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The Beast Hunter 07.07.2025

El documento narra la historia de un cazador llamado Soren, quien se enfrenta a diversas criaturas en un mundo oscuro y peligroso. A través de encuentros con mercaderes y batallas con bestias, se exploran temas de violencia y sacrificio, mientras Soren lidia con su oscuro pasado y la percepción que otros tienen de él. La narrativa incluye descripciones gráficas y escenas de acción intensas, destacando la lucha entre el cazador y una criatura llamada enydora.
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The Beast Hunter 07.07.2025

El documento narra la historia de un cazador llamado Soren, quien se enfrenta a diversas criaturas en un mundo oscuro y peligroso. A través de encuentros con mercaderes y batallas con bestias, se exploran temas de violencia y sacrificio, mientras Soren lidia con su oscuro pasado y la percepción que otros tienen de él. La narrativa incluye descripciones gráficas y escenas de acción intensas, destacando la lucha entre el cazador y una criatura llamada enydora.
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The BeasT hunTer

Índice

Contenidos
Índice ................................................................................................................................ 1
Descargo de responsabilidad: ....................................................................................... 1
❖ Mapas: .................................................................................................................. 2
1. Político .............................................................................................................. 2
2. Geológico ......................................................................................................... 2
3. Ambiental ......................................................................................................... 2
0.-RUMORES .................................................................................................................. 3
I.- ECOS DEL PASADO ................................................................................................. 4
II.- UN ENCUENTRO ..................................................................................................... 7
III.- RELACIONES ........................................................................................................ 11
IV.- ESENCIAS ............................................................................................................. 15
V.- UNA CAZERIA ....................................................................................................... 19
VI.- EL ENCARGO ....................................................................................................... 25
VII.- EL VIAJE .............................................................................................................. 30
VIII.-BANDIDOS .......................................................................................................... 35
IX.- EREDANE .............................................................................................................. 38

Descargo de responsabilidad:
El texto a continuación puede contener escenas sensibles incluidas, pero no limitadas a:
*Mutilaciones
*Descripción grafica de violencia
*Descripciones “Grotescas”
*Lenguaje soez
*Sangre
*Escenas de abuso
*Entre otros
Lea bajo su propio riesgo.

1
❖ Mapas:
1. Político

2. Geológico

3. Ambiental

2
0.-RUMORES

3
I.- ECOS DEL PASADO
En lo profundo del bosque, antes del alba, la niebla se disipaba, las gotas caían
desde lo alto sobre su rostro, al caminar tambaleante, la lluvia empapó su traje negro y el
calor de su cuerpo se desvanecía, fue entonces que en su mente surgieron las preguntas:

«¿Moriré aquí? ¿De esta forma?»

Dejó caer su peso sobre una roca a su lado y soltó su espada, la cual cayó al barro.
Al mirar donde antes estaba su brazo derecho, ahora cercenado, solo vio la sangre gotear
al lodo bajo sus pies, para mezclarse con él mismo. Poco a poco, el peso de su cuerpo lo
llevó a sentarse, su respiración se debilitaba con cada segundo, y el aire frío del amanecer
lo envolvía.
Con su conciencia cada vez más lejos de sí mismo, el eco de gruñidos y choques
de espada retumbaban en su mente, a la vez que, el silencio penumbral del bosque lo
rodeaba, al mirar al cielo con el sol que salía en el horizonte, se dijo a sí mismo con una
voz tan baja como el soplar del viento.
—Creo… que no lo lograré… perdónenme, no les cumpliré lo que prometí. —
Cerró los ojos se dejó caer a su costado, tras lo que no se escuchó más que el viento frio
del bosque.
Al cesar el danzar de las hojas, el silencio de la mañana envolvió el bosque, y los
recuerdos llenaron su mente. Uno brillante lo llevó al momento en que los conoció y lo
llenaron de esperanza, pero las sombras de un oscuro pasado lo seguían de cerca.

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Dos años en el pasado, en un camino boscoso a las afueras de Raventhor, el


silencio del amanecer cubría el lugar, mientras una ominosa figura con traje y sombrero
negro, cuya boca y nariz eran cubiertas por una máscara del color de sus ropajes, avanzaba
con un saco a rastras, el rastro que dejaba era verde y viscoso y, a las lejanías, se lograban
observar las imponentes murallas de la ciudad, altas como torres y duras como roca. Al
acercarse la figura, un grito se oyó a lo lejos.
—¡Cazador! —Gritó uno de los guardias de la entrada, al pasar al lado del hombre
este le preguntó —¿Qué llevas ahí? —Con una sonrisa altanera en el rostro y una voz

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sarcástica, sin embargo, el cazador solo pasó de largo y lo ignoró. El guardia con una
vena saliente en el rostro lo tomó del hombro —Cómo te atreves pedazo de… —Vociferó
sin poder terminar cuando el cazador volteó y lo miró directo con sus ojos carmesí, el
guardia lo soltó en el acto, tembloroso de lo que pasaría en caso de no hacerlo, tras lo que
el cazador se alejó hacia el interior de la ciudad.
—Te dije que no lo molestaras, el tipo parece un cadáver —Dijo el compañero del
guardia —. Es tétrico como alguien puede ser tan pálido como un muerto, pero tener la
fuerza para matar a esos malditos monstruos. —Mencionó en lo que veían al cazador
alejarse y dejar el rastro verde tras él.
Al adentrarse en la ciudad, el cazador con el saco aún a rastras llegó al mercado.
Muchas miradas se dirigieron a él, unas con asco, otras con miedo, y unas más con
curiosidad, tal vez por ser un cazador, o por su cabello como plata, o quizás por el
desagradable olor que emitía el cuerpo que llevaba en el saco, cuyo rastro de fluidos
verdes ya había cesado. Los murmullos nunca faltaron, entre ellos un par de mujeres
resaltaron.
—Oye, mira, es un cazador —Murmuró una mujer con vestido turquesa.
—Sí, creo que es el que llegó hace unas semanas, dicen que son unos depravados
—Dijo su compañera de vestido rosado.
—Sí, y también que hacen experimentos en ellos mismos, y por eso todos se ven
tan demacrados.
«Siempre creen que no lo escuchamos» Pensó el hombre al acomodar su tricornio
desgastado, característico de los cazadores.
El cazador solo siguió su camino hasta llegar a un oscuro y largo callejón, que
hasta el fondo tenía una puerta vieja y desgastada con un letrero que decía el nombre del
lugar, ya ilegible por su antigüedad.
Al entrar lo primero que el cazador notó, fue al anciano bartender, casi tan alto
como la puerta por la que acababa de entrar; limpiaba las polvorientas y viejas copas de
la barra de aquel lugar olvidado por todos, todos menos uno, un anciano que se encontraba
sentado hasta una mesa en el fondo del lugar, cubierto por polvo y recuerdos.
—¡Cazador! —Exclamó el anciano hombre con una sonrisa al saludar con su
mano —. Te estaba esperando amigo mío —Dijo con un gesto que lo invitaba a acercarse
a su mesa. Al momento de llegar y sentarse, el hombre acomodó su monóculo dorado y
dejó los rodeos —¿Trajiste lo que pedí? —Preguntó al engrosar su voz.

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—Si aquí lo tengo —Respondió el cazador mientras alzaba el saco, que emitió un
olor putrefacto lo que hizo hacer una mueca al mercader, mueca tras la cual dio una gran
sonrisa al cazador mostrando sus dientes amarillos, viejos como el lugar en que se
encontraban.
—¡Un necrófago, sabía que lo conseguirás! —Tomó el saco —¿fue difícil
encontrarlo? —Preguntó, buscaba algo en su maleta con las siglas W.W., aunque el
cazador no respondió, deslizó una pequeña bolsa con monedas por la mesa hacia este.
—¿Para qué lo quieres? —Preguntó al tomar la bolsa y ponerla en su cinturón de
cuero reglamentario de su gremio.
—Un alquimista raro me lo pidió, seguramente quiera hacer experimentos, el
idiota morirá pronto —Miró hacia el cazador con una sonrisa maliciosa —. Al fin al cabo,
la alquimia con bestias es riesgosa ¿Verdad, cazador? Aunque dudo que hayas dejado
algo de utilidad en el cuerpo.
—Adiós mercader. —Dijo al levantarse de la mesa y sacudir su gabardina de cuero
negro, para seguido, dirigirse a la salida.
—Siempre de pocas palabras. —Pronunció el mercader al mirarlo fijamente —
¿Cuándo planeas decirme tu nombre? Ya llevas casi dos meses en Raventhor cazador, y
nadie te conoce, y mucho menos tu nombre. Además, tenía entendido que ustedes no se
establecen en ningún lugar ¿O algo cambió? —Dijo con bastón en mano, justo antes de
que el portazo resonara en el lugar —Ese mocoso engreído ¡dah! Qué más da, me trae lo
que pido de todas formas.
Al salir del lugar, el cazador se dirigió a una taberna cercana, al momento de entrar
en el local las miradas se dirigieron hacia él, hasta que se escuchó la voz de una mujer
desde la barra.
—Bienvenido señor cazador. —Palabras tras las cuales el cazador se acercó a la
barra.
—Me hospedaré por dos días más. —Dijo al poner unas monedas de cobre sobre
la mesa, que fueron tomadas por la camarera, luego de lo que el cazador se dio la vuelta
para subir a su habitación. En cuanto subió, los murmullos empezaron, pero una mesa al
fondo era la que más llamaba la atención.
—¿Lo viste? ¡la camarera dijo que era un cazador! debe ser el que llegó hace poco
más de un mes. —Vitoreó la chica.

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—Sí, aunque parecía un cadáver —Dijo su compañero —. Pero volviendo al tema,
tenemos que hacer esta misión, ¡casi estamos en números rojos! —dijo el chico al mostrar
una hoja con cuentas a su compañera.
—Está bien, está bien, ¡camarera! la cuenta por favor. —Dijo la chica con prisa.
—Entonces iremos mañana por la tarde con todo el equipo. —Buscaba algo en su
bolsa —¿Son ciento cincuenta monedas de cobre verdad?
—Si, así es señor aventurero. —Respondió la camarera al recibir el dinero.
—Vamos, descansemos por hoy. —Dijo el chico al levantarse.
Por otro lado, el cazador al entrar a su habitación se despojó de su traje y sombrero,
y en cuanto tomó la insignia de cazador que colgaba de su cuello, miró la inscripción en
letras rúnicas en uno de sus lados, “Soren” tras lo que la dejó sobre la mesa de noche y se
tiró a cama para descansar un poco.

