¿Qué es el Infierno?
Michael Laitman
El infierno no es un lugar de fuego y azufre, sino un estado espiritual interno que
experimentamos en nuestro camino hacia el propósito de nuestro desarrollo, un estado
de completo equilibrio con la naturaleza, que en la sabiduría de la Cábala llamamos
"adhesión con el Creador".
En nuestro desarrollo espiritual, el infierno es la profunda vergüenza que
experimentamos al percibir nuestra oposición en la forma a la adhesión con el Creador.
En otras palabras, es la sensación de estar desconectados de la cualidad de amor,
otorgamiento y conexión que definen al Creador.
Cuando empezamos a sentir la enorme brecha entre nuestro deseo innato de recibir
para nuestro propio beneficio y la naturaleza de puro amor y otorgamiento del Creador,
una terrible vergüenza arde en nuestro interior. Esta vergüenza define el infierno.
Penetra más profundamente que cualquier sufrimiento físico, porque arde en la misma
sensación interna donde percibimos nuestro "yo".
Paradójicamente, sin embargo, esta misma sensación es necesaria. Sin sentir el infierno,
no podemos despertar a la necesidad de transformación, de superar nuestros deseos
egoístas y adquirir la cualidad de otorgamiento. Por lo tanto, el infierno no es un castigo,
sino una fuerza de corrección que experimentamos en nuestro camino, desde nuestra
percepción egoísta de la realidad hasta la percepción de amor, otorgamiento y conexión,
equivalente a la cualidad del Creador. Es la manera en que el Creador nos invita a ser
como Él, a transformar nuestra recepción en generosidad, nuestros impulsos divisivos
en unificadores.
Por lo tanto, el infierno es el estado interior donde nuestro deseo egoísta experimenta
una profunda corrección. Es donde el deseo de disfrutar sólo para nosotros mismos se
expone en toda su fealdad, y de esta consciencia nace el anhelo de asemejarnos al
Creador. Este anhelo eleva el alma desde las profundidades del infierno hacia la luz de la
vida, la adhesión con el Creador, o en otras palabras, el Cielo.