Feminidad y Chola: Identidad y Cambio
Feminidad y Chola: Identidad y Cambio
AND GLOBALIZATION
By
UNIVERSITY OF FLORIDA
2019
©2019 Marcela Murillo Van Den Bossche
To the Wonder Women in my life, my mom and grandmother, without whom I would not be
who I am today; to my daughter, for whom I strive to be a Wonder Woman every day
A las Mujeres Maravilla de mi vida, mi mamá y abuela, sin ustedes no sería lo que soy; a mi hija,
cuya mirada me impulsa a ser una Mujer Maravilla
ACKNOWLEDGMENTS
I thank my advisor, Dr. Sorbille, for his guidance and time. I thank my father, Jose Luis
Murillo, for listening and believing in me. I thank my husband for his support and patience.
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TABLE OF CONTENTS
page
ACKNOWLEDGMENTS ...............................................................................................................4
ABSTRACT .....................................................................................................................................7
CHAPTER
1 INTRODUCCIÓN ....................................................................................................................9
Aproximación Histórica..........................................................................................................60
Relaciones Asimétricas ...........................................................................................................64
Micropolítica de una Relación Asimétrica: “Deference” y “Demeanor” ...............................67
“Demeanor” en “Monumento a la Madre India” ....................................................................69
Abeja Reina: Representación de la Micropolítica Doméstica de la Zona Sur
Contemporánea ...................................................................................................................77
Carmen: Jerarquía en la Horizontalidad ..........................................................................80
Ramona: Estratagemas Excluyentes Sin Distinción de Edad ..........................................82
Asimetría Sin Distinciones: Ramona y Carmen ..............................................................86
Zona Sur: Asimetría Cinematográfica Paceña ........................................................................87
Conclusiones: La ‘Inercia de Estatus’ ....................................................................................95
7 CONCLUSIÓN.....................................................................................................................220
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Abstract of Dissertation Presented to the Graduate School
of the University of Florida in Partial Fulfillment of the
Requirements for the Degree of Doctor of Philosophy
By
December 2019
known as cholas. Bolivian cholas are Aymara or Quechua women who wear a distinctive outfit
and can be easily identified by them. They are mainly rural peasants that have migrated to the
urban areas and work as house-workers or market vendors. Historically they have been
marginalized, but their social condition has changed significantly in the last decade due mostly to
governmental policies. The twentieth-century literature represents the chola in two distinct
forms. Popular theater presents her positively and affirms her identity; whereas the novel
discredits her as a mother and wife, and ultimately as a woman. These opposing positions lead to
a questioning of the depiction of the chola in the twentieth-first century. My project scrutinizes
the aesthetic values of the chola as a text and reflects on the change of her depiction from the
twentieth century to the twenty-first century. It analyses these variations through the study of her
representation in comics, literature, fashion magazines, TV shows and wrestling events. These
new depictions illustrate the cultural and social discursive formations that shape the chola as a
non-hegemonic femininity in Bolivian society and reflect her social position in the Bolivian
imagery as the Other. This project uses an interdisciplinary approach that consists of feminist
theory, comic studies, postcolonial theory, visual semiotics, and psychoanalysis so it can
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encompass all the various materials of research. From a postcolonial stance, my project argues
that the chola is presented as the Other in the Bolivian imaginary and it examines the literary
mechanisms that display her Otherness. The use of an intersectional feminist theoretical
framework allows my work to suggest that the chola femininity differs from the hegemonic
Bolivian femininity, and distances from the Western canon of beauty; aesthetically emphasizing
her cultural difference. Furthermore, I argue that currently the portrayal of the chola femininity is
shifting and being transformed as a consequence of the political context, and the cultural
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CHAPTER 1
INTRODUCCIÓN
con los españoles. Este sistema tenía repercusiones en todos los ámbitos de vida de los sujetos,
determinantes.
ocupación española, pero muchos aspectos perviven bajo una rotulación distinta. En ese período
diferencia de que, en esta ocasión, estos grupos de poder llevaban el rótulo de “nacionales”. Las
consecuencias prácticas de este hecho para los individuos pertenecientes a los bajos estratos
sociales fueron que sus condiciones de vida se mantuvieron tal y como habían sido durante el
tiempo de la colonia, las expectativas de alcanzar niveles más altos en la jerarquía social o tan
siquiera lograr mejoras en los ingresos económicos estaban tan limitadas como lo habían estado
social, como la fuerza de trabajo silenciosa y gratuita para las clases privilegiadas dueñas de
extensos feudos. El indígena carecía totalmente de capacidad para mejorar sus condiciones de
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vida, e incluso le fue negada siquiera la aspiración a una mejor vida para sus descendientes, por
lo que sus hijos se veían condenados a perpetuar este ciclo maligno. La condición de pongo en
las extensas propiedades agrícolas latifundistas tiene similitud con la del siervo en los tiempos
medievales de Europa. El pongo era materia disponible para el señor de la hacienda, parte de los
activos de una propiedad rural. Esta condición se mantuvo hasta mediados del siglo XX.
Durante este período de la República, los mestizos, fruto de los blancos dominadores y de
los indígenas, lograron mejorar sus posiciones en la pirámide social, de modo continuo y con
avances pequeños pero sostenidos; los mestizos consiguieron ingresar en las instituciones y la
estructura de los gobiernos. A esta clase social, la mestiza, pertenece como individuo
característico el cholo, tal cual afirma Alcides Arguedas en su obra Pueblo enfermo (1909).
este evento generó tantos y tan profundos cambios en la realidad que se distingue una diferencia
notoria entre la sociedad previa y posterior a éste hecho, tal cual afirma el historiador y ex
principalmente en unas pocas familias se pasó a una economía controlada básicamente por el
Estado. Con la reforma agraria se eliminaron los latifundios y con ellos la oprobiosa figura del
pongueaje. El efecto inmediato de esta reforma fue la integración plena del campesino a la
sociedad.
Hasta ese entonces, el campesino fue un mero apéndice de la actividad económica del
país, sin posibilidad del ejercicio pleno de sus derechos como cualquier ciudadano. La abolición
del pongueaje termina de modo definitivo con estas estructuras coloniales supervivientes. Otro
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cambio sustancial producto de la revolución de 1952 fue el voto universal, que otorgó a los
campesinos no el acceso a la elección de sus autoridades. En efecto, por primera vez los obreros
participaron directamente en las decisiones políticas y económicas del país. A partir de este
política del Estado en actual vigencia; Bolivia deja de ser una república para convertirse en un
Estado Plurinacional. La nueva carta magna es producto de una asamblea constituyente, elegida
ex profeso con ese fin, la cual duró un año y cuatro meses desde el 6 de agosto de 2006 hasta
diciembre de 2007. En este ordenamiento jurídico están representados todos los grupos sociales,
reconocimiento no opera exclusivamente al nivel rotular, sino que funciona como medio de
organización del Estado. En este sentido, para oficializar las costumbres de los pueblos indígenas
y elevarlas al nivel estatal, se reconoce a la justicia comunitaria como vía de solución válida, así
El actual vicepresidente Álvaro García Linera reflexiona sobre el cambio entre república-
“Identidad boliviana: Nación, mestizaje y plurinacionalidad” (2014). Sostiene que los cambios
diferente al siglo anterior. La ideología nacional del siglo XX es el mestizaje. Este pensamiento
progreso, y consideraba que la homogeneización era la única vía para conseguir una identidad
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boliviana unificada. En este sentido, el elemento indígena debía despojarse de sus costumbres y
ritos para adoptar las formas occidentales. La asimilación de estas culturas a la hegemonía
europeizada prioriza ideales ajenos a los autóctonos, y mantenía nociones clasistas y racistas de
tiempos coloniales.
y va en detrimento de las culturas indígenas bolivianas, puesto que las marginaliza en una
conciliar esta desigualdad histórica. En este sentido las reformas legales son entendidas como
de identidades que el sujeto boliviano puede tener en relación a su origen étnico y nacional. En
este sentido, todos los bolivianos gozan de una identidad nacional-estatal al ser parte de una
identidad histórica nacional construida a partir de 1825, año de la fundación de Bolivia como
Estado. Simultáneamente, muchos bolivianos gozan de otra identidad más antigua a la estatal: la
Bolivia como nación, estos individuos poseen identidades nacionales indígenas o también
propuesta por el Estado Plurinacional, comprende a la suma de la identidad nacional estatal y las
elemento indígena en la propia identidad nacional. Las reformas nuevas como el reconocimiento
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oficialización y enseñanza de idiomas indígenas entre otras reformas, se constituyen como
cambios estructurales al aparato estatal que emplean la vía legal. Simultáneamente, estas
reformas legales pro-indígenas están acompañadas por cambios en el operador estatal, en otras
Linera manifiesta:
nacionales, hábitos culturales indígenas modifica la narrativa estatal oficial. Estos cambios
femenina: la chola. La literatura boliviana ha retratado su imagen y percepción social, hoy en día
estos cambios coyunturales, así como su impacto en ella siguen siendo retratados. En este
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cambiado en el nuevo milenio. Esta tesis doctoral proporciona un conjunto de respuestas al
multidisciplinaria que emplea semiótica, teoría política y estudios feministas. La crítica literaria
sobre la chola escasea, mientras que los aportes desde la sociología y antropología
principalmente llenan este vacío académico. Se examinan los valores estéticos de la chola como
XX y XXI a través del estudio de su representación en los cómics, moda, la literatura y pintura.
dentro del proyecto identitario nacional: el mestizaje (siglo XX) y del Estado Plurinacional (siglo
concepción de Estado-nación. Este cambio sitúa a los indígenas como eje, a diferencia del
Los cimientos teóricos comunes de esta investigación yacen en el carácter político del
proyecto nacional que produce los cambios, pero la naturaleza variada de las fuentes primarias
capítulo presenta a la chola boliviana examinándola desde el ámbito histórico, literario y social
boliviano. Primero hace un sucinto recorrido histórico desde sus orígenes coloniales hasta la
literaria en el siglo XX. Se exponen dos vías de representación de la chola: como femme fatale y
como madre abnegada. Finalmente se informa sobre su condición social desde los aportes
antropológicos, con particular atención a los signos visuales de su feminidad. Además, sienta las
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bases históricas, legales y literarias que permiten analizar a la chola como un sujeto marginal
dentro del contexto boliviano. Se hace hincapié en las modificaciones legales que transforman su
oficios más estereotípicos en las urbes: el trabajo asalariado doméstico. El capítulo examina a la
De este modo, se mide el volumen del empleo de las estrategias de distanciamiento, así como el
nivel de “deference” y “demeanor” para escrutar las relaciones entre subordinados y dominantes
en los textos. Se toman en cuenta dos aspectos para encontrar un cambio significativo en estas
relaciones de poder: a) implementación de la Ley 2450, ley de regulación para las trabajadoras
población indígena boliviana. Estos dos elementos son entendidos como extensiones operativas
del proyecto nacional identitario del momento. De esta forma, el vacío normativo-legal de este
oficio está acorde al proyecto nacional del siglo XX, cuya preocupación es la homogeneización
cultural, y la implementación regulatoria es fruto de una nueva conceptualización del país como
un Estado Plurinacional.
siglo XXI. La chola en esta faceta es representada de dos maneras opuestas en el siglo XX. La
novela desarticula su calidad maternal, mientras que el teatro popular la enaltece en este rol. Para
contemporáneos que ilustran esta fase: La Estrella y el Zorro (2014), Noche de Mercado (2005)
y Nina cholita andina (2016). Los tres personajes son caracterizados como toscos, rudos,
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ignorantes y con sobrepeso. Se sostiene que la representación maternal es monstruosa. También
monstruosidad principalmente desde los postulados de Jeffrey Cohen y Scott Poole. Estos
de un sistema dado, y que sirve como advertencia para prevenir la transgresión de bordes
culturales. Poole adiciona, en Monsters in America (2011), que los monstruos surgen de la
imaginación de una colectividad pública, así como son resultado de transformaciones sociales.
Este capítulo encuadra la monstruosidad de la chola como una expresión lógica de su posición
El capítulo cuatro se centra en la chola pictórica de los siglos XX-XXI, y hace una lectura
“disonancia visual”, para este análisis. Estos conceptos son entendidos dentro de una lectura
períodos: primera mitad del siglo XX, Generación 1952 y “nueva generación”. Se escrutan las
obras de artistas de la época más representativos del movimiento, establecidos así por la crítica, y
aquellas obras que representan a la chola. Se analiza la estética chola como significante y se
A partir de esta estructuración se indaga sobre la incidencia de los cambios sociales y reformas
especializado en el arte, por ello los teóricos e historiadores del arte Bal y Bryson informan el
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capítulo. Ellos establecen que la crítica semiótica del arte debe estar conformada de tres
artístico que rodea a la producción de la obra. El remitente indica el reconocimiento del artista,
su posición y su relación frente a la del historiador del arte. La posicionalidad de ambos, los
esta.
últimos diez años: la chola heroína. Para estudiar esta nueva faceta, se diseccionan los elementos
que estaban devaluados previamente y que ahora están siendo elevados gráfica y
mantas, como los signos visuales que caracterizan a la chola. Estos históricamente han sido
un nivel superpoderoso y/o prestigioso. Se estudia este cambio del estigma al prestigio de dos
del burka en los cómics palestinos para comparar con el caso boliviano. En ambos casos, las
prendas de vestir entendidas como típicas llevan un fuerte bagaje cultural que las ha
superpoderoso, en el caso pakistaní con Burka Avenger, y Super Cholita junto a Nina Cholita
libre y el modelaje. Ambas prácticas surgen en los últimos veinte años. El análisis de ambas
muestra elementos de despliegue de etnicidad con fines lucrativos. Se sugiere, a su vez, una
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En suma, el capítulo sugiere que el empoderamiento a nivel gráfico y performativo de la
chola es una consecuencia del nuevo proyecto de identidad nacional que se proyecta en Bolivia.
Tal difiere del mestizaje ya que sitúa a la figura indígena como punto central y de partida para su
Los últimos dos capítulos, cuatro y cinco, utilizan a la semiótica para examinar a la
vestimenta chola como signo visual de identidad en el cómic y la pintura. El sistema de signos y
teoría del mito de Roland Barthes es indispensable para el análisis. Su conceptualización sobre la
red de significados y los órdenes de significación son empleados para establecer el valor dado de
nacional estatal. El objeto de esta investigación es relevante para los estudios literarios y
incidencia de los cambios estructurales a nivel estatal en las expresiones artísticas. De manera
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CHAPTER 2
LA CHOLA: REVISIÓN HISTÓRICA Y LITERARIA EN EL SIGLO XX
Este capítulo presenta a la chola boliviana como sujeto histórico, literario y social
boliviano durante el siglo XX. Primero se aborda su conceptualización desde los aportes teóricos
XX. Este capítulo sienta las bases históricas, legales y literarias que permiten analizar a la chola
Aproximaciones Conceptuales
los varios estudios y aportes de esta área. Sus aproximaciones conceptuales nutren al análisis en
capítulos posteriores. Esta disciplina toma en cuenta la dinámica entre género y etnicidad, así
como el espacio cultural en que estas intersecciones toman lugar y tienen incidencia en la
identidad que las mujeres bolivianas adquieren, presentan y/o manipulan. Varios antropólogos
han mostrado que la categoría de chola es relacional, intermediaria, que juega con las categorías
de India y no-India, especialmente como vendedora del mercado en la urbe. Estas mujeres
pueden cambiar su identificación étnica según su vestimenta y cómo se relacionan con sus
clientes y otros productores del Mercado donde venden (Paulson, Seligmann, de la Cadena,
Weismantel). Se puede decir que hay un acuerdo regional general sobre la categoría de chola.
La antropóloga Linda Seligmann propone una aproximación conceptual para las cholas y
establece que son una categoría social concebible únicamente dentro de un contexto social en el
que pervivan de alguna manera él un sistema español colonial de castas (781). Ella estudia a la
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chola en el mercado peruano, pero su conceptualización de la chola es aplicable a la sociedad
The chola is a social category that originally emerged because it could be uniquely
characterized as lying between the castes of indio and mestizo, so market women
are called cholas because they mediate between those considered as indigenous and
nonindigenous people in the marketplace (698).
Para Seligmann las cholas ocupan una posición intermediaria en el mercado al no ser ni mestizas
ni indias per se, sino al estar situadas en el medio. La chola emerge como una categoría social
justamente a partir de su posicionamiento al estar entre los indios y los mestizos. Esta posición
posibilita su intercambio con ambos grupos humanos, pero imposibilita su ascenso social. De la
misma manera, Mary Weismantel concibe a las cholas como una categoría intermedia entre
indios y no indios. “The word chola, which literally describes a racial category between Indian
and white, has many demeaning connotations. Cholas are, by definition, at once Indian and
white: the very embodiment of the notion that Latin American racial categories overlap, or lack
Esta categoría intermedia les otorga la capacidad de relacionarse con Indios como No
Indios. Susan Paulson explica que las cholas en el mercado negocian su identidad como cholas y
como el “Otro”, que puede ser el mestizo o el indio, para su beneficio. Por ejemplo, ellas se
comportan de una manera más “india” con el fin de vender más a la típica ama de casa, esto
puede ser al insertar palabras en quechua o aymara al dialogar con las compradoras. Paulson
ejemplifica esta calidad de negociación al narrar sobre las vivencias de Teófila, una vendedora
A veces, coquetea con los clientes hombres y les hace bromas en español. Con las
amas de casa mestizas, Teófila contesta ‘waway’ y con humildes y oraciones a
medias en quechua, sabiendo que al hacer hincapié en la etnicidad india ella gana
más clientes urbanos cuyo sentido de identidad depende a su vez de sentirse
superiores a ella (Paulson 88).
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La negociación de su identidad según el contexto indica conciencia de las categorías en juego,
así como de la audiencia. El mercado es el lugar idóneo para este tipo de negocios porque es un
categoría que puede ser incrementada y/o disminuida acorde al contexto y la intención.
La cita inicial alude a cómo Faustina juega con la categoría en sí, puesto que al estar en el
campo ella es una campesina, pero al vender sus productos en el mercado ella ya es una chola.
involucrado con el mestizaje, y se infiere por textos de la época que tenía una connotación
significado inmerso de negatividad. Establece que cholo es: “Chhulu anocara: perro meftizo, hijo
Se entiende a “Huayqui” como sinónimo de “Chhulu” puesto que Bertonio lo expone de manera
explícita: “Huayqui haque: Meftizo, ni bien Espanol, ni bien Indio”. Se infiere que el mestizaje
tenía una connotación negativa debido a que las palabras compuestas de “Huayqui” siempre
implicaban repugnancia, por ejemplo “Huayquichaa: Ilegítimo, o baftardo. Y también uno que
fiendo de una nación o pueblo dice que ef de otro, o el que niega a fus padres”. También se
concreta que la liga con la promiscuidad y falsas pretensiones. Estas asociaciones son ilustradas
21
en el ensayo “Trading Insults: Honor, Violence, and the Gendered Culture of Commerce in
Cochabamba, Bolivia, 1870s-1950s” de Laura Gotkowitz, quien ilumina sobre las implicaciones
jurídicas de este vocablo. El artículo examina las concepciones de honor, el estado, y la raza en
los casos judiciales de injurias y calumnias de finales del siglo XIX y principios del siglo XX en
Cochabamba, Bolivia. Estas infracciones contra el honor personal eran el delito más común y las
denominaciones “chola”, “India” e “Indio” estaban entre los términos peyorativos más
empleados. Los casos analizados muestran que estos términos eran usados para denunciar las
falsas pretensiones de aquellas mujeres que fingían un estatus social más alto. La simulación de
un estatus social superior al verdadero era mediante el uso de vestimenta ostentosa provista por
hombres que podían estar casados o no (Gotkowitz 2003 86). Estas demandas de injuria, en
definitiva, no eran simplemente las disputas legales sobre expresiones calumniosas, sino que eran
A finales del siglo XIX y principios del siglo XX, en Cochabamba, estas acciones legales
eran usadas por los miembros de la sociedad para distinguirse como “gente” o “gente decente”.
Orellana Aillón (2016) hace un análisis histórico del resurgimiento de una oligarquía boliviana
después del período de la revolución de 1952. Esta formación de una élite boliviana se basa en la
constitución de lo que el autor llama “gente decente”, clasificada por una combinación de
discursos de clase y origen étnico. Las observaciones que reúne a partir de entrevistas a
profundidad, experiencias de vida y análisis de currículums vitae revelan cómo los grupos en
poder anteriores a la revolución de 1952, que se encontraban vinculados con el estaño y la plata,
de las familias oligarcas previas a la revolución era su fuerte amor a lo extranjero, así como
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Esta nueva oligarquía formada por la “gente decente” todavía compartía relaciones y
características con la antigua oligarquía, como el aspecto étnico y económico. Las condiciones
para ser gente decente serían pertenecer a la élite económica que tenía acceso a educación formal
y cultura “alta”, refiriéndose a cultura europea, condiciones que solo podrían ser cumplidas por
mestizos y nunca por indígenas. El análisis de Aillón termina en el año 2003, donde él reconoce
manera peyorativa. Existía diferencia en las connotaciones de chola e india pues la primera
involucraba una aspiración social más elevada y la segunda implicaba pobreza y prostitución. En
palabras de Gotkowitz:
There was no such ambiguity in the meanings that qho chalas ascribed to “chola”
and “india”; these labels were unequivocally negative. Litigants frequently
associated both terms with robbery and promiscuity. Yet there was one basic
difference: “chola” tended to imply “refinement” and the attempt to profit from a
sexual relationship with one man (often someone of power and position), while
“india” was more closely connected to poverty and the sense of being the common
prostitute of poor men (96).
La connotación negativa del término “chola” data del siglo XVII y estaba ligada con el
mestizaje. Casos jurídicos del siglo XIX y XX muestran la pervivencia de la negatividad, así
como las implicaciones legales que su uso acarrea en caso de injuria. En la actualidad, la
promulgación de leyes antidiscriminatorias resguarda el uso de este término. Estas leyes, así
como otros mecanismos para desligar a estos términos de su negativa connotación, son detalladas
en la sección histórica.
Marcadores de Identidad
frondosas, denominadas polleras, junto con un chal y un sombrero. Este surgió mediante la
23
imposición de una ordenanza en el siglo XVII que prohibía a los nativos vestir en su ropa nativa,
y los obligaba a adoptar la ropa española. Antes de esto, los nativos se vestían con camisas largas
hasta la rodilla y un tipo de chal en la parte superior. Paredes Candia indica que “[e]l visitador
José Arreche, prohibió a los naturales el uso de los vestidos nacionales que pudieran traerles a la
memoria los antiguos recuerdos incaicos y les impuso que adoptarán los trajes provincianos de
España”. El resultado de esta ordenanza española es la obligatoriedad del uso de ropa española
en los nativos. Después de un tiempo, el uso de polleras y otra ropa relacionada fue voluntaria.
Flety afirma que las mujeres que no eran indias, pero que se encontraban en las clases bajas,
usaban polleras para emular a las mujeres en las clases superiores, como las mujeres españolas
(25).
ser manipulado para reflejar la identidad que uno desea. En esta época, se puede pensar que la
pollera importaba la noción del régimen español. Canavesi de Sahonero enfatiza la relevancia de
la vestimenta para la chola como elemento configurador de su identidad. Ella afirma que, al
quitar la pollera, el sombrero y el pelo trenzado de una chola, esta deja de ser una chola y cambia
de categoría al convertirse automáticamente en una birlocha (88). Aurolyn Luykx también señala
su análisis de la escuela normal Kollasuyo sostiene que despojar a las estudiantes de su pollera y
sustituirla por un guardapolvo incurriría en lo que Goffman llama “role dispossession” (Luykx
93). Estos estudios dejan entrever la importancia de la vestimenta como elemento constitutivo y
24
se sirve de la primera para mostrarse como tal. Varios estudios antropológicos resaltan esta
relación y las asociaciones que surgen a partir de esta. El contexto y el espacio priman en las
asociaciones que surgen, así como la audiencia. Vestir una pollera acarrea diferentes
falta de instrucción como móvil de fracaso en la urbe paceña, Krista Van Vleet muestra que las
polleras representan éxito dentro de una festividad rural y Mary Weismantel ejemplifica como el
olor de las polleras las asocia con la falta de higiene que se puede traducir en su no pertenencia a
social.
Véronique Marchand estudia el uso de polleras por parte de las vendedoras de mercado
primera generación eran cholas y usaban polleras. La segunda generación casi por completo
abandona las polleras y adopta la ropa occidental, constituida por las hijas o familiares muy
cercanas de las vendedoras de la primera generación. Cabe señalar que la segunda generación de
las vendedoras del mercado está constituida por las hijas o mujeres que estaban estrechamente
relacionadas con las vendedoras de la primera generación. Los puestos del mercado se heredan a
la muerte de una vendedora. Por lo general, ellas los pasan a sus hijas, sobrinas o algún pariente
cercano. Marchand indaga los motivos de este cambio de vestimenta de la primera generación a
la segunda.
El criterio de la ropa distingue dos tipos de mujeres: las mujeres “de pollera” y las “de
vestido”. Las “de pollera” son aquellas que visten el atuendo estereotípico de las cholas y las “de
vestido” optan por una vestimenta occidental. Esta categorización solamente se basa en la
vestimenta. Su estudio muestra que las vendedoras de la primera generación entienden al uso de
25
polleras como signo de cohesión. En cambio, la segunda generación de vendedoras lo entiende
como un significante de fracaso y falta de educación. El punto nodal de esta disonancia entre las
éxito que permite el ascenso en la escalera social. Ellas afirman que la venta en mercado es
considerada una ocupación y no permite la ascensión social sino en cambio perpetua la condición
social de las vendedoras. En consecuencia, ellas asocian el porte de las polleras como un
recordatorio visual, con el fracaso. Para ellos, el uso de polleras reproduce el destino de las
oportunidad de ascender. El cambio de vestimenta las desliga de esta carga social y les abre las
posibilidades que una mujer “de vestido” posee. En consecuencia, trabajar como vendedora en el
mercado impide a la chola progresar socialmente, y las polleras son un recordatorio de esto.
Marchand afirma que la pollera está asociada con la idea de fracaso, los bajos niveles de
instrucción, la inmovilidad social y los sueños rotos. En consecuencia, las mujeres de la segunda
L’analyse de la distinction vestimentaire est ici plus révélatrice de ce qui n’est pas
que de ce qui est ou, plutôt, elle dévoile ce que ces femmes auraient voulu être,
leurs rêves et regrets. Si le port d’un certain type de vêtement et plus largement
l’existence d’une certaine l'hexis corporelle sont les signes distinctifs d’un certain
habitus, ce qui est surtout le cas des commerçantes de pollera, dont l’apparence
vestimentaire est une reproduction conforme de la tenue des mères, pour les filles
de vestido, le type de vêtements nous instruit davantage sur leur difficile ascension
sociale, les projets infructueux de quitter une position sociale, les espoirs déçus, les
convoitises, fantasmes et désillusions sociales (Marchand 18).
como vendedora de mercado, así como las asociaciones que tienen las prendas con el nivel
sociocultural de aquellas mujeres que las portan. En el caso en concreto, la asociación entre
polleras y falta de educación como móvil de fracaso propicia el abandono de las prendas. La
26
adopción de una vestimenta no-chola surge como escape a estas asociaciones en el imaginario y
señala la negatividad del término en un ámbito citadino frente a una audiencia mixta de no cholas
y cholas. En cambio, el estudio de Krista Van Vleet ilumina sobre la connotación de polleras en
un ámbito rural con una audiencia homogénea campesina. Van Vleet estudia la comunidad de
Sullka Ata, una comunidad rural del departamento de Potosí, Bolivia. Ella narra la historia de
dos hermanas: Marisa y Reina. Sus vivencias esclarecen las asociaciones de estas prendas como
Van Vleet estudia a un par de hermanas Marisa y Reina de Su K’ata, una comunidad
rural del departamento de Potosí, Bolivia. Sus historias ejemplifican las asociaciones que su
las polleras como marcadores de éxito en una comunidad rural. Van Vleet narra que cuando
Marisa vivía en su pueblo no vestía polleras porque no se sentía cómoda debido a la pesadez de
la prenda al tener varias capas de tela. Algunos de los comunarios reaccionan frente a su elección
de vestuario, aseverando que ella, Marisa, estaba impregnada de una energía masculina. Marisa
tuvo que dejar su comunidad para buscar empleo en la ciudad de Santa Cruz.
Cuando llegó a la urbe cruceña, se le recomendó usar una pollera con el fin de conseguir
un trabajo. Le dijeron que las mujeres que vestían polleras tenían muchas más posibilidades de
conseguir trabajo como empleadas domésticas que una mujer vestida con pantalones (Van Vleet
118). Esta manipulación y juego de su identidad a través del uso de las polleras le permitió la
27
obtención de empleo. Tal como Susan Paulson muestra con Faustina, el grado de intensidad del
despliegue de la identidad chola puede ser ajustado a través del lenguaje, el uso de una lengua
indígena; n este caso mediante el porte de elementos marcadores de la chola como la pollera.
Marisa optó por usar polleras y obtuvo el empleo. Después de un tiempo, decidió dejar su trabajo
todos los años para el carnaval. En esta festividad, el despliegue de polleras nuevas y de alta
calidad es índice de una vida exitosa fuera de la comunidad rural. El hecho de que ella pueda
comprar polleras para todos los días del carnaval y de compartirlas, se equipara con el éxito en la
ciudad (Van Vleet 119). Su triunfo en la vida citadina se plasma en las polleras finas y nuevas
que porta los días del carnaval. La experiencia de Marisa fuera de su comunidad rural también
ilustra los oficios urbanos más estereotipados de las cholas: ser empleada doméstico junto con
ser vendedora en el mercado. Los consejos que ella recibió sobre la utilidad de las polleras para
prendas en la identidad chola, así como la inequívoca asociación entre polleras y cholas.
modernidad y civilización que un tipo de sandalia lleva en el ámbito rural. Van Vleet narra que
Reina asistía a la escuela. Un día, Reina no asiste al colegio porque su profesora la insultó el día
anterior. La maestra la había llamado ‘india’ tras ver el tipo de sandalias que ella llevaba. El
dinero a Reina para que se compre nuevas sandalias desprovistas del estilo ‘indio’. El padre de
Reina, como la profesora, entiende a las sandalias de goma de Reina como signo de una
identidad “india”. Van Vleet explica que [a]l comprar zapatos de lona, a continuación, Reina se
28
identifica con una colectividad más moderna y civilizada, al mismo tiempo que ella se aleja de la
categorización racial que distingue indio y blanco, rural y urbana, hacia atrás y moderno,
historia de Reina. El tipo de sandalias que porta hace eco de su identidad y, en consecuencia,
puede ser manipulado. Reina, su padre y profesora entienden que al deshacerse de las sandalias y
modernidad (Van Vleet 120). Las historias de las dos hermanas resaltan el poder de las prendas
de vestir y sus asociaciones con la modernidad, sean en contexto urbano o rural. Las polleras de
doméstica. Las sandalias de goma de Reina la alejan de la modernidad deseada en el ámbito rural
y le causan insultos por parte de su profesora. Las prendas de vestir en ambas historias actúan
A su vez, una prenda de vestir casi sinónima de la chola, las polleras, han sido asociadas
con la falta de higiene y precariedad. El epílogo de Cholas and Pishtacos (2001) de Mary
Weismantel examina las asociaciones entre los olores emanados por las cholas dentro de una
sociedad capitalista como la paceña. El recuento del Henry Shukman hace referencia directa al
hedor de las polleras en un recorrido de bus explicando que como resultado casi vomita y a la
falta de aseo personal como causa (260). La falta de higiene y la promiscuidad son respuestas
recurrentes para explicar los particulares olores de las cholas. Para ilustrar estas asociaciones
Weismantel emplea narra la experiencia de un ama de casa boliviana quien contrata a una mujer
aymara como empleada doméstica. Ella indica que su sentido del olfato ‘extremadamente
desarrollado’ producía que ella sentía asco por el ‘olor mortal’ que emanaba la mujer aymara.
29
Después de hacerla asearse y llevarla al doctor para una examinación médica resultó tener una
enfermedad venérea. Weismantel indica la lectura del ‘extremadamente desarrollado sentido del
olfato’ de la ama de casa como una pauta de feminidad elite, “an insignia of respectable white
premisa van acorde con una mentalidad y sociedad capitalista. De esta manera, la sensibilidad de
percibirlos y delatarlos señala la adherencia a este tipo de sociedad. Su ‘refinado’ sentido del
olfato pretende demostrar su distanciamiento con mundo rural. En este sentido, los olores que
despiden las cholas se deben a su asociación directa con el mundo indígena, su ruralidad, en
examinado como las prendas de vestir típicas de las cholas son asociadas con nociones de
ruralidad, estilos de vida, e inclusive grados de higiene. En suma, estas prendas de vestir están
Antecedentes Históricos
historia está entretejida con el suceder indígena boliviano. Este subtítulo estudia su trayectoria
Este período está marcado por el conflicto bélico con Paraguay, la guerra del Chaco
(1932-1935). Esta derrota costó más de cincuenta mil vidas y un profundo debilitamiento
económico. A consecuencia del alto número de bajas en la guerra del chaco, muchas mujeres se
exclusivamente masculinos durante esa época (Stephenson 30). En este contexto político que
generó descontento popular se gestaron agrupaciones que tuvieron impacto en las vidas y los
30
roles de la mujer boliviana. La trayectoria de estas agrupaciones así como las luchas que
Las mujeres se agruparon guardando las diferencias sociales y económicas del momento.
Las pertenecientes a un estrato socioeconómico alto formaron alianzas mientras que las de clase
obrera se agruparon en sindicatos. Sus objetivos como agrupación no eran comunes, pues las
primeras buscaban el derecho al sufragio, educación y trabajo. En cambio, las segundas buscaban
entre los fines buscados da cuenta de la diferencia vivencial de las mujeres bolivianas es este
período.
1930” señala que la experiencia vivencial femenina de la mujer boliviana varía según estatus
socioeconómico. Ella distingue dos grupos de mujeres bolivianas: las mujeres de clase alta y las
cholas. Su estudio da cuenta de la situación de la chola en los años 20-30. Establece que el
En su análisis de la chola boliviana frente la mujer de clase alta sostiene que la diferencia
primordial es su condición laboral activa: “Las cholas, son casi por definición un sector que
participa en actividades económicas que rebasan el ámbito doméstico” (82). Los oficios más
remuneración económica por su trabajo les proveía independencia económica a diferencia de sus
pares en las clases acomodadas. Para Stephenson el trabajo de las cholas es crucial para su
libertad: “In general cholas lived much more independently than women of the upper classes. [...]
It was not uncommon for a woman to maintain economically her household” (Stephenson 29).
31
La independencia de las cholas surge primordialmente por su actividad laboral a diferencia de las
mujeres de clase cuyas vidas giraban en torno al hogar y las labores domésticas, quienes además
La revisión de folios jurídicos litigiosos muestra diferente tratos para las mujeres según
Las mujeres de clase alta eran denominadas “señoras” mientras que las cholas se las trataba de
únicamente de “mujer”. Medinaceli explica: “Así lo muestran los documentos que se refieren a
una mujer de clase alta cuando dicen la ‘señora’; ‘la mujer’, si se trata de alguien de pollera y
finalmente, ‘la indígena’ a la que viene del campo (Medinaceli 72). Esta distinción en el
tratamiento denominativo sugiere que a las cholas y campesinas como ciudadanos de segunda
categoría.
con sus parejas: “la peculiaridad parece encontrarse en la desinhibición de su trato con la pareja
[…] en la ciudad, quizá más corrientemente que en el campo es totalmente normal convivir con
un compañero sin casarse. Es uno de los aspectos que contrasta más con las clases dominantes
donde las normas morales parecen aprisionar las más jóvenes” (Medinaceli 77). Establece que
este tipo de asociaciones se llama “relaciones ilícitas” o “concubinatos” era muy común en los
años 20 y socialmente aceptado en general. La asociación libre entre las cholas y sus parejas
puede entenderse como un desafío a los roles estereotipados de género de la época. Los
testimonio, Catalina Mendoza afirma: “Nunca he tenido marido, no me gustaba, porque eso de
atención al marido, ay, se necesitaba paciencia, por eso he sido enemiga de tener marido” (63).
32
En la misma línea de autonomía, Petronila Infantes asevera: “Yo no me he querido casar, yo le
he dicho: “Vamos a vivir así nomás, si congeniamos, bien, si no congeniar, nos separamos
amistosamente” (63).
