ROMANOS: 8:38-39 (1)
Vivimos en un país inseguro
1) médicos inyectan sustancia prohibida,
2) nosotros inventamos palabras nuevas: “MOTOCHORROS”,
3) bancos se quedan con nuestros ahorros,
4) sacamos seguros por si nos pasa algo: “nos quitan la cartera, el celular, la vida,
si chocamos con nuestros vehículos, de
5) Los profesionales mala praxis, etc.
6) El mundo es inseguro, terrorismo, guerras, pandemia
PERO el apóstol dice: “POR LO CUAL ESTOY SEGURO”, ¿De que esta
seguro?
a) De lo peor que nos puede pasar en nuestra vida:
LA MUERTE: la separación total de nuestra existencia, ¿hay algo
más importante que podamos perder?, aterrador, desconocido (1
Tesalonicenses 4.13-15).- 2
La biblia contiene varias realidades sobre la muerte:
La muerte es inevitable.
Eclesiastés 3.1-2 En este mundo todo tiene su hora; hay un momento para
todo cuanto ocurre: 2 Un momento para nacer, y un momento para morir. Un
momento para plantar, y un momento para arrancar lo plantado.
Hechos 17:26 De un solo hombre hizo él todas las naciones, para que vivan
en toda la tierra; y les ha señalado el tiempo y el lugar en que deben vivir.
Hebreos 9.27…así como está establecido que los seres humanos mueran
una sola vez, y después venga el juicio,… NVI
En el funeral de un cristiano abundan la paz, la fortaleza y la esperanza.
En el funeral de un incrédulo sobresalen la angustia, el dolor, desesperación y
desesperanza.
La biblia aconseja que conozcamos detalles sobre la muerte.
(v.13-15) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que
duermen,…
La confusión sobre la muerte ocurre por la ignorancia de las personas sobre el
tema.
La biblia enfatiza que muerte para un creyente en Cristo es un sueño.
(v. 15) Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor….no
precederemos a los que durmieron.
No hay razón para preguntarse o preocuparse si hay vida después de la
muerte porque ya está revelado en la biblia.
2 Corintios 5:1-2 Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este
tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de
manos, eterna, en los cielos. 2 Y por esto también gemimos, deseando ser
revestidos de aquella nuestra habitación celestial;…
Juan 11.25-26 Jesús le dijo a ella: Yo soy la resurrección y la vida. El que
cree en mí, aunque muera, vivirá. 26 Si alguien vive y cree en mí, realmente
no morirá jamás. ¿Crees esto?
La biblia describe la muerte como un sueño. (v. 13-15)
Juan 11:11 Dicho esto, les dijo después: Nuestro amigo Lázaro duerme; mas
voy para despertarle.
1 Reyes 2:10 Y durmió David con sus padres, y fue sepultado en su ciudad.
Los cristianos necesitamos recordar que la muerte es algo temporal, NO es el
final.
Al morir, nuestro último suspiro en la tierra da paso al primer aliento en la
eternidad.
Daniel 12:2-3 Y muchos de los que duermen en el polvo de la tierra serán
despertados, unos para vida eterna, y otros para vergüenza y confusión
perpetua. 3 Los entendidos resplandecerán como el resplandor del
firmamento; y los que enseñan la justicia a la multitud, como las estrellas a
perpetua eternidad.
Un cristiano NO debe temer a la muerte así como no tiene temor a una
siestecita.
La confianza del creyente en Cristo en el triunfo sobre la muerte. (v. 13-15)
1 Corintios 15:20 Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de
los que durmieron es hecho.
2 Corintios 5:6 Así que vivimos confiados siempre, y sabiendo que entre
tanto que estamos en el cuerpo, estamos ausentes del Señor.
El cuerpo de un cristiano al morir regresa al polvo pero la persona real está
con el Señor.
Fases que se atraviesan cuando un ser querido muere:
Negación, rechazo a lo sucedido
Culpabilidad
Culpa y enojo, ira
Depresión que desgasta.
Tiempo de aceptación del hecho, esperanza y continuidad de la vida.
(v. 14) Si creemos que Jesús murió y después resucitó, entonces también
debemos creer que Dios resucitará con Jesús a los que durmieron creyendo
en él.
La clave para perder el temor a la muerte y tener la seguridad de ver a Jesús
descansa en la preposición “si” que es condicional.
Amós: 12…prepárate para venir al encuentro de tu Dios,…
Jesús dijo en Juan 14:19…porque Yo vivo, ustedes también vivirán.
Salmo 23:4 Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno,
porque tú estarás conmigo;…
Todos los creyentes muertos descansan en los brazos de Jesús, nuestro
Salvador. ¿Tiene usted esa seguridad si muriera hoy?)
NI LA VIDA: todo lo que nos pasa, enfermedad, hambre, dolor, etc.
NI LO QUE PASE AHORA: engaño, odio, soledad, el daño que soportamos hoy.
