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20 | tiempo argentino | investigación | año 2 | n·707 | domingo 29 de abril de 2012

20 | tiempo argentino | investigación | año 2 | n·707 | domingo 29 de abril

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REPRESOR A JUICIO El 18 de abril comenzaron en Entre Ríos las testimoniales del juicio

REPRESOR A JUICIO

El 18 de abril comenzaron en Entre Ríos las testimoniales del juicio por crímenes de lesa humanidad donde se juzgará a Albano Harguindeguy (foto).

“ANTIARGENTINA” En 1978, desde París, en la nota “Cara a cara con los jefes de

“ANTIARGENTINA”

En 1978, desde París, en la nota “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”, Gelblung sostuvo: “El terrorismo abrió un frente externo.”

Tiempo Argentino accedió en exclusiva a un documento desclasificado inédito

El rol de Chiche Gelblung y la revista Gente en la última dictadura militar

En el ‘76, fueron mencionados por un cable de la Embajada de EE UU en la Argentina que describía una supuesta operación de prensa ideada por Harguindeguy. El periodista niega el episodio. “Tiene que ser llamado a declarar”, pidió Pablo Llonto.

“Tiene que ser llamado a declarar”, pidió Pablo Llonto. Chiche - “En mi vida he tenido
Chiche - “En mi vida he tenido un diálogo con Harguindeguy”, sostuvo.
Chiche - “En mi vida he tenido un diálogo con Harguindeguy”, sostuvo.

Sociedad. “Hicimos lo que pudimos –agregó–. Y todo estuvo bien mien- tras mataban a nuestros enemigos. Pero después empezaron a matar a nuestros amigos. A mí me metieron tres bombas.” Tiempo Argentino presenta hoy un material que vuelve a poner en discusión lo hecho durante la dicta- dura por gran parte de la prensa. Se trata de un cable desclasificado de la Embajada de los Estados Unidos en la Argentina, fechado el 16 de junio del ’76, donde se menciona a Gente y se hace un relato que involucra al

entonces ministro del Interior Al- bano Harguindeguy con personas

“detenidas” por la represión. El telegrama Nº 3976 –desclasi- ficado por el Departamento de Es-

tado– tiene como tema “el gobierno

y los medios” y fue enviado a Was-

hington con la firma de Maxwell Chaplin, subjefe de la misión de los EE UU que en el país encabezaba el embajador Raúl Castro. Se ocupa de la llamada “campaña antiargen-

tina”, una de las estrategias con las que el régimen buscó victimizarse

y negar la existencia de secuestros y centros clandestinos de detención.

Estesupuesto“complot”organizado

desde el extranjero tuvo un amplio despliegue en las páginas de Gente.

De hecho, en 1978, en vísperas del mundial de fútbol, Gelblung en per- sona se ocuparía de su cobertura, en una de sus notas más repudiadas

por los organismos de Derechos Hu- manos, titulada “Cara a cara con los jefes de la campaña antiargentina”. El fin explícito del telegrama era mostrar los “errores” con que la dictadura se manejaba en relación a la prensa, incluso la más afín. “Los intentos más bien ingenuos e inep-

tos del gobierno por utilizar a los medios argentinos desde el golpe”, resume el texto. En este marco, se refiere a un “incidente ilustrativo”, menciona a Gelblung y describe, se-

Carlos Romero cromero@tiempoargentino.com

D urante la última dictadura militar, la revista Gente, pro- piedad de Editorial Atlántida,

fue uno de los medios más afines

a

régimen instaurado el 24 de mar- zo de 1976. Sus páginas –como las de otros magazines y diarios de la época– sirvieron de plataforma para los objetivos que los represores se habían fijado de cara a la opinión pública. En 1976, al frente de Gente se encontraba Samuel “Chiche” Gelblung, a quien por estos días el diputado porteño denarvaísta Daniel Amoroso propuso nom- brar “personalidad destacada de la cultura de la Ciudad de Buenos Aires por su larga tra- yectoria periodística”. Gelblung había ingresado

la estrategia comunicacional del

a Atlántida como cronista en 1966. Cuando ocurrió el golpe de Estado, ya era jefe de re- dacción de Gente y más tarde fue designado subdirector. En ambos casos, estuvo al tope del staff, sólo por debajo del direc-

