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CARLOS REBORATTI - Un Mar de Hojas

Entre 1980 y 2005, la producción de soja en Argentina se expandió en 15 millones de hectáreas, convirtiéndose en la principal exportación del país. Este crecimiento fue impulsado por factores como la potencialidad natural de la región pampeana, cambios en los mercados globales y nuevas tecnologías agrícolas, generando impactos ambientales, sociales y económicos que han suscitado un intenso debate político. La expansión de la soja ha llevado a un reemplazo de cultivos tradicionales y ha alterado la organización territorial, con efectos significativos en la producción ganadera y el uso de la tierra.

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Entre 1980 y 2005, la producción de soja en Argentina se expandió en 15 millones de hectáreas, convirtiéndose en la principal exportación del país. Este crecimiento fue impulsado por factores como la potencialidad natural de la región pampeana, cambios en los mercados globales y nuevas tecnologías agrícolas, generando impactos ambientales, sociales y económicos que han suscitado un intenso debate político. La expansión de la soja ha llevado a un reemplazo de cultivos tradicionales y ha alterado la organización territorial, con efectos significativos en la producción ganadera y el uso de la tierra.

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Revista de Geografla Norte Grande, 45: 63-76 (2010), Argentina y sus consecuencias! Carlos Reboratti? RESUMEN Entre 1980 y 2005 el cultiv de soja en Argentina se expandié por 15 millones de hectireas y ese producto y sus derivados pasaron a ser Ia principal exportacién del pais, Fste crecimiento es el resultado de una compleja trama que combina la potencialidad natural de fa regidn pampeana y las posibilidades le expansion ritorial de un nuevo cultivo con los eambios en los mercados mundiales de ale mentos, las nuevas tecnologias agricolas y el papel de las llamadas "nuevas agr- caulturas*. La expansidn de Ia soja tuvo efectos ambientales, sociales y ecanémicas de diversa indole, cuyo aleance y caracteristieas son actualmente el cent de una acalorada disputa que se ha hecho mas dura al incluirse en ella el factor politic. Palabras clave: Soja, agricultura argentina, impacto ambiental ABSTRACT jeen 1980 and 2005 soybean production in Argentina grew over 15 million hectares, turning soybean and its derivatives into the principal exportaion good fof the county. The growth in production was the result of a complex combination between pampa’s nature potential and the possibilty of teritorial expansion of a new crop with changes in the global food matket, new agricultural technologies, and the role played by the so called “new agricultures’ in underdeveloped coun- tees. This expansion had many environmental, economical and social impacts that gave rise to a heated dispute, which in turn has become even more complex after the inclusion of the politcal factor Key words: Soybean production, argentine agriculture, environmental impact. Anticulos Un mar de soja: la nueva agricultura en Entre 1980 y 2005 la superficie cubierta con el cultivo de soja en la Argentina pas6 de 2a 17 millones de hectéreas. Como conse- Cuencia, este producto llegé a ser la principal exportacién del pais, ya sea en forma de gra- no como en sus derivados, por un valor de 8 mil millones de délares anuales (correspon- den 41% al aceite, 34% a la harina y 25% al rano} Si bien las causas de esta notable expan- sién se pueden encontrar en una compleja tama que incluye los cambios en los mer 1 Anticulo recibido el 25 de junio de 2009 y aceptado 1114 de sptiembre de 2008, cados mundiales, las nuevas tecnologias y el papel que tienen en los paises en desarrollo las Hlamadas “nuevas agriculturas” (Kay, 1999), también es importante remarcar que los efectos (ambientales, sociales, econémi- os y territorales) de esta expansién son ac- tualmente el centro de una acalorada disputa que se ha hecho atin més dura al incluirse en ella el factor politico. En este trabajo se inten- tard realizar un cuadro del proceso de expan- sin sojera y sus consecuencias, comenzando por enmarcarlo conceptualmente en el pro- eso global del cual es parte, pasando luego ® Institute de Geograia, Universidad de Buenos Aires (Argentina) Ema ereborat@[Link] 64 