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CAPÍTULO 1 INTRODUCCIÓN Estudios realizados con atletas olímpicos, músicos de nivel mundial y grandes maestros de ajedrez demuestran que el rasgo que los une es la capacidad de motivarse ellos mismos para llevar a cabo una rutina de entrenamiento implacable. Motivación y desempeño de las élites: Anders Ericson. “Expert performance: its structure and acquisition”. American Psicologist; agosto de 1994. Es claro que para alcanzar logros mayores en cualquiera de las disciplinas es determinante la edad de inicio. No es lo mismo hablar de un atleta o de un violinista que comienza su entrenamiento a los cinco años que otros que lo hagan a los diez años. El inicio temprano ofrece una ventaja de por vida: los mejores alumnos de violín de la mejor academia de música de Berlín, todos ellos a principio de la veintena, habían dedicado diez mil horas de su vida a la práctica, mientras los alumnos de segundo nivel habían alcanzado un promedio de unas siete mil quinientas horas. Lo que al parecer separa a aquellos que logran un nivel competitivo más elevado de aquellos que poseen una capacidad aproximadamente igual, es el grado en que, tras un inicio temprano, pueden perseguir durante años y años una ardua rutina de entrenamiento. Y esa obstinación depende de los rasgos emocionales –el entusiasmo y la persistencia ante los contratiempos– por encima de todo lo demás. La inteligencia emocional DANIEL GOLEMAN 11 son las siglas para el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas. Es un examen que se aplica en el ámbito nacional a todos los médicos generales o estudiantes de Medicina en servicio social que desean realizar una especialidad médica dentro de la República. Se compone de 700 reactivos, dentro del los cuales 600 evalúan conocimientos médicos generales y conforman 90% de la calificación y 100 que evalúan tu capacidad para comprender la literatura médica en inglés y conforman 10% de la calificación. Las estadísticas siempre impactan. En este caso no es para menos. En la versión XXVI del ENARM, que se aplicó los días 21 y 22 de septiembre de 2002, el número de médicos inscritos fue de 20,656, de los cuales 20,323 fueron mexicanos y 333 extranjeros provenientes de 18 países. Las plazas ofrecidas ese año correspondieron a 22 especialidades de entrada directa dentro de las cuales podemos encontrar desde Medicina Nuclear hasta Pediatría, pasando por las medicoquirúrgicas y Medicina Legal y del Trabajo. El número de plazas por las que compitieron los aspirantes en 2002 fue de 4,470 para médicos nacionales y 90 para extranjeros. Analizando hasta este punto los datos es interesante obsevar que cada uno de los 20,656 aspirantes tenía una probabilidad de 21.6% de entrar; es decir, de aproximadamente 5 a 1. En otras palabras: de cada grupo de 10 amigos que se presentaron, sólo dos fueron aceptados. Estos cálculos son generales, pero varían de acuerdo con la especialidad elegida; por ejemplo, en 2001 la especialidad de Medicina del Deporte tuvo un índice de probabilidad de 11.28 a uno de ser aceptado, seguido de la de Medicina de Rehabilitación con un índice de 10.02. Por otra parte, las especialidades de Medicina del Trabajo y Anestesiología tuvieron índices tan favorables como 3.52 y 2.92, respectivamente. Año con año las tendencias no varían y podemos observar, por una parte, que el número de médicos aspirantes aumenta y que el número de plazas ofrecidas permanece relativamente igual. Asimismo, podemos observar que, por el contrario, el porcentaje de aceptados disminuye. Por todo lo expuesto anteriormente, es claro que el ENARM es un reto; sin embargo, que un aspirante apruebe y pase a formar parte de la lista de seleccionados no significa que sus problemas han terminado. Por el contrario, en una segunda fase del proceso de selección competirá con los otros seleccioENARM 12 nados dentro de su especialidad por obtener una plaza que convenga a sus intereses y necesidades. Para algunos seleccionados, las características académicas que un hospital ofrece para la formación de sus médicos residentes podrían ser un aspecto prioritario que influyan en esta decisión, en tanto que para otros puede ser una prioridad cursar su especialidad dentro de una ciudad específica que generalmente es su ciudad natal. Es entonces cuando nuevamente el resultado que se obtenga en el ENARM cobra importancia, pues éste es uno de los parámetros que las instituciones toman en cuenta para seleccionar a sus residentes. Podemos concluir que para un aspirante es importante encontrarse en la lista de seleccionados y también lo es obtener un buen lugar dentro de ésta para tener más posibilidades de obtener una plaza que le convenga. El presente manual está dirigido a todos aquellos médicos generales que aspiran a realizar una especialidad médica y que, por tanto, desean presentarse al ENARM. Tiene por objetivo brindar al aspirante un programa que incluye algunas técnicas de estudio adecuadas, información médica relevante, una bibliografía básica y un plan de estudios que le ayuden a mejorar al máximo sus capacidades académicas para lograr ser seleccionado y, asimismo, obtener una buena calificación que le permita aumentar las posibilidades de realizar la residencia en la institución o ciudad de su preferencia. Si tu eres un aspirante y tu convicción para este año es estar incluido en ese pequeño número de aceptados para realizar una residencia médica, te invito a plantearte la siguiente pregunta: ƒ ¿Cuánto tiempo debo estudiar para aprobar un examen en el que se evalúa lo que aprendí durante siete años de estudio? Cada uno de nosotros responderá esta pregunta de manera diferente y la importancia de esta respuesta radica en la objetividad que le demos. Si ya pensaste una respuesta, te invito a responder esta nueva pregunta: ƒ ¿Realmente crees que lo aprendido en siete años pueda ser reaprendido en dos, tres o cuatro meses? Ahora seguro te diste cuenta que tu respuesta era insuficiente o, tal vez, poco objetiva. 