El diputado Amoroso propuso destacarlo como personalidad de la cultura porteña.

tor ejecutivo Aníbal C. Vigil. Ocu- pó ese puesto hasta principios del ’81, cuando pasó a editorial Perfil. Cada vez que se lo cuestiona por su desempeño en los ’70, con- duciendo una revista tan asociada con la propaganda de la dictadura, Gelblung repite que se limitó a hacer lo mismo que otros medios, como Clarín y La Nación, y que él también sufrió atentados militares. “No me avergüenza nada de lo que hice. Na- die me obligó. Era una época en la que todos creíamos estar en guerra (…) Había que estar en un bando

o en el otro. Y yo elegí”, sostuvo en

una entrevista de 2008 con la revista

gún la embajada, el armado de una nota favorable a los represores. El cable afirma que en su edición del 10 de junio del ’76, Gente publicó un artículo con una serie de cartas enviadas desde el exterior, pidiendo por la liberación de personas que, se sospechaba, estaban en poder de la Junta. “Las cartas –indica el docu- mento– eran parte de lo que el minis- tro del Interior Harguindeguy llamó ‘un complot internacional contra la Argentina’ en una conferencia de prensa el 2 de junio, y, de hecho, el artículo señaló que eran tan simila- res que claramente representaban una campaña coordinada.” En sus declaraciones públicas, Harguindeguy había dicho desco- nocer el paradero de las personas mencionadas y que la mayoría ni siquiera había estado en el país. Según el informe de Chaplin, Gente solicitó copias de ese material para cubrir el tema. “El ministro aceptó –continúa el relato– pero cuando le mostraron las pruebas de galera de un muy favorable artículo, cambió de opinión y ordenó que las cartas no fueran publicadas. Gente explicó que la edición ya se había enviado a la imprenta y Harguindeguy res- pondió que si no era retirada iba a tener que confiscar la tirada.” En ese momento, el cable sostie- ne: “Cuando fue consultado por el editor ejecutivo de Gente Samuel Gelblung (proteger) sobre el fun- damento de su actitud, Harguinde- guyadmitiótímidamentequehabía mentido en su conferencia de pren- sa y que de hecho la mayoría de los individuos nombrados en las cartas estaban en custodia gubernamen- tal.” Ante esa supuesta revelación, el funcionario norteamericano es- cribió: “Gelblung inmediatamente solicitó un poco de cinta, cubrió los nombres ofensivos y el artículo levemente alterado apareció el día siguiente.” Contactado por Tiempo Argenti- no, Gelblung negó lo planteado en el cable. “En mi vida crucé una pa- labra con Harguindeguy –sostuvo–. No recuerdo este episodio puntual, pero, independientemente de eso, en mi vida he tenido un diálogo con

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Artículo - Apareció en la edición de Gente del 10 de junio del ‘76, respaldando
Artículo - Apareció en la edición de Gente del 10 de junio del ‘76, respaldando la versión de una “campaña de desprestigio internacional”. De las siete cartas publicadas
en esa nota, siete llevaron bandas negras. En la única misiva sin tachaduras se pide por ocho ciudadanos chilenos que efectivamente estuvieron en poder de la Junta.

Harguindeguy”. También agregó:

“En mi vida la revista Gente le remi- tió a ningún ministro, estando yo

a cargo de la redacción, ni un solo

papel, ni un print, ni una prueba de nada, digamos, que yo tenga cono- cimiento.” Incluso, Gelblung llegó a

asegurar que “la relación con la casa de gobierno en el ‘76 era nula” y que lo único que recibían de los milita- res eran “puteadas”. Sobre el artícu- lo en cuestión, dijo no recordarlo:

“No lo tengo presente, tendría que revisarlo”, respondió. La nota de Gente mencionada en el telegrama se tituló “¿Quién está detrás de todo esto?” Anunciaba “las pruebas de una campaña contra el país” y ocupó cuatro páginas don- de se mostraron siete cartas, de las cuales seis llevaban bandas negras tapando los nombres de las perso- nas por las que se intercedía. “El paísenfrentaunhechogravísimo.El ministro del Interior ha denunciado que hay una campaña del terroris- mo internacional para desprestigiar

a la Argentina en un momento clave

del proceso de reorganización na- cional”, afirmaba el primer párrafo

de la nota. “Desde 14 países llegan a diario cartas que reclaman la ‘li- beración’ de presuntos detenidos

políticos que ni siquiera han estado como turistas”, agregaba. Sobre una misiva enviada desde Suecia con once firmas, la revista dijo que para los peritos habían si- do escritas por sólo dos personas. “Una vulgar falsificación. Una bur- da mentira que intenta entorpecer el camino del país”, consideró Gen- te. De una carta con membrete de la universidad británica de Bradford, que intercedía por dos científicos, el artículo volvió a hacer suya la versión militar: después de poner en duda la existencia misma de esas personas, sentenció que “nun- ca estuvieron en la Argentina”. En cuanto a un reclamo con remitente de Palma de Mallorca, aseguró que pedía “la ‘liberación’ de personajes convertidos en ‘caballitos de batalla’ por el terrorismo internacional”. La única carta sin tachaduras fue una dirigida al dictador Jorge Rafael

Videla desde Alemania, exigiendo por la libertad de ocho ciudadanos chilenos. De acuerdo con los docu-

mentos públicos consultados por este diario, todos ellos estuvieron efectivamente en poder de los repre- sores, en el marco del Plan Cóndor y en sintonía con la dictadura de Au- gusto Pinochet. Retomando los dichos de Har- guindeguy en su conferencia de prensa,Gentetambiénvinculóotros hechos resonantes con la teoría conspirativa que buscaba instalar

En público, Harguindeguy había dicho desconocer el paradero de las personas por las que se reclamaba.

la Junta. Entre los episodios reseña- dos estaba el asesinato del ex pre- sidente de Bolivia Juan José Torres, exiliado en Buenos Aires y muerto el 2 de junio del ’76. La revista, que le dedicó un recuadro al tema, lo definió como “uno de los hitos más dramáticos de la campaña terroris- ta internacional lanzada contra la Argentina”. Luego se sabría que a

Torres lo asesinó la represión con- junta de los gobiernos de Videla y del boliviano Hugo Banzer. Asimismo, se recordó el homicidio de Zelmar Michelini, periodista uruguayo y denunciante de los crímenes mi- litares en su país. Michelini había sido asesinado en Buenos Aires dos meses después del golpe. En 2006, la responsabilidad intelectual de su muerte, también ejecutada dentro del Plan Cóndor, se le imputó a la dictadura que en Uruguay encabe- zaba Juan María Bordaberry. “Son parte de este plan oscuro”, sostenía Gente en el ’76. Por enton- ces, la misma tónica se replicaba en otros medios de Atlántida. De hecho, existen tres denuncias que piden investigar el vínculo entre los uniformadosyesaeditorial.Unafue hecha en 2009 por el abogado y pe- riodista Pablo Llonto, que presentó un escrito en la causa Nº 14.216, del 1º Cuerpo del Ejército, para que se determine la relación entre los re- presores, Clarín y la revista Somos (ver recuadro). Por otra parte, está la causa Nº 7.650, impulsada en 2008 por Thelma Jara de Cabezas,

Nº 7.650, impulsada en 2008 por Thelma Jara de Cabezas, El caso “Jarito” Walker Enrique “Jarito”

El caso “Jarito” Walker

Enrique “Jarito” Walker fue periodista y militante montonero,

desaparecido el 17 de julio del ’76. En los ’60, fue secretario de redacción de Gente. En 2008, en una entrevista con Juan Salinas para la revista Sociedad, “Chiche” Gelblung dijo lo siguiente: “Me llamó el general Samuel Cáceres (sic), que había sido jefe de la Policía Federal, y me preguntó si Jarito era amigo mío. Le