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II.- UN ENCUENTRO
Tal como todos los días, Soren tomó su insignia de cazador y su traje para salir al
bosque de cacería, mientras bajaba por las escaleras se encontró con la camarera.
—Buenos días señor cazador —Dijo la joven con una sonrisa en el rostro, que,
intentaba ocultar su nerviosismo por verlo a los ojos.
—Buenos días —Dijo Soren por mera educación antes de pasar a su lado.
Sin mirar a los lados Soren fue directo a las puertas de la ciudad y, al llegar, se
encontró al mercader que salía en su carruaje.
—Cazador, que tal mi silencioso amigo —Expresó el bajo hombre desde su puesto
—. Lamento decirte que no tengo nada para ti hoy, pero en cuanto algo surja enviaré a
mis hombres para notificarte —Dijo el mercader antes de alejarse en su carruaje, con su
bastón en mano. Soren sin prestarle atención, solo salió de la ciudad rumbo al bosque
cercano.
Al llegar, empezó a explorar el lugar en busca de cualquier bestia que tuviera el
infortunio de estar en la zona durante su presencia, miraba huellas, ramas rotas, incluso
olores en busca de algún rastro.

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Luego de algunas horas en búsqueda de algo, la noche se acercaba, y Soren
encontró un rastro de sangre de venado que, al seguirlo, lo llevó hasta una cueva. A pesar
de estar vacía, el hedor a bestia estaba impregnado en ella, pero no cualquier bestia, y en
cuanto se dio cuenta de esto
«¡mierda!» Pensamiento que pasó por la mente de Soren y lo hizo salir con toda
prisa de la cueva en lo que detecto el olor de sangre fresca en el aire.
En ese mismo momento, emprendió la carrera y desenfundo su espada y pistola
preparado para lo que se estaba por enfrentar, y al pasar entre árboles, ramas y arbustos,
con cada paso que daba el olor se hacía más fuerte, y los ecos de una batalla a la distancia
de empezaban a oír, mientras la luna se cernía en lo alto y el sol se ocultaba tras el
horizonte y, justo antes de llegar al origen del olor y los sonidos, entre susurros empezó
a recitar un hechizo.
—Oh poder de la sangre, dame tu energía y permíteme usar tu esencia para
conseguir la fuerza del equinox —Mientras su corazón latía, sus músculos se tensaban,
su agarre apretaba y su velocidad crecía, uno de los frascos en su bolsa de desintegró y la
energía lo llenó.
Al instante, llegó a un claro iluminado por la luna y bañado en sangre, en el centro,
la bestia, con piel tan oscura como la noche y ojos como el ámbar, luchaba con sus
múltiples extremidades contra una joven aventurera de cabello rubí y ojos azules, a la
vista de su compañero impotente, tirado en el suelo con manos temblorosas por el baño
de sangre en el que se encontraba, que, a pesar de intentar recitar un hechizo, era incapaz
de hacerlo por el miedo.
—¡La enydora! —Exclamó Soren antes de lanzarse contra la bestia, y aunque el
momento entre que Soren saltó, y llegó hasta la bestia no fue más que unos segundos, los
instintos de la criatura la alertaron, lo que la hizo dar un fuerte golpe con su cola a la
espadachina, enviándola a volar inconsciente por el impacto y, a pesar del poco tiempo
que tuvo el monstruo, fue capaz de bloquear el primer ataque de la espada del cazador
con sus garras, sin embargo, este, al instante disparó su arma a la bestia, salió una bola
ardiente del cañón que fue un impacto directo a la bestia a pesar de sus intentos de
esquivarla.
Tras su segundo ataque la enydora retrocedió, pero Soren, con velocidad fue tras
ella para cortar de un tajo uno de los seis brazos de la bestia, la cual en el acto soltó un
estridente grito por el dolor, pero no sin devolver el ataque con su cola a Soren que con
dificultad usó sus brazos para bloquear el impacto y salir disparado hacia atrás, todo a

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vista de los sobrevivientes que miraban atónitos el combate, pues el cazador luchaba con
una monstruosidad que ni siquiera ocho pudieron derrotar.
Sin dar tiempo de descanso la bestia corrió hacia Soren, abrió su boca, dejó ver
sus afilados dientes cubiertos de sangre en su hocico, dio un salto para atacar al cazador
con sus garras como navajas, pero fue recibida con varias bolas de fuego que impactaron
directo en la enydora que sin tiempo de componerse, fue despojada de otro de sus brazos,
esta vez izquierdo, todo por la ahora llameante espada del cazador, que sin detenerse y
con ojos fríos como los de una bestia más, dio otro corte, esta vez al torso de la criatura,
para seguido, dar un disparo más con su arma, momento aprovechado por la bestia para
dar un zarpazo al cazador que cayó al suelo entre vueltas.
A pesar de sus heridas, el sangrado se detuvo pronto. El cazador se volvió a
levantar, a pesar de verse sin fuerzas, apuntó su arma a la bestia, y pareció recitar algo
entre susurros tras su máscara, sus ojos brillaron con una mirada asesina hacia la bestia,
y una gran bola de fuego se formó en la punta del cañón, la cual paso de un amarillo
brillante a un rojo sangre antes de ser dispara contra la bestia, la cual fue incapaz de
bloquear el ataque lo que genero una gran explosión.
La nube de humo negro que salió de la explosión cubría el lugar, antes de que la
enydora siquiera se percatara de lo que había pasado, el cazador ya estaba en el aire detrás
de la bestia, con la espada en lo alto y posición de ataque, y sin que la bestia pudiera huir,
el tajo a su cuello fue dado, no sin antes la bestia soltar un último alarido, la cabeza rodó
con sus múltiples ojos oscurecidos por la sangre y el cuello chorreo por todas partes, y el
cazador solo sacudió su espada para volver a enfundarla.
Lo que ni el cazador, ni sus compañeros notaron, fue a la espadachina despertar
entre el intercambio de golpes, y quedar maravillada por el combate.
En cuanto el humo terminó de disiparse, dos de los supervivientes huyeron
despavoridos al ver al cazador voltear hacia ellos, y el único que se quedó, fue el de
cabello rubí, el cual, al ver a su compañera en el suelo, corrió directo a ella.
—¡Lyra! —Gritó el chico, al verla sentada en el suelo —¿Estás bien?
—Corin, sí, estoy bien, o por lo menos mejor que ellos —Dijo al ver a su
compañero acercarse y señalar los cadáveres destrozados en el suelo —¿Y tú? ¿cómo
estás? —Preguntó al verlo cubierto de lodo y sangre.
—Estoy bien, pero ya no tengo esencias curativas para ti, te llevaré a un sanador
—Dijo preocupado por las heridas de su hermana.

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—Cálmate, eso no importa, pero me sorprende que, de ocho, solo sobreviviríamos
cuatro, y solo porque llegó ese cazador —Dijo al ver la sangre en el suelo —. Pero ¿Viste?
¡Es el cazador que estaba en la taberna! —Exclamó casi con gritos, lo que la dejó expuesta
a la atención de Soren, que fijó su vista en ellos sin que se percataran.
—Pero no lo grites que te va a escuchar —Murmuró Corin al poner su dedo sobre
sus labios —. Además, parecía un monstruo luchando con la bestia, dio miedo verlo.
—Nah, detalles, detalles —Dijo Lyra antes de hacer una pequeña mueca por el
dolor de su herida luego de bloquear el ataque del monstruo —. Creo que me rompí el
brazo izquierdo —Jadeó al entrecerrar uno de sus ojos por el dolor y sujetarse el susodicho
con su otro brazo.
Mientras los aventureros hablaban, y sin que ninguno de los dos se percatara,
Soren se acercó silencioso a ellos, y en cuanto llegó a su lado, la sorpresa de los
aventureros los llevó a hablar al unísono.
—¿Sí? ¿Qué necesita? —Dijeron con sus manos temblando y un rostro pálido por
la sorpresa de verlo tan cerca y cubierto de sangre, pero sin que éstos dijeran más, Soren
le paso un frasco con contenido verde al joven
—Esencia curativa… —Balbuceó Corin al tomar el frasco —. Gra… gracias —
exclamó aun temblando.
Soren se dio la vuelta para irse, sin embargo, Lyra se puso de pie y dijo:
—¡Cazador! Espera —Gritó antes de caer al suelo por sus heridas —¿Cómo
hiciste eso? —Preguntó con intriga en la mirada.
—Deja que te cure primero —Dijo Corin a su hermana preocupado.
—No es algo que te incumba —Respondió Soren sin detenerse.
—Si no me lo dices te seguiré hasta descubrirlo.
—¿Estás loca hermana? —Le preguntó Corin a Lyra.
—Esto no es un juego para niños, quédense con sus misiones de aventureros —
Dijo Soren al voltear con una mirada fría y cruel de sus ojos carmesí, a lo que
Corin suspiro relajado.
—¡Niños ni qué coño! —Gritó Lyra, lo que sorprendió a su hermano —. Tengo
veintidós —Gruñó Lyra con una mueca en el rostro, y los puños apretados —Corin
sáname rápido que se va —Dijo a su hermano.
—Está bien, está bien, pero no te muevas tanto, y cuida tu lenguaje —Dijo a su
hermana mientras observaba como el cazador se alejaba, desapareciendo entre los árboles
a la luz de la luna, pero no sin antes, disparar una bola fuego al cuerpo de la bestia

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haciéndola arder hasta que no quedaran más que sus cenizas, todo a los ojos de los
hermanos, y en el suelo, una pequeña insignia con inscripciones rúnicas.

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III.- RELACIONES
«Soren, escucha bien, debes tener cuidado con el cazador de ojos naranjas»
Soren despertó de golpe —Ese sueño otra vez —Dijo para sí mismo al pasar su
mano por su rostro, todavía sentado en su cama, escuchó en la habitación aledaña.
—¡Buenos días mundo! —Gritó Lyra desde su habitación.
—Deja dormir —Dijo Corin al taparse los oídos con su almohada —¡Son las seis
de la mañana! —Apuntó al enorme reloj de péndulo en la esquina.
«Esos desgraciados se movieron a la habitación de alado solo para seguirme»
pensó Soren al escuchar sus gritos en la habitación a su izquierda. «Ayer gaste mis últimas
esencias, tendré que hacer más, pero no tengo taller y es muy pronto para ir al gremio,
tendré que hablar con el mercader» Pensó antes de levantarse de la cama, para darse
cuenta que no tenía su insignia —Seguro se me callo ayer y no me di cuenta —Dijo a sí
mismo y tomó sus cosas. Al momento en que abrió su puerta Lyra apareció ante él.
—Cazador, estaba por tocar para ver si estabas, creo que esto es tuyo —Dijo al
mostrar el collar de Soren en su mano —. Es tu insignia de cazador ¿Verdad? —Dijo
antes de que Soren la tomara.
—Gracias —Murmuró Soren, una palabra que no había pronunciado en mucho
tiempo. La insignia era lo último que le dio su maestro Albert antes de morir, acto tras el
cual Soren pasó al lado de la joven y la ignoró.
—¡Pero que grosero Soren! —Puso sus manos en su cintura y se inclinó hacia él.
—¿Qué dijiste? —Se volteó.
—Ah, perdón, ¿No debí llamarte por tu nombre? —Preguntó sin darse cuenta de
que Soren saco su cuchillo.
—¿Cómo sabes mi nombre? —Puso el filo de su cuchillo en la garganta de Lyra.
—Es lo que decía en la insignia, supuse que era tu nombre ¿Acaso me equivoqué?
—Dijo mientras temblaba y quebraba su voz.
—Está bien… pero no te quiero cerca —Dijo Soren al guardar su cuchillo y darse
la vuelta para irse del lugar.

