Pocas figuras en la historia de Perú polarizaron tanto al país como la de Alberto Fujimori.
El polémico expresidente falleció a los 86 años y su hija Keiko, que es una de las herederas
políticas del fujimorismo, anunció su muerte este miércoles 11 de septiembre.
Para sus simpatizantes, durante sus diez años de mandato entre 1900 y 2000, salvó al país de
la violencia de la guerrilla y del colapso económico.
Para sus detractores, fue un autoritario que abusó de las instituciones democráticas del país y
que perpetró graves violaciones de los derechos humanos.
Fue el primer exmandatario electo de América Latina en ser juzgado y sentenciado en su
propio país por crímenes de lesa humanidad.
En este video te contamos 4 momentos que marcaron su vida política y la de Perú.
Antes de que llegara a la presidencia, nada en el perfil de Alberto Fujimori indicaba que sería
un hombre que terminaría sacudiendo al país.
Cuando se postuló a la presidencia en 1990, Fujimori era un ingeniero agrónomo de 50 años,
profesor de universidad, muy poco conocido y sin carrera política.
Pero aprovechó la crisis de los partidos tradicionales en ese entonces para presentarse como
un outsider a semanas de las elecciones, haciendo campaña manejando un tractor.
Y ganó contra todo pronóstico después de que arrasó con el favorito de las encuestas, el
escritor Mario Vargas Llosa.
El país que heredó Fujimori enfrentaba dos grandes retos: una inflación anual de más del
12.000% y la actividad de los grupos armados Sendero Luminoso y Movimiento Revolucionario
Tupac Amaru (MRTA).
Para afrontar el primero, Fujimori adoptó un estricto plan antiinflacionario, conocido como
"fujishock", uno de los ajustes económicos más duros que ha vivido Perú y que provocó el
descontento de los sectores sindicales y del Congreso.
Implicó la desaparición de gran parte de los subisidios estatales, la privatización masiva de
empresas públicas y otras agresivas medidas liberalizadoras.
Su receta funcionó, pues en pocas semanas logró reducir la inflación aunque con un alto costo
social.
Y para enfrentar el conflicto interno del país y a las guerrillas maoístas que asolaban con
violencia a Perú, Fujimori aplicó la mano dura.
Sendero Luminoso había sido fundado en 1970 en la sierra andina, y se convirtió en
una insurgencia violenta en 1980.
Había extendido su alcance a los barrios populares de Lima y llevaba a cabo asesinatos y
bombardeos contra bancos, embajadas y centrales eléctricas.
Su líder era Abimael Guzmán Reynoso, un carismático exprofesor universitario de filosofía, que
había sintetizado ideas de Marx, Lenin y Mao.
Así que su captura, el 12 de septiembre de 1992, fue otro momento que marcó la presidencia
de Fujimori y disparó su popularidad.
El problema del terrorismo era algo insoluble, considerado en esa forma.
Difícil el problema pero con la estrategia que aplicamos utilizando el servicio de inteligencia
nacional, una legislación especial, es decir una estrategia general, fue resuelto.
Pero en paralelo, las acciones autoritarias del gobierno para combatir la violencia contaban otra
historia.
La Comisión de la Verdad y la Reconciliación documentó crímenes y violaciones de los
derechos humanos perpetrados por las fuerzas del Estado.
En Barrios Altos y La Cantuta el comando paramilitar conocido como el Grupo Colina, asesinó
a 25 personas de las que sospechaban que eran colaboradores senderistas.
En abril de 2009, Fujimori fue condenado por asesinato, secuestro agravado y lesiones, así
como por crímenes contra la humanidad.
Le impusieron 25 años de pena privativa de libertad a Alberto Fujimori Fujimori.
Fue liberado luego de que el Tribunal Constitucional ratificara la validez del indulto que le
concedió en 2017.
Otro momento de la vida política de Fujimori a dos años de asumir la presidencia, fue cuando
organizó y ejecutó lo que se llamaría como el “autogolpe” de 1992, también conocido como el
“Fujimorazo”.
En ese entonces, Fujimori no tenía mayoría en el poder legislativo y denunciaba al Congreso
de ser "obstruccionista".
Así que anunció por televisión que disolvía el Congreso, reorganizaba el poder judicial y
suspendía la Constitución, según él, para luchar contra los grupos armados y enderezar la
economía.
Poco después, militares peruanos tomaron el control de la sede de las altas instituciones del
Estado y la prensa fue censurada.
Mientras la jugada política de Fujimori recibió una fuerte condena internacional por su espíritu
autoritario, dentro del país contaba con el apoyo popular de más del 80%.
Después del “Fujimorazo” también se conformó un Congreso Constituyente Democrático en la
que se redactó una nueva constitución que reemplazó a la de 1979.
Pero el autogolpe de Fujimori no terminó bien.
Aunque fue reelegido en 1995, y luego en noviembre de 2000 las acusaciones por corrupción y
violaciones a los derechos humanos se hicieron tan abrumadoras que buscó refugio en Japón.
Y el término "Fujimorazo" se usa ahora para describir cuando el Ejecutivo o cualquier otro
poder, cierra o cancela el ejercicio de un parlamento que no les es favorable.
Las cosas empezaron a complicarse súbitamente para Fujimori en el año 2000 y su caída fue
tan rápida y súbita como su ascenso.
En septiembre de ese año, un escándalo de corrupción acabó con su presidencia.
Involucraba a Vladimiro Montesinos, el hombre que manejaba la parte oscura de la seguridad
del Estado.
Apareció en unos videos filtrados a la prensa entregando sobres con grandes cantidades de
dinero en efectivo a políticos, empresarios y otras personalidades.
El propio Montesinos había grabado los videos con los que se había asegurado las lealtades de
los sobornados hacia el gobierno de Fujimori.
Con el tiempo se supo que había docenas de grabaciones que incluían a congresistas y
directores de medios de comunicación.
El escándalo de los "vladivideos", como les decía, provocó una creciente indignación.
Montesinos huyó al extranjero pero luego fue encarcelado por sus delitos.
Fujimori huyó a Tokio desde donde renunció aunque el Congreso no aceptó su renuncia y lo
destituyó por incapacidad moral permanente.
Permaneció años en el extranjero huyendo de la justicia hasta que fue detenido en Chile en
2007.
Después, Fujimori fue extraditado a Perú donde fue condenado y encarcelado.
A pesar de su figura polarizante y polémica -y de que Fujimori nunca pidió perdón por los
crímenes por los que fue condenado — su apellido sigue vigente en la política peruana.
Sus hijos Keiko y Kenji lideran el fujimorismo, una de las fuerzas que actualmente tiene más
protagonismo en Perú.