Los fines de las agrupaciones femeninas de este período hacen eco de las diferencias en
forman sociedades como el Ateneo Femenino, la Legión Filial de Oruro y la filial Legión
entendiendo como natural el rol maternal natural en la mujer. Las labores que realizan responden
a esta noción maternalista como distribución de cartas y mantas durante la guerra, tarea ejecutada
por la Filial de Oruro. Marcia Stephenson en el capítulo “Skirts and Polleras: Ideologies of
Womanhood and the Politics of Resistance in La Paz, 1900-1952” (1999) hace un incisivo
discurso que situaba a la mujer en la esfera doméstica y excluía a las mujeres trabajadoras como
las cholas.
Las mujeres de clase obrera se asocian en sindicatos. Su conformación era de cholas casi
movimiento sindical de mujeres anarquistas no podia menos que mostrar su especificidad, con la
presencia importante de mujeres de pollera” (29). Entre los sindicatos más relevantes de la época
(1938-) y la Federación Obrera Femenina (FOL) (1927-1965) que suspendió sus actividades
durante la guerra del Chaco (1932-135). Esta federación buscaba era parte de la Federación
33
Obrera Femenina (FOF). Los fines de estos sindicatos se centraban en la obtención de mejores
En esta época se instalaron varias medidas perjudiciales para las cholas y algunas de ellas
fueron contestadas por los esfuerzos sindicalistas. En 1925 se impone una norma que impide la
libre circulación de las cholas. Esta ordenanza municipal prohíbe el ingreso de los indígenas a las
plazas públicas, las cholas subsumidas en esta categoría. Esta restricción rige durante 20 años
hasta que en 1945 el Presidente Gualberto Villarroel mediante un decreto supremo dictaminó el
Esta regulación apuntaba directamente a las cholas, ellas eran las más afectadas por esas
regulaciones puesto que utilizaban el tranvía como para llegar a la fuente de sus trabajos como
cocineras o empleadas domésticas. El sindicato de las Culinarias, asistido por la FOL, reaccionó
ante esta medida mediante dos manifestaciones públicas y una negociación directa con la
El mismo año, la división de higiene de la alcaldía paceña —la misma entidad que se
encargaba de la regulación de las prostitutas— instituyó una examinación médica para las cholas
sanitario,” su costo debía ser cubierto por la examinada. Esta certificación de higiene se impuso
sus servicios (Stephenson 142). El sindicato de Culinarias también se manifestó ante este
reconocimiento como obreras que les permitía acogerse a la respectiva ley, más favorable
vendedoras ambulantes mediante una prohibitiva gubernamental que penaliza esta práctica en las
calles. Muchas hijas y esposas viudas de los combatientes de la guerra ocupaban estos oficios y,
en consecuencia, iban a ser los más afectados por esta interdicción (Stephenson 24). Los
sindicatos de las recovas, junto con FOF y FOL, rechazaron estas medidas mediante
vendedoras ambulantes. La lucha fue exitosa, en 1939 se inauguraron dos mercados y en 1941
mujer obrera, vestir una pollera implica pertenecer a esta categoría social.
En este período, los cambios contextuales, sociales, económicos e ideológicos que tienen
más incidencia son la revolución del MNR de 1952, la reforma agraria de 1953, la obtención de
ciudadanía en 1961, el Manifiesto Tiwanaku del 1973 y la inserción de las cholas en las entradas
35
folclóricas para bailar la morenada a fines de los setenta. Estas transformaciones son detalladas a
continuación:
particularmente por la extensión del derecho de voto a todos los bolivianos y reforma agraria. En
primer lugar, impuso el sufragio universal permitiendo el voto a los indígenas analfabetos. Otro
usado a manera de insulto por las élites criollas “In official discourse (spoken and written), indio
was replaced with campesino (peasant), a term that overlapped fairly neatly with the first in
terms of referent but had a more positive connotation (especially as part of the ubiquitous
political refrain of ‘nuestros hermanos campesinos’” (Luykx 22) Por otra parte, Albó considera
The introduction of the universal suffrage, even for illiterate ‘indigenas’ who still
continued the great majority of the population; the expansion of rural education in
ways that did not question the notions of the traditional Spanish language
educational system as a civilizing force; and new forms of peasant unionization,
encouraged by the government and backed by the presence of a substantial number
of peasant representatives in congress (Albó 19).
los indios. “The 1952 revolutionary government's declaration was a mestizo nation rather than a
European descend nation with an excluded Indian hinterland specifically recognized cholas as a
socially legitimate intermediate group” (Shakow 30). Albó, de la misma manera señala que el
In a more ideological sense, the 1952 state deprived people of their originario
identity, this being the necessary price for achieving full citizenship. To be sure, the
ideal of the 1952 state was to build a society that was more inclusive, but also more
homogenous though the adoption of mestizo culture. Society was no longer to be
indígena, but rather to a common culture ever closer to that of the dominant criollo
/White society with its civilizing mentality (Albó 21).
36
Respecto a la ciudadanía boliviana de la población indígena, el campesinado, es
necesario establecer que el texto constitucional de 1826 excluía y no hacía ninguna mención a
los pueblos indígenas; establece que para ser ciudadano boliviano había que cumplir los
siguientes requisitos: “1o Ser boliviano 1.2° Ser casado, o mayor de veintiún años. 3o Saber leer y
escribir; 4o Tener algún empleo, o industria, o profesar alguna ciencia o arte, sin sujeción a otro
en clase de sirviente doméstico.” (Artículo 14°. CPE 1826). La población indígena estaba
eran servidumbre.
Este artículo sobrevivió a la reforma constitucional de 1938, misma que dio mención a la
población indígena en los artículos 165° a 167° reconociendo y garantizando la existencia de las
cuenta las características de las diferentes regiones del país (art. 166°) y encomendando al Estado
el fomento de la educación del campesinado (art. 167°), pero no dio solución a su situación de
estableciendo que “Son ciudadanos todos los bolivianos mayores de 21 años, cualquiera que sea
su grado de instrucción, ocupación o renta, sin más requisito que su inscripción en el registro
En 1970 surgen los Kataristas, quienes defendían la diversidad cultural, respeto a las
fundacional para este grupo, el cual propugna el retorno a lo indígena en vez de la asimilación
esperada en el proyecto del mestizaje. De este grupo se dividen facciones, por un lado el MRTA
(Movimiento Revolucionario Tupac Katari) y otro más reformista del cual se desprende Víctor
Hugo Cárdenas, quien se convirtió en vicepresidente (1993-1997). En 1980, surge una facción
37
más radical “la guerrilla Túpac Katari liderada por Felipe Quispe “El Mallku” y de la que fue
En el ámbito social, hoy en día la presencia de cholas en las fraternidades del Gran Poder
es muy vistosa e importante. Vale la pena recordar la importancia social de esta entrada. Según la
La fiesta del Gran Poder no sólo es el resultado del culto al Tata del Gran Poder, en
ella también está presente el microcosmos del mundo mercantil de la Zona de
Chijini…. Desde la existencia de los Tambos, mercado y tiendas de abarrotes
(1900-1950) la Zona de Gran Poder siempre estuvo ligada al comercio, luego se
extendió a la venta de tocuyos y telas, la apertura de tiendas comerciales y ferias
dominicales (1960) y finalmente se amplió a la venta de artefactos
electrodomésticos (1970 en adelante), siendo esta última fase producto del
contrabando. En estas actividades comerciales los protagonistas centrales fueron los
cholos quienes llegaron a La Paz como migrantes aymaras y, luego de una
generación, capitalizaron sus ganancias y se proyectaron como un sector
económicamente muy poderoso, pero fuertemente discriminado por la sociedad
occidental criolla paceña[…]a partir de 1992 la fiesta religiosa patronal del Gran
Poder y otras han permitido que los cholos se posesionen en el escenario social y
gracias a ello disminuya la discriminación cultural (Mendoza y Sigl 56).
Cleverth Cárdenas en el “Poder de las Polleras” señala que fue “a fines de los setenta y
principios de los ochenta que las mujeres irrumpieron en las morenadas del Gran Poder”
(Cárdenas 312). Existen varias fraternidades que se atribuyen el haber hecho bailar al primer
bloque de cholas, pero no hay ningún acuerdo al respecto. Albó y Preiswerk en “Señores del
Gran Poder” (1986) ya mencionan a mujeres de pollera como parte de la entrada, exhiben una
fotografía de ellas y entrevistan a 16 mujeres que bailaban como máximo dos años y medio. Esto
constata la presencia de las cholas en la morenada al menos desde mitad de 1983. En 1975,
durante la dictadura de Hugo Banzer Suárez (1971-1978) se decretó la prohibición del ingreso de
danzarines homosexuales y travestis en esta entrada folklórica. Se arguye que esta restricción se
debe a que Banzer recibió un beso de Barbarella, un travesti disfrazado de china, durante la
entrada folclórica (Aruquipa, Rodriguez and Cárdenas). Albó y Preiswerk sugieren que esta
38
interdicción tuvo incidencia en la gran participación de las mujeres de pollera en el Gran Poder,
anecdótico. Las cholas, al ser protagonistas de esta festividad, afirman su posición dentro de este
persistencia del rechazo de la clase media y alta hacia las polleras y las cholas en general. La
autora hace un análisis sobre la sociedad boliviana y sus actores. En el nombre de la modernidad
y el desarrollo nacional ella insta al desuso de las polleras y la adopción del vestido occidental.
Sus argumentos radican en la higiene y la dificultada de aseo de las polleras que conducen
“Los pliegues de la pollera acumulan polvo, bichos e insectos transmisores de enfermedades que
atentan sobre la salud, y cuando los días son calurosos, el cuerpo debido a la transpiración de
tanto abrigo, despide mal olor” (23). Este texto ejemplifica la vigencia de las asociaciones entre
chola y falta de higiene, así como de un cuerpo que se resiste a la docilización por medio del
cambio de vestimenta.
los esfuerzos que los gobiernos democráticos liberales hacen para aceptar y acoger estas
diferencias étnicas, y neoliberalismo hace referencia a la corriente política económica que opta
por políticas de liberación del mercado y la mínima intervención estatal posible, que Bolivia
adoptó desde mediados de 1980. Nancy Postero emplea el término “neoliberalismo multicultural
“to draw attention to the relation between those state-sponsored political reforms and the
únicamente tenía tres años desde su recuperación de la democracia y acababa de atravesar una
Víctor Paz Estenssoro argumentaba mediante un mensaje televisado para toda la nación que
“Bolivia se nos muere” para justificar la implantación de la nueva política económica. Este D.S.
Federación Nacional de las Mujeres Campesinas de Bolivia Bartolina Sisa. Este grupo,
comúnmente llamado “Las Bartolinas”, está estructurado sobre los principios de la estructura
surgió como para ‘acompañar’ a los hombres en su luchas políticas reproduciendo así la
estructura de Tupac Katari y sus esposa Bartolina Sisa en las rebeliones del siglo XVIII
(Rousseau 18). Sus fines políticos son la obtención de participación política, la educación,
empleadas doméstica que actúan como una unión. Su objetivo primordial es la mejora de
40
Otro año significativo de este período es 1994 por la reforma constitucional que modificó
pueblos indígenas que habitan el territorio nacional, especialmente los relativos a sus tierras
y cuando no sean contrarias a la Constitución y las leyes (art. 171° CPE 1994). De la misma
manera, los artículos 109° y 100° fueron modificados para posibilitar la descentralización
administrativa.
de Reforma Agraria y otras. Particularmente, la Ley 1551 de Participación Popular tuvo gran
impacto porque generó descentralización a nivel local, la multiplicación de municipios con poder
municipios urbano-rurales con recursos financieros otorgados por el gobierno central según la
cantidad de habitantes de cada municipio. Los productores de hoja de coca en el Chapare fueron
uno de los alumnos más aplicados en la gestión municipal” (Realidades solapadas). Robert Albro
41
organizations” (OTBs). The PPL thus created a legal precedent of the validity of
“customary law” (usos y costumbres). This made sense in neoliberal terms, since
the PPL helped to downsize the public sector and was thought to promote civil
society NGOs as new agents of privatization now working directly with local
municipalities. And yet, the state’s own legal recognition of the cultural rights of
these diverse local associations as OTBs created an incentive for these groups to
advance claims in cultural terms (Albro 414).
A la postre, los municipios tienen control de su presupuesto que varía según el número de
habitantes del mismo, se reconoce legalmente a formas de organización política locales como los
ayllus convirtiéndolos legalmente en OTBs. En cuanto a esta ley, Nancy Postero arguye que tuvo
establecidas:
Benjamin Kohl también reflexiona sobre el verdadero impacto de la LPP y coincide con
Postero al establecer el alcance limitado de ésta “Although the LPP was widely touted as a
revolutionary change equal to that of Bolivian revolution of 1952, the law has served
the basic material conditions of life for the majority of Bolivians” (Kohl 161).
actividades que la promueven como las ferias y festivales semanales en Cochabamba. Estos
42
folklórica y comida local. El acercamiento y promoción de estos valores culturales es asequible a
el festival del “Conejo Cuy”, mujeres disfrazadas de cholas, las llamadas “chota cholas”, debido
a que ellas usualmente no vestían pollera y mezclaban ropa “tradicional” y moderna a la vez,
invitaban a los transeúntes en el festival unos pequeños vasos de garapiña. Albro explica que esto
en una nueva como de actor clave del marketing de diversidad local que insta al consumo como
In this context the figure of the chola has been resignified, from the rapacious and
intimidating advantage-seeking business woman, corn trader, and chichera owner
(but stigmatized, perhaps dangerous, and an unstable modern) to the linchpin of
local diversity marketing, whose role is to invite people to embrace their humble
origins through consumption and investment in the provincial cultural economy
(Albro 159).
educación bilingüe e intercultural para todos, entendiendo por ello el uso de una lengua indígena
bilingüe, porque asume la heterogeneidad socio-cultural del país en un ambiente de respeto entre
todos los bolivianos, hombres y mujeres”. Esta ley también promulgada en el marco de la
procesos electorales y en la vida partidista en, por lo menos, un tercio de los cargos. La única
senadora fue Erika Brockmann, por Cochabamba. En este mismo año se crea la CONAMAQ
(Consejo Nacional de Markas y Ayllus del Qullasuyu) debido a la injerencia del vicepresidente
His skill as president of the congress led that body to pass a number of measures
that favored indigenous groups, despite the fact that parliament was clearly ill-
disposed to do so. It was from his office as vice president and from a new national
office of ethnicity, gender, and generations that the first steps were taken toward
what, in 1997, was to become the Consejo nacional de Markas y Ayllus del
Qullasuyu (Conamaq) (Albo 27).
Es preciso mencionar que durante este período, en 1988, el partido político CONDEPA
(Conciencia de Patria) estaba encabezado por el ex folklorista Carlos Palenque, quien gozaba de
popularidad por su rol en el medio de comunicación RTP. Este partido apelaba a los grupos
marginados y espacios ignorados por el Estado boliviano. En 1989, lleva a Remedios Loza como
diputada nacional. Ella se postula como diputada para el departamento de La Paz en las
elecciones de 1989 y gana. Sirve como diputada durante dos términos. En 1997 ella se convierte
candidato presidencial inicial Carlos Palenque. Aun así, obtuvo un tercio de los votos. La
importancia de Loza para la caracterización de la chola es evidente si se considera que ella nació
en el seno de una familia modesta con numerosa prole y se dedicó a la artesanía, para luego
ingresar en los medios de comunicación con éxito a la sombra de Carlos Palenque, a quien
acompañó hasta el final de sus días. Loza tuvo una notable carrera como comunicadora y política
44
antes de retirarse, y de este modo abrió la senda del escenario de la comunicación social y la
Siglo XXI
El comienzo del siglo XXI es tumultuoso y es testigo en Bolivia del agotamiento del
modelo impuesto por el neoliberalismo, el desgaste intenso que sufrió el modelo de gobierno
vigente tiene varias causas, pero de lejos la principal fue el descrédito y la pérdida de solvencia
moral de los políticos y sus agrupaciones partidistas. La falta de poder de convocatoria de los
representante de este período, Gonzalo Sánchez de Lozada, fue presidente con 22,5% de los
Los partidos políticos carecían de credibilidad. Ya la población conocía muy bien sus
maquinaciones: tremendas trifulcas y peleas verbales antes de las elecciones para luego aliarse y
conformar coaliciones gobernantes por los próximos 4 años. Muchos partidos sólo aspiraban a
tener representantes en el Congreso para acceder a una “cuota de poder”, rematando de este
modo los votos conseguidos con promesas por espacios de poder desde donde hacer negocios. El
descrédito de la clase política era total, al cual se le sumaba la acción del gobierno que pretende
cobrar un impuesto al salario ganado, con lo cual genera un alzamiento de los policías y la
consecuente represión por parte del Ejército en febrero del 2003, con varias decenas de muertos
Finalmente, a fines de septiembre del mismo año, un bloqueo general causado por la
también se verá truncado por problemas y deberá ser un presidente interino, el entonces
Presidente de la Corte Suprema de Justicia, Rodríguez Veltzé, quien organice las elecciones de
45
diciembre de 2005 y haga el traspaso de poder a Evo Morales quien recibió un contundente 53%
de apoyo.
partir del 2006. Tales son productos de la instauración de varias leyes, planes de desarrollo y su
ministerial, el 2011 la mitad de los veinte puestos ministeriales fueron ocupados por mujeres
(número que bajó a un tercio en el 2012 y 2013). El posicionamiento de mujeres en altos puestos
presencia a nivel municipal: el 2013 el cuarenta y tres por ciento de los concejales municipales
eran mujeres. Las normas jurídicas instauradas para la mejora que benefician a la mujer y a su
estatus en la sociedad son: La ley N° 045 del 8 de octubre de 2010, denominada la ley de
antirracismo, y el decreto supremo N° 29850 que decreta la aprobación del Plan Nacional para la
Igualdad de Oportunidades “Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia para Vivir Bien”. La ley N°
045 dispone sanciones pecuniarias que inclusive pueden culminar en el retiro de la licencia de
racistas y discriminadoras. Además, se instauran penas privativas de libertad contra los racistas y
discriminadores que llegan hasta los siete años de cárcel. En el artículo 15° inciso III se hace
alusión directa al racismo hacia los indígenas por el uso de vestimenta propia de estos. “Los
motivos racistas son aquellos que se fundan en razón a la raza, origen nacional o étnico, color,
46
ascendencia, pertenencia a naciones y pueblos indígena originario campesinos o al pueblo afro
boliviano o uso de su vestimenta o idioma propio”. Cabe recordar que los términos “chola”,
“indio” e “india” eran usados peyorativamente y su empleo era causa de demandas de injuria y
calumnia. Esta ley ya ha sido empleada para defender el uso de polleras de cholas en la
políticas sociales y posibilitando el acceso a los servicios de salud y educación, con el horizonte
de garantizar para todas y todos el “Vivir Bien”. El “Suma Qamaña”, o “Vivir Bien”, es señalado
como el principio nacional de Bolivia en la Constitución Política del Estado ya que se presenta
Plurinacional fundado el año 2009. Entre los años 2009 y 2014 la asamblea legislativa
Plurinacional aprobó un total de 1.136 leyes, de las cuales el 51% son referentes a obras y
proyectos, mientras que el 49% son leyes regulatorias y administrativas (Komadina, J; Zegada,
M.). Todas estas leyes están enmarcadas en el concepto del Vivir Bien. En Bolivia, el término
año 2009, donde enumera las virtudes que debería tener la nueva Bolivia –respeto, igualdad entre
todos, solidaridad, armonía, equidad, etc. – y concluye: “donde predomine la búsqueda del vivir
Sobre el tema, quien ha tratado el concepto en profundidad es Xavier Albó, quien explica
que una de las principales expresiones con que actualmente se busca sintetizar la nueva filosofía
47
del país que se desea construir es “vivir bien”, contrapuesto a “vivir mejor”. Considerados como
a legitimar un orden o estatuto de saberes (objetos, límites y métodos) así también como una
por diversas instituciones (Estado, organismos internacionales, sociedad civil)” (cf. Cortez: 6).
El discurso del Suma Qamaña puede ser considerado como un ideal constructor de
cohesión social por ser un principio nacional. Este discurso se compara con el de “Progreso”, que
fue instaurado por gobiernos neoliberales los cuales tenian al mestizaje como ideología de
identidad nacional. El principal contraste es que el Suma Qamaña transmite el ideal de vivir bien,
y el Desarrollo, en cambio incorpora un ideal de vivir mejor. La comparación con otras personas
es central en este pensamiento. El Suma Qamaña, al contrario, considera que el vivir bien de
algunos no es posible, ya que todos están bien incluye a toda la comunidad, entonces uno no
puede vivir bien si su vecino no vive bien (2010). El intelectual aymara David Choquehuanca, ex
ministro de relaciones exteriores de Bolivia, sostiene que el Vivir Bien es “recuperar la vivencia
armonía y respeto mutuo con la madre naturaleza, con la Pachamama, donde todo es vida, donde
todos somos uywas, criados de la naturaleza y del cosmos”. Continúa señalando que todos somos
parte de la naturaleza y no hay nada separado, y son nuestros hermanos desde las plantas a los
cerros (Choquehuanca).
Este discurso nace después del fracaso del proyecto nacionalista que se instauró en el país
el cual pretendía desdibujar al elemento indígena de la cara nacional. Muchos intelectuales que
participaron como observadores en este proceso fueron los gestores de la propuesta del Suma
48
Qamaña como proyecto político nacional. Tal es el ejemplo de Simón Yampara (2011),
intelectual aymara, creador, junto a otros como Javier Medina (2006), del discurso del Suma
como Suma Qamaña, para la comprensión de la epistemología aymara como parte de un proceso
de Bolivia. Para efectivizar este principio, se aprueba el Plan Nacional para la Igualdad de
Oportunidades “Mujeres Construyendo la Nueva Bolivia para Vivir Bien”. Este plan tiene
por hombres como la conducción vial de tránsito (“guardias viales cholitas”). Iniciativa de la
alcaldía que sitúa y capacita a estas mujeres para ejercer esta ocupación. Y, como choferes del
servicio de transporte municipal de La Paz, también llamadas “Puma Warmis”. También se crean
Educación Alternativa Permanente (CEA) Bartolina Sisa, iniciativa del Ministerio de Educación,
que otorga títulos en niveles de técnico básico, auxiliar y medio a sus estudiantes.
Todas estas reformas e iniciativas, junto con la declaración de la chola como patrimonio
cultural en el año 2013, que hace de su imagen sujeto de protección gubernamental, así como
objeto de mucha atención mediática, generaron cambios sociales y de estatus para la chola
en concursos de belleza, simpatía, pasarelas u otros eventos de esta índole. “In more recent years
there has been a growth in indigenous beauty contests, the most famous of which is Miss Cholita
Paceña, in which indigenous women are judged on, among other things, their ability to speak
49
Aymara…the focus is on clothing and authenticity” (Canessa 274). También es relevante la
creación de revistas que giran en torno a la chola paceña y su estética como “Warmi” y “Cholita
paceña”.
boliviano. Cambia del anterior “mestizo” que trataba de asimilar los usos y costumbres del
criollo al del indígena. “Morales has often equated “refounding Bolivia” with “making a
pachakuti,” a millennial concept locating the future in the past. Felipe Quispe, whose political
party is called the Pachakuti Indigenous Movement (MIP), describes the successful indigenous-
led protest efforts as “history repeating itself.” David Choquehuanca—also an Aymara, long-
time indigenous activist, and now Morales’s Minister of Foreign Affairs—talks of Morales’s
victory as the return of Tupaj Katari. He has declared, “We are now in the era of pachakuti.”
Bolivia’s new narrative of nationhood, it should be clear, has switched from an assimilationist to
an indigenous one (Albro 412). Dado que en Bolivia hay una pluralidad de indígenas, el tipo de
indígena que se propone como modelo es problemático, así como el concepto de indígena que el
programas, de los cuales ella es protagonista. Justa Canaviri es una de las conductoras de
televisión más destacadas en su programa de cocina diario “La Justa”. El programa matutino de
“La Wislla Popular” tiene como conductoras a dos cholas: Inés y Gloria Campos. Inés Quispe
también es co-conductora de La Tribuna Libre del Pueblo (programa antes conducido por
Remedios Loza y Carlos Palenque). En RTP hay dos emisiones más que cuentan con la
50
En otras redes televisivas también se destaca su presencia: “En Directo” es un programa
de índole cultural conducido por Lidia Chávez en Bolivia TV. En el programa reality show
“Bailando por un sueño” de la Red Uno la luchadora Carmen Rosa Choque concursó, para ser
partícipe del show se requiere cierto grado de notoriedad en el ámbito social. Para la red PAT
Gabriela Quispe trabaja como reportera de las unidades móviles en El Alto. Finalmente, en ATB
existe una miniserie “El Sartenazo” que tiene como protagonista a una chola. También, la
edición de noticias de ATB de las 6:00 A.M, el noticiero en aymara y quechua, es conducido por
En este período las políticas de inclusión como la acción afirmativa y el fácil acceso a la
chola. Esta visibilidad se traduce en una presencia más importante y numerosa en la televisión,
Revisión literaria
Primero como una mujer vil, promiscua, cuyas relaciones terminan en la miseria del hombre. En
ella se encarnan las vicisitudes del encholamiento. En otro género, el teatro popular, y décadas
después (1945 en adelante), ésta fue dibujada como una madre dedicada y abnegada que perdona
y/o una vida miserable y/o una vida fuera de su estamento social original: el encholamiento.
51
Nada bueno ocurre tras el acercamiento a las cholas. Salvador Romero Pittari argumenta esta
fundamenta este juicio mediante el análisis de tres novelas: Tierras del Potosí (1911) de Jaime
Mendoza Gonzales, La Misqui Simi (1921) de Adolfo Costa Du Rels y La Chakañawi (1947) de
Carlos Medinaceli. En las tres novelas los enamorados son hombres con educación urbana y con
estilos de vida propios de las élites de la época, europeizados. En cambio, ellas, todas llamadas
Claudina, se diferencian de ellos al pertenecer a un estrato social más bajo con un estilo de vida
muy diferente.
La novela Tierras del Potosí presenta las vivencias de Martín, un estudiante llegado de la
ingenio como supervisor de cholas lavanderas que separan el metal de las impurezas en el lodo.
En su faena diaria conoce y se siente atraído, pero avergonzándose por esto, por una pobre
lavadora llamada Claudina. La llegada del Carnaval sirve de excusa para la excesiva ingesta de
alcohol que produce un bochornoso avance de Martín hacia Claudina. Él declara sus intenciones
y ella lo rechaza por otro que también se le estaba insinuando, influenciado por el alcohol. La
noche culmina con golpes producidos por celos. Martín, triste y desilusionado, así como
avergonzado de sus instintos, decide marcharse del pueblo también por problemas de robo de
minerales en la mina. Martín se percata de que Claudina prefiere la rudeza y fuerza, hombres
viriles, alguien que le haga “doler las carnes”. Claudina termina golpeada por el hombre fuerte y
viril que eligió; decide regresar a su casa donde quizás su novio fiel perdone sus infidelidades.
Claudina es una chola embustera, infiel, que se lleva deja llevar por los apetitos de la carne.
La Misqui Simi narra la historia de Joaquín Ávila, joven educado de descendiente familia
ilustre de Cochabamba, quien también llega a un pueblo minero por trabajo. En el pueblo conoce
52
a Claudina y es atraído inmediatamente por esta chola coqueta, quien se pavonea de sus recursos,
pues ella a diferencia de la Claudina de Tierra de Potosí no es pobre. Empiezan a vivir juntos y
cuestan el puesto. Claudina lo deja, pero antes lo reduce a “animador de sus fiestas”. Joaquín se
queda en el pueblo desolado sin Claudina, su vida es marcada por su encuentro que lo deja
irreconocible inclusive físicamente como resultado del encholamiento. Claudina es una chola
interesada, calculadora y cruel en esta novela cuya relación deja a Joaquín en la ruina personal.
Esta conoce a Adolfo, un estudiante en Sucre quien vuelve a su pueblo San Javier Chirca por
poco tiempo. Él se siente atraído por ella instantáneamente. En su corta estadía, él toma
sexualmente por la fuerza a Julia, una señorita de buena familia, y a Claudina. La primera
responde a esta violación con tristeza y sopesar, en cambio Claudina muestra su insaciable
sexualidad al responder a este ataque sexual exclamando: “Que rico! ¡Cuanto te quiero!”. Adolfo
goza de esta ligereza y termina quedándose en el pueblo a vivir con ella bajo sus maneras. La
vida que le espera es la misma que a su primo Aniceto, hombre que al inicio de la novela se
menciona, otro citadino que también acabó quedándose en el pueblo con una chola; en un par de
Las tres Claudinas son retratadas como mujeres libidinosas, infieles, cuyas relaciones con
ellas terminan ruinmente para los hombres. En otras novelas de la época, que no tienen como
heroína a la chola, también existen alusiones de ella como promiscua. En la novela La casa
solariega (1916) explícitamente se hace mención al estigma sexual de las cholas: “Era la ciudad
menos voluptuosa que había conocido en sus peregrinaciones por el mundo. Desde luego
53
resaltaba en ella la escasez de mujeres de vida fácil. Las que había pertenecían a la clase de las
mestizas, las cholas, que casi todas eras prostitutas” (Chirveches 30).
Otra obra que dibuja a la chola como una promiscua y proclive al goce sexual es El cholo
Portales (1926) de Enrique Finot. La novela gira en torno a Evangelino Portales pero también
incluye una descripción de la vida de su madre Domitila González, quien era una chola. Sobre
Cierto que aquellas gangas estaban de cierto modo compensadas con los favores
que desde el principio se vio obligada a conceder a Lucho y Rodolfo, los dos hijos
mayores de la casa, que hicieron a Domitila el blanco de sus primeros escarceos
amorosos; pero como aquello …era cosa corriente no solo en la mansión de los
Benavente, sino en muchas otras casa de la ciudad, acabo por aceptar su papel, con
cierta complacencia; al fin y al cabo era una mujer joven, llena de salud, cuya
naturaleza no se sentía nunca completamente aplacada por las fatigas del trabajo
cotidiano” (Finot 26).
Esta cita establece que Domitila disfrutaba de abusos sexuales de los hijos de la casa
donde ella trabajaba. En el transcurso de la novela hay más detalles de la vida de Domitila que
sugieren su ligereza sexual como sus amoríos con varios militares “Pero tampoco nadie podía
negarse que la pequeña fortuna había sido amasada en gran parte con los sudores, no
precisamente de la frente, de la que al fin había llegado a ser dona Domitila Gonzales”. Se
implica que sus relaciones sexuales le importaron el cambio de chola a señora, un ascenso de
estatus social. En estas novelas se ve a la chola como un personaje despreciable, con excesiva
Las obras de teatro popular de Raúl Salmón y de Juan Barrera no caracterizan a la chola
como un ser hipersexualizado ni cuya relación conduzca a un final amargo para el criollo: su
encholamiento. Más bien, la chola es caracterizada como una madre abnegada, sacrificada por su
54
familia y benevolente, prácticamente una santa en polleras. Las siguientes obras: Me
avergüenzan tus polleras (1998), Joven, rica y plebeya (1949) y La birlocha de la esquina
Las tres obras giran alrededor de las hijas de las cholas, quienes optan por dejar sus
polleras y adscribirse a la moda y estilo de vida no-cholo con el uso de maquillaje, tacones,
vestidos, cabello liberado de trenzas. En Joven, rica y plebeya, la madre chola, Faustina, de la
hija que se desliga de sus polleras, María-Mary, es benevolente al aceptar las disculpas de su hija
tras haber sido rechazada varias veces a lo largo de la obra y haberle causado dolor. Ella
responde piadosamente a su hija así: “Faustina: Y cual’ps es esa magre que no perdona a su hija
por mas que le coma su propia carne, ja?” (Salmon 71). Su respuesta implica que el amor de
de que su decisión de dejar las polleras le cause dolor. La madre defiende la dignidad del uso de
la pollera y concibe al deseo de dejarlas como una ‘tentación del Diablo’. La siguiente cita ilustra
esta noción: “Madre: A mí, también me tentaba el Diablo cuando era jovencita, pa que me quite
la pollera y me ponga vestido, pero mi madre tajlli limpio me ponía en mi lugar cuando yo teniya
esas pretensiones” (Salmon 11). A pesar de que su hija no resiste a esta tentación, ella la
acompaña en su trayecto y está con ella en el final, cuando finalmente decide volver a usar la
pollera para terminar con los infortunios que este cambio le ha causado.
Joven, rica y plebeya narra la historia de Graciela, hija de una chola, quien esconde a su
esta se lo otorga; la madre en toda la obra la acompañó sin importar el rechazo explícito de su
hija. En las tres obras teatrales, las tres hijas vuelven al mundo cholo y sus madres las perdonan
55
por haber cedido a sus tentaciones. Los parlamentos de las madres y sus accionares las retratan
como madres benevolentes y abnegadas; no existe ninguna insinuación sexual sobre ellas a
56
CHAPTER 3
LA PERVIVENCIA DE UNA RELACIÓN ASIMÉTRICA: RETRATO LITERARIO
CONTEMPORÁNEO DE LAS TRABAJADORAS ASALARIADAS DEL HOGAR
del hogar o una vendedora del mercado al aire libre. Se puede pensar en el servicio doméstico
como un oficio estereotípico realizado por las cholas en las urbes bolivianas. El servicio
sido una fuente de trabajo importante en las ciudades bolivianas y otras urbes latinoamericanas
(Glave; Arrom; Kuznesof). Este oficio tiene implicaciones desde el ámbito de justicia social y el
feminismo (Chaney y García Castro; Gill; Romero). Su ejercicio refuerza divisiones de clase y
género dentro de un sistema hegemónico que relega a la clase trabajadora. En Bolivia, este
contemporánea. Se escruta Abeja reina (2009) y Zona sur (2009), ambas obras son
del nuevo milenio. Este momento presenta dos factores contundentes para la narrativa de las
la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado (Ley 2450) y b) la emergencia de una nueva clase
privilegiada en La Paz como consecuencia de las políticas pro indigenistas del gobierno de Evo
Morales. Este cambio genera una situación que conduce a la crisis de la élite paceña. Los
implementación de la ley 2450, acompañada del drástico cambio estructural y social en Bolivia
durante la primera década del nuevo milenio, son significativos para la representación de la
trabajadora del hogar asalariada puesto que estos factores tienen incidencia directa en este oficio.
Estos dos factores transforman el oficio como se explicará en el desarrollo de este capítulo.
57
El análisis de las dos obras se centra en las interacciones entre el empleador y la
trabajadora. Estas revelan una dinámica de poder en que la segunda está subyugada dentro del
los empleadores, dentro de la jerarquía social local. Se sugiere que la pervivencia de las
estrategias del siglo anterior, previo a cualquier cambio significativo para el oficio de la
El concepto de inercia tiene una raíz que proviene del estudio de la mecánica, es decir la
parte de la física que se ocupa del movimiento, las aceleraciones y la trayectoria de los cuerpos.
