Seminario IBBA
Materia: Iglesia, Cultura y Sociedad
Examen Final
29/11/2024
Por favor, responde en forma de ensayo (2 carillas por pregunta) y entregue en o antes del 1 de
diciembre de 2024; entrega solamente por medio la plataforma Fígaro:
1. Haga un análisis del lugar que debería ocupar la Iglesia en el mundo actual.
El lugar que debería ocupar la Iglesia en el mundo actual es un tema profundo que depende de
una comprensión equilibrada de su misión espiritual, su interacción con la cultura y su rol en las
estructuras sociales. Basándonos en las enseñanzas bíblicas y en las realidades contemporáneas,
este análisis aborda los aspectos esenciales de este tema.
1. La Iglesia como cuerpo de Cristo: Una identidad espiritual
La Iglesia no es simplemente una institución social; es el cuerpo de Cristo (1 Corintios 12:27).
Su identidad espiritual le da un propósito trascendente: glorificar a Dios, proclamar el evangelio
y ser un testimonio vivo de su amor y justicia en el mundo.
• Primacía del evangelio: La proclamación de las buenas nuevas debe ser central,
recordando que la transformación del corazón humano es la base para cualquier cambio
significativo en la sociedad.
• Unidad en la diversidad: En un mundo dividido por ideologías, la Iglesia está
llamada a ser un lugar de reconciliación y unidad, demostrando que en Cristo no hay barreras de
etnia, clase o género (Gálatas 3:28).
2. La Iglesia como “Sal y Luz”: Impacto cultural y social
Jesús llamó a sus seguidores a ser “sal de la tierra” y “luz del mundo” (Mateo 5:13-16). Esto
implica que la Iglesia debe tener una influencia transformadora en la cultura y la sociedad, sin
perder su identidad.
• Transformación cultural:
• La Iglesia debería involucrarse en la cultura con discernimiento, redimiendo lo
bueno y resistiendo lo que es contrario a los valores del reino de Dios.
• Debe ser creativa en las artes, la educación, la tecnología y otros campos,
mostrando cómo la fe puede enriquecer y dar dirección a estas áreas.
• Acción social:
• La Iglesia tiene un papel crucial en atender las necesidades de los marginados,
defender a los oprimidos y abogar por la justicia (Miqueas 6:8).
• En un mundo donde persisten la pobreza, la injusticia y el cambio climático, la
Iglesia debe ser un catalizador de soluciones prácticas, motivadas por el amor y el servicio.
3. La Iglesia como contracultura: Una ética distintiva
En una sociedad cada vez más secular y relativista, la Iglesia está llamada a ser contracultural,
manteniéndose fiel a la verdad de las Escrituras y ofreciendo un testimonio coherente de una
vida transformada.
• Moralidad y ética:
• La Iglesia debe ser un modelo de integridad en sus prácticas internas y en su
interacción con el mundo.
• Su postura debe estar basada en la compasión y la verdad, evitando extremos
como la condena rígida o la permisividad irresponsable.
• Esperanza y propósito:
• La Iglesia tiene un mensaje único de esperanza en Cristo, que debe comunicar con
relevancia en un mundo marcado por el vacío existencial, la ansiedad y el materialismo.
4. La Iglesia y las estructuras sociales: Colaboración y profecía
La Iglesia tiene un doble papel en su relación con las instituciones sociales: colaborar con ellas
para el bien común y denunciar las injusticias cuando sea necesario.
• Colaboración:
• Puede trabajar con gobiernos, ONG y otras organizaciones para abordar
problemas como la pobreza, la educación y la salud.
• Sin embargo, debe hacerlo sin comprometer su misión ni convertirse en una
herramienta política.
• Rol profético:
• La Iglesia debe ser una voz profética, confrontando estructuras de poder que
perpetúan la injusticia o la inmoralidad.
• Este rol incluye defender la dignidad humana, la familia, la libertad religiosa y
otros valores fundamentales.
5. Desafíos específicos del mundo actual
La Iglesia enfrenta retos únicos en el siglo XXI que moldean su rol:
• Secularización:
• Enfrentar la exclusión de la fe en el ámbito público requiere creatividad y valentía
para demostrar la relevancia del cristianismo.