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—Te lo dije —Exclamó Corin al salir de su habitación —. El sujeto es aterrador,
la única que se le acerca es la camarera, y hasta ella palidece si lo ve directo a los ojos —
Dijo luego de que se cruzó de brazos y recostó en la pared —. Y por lo visto, también es
paranoico.
—¡No molestes Corin! y no me rendiré, lo sabes —Dijo Lyra al cruzarse de
brazos.
—Si lo sé, por ahora compremos ropa nueva, esta esta gastada por el combate de
ayer.
—Me parece bien.
Soren fue al bar de siempre, ahí estaba el mercader, en la misma mesa, en la misma
silla, y con la misma copa cada vez que iba a verlo.
—Cazador, mi amigo, creo que no te tengo encargos todavía —Dijo el hombre
desde su puesto al acomodar su sombrero de copa —¿Qué te trae por aquí? —Dijo al
levantar una ceja con verdadera intriga.
—Quiero comprar una casa —Dijo Soren al acercarse a la mesa del mercader, que
abrió los ojos de par en par y casi escupe su bebida.
—Eso sí que es inesperado, aunque… para tu suerte, creo que se lo que necesitas
y lo tengo a disposición —Mostró de nuevo sus dientes amarillos —. Acompáñame, te
llevare enseguida —Se levantó de su puesto para llevar al cazador a la propiedad —.
Hasta luego Barnaby —Le dijo al bartender mientras se despedía con un gesto de su
mano.
—Adiós señor Wilmore —Dijo Barnaby sin dejar de limpiar las copas de la barra.
Al llegar al edificio, era una casa de dos pisos, casi sin ventanas y grandes
chimeneas en el techo.
—Era de un alquimista —Dijo Wilmore —. También es bastante privada, aunque
está un poco descuidada, te la dejare a buen precio.
—¿Ya lo tenías preparado verdad? —Preguntó Soren al ver el lugar, como si
Wilmore ya supiera que necesitaría un taller para sus esencias.
—Para nada, como crees —Respondió con un notorio sarcasmo en su voz —, pero
obviamente, todo lo necesario para un alquimista está incluido en la propiedad —Mostró
los papeles de propiedad del edificio.
—Servirá, ¿Cuánto es?
—Normalmente serían quinientas monedas de oro, pero a ti mi amigo, te lo dejare
en doscientas cincuenta —Dijo al acomodar su monóculo.

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—Toma, son trescientas —Dijo Soren mientras mostraba un pequeño saco con
monedas.
—Sabía que serías una gran fuente de ingresos cazador —Mostró su sonrisa
maltrecha al recibir el saco y entregar los papeles —. Por cierto, pronto te tendré un
encargo, estate atento cazador —Dijo antes de que se diera la vuelta y subiera a su
carruaje.
En cuanto el mercader se marchó en su carruaje, Soren se dirigió hacia su nuevo
hogar, en cuanto abrió la puerta, una voz a la distancia resonó en sus oídos.
—¡Soren! —Gritó Lyra mientras corría con Corin a rastras —. Al fin te encuentro,
te estuve buscando por toda la ciudad.
—No se rinde —Dijo Soren a sí mismo.
—Y… ¿De quién es la casa? —Preguntó Lyra al ver a Soren entrar.
—Lárguense, son una molestia —Sujetó la puerta.
—Eso es de mala educación ¿Sabes? —Dijo Lyra al mirarlo indignada justo antes
de que la puerta se cerrara en su cara.
De pronto la puerta salió disparada en pedazos, Soren los esquivó por poco, todo
por una patada de Lyra.
—¡Maleducado! —Dijo con dientes apretados y cejas arrugadas, para dar una
mirada fulminante a Soren —¡Por eso no tienes amigos!
«Quien los necesita, son un estorbo» Pensó Soren —¡Pero que carajo te pasa! —
Gritó al cerrar los puños.
—¿Lyra que te pasa? —Preguntó Corin boquiabierto, por las acciones de su
hermana.
—Tendrás que pagar la puerta mocosa, son como doscientas monedas de plata.
—Ya te dije que tengo veintidós, no soy una niña… espera ¿Pagar dices? —Dijo
Lyra con una voz que pasó de ira a sorpresa.
—¿Cómo lo pagamos ahora Lyra? ¡destrozaste la puerta! —dijo Corin mientras
señalaba los escombros.
—Veras… como te digo —Dijo Lyra al juntar las puntas de los dedos —. No
tengo ese dinero, ¡perdóname por favor! —Agachó la cabeza en tono de súplica.
—Disculpe señor cazador, mi hermana, es un poco, por así decirlo enérgica —
Dijo Corin al voltear hacia Lyra con una mirada de regaño —. Verá señor cazador, no
tenemos ese dinero ahora, tal vez haya otra forma de compensarlo —Dijo al juntar las
manos y mostrar una avergonzada sonrisa.

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—Si dejaran de molestarme seria… —Dijo Soren antes de que Lyra le
interrumpiera.
—Nunca, no te dejaré hasta que me digas como venciste a esa cosa tan rápido —
exclamó Lyra con brillo y determinación en la mirada.
—No es algo que les incumba niña —Dijo Soren al restregarse rostro con su mano,
agotado por la situación.
—¿Por qué siempre me dices niña? Tú no te ves mucho mayor ¿Cuántos años
tienes? —Preguntó Lyra indignada.
—Veinticinco ¿Ya estás contenta? —Respondió Soren por mero reflejo —¿Ya te
puedes ir?
—¿Ahora que empezaste a hablar? Para nada —Dijo Lyra con una sonrisa
altanera.
—Lyra, por favor —Exclamó Corin agotado por las tonterías de su hermana.
—Al menos vayan a comprar la puerta —Dijo Soren al lanzar un saco con
trescientas monedas de plata a Corin.
—Sí, podemos hacer eso, vamos Lyra —Dijo Corin al tomar a su hermana y
llevarla a rastras.
—Oye Corin, espera —Le reprochó Lyra su hermano mientras la arrastraba fuera
de la casa.
«Tal vez así me dejen en paz» Pensó Soren al creer que solo se irían con el dinero
«Empezaré a acomodar el lugar»
Una hora más tarde, Lyra entró triunfante con una puerta en brazos mientras Soren
la observaba entrar desde las escaleras.
—¡Cazador, aquí está tu puerta! —Exclamó Lyra orgullosa, en tanto, Corin
entraba tras ella.
—Ya volvimos señor cazador.
—Sí, ya veo —Dijo Soren al bajar las escaleras.
—Aquí está el cambio, la puerta costó doscientas treinta monedas de plata —Dijo
Corin al mostrar un pequeño saco con las monedas restantes.
—Oye Soren, es un edificio grande, ¿No crees que podríamos quedarnos contigo?
—Interrumpió Lyra al poner la puerta en el suelo con una sonrisa en el rostro.
—¡No! —Dijeron al unísono Soren y Corin al voltear hacia Lyra.
—¡Ah! por favor, el hostal es caro, y por si no lo has notado somos pobres,
además, ya traje mis cosas —Dijo al mostrar su equipaje.

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—Pero… ¿En qué momento…? ¿Cómo? —Expresó Corin confundido al ver sus
cosas y las de Lyra en el lugar, mientras Soren solo podía mirar atónito la situación —.
Son pocas maletas, pero, aun así, ¿Cómo?
—Simple, mientras estabas distraído fui y las traje, cuando trajimos la puerta ya
estaban aquí —Dijo Lyra al tomar la puerta para instalarla.
Resignado, Soren solo pudo ver como Lyra instalaba la puerta, y desempacaba
luego de haber elegido una habitación, solo se preguntaba «¿Cómo permití esto?». Tras
el agotador día que había tenido, Soren solo fue a su habitación a descansar, ya que no
comprendía por que permitió que esos dos se mudaran con él, sin presentar mayor
resistencia, puesto que, desde hace tiempo evitaba las relaciones con los otros, pero algo
en ese par, le impedía evitarlos, y el porqué de ello, era un misterio para él.

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IV.- ESENCIAS
La lluvia caía con fuerza, los gritos resonaban en sus oídos y en la oscuridad en la
que se encontraba, la única luz era las de las llamas carmesí que consumían el pueblo, era
incapaz de dejar de temblar, las lágrimas corrieron por sus mejillas mientras, él solo podía
escuchar los llantos y súplicas de sus conocidos, y de pronto, la puerta se abrió.

Soren despertó de golpe, agitado y sudado, una pesadilla que lo ha atormentado


por años, como recuerdos borrosos, que le impiden olvidar su objetivo, pero de pronto,
un grito lo sacó de sus pensamientos, lo que le recordó que ya no vivía solo.
—¡Soren! ¿Estás despierto? —Preguntó Lyra al tocar la puerta —¡Voy a pasar!
—Dijo sin importarle la privacidad de Soren, al entrar lo vio sentado en cama sin camisa
—¡Ah! lo siento, volveré más tarde —Se volteó y salió de la habitación apenada «Tiene
demasiadas cicatrices»
—Esa necia ni siquiera me dejó responder antes de entrar —Dijo Soren para sí
mismo al levantarse de la cama.
Luego de aquello, Soren bajó a la habitación principal, en el momento le llegó un
olor delicioso de la cocina, por lo que al ir a ver qué pasaba allí, se encontró con Corin.
—Cazador, justo a tiempo, el desayuno está listo —Dijo al voltear hacia Soren.
—¿Desayuno? —Preguntó Soren confundido.

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—Si, es lo mínimo que puedo hacer, ya que por culpa de Lyra estaremos viviendo
aquí —Suspiró con rostro de aceptación —. Aunque gracias a ti pude dormir bien en
semanas, ¡Tener habitación propia es fabuloso! —Dijo con un tono que parecía una
verdad innegable —. Ya debes haber notado lo gritona que es mi hermana, lo que hace
difícil descansar si compartes habitación con ella —Dijo mientras servía el desayuno.
—Si, me percate de ello —Dijo Soren con lástima en la mirada.
—Toma.
—Gracias.
—Oye Soren, ¿No tienes más ropa? —Preguntó Lyra al entrar en la cocina —.
Siempre tienes el mismo uniforme —Dijo al acercarse a los chicos —. No como yo, que
ya tengo ropa nueva, apréciala —Dijo al dar una vuelta que dejó a relucir su camisón rojo
con una hombrera de hierro en su izquierda, acompañada de un gesto con sus piernas que
mostró sus botas de cuero —¿Qué les parece chicos? —Preguntó Lyra, pero fue ignorada
por Corin y Soren que siguieron en sus asuntos — ¡Pero que carisma, muchachos! —Dijo
Lyra decepcionada por su reacción —Al menos digan que opinan de mis guantes.
—Me gusta más tu pantalón anterior, ese es muy corto.
—¿En serio Corin? Que anticuado ¿Y qué tal de mi cinturón?
—A todo esto, ¿cómo no te vimos antes cazador? —Preguntó Corin al ignorar a
Lyra —. Se supone que ya llevas dos meses en la ciudad, así que es raro que no te hayamos
visto antes.
—Serás desgraciado —Murmuro Lyra al apretar sus puños.
—Simple, la mayor parte del tiempo duermo en el bosque, o llego a altas horas de
la noche, así que nadie se da cuenta de mi presencia, además de que ustedes dos son muy
distraídos.
—Mira nada más, parece que descansado y bien alimentado si hablas —Mencionó
Lyra con una sonrisa burlona, a pesar de todavía tener cerrados los puños —.
Aprovechando la oportunidad, háblanos un poco de ti.
—Tengo que rechazar tu petición.
—¿Puedo saber por qué te niegas a hablar sobre ti cazador? —Preguntó Corin al
terminar su desayuno.
—Si les hablara sobre mí, se formará una relación más profunda de la que ya hay
porque conozcan mi nombre, y he aprendido que, si eres cazador, las relaciones… no son
algo que debas tener —Mencionó Soren con una leve tristeza en la voz, que pese a intentar
ocultarla, fue notada por Corin que decidió no preguntar más.