Físicos de renombre y alcurnia, que son considerados por muchos como los fundadores del
cuando Galileo dio el primer gran paso en busca de una explicación simple a los tipos de
que sólo se observará en planos horizontales donde la fuerza de fricción se haya reducido a un
reposo mientras no exista una fuerza que actúe sobre él, del mismo modo si el cuerpo se halla en
58
movimiento tiene la tendencia a mantener esa cantidad de movimiento mientras no haya una
fuerza que contribuya a frenarlo. A eso se refiere la primera ley de la mecánica enunciada por
Newton.
efectos similares que la inercia de masa respecto al movimiento de las partículas en la mecánica
física, los miembros de un grupo social, como las trabajadoras del hogar asalariadas manifiestan
un conjunto de actitudes y expresiones que denotan la pertenencia a una clase determinada. Estas
actitudes se manifiestan mediante muestras de trato asimétrico, como veremos más adelante
niveles sociales y son claramente resumidas con la frase “lo he puesto en su lugar” empleada
cuando algún miembro de una clase superior es supuestamente ofendido por el trato o un
empleo precisamente por la inercia de estatus, es decir la disposición mental a identificarse con
una clase social cuya jerarquía ya ha sido demolida tanto de manera legal como de manera
práctica, pero la fuerza de esa inercia de estatus pervive y debe pasar un tiempo de transición
Sanjek y Col (1990) establecen que los términos “sirvienta”, “doméstica” o “trabajadora
doméstica” están estigmatizados y su uso debe ser desechado. Proponen el uso de “household
worker”, trabajador del hogar. Mientras, Haskins y Lowrie optan por “servicio doméstico” para
referirse a cualquier individuo que realiza quehaceres domésticos como la limpieza, cocina y
59
cuidado de niños. Aun así, reconocen la connotación de “servicio” y establecen a “trabajador
doméstico” como término preferencial (Haskins y Lowrie 2). La nomenclatura que empleo en
este capítulo es la adoptada por la legislación boliviana en la Ley de regulación del Trabajo
Asalariado del Hogar (2450): trabajadora asalariada del hogar. Para agilizar la lectura emplearé
Aproximación Histórica
doméstica era generalmente ejercida por mujeres indígenas del área rural. Su trabajo cubría
desde trabajos de lavandería hasta amamantar a recién nacidos (Mendieta y Bridikina 28). La
esclavas e inclusive a veces se les impedía dejar el trabajo o casarse (Chaney y García 28).
pago era diferente. No reciben ninguna remuneración monetaria, sino que hacen usufructo de las
tierras de su patrón y esto contaba como pago por todos sus servicios (Chaney y García 26). En
esta época la servidumbre no era vista como parte como parte de la sociedad civil. Su
importancia radica en el estatus social que proveían para las familias que contaban con este tipo
étnica, tal determinaba las relaciones de poder y clase (Peñaranda, Flores, Arandia 23). En suma,
por las funciones que desempeñaban como la limpieza, cocina y manutención de la casa.
diferencias. Los abusos y atropellos a las entonces llamadas sirvientas están plasmados en las
“Agitadoras de buen gusto”. Del periódico La Calle, 1 de junio de 1939, se lee “Una criatura es
60
salvajemente flagelada por su inhumana patrona”; La Calle, 10 de agosto de 1940 “Porque no
hizo una sabrosa ‘huarjata’ recibió nutridos palos la cocinera.”; La Calle, 13 de julio 1940
“Entre otros sistemas de castigo, una cruel patrona aplicó el de la plancha caliente”; La Calle,
4 de agosto de 1942 “Porque hizo quemar la comida le tiraron platos y cuchillos:la cocinera
Los titulares evidencian la vigencia del maltrato y abuso en las relaciones laborales con
las trabajadoras del hogar. Precisamente en este período y bajo las condiciones de trato
ejemplificados por los titulares es que se forman varias organizaciones que buscan la obtención
de derechos laborales para mujeres de este rubro. En 1927 nace la Federación Obrera Femenina
Trabajo las excluía de su marco de protección legal (Peñaranda, Flores, Arandia 30, 48). Otra
del hogar asalariada” debido a que la primera designación acarrea una connotación negativa.
(78). Una de las dirigentes sindicalistas más relevantes, Casimira Rodríguez, recuerda al
respecto: “Una de las primeras reivindicaciones ha sido que nos llamen trabajadoras del hogar”.
61
En suma, la organización de trabajadoras del hogar exigía, en primer lugar, el
reconocimiento del carácter laboral de su trabajo, para terminar cualquier semejanza con la
asalariadas del hogar”. Esta reivindicación involucraba un cambio al nivel legislativo y otro al
nivel cultural al querer despojar las connotaciones negativas del nombre del oficio.
ya tiene un carácter nacional. Ésta se encarga de la creación de talleres de capacitación, así como
lucha por la obtención de derechos de las afiliadas. En 1999 la prestación de este servicio seguía
sin protección jurídica al ser excluida de la Ley General del Trabajo. Socialmente la posición de
la trabajadora del hogar era diferente frente a la situación de la empleadora. Marcia Stephenson
señala esto al hacer alusión a una caricatura de un periódico boliviano que retrata a una
las empleadas domésticas no gozan los mismos que sus pares en otros estratos sociales. Esta
diferencia se visibiliza en las diferentes labores que idealmente ambas realizan. Las tareas de las
mujeres dueñas de casa son diferentes a las de las empleadas. Las primeras básicamente se
encargan de supervisar que los estándares de limpieza sean mantenidos mientras las segundas
realizan las actividades de limpieza: “White ladies are assigned the responsibility of maintaining
proper moral atmosphere in the household… They must uphold standards of cleanliness,
personal behaviors and servant-employer interactions, all of which reinforce their class and
ethnic superiority vis-a-vis servants and the lower class” (Gil 75).
1952. En De terratenientes a amas de casa Seeming Qayum explica que “Las mujeres de la elite
62
terrateniente perdieron la calidad de patronas y dueñas de los medios de producción. En las
ser esposa y madre- y a ‘la empleada’ (91). El distanciamiento enraizado históricamente entre la
promulga la Ley de Regulación del Trabajo Asalariado (Ley 2450). Esta norma jurídica por fin
reconoció que las trabajadoras tenían los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Es
necesario recordar que la Ley General del Trabajo no consideraba al servicio doméstico. Esta
exclusión permitía que la jornada laboral sea de 16 horas con únicamente 6 horas de descanso
durante los domingos. También concedía solamente 10 días de vacación anual legal. El contraste
con los trabajadores protegidos bajo la ley es significante puesto que su jornada laboral es de 8
La nueva ley también establece que el salario debe estar acorde al monto legal
derecho a un descanso semanal y anual remunerado. A la vez, la ley provee obligaciones para el
descanso pre y post natal, así como respeto a la identidad cultural. El contenido de la ley fue
propagado mediante la radio en diferentes lenguas indígenas para que las beneficiarias se enteren
y hagan prevalecer sus nuevos derechos. La reacción ante la promulgación fue variada.
marzo de 2006 dictado bajo la presidencia de Evo Morales Ayma. Este decreto de un artículo
declara el día 30 de marzo de cada año como día de la Trabajadora del Hogar Boliviano.
63
Además, especifica en su segundo inciso que las trabajadoras del hogar gozarán de un día de
sindicato de trabajadoras del hogar— puede considerarse una victoria para la causa. Blofield
destaca la importancia de este nombramiento para la causa: “The reinvestigation of the rights of
depuración de connotaciones negativas hacia Casimira Rodríguez por haber sido una trabajadora
Hay muchos prejuicios realmente por ser trabajadora del hogar…’cholita con
preferencia’ eso siempre se escucha, ¿no? Bueno, la otra parte es que muchas veces
a las compañeras de pollera igual las han hecho transformar hasta en las propias
casas de vestido, les han creado muchos complejos […] realmente es una cosa muy
fuerte, esa cuestión de discriminación por ser cholita. Por último, muchos de frente
han dicho: es más sumisa, nos hace más caso la cholita ¿no ve? Entonces, cuando
entró al Ministerio de Justicia, algunos se han rasgado las vestiduras como se dice
“Cómo una empleada va a ser ministra” De pronto en los titulares…me acuerdo un
periódico decía: “De empleada a Ministra” (Diaz Carrasco).
Este fragmento resalta las asociaciones negativas que envolvían al oficio de la trabajadora del
hogar. Con esta cita se concluye el repaso histórico ha subrayado los factores más relevantes que
han impactado al oficio del trabajo doméstico asalariado en el transcurso del último siglo. Hoy
Relaciones Asimétricas
poder. Varios estudios se enfocan la naturaleza y las implicaciones de estas relaciones (Rollins;
64
Romero; Bujra, Ally; Johnson). Esta dinámica revela la construcción de jerarquías sociales y
Las interacciones toman lugar en una vivienda. Un espacio físico que es íntimo para unos
mientras que para otros es considerado como su espacio de trabajo. La ambivalencia de este
complejidad de una vivienda como lugar de trabajo Bujra arguye los siguiente:
La doble función de una casa familiar es resuelta a través de mecanismos que recuerdan a
cada miembro su lugar y ocupación en ese espacio. Estas técnicas tienen la misión de separar y
trazar límites. Shireen Ally encuentra que en estas relaciones subyace una “dialéctica de
in domestic service is a unique species of relations in which closeness, familiarity, and intimacy
La dualidad del hogar como fuente de trabajo genera contradicciones y soluciones. Bujra
en su libro sobre el servicio doméstico en Tanzania le dedica el capítulo Close Encounters: The
Micro-Politics of Domestic Labour a la dinámica entre los empleadores y las trabajadoras dentro
del hogar. Ella sostiene que existe una micropolítica en estas interacciones, así como estrategias
para mantener el orden de la jerarquía social. El uso del discurso familiar y la dádiva de regalos
pueden verse como estrategias de cercanía a primera vista, pero un escrutinio de estas prácticas
65
El trato familiar del empleador hacia la trabajadora es una práctica recurrente en Africa y
Latinoamérica. Se manifiesta a través del uso de diminutivos familiares, nombre de pila, y tuteo.
Las expresiones como “Es casi una de la casa” o cualquier otra referencia a la situación cuasi-
familiar de las trabajadoras alude a la intimidad de la relación. Esta intimidad está limitada por la
el trato interpersonal: “Servants must accept the common use of their personal name by a
younger person, which would be insulting if it were not a work relationship” (140).
El uso del nombre de pila a una trabajadora de hogar mayor por un empleador menor
significa una falta de respeto en cualquier otro ambiente salvo en el laboral. El uso de este
reciprocidad también en otro recordatorio de los límites de la relación. Bujra advierte que otras
prácticas que están dirigidas a la restricción de las trabajadoras son denominadas estratagemas
excluyentes (144).
doméstico en Bolivia, explica esta complicada relación, así como las estrategias comunes para
segunda mano y la trata con términos como “hija”. A la vez, se enfatiza su otredad, distinguiendo
su espacio. Las empleadas duermen en en area especial de la casa y únicamente pueden usar un
baño designado. El uso de cualquier otro cuarto de aseo y/o utensilios les está restringido.
66
Gil explica que los empleadores frecuentemente tienen conversaciones íntimas y/o peleas
frente a las trabajadoras como si ellas estuvieran ausentes. Esta indiferencia es otra estrategia que
informal (el tuteo) hacia las trabajadoras es el registro común. Sin embargo, el uso de la segunda
persona en su modalidad formal (usted) es esperado por parte de las trabajadoras hacia los
trabajadora del hogar asalariada en Sucre (2006) señalan que una preocupación primordial para
los empleadores es establecer distancia con sus trabajadoras. “Conservar la distancia social y de
género es la matriz de las representaciones sobre las THA” (53). Las entrevistas realizadas en
este estudio muestran que la vergüenza está asociada con el oficio. La negación es evidente a la
“comerciantes” “amas de casa” en vez de “trabajadoras del hogar”. Estas entrevistas hacen eco a
los reclamos de los sindicatos de trabajadoras del hogar que tambien asocian el desprestigio y
recipient… These marks of devotion represent ways in which an actor celebrates and confirms
his relation to his recipient” (477). Entonces, la “deference” es definida como una actividad que
transmite apreciación por una persona hacia otra. Las manifestaciones de ‘deference’ marcan la
67
interacción y recalcan el tipo de relación existente entre los sujetos. Esta se puede traducir en
actos cotidianos como “little salutations, compliments, and apologies which punctuate social
intercourse” (57).
la regla común para las interacciones. Aquel situado en la posición alta actúa con “deference”
para advertir a los otros (de posiciones inferiores) que guarden su distancia o evitarlos.
involucre con el segundo, o que el contacto se minimice lo más posible. Este concepto se puede
mediante algunas de las estrategias mencionadas por Bruja y Gil. Por ejemplo, la separación de
immediate presence that he is a person of certain desirable and undesirable qualities” (Goffman
56). Entonces, este concepto informa a aquellos próximos de su condición. Por ejemplo, el
facultades de aquel en situación de poder superior sobre un segundo en una posición inferior. La
unilateralidad impide la reciprocidad del segundo. En las palabras de Goffman: “in asymmetrical
relations, the superordinate has the right to exercise certain familiarities which the subordinate is
68
Estos conceptos son ampliamente ejemplificados en un plano laboral doméstico mediante
la micropolítica de Bujra y las estrategias de Gil. En particular, el trato familiar por parte del
empleador a través del uso del nombre de pila del empleado y la segunda persona en su
modalidad informal son muestras del ejercicio del “demeanor” puesto que el segundo no tiene la
“deference” y el uso del “demeanor” en las interacciones diarias. En consecuencia, los conceptos
entre las empleadas domésticas y el empleador presentadas en los textos selectos de literatura
boliviana. Ambos conceptos ya han sido usados para explorar interacciones en varias y distintas
situaciones como el trabajo doméstico en Between Women: Domestics and Their Employers
(1985) por Judith Rollins, la vida urbana en los guetos (Anderson), en los grupos de activismo
El cuento “Monumento a la madre india” (1991) del escritor boliviano Homero Carvalho
parodia la mirada condescendiente de las elites bolivianas hacia las trabajadoras asalariadas del
siglo anterior. Éste ilustra el servicio doméstico como un espacio de constante negociación entre
bolivianas previa a los dos factores coyunturales que marcan al trabajo doméstico asalariado
contemporáneo. La promulgación de la Ley 2450 y los ajustes políticos del gobierno de Morales
El cuento retrata en el acto de inauguración de una estatua titulada Mujer india, cuyo
organizada por el grupo Rotary Club, organización cuyos miembros por lo general son
69
pertenecientes a las clases sociales altas en Bolivia. El discurso en este acto es el eje del cuento.
del evento. Este reconocimiento ya distingue dos tipos de mujeres: las ‘damas’ y las mujeres
primer capítulo. La nota inicial contrapone a los dos grupos de mujeres y posiciona a las ‘damas’
en una posición superior desde el inicio. Tras esa separación se introduce a la razón del
distinción entre civilización y barbarie. Ésta sitúa a las las mujeres indígenas en la segunda
hombre civilizado se constituye como la antítesis del bárbaro, y es mediante la civilizacion que el
segundo pierde su condición barbara. La alusión a este pensamiento es evidente por la precisión
Segundo, se asume que la mujer indígena tiene lugar en la sociedad civilizada solamente
domestica. Esta sinonimia muestra que en el imaginario del orador la mujer indígena solamente
existe como tal en esa condición laboral. Esta idea es constatada en los párrafos finales, cuando
el orador distingue a las buenas indígenas de las otras. En otras palabras, la mujer indígena
solamente existe en cuanto sirva como empleada doméstica. En otra condición, ella es tildada
negativamente.
70
La línea “Quienes nos atienden día tras día y soportan, estoicamente, nuestro mal humor”
enfatiza el poder sobre ellas e indica la presencia de ‘demeanor’ en la relación imaginada entre
empleador y empleado.
segunda vez a las ‘damas’ organizadoras del evento en su calidad de amas de casas así:
que nuestras abnegadas esposas ejercen sobre ellas, como dedicadas amas de casa que son”
(136).
Esta segunda mención a las ‘damas’ y cambio de foco en el homenaje recalca la relación
entre estas dos se reluce a través de “cariñosa vigilancia” que únicamente es posible a través del
‘demeanor’ que ejerce la ama de casa sobre la segunda. Esta vigilancia es una expresión de las
Tras este segundo reconocimiento a las esposas amas de casas “(El público mueve la
71
labor de las mujeres indígenas. Después de los palmoteos, el orador retoma el cauce del
Mujeres como esta, que hoy inmortaliza el bronce, ya quedan muy pocas y es por esa
razón que nuestra generosa sociedad ha decidido protegerlas brindándoles su afecto como si ellas
¡Si señores, por eso es que hoy en día las denominamos ‘domésticas’, así
familiarmente y ¡ya no les gritamos! ¡sirvientas! ¡cunumis! O esa palabra tan fea
que trajeron los altiplánicos: ¡imilla! Esas horribles palabras que antes se usaban
para ordenarles el trabajo bienhechor del hogar (137).
En este párrafo, primero, el orador sitúa a los presentes (miembros de la sociedad) en una
situación superior frente a las mujeres indígenas, esta posición les permite proveer protección a
barbarie que también está presente en el discurso. En este caso, quienes ‘inculcan civilización’ ya
no son los ‘ilustres antepasados ibéricos’ sino la clase media alta y alta boliviana. El Rotary Club
negocia en la esfera doméstica. La frase: “Como si fueran de la casa, como si fueran familiares
nuestros” ilustra las contradicciones que la forzada proximidad crea en el trabajo doméstico.
Bujra explica la recurrencia de esta idea en el servicio doméstico tanzano. Gil también señala
esta retórica en su estudio del servicio doméstico boliviano como una estrategia de
distanciamiento. Esta retórica destaca el pensamiento paternalista del empleador que busca la
creación de una familiaridad unilateral y superficial por parte del empleador. Esta especie de
las amas de casa sobre las trabajadoras, concuerda con este tipo de familiaridad. Ambas actitudes
72
pronuncian el ‘demeanor’ que gobierna la relación empleador-empleada. Cabe recordar que la
una de las preocupaciones principales del primer sindicato de de trabajadoras del hogar en
la clase media alta y alta, se alaba una vez más de esta manera: “Sí, señores, por eso es que hoy
¡cunumis!” (137). Esta frase admite la conciencia –por parte de los empleadores- sobre los
abusos hacia las trabajadoras, pero los sosega por el desuso de términos por otros que encajan
‘doméstica’. El ‘demeanor’ está presente en las dos relaciones pues la alteración del vocablo es
relación. Cabe recalcar que en esta porción la atención y el mérito gira entorno al empleador una
vez más. Después de una pausa el discurso continúa, el orador continúa y señala:
Sin embargo, y debemos reconocer hidalgamente, así sea doloroso, por ahí andan
algunas de estas indígenas, rebeldes, flojas, mendigando centavos, sucias, llenas de
hijos, enfermas y hambrientas. Por ahí están arrastrándose por las calles y avenidas
afeando la imagen de nuestra pulcra y bella urbe ciudadana. Pero, esto no debe
preocuparnos de ninguna manera, tenemos la conciencia tranquila, pues sabemos
que no quieren trabajar (murmullos de aprobación entre los asistentes, ‘indias
flojas’, ‘cholas miserables’...) (135)
distinguir en dos categorías a las indígenas en el imaginario de la elite boliviana. Esta distinción
‘indias flojas’ y ‘cholas’. La rebeldía ante la voluntad de las clases elevadas se concentra en estos
términos, que son empleados peyorativamente en el discurso. Vale la pena recalcar que ‘india’
indígena en general sino únicamente entendida como la ‘doméstica’, aquella que ‘atiende todas
por parte de la clase gobernante elite. El orador culpa a las ‘indias flojas’ y ‘cholas’ de su
relación asimétrica y laboral como la única posible entre la clase dominante y las mujeres
indígenas. La mujer indígena en este sentido es entendida por la élite solamente en calidad de
trabajadora del hogar, fuera de esta relación laboral ella ya no amerita ningún homenaje.
De esta manera se concibe al trabajo —en posición servil— para las indígenas como la
Tras esta diferenciación de las mujeres indígenas, la audiencia reacciona con murmuros y
términos despectivos. El orador levanta las manos para callar a los presentes y proseguir su
para ellos ni ameritan ser homenajeadas empleando una lógica racista: “No tienen la culpa, hay
que tener en cuenta que su pureza étnica y su ignorancia respecto a nuestras buenas e higiénicas
74
Este razonamiento exime de culpa a la clase élite por la condición de aquellas indígenas
que no encajen el prototipo propuesto por la élite para su incorporación a la sociedad: las
‘domésticas”. Además, esta lógica hace eco del discurso de clases elites de principios de siglo
vocalizadas por Alcides Arguedas en su obra Pueblo enfermo (1911). Finalmente, el orador
Quiero recordarles que hoy día y con este emotivo acto brindamos un merecido
homenaje a esta gran mujer, pilar de la nacionalidad, inaugurando esta escultura,
efigie que la preservara para la eternidad. De este modo, cuando la última de ellas
desaparezca de la faz de la tierra (el orador hace una nueva pausa, mira el cielo, sus
ojos se llenan de lágrimas, mientras tanto el público aguarda en silencio) nos
quedará el consuelo de mirar el pedestal y recordaremos lo felices que fuimos
cuando ellas atendían todas nuestras necesidades. He dicho, gracias (139).
Las últimas palabras dejan en claro que la mujer indígena únicamente existe en el imaginario de
clase alta boliviana en relación a ellos y a partir de una función servil. En otras palabras,
solamente existe en cuanto cumpla la condición de utilidad, usando las palabras del orador
‘atiendan todas las necesidades’ de la clase dominante. El rol predilecto para esta condición es
ser la ‘doméstica’. Solamente bajo estos términos y dentro de una relación asimétrica se celebra
Las palabras finales admiten la importancia que su labor significa para ellos en la vida
cotidiana. El orador arguye que teme el momento que “la última de ellas desaparezca de la faz de
la tierra” y casi en lágrimas recita que su ausencia producirá tristeza “recordamos lo felices que
fuimos cuando ellas atendían todas nuestras necesidades”. Esta frase, además, admite la
conciencia de la condición extinguible del oficio de las ‘domésticas’, que da la sinonimia entre
indígena y trabajadora del hogar sugeriría a clase elitista Este reconocimiento es limitado y bajo
Este discurso vocaliza el pensamiento hegemónico de comienzos del siglo XX que era
racista y concibe a la población indígena como una tara que impedía el progreso del país. En
75
1991, esta mirada condescendiente subsistía en la sociedad boliviana y es parodiada en el cuento
de Carvalho. Es necesario recordar que recién en el 2003 se dicta la ley 2450 que regula el
trabajo doméstico. El vacío legislativo permitía abusos en estas relaciones Carvalho hace un
El demeanor en este cuento se traduce como la superioridad que los empleadores emanan
a través de su comportamiento y las libertades que se toman con las trabajadoras. En el contexto
del cuento, el demeanor está imbuido en la distinción entre barbarie y civilización, los
el sometimiento de su servil rol. Por otra parte, también existe complementariedad por parte de
las trabajadoras, su estoicidad muestra su pasiva correspondencia a ese trato. La voz de las
empleador. Este sesgo ahonda la invisibilidad y servitud de las trabajadoras. El demeanor del
orador hace eco a la voz de las élites del siglo pasado, dando a entender que las trabajadoras eran
vistas como agentes de servicio carentes de sentimientos y reacción ante su frío trato.
Abeja reina (2009) y la película Zona sur de Juan Carlos Valdivia están ambientadas en La Paz a
finales de la primera década de este milenio y presenta a varias trabajadoras del hogar. Las
estrategias de relegación señaladas por Gill, Bujra y Peñaranda son ejemplificadas en ambas
obras. Las dos muestras la vigencia de varias actitudes señaladas y parodiadas en el cuento de
Carvalho.
76
Abeja Reina: Representación de la Micropolítica Doméstica de la Zona Sur Contemporánea
de las novelas bolivianas contemporáneas más importantes American Visa (1994). Su octava
novela Abeja reina, narra las vivencias de un ex diplomático boliviano quien queda desempleado
imposibilidad de cumplirlas. Decide matarla para así terminar con el problema de raíz. Su plan
asesinarlo. Ella también fracasa en su objetivo letal. Tras estas tentativas malogradas, ambos
privilegios, como miembro perteneciente a una clase social privilegiada, están rápidamente
obliga a pensar en otras formas de subsistencia económica. Él decide abrir una librería en su
barrio situado en el corazón de la zona Sur, el sector más afluente de La Paz. El minúsculo hábito
de lectura local genera ingresos que a penas abastecen para su subsistencia y el mantenimiento
de la librería (21).
gobierno de Evo Morales y al cambio coyuntural político son muchas y determinantes para el
peleas maritales por dinero que culminan en su divorcio, es un efecto directo de los cambios
políticos. Es necesario recalcar el paralelismo con la realidad, ya que este tiempo el gobierno
privilegiadas en Bolivia. Mercedes, su esposa, provenía de una familia acomodada (17): “una
nuevo grupo político como ‘aborígenes’ en esta referencia: “con los aborígenes en el poder las
cosas bajaron” (26). Ella atribuye la depreciación de su departamento al nuevo gobierno. Ernesto
corrige, a manera de excluirse del nuevo cuerpo político de esta manera “No son aborígenes, son
más fastidio “cholitos o no cholitos” (26). Estas citas muestran sentimientos de exclusión frente
al nuevo cuerpo político y una mirada desdeñosa hacia ellos. Esta denominación se puede
explorar desde dos perspectivas: legalmente y desde el punto de vista de ciudadanía. En primer
lugar, la noción de aborigen hace alusión a un estado natural y contrario a la civilización. Este
rótulo evoca a la distinción entre la barbarie y civilización, situando a los ‘aborígenes’ dentro de
la primera categoría y al orador en la segunda. Al ser excluidos del mundo civilizado son
desposeídos de ciudadanía y de todos los derechos que esto conlleva. Desde la perspectiva
jurista, el uso de ese denominativo incurre en un tipo penal descrito como racista al denigrar la
calidad humana por el origen étnico. La ley Nro. 045 decretada el 8 de octubre del 2010, ley
78
contra el racismo y toda forma de discriminación, define actos de discriminación y dispone
sanciones para ellos. Se dispone en el articulo 281, en concordancia con el código penal, que los
tipo penal.
comportamiento desdeñoso de Ernesto y su esposa ante los recientes cambios socio-políticos que
inclusive llegan a incurrir en tipo penales. Mi análisis de la novela examina las relaciones entre
empleador y trabajadora del hogar para señalar la inadvertencia de los cambios legales en cuanto
novela presenta a dos trabajadoras domésticas como personajes secundarios. Ramona, quien es
una chola y tiene 75 años, trabaja desde hace más de 20 años en la casa que compartían
Mercedes y Ernesto durante su matrimonio. Después del divorcio, Ramona continúa trabajando
en esa residencia únicamente para Mercedes. La segunda trabajadora es Carmen, una mujer
El escrutinio de las interacciones entre Ernesto y las trabajadoras revela una relación de
paceña tradicional, parecen incidir en estas relaciones. A pesar del drástico cambio del contexto
político y legal entre 1991 y 2009, estos intercambios guardan semejanzas con el pensamiento
continuación, desarrollo en detalle mi análisis sobre cada una de las relaciones de trabajo
79
domestico en la novela. En primer lugar, examino a la relación laboral de Carmen,
posteriormente analizo la situación laboral de Ramona y para terminar el análisis de esta novela,
en términos del retrato literario de las trabajadoras asalariadas, comparo y examino en conjunto a
Carmen y Ramona.
La novela empieza con un parlamento de Carmen, la trabajadora del hogar del personaje
principal, Ernesto. Desde la línea inicial se marca el trato de distinción de Carmen hacia Ernesto.
tranquilidad que contrasta con el apremio de Carmen, quien esta corriendo las cortinas y
Ernesto además de disonar con la alerta en Carmen sugiere diferencia en su posición de poder.
Este primer intercambio deja en claro la asimetría en la relación y la posición laboral del
Carmen.
La primera página de la novela, además de situar a Carmen como la trabajadora del hogar
Bujra, Gil y Peñaranda. También, muestra varias expresiones del ‘demeanor’ en la relación.
Segundo, este se complementa con su forma de hacer mandatos. Ernesto ordena comprar
pantalón. Se los puso en la palma de la mano-. La cassata cuesta diez pesos o ¿ya subio de
precio?” (7)
Tercero, la ausencia de fórmulas de cortesía que tal vez le serían naturales a Ernesto por
haber sido diplomático toda su vida refleja una diferenciación en el trato con su interlocutor.
Cuando el se dirige a las trabajadoras los términos ‘gracias’ y ‘por favor’ son inexistentes en el
‘demeanor’ como una consecuencia del entendimiento del accionar de las trabajadoras como una
expectativa de trabajo.
Las múltiples expresiones del ‘demeanor’ únicamente en la primera página exhiben una
gran asimetría en la relación entre Ernesto y Carmen. Tal que ni siquiera requiere que Ernesto
pida algo explícitamente, puesto que el tono imperativo está inscrito en el habla de Ernesto y
Carmen infiere que detrás de una pregunta se encuentra una orden. Los mandatos a pesar de no
ser expresos son sobreentendidos por Carmen. Este entendimiento mutuo requiere la
internalización de un trato diferencial por ambas partes y hace innecesario el uso de fórmulas
imperativas y/o explícitas. Durante toda la novela las expresiones de ‘demeanor’ son consistentes
y recurrentes.
De la misma forma, las estratagemas excluyentes señaladas por Bujra y Gil son
distancia que opera al nivel material. La división tradicional requiere un espacio vertical con
mínimo dos plantas. En los hogares europeos del siglo XIX, la división de arriba/abajo señalaba
una separación por estatus entre los empleadores y los empleados. Coser indica que las prácticas
81
de los trabajadores domésticos tomaban lugar en el nivel del suelo. En consecuencia, las
Una estructura vertical facilita la categorización ya que provee dos pisos diferentes, una
Carmen parece estar relegada estos espacios. Además, las referencias sobre Carmen están
impregnadas de labores domésticas que la perpetúan en estos espacios como preparar la comida,
planchar la ropa (54) y levantar la mesa (p.35). La imagen de Carmen no se desprende del
cumplimento de labores domésticas ni de sus espacios designados. Más aún, los límites de su
condiciona su estadía a este lugar: “Como quieras. Puedes dormir en el cuarto de empleada”
(251). Esta división en el apartamento juntos a otras estrategias que operan simbólicamente y
Ramona es presentada como una chola de 75 años que viene trabajando más de veinte
años en la casa de Ernesto y su ex esposa. A pesar de los notorios signos de su vejez ella
continúa desempeñándose como trabajadora del hogar. La siguiente cita lo atesta: “Marchaba
con paso firme, un tanto encorvada por los años, por el sufrimiento” (134) La descripción del
atuendo se enmarca en la estética de la chola paceña, “fina manta de cholita paceña. Llevaba una
pollera esmeralda con pliegues y zapatos negros de charol” (132). También se establece que vive
en las zonas periféricas de la ciudad “Vive en Pura Pura, a una hora y media de la zona sur”
(132).
82
Su esposo es albañil y alcohólico. Ella gana seiscientos cincuenta bolivianos (133). Cabe
mencionar que el 2009, año en que la novela fue publicada en diciembre, el salario mínimo
nacional era de 647 bolivianos. Este monto se dispone a través del decreto supremo No.0016 de
ese año. Las interacciones con Ramona no varían en comparación a las de Carmen a pesar de que
Ramona acompañó a la familia de Ernesto por muchísimos años y prácticamente crió a Javier, el
anafilaxia, y Ernesto inserta abejas en su casa intentando matarla. Su plan fracasa cuando
años, pero insignificante en cuanto al trato. No amerita que Ernesto llame a Ramona empleando
la forma formal de la segunda persona o que al menos al llame “Sra.” o exprese algún tipo de
respeto por su edad. Es más, esta diferenciación se acentúa con el uso de “don” para hablar con
Ernesto. Ernesto trata a Ramona como a Carmen, usando la segunda persona en la modalidad
Naming carries power. Where there is an age gap between servants and their
employer such a transfer is unexceptionable; but where the servants are older than
their employers there is an status contradiction between class and age...Servants
must accept the common use of their personal name by a younger person, which
would be insulting if it were not a work relationship” (Bujra 140).
inferior que ocupa en la esfera doméstica. Esta conciencia se traduce en incomodidad y muestra
la aceptación implícita de este trato diferencial por su condición servil. Por ejemplo, su
incomodidad al tratar con Ernesto a pesar de la numerosa cantidad de años: “Ramona le echó una
83
mirada cohibida con la humildad que siempre la caracterizó” (131). Esta cita muestra su
Los tantos años de servicio de Ramona no le confieren ninguna diferencia en el trato con
sus empleadores. Ella, al igual que su par menor Carmen, emplea formas de distinción en su para
relacionarse con Ernesto. El uso de “Don” y la segunda persona en su modalidad formal son
corresponder ese trato formal con uno informal. Los largos años de trabajo tampoco se traducen
Dos escenas son significativas para ilustrar las expresiones de ‘demeanor’ en esta
relación. La primera ocurre en la casa de Mercedes, Ernesto se topa con Ramona en el pasillo.
Ella se dirige a él y entablan una breve conservación. Al final del intercambio de palabras sucede
lo siguiente:
- Gracias, don Ernesto. Doña mercedes me dio el dia libre el martes.” (52)
El gesto de poner dinero en su mandil en vez de dárselo en la mano sugiere una actitud
condescendiente además de carente de respeto por el espacio personal de Ramona. Este proceder
indica que Ernesto se siente cómodo invadiendo el espacio personal de Ramona a pesar de que
ella ya ni siquiera trabaja para él. La familiaridad unilateral permanece a pesar de la ausencia de
Es necesario recalcar que Ramona usa un ‘mandil de criada’, un uniforme que visualiza
servicio doméstico está institucionalizado por los usos y costumbres. Las interacciones entre
84
Ernesto y Ramona están enfocadas en las preguntas de Ernesto. Ella se limita a escuchar y
‘demeanor’ y ‘deference’ que de Ernesto despliega sobre ella. Así como su poder la dirección de
la conversación. El siguiente diálogo escena ocurre después de que Ramona salva la vida de
Mercedes truncando el plan de Ernesto. La invita a comer salteñas, especie de empanadas locales
celebratorio más bien informativo. Busca enterarse todo lo ocurrido la noche anterior. Los dos
entran a un local de comida. Ernesto pide cuatro salteñas, dos para cada uno. Parte de la escena
se desarrolla así:
- Mal. Lleva más de veinte años bebiendo, Don Ernesto. Ahora la vida le está
pasando factura. Le duele todo, de la cabeza a los pies.
Esta conversación ilustra el desinterés de Ernesto por vida de Ramona. Después de que
familia describiendo el alcoholismo de su esposo. Ernesto no muestra ningún tipo empatía y/o
interés. Es más, él cambia de tema abruptamente y retorna a la materia que le apetece. Cabe
personas en las que sí muestra empatía y atención. Segundo, Ernesto no come sus dos
empanadas. Las hace embolsar y usando el imperativo le indica a Ramona que se las lleve
“Llevaselas a tu marido.” La orden y el gesto condescendiente de darle sus sobras plasma el trato
85
Asimetría Sin Distinciones: Ramona y Carmen
doméstico asalariado en Abeja Reina muestra actitudes similares y señalan un mismo tipo de
dinámica. Ernesto se comporta y toma libertades con ambas de igual manera a pesar de sus
diferencias. Siendo que Ramona tiene 75 años y su relación laboral tiene más de veinte años; y,
Carmen, cuya edad no se especifica es descrita como joven solamente trabaja para él por menos
deference’ junto con las estrategias de distanciamiento señalan una relación de poder asimétrica.
novela sobre la terminología para referirse al servicio doméstico. La escena presenta una
Carvalho casi 20 años atrás. Esta mención sugiere un cambio en la forma que no alude al fondo.
Claudia al decir “Que las llamen como quieran, da lo mismo” concuerda con el pensamiento
elitista del siglo anterior. Si esta referencia fuera puesta en diálogo con el cuento de
Carvalho, Ernesto tomaría el lugar del orador al corregir y demandar el el uso del término
vez de “sirvienta”. En cambio, la novela casi 20 años muestra la misma preocupación, pero con
diferentes términos. La intervención de Claudia, así como el discurso en el cuento indican que el
86
Las asimetrías de la relación junto con esta reflexión indican la prevalencia, vigencia del
pensamiento parodiado por Carvallo, uno envuelto en racismo y clasismo. La diferencia entre el
que pertenece Ernesto ni al orador. El tipo de dinámica de la relación entre Ernesto y las
trabajadoras del hogar también se refleja en la relación que lleva con las empleadas de su
librería: Elsa y Nelly. La asimetría en estas relaciones tiene raíces en la noción de clase y
posición social que Ernesto posee, la cual también se expresa en otras interacciones con sus
subalternas.
anterior, aún tiene un poco de ventaja frente a las subalternas. Esta es mínima y ya no tan
pronunciada como cuando estaba casado y era diplomático. Aún así él se aferra a su anterior
vida, a su estatus previo a través del uso las estrategias de distanciamiento. Eso es un claro
ejemplo de inercia de estatus. El siguiente ejemplo, Zona Sur, escruta una familia que atraviesa
la misma situación que Ernesto. Una familia que habita en la zona sur paceña y es considerada
La aclamada película de Alfonso Cuarón Roma (2018) retrata la compleja relación entre
familia de clase media alta en la década de los setenta en la ciudad de México. La historia de una
de las trabajadoras domésticas que cuida a los cuatro niños de la familia, Cleo, es examinada en
yuxtaponen con los de Sofía, la esposa-empleadora, quien también es abandonada por su marido.
“Zona Sur” retrata la intimidad de una casa de clase media alta acomodada en La Paz durante un
87
momento de transición política, así como el cambio en las relaciones de poder en un hogar en
transición.
