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Revolución Neolítica: Cambios Clave en la Prehistoria

La prehistoria abarca el periodo antes de la escritura, comenzando con los antecesores del Homo sapiens y finalizando con el surgimiento de civilizaciones complejas. La revolución neolítica, hace 12,000 años, marcó un cambio significativo en la vida humana, con el descubrimiento de la agricultura y la transición de sociedades nómadas a sedentarias. Este periodo también trajo consigo avances en la producción de herramientas, el desarrollo de la cultura y la complejidad social, sentando las bases para futuras civilizaciones.

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Revolución Neolítica: Cambios Clave en la Prehistoria

La prehistoria abarca el periodo antes de la escritura, comenzando con los antecesores del Homo sapiens y finalizando con el surgimiento de civilizaciones complejas. La revolución neolítica, hace 12,000 años, marcó un cambio significativo en la vida humana, con el descubrimiento de la agricultura y la transición de sociedades nómadas a sedentarias. Este periodo también trajo consigo avances en la producción de herramientas, el desarrollo de la cultura y la complejidad social, sentando las bases para futuras civilizaciones.

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SEMANA 1 PREHISTORIA

Presentación

Hay un consenso de que la historia comienza cuando los colectivos humanos


empezaron a dejar testimonios escritos y que, por tanto, la prehistoria es un periodo de tiempo
que corresponde a la historia de la humanidad antes de la escritura. Sin embargo, hoy en día
todavía existen comunidades ágrafas, por lo que este no puede ser el único criterio. Entonces,
cuando hablamos de prehistoria, nos referimos a una época que va desde la aparición de los
antecesores del Homo sapiens (el ser humano moderno) hasta el surgimiento de las primeras
civilizaciones complejas. Así, la prehistoria es un periodo en la historia en el que la humanidad
estaba organizada en grupos de nómadas que se dedicaban a la caza y la recolección. Esta
época terminó cuando se hizo más compleja la organización social debido al descubrimiento
de la agricultura y la construcción de ciudades.

La revolución Neolítica

Hace 12.000 años se produjo una serie de cambios profundos en la vida de las comunidades
de humanos primitivos que cambiarían su forma de vida y harían posible:

El surgimiento de la civilización.
El descubrimiento de la agricultura.
El surgimiento de ciudades.

Estos cambios llevaron a que muchas comunidades a lo largo y ancho del planeta
abandonaran la caza y la recolección como la actividad principal de subsistencia, y que, por
tanto, pasaran de ser grupos de nómadas a sociedades sedentarias. Además, durante esta
época —el Neolítico— apareció la escritura y se introdujo el uso de metales para fabricar
herramientas.

Cambios Planetarios

Antes de exponer las características del Neolítico, y entender por qué este periodo ha
sido calificado como una revolución en la historia de la humanidad, debemos tener en cuenta
que hace 12 mil años se presentaron varios cambios en el planeta que modificaron
abruptamente el entorno en se había desenvuelto la humanidad.

Hace 110 mil años la temperatura de la Tierra bajó, por lo que los casquetes polares se
extendieron, cubriendo amplias zonas del planeta con hielo: en el sur, la cordillera de los
Andes, Nueva Zelanda y partes de Australia; en el norte, buena parte de Europa, hasta los
Alpes, parte de lo que hoy es Canadá y el oeste de los Estados Unidos, Siberia y el norte del
Pacífico. Este fenómeno se conoce como Glaciación.

El periodo glacial que afectó a la tierra hace más de 100 mil años llegó a su fin hace 12 mil años.
En ese momento la temperatura planetaria aumentó, y los casquetes y glaciares se
comenzaron a derretir.

Cuando la última era glacial llegó a su fin, en ambos hemisferios de la Tierra se


presentaron cambios profundos en la naturaleza. Hace unos 12 mil años, el hielo comenzó a
ceder en las zonas que antes cubría. Esto afectó la flora existente en regiones como Europa y
África. Surgieron plantas como sauces y ciertos tipos de flores en regiones que antes eran
demasiado frías para que prevalecieran. Así mismo, bosques extensos en partes de Asia y
Europa, y zonas que hoy son áridas, como el desierto del Sahara o el valle de los ríos Tigris y
Éufrates, se convirtieron en zonas verdes y pantanosas.

Los cambios en el entorno natural también significaron un impacto sobre la fauna. Muchos de
los grandes mamíferos, como los mamuts y los rinocerontes lanudos, comenzaron a migrar
cada vez más al norte, buscando zonas frías, pero finalmente varias de estas especies se
extinguieron, en parte por la actividad de cacería del ser humano. El planeta cambió, y la flora,
la fauna y los seres humanos se adaptaron al aumento de la temperatura global. En el marco
de estos cambios se dieron las transformaciones que configuraron el periodo neolítico.

La Agricultura.

Hacia el final de la última glaciación, los seres humanos sobrevivían en forma


semejante a las demás especies de animales: tomando directamente de la naturaleza lo
necesario para alimentarse por medio de la caza y la recolección. Pero esto cambiaría hace
unos 11.000 años gracias al desarrollo de la agricultura, la ganadería y la producción de
cerámica. Así, la domesticación de plantas y animales fue parte del proceso de adaptación del
ser humano ante las transformaciones de la naturaleza.

