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ORDENANZAS DE LAS BENDITAS

ÁNIMAS DEL PURGATORIO

CAPÍTULO 1ª (no lo podemos reproducir porque faltan hojas.)

CAPÍTULO 2º - Ordenamos y mandamos que todos los primeros lunes


de mes se diga por las benditas ánimas misa cantada si hay quien la
oficie y si no, rezada en el altar mayor para ser privilegiado y estar allí
sita otra cofradía por la cual se ha de dar al señor cura que es, o fuere
de este lugar a su capellán o vicario tres reales de vellón, y tiene
obligación de salir alrededor de la iglesia con el estandarte y el santo
cristo y cantar los tres responsos según el ritual romano acabando con
el último al osario y el corredor de ésta cofradía tiene obligación el
lunes al amanecer, tocar las campanas, una en alto y otra en bajo, la
primera para que los que las oyeren, encomienden a Dios las ánimas de
los fieles difuntos y para que sirva de aviso de que han de venir todos a
misa a la hora de que se hiciere la seña, pena de medio real cada uno,
sino que le cuente a él y al señor cura que está legítimamente ocupado,
o que está de viaje, y el otro corredor y hermano ha de asistir a poner
dos velas en el altar mayor y las hachas y sacar el estandarte. Y si a
esto faltase el otro corredor, pague la misma multa, y con cuenta y
razón se entreguen al mayordomo.

CAPÍTULO 3º - Y también ordenamos y mandamos que un hermano


pida todos los domingos y días de precepto con la caja por la iglesia
para hacer bien por las benditas ánimas y otra que por su devoción
quisiere hacer ésta obra tan piadosa todos los domingos haya de andar
de puerta en puerta y lo que sacare de pan cocido, huevos, sardinas,
ochavos, se ponga a vender en el concejo y se remate al que más diere
y que pague de contado una y otra limosna que vaya echando en un
cajón o arca, y de allí se saque cada lunes de semana sólo dos reales
para decir una misa en el altar privilegiado de San Juan por las benditas
ánimas del purgatorio encomendando a Dios las necesidades de los
bienhechores y el señor cura que la dijese, haya de bajar al osario a
decir un responso rezado

CAPÍTULO 4º - Y por cuanto esta cofradía tiene ganada de la santidad


de Inocencio jubileo perpetuo para todos los cofrades en los días
siguientes: El día de la anunciación de María Santísima desde las
primeras vísperas hasta el día puesto el sol.
El día de la natividad de San Juan Bautista; el día de la natividad de
María santísima y el día del dulce nombre de Jesús. Decretamos y
mandamos que todos los hermanos cofrades que cómodamente puedan,
confiesen y comulguen y visiten la iglesia de San Juan pidiendo a Dios
por la exaltación de fe, paz entre los príncipes cristianos, y por cuanto
la iglesia principal de ésta cofradía en sufragio de las benditas ánimas
se hace el primer lunes de octubre que se rezare el rosario de María
Santísima. Ordenamos y mandamos que todos los hermanos confiesen
y comulguen otro día domingo y lunes, por haber el mismo jubileo y
visiten otra iglesia y los hermanos forasteros vengan confesados para
comulgar a la misa mayor.

CAPÍTULO 5º - Ordenamos y mandamos que el primer domingo de


octubre en que se rezare el rosario a las 4 de la tarde, el juez con los dos
hermanos corredores pongan en medio de la iglesia el túmulo con
cabeceras, huesos, candelabros, hachas y el santo cristo en la cabecera,
y haciendo la seña con las campanas, todos los hermanos así
eclesiásticos como legos, tengan obligación de asistir a la iglesia y
asistir a las vísperas que han de cantar los hermanos eclesiásticos,
viniendo todos con sus ropas, pellicas y bonetes, y acabadas, se ha de
andar la procesión, alrededor de la iglesia con las insignias arriba
referidas, y los hermanos con la cera encendida, y el corredor ha de
tocar las campanas a clamor, en el interior que se ande, y cantar los tres
responsos acostumbrados, y si algún hermano se quedare en la taberna,
o en otra parte y a ellos no asistiere, encomendando a Dios las benditas
ánimas del purgatorio, el juez nombre a dos señores sacerdotes y dos
legos, y lo castiguen con forma y razón. Y el juez pueda, sin incurrir en
pena alguna, sacarle una prenda por otro castigo, y si algún señor
sacerdote faltase, a menos que cuente que está legítimamente ocupado,
pague un cuarterón de cera, y aunque venga el lunes, no entre a la
repartición de las misas que se cantan, y acabadas estas vísperas, haya
de tener el mayordomo por cuenta del cuerpo de otra cofradía
prevenida una lengua y jamón para que los señores hermanos
sacerdotes tomen un refresco y se vuelvan a sus casas.