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—Eso no está bien, todos necesitamos relacionarnos, es lo que nos hace humanos
—Dijo Lyra con una extraña tranquilidad en la voz, lo que sorprendió a Soren, pero
todavía más a su hermano que nunca la había escuchado hablar así, y quedo petrificado
por la sorpresa con un rostro de consternación absoluta.
Un par de horas más tarde, Soren estaba en el taller del sótano, lo remodelaba para
adaptarlo a su estilo de trabajo, y mientras organizaba el taller en su mente con los
instrumentos, los hornos y los ductos para ventilar el lugar.
—Cazador ¿estás aquí? —Preguntó Corin al bajar al sótano. En cuanto notó los
instrumentos del taller —¡Vas a hacer un taller alquímico! todos los instrumentos están
adecuados para esencium de alto nivel —Exclamó maravillado al examinar cada parte del
taller y sus instrumentos.
—¿Cómo…? ¿cómo entraste? Cerré la puerta con llave para que no me
interrumpieran —Dijo Soren que lo vio maravillarse por cada instrumento.
—Cuando toque la puerta se abrió sola, creo que el seguro no funcionaba.
—Ya veo por qué ese viejo me la dejo tan barata —Mencionó Soren a sí mismo
decepcionado de haber caído tan fácil en su treta.
Tras tanto asombro de parte de Corin, este cambio a una expresión de total
seriedad, al punto que, si Lyra lo hubiera visto, dudaría que fuera su hermano.
—Estaba esperando que Lyra saliera de casa para preguntar esto, ya que seguro
se alteraría si nos escucha —Dijo con un tono que sorprendió a Soren—. Lo que usaste
con la enydora fue esencia sanguínea ¿O me equivoco?
Soren saco su cuchillo, tomó a Corin del cuello, lo llevó hasta la pared y coloco
su filo en el cuello del joven.
—¡Habla ahora! ¿Qué sabes de la esencia sanguínea? —Exclamó Soren de forma
que asustó a Corin, aunque intentó ocultarlo, su piel erizada lo expuso, y sin más remedio
que responder.
—Fue prohibida aproximadamente hace doscientos años para todos menos los
cazadores, por Hunt Von Ter, el fundador de tu gremio, actualmente está casi olvidado
por todos, por eso querías estar solo, para ocultar su proceso de creación —Dijo Corin
mientras sus manos temblaban —A diferencia de Lyra que desde pequeña le gustaban las
peleas, yo prefería estudiar, así que me di cuenta que cuando luchaste con esa cosa no
usaste esencia común, pero es todo, la información que hay es muy limitada.
—No te recomiendo que investigues más, por tu propia seguridad —Dijo Soren
al quitar su cuchillo del cuello de Corin «Al menos no tendré que matarlo… todavía»

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—No es que sea tan fácil investigar algo olvidado —Dijo al soltar un suspiro —,
además, lo que se solo se encuentra en libros antiguos de historia, pero, en fin, me desvío
del tema —Mencionó, y Soren solo se sentó en una vieja silla de madera para pensar —.
Cazador, te ayudaré a preparar este taller alquímico —Exclamó al acercarse a Soren.
—¿Disculpa? No lo creo, ya vete antes de que me arrepienta de perdonarte.
—No seas tan testarudo, te ayudaré igualmente.
—Eres igual de obstinado que tu hermana.
—Nuestra principal diferencia es que a Lyra se le da mejor el combate, que el
conocimiento por así decirlo —Dijo Corin con un tono burlesco; Lyra que había ido a la
tienda, se molestó por instinto.
—Por alguna razón estoy molesta —Dijo Lyra a sí misma al apretar su agarre a la
bolsa en la que llevaba las compras.
—Entonces cazador… —Dijo Corin antes de ser interrumpido.
—Soren, puedes decirme Soren, no te iras, y tu hermana tampoco, así que si es en
privado pueden llamarme por mí nombre, pero no se lo digan a nadie más.
—Entonces dime Corin… entonces Soren, ya que como tu dijiste soy igual de
obstinado que mi hermana ¿Me dejaras ayudarte a preparar el taller?
—Puedes mirar si quieres, pero no molestes —Dijo Soren al levantarse y tomar
sus herramientas.
—No quiero que Lyra conozca sobre esa esencia sanguínea, así que te ayudare a
ocultarla lo más posible, pero déjame usar el taller.
—Más te vale, que te perdonara ahora, no significa que no te pueda matar.
«Lyra tenía razón, parece que después de comer es más hablador, tal vez se aísla
de los demás por miedo a ser herido» Pensó al tomar algunas herramientas —Yo instalare
los hornos de maná
—Si lo haces mal te juro que…
—No me tomes por amateur, soy un clérigo y alquimista al fin al cabo.
Una hora más tarde.
—¡Chicos ya llegué! —Gritó Lyra al pasar la puerta.
—Corin, ve a ayudar a Lyra con las compras, yo termino de instalar las
ventilaciones.
—Está bien. —Dijo Corin al subir las escaleras.
—Corin, ayúdame con las compras ¿Sí? —Dijo Lyra al ver a su hermano salir del
sótano.

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—Si, a eso voy necia.
—¡Cállate y ayuda!
—Sigo sin entender cómo la soportas Corin. —Interrumpió Soren recostado en la
puerta del sótano.
—Yo tampoco Soren, yo tampoco. —Dijo Corin al tomar las bolsas de compra.
—¿Desde cuándo se llevan tan bien? —Preguntó Lyra ya que antes ni le dirija la
palabra.
—Si tú no estás molestando es fácil conversar. —Dijo Corin «Por lo menos si
dejamos de lado que puso su cuchillo en mi cuello»
—¡Corin! —Gritó Lyra molesta.
—No te quejes y ven, vamos a hacer el almuerzo. —Dijo Corin al llevar las
compras a la cocina.

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V.- UNA CAZERIA


Un par de horas después de almorzar. Lyra y Corin ordenaban y limpiaban su
nuevo hogar mientras Soren se encontraba en el taller alquímico.

—¡Esto es muy aburrido! —Exclamó Lyra al recostarse sobre el barandal del


segundo piso.

—Es lo mínimo que debes hacer, ya que no pagamos la renta ni la puerta que
destruiste. —Dijo Corin mientras barría el primer piso.

—Vuelvo luego —Interrumpió Soren al salir del sótano —. Necesito algunas


cosas del bosque, no me esperen.

—¡Espera! —Gritó Lyra al saltar del balcón —¿No creerás que te iras así sin más
verdad? ¡Yo voy contigo!

—No —Respondió al abrir la puerta —. Tu y Corin quédense limpiando la casa.

—Está bien —Dijo Lyra al cruzarse de brazos «Solo iré detrás de él»

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—Adiós.

—Supongo que cenare solo hoy, no está tan mal —Se dijo Corin a sí mismo al
cruzarse de hombros e ir a la cocina.

Soren salió de casa rumbo a las puertas de la ciudad, sin embargo, no le tomó
mucho darse cuenta de que Lyra decidió seguirlo.

«Esa niña es más obstinada de lo que parece»

Soren se adentró al mercado mientras Lyra trataba de seguirlo, Soren empezó a


dar vueltas por el mercado y fue cuestión de unos minutos para que la muchedumbre le
permitiera perder a Lyra y escabullirse por un callejón.

—No creo que me encuentre ahora —Se dijo a sí mismo al pasar por las puertas
de la ciudad.

Soren se adentró al bosque como de costumbre, al pasar entre arbustos tomó su


arma y cargo en ella un pequeño cartucho con runas marcadas alrededor.

—Tierra quemada, el jabalí está cerca; el rastro va por allí.

Soren siguió el rastro de tierra quemada hasta un pequeño claro.

—Perfecto, otra cueva; ¿por qué hay tantas cuevas en este bosque? —Se preguntó
a sí mismo al observar desde los arbustos. De la cueva salió un gran jabalí de fuego,
parecía olfatear un extraño aroma en las cercanías.

De pronto, de otros arbustos más cercanos a la entrada de la cueva, una pequeña


bestia, del tamaño de un niño, con pelaje gris que cubría todo su cuerpo, surgió encorvada,
y tras ella, cuatro iguales. A pesar de parecer débiles, sus enormes ojos de color negro se
mantenían fijos en el jabalí, que retrocedía con cuidado antes de que las criaturas abrieran
sus mandíbulas, y mostraran una larga hilera de colmillos afilados teñidos de rojo.

—Lupenios, parece un grupo pequeño, pero… si llega el resto de la manada será


problemático. Espero que no tengan un equinox de líder. —Subió su máscara y
desenfundó su espada «Esa necia es buena rastreando, ya me alcanzo» pensó al notar a

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Lyra escondida entre los árboles. —Debería salir antes de que devoren al jabalí, veamos
hasta dónde llega esa niña.

Antes de que los lupenios atacaran al jabalí, Soren salió de entre los arbustos y
corrió hasta el primero para cortarle la cabeza de un tajo. Sin dar tiempo de reacción tomó
su arma, disparó al jabalí con un cartucho eléctrico, y en cuanto las bestias restantes
fueron a por él, las recibió con cortes de espada que, una a una cayeron muertas.

Soren se acercó al jabalí inconsciente, sin embargo, antes de poder tomar lo que
buscaba, un gran grupo de lupenios salió de entre los arbustos.

—Maldita suerte.

Al fondo del grupo, una criatura que duplica el tamaño de los lupenios. Sus ojos
amarillos fijaron su mirada en Soren. Mientras salía de entre las sombras apoyándose en
los árboles con sus delgadas extremidades, sus garras dejaban marcas en los troncos, y la
corteza se fracturó por la fuerza de agarre de la criatura.

—¿Por qué no bajas de una vez? Ya sé que estás ahí, así que por lo menos
ayúdame con esta multitud.

