20 | tiempo argentino | investigación | año 2 | n·536 | domingo 6 de noviembre de 2011

Investigación
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polÉMiCa eColÓgiCa
Paolo Rocca, CEO de Techint, proyectó un “Puerto Madero” en Quilmes, afectando una reserva natural. Aún no se presentaron estudios de impacto ambiental.

repudio al CeaMSe
En 2002, familias quilmeñas que viven cerca de este relleno sanitario detectaron siete casos de leucemia, ocho de cáncer de mama, cinco de piel y 42 de otros tipos.

La multinacional irlandesa Smurfit Kappa opera en una zona residencial de Bernal

“La Botnia de Quilmes”: denuncian a una papelera por contaminación
Ecologistas alertan sobre el vertido de desechos en el Río de La Plata. Los vecinos se quejan por ruidos molestos y los gases que afectan al barrio. Piden relocalizar la planta, que ya estuvo clausurada por incumplir la legislación ambiental.
soledad quiroga

Fernando Pittaro fpittaro@tiempoargentino.com.ar

E

n un radio de 20 cuadras, cientos de vecinos de la localidad de Bernal, en el partido de Quilmes, están rodeados de amenazas ambientales. Entre el predio de relleno sanitario del CEAMSE, el Polo Petroquímico Dock Sud, la quema de residuos patológicos y de curtiembres, estas familias quedaron virtualmente cercadas en su propio barrio. Ahora, a este listado hay que sumar a la multinacional irlandesa Smurfit Kappa, dedicada a la fabricación de cartón corrugado y que los vecinos acusan de contaminar el Río de la Plata con vertidos ilegales y el reciclado de basura sin certificado de aptitud ambiental. L a pla nt a, que hace once años se encuentra emplazada en los márgenes de la Autopista Buenos Aires–La Plata, ocupando unas 20 hectáreas, fue clausurada en diciembre del año pasado. Entre otras irregularidades, un estudio de la Autoridad del Agua de la provincia de Buenos Aires detectó que “los v uelcos sedimentables eran 78 veces más de lo permitido”. Por esta situación, ya hubo quienes abandonaron el barrio por temor a los efectos del riesgo sanitario. Y los que se quedaron, cansados de la contaminación, los ruidos y los olores nauseabundos, denunciaron a la firma en varias oportunidades, aunque todo quedó en la nada. Por esta razón, los vecinos bautizaron a la papelera como “la Botnia de Quilmes”. Un ejemplo que ilustra las situaciones que provoca la presencia de esta planta en el medio de un barrio residencial es el caso de la familia Talevi, que demandó a Smurfit Kappa por “daños y per-

Antecedentes - La Autoridad del Agua de la provincia cerró la fábrica 45 días. Los vecinos exigen que sea trasladada.

juicios” y en noviembre de 2008, en un fallo considerado histórico, logró un resarcimiento económico de $ 146 mil. El fallo, dictado por el Juzgado Civil y Comercial Nº 4 de Quilmes, obligó a la compañía a pagar una indemnización en concepto de “gastos de reparación del inmueble, pérdida de valor del inmueble, daños a la salud a favor

Reclamo - Juan José Pinto, junto a un mapa que ilustra la contaminación.

de los actores y sus respectivas incapacidades por rinitis crónica, sinusitis crónica, broncopatía obstructiva crónica, rinosinusitis crónica, faringitis crónica, tratamiento psicológico y daño moral”.

De todas formas, al poco tiempo de la sentencia, los Talevi decidieron abandonar el barrio, hartos de convivir con la empresa. Esta medida judicial, que sentó un antecedente sobre una familia

afectada por causas directas, fue el puntapié para que en 2009 el Concejo Deliberante de Quilmes le pidiera al gobierno municipal que encabeza Francisco “Barba” Gutiérrez llevar adelante un censo sanitario en las inmediaciones de la papelera, una exigencia nunca cumplida (ver recuadro). Por otra parte, pese a que el artículo 15 de la Ley 11.459 de Radicación y Habilitación de Industrias de la provincia de Buenos Aires, define a este tipo de establecimientos como de “Tercera Ca-

