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LA LIBERTAD DE PRENSA DENTRO DEL

PANORAMA PRIVADO DE LA PERSONA


HUMANA

Villalta Luzón, Laura Noemí


Estudiante de la facultad de Derecho
Universidad Católica Santo Toribio de Mogrovejo

RESUMEN

La dignidad humana es esa característica única que posee el


hombre, y, de la cual derivan los derechos y libertades inherentes a
él, por lo que ninguna norma jurídica positiva puede atentar contra
ella. Su obligatoriedad se asienta en un deber de justicia fundado
en su naturaleza humana, es decir, el respeto que se le debe a la
persona por el simple hecho de existir y tener una dignidad.
Es por ello que la intimidad -al ser un ámbito vinculado a la
naturaleza humana -prevalecerá ante todo, aún cuando se
desarrolle actividades en lugares públicos pues, la existencia del
derecho a estar informados no significa anular los demás derechos
de la persona perjudicada.

Palabras clave: Dignidad humana, derechos, intimidad, libertad.

I.- Introducción

Uno de los derechos más vulnerados, hoy en día, es el derecho a la intimidad


en pos de una libertad de prensa. Se trata de una pugna entre dos realidades: por un
lado, la libertad del hombre a mantener en lo privado ciertos aspectos de su vida y,
por otro lado, la facultad de los medios de comunicación para exponerla por tratarse
de interés general desde su perspectiva.
En la Declaración Universal de los Derechos del Hombre (ART. 12°) se señala:
“Nadie será objeto de injerencia arbitraria en su vida privada, en su familia, su
domicilio o correspondencia”, haciéndose alusión a la protección de la vida privada
de la persona y de su familia por constituir una esfera reducida y delimitada de esas
personas y no de la prensa. Por lo que las personas que laboran dentro del ámbito
público deben tener una mayor protección de su intimidad para evitar que su imagen
pública sea distorsionada.

A raíz de esto se han suscitado frecuentes discusiones y debates acerca del


límite de la libertad de prensa frente al derecho a la intimidad. Acaso, ¿ser un
personaje público disminuye la intimidad de una persona? ¿Hablar de un límite a la
prensa significa atentar contra su libertad? Dilucidar este conflicto, si bien no es
fácil tampoco es imposible; se debe tener muy claro que la dignidad del ser humano
esta por sobre toda decisión humana y, es a partir de ella que los derechos
fundamentales deben desarrollarse.

II.- Dignidad Humana

La idea de la dignidad humana se presenta de manera paradigmática al poner de


manifiesto algo que distingue a cada ser humano como individuo inconfundible, y lo
hace sin separar a las personas, sino uniéndolas unas con otras.

Todos están de acuerdo en que se debe respetar la dignidad humana. Siendo


aún más evidente en nuestros tiempos que los derechos humanos que brotan de ella
están regulados y protegidos por un régimen de Derecho, fortaleciendo las
convicciones que se encuentran en la conciencia colectiva y, que por ende,
incentivan el crecimiento en el respeto de nuestras relaciones sociales constituyendo
un verdadero progreso de la humanidad.

La misma Declaración Universal de los Derechos Humanos –en su preámbulo


-hace referencia al no respeto de los mismos y, a la vez, la dignidad de la persona
humana: “desconocimiento de los derechos humanos ha originado actos de barbarie,
ultrajes…”

Sin embargo, no es raro escuchar largos discursos sobre dignidad, no obstante


parece ser que sólo se quedan en ellos como un mero instrumento retórico. El
término queda vacío al ser desvinculado de la naturaleza humana1, porque el valor
del ser humano proviene de ella, no de los resultados de votaciones y juicios
humanos. Es por eso que las normas jurídicas se encuentran establecidas en relación
con la ley natural, siendo expresión fundamental del respeto por la dignidad humana:
“...supone el respeto del hombre como fin en sí mismo, premisa que debe estar
presente en todas los planes de la acción social del Estado suministrando una base
constitucional a sus políticas, pues en el Estado social el respeto a la dignidad se
refiere esencialmente a lograr una mejor calidad de vida de las personas…”2

Por tanto, la dignidad humana en cuanto es un distintivo del ser personal,


exactamente en el dominio ontológico que posee el hombre -un dominio sobre sus
actos -le permite establecer una conexión con el estatuto jurídico natural que le
sirve de protección, tanto en su razón de ser, en su fin y propiamente como límite de
los mismos3. Así mismo posee un doble carácter: como derecho de la persona y como
un orden institucional, de modo que “los derechos individuales son a la vez
instituciones jurídicas objetivas y derechos subjetivos”4. Además la persona humana
para realizarse como tal, requiere de una garantía que le posibilite el libre desarrollo
de su personalidad, tal como lo afirma Di Majo: “entre los deberes primarios del
ordenamiento jurídico está de proveer a una eficaz tutela de los derechos que por él
son reconocidos y garantizados…”5 ello encuentra fundamento en el carácter
ontológico del hombre: la dignidad humana.