• Tecnología y globalización:
• La Iglesia debe adaptarse al uso de las tecnologías digitales para evangelizar y
discipular, mientras aborda cuestiones éticas relacionadas con la inteligencia artificial y otros
avances.
• Diversidad religiosa y cultural:
• En un mundo multicultural y pluralista, la Iglesia debe relacionarse con otras
religiones y cosmovisiones con respeto, buscando el diálogo y mostrando el amor de Cristo
2. Basada en el contenido de las clases magistrales y de las lecturas, ¿qué opina de la
iglesia en la política? ¿La iglesia como gobierno? ¿Leyes que reflejen la
cosmovisión cristiana?
1. La Iglesia y la política: participación responsable, no controladora
En la visión de Emilio Castro y Samuel Escobar, la Iglesia está llamada a participar en la política
como una expresión de su misión de justicia y amor en el Reino de Dios, pero no para asumir un
rol controlador o dominante.
Perspectiva de Castro (misión integral y unidad):
• Castro enfatiza que la misión de la Iglesia está intrínsecamente ligada a la
transformación de las estructuras sociales. Para él, la política no es un fin en sí mismo, sino un
medio para encarnar el mensaje del Reino de Dios: justicia, paz y reconciliación.
• Sin embargo, advierte que la Iglesia debe evitar identificarse con ideologías
políticas o partidos, para no comprometer su llamado profético.
Perspectiva de Escobar (historia y misión):
• Escobar subraya la importancia de la misión integral, donde el evangelio abarca
tanto la proclamación de salvación espiritual como la acción social. La política es un espacio
legítimo para que los cristianos actúen como “sal y luz”.
• No obstante, Escobar también señala que la historia demuestra que cuando la
Iglesia busca controlar el poder político, tiende a corromperse y perder su misión original.
La Iglesia como gobierno: un modelo peligroso
La idea de que la Iglesia gobierne directamente como una institución política no es consistente ni
con la enseñanza de Jesús ni con las perspectivas de Castro y Escobar.
Por qué no es ideal:
1. Jesús rechazó el poder político directo:
• Jesús afirmó: “Mi reino no es de este mundo” (Juan 18:36). Esto muestra que el
Reino de Dios trasciende las estructuras humanas de poder.
• En lugar de imponer el Reino desde arriba, Jesús lo propuso como una
transformación desde el corazón y las comunidades.
2. Historia de abusos:
• Escobar reflexiona sobre cómo la historia del cristianismo muestra que, cuando la
Iglesia ha asumido roles gubernamentales (por ejemplo, en la cristiandad medieval),
frecuentemente se ha alejado de su misión evangélica.
• El poder político tiende a corromper, incluso en contextos religiosos.
3. Pérdida de credibilidad:
• Una Iglesia gobernante corre el riesgo de alienar a aquellos que no comparten la
fe, lo que va en contra del espíritu inclusivo del evangelio.
3. Leyes que reflejen la cosmovisión cristiana: ética y justicia universal
Las leyes que reflejan valores cristianos no deberían ser impuestas como dogmas religiosos, sino
promovidas como principios éticos universales que beneficien a toda la sociedad.
Reflexión desde las obras de Castro y Escobar:
1. Valores del Reino:
• Castro señala que los valores del Reino de Dios son inclusivos y universales:
justicia, dignidad, igualdad y paz. Estos valores, aunque cristianos en su origen, tienen un
atractivo universal que puede ser adoptado por leyes seculares.
• Por ejemplo, leyes que promuevan la justicia social, la protección de los
vulnerables o la paz reflejan valores cristianos sin imponer dogmas religiosos.
2. Participación ética en la legislación:
• Escobar subraya que los cristianos deben estar presentes en los procesos
legislativos, no para imponer su fe, sino para contribuir con principios éticos basados en el amor
y la dignidad humana.
• Sin embargo, deben respetar la pluralidad de la sociedad, buscando el bien común
en lugar de imponer visiones exclusivas.