CAPÍTULO 6º- Y también ordenamos que el día lunes que es la fiesta


principal de nuestra cofradía, tengan obligación a venir los señores
hermanos sacerdotes a decir misa a la parroquia de San Juan de éste
lugar de Castrillo y si cómodamente todos pudiesen decirla en el altar
mayor de San Juan por privilegiado puedan decirla y si no en otro; y
por esta misa no han de llevar estipendio alguno; y a la misa mayor
deben todos asistir en el coro menos subdiácono y diácono que han de
ser sus atentos hermanos, y los demás harán de oficiar la misa
presidiendo en otro coro el hermano más antiguo de pórtico, todos con
sus Pellices y bonetes, y en acabando de la vigilación que han de tener
todas velas encendidas de la otra cofradía , las cuales ha de dar el
mayordomo con asistencia del juez a cada sacerdote o persona en su
nombre, deban los señores hermano, señores sacerdotes, salir del coro
cuando se canta el evangelio, asistir al puesto; y estos los nombra el
más antiguo que preside el coro, y el más moderno asista al altar, así al
incienso como a lo demás necesario; y acabada esta misa se saldrá
solemnemente a la procesión alrededor de la iglesia con capa plublial
cantando los tres responsos y acabando el último en el osario y otro
por los bienhechores hermanos que han sido y fueron en el túmulo. Por
todo lo cual, todos los hermanos señores sacerdotes no han de llevar
estipendio alguno, menos lo que legítimamente tocare al señor que es o
fuese por sus días parroquiales, y otra cofradía por este trabajo personal
tiene obligación de dar de comer decentemente a los señores sacerdotes
en casa del mayordomo y por que no se defraude ni quite el aumento de
otra cofradía, ordenamos y mandamos que ningún hermano señor
sacerdote ni juez ni mayordomo pueda convidar ni convide a comer ni
beber a otra cofradía ni mesa a pariente ni criado ni otra persona sino
que accidentalmente se haye algún señor sacerdote, religioso o persona
de autoridad. Y el que lo contrario hiciese, sea castigado en un
cuarterón de cera.

CAPÍTULO 7º- Y también por cuanto todos los hermanos cofrades


legos tienen obligación de pagar el escote que se acostumbra por
sufragios de las benditas ánimas del purgatorio, y su cobranza ha de
correr como siempre ha corrido por cuenta que es o fuere de ésta
cofradía, ordenamos y mandamos tengan estos escotes de pronto para
que el lunes a la tarde después de haber vuelto a la iglesia y cantado el
Tantun Ergo y la salve a María Santísima y un responso muy solemne
por las benditas ánimas, a todo lo cual ardan las velas y hachas que
hubiese en el túmulo. Que los señores hermanos sacerdotes lo repartan
por iguales partes sacando primero lo que se acostumbra para el señor
cura por vísperas, misa cantada y procesión y no se le dé limosna
alguna al que no asistiese a las vísperas, y otras misas deban decirlas
cuanto antes, y encargamos que si pudiere ser, las digan en altares
privilegiados

CAPÍTULO 8º- Ordenamos y mandamos que los hacedores de otra


cofradía tengan para ese día las bollas de trigo necesarias, sardinas y
vino, todo a contento de cuatro señores y hermanos sacerdotes y cuatro
legos de cada lugar el suyo, alternando los años, y no siendo todo de
buena calidad, no se le reciba y se le multe conforme les parezca por
tan grande falta. Y aprobado otros hacedores con la asistencia del juez y
corredores, lo pongan en parte donde lleguen todos los hermanos a
tomar su bolla, sardinas y vino con toda cuenta y razón, y así este gasto
como el aumento que ha de quedar para otra cofradía se ha de repetir
entre los hermanos cofrades y el que no quisiere tomar la bolla, vino y
sardinas, no por eso ha de dejar de pagar el escote y aumento. Y se
encarga a los señores curas y cantadores, tomen con toda rectitud esta
cuenta para que no haya fraude ni se los pasa mas que lo justo.

