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Reflexiones sobre la Misericordia Divina

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Cantaré la

Misericordia del Señor

Diario
Sor Faustina
Cuaderno III
III CUADERNO

[1] +
J.M.J.
Te doy gracias, mi Señor y Maestro,
Por haberme transformado toda en Ti,
Y por que me acompañas a través de las adversidades de la vida,
Cuando estás en mi corazón, nada temo.

+
J.M.J.
La Cena del Señor está servida,
Jesús se sienta a la mesa, con los Apóstoles,
Todo Su Ser se transforma en amor,
Porque tal es el consejo de la Santísima Trinidad.

“He deseado ardientemente cenar con vosotros,


Antes de sufrir hasta la muerte.
Mientras me voy, el amor me retiene con vosotros”.
Da la sangre, da la vida, porque ama inmensamente.

El amor se oculta bajo la apariencia del pan,


Para quedarse con nosotros mientras se va.
No era necesario tal anonadamiento,
Pero el amor ardiente lo oculta bajo esta Especie.

Sobre el pan y el vino dice estas palabras:


“Esto es Mi Sangre, esto es Mi Cuerpo”.
Aunque misteriosas, son palabras de amor,
Y pasó el Cáliz entre Sus discípulos.

Estremeció Jesús en Sí Mismo


Y dijo: “Uno de vosotros traicionará a su Maestro”.
Callaron, un silencio de tumba,
Y Juan inclinó la cabeza sobre el pecho de El.

La Cena ha terminado,
Vamos al Getsemaní.
El amor es saciado,
Pero allá ya espera el traidor.

[2] +
J.M.J.
Oh Voluntad de Dios, Tú eres mi alimento, Tú eres mi deleite. Apresura, oh
Señor, la Fiesta de la Misericordia para que las almas conozcan el manantial de Tu
bondad
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Dios y almas
Sor M. Faustina, del Santísimo Sacramento

Cracovia, 1-III-[1937] Sor M. Faustina del Santísimo Sacramento

Oh Voluntad de Dios Omnipotente,


Tú eres mi dicha, Tú mi alegría.
Cualquier cosa me envíe la mano de mi Señor,
La aceptaré con alegría, sumisión y amor.

Tu santa voluntad es mi quietud.


En ella está encerrada toda mi santidad
Y mi salvación eterna.
Ya que hacer la voluntad de Dios es la mayor gloria.

La voluntad de Dios, son Sus distintos deseos,


Mi alma los cumple sin reservas,
Porque éstas son Sus divinas aspiraciones
En los momentos en que Dios concede Sus confidencias.

Señor, haz de mí lo que Te agrade,


No Te pongo ni impedimentos ni restricciones,
Porque Tu eres mi deleite y mi amor
Y ante Ti manifiesto a mi vez, todo mi pensamiento.
+
J.M.J. Cracovia, 1-III-1937
Dios y Almas + Tercer Cuaderno
Gloria y adoración llegue a la Divina Misericordia de cada criatura por todos los
siglos de los siglos.
+ Oh Señor y Dios mío, me ordenas de describir las gracias que me
concedes. Oh Jesús mío, si no fuera por la explícita orden de los confesores (321) de
describir lo que sucede en mi alma, yo de mi propia iniciativa no escribiría ni una
palabra. Y si escribo de mí, lo hago por orden evidente de la santa obediencia.
Sea gloria y honor a Ti, oh Santísima Trinidad, oh Dios Eterno; la
Misericordia que brota de Tus entrañas, nos proteja de Tu justa ira. Resuene la
alabanza a Tu inconcebible Misericordia. Sobre todas Tus obras está el sello de Tu
insondable Misericordia, oh Señor.
1-III-[1937]. El Señor me ha hecho conocer cuánto le desagrada un alma
que habla mucho. “En tal alma no encuentro descanso. El ruido continuo Me

321. El hecho que hable de “confesores” parece indicar que la recomendación de escribir el
diario, la haya recibido Sor Faustina, no solo de Don Sopocko, sino también del Padre
Andrasz.
III CUADERNO

cansa y en ese ruido el alma no distingue Mi voz”.


Hoy he rezado a Jesús de poder ver a cierta persona, y esto para mí será la
señal que el Señor la llama a formar parte del convento [que debe fundarse]. Y me he
encontrado con ella y he comprendido que aquella querida alma tiene la vocación y
rogué al Señor que El Mismo se digne formar su alma. Con ella he hablado muchas
veces de la vocación, el resto lo hará el Señor.

[4] + 5-III-[1937]. Hoy he sentido en mi cuerpo, por un tiempo bastante


prolongado, la Pasión del Señor Jesús; es un gran sufrimiento, pero todo por las
almas inmortales.
Hoy me ha visitado el Señor y me ha estrechado a Su Corazón y ha dicho:
“Descansa, niña Mía. Yo siempre estoy contigo”.
+ 8-III-[1937]. Hoy, mientras rezaba según las intenciones del Padre
Andrasz, he conocido de repente lo íntima que son las relaciones de esa alma con
Dios y lo agradable que ella es al Señor. Me alegré enormemente, porque deseo
muchísimo que todas las almas estén unidas de la manera más íntima a Dios.
+ Hoy, mientras rezaba, se ha adueñado de mi alma un deseo tan grande de
poner manos a la obra, que no podía frenar el entusiasmo. Oh, cuánto deseo que las
almas de esta Congregación estén ante el trono de Dios e impetren continuamente la
inconcebible Misericordia Divina por el mundo entero, adorando y alabando la
inefable Misericordia de Dios. Una fuerza misteriosa me empuja a la acción.
12-III-1937. He visto la gran fatiga que soporta un cierto sacerdote a quien
Dios ha trazado un camino pesado y difícil, pero los frutos de su trabajo son
evidentes. Quiera el cielo dar muchas almas como esta que saben amar a Dios entre
los más grandes sufrimientos.
+ Hoy he sentido cuánto dese[aba] oraciones una cierta alma agonizante.
He rezado por ella largo tiempo hasta que sentí que había expirado. ¡Oh, cuánta
necesidad tienen de plegarias las almas agonizantes! Oh Jesús, inspira las almas a
rezar frecuentemente por los agonizantes.

[5] 15-III-[1937]. Hoy he penetrado en la amargura de la Pasión del Señor


Jesús, he sufrido únicamente en el espíritu, he conocido cuán horrible es el pecado.
He experimentado toda la repulsión por el pecado. Interiormente, en lo profundo de
mi alma, he conocido qué espantoso es el pecado, aún el más pequeño [y] cuánto ha
desgarrado el alma de Jesús. Preferiría padecer mil infiernos antes que cometer aún
el más pequeño pecado venial.
El Señor me ha dicho: “Deseo darme a las almas y llenarías de Mi amor,
pero son pocas las almas que quieren aceptar todas las gracias que Mi amor les ha
destinado. Mi gracia no se pierde; si el alma a la cual está destinada no la acepta,
la recibe otra alma”.
Siento, muchas veces, cuando otras personas rezan por mí; lo siento de
repente en mi alma. Pero no siempre sé quién es la persona que intercede por mí. Y
sé también si alguna persona tiene un disgusto por cualquier motivo que proviene de
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

mí. También esto llego a conocerlo interiormente aunque esto suceda muy lejos
(322).
18-III-[1937]. He conocido una cierta gracia, la cual me introduce en una
estrecha familiaridad y unión con el Señor. El me la da a conocer a través de una luz
interior [como también] me hace conocer Su grandeza y santidad y con cuánta
benevolencia se humilla hasta mí. Me hace conocer exclusivamente Su amor hacia
mí, que es absolutamente el Dueño de todo y me hace conocer que se da al alma,
suspendiendo todas las leyes de la naturaleza. El actúa como quiere.
Estoy conociendo los desposorios interiores del alma con Dios, que no se
manifiestan exteriormente, es un puro acto interior del alma con Dios. Esta gracia
me ha atraído hacia el ardor mismo del amor de Dios, he conocido Su Trinidad y la
absoluta Unidad de Su Ser. Esta gracia es diferente de todas las gracias, es tan
altamente espiritual que mi imprecisa descripción no logra expresar ni siquiera una
sombra de ella.

[6] + Tengo un gran deseo de esconderme, quisiera vivir como si no existiera en


absoluto; siento una misteriosa atracción interior a esconderme profundamente en
modo que solamente me conozca el Corazón de Jesús. Deseo ser una pequeña,
silenciosa morada, donde Jesús pueda descansar. No haré entrar nada que pueda
despertar a mi Amado. Trato con las criaturas solamente en la medida que ello
agrada a mi Amado. Mi Corazón se ha prendado del Señor con todo el poder del
amor y no conozco ningún otro amor, porque mi alma desde el principio se ha
sumergido en el Señor como en su único tesoro.
+ Aunque exteriormente tengo muchos sufrimientos y contrariedades de
distintas clases, esto sin embargo no cambia mi vida interior ni por un momento, ni
turba mi recogimiento interior. No temo el momento del abandono por parte de las
criaturas, porque aunque todos me abandonaran, [yo] no estaría sola porque el
Señor está conmigo y aunque el Señor se ocultara, el amor lo encontraría. Para el
amor no existen ni puertas, ni guardias; ni siquiera el esplendoroso Querubín con la
espada de fuego logra detener el amor. Este atraviesa las selvas y los desiertos, bajo
las tempestades, los rayos y en las tinieblas y llega a la surgente de la cual ha salido y
allí queda por la eternidad. Todo termina, pero el amor no termina nunca.
+ Hoy he recibido unas naranjas; cuando la hermana se fué pensé: “En
lugar de mortificarme y hacer penitencias durante la Santa Cuaresma, debo comer
naranjas. Después de todo ya estoy algo mejor”. Y enseguida oí una voz en el alma:

322. El director espiritual de Sor Faustina, Don Miguel Sopocko, recuerda que ella tenía
dones extraordinarios como: visiones, iluminaciones, sentía voces interiores. Aquí Sor
Faustina recuerda uno de estos dones, esto es el conocimiento interior de hechos
concernientes a personas que tenían relaciones con ella (cfr. [Link] Carta de Don Sopocko del
7-III-72).
III CUADERNO

“Hija Mía, Me agradas más si por obediencia y por amor hacia Mí, comes las
naranjas, que si por tu voluntad, ayunas y te mortificas. Un alma que Me ama
mucho, debe absolutamente vivir de Mi voluntad. Yo conozco tu corazón, sé que
no lo satisface nada, sino únicamente Mi Amor”.

