Las secuelas de una guerra
Queridos lectores, les saludo con mucho afecto y me complace platicarles hoy de una
nueva película que subió Netflix llamada Born on the fourth of July. Nos relata la historia
de Ron Kovic (Tom Cruise) un joven que desde niño ha tenido el sueño y emoción de un
día poder enlistarse para ir a la guerra y luchar por su país; sin embargo, Ron no tiene idea
alguna de la cruda realidad de la guerra, que no sólo le podrá dejar secuelas físicas, sino
también emocionales.
Está gran película de 1989 ganó dos premios Oscar a mejor director y a mejor montaje,
también ese mismo año, ganó el Globo de Oro como mejor película de drama. Está dirigida
por Oliver Stone quien ganó un Oscar también por mejor guion adaptado por su filme
Expreso de Medianoche (1978) y escribió el guión de la famosa película Scarface (1983).
Este filme está basado en la biografía de Ron Kovic. La historia de guerra que ha marcado
más a Estados Unidos ha sido la guerra de Vietnam, como nos muestra este filme; a los
niños se les educaba con el ideal de héroe de guerra, de nación, las familias se reunían a
escuchar el discurso del gobierno que endulzaba el oído de los jóvenes sobre el heroísmo de
ir a la guerra; cuando los chicos ya estaban en edad de poder enlistarse eran entrenados y
enviados a la guerra a Vietnam como soldados sin un buena preparación, carne de cañón de
una guerra que se sostenía a larga distancia y que se hizo impopular por el abuso contra los
civiles vietnamitas; la crudeza de la película muestra que no sólo los jóvenes soldados no
tenían idea de a qué iban, sino que, también podían matar a todo aquél que estuviera en la
línea de guerra, incluidos civiles y sus propios compañeros; esto genera una carga de
conciencia terrible y es muy explícito en la película par el protagonista. Se revela la gran
interpretación de Tom Cruise cuando las secuelas de la guerra lo llevan al hospital de
veteranos donde ocurre su rehabilitación de manera lastimosa e indigna: el personaje queda
sorprendido al ver como el lugar está descuidado y se vive en situación insalubre e
inhumana; el personal está poco capacitado y es racista, sin insumos suficientes para ayudar
al tratamiento de los veteranos quienes sólo esperaban a su regreso un trato digno. La vida
después de la guerra es el golpe de realidad, lo más difícil, la lucha con uno mismo y con
los demás quienes no te ven como un héroe sino como aquél joven que ha perdido la
oportunidad de llevar una vida “normal” viene la paulatina degradación del personaje en su
vida familiar. En el país, la gente empieza a darse cuenta del desastre en Vietnam y los
jóvenes protestan sobre esta guerra fallida. El gobierno estadounidense ha matado a la
juventud de su país, pero no acepta la crítica y reprime a los grupos que se manifiestan
públicamente contra la guerra. Kovic ha vuelto a un país que no reconoce su sacrificio de
guerra, sino que también lo considera un criminal. No hay lugar para él.
El viaje a México es tocar fondo en su crisis de identidad, la presencia de veteranos que
están allí no son un alivio, son su reflejo de la decadencia de su vida, es una muestra del
vacío de la guerra. Pareciera que no hay de dónde sujetarse cada día para salir adelante y
viene la revelación de su nueva identidad a través de su vida sexual y de su limitación
motora de la manera más dolorosa y cruel.