a analizar sus origenes y los factores que ayudaron a que el proceso fuera tan rSpido, siguiendo con un andlisis de las controversias gencradas por las intexpretaciones del proce- 50 y, finalmente, analizando el posible futuro de esta produccién. El marco global A principios de la década de los 90 Eduar- do Santos advertia que la creciente inclusién de América Latina en los mercados agroa- limentarios internacionales, si bien iba a darle un nuevo impulso al sector agricola de los paises, traeria nuevos costos y riesgos, que definia como “... la creciente influencia el capital trasnacional, la dependencia del mercado mundial y la necesidad de operar en mercados cada vez mas competitivos...” (Santos, 1992: 336). El proceso de integracién de los paises de América Latina al mercado internacional de agroalimentos habia comen- zado efectivamente en la década de los 80, cuando sus espacios con potencial agricola, 6 aquellos donde se generaban produeciones tradicionales, comenzaron a formar parte de la escena internacional de intercambio comercial. Esto vino de la mano de varios procesos: los cambios tecnolégicos en los sistemas alimentarios; la interconexién cre- Ciente entre produccién agricola, industrias y servicios a través de la creacién de complejos agroindustriales; las mejoras en los sistemas de transporte y preservacién de alimentos; la aparicién, por un lado, de nichos de demanda de productos por parte de sectores enriqueci- dos en los paises desarrollados \frutas tropica- les, de contraestacién, flores) y, por otro, por la irrupcin en el mercado internacional de los llamados paises emergentes que al ritmo de una mejora en los niveles de alimentacién de la poblacién comenzaron a aparecer en el mercado internacional como demandantes de alimentos, ya sea para la poblacién como para la cria de animales (McMichael, 2000) En diferente grado, casi todos los paises de América Latina se incluyeron en este pro- cceso, con diversos productos relacionados a los diferentes potenciales ambientales y las distintas estructuras agrarias: frutas en Chile y Brasil, came en Centroamérica, camarones en Ecuador y, por supuesto, soja en Argen- tina, Casi siempre este proceso incluyé la REVISTA BE GeOGRAHA NowTe GRANDE ampliacién de las areas productivas 0 el re~ emplazo de cultivos y practicas tradicionales por otras nuevas y diferentes; la introduccién de nuevas tecnologias y sistemas de manejo; Un creciente uso de insumos de origen indus trial; la concentracién de tietras y produccién y la generacién de impactos en el ambiente y la sociedad regional y su organizacién terri- torial. Todos estos efectos dieron lugar a su vez a reacciones de diverso tipo, desde las que generaron organizaciones de base étnica © territorial hasta la formacién de grupos de opinisn de cientiticos 0 académicos y la con- formacién de las ONG que se opusieron al proceso; al mismo tiempo, este fue apoyado por los ideslogos del neoliberalismo, los gru- pos empresariales mas favorecidios, las com- pafias internacionales productoras de insu- ‘mos (sobre todo las biotecnol6gicas) y por los. propios gobiernos que los habfan promovido 6, en el mejor de los casos, simplemente de- jado desarrollar sin oponerle mayores trabas. ni regulaciones (Solbrig et al., 2001) Si bien todos los procesos responden a tun mismo patrén de desarrollo y a un mis- mo grupo de causas, en cada caso existen diferencias que lo hacen particular y distinto, como es el de la expansién sojera en la Ar~ sentina La historia del proceso Los orfgenes Hasta fines de los 80 la produccién agro pecuaria argentina (y sobre todo la que se desarrollaba en la regién pampeana) estaba basada en los cultivos clasicos (maiz, trigo, girasol) y la produccién de carne vacuna Si bien habia habido a lo largo del siglo avances de tipo tecnolégico, estos se con- centraron siempre mas en las tareas que en {os rendimientos: por ejempio, la cosecha se habia mecanizado, pero casi no se utiizaban fertilizantes; se habia introducido e! uso de alambrados eléctricos y molinos para manejar la hacienda, pero buena parte todavia pastaba fen campos naturales. No completamente, esto hizo que el volumen de produccién y los ren- dimientos crecieran muy despacio, y en ese sentido el pais habia ido perdiendo preemi rnencia en los mercados internacionales y que dando retrasado con