22 | tiempo argentino | argentina | año 2 | n·637 | domingo 19 de febrero de 2012

Investigación
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multimillonario
La empresa agropecuaria Adecoagro, propiedad de George Soros, recaudó U$S 314,3 sólo por sus activos en la Argentina, Brasil y Uruguay.

dragado en cerri
La provincia de Buenos Aires solicitó a YPF SA y al Consorcio del Puerto de Bahía Blanca información para evaluar el impacto ambiental de la obra.

Aprovecha permisos precarios que le entrega la provincia de Corrientes

George Soros riega sus campos arroceros con aguas del Paraná
Desde hace dos años, el magnate húngaro viene usufructuando este río para cultivar 4200 hectáreas. En 2013, planea llegar a las 11 mil. Ambientalistas denuncian irregularidades en la concesión de los recursos hídricos.
mariano martino

Fernando Pittaro fpittaro@tiempoargentino.com

G

eorge Soros otra vez es noticia. Hace cinco meses lo fue porque había decidido abandonar el polémico proyecto arrocero que planeaba la construcción de la represa Ayuí Grande en Corrientes, en sociedad con el vicepresidente del Grupo Clarín, José Antonio Aranda. Ahora, el magnate húngaro vuelve a estar cuestionado por otro de sus negocios en esa misma provincia, al comprobarse que hace dos años viene extrayendo agua del río Paraná para regar sus plantaciones de arroz, aprovechando permisos precarios hechos a la medida de sus intereses. Soros acapara estos recursos hí-

El millonario acapara estos recursos hídricos desde agosto de 2010, cuando adquirió la firma Dinaluca SA.
dricos desde agosto de 2010, cuando adquirió el 100% de la empresa Dinaluca SA, por 20,5 millones de dólares, y así pasó a controlar las 14.750 hectáreas de la estancia Doña Marina, en el departamento correntino de Berón de Astrada. Se trata de un área estratégica, declarada por el Estado argentino como zona de “Seguridad de Frontera”, de acuerdo al Decreto 887 de 1994. Tiempo Argentino pudo saber que para aprovechar el curso del río Pa-

Arroceras - Las grandes plantaciones en zonas estratégicas del territorio correntino están fuertemente cuestionadas.

raná, este famoso financista internacional invoca una concesión precaria que el Instituto Correntino del Agua y el Ambiente (ICAA) le otorgó de forma provisoria, lo que le permitió evitar la convocatoria a una audiencia pública. Esta instancia, que se establece claramente en la normativa vigente, recién se concertó hace tres días en la localidad de Itá Ibaté, pero no para evaluar el proyecto original, sino con el fin de estudiar una ampliación de las operaciones arroceras

del millonario. Según consta en el expediente Nº 540-627/09 del ICAA, Soros pretende regar 11 mil hectáreas de arroz en dos etapas: además de las 4200 que ya cultivó en la campaña 2010/2011, para este año planea aumentar la superficie productiva en 2000 hectáreas, a las que se sumarán otras 4800 adicionales en el período 2012/2013. A través de Dinaluca, el multimillonario obtuvo la concesión provisoria “de uso de aguas públicas para

riego de una superficie de cultivo de arroz”, por Resolución Nº466 del ICAA, fechada el 7 de septiembre de 2010. En realidad, se trató de la renovación del mismo permiso que esa empresa ya había recibido un año atrás, cuando aún no era de Soros. Los ambientalistas destacan que, en ambos casos, las autorizaciones precarias llegaron justo antes de que comenzara la época de riego.

Emilio Spataro, coordinador del la ONG Guardianes del Iberá, aseguró que “el proceso de estudio de impacto ambiental es muy importante para determinar si realmente la obra es compatible con las características de la zona, del suelo, el impacto del uso de agroquímicos, entre otros aspectos”. También agregó que “si ese proceso no se respeta y se empieza a evaluar a posteriori, una vez que ya se comenzó a trabajar, se está violando la legislación ambiental y la ciudadanía no tiene garantías de que esa empresa no vaya a impactar en el ambiente”. En el estudio de impacto ambiental presentado en mayo de 2011 por Dinaluca, se reconoce que la ampliación del proyecto productivo de la estancia Doña Marina “se apoya en la proximidad a fuentes de agua importantes, segura y de buena calidad”. Esto es, ni más ni menos, que el río Paraná. Por otra parte, no se trata de una región cualquiera de la provincia, sino de una zona fronteriza, lo que implica que toda operación inmobiliaria que allí se realice debe contar con la previa conformidad de la Dirección de Asuntos Técnicos de Frontera del Ministerio del Interior de la Nación. En ese mismo organismo, dos empresas españolas pertenecientes al holding agropecuario Adecoagro, cuyo socio mayoritario es Soros, comenzaron el trámite para la adquisición del 100% del paquete accionario de Dinaluca. Se trata de las firmas