III.- Libertad de expresión

No alejada de esta realidad inminente es el derecho a la libertad de


información y el derecho a la intimidad. Si bien es cierto no existe un límite físico
entre estos dos derechos tampoco es innegable la primacía del ámbito privado.

1
Los seres vivos humanos a diferencia de los vegetales y de los animales poseen logos, inteligencia, y
por tanto son seres libres. De esta manera podemos distinguir la naturaleza humana de aquellas otras
sustancias que están en el universo, las cuales no poseen inteligencia ni libertad. Así pues, la
naturaleza humana, la physis humana, está especificada por la presencia de la inteligencia, de la
racionalidad humana, por consiguiente, “las operaciones humanas están especificadas por la razón”.
Cfr. RODRIGUEZ Luño, Ángel. (2001). Ética General. 4º edición. Pamplona: EUNSA. 155-156p
2
TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ. (2006). La Constitución en la Jurisprudencia del Tribunal
Constitucional: sentencias vinculadas con los artículos de la constitución. Perú: Gaceta Jurídica S.A.
38.
3
Cf. RIVAS, Pedro. (2005). Natura, Ius, Ratio: Estudios sobre la Filosofía Jurídica de Javier Hervada.
Perú: ARA Editores. 96p
4
BATISTA J., F. (2006). La Dignidad de la Persona: Naturaleza Jurídica y Funciones. Cuestiones
Constitucionales: Núm-14, enero-junio.
5
Citado por FERNANDEZ Sessarego, Carlos. (1992). “Protección jurídica de la persona”. Lima:
Universidad de Lima. 57p
Asimismo el papel que desempeña la prensa dentro de la sociedad muchas veces no
es acorde ni con la dignidad ni con un sentido ético periodístico; tal es el caso de la
periodista de espectáculos Magaly Medina y su equipo de reporteros, quienes a través
del ejercicio de su libre albedrío acosan a personajes públicos buscando colocar el
micrófono en su cara si no acceden a otorgar una entrevista y con ello provocan su
ira a tal magnitud que generan escándalos.

Existen intereses contrapuestos dentro de la sociedad con respecto a la


libertad de prensa. Últimamente, a través del uso y abuso de los medios de
información masivos, se viene haciendo añicos los aspectos éticos respecto a la
misma. La libertad de información se ha convertido en una mercancía con la cual se
manipula a las masas. No se informa lo que realmente debe informarse, sino
“aquello” que la masa quiere que se informe; aquello que quiere oír, ver y sentir.

Ante esta situación es necesario interpretar el ART 2° inciso 4 de nuestra


Constitución Política que expresa claramente que “Toda persona tiene derecho a las
libertades de información, opinión, expresión y difusión del pensamiento mediante
la palabra oral o escrita o la imagen, por cualquier medio de comunicación social,
sin previa autorización ni censura ni impedimento alguno, bajo las responsabilidades
de ley…” Bernales señala que en el mencionado articulo es perceptible cuatro
libertades: a) Información, por la cual e investiga y difunde todo tipo de información
y cuyos límites giran en torno a la seguridad o a la intimidad de terceros; b) Opinión,
que conlleva a la adopción de pensamientos propios y criterios particulares sin
coacción ni manipulación sobre cualquier aspecto de la vida; c) Expresión, quien a
diferencia de la libertad de información consiste en expresar las propias ideas
mediante d)la difusión de las mismas a través de los medios de comunicación. Agrega
que si bien no se requiere de permiso previo para su difusión, las responsabilidades
que emana pueden ser administrativas, civiles o penales.6

En lo concerniente a la libertad de expresión es necesario resaltar que el


derecho a la información se presenta como aquella inclinación innata en el hombre
hacia la adquisición de conocimiento, permitiéndole reflexionar sobre la realidad y, a
la vez, transmitir sus puntos de vista y la información que posee a otras personas
contribuyendo al desarrollo de la sociedad.

