio de las redes
sociales, correos electrónicos, plataformas ciudadanas o aplicaciones en sus celulares, para lo cual es importante contar
con un modelo tecnológico open source, open data e interoperabilidad de plataformas en cada territorio.
Como la planeación y construcción de un Territorio Inteligente
con desarrollo sostenible es, en realidad, el desarrollo de una
nueva forma de comprender el municipio, ciudad o departamento y gestionar su territorio, podemos decir que hoy no
existen en América Latina ciudades inteligentes. Pero, lo que
sí existe son municipalidades y ciudades que aspiran, trabajan, orientan su modelo de futuro y sus prioridades para tratar,
en el futuro, de convertirse en un Territorio Inteligente pero con
planeación y no improvisando.
La generación de Territorios Inteligentes requiere de un proceso de desarrollo holístico, sistémico e integral, desde lo
humano hasta la infraestructura. Por ello se hace necesario
pensar seriamente, coordinado desde las Secretarías de las
TIC (el Ministerio de las TIC las recomienda para optimizar
y hacer más productivo el territorio), en la formulación y

estructuración de un Plan Estratégico de Territorio Inteligente
por municipio, ciudad o departamento, como mínimo a 10 o
15 años, y que esté en consonancia con la caracterización
social, económica, cultural, geográfica y política del territorio,
haciendo de las TIC un instrumento transversal a todos los
ámbitos de la gestión territorial y que sea coherente con el
Plan de Ordenamiento Territorial, lo cual conlleve además a la
competitividad y productividad potenciando el emprendimiento y la generación de conocimiento. La productividad y competitividad de un territorio hacia la eficiencia, podría lograrse
mediante la interconexión de sistemas individuales tales como
la energía, el agua, el acueducto y alcantarillado, la gestión de
residuos, el transporte, la seguridad, la vigilancia del medio
ambiente y todo ello requiere planeación, ya que muchos de
los sistemas utilizados hoy en día en las ciudades provienen
de diferentes proveedores y su mantenimiento corre a cargo
de varias empresas, en muchas ocasiones trabajando de
manera aislada.
Para conectarlos, tanto física como virtualmente, es necesario
poner en marcha interfaces estandarizadas; hay que poner
a ‘conversar’ los diferentes sistemas. Por ello la importancia
de hacer Planes Estratégicos de Territorios Inteligentes, que
pongan a hablar todos los sistemas de datos, armonizando y
unificando los diferentes estándares de comunicación. En ese
orden de ideas, la Organización Internacional para la Normalización (ISO), ya tiene una plataforma online para potenciar
las ciudades inteligentes. Como la Smart City necesita una
planificación en el mediano y largo plazo, el instrumento más
adecuado para monitorearlo es un buen sistema de información, mediante una Plataforma Informática del Sistema Integral
de Planeación Territorial, interactivo y georeferenciado, porque
no se puede controlar la inteligencia de una ciudad si no se la
puede medir, y necesita la capacitación de los recursos que
trabajan en el territorio para mejorar la atención al ciudadano y
la prestación de los servicios.