En un principio, los humanos estaban acostumbrados a la caza de grandes mamíferos


herbívoros, pero cuando comenzaron a migrar hacia el norte y se conformaron nuevos bosques
en las antiguas estepas heladas, la fauna cambió. Aparecieron nuevas especies, como osos,
ciervos y conejos, más difíciles de aprovechar. Por tanto, en lugar de cazar a ciertas especies,
los humanos empezaron a convivir con ellas y establecieron una relación simbiótica: de una
relación de depredación entre las especies se pasó a una de dependencia. Los humanos
comenzaron a proteger especies como perros y animales ungulados, y a estimular su
reproducción. Y a cambio de dar su protección, aprovechaban a estos animales para procurar
su supervivencia como especie. A este proceso lo llamamos domesticación, el cual también
ocurrió con las plantas.

En zonas verdes y fértiles la humanidad comenzó a convivir con nuevas especies de


plantas, y además, encontró condiciones óptimas para lograr la reproducción de esta nueva
fauna. Hace unos 8 mil años el actual desierto del Sahara y la región de Mesopotamia eran
zonas verdes, fértiles, y allí los seres humanos comenzaron a cultivar plantas para aprovechar
sus frutos. Es muy probable que los humanos conocieran mucho antes la dinámica básica para
cultivar una planta: colocar sus semillas en la tierra. Sin embargo, lo que va a ocurrir en África
y Oriente medio desde hace 8 mil años es que la humanidad va a comenzar a cultivar de
manera sistemática, originando así la agricultura.
La agricultura aumentó las capacidades productivas de la humanidad, surgió en parte gracias
al aumento de la población –por lo que sirvió para aumentar la capacidad para alimentar más
personas-, e hizo posible la adopción de prácticas de vida sedentaria.

Así, los seres humanos comenzaron a construir asentamientos artificiales como lugares de
vida, que poco a poco darían pie a la construcción de ciudades.

La revolución neolítica

El Neolítico es un periodo dentro de la Edad de Piedra, posterior al Paleolítico, que


inició hace unos 12.000 años, dependiendo del yacimiento, y que terminó en lugares como
Europa o Asia entre el año 5000 a. C. y el 3000 a.C., cuando las sociedades de estas regiones
comenzaron a usar herramientas hechas de metal.

La palabra «neolítico» es tomada del griego y significa ‘piedra nueva. En este periodo, la
aparición de la agricultura y la adopción de una vida sedentaria fueron haciendo más
complejas las dinámicas de la vida social. Los seres humanos, para ir aprovechando las
nuevas prácticas, comenzaron a fabricar herramientas de piedra cada vez más
perfeccionadas, que respondían a nuevas actividades como la siembra, la cosecha, el
almacenamiento de granos y su cocción. Además, surgieron nuevas actividades como la
cerámica, con la que se realizaban ollas, recipientes y platos fabricados a partir de barro, y
posteriormente de barro cocido.

Con la agricultura, el ser humano se hizo más productivo, pero al mismo tiempo pasó
a depender más de los ciclos naturales. Por eso, almacenar el grano durante buenas cosechas
para el futuro era muy importante. Sin embargo, había sociedades que no lograban buenas
cosechas, y el hambre hacía mella. Entonces, con la agricultura se desarrolló la guerra. Las
sociedades comenzaron a luchar por el excedente de alimentos. La guerra, la necesidad de
matar otros seres humanos, también llevó a la producción de herramientas más complejas.
Los cuchillos, las lanzas y las flechas se fueron haciendo más elaborados.

Todos estos cambios, y sobre todo la agricultura y la domesticación de animales, sentaron las
condiciones para el desarrollo social más complejo que se daría en los siguientes 5 mil años:
ciudades, monumentos gigantes, el desarrollo de la cultura, la aparición del Estado y la guerra.
Es por eso que algunos historiadores afirman que durante este periodo ocurrió una revolución.
No fue un movimiento social violento, sino cambios profundos en las formas en que la
humanidad llevaba su vida social.

La cultura neolítica.

Durante este periodo, aparecieron expresiones culturales de forma sistemática. La


fabricación de herramientas se hizo mucho más refinada, mostrando que la producción de
bienes no era ya simplemente una forma de solucionar necesidades inmediatas, sino que eran
en sí mimos una expresión simbólica: aparecieron trenzados de fibra, vestidos suntuosos, y la
alfarería se elaboraba también con fines rituales.

En torno a la agricultura se fueron constituyendo prácticas de tipo religioso y espiritual, como


las danzas rituales, que tenían como objetivo estimular la fertilidad o enfrentar los ciclos
naturales adversos. Aparecieron prácticas como la hechicería o el chamanismo, muchas de
ellas derivadas de la observación del cielo y la lectura de los movimientos de los astros.

Los nuevos alcances sociales llevaron a elaboraciones artísticas más estilizadas, que se
pueden ver en la escultura, donde priman formas religiosas, en la pintura, donde se puede ver
una mayor preocupación por las formas humanas –ahora representadas de forma más
próximas al simbolismo-, y en las construcciones. Veremos el surgimiento de megalitos,
monumentos de gran tamaño construidos con uno o varios bloques de piedra.

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