[7]+No sabría vivir sin el Señor. En este aislamiento Jesús viene frecuentemente a
visitarme, me instruye, me tranquiliza, me amonesta y alienta. El Mismo forma mi
corazón según Sus deseos y Sus gustos divinos, pero siempre lleno de Misericordia
y de bondad. Nuestros corazones está fundidos en uno.
19-III-[1937]. Hoy me he unido a la adoración (323) que se celebra en
nuestra casa pero mi alma estaba llena de angustia y un extraño miedo atormentaba
mi corazón. Por eso he duplicado mis rezos. De repente he visto la mirada de Dios
dirigida al fondo de mi corazón.
Al sentarme a tomar el desayuno, muy sabroso, dije al Señor “Te
agradezco por estos dones pero mi corazón agoniza de nostalgia por Ti y nada de
aquello que proviene de la tierra tiene sabor para mí. Deseo el alimento de Tu amor”.
Hoy he sido empujada a la acción por una fuerza misteriosa, debo resistir a
tal impulso, de otra forma iría inmediatamente en esa dirección.
21-III-[1937]. Domingo de Ramos. Durante la Santa Misa mi alma ha
quedado sumergida en la amargura y en los sufrimientos de Jesús. Jesús me ha
hecho conocer cuánto ha sufrido durante ese cortejo triunfal. A los “Hosanna”
resonaban en el Corazón de Jesús los “Crucifícale”. Jesús me ha hecho sentir esto de
modo singular.
El médico no me ha permitido ir a la capilla para la “Pasión”, aunque lo
deseaba ardientemente, pero he rezado en mi habitación. De repente he oído el
timbre en el cuarto contiguo, he entrado y he hecho un servicio a un enfermo grave.

[8] Cuando he regresado a mi habitación, de repente he visto a Jesús que me ha


dicho: “Hija Mía, Me has dado una alegría más grande haciéndome este servicio
que si hubieras rezado mucho tiempo”. Contesté; “Pero, Jesús mío, no lo he hecho
para Ti el servicio, sino para aquél enfermo” y el Señor me ha respondido: “Si, hija
Mía, cualquier cosa que haces al prójimo, la haces a Mi”.
+ Oh Jesús mío, dame la sabiduría, dame una inteligencia grande e
iluminada por Tu luz, solamente para que Te conozca mejor, oh Señor, porque
cuanto más Te conozco más ardientemente Te amo; único Objeto de mi amor. En Ti
se sumerge mi alma, en Ti se deshace mi corazón. No sé amar a medias sino con toda
la fuerza de mi alma, y con todo el ardor de mi corazón. Tú Mismo, oh Señor, has

323. Sor Faustina se unió en espíritu a la adoración que se hacía en la casa de la Congregación
en Cracovia, donde entonces se desarrollaba la celebración de las Cuarenta Horas. (cfr. Nota
180).
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

encendido mi amor hacia Ti, en Ti se he sumergido mi corazón por la eternidad.


22-III-[1937]. Hoy, mientras hablaba con una cierta persona, he
comprendido que era un alma que sufría mucho, aunque exteriormente fingía que no
sufría para nada y estaba contenta. Y tuve la inspiración de decirle que lo que la
atormentaba era una tentación. Cuando le he revelado lo que la atormentaba,
irrumpió a llorar fuertemente y me dijo que precisamente por eso había acudido a
mí, para hablar, porque sentía que esto la aliviaría. [Su] sufrimiento consistía en que
por un lado era atraída de la gracia de Dios, y del otro, por el mundo. Estaba
atravesando una lucha terrible, tanto que se ha puesto a llorar como un niño. Se
retiró más tranquila y serena.
+ Durante la Santa Misa vi a Jesús clavado en la Cruz [entre] grandes
sufrimientos. Un silencioso lamento salía de Su Corazón [y] me dijo después de un
momento: “Deseo, deseo ardientemente la salvación de las almas. Ayúdame, hija
Mía a salvar las almas. Une tus sufrimientos a Mi Pasión y ofrécelos al Padre
Celestial por los pecadores”.

[9] + Cuando veo que la dificultad de la situación sobrepasa mis fuerzas, no pienso
en ello y no trato de analizarla y profundizarla, sino que me dirijo como una niña al
Corazón de Jesús y le digo una sola palabra: “Tú puedes todo”. Y quedo en silencio,
porque sé que Jesús Mismo entra en la causa y yo, en lugar de atormentarme, paso el
tiempo en amarlo.
Lunes Santo. He rogado al Señor que me permita participar en Su dolorosa
Pasión, de manera que yo pueda sentirla con el cuerpo y con el alma, en la medida en
que una criatura puede participar de ella, por cuanto esto es posible, a fin de que
pueda sentir toda Su amargura. Y el Señor me ha respondido que me dará esta gracia
y que el jueves, después de la Santa Comunión, me la concederá de una manera
singular.
+ Esta noche estaba muriendo un hombre, aún joven, que sufría
tremendamente. He empezado a rezar por él la coronilla que me ha enseñado el
Señor. La he rezado toda, pero la agonía se prolongaba. Quería comenzar la letanías
de los Santos, pero de repente oí estas palabras: “Reza la coronilla”. He
comprendido que esa alma necesitaba de muchas oraciones y de gran Misericordia.
Me he encerrado en mi habitación y me he postrado ante el Señor con los brazos en
cruz y he mendigado Misericordia para esa alma. De repente he sentido la gran
Majestad de Dios y la gran justicia de Dios. He temblado por el espanto, pero no he
dejado de implorar a Dios, Misericordia por esa alma. Me he quitado del pecho la
pequeña cruz, la cruz de mis votos (324) y la he colocado sobre el pecho del
agonizante y he dicho al Señor; “Jesús, mira a esta alma con el mismo amor con el

324. En la C.H.B.V.M.M. en ese tiempo las hermanas, cuando emitían los primeros votos
temporales, recibían el velo negro, el cinturón, el rosario y el crucifijo. Es a este crucifijo que
se refiere Sor Faustina.
III CUADERNO

cual has mirado mi holocausto el día de los votos perpetuos, y en virtud de la


promesa que has hecho para los agonizantes, a mi y a quienes invocarán Tu
Misericordia para ellos. Y el [agonizante] ha dejado de sufrir y ha expirado
serenamente. ¡Oh cuánto deberíamos rezar por los agonizantes!. Aprovechemos de
la Misericordia, mientras es tiempo de compación.

[10] + Conozco cada vez mejor cuánto cada alma necesita de la Misericordia de
Dios durante toda la vida pero especialmente en la hora de la muerte. Esta coronilla
sirve para aplacar la ira de Dios, como El Mismo me ha dicho.
+ Me veo tan débil que, si no fuera por la Santa Comunión, caería
continuamente. Lo único que me sostiene es la Santa Comunión. De ella tomo
fuerzas, en ella está mi apoyo. En los días en que no recibo la Santa Comunión, la
vida me asusta, tengo miedo de mí misma. Jesús oculto en la Hostia lo es todo para
mi. Del Tabernáculo tomo fuerza, poder, valor, luz; allí busco alivio en los
momentos de angustia. No sabría dar gloria a Dios si no tuviera en el corazón la
Eucaristía.
+ Polonia, Patria mía querida, ¡oh si supieras cuántos sacrificios y cuántas
oraciones ofrezco a Dios por tí!. Pero presta atención y rinde gloria a Dios. Dios te
enaltece y te trata en modo especial, pero has de ser agradecida.
+ Experimento un tremendo dolor cuando observo los sufrimientos del
prójimo. Todos los dolores del prójimo se repercuten en mi corazón, llevo en mi
corazón sus angustias, de tal modo que me agotan incluso físicamente. Quisiera que
todos los dolores cayesen sobre mí para llevar alivio al prójimo.
En medio de tremendas tribulaciones dirijo mi mirada a Ti, oh Dios, y
aunque la tormenta se cierne sobre mi cabeza, sé que el sol no se apaga, ni me
extraño por las criaturas perversas y acepto anticipadamente todo acontecimiento.
Mis labios callan mientras los oídos retumban de palabras de escarnio. Entre los más
grandes sufrimientos me preocupo de la serenidad de mi corazón y me defiendo con
el escudo de Tu Nombre contra los ataques de toda clase.

[11] El ardiente deseo en esta Fiesta (325) inflama completamente mi alma.


Encuentro un poco de alivio rezando fervorosamente para que sea apresurada [la
institución de] esta Fiesta y he comenzado una novena por algunos sacerdotes, para
que Dios les conceda la luz e inspiración que los empuje a ocuparse de la
confirmación de esta Fiesta y para que el Espíritu Santo inspire al Santo Padre en
toda esta causa.
La novena consistía en una hora de adoración delante del Ssmo.
Sacramento. He implorado fervientemente al Señor para que apresure esta Fiesta y
he rogado al Espíritu Santo para que inspire a ciertas personas en toda esta causa.
Terminaré la novena el Jueves Santo.