13 En la introducción se hace referencia al rendimiento de grupos que podemos llamar “de élite” y se explica que estas personas han alcanzado esos grandes triunfos gracias a una combinación de aptitudes dentro de las cuales el coeficiente intelectual afortunadamente no ocupa el primer lugar. Asimismo, se hace un claro énfasis en el hecho de que solamente con constancia e invirtiendo grandes cantidades de tiempo es como un objetivo difícil puede ser alcanzado e incluso sobrepasado. ¿Cuál es entonces la mejor manera de calcular el tiempo y esfuerzo necesarios para preparar el ENARM? Supongamos que para preparar el examen un aspirante pudiera dedicar exactamente el mismo tiempo que utilizó para estudiar y tomar clases en la universidad. El estudiante de medicina promedio invierte cinco años de su vida en la facultad o escuela respectiva. Durante estos cinco años, aproximadamente invierte siete horas diarias tomando clases e idealmente invierte al menos una hora diaria extra para estudiar. Supongamos también que como la mayoría de sus compañeros, este estudiante hipotético sólo realiza actividades académicas de lunes a viernes. Si dividimos 365 días entre 7 obtenemos un total de 52 semanas en el año. Esto significa que los días activos de este estudiante, en un año, son 313 que, multiplicados por 8 horas de estudio y por cinco años, nos da un total de 12,520 horas. Eso sin contar lo estudiado en el internado y en el servicio social. Ahora salgamos de la suposición para entrar a la realidad. La mayoría de los textos sobre técnicas de estudio nos dicen que sin un método de estudio adecuado estaremos desperdiciando 90% del tiempo empleado para estudiar. Apoyando este hecho, los textos de neurofisiología y psicología afirman por lo general que nadie utiliza más de 20% de toda su capacidad mental y, por último, algo que no todo el mundo toma en cuenta: la nueva tendencia dentro del comportamiento humano es descubrir de qué manera nuestro status emocional (por encima del cognitivo) determina gran parte de nuestro rendimiento en todas las esferas, la académica incluida. De lo anterior podemos inferir que utilizando los métodos adecuados de estudio, aprovechando de manera óptima los procesos mentales que nos hacen recibir, procesar y retener la información (como son la lectura, la memoria y la atención) y adoptando alguna técnica de meditación, puedes reducir 14 esas 12,520 horas hasta en ochenta o noventa por ciento, digamos que 1,200 horas serían suficientes, en teoría, para volver a estudiar todo lo aprendido en la facultad de Medicina. Aunque de primera intención suena descabellado, es humanamente posible, pero no te preocupes, este no es nuestro objetivo, pues no es necesario recursar la carrera de Medicina para aprobar el ENARM. Ahora las buenas noticias. Puedes obtener un muy buen promedio de horas de estudio utilizando la fórmula 6 x 7; es decir, 6 horas por 7 días de estudio adecuado. Si estudiaras 5 meses diariamente y un promedio de 6 horas diarias, obtendrías un respetable promedio de 900 horas de estudio (75% de lo necesario), si lo hicieras por 6 meses alcanzarías 1,080 horas y si, idealmente, lo hicieras por 7 meses obtendrías 1,260 horas de estudio. Ya sea que estudies pocos meses y muchas horas (poco recomendable) o viceversa, debes tener en cuenta que si quieres completar el estudio efectivo de toda la bibliografía de base que sugiero en este manual, debes calcular de manera objetiva cuál será el tiempo suficiente que requerirás para hacerlo. Cabe señalar que el promedio de 6 horas que se sugiere puede variar de acuerdo con muchos factores. Esto se aborda con más detalle en las secciones de planeación que se encuentran en el capítulo 3. Tal vez en este punto tu idea sea que un programa como éste es utópico, imposible, y muchas cosas más. Ante esto puedo decirte que si lo cumples al pie de la letra, tienes 100% de posibilidades de ser aceptado en una residencia en cualquier especialidad médica. Suena pretencioso, es cierto, pero el programa es factible y funciona. Lo único que se requiere para llevarlo a cabo es lo mismo que requeriría cualquier proyecto ambicioso y de trascendencia: esfuerzo y disciplina. Al escribir este programa no pretendo descubrir el hilo negro ni decir algo ignorado por todos; simplemente hago hincapié en que nuestro mayor defecto no es la ignorancia, sino la inacción, y que pretendo mediante esta sencilla reflexión recordarte que todos sabemos ya lo que debemos hacer y, sin embargo, no lo hacemos. Así que, finalmente, te hago esta atenta invitación: vuélvete en este año una persona de alto rendimiento, dedica mucho tiempo a estudiar y sé disciplinado. Puedo decirte que el ENARM no es nada fácil como puedes verlo en las estadísticas que presenté al inicio del manual. Recuerda que competirás 15 contra otros miles de personas iguales a ti, que han recibido la misma preparación (¿acaso mejor?), o que tal vez sólo compitas contra cien, pero peleando por tres o cuatro plazas. Teniendo todo esto en contra, es un hecho que no sería apropiado presentarse al ENARM sin haber tenido la preparación adecuada y si esto es la causa de un mal resultado no habrá alguien a quien puedas culpar, excepto a ti mismo. Nada vale lamentarse cuando los errores ya han ocurrido. Por esto es vital aprovechar el tiempo presente con una visión a futuro situando en un primer plano la preparación para el ENARM. Si logras dejar tan solo por este tiempo en segundo lugar amigos, diversiones o familia para concentrarte en el examen, tendrás todas las posibilidades de aprobarlo y después tendrás todo el tiempo que quieras para continuar aquello que dejaste pendiente. Recuerda entonces que nadie más va a hacer esto por ti y ten en cuenta que en esto la suerte no tiene mucho que ver; muy por el contrario, siempre se impone la gran máxima que se dice ante cualquier examen: el que estudia pasa. El presente manual se compone básicamente de dos partes. La primera comprende tres capítulos: la introducción, aspectos técnicos sobre el estudio y un programa de estudios exhaustivo en el que se pretende que el lector haga una selección adecuada de textos en los que se abarca la mayoría de temas que evalúa el ENARM y en los cuales se presentan sólo conceptos concretos que permiten aprovechar al máximo el tiempo de estudio dejando a un lado los textos llenos de lo que todos conocemos como “paja”. El segundo capítulo está compuesto de diecinueve secciones de preguntas y respuestas sobre temas que integran las cuatro especialidades básicas y otras como psiquiatría, otorrinolaringología y oftalmología. Encontrarás que las preguntas son muy variadas, pero también específicas; algunas con enfoque a las ciencias básicas o bien a la clínica, con el objetivo de que en la lectura preliminar tengas una idea clara sobre los conceptos que se preguntan y de qué manera se preguntan, lo que facilita el reconocimiento de conceptos clave una vez que inicies el estudio de la bibliografía. El orden que llevan las preguntas parece ser un tanto arbitrario en ciertas secciones debido a que las preguntas relacionadas entre sí se ubican cercanas con el propósito de facilitar su asociación. 16 En ningún momento este cuestionario es una guía rápida para presentar el examen o una mera recopilación de reactivos presentados con anterioridad en otros cursos o en versiones anteriores del ENARM y resulta de muy poca utilidad si no realizas el estudio de los temas de la manera que se sugiere, pues verás que hay preguntas que, aunque son muy concretas, requieren un conocimiento previo del tema. En algunos casos las preguntas tienen por finalidad lograr una asociación rápida de todos los conocimientos previos que requieras para contestarla y, por otro lado, también hay preguntas en las que sólo se busca agilizar la memorización de valores normales o de clasificaciones que son de utilidad. 