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El Desquite
El libro 'La Negra Ester' de Roberto Parra presenta una colección de décimas que complementan la obra teatral homónima. Esta edición destaca por su valor literario y su conexión con la cultura popular, ofreciendo una mirada profunda a la historia y el espíritu del personaje. Además, incluye 'El Desquite', otro texto significativo del autor que refleja su estilo y temática.
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El Desquite
El libro 'La Negra Ester' de Roberto Parra presenta una colección de décimas que complementan la obra teatral homónima. Esta edición destaca por su valor literario y su conexión con la cultura popular, ofreciendo una mirada profunda a la historia y el espíritu del personaje. Además, incluye 'El Desquite', otro texto significativo del autor que refleja su estilo y temática.
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Oa uaeROBERTO PARRA.
LANEGRA ESTER
LA NEGRA ESTER
Décimas Décimas
EL DESQUITE EL DESQUITE
Sar
X g, BES4
Sere avaNOTA DEL EDITOR
El presente libro es diferente a otros de la Coleccién Teatro,
no incluye sélolibretos. Esta edicin de La Negra Ester pres
un aporte de incalculable valor: las décimas a partir de las c1
Roberto Parra escribi6 posteriormente —con la colabor:
de Andrés Pérez— el texto de la exitosa obra homénima
consagré a su director y al Gran Circo Teatro. Advertimos
para favorecer la lectura y comprensién de las décimas, el
original fue levemente intervenido, en cuanto @ puntuacién.
de signos,
‘Accontinuacién el lector encontrard El desquite, otto ¢
textos notables del recordado cantautor y poeta popular, I
notablemente al cine por Andrés Wood, el cual mantiene it
el estilo y espiritu de Parra,
Si bien existen ediciones del libreto de La Negra
creemos que ler la historia original del romance ambienta
San Antonio dard a estudiantes y piblico general la oportu
de develar el espiritu del montaje mis recordado de la ¢
década, ademés de la posibilidad inica de adentrarse
crudeza y simpatia del autor de las cuecas choras.
LA NEGRA ESTER
DécimasAl puerto de San Antonio
ime fui con mucho placer.
Conoc a la Negra Ester
en asa de Celedonio
“era hija del demonio-,
donde ella se divertia:
su cuerpo al mundo vena
Le quitaban su trabajo,
peor que un escarabajo,
donde el ilucho caia.
La Negra, muy cosqullosa,
‘no aguantaba la barreta;
gtten chancho, bonitah tetah,
su carita como rosa,
como espiga de orgullosa
Pero no le valié nada
porque estaba deshojada,
como la parra en otofio;
pero hay que bajarle el motto
a esta carta marcada,
Yo Ia miraba de rojo,
sin decir media palabra,
‘Si-era tan linda la cabra:
Te hacia la pata al cojo,
“Y saldré de mh aniojo,
ppensaba pa’ mih adentrob",
“no voy a contr el cuento|
‘cuando legue el lindo da;
lah nocheh voy @ hacer dah,
_juro por el firmamento”,
‘Me lo pasaba borracho,
sin un cobre en los bokilloh.
Cantaba mah que lo gilloh
pa’ tomarme un medio cacho.
Triste la vida del huacho,
‘or no ser correspond;
es tanto lo que he suo,
sin esperanza ninguna,
*Maldita jue mi fort
hoy grto muy afijio.
‘Llegaba toda lah nocteh
con la guitarra en la mano;
en inviemo y en verano
al tiro me armabe boche.
‘Aguantaba loh reprocheb,
como estaba enamorao,
‘me encontraba desgracia,
‘porque no me daba bolaa
y me raseaba la cola
porque no estaba a su lao,
Un dia por la manana,
anteh que rayara el sol,
mah linda que un arrebol,
fresquita como manzana,
‘muy alegre, muy ufana,
venia la Negra Ester.
asta cudndo padecer?
[No aguantaba loh tormentob,
Me muero de sentimiento
si pierdo a la Negra Ester.