325. Se trata de la fiesta la Divina Misericordia el primer domingo después de Pascua.


LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

+ 23-III-[1937]. Hoy es el séptimo día de la novena. He recibido una gracia


grande e inconcebible; Jesús Misericordiosísimo me ha prometido que veré la
solemne celebración de esta Fiesta.
Hoy 23 es el Martes Santo y un día en el cual Dios me ha concedido
muchas gracias.
De repente me inundó la presencia de Dios y de pronto me vi en Roma, en
la capilla del Santo Padre, pero a la vez estaba en nuestra capilla. Y la solemne
celebración del Santo Padre y de toda la Iglesia estaba estrechamente, unida a
nuestra capilla y de un modo particular con nuestra Congregación, y participaba al
mismo tiempo en la solemnidad de Roma y la de aquí. Esta solemnidad estaba tan
estrechamente unida a Roma que, aunque lo escribo, no alcanzo a distinguir la
diferencia entre una y otra, pero fue así como lo vi. “He visto en nuestra capilla a
Jesús, expuesto en la custodia en el altar mayor, La capilla estaba adornada
solemnemente y en ese día estaba permitido el ingreso a toda la gente, cualquiera lo
quisiera (326). La muchedumbre era tan numerosa que con la vista no podía
abarcarla [completamente]. Todos participaban de esta solemnidad con gran alegría
y muchos de ellos obtenían lo que deseaban.

[12] La misma solemnidad tenía lugar en Roma, en un hermoso templo y el Santo


Padre, con todo el clero, celebraba esta solemnidad. Y de repente he visto a San
Pedro de pie entre el altar y el Santo Padre. Lo que decía San Pedro no he podido
escucharlo, pero intuía que el Santo Padre comprendía su lenguaje...
De pronto, algunos eclesiásticos, que no conozco han comenzado a
examinarme y a humillarme (327), o más bien examinaban lo que he escrito; pero he
visto que Jesús Mismo me defendía y les hacía comprender lo que no sabían.
Entonces, de pronto, he visto que de la Santa Hostia salieron los dos rayos,
como están pintados en la imagen, y se esparcieron sobre el mundo entero. Esto ha
sucedido en un momento, pero ha sido como si hubiese durado todo el día, y nuestra
capilla estuvo colmada de gente durante todo el día y todo ese día ha sido pleno de
gozo.
Y de repente he visto a Jesús vivo sobre nuestro altar, en el aspecto como
está pintado en la imagen. Sin embargo, sentía que las hermanas y toda la gente no
veían a Jesús así como lo veía yo. Jesús ha mirado con gran benevolencia y alegría al
Santo Padre y [a] ciertos sacerdotes y a todo el clero, y al pueblo y [a] nuestra

326. En el tiempo en que Sor Faustina estaba escribiendo, a la capilla de la casa religiosa
podían acceder solamente las hermanas y las alumnas del instituto.

327. Esta visión se refiere probablemente a las investigaciones de los escritos de Sor Faustina
y quizás a su errónea interpretación.
III CUADERNO

Congregación. Entonces de repente fui raptada [y llevada] cerca de Jesús, y estuve


en el altar junto a Jesús y mi espíritu fue colmado de una felicidad tan grande, que no
estoy en grado ni de comprender, ni de describir. Un abismo de serenidad y quietud
inundó mi alma. Jesús se inclinó hacia mí y dijo amablemente: “¿Qué deseas hija
Mía?” Y contesté: “Deseo la gloria y el culto de Tu Misericordia”. “El culto ya lo
recibo con la institución y la celebración de esta Fiesta ¿Qué más deseas?” Y miré
hacia las grandes muchedumbres que veneraban la Divina Misericordia y dije al
Señor: “Jesús, bendice a todos los que están aquí reunidos para rendir honor a Ti [y]
a Tu infinita Misericordia”. Jesús trazó con la mano la señal de la cruz, la bendición
se reflejó en las almas con un relámpago de luz.

[13] Mi espíritu se sumergió en Su amor, sentía como si me disolviera en Dios y


desapareciera en El. Cuando volví en mí, una profunda paz inundaba mi alma y le
fue concedido a mi mente de comprender de un modo extraño muchas cosas, que
antes para mí eran incompresibles.
Soy inmensamente feliz, a pesar de ser la más pequeña y no quisiera
cambiar nada de lo que Dios me ha dado. Ni siquiera con un Serafín quisiera hacer
cambio [por] el conocimiento interior, que Dios me da de Sí Mismo. Mi unión
interior con Dios es tal, que ninguna criatura puede comprenderla, y especialmente
el abismo de Su Misericordia que me envuelve completamente. Soy feliz por todo lo
que me das.
24-III-[1937]. Miércoles Santo. Mi corazón anhela a Dios, deseo unirme a
El, un ligero temor me atraviesa mi alma pero a la vez una llama de amor enciende
mi corazón, El amor y el sufrimiento están unidos en mi corazón.
Experimento grandes sufrimientos en mi cuerpo pero siento que el Señor
me sostiene, porque de otro modo no lograría soportarlos.
Oh Jesús mío, Te ruego por toda la Iglesia, concédele el amor y la luz de Tu
espíritu, que las palabras de los sacerdotes sean convincentes para que los corazones
endurecidos se enternezcan y vuelvan a Ti, Señor.
Oh Señor, danos sacerdotes santos, Tú Mismo consérvalos en la santidad.
Oh Divino y Sumo Sacerdote, que el poder de Tu Misericordia los acompañe a todas
partes y los proteja de las trampas y asechanzas que el demonio tiende sin cesar a las
almas de los sacerdotes. Que el poder de Tu Misericordia, oh Señor, destruya y
aniquile todo aquello que pueda empañar la santidad de los sacerdotes, ya que Tú lo
puedes todo.

[14] 25-III-[1937]. Jueves Santo. Durante la Santa Misa he visto al Señor que me ha
dicho: “Apoya tu cabeza sobre Mi pecho y descansa”. El Señor me estrechó a Su
Corazón y dijo: “Te daré una pequeña parte de Mi Pasión, pero no temas, has de
ser valiente, no busques alivio, y acepta todo sometiéndote a Mi voluntad”.
Mientras el Señor se iba, un dolor tan grande estrechó mi alma que no es
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

posible expresarlo. Me abandonaron las fuerzas físicas, salí rápidamente de la


capilla y me acosté. Olvidé lo que pasaba a mi alrededor, mi alma anhelaba al Señor
y toda la amargura de Su Corazón divino se comunicó a mí. Esto duró cerca de tres
horas. Rogué al Señor que me preservara de la vista de cuantos me rodeaban.
Aunque traté, no pude tomar ningún alimento durante todo el día hasta la noche.
Deseaba ardientemente pasar toda la noche en el fondo de la prisión oscura
(328) junto a Jesús. He rezado hasta las once. A las once Jesús me ha dicho: “Ve a
descansar, te he hecho revivir durante tres horas lo que he sufrido durante toda
una noche”. Y enseguida me acosté en la cama.
Estaba completamente sin fuerzas físicas, la Pasión [de Jesús] me las había
quitado del todo. Durante todo ese tiempo había quedado como desmayada; cada
latido del Corazón de Jesús se repercutía en mi corazón y me traspasaba el alma
Ciertamente si ese martirio hubiera sido solamente mío, habría sufrido menos, pero
cuando miraba a Aquél, que mi corazón ama con todas las fuerzas, al verlo sufrir, sin
tener la mínima posibilidad de llevarle alivio, mi corazón se despedazaba en el amor
y en la amargura. Agonizaba con El y no podía morir. Pero no cambiaría este
martirio por todas las dichas del mundo. Mi amor en este sufrimiento se ha
acrecentado de manera indecible. Se que el Señor me ha sostenido con Su
omnipotencia, ya que de otro modo no habría podido resistir ni siquiera un instante.
He vivido junto a El de manera singular toda clase de tormentos. El mundo no
conoce todavía todo lo que Jesús ha sufrido.

[15] Le he hecho compañía en el Huerto de los Olivos y en la oscuridad de la prisión


subterránea, en los interrogatorios de los tribunales; he estado con El en cada etapa
de Su Pasión, no ha escapado a mi atención ni un solo movimiento, ni una mirada
Suya. He conocido toda la omnipotencia de Su amor y de Su Misericordia hacia las
almas.
26-III-1937. Viernes. Desde la mañana he sentido en mi cuerpo el
desgarramiento de Sus cinco Llagas. Este sufrimiento ha durado hasta la tres.
Aunque exteriormente no hay ninguna traza, sin embargo estas torturas no son
menos dolorosas. Me alegro de que Jesús me proteja de las miradas de la gente.
A las once Jesús me ha dicho: “Oh Mi víctima, tú eres el alivio para Mi
Corazón martirizado”. Después de estas palabras pensé que mi corazón se
quemaría, Y me introdujo en una íntima unión con El, y mi corazón se unió con Su
Corazón en modo amoroso y sentía Sus más débiles latidos y El los míos, El fuego

328. Por “prisión subterránea” se entiende el altar para la adoración litúrgica durante, la
noche del Jueves al Viernes Santo. Las palabras de Sor Faustina nos dan a entender que
deseaba estar unida espiritualmente a Cristo arrestado y prisionero en un lugar sin luz la
noche después de la Ultima Cena.
III CUADERNO

provocado de mi amor quedó unido al ardor de Su amor eterno. Esta gracia supera
por su grandeza todas las demás. Su esencia Trina me envolvió totalmente y fui
sumergida toda en El. En cierto sentido mi pequeñez chocó con el Soberano
Inmortal. Fui sumergida en un amor inconcebible y en un inconcebible tormento, a
causa de Su Pasión. Todo lo que tenía relación con Su Ser, se comunicaba también a
mí.
Jesús me había hecho conocer y pregustar esta gracia pero hoy me la ha
concedido. No había atrevido ni siquiera a soñar con esta gracia. Mi corazón está
como en un continuo éxtasis, aunque exteriormente nada me impide de tratar con el
prójimo y de atender mis tareas. Nada está en condiciones de interrumpir mi éxtasis,
ni nadie logra suponerlo porque le he rogado que se dignara preservarme de los ojos
de la gente. Y con esta gracia ha entrado en mi alma todo un mar de luz en el
conocimiento de Dios y de mí misma, y el asombro me invade toda y me transporta
como en un nuevo éxtasis por el hecho de que Dios se ha dignado de humillarse
hasta mí, tan pequeña.