17 18 CAPÍTULO 2 ASPECTOS TÉCNICOS Nada puedes enseñarle a un hombre. Solo puedes ayudarlo a que lo descubra dentro de sí mismo. GALILEO Vivimos en una era de información. La información es manejada en tales cantidades y velocidades por sistemas sumamente complicados, que a veces con sólo oír la palabra evocamos para ella varios significados adicionales: imposible, inalcanzable, inconmensurable; en fin, algo de respeto. La información es tan importante para una transnacional como lo puede ser para un niño de primaria que presenta un examen de matemáticas; por tanto, no lo es menos para nosotros. Pero lo que es realmente importante para nosotros no son las grandes cantidades de información que necesitamos para presentar un examen, sino la manera en cómo vamos a recibir, procesar y almacenar esa información. Yo voy a referirme a estos tres procesos con tres palabras análogas: lectura, concentración y memoria. Y en ese orden comenzaremos VISUALIZACIÓN Y LECTURA VELOZ Probablemente al terminar de leer la introducción quisiste tirar el manual por la ventana porque para tu gusto plantea soluciones imposibles. Te concedo un poco de razón. Mientras escribo, tengo apilados frente a mí los libros de la bibliografía básica que recomiendo y que forman un cúmulo de papel de al menos 40 cm de alto, digamos, más de 4,000 páginas. Así que esto se justifica porque debes apren- Figura 1. Forma en que todos pensamos que nuestros ojos se mueven mientras desarrollan la lectura 19 der, sobre la marcha, a leer de manera que avances más y comprendas más; te canses menos y te tome menos tiempo. Por su naturaleza, este apartado no puede ser muy largo pues no voy a describir las técnicas y la infinidad de ejercicios para lograr la lectura veloz. Sólo me limitaré a exponer los problemas básicos que presenta la lectura convencional y cómo podemos corregirlos. Desarrollar la lectura veloz requiere un entrenamiento constante y diferente de la lectura que harás con motivos de estudio, pero también es cierto que los beneficios que tendrás aumentando tu velocidad de lectura van más allá del objetivo de leer para preparar un examen. Leer veinte páginas por minuto significa terminar el libro La Guerra y la Paz, de Tolstoi, en cuarenta o cincuenta minutos, preparar una exposición leyendo el mismo tema en 6 o 7 fuentes distintas en pocos minutos o aprenderte el contrato colectivo de trabajo en una semana si lo necesitas. Si le pides a alguien que haga un Figura 2. Esquema que muestra el movimiento saldibujo que describa el movimiento tatorio de los ojos cuando leemos, colocando un dedo sobre el párpado mientras lo hacemos podede los ojos cuando leemos, segumos darnos cuenta de este movimiento. ramente dibujaría una serie de líneas horizontales paralelas, algo como lo que se muestra en la figura 1. Mas esto es totalmente incorrecto. Al leer, nuestros ojos efectúan saltos de palabra en palabra ya que para que una imagen pueda ser registrada e interpretada por el cerebro, debe permanecer fija en la retina por fracciones de segundo; este movimiento es algo parecido a lo que se observa en la figura 2. Esto inmediatamente nos lleva a la primera conclusión sobre el primer vicio de la lectura. Si vamos a leer una página de una novela y ésta tiene 300 palabras, nuestro ojo realiza 300 saltos, pues así fue educado para leer. Estas miríadas de saltos que tienen lugar cada vez que leemos generan algunas desventajas. Cada movimiento es igual a trabajo muscular, y entre más trabajo muscular, el músculo se fatiga más rápido llevándonos a los problemas frecuentes de lectura: la vista cansada, dolor de cabeza, falta de concentración, etcétera. 20 Entonces, ¿cuál es la respuesta para este problema? Encuentro dos: leer menos o mover menos los ojos cuando leemos. Oviamente tienes que hacer un esfuerzo por aprender la segunda. Una técnica adecuada de lectura es la lectura en bloque (por mencionar alguna). En la bibliografía se mencionan al menos dos textos con principios básicos sobre lectura rápida con ejercicios de lectura para que en un corto tiempo subas tu promedio de lectura de 250 palabras por minuto a unas 350, lo que ya es decir bastante. Nunca pensamos que algo tan simple como la lectura pueda ser una de las tantas barreras que nos impiden estudiar de forma efectiva. Espero que ahora tras esta breve explicación te des cuenta que puede ser realmente una gran debilidad y la diferencia entre alcanzar una Figura 3. Estructura que utilizamos habitualmente para construir un apunte o un resumen. gran meta o dejarla a medias. Si piensas que es difícil desarrollar esta habilidad, realmente no lo es; sólo realiza los ejercicios correspondientes y en poco tiempo verás resultados. Otro aspecto interesante sobre la adquisición de la información por la vía visual es comprender cuál es la manera más fácil de construir un resumen con un diseño que la mente reconozca más fácilmente. Como nosotros aprendemos a leer en forma lineal, y esta es la manera en que convencionalmente se nos presenta cualquier tipo de información, es lógico pensar que la manera ideal de hacer un buen resumen se parece a la presentada en la figura 3. Nuevamente, esto es incorrecto. Para demostrarlo basta recordar el proverbio chino que dice “una imagen vale más que mil palabras”. Ciertamente, es más fácil recordar un cuadro de Dalí que una descripción escrita del mismo. De hecho, el afirmar que las imágenes no impactan más directamente al cerebro sería como decir que el arte, la arquitectura, el diseño y la mercadotecnia son algo inservible. 21 Así pues, la mejor manera de hacer un resumen es aquella que no tiene una forma lineal sino mas bien la de un mapa mental, que es algo parecido a lo que se presenta en la figura 4. Las características de este mapa mental son muy simples. Al centro debe estar el concepto o tema que se está estudiando y dentro de las diferentes ramas deben escribirse los conceptos clave que se relacionan entre sí y que dan sentido al tema. ¿Cómo reconocer un concepto clave? Cuando nosotros recordamos la trama de una novela, Figura 4. Un mapa mental debe ser construido de no releemos mentalmente la nomanera gráfica y usando sólo conceptos clave vela; por el contrario, buscamos palabras que expresen de manera corta y precisa aquello que sucedió. Cuando quieras recrear algún tema estudiado, tu mente escogerá las palabras que reúnen estas características explicativas y las utilizará. Estas palabras son los conceptos clave. Las ventajas que ofrece un apunte de este tipo son muchas. Una de ellas es poder adicionar información cuando se quiera sin tener que generar un nuevo espacio o escribir todo de nuevo. Otra ventaja es que la información puede establecerse de manera jerárquica o bien relacionarse como tú la entiendes. La realización de este tipo de apunte es un proceso libre y creativo. Cada mapa mental será