respecto a los avances [UN MDE SOJA: LA NUEVA AGRICULIURA EN ARGENTINA Y SUS CONSECUENCIAS 65 en productividad (Barsky y Gelman, 2001), Sin embargo, el uso mesurado de los recursos Y una cierta alternancia entre diferentes cult- vvos y la ganaderia habia preservado en buena medida la calidad de los suelos. A través de ddécadas de fragmentacién por herencia de las grandes estancias originales, y el papel que habian tenido en buena parte de la region pampeana, los esquemas de colonizacién por productores familiares (conocidos como cha- careros), Ia tierra estaba distribuida en forma relativamente equitativa, [0 que no habia ime pedlido un proceso de fuerte emigracién de la poblacién rural, sobre todo la dispersa (Balsa, 2006). Paralelamente, esta estructura agraria habia dado lugar a una organizacién terri rial basada en las lineas de ferrocartl (mas tarde reemplazadas con la misma geometria por caminos} y una cantidad de pequefios pueblos y ciudades medianas fuertemente li- gados a la produccién agropecuaria Fue en ese marco que comenzaron a Hlegar algunos de los adelantos tecnoligicos impulsados por la llamada “revolucién ver- de’, principalmente dos: el uso de nuevas variedades més productivas y la aplicacién de agroquimicos, que mejors, sobre todo, la situacién de la produccién de trigo y maiz (Obstchatko, 1988). Fue justamente la apar dn de trigos de origen mexicano, de ciclo mas corto que los tradicionales, lo que permi- Ui6 pensar en una utilizacién mas intensiva del suelo, a través de la introduccién de dos cose- chas anuales, una de invierno y la otra de ve- rano. ¥ la soja parecfa como la mis adecuada para cumplir el segundo rol, un cultivo que se podria sembrar en los campos donde reci se habia cosechado trigo, pero que requeria el uso de fertlizantes en suelos que estaban ya tn su limite agronémico de productividad na- tural y que, ademas, casi no tenian descanso a To largo del aio (Morello y Solbrig, 1997). La soja aparecié en la regién pampeana fen un contexto muy favorable para su desa- rrollo: esta regién se encontraba en medio de un ciclo himedo, con relativamente pocas variaciones interanuales en las precipitac nes (la larga sequia de 2008-09 fue totalmen- te excepcional) y sin las grandes inundaci nes que habian caracterizado el oeste de la regiGn a principios de la década de los 80. Los precios internacionales se mantuvieron altos, con una tendencia al aumento y relati- ‘vamente pocas variaciones, y en el mercado internacional aparecié un comprador, China, que se transformé répidamente en el cliente mas importante de los productores sojeros, tun comprador que estaba dispuesto a aumen- tar continuamente sus adquisiciones (ded cadas a alimentar los cerdos) y que no por reparos en cuanto al origen tecnoldgico del producto. La posterior aparicién potencial de tun mercado para los biocombustibles afianz6 aiin mas el precio de la soja, que recién tuvo tuna caida con la crisis de 2008. Y los proble- mas de transporte interno que clasicamente habfan tenido los granos en la Argentina fueron en buena medida solucionados por tuna mayor capacidad de retencién de la co- secha por los productores (se volverd sobre este tema) y también debido a la aparicién en las cercanias de las dreas productoras de una densa red de puertos privados, pequefios y muy eficientes por la adopcién de modemas tecnologfas de embarque (Figura N° 1). Nada parecia ser capaz de limitar la produccién sojera, que se expandié por buena parte del pais (Bisang y Gutman, 2003; Bisang, 2008; Reca y Parellada, 2001) La expansién territorial Debido a que el limite territorial de la agricultura pampeana de secano habia sido alcanzado hacia los primeros afios del siglo XX, cualquier expansién de un nuevo cultivo fen esa regién debia hacerse de la mano del reemplazo de otros usos 0 ~como en el caso ide la dupla trigo-soja~ por su superposicién espacial. La soja significd la reduccin 0 es- tancamiento de la superficie dedicada a otros productos agricolas y el reemplazo de las dedicadas a la ganader‘a. Asi fue que el wigo y el maiz se mantuvieron aproximadamente on las mismas reas que antes, pero por un notable aumento de su productividad eso no se tradujo en una disminucién del volumen producido: muy por el contrario, este aumen- 16. En cambio otros cultivos, como el girasol, redujeron fuertemente su