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La construcción del Estado en América latina

La aspiración común de los patriotas americanos al terminar las guerras de Independencia fue la formación
de Estados que construyeran un orden político nuevo. Sin embargo, ese proceso resultó complejo y estuvo
atravesado por tensiones.
Prevaleció el modelo republicano como forma político-institucional. Sin embargo había desacuerdos acerca
de qué modelo adoptar, estaban entre los modelos republicanos centralistas, con un Poder Ejecutivo
fuerte, con autoridad sobre las diferentes regiones del país; y los modelos federales, que pensaban un
Poder Ejecutivo central con atribuciones limitadas y autoridades regionales o provinciales con mayor
autonomía.

Los nuevos sectores dominantes


El proceso revolucionario desplazó a los grandes comerciantes coloniales, reemplazándolos por
propietarios de tierras. Estos se beneficiaron del libre mercado, la confiscación de propiedades realistas y
la exportación de materias primas.

La economía post-independencia
Después de 1820, las exportaciones ganaderas experimentaron un gran crecimiento. La carne salada se
exportaba como alimento económico para esclavos, mientras que los cueros y la grasa encontraban
mercados en América y Europa.

Los conflictos internos en el Río de la Plata


A partir de 1820, tras la disolución de las autoridades centrales, comenzó un período de enfrentamientos
internos que duró tres décadas. Las provincias se organizaron como entidades autónomas, defendiendo
distintas ideas sobre la reunificación y organización nacional.

Las autonomías provinciales


Cada región se convirtió en una entidad autónoma, dictando sus propias leyes y eligiendo su gobierno sin
responder a una autoridad nacional central.

La división entre unitarios y federales


La disolución de la autoridad central fue una expresión de las profundas diferencias políticas alrededor de
la forma de organización nacional que debían adoptar las Provincias Unidas. La falta de acuerdo se dividió
en dos grandes tendencias políticas:

Unitarios: Que defendían una organización con un poder central fuerte, viendo las autonomías provinciales
como una amenaza a la estabilidad.
Federales: Abogaban por un modelo basado en autonomías provinciales, con gobiernos locales y un poder
nacional limitado a cuestiones de interés general.

La provincia de Buenos Aires


Después de la batalla de Cepeda, se enfrentaron en Buenos Aires distintos grupos que querían el poder.
Finalmente, en 1820, hacendados y comerciantes eligieron a Martín Rodríguez como gobernador. Se
aprovecharon los recursos de la Aduana de Buenos Aires para realizar obras de infraestructura y
diversificar actividades productivas y comerciales.

Las reformas rivadavianas


Bajo el gobierno de Martin Rodríguez, el ministro Bernardino Rivadavia impulsó importantes reformas:
- Políticas: Supresión de los cabildos y creación de la Junta de Representantes.
- Religiosas: Reforma del clero y registro de bienes eclesiásticos.
- Educativas: Fundación de la Universidad de Buenos Aires y creación de escuelas para niñas.

Estas reformas estimularon la vida cultural y promovieron la libertad de prensa y educación en la provincia.
La política económica de Martín Rodríguez
El gobierno de Martín Rodríguez se enfocó en impulsar la economía de Buenos Aires. Promovió el
comercio exterior y creó instituciones financieras como el Banco de Descuentos y la Bolsa Mercantil.
Buscó expandir la frontera para incorporar nuevas tierras y aumentar la producción agropecuaria. En 1825,
firmó un importante Tratado de Comercio con Gran Bretaña. También contrató un empréstito con la banca
Baring Brothers de Londres para realizar obras de infraestructura en el puerto y la ciudad.

Acuerdos entre provincias


Las provincias autónomas establecieron varios pactos para mantener relaciones pacíficas y colaborativas.
El Tratado del Pilar en 1820 y el Tratado del Cuadrilátero en 1822 fueron fundamentales para reconocer la
autonomía provincial y establecer defensas contra amenazas externas. En 1824, se organizó un Congreso
Constituyente con mayoría de diputados de Buenos Aires. Este Congreso aprobó una Ley Fundamental
que requería que la futura Constitución fuera aceptada por todas las provincias antes de entrar en
vigencia.

Guerra con Brasil


En 1825 estalló un conflicto armado con Brasil por el control de la Banda Oriental, actual Uruguay. Un
grupo conocido como los Treinta y Tres Orientales invadió la región desde Argentina, y el Congreso
Constituyente aceptó la incorporación de este territorio a las Provincias Unidas. Como respuesta, Brasil
declaró la guerra. Aunque Argentina obtuvo una importante victoria en la batalla de Ituzaingó en 1827, la
guerra se prolongó por más de dos años, causando serios daños económicos a ambos países.