diferente, lo que facilita su aprendizaje; puedes incluir dibujos o colores si lo quieres. El mapa mental provee un esquema más amigable y fácil de utilizar; no te será ningún problema regresar a él para repasar. ACTIVIDAD ELÉCTRICA Y MEMORIA Seguramente tú, al igual que muchos de nosotros, te has topado con una situación similar a ésta: 22 “Comienzo a estudiar con entusiasmo y me coloco frente a los libros. Puedo estudiar durante cuatro horas diarias. Así lo hago por dos, tres, diez, hasta catorce días, pero cuando termina ese tiempo y quiero recordar lo que estudié el día 1, me es prácticamente imposible, por lo que me desanimo, o bien, tengo que volver a comenzar desde el principio y pierdo mucho tiempo.” Ahora te invito a que tomes papel y lápiz y utilices tan sólo cinco minutos para realizar este ejercicio. Dibuja dos gráficas en las que verticalmente se registrará la cantidad de información memorizada del 1 al 100% y de manera horizontal el tiempo. En la primera, que llamaremos memoria durante el aprendizaje, el tiempo será de dos horas, las cuales representan una sesión de estudio. En la segunda, que denominaremos memoria después del aprendizaje, el tiempo se graficará por días hasta completar una semana. Ahora, haz tu propia descripción de cómo crees que se comporta la memoria dentro de estos dos periodos del aprendizaje. La memoria durante el aprendizaje es similar a lo que se presenta en la figura 5. Esto quiere decir que la memoria durante el aprendizaje es mejor al inicio y al final de éste. También se ha graficado el grado de comprensión de lo leído y esto nos lleva a otra conclusión. Después de un periodo constante de estudio, la capacidad de comprensión no se ve afectada, pero lo que se lee ya no se memoriza; de hecho, en algunos casos, tras cierto periodo de estudio bajo condiciones adecuadas, podemos sentir que comprendemos mejor lo que leemos como si hubiéramos alcanzado un “segundo aire” y la práctica más común es la de continuar mientras llevamos esa inercia. Esto es un error pues sólo conseguiremos terminar agotados y con un sentimiento de satisfacción por haber “abarcado mucho en poco tiempo y comprendido todo”; mas si en algunas horas queremos recordar lo estudiado, es casi seguro que no podremos. 23 Cantidad de información memorizada 1 hora Figura 5. 2 horas Descansos Curva de memoria cuando descansamos cada 20 o 40 minutos durante la sesión de estudio Curva de memoria cuando el aprendizaje no se interrumpe durante dos horas Curva de memoria cuando el aprendizaje no se interrumpe por más de dos horas Nivel de comprensión durante el aprendizaje Por lo anterior, hay que recordar algunas verdades sobre la memoria. Cuando el nivel de comprensión es más o menos constante, la memoria funciona mejor al principio y al final del periodo de aprendizaje. Si se desea mantener un nivel aceptable de memoria habrá que encontrar el punto en que se conjugue armónicamente con la comprensión. Para nuestra fortuna ese tiempo ya se ha calculado y en promedio es de 20 a 40 minutos. Esto significa que en una conferencia o una sesión de estudio de dos horas es recomendable tener un ligero descanso al menos cada 40 minutos y así lograremos que la curva sea más uniforme durante todo el proceso. Esto también nos da la ventaja de planear dos y hasta tres sesiones de dos horas de estudio con un buen rendimiento (gradualmente alcanzarás este ritmo de estudio, ver sección de planeación). En la figura 5 se ha graficado el nivel de memorización que logramos durante el aprendizaje si realizamos descansos programados contra aquel que se realiza sin descanso. 24 La memoria después del aprendizaje se parece a lo que puedes ver en la figura 6. Esto quiere decir que al terminar la sesión de estudio hay un momento muy corto en que la memoria aumenta para luego caer rápidamente hasta casi volver a su estado inicial (es decir, prácticamente olvidar todo) tan solo en el primer día y siguiendo a ese nivel los días siguientes. El comportamienCantidad de información memorizada 1 2 3 4 5 Memoria cuando se programan los repasos Memoria sin repaso Tiempo Figura 6. Curva de la memoria cuando no se repasa a largo plazo Curva de la memoria programando los repasos. 1 Fin del estudio. 2 Diez minutos después. 3 24 horas después. 4 Una semana después. 5 Un mes después. Note que después de cada repaso la caída en la curva de memoria es menos pronunciada (olvidamos con menos facilidad). to de esta curva puede modificarse si tomamos en cuenta tres aspectos: 1) la “caída casi vertical” de la curva de memoria durante las primeras horas puede detenerse efectuando un repaso; 2) después de este repaso la caída se hace “más horizontal”, es decir, ya no es tan rápida; 3) este efecto es acumulativo, pues entre más repasos se hagan, la curva se horizontaliza y da como resultado un nivel constante de memoria. (Fig. 6) La manera más recomendable de efectuar los repasos es la siguiente: el primer repaso debe ser bastante completo; por lo tanto, es mejor remitirse al texto subrayado o bien a algún apunte definitivo sobre el tema pero asegurándose que no se omite información importante. Los siguientes repasos consisten en tomar una hoja en blanco y escribir todo lo que puedas recordar del tema y luego compararlo con el texto subrayado o con tu apunte definitivo para proceder a hacer las correcciones. 25 Los repasos también deben programarse. La forma más recomendable de hacerlo es: el primer repaso, 10 minutos después de terminada la sesión de estudio y con una duración de 10 minutos; esto mantiene constante el nivel de memorización durante el primer día. Al cabo de este día se efectúa el segundo repaso que debe durar tan solo dos a cuatro minutos; este repaso mantendrá el nivel de memoria de esos conceptos por una semana. Transcurrida esta semana efectuarás otro repaso de dos minutos y, por último, al cabo de un mes realizarás otro repaso de dos minutos. Una vez transcurrido este tiempo la información quedará almacenada en la memoria a largo plazo, lo que significa que será tan familiar para ti como pueden serlo tu dirección o el nombre de tus padres. La planeación formal y cuidadosa de los repasos es un aspecto que debes tomar en cuenta ya que explica por qué debes disponer de tanto tiempo para estudiar. Por ejemplo, habrá días en que dediques tres o cuatro horas (con descansos) a estudiar dos temas y sin embargo, para ese mismo día tendrás programados: dos repasos de dos minutos sobre temas que leíste hace un mes, dos repasos de dos minutos por los temas de hace una semana, dos repasos por los temas de ayer y veinte minutos para repasar los temas de hoy. Esto hará que inviertas por cada sesión de estudio 30 o 40 minutos extra en repasos. Por tal motivo es recomendable que lleves una agenda de repasos. Hasta este punto sólo hemos hablado del método para organizar y maximar la memorización de lo estudiado, y aunque suena bien, hay un aspecto