Paso a paso, la maniobra de Soros
En agosto de 2010, el magnate húngaro George Soros adquirió la estancia Doña Marina, en Corrientes, propiedad de Dinaluca SA. Las tierras están ubicadas en una “Zona de Seguridad de Fronteras”, por lo que la compra aún debe ser aprobada por el Ministerio del Interior.

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Desde septiembre de 2009, Dinaluca cuenta con un permiso precario de la provincia para la extracción de agua del río Paraná. En 2010, Soros consiguió que las autoridades le renovaran la concesión provisoria de aguas para regar 4200 hectáreas de arroz.

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En diciembre de 2011, presentó un proyecto de ampliación de su emprendimiento, para regar un total de 11 mil hectáreas. En septiembre de 2011, se había retirado de otro proyecto polémico: la represa Ayuí Grande, dejando solo a su socio José Aranda.
Soros - Famoso por sus inversiones especulativas alrededor de todo el mundo.

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La clave

RECHAZO
Según la ONG Guardianes del Iberá, “la ampliación de 4000 hectáreas está directamente relacionado con el rechazo del Proyecto Ayuí. Ni la empresa ni el gobierno interpretaron el rechazo de la ciudadanía y ahora buscan otra zona para ver si es menos conflictiva”. Kadesh Hispania SL y Leterton España SL, que el 16 de marzo de 2011 dieron inició al expediente Nº S02: 0002542/2011. En 1999, Dinaluca había obtenido la autorizacion para operar en esa zona, pero con la sanción de la Ley de Tierras, que limita la compra de inmuebles rurales a extranjeros, la adquisición por parte de capitales manejados por Soros quedó sujeta a revisión. Así lo hicieron saber a este diario dos fuentes de la Dirección de Asuntos Técnicos de Frontera, que aseguraron que “el expediente está parado y pueden pasar años hasta que haya una definición al respecto. Hasta tanto no se reglamente la nueva ley que pone límites a la extranjerización de tierras, no habrá ninguna resolución y el trámite seguirá suspendido.” De todas formas, si bien el Estado argentino aún no aprobó la nueva compra de Soros, mientras tanto, el magnate no pierde el tiempo y planea seguir usando el Paraná para regar sus arrozales. Según Elsa Bruzzone, asesora del Consejo de Defensa de la UNASUR y especialista en geopolítica y recursos naturales, “no debería estar produciendo, pero de hecho lo está haciendo porque tiene complicidad polí-