6
Cf. BERNALES Ballesteros, Enrique. (1999). “La constitución de 1993: Análisis comparado”. 5°ED. Lima:
RAO. 123 -125p.
Una divergencia se suscita frente a que en un primer momento el hombre es
titular del derecho a la información por lo que exige veracidad respecto de la
información que recibe pues de eso depende la formación de la postura que adopte
sobre determinado tema. Y, en segundo momento la persona idónea que expresa sin
ninguna restricción hechos o sus ideas tiene a su vez la responsabilidad ética de
hacerlo con objetividad. Pero ¿Qué sucede cuando la libertad de expresión sobrepasa
sus límites? ¿El resarcimiento económico supone un reparo del daño sufrido y, como
se dice “borrón y cuenta nueva”? ¿Es posible la protección jurídica de la injerencia
arbitraria de la prensa en la vida privada de la persona humana?...

Es en este punto que se debe tener en cuenta que toda libertad debe ser
manejada con suma y estricta responsabilidad pues, la libertad no se trata de hacer o
deshacer conforme a nuestro querer sino que, también, se trata de asumir la
responsabilidad de cada acto cometido.

IV.- Derecho a la intimidad

Sin duda, en la actualidad no es lícito servirse del buen nombre de terceros


sin su consentimiento y, sobretodo en circunstancias denigrantes para ellos; de
obtener fotografías o imágenes cuando desarrollan una actividad privada sin
repercusión en la actividad pública o violar el secreto de correspondencia así como el
deber de guardar el secreto profesional, estos representan una obligación moral
como es el caso de la filiación adoptiva, el secreto de testamento, secreto bancario,
propiedad intelectual, entre otros.7

Al igual que el ART 13° Inc. 2 del Pacto de San José de Costa Rica, el ART 19°
Inc. 3 del Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos señala respecto al
ámbito privado que la libertad de expresión “entraña deberes y responsabilidades
especiales. Por consiguiente puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán,
sin embargo estar fijadas por ley y ser necesarias para: a) asegurar el respeto a los
derechos a la reputación de los demás y, b) la protección de la seguridad nacional,
el orden público la salud o moral pública…” Es apreciable la prescripción de
responsabilidades y restricción de libertades en pos de la protección de los derechos
a la reputación y, por ende, del bien común.

7
GÓMEZ Pérez, Rafael. (1980). “Problemas morales de la existencia humana”. Madrid: Magisterio
Español. 184 -186p.
La persona es evaluada y juzgada en su comportamiento de acuerdo a ciertos
patrones impuestos por al sociedad y en conformidad con su proceder se hace
merecedor de la aceptación social. Esto es reconocido en el inciso 7 del ART 2° de la
CPP “Toda persona tiene derecho al honor y a la buena reputación, a la intimidad
personal y familiar así como a la voz y a la imagen propias…” en donde se hace
alusión al honor como al apreciación que la persona hace de sí misma y de su
actuación; a la reputación correspondiente a la idea de los demás sobre cada ser
humano en sí mismo y; la intimidad como aquel conjunto de hechos y situaciones de
la vida del ser humano que se encuentra bajo reserva.8

Lo correspondiente a la vida pública puede ser objeto de información pero no


la vida privada debido a que su protección corresponde a aquel ámbito trascendental
de la persona como es la intimidad. En el caso de los personajes públicos, los
comentarios o reportajes realizados de manera prejuiciosa llega a denigrar a la
persona y fomenta una imagen distorcinada de sí misma, todo en nombre de la
libertad de expresión.

Al respecto Francisco Eguiguren expresa que “la prevalencia del derecho a la


información y difusión del hecho, en desmedro de su carácter normalmente íntimo o
privado, sólo resultará justificado cuando tenga directa vinculación o incidencia en
las funcione, responsabilidad y actividades que desempeña la persona afectada, así
como el interés público del conocimiento de tales hechos o datos por parte de la
comunidad.”9 Por tanto, lo íntimo de toda persona debe mantener su condición de
derecho fundamental perteneciente a lo reservado, a menos que las circunstancia lo
ameriten o por voluntad propia de la persona.

V.- Conclusiones

La confrontación existente entre el derecho a la intimidad y el derecho a la


libertad de prensa es innegable más aún al no existir un límite entre ellos. Por lo que
siempre se deberá tener en cuenta que la intimidad es algo trascendental residente
en la persona, aún si la ley la reconoce o no.