CAPÍTULO 9º- Y también ordenamos y mandamos que los ocho días


adelante después de la fiesta, en cada uno, se diga misa cantada por las
benditas ánimas en el altar privilegiado, y acabando la misa se ha de
salir alrededor de la iglesia y se ha de cantar los tres responsos,
acabando el último en la iglesia y túmulo, y por cada una de estas misas
se ha de dar al señor cura cuatro reales, y estos han de salir de la
limosna de pan que se ha de sacar por las eras como abajo se dirá, y si
alguna vez sucediese faltar algo, los ha de dar el mayordomo por el
cuerpo de la cofradía. Todos estos días tienen obligación los corredores
al amanecer, tocar las campanas a misa de ánimas, y abriendo la iglesia,
volver a tocar, encender las velas, sacar el estandarte, y por algún
accidente el señor cura no puede decir la misa, que llame al hermano
más cercano, y tengan obligación todos los hermanos de este lugar
asistir a ella, pena de medio real en que ponga mucho cuidado el señor
cura y el señor juez.

CAPÍTULO 10º- Por cuanto está obligada esta cofradía a mandar decir
una misa cantada con asistentes en el altar del Santo Cristo de las
ánimas el día de la fiesta principal por el ánima de Juan del Rio,
nuestro hermano difunto, bienhechor que de ella fue según su
testamento, ordenamos se le diga perpetuamente, y por ella se ha de dar
al señor cura cinco reales, y uno a los dos asistentes, y estos los ha de
pagar el mayordomo. Y por cuanto esta cofradía tiene acordada la
fundación que hizo María Salvadores la vieja, y entregándose las
posesiones, mandamos se cumpla perpetuamente. Y el mayordomo
cumpla sin falta ni exceder con lo que manda el testamento cuya
cláusula se pondrá en el fin de ésta regla. Y el otro mayordomo tenga
obligación de arrendar las tierras de esta fundación con las demás que
tiene esta cofradía a persona abonada, pena que se hubiese quiebra, la
pagará de su casa; y cada 10 años, porque no se defrauden estas
posesiones, y la demás hacienda, se harán de hacer apeos y pagará lo
que le tocase otro mayordomo por cuenta del cuerpo de otra cofradía.

CAPÍTULO 11º - En que se trata cómo han de recibir hermanos, así


eclesiásticos como legos.
Y también ordenamos que si faltare algún señor hermano sacerdote,
se reciba otro hasta cumplir el número de doce y no pueda exceder y no
se admita sin el parecer del señor cura que es o fuese de éste lugar y
seis hermanos cofrades legos en que ha de asistir el juez y otro cuatro
eclesiásticos, y lo mismo se entiende para recibir hermano lego, que
siempre para admitirle ha de preceder al aviso a los sus hermanos
sacerdotes, y el que de otra forma fuere admitido, de hoy mas, no goce
de los privilegios de otra cofradías, además que se castigará
rigurosamente a los que le admitieran y el señor cura tenga obligación
de asentarlos en éste libro y borrar los que murieren, y debe de pagar
de entrada el cofrade eclesiástico decir por las ánimas del purgatorio
tres misas en el altar privilegiado con un responso, y por los hermanos
legos, abra de cobrar el mayordomo que es o fuese, doce reales de
vellón y una vela de cera amarilla de a cuarterón, y el juez de ésta
cofradía pueda sacar prendas así por los doce reales como por la cera,
hasta dar entera satisfacción al mayordomo, y si en esto como avisarle
de los hermanos difuntos para cobrar la salida anduviese……….otro
juez y el mayordomo se quejare, se le castigue a voluntad de la cofradía
y no se le admita a ninguno que esté invitado de que se embriaga, que
viva mal, que es blasfemo, perjuro, revoltoso y una vez admitido
alguno no pueda salirse sin causa muy bastante, y esta la ha de declarar
el señor juez eclesiástico.