Lyra saltó desde las ramas de uno de los árboles y desenfundar su espada.

—¿Desde cuándo sabes que te estoy siguiendo?

—Desde que salí de casa, y luego de que entre al bosque —Puso otro cartucho en
su arma —. Tú te encargas de los de la izquierda, yo de los de la derecha y el equinox del
fondo.

—¿Así sin más?

—No te voy a enseñar a usar una espada, así que mejor no bajes la guardia.

—Ya que. ¡Poder de la naturaleza quiero que me des tu esencia y me otorgues la


fuerza y la resistencia del petroso!

Cada uno fue por su lado, y antes de ser rodeado, Soren se abalanzó al primer
lupino, que, aunque intentó atacar con sus garras, Soren se cubrió con su brazalete de
acero, para atravesar el abdomen de la bestia con su espada.

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Al deshacerse del primero, el resto de lupinos se abalanzaron hacia él, como un
escuadrón de soldados bien entrenados, pero Soren los recibió con múltiples tajos de su
espada que los despiezan uno a uno y manchan todo con las salpicaduras de sangre.

—¡Estos malditos no se acaban! Hay como veinte o treinta —Cortó por la mitad
a uno de los lupinos que se le lanzó de frente.

A pesar de no ser fuertes por sí solos, la cantidad de lupinos que atacaban a Soren
a la vez lo estaban abrumando, y sentía como las pequeñas garras de la bestia intentaban
atravesar su traje de cuero reforzado. Al notar que tenía una de esas cosas pegadas a la
espalda, la tomó y la lanzó al suelo, para aplastar su cabeza con la bota, y seguido cortar
la cabeza de otra bestia a su lado

—Ya me cansaron estos malditos, son una verdadera molestia cuando se


amontonan; me debes estar jodiendo —Soren se percató de que Lyra se estaba agotando
de luchar —. No creo que aguante mucho más, su hechizo debe acabar pronto.

Soren tomó su arma, y empezó a avanzar hacia Lyra, cortaba a toda bestia en su
camino, y las que no estaban tan cerca como para cortarlas, eran alcanzadas por una bala
hecha de la sangre de los lupinos muertos.

Soren enfundó su arma y tomó el cuerpo de uno de los lupinos, con su espada lo
abrió por la mitad y le sacó el corazón.

—No quería usar esto, pero no me queda opción —Soren estrujo el corazón en su
mano, y en su bolsa un pequeño frasco con un contenido rojo intenso, se oscureció —.
Que su sangre arda como las llamas del infierno, y su esencia se convierta en mi fuerza
¡Sangre ígnea quema a estas bestias!

En cuanto recitó estas palabras, el frasco en su bolso se desintegró en un cúmulo


de polvo. La sangre que goteaba del corazón en su mano, empezó a flotar en pequeñas
gotas que se dispararon directo a las bestias, en cuanto impactaron, los lupinos empezaron
a arder desde dentro hasta que no quedará más que sus cenizas. Todo sucedió a la vista
de Lyra que cayó de rodillas por el cansancio, y los arañazos que recibió luego de que el
efecto de su hechizo terminará.

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Una vez que acabó con el último lupenio, Soren cayó de rodillas con una
respiración pesada, sus piernas temblaron en cuanto trató de levantarse, pero antes de que
pudiera hacer algo, el equinox que se había mantenido a la distancia saltó hacia él.

Soren lo esquivó por poco al girar por el suelo, y usó su espada para cortarle el
pecho, justo por debajo de su melena, pero su cuerpo temblaba por el peso de la espada
luego del hechizo. Soren fue incapaz de bloquear el siguiente zarpazo del equinox en su
pecho y cayó al suelo mientras sangraba.

Antes de que el equinox diera el golpe de gracia, Lyra le lanzó su espada y esta le
atravesó el pecho. La bestia cayó al suelo junto a Soren, que se levantó con dificultad.

—Hubiera sido más fácil de no ser porque casi te matan esos lupenios.

—¡Se dice gracias maldito! además el que casi mueres eres tú.

—¡Por salvarte niña idiota!, ahora cállate y ayúdame a juntar los cuerpos. —Soren
se recompuso, y con dificultad empezó a juntar los cadáveres de los lupenios

—¿Por qué o para qué?

—No puedo dejarlos tirados así sin más, tengo que destruirlos por completo por
reglas del… no se ni para que te explico.

—¿Y cómo te recuperaste tan rápido? Hace un momento estabas temblando del
cansancio, yo todavía estoy agotada.

—Fuiste tú la que quiso seguirme, así que te aguantas.

—Está bien… ¿pero qué carajo es ese olor?

—Los cuerpos de los lupenios desprende un terrible olor después de morir.

—Ya entiendo porque los cazadores usan máscara, me dan ganas de vomitar.

—Espera a que empiecen a arder. —Murmuró.

—No has respondido mi pregunta de cómo te recuperaste tan rápido.

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—No esperes a que lo haga, así que inicia una fogata para quemar los cuerpos, yo
me encargo del equinox.

—Está bien… necio.

Mientras Lyra se distraía con la fogata, Soren arrastró el cadáver del equinox hasta
atrás de la torre de cuerpos, le arrancó la piel de las extremidades, y en cuanto llegó al
músculo, volvió a sacar su saco del bolso. Empezó a desprender los músculos fibra por
fibra y guardarlos en el saco hasta que tuvo una buena cantidad y dejó el cuerpo en la pila
con el resto de bestias.

—Préndeles fuego, su grasa corporal los hará arder por sí solos, yo tomaré lo útil
del jabalí.

—Si, si, como quieras, yo solo espero que Corin me haya dejado de cenar.

Luego de tomar lo que necesitaba del jabalí, Soren y Lyra se sentaron junto a la
fogata mientras observaban los cuerpos arder.

—¿Por qué dices que un cazador no necesita relaciones?

Soren respondió sin darse cuenta, tal vez por el cansancio, tal vez por el dolor
luego del combate, o tal vez, y solo tal vez, por un intento de su subconsciente de no
quedar solo.

—Porque todo el que se me acerca, muere y me dejan solo. —Un hondo suspiro
salió de su boca al terminar de decirlo, y sus ojos cansados, solo observaban el cielo
nocturno en busca de algún tipo de consuelo.

—Eso no es tu culpa, simplemente así es la vida —Dijo cuando una gota de lluvia
cayó en su mejilla y oculto una lágrima que se deslizó solitaria por esta —. Cerrarte no
ayuda, créeme… En fin, deberías hablarlo con Corin, a él se le da mejor este tipo de
conversaciones. —Lyra se levantó con una sonrisa esperanzadora.

Soren solo la miró sonreír, lo hizo pensar que quizás tenía razón. Se levantó para
ir juntos a casa.

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—El cielo nocturno se ve hermoso ¿Verdad? —Lo único de lo que habló Lyra
durante el camino a casa.

«¿Casi la matan, y lo único de lo que habla es del cielo nocturno?»

—¿Qué pasa; por qué ese rostro?

—No es nada, aunque no entiendo como estas tan alegre después de esa
experiencia.

—A veces la mejor forma de sobrellevar las cosas es sonreír, incluso si duele


hacerlo. —Volteó su vista al cielo —La luna esta particularmente brillante hoy ¿No te
parece?

—No lo sé… yo la veo igual que siempre —Inclino la punta de su sombrero hacia
abajo —. Ya casi llegamos a la ciudad, ya se ven las murallas.

—Espero que Corin nos haya dejado comida.

Llegaron a casa, Lyra fue directo a la cocina, Soren por el contrario subió a su
habitación para acostarse a dormir. Al llegar a cama, Soren se dijo a sí mismo.

—Todos necesitan relaciones… que pensamiento curioso. —Sin darse cuenta,


Soren hizo una pequeña sonrisa.

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VI.- EL ENCARGO
El frío de la mañana envolvió todo, Corin se encontraba preparando el desayuno,
Lyra limpiaba la sala, y Soren se encontraba en su taller.

Toc Toc Toc.

Tres golpes secos rompieron con el silencio de la mañana, Lyra que barría con una
mirada de desdén, dejó la escoba de lado y caminó hasta la puerta. Al otro lado se encontró
con un hombre alto, realmente alto, tanto como la puerta, antes de decir cualquier cosa.

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—Buenos días señorita ¿Se encuentra el cazador? Tengo algo para él. —Mostró
una carta en su mano al inclinarse hacia Lyra con una sonrisa tétrica en el rostro.

«No le digan a nadie mi nombre» pensamiento que pasó por la mente de Lyra
antes de responder —¿Soren? si está en el sótano, yo se la doy, no se preocupe. —Su
nerviosismo se notaba por tenerlo tan cerca.

—¿Soren?

—¡Quise decir el cazador! si, si está aquí, yo se la entregó no se preocupe.

—Me alegro, entonces tome señorita, y dígale al cazador que el señor Wilmore
espera su respuesta. —El hombre se alejó lentamente con una sonrisa en el rostro.

—Creí que nunca se iría, ese tipo es raro. —Cerró la puerta tras de sí.

—¿Quién era? —Soren salió del sótano con un pañuelo limpiándose las manos.

—Un tipo raro, te dejo esto. —Alzó la carta en su mano.

Soren tomó la carta, pero al ver de quien era, la expresión en su rostro pasó de
calmada, a sería y sin decir palabra, bajó devuelta al sótano.

—¡Podrías al menos decir gracias! Y báñate, apestas a sangre ¡Humf!

—¿Ahora que paso?

—Nada Corin, no molestes. —Subió a su habitación.

—¡Al menos termina de barrer necia! ¿Que nunca piensa madurar?

Soren abrió el sobre.

—¿Ahora qué quiere ese anciano?

Carta de: Wallace Wilmore.

“Amigo mío, cazador, como te dije hace poco, creo que encontré un buen trabajo para ti,
claro, siempre y cuando no te importe viajar hacia Eredane. Verás, lo que sucede es que
un amigo mío ha tenido problemas con algunas bestias allá, así que me pidió ayuda, tengo
que decir que no sé qué es lo que hay allí, sin embargo, estoy seguro de que no será
problema para ti, ni para tu nuevo grupo, no olvides que es mi ciudad, se todo lo que pasa

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en ella, incluso si son dos aventureros hermanos los que se te unen, lo sabré, no lo
olvides.”

“Espero tu respuesta con ansias cazador”

“Wallace Wilmore.”

—Ese maldito anciano. —Arrugó la carta en su puño.

—¡Soren es hora de desayunar, Lyra y yo te estamos esperando! —Gritó Corin


desde la puerta del sótano.

—Si, si, ya voy.

—La comida ya está servida, vamos a la mesa, rápido que Lyra está sola, y su
apetito es aterrador.

—¿De verdad son hermanos?

—Si, eso no lo dudes nunca, y cambiate, que sigues apestando a sangre. —


Interrumpió Lyra.

—¿Lyra, no te cansas de interrumpir las conversaciones de los demás?

—Callate, pero por otro lado ¿Soren, que decía la carta?

