NOM-022-
SSA3-2012
Introducción
La terapia de infusión intravenosa es un
procedimiento con propósitos profilácticos,
diagnósticos o terapéuticos que consiste en la
inserción de un catéter en la luz de una vena, a
través del cual se infunden al cuerpo humano
líquidos, medicamentos, sangre o sus
componentes
OBJETIVO:
Establecer los criterios para la instalación,
mantenimiento, vigilancia y retiro de vías de
acceso venoso periférico y central, así como, los
requisitos que deberá cumplir el personal de
salud que participa en la administración de la
terapia de infusión intravenosa con fines
profilácticos, diagnósticos y terapéuticos, para
disminuir las complicaciones y costos asociados
a esta práctica.
CUIDADOS ENFERMERÍA:
VALORACIÓN PREVIA DEL PACIENTE
Valorar estado clínico, venas accesibles,
diagnóstico médico
Revisar antecedentes de alergias a soluciones
o medicamentos
SELECCIÓN DEL SITIO Y ACCESO
Seleccionar el acceso vascular más
adecuado
Asegurar la técnica aséptica al instalar
dispositivo
Verificar permeabilidad de la vena
ADMINISTRACIÓN SEGURA
Verificar 5 correctos: paciente, solución,
dosis, vía, hora
Controlar el volumen y velocidad de infusión
Usar equipos adecuados
MONITOREO DE INFUSIÓN
Vigilar signos de reacción
adversa
Verificar el estado del sitio de
punción
Cambiar apósitos y sistemas
REGISTRO Y DOCUMENTACIÓN
Registrar tipo de solución, vía, hora, volumen,
observaciones
Notificar val médico cualquier evento adverso
Lavar las manos antes y después del
procedimiento para prevenir infecciones.
Preparar el equipo de infusión en un área
limpia y libre de contaminantes,
respetando la técnica aséptica.
Revisar la fecha de caducidad y la integridad del
envase de la solución intravenosa, asegurando que no
tenga partículas, coloraciones anormales o fugas.
Purgar el sistema de infusión antes de
conectarlo al paciente para eliminar el
aire y prevenir embolismos.
Elegir el calibre adecuado del catéter según la
edad, condición y tipo de infusión requerida (por
ejemplo, soluciones hiperosmolares o con
medicamentos)
Fijar adecuadamente el catéter para evitar
desplazamientos, obstrucciones o
infiltraciones.
Etiquetar el sistema de infusión con fecha,
hora de instalación y nombre del personal
de enfermería.
Vigilar signos de flebitis (dolor, enrojecimiento,
calor, cordón venoso palpable) e iniciar
protocolo en caso de detectar alguno.
Revisar regularmente el flujo de la solución,
asegurando que la velocidad sea la indicada y
que no haya obstrucciones.
Evaluar el sitio de punción por lo menos
cada 4 horas en adultos y cada 1-2 horas en
pacientes pediátricos o geriátricos.
Suspender la infusión inmediatamente si hay
signos de extravasación (inflamación, frialdad,
cambio de color en la piel) y reportar.
Documentar todos los hallazgos, intervenciones y
observaciones relacionadas con la terapia de
infusión en el expediente clínico.
Educar al paciente y/o familiar sobre los cuidados
del sitio de punción, signos de alarma y la
importancia de no manipular el equipo.
Verificar compatibilidad entre soluciones y
medicamentos antes de mezclarlos en la misma
vía, para evitar reacciones adversas o
precipitaciones.
Utilizar dispositivos de seguridad para
punzocortantes, como catéteres con sistema
retráctil, para prevenir accidentes laborales.
Aplicar medidas de bioseguridad al desechar
residuos peligrosos biológico-infecciosos (RPBI),
como jeringas, agujas y equipos de infusión usados.
Verificar regularmente el tiempo restante de
infusión y el volumen residual en la bolsa, para
asegurar la continuidad del tratamiento y
evitar interrupciones no planeadas.
Gracias