Un ex socio de José Antonio Aranda, vice del Grupo Clarín
George Soros y José Antonio Aranda, vicepresidente del Grupo Clarín, fueron socios durante seis años pero nunca pudieron concretar su sueño empresarial. Todo empezó en 2005, cuando las firmas Copra, perteneciente a Aranda, y Pilagá, propiedad de Soros, conformaron una Unión Transitoria de Empresas (UTE) con la idea de construir la represa Ayuí Grande. El proyecto recién fue conocido por la opinión pública el 8 agosto de 2010, a través de una investigación realizada por Tiempo Argentino. El emprendimiento, alentado por el incremento mundial del precio de los granos, contó desde un principio con el aval del gobierno de Ricardo Colombi. “No nos vamos a dejar llevar por falsos ambientalistas que lo único que quieren es que nuestra provincia tenga más del 60% de tierras improductivas”, suele repetir Colombi ante los medios de prensa. Aranda– para la concreción de la represa Ayuí Grande, el magnate húngaro ya tenía este otro negocio arrocero en marcha (ver recuadro). Al momento de la ruptura con el vice de Clarín, hacía un año que el millonario húngaro había comprado los campos de estancia Doña Marina “por la ubicación estratégica del inmueble, los resultados agronómicos del cultivo y la posibilidad de aprovechar los suelos aptos para arroz del campo, sumado a la abundante y segura fuente de agua que implica el río Paraná”, según se puede leer en el capítulo III del estudio de impacto que la propia empresa realizó con el fin de extender sus cultivos. En Corrientes, no son pocos los ecologistas que relacionan esta maniobra con la frustrada represa del Ayuí. “Como no pudo realizar el proyecto con Aranda, Soros se retiró, porque la resistencia de la población le impidió construir la represa. Evidentemente, esto fue pensado al comprar los campos antes de la sanción de la nueva ley que restringe la tenencia de tierras en manos extranjeras”, consideró Bruzzone. Su razonamiento es compartido por los pocos que conocen los pormenores de esta inversión en Itá Ibaté, una pequeña localidad pesquera. Para Emilio Spatáro, “la ampliación de 4000 hectáreas está directamenA pesar del respaldo político y la cobertura mediática que le proveía su socio Aranda, el 10 de septiembre de 2010 el magnate húngaro decidió abandonar sus planes, presionado por los innumerables cuestionamientos que recibió de parte de la ciudadanía local, los especialistas ambientales y el propio Estado Nacional. En noviembre de 2010, el proyecto, que pretendía adueñarse de un río, inundar 8000 hectáreas y eliminar 130 kilómetros de bosques en galería, fue frenado por la Corte Suprema de Justicia, y el 25 de agosto de 2011 recibió el rechazo de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación. Con la salida de Soros, Aranda se convirtió en el socio mayoritario de la iniciativa, quedándose con la titularidad de las compañías Copra SA y Tupantuva SA, a través del control del 80% de las acciones de la UTE. A pesar del duro golpe que significó para el vice de Clarín la partida del financista húngaro, las ONG locales siguen alerta. Según los ambientalistas consultados, “hoy se están viendo algunas consecuencias sobre el curso de agua como si la represa se hubiese construido, ya que los campos de Aranda tiran todo tipo de fertilizantes y agroquímicos al río Miriñay”.

Ayuí - Con la salida de Soros, Aranda (izq.) se volvió el socio mayoritario.

Holding - La venta de Dinaluca se guardó en secreto. Tiempo comprobó que las firmas que la adquirieron integran Adecoagro.

Si bien el Estado Nacional aún no aprobó la compra de Soros, el magnate planea seguir usando el Paraná.
tica y judicial que le permite violar la ley sin ningún pudor”. Bruzzone también dejó en claro que este tipo de emprendimientos son “peligrosísimos para el país porque de alguna manera pueden atentar contra la integridad territorial, ya que sus dueños son grandes corporaciones trasnacionales de países centrales”. A pesar de esto, el empresario siguió adelante. De hecho, cuando el 10 de septiembre pasado Tiempo informó que se disolvía la sociedad formada, entre otras, por Pilagá SA –de Soros– y Copra SA –perteneciente a

te relacionado con el rechazo del Proyecto Ayuí. Ni la empresa ni el gobierno correntino interpretaron el rechazo de la ciudadanía al Ayuí y ahora buscan otra zona para ver si es menos conflictiva”.

Como en otras oportunidades, en este caso Soros también maneja sus inversiones a través de Adecoagro, una de las principales productoras de alimentos y energía renovable de Sudamérica. Con filiales y firmas subsidiarias en todo el mundo, sus oficinas centrales están radicadas en Luxemburgo, uno de los paraísos fiscales más selectos. En septiembre de 2010, la propia compañía estimó que sólo sus activos en la Argentina, Uruguay y Brasil totalizan 753 millones de dólares, gracias a lo producido en casi 283 mil hectáreas. Otro punto oscuro de esta trama es la titularidad misma de la empresa Dinaluca, un dato que se mantu-

vo oculto hasta el día de hoy. Nadie sabía a ciencia cierta que Adecoagro estaba detrás de esa inversión. “Si uno iba a pedir información al ICAA, no te querían decir cuál era el nombre de los dueños. Sólo figuraba la estancia y el responsable a cargo. Era una pantalla para cubrir a Soros”, aseguró, a cambio de preservar su nombre, un productor local empapado en el tema. Las dudas quedaron disipadas cuando este diario pudo corroborar que Dinaluca y Pilagá SRL, una de las tantas subsidiarias de George Soros en la Argentina, comparten al presidente de sus directorios: Mariano Bosch, además de tener la misma dirección de sede social: Avenida Leandro N. Alem 928, piso 7, oficinal 721, de la Ciudad de Buenos Aires. Coincidencias que están lejos de ser una casualidad, como los negocios de Soros en Corrientes y las polémicas ambientales que siempre los rodean.<

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