superficie. Pero don- de realmente la soja suplant6 agresivamente a otra actividad fue en las Sreas dedicadas 2 la ganaderia, tanto vacuna como ovina. En cl primer caso, la necesidad de mantener los stocks llev6 a los productores a adoptar dos cstrategias distintas: una fue desplazarse hacia las provincias marginales de la regién pam peana, la otra fue la concentracién del rebario 66 en feed lots, en los que los animales se mante- nian en un mismo lugar, no pastoreaban y se les llevaba el alimento y el agua. La produccién ovina, en cambio, al en- {rentarse al mismo tiempo con la presién de la soja y una crisis de los precios interna- Cionales, simplemente redujo su stock. En la REVISTA BE GOGRAHA NowTe GRANDE regién pampeana, el nmero de cabezas de vacunos disminuy6 desde los inicios de la ex- pansién en no menos de 4 millones de cabe- 22s, mientras que los ovinos lo hacia en poco menos de dos millones, lo que en conjunto liber las mas de 4 millones de hectareas que requeria la soja ademas de desplazar a algu- nos cultivos Figura N° 1 La expansién de la soja en Argentina ——. Fuente: Elaboracién propia = Sen ec aren [UN Ma DE SOJA:LA NUEVA AGRICULIURA EN ARGENTINA Y SUS CONSECUENCIAS 67 Desde el punto de vista de la organiza. ci6n territorial, la soja simplemente en la regién pampeana se superpuso a la ya exis- tente estructura, basada en una red densa de transportes y centros urbanos pequefios y medianos. Estos fueron los mas favorecidos por la expansién sojera, al albergar por una parte a los propietarios que decidieron al- quilar sus tietras y, por otra, al desarrotlarse tuna cantidad de servicios agricolas de base urbana La dindmica de reemplazo territorial ca- racteriza a la primera etapa de la expansién sojera. Pero hacia mediados de los 90 el efec- to del aumento del precio de los arriendos rurales (y por lo tanto del precio de la tierra) fue tal que muchos productores pampeanos comenzaron a buscar nuevas tierras, y fue en- tonces que se produjo una expansién del tipo de *irontera agraria” hacia los campos de las provincias del norte, Aqui la expansion sig ficd al mismo tiempo el reemplazo de los cul- tivos més tradicionales (algodén en el Chaco, poroto en el noroeste] y la deforestacién del bosque original, hasta ese momento utilizado para ganaderia extensiva y la extraccién de madera, En el norte del pais la expansién de Ja soja ocupé en pocos afios mas de 1,6 Ilones de hectéreas (a lo que suma una mayor produccién de trigo y girasol que cubrieron tras 577.000), superficie que fue en parte sustraida de las producciones tradicionales {asi 500.000 hectéreas), por una reduccién tn ef niimero de vacunos (cerca de un mi- Hl6n) y de la deforestacién, que legs entre 1995 y 2005 a no menos de un millén de hectdreas (Azcuy Ameghino y Le6n, 2005; Adamoli, 2008; Grau et al., 2008), Pero es dificil no tratar de cambiar de escala y ver la expansin territorial de la soja como un tema que va més allé de las fron- teras de la Argentina. En realidad el proceso habfa comenzado en el sur del Brasil en la década de los 70, y a partir de alli avanz6 hacia el norte, alcanz6 el estado de Mato Grosso a principios de los 90 y continue ha- Cia el norte y el nordeste (Warnken, 1999). Paralelamente, la produccién se expandié por el este de Bolivia y Paraguay, y produjo en este siltimo pais una de las deforestac nes mas rapidas y extensas que se conozean {kholhepp, 1999; Dros, 2006; Kaimowitz et al, 1999). A la formacién de lo que una compaita multinacional de agroquimicos llama “la republica de la soja", contribuyeron también los productores argentinos, que se ‘expandieron en Paraguay y Bolivia, y dltima- mente en Uruguay. Las nuevas tecnologias Una de las caracteristicas mas notables de la expansidn sojera es que gener en los productores agricolas una nueva capacidad de adopcién de tecnologia en un medio que hasta el momento habia mostrado una actitud relativamente conservadora al respecto, Estos cambios tecnoldgicos se centraron en tres aspectos: el uso de semillas transgénicas, a labranza cero y siembra directa y los sistemas de almacenamiento. La internacionalizacién de la agricul- tura masiva de los 90 vino de la mano de tun nuevo impulso en las modificaciones de los productos agricalas, en este caso por la adopcién de técnicas de la llamada “ingenie- ria genstica” que iniroductan