[16] + A las tres, extendida en forma de cruz, he rezado por el mundo entero. Jesús ya
estaba terminando su vida mortal, he oído Sus siete palabras, después ha mirado
hacia mí y ha dicho: “Amadísima hija de Mi Corazón, tú eres un alivio para Mí
entre estos horribles tormentos”.
Jesús me ordena de hacer una novena antes de la Fiesta de la Misericordia; y debo
comenzarla hoy por la conversión del mundo entero y para que sea conocida la
Misericordia de Dios. “Para que cada alma exalte Mi bondad. Deseo la confianza
de Mis criaturas. Alienta las almas a una gran confianza en Mi insondable
Misericordia. Que no tema de acercarse a Mí el alma débil, pecadora, y aunque
tuviera más pecados que granos de arena hay en la tierra, todo [se] hundirá en el
abismo de Mi Misericordia”.
Cuando Jesús dió el último suspiro, mi alma fue aniquilada por el dolor y
por largo tiempo no pude volver en mí. Encontré algo de alivio en las lágrimas.
Aquél que mi corazón ama ardientemente, muere ¿Hay alguien que pueda
comprender mi dolor?
Antes de anochecer oí por radio un canto, y precisamente los Salmos
cantados por sacerdotes. Rompí a llorar y todo el dolor se ha renovado en el alma y
lloraba sin poder encontrar consuelo a mi dolor. De repente he oído una voz en el
alma: “No llores, no sufro más. Y por la fidelidad con la cual Me has acompañado
en la Pasión y en la muerte, tu muerte será solemne y Te haré compañía en esa
última hora. Amada perla de Mi Corazón, veo tu amor tan puro, más que el de los
ángeles, verdaderamente más, porque tú luchas. Por ti bendigo al mundo. Veo tus
esfuerzos hacia Mí y ellos encantan Mi Corazón”.
Después de estas palabras, dejé de llorar pero he agradecido al Padre
Celestial por habernos enviado a Su Hijo y por la obra de la Redención del género
humano.

[17] +He hecho una hora de adoración en agradecimiento por todas las gracias que
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

me han sido concedidas y por toda la enfermedad. La enfermedad también es una


enorme gracia. He estado enferma cuatro meses pero no recuerdo que haya perdido
por eso un solo minuto. Todo por Dios y por las almas. Deseo serle fiel en todas
partes.
En esta adoración he conocido toda la protección y la bondad con la que me
ha rodeado Jesús, defendiéndome de todo mal. Te doy gracias Jesús, en especial por
haberme visitado en la soledad de mi [celda] y Te agradezco que hayas inspirado a
mis superiores para que me enviaran a realizar este tratamiento. Concédeles a ellos
Jesús, Tu bendición omnipotente y recompénsales por todas las pérdidas sufridas
por mí.
Hoy Jesús me ha ordenado consolar y tranquilizar una querida alma que se
ha confiado a mi revelandome sus dificultades. Esta alma es agradable, al Señor
pero ella no lo sabe. Dios la mantiene en una profunda humildad. He cumplido con
la recomendación del Señor.
+ Oh mi Dulcísimo Maestro, ¡Oh buen Jesús!, Te doy mi corazón y Tú
modélalo y fórmalo a Tu agrado. Oh amor inefable, abro el cáliz de mi corazón ante
Ti como un capullo de rosa se abre al frescor del rocío el perfume de la flor de mi
corazón es conocido solo por Ti. Oh Esposo mío, que la fragancia de mi sacrificio Te
sea agradable Oh Dios inmortal, oh mi eterno deleite Tú eres mi paraíso ya, aquí en
la tierra; cada latido de mi corazón será un nuevo himno de adoración a Ti, oh
Santísima Trinidad. Si tuviera tantos corazones, cuántas gotas de agua hay en el
océano, cuantos granos de arena en toda la tierra, los ofrecería todos a Ti, oh Amor
mío, Oh Tesoro de mi corazón. Con cuántos me encuentre en la vida, deseo atraerlos
todos a amarte, Oh mi Jesús, mi Belleza, mi Sosiego, mi único Maestro, Juez,
Salvador y Esposo a la vez. Sé que un título atenúa el otro, [por eso] he comprendido
todo en Tu Misericordia.

[18] + Oh mi Jesús, sosténme cuando lleguen los días difíciles y nublados, los días
de las pruebas y de la lucha, cuando el sufrimiento y el cansancio comenzarán a
oprimir mi cuerpo y mi alma. Sosténme Jesús, dame la fuerza de soportar los
sufrimientos. Pon un candado a mis labios para que no salga ninguna palabra de
queja con las criaturas. Toda mi esperanza [es] Tu Corazón Misericordiosísimo, no
tengo nada en mi defensa, sólo Tu Misericordia, en ella [está] toda mi confianza.
27-III-[1937]. Hoy he vuelto de Pradnik después de casi cuatro meses de
curación. Agradezco mucho a Dios por todo. He utilizado cada momento para
alabar a Dios. Cuando he entrado por un momento en la capilla, he conocido cuánto
deberé sufrir y luchar por esta causa (329). Oh Jesús mi apoyo, sólo Tú puedes
ayudarme, dame fuerzas
28-III-[1937]. La “Resurrección”. Durante la celebración de la

329. Sor Faustina conoció interiormente las dificultades que le esperaban en la obra de
difusión del culto a la Divina Misericordia y por la fundación de una nueva congregación.
III CUADERNO

“Resurrección”, he visto al Señor en la belleza y en el esplendor, y me ha dicho


“Hija Mía, paz a ti”, ha bendecido y ha desaparecido y mi alma fue colmada de
alegría y de un júbilo indescriptible. Mi corazón se fortaleció para la lucha y para los
sufrimientos.
Hoy he hablado con el Padre (330), el cual me ha recomendado mucha
prudencia en estas repentinas apariciones de Jesús. Cuando ha hablado de la
Misericordia de Dios, en mi corazón ha entrado una fuerza y una fortaleza extraña.
Dios mío, deseo tanto revelarlo todo y sin embargo no puedo. El Padre me dice que
Jesús es muy generoso en darse a un alma, pero al mismo tiempo desde otro punto de
vista es casi avaro. “Aunque es grande, la generosidad de Dios [me ha dicho el
Padre] no obstante sea prudente, porque este repentino aparecer despierta
sospechas, aunque yo no veo en esto nada malo, ni nada que esté en contradicción
con la fe. Sea un poco más prudente; cuando venga la Madre, puede hablar de estas
cuestiones”.

[19] 29-III-[1937]. Hoy, durante la meditación he visto al Señor en un aspecto de


gran belleza que me ha dicho: “Paz a ti, Hija Mía”. Toda mi alma se ha estremecido
de amor por El y le he dicho: “Oh Señor, aunque yo Te amo con todo el corazón, Te
ruego que no Te me aparezcas, porque el Padre espiritual me ha dicho que Tu
repentino aparecer despierta sospechas [y] que puede darse que Tú seas una ilusión.
Y aunque yo te ame más qué a mi vida y sepa que Tú eres el Señor y Dios, mío, que
tratas familiarmente conmigo, sin embargo por encima de todo soy obediente al
confesor”.
Jesús ha escuchado con seriedad y amabilidad lo que le he dicho y me ha
respondido con estas palabras: “Dile al confesor que trato con tu alma tan
íntimamente, porque tú no robas Mis dones y por eso derramo toda clase de
gracias sobre tu alma, porque sé que no te apropiarás de ellas. Y en señal de que su
prudencia Me es agradable, no Me verás y no te apareceré de este modo hasta que
le relates lo que te he dicho”.
+ 2-IV-[1937]. [En] la mañana durante la Santa Misa he oído estas
palabras: “Dile a la Superiora que deseo que la adoración se realice aquí con la
intención de impetrar Misericordia por el mundo”.
Oh Jesús mío, sólo Tú sabes lo que está pasando en mi corazón. Oh mi
fuerza, Tú puedes todo y aunque yo me expongo a grandes sufrimientos, siempre
permaneceré fiel a Ti, porque estoy sostenida por una gracia Tuya particular.
+ 3-IV-[1937]. Hoy el Señor me ha dicho: “Dile al Reverendo Profesor...
(331) que deseo que en la Fiesta de Mi Misericordia haga la predicación sobre Mi
insondable Misericordia”.

330. El Padre J. Andrasz, su director espiritual en Cracovia.

331. Probablemente se trata de Don T. Czaputa, capellán de la casa de Cracovia que tenía el
encargo de predicar en la capilla todos los domingos.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

He cumplido Su deseo, pero el sacerdote no ha aceptado el deseo del Señor.


Mientras me alejaba del confesionario he oído estas palabras: “Haz lo que Te
ordeno y quédate tranquila, este asunto está entre él y Yo. Tú no responderás de
esto”.

