SISTEMA MUSCULAR
LIC. ENF. MILKA BRUNO CAMPAÑA
SISTEMA MUSCULAR
El sistema muscular es un conjunto de músculos que pueden ser controlados de
forma voluntaria por un organismo vivo. El sistema muscular está formado por los
músculos voluntarios.
El Sistema esquelético tiene tres tipos de músculos:
1- Músculo liso
2- Músculo cardíaco
3- Músculo esquelético.
SISTEMA OSEO
La palabra esqueleto viene de la palabra griega que significa “cuerpo seco”, la
belleza del diseño y la ingeniería de nuestra estructura interna no tiene ni punto de
comparación con ningún rascacielos moderno.
Fuerte, aunque ligero, está perfectamente adaptado a las funciones de protección y
movimiento del cuerpo. De hecho, el esqueleto es una torre de huesos organizada
de modo que podamos mantenernos rectos y equilibrados por nosotros mismos.
Ningún otro animal tiene unas piernas tan relativamente largas (en comparación
con los brazos) ni unos pies tan extraños, y muy pocos poseen unas manos con una
capacidad de sujeción tan destacable.
A pesar de que la espina dorsal de un bebé es como un arco, pronto cambia a la
estructura de dorso hundido (o forma de S) necesaria para mantener una
postura erguida.
El esqueleto se divide en dos partes: el esqueleto axial, los huesos que forman
el eje longitudinal del cuerpo, y el esqueleto apendicular, los huesos de los
miembros y las cinturas. Además de los huesos, el sistema esquelético incluye
las articulaciones, los cartílagos y los ligamentos (cuerdas fibrosas que unen los
huesos a las articulaciones). Las articulaciones proporcionan flexibilidad al
cuerpo y permiten que se produzca el movimiento.
Qué es el Sistema óseo
Se denomina sistema óseo a la compleja y completa estructura
compuesta por los 206 huesos del esqueleto humano, así como los
cartílagos, ligamentos y tendones que les permiten conectarse
adecuadamente a la musculatura o a otros huesos.
El sistema óseo, junto al muscular y al articular, constituye el aparato
locotomor del cuerpo humano, es decir, el que le permite el
movimiento preciso y coordinado.
El sistema óseo está conformado entonces por:
Huesos. Estructuras rígidas, mineralizadas a partir de calcio y otros metales, son las
partes más duras y resistentes del cuerpo humano y de los animales vertebrados. En
su interior, además, se halla la médula que cumple con funciones hematopoyéticas (se
crean los glóbulos rojos sanguíneos).
Cartílagos. Los cartílagos se encuentran en los extremos de los huesos,
protegiéndolos al servirles de amortiguación, para que uno no choque con otro,
evitando así el desgaste. Se trata de estructuras flexibles y gruesas, compuestas
principalmente de colágeno.
Ligamentos. Tejidos fibrosos muy resistentes, densos y elásticos, que unen los
huesos entre sí en los puntos de rotación que son las articulaciones. Así, es vital para el
movimiento, pero también para evitar que los huesos se salgan de su lugar o se
muevan antinaturalmente.
Tendones. Así como los ligamentos, se trata de tejidos fibrosos gruesos y elásticos,
que unen la musculatura a las piezas rígidas de los huesos, permitiendo que la fuerza
de las células musculares se transmita a los huesos y posibilitando así el movimiento
voluntario.
Funciones de los huesos:
Además de contribuir a la forma corporal, los huesos realizan varias funciones
importantes para el organismo:
1. Soporte. Los huesos, las “cinturas de acero” y el “cemento reforzado” del
cuerpo, forman la estructura interna que soporta el cuerpo y aloja los órganos
blandos. Los huesos de las piernas sirven de pilares para soportar el tronco
corporal cuando estamos de pie, y el tórax soporta la pared torácica.
2. Protección. Los huesos protegen los órganos corporales blandos. Por
ejemplo, los huesos fusionados del esqueleto de la cabeza proporcionan un
confortable alojamiento para el cerebro, que nos permite dar un cabezazo a
un balón de fútbol sin tener que preocuparnos de dañar el cerebro. Las
vértebras rodean a la médula espinal, y la caja torácica ayuda a proteger los
órganos vitales del tórax.
3. Movimiento. Los músculos esqueléticos, unidos a los huesos
por los tendones, utilizan los hueso a modo de palancas para
mover el cuerpo y sus partes. Por tanto, podemos hablar, nadar,
lanzar una pelota y respirar. Antes de continuar, tómate un
momento para imaginar que tus huesos se han convertido en
masilla. ¿Qué sucedería si fueses corriendo cuando se produjese
este cambio? Ahora imagina que tus huesos forman una
estructura rígida de metal dentro del cuerpo, algo parecido a un
sistema de cañerías. ¿Qué problemas crees que provocaría esta
organización? Estas imágenes deberían ayudarte entender el
buen soporte y protección que proporciona el sistema esquelético
a la vez que permite el movimiento.