Presidencia de Rivadavia
Bernardino Rivadavia fue nombrado primer presidente de Argentina en 1826. Su gobierno enfrentó
múltiples desafíos, incluyendo la oposición de las provincias del interior que defendían el federalismo y el
ongoing conflicto con Brasil. Rivadavia impulsó una Constitución unitaria en 1826 que fue rechazada por
las provincias. También creó la Ley de Capitalización, que declaraba a Buenos Aires capital nacional, lo
que generó más resistencia. Debido a estos conflictos, Rivadavia se vio obligado a renunciar en 1827, lo
que llevó a la disolución del gobierno nacional.

Conflictos entre unitarios y federales


Tras la renuncia de Rivadavia, se intensificaron los enfrentamientos entre unitarios y federales. Manuel
Dorrego, representante del federalismo, fue elegido gobernador de Buenos Aires en 1827. Sin embargo,
fue derrocado y fusilado por el general unitario Lavalle en 1828. En respuesta, los líderes federales
Estanislao López y Juan Manuel de Rosas se aliaron contra los unitarios. Finalmente, en 1829, Rosas fue
designado gobernador de Buenos Aires, marcando un giro hacia el federalismo.

Liga del Interior y Pacto Federal


En 1830, varias provincias del interior formaron la Liga del Interior bajo el liderazgo del general unitario
José María Paz. Como contrapartida, en 1831, otras provincias firmaron el Pacto Federal para enfrentar a
los unitarios. Para 1832, todas las provincias habían adherido al Pacto Federal, que garantizaba la
autonomía provincial. Sin embargo, el Congreso Constituyente previsto en el pacto no se reunió hasta
1850, principalmente debido a la oposición del gobernador de Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas, quien
consideraba que el país aún no estaba preparado para un gobierno nacional.

El gobierno de Juan Manuel de Rosas


Juan Manuel de Rosas gobernó Buenos Aires durante 23 años. En 1829 fue elegido gobernador con
apoyo de sectores populares y grupos poderosos. La legislatura le dio "facultades extraordinarias",
permitiéndole gobernar sin restricciones. Se le llamó "Restaurador de las Leyes".
Su primer gobierno (1829-1833)
Durante este periodo, Buenos Aires vivió prosperidad económica. Rosas priorizó el orden político, controló
los gastos y expandió la economía. Reformó leyes, fundó pueblos y logró acuerdos con indígenas. Ganó
apoyo popular y expandió su influencia en el interior del país.

La Campaña del Desierto


Al finalizar su primer mandato como gobernador, la Legislatura bonaerense reeligió a
Rosas, aunque sin renovarle el ejercicio de las facultades extraordinarias. El Restaurador rechazó el
nombramiento en estas circunstancias y el cargo fue ocupado entonces por Juan Ramón Balcarce.
Entre 1833 y 1834, Rosas realizó una expedición militar al sur de la provincia. El objetivo era expandir el
territorio para la ganadería, quitando tierras a los pueblos indígenas. Esto aumentó su prestigio y le dio
más apoyo de los sectores federales.

La Revolución de los Restauradores


El gobierno de Balcarce estuvo caracterizado por la inestabilidad política.
La provincia se dividió en dos grupos: los apostólicos, que apoyaban totalmente a Rosas, y los
doctrinarios, que querían limitar su poder. La situación se complicó tanto que la esposa de Rosas organizó
un levantamiento en octubre de 1833 y creó la "Sociedad Popular Restauradora", que incluía un grupo
armado conocido como "La Mazorca", encargado de perseguir a los opositores de Rosas.
La revolución fue exitosa: Balcarce perdió el poder y, aunque otros intentaron gobernar, nadie pudo
mantener el orden. Al final, Rosas fue elegido nuevamente como gobernador en 1835, pero esta vez con
"la suma del poder público", lo que significaba que podía gobernar sin ningún tipo de control o limitación.

Conflictos internos y externos


En su segundo gobierno, Rosas enfrentó conflictos con unitarios y federales doctrinarios. Mantuvo las
formas republicanas, pero su régimen fue considerado una tiranía por sus opositores. Ejerció un poder de
alcance nacional sin una constitución aprobada.

Política económica y relaciones exteriores


En 1835, Rosas promulgó una nueva Ley de Aduanas con medidas proteccionistas. Esto benefició a las
manufacturas del interior, pero perjudicó a algunas provincias. La ley también aumentó los ingresos de la
Aduana de Buenos Aires.

Bloqueos y caída de Rosas


Francia e Inglaterra bloquearon los puertos argentinos entre 1838 y 1850, causando problemas
económicos. Rosas resistió, pero esto debilitó su gobierno. En 1852, una coalición liderada por Justo José
de Urquiza lo derrotó en la batalla de Caseros, poniendo fin a su gobierno. Rosas se exilió en Inglaterra
hasta su muerte.

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