3. Límites necesarios:
• Tanto Castro como Escobar enfatizan que las leyes cristianas no deben ser un
medio de coerción religiosa. El evangelio se predica, no se impone.
• El objetivo es que los principios cristianos transformen la sociedad desde adentro,
por convicción, no por obligación.
3. Compare y contraste la visión de la Iglesia como sal y luz en la cultura y en la
sociedad (la visión pietista) con la idea de la iglesia como separada de la cultura y
fuera de las instituciones sociales para no contaminarse (la visión fundamentalista
del siglo XX en Estados Unidos).
1. Visión de la Iglesia como “Sal y Luz” (visión pietista)
Fundamento bíblico:
• Basada en Mateo 5:13-16, esta perspectiva ve a la Iglesia como llamada a influir
positivamente en la cultura y la sociedad, preservando valores morales (sal) y ofreciendo
dirección y esperanza (luz).
Relación con la cultura:
• La Iglesia participa activamente en la cultura y las instituciones sociales con el
objetivo de redimirlas. No busca adaptarse a la cultura, sino transformarla desde dentro.
Enfoque en la misión:
• Esta visión promueve el equilibrio entre la proclamación del evangelio y el
compromiso con las necesidades sociales y culturales.
• Cree que los cristianos deben liderar en todos los ámbitos de la sociedad:
educación, política, economía, artes, etc., como agentes de cambio para glorificar a Dios.
Ventajas:
• Proporciona un enfoque práctico para impactar la sociedad.
• Ayuda a conectar la fe cristiana con el mundo real, mostrando relevancia en las
problemáticas actuales.
• Promueve una visión integral de la misión cristiana.
Críticas:
• Puede llevar a una excesiva acomodación al mundo, perdiendo la identidad
distintiva de la Iglesia.
• Riesgo de activismo social sin suficiente enfoque espiritual.
2. Visión fundamentalista (siglo XX en Estados Unidos)
Fundamento bíblico:
• Inspirada en textos como 2 Corintios 6:17 (“Salid de en medio de ellos”), enfatiza
la pureza espiritual y la separación del pecado. Esta postura se desarrolló como reacción al
liberalismo teológico y a la secularización.
Relación con la cultura:
• Rechaza participar en la cultura dominante y las instituciones sociales por
considerarlas corrompidas e incompatibles con los valores cristianos.
• Prefiere crear espacios alternativos separados: escuelas, universidades y
comunidades cristianas exclusivas.
Enfoque en la misión:
• Prioriza la evangelización personal sobre el compromiso con la transformación
social.
• Ve el mundo como un entorno hostil que debe evitarse para no “contaminarse”
con prácticas o filosofías no cristianas.
Ventajas:
• Preserva la identidad doctrinal y ética de la Iglesia.
• Fomenta comunidades comprometidas y con una fe clara.
Críticas:
• Puede resultar en aislamiento social y desconexión con las necesidades del
mundo.
• Reduce la misión cristiana a lo espiritual, descuidando las necesidades físicas y
sociales.
• Limita la influencia de los cristianos en las instituciones clave de la sociedad.
Aspecto “Sal y Luz” (Pietista) Separación
(Fundamentalista)
Relación con la cultura Participación activa y Separación para evitar la
redención. contaminación.
Enfoque de la misión Transformación integral: Evangelización personal;
espiritual y social. rechazo social.
Actitud hacia la sociedad Optimista, buscando influir Pesimista, considerando la
positivamente. sociedad perdida.
Ventajas Relevancia y transformación Preservación doctrinal y
cultural. ética.
Críticas Riesgo de perder identidad Aislamiento y falta de
distintiva. influencia social.
4. ¿Está de acuerdo con la siguiente expresión: La iglesia modificadora de la cultura, y
agente trasformador de la sociedad? ¿Por qué sí? ¿Por qué no?
La iglesia tiene el potencial de transformar culturas y sociedades al vivir y proclamar el
evangelio de manera integral. Su misión no es imponer, sino inspirar cambios que reflejen la
justicia, el amor y la paz del Reino de Dios.
