0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas38 páginas

Kenzaburo Oe: Literatura y Hiroshima

El documento aborda la vida y obra de Kenzaburo Oe, un autor japonés que vivió la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en un firme opositor a la energía nuclear tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. A través de su obra 'Cuadernos de Hiroshima', Oe documenta su experiencia y reflexiones sobre las consecuencias de la guerra y la energía atómica. Además, se destaca su compromiso con la paz y la defensa de los derechos humanos a lo largo de su vida.

Cargado por

IvAna Kin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas38 páginas

Kenzaburo Oe: Literatura y Hiroshima

El documento aborda la vida y obra de Kenzaburo Oe, un autor japonés que vivió la Segunda Guerra Mundial y se convirtió en un firme opositor a la energía nuclear tras los bombardeos de Hiroshima y Nagasaki. A través de su obra 'Cuadernos de Hiroshima', Oe documenta su experiencia y reflexiones sobre las consecuencias de la guerra y la energía atómica. Además, se destaca su compromiso con la paz y la defensa de los derechos humanos a lo largo de su vida.

Cargado por

IvAna Kin
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Tres autores de

posguerra
Cuarto encuentro:
Kenzaburo Oe
Nuestros autores:
Osamu Dazai (1909-1948)
01 El declive.

Yukio Mishima (1925-1970)


02 Confesiones de una máscara.

Kenzaburo Oe (1935-2023)
03 Cuadernos de Hiroshima.
01
Las bombas
Hiroshima y Nagasaki
Piano, piano. . .
En mayo del mismo año se había
Luego de una campaña brillante y
rendido Alemania, e Italia lo había
victoriosa en el pacifico, Japón
ya hecho en septiembre del 43.
empezó a ver cómo l as fuerzas
aliadas invadieron poco a poco
Japón se había quedado solo y
territorio del eje y el General Tōjō
estaba desesperado por un pacto
comenzó a ver la derrota como algo
de no agresión con la Unión
posible.
Soviética.

En julio de 1944 renuncia a su


En julio de 1945, EEUU, Inglaterra y
cargo dejando a los hombres de la
China llevan a cabo la Declaración
política negociar una paz
de Potsdam. Los soviéticos se
“honorable”.
encontraban a favor de este
acuerdo.
La declaración Potsdam
“La Declaración ofrecía a Japón, como condiciones de paz, la
destitución de los militares, un periodo de ocupación, la limitación
de la soberanía japonesa a las cuatro islas principales, el
desarme y la repatriación a Japón de los ejércitos japoneses, el
juicio de los criminales de guerra, no esclavizar ni destruir a
Japón como nación, sino la aceptación por Tokio de las
instituciones democráticas, la destrucción de las industrias de
guerra y, una vez terminada la ocupación con los objetivos
especificados, un retorno eventual al comercio mundial con
acceso a materias primas.”