La película de Juan Valdivia retrata una familia de clase media alta boliviana que reside
en la zona sur paceña. Tradicionalmente la zona afluente en La Paz ha sido la zona sur, y la
dinámica de esta familia compuesta por Carola, la madre y sus tres hijos y los dos empleados
domésticos que trabajan en la casa: Marcelina, una chola y Wilson, el cocinero/mayordomo. Los
dos trabajadores tienen ascendencia aymara y hablan su lengua. La película retrata los primeros
años del gobierno de Evo Morales. Está ambientada en estos momentos de cambio político y
social en Bolivia.
mexicana Roma del Director Alfonso Cuarón, en efecto y pese a que Roma es ambientada a
principios de la década de 1970, la película boliviana Zona Sur fue hecha a comienzos de la
década del 2010 en plena época del mandato de Evo Morales, ambas películas muestran una
época de transición, cambio social y clases emergentes que sustituyen a otras clases sociales
cuya lenta decadencia combinada con los efectos de la inercia de clase impregnan todo el
contexto con un ambiente de nostalgia por las épocas pasadas en la clase dominante, ansiedad e
incertidumbre en todos los personajes por los tiempos que vendrán y esperanza de que los
En el film mexicano se muestra al igual que Zona Sur, los cambios que se viven en una
sociedad al extinguirse los privilegios de una clase social en favor de otra clase emergente desde
el punto de vista interno familiar, las relaciones de poder y los roles son similares, la familia con
la trabajadora del hogar en ambos casos muestran resquebrajaduras que hacen suponer que se
88
aproximan tiempos de cambio, a los cuales se niegan a enfrentar los personajes en una clara
que protestaban son masacrados por agentes entrenados por el gobierno para acallar las voces
opositoras y permanecer en el poder. Este evento, marca el inicio de la decadencia de la hasta ese
entonces clase gobernante, mientras que en la producción boliviana Zona Sur los personajes ya
viven los efectos de ese cambio, la clase dominante pierde de a poco pero inexorablemente sus
privilegios, en favor de otra clase social emergente que se representa con la chola y los
empleados de la familia.
categoría de “World Cinema”. Uno de los aspectos más distintivos del diseño de la película está
en sus escenas. Todas las escenas duran entre dos a cinco minutos y están filmada en una sola
toma. Se utilizó una cámara que rota lentamente y hace hasta cuatro giros de 360 grados por
escena. Este tipo de rodaje hace que los personajes entren y salgan del marco en las tomas. Al
final, la audiencia puede observar detenidamente el lugar donde se desarrollan la trama sea la
ostentosa casa de la familia o el altiplano boliviano. El espacio igual de importancia que los
ideas. Primero la noción andina del tiempo, que lo concibe como cíclico. Segundo, la teoría del
individualismo del filósofo alemán Peter Sloterdijk. El filósofo alemán teoriza el mundo desde lo
humana como la creación de esferas, construcciones ideológicas, científicas y/o religiosas. Estas
89
presentan dos tipos de esferas, las micro esferas y las macro esferas. Las micro esferas
comprenden el espacio íntimo, en cambio las macro esferas abarcan los ordenamientos a nivel
político como los estados. En este sentido, Zona Sur se entiende como un momento de eclosión
Como en Abeja reina, la relación asimétrica de poder entre la trabajadora del hogar y los
empleadores queda clara desde la escena inicial y se desarrolla en toda la obra. A lo largo de la
abundancia. La escena inicial muestra a Marcelina, con su cabello dividido en dos trenzas y
vistiendo una pollera bajo un mandil, cerrando la puerta de la casa en la que trabaja. Tal como en
la escena inicial Abeja Reina, la posición de Marcelina no requiere de una calificación expresa
puesto que se da por sobreentendida. En la novela, el registro de usted, así como el contraste de
Pero, la superposición del mandil la sitúa en el oficio de trabajadora doméstica. El uso del
visual de su subordinación en la casa. Además de los elementos que la marcan como trabajadora
doméstica, el diálogo inicial en aymara entre ella y Wilson, el mayordomo, señalan su etnicidad
además de sugerir una procedencia rural migratoria. Esta conversación entre dos adultos en
aymara es interrumpida por un niño, Andrés. Este cambia la lengua del intercambio al español
con un simple saludo. Ambos subalternos usan español a partir de este saludo.
90
Así como Abeja Reina, la distinción del espacio también opera como un recurso
productor de distancias. En la película, los espacios están bien delimitados, las habitaciones de
siempre está en el espacio de cocina y el jardín. Estos dos espacios constituyen su área de trabajo
dentro de la casa. Sus interacciones con los empleadores se desarrollan en estos espacios.
confrontada con la noción de los empleadores de ese espacio como uno de pura recreación. En la
primera escena, Marcelina está regando las flores y el giro de la cámara muestra a Patricio, el
hijo mayor, y Andrés, el hijo menor, jugando con un balón de fútbol en la misma área. La
reacción de Marcelina es defensiva. Ella los amenazó con quejarse a su madre por estropear las
flores. Estas amenazas son huecas pues ellos siguen jugando y la ignoran.
Marcelina: Señora, ¿se pueden levantar, tengo que cortar pasto señora?”
Carola: ¿Perdón?
parte de Marcelina en términos laborales sino también se resaltan las varias estrategias de
distanciamiento que Carola utiliza en sus interacciones. Lesley Gil señala que hablar como sí la
subordinada estuviera ausente es una práctica recurrente, tal ocurre en esta escena. Carola se
91
molesta por la interrupción de Marcelina y la ignora. Se dirige a su hija como si Marcelina no
Esta interrupción es entendida por Carola como un quiebre a su esfera personal. En otras
palabras, la solicitud de Marcelina transgrede los límites establecidos por Carola a pesar de que
espacio muestra una la jerarquía de autoridad que en este caso se refleja en los espacios. A pesar
de que el jardín es el espacio de trabajo para Marcelina, la recreación de Carola prima ante este
uso laboral. Tal relación en el espacio también prima en la casa. Antes de ser lugar de trabajo es
interacciones con Marcelina. La escena muestra a Carola hablando sobre el jardín y algunas
modificacione que pretende realizar en él. Después de conversar sobre estas futuras variaciones
Marcelina: Se ha ido
Carola: Ah Marce
Marcelina: Qué le voy a hacer señora, me ha dejado con mis hijos. Todas las cosas
se han llevado. Nunca más ha regresado señora.
Carola: Ah Marce, qué pena (agarrando su mano) ¿Sabes qué? Nunca era muy
bueno tampoco
92
Carola: Dejalo que se vaya. ¿Para qué lo necesitas ya?
Marcelina: Sí, sí. Señora, ¿a vos no te había pegado así tu marido, señora?
Carola: ¿Seguro?
Carola: Oye, oye tu idea de las semillas es buena, todo esto podríamos poner, mira
esto está pelado. Y en este lado también. ¿No? ¿se va a ver más alegre?
Carola: No, Marce. ¿Tú qué crees? ¿Qué me han pegado o no?
Este intercambio muestra el registro oral de Marcelina al dirigirse a Carola. El constante uso de
“Sra.” al comienzo, mitad y final de sus parlamentos recalcan las posiciones de ambas dentro de
la jerarquía doméstica. El registro informal de Carola hacia Marcelina expresa el ‘demeanor’ que
dificultad que Marcelina para formularle preguntas a Carola y recibir una respuesta. Ella se ve
obligada a insistir para conseguir una respuesta de Carola. La frase “Sí Señora. Señora, eso que
te he preguntado no me has contestado señora. dime algo señora. Me duele. Me estoy sufriendo
harto señora.” es una súplica de respuesta. El primer intento de preguntarle sobre su vida
personal y su experiencia con el abuso doméstico es insulso, puesto que Carola evade la
respuesta y rápidamente cambia de tema. Marcelina insiste una vez más y Carola responde con
93
La evasión de respuesta de Carola se entiende como un acto de protección y de
mantenimiento de distancia. Ella no desea compartir un hecho tan íntimo con Marcelina. Al
rehusarse a responder a su pregunta ella hace uso de su ‘demeanor’, este también es expresado en
donde se usan los lazos afectivos para conseguir más productividad. Bujra explica que este
rendimiento. Patricio presenta este tipo de discurso con Marcelina. En la escena inicial del jardín
él la trata fríamente ignorando sus súplicas por no jugar en el jardín y estropear sus flores. En
calidez. Primero, él le dice a Wilson que lo quiere y después se dirige a Marcelina diciendo: “A
vos tambien te adoro”. Estos gestos cariñosos únicamente surgen en momentos de necesidad.
Finalmente, la última escena muestra una comida en el jardín. Todos los personajes están
presentes. Marcelina y Wilson hablan antes de iniciar la comida. Todos se ven relajados y
felices. La contradicción del jardín como espacio de recreación y trabajo parece estar resuelta
porque todos están en el mismo espacio relajados y contentos. Tal como la distinción espacial
está ausente también otros elementos de distinción social están ausentes. En esta escena,
Marcelina no lleva puesto el mandil, su uniforme de trabajadora del hogar. Un elemento que ha
estado presente en todas de las representaciones de la chola como trabajadora del hogar y
significativo como marcador visual de su oficio. La escena final se puede interpretar como un
futuro idílico en términos de clase y poder en la zona sur boliviana. Este final optimista y tal vez
94
utópico resuelve las contradicciones en las relaciones entre el empleador y los trabajadores. En
suma, las interacciones entre el empleador y la trabajadora en Zona Sur muestran una relación de
poder asimétrica. Esta se sustenta en elementos, señalados y estudiados por Goffman, Gil,
Peñaranda, Bujra, como las expresiones del ‘demeanor’ y deference’, las estrategias de
El escrutinio de Abeja Reina y Zona Sur revela una relación de poder asimétrica entre las
deference’ muestran y acompañan el ejercicio de estas tácticas. Este capítulo sugiere que la
asimetría de estas relaciones está cimentada en noción elitistas, que parten de un discurso racista
y clasista del siglo anterior. El cuento de Homero Carvalho (1991) parodia y describe este
discurso. Los elementos que son criticados persisten en las narrativas analizadas a pesar de los
cambios coyunturales.
Es necesario notar que las condiciones materiales que permitían el discurso elitista del
siglo pasado son diferentes. Dos factores políticos crean un cambio material sustancial entre el
orden político boliviano que conlleva al surgimiento de una nueva clase privilegiada y el
segundo es la implementación de la Ley 2450 de la trabajadora del hogar asalariada, una victoria
carrera pierde su empleo como consecuencia directa del cambio en el orden político. Esta
pérdida laboral incide su estilo de vida generando peleas conyugales sobre dinero que terminan
95
en el divorcio. Por otra parte, el empobrecimiento de Carola es reflejado en su insolvencia y
endeudamiento. Ella está sumida en deudas inclusive al nivel comercial vecinal, fiándose de las
tiendas aledañas a su casa. Además, ella no abona a Marcelina ni Wilson desde hace seis meses.
Estas nuevas condiciones monetarias, producto del nuevo orden político, están
trabajadoras del hogar. Estos cambios legislativos tienen repercusión literaria y son
referirse a las trabajadoras. Ambas medidas, el abono del aguinaldo y la nueva denominación a
El cambio de las condiciones materiales involucra el ascenso de otro grupo como clase
élite pudiente en Bolivia. En Zona sur ya se muestra a esta emergente elite. Esta se personifica
en la chola que compra la casa de Carola con un maletín lleno de dinero en efectivo. En Abeja
como un hombre sin clase que a causa del nuevo gobierno goza de estabilidad financiera y del
A pesar del drástico cambio del contexto político y legal entre 1991 y 2009, los
legal boliviano ni la disminuida situación económica de Ernesto y Carola parecen incidir en sus
relaciones con sus subalternos. Los cambios en el contexto y las condiciones materiales no han
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reestructurado ni modificado la tradicional relación asimetría entre empleador y trabajadora. Por
todo lo expuesto este capítulo sugiere que la clase alta boliviana, una elite en decadencia, se
Las dos obras retratan a una élite paceña decadente. Sus exponentes: Ernesto en Reina
abeja y Carola en Zona Sur viven en momento de cambio estructural en Bolivia. Ambos han sido
afectados personalmente por la coyuntura política y sus estilos de vida han sido alterados
sustancialmente como consecuencia. Ambos son conscientes, primero, del ascenso de otro grupo
privilegiado que acarrea su propio desfase. Y, segundo del achicamiento de la brecha económica
que contribuya a su distinción social. A pesar de estas dos variantes ellos continúan haciendo
Este capítulo sugiere que este comportamiento es una manera de aferrarse su diluyente status de
clase privilegiada.
status. Goffman indica que mientras más alta la clase más elaborados los artificios de
dinstinción: “The higher the class the more extensive and elaborate are the taboos against
contact” (Goffman 481). En este caso, la clase alta está en decadencia, así que el énfasis en la
aparentar. El fin sería la creación de la ilusión donde la clase alta este invariable ante la nueva
coyuntura política.
otorgan enorme importancia a la apariencia, al estatus ya perdido, esa reminiscencia del siglo
pasado, cuando disfrutaban de privilegios de clase, aquellos privilegios que les fueron otorgados
desde su nacimiento, en razón de su apellido, el color de su piel o el origen familiar que ostentan,
97
privilegios que se materializaban en muestras de demeanor y deference para con las trabajadoras
asalariadas del hogar. Al cambiar la situación, los personajes de Ernesto en Abeja Reina y
hacia sus empleados subalternos. Denominare a esta actitud como inercia de estatus.
conducta a las que un individuo se adhiere con el fin de perpetuar el distanciamiento de clase una
vez que se han reducido las diferencias económicas y sociales pre- existentes. El origen de ésta
condición reside en la nostalgia subconsciente de todo individuo por un tiempo pasado mejor. A
muchas personas les cuesta aceptar que su estatus, junto con todos los privilegios asociados han
cambiado de manera drástica y permanente, la aceptación plena de este cambio conlleva tiempo
y esfuerzo. Muchas personas no están a la altura del reto, se niegan a aceptar el cambio, quizá
porque ese cambio implica que no sólo hay una clase social emergente que ha logrado mejoras y
beneficios, sino que su propia clase social ha caído, “ha resbalado mezclándose con la clase
proletaria, la de la chola, la de la doméstica” esta situación mal entendida puede dar lugar a la
noción de fracaso del individuo. Incapaz de aceptar la pérdida de su antiguo estatus, que
como la negación subconsciente de los cambios de la estructura social. De ahí proviene la inercia
de estatus, de la negación del individuo del cambio al que la realidad le presenta, el personaje
recurre a sus reservas monetarias ya exiguas a fin de mantener las apariencias como al uso de las
como antes, como siempre ha sido. Este comportamiento le otorga una recompensa
inconsciente, le permite afirmarse a sí mismo como superior de esta clase emergente pese a la
98
laborales la inercia de estatus le otorga un egoísta sentimiento de autosatisfacción de saberse
La inercia de estatus no sólo se manifiesta en las personas que han visto claudicados sus
personas que pertenecen a las clases sociales emergentes que poco a poco consiguen mayores
espacios de igualdad y oportunidades. En los períodos de cambio la turbulencia del paso de los
eventos genera una sensación de desorden y confusión que puede atolondrar tanto a personajes
de las clases privilegiadas como a los que pertenecen a las antiguas clases oprimidas, que incluye
a las trabajadoras del hogar asalariadas, antiguamente conocidas como sirvientas o empleadas
domésticas. Los personajes de Marcelina y Wilson en Zona Sur demuestran esta situación al
continuar al servicio de la patrona de la casa durante varios meses sin percibir su salario. La
actitud sumisa y mansa de ambos al seguir ocupándose de sus labores domésticas con la
puntualidad y responsabilidad de antes sin que asome un reclamo en sus labios, mientras la
acto de pura e inocente lealtad, sino una manifestación de los mecanismos de defensa
En este caso la recompensa de obrar así es la permanencia del individuo en su zona de confort,
extremos de las clases sociales, ambas inmovilizan a los sujetos deteniendo su capacidad de
progreso, si bien las causas y las recompensas para adherirse a la inercia de estatus son distintas
en cada caso los efectos son similares, una negación de la realidad que los mantiene en su zona
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La inercia en la mecánica es la tendencia de los cuerpos a mantener el estado de reposo o
movimiento en el que se encuentra. Este estado solamente se modifica si fuerzas externas actúan
sobre el. Esta inercia alude al comportamiento indiferente de la élite paceña en decadencia ante
los cambios contextuales. Las consecuencias de este estado se reflejan sus interacciones y trato
con trabajadoras asalariadas, las cuales continúan la cultivación su ‘deference’ como clase
facto las clases privilegiadas ya no poseen. Sin embargo, este escenario donde los personajes
interpretan roles cuyo menguante sustento se extingue de manera continua y sostenida sólo es
continuación.
hace que una cosa complemente otra” lo que es complementario es “aquello que completa,
termina o perfecciona algo” (Diccionario de la lengua española) bajo esta premisa y los
objetivos del presente estudio debemos identificar aquello que complete, termine o perfeccione
los miembros de la clase obrera donde pertenecen las trabajadoras asalariadas del hogar
asimétrica son solo posibles si ambos actores asumen roles complementarios, es decir con la
condiciones y actitudes asumidas por sujetos de clases sociales jerárquicamente distintas que se
100
materializan en el empleo de expresiones de respeto, consideración y distanciamiento
clasista y racista del siglo anterior. Estos elementos se visibilizan a través del uso de estrategias
asalariada, la chola. Las obras analizadas están ambientadas en el fin de la primera década del
nuevo milenio. El contexto político es muy diferente al siglo anterior puesto que existe un nuevo
También, existe nueva legislación que impacta la labor de las trabajadoras domésticas. Estos dos
relación entre ellos. Esta incongruencia lleva a sugerir que la decadente clase alta paceña se
encuentra en un estado de inercia ante los cambios contextuales y que la persistencia del uso de
las estrategias de distanciamiento y demás artificios para conseguirla son un modo de aferrarse a
su diluyente estatus.
101
CHAPTER 4
LA FEMINIDAD TRANSGRESIVA: LA MONSTROUSIDAD MATERNAL CHOLA EN
TRES COMICS BOLIVIANOS CONTEMPORANEÓS
Las madres cholas en tres cómics bolivianos contemporáneos son representadas como
representación de la chola boliviana y los mecanismos mediante los cuales esto se logra
gráficamente y narrativamente. Las cholas bolivianas han sido históricamente marginadas, pero
políticas gubernamentales (Kohl y Farthing 66). La literatura del siglo XX representa la chola en
dos formas distintas: el teatro popular la presenta positivamente y afirma su identidad, mientras
que la novela la desacredita como madre y esposa, y finalmente como mujer. Estas posiciones
Tres cómics contemporáneos ilustran la chola en su fase materna: La Estrella y el Zorro (2014)
de Corven Icenail y Rafaela Rada, Noche de Mercado (2005) de Álvaro Ruilova y Nina cholita
Andina (2016) de Rafaela Rada. Partiendo de la premisa del mestizaje como proyecto de
identidad nacional ante una Bolivia escindida, los postulados sobre monstruosidad de Jeffrey
representación monstruosa de las cholas en cómics contemporáneos. Este capítulo argumenta que
estas representaciones ilustran las formaciones discursivas culturales y sociales que dan forma a
siglo XX.
la literatura del siglo XX y la contrasta con la encontrada en viñetas actuales. Para sustentar este
establecer estas posiciones opuestas se cuestiona sobre el retrato maternal de la chola en el siglo
XXI a través de tres cómics bolivianos: La estrella y el Zorro (2014), Noche de Mercado (2005)
y Nina cholita andina (2016). Los tres personajes son caracterizados grotescamente como toscos,
la monstruosidad, basada en los apuntes teóricos de Scott Poole y Douglas E. Cowan, se examina
imaginario mestizo.
Este capítulo entiende a la monstruosidad desde los postulados de Jeffrey Cohen, Scott
Poole y Douglas E. Cowan. Jeffrey Cohen propone siete postulados para una lectura societal y
cultural a partir de los tipos de monstruos que una determinada sociedad engendre, busca
entender a la cultura a partir de sus monstruos. En su primer postulado “The Monster’s Body is a
clasificación que esté dentro de un orden establecido erguido sobre jerarquías y/o binarios. Su
La cuarta tesis “The Monster Dwells at the Gates of Difference” plantea que el monstruo
es el “Otro”, y varía según el contexto cultural. La diferencia cultural, religiosa, étnica y sexual
103
marca y construye al monstruo. Esta alteridad está inscrita en el monstruo y lo circunscribe como
tal. Cohen explica que la exacerbación de la diferencia cultural a un nivel monstruoso es una
práctica común en la historia universal. La Biblia incurre en esta praxis al dibujar a los habitantes
de Canaán como gigantes amenazadores justificando así su subyugación por los hebreos. De la
misma manera, en el medioevo francés se celebraban las cruzadas cantando les chansons de
geste presentan a los musulmanes como bestias carentes de humanidad. Estas distorsiones en la
exterminación del grupo marcado como diferente. En las palabras de Cohen: “Representing an
anterior culture as monstruos justifies its displacement or extermination by rendering the act
heroic” (8).
El quinto postulado “The Monster policies the borders of the Possible” explica que el
monstruo cumple una función preventiva, previene cruzar la línea de lo establecido, de las
delimiting the social spaces through the body can move.” (12). Cohen ejemplifica esta tesis en la
mitología griega con la historia de Licaón, rey de Arcadia. Zeus, tras escuchar rumores de que
Al día siguiente, Licaón le sirvió comida preparada con la carne de uno de sus sirvientes. Zeus,
hombrelobo. Ovidio en Metamorfosis destaca que es hombre como bestia a la vez, sin poder
encasillarse en ninguna de los dos. El castigo por la aberración de Licaón es su nueva calidad
monstruosa. De esta manera el monstruo viene a ser una advertencia del monstruoso final que
104
Las premisas de Cohen permiten el análisis de la chola monstruosa en el cómic boliviano
categorización dentro de un sistema dado y que sirve como advertencia para prevenir la
también entiende a los monstruos como entes societales y un reflejo de la sociedad. Scott Poole,
informa su noción en esta mirada societal y hace un análisis en “Monsters in America” sobre
cómo los monstruos surgen de la imaginación de una colectividad pública a la vez de que son el
resultado de transformaciones sociales. Para él, las ansiedades culturales de una sociedad se
manifiestan estos monstruos, de ahí que existe una estrecha relación entre el monstruo con el
contexto político social, tal fluidez imposibilita la definición de monstruo ya que este significa
según su época. Con esta mirada examino a la chola monstruo y busco esclarecer su significado
dentro del contexto sociopolítico de su publicación, una Bolivia abatida por la re-estructuración
de sus cimientos políticos y un nuevo orden social que sitúa a lo indígena como central en el
siglo XX. Desde el teatro popular, se presenta a la chola positivamente y a partir de la novela
como género literario, al proyecto nacionalista que propulsaba el mestizaje como discurso
ideológico.
105
La socióloga boliviana Ximena Soruco Sologuren, en “La ciudad de los cholos: Mestizaje
y colonialidad en Bolivia, siglos XIX y XX” (2012), indica que el proyecto nacionalista se
condición para esta unión es el rechazo y desligue total de la mestiza a sus raíces cholas. El
quiebre filial entre la madre chola y la hija mestiza se entiende como la negación de su hogar
cholo. Sin embargo, el teatro popular no se adhiere a esta ideología e insta por el retorno y
afirmación de la identidad chola. Las obras de teatro popular de Raúl Salmón y de Juan Barrera
(1998), Joven, rica y plebeya (1949) y La birlocha de la esquina (1945) ilustran esta faceta. Las
tres obras giran alrededor de las hijas de cholas que deciden dejar de usar polleras y adscribirse a
la moda y estilo de vida no-cholo mediante el uso de maquillaje, tacones, vestidos, cabello
liberado de trenzas. En todas las obras, las hijas fracasan en sus intentos performativos de
feminidad hegemónica y retornan al mundo cholo. Sus madres perdonan el rechazo de sus hijas.
Los parlamentos de las madres y sus accionares las retratan como madres benevolentes y
abnegadas.
teatro popular porque se desvirtúa la madre chola. Este descrédito ha sido estudiado
dominante de feminidad de la primera mitad del siglo XX y arguye que esta se estructuraba y
reproducía jerarquías económicas y raciales coyunturales. En “Skirts and Polleras” ella sostiene
al respecto: “The prevailing ideology of womanhood reconstructed hierarchies based not only on
106
gender but also on economic and racial differences, thereby establishing the parameters that
determined who were ‘women’ and who were ‘not women’ (11).
La función social de la mujer era ser madre y ésta la define como tal. La maternidad se
para la feminidad es el profesorado debido a que se entiende a la enseñanza como una extensión
de la labor materna de la casa. Este discurso impone parámetros de feminidad que excluían a las
mujeres de pollera en su mayoría. Por lo general ellas eran mucho más independientes
económicamente que sus pares de clases superiores. Se desempeñan fuera de la esfera doméstica
como cocineras, empleadas domésticas en casas mestizas, vendedoras del mercado y artesanas
(29). En consecuencia, la condición económica y social de las cholas impedía que encajen en el
Stephenson:
calificada permitía un trato diferente hacia las mujeres que no alcanzaban los parámetros
impuestos. Los testimonios en Polleras libertarias (1986) y Agitadoras de buen gusto (1989)
señalan prácticas comunes que hacían latentes las diferencias de estatus de las mujeres. Por
ejemplo, las cholas que trabajaban como empleadas domésticas eran denominadas “hija” y/o
107
La descalificación de la chola como madre es literalmente explícita en La niña de sus
ojos (1956) de Antonio Díaz Villamil. Esta novela, considerada un clásico de la literatura
inscribe en una clase social más alta. Tras ser abandonada por su novio, quien la desprecia tras
enterarse su origen, ella va al campo al trabajar como profesora y educar a los campesinos. Esta
novela promueve el discurso predominante de la época: el mestizaje, que pretendía eliminar las
propugnaba que la ‘modernización’ del indio es posible a través de la instrucción que conducía
Stephenson arguye que esta novela, al tratar de abogar por el mestizaje, en vez de
erradicar la polarización entre los dos grupos culturales, los re-inscribía. Una de las estrategias
que la novela emplea para reforzar el mestizaje como opción viable para Bolivia es la
mestiza de Domitila. Explica que Doña Saturnina es caracterizada como “algo menos que una
su posición como vendedora de mercado. En la novela se describe del siguiente modo la manera
de sentarse de Saturnina: “Esta manera de sentarse daba la impresión de que Doña Saturnina y
todas sus ‘camaradas’ del mercado eran personas mutiladas de las extremidades inferiores y
cuyos cuerpos solo emergían de cintura para arriba de una inmensa col que les sirviera de curioso
108
La descripción es gráfica, el corte de extremidades deshumaniza a Saturnina y a sus
para abajo: “The female body of the chola is not constructed as the multiple site of male
pleasure. She is more monster than woman, staring with the way in which her sitting position on
the ground symbolically mutilates her” (Stephenson 44). De la misma manera, en el cómic, se
adscripción a la cultura y estilo de vida hegemónicos, mientras que el ‘tamaño deforme’ de las
integral, notoria físicamente como moralmente. Se cuestiona sus estrategias para vender la fruta
desasocia de ella y menosprecia su forma de vivir. Ni siquiera puede comer junto a ella porque
sus modales la repudian y asquean. Tampoco la llama “mamá” debido a la monstruosa naturaleza
de Saturnina que no evoca ningún sentimiento de amor en ella. La siguiente cita explora los
maternidad desde su razonamiento mestizo. Ella entiende a una madre como ‘dama distinguida,
dulce e inteligente’. El uso de ‘dama’ es importante ya que las cholitas no son consideradas
damas. La petición de una madre dama no puede ser satisfecha por Saturnina ya que por
109
definición ella nunca podrá ser una. Domitila, en realidad, busca a alguien diferente que sí
descalificación como madre. Este ángulo de análisis gira en cuanto a la feminidad de Saturnina
mestizos. Por otro lado, tomando en cuenta los estudios de Cohen, Cowan y Poole sobre la
ansiedades sociales de la sociedad boliviana del siglo XX. Ella, con su feminidad chola, se
monstruo. En primer lugar, la disociación entre madre e hija, esta se consigue al separar ambas
Domitila permite que ella entre en un círculo social con diferentes valores a los de Saturnina,
trabajo como profesora mientras su madre se queda en los mercados marginales. En tercer lugar,
Doña Saturnina sea reducida a ‘algo’ menos que una mujer, ‘algo’ que es incompatible con la
110
propia hija. La deshumanización y bestialización que se ha analizado en la novela, también esta
Madre de Wara
examinaré La estrella y el Zorro, después Nina cholita andina y finalmente Noche de Mercado.
El primer manga La estrella y el Zorro (2014) de Corven Icenail y Rafaela Rada narra la historia
de Wara, una adolescente que habita en el altiplano boliviano junto a su madre y abuelo. La
historia mezcla lo fantástico y la pobreza del campo, debido a que ella en realidad rural boliviana
puede conversar con animales y varios de son teriántropos. Ella es una excelente estudiante y una
ávida lectora. Le encantan asistir al colegio de monjas alemanas de su comunidad rural y este le
La madre de Wara, quien no recibe nombre en toda la obra, es caracterizada como ruda,
torpe y tosca. En las primeras viñetas, presentan a una mujer encolerizada golpeando
pronunciados y levantados, nariz hinchada y un mechón de pelo negro que resbala por su frente.
Por lo general sus cejas están inclinadas, el entrecejo fruncido, la barbilla puntiaguda levantada
desafiantemente y una mueca de enojo dibujada a través de la elevación del labio superior que
campo y el cuidado de establo. Sus intervenciones en el comic giran alrededor de arrear ganado.
Las viñetas en las que interactúa con su hija se centran en la recriminación del tiempo invertido
cita el tono de la madre: “!! TE ESTOY HABLANDO!! !! OTRA VEZ SEGURO ESTABAS
exclamación enfatizan sus gritos al reclamarle a Wara sobre el tiempo invertido en la lectura.
Todas las viñetas enfatizan su carácter violento ya ella está ahuyentando animales o
instigando a Wara a que trabaje en el campo en vez de estudiar. En cambio, su hija Wara posee
rasgos más delicados y estilizados con expresiones faciales relajadas. Es esbelta, su cuello es
largo y delgado, la nariz respingada, las cejas curvadas y los ojos grandes y expresivos. El
fruncido de Wara revela su disentimiento frente al accionar de su madre, así como sus
desafiantes respuestas. Durante una conversación en la que su madre recalca la importancia del
trabajo de campo Wara envalentonada responde “YA SE ME HACE TARDE PARA HACER
evidencia la ironía de su respuesta, así como su cuestionamiento sobre la relevancia del trabajo
familiar. El alejamiento de Wara es tan profundo que sabe de antemano la reacción negativa de
su madre y no le informa sobre la beca que obtuvo para hacer sus estudios superiores en
Alemania.
112
Otros personajes también disienten con la madre de Wara y son más directos en sus críticas.
Antonio, tras escucharla argumentar sobre la futilidad de la lectura en la vida de Wara, dice:
parlamento resalta las diferencias integrales entre madre e hija. El “algo más”, al que Antonio
alude, hace referencia al gusto por la lectura, a la educación de Wara. Este elemento ahonda las
diferencia con su hija, quien recibe educación por parte de monjas alemanas. La situación es
similar en “La niña de sus ojos” puesto que Domy recibe educación elte en un colegio internado.
En la novela, el momento de colisión de las dos esferas, la mestiza y la chola, ocurre durante un
almuerzo. Los padres de Domy para integrar a su hija en la vida familiar, con este propósito,
ellos para complacer a su hija construyen un comedor en casa e invitan a Domy a estrenarlo con
Media hora después, Don Ciriaco y Doña Saturnina, con trajes domingueros, como
si se tratara de un gran acontecimiento, esperaban a su hija en la puerta del
comedor...pero al tomar la sopa comenzó su incomodidad. Sus padres sorbían tan
desagradablemente el líquido del plato que ella tuvo que hacer esfuerzos
sobrehumanos para no dejar su asiento y salir corriendo. Al fin doña Saturnina,
convencida de sus vanos esfuerzos el cuchillo y el tenedor acabó por abandonarlos
y tomar con sus propios dedos los trozos del potaje, y chupándoselos con la más
tosca y típica manera, la pobre chola, acostumbrada a tomar la comida de cuclillas
sobre el suelo sentada como un Buda, ya no pudo soportar la heroica postura de
permanecer en una alta silla de la que rebasaban las adiposidades de su grueso
cuerpo. Y lo hizo tal como había dicho. Sentada sobre sus rodillas dobladas a la
manera india, sobre el suelo, continuó almorzando (Villamil, 188-189).
dicha comparación hace eco de las asociaciones pre establecidas sobre las cholas. La ausencia de
cualquier conocimiento de etiqueta de mesa parece atribuirse, por la narración, a el hecho de ser
chola y no tener educación formal como Domy. En este sentido, los modales de Domi son
113
incompatibles dentro su propia esfera familiar. El comportamiento de ambas contrasta en esta
escena, y por la narración, es evidente que la madre de Domy no puede ser más ridiculizada.
Puesto que mientras se resaltan las virtudes, delicadeza y belleza de Domy, la descripción de su
madre es más cruda y burda. En ambos textos, la ridiculización opera como modo de
paralelismos con aquellas escrutadas en “La niña de sus ojos”. La madre de Wara tal como
apparently triggered a mutation of her ‘naturaleza’ or ‘phenotype’... Domy’s body shape is not
only different from that of her mother, but it is privileged because of that difference.”
(Stephenson 47). En el manga La Estrella y el Zorro, Wara también se distingue de su madre por
favorecida en ambas obras presagiando una vida exitosa a las protagonistas, en el caso de Wara
Jeffrey Cohen, en la premisa IV The Monster Polices the Borders of the Possible explica
la función preventiva del monstruo arguyendo que éste es un recordatorio de las sanciones
implicadas tras cruzar los bordes establecidos de una sociedad. El traspaso de estos márgenes
ser interpretada como una advertencia a su hija sobre la vida que le espera si sigue los designios
114
maternales. En otras palabras, la transformación de Wara en un monstruo es inminente si acata
“The monster prevents mobility (intellectual, geographic, or sexual), delimiting the social spaces
through which private bodies may move. To step outside this official geography is to risk attack
by some monstruos border patrol or (worse) to become monstrous oneself” (12). Bajo esta
lógica, la madre de Wara vive en las afueras de la ‘geografía oficial’, está inscrita en lo
periférico. La hija reconoce la monstruosidad de su madre y la rechaza. Entiende que para evitar
constituirse en un monstruo debe entrar a ‘espacio oficial’, el más cercano es el convento escuela
choza.
Doña Mecha
“Nina cholita andina” (2016) narra la trayectoria de Saturnina en el mundo del modelaje.
Esta adolescente paceña vive junto a su madre Mercedes, Doña Mecha. La aspirante a modelo
toma clases de pasarela y es constantemente burlada por sus compañeras. Su vida cambia tras el
arribo de un promotor francés quien busca una modelo para ser la nueva imagen de una
enviada a París para realizar la promoción. En Francia ella afianza su carrera de modelo
obteniendo más contratos. Vuelve a Bolivia exitosa con una carrera de modelo prometedora y
consolidada.
desagradable en general. Ella desde el inicio es reacia y crítica de las pretensiones de modelaje
de su hija. Las primeras viñetas la muestran desgañitándose por el retraso de Saturnina para el
115
asentamiento de su puesto en el mercado. Ella la llama a gritos y le reclama imperiosamente la
su cara que grita vigorosamente “SATUCA”. Sus ojos pequeños, nariz ancha e hinchada
enfatizan su boca abierta que se asemeja a las fauces de una bestia, tal como una ella saliva y
revela una filosa dentadura dispar. Los varios tonos de gris señalan capas de alguna sustancia
cubriéndola enfatizando su falta de cuidado y arreglo personal. La continuación del rostro es una
gran papada que cubre su casi inexistente cuello. Al rostro vociferante le acompaña una mano
amenazante casi del mismo tamaño que su cara. Un gorro cubre su pelo dejando ver ciertos
El segundo dibujo es de cuerpo entero. Revela su voluminosidad y una joroba que parece
impedir la agilidad en sus movimientos y genera su desgarbada postura. Se muestra a sus brazos
regordetes y cortos levantando cajas para armar su puesto de venta de en el mercado. Reniega a
causa de su hija y su expresión facial de enojo acentúa las grandes proporciones de su rostro y
una considerable mandíbula. El último recuadro dibuja a Saturnina y Doña Mecha lado a lado.