que puede hacernos aún más efectivos. Como bien sabes, la actividad eléctrica cerebral se registra mediante el electroencefalograma y podemos encontrar varios patrones de actividad. Dependiendo de los ciclos por segundo (CPS) que componen cada patrón podemos encontrar ondas alfa, que van de los 7 a 14 CPS, ondas beta que van de los 14 ciclos por segundo (CPS); en adelante y las ondas theta y delta, que tienen menos de 7 CPS. Cuando estamos en estado de vigilar trabajamos con ondas beta y cuando dormimos podemos estar en alfa, theta o delta. Si a ti te preguntaran ¿cómo crees que el cerebro trabaja mejor, en alfa o en beta?; dicho de otra forma ¿trabaja mejor cuando las ondas cerebrales presentan más CPS o cuando presentan menos CPS? La lógica nos dicta que un cerebro más activo trabaja mejor y, por consecuencia, en beta seremos más 26 efectivos. En efecto, pero también existe una ley de la electricidad que dice que el mejor circuito es aquel de menor impedancia o resistencia. Asimismo, y paradójicamente, nuestro cerebro recibe y almacena de manera más eficaz la información mientras menos actividad eléctrica presenta. Aunque los periodos de baja actividad cerebral se asocian más al estado de dormido, podemos hacer que nuestra mente trabaje en condiciones muy similares aun en un estado de despierto. Algunos textos describen este estado mental como alfa o estado de flujo. Hablar del tema requeriría otro volumen para el presente manual y desarrollar el estado de flujo requiere un entrenamiento mental especial que sólo se logra con disciplina y dedicando mucho tiempo a eso. Seguramente quieres saber por qué lo menciono. Pues la respuesta es simple. Puedes llegar a ser todo un gurú mental si quieres, eso es seguro, pero para efectos de estudio confórmate con iniciar cada sesión de una manera tranquila y seria, con tu mente “lo mas alfa posible”. La manera más conocida y menos comprendida de ayudarnos a permanecer en un estado permanente de funcionamiento mental y emocional óptimo es la meditación. La meditación es tan real que lleva miles de años de existir y demostrar sus beneficios. También es interesante el hecho de que diferentes culturas han desarrollado sus propios sistemas de meditación: los hindúes, el yoga; los japoneses, el zen; los chinos, el tai chi. Hoy estas disciplinas sólo son entendidas como métodos de acondicionamiento físico siendo que tienen como fin principal el desarrollo mental y en el mejor de los casos, físico y mental. Dos técnicas sencillas que te ayudarán a estar más a tono y mejorar tu rendimiento son: Técnica uno: Cada mañana, antes de despertar completamente, nos encontramos en un estado alfa y es fácil conservar este estado de manera voluntaria por unos minutos. De esta manera estaremos acostumbrando a nuestra mente a ese estado o a esa sensación. Al despertarte programa tu despertador para volver a sonar quince minutos después en caso de que te quedes dormido. Ahora cierra nuevamente los párpados y dirige los ojos hacia arriba e inicia una cuenta regresiva del cien al uno a intervalos de dos segundos. Es importante que dejes las prisas y la tensión a un lado tratando de disfrutarlo y con plena confianza en que es algo útil. Después de todo realizarlo sólo nos toma alrededor de 200 segundos (tan solo tres minutos con 20 segundos). Si 27 lo realizas correctamente habrás llevado a tu mente a un estado alfa desde el primer intento. Haciendo esto diariamente mejorarás aún más tu memoria y concentración. Técnica dos: Antes de tu sesión de estudio siéntate en una silla cómoda con una postura recta pero sin tensión, con los hombros ligeramente hacia atrás, al igual que la barbilla y con piernas, rodillas y pies ligeramente separados. Coloca las manos abiertas y con las palmas hacia arriba sobre tus muslos. Ahora toma conciencia de tu respiración y concéntrate sólo en ella. Aspira contando del uno al diez, luego retén el aire contando del uno al diez y después exhala contando del uno al diez. Repite el proceso varias veces procurando tener hacia ti mismo un sentimiento de bienestar. Este es un ejercicio utilizado por los entrenadores de programación neurolingüística y se sabe que nos beneficia situando nuestro sistema nervioso en un estado de alerta y haciendo que adquiera armonía, todo con el simple hecho de fijar la atención en la respiración. En el ámbito de las funciones mentales superiores nos ayuda a tener claridad en el razonamiento y apertura en la creatividad. Hay que precisar que para un practicante amateur de la meditación estos estados no son algo que tenga que sentirse conscientemente, aunque muchas veces sí despierta sensaciones diversas. Esto varía con cada persona; cuando lo intentes sabrás de qué estoy hablando. También hay que tener en cuenta que la meditación solamente funciona mientras más se practica y que es un medio para conocernos y dominarnos. Yo te recomiendo que por lo menos te decidas a intentarlo algunas veces a la luz de que no es una práctica esotérica sino más bien toda una gimnasia cerebral comprobada científicamente. Después de todo, el hombre que se domina a sí mismo es más fuerte que aquel que domina una ciudad. INTELIGENCIA EMOCIONAL Suponiendo que tienes cuatro años, imagínate ante esta prueba: un señor está ocupado haciendo una tarea y tu quieres que te dé un bombón. El te dice que 28 si puedes esperar a que termine su trabajo te dará dos bombones; pero si no puedes esperar sólo te dará uno, aunque inmediatamente. Esto plantea un desafío, sobre todo si realmente adoptas la mentalidad de un niño de esa edad. Esta prueba, diseñada por los psicólogos del desarrollo (Shoda, Mischel, Peake), sirve para detectar la presencia de ciertas aptitudes en el niño como la capacidad de contener las emociones y de retrasar el impulso. Estas herramientas psicológicas demuestran el autocontrol y la capacidad de perseguir objetivos a pesar de las distracciones que tendrá el individuo durante toda su vida. El seguimiento a catorce o quince años de los niños que esperaron a que el adulto terminara su labor, demostró que eran más seguros, perseverantes y con una muy buena capacidad para las relaciones humanas y el liderazgo. Por otro lado, los niños que no esperaron eran inseguros y socialmente retraídos; tenían sentimientos de insatisfacción sobre sus logros y eran incapaces de sobreponerse a la frustración. Este año cada uno tiene frente a sí su propia prueba de los bombones. Por tanto, debes identificar los distractores que te ofrecen satisfacción inmediata pero que te hacen perder el tiempo y fijar tu atención en un objetivo final más importante. Estos distractores (que pueden ser un trabajo de medio tiempo o guardias en algún hospital) generalmente se convierten en una excusa si el resultado que se obtiene no es favorable ya que podemos argumentar que no nos alcanzó el tiempo y muchas cosas más. Lo cierto es que al final nadie puede engañarse a sí mismo. Trata de incluir dentro de tus actividades diarias un momento para realizar un poco de ejercicio aeróbico no extenuante como saltar la cuerda o hacer caminatas por el vecindario. Esto siempre es útil y puedes hacerlo incluso en tus descansos después de cada 40 minutos de estudio, esto es increíble para relajarte y despejar la mente y te da nuevos bríos para continuar la sesión. Finalmente, procura estar en paz contigo mismo y con los demás. Quienes se sienten ansiosos, deprimidos o enfurecidos no aprenden, y la gente que se encuentra atrapada en esos estados de ánimo no asimila la información de manera adecuada ni la maneja bien. Un texto que considero provechoso y que te dará tips al respecto es La inteligencia emocional de Daniel Goleman. 