Historia mínima del Japón, pág. 265


¿Rendirse? ¡Jamás!
El Emperador junto con el consejo supremo de guerra querían
aceptar la declaración, pero las fuerzas armadas japonesas no
estaban de acuerdo y la Unión Soviética no respondía al pedido de no
agresión.
Esta situación escaló cuando se comenzó a comentar el deseo
del primer ministro de luchar hasta las últimas consecuencias.
Finalmente, y ante la falta de respuesta de Japón, EEUU decidió que
para finalizar el conflicto no habría otra solución que utilizar la bomba
atómica.
El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, cayó la bomba
Little Boy sobre Hiroshima. El 9 de agosto a las 11:02 cae Fat Man
sobre Nagasaki. El número de víctimas va desde las 150k a 200k.
Nube de hongo nuclear:
Hiroshima (izq) y Nagasaki (der)
Una puerta Torii japonesa
sobrevive al bombardeo
atómico de Nagasaki.
Alrededor del torii hay
destrucción.
Se puede ver a dos
personas no identificadas
caminando debajo del torii.
(septiembre de 1945)
“La primera bomba atómica cayó sobre Hiroshima el 6 de agosto de 1945,
destruyó la ciudad y se calcula que mató instantáneamente a 100 000 personas,
incluido un grupo de aviadores de Estados Unidos que estaban prisioneros.
Se estima que 40.000 personas más murieron posteriormente, víctimas de la
radiación. El emperador ordenó negociar la paz sin discusiones, (...), el Ejército
Rojo había empezado operaciones contra el Ejército de Kwantung, pues Stalin tenía
el proyecto de crear, en Manchukuo, un Estado “cojín” entre la Unión Soviética y
China e inició el saqueo de las fábricas e instalaciones industriales de Manchuria
para embarcar todo el equipo hacia el noroeste. (...) para no honrar el Pacto de
Neutralidad que había entre los dos gobiernos, el gobierno soviético denunció el
pacto el día 7 de agosto.
En medio de grandes dudas, incertidumbre, falta de información oportuna y
de la realidad del desastre y sufrimiento causado por la primera bomba, en
Washington, el presidente Truman ordenó usar la segunda bomba atómica que
cayó sobre Nagasaki el 9 de agosto, pocas horas después de que la Unión Soviética
declarara la guerra a Japón…” (p.266)
“Soportar lo insoportable”
Estados Unidos pide la rendición y el 15 de agosto de 1945 se publica un
edicto imperial que ordenaba al ejército a rendirse. Esta decisión es
también comunicada a las fuerzas aliadas. El mismo día el emperador
comunica la rendición por radio:
“Yo, el Emperador, después de reflexionar profundamente sobre la
situación mundial y el estado actual del Imperio japonés, he decidido
adoptar como solución a la presente situación el recurso a una medida
extraordinaria.”
“Soy consciente de que los sacrificios y sufrimientos que tendrá que
soportar el Imperio a partir de ahora son, sin duda, de una magnitud
indescriptible.”
Parte del discurso del Emperador Hirohito.
02
Biografía
Kenzaburo Oe (1935-2023)
Kenzaburo Oe, nacido en 1935
en la villa de Ose en la región de
Shikoku, era el quinto de siete
hermanos. Su familia había
habitado esa zona desde siglos.

Aún mismo luego de la


diáspora que se dio a las grandes
ciudades en plena Restauración
Meiji, lo Oe continuaron en su villa.

Las mujeres de la familia


tenían por costumbre ser
narradoras de historias, costumbre
que marcó a Kenzaburo desde
pequeño.

https://www.nobelprize.org/prizes/literature/1994/oe/biographical/
A la edad de seis años le toca
vivir el comienzo de la Segunda
Guerra Mundial. La educación
militarizada era moneda corriente y
el Emperador era el monarca y la
deidad que regía el mundo de la
política y la cultura.

Su madre, también narradora


de relatos, era defensora de la
cultura y la moral de su villa natal.
Solía relatarle historias cómicas
pero de tinte abiertamente
anti-nacionalista. Luego de la
muerte de su padre, ella se
convierte en el eje de su educación.
La derrota de Japón en la
guerra de 1945 trajo cambios
enormes, incluso en la remota aldea
forestal: en las escuelas, a los niños
se les enseñaban principios
democráticos que reemplazaron los
del sistema absolutista del
Emperador.

La administración de
Norteamérica y sus ideales
democráticos marcaron a varios
jóvenes japoneses y Kenzaburo fue
uno de ellos. Con sus nuevos ideales
Oe deja su villa natal para conocer
este nuevo mundo de posguerra.
Llega a Tokio a los 18 años y a
los 19 se inscribe en el
Departamento de literatura
francesa de la Universidad de Tokio.
Bajo la tutela del profesor Kazuo
Watanabe, especialista en Rabelais,
Oe ingresa en el mundo del
humanismo del Renacimiento.

Si tenemos en cuenta a la
madre anti-nacionalista y al padre
imperialista, Kenzaburo vivió una
infancia polarizada. Ahora se
encontraba en otra dualidad: las
historias de su villa y el mundo de
los escritores franceses.
La crisis golpeó la vida y la
literatura de Oe con el nacimiento
de su primer hijo, Hikari. Hikari
nació con una deformidad craneal
que lo convirtió en una persona
con discapacidad mental.