CAPÍTULO 12 – En que se declara como se ha de entrar en cabildo,


como se ha de estar cuando la comunidad está junta y reza.
Y también ordenamos que todas las veces que la cofradía se juntare,
sea para recibir hermano a disponer cosas tocantes al buen gobierno o
cuando es llamada para enterrar a algún hermano , que ningún hermano
entre con alboroto y que debe, a la puerta de la iglesia, quitarse el
sombrero o montera, y decir; alabado sea el Santísimo Sacramento y la
Purísima Concepción de María Santísima nuestra, y luego tomar su
bolla, su sardina y su vez de vino, tomar su asiento, rezar por el ánima
del hermano o hermana difunta y en acabando de rezar, salir con toda
modestia considerando que hoy somos y mañana ya no y si lo que Dios
no quiera, alguno de nuestros hermanos, tratare de malas palabras, a
otros le hiciese ……… el nombre de Dios, sea castigado por primera
ves en media libra de cera labrada amarilla y se llame a un señor
hermano sacerdote para que le de la represión que merezca, y por la
segunda se la castigue en una libra y por la tercera en la que advirtieran
los hermanos señores sacerdotes y dos legos con la asistencia del juez
que debe sacarle luego prendas por otras multas, y el mismo juez de
cita nuestra cofradía para sacar estas multas, y las de asistir a los
entierros, misas de mes y de novenario, cobrar entradas y salidas no ha
de menester más que llevar su insignia y dos hermanos cofrades y sacar
prendas sino pagar, y en los lugares de Santa Catalina, Murias, Prado
de Rey, Brimeda, Brazuelo, tengan obligación primero cortesanamente,
hacer lo que el señor cura dispusiese, y si en Rectivia, Astorga y los
Vales no pagasen con primer aviso, se saque mandamiento y acta
declaratoria. Y si se opusieren, se siga el pleito por cuenta de otra
cofradía para que ninguno quiera burlarse de ella.

CAPÍTULO 13- Declarase la obligación que tiene el juez de esta


hermandad.

Tiene obligación el juez que es o fuere de esta hermandad y cofradía,


lo primero, siempre que haya procesión alrededor de la iglesia o se
vaya a enterrar a algún hermano, así en este lugar como en otro con su
cetro a saber los hermanos que faltan para su multa a prevenir que estén
con toda decencia y moderación en las formaciones, a que se tomen con
orden y sin ruido ni escándalo las velas, a que todos recen, hacer pago
de los escotes, salidas entradas de cofrades, multas y bollas y para ella
no haya de menester más que sacar de la iglesia el cetro y dos
hermanos cofrades que le asistan a sacar prendas, y asimismo , avisar al
señor cura de los hermanos que entran para que los asiente y al
mayordomo para que cobre y lo mismo de los que mueren y las multas
que hay y castigos que se hicieren para que haya cuenta y razón. Y
aunque algún hermano no mande llamar la cofradía para el día de un
entierro, tiene obligación otro juez de avisar al señor cura para que
luego le diga una misa con su responso por la cual se le ha de dar cinco
reales y a los que ha de dar el mayordomo, por deber de cobrar demás
bienes o de sus herederos diez y ocho reales con que los trece son para
el cuerpo de la cofradía.