8
Ídem 6. 129 -130p.
9
EGUIGUREN Praeli, Francisco. (2004). “La libertad de expresión información y el derecho a la
intimidad personal”. Lima: Palestra Editores. 126p
Sin duda la libertad de prensa se ha convertido en un fenómeno social de
enormes proporciones en estos últimos tiempos, desde el momento en que se ha
convertido en punto de referencia necesario de la sociedad respecto a lo que
acontece en ámbito social. Desde ese ángulo de observación, la libertad de prensa
posee un valor muy estimable en la propia configuración de la razón de ser de la
sociedad moderna.

El rol social de la prensa implica transparencia y objetividad en la información


dada a la comunidad y por ende su libertad de informar debe ser manejada con
absoluta responsabilidad, alejada del abuso de periodistas que sólo buscan exhibir
una “buena noticia” con fines de lucro, sin importarles atentar contra la privacidad
de alguien. Por ello la libertad de información conlleva a responsabilidades y deberes
sociales, guardando conformidad con lo hechos relatados y permitiendo la
rectificación de la información en cuanto sea necesario; siendo no admisible pensar
que la indemnización monetaria resarcirá por completo el daño causado.

Tal y como lo afirma Francisco Eguiguren, “aquello que está vinculado a la


intimidad se desarrolla en lugares privados y exentos del acceso de extraños, pero
debe admitirse que ciertos hechos deben conservar reserva y privacidad, y no ser
divulgados, a pesar de verificarse en lugares públicos”10 en donde sólo lo competente
a la vida pública puede ser objeto de injerencia publicitaria pues lo concerniente a lo
privado es aquel comportamiento y acciones que la persona no desea que sea
público.

La protección de la intimidad constituye una punto clave de la convivencia


humana y, por consiguiente, su vulnerabilidad por parte de particulares debe
erradicarse totalmente. Las personas que gozan de reconocimiento público no
pueden ser objeto de impunidad por parte de la prensa en pos de un interés público.
Con ello no se busca atentar contra la libertad de prensa sino hacer un llamado a su
ética profesional para un mejor discernimiento entre lo que compete al interés
colectivo y lo que no le compete.

Es por ello que programas como los de la señora Magaly Medina que se
encargan, más que todo, de espiar a las personas en sus centros de trabajo, en
lugares de asistencia pública e incluso en sus propias casas –no olvidemos los
“malabares” que realizan sus reporteros para cubrir acontecimiento privados como
10
Ibíd. 128p.
matrimonios de personajes de la “farándula” –para luego difundir sus reportajes
amparándose en que son personajes públicos. Ella pretende ser la conciencia de la
gente, vetando las acciones de los demás, pero ¿quién le otorga ese derecho?

En fin, no cabe duda que así como todos tenemos diferentes de derechos
también los medios de información están en su derecho -deber de brindarnos día a
día los sucesos acontecidos no sólo en nuestro país sino de todo el mundo. No
obstante, si bien, la prensa esta en todo su derecho de transmitir información ello no
le da derecho a dañar a otras personas; el uso de su libertad tiene un límite en el
derecho a la intimidad, el derecho al honor y el derecho a la propia imagen.

Por tanto la posibilidad de cambiar esta situación reside en el profesionalismo


del periodista; siendo el único capaz de discernir que aspectos de la vida de una
persona pueden ser revelados.
REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 BERNALES Ballesteros, Enrique (1999). “La constitución de 1993: Análisis


comparado”. 5°ED. Lima: RAO. 924PP

 BATISTA J., F. (2006). La Dignidad de la Persona: Naturaleza Jurídica y


Funciones. Cuestiones Constitucionales: núm.-14, enero-junio.

 EGUIGUREN Praeli, Francisco (2004). “La libertad de expresión información y


el derecho a la intimidad personal”. Lima: Palestra Editores. 282PP

 FERNANDEZ Sessarego, Carlos (1992). “Protección jurídica de la persona”.


Lima: Universidad de Lima. 197PP

 GÓMEZ Pérez, Rafael (1980). “Problemas morales de la existencia humana”.


2° ED. Madrid: Magisterio Español. 231PP

 RIVAS, Pedro. (2005). Natura, Ius, Ratio: Estudios sobre la Filosofía Jurídica
de Javier Hervada. Perú: ARA Editores. 203PP

 RODRIGUEZ Luño, Ángel. (2001). Ética General. 4º edición. Pamplona:


EUNSA. 311PP

 TRIBUNAL CONSTITUCIONAL DEL PERÚ. (2006). La Constitución en la


Jurisprudencia del Tribunal Constitucional: sentencias vinculadas con los
artículos de la constitución. Perú: Gaceta Jurídica S.A.