[20] 4-IV-[1937]. Domingo in Albis, es decir Fiesta de la Misericordia. [Por] la


mañana, después de la Santa Comunión, mi alma ha sido sumergida en la divinidad.
He estado unida a las Tres Personas Divinas en este modo: dado que estaba unida a
Jesús, por eso a la vez [estaba unida] al Padre y al Espíritu Santo. Mi alma ha sido
inundada de una alegría inconcebible y el Señor me ha hecho conocer todo el mar y
el abismo de Su insondable Misericordia. ¡Oh, si las almas quisiera comprender
cuánto Dios las ama!. Todas las comparaciones, aún las más tiernas y las más
fuertes, son tan sólo una pálida sombra frente a la realidad.
Cuando estaba unida al Señor, he conocido cuán numerosas son las almas
que adoran la Misericordia de Dios. Cuando he ido a la adoración, he oído estas
palabras: “Mi amada hija, escribe estas palabras, que hoy Mi Corazón ha
descansado en este convento (332). Habla al mundo de Mi Misericordia, de Mi
amor”.
“Me queman las llamas de la Misericordia, deseo derramarlas sobre las
almas de los hombres. ¡Oh, qué dolor Me dan cuando no quieren aceptarlas!”.
“Hija Mía, haz lo que esté en tu poder para la difusión del culto de Mi
Misericordia. Yo completaré lo que te falta. Di a la humanidad doliente que se
abrace a en Mi Corazón misericordioso y Yo la [¡sic!] colmaré de paz”.
“Hija Mía, di que soy el amor y la Misericordia misma. Cuando un alma
se acerca a Mí con confianza, la colmo con tal abundancia de gracia, que ella no
puede contenerla en sí misma y la irradia sobre las otras almas.
“A las almas que difunden el culto de Mi misericordia, las protejo
durante toda su vida como una madre cariñosa [protege] a su niño recién nacido
y a la hora de la muerte no seré para ellas Juez sino Salvador miseri

[21] cordioso. En esta última hora el alma no tiene nada en su defensa, fuera de
Mi Misericordia. Feliz el alma que durante la vida se ha sumergido en la fuente de
la Misericordia, porque la justicia no la alcanzará”.
“Escribe: todo lo que existe esta encerrado en las entrañas de Mi
Misericordia, más profundamente que un niño en el seno materno. ¡Cuán
dolorosamente Me hiere la desconfianza hacia Mi bondad!. Los pecados de
desconfianza son los que Me hieren en la manera más dolorosa”.

332. Evidentemente la Superiora de la casa de Cracovia en modo distinto al del capellán,


recibió el pedido hecho por Jesús a través de Sor Faustina de hacer la adoración en la capilla el
primer domingo después de Pascua con la intención de implorar Misericordia para el mundo
(cfr. D., C. M, p. 19, bajo la fecha 2-IV-1937). Por esto Jesús expresa Su complacencia.
III CUADERNO

La Madre Maestra (333) durante la Santa Misa ha tocado un canto


hermoso sobre la Divina Misericordia. Entonces he rogado al Señor para que le haga
conocer más profundamente el abismo de esta inconcebible Misericordia.
+ Cuando me despedía del Señor, antes de ir a descansar, he oído estas
palabras: “Víctima querida a Mi Corazón, por ti bendigo la tierra”
7-IV-[1937]. Hoy cuando ha entrado en la capilla cierta persona, he sentido
de repente un dolor atroz en las manos, en los pies, en el costado, como Jesús durante
la Pasión; esto dura un breve momento [y] con esto reconozco un alma que no está
en gracia de Dios.
En un cierto momento he visto al Santo Padre que reflexionaba sobre esta
causa (334).
10-IV-[1937]. Hoy la Madre Superiora me ha hecho leer un artículo sobre
la Divina Misericordia y estaba también en el, la reproducción de la imagen que ha
sido pintada. El artículo está publicado en el “Tygodnik Wilenski”. (335)
[Semanario de Wilno], nos lo ha enviado a Cracovia Don Miguel Sopocko,
ferviente apóstol de la Divina Misericordia. En este artículo hay citadas palabras
que Jesús me ha dirigido a mi; algunas expresiones están [reproducidas] al pie de la
letra. Cuando he tomado este semanario en la mano, una flecha de amor me ha
traspasado el alma. “Por tu

[22]ferviente deseo apresuro la Fiesta de la Misericordia”. Mi espíritu se ha


inflamado de un fuego de amor tan fuerte que me parecía disolverme
completamente en Dios.
+Esa bella alma, que difunde en el mundo la obra de la Divina
Misericordia es muy agradable a Dios por su profunda humildad.
Antes de cada gracia muy grande, mi alma es sometida a una prueba de
paciencia, porque la siento, pero no la poseo todavía. Mi espíritu se agita, pero la
hora aún no ha llegado; esos momentos son tan misteriosos, que es difícil escribir de
ellos.
13-IV-[1937]. Hoy tengo que permanecer en cama durante todo el día. Me
ha dado una tos violenta que me ha debilitado tanto que no tengo fuerzas para
caminar. Mi espíritu tiene un gran deseo de cumplir las obras divinas pero las
fuerzas físicas me han abandonado. En estos momentos, Señor, no llego a

333. Maestra de las novicias era entonces Sor Calixta, Elena Pickarczyk (1900-1947).
Asumió el cargo de maestra de las novicias en l934 después Sor M. Josefina Brzoza y lo tuvo
hasta el 1945 (A. HBVMM-C).

334. Se supone que reflexionara sobre la propuesta que le había sido proyectada de instituir la
fiesta de la Divina Misericordia.

335. El artículo se encuentra en el n. 14 de la Revista “El Semanario Católico, nuestro amigo”


del 4-IV-1937, que se publicaba en la diócesis de Wilno.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

comprender Tu obrar, por eso repito con un acto de voluntad amorosa: “Haz de mí lo
que Te agrade”.
Dado que las tentaciones son fuertes, toda una oleada de dudas se vuelca
sobre. [mi] alma, el desaliento está ya pronto y disponible, pero el Señor fortalece la
voluntad, contra la cual, como contra una roca, se estrellan todas las asechanzas del
enemigo. Veo cuánta gracia actual cooperante Dios me concede, y con la cual me
sostiene continuamente. Estoy muy débil y debo todo únicamente a la gracia de
Dios,
+ Un día en que había decidido de ejercitarme en una cierta virtud, caí en el
defecto contrario diez veces más que en otros días. Mientras a la noche reflexionaba
sobre esto: “¿Cómo es que hoy he caído de una manera tan excepcional?, oí estas
palabras: “Has contado demasiado contigo misma y muy poco Conmigo”.
Comprendí la causa de mis caídas.

[23] Curación repentina.


Cuando el domingo 11 de abril escribí una carta a Don Sopocko, de repente
mi salud empeoró de tal modo que no envié la carta, sino esperé que la voluntad de
Dios fuera evidente. Pero la salud se agravó tanto que tuve que guardar cama. La tos
me atormentaba en modo tan desgarrador que pensaba que si se repetía todavía en
un par de veces, seguramente sería el final.
El catorce de abril me sentía tan mal que con esfuerzo me levanté para la
Santa Misa. Me sentía peor que cuando me enviaron a curarme. Tenía un fuerte
estertor y un respiración ronca en los pulmones y extraños dolores. Después de
recibir la Santa Comunión, yo misma no se bien el porqué, o mejor dicho qué cosa
me empujaba a esta oración, y comencé a rezar de este modo: “Jesús, Tu Sangre pura
y sana circule en mi organismo enfermo y que Tu cuerpo puro y sano transforme mi
cuerpo enfermo y palpite en mí una vida sana y fuerte, si es Tu santa voluntad que yo
dé comienzo a la obra. Esto será para mí la señal evidente de Tu santa voluntad.
Después de haber rezado así, sentí como una sacudida en todo el
organismo, y me sentí de repente completamente sana. Tengo la respiración limpia,
como si nunca hubiera estado enferma de los pulmones y no siento dolores y esto es
para mí la señal que debo aprestarme a la obra (336).
Y esto sucedió en el último día de la novena que había hecho al Espíritu
Santo. Después de esta mejoría fui unida de repente a Jesús en modo puramente
espiritual. Jesús me dio una firme convicción, es decir me confirmó estas demandas.
En tal cercanía especial con Jesús permanecí el día entero y he hablado de los
detalles referentes [a] la Congregación.

336. La fundación de la nueva congregación.


III CUADERNO

[24] Jesús volcó en mi alma la fuerza y el coraje para actuar. Ahora comprendo que
el Señor, si quiere algo de un alma, le da la posibilidad de realizarlo y con la gracia la
hace capaz para cumplir lo que quiere, de ella. Y por lo tanto, aunque se tratara del
alma más mísera, puede, por orden del Señor, emprender cosas que superan su
comprensión, ya que, está es la señal por la cual se puede reconocer que el Señor está
con esa alma, si en ella aparece la fuerza y el poder de Dios que hace al alma valiente
y fuerte. Én cuanto a mí, en un primer momento siempre me asusto un poco por la
grandeza del Señor, pero después entra en mi alma una paz profunda, que nada
puede turbar, [y] una fuerza interior para aquello que en cierto momento el Señor
quiere...
Y oí estas palabras: “Ve, dile a la Superiora que estás sana”.
Por cuánto tiempo estaré sana, no lo sé, ni lo pregunto, sé solamente que
ahora gozo de buena salud. El futuro no me pertenece. He pedido la salud como
testimonio de la voluntad de Dios y no para buscar alivio en el sufrimiento.
16-IV-1937. Hoy, cuando se adueñó de mi la Majestad de Dios, mi alma ha
llegado a conocer que el Señor, aunque es tan grande, tiene una predilección por las.
almas pequeñas y humildes. Cuanto más profundamente un alma se humilla, tanto
más amablemente el Señor se le acerca, [y] uniéndose estrechamente a ella, la eleva
hasta Su trono. Feliz el alma que el Señor Mismo defiende. He conocido que sólo el
amor tiene valor, el amor es una cosa grande; nada, ninguna obra puede compararse
a un acto de puro amor de Dios.
+ Oh Jesús, protégeme con Tu misericordia y además júzgame con
benevolencia, porque de otro modo Tu justicia, puede con buena razón,
condenarme.