CAPÍTULO 14 – La obligación que tiene la cofradía cuando muere


algún hermano cofrade así en este lugar como fuera de el.
Y también ordenamos que si algún hermano así eclesiástico como
seglar muriese y llamase otra cofradía, tengan obligación de ir todos los
hermanos del lugar donde se enterrare, y para ello, los hijos herederos y
testamentarios, el día antes deben avisar al corredor del lugar del
hermano, difunto, el cual haya de venir a este lugar de Castrillo, avisar
al juez para que llame a los corredores así para tocar como para avisar
donde le tocare. Otro juez ha de tener obligación pena de media libra de
cera ante todas las cosas, avisar al señor cura para tocar las campanas y
para prevenirle que ha de ir a decir la misa de la cofradía al lugar del
hermano difunto o que busque alguien que la diga si se haya ocupado, y
el corredor haya de tocar como a misa de ánimas el día del entierro al
amanecer para que sirva de aviso a los hermanos y encomienden a Dios
al hermano difunto, y si en algo faltare fallándose en el lugar, sea
castigado en medio real que cobrará otro juez y el corredor tenga
obligación de prevenir la cera que se ha de llevar hachas, y sacar el
estandarte para cuando sea hora de salir con el Santo Cristo, y media
hora antes que se salga, vuelva a tocar para que se junten los hermanos,
y si a esto faltare, por cada vez, pague medio real .

CAPÍTULO 15 – De la obligación que tiene el señor cura y como debe


salir con las insignias de este lugar para otro.

Juntos los hermanos cofrades a la puerta de la iglesia, el juez tomará


su insignia y un hermano cofrade el estandarte, dos las hachas y uno el
Santo Cristo de las ánimas, y puesta el señor cura la pellice, saldrán de
la iglesia con toda modestia y debe venir para el lugar del difunto, y
uno de los corredores tocar las campanas como antes hasta que han
salido bien del lugar y después se han de adelantar cuando llegaren las
insignias a tocar a clamor en el lugar del difunto hasta que lleguen
todos a la iglesia; pondrá dos velas en el altar mayor y sus dos hachas,
y mientras se reviste para decir misa, que ha de ser cantada, el corredor
dará la cera a todos los hermanos con toda cuenta y razón porque no se
pierda alguna, y acabada la misa, con las mismas insignias y sobre
pelliz el señor cura van a la casa del difunto y le ha de cantar un
responso a todo lo cual han de asistir todos los hermanos y allí han de
dejar el Cristo y pendón y cetro hasta que saquen el cuerpo, y el
hermano que no asistiere a sacar el cuerpo difunto de la casa pague
medio real, y el que no llegare a la puerta de la iglesia, pague un real, y
el que llegare después de haber dado el cuerpo a la tierra, media libra
de cera amarilla, y el señor juez tenga gran cuidado en esto avisando de
los faltosos al señor cura para que los reprenda.

CAPÍTULO 16 – Lo que se debe de dar al señor cura por sacar el Santo


Cristo, por la misa y responso.

Y también ordenamos que el mayordomo de esta nuestra cofradía


tenga obligación de luego que se venga a este lugar con las insignias y
recogidas en la iglesia, ha de dar al señor cura cuatro reales de la
limosna de la misa cantada y uno por el responso del cuerpo presente,
los cuales han de salir de los diez y ocho que ha de cobrar de la salida
de tal hermano o hermana, y estos siempre los ha de pagar llamen o no
a otra cofradía. Y por sacar y acompañar el Santo Cristo con los demás
hermanos al lugar del difunto, se le hayan de dar dos reales, los cuales
dos reales debe pagar el difunto o sus herederos y tiene obligación el
juez de cobrarlos de los herederos y darlos en su mano luego que
vengan con las insignias a otro señor cura, pena que si no lo hiciese,
que lo pague de su casa.

CAPÍTULO 17 - La obligación que la cofradía tiene de enterrar los


hermanos pobres y los que se hallaren muertos en hospital.
Ordenamos asimismo que si algún nuestro hermano pobre que no
tenga con que enterrarse, sea en el hospital o en su casa, que todos los
hermanos que se hallaren en este lugar, pena de un cuarterón de cera,
además de que es dia de misericordia, asistan a su entierro como si
fuera muy rico y poderoso, y el corredor toque a misa de la misma
suerte que si fuera para el otro, se le vaya a buscar con las insignias y
se le oficie su misa cantada, aunque no pague la salida, y a la puerta de
la iglesia aguarden todos, para que tomando el cetro del señor cura,
después de haber dado el cuerpo a la tierra, se reza como cuando se
toma en comunidad las bollas, y por esta misa solo ha de dar la cofradía
cinco reales, y lo mismo se entiende con cualquiera que muera en
hospital.
No ha darle bienes con que enterrarle, que entonces, si quisiese
enterrarse, ha de pagar entrada y salida, y dar alguna cosa para cera, y
esto mismo se hará con cualquiera que no sea hermano si quieren
enterrarle con ella, para lo cual, el juez avisará al señor cura que junto
con cuatro hermanos legos determinen lo que pueda dar según el caudal
del sujeto