—Es un encargo del mercader, si acepto iría a Eredane a cazar algunas bestias.

—¿Eredane, la ciudad de las armas de esencia? ¿Esa Eredane?

—Lyra, ¿Conoces algún otra?

—Tienes que llevarme, quiero ir ahí, es la ciudad donde se hacen las mejores
armas de Caldria, tienes que aceptar ¿Me oyes? ¡Tienes que aceptar!

—Lyra, calmate, eso no lo decides tú.

—Igual planeaba aceptar, dependiendo lo que encuentre allí, le cobraré una buena
cantidad al mercader.

—Bueno, hacemos las maletas entonces. —Corin fue a su habitación para


prepararse.

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—Yo también haré la mía.

—Como quieran, yo buscaré al mercader para decirle que acepto, no me gustan


mucho las cartas.

Soren salió de casa rumbo al centro de la ciudad, entre más se acercaba más
detallados eran los ornamentos de las casas, cada vez más lujosos hasta el centro, pero,
una casa en particular resalta, por ser la propiedad más grande de la ciudad, incluso más
que la alcaldía, en el portón de hierro forjado, resaltaba con letras doradas, las siglas W.W.

—¡Barnaby, sé que estas escuchando, vine a hablar con Wilmore, abre esta puerta!

—Con gusto señor. —Dijo al salir de la caseta de seguridad junto al portón.

Las pesadas puertas se abrieron con lentitud, y Barnaby dio la bienvenida con una
reverencia a Soren.

—El señor Wilmore lo espera en la pérgola del jardín.

—¿Cuál de todas?

—Aquel, señor. —Señaló una pérgola blanca a la distancia.

—Este lugar es muy ostentoso para mi gusto. —Se dijo a sí mismo al caminar
hacia la estructura mientras observaba las decenas de estatuas de mármol a su
alrededor. —¿No es mucha decoración para un jardín?

—Me disculpo por hacerte venir hasta aquí amigo mío, pero he estado ocupado
con algunos negocios. Además, si tienes dinero, por qué no presumirlo ¿No crees? —Una
gran sonrisa se formó en su rostro.

—Vamos al grano, acepto ¿Cuándo partimos?

—En una semana ¿Tus nuevos amigos irán contigo?

—Si ¿Estás dispuesto a pagar suficiente por mis servicios?

—¡Por supuesto! Se lo que valen, y no me atrevería a pagarte inadecuadamente


mi amigo, se lo que pasaría.

—Entonces no sabes lo que me espera.

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—Lamentablemente no, por lo menos no del todo, sé que te llevarás una sorpresa
cuando llegues, pero prefiero dejarte con la intriga, después de todo es tema aparte del
encargo.

—Eres detestable ¿Lo sabes verdad?

—Por supuesto, no es mi objetivo agradar a todos, es ganar dinero.

—Como quieras, voy a preparar mis cosas, adiós mercader.

—Barnaby, ve y abre la puerta para Soren por favor, y tu cazador, vigila más a tus
compañeros, en especial esa chica es muy imprudente. —Dijo con una leve risa.

—Lyra te voy a… —Se dijo a sí mismo en voz baja.

—Acompáñeme señor, le abriré el portón.

Soren volvió a casa, Corin preparaba el almuerzo.

—Bienvenido a casa, el almuerzo ya casi está listo.

—Partimos en una semana, prepárense bien, no sé qué habrá allá, ese viejo es un
dolor de cabeza.

—Pero es gracias a él, que tienes trabajo ¿O no?

—No, solo es al que más dinero le saco, el gremio también me paga por cada
bestia que cazó, pero él paga precios absurdos por cualquier cosa, solo por eso trabajo
para él.

—¿Gremio? Yo no he visto ningún gremio de cazadores en la ciudad.

—Es el mismo edificio que el de aventureros, pero solo hay un trabajador, ya que
soy el único cazador aquí.

—¡Ja! que raro que hables tanto.

—No te rías, debería hacer algo contigo por hablar demás.

—No sé a qué te refieres.

—Entonces ¿Cómo es que el mercader sabía mi nombre? Mocosa desgraciada.

—Bueno… ¡Que no soy una mocosa!

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—Lyra, cambiar el tema no te va a servir, pero, en fin, vengan a comer.

—Díganme por qué todavía no los hecho.

—Al menos ya no suenas tan antipático como al inicio —Dijo Lyra entre risas.

VII.- EL VIAJE
Soren y los hermanos se encontraban frente a la casa, de pronto, un carruaje se detiene
delante.

—¡Woah! Corin, mira este carruaje, ¡es enorme!

—Y muy ornamentado para ser un transporte, a decir verdad.

—Hola señor cazador, vengo por usted y su grupo, yo seré quien los lleve hasta
Eredane.

—¿Y Barnaby?

—El señor Barnaby no se separa del amo Wilmore por tiempos prolongados, y
puesto que es un largo viaje, en esta ocasión los llevaré yo, espero que no haya
inconveniente señor. —Bajo del carruaje.

—No se preocupe, está bien así.

—Entonces es hora de partir, permítame subir su equipaje. —Se acercó a Soren.

—No. —Apartó su maleta del cochero —Sube el de esos dos. —Señaló a Corin y
Lyra.

—Como quiera señor,—Se acercó a Lyra —ahora, si me lo permite señorita.

—Con gusto. —Entregó su maleta al cochero quien rápidamente la subió al


carruaje.

—Ahora usted señor.

—Claro, aquí tienes.

—Ahora todos arriba para marcharnos, el amo Wilmore me pidió que los lleve lo
más rápido posible, así que no demoremos más. —Abrió la puerta del carruaje y ayudó a
subir a Lyra, para luego subir a la parte delantera y tomar las riendas.

—Por supuesto. —Corin subió al carruaje.

—Ya puedes avanzar —Dijo Soren al cerrar la puerta del carruaje.

El cochero arreó los caballos y con el relinchar de estos el carruaje avanzó.

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—¡Espero que no le molesten las turbulencias, porque el camino del bosque está
muy deteriorado! —El cochero volteó hacia el interior del carruaje.

—Supongo que es normal, no cualquiera saldría a hacer mantenimiento a calles


como esa. —Corin se asomó por la ventana.

—¿Enserio? Yo quería dormir durante el viaje, así no podré hacerlo. —Exclamó


Lyra al acostarse en su asiento.

—Aunque el camino estuviera mejor hecho, no podrías dormir, en especial porque


vamos por el bosque, las bestias pueden atacarnos en cualquier momento, y si estuvieras
dormida, te matarían sin que pudieras defenderte.

—¿Por qué siempre eres tan sombrío?

—¡Ya vamos a adentrarnos al bosque, no se descuiden! ¡Hiah! —El cochero usó


las riendas para hacer que los caballos aceleren.

Conforme se adentraban a lo profundo del bosque, la luz del sol se filtraba menos
a través de las hojas y la noche se cernía sobre el bosque.

—¡Esta noche no nos vamos a detener, es muy peligroso detenerse en medio del
bosque!

—¡Tú sigue!

El carruaje siguió avanzando sin problemas hasta que de pronto, un hound chocó
con la puerta y rompió la ventana con su cabeza. Soren tomó un cuchillo de su cinturón
y lo lanzó directo a la entrecejo del canino, que cayó muerto del carruaje luego de que se
apagara el brillo de sus ojos naranja oscuro.

Lyra se asomó por la ventana rota y miró hacia atrás.

—¡Son demasiados! —Señaló al grupo de bestias, parecidas a lobos, pero más


grandes, cubiertos de pelaje negro y con garras y colmillos rojos.

—¡Es una manada de hounds! ¿De dónde salieron? —Corin se asomó por la
ventana.

—Y yo qué sé, son como veinte… ¡No, treinta!

—Eso no importa, lo importante es que son bestias, y soy un cazador de bestias.


—Soren subió por la ventana al techo del carruaje y tomó su pistola. —¡Corin, tú eres
mago, ven y ayúdame! Malditos lobos mutantes.

—¡Si, ya voy! —Al igual que Soren, Corin salió por la ventana y subió al techo
del carruaje. —Aunque técnicamente no son lobos, aunque se parecen.

—Ya lo sé, soy cazador ¿Recuerdas?

—Si, si, ya entendí.

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—¿Tienes ataques a distancia cierto?

—Si, tengo algunos.

—Señor cochero, ¿Tiene algún arma a distancia que sirva aquí?

—Si, creo que sí, debería haber un arco viejo y unas flechas debajo del asiento.

—Gracias. —Levantó el asiento y tomó el arco —Esto servirá. —Subió al techo


con los otros.

—Defiendan el carruaje, yo me encargo del resto. —Apuntó su arma —¿Listos?


—Disparó su arma a un hound que se lanzó de un salto al carruaje.

—Supongo que sí. —Tomó su bastón y con un susurro, decenas de espinas verdes
salieron disparadas desde su bastón a cualquier bestia que se acercara.

—¡Por supuesto que sí! No… —Tomó el arco —te creas… —Tenso el arco —
¡Tanto! —Soltó la flecha y dio directo a la cabeza de un hound que se acercaba. —Yo
también sé pelear.

—¡Entonces cállate y pelea! —Dio varios disparos consecutivos y desenfundó su


espada para partir en dos de un tajo a un hound que se trepó al carruaje. —Qué
desperdicio. —Soltó un suspiro al bajar su arma por un momento —Solo serán comida
para otras bestias —Disparó a los tres hounds más cercanos que vio y estallaron en llamas.

—Si, es un completo desperdicio. —Suspiro Corin al disparar más espinas verdes


desde su bastón. —Lástima que no podamos recogerlos.

—¡No te distraigas Corin, aún quedan como quince de ellos! —Disparó tres
flechas consecutivas que hicieron caer a varios hounds.

—No, son más, ahora hay unos treinta otra vez, siguen saliendo de todos lados
¿No nos van a dejar de perseguir o es que no se cansan?

—¡Y yo qué sé, vamos, disparales tu fuego rápido!

—Terminemos esto de una vez, no esperaba usar esto hoy… ¡Oh! Poder de la
sangre, que mis enemigos ardan en carmín con tu poder y su sangre se convierta en llamas
—Apuntó su arma y una luz roja empezó a reunirse en la punta del cañón lo que formó
una gran bola de fuego roja —¡Disparó carmesí!

La bola de fuego rojo sangre salió disparada a gran velocidad y antes de impactar,
estalló en decenas de proyectiles pequeños de un rojo brillante que prendían en un fuego
carmesí a cualquier bestia que tocaran, y sin fallar ningún proyectil, uno a uno, los hounds
empezaron a estallar en llamas para caer muertos al suelo.

Soren cayó de rodillas sobre el techo del carruaje.

—Soren ¿Estas bien?

—Si, solo cansado, entremos ya, se acabó.

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—Espera un momento, ¿No me vas a decir que acaba de pasar?

—No, ya callate y baja —Soren entró al carruaje por la misma ventana por la que
salió.

—¡Espera un momento!