[25] Hoy, durante la lección de catecismo, he sido reafirmada en lo que por


comprensión interior [había conocido y] desde tiempo experimentado, a saber: si un
alma ama a Dios sinceramente y está unida a El interiormente, aunque externamente
viva en condiciones difíciles, nada tiene el poder de oprimir la vida interior. Aún en
medio de la corrupción puede ser pura e intacta, porque el gran amor de Dios le da
fuerzas para la lucha y Dios Mismo defiende de modo especial, incluso de manera
milagrosa, al alma que lo ama sinceramente.
Cuando Dios, un cierto día, me hizo conocer interiormente que no había
perdido nunca la inocencia, y esto a pesar los distintos peligros en los cuales me
había encontrado, y que El Mismo me había protegido para que la virginidad de mi
alma y de mi corazón permaneciera intacta, ese día lo pasé en un ferviente
agradecimiento interior. Agradecí a Dios, por haberse dignado defenderme del mal
y también porque había encontrado gracia ante Sus ojos, y porque Él Mismo se
había dignado asegurarme de esto.
Y algunos años más tarde, Dios se dignó confirmarme en esta gracia, y
desde entonces no experimento más la rebeldía de los sentidos contra el alma. Lo he
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

escrito más detalladamente en otro cuaderno (337). Cada vez que recuerdo esta
inconcebible gracia, una nueva llama de amor y de reconocimiento hacia Dios
estalla de mi corazón, y este amor me lleva a olvidarme completamente de mi
misma.
Desde aquellos días vivo bajo el manto virginal de la Madre de Dios. Ella
me cuida y me enseña, estoy tranquila cerca de Su Inmaculado Corazón ya que soy
débil e inexperta, por eso, como una niña me abrazo a Su Corazón. A pesar de que
Dios me haya confirmado en esta virtud, vigiló continuamente y tengo miedo hasta
de mi propia sombra y esto solamente porque amo mucho a Dios.

[26] Esta gracia divina me ha sido dada solamente por ser la más débil entre todos
los seres humanos, por eso el Todopoderoso me ha rodeado con Su particular
Misericordia.
24-IV-[1937]. Cada gracia mayor la siento antes y me invade una extraña
nostalgia y una gran deseo de Dios, y la espero y cuanto más grande es la gracia,
tanto mayor es mi presentimiento y mayor el combate que tengo con, el adversario
de mi salvación.
Mi alma se encuentra algunas veces en la misma condición -aquí debo usar
una comparación- de dos amigos sinceros, uno de los cuales prepara un gran
banquete, al cual ha invitado a su amigo. El primero goza y el otro también goza,
pero el banquete se realiza a la hora establecida. Y por eso los momentos anteriores a
la gracia son tan agitados, que me es difícil describirlos. Los caracteriza una
dolorosa nostalgia y el ardor del amor. Siento que el Señor está, pero no puedo
sumergirme totalmente en El, porque no es la hora establecida. Algunas veces, antes
del momento de la gracia estoy completamente privada de todo: mente, voluntad y
corazón. Quedo sola a la espera de Dios únicamente. Es El que provoca esto en mí
antes de Su venida.
23-IV-[1937]. Hoy he comenzado un retiro de tres días. Hacia la noche he
oído en mi alma estas palabras: “Hija Mía, has de saber que Te hablaré de modo
especial a través de este sacerdote (338) para que no tengas dudas en cuanto a Mis
demandas”.
Enseguida, desde la primera meditación, las palabras de este sacerdote
impresionaron mi alma. Esas son las siguientes: “No me está permitido oponerme a
la voluntad de Dios ni a sus deseos, cualesquiera que sean. Y apenas estoy
convencida de la certeza y de la autenticidad de la voluntad de Dios, debo cumplirla.
De esto nadie me puede dispensar. Cualquiera que

[27] sea esta voluntad de Dios, apenas la he conocido, debo cumplirla”.

337. Cft. D., C.I., p. 15 hacia el final de las palabras “Cuando salimos de los reclinatorios...”

338. En casa de desarrollaban los ejercicios espirituales de ocho días (20-29 Abril) en
preparación los votos y a la vestición las hermanas. El predicador de los ejercicios fue el P.
Plaza, superior de la casa provincial de los Jesuitas en Cracovia ([Link]).
III CUADERNO

Esto es solamente un pequeñísimo resumen, pero esta meditación me ha


quedado grabada en el alma en su totalidad y no tengo la mínima duda. Sé lo que
Dios quiere de mí y lo que debo hacer.
En la vida hay instantes y momentos de conocimientos interiores, o sea de
iluminaciones enviadas por Dios, durante las cuales el alma es instruida sobre cosas
que no ha leído en ningún libro, ni nadie le ha enseñado. Son los momentos de los
conocimientos interiores que Dios Mismo concede al alma. Se trata de grandes
misterios... Muchas veces obtengo luz y conocimiento de la vida íntima de Dios y de
Su íntima disposición, y esto me llena de una confianza y de un gozo indecibles, que
no logro contener en mí [y] deseo disolverme toda en El...
+ La esencia del amor es el sacrificio y el sufrimiento. La verdad camina
con una corona de espinas. La oración relaciona el intelecto, la voluntad y el
sentimiento.
Hoy ha habido una bella predicación sobre la Misericordia de Dios y sobre
la bondad de Dios. Durante la conferencia mi alma ha experimentado el ardor del
amor de Dios y he. comprendido que la palabra de Dios es viva.
Los propósitos particulares siguen siendo los mismos: la unión con Cristo
Misericordioso y el silencio.
La florecilla que deposito a los pies de la Santísima Virgen, para el [mes
de] mayo, es la de ejercitarme en la afabilidad.

[28] Una virtud sin prudencia no es una virtud. Debemos rogar frecuentemente al
Espíritu Santo para obtener la gracia de la prudencia. La prudencia se compone de:
reflexión, razonable consideración y firme propósito. La última decisión siempre
pertenece a nosotros. Nosotros debemos decidir, podemos y debemos pedir
consejos, sacar luces...
Hoy, durante la meditación, Dios me ha concedido una luz interior y me ha
hecho comprender la santidad y en qué consiste. Aunque esto lo haya oído ya
muchas veces en varias conferencias, sin embargo el alma lo comprende de otro
modo a través de la luz de Dios que la ilumina.
Ni las gracias, ni las revelaciones, ni los éxtasis, ni ningún otro don a ella
concedido, hacen al alma perfecta, sino la unión interna de mi alma con Dios. Estos
dones son solamente un adorno del alma pero no constituyen ni la sustancia ni la
perfección. Mi santidad y perfección consisten en una estrecha unión de mi
voluntad con la voluntad de Dios. El Señor nunca violenta nuestra libre voluntad.
Depende de nosotros si queremos recibir la gracia de Dios o no, si colaboraremos
con ella o si la malgastaremos.
En la última prédica de la noche, en preparación a la renovación de los
votos, el Padre ha hablado de la felicidad que fluye de los tres votos y de la
recompensa por la fiel observancia de los mismos. De repente mi alma se ha
sumergido en grandes tinieblas interiores. En vez de alegría, mi alma se llenó de
amargura, y un , agudo dolor traspasó mi corazón. Me sentía tan miserable e indigna
de esta gracia, y al conocer esta miseria e indignidad no me habría atrevido
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

acercarme, ni siquiera a los pies de la más joven de las postulantes para besarlos. Las
veía en espíritu, bellas y agradables a Dios y me veía a mí misma como un abismo de
miseria, Terminada

[29] la prédica entre las lágrimas y los sufrimientos, me arrojé a los pies del Dios
Oculto, me arrojé en el mar de la infinita Misericordia de Dios, y sólo allí encontré
alivio y sentí que toda la omnipotencia de Su Misericordia, me abrazaba.

+ 30. Hoy, renovación de los votos (339).


En seguida, apenas me he despertado, me ha embestido la presencia de
Dios y me siento como una niña de Dios. El amor de Dios ha inundado mi alma y me
ha hecho comprender que todo depende de Su voluntad y me ha dicho estas
palabras: “Deseo conceder el perdón total (340) a las almas que se acerquen a la
confesión y reciban la Santa Comunión en el día de la Fiesta de Mi
Misericordia”. Y me ha dicho: “Hija Mía, no tengas miedo de nada, Yo siempre
estoy contigo, aunque te parezca que Yo no esté; y el humillarte Me atrae desde
[Mi] alto trono y Me uno estrechamente a ti”.
29-IV-[1937]. El Señor me ha hecho conocer las discusiones (341) que se

339. Ver nota 52.

340. Sor Faustina ha escrito aquí las palabras “odpustu zupelnego”, que a primera vista
pueden significar “una indulgencia plenaria”. Pero, según el parecer del “Segundo Teólogo
Censor” de los escritos de Sor Faustina, no deben ser entendidas en ese sentido, porque a aquí
se trata de una gracia especialísima que Jesús ha querido anexar a la fiesta de la Divina
Misericordia. (cfr. D., C.I., p. 130; [Link], pp. 137-139) y que el Segundo Teólogo Censor
precisa corno “...bajo muchos aspectos, cuantitativo, cualitativo, esencial, algo más de la
indulgencia plenaria” (p. 377), en efecto: “una gracia idéntica a la gracia del bautismo...” (p.
366 al final).
“El error en la redacción del Diario [C.] III [p.] 29 ha tenido dos causas; la
semejanza de los términos polacos y la manera de redactar el Diario”. “Las palabras polacas
de remisión total [zupelne odpuszcienie] y de indulgencia plenaria [zupelny odpust] son,
como se ve, muy parecidas entre ellas. Escribiendo en polaco se puede fácilmente deslizar de
la “remisión total” a la “indulgencia plenaria”. Una vez cometido el error, así ha quedado en
el Diario, porque E(lena) F(austina) no consideraba su Diario una obra literaria y no hacía
jamás concesiones!”. (V. I.A.T.C., p. 379).