NI LO QUE VENDRA: todas las cosas que no puedo prevenir,
NI LO QUE ESTA EN LOS CIELOS: ángeles
NI LA PROFUNDIDAD DE LA TIERRA: las cosas que están ocultas, lo malo, está
expresión y la anterior habla del universo completo
NI LOS PODERES MALIGNOS: BRUJERIA Y toda creación Satánica o creación
humana.
NI LOS ANGELES DEL MAL: que quieren nuestra perdición.
NI NADA CREADO, visible e invencible
NADA ME PODRA APARTAR DEL AMOR, DIOS NO HACE EL AMOR, sino el es el
AMOR., y este amor esta expresado en su hijo, CRISTO JESUS, NUESTRO SEÑOR.
EL SEÑOR JESUS NUESTRO DUEÑO, PORQUE EL NOS COMPRO EN LA CRUZ, A
PRECIO DE SU GLORIOSA SANGRE.
La resurrección de Cristo es la garantía de que el amor de Dios es más fuerte que la
muerte. Jesús venció la tumba, demostrando que el amor divino tiene poder sobre todas
las fuerzas que amenazan nuestra vida y nuestra esperanza. En Su resurrección,
encontramos la seguridad de que nada puede prevalecer contra nosotros.
Nuestra identidad en Cristo
En Cristo Jesús, encontramos nuestra identidad como hijos de Dios. Somos amados y
aceptados por Dios, no debido a nuestros méritos, sino debido al amor incondicional de
nuestro Salvador. Esta identidad en Cristo es inquebrantable, y ninguna circunstancia
puede cambiarla.
ROMANOS 8: 33-35: ¿QUIEN NOS ACUSARA?, (1)
ROMANOS 8: 37 ¡PORQUE SOMOS MÁS QUE VENCEDORES! (1)
Aplicando Romanos 8:38-39 en nuestras vidas
La promesa de Romanos 8:38-39 es una verdad profunda que debe afectar la forma en
que vivimos como creyentes. Aquí hay algunas formas en las que podemos aplicar esta
promesa en nuestras vidas:
1. Vivir en la seguridad del amor de Dios
Debemos vivir cada día con la seguridad de que el amor de Dios nunca nos
abandonará. Esta seguridad nos libera de la ansiedad y el miedo, permitiéndonos
experimentar la paz que proviene del amor inquebrantable de Dios.
2. Afrontar las pruebas con confianza
Las pruebas y tribulaciones son parte inevitable de la vida. Sin embargo, cuando
enfrentamos dificultades, podemos hacerlo con confianza, sabiendo que ninguna de
ellas puede separarnos del amor de Dios. En lugar de sucumbir a la desesperación,
podemos encontrar fortaleza en Su amor.
3. Abrazar nuestra identidad en Cristo
Recordar nuestra identidad en Cristo es fundamental. Somos amados por Dios, y esa
realidad no cambia a pesar de nuestras fallas o debilidades. Debemos abrazar esta
identidad y vivir en respuesta a ese amor, amando a los demás y siguiendo el ejemplo
de Cristo.
4. Compartir el amor de Dios
Como receptores del amor incondicional de Dios, también estamos llamados a compartir
ese amor con otros. Debemos reflejar el amor de Dios en nuestras relaciones y
acciones, mostrando a aquellos que nos rodean el mismo amor que Dios nos ha
demostrado en Cristo Jesús.
5. Vencer el miedo y la inseguridad
El miedo y la inseguridad son emociones poderosas que a menudo nos asaltan en la
vida. Sin embargo, recordar Romanos 8:38-39 nos brinda una base sólida para
enfrentar estos sentimientos. Cuando el temor o la duda se presenten, podemos
recordar que nada puede separarnos del amor de Dios y encontrar consuelo en esa
verdad.
6. Mantener una Perspectiva Eterna
Esta promesa nos invita a mantener una perspectiva eterna. Nuestras preocupaciones
terrenales pueden parecer abrumadoras, pero cuando recordamos que el amor de Dios
trasciende todo lo presente, nos enfocamos en la esperanza de la vida eterna que nos
espera en Él.
Conclusión
Romanos 8:38-39 nos presenta una verdad que es fundamental para la fe cristiana: el
amor inquebrantable de Dios. Esta promesa nos asegura que nada en todo el universo
puede separarnos de Su amor, manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor. Es una
afirmación de la seguridad y la esperanza que encontramos en la relación con Dios.
Esta verdad nos desafía a vivir de acuerdo con la realidad del amor de Dios en nuestras
vidas. Nos libera del temor y la inseguridad, y nos anima a enfrentar las dificultades con
confianza. Nos impulsa a compartir ese amor con otros y a vivir en respuesta a la gracia
que hemos recibido.
En momentos de duda o desesperación, podemos recurrir a Romanos 8:38-39 como un
recordatorio de que somos amados de una manera incondicional y eterna. El amor de
Dios es la fuerza que nos sostiene, la esperanza que nos guía y la realidad que da
significado a nuestras vidas como creyentes.