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tegoría”, es decir, que “constituye un riesgo para la seguridad, salubridad e higiene de la población u ocasiona daños graves a los bienes y al medioambiente”, la fábrica de Smurfit Kappa está radicada en el medio de una zona residencial. Los vecinos también denuncian que la empresa, de forma clandestina, vuelca sus vertidos en las costas del Río de La Plata, atravesando los humedales de una reserva ecológica que, poco a poco, están siendo tapados con los desechos que descarta de su producción. El Foro Regional en Defensa del Río de La Plata es una de las entidades que más viene luchando por la cuestión ambiental en la zona. En diálogo con Tiempo Argentino, una de sus integrantes, la ambientalista Nieves Baldaccini, sostuvo que “una reserva ecológica no puede ser atravesada por vuelcos industriales y mucho menos descargar los efluentes en la playa donde se rriente. “Hay días que cae polvillo sobre las casas, tienen 4 o 5 chimeneas funcionando todo el día. No sabemos qué componentes largan, queman fuel oil y llenan todo el barrio de hollín que se dispersa por el aire”, sostuvo la pareja. Hace cuatro años, la paciencia de esta familia se agotó y decidieron actuar. El ruido de las calderas era tan molesto que, una noche, este vecino llegó a marcar el número de la casa particular de uno de los gerentes de la firma, para transmitirle su bronca. Lo atendió el propio vicepresidente de Smurfit Kappa, Peter Oscoiz. Según Invernizzi, el ejecutivo le respondió: “Mire, Fabián, nosotros creemos que no molestamos. Yo no quiero llegar al extremo de que usted tenga 200 obreros en la puerta de su casa.” La multinacional irlandesa llegó a la Argentina a mediados de la década de 1990, adquiriendo dos

El censo sanitario que nunca se cumplió
El 9 de junio de 2009, a través de la Resolución 12144/09, el Concejo Deliberante de Quilmes solicitó al municipio local la realización de un censo sanitario en las viviendas adyacentes a la fábrica. El pedido llegó tras las reiteradas denuncias de contaminación de los vecinos de la zona, y su objetivo era determinar “la existencia de patologías vinculadas a la contaminación; tales son los manifestados como cuadros dérmicos, respiratorios e inmunológicos en todas sus variantes, cánceres de cualquier característica y localización, dentro del universo de estudio, discriminándose puntualmente, la antigüedad de habitabilidad en la zona de cada uno”. Sin embargo, el Ejecutivo quilmeño jamás llevó adelante el censo. En cambio, el 26 de agosto de 2009, las autoridades dispusieron un operativo de salud con un consultorio móvil, donde se realizó una atención médica a aquellos que se acercaron hasta el lugar. Para el concejal autor de la iniciativa, Mario Sahagún, del bloque ARI-CC, se trató lisa y llanamente de “una cargada”. “Nos mandan una planilla de un operativo sanitario con un bonito detalle de las caries de los vecinos. Queremos saber, e insistiremos, qué cantidad de vecinos están enfermos por la actividad de la pastera”, afirmó Sahagún, para quien “en Quilmes, hablar de las consecuencias de la contaminación, es meterse con el lápiz rojo de la gestión”.

La compañía está acusada de afectar una reserva e incumplir la normativa municipal y provincial.
usa como lugar de recreación por la gente de distintos lugares del Conurbano”. También advirtió que la empresa, “además de violar la reserva y modificar el medio ambiente, viola la legislación municipal y provincial vigentes”. Según esta ONG, lo que agrava aun más la situación es que los vuelcos que terminan en la costa del río están a sólo 800 metros de la toma de agua de la planta potabilizadora de Aguas y Saneamientos Argentinos (AySA), lo que deja latente el peligro de contaminación de las napas: de allí se distribuye agua potable a más de 3 millones de personas. Hace seis años, la empresa cuestionada pidió un permiso de vuelco, pero la Autoridad del Agua nunca se lo concedió y desde entonces lo hacen igualmente, de forma ilegal. Lo mismo ocurre con el certificado de aptitud ambiental, que desde 2003 está en trámite, según informaron desde el Orga-

Postales turbias - Fotos tomadas por habitantes de Bernal para graficar el impacto de la papelera sobre el Río de La Plata.

“Queman fuel oil y llenan el barrio de hollín que se dispersa por el aire”, contó una pareja del lugar.
plantas: una de papel y otra de cartón corrugado, ambas ubicadas en Coronel Suárez. Sus operaciones crecieron rápidamente y, en pocos años, se transformó en pionera en el rubro de embalajes de cartón corrugado y papeles fabricados a partir de fibras recicladas. Hoy, con seis plantas industriales en cuatro localidades y seis centros de acopio de materia prima, sus productos llegan a todo el país. Este auge product ivo t iene como contracara el relato de los damnif icados que hace cinco años vienen reclamando ante las autoridades municipales y provinciales, hasta ahora, sin respuestas concretas. Por caso, en el OPDS todavía descansan los expedientes 4091-5426-I-2006 y 2145-6208/06. Las primeras denuncias se radicaron en 2006 y desde entonces comenzó un largo camino de inspecciones, actas y expedientes
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La clave