341. Sor Faustina poseía el don de conocer, aunque estuviera lejana, ciertas cuestiones y
situaciones (V. nota 332); podía por lo tanto aún en este caso, a través de una visión interior,
conocer las discusiones que se hacían en Vaticano en relación a la fiesta de la Divina
Misericordia. En el momento actual no sabemos a qué discusiones se refiere tal
conocimiento. Sabemos sin embargo que en 1936 Don M. Sopocko dirigió una exposición
sobre la Divina Misericordia a los participantes al 1° Sínodo Plenario de Obispos Polacos,
que tuvo lugar en Czestochowa los días 26-27 agosto 1936. El sínodo fue presidido por el
Legado Pontificio. Monseñor Marmaggi. Probablemente en la relación sobre el Sínodo
III CUADERNO

han desarrollado en el Vaticano sobre esta Fiesta: el dignatario Pacelli se ha


ocupado mucho.
Hoy la renovación, o sea, la emisión de los votos (342) y la ceremonia
solemne. Mientras las hermanas pronunciaban los votos he oído a los ángeles
cantar: Santo, Santo, Santo, en diferentes tonos. Nadie puede expresar con términos
humanos la armonía de ese canto.
Por la tarde he hablado con mi amada Maestra Madre María Josefina
(343). Dimos una vuelta por el huerto y le he hablado aunque brevemente. Es
siempre la misma, esa querida Maestra, aunque ya no es Maestra sino Superiora y
hacen diez años que yo he hecho los votos. Me ha dicho que un alma consagrada no
puede vivir sin cruz, y me ha revelado ciertos sufrimientos que [yo] había tenido en
Varsovia y de los que nunca le había

[30] hablado. Se me han presentado evidentes ante los ojos del alma, todas las
gracias que había recibido en el noviciado. ¡Oh, qué agradecida le estoy!. Una vez
que mi alma estaba sumergida en las tinieblas y me parecía que estaba condenada,
ella con el poder de la obediencia me había arrancado de aquel abismo.
Muchas veces mi alma está ofuscada a causa del sufrimiento, pero ningún
ser humano llega a comprender estas tribulaciones mías.
Mayo. 1-V-[1937]. Hoy he sentido la cercanía de mi mamá, a Madre
Celestial, Antes de cada Santa Comunión ruego fervorosamente a la Madre de Dios
para que me ayude a preparar [mí] alma para recibir a Su Hijo y siento claramente Su
protección sobre mí. Le ruego mucho para que se digne de encender en mí ese fuego
de amor divino que ardía en Su Corazón virginal en el momento de la Encarnación
del Verbo de Dios.
4-V-[1937]. Hoy he ido a ver un momento a la Madre General (344) y le he

comunicó a la Santa Sede la cuestión de la institución de la fiesta de la Divina Misericordia, la


cual seguidamente pudo haber provocado disputas. Nos es lícito suponer que de la relación se
haya interesado el Cardenal E. Pacelli, corno Secretario de Estado. Es difícil sin embargo
determinar en qué consistía precisamente el trabajo del cardenal Pacelli, del cual habla Sor
Faustina. Sobrela disposición favorable del cardenal Pacelli futuro Papa Pío XII, hacia el
culto de la Divina Misericordia, da fe el hecho que la admonición emitida por el Santo Oficio
el 28 de noviembre de 1958 fue publicado sólo después de su muerte.

342. La ceremonia de la [torna de hábitos], de los votos temporales y perpetuos tenían lugar
entonces, dos veces al año. el último día de abril o el primero de Mayo y en otoño, el 30 de
octubre.

343. V. Nota 29.

344. La M. General se encontraba en ese tiempo en Cracovia para recibir los votos de las
hermanas y por la visita a la comunidad.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

preguntado: “Querida Madre. ¿ha tenido alguna inspiración referente a mi salida del
convento?”. La Madre General me ha contestado: “hasta ahora hermana siempre la
he retenido, pero ahora la dejo libre. Si quiere, hermana, puede dejar la
Congregación, y si desea, puede quedarse”. Le he contestado que estaba bien.
Pensaba que escribiría al Santo Padre por la dispensa de los votos (345). [Pero],
apenas he salida del encuentro con la Madre G[eneral], unas extrañas tinieblas han
bajado sobre mi alma, como ya había sucedido anteriormente. [Es] un hecho curioso
que cada vez que pido de salir, cada vez mi alma queda envuelta en estas tinieblas y
me siento como si estuviera abandonada a mí misma. Dado que me encontraba en
esa angustia espiritual

[311 decidí ir enseguida a la Madre y contarle mi extraño tormento y [mi] lucha. La


Madre me contestó: “Esta salida suya es una tentación”. Al rato de la conversación
me sentí aliviada; sin embargo las tinieblas duraban todavía. “Esta Misericordia de
Dios es bella, y debe ser una obra de Dios verdaderamente grande si satanás se
opone de este modo y quiere destruirla”. Son palabras de la querida Madre General.
Mi tormento, nadie lo imagina ni lo comprende, ni yo soy capaz de
describirlo, ni puede haber otro sufrimiento más grande que éste. Los tormentos de
los mártires no son mayores, ya que la muerte en tales momentos sería un alivio para
mí; y no sé con qué comparar esta tribulación, esta agonía del alma sin fin.
5-V-[1937]. Hoy, cuando en la santa confesión, he revelado parte de mi
alma, dado que me había venido la idea que ésta es precisamente una tentación, ya
que experimento tan agudos sufrimientos y tinieblas en los momentos en que pido
salir de la Congregación (346), el confesor me ha contestado que quizás no es el
momento establecido por Dios. Es necesario rezar y esperar pacientemente; “pero
que le esperan grandes sufrimientos, esto es verdad. Tendrá que soportar muchos
sufrimientos y deberá superar muchas dificultades. Esto es seguro. Sería mejor
esperar todavía y rezar mucho para obtener un conocimiento más profundo y la luz
divina. Estas son cosas grandes”.
¡Dios Mio!. En estos momentos difíciles no tengo mi director espiritual,
que ha partido para Roma (347). Oh Jesús, dado que me lo has quitado, guía

[32] me Tú Mismo, ya que Tú sabes lo que puedo soportar. Creo firmemente que
Dios no puede darme más de lo que puedo [soportar]. Confío en Su Misericordia. En
los momentos cuando estoy entre el cielo y la tierra, callo, porque aunque hablara

345. Solo la Santa Sede puede dispersar de los votos perpetuos.

346. Se trababa de ser dispensada de las obligaciones hacia la C.H.B.V.M.M., para fundar una
nueva.

347. P. Andrasz.
III CUADERNO

¿quién podría comprender mis rasonamientos?. La eternidad revelará muchas


cosas, de las cuales ahora no hablo...
Cuando fui al huerto he visto cómo todo respira la alegría de la primavera.
Los árboles en flor emanan un perfume embriagante, todo vibra de gozo y los
pajaritos cantando y gorjeando continuamente adoran a Dios y me dicen”.
“Alégrate y goza, Sor Faustina”. Pero mi alma está en las tinieblas y en la angustia.
Mi alma es muy sensible al susurro de la gracia, sabe hablar a todo lo que está creado
y que me rodea, y sé porqué Dios ha embellecido así la tierra... Pero mi corazón no
puede regocijarse porque [mi] Amado se ha ocultado y no descansaré hasta que no
Te encuentre... No logro vivir sin Dios, pero siento que tampoco Dios no puede ser
feliz sin mi, aunque El se baste a Sí Mismo en manera absoluta.
6-V-[1937]. La Ascensión del Señor.
Hoy desde el amanecer mi alma ha sido tocada por Dios. Después de la
Santa Comunión, por un momento, he estado en estrecho contacto con el Padre
Celestial. Mi alma ha sido atraída al ardor mismo del amor, he comprendido que
ninguna obra exterior puede compararse con el puro amor de Dios... He visto el
gozo del Verbo Encarnado y he sido sumergida en la Trinidad Divina. Cuando volví
en mí, la nostalgia me ha inundado el alma y anhelo de unirme

[33] a Dios. Se ha posesionado de mí un amor tan grande hacia el Padre Celestial que
este día lo considero un ininterrumpido éxtasis de amor. El universo entero me ha
parecido como una minúscula gotita frente a Dios. No hay mayor felicidad que
cuando Dios me hace conocer interiormente que le es agradable cada latido de mi
corazón y cuando me muestra que me ama de modo particular. Esta convicción
interior, en la cual Dios confirma Su amor hacia mí y lo mucho que le es agradable
mi alma, infunde en mi interior un abismo de serenidad.
En este día no he podido tomar ningún alimento, me he sentido saciada del
amor.
Oh Dios de gran Misericordia, que Te has dignado enviarnos a Tu Hijo
Unigénito como las más grande demostración de amor y de Misericordia sin límites.
[Tú] no rechazas a los pecadores, sino que también a ellos has abierto el tesoro de Tu
infinita Misericordia, del cual pueden sacar en abundancia, no sólo la justificación
sino toda santidad a la cual el alma puede llegar. Padre de gran Misericordia, deseo
que todos los corazones se dirijan con confianza a Tu infinita Misericordia. Ninguno
podrá justificarse ante Ti si no va acompañado por Tu insondable Misericordia.
Cuándo nos reveles el misterio de Tu Misericordia la eternidad no será suficiente
para agradecerte por ella debidamente.
¡Qué dulce es tener en el fondo del alma aquello en lo que la Iglesia nos
ordena de creer!. Cuando mi alma se encuentra sumergida en el amor, resuelvo con
claridad y rapidez las cuestiones más complicadas. Solo el amor es capaz de
caminar al borde de los abismos y a través de las cimas de los montes. El amor, una
vez más, el amor.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

[34] + 12-V-[1937] A veces tinieblas extrañas invaden mi mente; contrariamente a


mis aspiraciones estoy sumergida en la nada.
20-V-[1937]. Después que ya ha pasado un mes de gozar de buena salud,
me ha venido un pensamiento, o sea, no sé si al Señor le agrade más que lo sirva en la
enfermedad o en la buena salud, que [le] había pedido. Y he dicho al Señor: “Jesús,
haz de mí lo que Te plazca”. Y Jesús me ha devuelto al estado anterior. Oh qué dulce
es vivir en convento entre las hermanas, pero no hay que olvidar que estos ángeles
tienen un cuerpo humano (348).
En cierto momento vi a satanás que buscaba apresuradamente a alguien
entre las hermanas, pero no lo encontraba. Tuve en el alma la inspiración de
ordenarle en el nombre de Dios de decirme que buscaba entre las hermanas. Y
confesó, aunque de mala gana: “Busco las almas perezosas” (349). Cuando le
ordené nuevamente, en el nombre de Dios, que me dijera cuáles eran en convento las
almas a las cuales tenía acceso más fácilmente, me declaró nuevamente, de mala
gana, que eran las almas ociosas y perezosas. Observé que actualmente no había en
casa almas de esa clase. Que se alegren las almas fatigadas y exhaustas.
22-V-[1937]. Hoy hace un calor tan sofocante que es difícil soportarlo;
deseamos la lluvia pero la lluvia no llega. Desde hace unos días el cielo se nubla pero
la lluvia, a pesar de ello, no cae. Cuando he mirado

[35] las plantas sedientas de lluvia he sentido compasión y he decidido, rezar la


coronilla hasta que Dios envié la lluvia. Después de la merienda el cielo se ha
cubierto de nubes y una lluvia torrencial ha caído sobre la tierra. Había rezado esa
plegaria durante tres horas sin interrupción. Y el Señor me ha hecho conocer que con
esta oración, se puede obtener todo.