4. Almacenamiento. La grasa se almacena en las cavidades óseas
internas. El hueso por sí mismo sirve de almacén de minerales,
entre los que destacan el calcio y el fósforo por su importancia.
Debe haber una pequeña cantidad de calcio en su forma iónica (Ca2+) en la
sangre constantemente para que el sistema nervioso transmita mensajes,
para que los músculos se contraigan y para que la sangre se coagule. Puesto
que la mayor parte del calcio corporal se deposita en los huesos como sales
cálcicas, los huesos son un lugar cómodo para obtener más oines de calcio
para la sangre a medida que éstos se van agotando. Los problemas no sólo
se producen cuando hay poco calcio en la sangre, sino también cuando hay
demasiado. Las hormonas controlan el movimiento del calcio desde los
huesos y la sangre y hasta éstos según las necesidades del organismo.
De hecho, los “depósitos” y “retiradas” de calcio (y otros minerales) hasta los
huesos y desde éstos continúan casi constantemente.
5. Formación de células sanguíneas. La formación de células sanguíneas (o
hematopoyesis) se produce dentro de las cavidades del tuétano de
determinados huesos.
El sistema óseo cumple con las siguientes funciones:
Estructura. Los huesos del esqueleto le dan al cuerpo humano su forma definida y
determinan su postura. Brindan rigidez y sostén a los tejidos blandos,
manteniendo todo en su respectivo lugar.
Protección. Al ser piezas duras y poco flexibles, los huesos sirven como escudo
interno, como protección contra las fuerzas provenientes de afuera del cuerpo,
aislando y defendiendo los órganos vitales.
Movimiento. Junto a la musculatura, los huesos brindan al organismo la
posibilidad de movimiento coordinado voluntario, pudiendo así desplazarse,
utilizar herramientas, etc.
Hematopoyesis. En la médula ósea se generan distintos tipos de células
sanguíneas, e incluso sustancias regulatorias.
Almacenamiento. En los huesos se guardan diversos minerales como el calcio y el
fósforo, no sólo para proveerles de dureza, sino para emplearlos luego como
insumo en la contracción muscular y otros procesos orgánicos, siendo así un
almacén de recursos de último minuto. Por otro lado, los huesos permiten el
almacenamiento también de ciertos tipos de lípidos, en la médula amarilla de su
interior.
Enfermedades del sistema óseo
Cáncer. Producido en la médula ósea por la multiplicación anormal de ciertas células
(mieloma) o a veces entre las células endurecidas de su parte más rígida (sarcoma).
Conduce al debilitamiento de la estructura y a dolorosos entumecimientos locales.
Osteoporosis. Se trata de una pérdida crónica del calcio que endurece los huesos,
muy asociada a la edad y a otros procesos propios del cuerpo humano, ocasionan el
adelgazamiento de los huesos y el incremento de su fragilidad, lo cual requiere de un
tratamiento combinado con suplementos de calcio y ejercicio físico .
Enfermedad de Paget. Se trata de una dolencia congénita que ocasiona el mal
funcionamiento de las células que dan origen al hueso, lo cual conduce al
engrosamiento y ensanchamiento anormal de la estructura del esqueleto.
Raquitismo. Debido a una deficiencia en la ingesta de vitamina D o algún problema
endógeno que impide su absorción, los pacientes con esta enfermedad presentan un
debilitamiento progresivo de los huesos, que los torna dolorosamente frágiles .
Clasificación de los huesos
El esqueleto adulto consta de 206 huesos. Existen dos tipos básicos de tejido óseo (o huesos): el hueso
compacto es denso y tiene un aspecto más suave y homogéneo.
El hueso esponjoso consta de pequeñas partes de hueso con forma de alfiler y muchos espacios
abiertos.
Los huesos tienen muchas formas y tamaños :
La forma exclusiva de cada hueso cumple una necesidad concreta. Los huesos se clasifican en cuatro
grupos según su forma: largo, corto, plano e irregular.
Los huesos largos suelen ser más largos que anchos. Por regla general, poseen un eje con una cabeza en
cada extremo. La mayoría de los huesos largos son compactos. Todos los huesos de los miembros,
excepto la rótula (hueso de la rodilla) y los huesos de la muñeca y el tobillo, son huesos largos.
Los huesos cortos suelen tener forma de cubo e incluyen fundamentalmente huesos esponjosos. Los
huesos de la muñeca y el tobillo son huesos cortos.