Este las distingue y permite una disociación inicial, la cual se reitera y solidifica en toda la
historieta. Saturnia es esbelta, alta y con una figura contorneada en cambio, su madre es
expresión facial y lenguaje gestual señalan agresividad e ira casi siempre. El trabajo es
116
primordial en su vida y pareciera que este es el único motivo de sus intervenciones. La leyenda
Doña Mecha que comienza a sacar la mercadería ‘antes que le ganen’ y le quiten
espacio a su puesto de venta, esos dos metros cuadrados que maneja y le da vida
desde hace un cuarto de siglo, esos dos metros cuadrados que consumen su vida y
resumen su mundo.
Desde el inicio del dia, asi como del comic, el espacio de actuacion de Doña Mecha está
trabajo se sitúa como la prioridad en su vida al establecer “esos dos metros consumen y resumen
su vida”. Dentro del mestizaje, la función de la mujer, así como sus prioridades asignadas son el
hogar y la crianza de niños. Desde este contexto, la activa vida laboral de Doña Mecha es
descalificada e incomparable.
Una de esas fruteras, la de más prestigio por la calidad de su fruta, la que tiene más
clientela y ésta entre la gente de mayor calidad social y económica es Doña
Saturnina.. sus polleras eran de telas finas y costosas, la chaqueta de seda sobre la
que llevaba un magnífico chal de vicuña prendido con un gancho de oro…Doña
Saturnina exclama como la niña de nuestros ojos la queremos a la Domitila. Pero
en ése preciso instante en que la emotividad de madre triunfaba sobre los prosaicos
deberes de la frutera la aproximación de un cliente hace fracasar esa rara
transfiguración (Villamil 27).
En estos párrafos se muestra que el personaje de Doña Saturnina, al igual Doña Mecha, es
exitoso en los negocios. Ambos negocios son producto del esfuerzo propio e independiente de
las mujeres. La calidad y costo de la ropa que ostenta, así como la posibilidad de elegir a su
clientela muestra que ella alcanzó un grado de reconocimiento en su campo, así como un
la maternidad parece indicar que la existencia simultánea de ambos roles resulta inevitablemente
117
en el fracaso de uno de ellos, en este caso de la maternidad. Esta aparente incompatibilidad ha
sido una fuente de preocupación y luchas de reivindicación social del movimiento feminista de la
segunda ola. Estos movimientos exigían condiciones que no sólo permitan, sino que garanticen
el desempeño de una madre trabajadora con sus capacidades de progreso similares a las
varóniles.
El trabajo también marca las interacciones con su hija y revela que ellas sostienen una
relación más de índole laboral que familiar. El trabajo es el único motivo de conversación y la
calidad de su desempeño es el frecuente motivo de ira. Doña Mecha trata a su hija a gritos y por
lo general crítica, censura y/o burla sus aspiraciones como modelo. El siguiente parlamento
TIENDA GANAS MÁS DEL DOBLE Y SIN TENER QUE GASTAR EN PINTURAS Y
MANTAS’. Doña Mecha reclama a Saturnina constantemente sobre el tiempo que dispone en
cualquier otra actividad ajena su puesto en el mercado. Para ella, la labor mercantil es más
EXÁMENES!! ¡¡ME LO TIENES QUE INVENTARIAR LAS CAJAS QUE RECIÉN HAN
LLEGADO!!”
Mecha, tal como la de sus pares en las obras mencionadas, recae en la representación
evidencia la deformidad de la madre, enfatizada por una joroba que distingue su caminar. Sus
118
La disociación con su hija se marca desde las primeras viñetas. Estas contraponen a
diametralmente opuesto. La madre es ruda y torpe en todas sus facetas en cambio Saturnina es
gentil y delicada, tanto que propician un exitoso desempeño profesional en Francia. La narrativa
pertenencia a la periferia. La leyenda introductoria señala sobre su puesto de venta: “Esos dos
metros cuadrados que maneja y le da vida desde un cuarto de siglo, esos dos metros que
alterity can be inscribed across (constructed through) the monstrous body, but for the most part
monstrous difference tends to be cultural, political, racial, economic, and sexual” (7). Cohen
de alteridad que sitúa a Doña Mecha en la monstruosidad. Una viñeta muestra a Doña Mecha de
brazos cruzados y el ceño fruncido, la leyenda dice “La Satuca era irremplazable, pero jamás
[Doña Mecha] se lo decía, al mejor estilo aymara que desconoce el significado y empleo de la
palabra ‘gracias’ o ‘por favor’...”. El narrador omnisciente señala que la ausencia de modales es
119
característica a los aymaras en general. Esta viñeta basa la monstruosidad de Doña Mecha en su
etnicidad aymara.
geografía oficial. Esta partida es recompensada al final con contratos exitosos como modelo.
Noche de Mercado
paceño. Se entera casualmente de la muerte de su madre Antonia, con quien no tiene contacto
desde que inició a beber porque ella lo echó de su casa. Para constatar su muerte él se dirige a la
sección “Mejor muertos que vivos” del cementerio General y observa la humilde tumba de su
madre. En este momento siente un golpe en el cráneo y se desmaya. Es secuestrado por dos
su infortunio. La tradición dictamina que un sacrificio humano para liberarse de tal demonio.
Rogelio es maniatado y dejado en medio del mercado como ofrenda. Cunde el pánico, pero no es
incapaz de hacer algo por su inamovilidad, en ese preciso momento siente un resplandor de luz
comida retratada ‘entre comensales y borrachos’. Los escasos recuerdos de Rogelio muestran
una cara desfigurada con ojos desorbitados desproporcionados con el tamaño de su cara. Su trato
es autoritario y ofensivo. Insulta a su hijo con frecuencia asi como amenaza con el uso de
120
LLOK’ALLA VAGO.”. Esta señala la dureza en la relacion asi como el tono represivo de la
madre.
De la misma manera, las viñetas que presentan las interacciones entre Rogelio y su madre
retratan una fría relación. Antonia se expresa exclusivamente mediante imperativos que giran en
torno a su puesto de comida, ella ordena a gritos la cooperación de su hijo en el negocio. En otra
hubo un abrazo, ni un beso para él? ¿Nada?”. Concluye diciendo que su madre no hizo ningún
mérito para ser recordada: “Alguien sin rostro, alguien que no hizo méritos para ser recordado”.
Esta cita señala la disconformidad de Rogelio con Antonia en su papel maternal, así como la
con facciones duras y corpulento. Es curioso que la figura de la ‘miqala’, el demonio que
atormenta al mercado, sea presentada en la forma de una chola. Ambas son corporalmente
similares en tamaño, llevan el cabello trenzado y portan una pollera y manta. Inclusive, ambas
Antonia es el color. El segundo irradia una luz blanquecina y azulada mientras el demonio
La disociación entre hijo y madre también está presente y marcada desde el inicio.
Rogelio voluntariamente se aleja de su madre y su puesto de comida. Más aún, el género los
121
reproducirá la vida de su madre. A pesar de la diferencia original entre Rogelio y su madre, él la
desvirtúa como tal al argüir que no hizo ningún mérito para ser recordada. El premio a la
diferencia entre la madre y el hijo recae en la supervivencia de Rogelio a costa del alma de su
madre. Antonia en vida, es descalificada como madre y presentada grotescamente. El final puede
aun así la maternidad en vida sigue desacreditada. El sacrificio póstumo defiende la maternidad
chola.
del siglo XX sostiene que la maternidad es central para su configuración. La mujer como madre
principales de la maternidad.
Antonia como madre y por ende le arrebatan su calidad de mujer dejándola en el margen de la
monstruosidad. Su labor como vendedora de comida la sitúa fuera de la esfera doméstica. Toda
relación con su hijo. Rogelio funge como un ayudante del puesto de venta desde la infancia.
En vida, Antonia descalifica como mujer y madre acorde a los parámetros impuestos por
la feminidad hegemónica señalados. Además, su propio hijo la descalifica con los mismos
122
relacionado con el culto a la virgen María o marianismo. Este concepto acuñado por Evelyn
mientras más abnegada la madre, mejor mujer. La virgen María es una figura principal en la
población se declara católica. Más aún dentro del proyecto nacional del mestizaje, donde se
permanecer en casa es visto como parte de este ideal maternal hegemónico. En este sentido,
Antonia al carecer de esta característica en vida, ella es una vez más descalificada como madre y
mujer. El final de la historia muestra giro en cuanto a este elemento, ya que el accionar póstumo
de Antonio, sacrificar su alma por la de su hijo, la reivindica como madre y mujer. Este sacrificio
produce que su hijo la valore, a diferencia del desprecio que le mostró en vida. La historia y
distintos. Ambos estilos contrastan debido a sus lineamientos políticos en cuanto al proyecto de
identidad nacional y los valores que conllevan. A continuación, explico a detalle la configuración
maternal hegemónica.
monstruosidad puesto que reproducen el arquetipo femenino hegemónico. “Mi novia Otaku”
(2016) de Rafaela Rada y Corven Icenail narra la historia de una muchacha paceña de clase
media y sus experiencias en su primer noviazgo. En este cómic, la figura paterna está presente y
123
muy involucrada en la crianza de su hija. El personaje materno no viste polleras ni muestra
de una familia tradicional judeo- cristiana. Este aspecto difiere de los personajes de las cholas
madres en los comics, puesto que ellas carecen de esposo y se presentan como madres solteras.
La unidad familiar de Otaku refleja los valores instituidos por el mestizaje, mismos que están
influenciados por la religión católica. Al ser el matrimonio uno de los valores propuestos por el
proyecto de identidad del siglo XX, sus modos de preservación están estipulados como prioridad
estatal en la Constitución Política del Estado adoptada en 1967. La adopción legislativa de los
del Estado de 1967 que establecía que “El matrimonio, la familia y la maternidad están bajo la
protección del Estado”. La importancia del matrimonio era fundamental para una sociedad con
Estado Plurinacional actual, vigente desde el 2009, ya no estipula protección estatal para los
matrimonios. Esta Constitución Política actual en su artículo 62 prevé que: “El Estado reconoce
y protege a las familias como el núcleo fundamental de la sociedad, y garantizará las condiciones
sociales y económicas necesarias para su desarrollo integral. Todos sus integrantes tienen
matrimonio es producto del cambio de la visión del Estado que se ha producido desde 2006,
Bolivia dejó de ser un país oficialmente católico y se convirtió en un Estado laico. En este
sentido, la figura del matrimonio se vincula con la religión, en cambio el término familias es más
amplio e incluyente y no conlleva connotación religiosa alguna. El cambio de objeto del amparo
124
estatal del matrimonio a la familia se explica como parte de un viraje del mestizaje al proyecto
de identidad actual. La salvaguarda legal al matrimonio está en armonía con un estado católico y
su alineamiento con los postulados del mestizaje. Bajo la actual premisa, las madres solteras -
como son las madres cholas de los cómics analizados- refutan los valores matrimoniales
previstos por el mestizaje. Desde este ángulo, las cholas refutan una vez más el proyecto de
identidad nacional.
En segundo lugar, la representación grafica de la madre mestiza como una ama de casa
de la chola. Gráficamente, no se resalta ninguna facción ni se la afea. Lleva el pelo corto, una
melena lacia y frondosa, ojos grandes y claros, las pestañas largas y rizadas, una nariz delgada y
labios estilizados. Su vestimenta varía en las viñetas. En una lleva un cardigan, blusa y
indica su afluencia económica y la enmarca en la clase media o clase media alta. Se la retrata
enteramente dentro de la esfera doméstica. Su calidad de ama de casa es enfatizada mediante las
labores domésticas. Una viñeta la muestra lavando los platos mientras preguntas a su hija sobre
su día. Otras viñetas la muestran preparando y sirviendo comida a su hija. La relación madre-
de ninguna manera, es más, ella es quien le sirve. De la misma manera, la educación de la hija es
de las madres cholas. Mientras la Doña Mecha, la madre Saturnina grita” NADA DE
EXÁMENES” para señalar que el estudio no es una excusa válida para evadir el trabajo, la
madre de Otaku prepara sándwiches como muestra de apoyo. Su preocupación también abarca
125
los modales de su hija. La corrige cuando habla con la “DEJAS DE COMER MIENTRAS
como una mujer moderna diferente a ‘mujeres retrogradas’. El parlamento ilustra esta
BIEN?”. Esta representación está en conformidad con arquetipo hegemónico, una madre dentro
de la esfera doméstica que sí cuenta con el apoyo paterno, en consecuencia, no está retratada
monstruosamente ni es criticada por su hija. Los diálogos con su hija constatan un trato cordial y
respetuoso entre ambas. El contraste entre las figuras maternales cholas y la madre de Otaku,
maternal porque quiebra el arquetipo femenino hegemónico. El ideal femenino maternal previsto
por el mestizaje se encarna en la madre de Otaku, un ama de casa de clase media, quien respeta y
vive bajo los valores propuestos estipulados por esta ideología como el matrimonio. A diferencia
de las madres cholas quienes al ser madres solteras desafían estos principios.
través del desaliño y fealdad con el que se presentan a las madres cholas. El descredito de esta
hijas. De allí, que la alteridad, más cercana al molde hegemónico y alejada de la monstruosidad,
126
de un contexto mestizo. A continuación, analizo la relación entre mestizaje y monstruosidad asi
Mestizaje y Monstruosidad
como reflejo de la percepción de esta feminidad dentro del imaginario social boliviano
incrustado en el mestizaje. La chola se constituye en una amenaza para el mestizaje porque al ser
ni india ni mestiza, sino en un híbrido; cuya naturaleza puede cambiar circunstancialmente atenta
monstruosidad de la chola se configura por su rechazo al proyecto de identidad nacional del siglo
XX: el mestizaje.
El mestizaje surge como una respuesta ante una Bolivia escindida en la que se entendía a
la población indígena, que era la mayoritaria, como un problema para la creación de nación y el
progreso. El pensamiento de la elite de principios del siglo veinte, también estaba dividido por su
acercamiento a una posible solución ante el ‘problema indígena’. El mestizaje, entendido como
símbolo de modernidad, en su paso desplaza al Otro, al indio, a una periferia del sistema para así
Los discursos de la élite del inicio del siglo XX ponderan al respecto generando
vertientes distintas. Por una parte, los discursos liberales que estaban informados de nociones
positivistas y tenían matices darwinistas, sostienen que el indígena debe enajenarse e inscribirse
a la cultura y pensamiento occidental hegemónico. “El discurso liberal giró alrededor de las
‘raza autóctona’ (Sanjinez 36). Alcides Arguedas, exponente de esta vertiente, vocaliza este
127
En cambio, los intelectuales radicales argüían un discurso diferente que giraba entorno a
Este ‘mestizaje ideal’ concibe sin vilipendio a la población indígena y valorizaba su voluntad y
carácter como virtudes. “Aunque visto como una fuente de energía creativa para la cultura local,
siguió exotizado a sí mismo como un ‘noble salvaje europeo’” (Sanjinez 270). Los escritos de
Franz Tamayo en Creación de la pedagogía nacional (1910) son pilares de este discurso.
difiere del proyecto de identidad nacional, que recupera la vitalidad y energía indígena,
propuesto por Franz Tamayo. A pesar de las diferencias sustanciales sobre la concepción del
encholamiento. “A principios del siglo XX, Arguedas admitió la posibilidad de redimir al indio y
de liberar a la sociedad del flagelo social que era el cholo. Tamayo también miró al cholo con
profundo desprecio, pero fue mucho más cauto en promover el proyecto liberal civilizatorio”
(Sanjinez 59).
de formación de los cholos. De hecho, Arguedas había abogado por liberar al indio, el Homo
sylvestris local, del flagelo social del cholo. Tamayo también se veía abajo en el cholo con
profundo desdén, pero fue mucho más prudente en la promoción del proyecto civilizador liberal”
128
comportamientos y los valores de todos los niveles de la sociedad. El
encholamiento se refiere, por otro lado, más estrechamente a una relación sexual de
cierta permanencia y visibilidad con personas consideradas de estatus social
inferior, en el caso específico de alguien que es cholo. ... Por otro lado, el cholo es
un estado social, con sus propios valores y comportamientos (Pittari 29).
De manera similar, Sanjinez elucida: cholos, es decir, mestizos indigenizados que siguen formas
mientras que el encholamiento los rechaza, y visualiza este descarte. La chola, a través de su
centrales para la configuración de la chola como monstruosidad. Douglas E. Cowan entiende los
pública. Nacen de experiencias sociales como eventos históricos y cambios sociales. Para Poole:
They are part of a genetic code of the American experience, ciphers that reveal
disturbing truths about everything from colonial settlement to the institution of
slavery, from anti-immigrant movements to the rise of the religious
fundamentalism in recent American politics. They are more than fantastical
metaphors because they have a history coincident with a national history (18).
indígenas es fundamental para esta angustia nacional. El discurso sobre los indígenas y el grado
de aculturación que es una parte ineludible del proyecto nacional es principalmente del ámbito de
las élites bolivianas, pero la ansiedad con la que se percibe el encholamiento es unánime.
Lamentablemente, las dos perspectivas dominantes del mestizaje ven encholamiento con
de vida, el hecho de que ella trabaja y generalmente no está casada, desafía y rechaza las normas
una amenaza para el proyecto de identidad nacional porque ella no es ni india ni mestiza, sino un
político, y desde una perspectiva histórica, la monstruosidad de la chola está moldeada por [su]
rechazo del proyecto de identidad nacional del siglo XX: el mestizaje. Su rol materno agrega otra
que obstaculizan el éxito del mestizaje y, por lo tanto, Bolivia como un estado moderno,
entendiendo el mestizaje como el camino hacia la modernidad y el progreso del estado. La quinta
tesis de Jeffrey Cohen, "El monstruo controla las fronteras de lo posible", argumenta que el
monstruo tiene una función preventiva que advierte sobre el cruce de las convenciones sociales.
En este sentido, la monstruosidad de las madres Chola sirve para evitar que sus descendientes
sigan los pasos de su madre e inhibe la violación de las normas que se encuentran en el estado
moderno. Los cómics muestran el triunfo de los niños que deciden adoptar los valores
occidentales mientras dejan atrás a la madre chola en Bolivia o mueren. Esta narrativa reafirma
la feminidad de las feminidades no conformistas dentro de este marco. En su cuarta tesis, Cohen
130
sostiene que el monstruo habita a las puertas de la diferencia, y declara que el monstruo es el
"Otro".
El término del “Otro” se entiende, para esta tesis, dentro de un marco teórico feminista y
patriarcales. Desde el texto canónico de Simone de Beauvoir “El Segundo Sexo” (1949), quien
afirma que la mujer “está determinada y diferenciada en relación con hombre, mientras que él no
Absoluto. Ella es la otra” (6), se perfila la Otredad de la mujer. De Beauvoir señala que esta
relación de lo-uno y lo-otro, en cuanto a los hombres y las mujeres, es universal debido a que se
encuentra presente en todas las culturas: siendo que el hombre se constituye como lo universal y
la mujer como lo particular. Mi noción del “Otro” se nutre por los aportes de aportes teóricos del
feminismo poscolonial. Esta rama del feminismo entiende que la marginalización de la mujer, así
feminismo del llamado “tercer mundo” critica el feminismo de “países desarrollados” por su
incidencia implícita en el etnocentrismo, Chandra Talpade Mohanty y Sarojini Saho son vocales
de este pensamiento. Ambas desconfían de la noción del género como única causal de opresión
entender la lucha feminista en estos países. Este desafío en cuanto a la concepción del Otro,
según su contexto geográfico-social, etnia y clase es el más apropiado para analizar a la chola
boliviana. Debido a que en ella se concentran varias capas que desembocan en su condición
única, ser mujer e indígena. La identidad chola al estar construida situacionalmente se convierte
en dinámica, y más aún dentro de un contexto cuyo proyecto de identidad nacional está en
131
reforma. A esta perspectiva feminista del Otro, es necesario añadir, para mi análisis, la
Desde el ámbito de la chola como Otro por indígena, empleo el pensamiento de Luis
pensamiento sobre la alteridad indígena a partir del indigenismo en México. La otredad que él
que pertenece a “otra” cultura. Villoro parte de la premisa de que el indígena nunca ha sido
entendido como “sujeto”, sino, más bien únicamente como “objeto”, de dominación, y hasta de
humana diferente, otra a aquel que lo capta. A partir de este enfoque cultural, se toma en cuenta
los aspectos estructurales y socio históricos que inciden en la problemática indígena. El aborda
esta temática desde la colonización, entendiendo a este período como la primera “negación” del
colonizado, dominado— pueda hacerse ver y escuchar (el Oriente, las culturas indígenas de
Bajo este entendimiento, es que el indígena mexicano y la chola coinciden al ser ambos
términos de ciudadanía y voto (antes de 1952 en el caso boliviano) y por su saber, al estar
supeditado a las formas de conocimiento de las potencias. Villoro, en “Los grandes momentos
del indigenismo en México” (1950), propone afrontar el problema mediante la exposición de una
genealogía de los modos en que esa alteridad ha sido negada y reconstruida a lo largo de la
132
historia de México. En este sentido, es que este capítulo busca exponer a la monstruosidad
mestizo como mosntruosidad asl ser transgresiva para el proyecto de identidad nacional.
Retomando la teoría de mosntrousidad, Cohen también postula que la naturaleza del monstruo
escapa a cualquier tipo de categorización que requiera un sistema plural. Para reiterar, el
jerárquico, y sirve como una advertencia para evitar la transgresión de los límites culturales.
Como el monstruo de Cohen, la chola resiste la clasificación ideada por el proyecto nacional del
siglo XX y está marcada por su diferencia cultural. Su alteridad está registrada en los cómics
Conclusiones
Este capítulo escruta la figura maternal chola en tres cómics bolivianos contemporáneos
El zorro y la estrella, Nina cholita andina y Noche de Mercado, y sostiene que ésta rompe con el
en ellas y las desvinculan de sus hijos celebrando la alteridad filial que es más cercana al molde
hegemónico.
Wara cuida de sus animales en el altiplano boliviano, Antonia prepara y vende comida en su
puesto callejero, y Doña Mecha atiende y vende en su puesto del mercado. Para las tres, el
trabajo es primordial y sobre esta gira la relación con sus hijos. Las tres les exigen su
colaboración y posteridad en el rubro. Gráficamente, sus rasgos son afeados y enfatizados. Doña
133
Mecha tiene una joroba que dificulta su andar; Antonia tiene una mirada enajenada intensificada
en ojos desorbitados que parecen estar a punto de explotar y la madre de Wara es muy corpulenta
como propuesta de identidad nacional, presenta una faceta conservadora por parte de este
estereotipados. En este sentido, la posición laboral activa de la chola que el mestizaje piensa
diluir en pos del progreso, en realidad es más progresiva al otorgar las mismas oportunidades de
La óptica restrictiva del mestizaje en cuanto a la posición casera de la mujer se alinea con
valores católicos. En particular, el marianismo, senala que la mujer sigue a un ideal de mujer
idealizado en la que prima el sacrificio por la familia y se basa en la virgen María. Desde la
monstruosidad de la chola también es una respuesta al rechazo de ésta a los valores judeo-
Bolivia era un país constitucionalmente católico hasta la reforma constitucional del 2009. En este
Su caracterización gráfica las vilifica aún más. Todas les gritan a sus hijos, son toscas y
agresivas en general. La madre de Wara golpea vigorosamente a animales mientras que Antonia
amenaza con violentar a Rogelio y otras viñetas la muestran haciéndolo. El producto de estas
134
estrategias en su retrato imposibilita la generación de agrado como personajes, son presentadas
antagónicamente. Este es explícito en el rechazo que provocan en sus hijos quienes las critican y
descalifican como madres. De diferentes maneras los hijos expresan su disentimiento. Wara lo
muestra mediante muecas e ironía en su diálogo mientras Saturnina llora y desea tener una madre
diferente; y Rogelio arguye la falta de memorias de ella a su ‘falta de méritos’ como madre.
En “La estrella y el zorro” Wara se va a Alemania a continuar sus estudios mientras su madre se
queda en el altiplano cuidando de las llamas. En “Nina cholita andina” Saturnina se convierte en
una modelo profesional con contratos internacionales y no se hace mención de su madre tras su
triunfo. Y en Noche de Mercado Rogelio sobrevive a su madre quien está en la sección “Mejor
presentadas como diferentes frente a sus hijos y esta diferencia celebrada en la narrativa. Se
premia la diferencia de sus hijos porque ellos buscan desligarse la monstruosidad de sus madres
mediante alternativas más semejantes al modelo hegemónico de feminidad. En las tres historias
la figura maternal chola es desacreditada y criticada. Esta es distinta y está fuera del ideal de
feminidad hegemónica boliviano de la primera mitad del siglo XX estudiado por Marcia
existencia a la esfera doméstica. Su labor primordial es la instrucción de los hijos y por ende el
maternal fuera del hogar. Se señala al sacrificio y a la abnegación como las características
principales de la maternidad.
135
Este discurso maternal hegemónico impone parámetros de feminidad que descalifican la
maternidad de las tres madres cholas analizadas. La pérdida de su calidad maternal les arrebata
monstruosidad. Este discurso hegemónico de feminidad las marca como ‘diferentes’ y las sitúa
En los tres cómics la maternidad chola existe fuera de la esfera doméstica. La celebración de la
monstruosidad puesto que reproducen el arquetipo femenino hegemónico. “Mi novia Otaku”
(2016) de Rafaela Rada y Corven Icenail narra la historia de una muchacha paceña de clase
media y sus experiencias en su primer noviazgo. La madre no viste polleras y es una ama de
casa, es presentada como una madre amorosa y muy involucrada en la vida de Otaku.
Gráficamente, no se resalta ninguna facción ni se la afea. En este cómic, la figura paterna está
conformidad con arquetipo hegemónico, una madre dentro de la esfera doméstica que sí cuenta
hija.
El contraste entre las figuras maternales cholas y la madre de Otaku, señora de clase
136
alternativa y prevenir su reproducción en las hijas. De allí, que la alteridad, más cercana al molde
chola en sí. En otras palabras, la representación maternal monstruosa de la chola puede ser una
chola como monstruosa. Esta representación contrasta con la representación de figuras maternas
representaciones muestran una adhesión al proyecto de identidad nacional que persiste incluso en
este siglo. La prevalencia de estos discursos nacionales se hace eco en las representaciones
que se la interpreta desde un plano intercultural. Según Ramírez, interpretando a Villaloro, “el
otro se entiende como un ser otro, distinto, diferente, sino aún más, como un ser extraño,
incomprensible, anómalo y, llevado al límite, como un ser negativo, como la representación del
mal, o al menos como poseedor de una realidad menor, secundaria o problemática” (Ramirez
145). La negatividad provista al Otro ajeno y extraño es que la monstruosidad cobra sentido
como modo de presentación de la chola dentro del contexto mestizo boliviano. Este Otro
de impertenencia que la canónica novela “La niña de sus ojos” desataba hace más de cinco
decadas.
137
Mientras la monstruosa imagen maternal de la chola permanezca, es importante
reconocer que una nueva imagen de chola ha emergido y coexiste con la figura monstruosa. El
cómic "Super Cholita", que presenta una chola heroína con superpoderes, es un ejemplo por
excelencia de esta nueva y potenciada representación de chola que será analizado en el sexto
capítulo.
138
CHAPTER 5
VISIBILIDAD PICTORICA DE LA CHOLA: ANONIMATO Y DISONANCIA VISUAL
análisis del significado de las obras permite reflexionar sobre diferentes culturas, épocas y
estilo posibilita una lectura crítica de su posición y/o aspiración en la sociedad. Existen muchos
acercamientos para abordar las artes visuales, la semiótica es uno de ellos y entiende a la obra de
arte como un signo a decodificar. Este capítulo explora la representación pictórica de la chola en
los siglos XX-XXI y hace una lectura crítica basándose en la semiótica visual. Propongo dos
visual”. Estos conceptos deben ser entendidos dentro de una lectura semiótica de la pintura
Para abordar la representación pictórica de la chola como signo, primero se hace una
introducción de los postulados pertinentes al análisis de Roland Barthes, Charles Peirce, Mieke
Bal, y Norman Bryson. Segundo, se recorre sucintamente la historia del arte en Bolivia de los
últimos dos siglos destacando períodos y pintores reconocidos. El recorrido recalca las obras que
retratan a la chola. Tercero, se analizan los dos primeros períodos: comienzos de siglo XX y
generación del 52 a través de obras selectas. Propongo el concepto de “anonimato visual” para
Cosme y dos obras de Mamani Mamani. La primera obra es explicada a través del concepto de
“disonancia visual”, se emplea la obra del norteamericano Kehinde Wiley como punto de
comparación en cuanto al efecto que produce. En cambio, las obras de Mamani Mamani
139
mostrar una potenciación del concepto. Finalmente, las conclusiones enlazan la información
noción de signo como la suma del significante y el significado. El significado se entiende como
representación mental varía según cada individuo y su relación con el objeto. En las referencias
literarias citadas en el anterior capítulo tenemos ejemplos de la variación que cada individuo
tiene de la representación mental del significado de chola, tal como se muestra en “La niña de
sus ojos”, el personaje de Domy sufre del rechazo de sus amigas al enterarse que ella es hija de
una chola, tal como si de una enfermedad contagiosa se tratase, Domy debe “confesar”
Domy fueron de tal manera categóricas, que, Rosario quedó anonadada y no logró sacar de su
cultivado espíritu y bien nacido corazón la palabra de alivio o al menos la mentira piadosa para
aquel doloroso mea culpa” (Villamik 58) En el ámbito de la familia de Rosario y Ramiro el
significado de chola retrotrae no sólo una forma de vestir característica, implica también una
serie de características que no son deseables para ellos, que imposibilita el amor entre Domy y
Ramiro, separándolos dolorosamente: “El joven pareció resucitar lentamente. Sus ojos de pupilas
regazo materno, le dijo tristemente: ¡Hermana! ¿por qué no me dijiste la verdad?” (Villamil 84)
140
En cambio, el significante actúa como la expresión del objeto, sea la palabra o la imagen.
En el caso del término chola el significante es el conjunto de elementos que identifican a una
significación para crear un producto, el signo (Barthes 65-67). En otras palabras, el signo es la
amplio que asegura el significado del signo dentro de una cadena de signos, o en relación con
otros signos. La chola como signo intercambia su influencia y se relaciona con otros signos
producidos por la sociedad boliviana como “señora de alta sociedad” o “birlocha”. El signo
en el comic Nina, Nina cholita andina, las circunstancias del cambio político aperturan
escenarios, como el de una pasarela de moda el que hubiera estado vedado para una chola
contemporánea de Domy.
relaciones diferenciales con otros signos dentro de su código o red conocido como sistema
Barthes, en “Los elementos de la semiología” (Barthes 58) sostiene que cualquier objeto “puede
pasar de una existencia cerrada, muda, a un estado oral, abierto a la apropiación de la sociedad,
pues ninguna ley, natural o no, impide hablar de las cosas. Un árbol es un árbol. No cabe duda.
Pero un árbol narrado por Minou Drouet deja de ser estrictamente un árbol, es un árbol decorado,
de imágenes, en suma, de un uso social que se agrega a la pura materia” (108). Del mismo modo
los personajes que representan cholas, tienen características y circunstancias diversas, tanto en la
141
una lectura semiótica. Para que esta lectura se lleve a cabo, se requiere que el objeto haya
Barthes. El mito está constituido por una materia ya asimilada y apropiada en términos
el connotativo, Según Barthes, la importancia de este orden reside en la expresión del poder
cultural. La connotación constituye el segundo orden de significación, en este orden el signo del
significado adicional. De este modo, la denotación conduce a una cadena de connotaciones. Esto
se ejemplifica, en el caso de la chola en sus múltiples áreas de actividad, incluso las más
novedosas y recientes, las cholitas luchadoras del ring, las cholitas como modelos de pasarela y
representantes de belleza, las cholas en el papel de dirigentes, activistas sociales y ministras. Este
mito también se manifiesta en papeles o características de desempeño de las cholas que se han
dado de manera tradicional en frases de dominio popular como “…grita como una chola del
mercado” , “las cholas tienen buena pasta para los negocios”, “ estás tan desubicado como chola
en un jet” también existen franjas del mercado laboral cuya ejecución, de acuerdo al mito parece
Algunos elementos de la teoría de Barthes han sido fuertemente criticados por Bourdieu
entre otros, pese a las críticas la interpretación del mito como una significación connotativa,
cargada ideológicamente sobre el primer nivel del significado, resulta un modo de análisis
142
En el ensayo “Myth today”, Barthes decodifica la portada de una popular revista para
emplea la cobertura de la revista “Paris Match” para ejemplificar al mito. Esta presenta un joven
de ascendencia africana luciendo una boina militar mientras saluda a la bandera. Para decodificar
la imagen primero se nombra cada elemento del sistema semiológico presente. Dentro del primer
expresión mientras que el significado en el concepto mental que evoca la expresión, la suma de
ambos es el signo. Barthes ejemplifica el signo mediante un bouquet de rosas que significan
pasión. Las rosas como tal están desprovistas de significado, son significantes vacíos. El
signo pasión o amor (Barthes 110). Del mismo modo, los elementos de la vestimenta que
caracterizan a la chola, tomados uno por uno, trenzas, pollera, manta y sombrero pueden ser
asociados con el signo de chola de manera artificial, como lo muestra la frase “ese sombrero
parece sombrero de chola” cuando se refieren al sombrero Borsalino; pero es sólo merced a la
unión de estos elementos que se tiene el inequívoco signo de la chola, con su pollera, sombrero,
manta, prendedor, trenzas y las formas físicas y actitudinales que la caracterizan según la clásica
En el segundo orden, en el que se forma el mito, estos tres elementos varían y también su
terminología. El significante es entendido como punto final dentro del sistema lingüístico
denominativo o como punto inicial en el sistema mítico. Barthes emplea “sentido” para
significado guarda su nombre en el primer orden mientras que dentro del mito es entendido como
“concepto”. Finalmente, la correlación de los dos primeros: en el primer sistema es el signo, pero
143
dentro del mito se llama “significación”. Barthes arguye que el término se justifica por su doble
natural. Esta misión se cumple a cabalidad en el caso de las cholitas luchadoras del ring,
llamadas por conveniencia de demanda turística como “wrestling cholitas”, la pelea entre
cholitas en medio de un ring de lucha es artificial pero el mito desde el punto de vista económico
es eficaz, ya que genera demanda y dinero. La efectividad del mito de instaurarse como natural
se basa en su presentación casual que pasa desprevenida ante los ojos del espectador. En sus
palabras: “En el sistema segundo (mítico), la causalidad es artificial, falsa, pero se desliza de
alguna manera en los furgones de la naturaleza. Bajo esta lógica, los títulos de algunas pinturas
analizadas en este capítulo como “Cholita” y “Chola paceña” pretenden presentar, en un primer
orden semiológico, una relación directa entre el significante y el significado. La ilusión del
impuesta entre los dos. De ahí, la relevancia en analizar a la chola pictórica como signo.
Sanders Peirce es pertinente para el presente escrutinio semiótico. Distingue tres categorías de
signos: icono, índice y símbolo. El primero guarda una relación de semejanza con el objeto, la
pintura recae en esta categoría. El índice guarda una relación de causalidad entre el objeto y el
signo, por ejemplo, unas huellas en la arena que sugieren el caminar de alguien, o la presencia de
humo que directamente se asocia con fuego. En cambio, el símbolo necesita un intérprete puesto
que no guarda ninguna relación de causalidad ni semejanza con el objeto, es arbitrario por
excelencia. Se forjan culturalmente como una convención social, por ejemplo: el semáforo y el
144
alfabeto. Su entendimiento debe ser aprendido al no guardar una relación visual explícita con el
objeto.
Bryson, historiador del arte. Bal y Bryson ponderan la relación entre la semiótica y la historia del
disciplinas dentro del análisis, propiciando de este modo una crítica más imparcial. Para Bal y
Bryson una obra de arte debe ser entendida como: un efecto de prácticas y convenciones sociales
pasadas; y un efecto de nuestra propia interacción con la obra y/o de nuestra posicionalidad
frente al arte. Para ellos, la crítica semiótica del arte debe estar informada de tres elementos:
su relación frente a la del historiador del arte, la posicionalidad de ambos. Por último, los
La relevancia del contexto para Bal y Bryson incluso informa su concepción de signo.
Entendiéndolo como la suma del acontecimiento que ocurre en una situación histórica y
(Bal y Bryson). Por consiguiente, el uso de la semiótica para un análisis dentro de la historia del
arte tiene que considerar las estructuras de poder en el trabajo en este encuadre.