A través del medio


catalizador del humanismo, unió
su propio destino de tener que
aceptar a un niño discapacitado
en la familia con el de la postura
que uno debería adoptar en la
sociedad contemporánea. Los
resultados fueron: Una cuestión
personal (1964) y Cuadernos de
Hiroshima (1965).
A lo largo de su vida ha
cosechado varios galardones:
Premio Akutagawa, 1958.
Premio Shinchosha, 1964.
Premio Tanizaki, 1967.
Premio Noma, 1973.
Premio Yomiuri, 1982.
Premio Jiro Osaragi ( Asahi
Shimbun ), 1983.
Premio Nobel de literatura, 1994.
Orden de la Cultura, 1994 – no
aceptado.
Legión de Honor, 2002.

Murió de vejez el 3 de marzo


de 2023 a la edad de 88 años.
El escritor antinuclear
Oe era un firme partidario de la constitución pacifista de Japón y se
oponía a la energía nuclear.
Después de los acontecimientos de Fukushima de 2011, instó al
entonces primer ministro Yoshihiko Noda a detener los planes de reiniciar las
centrales nucleares y abandonar permanentemente esa fuente de energía.
En 2012, tras un aumento del 20% en los suicidios en Japón, lanzó un
llamamiento antinuclear y un año después se reunió con Noam Chomsky.
Oe afirmó después del desastre de Fukushima que Japón tenía la
responsabilidad ética de abandonar la energía nuclear, tal como había
renunciado a la guerra según su Constitución de posguerra.
En 2013 organizó una manifestación masiva en Tokio contra la energía
nuclear. También se mostró muy crítico con la modificación del artículo 9 de
la Constitución, que renuncia para siempre a la guerra.
Estilo de escritura
Registro de una cruel realidad
Anotaciones de una pesadilla
A diferencia de las obras anteriores leídas en estas clases, Cuadernos
de Hiroshima es una recopilación de anotaciones realizadas por el propio Oe
como testigo de los acontecimientos que describe. No es una mezcla de
elementos biográficos y fantasía, sino el intento de plasmar objetivamente lo
que él vivió en la Novena Conferencia Mundial en contra de las Armas
Nucleares en agosto de 1963.
Lejos del género de la novela, la obra se divide en subtítulos que van
dando pie a los relatos. Es un trabajo recopilatorio de diferentes testimonios
y pensamientos propios del autor.
Esto no quiere decir que Oe solo se haya centralizado en obras de datos
descriptivos. Posee en su haber gran cantidad de títulos de novelas y relatos
en los cuales podemos encontrar experiencias personales, elementos de
posguerra y del folclore de su país.
03
Obras más
importantes
Japonés con toques franceses:
Oe comenzó a escribir en 1957, cuando todavía era estudiante
de literatura francesa en la universidad. Sus obras de 1957 a 1958,
desde el cuento La presa, que le valió el premio Akutagawa, hasta su
primera novela, Arrancad las semillas, fusilad los niños (1958),
describen la tragedia de la guerra que destrozó la vida idílica de un
joven rural.
En Lavish are the Dead (1957), un cuento, y en The Youth Who
Came Late* (1961), una novela, Oe retrató la vida estudiantil en Tokio,
una ciudad donde aún permanecían las sombras oscuras de la
ocupación estadounidense.
En estas obras son evidentes fuertes influencias de Jean-Paul
Sartre y otros escritores franceses modernos.
Un par de títulos más:
Superando la agonía y decidido a coexistir con un hijo con
discapacidad severa, Oe escribió Una cuestión personal (1964), un relato
de su dolor al aceptar en su vida al niño con daño cerebral y de cómo llegó
a la decisión de vivir con él. Más tarde, y luego de la recolección de datos
sobre las víctimas de la bomba nuclear, apareció Cuadernos de Hiroshima.
Su interés por Okinawa y su situación con el ingreso de las fuerzas
estadounidense lo llevó al tema de los surcoreanos. Esto le abrió la puerta
a las ideas sobre un Japón más periférico y no tan Tokio- centrista,