29 ECONOMÍA DEL RENDIMIENTO Lógicamente, hay puntos básicos en cuanto a la disciplina del estudio, lo cierto es que casi nadie los respeta. Existen varios ejemplos de actitudes incorrectas de estudio, una de ellas es la costumbre muy difundida de estudiar la noche anterior al examen haciéndolo hasta tarde, sacrificando horas de sueño y haciendo esfuerzos innecesarios. Esta práctica es incorrecta y generalmente no da mejores resultados que las sesiones de estudio que respeten estos principios básicos. Para tener un buen rendimiento es importante no sacrificar horas de sueño ni tratar de estudiar sólo por las noches hasta ser vencido por el sueño. Los hombres que menosprecian las bondades del sueño y sus efectos reparadores terminan pagando caro las consecuencias. Si estudias hasta tarde, procura que no sea hasta quedarte dormido sobre tus libros y primero haz un cálculo de cuál es tu hora promedio para dormir y con base en esto planea tu sesión (ver adelante) calculando que terminarás los repasos cuando sea la hora de dormir. Si sigues estudiando cuando tu cuerpo sabe que debe descansar, él simplemente comenzará a descansar y perderás tu nivel de concentración, entendimiento y memoria, haciendo que al otro día sólo recuerdes un mínimo porcentaje de lo que deberías saber. Evita en cada sesión los esfuerzos innecesarios. Henry Ford decía: “Nunca estoy de pie cuando puedo estar sentado y nunca estoy sentado si puedo estar acostado”. Esta es una muy buena lección sobre economía del rendimiento y nos deja claro cómo evitar esfuerzos innecesarios. Cuando estudies, es importante verificar las condiciones físicas del lugar donde te encuentres. Es decir, que la altura de la mesa sea correcta (que llegue a la altura de tus codos), que la silla sea firme y cómoda, que cuentes con suficiente y adecuada iluminación, de preferencia luz blanca que evita la fatiga visual y tener dos fuentes de luz, una directa (lámpara de escritorio) y otra indirecta (iluminación de la habitación); que la temperatura y ventilación de la habitación sean adecuadas y, por último, que tu posición para estudiar sea apropiada, sentado de manera recta y no acostado en la cama como muchos acostumbran. 30 CAPÍTULO 3 UN PROGRAMA DE ESTUDIOS El triunfador tiene un justo sentido del tiempo; por consiguiente, no lo malgasta. Sabe que hay una oportunidad para cada cosa y un momento para cada actividad. Un momento para ser agresivo y otro para ser pasivo, un momento para estar juntos y un momento para estar solos, un momento para luchar y otro para amar, un momento para trabajar y otro para jugar, un momento para llorar y otro para reír, un momento para hacer frente y otro para retirarse, un momento para hablar y otro para guardar silencio, un momento para apremiar y otro para esperar. Análisis transaccional con experimentos Gestalt MURIEL JAMES/DOROTHY JONGEWARD El promedio de estudio diario puede extenderse desde 6 hasta 8 horas divididas en sesiones dependiendo de tu capacidad o de qué tanto estés acostumbrado a estudiar (o de qué tanto ya has perdido el hábito), incluso puedes empezar con una o dos horas diarias. Al comenzar poco a poco, no te será pesado adoptar este nuevo hábito y disminuirán las probabilidades de que lo abandones en poco tiempo. Aún así, te sugiero que dentro del primer mes alcances un promedio de 4 a 6 horas diarias de estudio como mínimo, pues en este año tu peor enemigo será el tiempo. Tal vez desde este momento preguntes ¿por qué habría de utilizar incluso los fines de semana? Las razones son simples. Todo en nuestras vidas debe guardar un equilibrio y ciertamente todos nos merecemos un descanso de vez en cuando, pero también es cierto que los hábitos adquiridos recientemente con mucho esfuerzo pueden perderse con mucha facilidad. Por tanto, tu programa de estudio debe incluir sábados y domingos con un doble fin. El primero, abarcar más temas, y el segundo y más importante, que no pierdas el ritmo y el 31 efecto aditivo que lograrás sobre el comportamiento de tu curva de memoria al posponer los repasos por dos días. Al principio será difícil y un poco incómodo, pero cuando tú mismo y los que te rodean comiencen a acostumbrarse al hecho de que “estás preparando tu examen”, tu hábito se tornará más fuerte y los demás tratarán de amoldarse a ti (dentro de lo posible) para acordar las reuniones, o en el caso de la familia, para respetar tu lugar de estudio. La manera adecuada de abordar este tema es comenzar por conocer los aspectos generales sobre la memoria, lectura, toma de apuntes, etc., mismos que se expusieron en el capítulo dos. Ahora hablaremos de la planeación de tus estudios, y tendremos en cuenta dos aspectos. Planeación de las sesiones de estudio Es un ritual conocido actuar de la forma siguiente: preparar un lugar adecuado y silencioso para nuestra sesión de estudio, tener a la mano todo lo necesario y decidirse a comenzar. En un siguiente paso nos disponemos a enfrentarnos a un texto extenso leyendo lo más que se pueda, hasta que el cansancio indique que ya ha sido suficiente. Este plan tiene errores que saltan a la vista. El hecho de acometer sobre un libro extenso sin conocerlo provoca eventual y forzosamente un sentimiento de rechazo a lo desconocido y de estar realizando una tarea sin fin, lo que puede ser bastante molesto. Asimismo, comenzar a estudiar sin definir el tiempo que se utilizará ni la cantidad de temas que se pretenden abarcar es como abordar un barco sin rumbo. Estos dos errores en la sesión sólo nos llevan al cansancio y a un sentimiento de frustración, pues no importa lo mucho que hayas avanzado, si estás ante un texto de mil páginas, siempre sentirás que lo que hiciste fue insuficiente puesto que no fijaste una meta a corto plazo. Un aspecto interesante descubierto en nuestra psique es la tendencia a completar cosas. Si se nos presenta una serie de figuras básicas incompletas tendemos a imaginar lo que les falta o a interpretarlas como figuras en proceso de completarse. De igual forma, nuestra mente necesita tener trazadas las directrices que indican el principio y el final de cualquier actividad para que pueda ser realizada con mayor facilidad. 