CAPÍTULO 18 – En que se declara como han de tomar las bollas y lo


que han de rezar.
Y también ordenamos que todas las veces que así en este lugar como
fuera, llamen otra cofradía para enterrar algún nuestro hermano, sus
hijos herederos o testamentarios, tengan obligación de dar a cada uno
de los hermanos que asistieren a otro entierro, una bolla de centeno
decente, su sardina y una vez de vino, y para tomarlas, el juez, al salir
de la iglesia, después de haber dado el cuerpo a la tierra, diga en voz
alta:- Señores hermanos, en tal casa pueden acudir, que allí se da la
limosna - , y la casa y puesto donde se hubiera de dar, sea decente, y no
en la calle, y todos al entrar por la puerta como esto es, alaben al
santísimo sacramento y su santísima madre, tome asiento, bolla y
sardina y rece con los demás hermanos, los padrenuestros, avemarías y
oraciones que rezaren los señores sacerdotes y hombres, tomando el
cetro en la mano, y las mujeres y mozas, estando con toda decencia, sin
parlar y reír hasta que acaben de rezar, y el juez en acabando les
despache con toda cortesía y atención.

CAPÍTULO 19 – La obligación que todos los hermanos tienen de


volver acompañando al Santo Cristo.

Y también ordenamos que todos los hermanos cofrades de este lugar


que estuvieren en el entierro y tomaron la bolla, ninguno se venga sino
, acompañando al Santo Cristo pena de medio real, y el señor cura,
luego que se diga el responso que se acostumbra por la tarde, tome su
pellice, y los que llevaron las insignias y se vengan con toda modestia,
y cuando vayan llegando al lugar, el corredor se adelante y toque a
ánimas, abra la iglesia, encienda dos velas en el altar mayor y se cante
un responso por todos los difuntos, y acabando ponga las insignias en
sus puestos, y el que lo contrario hiciere o escándalo diese por haber
bebido de más se le castigue.

CAPÍTULO 20 – Cuando se han de elegir oficiales, quien los ha de


elegir y como.
Y también ordenamos que el primer domingo de octubre en que se
celebra la fiesta del rosario, luego que se toque a vísperas de difuntos,
se nombren los oficiales de otra cofradía como son los hacedores de
ella, corredores, y de tres en tres años, juez y mayordomo, y unos y
otros sean beneméritos cuidadores y celosos del cetro divino y bien de
las benditas ánimas, y que cada uno pueda bien y sin embarazo cumplir
con tal oficio. Y porque no todos los hermanos y señores eclesiásticos
como seglares, asi de este lugar como de los demás, tienen su voto por
evitar dilaciones y confusiones, ordenamos que doce hermanos de este
lugar, tengan previsto a quienes se puede elegir, y entenderse el sábado
en casa del juez. Y antes de entrar en vísperas, el juez deba llamar seis
hermanos sacerdotes y de cada lugar dos, y juntos en la sacristía de la
iglesia, elijan de los propuestos, los que mas bien les pareciese sin
atender a respetos de parientes ni amistad. Y así elegidos avisen al
señor cura para que los asiente en este libro. Y si alguno quisiese
presentarse por cuenta de otra cofradía, se defienda judicialmente, y se
le multe como merece. Y si alguno de los dos hermanos juez, y
mayordomo en el discurso de los tres años de su servicio y alguno de
los hermanos hacedores a corredores juntándose la mayor parte de los
hermanos de este lugar con el señor cura y otro sacerdote cercano a el,
nombren otro por el que faltare, y por uno y otro nombramiento, no han
de llevar nada, ni comer ni beber por cuenta de ella, pena que no se le
pasara a los hacedores ni al mayordomo por ser como es en fraude de
nuestra hermandad, pues debemos antes mirar el aumento de ella y bien
de las benditas ánimas en que se hace gran servicio de Dios.