llevándolo a escribir El grito silencioso (1967), un trabajo que relaciona
mitos y leyendas con el mundo contemporáneo.
Dinos como sobrevivir a nuestra locura (1969) también es un relato
relacionado con la discapacidad de su hijo, además de estar relacionado
con un contexto de posguerra.
04
Cuadernos de
Hiroshima (1965)
En agosto de 1963, Oe, que
un prometedor escritor de 28
años, se dirigió a Hiroshima
para hacer un reportaje sobre
la novena conferencia mundial
contra las armas nucleares.
Lo vivido en la Conferencia
sumado a otros escritos de
subsiguientes viajes a la ciudad
fueron compilados en el libro que
se publicó en 1965.
I. PRIMER VIAJE A HIROSHIMA
“Toda Hiroshima es un gran cementerio. En cada rincón de
cualquier barrio hay monumentos conmemorativos.” (p.19)
“Los médicos del Hospital de la Bomba Atómica hacen
cuanto pueden por salvar la vida de una joven, pero finalmente
morirá y sus insomnes esfuerzos habrán sido en vano” (p.23)
“Bajo el microscopio, los leucocitos teñidos parecen uvas.
Echo un vistazo al portaobjetos de cristal que contiene una
muestra de sangre con 90.000 leucocitos por milímetro
cúbico.” (p.24)
Parque Conmemorativo de la Paz
Cúpula Genbaku (原爆
ドーム Genbaku Dōmu)
o Cúpula de la Bomba
Atómica.
II. REGRESO A HIROSHIMA
“El pasado invierno murió una madre recién salida de
la adolescencia, aquejada de una leucemia mieloide aguda.
Estuvo expuesta a la bomba atómica cuando apenas era una
recién nacida; dieciocho años más tarde, desarrolló los
síntomas de la enfermedad y murió justo después de dar a luz
a su propio bebé.
Hasta ahora, la criatura no ha mostrado ninguna señal
que pueda considerarse anormal y ésa es la única esperanza
que tiene, si es que se puede utilizar la palabra «esperanza» en
este caso.” (p.33)
“En cualquier caso, la perspectiva de una prohibición
total de las armas nucleares se desvaneció y los avances
para la limitación de los ensayos, que habían despertado tanta
esperanza entre los pacientes del hospital, se difuminaron
durante la Conferencia. Fue en aquel momento cuando le
alcanzó la muerte.” (p.35)
“El silencio se extendió durante una década porque el
equipo de investigación de cirujanos del ejército de los Estados
Unidos emitió una declaración equivocada en el otoño de 1945:
«Todas las personas que podían morir a causa de los efectos
radiactivos de la bomba atómica ya han muerto. Por lo tanto,
no surgirán más casos de efectos fisiológicos atribuibles a
la radiación residual». (p.39)
III. LOS MORALISTAS DE HIROSHIMA
“Hay que incluir, además, la radiación y los efectos
secundarios que provoca a largo plazo. Se trata de
circunstancias que ni la especie humana ni la profesión
médica, obviamente, han experimentado nunca. En segundo
lugar, las víctimas no pueden optar a la protección del
gobierno a menos que sus quejas se clasifiquen dentro del
escueto rango de síntomas especificados, muchos de los
cuales resultan fatales.” (p. 48)
“Hay historias aún más tristes, por supuesto. Por ejemplo
la de una chica que vio por casualidad su historial médico.
Habían escrito «leucemia mieloide». Después de leerlo se
ahorcó.” (p.49)
IV. SOBRE LA DIGNIDAD HUMANA
“Hiroshima se revela como la herida más profunda de la
humanidad. Como todas las heridas, presenta dos posibles
escenarios: la esperanza de que cauterice y se recupere, o el
peligro de una infección fatal. Si los japoneses de hoy en
día no perseveramos en recordar la experiencia de Hiroshima,
especialmente las reflexiones y los sentimientos de quienes
padecieron esa experiencia sin precedentes, los tímidos
brotes, apenas visibles, de esperanza que nacen de ese
lugar y de su gente comenzarán a marchitarse y nos invadirá
una auténtica degeneración.” (p.57)
“(...) se avergüenzan de las horribles cicatrices queloides que
ocultan sus rostros. ” (p.62)