32 Una excelente planeación de sesión consta de cinco puntos: Primer contacto con el material de estudio, determinación de tiempo y cantidad, anotación de los conocimientos sobre el tema, primera y segunda lectura, repaso y apuntes. La manera correcta de hacer el primer contacto es la misma que utilizas cuando ojeas una revista o un libro cuando vas a comprarlo. No debe tomarte más de un minuto o dos y con esa ojeada rápida sólo buscarás percatarte del contenido a modo general, de cuáles son los temas y subtemas, del contenido de las tablas y cuadros, y cosas por el estilo. Esto te ayudará a tener una perspectiva rápida sobre el tema y sabrás si es fácil de abordar o tomará más tiempo de lo que pensabas. Después del reconocimiento preliminar, ahora ya tienes una idea para decidir cuántos temas abarcarás y en cuánto tiempo planeas hacerlo. Recuerda que esto es importante para que lleves una dirección definida en tu estudio. Para este apartado debemos tomar en cuenta que nuestro objetivo es alcanzar un promedio de 6 horas diarias de estudio; sin embargo, sería inútil intentar hacerlo desde el primer día. No hay que olvidar que: x x x x Si planeamos correctamente nuestros descansos en la sesión de estudio fortaleceremos nuestra retención. Cada sesión de dos horas de estudio debe tener descansos cada 40 minutos en promedio. Durante el día podemos planear dos o tres sesiones. Es recomendable que durante las primeras dos semanas planees sólo una sesión al día y después aumentes gradualmente el tiempo de estudio o las sesiones. No existe tiempo alguno predeterminado. El tiempo correcto es aquel en que rindes mejor. Sólo tú puedes determinarlo; no hagas esfuerzos innecesarios. Trata de rendir al máximo; consentirte demasiado es perjudicial. Entre sesiones trata de llevar a cabo actividades que dejen a la mente descansar, como realizar una caminata, hacer ejercicio aeróbico, conversar con un amigo, ver una película, etcétera. 33 x x x Antes de comenzar necesitas fijar tu atención en el tema. Líbrate de todo pensamiento preocupante o que pueda llevarte a cualquier lugar que no sea tu escritorio. Este es un buen momento para llevar a cabo el ejercicio de meditación número 2, descrito previamente. Después de eso toma una hoja y anota todo aquello que sepas sobre el tema que vas a leer. Este ejercicio hará que establezcas un marco mental adecuado como referencia. Encontrarás que las mismas dudas que te plantees en este momento o la posible “falta de estructura sobre el tema” se resolverán al momento de revisar el tema. Te apuesto que recuerdas muchas de esas preguntas que durante toda tu vida estudiantil no pudiste contestar a la hora del examen pero que comentaste con tus compañeros justo al salir del aula o bien las buscaste inmediatamente en el libro. El esfuerzo que hiciste por recordar fue complementado por la llegada de la información requerida; de esa forma, esta asociación entra fácilmente en la memoria a largo plazo. Al realizar las anotaciones previas estás generando un proceso muy similar en el que te cuestionas, identificas tus puntos débiles y luego tú mismo los corriges. Ahora puedes comenzar con la primera lectura. Esta primera lectura debe centrarse en todos aquellos detalles que se pasaron por alto en el reconocimiento preliminar. Ahora pondrás atención en lo escrito en los párrafos, en especial al principio y al final de ellos como tratando de reconstruir un rompecabezas cuyas piezas son la información preliminar y la que estás ganando en este momento. Trata de poner especial atención en los apartados que contengan resultados o conclusiones así como en todo lo resaltado con letras negritas o cursivas (itálicas). La segunda lectura tendrá como objetivo rellenar los últimos espacios del rompecabezas. En este punto seguramente habrá muchas dudas sobre el asunto abordado pero también tienes una perspectiva mayor sobre él, de manera que ahora eres un semiexperto del tema con más herramientas para resolverlo que si hubieras comenzado a leer de manera lineal; con esa información tratarás de solucionarlo y, por supuesto, conoces mucho más del tema que cuando comenzaste; si crees que no es cierto, puedes revisar las anotaciones que hiciste al principio y comparar. Verás que es realmente interesante la diferencia entre tus conocimientos previos y los que tienes hasta este momento. Pero aún no has terminado. 34 Para completar el método y registrar todo en la memoria a largo plazo tienes que proceder a hacer el primer repaso como ya se explicó en la sección de memoria, y si no te quita tiempo o si lo necesitas para recordar algunos conceptos de manera rápida, haz un resumen que guarde preferentemente características similares a las del mapa mental ya descrito. Cualquiera puede pensar que este método suena a fraude, pues es lógico que si lees algo y luego lo vuelves a leer y te lo preguntas a ti mismo obviamente lo vas a saber. ¡Es lo fantástico de este método! Es como hacer trampa sin hacerlo, pues siempre el resultado final es el mismo y se llama aprendizaje a largo plazo. Sabemos que una persona ha aprendido cuando ha modificado algún aspecto de su conducta de manera más o menos permanente. Planeación a largo plazo Comencemos por otro ejemplo. La versión 35ª en español del Manual de diagnóstico clínico y tratamiento de Tierney tiene 1 537 páginas. Yo quiero terminarlo en dos meses. En esos dos meses debo haberlo leído, resumido y repasado de manera efectiva. Al terminar habré aprendido casi todo su contenido. Lograrlo en dos meses significa que tengo ocho semanas para hacerlo; en otras palabras, debo avanzar aproximadamente 200 páginas por semana y, por tanto, diariamente debo abarcar 30 páginas en promedio. No suena como algo imposible ¿verdad? Si considero que estaré dedicando de 4 a 6 horas diarias para estudiar, treinta páginas resultan muy poco. Utilizando adecuadamente todos los métodos ya expuestos, bien podrías abarcar más de 60 páginas con un alto nivel de comprensión y retención. Lo que disminuiría el tiempo de dos meses a un mes. Este es un ejemplo de cómo debes trazar tu propio plannig a largo plazo, de manera precisa y detallada, explicándote a ti mismo los objetivos y nunca perdiendo el sentido de la viabilidad; es decir, no pretendas leer 25 temas en un día o avanzar 200 páginas y menos cuando apenas estés comenzando, pues eso te resultará en frustración inmediata. Plantéate al principio metas alcanzables y conforme vayas ganando habilidad plantéate otras más ambiciosas, pero siempre procura planear de más. 35 Planear de más significa que dentro de tus planes siempre debe haber un espacio que cubra cualquier atraso imprevisto e inevitable. Los problemas siempre ocurren y no hay forma de preverlos. Tomándolos en cuenta no abandonarás tu rutina, si es que alguna vez tiene que verse interrumpida (preciso que esto se refiere a imprevistos reales y no a la salida imprevista del viernes por la noche ni cosas por el estilo). Ahora bien, estos son los textos que te sugiero y la forma en cómo combinar esta bibliografía con la parte 2 de este manual: x Lee primero la parte 2 (sección de preguntas) sin intención de memorizarlo, sólo para tener una perspectiva de los temas. x Realiza el repaso completo y profundo de la bibliografía de base. Todos los textos deben ser leídos, subrayados y resumidos, en otras palabras ESTUDIADOS de pasta a pasta y al menos dos veces. 