Desafíos actuales
La iglesia enfrenta retos como la secularización, la moral y la indiferencia espiritual. Para ser
efectiva, debe:
1. Mantener un equilibrio entre la relevancia cultural y la fidelidad doctrinal.
2. Trabajar en unidad, evitando divisiones internas.
3. Ser activa en los problemas actuales, como la crisis ambiental, la desigualdad
social y los derechos humanos.
La transformación social surge cuando la iglesia aplica los principios del evangelio al mundo real.
Esto implica:
• Acción práctica: Ayudar a los pobres, sanar a los heridos, y luchar contra las
estructuras opresivas, siguiendo el ejemplo de Cristo.
• Liderazgo ético: Equipar a los creyentes para liderar en sus comunidades, lugares
de trabajo y gobiernos con integridad y servicio.
• Evangelización y discipulado: Cambiar la sociedad no solo requiere obras
sociales, sino también una transformación interna de las personas a través de la conversión y el
discipulado.
Sí, estoy de acuerdo con la expresión de que la Iglesia puede ser “modificadora de la cultura y
agente transformador de la sociedad,” pero es importante entender esta afirmación con
matices. A continuación, exploro las razones:
Por qué sí
1. Influencia en valores culturales:
La Iglesia, a lo largo de la historia, ha influido en las normas culturales y en el comportamiento
humano, promoviendo valores como la dignidad humana, la justicia, la solidaridad y el respeto.
Estos principios han moldeado culturas enteras, inspirando cambios sociales significativos.
2. Transformación personal:
La Iglesia impacta a las personas individualmente, fomentando la transformación interna a
través de la fe. Personas transformadas tienden a influir positivamente en sus comunidades y a
generar cambios culturales y sociales.
3. Obras sociales y comunitarias:
La acción social de la Iglesia en áreas como la educación, la atención a los marginados y la salud
pública ha sido clave en el progreso de muchas sociedades, modificando estructuras y
condiciones injustas.
4. Modelo alternativo de vida:
Al predicar y vivir un mensaje basado en el amor, el perdón y la reconciliación, la Iglesia
presenta un contraste con los valores de una cultura centrada en el individualismo, el
materialismo o la competencia desmedida.
Por qué no
1. Falta de coherencia:
En ocasiones, sectores de la Iglesia han fallado en vivir conforme a los valores que predican, lo
que puede limitar su capacidad transformadora o incluso generar rechazo.
2. Relación con la cultura:
Algunos argumentan que la Iglesia no siempre debe intentar modificar la cultura, sino ser fiel a
su misión espiritual, dejando que Dios sea quien transforme las sociedades a través de las
personas.
3. Resistencia social:
En contextos donde la cultura dominante está profundamente secularizada o adversa a los
valores cristianos, la influencia de la Iglesia puede ser limitada o incluso contracultural,
enfrentando oposición.
4. Posible imposición:
Si la Iglesia intenta imponer cambios culturales desde una postura autoritaria, puede alienar a
las personas en lugar de transformar la sociedad de manera genuina y voluntaria.
Conclusión
La Iglesia tiene un papel importante en la política, no como gobernante ni como agente
de imposición, sino como una voz profética y transformadora que defiende la justicia, la
paz y la dignidad humana. Inspirada en las enseñanzas de Castro y Escobar, la Iglesia
debe:
• Participar en la política de manera ética y coherente con su misión.
• Evitar el control político directo para no comprometer su integridad
espiritual.
• Promover valores cristianos como principios universales que beneficien a
toda la sociedad, respetando su diversidad y pluralidad.
El desafío es equilibrar su misión profética con su compromiso social, actuando como
un testimonio vivo del Reino de Dios sin caer en las trampas del poder terrenal.
Como así también tiene el potencial de ser una influencia cultural y social
transformadora cuando vive auténticamente el mensaje de Cristo y actúa en amor y
servicio. Sin embargo, su impacto depende de su fidelidad a la misión espiritual, de su
capacidad para dialogar con la cultura y de su compromiso con la acción coherente y
ética. La transformación debe ser impulsada desde adentro hacia afuera, promoviendo
cambios duraderos y auténticos.