Segui cargando, por siaca,
pero no habia casino.
Cola hacfan loh marinohi
ella fe daba guaraca.
Se refa la maraca
del pobre Jetulio Vargah;
lah palabrah tan amargah
que ella me ha dirijo.
“Tendré que ser tu querio”,
le dije en suh propiah barbah.
Perdidah lah esperanza,
no la vi como seih diah.
Le pregunté ala Maria
con pena, mucha afforanza,
“El que carga mucho aleanza,
yt vah a ser el duefio,
‘con un poquito dempefio.
"No te quedih en lah huinchah,
la Negra esti que relincha,
‘mi viejo cara de suetio”.
“Te voy pasar un dato
si quer ala Negra Ester.
Melo dij anteayer:
“Que nolo sepa ese ato,
sme gusta hasta Loh zapatoh
Pero yo le doy Mariana
porque canta Escoria Hamana;
yo lo tengo castigao,
pero sera perdonao
enel dia de mafiana’™.
Sali dese purgatorio.
al que estaba condenao;
yano vivo arrodillao,
como la flor en velorio.
Me saque el supositorio
que tanto me habia uso.
‘Alegre sli del nio
a respirar viento fresco:
“Me voy abotar a euesco;
sino, soy hombre perdio”.aN een
Por fin cayé la paloma,
borracha como tetera
sin saber lo que me espera,
ccuando el sol recién asoma.
CChillaba como lah monah,
enrollé como cabestro.
“Vamos a acostamoh, maestro,
por fin vai a ser tu gusto.
idado, que no te dé susto.
Qué te parece, Roberto?”.
‘Me pellisqué lah orejah,
‘rei que estaba sofiando;
Jah piernah me estin temblando.
Mir ta linda vie
“Se van a acabar tuh quejah
y también Ioh alborotoh;
la suertecita del roto.
Ya te encuentro méh bonitoh”.
tu jaula, pajarito,
yy empecé a hacerle cototo,
‘Yo estaba medio saltén
Porque era muy re pelienta;
sacaba todah lah cuenta,
que irda ser deste encontrén,
UPerderia Ia ocasién
‘ime la dan en bandeja?
{Ni aunque zumben lah abejaht
fe tro loh carilazoh!
oP,
‘Y me la pesque diun brazo:
por fin le cay6
‘No le ie niuna cosa:
‘nohjuimoh par a pieza.
fe poriabe earifosa
uth por la borrachere-
‘wamaba como temera
Seti sobre la cama
y me pegué como escama,
‘como polvo en la prada
Alotro dia, setoreh,
muy tapao'e cabeza,
la Negra se puso tesa.
“Se acabaron oh amoreh;
‘voy a descubrir lah floreh
Con quién estoy acosté?”.
Y,tirando la fazé,
sme dejé al descubierto,
“Levéntate, boquiabierto,
‘me aprovechaste curd”,
“La noche, qui I pagé?",
tocaba el pito la Negra,
“Te comist, viejo ‘e mierda!
~Y, si usté me eonvids,Lena Ee
La guitarra no afloj6,
que la tenia al rincén,
¥ se la entregé al cabrén
por la noche que debia,
Con qué me gano la via",
Te dije ami linda flor.
Me puse loh pantaloneh;
no encontraba lob zapatoh,
Me le hacia el mojigato:
re enredé en unoh calzones,
son muchoh loh tropezonch
aque pasan todoh loh pobreh.
Malo el cuerpo sin ni cobre,
sme despedi de a Negra:
que la yeaa”,
'y palabra de hombre”.
Tha llegando a la puerta,
un poco desespera,
Quit te quia o bilo,
aij la mosca muri
Me pasa por boguiabien,
de pasar tan mab rach,
“Vena pac, mi Torso,
100 muestra lac
Me dit la pera huachs;
te salva como Plats"
‘Yo me di la media gel,
1a miré con rego,
“Venga pai, me dijo,
“ej bien cet la puerta
Repitamoh la recta
anteh que me pegve un tro”.