El entendimiento de la chola como signo permite una lectura semiótica de las obras que
la retratan. Su análisis como signo cobra sentido dentro de un orden semiológico que presupone
que los signos están imbuidos dentro de una red, donde éstos se relacionan mediante el diálogo y
la intertextualidad con otros signos. Para finalizar y retomando a Barthes, el mito es vivido como
145
una palabra inocente; no porque sus intenciones sean ocultas (si fueran ocultas, no podrían ser
eficaces), sino porque están naturalizadas” (121). Este postulado guía el capítulo, tal como
Barthes desmiente la ‘naturalidad’ del mito; este capítulo pretende señalar el agregado artificial y
historia del arte boliviano en tres períodos según el contexto histórico. En este capítulo utiliza
esta división por fines de organización. Esta catalogación distingue a los artistas y su obra en: 1)
indígena, con sutiles diferencias a los tiempos coloniales. Las diferencias sociales posicionan al
principios del siglo XX son Arturo Borda (1883-1953) y Cecilio Guzmán de Rojas (1899-1950).
Ellos conceptualizan de manera opuesta su acercamiento al arte. Las pinturas de Borda están
tema principal del arte. (Mesa y Quisbert 73) Este capítulo analiza tres de las pinturas de
transformaciones políticas y sociales provocadas por la Revolución Nacional que tuvo lugar ese
año. Los cambios de esta revolución son relevantes para el pueblo indígena boliviano por las
siguientes razones: el sufragio universal fue institucionalizado, se estableció una reforma agraria
"colonato", en el cual los indígenas tenían que cultivar en el suelo para obtener el derecho a vivir
allí; y, trabajaban en la tierra, pero daban todo el producto a los hacendados. Otro sistema de
146
servidumbre era el “pongueaje” en el cual hombres y mujeres realizan servicios domésticos no
remunerados para poder vivir en la tierra del propietario. Estos sistemas de servidumbre no
daban derechos a los empleados y no implican ningún tipo de cambio monetario, lo cual era
propicio para la explotación de los pueblos indígenas. La Revolución de 1952 puso fin a estos
servicios gratuitos que afectan principalmente a los pueblos indígenas. Estos cambios mejoraron
drásticamente la vida de los indígenas en Bolivia (Stern 338). Los artistas de este período se
llaman la “Generación de los '52 pintores”. Tres grupos de pintores se pueden distinguir de esta
época: "Pintores Sociales", "Pintores abstractos" y "Tendencia nacional". Este capítulo examina
dos obras de Gil Imaná para referirse a este período por ser uno de los artistas más
Finalmente, el tercer período “La nueva generación” están compuestos los artistas que
nacieron después de la aplicación legal de los cambios de la Revolución de 1952. No han vivido
el período de transición como los artistas de la Generación de 1952, por lo tanto, su contexto
político y social difiere de la generación anterior. Este cambio contextual también se refleja en el
hacia el paisaje urbano, los hombres urbanos y la vida urbana. Los temas incluyen ahora el
comerciante cholo y cholas en su mercado. Algunos temas que fueron sutilmente presentados por
el artista de la generación de 1952 se presentan ahora abiertamente y con la crítica social. Por
ejemplo, algunos de estos temas involucran la situación del campesino que emigró a la ciudad,
los narcotraficantes y sus víctimas. (Romero y Querejazu 29). A continuación, algunos de los
artistas de "Nueva generación" que interpretaron cholas incluyen: Ajith Sith (1957-), Alfredo
Müller (1953-), Guiomar Mesa (1961-), Mamani Mamani (1962) y Froilan Cosme (1963-).
147
Los criterios de elección para el primer y segundo período de las obras son: a)
importancia del pintor, señalada según los críticos de arte bolivianos. b) que tenga más de una
pintura cuya temática sea exclusiva a las cholas, para tener una mejor muestra. En este sentido,
las obras de Cecilio Guzmán de Rojas y Gil Imaná son idóneas para este análisis. El tercer
período se analiza a través de dos pintores: Froilán Cosme y Mamani Mamani. El primero goza
de una trayectoria profesional destacada al ser profesor de la Escuela de Bellas Artes en La Paz,
Bolivia; el segundo es considerado uno de los pintores contemporáneos más destacados, sus
obras gozan de popularidad nacional como internacional. A continuación, el análisis de los dos
primeros períodos.
El análisis semiótico de obras de Cecilio Guzmán, primera mitad del siglo XX; y Gil
integración de la chola casi al grado de fusión con el paisaje. Esta cuasi-integración pictórica
falta de individualidad presentada en estas obras con la pintura etnográfica del siglo XVI. Tal
propongo el término “anonimato visual” para denominar esta representación vacía y anónima de
la chola.
148
Durante la primera mitad del siglo, Cecilio Guzmán, uno de los pintores más importantes
de la época, retrata a varias cholas en diferentes obras. Este capítulo examina tres: Ritmo
indígena (1932), Cholita paceña (1944) y Cholita (1946). En las tres, la chola es presentada
pasivamente, mirando hacia abajo y sin comprometerse directamente con la audiencia. La pintura
Ritmo indígena (1932) muestra varias cholas en un paisaje andino. Las mujeres se mezclan con
el paisaje y parecen ser constituyentes de él. La armonización de los colores y formas entre ellas
y el fondo montañoso es consistente. Sus rostros parecen ser idénticos entre sí; la distinción entre
ellos no es visible. Esta falta de individualización les impide tener su propia singularidad y los
convierte en un grupo anónimo. Sus siluetas sintonizan perfectamente con los tonos y las formas
de las montañas.
Las pinturas Cholita paceña (1944) y Cholita (1946) muestran cholas jóvenes desde un
primer plano. La primera pintura presenta una chola con la cabeza inclinada hacia un lado; la
segunda está sentada erguidamente y mirando hacia abajo. Ambos retratos presentan a la chola
como un ser pasivo sin poder ni agencia de la misma manera que en "Ritmo indígena". En estas
tres obras, el vestuario de la chola junto con las trenzas opera como significante de chola, la
armonía entre los tonos de la indumentaria y el paisaje al punto de confundirse una con la otra
indican una asociación estrecha tal como naturaleza del índice como signo. "Ritmo indígena”
muestra con más efectividad la correlación entre vestuario y tierra mediante los trazos similares
Pictóricamente, la chola se funde con el paisaje o fondo sea por la paleta de colores o la
armonía de las líneas que dibujan el paisaje y las siluetas humanas. La mezcla de estos colores y
figuras entre el paisaje y las cholas sugiere una conexión entre ellas y la naturaleza. Desde la
149
antropología, Marisol de la Cadena sugirió esta conexión tiene incidencia en cuanto a la división
Perú. La percepción de Chitapampa, percibe a las mujeres menos aptas para desarrollar una
carrera en la urbe, y, por lo tanto, incapacidad para “mestizarse”. Bajo esta noción, la vida rural
conserva en calidad de india; en contraste con el hombre de su condición quien tiene muchas mas
Sherry Ortner también dilucida sobre las implicaciones de la relación mujer- naturaleza.
Las nociones de género y su relación con la tierra. En sus palabras: “women are seen “merely” as
being closer to nature than men. That is, culture (still equated relatively unambiguously with
men) recognizes that women are active participants in its special processes, but at the same time
sees them as being more rooted in, or having more direct affinity with, nature.” (Ortner 73). La
imbricación de la mujer como naturaleza conlleva al encasillamiento del hombre como cultura, la
relación entre estos dos conceptos desemboca en una relacion de subordinacion. La asociación
entre tierra y mujer también está inscrita en la cultura aymara y quechua mediante el concepto de
sostiene que este concepto está conectado al movimiento y a ambos géneros. Sostiene que
150
incluso lo inanimado interactúa con lo animado mediante un diálogo entre lo masculino y
femenino, siendo que “pa” representa al padre, y “ma” a la madre. En el caso del planeta tierra,
los mares son representados como femeninos y los continentes son representados como
masculinos, al igual que el norte es masculino y el sur, femenino. De este modo, se entiende que
los continentes y el mar, se sitúan en lo masculino como aquello habitable, y a los océanos como
fuertemente vinculada con lo natural y también a la figura maternal, como productora de vida.
contemplan las pinturas de Guzmán como retratos. Las pinturas "Cholita paceña" (1944) y
"Cholita" (1946) al enfocarse en la chola podrían leerse como retratos. Es necesario entender que
el retrato como género artístico en la pintura tiene una larga trayectoria, así como su dilucidación
al respecto. En Europa del siglo XVII y XVIII la categoría del retrato tuvo el segundo lugar
representación del individuo y no del ‘hombre’ en general, visto como una categoría universal.
Pointon sostiene: “...the portrait is positioned at second rank on account of the fact that it
concerns the man as an individual, not “Man: as a generality, and because requirements in the
portrait of at least some degree of likeness are inimical to notions of the Ideal” (52). El retrato
era exclusivo para una minoría acaudalada, la movilidad social permitió en la Europa del siglo
151
La centralidad de los retratos no recae exclusivamente en la individualidad del
representado, sino también en su potestad de decisión sobre esta imágen personal a presentar y
en la mediación que hace la pintura sobre la identidad. Rosenthal y Agnes arguyen que la
centralidad de los retratos yace en la posición política y social que “when portraiture does occur
it indicates the centrality of being seen within politics and society, and suggests the invention of
codes and forms of visual rhetoric through which a society theatricalized itself” (49). De este
modo, un retrato emplea elementos de retórica visual que significan dentro de una determinada
sociedad y contexto. Por ejemplo, el uso de perlas en retratos del renacimiento significa
variadamente acorde al contexto: como castidad, fe, pureza femenina mientras que en otros no
significa más que un despliegue de riqueza. Estos elementos simbólicamente funcionan para
Entendiendo que la centralidad del retrato es la presentación del sujeto como individuo,
resaltando sus particularidades es que las lecturas de las tres obras de Cecilio Guzmán no
de la falta de control de imagen del retratados es que estas pinturas pueden ser leídas como
“retratos étnicos”. La ilustración etnográfica del siglo XVI se preocupaba por la representación
del fenotipo como un cuerpo universal y no en las peculiaridades fisonómicas del modelo. Las
pinturas del pintor holandés Albert Eckhout (1610-1665) ejemplifican este tipo de retrato. Fue de
los primeros artistas que pintó el Nuevo Mundo y su visión “étnica” se plasmó en las pinturas.
234). Sus representaciones pictóricas de la gente de Brasil como “Mujer Tapuya” (1641) y
“Mujer Africana con un niño” (1641) se enfocan en mostrar al individuo como representante de
152
un grupo humano, recalcando la vestimenta y otros elementos como el espacio en el que
retrata a una chola con los ojos cerrados cargando a un bebé en la espalda. La vestimenta y la
huesudo que evocan a una vida de malnutrición. El aguayo, una manta tejida usada para llevar
cosas en la parte posterior, y su vestido combinan con el fondo, los colores del fondo son
terrenales y armonizan en conjunto. Finalmente, sus ojos cerrados están comprando de una boca
El siguiente cuadro de Imaná "En el crepúsculo de nuevo" (1974) retrata la parte trasera
de dos cholas. Una está llevando a un bebé en la parte posterior envuelta en un 'aguayo
tradicional. Los tonos tierra de de las mantas de las cholas combinan con el fondo de la pintura.
La identidad de las mujeres en estas pinturas está ausente; sólo se les reconoce como cholas
debido a la ropa y la división en el cabello. La línea que separa el pelo sugiere que es trenzado en
el estilo chola generalmente. A pesar de no mostrar sus rostros, la identidad de las cholas es
individualidad del sujeto retratado, y en vez de posesionarse como un referente dentro de una
153
Gil Imaná retrata a la chola como un ente sin rostro en el sentido de que su identidad está
ausente, y su cuerpo se funde con el paisaje en algunos casos. La representación de este pintor
relevante de la Generación de 1952 coincide con la representación de uno de los pintores más
relevantes de la primera mitad del siglo XX, Cecilio Rojas. En estas obras, la indumentaria actúa
como significante de la chola, al no ser uno sin el otro. La presencia del aguayo funciona como
índice para referirse a la maternidad, evocando una vez más la asociación “mujer, madre, tierra”.
Esta conexión, como expliqué previamente, está enraizada en la cultura aymara mediante el
Tal como las pinturas de Guzmán, la semejanza entre estas pinturas y las pinturas
etnográficas de Eckhout radica en la ausencia de individualidad que los sujetos retratados, así
como el uso de la vestimenta y fondo como significante del sujeto. El vestuario es el primer
En suma, las obras del primer y segundo período se subsumen en un “anonimato visual”
chola, el sujeto femenino, tratada como un “tipo”, un sujeto representativo de un grupo en vez de
identidad de las modelos como su nombre refuerza esta idea y estas pinturas las reducen a un
estereotipo étnico. Esta preocupación generalizada permite que las pinturas analizadas se alejen
del género del retrato y se inserten en la pintura etnográfica. Dentro de esta categoría, es que la
vestimenta trabaja como significante de la diferencia cultural; y su relación con el paisaje hace
representaciones puede ser una refleccion del bajo estatus económico y social de las cholas en la
154
A continuación, se explora la representación de la chola en el tercer período a través de
dos artistas: Mamani Mamani, el pintor indígena boliviano más conocido en la actualidad, cuya
pintura está apogeo incluso en edificios y ropa; y Froilan Cosme, artista que no goza de la
Bellas Artes.
El tercer espacio de tiempo se explora mediante Mamani Mamani, uno de los pintores
Mamani; y otra distinta surge en la obra de Froilan Cosme. Primero, examino dos obras de
Mamani Mamani y las estrategias que potencian el ‘anonimato visual’ en su obra. Segundo,
Roberto Mamani Mamani nació en 1962 Cala Cala, Cochabamba, pero se mudó al
altiplano a los nueve años. Descubrió el amor a la pintura a los doce años. Ganó varios
importantes concursos el “Salón Pedro Domingo Murillo” (1991) y se constituye como unos de
los artistas nacionales más importantes y populares hoy en día (Mamani Mamani 2012). Su
temática gira entorno a la vida indígena, la cultura aymara y su ruptura con la llegada española.
Por ejemplo, una serie se concentra en las figuras españolas entendidas desde una perspectiva
en una estética indígena. De la misma manera, la serie “M’hamas, Cholas y Wawas” se dedica a
155
Mamani Mamani concibe el arte dentro de la cosmovisión andina, en sus palabras: “Para
mí, el arte es algo que se origina en la profundidad del ser; para mí, el arte es la Pachamama
(Madre Tierra). Es igual que la tierra...En la cultura aymara siempre existe una estrecha relación
entre el hombre y su medio ambiente… existe una comprensión del ecosistema en el mundo
aymara. Por esta razón, agradecemos a la Pachamama” (Mamani Mamani 2005). Su noción de
dos cholas sentadas y sosteniendo a bebés en sus brazos. El fondo amarillo contrasta con el sol
azul, el color amarilloso del paisaje es el mismo usado para el cuerpo de la chola. El rostro está
ausente, solamente la figura de su cabeza está delineada. El interior está pintado sólidamente y
sin distinción de ningún rasgo. Las figuras de las cholas se imponen como montañas y la armonía
de los colores hace que se entremezclan con el paisaje. Las polleras en los tonos rojizos se
desdibujan con tierra, haciendo imposible discernir cuál es la pollera y cual es el suelo. En la
base del cuadro se observan cuatro zapallos, su posición incide también en la relación mujer y
naturaleza ya que proyectan una relación de causa y efecto, concibiendo a los zapallos como
de la tierra, sea como sembradora o productora. La simbiosis entre estos elementos comida, tierra
con sus bebés y frutos en el centro de la obra. Tal como en la anterior pintura, las cholas carecen
de rostro y sus cabezas son coloreadas sin detalle tal como el fondo. El tratamiento del fondo con
156
las figuras es el mismo, en este caso, las polleras se constituyen como parte del paisaje al
dudosa delimitación entre las polleras y el suelo-color y forma-, en esta la distinción es clara en
cuanto al color y la forma, pero es a través de la forma que las polleras se insertan como
montañas. De la misma forma, el color de las esferas que se presenta como cabezas armonizan
su cabeza. El detalle en la definición de las manos sobresale por su diferencia con cualquier otro
miembro corporal. El tamaño y la minucia indican importancia que puede atribuirse a las dos
facultades maternales; y su proximidad con la fruta sugiere una relación de causalidad, como si
los frutos fuesen producto del trabajo de las manos de la chola. Esta proporcionalidad corporal es
consistente en toda la serie y se mantiene en el trabajo de Mamani Mamani. En otras obras como
“Amamantando a la wawa” inclusive los tamaños de los senos son más grandes que la cabeza de
En dos obras, las cholas son presentadas como figuras voluminosas, monolíticas y sin
forma y color. En ambos casos, la pollera actúa como nexo para esta simbiosis. De la misma
manera, las manos funcionan como índice de trabajo, y sugieren una relación con los productos:
plátanos, chinos y zapallos. Finalmente, el rostro vacío de la chola emplea colores similares al
157
El primer y segundo período muestran a la chola desdibujando con el paisaje, Mamani
Mamani refuerza estas nociones y fortalece la fusión. El anonimato en Mamani Mamani es más
pronunciado al eliminar el rostro de las cholas en sus pinturas despojándolas de cualquier rasgo
que en los dos primeros períodos mediante el uso de los colores similares del rostro y cuerpo de
la chola y el paisaje; y el decaimiento de la silueta femenina como parte del paisaje. Estas dos
Las obras de Mamani Mamani, tal como las de Guzmán e Imaná, pueden interpretarse como
pinturas étnicas puesto que comparten la misma preocupación: presentar al sujeto como cuerpo
Las xilografías de Pieter de Maress como “How the Women Comport” (1602) muestran
vestimenta típica, el estilo de pelo y elementos que se atribuyen a su vida diaria como canastas
bajo esta óptica al únicamente presentar estos elementos comunes y eliminar el elemento más
Navarro (2007), interpretando a Levinas, encuentra que “toda relación para con un «rostro»
estará siempre condenada a ser ética, ya sea para bien o para mal” (Navarro 180). Aquello que es
visible del otro y que lo convierte en único es su rostro, y por tanto es incomparable.
Bajo esta óptica, informada por Levinas, la eliminación del rostro a la chola, la priva de
su unicidad y visibilidad como individuo para aquel que observa el cuadro. De la supresión del
158
rostro enfatiza la mirada de la chola como un universal ya que literalmente borra cualquier
referencia a la chola como individuo distinto del grupo al que pertenece. Este vacío facial nivela
al eliminar cualquier rasgo facial y fundirla con el paisaje, su indistinción le arrebata cualquier
debe adicionar las diferencias contextuales entre los períodos históricos que drasticamente varían
reflexión al respecto. Xiaofan Amy Li formula la pregunta ideal para conciliar esta situación:
“How should we make sense of the adoption by local or indigenous peoples of the exoticist
discourses about them, which were invented by the supposedly dominating center, instead of
Para abordar esta pregunta me remito al taller sobre el autoexotismo se llevó a cabo la
From the Exotic to the Autoexotic” da voz a las discussiones de este taller y sugiere que la crítica
After Edward Said’s Orientalism and much postcolonial theory, exoticism has
become a somewhat tired theme leading to familiar discourses rehearsing the
postcolonial critique of cultural and epistemological imperialism. To criticize
exoticism seems to mean criticizing discourses and representations of the other
from the viewpoint of the center, the more powerful (i.e., Western) culture, the
159
original rather than the derived, the subject that constructs and objectifies an exotix
other for its consumption (392).
Li propone una mirada renovada al exotismo entendiéndolo con una naturaleza más
fluida y relacional con respecto de sus relaciones culturales. La exploración de las dinámica
exotismo condujo a la contemplación del autoexotismo, noción que difiere del exotismo en
varias formas. Principalmente, el cambio de roles en la agencia del exotismo, siendo que el
receptor toma el lugar del agente en el autoexotismo. La facultad del receptor se amplía al ser
parte activa construcción de su propio exotismo. Esta inversión en la carga de producción que
vida provincial del siglo XIX. En este siglo, la literatura francesa presentaba a las afueras de
París como tierra extranjera y enmarca esta tendencia dentro de exotismo provincial. Esta
autores parisinos. Gosetti arguye que algunos escritores provinciales como Samuel- Henry
Este rol activo de algunos escritores empleaba el de la diferencia para ahondar las nociones de
By emphasizing what makes his region different and distant, such as the patois
spoken by the superstitious old lady and the untouched rural environments,
Berthoud is promoting an exotic image of his territory and its culture. ...Through
his autoexoticism, Berthoud thus became an exotic author himself, for Parisians,
and a source of pride for the locals (403).
De la misma manera, Mamani Mamani en su arte enfatiza los elementos que distinguen a
la vida indígena. La diferencia cultural se pronuncia mediante las polleras coloridas, paisaje
160
imagen de la chola como vendedora de mercado y/o agricultora es recurrente en la obra de
Mamani Mamani, se alude a estos oficios al situar cerca a los productos locales. Otro elemento
maternales y reproductivas.
La obra de Mamani Mamani se centra en la diferencia cultural. Él sostiene que arte para
él es la Pachamama, en una entrevista: “Para Salvador Dalí, el arte es la locura; para Andy
Warhol hacer arte es hacer dinero; para Mamani Mamani el arte es la Pachamama” (Mamani
implican una renegociación entre centro y márgenes en cuanto a la imagen del último. La
representación de la chola en Mamani Mamani coincide con la mirada central expuesta mediante
el análisis del primer y segundo período. Para este análisis, el anonimato visual se puede
entender como una forma de exotismo, tomando al último como Victor Segalen lo comprende:
ejemplifica las palabras de James Parakilas: “the condition...of being able to produce a
marketable art only by exotixicizing oneself and one’s culture” (139). El auto exotismo en el arte
de Mamani Mamani al ser consciente puede interpretarse como subversivo al proveer crédito y
diseño se luce en mantas de chola y joyas (El hombre que sueña con colores, 20/02/2017. El
161
Las mantas de chola que Mamani Mamani diseña llevan su arte bordado o pintado. La
símbolo de estatus por el elevado precio, estas prendas usualmente son encargadas por comparsa
para bailes folklóricos. En este caso, la audiencia y el exotismo es el mismo, mostrando así, las
Las cholas al adquirir y usar una manta-prenda estereotipada de chola- con diseños en los que
autoexotismo.
Para concluir, Mamani Mamani presenta la identidad cultural de la chola, como tipo. Su
sea por funciones maternales o laborales. Las funciones laborales explícitas a través del tamano
de las manos y la presentación de los frutos; y, la función reproductiva mediante los niños que
color al situar a la chola como constituyente en el paisaje. En suma, Mamani Mamani ofrece una
chola construida a partir de su universalidad, desprovista de singularidad tal como las pinturas
autoproclamada del pintor con el grado de anonimato visual de su obra es conciliada mediante la
Vinci dentro de una estética chola. La obra fue presentada en una exposición organizada por el
gobierno de La Paz durante las festividades de Alasita en 2015 y recibió fuertes críticas como
“disonancia visual” para entender el significado de esta obra en cuanto la dislocación del sujeto
"Mamá Lisa" puede interpretarse en varias formas al ser una apropiación de una obra de
nociones del arte. El concepto de ‘détournement’ acuñado por Los Situacionistas funciona para
explicar esta obra. El ‘détournement’ es una práctica artística que transforma obras de arte
carácter de arte como “commodity” y través de esa negación producir un mensaje político al
cuestionamiento ontológico del arte. La obra es el dibujo de bigotes y una barbilla sobre el rostro
de “Mona Lisa” y la adición del título en una tarjeta postal impresa. Duchamp cuestiona el arte al
situar esta tarjeta postal modificada en una galería de arte y transformar este objeto mundano en
arte.
Su interpretación parodia una de las obras de arte más conocidas y veneradas del mundo,
así como cuestiona las nociones de arte. El historiador de arte Jansen explica que "Duchamp
insisted that the very nature of art not only be made clearly visible but that it also become a
fundamental theme of art itself. In this sense, Duchamp introduced the notion that art must be
self-critical, calling into question its own status as a work of art."(970 Jansen). La parodia
163
también se articula en el título de la obra ya que “L.H.O.O.Q.” cuando se lee rápidamente en
francés suena de la siguiente manera: "Elle a chaud au cul". El juego fonético sugiere que la
Gioconda está en un estado sexual ávido. En general, esta pieza se puede interpretar como un
Los aspectos estético- formales de “Mama Lisa” no permiten una lectura de este
tipo. Primero, la estrecha afinidad estética entre la original y “Muy Lisa” no sugiere una crítica
sino más bien se asemeja a un homenaje. Segundo, el título no insinúa ni transmite comentario
tono burlesco, contrariamente, en él Mona Lisa guarda relación y armonía con la original.
Finalmente, “Mama Lisa” no presenta ningún elemento desafiante explícito como el dibujo de
bigotes, “Mama Lisa” no presenta una crítica a la noción del arte como Lll, pero si hace un
original, tal puede interpretarse como un homenaje a los grandes maestros. Elizabeth Mix
argumenta que la apropiación del arte se puede leer de maneras muy diferentes, y una forma es
“Encuentros: Nuevo Arte de Antiguo” (2001) organizada por la Galería Nacional de Londres. El
trabajos son reacciones, respuestas a obras maestras. En este sentido, se pidió que artistas
contemporáneos creen obras que respondan directamente a obras maestras, pero dentro dentro de
un contexto postmoderno. “Mamá Lisa" podría entenderse como una de estas obras que
164
suma, un analisis de “Mama Lisa” como homenaje es viable tomando en cuenta la afinidad
estética y la contextualización.
historia. Estos elementos junto a la afinidad estética con la original permiten la comprensión del
verdadero alcance de “Mama Lisa”. Propongo que el impacto simbólico de “Mama Lisa” yace
propuesta emplearé el arte del conocido artista norteamericano Wiley Kehinde como referente.
de artistas del canon como Rubens, David y Tiziano. La inserción de imágenes de jóvenes
afroamericanos en poses que anteriormente estaban exclusivamente reservadas para los santos,
los nobles y la realeza, cuestiona el retrato convencional y pone en relieve las relaciones de
La obra “Napoleon Leading the Army over the Alps” (2005) es considerada una pieza
emblemática del arte de Wiley (Tsai 10; Kehinde Wiley). Esta muestra un hombre afroamericano
con indumentaria urbana y camuflada sobre un caballo en una pose desafiante y orgullosa. La
referencias a “Napoleon Crossing the Alps or Bonaparte at the St Bernard Pass” (1800-1) de
Jacques-Louis David son explícitas y evidentes. El retrato ecuestre de David muestra a Napoleón
uniforme de general y armado con un sable. En la parte inferior, el nombre de Napoleón está
tallado sobre una roca junto al de otros dos hombres destacados. David firma y escribe la fecha
165
en el pectoral del caballo. El propósito de la pintura- la cual fue encargada por Carlos IV, el
entonces Rey de España- era la conmemoración de la campaña militar contra los austríacos en
David es invocada inconfundiblemente desde el título de la pintura hasta los detalles formales.
Su sujeto masculino está montado sobre un caballo y tal como Bonaparte proyecta una actitud
extendido. Los elementos de atribución al artista como la firma de Wiley aparece en el mismo
lugar que la de David. Las inscripciones sobre la roca con el nombre de Bonaparte también están
presentes.
La diferencia primordial entre las dos pinturas yace en la identidad del sujeto y el
mangas cortas y pantalones cargo camuflados junto a una camiseta blanca reemplazan el
uniforme militar de Bonaparte. Las botas de montar caballo son sustituidas por botas
Timberland; y una bandana en lugar del sombrero de dos puntas. La capa permanece, pero su
color varía, siendo dorado para Wiley. El trasfondo de David que muestra a soldados en batalla
sobre un paisaje montañoso es intercambiado por diseños decorativos que se asemejan a brocado.
vestimenta urbana funciona como un referente cultural que evita la interpretación del modelo
166
como travestido. La lectura de la obra cambiaría sustancialmente si solamente se insertaran los
cuerpos desprovistos de cualquier referente cultural. El resultado sería una caricatura, un desfase
pictórico burlesco. La apropiación estética acompañada de la inserción del sujeto como agente
En sus palabras: “Painting is about the world that we live in. Black men live in the world. My
choice is to include them. This is my way of saying yes to us.” Su obra se enfrenta a una larga
negros a posiciones serviles, o los excluye por completo del plano pictórico privandolos de
representación alguna (1). Musaka arguye que la pintura opera en dos planos, primero cuestiona
la falta de representación pictórica del sujeto afroamericano; segundo, refleja el deseo del
questions the exclusion of images of black people from institutions of art and forces us to
recognize that such disregard has consequences in our lives. If we do not see images of black
subjects presented as embodiments of power, beauty, and confidence, it is much more difficult to
imagine ourselves in that role. Wiley’s portraits reflect a desire to have black subject
Kehinde Wiley).
En esta obra en particular, la asociación explícita a una de las obras más representativas de
167
Jacques-Louis David acrecienta su poder simbólico por ser una de las obras más emblemáticas
de uno de los pintores sino el más distinguido de la época y estilo. En suma, el impacto
proyección de la identidad cultural del sujeto a través de referentes a su cultura permite que la
afroamericanos en la pintura.
obra de Jacques Louis David es sinónimo de arte venerado, la Mona Lisa es considerada una de
las obras de arte más reconocidas mundialmente y es entendida como una de las más
“Mamá Lisa” tal como la obra de Wiley presenta a un sujeto provisto de identidad
cultural. La indumentaria chola como el sombrero bombín y la manta de alpaca tienen el mismo
efecto que la ropa urbana del modelo de Wiley: son referentes visuales de esta individualidad
cultural. La pintura de Wiley no trasviste a su modelo, logra que este se apodere del espíritu
travestida sino a una chola afianzada y dueña de rol. La relevancia de los referentes culturales
como la vestimenta son cruciales para la apropiación del privilegio emanado en las pinturas
originales.
A la vez, los elementos que significan la identidad cultural son (re)significados y/o
elevados simbólicamente dentro de estas obras. Por ejemplo, el reemplazo del uniforme militar
168
de Bonaparte por la ropa urbana en la pintura de Wiley invita a pensar en una equiparación y/o
función referencial a la cultura que viste. La subversión pictórica consiste en el reemplazo total
espacio tradicionalmente asignado a una feminidad hegemónica perturba el status quo boliviano
reprimida. este reemplazo enaltece a la chola, o por lo menos invita a pensar en ella bajo una luz
dignificadora. “Mamá Lisa”, como la obra de Wiley, se enfrenta a una larga tradición pictórica
que confina la representación de estas mujeres en el “anonimato visual”, o las excluye por
coyuntural político y social que posibilita el nuevo envisionamiento. Esta obra visibiliza y
capítulo explica en el nuevo milenio la chola ha desempeñado funciones diferentes a las que
gubernamentales, modelos, luchadoras y oficiales de tránsito entre otras. Estos cambios perfilan
una nueva relación de poder entre la chola y la sociedad, tal permite imaginarla ocupando
En suma, la disonancia visual de “Mama Lisa” produce efectos a nivel simbólico de dos
169
y presenta privilegiadamente. Este poder simbólico visual está enraizado en la pertinencia
contextual de la nueva representación, tal permite una reflexión sobre la identidad de la chola y
mito. En vez de retratar a la chola entremezclada con paisaje, la presenta ajena y diferente al
artísticos de los siglos XX y XXI. Tomó un artista representativo de cada período, y dos del
tercer período, para analizar sus obras. Propongo dos conceptos para entender la representación
representación de la chola en los primeros dos períodos está enfrascada en un “anonimato visual”
coexistencia tendencias opuestas. Por una parte, la obra “Mamá Lisa” (2016), una
visual” mientras quiebra el segundo orden semiótico de Barthes. Por otra parte, la obra de
identificación indígena del pintor con su obra mediante el autoexotismo. Finalmente, planteó que
en todas las obras examinadas la vestimenta y estética chola actúa como significante de la chola;
La figura está presente en la pintura, pero no transmite nada de sí más allá que su forma grupal’.
170
Este vacío identitario -personal- se llena con los referentes visuales de un colectivo como la
La fusión del paisaje con la silueta de la chola es recurrente en las obras analizadas. Este
semejanza en paleta de colores entre la figura de la chola y paisaje. La cuasi integración entre la
chola y fondo evoca a la asociación mujer -naturaleza. Esta asociación es explorada por De la
Cadena respecto su incidencia en la posibilidad de movilidad social; y por Ortner como una
causal para la relación de poder entre géneros. La cosmovisión andina explícitamente toma esta
Mamani Mamani.
representados como el eje de la obra, esta centralidad insertaría a las obras en el género de
retrato. Esta categorización se desarma a partir del entendimiento anonimato visual. El vacío
generado en cuanto a la proyección de individualidad de las obras las descalifica del género
el poder de decisión del retratado sobre la imagen. Las pinturas analizadas no poseen ninguna de
estas características al mostrar a la chola como un universal y por la falta información sobre la
modelo. Los títulos genéricos como “Chola” y “Cholita” aluden a la colectividad que trata de ser
amasada en las obras. Las obras analizadas no se subsumen dentro del género retratista por los
elementos citados.
Por el contrario, los elementos que excluyen a las obras como retratos las asemejan a la
pintura etnográfica, esta prima la representación del sujeto como un exponente de la generalidad
171
de un grupo étnico-social específico. Uso varias obras de Pieter de Maress y Albert Eckhout para
individualidad como las peculiaridades fisonómicas del modelo. Este tipo de pintura recae en la
retratado y la tradición pictórica. Empleo la obra de Kehinde Wiley para ilustrar el concepto y
individualidad del sujeto retratado no escapa como en el “anonimato visual”, más bien, se
la ausencia de estos cuerpos en esa tradición. Además de este cuestionamiento sobre el status quo
y las relaciones de poder que lo cimientan, el sujeto retratado y sus referentes se elevan al
arte como una práctica de autoexotismo. Su autoproclamación como indígena y concepción del
172
arte como Pachamama mientras reproduce y ahonda una representación de la chola vacía y
exotismo cambia en su arte y lo sitúa como agente y exotismo a la vez. El consumo de su arte
primordial para significar a la chola, pero debido a la ausencia de la chola como ser, éste
de su significante como una categoría universal. En los tres períodos la vestimenta y el cabello -
la estética chola- actúan como significante de la chola llegando inclusive absorber a la chola
como significado.