DESECHOS
Vecinos y ambientalistas denuncian que Smurfit Kappa arroja de forma ilegal desechos al Río de La Plata, atravesando los humedales de una reserva y poniendo en riesgo la toma de agua de la planta potabilizadora que AySA tiene en la zona. nismo Provincial de Desarrollo Sustentable (OPDS). Juan José Pinto (foto), muestra el mapa de la contaminación. Allí funciona el canal clandestino de vuelco de ef luentes de Smurfit Kappa. En diálogo con este diario reclamó: “Pedimos la relocalización de la industria porque está en pleno centro de Bernal y está enfermando a todos los vecinos”, y agregó que “contamina nuestra única fuente de agua que es el Río de La Plata”. “Hace 23 años que vivo en esta casa y no había ruidos hasta que empezó a funcionar esta fábrica, puso en marcha una máquina del año ’74 a todo vapor”, relató Fabián Invernizzi, un vecino del barrio cuya medianera linda con la fábrica de cartón. Coincidió con la figura de que la planta es “una pequeña Botnia”, pero con el agravante de que “Botnia tiene todo más controlado, en cambio estos quieren funcionar como una Ferrari y son, en realidad un ‘Fitito’”. Su patio limita con la mole de cemento y él y su esposa aseguran estar medicados para poder dormir. Para ellos también las vibraciones, el humo y el olor son moneda co-

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judiciales. En noviembre de ese mismo año, la Secretaría de Política Ambiental –antecesora de la OPDS–, organizó reuniones conjuntas entre los vecinos afectados y el gerente técnico de Smurfit Kappa, el ingeniero Edgardo Chaneton. El objetivo era evaluar el cronograma de trabajos que la compañía se había comprometido a cumplir para mitigar los daños ocasionados. Pero los resultados de esa gestión fueron negativos. “La empresa rara vez cumplió con los plazos de obras, siempre tenían problemas, no hacen más que mentir y mentir”, sostuvo, indignado, Invernizzi, quien también describió una situación a mitad de camino entre lo cómico y lo indignante. “La última vez que nos atendieron en el OPDS, su titular, José Molina, estaba viendo el programa de Mirtha Legrand y no nos escuchaba. Dijo que nos recibía en dos meses y nunca más nos recibió”, detalló el vecino. El 30 de agosto de 2010 fue la Defensoría del Pueblo de Quilmes la que tomó cartas en el asunto al presentar una denuncia penal contra la papelera en la Secretaría Nº 2 del Juzgado Federal de Quilmes, a cargo de Luis Armella. Lo hizo debido a que la empresa había incumplido los compromisos contraídos con la provincia de Buenos Aires para mitigar y paliar los efectos de la contaminación y los ruidos molestos en el vecindario. La denuncia de la

Alerta - La papelera opera en una zona residencial. La legislación marca que su actividad implica “riesgo” para la población.
soledad quiroga

con el fin de impedir el presunto vertido de efluentes líquidos y sólidos sedimentables hacía el Río de la Plata”, entre otros reclamos. Al menos al cierre de este artículo, la respuesta nunca había llegado. Para explicar la postura del municipio, los vecinos afectados invocan el buen trato con la multinacional. Como ejemplo, mencionan una nota publicada por el diario local El Sol en la navidad pasada. En aquella oportunidad, el secretario de medio ambiente del partido, Claudio Olivares, se mostró en una actividad solidaria junto a directivos de Smurfit Kappa. Luego de una recorrida por la ribera quilmeña y de entregar regalos a niños del lugar, el funcionario declaró: “Hay un trabajo fuerte también en materia de conciencia sobre el medio ambiente, cada vez que podemos tratamos

Los hechos, paso a paso
R Hace cinco años que los vecinos
reclaman ante las autoridades municipales y provinciales, hasta hoy, sin respuestas concretas.

El Senado provincial pidió que se le informe si la empresa posee certificado de aptitud ambiental.
de inculcarles a los chicos la importancia del cuidado y con los agentes multiplicadores llevamos adelante charlas y fomentamos el diálogo con los chicos para que aprendan.” Estas afirmaciones parecen ir a contramano de los antecedentes de la multinacional, que acumula problemas con el medio ambiente no sólo en el país, sino también en el exterior (ver recuadro). Sólo por la fábrica de Bernal, además de la mencionada clausura y las denuncias repetidas, Smurfit Kappa registra un historial de multas económicas, si bien ninguna superó los $ 20 mil y la mayoría fueron apeladas para dilatar su pago. Mientras tanto, los vecinos afectados continúan sin obtener respuestas. Y, a diferencia del proceso que sigue la pastera para fabricar cartón, estas familias ya no pueden seguir “reciclando” su paciencia. <

R En 2008, Smurfit Kappa fue
condenada a indemnizar por $ 146 mil a una familia por “daño sanitario, moral y psicológico”.