“(...) avergonzadas por sus cicatrices, desperdician su juventud en


las oscuras alcobas de Hiroshima. ” (p.63)

“Para poner la cuestión en claro y afrontarla sin rodeos: la gente en


todo el mundo está tratando de olvidar Hiroshima y la indescriptible
tragedia allí perpetrada. ” (p.63)

“Aun así, el periodista norteamericano estaba disgustado porque el


joven nacido en Hiroshima el mismo día del bombardeo les recordaba
a sus compatriotas aquel terrible hecho. Prefería borrar toda huella
de Hiroshima de la memoria de Estados Unidos.” (p.64)
V. LA GENTE QUE NO SE RINDE
“Desde el momento en que explotó la bomba atómica, ésta
se convirtió en el símbolo de toda maldad humana;
representaba a un tiempo un demonio salvaje y una nueva
especie de peste moderna.” (p.68)

“El esfuerzo de recuperación ha continuado durante dos


décadas y todavía hoy se sigue haciendo.” (p. 70)

“Los científicos implicados en la construcción y desarrollo


de la bomba seguramente no carecían de la imaginación
necesaria para prever el infierno que se iba a desatar.” (p.70)
“La literatura del siglo XX se las ha tenido que ver con
una gran variedad de situaciones extremas, la mayor parte
de las cuales tienen relación con el mal que anida en los
hombres y en el universo. Si la palabra «mal» tiene
reminiscencias morales, se puede reemplazar quizás por
absurdo. Pero en esas variadas situaciones extremas,
guerras, tormentas, inundaciones, pestes y cáncer, a
menudo existe una señal de esperanza y recuperación.
Esas señales no se aprecian en las aterradoras
dimensiones de las crisis extremas, sino en la buena voluntad
humana, en el orden y sentido implícito que aporta la tenue luz
de la vida diaria.” (p.74)
VII. OTROS VIAJES A HIROSHIMA
“...el joven fallecido era un niño de cuatro años cuando
estuvo expuesto a la bomba atómica. No sólo no tenía ninguna
responsabilidad en la guerra sino que ni siquiera era capaz de
comprender en absoluto el imprevisto y despiadado ataque
atómico contra la ciudad. Veinte años después, no obstante,
cargaba con la responsabilidad de la nación entera en su
propio cuerpo. Incluso siendo un niño de cuatro años de edad,
era ciudadano de este país y, como tal, sufrió las
consecuencias que acarrearon las lamentables decisiones
que se tomaron en el país durante un tiempo. A veces
pertenecer a una nación puede acarrear crueles
consecuencias.” (p.92)
“...en el mismo momento en que murió el joven víctima de la
leucemia y su novia se suicidó, se ofició una ceremonia para
condecorar con la Orden de Primera Clase del Sol Naciente al
general Curtis E. LeMay, jefe de las Fuerzas Armadas de los
Estados Unidos. Ese general fue uno de los que participó en la
planificación de las operaciones militares para el
lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y
Nagasaki.
Está documentado que un representante oficial del
gobierno japonés dijo: «Mi casa también se incendió tras la
incursión aérea, pero eso sucedió hace ya veinte años. ¿No
es un acto de magnanimidad acorde con la grandeza de
nuestra nación trascender el amor y el odio y otorgar esta
condecoración a un militar que participó en el bombardeo
las ciudades japonesas durante la guerra?».” (p.94 y 95)
¡Muchas
gracias!
idalvis@gmail.com

También podría gustarte