De la misma manera, las estrategias de fusión entre paisaje y chola acentúan la relación
significante, invisibiliza aún más a la chola. La ‘mujer-chola’ al estar absorbida por sus
una categoría universal bajo la premisa de su diferencia cultural como base para su posición no
hegemónica dentro del abanico de feminidades bolivianas, entendido a partir del mestizaje. Estas
En otras palabras, el referente cultural actúa en lugar de la identidad de la chola haciendo que
173
La coexistencia de las dos líneas de representación de la chola en la pintura
contemporánea refleja el momento político coyuntural de quiebre que Bolivia atraviesa en cuanto
nociones separatistas por género, el punto crucial de diferenciación entre Mamani Mamani y las
Otro que lo entiende como más próximo y sintonizado a la naturaleza. Desde el punto de vista de
la agencia del autor, la obra de Mamani Mamani puede leerse como subversiva al ser un indígena
dibujándose a si para una audiencia mayoritariamente no-indígena. El juego con la mirada ajena
sobre sí, y exaltación de su exotismo, para provecho propio es un acto que invierte las relaciones
de poder históricamente dadas entre el objeto, autor y audiencia. Puesto que el autor se entiende
como objeto a la vez. Por otro lado, la “Mama Lisa” de Cosme muestra su subversión a la
interpreta como una denuncia política al evocar la similitud con una obra de canon. Tal como
retratado son los elementos subversivos en la “Mama Lisa” de Cosme. Ambas obras, de
diferentes modos subvierten las relaciones tradicionales de poder entre objeto y autor. Ambas
periodos artísticos anteriores. Las dos formas de representación a pesar de sus diferencias
174
La popularidad de obra de Mamani Mamani transciende el lienzo, y se introduce en la
moda y la arquitectura. La ciudad de El Alto consta con varios complejos de viviendas cuya
construcción ha sido subvencionada por el gobierno, las fachadas de estos edificios han sido
encargadas a Mamani Mamani. Sus diseños con motivos nacionales le han dotado de apoyo y
contratos gubernamentales. En el sector privado, se contrata a Mamani Mamani para pintar las
mantas de las cholas para festividades como entradas folclóricas y/o fiestas. Se entiende a una
manta con un diseño Mamani Mamani como un producto de lujo y elite. La incursión de este
175
CHAPTER 6
RESIGNIFICACION DE LOS MARCADORES DE IDENTIDAD CHOLA: DE SU
DESPRESTIGIO EN EL TEATRO POPULAR EN EL SIGLO XX AL EMPODERAMIENTO
DE LAS POLLERAS EN EL SIGLO XXI
étnica y cultural. En el caso de Bolivia, la moda ha sido un factor clave para la formación e
visten la moda estilo occidental, mientras que las mujeres urbanas indígenas optaron por trajes
que datan de la época colonial. Visualmente, la moda chola marca su diferencia cultural y el
rechazo del proyecto de identidad nacional del siglo XX, el “mestizaje”. El “mestizaje” es parte
de un discurso intelectual que intenta resolver el conflicto que muchos ven en Bolivia: la
coexistencia de dos naciones: una blanca y otra india. Las culturas “india” y campesina fueron
identificadas y entendidas como responsables del atraso nacional. El objetivo de esta ideología
era abordar el “problema indio” a través de la asimilación de los “indios” a la cultura occidental
nacional aspirado.
de la feminidad chola en el teatro popular del siglo XX y la compara con artefactos culturales y
nivel literario la compara con el cómic contemporáneo. Desde la semiótica, se arguye que la
vez se sugiere que performativamente también existe un ajuste de poder que la eleva y desliga de
176
su histórico desprestigio. Se propone que esta re-interpretación responde al cambio de discurso
intelectual preponderante sobre la identidad nacional, diferente al propuesto por el mestizaje, que
poder simbólico de la nueva visión de la moda Chola y su posición dentro del proyecto de
los postulados de Barthes. Después, se recurre a los estudios de Meléndez, Tarlo, Miller y
Woodward que muestran como la ropa ha sido móvil de expresión de identidad para afirmar el
análisis de dos cómics bolivianos "Nina Cholita Andina" (2016) y "Super Cholita" (2005), estos
la pasarela y la lucha libre. Finalmente se hace una lectura semiótica sobre el empoderamiento y
semiótica y política, sugiero que esta nueva representación de los marcadores visuales puede
identidad y muestra cómo ésta se ha empleado para afirmar el poder, desafiar la autoridad e
instigar el cambio social. Los estudios de Meléndez, Tarlo, Miller y Woodward muestran como
la ropa ha sido móvil de expresión de identidad en diferentes épocas y lugares. Meléndez explica
177
que, desde épocas coloniales en América Latina, la vestimenta ha funcionado como un marcador
estos se basan en Saussure y en concreto en Barthes, la obra más reconocida al respecto es “The
Fashion System” (1967). Barthes amplió el estudio de la semiología para incluir la lectura
cualquier sistema de signos, imagen, gesto, sonido y objeto, y hasta la moda. Según Barthes, en
como emulación cuyos exponentes más conocidos son Veblen (1953) y Simmel (1971). Se
pensaba que las tendencias comenzaban en la clase aristocrática y terminaban siendo imitada por
las clases bajas (Barthes, "El lenguaje de la moda", 5). Bajo esta lógica, la función de la moda es
la de transmitir el estado social y la aspiración a éste. Sin embargo, cuando Barthes aplica la
convierte en un transmisor de signos mucho más complejos dentro de una red conocida como
sistema.
Barthes, en “The Fashion System” analiza las ideas y las ideologías que se transmiten a
través de la ropa y, en este caso, de los editoriales de la revista de moda en particular. En The
Fashion System, Barthes (1983) usó un enfoque semiótico para analizar el lenguaje utilizado
para describir la moda. Según Barthes, hay "para cualquier objeto particular (un vestido, un traje
178
a la medida, un cinturón) existen tres estructuras diferentes, una técnica, otra icónica, la tercera,
verbal" (p. 5). La estructura técnica es el objeto de moda real; la prenda misma. La estructura
descripción escrita o hablada del objeto. Por lo tanto, el "lenguaje de la moda" es esencialmente
la traducción de la estructura técnica a la estructura verbal, las palabras usadas para describir
objetos de moda reales. La moda adquiere su significado a través de su "lenguaje"; es decir, las
descripciones de objetos de moda en fuentes de medios tales como revistas de moda, anuncios o
artículos periodísticos.
análisis de estas descripciones. Por lo tanto, según Barthes, para comprender el significado de la
moda hay que entender cómo se describe la moda. De esta manera se interpretará a la moda
chola, estudiando no desde sí misma, sino desde su representación literaria. Mariselle Meléndez
este período, y señala dos instancias que ejemplifican el peso de la retórica de la vestimenta.
Primero, en los primeros encuentros de los españoles con los nativos, la desnudez de los
traduce en retraso o ausencia cultural, pavimentando así una justificación para el sometimiento
de estos nativos. “Naked bodies symbolized within colonial discourse lack of civilization and
social inferiority” (Melendez 18). Meléndez muestra cómo los relatos de Cristóbal Colón, Álvaro
Nuñez de Cabeza de Vaca, así como documentos legales y literarios, equiparan a la desnudez
Guamán Poma de Ayala señalan al adorno y la vestimenta como signo de distinción para los
gobernantes incas.
179
En las sociedades arcaicas, en particular las elites gobernantes, la ropa desempeñaba un
vestimenta se muestra como un factor clasificador en la colonia es en el siglo XVIII. Una vez
que las interacciones entre españoles y nativos ha producido una sociedad multiracial, las
distinciones físicas dejan de ser tajantes. Ante esta incertidumbre, las autoridades coloniales
establecen prácticas de diferenciación con el fin de preservar las jerarquías sociales del período.
Se dictan decretos, como la Pragmática Real en 1716, que determinan y restringen el uso de
textiles en la vestimenta. El decreto mencionado impone el uso de lana, lino y/ algodón a los
sectores más bajas de la población y reservaba el uso de la seda para las clases pudientes. Esta
regulación a la vestimenta pretende facilitar y preservar las distinciones sociales en una sociedad
donde la tez y el aspecto físico ya no era un factor claro de distinción por la mezcla entre
españoles e indígenas cuyo fruto fue el mestizo. Esta pretensión de regular la vestimenta con
movilidad social y se traduzca en identidad, a tal punto que debe ser regulado. Meléndez señala
el doble filo de la vestimenta en el siglo dieciocho: “If clothing served as a clear indicator of
superiority between european and amerindian societies, now in the late colonial period it had
Emma Tarlo explora la dimensión política de ropa en India. En Clothing Matters: Dress
and Identity in India (1996) escruta la vestimenta en India desde finales del siglo XIX hasta la
década de los noventa. Muestra que existe una íntima relación entre las tendencias en la
180
vestimenta y la casta y el nivel de educación, el vestido, y la identidad cultural india. Señala que,
durante la lucha por la independencia, los miembros de la élite india incorporaron elementos de
estilo occidental en sus ropas en contraposición a la adopción del dhoti de Gandhi. Esta
entre la pobreza india colonial y la riqueza británica. En India, durante el período colonial, la
cuestión de vestimenta toma una dimensión política entre los nacionalistas indios y los
británicos. Durante el dominio colonial británico, muchos indios adoptaron el traje europeo. Esta
imitación provocó que los británicos sean detallistas en su vestir para distinguirse de los
imitadores. más exquisitos con su vestimenta para escapar la imitación. El traje indio nacional se
convierte en tema de discusión. Gandhi, a pesar de que en su juventud adoptó el traje europeo en
funcional y nacional. También lanzó su campaña para insertar el khadi, un tejido, como símbolo
de autosuficiencia de los pueblos indígenas. Según Tarlo, las tensiones culturales y políticas se
siguen percibiendo desde la moda hoy en día puesto que muchos indios urbanos deciden adoptar
el vestido “étnico” mientras los aldeanos buscan modas occidentales como forma de
En diciembre del 2015 se inauguró la exposición del Museo del Fashion Institute of
Technology en la ciudad de Nueva York titulada “Denim: Fashion Frontier”. Esta muestra
explora la evolución de este tejido que inicialmente sólo estaba destinado a hombres de clase
diversas ocupaciones y niveles económicos hasta llegar a los desfiles de moda más “de alta
costura” en todo el mundo. La cronología histórica de la exposición comenzó con piezas raras de
ropa de trabajo de mezclilla del siglo XIX, incluyendo un par de pantalones de trabajo de los
181
años 1830 a 1840 que son anteriores a la producción de jeans de Levi Strauss & Co. y una
chaqueta de trabajo de mujer de finales del siglo XIX, lo cual demostró que la mezclilla no era
sólo una tela para hombres. En 1853, cuando la fiebre del oro estaba en su apogeo, su uso era
casi exclusivamente para los hombres que trabajaban en labores de minería y otras arduas
labores. En años posteriores, cuando la Segunda Guerra Mundial llegó a su fin, una nueva
influencia dio forma a la visión cultural de la mezclilla en los Estados Unidos de los años
cinematográficamente mediante películas como Rebelde sin causa (1955) y The Wild One (1953)
movimiento de contracultura hippie. Dentro del movimiento, la mezclilla era importante por sus
estos años que la mezclilla comenzó a aparecer en el trabajo de los principales diseñadores de
moda, como Yves Saint Laurent y el diseñador estadounidense John Wei. La exposición muestra
cómo durante los últimos 160 años, el cine, la televisión y la publicidad han ayudado a
de “cool” (McCLendon). La exposición del FIT muestra como la mezclilla ha sido apropiada y
tuvo significado asociado a diferentes ideologías en diferentes épocas. Desde el punto de vista
diferentes grupos o fracciones, Daniel Miller y Sophie Woodward en Blue Jeans: The Art of the
Ordinary (2012), sostienen que los pantalones de mezclilla están alcanzando un estado “post-
182
semiótico”, en el sentido de que ya no significan la ideología de un grupo particular (92) y más
bien significa un estado de conformidad. Arguyen que la mezclilla escapa a estas significaciones
de fracciones y hoy en día significan lo común, lo ordinario. De la misma manera, Juri Lotman,
lingüista y semiólogo ruso, emplea la trayectoria semántica de los vaqueros para ejemplificar el
cambio periferia-centro en el proceso de asimilación de textos extranjeros (141). Arguye que los
pantalones de mezclilla originalmente usados por personas que hacen trabajo físico, agradaron a
la juventud estadounidense, que se rebeló contra la cultura oficial. Por lo tanto, se identificaron
trabajadores rurales de Occidente. Después de ser modelados, se extendieron por todo el mundo,
creando nuevos modelos. Poco a poco, los jeans dejaron de desafiar las reglas culturales y se
volvieron neutrales y comunes, usados por todos en ambientes formales e informales. Por lo
los estudios de Tarlo, Miller y Woodward muestra que la ropa se ha utilizado para afirmar el
representación de los marcadores de identidad chola tanto en el teatro del siglo XX como en dos
cómics contemporáneos.
183
Marcadores de Identidad Chola en el Teatro Popular del Siglo XX: la Pollera como
Sinécdoque de Chola
chola del siglo XX, como una vil y promiscua mujer en quien se encarnan las vicisitudes del
encholamiento; o como una madre benévola y abnegada, tienen un punto en común. Ambas
teatro popular del siglo XX se encuentran explícitamente las asociaciones entre el desprestigio y
la indumentaria chola en el escenario. Las obras de mitad de siglo Joven, rica y plebeya (1949),
La birlocha de la esquina (1945) de Raúl Salmón y Marujita (1994) junto con Me avergüenzan
tus polleras (1998) de Juan Barrera ilustran el bagaje cultural de la vestimenta ‘tradicional’ de la
chola. El meollo de las tres obras: Joven, rica y plebeya, La birlocha de la esquina y Me
avergüenzan tus polleras es el porte de los signos visuales de la feminidad chola y sus
implicaciones sociales. El personaje central, en todas las obras, es la hija de una chola que
éstas adoptan formas estéticas consideradas no-cholas: el uso de maquillaje, tacones, vestidos,
cabello liberado de trenzas. El final es similar en las tres obras: las hijas fracasan en sus intentos
de emulación de feminidades diferentes y son burladas por ello. Todas retornan al uso de sus
asociaciones explícitas entre polleras y pobreza. En Me avergüenzan tus polleras, escena VII del
tercer acto, María, una chola, suplica a la señorita Graciela que le permita ir al doctor: María: Si
Dios nos hizo por igual a todos, ¿Por qué tenemos que sufrir la maldad de los demás…? ¿Acaso
no tenemos derecho a ser felices? ¿A quién hacemos daño siendo así? ¿Acaso la pollera nos hace
184
tan diferentes?; por favor señorita… por favor déjeme ir…” (155). La súplica de María señala a
la pollera como un diferenciador social que la sitúa en desventaja: “¿Acaso la pollera nos hace
Otra escena que denota la importancia de las polleras y vincula su porte con la vergüenza
es la séptima del segundo acto. En esta escena Carla descubre que su madre es Concha, una
chola. Ella manifiesta: “Carla: (empuja a ambos). Los odio... los odio, juro que me alegraré el día
hija...olvídate porque me avergüenzan tus polleras” (126). La frase “Y tú olvídate que soy tu
hija… olvídate porque me avergüenzan tus polleras” refleja el repudio de Carla, una señorita, al
conocer que su madre no comparte su ideal de feminidad. Carla repudia las polleras de su madre
como sinécdoque de la chola es recurrente en estas obras de teatro. Este tipo de metonimia
enfatiza el carácter constitutivo de las polleras en la chola. La obra Marujita sale del esquema de
la hija pródiga (2012) y también ejemplifica la fijación en las polleras como signo visual de la
feminidad chola.
El drama de Juan Barrera narra la historia de una joven chola quien estudia abogacía y
termina como la mejor de su clase. La celebración de este evento en la casa de los padres de una
signo de su feminidad. La escena XII del tercer acto escenifica esta recepción congratulatoria
para Claudia, la compañera burguesa de Maruja. El desconcierto de los invitados es evidente tras
enterarse que Maruja es una abogada y no la empleada doméstica, como lo había entendido en
escenas anteriores. Claudia rectifica la posición de Maruja: “CLAUDIA: No, Marujita, tú más
185
que nadie merece estar aquí. (a todos los de escena). ¿Qué les pasa? ¿Por qué la miran así? ¿Qué
tiene de diferente ella? ¿No es igual?, o ¿El hecho de ser pobre y vestir pollera la hace menos
inteligente que todos?” (Barrera 5) Claudia intenta desmentir que ‘vestir pollera’ genera
Los parlamentos evidencian las asociaciones entre pollera, falta de educación y pobreza.
En el siguiente parlamento Claudia establece que Maruja desafía las preconcepciones sociales
Marujita. Siendo la mejor alumna, ganándote el respeto de todos tus compañeros, enseñándonos
que la humildad, la pobreza, la pollera no tiene porqué ser menos que todo…” (Barrera 98). La
línea “La pollera no puede ser menos que todo” asocia el uso de las polleras a una inferioridad
pesar de ser chola. Este pensamiento hace referencia a las asociaciones entre ignorancia, falta de
educación y cholas. El recurrente uso de ‘pollera’ como tropo para referirse a la feminidad chola
enfatiza el carácter constitutivo de las polleras en la chola. Esta obra muestra que el uso de
polleras indica origen pobre y falta de educación en el colectivo imaginario boliviano. Maruja
imaginario boliviano, indican pobreza y falta de educación. Maruja desafía estas nociones y
propone una consideración a estos criterios en su parlamento final. En suma, los estudios
su identidad. Estos signos visibles de la feminidad chola son asociados con pobreza y falta de
186
Cómic como Medio de Análisis
y el despliegue de sus signos de Otredad. Aldama y González en Latin Comic Books: Past,
Present, and Future (2016) explican la importancia del estudio de las historietas como un campo
son razones que alimentan su popularidad. La tecnología permite que su multiplicación, difusión
y promoción sea económicamente viables para los artistas. Su audiencia abarca una amplia gama
Fernández L’Hoeste y Poblete en Redrawing the Nation (2009) plantean que los cómics
personajes con los que se puedan relacionar. El cómic en Latinoamérica se presenta como un
medio para explorar situaciones y realidades del lector, así como descifrar su posición en
diversos aspectos de su vida como posición social, género, clase económica, de ahí la
distinguirse tres categorías en los cómics latinoamericanos: la producción artesanal (grass roots
level), una línea nacional e industrial centrándose en lo local y una línea transnacional, en la que
países con industrias de comics bien establecidas como México y Argentina son editados
internacionalmente.
producción de historietas. Este período de oro para la caricatura y el cómic en países como
México dio mucha visibilidad y notoriedad a este medio, tanta que cruzó fronteras e hizo otros
187
países que no contaban con una fuerte tradición como Bolivia y Perú desarrollen sus propias
caricaturas y cómics. Como resultado de esta ola de entusiasmo por el cómic en Bolivia se
Poblete).
Cortez Espinoza en su estudio “La historieta y la caricatura en Bolivia” (2000) señala que
en 1948 se dieron los primeros intentos de realización de caricatura boliviana con “Murillo, el
insurgente” que apareció en el periódico “El Comercio” durante el mes de octubre cuya
publicación no tuvo continuidad. (17). Sostiene que “son escasas las historietas de autores
como profesión, generalmente el factor económico los obliga a incursionar en otros campos”
(21). Sin embargo, Fernández L’Hoeste señala que la escena de los comics en Bolivia pasó por
un resurgimiento creativo en los inicios del 2000, el documental La máquina atesta esta noción
momento (69). En suma, la tradición del cómic boliviano no está tan entroncada culturalmente
como en otros países latinoamericanos como Argentina y México. De todas maneras, esta
producción requiere una lectura e interpretación profunda que aporte a los estudios culturales
bolivianos.
Supercholita (2007) de Santos Callisaya y Rolando Valdez y Nina cholita andina (2016) de
Rafaela Rada Herrera. Siguiendo la categorización de L’Hoeste y Poblete estas obras son de
carácter artesanal (grass roots) debido a que aún no cuentan con carácter nacional y ni apoyo
Bolivia es Super Cholita, quien es la única que goza de poderes extraordinarios. La protagonista
estilo de vida boliviano”. Así como Superman ella vuela y su talón de Aquiles, su kriptonita son
los rellenos de papa (comida boliviana típica). Todas sus las aventuras están impregnadas de
personajes nacionales y referencias a la cultura boliviana. Por ejemplo, en el episodio dos, ella
acude al rescate tras el robo del charango, un instrumento andino típico y en muy popular en
Bolivia; en el episodio cuatro ella defiende el patrimonio cultural boliviano de manos alienígenas
Fernández L’Hoeste en Super Cholita and Bolivian Comics: In Search of Cultural and
Political Hegemony (2013) arguye que esta heroína se convierte en el vehículo para castigar,
japonesa del manga: “Super Cholita incarnates bolivianita to the max. Aside from embodying
bolivianidad in her attired and general appearance, the most relevant facet of super cholita with
respect to identity is how she manages to act out Bolivianness, rather than just embody it
physically.” (74)
También, establece que Super Cholita tiene una mirada conformista y no progresista en
cuanto a los roles de género (75). Para sustentar esto analiza tres episodios. La primera muestra
de este vínculo muestra a Super Cholita en la cocina muy cómodamente y frustrada ante la
189
ejemplo es su intervención en una pelea doméstica y trata de abogar a la mujer que está siendo
agredida físicamente por su pareja. La víctima responde golpeando a Super Cholita y gritándole
que “nadie se mete con su marido”. Este episodio indica que la violencia doméstica es una
chuño de Super Cholita. Este episodio afianza la relación mujer-gastronomía-cocina aún más.
Para Fernández L’Hoeste estos tres episodios muestran el natural y marcado vínculo entre mujer-
cocina-comida asi como una posición conformista frente a la violencia intrafamiliar y los roles
estereotipos de la mujer. Además, señala la incongruencia entre los deseos del autor y la obra en
sí pues el autor Rolando Valdez ha señalado que esta heroína pretende divulgar los derechos de
por la mujer a quien inicialmente defiende se puede interpretar como una denuncia y/o
comentario social debido a la cotidianidad de este problema en Bolivia. Super Cholita reacciona
al ver éste hecho y por ello decide intervenir. En realidad, el comentario social que estas viñetas
hacen son sobre la aceptación cultural que existe de esta práctica que ha conducido a la
familiaridad y naturalización de este tipo de violencia. La gran envergadura de esta cuestión, así
como su aparente arraigo cultural ha sido motivo de mucho debate nacional y ha propiciado la
promulgación de la ley 348 en marzo del 2013, “Ley integral para garantizar a las mujeres una
vida libre de violencia”. Esta ley crea un nuevo tipo penal, el feminicidio, que sanciona con pena
de presidio de 30 años sin derecho a indulto a quien matare a una mujer en determinadas
190
Fernández L’Hoeste entiende a Super Cholita como el producto de una coyuntura política
estadounidenses, por esto la convención estética japonesa del manga goza de popularidad y
constante crecimiento en Bolivia. Arguye que como resultado de líneas populistas que fueron
imperantes en Latinoamérica hasta hace muy pocos años, es lógica la invención de personajes
que maximicen la identidad local. En sus palabras: “as a Latin American comic character of the
early 2000s, super Cholita is the plausible product of populist politics of its time--its zeitgeist--it
is predictable that, in terms of representation, the character is personified in ways that maximize
its appeal... Super Cholita looks like the quintessential amerindian women from La Paz” (72).
bagaje cultural y está entretejido con la identidad chola. Históricamente, la pollera de la chola ha
asociaciones negativas se puede entender la relevancia de una heroína chola, Super Cholita. Este
comic construye una superheroína con elementos que históricamente han sido cuestionados y
rechazados como la pollera. Le otorga superpoderes a una figura cuya libertad de tránsito ha sido
restringida legalmente y su identidad asociada con la falta de instrucción y vista como una
causante del atraso cultural del país. Los signos visuales de la feminidad chola se reinterpretan y
resignificada a través de Super Cholita, el hijab y niqab también son reinterpretados en los
191
cómics y animación. En el medio oriente el uso del velo como con el hijab y el niqab es un signo
visual de una feminidad que como la pollera está cargado de asociaciones culturales y
estereotipos.
opresión bajo la mirada occidental, fuera de ellos. Uno de los primeros recuentos de esta mirada
es el texto Our Muslim Sisters: A Cry of Need from lands of Darkness (1907) de Annie Sommer
y Samuel Zwemer. Este texto presenta a las mujeres musulmanas como sujetos de opresión que
deben ser salvados. Las mujeres musulmanas son vistas como víctimas de un sistema patriarcal
opresivo que solamente las subordina. Las vigencias de estas nociones de principio del siglo XX
se vocalizan en el discurso de la primera dama de Estados Unidos en el 2001, la Sra. Laura Bush.
Ella afirmó: “Because of our recent military gains in much of Afghanistan, women are no longer
imprisoned in their homes. They can listen to music and teach their daughters without fear of
punishment.” (Whitehouse Archives). Este discurso retrata a las mujeres musulmanas como
Por el contrario, académicas como Lila Abu-Lughod denuncian este pensamiento como
colonizador y lo imbuyen dentro de una retórica de salvación que pretende ‘rescatar’ y ‘develar’
a mujeres cubiertas por el velo. Ella sostiene que estos juicios proceden de una interpretación
reductivista del uso del velo como el signo par excellence de la falta de libertad de las mujeres y
más aún, de imposiciones estatales (Irán y por el Talibán) (788). Otros académicos como Saba
Mahmood arguyen que esta vestimenta es percibida entre algunas musulmanas como una manera
corpórea de cultivar virtud en sí, una práctica religiosa. Y, otros como Leila Ahmed arguyen que
192
usar el velo es una práctica cultural histórica y religiosa que varía inmensamente según la
intención y el efecto.
Dos narrativas gráficas tratan de desvirtuar la idea del velo como un medio de opresión
para las mujeres musulmanas. Qahera es un comic web creado por una estudiante egipcia de
arte, Deena Mohamed, en el 2013 que sigue. La heroína usa un velo para cubrirse y defender sus
pensamientos frente la misoginia, acoso sexual y islamofobia y otros temas. Esta superheroína
que puede volar emplea su velo como una fuente de poder. Bailey Jones sostiene que ella
presenta un nuevo rostro a la mujer cubierta por el velo y al velo en sí, “Qahera offers a different
view of a veiled woman, using her identity and clothing as a source of power” (Bailey Jones 55).
Ella no es víctima de las constricciones sociales que su vestimenta acarrea, más bien, se enviste
de ella.
La otra narrativa gráfica que tiene como protagonista a una superheroína usando un niqab
es la serie animada Burka Avenger creada por el cantante pop pakistani Aaron Haroon Rashid
conocido popularmente como Haroon. Burka Avenger es una comedia de acción animada que
narra las aventuras de Jiya, una profesora durante el día y superhéroe cuando usa el niqab. Ella
como Super Cholita y Qahera puede volar con su vestimenta. Este show goza de mucha
popularidad en Pakistán y causó mucha polémica por el uso del niqab debido a las posiciones
contrapuestas sobre su uso y su significado cultural. El creador Haroon sostiene que la serie tiene
como meta el empoderamiento de la mujer, él manifestó lo siguiente: “The Burka Avenger is all
about women’s empowerment. All superheroes have disguises. The burka is simply hers. But
neither Jiya nor the Burka Avenger is invisible” (citado por Bailey Jones 111). El análisis de
Jones sugiere que el uso del velo es empoderante y una forma de resistencia. “The Burka
Avenger seems to speak to this second notion of veiling, in which veiling can be empowering
193
and a form of resistance” (Bailey Jones 112). La afirmación del creador Haroon parece alinearse
El punto común entre estas superheroínas es el bagaje cultural de sus prendas de vestir.
estas ellas dejan de ser. Inclusive, la relevancia existencial de sus prendas está inscrita en dos de
sus nombres, Burka Avenger es el ejemplo más evidente. En el caso de de Super Cholita, es
dudoso concebir a una chola sin su pollera, manta y trenzas por la íntima relación entre ropa e
identidad, así el nombre Super Cholita solamente cobra sentido al ver a la protagonista vestida en
la indumentaria imaginada.
Para las tres la ropa es un elemento marcador y revelador de su identidad. Las tres gozan
de superpoderes, las tres pueden volar. Para ejercer este superpoder ellas no cambian de
vestuario ni se visten diferentemente como por ejemplo Superman quien pasa de Clark Kent a
Superman usando una capa y uniforme o la Mujer Maravilla que hace lo propio. Generalmente,
en los superhéroes existe hay transformación del ordinario al superhéroe. La ropa es el elemento
visual que indica que este es diferente y goza de poderes ajenos al hombre común como volar.
En el caso de estas superheroínas no sucede esto. Sus uniformes de superhéroes pueden ser vistos
diariamente en sus contextos locales, en la ciudad paceña la chola es parte del paisaje diaria y el
estéticamente, más bien caen en la cotidianidad. En sus respectivos contextos estas superheroínas
194
común de la superheroica a través de la vestimenta. El uso de capas y logos en el atuendo
cambio de vestimenta. En estos casos, ellas ejercen sus poderes y esto no implica el uso de un
atuendo diferente al usual. Los marcadores de identidad visual que las estigmatizan son
uniformes de superheroínas.
superpoderes usando los elementos que históricamente las diferencian. En Super Cholita, la
manta de la chola le sirve de capa para sus vuelos y sus polleras no representan ningún. Estos
elementos son empleados a su favor. En Burka Avenger y Quora el niqab es usado durante el
vuelan y no se deshacen ni desviste de sus atuendos para hacerlo, es más, ellas vuelan, ellas
ejercen de sus superpoderes con esos marcadores. Las tres narrativas gráficas olvidan la
connotación de su vestimenta. El volar con estas prendas sugiere la superación de estas nociones,
la elevación de estas prendas más allá de los confines que socialmente se les han dado.
Otro cómic que también juega con los marcadores de identidad chola y los empodera es
Nina cholita andina. La historieta se centra en Saturnina, una chola paceña quien aspira a ser
modelo. Esta ocupación no popular entre las cholas. La feminidad estereotípicamente buscada en
las pasarelas paceñas parece ser hegemónica: alta, esbelta, delgada. Saturnina sueña con ir a
París y convertirse en una modelo por eso asiste a clases de modelaje en las que ella es
constantemente criticada por sus compañeras. Su madre tampoco la apoya y su profesora le pide
continuamente que baje de peso para ser exitosas en el ámbito del modelaje. La llegada de un
195
promotor francés, Monsieur Jouvent, en busca de la nueva imagen para una marca de shampoo
cambia el destino de Saturnina tras ver su cabello. Este es largo y está trenzado en dos partes,
pero ella se quita el sombrero para enseñarlo y a primera vista es elegida para hacer la
beneficia de éste.
chola mediante sus trenzas, polleras y sombrero. Su descripción encaja visualmente con la
‘traditional’ outfit consisting of pollera (wide gathered skirt), bowler hat, manta (shawl) and two
long braids connected by tullmas (long, braided hair bands).” (Burman). Saturnina encarna esta
descripción, así como su vestimenta “típica”’ que incluye una pollera, sombrero, manta y dos
trenzas.
En “Nina cholita andina” estos elementos que distinguen su feminidad cobran un nuevo
sentido y su despliegue permite la obtención del éxito a Saturnina. A pesar de que Saturnina no
tiene poderes especiales, ella es exitosa a causa de esta diferencia. Su feminidad y sus intentos
para triunfar como modelo son sistemáticamente cuestionados por todos los personajes. Su
madre, Doña Mecha, se burla e intenta disuadir de sus metas profesionales. La instructora de la
academia de modelaje, Miss Antoinette le insiste en bajar de peso y dejar las polleras.
compañeras de clase conversan entre ellas sobre la presencia de Saturnina en la clase. Una
dice: “Yo no sé a qué viene esa chola... a perder su tiempo”, la otra añade: “de paso nos hace
196
quedar mal a todas practicando junto a una chola, si se enteran mis amigas... e igual le tomare
una foto por si no me creen”. Esta frase tiene un tono racista y refleja el rechazo de los grupos
sociales que se consideraban elites de sociedad boliviana ante la incursión de nuevos grupos a
espacios considerados exclusivos de ellos. Y, es que pese a tener por más de 10 años a un
presidente autoproclamado indígena y por más que esté en vigencia la “Ley contra el racismo y
incapaces de concebir el acceso de la chola hacia nuevos sectores de actividad, como el modelaje
artístico, actividad que consideran propia de la clase hegemónica. Por todo ello, la frase del
personaje del cómic no fantasiosa sino debe ser entendida en el contexto boliviano actual.
El “Por si no me creen” hace alusión a la rareza de ver a una chola como modelo en la
pasarela. La chola por lo general ha sido visionada como una vendedora de mercado, empleada
belleza, simpatía, pasarelas u otros eventos de esta índole. “In more recent years there has been a
growth in indigenous beauty contests, the most famous of which is Miss Cholita Paceña, in
which indigenous women are judged on, among other things, their ability to speak Aymara…the
focus is on clothing and authenticity” (Canessa 274). El concurso “Miss Cholita” goza de mucha
Otra viñeta se centra en la reacción de las mismas compañeras tras ver a Saturnina en el
concurso para ser la imagen del shampoo francés. Este diálogo ilumina sobre las razones del
rechazo y la imagen que tienen de ella. La primera muchacha dice: “Que hace esta chola creída
entre nosotros”, su queja muestra el lamento de sienten miembros de la elite social imaginada en
197
Bolivia por la pérdida de espacios de actividad, como la moda y el modelaje, en los que, hasta
hace relativamente pocos años ésta clase reinaba como dueña absoluta y monopólica.
tipo de feminidad. A algunas se las dibuja rubias, a todas con pelo estilizado, delgadas y altas. Su
masista y por eso nadie le puede decir nada.” Esta respuesta alude al contexto político boliviano
partido político del actual presidente Evo Morales. La plataforma del partido se traduce en varias
políticas implementadas por el gobierno que se centran en los derechos indígenas, la justicia
económica y la democracia popular. Pese a una fuerte corriente opositora y contestataria que
actualmente existe, resulta muy evidente que nunca antes se ha visto tantas personas de la
nivel ministerio, Cámara legislativa y Poder Judicial, lo que tiene una inmediata réplica en la
oposición. El nivel de agresividad de muestran algunos opositores, especialmente por las redes
sociales hacia las cholas que han alcanzado puestos de notoriedad en el gobierno, ensañandose
cuando alguna de estas figuras son descubiertas en casos de corrupción aludiendo muchas veces
su origen “popular” y desnudando de este modo el temor atávico que tienen las otrora clases
dominantes sobre la invasión de sus espacios de poder por parte de la nueva “clase emergente”,
198
La segunda parte de la frase “Nadie le puede decir nada” expresa el temor a expresar
críticas a personas como Saturnina cuya posición socialmente desprivilegiada está siendo
invertida. También puede aludir a la protección jurídica de la que Saturnina goza en su calidad
de chola. En concreto, la ley N° 045 del 8 de octubre de 2010, denominada la ley de antirracismo
los siete años. En particular, el artículo 15° inciso III hace alusión directa al racismo hacia los
indígenas por el uso de vestimenta propia de estos. “Los motivos racistas son aquellos que se
fundan en razón a la raza, origen nacional o étnico, color, ascendencia, pertenencia a naciones y
idioma propio”. Esta ley ya ha sido empleada para defender a cholas objeto de discriminación y
racismo. La compañera de curso sabe que el uso peyorativo de ‘chola’ puede ser sancionado
penalmente y por esto dice ‘nadie le puede decir nada’. La protección legal de Saturnina impide
Las constantes críticas y la actitud de todos en general sobre ella como modelo hacen que
ella misma cuestione sus aspiraciones como modelo y el despliegue de sus marcadores
culturales. Saturnina sola en su dormitorio frente a un poster de la torre Eiffel piensa “Quizá mi
mama tiene razón. Cada vez más me insiste Miss Antoniette que use ropa normal, me quite la
pollera y cada vez menos me llama a los concursos para modelar algo, ya desde el año pasado no
me llama…”. La ‘ropa normal’ a la que Saturnina hace referencia es el elemento central del
identifican a Saturnina como “chola” el uso de “ropa normal” la desclasa de manera inmediata y
automática. Este hecho, que pudiera parecer trivial, implica un salto trascendente en la vida de
una cholita, pues implica dejar de ser cholita y adentrarse en el limbo de una clase que no se
199
identifica con las personas “occidentalizadas”, las señoritas y los caballeros que le recordarán
siempre su origen y que han forjado un apelativo despectivo para identificarla: “chotita”. Es
decir, una cholita que fue antes pero que ahora viste a la usanza occidental. Por su parte las otras
cholitas también muestran su desagrado llamando a las protagonistas de estos casos con epítetos
La escena continúa en la siguiente viñeta, ella está cabizbaja. y dice en voz alta: “Nadie
feminidad y el encuadre de esta en el modelaje son cuestionados en todo el comic por diferentes
voces.
chola es el casting. Esta escena quiebra el orden jerárquico que situaba a la feminidad chola por
valorización del pelo de Saturnina y el desprecio de la cabellera de las otras muchachas. Es partir
Las modelos señalan la debilidad de su pelo por las transgresiones del cambio de color,
una afirma: “No debo pintarme el cabello ayer, no creo les guste el cabello púrpura que se cae
con el agua”. Otra piensa “Ay no, tengo peluca. Mi cabello se cayó hace tiempo de tanta pintura”
y decide irse. Estas afirmaciones parecen reflejar una creencia que está enraizada en el colectivo
social urbano nacional: la belleza de las modelos tipo occidental “es plástica”, “sintética” es
decir que las modelos usan medios externos como pelucas, cirugías y maquillajes para verse
rubias, esbeltas y pálidas. La artificialidad de sus estrategias para alcanzar el ideal de belleza
artificios. Para enfatizar la belleza ‘natural’ del pelo de Saturnina, la viñeta que muestra su
200
cabello lo enfatiza con destellos. Su cabello parece encajar con la descripción del Monsieur
Jouvent representante quien busca: “Una modelo con pelo muy pero muy fuerte. Fuerte y sano
para representar a Bolivia como modelo nativa mientras más criolla mejor”.