—Lyra calmate y entra —Corin abrió la puerta del carruaje y entró

—Asegúrense de que no pase nada, yo tengo que dormir un rato, ese hechizo es
agotador.

—¡Hey! Está bien, por ahora, pero luego me explicas que fue eso ¿Oíste? —Entró
por la puerta que abrió Corin.

—Ya se durmió, déjalo, sabes que no te dirá nada —Cerró la puerta.

—¡Eso fue aterrador, gracias aventureros, estoy vivo gracias a ustedes!

—No se preocupe señor, sin usted no llegaríamos a Eredane.

—¡Bueno, ya casi salimos de esta parte del bosque, si seguimos a buen ritmo,
mañana por la noche llegaremos a un pueblo grande para descansar!

Mientras el carruaje se alejaba, una sombra los vigilaba desde lo alto de los
árboles.

—Al jefe le va a interesar esto.

La sombra se esfumó en la oscuridad.

Al día siguiente, el viaje siguió sin inconvenientes, hasta entrada la tarde.

—¡Señor cazador, venga a ver! —Gritó el cochero asustado.

—¿Qué sucede? —Soren bajo de la carreta con un bostezo y fijó su vista en el


tronco caído frente a ellos —Mierda, lo que nos faltaba, ustedes dos, abajo, tenemos que
quitar eso de en medio.

—¿Cree… Cree que hayan sido bestias señor cazador?

—No, esto fueron personas —Miró los cuerpos golpeados y con sus ropas
rasgadas empalados en las ramas del árbol.

—¡Pero qué ca…! —Exclamó Lyra al ver la escena.

—Fueron bandidos, ¿Verdad?

—Es lo más probable, tienen heridas de flechas y espadas, así que no fueron
bestias, y se nota en especial por las mujeres, me dan ganas de vomitar de solo imaginar
cómo murieron. Ayúdame a mover los cuerpos para quemarlos y poder quitar el tronco.

—Si, claro… pobres personas.

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—Al menos las mataron en vez de convertirlas en esclavas.

—La esclavitud está prohibida en Caldria. —Lyra bajó la mirada y apretó sus
puños.

—Todo lo del mercado negro está prohibido, pero eso no los detiene, las chicas
tuvieron suerte. —Tomo uno de los cuerpos para ponerlo a un lado

—¿Suerte? ¡Suerte dices! ¿A eso llamas suerte? atacaron su transporte, mataron a


sus acompañantes y se aprovecharon de ellas para luego matarlas, ¿A eso llamas suerte?

—Si, como ya dije, al menos no las volvieron esclavas en el mercado negro, o


peor, sus esclavas personales. —Preparaba su arma para incinerar los cuerpos.

—Se supone que este es un país justo, los aventureros nos aseguramos de ello, es
el país con más aventureros del continente.

—El mundo no es justo, solo puedes aceptarlo, todo está lleno de corrupción,
malicia, e intereses personales, ni los aventureros ni los cazadores están exentos de eso.
—Apuntó su arma a los cuerpos —Matas o te matan —El disparo resonó en el bosque
cuando la columna de humo empezó a elevarse.

—¿Cochero, sabe si hay un pueblo cerca? ahí deben estar los responsables.

—Hay un pequeño pueblo a unos kilómetros hacia el este de aquí.

—Lyra, no hagas ninguna tontería —Corin tomó el brazo de su hermana mientras


Soren observaba de reojo al mover el tronco del camino.

—¿Cochero, está seguro?

—Si, hay una bifurcación más adelante, el camino debería llevarte directamente.

—Corin, no me acompañes si no quieres, pero tengo que arrestar a esos


desgraciados.

—¿No querrás decir matar? —Interrumpió Soren al acercarse al carruaje.

—Soy una aventurera, mi trabajo es detenerlos, no matarlos.

—Si los enfrentas así, morirás, ellos no dudarán en matarte, ¿Por qué tu si lo
harías?

—Yo no mato personas.

—Y por eso vas a morir niña.

—Me tengo que ir, adiós Soren.

—¡Lyra! ¡Espera!

—¿No los va a seguir señor cazador? Solo van a su muerte.

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—Al fin logro que me dejen en paz, y ahora me haces cargar con su muerte en mi
conciencia, lo que me faltaba… ven tú también, si te quedas en el bosque te van a matar.

—Si señor ¡Arre caballo, arre!

VIII.-BANDIDOS
Una pequeña aldea en ruinas se observaba a lo lejos, casas destruidas, y una pequeña
iglesia en ruinas. Lyra bajó la mirada y frunció el ceño.

—Esos bárbaros, los llevaré a la justicia. —Apretó los puños.

—Los llevaremos, juntos. —Corin la tomó del hombro.

—Gracias Corin, gracias. —Tomó la mano de su hermano aun en su hombro con


la suya propia, y una pequeña lágrima bajó por su mejilla —Es hora, capturemos a esos
malditos.

—Si. —La miró con una leve preocupación.

Los hermanos caminaron juntos hasta la aldea, y pasaron entre las casas en ruinas,
había cadáveres y un hedor a muerte por doquier, cubierto por el humo y las cenizas.
Pronto llegaron frente a una pequeña iglesia en ruinas, frente a la cual había alguien
crucificado y quemado hasta morir.

—¡Oh, por la esencia, Corin!

—Tenemos que detenerlos. Nos prometimos que no dejaremos que cosas así
sucedan y los culpables salgan impunes.

—Si, para que personas como papá y este padre no sufran más, vamos.

Los hermanos siguieron hasta llegar a una gran taberna de la que salían risas y
burlas que esconden el sufrimiento de las personas dentro.

Soren observaba desde una colina a los límites del bosque, y fijó su vista en algo
que los hermanos no notaron, detrás del bar frente al que se encontraban Lyra y Corin, un
montón de Cruces humeantes.

—Lyra.

—Espera aquí Corin, tú serás los refuerzos, yo me encargo de estos desgraciados.

—¿Estás segura?

—Si.

Lyra se acercó a la puerta con lentitud, en cuanto llegó a ella, la tumbó de una
patada. Lo que vio al otro lado de ese umbral la dejó consternada.

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Alrededor de treinta hombres con tarros de cerveza burlándose de una mujer con
sus ropas rasgadas que era abusada por uno de los bandidos, y más atrás, varios cadáveres
siendo violadas aun después de muertas. La mujer extendió su débil brazo hacia Lyra,
mientras que los bandidos volteaban hacia ella.

—Ayu… ayúdame. —Dijo entre lágrimas con una voz quebrada.

—Serán malditos ¡Déjenla, todos ustedes serán llevados a la justicia! —Gritó Lyra
sin hacer ningún otro movimiento. —Si se rinden, nadie saldrá herido.

—¿A si? —Un cuchillo cortó la garganta de la mujer, y cayó muerta al suelo con
ojos vidriosos por las lágrimas. —Tarde, jajajaja.

Lyra hizo una mueca de asco y no pudo evitar vomitar por la escena que acababa
de presenciar, mientras los bandidos se burlaban.

—Es curioso ¿No? No tuvimos ni que buscar a otra puta, una vino por si sola, y
dice que nos va a llevar a la justicia jajajaja. —Todo mientras seguía abusando del cadáver
de la mujer —Ven muchachita, ya me aburrí de esto. —Dejó el cadáver, y el gordo
hombre se levantó sin siquiera levantarse los pantalones.

—¡Malditos! —Desenfundo su espada, pero antes de hacer algo fue sujetada por
otros dos bandidos que entraron por la puerta, tomaron su bolsa de esencias y la tiraron
lejos —¡Suéltenme malditos, Corin ayuda!

—Mira nada más, la muchachita no estaba sola, trajo a su amigo. —Otros dos
bandidos trajeron a Corin amarrado.

—¡Lyra! Suéltenme malditos, si le hacen algo a mi hermana les juro que…

—¡Cállate! —Le dio un derechazo a Corin —Ahora… yo seré el primero que se


divertirá contigo, luego mis hombres harán lo que quieran contigo. ¡Ah sí! Sujétenlo bien,
quiero que disfrute del espectáculo, y tú, tú te ves muy bien, te aseguro que lo disfrutaras
niña. —Tomó la barbilla de Lyra, pero esta volteo para verlo.

—Me das asco —Le escupió en la cara.

—Tal vez si le rompo algunas extremidades a tu hermano, te portes mejor. —


Levantó su mazo.

—¡No! No le hagan nada a Corin, por favor, ¡Haré lo que quieran! —Dijo con
lágrimas cayendo desde sus ojos.

—Así me gusta más.

—¡Maldito, dejala, si le haces algo te matare!

—No te preocupes, luego de divertirme un poco con ella, me encargaré de ti, hay
algunas cruces allá atrás esperando víctimas jajajaja.

Antes de que el líder de los bandidos pudiera siquiera tocar el vestido de Lyra, la
cabeza de los que la sujetaban, estallaron con disparos los cuales destrozaron los cráneos

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y las partes de los rostros de los bandidos salieron disparadas salpicando todo de sangre,
y uno de los ojos golpeó a su líder.

—¡Malditos! ¿Quién se atreve a enfrentarse con Isimir el líder de los bandidos?

—Conque Isimir, yo creí que te llamabas cerdo. —Dos disparos más salieron de
su cañón y dieron a los que sujetaban a Corin.

—¡Soren! ¿Por qué viniste? —Preguntó Lyra entre sollozos.

—Agradecele al cochero, me hizo sentir culpable. —Desenfundo su espada y


cortó la cuerda que sujetaba las manos de Corin.

—¡Bandidos, ataquen! —Tomó un mazo que estaba en el suelo, pero antes de


siquiera intentar algo, una bala de piedra destrozó su cabeza, y los ojos saltaron de sus
órbitas para mancharlo todo con sangre.

—¡Vengan y luchen por sus vidas malditos, ninguno saldrá vivo de aquí!

El primero de los bandidos atacó con su espada, Soren lo bloqueó y dio un disparo
a su pecho, matándolo en el acto.

—¡Muere! —Uno de los bandidos atacó a Lyra, pero un disparo lo hizo soltar la
espada, para que luego un cuchillo arrojado por Soren le perforara el cráneo, esto mientras
cortaba el brazo de otro de los bandidos.

—¡Tomen sus armas y defiéndanse! —Atravesó el pecho de un bandido que lo


atacó por la espalda.

—¡Si! —Corin tomó su bastón, pero sus manos temblaban en cuanto le apuntaba
a una persona.

Lyra en cambio, quedó paralizada en el suelo, al ver el derramamiento de sangre,


y volteo al cadáver a su lado, y con los ojos abiertos como platos, vio el rostro de
sufrimiento del bandido, pero luego volteo al cuerpo de la mujer que estaba frente a ella.

«No quiero matar a nadie, pero si no lo hago podrían matarme y escapar para
seguir matando a otros ¿Por qué el mundo es tan cruel? ¿En serio todo es matar o morir?
¿Tengo que ser una asesina como ellos para salvar a otros?» —¡No lo sé, no quiero matar,
pero si no lo hago escaparan! ¿Qué debería hacer?