Cáceres me dijo

que tenía tres días, 72 horas para irse del país. Me apuré a ponerme en contacto con él y lo cité en la Cámara Argentina de la Construcción. Ahí, en el ascensor, le transmití el mensaje. Y él me dijo: ‘Es lo único que te faltaba: ser el vocero de los secuestradores.’ ‘Andá a la mierda’, le contesté, muy amargado. Pasó el plazo fijado y a Jarito lo chuparon en un cine de la avenida Rivadavia al cinco mil.”

dije que sí (

).

sobreviviente de la ESMA, a raíz de una nota publicada por Para Ti en 1979. Allí, por “conexidad”, sumó su denuncia Alejandrina Barry, hija de militantes montoneros asesinados en 1977 en Uruguay. En su caso, los artículos en cuestión aparecieron en diciembre del ’77 en Somos y en enero del ‘78 en Gente y Para Ti. Según adelantó Llonto, el cable presentado por Tiempo puede agre- garse a los elementos acumulados en estos expedientes. También afir- mó que “Gelblung tiene que ser lla- mado a declarar como imputado”. “Si la justicia me quiere pregun- tar algo, no tengo ningún problema. No tengo nada que ocultar”, respon- dió el ex director de Gente. Cuando ya pasaron 36 años del golpe de Estado, el rol cumplido por la prensa sigue aguardando a ser esclarecido. <

Llonto: “Hay que juzgar el rol de la prensa” Pablo Llonto, abogado en varias causas
Llonto: “Hay que juzgar el rol de la prensa” Pablo Llonto, abogado en varias causas

Llonto: “Hay que juzgar el rol de la prensa”

Pablo Llonto, abogado en varias causas por crímenes de la dictadu- ra, presentó en 2009 una denuncia en el Juzgado Federal Penal Nº 3, de Daniel Rafecas, para que se in-

vestigue el papel que en el plan de

la Junta Militar ocupó la prensa.

Su caso testigo fueron notas pu- blicadas en 1977, donde se mostró

a los centros clandestinos como

“establecimientos” de detención

y se contó “cómo viven los deser-

tores de la subversión”. Llonto ex- plicó que “la denuncia fue hecha en función de editorial Atlántida y Clarín, y para que se investigue el rol cumplido por otros medios”. En ese sentido, sostuvo que Samuel “Chiche” Gelblung “debe ser llama- do a prestar declaración”. Su hipótesis es que “varios medios formaron parte de una campaña de desinformación a la sociedad, como parte del plan de ocultamiento de la dictadura”. Men- cionó el antecedente internacional

de la dictadura”. Men- cionó el antecedente internacional Abogado - Pide que citen a Gelblung. de

Abogado - Pide que citen a Gelblung.

de los juicios por crímenes de lesa humanidad cometidos en Ruanda, donde se juzgó el rol de los medios. “Argentina tiene que juzgar penal- mente el papel que tuvo la prensa, investigar cuál fue el rol de los me- dios y de determinados periodistas en hechos concretos.”

–¿Qué lectura hace del caso pun-

tual de Gelblung? –Creemos que es alguien que de- be ser citado como imputado, por la responsabilidad jerárquica que tuvo y por distintos elementos que fuimos agregando. –¿Cómo cuáles? –La nota que para Gente va a hacer

a Francia en el ’78, por la “campaña

antiargentina”, donde es él quien pone los adjetivos y califica a los organismos de Derechos Humanos. También está la entrevista que en 2008 dio a la revista Sociedad. Ahí

dice que había una guerra y que él eligió un bando, y queda en claro que ya el ’76, con lo que cuenta de “Jarito” Walker, fue testigo de un se- cuestro. No de haberlo visto, pero sí de saber que Jarito tenía tres días para irse del país (ver aparte). –¿Fue llamado a declarar? –Nunca. Lo pedimos varias veces.

El juez lo tiene que citar para que

haya una conclusión, en uno u otro

sentido.

–Nunca. Lo pedimos varias veces. El juez lo tiene que citar para que haya una conclusión,