“Año de la recuperación y consolidación de la economía peruana”
CURSO
Problemas y Desafíos en el Perú Actual
DOCENTE
Vicente Paitan Sara Elsy
INTEGRANTES
Alca Escobar Michael
Apaza Cristobal AnyellyYanela
Bustamante Tapia Jhon
Julian Velasquez Jhoserds Javier
Miguel Olivera Maryori Sofia
Poma Zevallos Harold Andre
HUANCAYO- 2025
El Autoritarismo en el Oncenio de Leguia
El Oncenio de Augusto B. Leguía (1919-1930) es un periodo crucial en la historia del Perú, marcado
por significativas transformaciones políticas, económicas y sociales. Leguía promovió una serie de
reformas y obras públicas que buscaban modernizar el país. Sin embargo, estas iniciativas
estuvieron acompañadas de prácticas autoritarias que restringieron las libertades políticas y
civiles. Este ensayo analiza si el Oncenio de Leguía puede ser considerado un régimen autoritario,
examinando las acciones políticas y sociales emprendidas durante su gobierno.
Leguía llegó al poder tras un golpe de Estado en 1919, derrocando al presidente constitucional
José Pardo. Este acto marcó el inicio de un régimen que, aunque buscaba legitimarse con una
nueva Constitución en 1920, estableció mecanismos que permitieron la reelección continua del
mandatario, consolidando un gobierno personalista. La Constitución de 1920, elaborada por una
Asamblea Constituyente convocada por el propio Leguía, fue el marco legal que justificó su
permanencia por once años consecutivos, hecho inédito en la historia republicana del Perú hasta
ese momento.
A lo largo del Oncenio, el Ejecutivo absorbió las funciones de los otros poderes del Estado. El
Congreso se convirtió en un órgano subordinado, y se persiguió sistemáticamente a la oposición.
Una clara muestra del carácter autoritario del régimen fue el ataque a la prensa crítica. Las
imprentas de diarios como El Comercio y La Prensa fueron atacadas y confiscadas, y sus
periodistas hostigados. Además, opositores políticos como Víctor Raúl Haya de la Torre fueron
desterrados. Haya fue expulsado del país en 1923, tras oponerse públicamente a la consagración
del Perú al Sagrado Corazón. En el exilio fundó el APRA, que nació como respuesta al autoritarismo
y al entreguismo del régimen.
Otras figuras importantes también fueron exiliadas o silenciadas. José Carlos Mariátegui fue
enviado a Europa con el pretexto de una beca, pero en realidad se trató de una forma de alejarlo
del país por sus ideas marxistas. Óscar R. Benavides y Víctor Andrés Belaúnde también fueron
alejados del panorama político. Incluso se usó la isla San Lorenzo como prisión para opositores,
revelando un uso discrecional del aparato estatal para silenciar disidentes.
La centralización del poder fue acompañada de la eliminación de los gobiernos locales elegidos.
Leguía suprimió las elecciones municipales y nombró directamente a las autoridades locales,
conocidas como Juntas de Notables. Esta decisión redujo la autonomía local y fortaleció el poder
central. Además, se implementó la polémica Ley de Conscripción Vial en 1920, que obligaba a los
ciudadanos varones a trabajar en obras públicas, principalmente carreteras, sin remuneración, lo
que fue visto como una forma de trabajo forzoso.
En el ámbito económico, aunque se promovieron importantes obras de infraestructura con capital
extranjero, principalmente estadounidense, esto también consolidó una dependencia del capital
foráneo. Las concesiones a empresas como la International Petroleum Company (IPC) fueron vistas
por muchos como una pérdida de soberanía, lo cual alimentó el descontento social y fortaleció los
discursos anti imperialistas. La modernización del país, entonces, fue real, pero su costo político
fue alto, pues se consolidó un gobierno con rasgos autoritarios claros.
El Oncenio de Leguía fue un periodo complejo, en el que la modernización del país fue
acompañada de prácticas autoritarias que afectaron la democracia y las libertades ciudadanas. La
concentración del poder, la represión de la oposición, la manipulación del sistema político y la
dependencia del capital extranjero son rasgos que permiten calificar este régimen como
autoritario. Aunque hubo avances en infraestructura y desarrollo económico, el precio fue una
marcada limitación de las libertades políticas. En consecuencia, el Oncenio de Leguía debe ser
comprendido como un capítulo autoritario en la historia republicana del Perú.
REFERENCIAS:
1.- Tribunal Constitucional del Perú. (2018). Ley y justicia en el Oncenio de Leguía. Revista Peruana
de Derecho Constitucional, 19.
[Link]
2.- Historia Peruana. (s.f.). El Oncenio de Leguía. [Link]
independiente/republica/oncenio-leguia
3.- [Link]. (s.f.). El autoritarismo durante el Oncenio de Augusto B. Leguía (1919-1930).
[Link]
4.- Los Informativos. (s.f.). El Oncenio de Leguía: política, economía, sociedad y la crisis de 1929.
[Link]
5.- Studocu. (s.f.). El Oncenio de Leguía y su impacto en el Perú.
[Link]
en-el-peru/el-oncenio-de-leguia-y-su-impacto-en-el-peru/61266491