—¡Dije defiéndanse, no que los maten! —Cortó por la mitad a uno que intentó
escapar. —Ya casi acabo con todos, pero algunos lograron escapar.

—¡Por favor, no me mates!

—Lo mismo te pidieron los habitantes de este lugar, y lo que hiciste fue crucificar
y quemar vivos a la mayoría de los hombres y niños, para abusar de las mujeres y obligar
a ver a los que quedaron para luego crucificarlos también —Se acercó al oído del bandido
—, así es, vi las cruces maldito. —Se alejó nuevamente al ver la cara de horror del
hombre. —Esto es de parte del líder de la aldea. —Dijo al pensar en el hombre moribundo

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en el campo con cruces y levantar su espada «Matalos, matalos a todos, esos malditos
violaron y mataron a mi hija, por favor» las últimas palabras del hombre antes de morir.

—¡Si, los matamos, y lo volvería a hacer malna…! —Soren atravesó la garganta


del bandido con la punta de su espada.

—Ese fue el último ¿Están bien?

—Si, gracias a ti.

—¿Y tú Lyra?

—¿De verdad tengo que ser una asesina para salvar a otros? Si no me hubiera
quedado ahí parada, y hubiera matado a ese maldito, por lo menos podría haberla salvado
a ella.

—Si, si no eres capaz de matar a alguien que te mataría sin dudarlo, morirás antes
de poder salvar a alguien, tal vez habrías podido salvarla, o tal vez no, lo hecho, hecho
está, por más que nos duela, no lo podemos cambiar. El mundo es un lugar cruel para
todos.

—Ya veo, pero no sé si pueda hacerlo.

—En algún momento lo harás, pero una vez cruzada la línea, ya no hay vuelta
atrás. Volvamos, el cochero nos está esperando, ellos solo serán comida para bestias, no
se merecen que sus cuerpos sean enterrados.

Lyra se levantó y enfundó su espada, para ir hasta el carruaje.

—Lyra ¿Estás bien? —Preguntó Corin, pero su pregunta quedó sin respuesta.

—Dejala, tiene que procesar esto, vamos, no podemos quedarnos aquí.

—Está bien.

Se alejaron con el atardecer a su espalda, mientras la oscuridad de la noche cubría


su camino, Eredane los espera.

IX.- EREDANE
Las columnas de humo se extendieron por el cielo acompañadas por los rugidos de la
bestia, el chico solo corría y corría y corría mientras sus lágrimas se mezclaban con la
lluvia, de pronto, un relámpago retumbó en el cielo y el chico tropezó.

Soren despertó en el carruaje junto a Lyra y Corin.

—¡Señor cazador, ya vamos a llegar, pueden verse las murallas desde aquí!

—¡Ya era hora! este viaje ha sido eterno —Se asomo por la ventana —¡Woah!
esas sí que son murallas —Señaló las altas murallas negras que rodeaban a Eredane.

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—Lyra, ¿Te sientes bien?

—Por supuesto que si Corin ¿Por qué no lo estaría?

—Pero ayer…

—Dejala, —Tomó el hombro de Corin. —todos tienen su propia forma de


sobrellevar las cosas.

El carruaje pasó por debajo de las enormes puertas de la muralla, custodiadas por
guardias cubiertos por armaduras de placas, por toda la ciudad se podían ver enormes
chimeneas que escupían humo negro sin descanso. Grandes casas cubiertas con enormes
vidriales, ornamentos y techos en punta llenaban la ciudad.

—Es una ciudad hermosa ¿Verdad? Aquí hacen las mejores armas de Caldria. Ya
casi llegamos a la sede del gremio.

—Gracias por traernos. —Dijo Corin.

—No se preocupe joven, el amo Wilmore me pidió traerlos y eso hice... mire nada
más, ya llegamos. —Detuvo a los caballos frente a un gran edificio con el símbolo de los
aventureros que brillaba dorado en la entrada.

Soren bajó del carruaje con su equipaje, seguido por Lyra y Corin.

—Yo veré cuales son las habitaciones que nos rentó ese viejo, ustedes pueden ver
la ciudad si quieren; yo sigo algo cansado luego de lo de ayer como para salir a cazar hoy.
—Entró a la sede del gremio.

—Yo también iré a mi habitación, no tengo ganas de caminar hoy.

—¿Lyra, estás segura?

—Si, quiero acostarme.

—Supongo que está bien, yo iré a ver si encuentro algún taller alquímico para
comprar ingredientes. —Se dio la vuelta y empezó a caminar por la ciudad.

—Veamos cual es mi habitación. —Entró a la sede.

—Bienvenida señorita, supongo que es la compañera del cazador, esta es la llave


de su habitación.

—Gracias, supongo… —Camino hasta las escaleras y subió al segundo piso —


dos cero cinco, dos cero cinco… aquí, está es. —Entró a su habitación y cerró la puerta
con seguro tras de sí. Se agachó —Al fin un rato sola… —Una lágrima corrió por su
mejilla y cayó en llanto —¿Por qué soy así? Siempre soy inútil al momento de la verdad,
cuando luchamos con la enydora no pude hacer más que recibir golpes, con los bandidos
quedé inmóvil ¿Por qué? Papá, ojalá estuvieras aquí, me dirías que tengo que hacer —
Sacó un medallón con el símbolo de la esencia

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—Me dijiste que soy la más fuerte y tengo que cuidar a Corin, pero no creo tener
la fuerza, a este paso no podremos cumplir lo que te prometimos, papá, dime que tengo
que hacer…

Lyra siguió sollozando hasta quedar dormida.

Corin se detuvo frente a un cartel “Brown & Rowns Alquimia e ingredientes”


colgado frente a un pequeño local con grandes marcos de arcos puntiagudos en las
ventanas, que dejaban ver múltiples repisas y frascos desde el exterior.

—Esto se ve bien, veamos que tienen —Pasó por la puerta que anunció su llegada
con una campana sujeta al marco con una pequeña cuerda.

—Bienvenido, buen señor ¿Qué se le ofrece? —Un hombre alto con pocas arrugas
en su rostro y un cabello café oscuro se encontraba tras el mostrador.

—Hola, estaba buscando algunas herramientas, o algún lugar en el que pueda


trabajar mi alquimia.

—Ya veo, entonces no es de por aquí ¿cierto?

—No, estoy de paso, también quería mejorar mi bastón, o hacer uno nuevo si se
puede, este ya está muy desgastado.

—Entiendo, no se preocupe que tenemos lo que necesita; ¡Rowns, ven para acá!

—¿Si, qué pasa? —Un hombre rubio, no mucho más joven que el otro, pasó por
la puerta del fondo.

—Lleva a este joven al taller alquímico y muéstrale donde están los ingredientes,
si puedes explicarle el tema de precios mejor, yo tengo que buscar algo al almacén.

—Ven, es por aquí, el taller está al fondo ¿Que harás?

—Planeaba primero comprar ingredientes y ya, para preparar mis esencias, pero
aprovechando que estoy aquí, creo que por lo menos mejorare mi bastón con algunas
runas.

—Ya veo, el grabador rúnico está en la esquina del fondo, y el horno de maná está
en el centro del taller bajo el ducto de ventilación. El uso de todo el taller es una moneda
de plata la hora; los ingredientes en cambio, son más costosos y pueden depender de los
que necesites, pero te recomiendo un presupuesto de al menos cincuenta monedas de plata
a una de oro, en especial por el tema del bastón.

—Comprendo, tendré que pedirle algo de dinero prestado a Soren

—¿Disculpe? —Volteó a ver a Corin.

—No, no se preocupe, hablaba conmigo mismo. Creo que estoy satisfecho por
hoy, volveré mañana temprano para usar el taller, por hoy estoy cansado por el viaje.

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—Usted tranquilo, entonces lo estaremos esperando mañana temprano, espero que
gaste mucho joven. —Caminó con Corin hasta la puerta principal.

—Gracias, vuelvo mañana —Salió a la calle principal, rodeada por altos edificios
de ventanas góticas y columnas de humo que salían de las chimeneas sin descanso.

Calles llenas de viajeros de todas partes, puestos de trueque y pequeñas tiendas


atrapa-turistas, además de unos cuantos carruajes que pasaban de vez en cuando con
mujeres envueltas en pomposos vestidos de colores y hombres en trajes elegantes y
sombreros de copa color azabache.

Corin luego de un rato de caminar volvió hasta la sede del gremio, en cuanto subió
a su habitación, una idea abordó su mente y se volvió una preocupación.

—Lyra ha estado rara desde ayer, actúa como si nada hubiera pasado, pero está
más tranquila y callada de lo usual, aunque intenta fingir lo contrario, no creo que esté
bien ¡ah! papá sabría cómo consolarla; por ahora me iré a dormir, tal vez mañana esté
mejor para hablar conmigo. —Se tiró a su cama —Si papá estuviera aquí… —Puso su
mano en su frente y cerró los ojos. —Pensar en eso no ayudará ahora… mejor… me
duermo. —Dijo entre bostezos.

Entre todo, Soren se encontraba acostado en su habitación, pensaba en lo que le


dijo la recepcionista cuando llegó.

«”Debe ser el cazador enviado por el señor Wilmore, últimamente están muy
activos por aquí” ¿Muy activos? ¿ósea que hay otros cazadores en la ciudad? ¿Quienes?
y ¿Por qué?»

Las preguntas no lo habían dejado dormir, ¿Habrá sido esa la “sorpresa” de la que
hablaba Wilmore?

Pero, aunque las preguntas lo habían mantenido despierto, el cansancio poco a


poco empezó a ganarle, y se quedó dormido sobre su cama.

La noche cubrió la ciudad, y dos figuras con trajes negros avanzaban por las calles
hacia la sede del gremio.

—¿Crees que ya haya llegado?

—¿Y yo qué sé? Ese chico es impredecible, no sé cómo reaccionara en cuanto se


entere, yo mismo me enoje cuando lo confirmaron, pero él se volverá loco.

—El estudiante del maestre de la alquimia, quien lo diría.

—Tu y él se parecen más de lo que crees, pronto te darás cuenta de ello, por ahora,
durmamos, mañana hablamos con él.

Mientras las figuras caminaban por las calles, bajo estas, un pequeño grupo se
reunía en las sombras.

—¿Qué dijo el jefe?

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—Que lo vigilemos, pero que tengamos cuidado, el gremio ya nos está buscando.

—Esos bastardos, son una verdadera piedra en el zapato.

—Era solo cuestión de tiempo para que lo supieran, pronto lo declaran


oficialmente excomulgado, y eso nos traerá verdaderos problemas; tendremos que
acelerar algunos planes y modificar otros.

—Bueno, ustedes dos vayan con el jefe, nosotros vigilaremos a ese grupo, pero si
tengo la oportunidad de deshacerme de ellos, lo haré.

—Como quieras, si notas que serán un estorbo asegurate de que no escapen, se lo


diré al jefe.

Tras esa corta conversación, las figuras desaparecieron entre las sombras de los
túneles del alcantarillado.

X.-CAZADORES

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