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En América Latina hay pocos casos de conceptos integrados
del conjunto de los servicios que presta una ciudad a sus ciudadanos, que funcione de forma inteligente. Son innumerables
las iniciativas concretas que pueden desarrollarse para transformar una ciudad por medio del uso productivo, innovador,
eficiente e intensivo de las tecnologías de la información y
las comunicaciones; su priorización vendrá determinada por
el grado de madurez tecnológica de la ciudad, condiciones
socio-económicas y necesidades medioambientales específicas. Por eso se justifica un Plan Estratégico de Territorio
Inteligente que contenga una Plataforma Informática sobre el
sistema de planeación territorial como la columna vertebral de
la Smart City que unifique y coordine todas las áreas y ámbitos
de acción sobre las que el Gobierno necesita interactuar para
convertirse en Territorio Inteligente y Sostenible. La plataforma
online debe incluir gestión de los servicios de ciudad inteligente, de las infraestructuras de la ciudad, que contiene una plataforma de datos abiertos y diversas aplicaciones enfocadas a
los usuarios residentes, visitantes, inversores y empresarios.
Los Alcaldes y Gobernadores en Colombia deberían buscar
victorias tempranas con el Alumbrado Público Inteligente que
resuelve desde ya la infraestructura básica necesaria para la
sensórica de toda la ciudad, la cual genera la Big Data para el
procesamiento y sistematización de la información requerida
con el fin de hacer gestión inteligente de la ciudad, desde las
lámparas microled de muy bajo consumo (140-150 lúmenes
por vatios generado en promedio) como elementos activos
de Internet de las Cosas - IoT (tomado del inglés Internet of
Things). Los municipios, ciudades y departamentos al implementar estas tecnologías, estarían cumpliendo con creces en
muy corto tiempo las metas del Objetivo ‘Energías asequibles
y no contaminantes’ uno de los 17 Objetivos de Desarrollo
Sostenible (ODS) de la ONU. Si unificamos los dos conceptos,
Big Data e Internet de las Cosas y lo aplicamos al día a día,
tendremos información para establecer el comportamiento y
hábitos de las personas con el fin de orientar decisiones de
consumo o de atención eficaz y oportuna a las personas.
Los módulos de Telemetría para la Iluminación Pública Inteligente, que ya son producidos a la medida en Colombia como
una innovación tecnológica, permiten tener la infraestructura
tecnológica básica de un Territorio Inteligente desde la lámpara, en varios aspectos:
1. La gestión integral del alumbrado público inteligente,
logrando ahorros de hasta 90% en el consumo de energía del
alumbrado. Se puede configurar el sistema uno a uno o por
determinada cantidad de lámparas para poder contar con la
trazabilidad de cada una de ellas y saber su ahorro y consumo,
entre otros.
2. GPS para seguimiento físico para el activo contra robos, y
para programar los mantenimientos.
3. Sistema Meteorológico ubicado en determinadas lámparas
para el monitoreo de variables ambientales, tales como la
temperatura medioambiental, humedad, radiación solar, la

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calidad del aire, ruido ambiental, entre otros; en el panel de
monitoreo se pueden verificar por zonas, cuadras, cuadrantes,
entre otros.
4. Medir el movimientos de personas, animales y vehículos.
5. Internet en el parque gratis.
6. Cámaras de videoseguridad articulados con el operador de
TIC que presta el servicio de Internet local.

7. Control de semaforización circundante.
En el Centro de Monitoreo de las lámparas inteligentes, se
puede contar con los datos suficientes con el fin de hacer
análisis de minería de datos para el control social en seguridad
y recreación, entre otros; es poder determinar cómo vive la
ciudad en tiempo real y mediante el procesamiento de información por determinados períodos y horas, además de ser
fuente de información primaria para el Territorio en diferentes
frentes, incluyendo las corporaciones autónomas ambientales.
La iluminación mediante el Internet de las Cosas establece
una base sólida para la integración de una serie de sensores
que facilita el monitoreo de la seguridad, el transporte e incluso, el medio ambiente, mediante la instalación de dispositivos
de vigilancia, carga, e incluso canecas inteligentes, aportando
al desarrollo de una ciudad inteligente con la interacción de
la Big Data para mejorar la calidad de vida de las personas.
Con todo el sistema de sensórica ya instalado en el alumbrado
público inteligente, ubicado estratégicamente en determinadas
lámparas, se tiene la posibilidad más adelante de hacer conexión con los medidores de energía y agua de las casas, que
deberán estar en un futuro cercano con sensores de muy bajo
costo. Con esta infraestructura básica de sensórica, empezamos a concebir Territorios Inteligentes.
Como conclusión, y bajo la premisa del paradigma de los Territorios Inteligentes con Desarrollo Sostenible, es indispensable
propender por la preservación de los Recursos Naturales y
la reducción de las emisiones de carbono, buscando que los
territorios tengan una economía baja en carbono, bajo rigurosos y eficientes Sistemas de Gestión Medioambiental, a través
de las corporaciones medioambientales, que permitan orientar
políticas de desarrollo sostenible en lo ambiental, social y económico, hacia Territorios Inteligentes.
Se debe lograr Territorios Bajos en Carbono y resilientes al
cambio climático, con medidas de eficiencia energética y energías renovables, a través de soluciones innovadoras y costos
eficientes en los sectores de energía, manejo de residuos
sólidos, industria, construcción y movilidad con vehículos y
sistemas de transporte más eficientes que reduzcan ostensiblemente el uso de energía y emisiones de gases de efecto invernadero (GEI), entre otros, maximizando las fuentes de energía
bajas en carbono, mejorando la eficiencia en la prestación de
servicios urbanos y reduciendo la intensidad de carbono en
todos los sectores, sin comprometer el desarrollo económico
y la habitabilidad, no produciendo o reduciendo las emisiones
mientras se promueve el desarrollo económico del territorio .
RJ

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