R En junio de 2009, el Concejo
Deliberante de Quilmes pidió al municipio un censo sanitario en las inmediaciones de la papelera, pero nunca se realizó.

En agosto de 2010, la Defensoría del Pueblo de Quilmes denunció penalmente a la firma.
Defensoría también señaló como responsables de esta situación irregular a la Secretaría de Medio Ambiente local y a la Subsecretaría de Industria provincial. En diálogo con este diario, el defensor del Pueblo de Quilmes, José Estevao, afirmó: “Pedimos la condena de los directivos de la empresa Smurfit-Kappa y la hacemos extensiva a las autoridades municipales porque consideramos que hay mal desempeño de la función pública porque no ejercen el poder de policía.” Asimismo, Estevao aseguró que “la gravedad radica en que por más inspecciones que se hagan a la empresa le conviene pagar las multas y sigue contaminando el río. Hay que obligarla a tratar sus efluentes líquidos para que esto no afecte la selva marginal, el río o la toma de agua de AySA”. La última presentación la realizaron los propios vecinos ante la Autoridad del Agua, en septiembre de 2010, y fue la razón de que, tres meses más tarde, se dispusiera la clausura de la Planta, que fue oficialmente levantada 45 días después, el 27 de diciembre, si bien los vecinos aseguran que “desde tiempos antes había vuelto a echar humo”. Lo curioso es que a los denunciantes recién les comunicaron esta decisión en abril de 2011, cuando la planta ya había

R En diciembre de 2010, la
Autoridad Provincial del Agua clausuró la planta 45 días, por vuelcos sedimentables que eran “78 veces más de lo permitido”. vuelto a funcionar normalmente. La clausura quedó asentada en el expediente 243618032 /10 de la Autoridad del Agua, aunque el hecho no pareció preocuparle a la papelera, que incluso presentó su propia versión de lo sucedido. “Las autoridades locales nos pidieron detener la producción

Ruidos - Fabián Invernizzi vive al lado de la fábrica. Se medica para dormir.

por unos días para discutir cómo mejorar la situación de descarga. Desde entonces –sostuvo la firma en su sitio web–, la planta ha estado operando con normalidad y ahora se comunican regularmente los datos sobre las descargas a las autoridades locales”. Más allá de esta versión empre-

sarial, el 17 de febrero pasado, la Cámara de Senadores de la provincia se hizo eco de los planteos hechos por los vecinos y le reclamó al Poder Ejecutivo que informe a la brevedad si la papelera “posee el respectivo certificado de aptitud ambiental”, además de “puntualizar las iniciativas implementadas

Problemas similares en la Venezuela de Hugo Chávez
Smurfit Kappa es una multinacional irlandesa líder en la industria del papel. En Europa, por ejemplo, es la principal empresa de envases de cartón ondulado y factura al año 7000 millones de euros. Tiene más de 40 mil empleados distribuidos en las diferentes sedes de Europa, América Latina, Canadá, Singapur, Estados Unidos y Sudáfrica. Al igual que sucede en la Argentina, en su filial de Venezuela también cosecha denuncias por contaminación ambiental. Fue en marzo de 2009, cuando por este motivo el presidente Hugo Chávez expropió a Smurfit Kappa 1500 hectáreas sembradas de eucaliptos para transformar esas tierras en propiedad colectiva para el cultivo de alimentos. Dos años más tarde, en septiembre de 2011, Chávez afirmó: “A Smurfit tenemos nosotros que sacar hasta el último metro cuadrado de Portuguesa. ¿Hasta cuándo le van a hacer daño a la tierra portugueseña? Esa tierra no es para forestal (...) Lo sabemos, está demostrado, han secado los acuíferos, han secado los manantiales, han secado las quebradas.” Y, dirigiéndose al ministro de Agricultura y Tierras Juan Carlos Loyo, el presidente venezolana preguntó: “¿Hasta cuándo Loyo? Vamos a actuar más rápido al respecto.” La multinacional tiene operaciones en Venezuela desde 1954 y posee 12 mil hectáreas de terrenos agrícolas en los estados occidentales de Portuguesa y Lara.

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