en los cullivos, ‘experimentados una serie de rasgos que se onsideraban positives para una mayor efi- Ciencia productiva de los mismos: rechazo a plagas, mayor vigor para soportar herbicidas, mejoras en la calidad alimenticia, entre otros (Yapa, 1993). Aunque en un principio de cesta nueva revolucién verde se suponia que tenfa la ventaja de ser una tecnologia que se podria producir en centros de investigacién pequefios, como por ejemplo las univer- sidades (Sorg y Wilkinson, 1994), a poco avanzar e| proceso se vio claramente que las mayores beneficiarias serian las grandes Compas internacionales de agroquimicos, que ademas se apropiaban de las patentes de esos productos (Pringle, 2003; Trigo et al,, 2002). Entre esos experimentos se en- contraba la produccién de semillas para la Hamada “soja RR", resistente al glifosato, un herbicida de amplio espectro, de bajo precio fen el mercado y que hasta el momento no se podria utilizar en la soja por carecer de resis- tencia al producto. Si bien, y como veremos més adelante, el uso de estas semillas trajo mucha resistencia en el resto del mundo, los productores argentinos lo adoptaron con una cceleridad pasmosa, y en pocos afios casi el 90% de la soja que se cultivaba era del tipo RR (el porcentaje més alto de adopcién en todo el mundo) 68 La ventaja para el productor era que re- ducia el costo de uso de herbicidas y ademas exigia solo una fumigacién, lo que también disminuia el costo total. Si bien Monsanto, la compafiia propietaria de la patente, pretendia que la semilla se comprara para cada cose- cha, como la soja RR transmite sus caracte- risticas a su descendencia, los productores ar- gentinos simplemente comenzaron a utilizar Su propia semilla, 0 compraban la de otros productores, para desesperacién de esa com- pafia (que ademas no podia iniciar acciones legales contra los productores ya que no ha- podido patentar la semilla en el pais) En paralelo a la utilizacién de la semilla genéticamente modificada, otra tecnologia se extendié por el drea sojera: la labranza cero con siembra directa. Esta era una tecnologia originariamente norteamericana que ya se conocia en el pais desde la década de los 80, pero que recién con la soja se popularizé. Se trata simplemente de sembrar la semilla directamente sobre los restos de la cosecha anterior, sin dar vuelta la tierra ni remover la, Esto por una parte reduce el impacto de la erosién hidrica y eélica en el suelo, que permanece cubierto todo el afi, no limita la teproduccién de la microfauna y retiene en el suelo la humedad por mayor tiempo. Como contracara, dado que no se climinan los residuos de otras cosechas, esto genera una ‘mayor presencia de malezas y pestes, las que a su vez son combatidas mediante la apli- cacién de mayor cantidad de agroquimicos. Esta tecnologia también reduce los costos generales de produccién y ademés tiene un tinte conservacionista ~de los suelos sola- mente, por lo cual también fue répidamente adoptada por os productores de soja, Los sistemas clisicos de almacenaje para la produccién agricola eran hasta hace no muchos afios muy primitivos o directamente inexistentes, lo que obligaba a los produe- tores a enviar su cosecha para la venta o el almacenaje de terceros a medida que esta se realizaba, lo que, 0 elevaba los costos de produccién, 0 bien ponta a los productores a merced de los precios del momento, sin posibilidades de esperar por otros mejores, Esto en buena medida fue solucionado por la aparicién de los llamados silos bolsa, que son simplemente grandes tubos de plistico que se ubiean en trincheras en el suelo y se llenan REVISTA BE GeOGRAHA NowTe GRANDE de grano, en los cuales se puede controlar el tenor de humedad y realizar un control de plagas. Y por sobre todo posibilité a los productores retener en el campo la cosecha tuna vez que esta se habia realizado, lo que les permitia esperar mejores precios y ademas fendia a no saturar fos sistemas de transporte y embarque. Fsta nueva tecnologia, junto con la aparicién ya mencionada de los puertos privados en la ribera del rio Parand, solucio- 16 el problema del embarque de la nueva produccién Los nuevos productores y el complejo agroindustrial La expansién sojera, por el contexto eco- némico y politico en la cual se desarroll6 y fa forma en que fue planteada, requirié una modificacién de