Los huesos sesamoideos, que se forman en los tendones, son un tipo especial de hueso corto. El
ejemplo más conocido es la rótula.
Los huesos planos son finos, planos y normalmente curvados. Poseen dos capas finas de hueso
compacto entre las que se encuentra un capa de hueso esponjoso. La mayor parte de los huesos del
cráneo, las costillas y el esternón (hueso del pecho) son huesos planos.
Los huesos que no se ajustan a ninguna de las categorías anteriores se denominan huesos irregulares.
Las vértebras, que forman la columna vertebral, y los huesos de la cadera se incluyen en este grupo.
Esqueleto axial
Como se ha mencionado anteriormente, el esqueleto se divide en dos partes, los esqueletos axial y
apendicular. El esqueleto axial, que forma el eje longitudinal del cuerpo.
Cráneo
El cráneo propiamente dicho, con forma de caja, consta de ocho grandes huesos planos.
Exceptuando dos pares de huesos (el parietal y el temporal), todos los demás son individuales.
El hueso frontal forma la frente, las proyecciones óseas por debajo de las cejas y la parte superior de
la órbita de cada ojo.
Los pares de huesos parietales forman la mayor parte de las paredes superior y laterales del cráneo
propiamente dicho. Se encuentran en el centro del cráneo en la sutura sagital y forman la sutura
coronal, donde se encuentran con el hueso frontal.
Los huesos temporales permanecen por debajo de los huesos parietales; se unen a ellos en las
suturas escamosas. Algunas marcas óseas importantes aparecen en el hueso temporal:
• El meato acústico externo es el canal que conduce hasta el tímpano y el oído medio. Es la vía por la
que el sonido entra al oído.
• La apófisis estiloides, una afilada proyección con forma de aguja, es justo inferior al meato
acústico externo. Muchos músculos del cuello utilizan la apófisis estiloides como punto de unión.
• La apófisis cigomática es un fino puente óseo que une el pómulo (hueso cigomático) por
su parte anterior.
• La apófisis mastoidea, que está llena de cavidades de aire (senos mastoideos), es una
rugosa proyección anterior e inferior al meato acústico externo. Proporciona un punto de
unión a algunos músculos del cuello.
Los senos mastoideos se encuentran tan cerca del oído medio, lugar con un gran riesgo de
infecciones, que también pueden infectarse, dando lugar a una enfermedad conocida
como mastoiditis. Asimismo, esta zona se encuentra tan cerca del cerebro que la
mastoiditis puede extenderse hasta el cerebro.
• El agujero yugular, en la unión de los huesos occipital y temporal permite el paso de la
vena yugular, la mayor vena de la cabeza, que drena el cerebro. Justo en su parte anterior,
en la cavidad craneal, se encuentra el meato acústico interno, que transmite los nervios
craneales VII y VIII (los nervios faciales y vestibulococleares). En la parte anterior al agujero
yugular del punto inferior del esqueleto de la cabeza se encuentra el canal carotídeo, a
través del cual pasa la arteria carótida interna, que riega con sangre la mayor parte del
cerebro.
El hueso occipital es el hueso que se encuentra en la parte más superior del cráneo. Forma el
suelo y la parte trasera de la pared del esqueleto de la cabeza. El hueso occipital se une a los
huesos parietales por la parte anterior en la sutura lambdoidea. En la base del hueso occipital
hay una abertura grande, el agujero magno (literalmente, “agujero grande”). El agujero magno
rodea la parte inferior del cerebro y permite la conexión entre la médula espinal y el cerebro. A
cada lado del agujero magno se encuentran los cóndilos occipitales que descansan sobre la
primera vértebra de la columna vertebral.
Hueso esfenoides Tiene forma de mariposa y abarca el ancho de la cabeza y forma parte del
suelo de la cavidad craneal. En medio del esfenoides hay una pequeña depresión, la silla turca,
que forma un cómodo alojamiento para la glándula pituitaria.
El foramen oval, una gran abertura oval alineada con la terminación posterior de la silla turca,
permite que las fibras del nervio craneal V (el trigémino) pasen a los músculos de masticación
de la quijada inferior (mandíbula). Las partes del hueso esfenoides que se ven en la parte
exterior y forman parte de las órbitas oculares disponen de dos aberturas importantes, el canal
óptico, que permite al nervio óptico llegar al ojo, y la fisura orbital superior con forma de
hendidura, a través de la cual pasan los nervios craneales que controlan los movimiento
oculares (III, IV y VI).El centro del hueso esfenoides está conectado por cavidades de aire, los
senos esfenoidales
El hueso etmoides tiene una forma muy irregular y se encuentra en la parte
anterior al hueso esfenoides. Forma el tejado de la cavidad nasal y parte de las
paredes centrales de las órbitas.