1. Current Medicine 2005 (o bien alguna versión del Diagnóstico Clínico y Tratamiento, de Tierney y Papadakis en español). 2. NMS Internal Medicine de Wyers. 3. NMS Pediatrics de Dworkin. 4. NMS Surgery, de Jarrell. 5. NMS Obstetrics and, Gynecology de Beak. x Regresar a éste para contestar las preguntas tratando ahora de entenderlas y memorizarlas. x Cuando hayas alcanzado este punto ya habrás cubierto todas las áreas del examen, incluyendo la Anatomía, Patología, Farmacología, Fisiología, Traumatología, Otorrinolaringología y Oftalmología. La información que encontrarás en estos libros sobre estas materias es suficiente y te sugiero no perder tiempo en textos muy amplios relacionados con ellas. x Como ejercicios examen, una vez que consideres que has abarcado casi todos los temas sugiero que intentes contestar y repasar: 1. Repaso para el USMLE Paso1, de Barton 2. Repaso para el USMLE Paso 2, de Chan x También es muy útil realizar sesiones de preguntas contra reloj con un formato de opción múltiple que sea semejante al formato del ENARM. Puedes sacar los reactivos de los NMS o de los pasos 1 y 2. Puedes en36 contrar los reactivos de todos los PAC en esta dirección de Internet: www.drscope.com. Estas preguntas también son de gran utilidad porque están formuladas con una orientación epidemiológica hacia la población mexicana, justo como en el ENARM. x Es bueno tratar de contestar entre 100 y 150 preguntas en 50 minutos y luego autocalificarte. x Hasta este punto puede ser que el resultado que obtengas todavía no sea muy bueno, pues las preguntas son difíciles; pero debes tomar en cuenta que esto es normal y que tanto en el ENARM, como en el USMLE o el MIR, las más altas calificaciones suelen ser de 70. Al intentar estas sesiones repetidamente tu calificación mejorará poco a poco; eso está garantizado, pero no esperes obtener 100, ya que realmente muy pocos pueden lograrlo (ojalá tú seas uno de ellos). x Recuerda que este es un programa para terminarse en seis meses (promedio) y que debes tomar en cuenta que no sólo vas a ir leyendo lo correspondiente a ese tema y a ese día; es decir, tienes que cumplir cada día los repasos programados. Como ya lo mencioné, es muy útil que tengas una agenda para asignar a cada día los repasos necesarios. Algunos aspectos que es necesario considerar Un error frecuente y muy importante consiste en pensar que se debe repasar mucho de la patología común y poco de las que llamamos “enfermedades raras o poco frecuentes”. Esto generalmente lo justificamos diciendo “esto no es del médico general” o “nunca lo estudié en la facultad” o “eso no se usa en la medicina mexicana”. Todo esto no es verdad. En este manual encontrarás suficiente material para tener una idea cabal de muchas de estas enfermedades que debe conocer cualquier médico general. Cuando estudies sobre algunos padecimientos que a primera vista parecen muy similares, trata de enfocarte sólo en las diferencias, como pueden ser la edad de inicio de la enfermedad (es la diferencia básica entre la neumonía y la bronquiolitis, por ejemplo) o simplemente si es más frecuente en hombres o en mujeres pero guarda un esquema general de las similitudes. En el cuestionario encontrarás preguntas que ejemplifican esto. 37 Para memorizar un concepto es importante establecer asociaciones entre la imagen mental de éste y la manera en que es percibido por los sentidos. Esta técnica no es fácil de aplicar en Medicina. Pero digamos que hay que imaginar cómo se palpa, se oye, se ve; por ejemplo, una lesión, o incluso cómo huele una infección por Pseudomonas. El ejemplo clásico de esta asociación es el compendio de síndromes pleuropulmonares, en los que se involucran todos los sentidos para recordar un concepto. Suena raro pero funciona. Está en los libros. Mediante la repetición de una pregunta o su planteamiento en contextos diferentes se logra una mejor comprensión del concepto, al mismo tiempo que se crea una asociación más poderosa que permite que quede almacenado en la memoria de largo plazo. Por eso encontrarás muchas preguntas parecidas en secciones diferentes de este manual. En él, todas las respuestas que enumeran clasificaciones, tipos celulares o patologías están ordenadas por frecuencia o importancia y de mayor a menor. Nunca dejes de preguntarte ¿por qué tuve mal esa pregunta?, ni de buscar la respuesta enseguida. Así, una vez más esta información quedará registrada en tu memoria a largo plazo y posiblemente para siempre. Es satisfactorio pasar de ser el hombre (o mujer) organizador a ser el hombre (o mujer) de la acción. Una guía fácil para automotivarte y evaluar si estás haciendo bien tu trabajo son las cinco reglas de oro de un buen trabajo: 1. Interesarse. Una condición necesaria para el buen rendimiento es desarrollar un gusto por lo que se hace, encontrarle una razón de ser o ver el beneficio a futuro que te traerá. 2. Conocer y respetar el programa. Trata de hacer un buen programa, mismo que se ajuste a tus necesidades y capacidades y síguelo al pie de la letra. Evita caminar sin rumbo. 3. Hacer lo que se hace. No debes hacer dos cosas al mismo tiempo y, mucho menos, pensar en dos cosas a la vez; esto se conoce como la ley de la vía única. En el momento de estudiar concéntrate en lo que estás haciendo y preocúpate por lo demás cuando sea el momento de hacerlo. Esta no es sólo una regla de estudio, sino una regla de vida. Recuerda que: 38 Cada día es una nueva vida para el hombre sabio; ayer ya se fue y mañana todavía no ha llegado; sólo tienes el día de hoy. 4. Seguir un buen ritmo. El ritmo puede ser lento o apresurado. Lo malo es que la lentitud es algo obsoleto y el tiempo es dinero. Todo aquel que vive en el mundo moderno lo sabe. Entonces, tu ritmo debe ser apresurado para lograr resultados dentro de los plazos convenidos. 5. Llegar hasta el final. Siempre permanecer es más cómodo; todos los cambios nos plantean dificultad. ¿Qué cualidades son necesarias para lograr el paso de lo conocido a lo desconocido? Sin duda, algo de valor; eliminar las conductas inflexibles y estereotipadas; creer en lo que se hace y en la capacidad de postergar el placer, entre otras. Todo lo anterior comprende el programa de estudios que te propongo, en adelante solo tú y tu esfuerzo determinarán los resultados que obtengas. De antemano te deseo suerte en este intento de aprobar el ENARM esperando que lo que acabas de leer te sea útil y contribuya a este propósito. 39