los actores involucrados en la produccién agricola y de los procesos de organizacién de la misma. Estos acto- res -tanto los nuevos como los antiguos que modificaron sus sistemas productivos~ se alinearon en la idea del agrobusiness, esto es, tn sistemas agrarios de produccién empresa- rial que se concentraban en la rotacién del capital y su desplazamiento de fijo a variable, la basqueda de beneficios répidos, el uso de la tecnologia para reemplazar mano de obra y, en este caso especitico, el abandono de la idea de apropiacién permanente de la tierra y su reemplazo por et alquiler temporario. Como resultado de estos cambios, erecié enormemente la terciarizacién de los servi- ios productivos, como la siembra, la fum gacidn y la cosecha, y aparecié con fuerza el llamado contratista, una empresa que posee maquinarias de todo tipo y que recorte los campos ofreciendo sus servicios. En paralelo crecié el peso del arriendo en la estructura agraria: para mediados de la década del 2000 ya el 60% de la soja pampeana se producta en tienras alquiladas para ese fin La produccién sojera se desarrollé me- diante diferentes combinaciones de los factores de produccién, y en la realidad apa- recen todo tipo de arreglos con respecto a la tenencia de la tierra y la posesién de maqui- narias. La mas novedosa fue la aparicién de {os llamados pools de siembra, en la préctica fa unién de capitales de diferente origen y tamafio {financiero, industrial, agricola) que se retinen para alquilar campos y producit [UN MDE SOJA: LA NUEVA AGRICULIURA EN ARGENTINA Y SUS CONSECUENCIAS 69 utilizando el sistema de contrato; y los Hlama- dos fideicomisos, donde un gran productor © capitalista asocia capitales pequerios para aumentar su escala de produccién La inversién de capital necesaria, el costo y tamafio de las maquinarias y el progresivo aumento del precio de la tierra (ya sea para compra o para arriendo) hizo crecer el tama- fo minimo a partir del cual se podia encarar Ja nueva produccién y también generé un proceso de urbanizacién del campo, ya que ro solo los productores que antes vivian en 1 se seguian mudando a las ciudades cercanas {como lo venian haciendo por lo menos des- de la década de los 60), sino que aparecieron productores de origen urbano, interesados en la rentabilidad de la produccién agricola Todo esto generé un aumento en el tamafio medio de la produccién y la aparicién de muy grandes conglomerados, que llegan a administrar la produccién de centenas de miles de hectéreas, distribuidas no solo en la regién pampeana, sino también en el norte y aun en los paises vecinos. Al mismo tiempo que se ampliaba la produccién, esta se insertaba en un sistema agroindustrial complejo, que inclufa, por un Jado, a los productores y comercializado- res de insumos y, por otro, a los fabricantes de aceite y los exportadores. Este complejo agroindustrial reforz6 la trama territorial ya existente, al encadenar procesos, desde la produccién de insumos hasta la industrializa- 6n del grano, en una serie de instalaciones Ubicadas algunas en el medio rural (por eje plo, las semilleras), en lo pueblos mas peque- fios (los comeicializadores de insumos) y en Jas ciudades més grandes (industria aceitera y de maquinarias La expansién sojera no hubiera sido po- sible si no hubiesen aparecido los insumos necesarios: por una parte los agroquimicos, por otra, las maquinarias. En el primer caso el campo argentino entré en la Gtbita de las grandes compasias internacionales de agro- quimicos, fuerlemente concentradas y que ofrecen en ef mercado fertilizantes, herbici- das, pesticidas e inocultantes para asegurarle al productor el mas alto rendimiento posible, aunque como contracara lo mantienen atado aun circulo de compra constante de insumos para mejorar su competitividad y, por lo tan to, a la necesidad de buscar crédito para las tareas de siembra. Un segundo grupo de insumos, menos concentrados econémicamente, es el de las abricas de maquinaria agricola. En ese ru- bro Argentina ha tenido una larga historia de participacidn en la innovacién tecnolégica y la produccién de arados, sembradoras y co- sechadoras. La expansién sojera dio mucha vitalidad a esa industria, distribuida en las ciudades medianas de toda la regién pampea- nay que contrata a gran cantidad de emplea- dos. La produccién y comercializacién de