CAPÍTULO 21 –Cuando se han de tomar cuentas a mayordomos y


hacedores.
Ordenamos que luego que luego que cumpla el mayordomo los tres
años de su mayordomía, tenga obligación de dar cuenta con pago de
todo lo que pasare en su poder, y esta la ha de dar de esta forma: El juez
tiene obligación de avisar al señor cura para que elija el dia que fuere
mas desocupado para todos, y el domingo antes al tiempo del ofertorio,
nombre dos hermanos cofrades para llamar los que sean de toda
inteligencia y de sana conciencia, a los cuales haya de asistir el juez
para dar razón de la cera que ha recibido, y los hermanos que han
entrado y los que han muerto, y de todo se lo haya cargo en--------- todo
lo que legítimamente constare haber gastado y se ponga en un libro que
hay aparte con toda distinción y claridad, y el nuevo mayordomo ha de
asistir para reconocer como ha de gobernarse, y para saber lo que ha de
cobrar de su antecesor, y en la misma forma, los hacedores, otro dia,
con otros dos hermanos contadores, han de dar las suyas como libro
antes dicho y señor cura y pagar de contado todo el alcance que
tuviesen, que lo han de entregar a los nominados para otro año, para
que hagan con tiempo la prevención necesaria de pan, vino y sardinas,
y por estas cuentas unos ni otros, sin el señor cura puedan pedir ni
llevar nada.

CAPÍTULO 22 - Ordenamos que el juez tenga obligación de entregar


por cuenta y razón a los hermanos corredores, las velas que hubiere
enteras y encetadas, y hachas, arca y llave, para que no haya fraude y
estén con toda guardia y custodia, y viendo que se acaban o que son
muy necesarias, avise al mayordomo traiga que sea buena concertando
por el precio menos que pudiese.

CAPÍTULO 23- Por Domingo de la Puente nuestro hermano difunto en


su testamento bajo cuya disposición murió, deja a esta hermandad el
valor de cien ducados en tierras de pan, llevan a disposición de los
hermanos cofrades tasados por el justo precio con cierto, encarga que
conste de el y en este libro se expresará, ordenamos que acepte y
cumpla perpetuamente con su voluntad, y el mayordomo arriende otras
tierras y cuide de su cobranza como de las demás y esto es atendiendo a
que el otro Domingo de la Puente, sirvió muchos años a la cofradía de
juez y mayordomo.
CAPÍTULO 24 – En que se manda que no se saque cosa alguna de los
haberes de la cofradía que no sea para su decencia.
Y también ordenamos que no se pueda sacar ni saque cosa ni en
tiempo alguno nuestro, así del poder del mayordomo, como de los
aumentos que otra cofradía tiene en su depositario, a menos que sea
para lo necesario y decencia a otra cofradía, ni en ella se meta el señor
cura ni hermano eclesiástico ni secular, ni juez ni mayordomo, menos
que juntos en cabildo se acuerde otra cosa y vean que es necesario para
la iglesia respecto que su fábrica no lleva a esta hermandad piso alguno
y pone casulla, alvar, aminto, capa, almaticas, candelabro campanas y
otras cosas necesarias, así para el día de la fiesta como para las misas
de ánimas; pelliz y bonete para sacar a los higares del Santo Cristo que
entonces, si se acordase por comunidad y vieren que es útil, no se le
podrá negar, y si en otra forma lo sacaren, además de ser castigados, lo
han de volver al depósito con el cuatro tanto de multa.