Tras ver a Saturnina, Monsieur Jouvent exclama “Tú eres perfecta”. La perfección de
Saturnina recae en su encaje dentro de los parámetros de ‘modelo nativa’ ‘bien boliviana’. La
puede pensar que la cabellera de las otras modelos con feminidad hegemónica con encajan con el
pedido inicial de Jouvent y descalifican como “modelo nativa, mientras más criolla mejor”. Aun
“Bolivia”. Esta mirada no impone ningún cambio a Saturnina, como lo hace su profesora al
instigar para bajar de peso, sino la categoriza como “nativa” representante de Bolivia. Esta
mirada eleva la feminidad de Saturnina a nivel nacional y equivalente a Bolivia. Bajo esta mirada
extranjera juega con los valores impuestos y negocia las connotaciones de los marcadores de
otredad. De cierto modo convierte los signos de Otredad en marcadores de bolivianidad. El fruto
bolivianidad y estos le auguran éxito: “Nina cholita andina” resignifica los marcadores de
otredad de la chola e inclusive los impone como moda extranjera señalando su valor.
Supercholita también desafía las nociones sobre estos marcadores y los empodera al dotarlos de
superpoderes o éxito profesional. Estos dos cómics junto con sus heroínas negocian los
201
marcadores de la identidad chola y proponen una nueva interpretación. A continuación, se hace
Tal como en “Nina cholita andina”, la mirada extranjera otorga un enfoque diferente,
exótico al valor de la imagen de las cholas, y las cholas conscientes de las ventajas que le pueden
redituar ese enfoque, actúan en consecuencia para generar una fuente alternativa de ingresos
económicos a partir de ésta mirada ajena. Para lograr la explotación de la imagen exótica de la
chola se utiliza la agresividad como elemento autoexótico que los personajes en el ring de lucha
exhiben con distintas contorsiones, golpes, caídas y gestos de dolor que no tienen nada de
especial ni de distinto si son comparados con los encuentros en la liga WWE (World Wresling
Entertainment) excepto la indumentaria de las luchadoras que las identifica rápidamente como
cholitas.
En La Paz, Bolivia, las cholitas de lucha libre se han convertido en una atracción turística
que llama la atención de los extranjeros y algunas personas locales de la clase trabajadora. Se
debe destacar que ese espectáculo está dirigido principalmente a la mirada foránea, no al
ciudadano corriente de la urbe paceña, en efecto tal y como lo demuestra el hecho de que los
horarios de los espectáculos así como la reserva de una plaza para los mismos se coordina con
las agencias de viaje que reciben turistas extranjeros, los eventos de lucha no se anuncian por los
creación artificial dirigida de manera exclusiva al turista extranjero, el curioso atisbo exógeno
que genera la imagen de la cholita en el imaginario del turista. Esta práctica y manipulación de la
imagen personal ante la mirada foránea se subsume en el autoexotismo por parte de las cholas
protagonistas.
202
El autoexotismo ha sido definido previamente (en el capítulo cuatro) al analizar la obra
pictórica del artista boliviano Mamani Mamani, quien en su obra exalta los elementos que
distinguen a la vida indígena centrándose en las diferencias culturales a partir de una mirada
ajena. Como ya se afirmó las prácticas autoexóticas implican una renegociación entre el centro y
las márgenes en cuanto a la imagen del sujeto marginal, en éste caso la cholita luchadora. La
lucha libre ha existido por décadas en la sociedad boliviana, como una fuente de entretenimiento
de impacto medio, el nombre derivado del anglosajón “catch as catch can” llevó a la
bolivianización del mismo tanto así que los luchadores se conocían como “kachascanistas”. Al
igual que en muchos países latinoamericanos durante la última década del siglo XX se generaban
temporadas de lucha libre con escaso impacto comercial dada la relativa poca población
boliviana a diferencia de los mercados como México, donde los luchadores alcanzaban rangos de
popularidad mítica que los llevaba incluso a hacer películas con ellos. En ese período el luchador
por antonomasia era varón, nadie imaginaba siquiera que una mujer podría participar, menos aún
La idea de incorporar cholitas luchadoras germinó a comienzos del siglo XXI, generando
un impacto publicitario por la novedad primero entre el público local y luego los turistas
extranjeros, la impresión novedosa pronto se desvanecería para el público local, mientras que,
para los turistas extranjeros, la mirada exógena, parecía no bajar en la demanda de ver a las
cholitas luchadoras. Al comienzo unas pocas cholitas luchaban como un número más ofertado
dentro de un espectáculo de varias peleas, es decir la lucha de las cholitas era un acto periférico,
no central. Algunas cholitas percibieron que, si bien era cierto que para el público local ellas no
constituían la atracción estelar, en cambio para los turistas extranjeros la lucha de cholitas era el
evento central, el evento estelar por el cual ellos pagaban la totalidad del precio del boleto de
203
admisión, las otras luchas, para el turista extranjero eran sólo de relleno. Bolivia no tiene una
entretenimiento como en WWE, sino en la rareza de las luchadoras: La cholita luchadora. Ken
Lehman narra un evento y la interacción entre los turistas y las cholitas. “At a recent match at the
Multi, tourists nearly outnumbered locals. The former danced with cholitas, ended up with
wrestlers on their laps, got sprayed with soda, and young foreigner women were called into the
ring to help deliver the coup de grace to one rudo (villain). During intermission, foreign tourists
posed with cholitas and commandeered the ring to practice their own moves, or pose for each
other—all to the bemused delight of the locals. In this show it is not always clear who is
protagonistas. La conciencia de lo étnico como factor para el éxito hizo que las cholas luchadoras
varones, donde ellas eran un espectáculo de relleno y que formaran su propia organización de
cholitas luchadoras, en la que ellas son el acto central y estelar. Con profundo sentido comercial
“wrestling” no era conocido ni empleado en el medio local, pero si era usado por los turistas, lo
cual refuerza la idea de que este grupo de cholitas explota hábilmente la imagen exótica de su
atuendo característico en un ámbito aún más raro el cuadrilátero de lucha libre, ejemplificado así
su autoexotismo. Debemos recordar que este tipo de espectáculos está más emparentado con el
teatro que con el deporte, en efecto y por contradictorio que pudiera parecer todos los golpes,
piruetas, contorsiones, gestos y maniobras para inmovilizar al rival son previamente ensayados,
repetidos y por lo tanto los enfrentamientos son actuados. Barthes en “El mundo del Catch”
204
examina la naturaleza teatral de la lucha libre. De la misma manera que el teatro, la lucha libre se
basa en un sistema de signos entendidos a priori por la audiencia. Todos los elementos de este
espectáculo como el aspecto físico de los luchadores, sus gestos e historia de trasfondo dan a
lucha, ya sea el físico del luchador o sus gestos, indica una “claridad absoluta, ya que [el
espectador] siempre debe entender todo en el lugar” (Barthes 16). El villano es generalmente el
que sufre en la lucha libre. Barthes describe cómo en su cuerpo se resumen todas sus “acciones,
sus traiciones, crueldades y actos de cobardía” (17). “El físico de los luchadores, por lo tanto,
constituye un signo básico, que como una semilla contiene toda la lucha” (18). Los trajes, como
los del teatro, representan el trágico juego de la lucha libre, en el caso boliviano, las polleras
teatralizan la condición indígena en pugna. A diferencia de los deportes, la lucha libre no tiene
Como en el teatro, “la lucha presenta el sufrimiento del hombre con toda la amplificación de las
máscaras trágicas” (19). En este sentido, él considera que la lucha libre a diferencia de los
deportes carece de un ganador y perdedor. La función del luchador está definida en el acto de
luchar y no en el resultado de la lucha, en palabras de Barthes, la función del luchador “es pasar
por los movimientos que se esperan de él” (16). La escenificación de una pugna es central en la
moral: la justicia. Entendiendo a la ‘performance’ como eje de la lucha libre y dentro del
contexto sociopolítico boliviano las cholitas luchadoras representan la pugna entre el origen
205
Lehman en su análisis de estos eventos sostiene que en el cuadrilátero se dramatiza la
lucha indígena, en el hace alusión a una de las luchadoras más conocidas en el ámbito, Carmen
Rosa, y arguye lo siguiente: “In the other corner Carmen Rosa waits in her full cholita finery.
She represents indigenous pride, traditional virtue, authentic bolivianidad (Bolivian tradition),
and cholita resilience as well as the athletic grace of a técnica (the heroine) (39). Bajo esta
lógica, Carmen Rosa encarna la ‘bolivianidad’ en el ring, la cual está revestida en polleras y el
cabello trenzado. El drama del espectáculo sirve como una metáfora para el ascenso de la cultura
punto de vista de género, la chola no es cosificada por su calidad femenina, así como mujeres en
otros rubros: “They are neither props in a male melodrama nor sexualized objects of masculine
desire. What is on primary display is their identity as cholitas” (Lehman 47). En cambio, la
etnicidad es la característica que se comodifica ante una audiencia foránea. Desde la perspectiva
antropólogica, la estadounidense Haynes nos muestra esta nueva faceta de la chola: La chola
como intérprete. Las cholas en esta faceta aprovechan su atractivo y vestimenta para llamar la
atención y crear publicidad para sí mismas. Los turistas son atraídos por este tipo de espectáculos
buscando lo exótico, con el deseo de ser testigos de primera mano de la Otredad en su máxima
expresión.
En este contexto, Otredad se entiende desde el Otro, tal como Villaloro lo teoriza, las
características que no son nuestras, son del otro, por lo que generan una atracción y se explica a
detalle en el tercer capítulo. La ilusión de autenticidad indígena es falsa, dado que estos eventos
son una imitación de los combates de lucha de la WWE. La única novedad, como ya se explicó
antes es que se incluyen las cholitas. Es un negocio lucrativo para las cholitas y les da una
alternativa de trabajo fuera de los roles que usualmente emplean para ganarse la vida. Mi análisis
206
sugiere que el espectáculo de ‘wresting cholitas’ produce un cambio positivo a la identidad de las
cholas. La vestimenta tradicional que sirve como un elemento identificador de clase y que en
ocasiones les impide realizar alguna actividad, en éste caso las beneficia permitiéndoles el
autoexotismo explotando hábilmente su otredad, lo que es lucrativo para ellas y que les otorga
cierto reconocimiento internacional y local. Este reconocimiento las muestra como mujeres
distintivos y visuales de las cholas. En este tipo de eventos, lucha libre en un cuadrilátero, la
pollera se vuelve tan relevante que identifica las cholas en el combate. “Las luchadoras también
usan la pollera para crear un atractivo tanto para la autenticidad como para la empatía” (Haynes
imprescindible para distinguir a las cholitas luchadoras de los otros luchadores. “Las polleras
marcan las luchadoras como diferentes” y, por lo tanto, son importantes para generar ingresos.
(439). Se podría decir que la 'otredad' está encarnada y se muestra en la lucha de cholitas a través
de sus polleras. Esta Otredad que presentan ante la audiencia es la descrita por Villaloro, aquella
que incide en lo indígena como diferente. De este modo, la pollera actua como “sinónimo de la
mujer que la usa” (438). “La pollera voluminosa puede parecer un atuendo extraño para la lucha,
especialmente en comparación con los trajes ajustados de los hombres, pero como el índice
visual definitivo de la chola, en realidad tiene sentido en el ring de lucha” (438). Todo esto
refuerza nuestra premisa inicial de autoexotismo por parte de la chola, es decir la explotación de
207
Las cholitas luchadoras se benefician social y financieramente de su identidad. “Resaltar
su extrañeza para los extranjeros es más ventajoso para las mujeres en la industria turística.
Hacer eso permite a las luchadoras capitalizar los deseos y preconceptos de los viajeros” (Haynes
437). “En lugar de presentar al público el rendimiento tradicional que esperan, las luchadoras
complican las nociones de tradición y modernidad de múltiples maneras” (444). Algunos turistas
perciben que los encuentros de lucha son una variante de la globalización, un estilo de lucha que
imita los modos y técnicas de la WWE (World Wrestling Entertainment). “Muchos turistas están
modernidad” (440).
estilo WWE de lucha libre. Independientemente de la reacción de los turistas, está claro que las
cholas están negociando el atractivo de su imagen exótica, ante la mirada del turista extranjero,
para su beneficio. El éxito de estos eventos muestra que su técnica está funcionando, su otredad
demuestra ser lucrativa y atractiva para la audiencia. El documental Mamachas del Ring (2009)
(The Fighting Cholitas) también examina la situación de las cholitas de lucha libre. A diferencia
pensamientos las cholitas luchadoras. Emergen algunos elementos comunes en las entrevistas a
carácter fuerte, con objetivos claramente definidos en su futuro que han enfrentado y siguen
enfrentando la crítica soslayada de sus pares en la comunidad, no solo por ser cholas sino porque
208
se dedican a una actividad, que hasta hace poco era vedada para las mujeres. Una de las
luchadoras es madre soltera de dos hijos y trabaja en un emprendimiento propio. Ella teje
mantas, otra de las cholitas luchadoras ayuda a su esposo en el taller mecánico, mientras sus
hijos corretean alrededor. Ambas muestran un recio carácter junto a una determinada voluntad
por lograr sus objetivos, lo que combinado con el ciego amor por sus hijos nos dibuja la imagen
de la chola ya retratada en la revisión literaria sobre ella. El enfoque del documental también
arroja luz sobre las dificultades que atraviesan para organizar un evento por sí mismas, aunque
este documental es previo a la separación de las cholitas del grupo inicial “Titanes en el Ring”,
cholas. Tanto el documental como el estudio de Haynes y Lehman muestran cómo las cholas se
alejan de sus escenarios de actividad habitual, como son los hogares de clase media o el
mercado, y se involucran en nuevos espacios. Las cholas en el ring de lucha son la prueba
imagen personal para lucro personal. Mi lectura sugiere que la ‘bolivianidad’ que ellas emiten en
conciencia del efecto que estos elementos en los turistas, en un potencial lucro causado por su
Reina Lewis en su obra Muslim Fashion (2015) explica la interacción entre el atuendo
Unido y Estados Unidos para explicar cómo estas prácticas de vestir reorientan las
conversaciones sobre políticas de identidad, migración y derechos de las minorías (Lewis 321).
Ella entiende a esta vestimenta como un conjunto de marcadores de alteridad no-occidental cuyo
este atuendo y el mundo moderno occidental. Lewis argumenta que existe una transformación en
la percepción del hijab que va desde estigma hasta prestigio, y que ésta ocurre en diversos
Lewis emplea la noción de “coming out”, de revelarse, como uno de los ejes centrales de
su obra. En otras palabras, es el momento que las mujeres optan por el empleo del hijab o algún
tipo de velo como anuncio de su identidad religiosa. También, explora la renuncia del velo y la
percepción social de este marcador de identidad usando un enfoque interseccional. Este concepto
de los estudios de género, que se emplea para referirse al anuncio de la preferencia sexual e
identidad sexual, es adoptado por Lewis en el análisis de la moda para explicar el uso de una
prenda como medio de identidad religiosa. Teniendo en cuenta la idea popular de "salir" con las
personas que profesan una determinada fe religiosa, las mujeres que toman el hijab o se cubren el
adscripción por parte de algunos individuos a los grupos indígenas a través de la moda. El acto
nacional actual.
210
En el caso de Bolivia, la moda de alta costura y las pasarelas constituyeron un terreno
virgen para las cholas hasta fines del siglo pasado. Recién a mediados de la década de 1990 se
ejercitaron algunas muestras de la moda para la chola, con el auspicio condescendiente del
gobierno municipal de la ciudad de La Paz y la Secretaría de Cultura del gobierno central. Este
evento no pasaba de ser más que una muestra de “deference” de la clase política hacia las clases
populares, por ésta razón apenas despertaba algo de curiosidad en el público local como lo
demostraba el tono casi paternalista con el que los medios de comunicación se referían a dichos
eventos de moda, a diferencia de los eventos de moda de las señoras occidentales que atraían la
mirada de todos los medios, con comentarios por parte de entendidos en materia de moda
femenina.
La llegada de Evo Morales al poder en el 2006 cambió mucho esa situación y afloraron
los primeros eventos seriamente organizados para ponderar la moda chola, los marcadores de
identidad de la chola, como la manta, el sombrero y las polleras eran anunciadas por casas de
comerciantes y artesanos, otro grupo se unió a éstas muestras de moda, el de los orfebres, aunque
los productos de orfebrería no son un elemento esencial como marcador de identidad de la chola,
los prendedores de manta y los dijes que adornan sus sombreros son claros distintivos de
jerarquía entre las cholas. Mientras más rica es la chola, mayores y más costosas son las joyas
que luce.
moda chola, la vestimenta de chola de alta costura, es una expresión de la solidificación de una
nueva clase media y alta compuesta primordialmente por indígenas. Las recientes políticas de
desarrollo pro-indigenistas han contribuído al desarrollo de esta nueva burguesía chola. En sus
palabras: “The recent growth in this fashion industry and its penetration into new markets within
211
Bolivia and further afield, represents a valorization of indigenous women’s knowledge on
capitalist terms, overturning ingrained assumptions about the construction of knowledge, skill
europeizados, como lo hacían las clases acomodadas en siglos pasados. En términos políticos, el
decoro y buen gusto se alineaban sintonizadas con la sensibilidad occidental europeizada para el
proyecto de mestizaje, en cambio ahora, estas sensibilidades se acomodan al origen étnico de los
miembros de la nueva elite. El origen étnico, que el proyecto de mestizaje trataba de camuflar y
florecimiento: “The MAS decolonial approach has also provided a context for an Aymaran
bourgeoisie to emerge. The new Aymara bourgeoisie that has emerged has consumed on their
own terms, resulting in the spectacular boom in Aymaran culture – and, in particular,
architecture and fashion – which has so caught the eye of the international press” (MacLean).
la moda global Fashion Week en Nueva York. La chola boliviana Eliana Paco presentó su
colección “De pollera”. Este momento puede ser considerado un hito para la moda chola, ya que
trajo consigo varias actividades asociadas, entre ellas los cursos de modelaje para cholas que
sirven como marco de desarrollo del cómic boliviano Nina cholita andina, ya descrito en el
212
Es también importante señalar que existe una creciente actividad económica detrás de
estos desfiles de pasarela que interesan a los comerciantes importadores de ropa de chola junto
con los diseñadores de conjuntos para cholas. Incluso se han presentado varios calendarios que
lucen simpáticas cholas a la usanza de la moda occidental; los calendarios ponen en relieve la
pasarela enfrentan y apuntan a un público distinto, más selecto y exclusivo. Los escenarios son
diametralmente opuestos en lo que respecta al ambiente; Mientras que desde las tribunas de
lucha libre la burda multitud vocifera epítetos irreproducibles llegando inclusive a arrojar objetos
a las luchadoras, los desfiles de pasarela se realizan en salones de elegantes hoteles, donde los
miembros del público apenas alcanzan a dar tímidos aplausos ante el paso de las cholas modelos.
No obstante, estas diferencias, podemos afirmar que tanto las cholas luchadoras como las
modelos de pasarela enfrentaron retos parecidos. Mientras que las luchadoras ingresaron en un
ámbito rudo, nutrido de violencia física y que fue de dominio masculino por décadas, las cholas
modelo de pasarela rompieron los esquemas vigentes de una actividad donde la mujer fue por
siempre protagonista natural, no sólo como modelo sino como diseñadora, productora, crítica
pero lo más importante consumidora final, el mundo del modelaje tiene a los varones como
invitados especiales, como flores exóticas que adornan un jardín mayormente femenino. Pero
debemos hacer un gran énfasis que la mujer a la que nos referimos es la que tiene las
características occidentales, la mujer blanca, delgada y que viste ropa occidental. La chola
quedaba en la periferia de este esquema hasta ahora. Como se comentó en el análisis de los
personajes del cómic “Nina, cholita andina”, la aspirante a modelo profesional Nina, recibe
críticas y rechazo de parte de sus compañeras de curso y de su madre al mismo tiempo, es decir
sufre una suerte de discriminación envolvente, tanto por parte del grupo de personas al cual
213
quiere adscribirse, las modelos, como por parte del grupo de personas de donde proviene, su
familia. La situación de éste personaje es similar al que viven las cholas que quieren dedicarse al
modelaje.
La realización de los eventos de moda de pasarela con modelos cholas es cada vez más
frecuente y menos extraño, por lo que podemos afirmar que la marea del cambio se acerca de
manera lenta. Ello es, en parte, gracias a cholas pioneras en el campo de modelaje que supieron
considera que la incursión de la chola en el campo de la alta costura implica una resignificación
cultural de la vestimenta. Ella establece lo siguiente: “The pollera has become an item associated
with wealth and feminine power, as opposed to colonial oppression, and so is more desirable as a
costume even among those who do not wear it every day.” (MacLean) En suma, la percepción de
consciencia de esta nueva percepción social hace que exista una manipulación de imagen de
quien porta las polleras, tal manejo incurre en el autoexotismo. El control de la imagen y el
Lectura Semiótica de la Moda Chola Dentro del Proyecto de Identidad del Estado
Plurinacional
Política del estado, sitúan a la identidad indígena en un plano diferente dentro del proyecto de
214
consecuencias las relaciones de poder cambian. El contexto económico, social de Bolivia junto
Linera sostiene que el Estado Plurinacional entiende al boliviano distintamente que en tiempos
histórico, en la estructura de los valores colectivos y saberes legítimos (García Linera 44).El
compuesta entiende la existencia de una identidad nacional estatal y una identidad cultural. En
Esta concepción de identidad boliviana parte del principio de pluralidad y diversidad como
articulador. El segundo factor, la indianización del Estado se refiere a la valorización del capital
indígena dentro del Estado. Este capital étnico en tiempos republicanos era devaluado, en cambio
los valores occidentales, o la “blanquitud” física o cultural en los términos de García Linera, eran
Por último, García Linera hace una crítica a la utilización y entendimiento de mestizaje
en Bolivia en el siglo XX como una herramienta de la minoría élite del momento para la
negación de la población indígena mayoritaria. Explica así “El proyecto movimientista llevado
adelante por la clase media letrada, que en el fondo fue otra manera de negación de los pueblos
visión monolítica de la identidad boliviana es rechazada por García Linera, quien observa que:
construcción de nación. Esta nueva relación con el Estado cambia su posición, la extrae de los
asimilación es útil para examinar la moda chola y su reciente significación literaria en el actual
paradigma político. Lotman entiende al mundo en semiosferas, y sostiene que para que un
216
elemento ajeno se adentre a una semiosfera debe ocurrir un proceso de asimilación de textos
ajenos dentro de una semiosfera ocurre cambios de periferia a centro (Schonle). Lotman
ejemplifica este proceso a través del cambio semántico del uso de la mezclilla. En principio, la
mezclilla era un material empleado por obreros, posteriormente el material se popularizó, pero se
mantuvo asociado a este tipo de labor. Poco a poco se desligó de su asociación con el trabajo
obrero para llegar a significar rebeldía en la década de 1950, posteriormente contracultura en los
años 70 y hoy en día, la mezclilla ha perdido totalmente su asociación inicial con los obreros. La
ítem para el consumo popular, Lotman explica que la transferencia de la periferia al centro
neutraliza la inicial asociación de este texto con la clase trabajadora. En este sentido, el proyecto
de nacionalidad del siglo XX situaba a las cholas en los márgenes del estado nación Bolivia,
contemporáneo señalado por García Linera inserta lo indígena como central y organizacional.
Este cambio transferencia de los márgenes al centro involucra un cambio semántico para
cultural asignada? ¿La conformación al centro haría que estas prendas como sus portadoras a
uso se traduce en la conformidad con las normas. De la misma forma, ¿la moda chola dejará de
expresar su disentimiento con el orden hegemónico, de ser símbolo de alteridad, para ser
posteridad.
217
Conclusión del Capítulo
Este capítulo ilustra los marcadores de identidad chola en la literatura del siglo XX y el
contemporáneas. El teatro popular del siglo XX muestra desdén hacia la indumentaria chola así
como su asociación con falta de educación y pobreza. A través de análisis literario se establece el
El manga del siglo XXI presenta a heroínas cholas, Super cholita y Nina cholita andina, que
emplean marcadores de identidad diferentemente. Por una parte, Súper Cholita, empodera a la
Por otra parte, Nina, en Nina cholita andina, empodera visualmente la estética chola al no
conformar al canon de belleza tradicional occidental y ser una exitosa modelo. Los dos cómics
elevan simbólicamente a elementos que han sido históricamente criticados y son marcadores de
la identidad chola.
efecto de los signos visuales de la feminidad chola sugieren un cambio coyuntural e ideológico
Por ejemplo, en el 2001 ninguna mujer ocupaba un cargo ministerial, el 2011 la mitad de los
veinte puestos ministeriales fueron ocupados por mujeres (número que bajó a un tercio en el
2012 y 2013). El posicionamiento de mujeres en altos puestos favorece en especial a las mujeres
presencia a nivel municipal, el 2013 el cuarenta y tres por ciento de los concejales municipales
eran mujeres. Estos cambios junto con la exploración del nuevo rol de la chola a nivel político,
jurídico, and social y mediático está explicado detalladamente en el primer capítulo. Todas las
reformas e iniciativas, junto con la declaración de la chola como patrimonio cultural en el año
2013, que hace de su imagen sujeto de protección gubernamental, así como objeto de mucha
atención mediática, generaron cambios sociales y de estatus para la chola boliviana que pueden
explicar el empoderamiento literario de los signos visuales de la chola en el siglo XXI. En suma,
el presente análisis muestra que la nueva representación de los marcadores visuales en los
cómics, se pueden entender como una expresión de la nueva situación central de la chola en el
219
CHAPTER 7
CONCLUSIÓN
literatura, el cine, cómics y pintura. La variedad de textos analizados ha requerido el uso de una
partida para este contraste, siendo la concepción del mestizaje como proyecto de identidad
estas dos dimensiones constituyen la realidad cotidiana actual boliviana, escenario en el cual es
frecuente encontrarse con cholas ejerciendo diversos cargos y funciones de relevancia pública y
notoria. Ministras, presentadoras de televisión, empresarias y ejecutivas cholas, que como todo
ser humano tienen aciertos, virtudes, errores, luces y sombras, pero al ser figuras públicas, estas
a favor y otros muchos opinan en contra de la incursión de la chola en escenarios y funciones que
chola como texto que sí responde a los cambios sociales y legislativos. A la vez, aún coexisten y
220
El primer capítulo sienta las bases históricas, sociales, legales y literarias para el estudio
predominantes del siglo XX a partir de una revisión crítica literaria. A la vez, se escruta los
concepción de Bolivia como nación en 1825, haciendo un hincapié en los últimos veinte años.
oficios más estereotípicos: trabajadora de hogar asalariada. La instauración de una ley que regula
el trabajo y los cambios sociales tuvieron profunda incidencia en este oficio. Antes de la ley, la
ausencia de una regulación normativa del oficio, permitía que las llamadas entonces “empleadas
domésticas” trabajen más de ocho horas al día, sin vacación remunerada ni fines de semana. El
vacío legal constituye de oficio una forma de explotación indígena contemporánea puesto que
ellas son casi exclusivamente quienes realizan esta labor. El escrutinio de los textos muestra que
las variables coyunturales a) implementación de la Ley 2450, la ley de regulación para las
servil de la chola. Las obras hacen mención a estos cambios, pero las interacciones entre
subordinado y dominante continúan perpetuando los desbalances de poder previos a las reformas
legales. Se sugiere que la ausencia de transformación real en las interacciones, a pesar de los
tradicional. La coyuntura política-social provoca que la élite tradicional del siglo XX sea
desplazada por una nueva burguesía indígena, la cual ya no es europeizada. A pesar del declive
se denomina “inercia de estatus” a la desatención que ésta élite practica de modo sostenido frente
221
a su propia decadencia, así como a la ilegalidad de sus usos y costumbres. La ilegalidad, en su
trato cotidiano con los indígenas subalternos, surge a partir de la implementación de normas
legales contra el racismo que hacen que sus acciones cotidianas se subsuman en tipos penales
punibles.
monstruosidad. La chola en esta faceta es representada de dos maneras opuestas en el siglo XX:
La novela desarticula su calidad maternal mientras que el teatro popular la enaltece en este rol.
contemporáneos que ilustran esta fase: La Estrella y el Zorro (2014), Noche de Mercado (2005)
y Nina cholita andina (2016). Las tres madres son presentadas como rudas, ignorantes y con
monstruosidad de la chola como una expresión lógica de su posición dentro del proyecto de
nación-estado del siglo XX: el mestizaje. En este sentido, el discurso maternal hegemónico,
propuesto por el mestizaje como ideología de nación, impone parámetros de feminidad que
maternal también les merece el arrebato de su calidad femenina, dejándolas en los márgenes, y
se entiende como una reflexión gráfica de su posición social dentro de un sistema categórico y
jerárquico mestizo.
222
El cuarto capítulo se enfoca en la representación pictórica de la chola en los siglos XX y
semiótico de su alteridad cultural. El estudio de los tres períodos de historia del arte boliviano
con un enfoque exclusivo en la chola señala que existen varias líneas de representación
contemporáneas que se desprenden del modelo mestizo del siglo pasado y tratan de subvertirlo.
El primer y segundo período muestran que la figura de la chola se desdibuja con el paisaje
la chola. En el tercer período, la relación mujer-naturaleza sigue presente en la obra del pintor
boliviano más conocido actualmente: Mamani Mamani. Esta relación es exaltada con variaciones
como la acentuación de los textiles originarios, así como la faceta maternal en el engrosamiento
del busto y caderas. Es más, esta relación, lleva a invisibilidad a la mujer indígena al privarle de
un rostro, característica primordial en la obra de Mamani Mamani. El origen aymara del pintor
cambia la mirada colonizadora vista en los anteriores períodos, de cierto modo la subvierte ya
que el observado -por su condición indígena- es dueño de su representación. Aun así, el exotismo
Por otro lado, el tercer espacio de tiempo, también es testigo de una línea de
representación más clara en cuanto a su reivindicación social. El cuadro “Mama Lisa” de Cosme
históricamente desprestigiado como la chola en una figura que demanda respeto como la “Mona
crear impacto visual por la discordancia entre el sujeto y la forma de representación. La obra de
Cosme produce este efecto al retratar a una chola con su indumentaria, tez morena y trenzas en la
223
misma forma que la obra más conocida de Leonardo Da Vinci. El capítulo hace un contraste con
la obra del pintor afroamericano Kehinde Wiley para evaluar los efectos de tal representación y
su significado en una nación cuyo sistema de capitales está sufriendo una transformación. En
suma, el capítulo muestra como actualmente dos líneas de representación coexisten con mensajes
heroína. Se centra en cómo se constituye esta figura dentro del comic y a partir de qué elementos
se la eleva a superpoderosa. Un análisis semiótico muestra que esta nueva imagen se debe a un
cambio en su significación. Gráficamente, los signos visuales que caracterizan a la chola y por
los cuales ha sido discriminada (pollera y mantas) son reivindicados y elevados a un nivel
superpoderoso. Se comparan los cómics bolivianos con cómics pakistaníes que empoderan el uso
signos visuales históricamente desprestigiados a través del cómic, muestra que se deben
primordialmente a los cambios coyunturales expuestos en el primer capítulo. En suma, los cinco
también subsisten formas representativas de la chola del siglo XX que responden a un proyecto
transformación estatal en curso, así como de la reticencia al cambio por parte de algunos
adhieren al proyecto identitario del siglo XX como la chola maternal monstruosa, la chola servil,
224
y el anonimato visual pictórico subsisten gracias a que están aferrados a dicho ideal nacional
identitario con resabios coloniales. A la vez, las representaciones emergentes que muestran a la
chola bajo una nueva luz como la heroína, vista en el cómic y las obras de Cosme que generan
“disonancia visual” tienen un componente político que se adhiere a la visión identitaria nacional
estas formas diferentes a las occidentalizadas. Este reconocimiento tiene una acción doble, de
celebrar la diversidad al marcarla ocurre en este caso. El presente trabajo muestra que la
representación contemporánea de la chola continúa la línea del siglo pasado y acuña una nueva
versión empoderada. La coexistencia de estas dos líneas indica un cambio reciente que está en
pleno movimiento y ajuste. Propongo que la coexistencia de estas dos líneas de representación es
un indicador de los cambios políticos, así como la incorporación de una nueva concepción del
concepto pleno de ciudadano en Bolivia. Esta nueva concepción se puede atribuir al surgimiento
de un nuevo entendimiento sobre el papel de la chola en el entramado social, con todas sus
225
Esta coexistencia de representaciones es visible gráficamente en los cómics manga
varios aspectos de cuidado y decisiones personales, la nueva versión de la chola, encarnada por
las hijas, se adscriben a un razonamiento occidental que valúa la educación y se aleja de los
trabajos estereotípicos de las cholas. De este modo, la nueva versión de la chola se occidentaliza
de fondo, pese a la ausencia de cambio en cuanto a la forma. Por ejemplo, Wara continua sus
convierte en una modelo famosa y vive en París. En este caso, se desliga de su madre por su
estética y oficio. Más allá de lo físico, esta división muestra dos generaciones de chola distintas,
generación. Ambas cholas exitosas, pertenecientes a la generación chola milenio, son el producto
de una educación foránea, la oportunidad del cambio viene acompañada del estudio, y en este
caso alemana. Saturnina, solamente consigue el éxito una vez que un francés reconoce su
diversidad como válida. En ambos casos el valor otorgado a su “otredad” es dado por la mirada
ajena, el exotismo de su etnicidad le importa el éxito. Del modo performativo, también existe un
cambio de fondo de la chola propuesta por el nuevo proyecto de identidad nacional, una nueva
chola que se desempeña en arenas ajenas a las estereotípicas como el modelaje y la lucha libre.
Tal como en el actual proyecto de identidad nacional, dos identidades existen a la vez: lo
226
sentimental y ontológico entre madres e hijas en los cómics mencionados y la popularidad de los
ámbitos en que se despeñan actualmente las cholas: modelaje y lucha libre. A nivel textual y
observa en otros ámbitos como la pintura. El análisis de artistas contemporáneos como Mamani
Mamani y obras como Mamalisa señalan que la dirección a la que la nueva chola se dirige: lejos
Identidades Contestadas
Las polleras siguen sirviendo como un signo de desprestigio e inclusive como castigo. En las
áreas rurales, su uso sigue funcionando como un castigo para las autoridades, como el alcalde de
Caquiaviri en el 2017 que fue obligado a vestir una pollera como acto punitivo. De la misma
manera, el uso de las polleras también significa una ventaja en el ámbito político contemporáneo
debido a las medidas gubernamentales para prevenir discriminación y las políticas de inclusión y
preferencia por parte del Estado se pueden comparar con la Acción Afirmativa en Estados
Unidos. El deseo por contraer estas ventajas laborales ha causado que muchas mujeres, quienes
no portaban el atuendo de la chola, opten por hacerlo y así recibir los beneficios de las medidas
mediante varios casos en diversas arenas sociales como en lo político y los concursos de belleza.
paceña 2007 el título de cholita por no ser una “chola auténtica”. Aquellas concursantes que
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únicamente portan el atuendo de la chola para el concurso son denominadas “Transformers”. En
este ámbito, las autoridades encargadas del concurso de belleza anual tras los continuos
requiere que las concursantes dominen el uso de una lengua indígena, bailen un baile típico del
área y porten el sombrero adecuadamente. Estos mecanismos que intentan velar por la
definiendo a la chola.
A partir de estos mecanismos, el Estado empieza a delimitar lo que significa ser chola.
de lo que implica ser o no indígena, es que se puede pensar a la chola como una identidad étnica
circunstancial, dependiendo del contexto. La consciencia del rédito de ser chola en la coyuntura
política actual da paso al autoexotismo. La investigación señaló temas que deberían ser
tercer capítulo. Este capítulo además de escrutar las relaciones de poder entre la trabajadora
doméstica y el empleador en la literatura y cine, señala que una de las causas para su impasividad
es la “inercia de estatus”. Término que involucra la desatención de la elite tradicional del siglo
XX frente a su propia decadencia. Tal indiferencia a los cambios coyunturales genera que la
siglo pasado, en la actualidad se subsume en nuevos tipos penales al ser considerado como
estudiada también a través de una mirada política. García Linera sostiene que uno de los efectos
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de la indianización de la identidad nacional estatal boliviana es la “rápida devaluación del capital
étnico colonial” (52). Este capital étnico colonial hace referencia a la “blanquitud” de la piel y su
sobrevaloración cultural que fueron privilegiados en extremo durante el siglo XX. Se comprende
misma. Un estudio centrado únicamente en la élite boliviana en decadencia permitirá que esta
229
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BIOGRAPHICAL SKETCH
Marcela Murillo Van Den Bossche was born in Buenos Aires, Argentina. She lived and
studied in La Paz, Bolivia and holds a law degree from the Universidad Católica Boliviana San
Pablo. She holds a Master of Arts degree of Spanish from the Bowling Green State University,
and a Master of Arts degree in Women’s Studies from the University of Florida. Currently, she
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