Me desvesti dun suspiro,
sentindome en la camelia
Jumtto al lor mh bell,
‘como palomo en su ndo.
‘Me acosté para a orl,
Ja besaba con terme
Era toda una hermosur,
lorcito a marvil
CCoreoviaba como adil
al ponerse la montura;
Ja ptranca, muy madura,
Je gust la monta.en pelo.aan
Me apretaba sobre seno:
doblaba la eoyuntur,
‘Me quedé el fin de semana
Estaba muy colocao:
bien comio, bien tomao,
‘yenel bolso mucha lana
Lah arrugah y lah canah
se jueron como un encanto,
Sélo al bao me levanto,
pero cuando esti nublao.
Au lao, acurruca,
me quedo yo, suspirando,
‘Me despertabsa a lah doce.
“Vaya a comprar Ia cerveza,
que me duele la cabeza.
Mi viejo, no se me enoje,
de pasi donde ‘on José,
se trae unoh mejoraleh
pa’ que me pasen loh male,
voy a quedar muy re" picha,
‘Vamoh a tomar chicha
donde el gaso Morales”,
Yo parti a metrochenta,
me pasaba el giien billet,
alegre este ramillete
pedi pronto la cuenta,
Mi Negra estaba despieta,
con la garganta seca:
Ya me voy, dotia Rebeca,
Le da saludo a la Ester,
cesta regdena mujer,
‘mejor que gallina clue,
“Por aqui legué, Negrit,
trae todo lo encargado;
niuna cosa se ha olvidedo”
‘Me decta mi lori
“Esto es cosita rca”
Saboriaba con placer
“Lego voy a renaer,
‘vamoh a dar unoh paseoh
sacomer ricoh causeoh”,
sme dij la Negra Ester.
[Nob juimoh de trago y trago
en el restorn del frente.
‘Se junt6 con unoh clienteh,
on un tal Pedro Santiago;
yono hice niun amago
ini me di por aludio,
y siendo yo su querio
ime echaron por el pasillo:
se me derumbs el castillo
‘agua abajo por el rio,n
Pasé por et cabaré
y volvi pal restorin.
“Ponga chicha, don Abraham”,
Te die, “no pagaré”
“La cantina es de ust
no se aflija por tan poco.
Esto no vale un coco,
‘Vamoh a seguir la fra,
foguemoh ya la guitar”,
chicharreaba como un loco.
La Negra, desu rincén,
se acere6 a pasito lento.
ejé al jilucho content,
mas seco que un orején.
Yo trinaba el guitarron
con sentimiento profundo;
cencima tenia al mundo
al ladito mi palmera.
Le miraba lah caderab,
me hacfa perder el rumbo.
“Signtate, Negrita Ester”,
le decia don Abraham,
es tuyito el restordn;
aqui no va a padecer,
haarto trago y qué comer”,
decia mi glen amigo.
“Un sali, yo Ich obligo,
‘vamoh a tomatlo al seco,
oem),
por este viejo reseco
que est paeciendo un higo”
Hice lah pacch muy luego.
“Otra veh al regdeltijo”,
cantaba con regocjo,
“la Negra esté como juego,
voy a decir ‘hasta luego”
y no pierdo la ocasién”.
LaNegra me dio un ti
me pescé de la chaqueta;
yo arasré lah chancletah,
10h juimo al molején.
‘Noh levantamoh enseguia,
Partmoh a pegaro el pique:
“Al seco, nose me achique”.
Lotomé con agri
Lleg6 la amiga que
“Ara te toc, gach,
toy disgusté con mi lacho.
Parti para Cartagena;
estoy muriendo de pea,
ri vgj cara de cacho”.
Yo le devolv la mano,
le hice a gran gauchada.
"No me embromé casi nada
Le trajeal amigo Nano,
‘cémo lo hacimah, hermano,