CAPÍTULO 25 – También ordenamos, que los hermanos que fuesen


nombrados para la cobranza de los escotes que deben hacer los
hermanos legos para las multas de por año, que se han de decir por las
ánimas del purgatorio por los aumentos de la cofradía y de los
bienhechores y hermanos vivos, tengan cuidado de cobrarlos con
tiempo y ponerlos en poder de nuestro juez, y si algún hermano no
quisiere pagar, le avise para sacarle prendas, y si el cobrador no lo
pusiere con tiempo en poder de nuestro juez, pagará si se quejare el
juez, lo que sentenciaren los hermanos señores sacerdotes y los seglares
nominados por nuestro señor juez

CAPÍTULO 26 – Cuando y como se ha de traer el vreve de altar. Y


también ordenamos que otro juez y mayordomo tengan obligación
luego que el señor cura les avise como se ha acabado el vreve de altar
privilegiado que otra hermandad tiene de hacer se traiga otro, con toda
brevedad para que no pierdan las benditas insignias este sufragio, y su
coste no ha de pagar el mayordomo por cuenta de la cofradía.

CAPÍTULO 27 – Para que mas bien se guarde y observe esta regla y


sus capítulos, ordenamos que se lean en cabildo o en otra cualquiera
junta que la comunidad tenga, para que todos sepan la obligación que
tienen, cómo han de obrar y no aleguen ignorancia.

CAPÍTULO 28 - Y también ordenamos que luego y sin dilación


alguna, esta regla, y sus capítulos se presenten ante el ilustrísimo
obispo de Astorga y su obispado o su discreto previsar para que en su
vista y atendiendo a que cede en sufragio de las benditas ánimas del
purgatorio, y para el buen régimen y gobierno de ésta hermandad lo
apruebe y mande guardar y observar, y que las penas en sus capítulos
contenidas, ningún hermano a ellos contravenga, interponiendo a ello
su autoridad y decreto judicial.

CAPÍTULO 29 – Y también ordenamos que dos hermanos cofrades de


esta hermandad, los que nombre e señor cura, tengan obligación de
pedir limosna por las eras de pan en grano, y lo que se sacare avisando
para que lo vea medir otro señor cura se entregue al juez , y cuando se
vendiere para pagar las misas, sea en público concejo, y se remate al
mayor postor, el cual ha de pagar luego de contado.
Aprobación del Ilustrísimo señor Obispo de Astorga.
En la ciudad de Astorga, a catorce días del mes de octubre de mil seiscientos
noventa y tres años, sus mercedes los señores provisores, gobernadores y
vicario, generales de otra ciudad y su obispado, por el ilustrísimo don Antonio
de Sanjurjo y Miranda, por la gracia de Dios y de la Santa Sede Apostólica,
obispo de otra ciudad y su obispado de el concejo de su majestad por ante mi, el
notario habiendo visto las nuevas reglas y ordenanzas hechas para la cofradía y
cofrades de las benditas ánimas , sita en la iglesia parroquial de Castrillo de los
Polvazares y los 29 capítulos de ella, dijeron aprobaban, y aprobaron los otros
capítulos y reglas, mandaban y mandaron, se guarden, cumplan y ejecuten según
y como en ellos y en cada uno se contiene, y a ellos interponen su autoridad,
orden y judicial decreto cuando pueden y á lugar en derecho para que se
cumplan en todo tiempo según su honor. Y por este Antonio que lo firmaron, así
lo proveyeron y mandaron: Pedro de Herrera, Alonso Gómez Buelta Juan
Fernández.

Copia de la principal regla y capitulo, --

Los de la cofradía y hermandad de las benditas ánimas de este pueblo de


Castrillo de los Polvazares, la cual queda en el archivo de la iglesia parroquial
del mismo, y a los efectos que en la misma se expresan, y para que más
cómodamente pueda verse, se arregla la presente, siendo juez de ésta cofradía en
el presente año, Don Manuel de la Puente y mayordomo de la misma, Don
Francisco Alonso Salvadores y corredores, Don José Alonso Botas y Don Pedro
Botas Roldan y José de la Iglesia y la firman con el señor Don José Salvadores,
alcalde constitucional y parte de los hermanos en otro Castrillo de los
Polvazares, a trece de abril del año mil ochocientos cincuenta y seis; siendo cura
párroco de este pueblo y el primer hermano de esta cofradía Don Ángel
Fernández.

(fue copiado por Juan Gabino Carrera)