insumos ha sido un factor muy importante en la reactivacién de la poblacién urbana regio- nal, y en buena medida explica el fuerte apo- yo que el campo tiene en el conflicto con el gobierno nacional, que se verd mas adelante. En el otto extremo de la cadena, los pro- ductores podian elegir vender su cosecha a las fébricas de aceite de soja o dirigirlos a la exportacién. Estos dos eslabones estuvieron desde un principio muy concentrados: las fabricas de aceite en grandes plantas general- mente de capitales nacionales thay alrededor de 50}, mientras que los canales de expor- tacién quedaron en manos de las clasicas firmas internacionales de comercializacién de granos, como Dreyfus, Cargill 0 Bunge y Born. Soja y politica Practicamente desde el comienzo del pro- cceso expansivo de la soja el gobierno hal tenido una actitud implicitamente positiva hacia el mismo: habia aprobado las nuevas variedades y las oficinas técnicas oficiales generalmente acompafaban el proceso con investigacién y recomendaciones sobre dis- tintos aspectos productivos a través de la ex- tensién agropecuara, Fundamentalmente, y en forma crecien- te, el gobierno venia extrayendo una buena parte de las ganancias producidas por la soja a través de la imposicién de las retenciones a las exportaciones, que se cobraban en los puertos de embarque y de esa manera evita- ban al gobierno la necesidad de controlar a los productores en el campo. Estas retencio- nes para fines de 2007 significaban mas del 30% del precio, lo que llevaba a las arcas 70 oficiales 1.500 millones de délares anuales. Pero ante el aumento internacional del precio de la soja y las necesidades de ingresos de divisas, en forma sorpresiva el gobierno en marzo de 2008 decteté un aumento de las retenciones a mis del 40% y determind que estas serian progresivamente mayores a me- dida que aumentaba el precio internacional Esto gener un fuerte rechazo en los produc- tores, a través de las diferentes asociaciones que los agrupaban, que llevé a las distintas, asociaciones a reunirse en la llamada mesa de enlace. Esta comenz6 a presionar al go- bierno para que derogara el decreto e iniciara un proceso de negociacién, sin embargo, ante la falta de respuesta concreta decidieron realizar una serie de paros de actividades y cortar temporariamente algunas rutas (una metodologfa que se inicié en el pais a me- diados de los 90 cuando grupos de desocu- pados, denominados piquetes, cortaban las rutas pidiendo por sus puestos de trabajo). Su capacidad de convocatoria se vio claramen- te cuando en un momento dado habia més de 400 piquetes cerrando las rutas del pais, muchos de ellos espontineos. A medida que el conflicto se alargaba, y para reforzar su posicién, el gobierno nacional iba tomando tuna actitud cada vez mds contraria a la pro- duccién sojera, llegando la propia Presidenta a calificar despectivamente a la soja como un yuyo {nombre local dado a las malezas). La conirontacién continué cada vez con mayor fuerza, y en ocasién de la celebracién del 25 de Mayo {cuando se festeja la revolucién de 1810), mientras la mesa de enlace convocaba 4 200.000 personas en Rosario, el gobierno apenas pudo congregar 50.000 en la ciudad de Salta, lo que indica la fuerza que habia adquirido el movimiento de! campo. Presio- rnados por sus bases politicas, varios gober- nadores provinciales, legisladores nacionales y muchos intendentes de pueblos y ciudades adhirieron a la protesta. Al persistir la presiGn por derogar el decreto, el gobierno se vio Obligado a enviarlo al Congreso, para legiti- imarlo y que tuviera fuerza de ley; finalmente el decreto fue rechazado, lo que obligé al gobierno a anularlo. A partir de alli el cam= po pas6 a ser un elemento importante en el juego politico nacional, dado que la cerrada negativa del oficialismo a negociar con los agricultores habia generado un fuerte rechazo en toda la regién pampeana; de hecho, la mesa de enlace se constituyé en una fuerza REVISIA BE GOGRAHA Nowié GRANDE opositora al gobiemo nacional y con un peso propio en las negociaciones politicas, aunque sin relaciones muy definidas con los partidos politicos tradicionales (Barsky, 2008). Las consecuencias y las criticas al proceso Un proceso de tanta amplitud y dindmica como la expansién sojera que hacia 2007 in-

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