23 El día de la Santísima Trinidad.


Durante la Santa Misa de repente fui unida a la Sant[ísima] Trinidad. He
conocido Su Majestad y grandeza. He estado unida con las Tres Personas. Cuando
estaba unida a una de éstas adorables Personas, al mismo tiempo estaba unida a las
otras dos Personas. La felicidad y el gozo que se ha comunicado a mi alma son
indescriptibles. Me apena no poder describir con palabras aquello para la cual no
existen palabras.
He oído estas palabras: “Dile a la Superiora General que cuente contigo,

348. Sor Faustina revela su realismo. Subraya que si bien en las cosas religiosas hay personas
que tienden a la perfección espiritual, sin embargo tienen también ellas la naturaleza humana,
que está siempre sujeta a menores o mayores debilidades.

349. Cfr. Sir. 33,28.


III CUADERNO

como con la hija más fiel de la Orden” (350). Después de estas palabras he
comprendido interiormente lo que es todo lo creado frente a Dios. Grande e
incompresible es Su Majestad y el hecho que se humilla así hacia nosotros con
benevolencia, es por el abismo de Su Misericordia...
Todo acabará en este valle de lágrimas,
Terminarán las lágrimas, cesarán los dolores.
Sólo una cosa no terminará;
El amor por Ti, Oh Señor.

Todo acabará en este destierro,


Las pruebas y el desierto del alma,
Y aunque el alma quede por siempre en agonía,
Si tiene a Dios junto a sí, nada la turba.

[36] 27-V-[1937] El Corpus Christi.


Durante la oración oí estas palabras: “Hija Mía, que tu corazón se llene de
alegría. Yo, el Señor, estoy contigo. No tengas miedo de nada, estás en Mi
Corazón”. En ese momento he conocido la gran Majestad de Dios y he
comprendido que nada puede compararse con un solo acto de conocimiento de
Dios. Toda grandeza externa desaparece como polvo frente a un solo acto de
conocimiento más profundo de Dios.
El Señor ha derramado en mi alma una paz tan profunda que ya nada puede
turbármela. A pesar de todo lo que sucede alrededor de mi, no pierdo por ello la
tranquilidad ni siquiera por un instante. Aunque se derrumbara el mundo entero,
tampoco esto sería capaz de turbar la profundidad de mi recogimiento interior, en el
cual descansa Dios. Todos los acontecimientos y las cosas más variadas que
suceden, están bajo Sus pies.
Este conocimiento más profundo de Dios me da una total libertad, la
libertad del espíritu y nada me puede impedir de unirme estrechamente a El; ni
siquiera las potencias angélicas son capaces de hacerlo. Siento que soy grande
cuando estoy unida a Dios. Qué felicidad la de tener el conocimiento que Dios [está]
en el [propio] corazón y vivir en estrecha intimidad con El.

350. Las palabras del Señor dirigidas a Sor Faustina, atestiguan que, no obstante las
solicitaciones para que funde una nueva, congregación, ella debe permanecer en la,
C.H.B.V.M.M. Concuerda con esto el diálogo de Sor Faustina, con el Señor relatado en una
página del Diario (cfr. [Link],p.p. 36-37), durante el cual ella se lamenta con el Señor porque su
congregación no tiene ni siquiera una santa y recibe esta respuesta: “...Tú lo eres”.
Es un hecho que Sor Faustina permaneció en la C.H.B.V.M.M. hasta la muerte y
que para la nueva congregación ha dado solamente el espíritu y la regla.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Cuando llegó aquí la procesión procedente de Borek (351) y Lo trajeron


para reponerlo en nuestra capilla, oí una que llegaron de la Hostia: “Aquí está Mi
descanso”. Durante la bendición Jesús me ha hecho conocer que dentro de poco
aquí, en este lugar, habrá un momento solemne: “He encontrado Mi complacencia
en tu corazón y nada Me detiene en concederte Mis gracias”. La grandeza de Dios
inunda mi alma y anego en El y desaparezco y me pierdo en El, disolviéndome en
El...

[37] 30-V-[1937]. Hoy agonizo por Dios. La nostalgia se ha posesionado de toda mi


alma. ¡Cómo siento terriblemente que estoy en el destierro!. Oh Jesús, ¿cuándo
llegará el momento deseado?.
31-V-[1937]. Mi alma angustiada no encuentra ayuda en ninguna parte,
únicamente en Ti-Hostia Viviente. En Tu Corazón misericordioso está toda mi
confianza, espero pacientemente una palabra Tuya, Señor.
¡Oh, qué dolor experimenta mi corazón cuando observo a una hermana que
carece del espíritu religioso! ¿Cómo se puede agradar a Dios cuando la soberbia y el
amor propio estallan y son encubiertos [con el pretexto] que se procura la Gloria de
Dios, mientras en realidad se trata de la propia gloria? Cuando veo esto, me da
mucho dolor. ¿Cómo puede tal alma unirse estrechamente a Dios? No es ni siquiera
el caso de hablar de unión con el Señor.
1-VI- 1937. Hoy aquí hemos tenido la procesión del Corpus Christi (352).
En el primer altar ha salido un fuego de la Hostia Santa y me ha traspasado el
corazón y he oído la voz: “Aquí está Mi descanso”. Una llama se ha encendido en
mi corazón, sentía que estaba transformada toda en El.
Por la noche me ha hecho conocer que todo lo que es terrenal dura poco. Y
todo lo que parece grande, se esfuma y no da libertad al alma, sino cansancio. Feliz
el alma que comprende estas cosas y toca la tierra con un solo pié. Mi descanso está
en el estar unida a Ti, todo lo demás me cansa. ¡Oh, cómo siento que estoy en el
destierro! Veo que nadie comprende lo que tengo dentro de mi, me comprendes solo
Tú, que estás oculto en mi corazón y eternamente vivo.

[38] 4-VI Hoy es la fiesta solemne


del Sacratísimo Corazón de Jesús (353).
Durante la Santa Misa he conocido el Corazón de Jesús, con que fuego de

351. Se trata de la procesión, del Corpus Christi hacia los cuatro altares. La procesión salía de
la iglesia parroquial de Borek Falecki y, llegando al último altar que se encontraba en el jardín
de la C.H.B.V.M.M., se dispersaba.

352. En el Convento de la Congregación en Cracovia, la procesión del Corpus Christi se


realizaba en la octava de la fiesta litúrgica. Los cuatro altares se arreglaban en el jardín.

353. La Fiesta del Sagrado Corazón de Jesús se celebra el Viernes después de la octava del
Corpus Christi.
III CUADERNO

amor arde hacia nosotros. Es un mar de Misericordia. De repente he oído una voz:
“Apóstol de Mi Misericordia, anuncia al mundo entero ésta, Mi insondable
Misericordia. No te desanimes por los obstáculos que encuentres para difundir
Mi Misericordia. Estas dificultades que te hieren tan dolorosamente, son
necesarias para tu santificación y para demostrar de que esta obra es Mía. Hija
Mía, apresúrate en tomar nota de cada frase que te digo sobre Mi Misericordia,
porque están destinadas para un gran número de almas que sacarán provecho de
ellas”.
+ Durante la adoración el Señor me ha hecho conocer más profundamente,
lo que se refiere a esta obra.
Hoy he pedido perdón al Señor por todas las ofensas que Su Corazón
Divino recibe en nuestras casas.
+ 6-VI-[1937]. Primer domingo del mes. He elegido este día para el retiro
espiritual mensual (354).
Iluminaciones [recibidas] en la meditación de la mañana: cualquier cosa
hagas conmigo, oh Jesús, yo Te amaré siempre porque soy Tuya. Me es del todo
indiferente si me dejas aquí o si [me mandas] a otro lugar, soy siempre Tuya. Me
someto con amor a Tus sapientísimos juicios, oh Dios, y Tu voluntad, oh Señor, es
mi alimento cotidiano. Tú que conoces los latidos de mi corazón, sabes que él
palpita exclusivamente por Ti, oh mi Jesús. Nada logra apagar mi nostalgia por Ti.
Yo agonizó por Ti, oh Jesús. ¿Cuándo me llevarás a Tu casa? (355).

[39] “Que los más grandes Pecadores [pongan] su confianza (356) en Mi


Misericordia. Ellos más que nadie tienen derecho a confiar en el abismo de Mi
Misericordia. Hija Mía, escribe sobre Mi Misericordia para las almas que sufren.
Me procuran una gran alegría las almas que recurren a Mi Misericordia. A estas
almas les concedo gracias por encima de lo que piden. No puedo castigar, aún al
pecador más grande, si él recurre a Mi compasión, sino que lo justifico en Mi
insondable e impenetrable Misericordia. Escribe: Antes de que Yo venga como
Juez justo, abro de par en par la puerta de Mi Misericordia. Quien no quiere pasar
a través de la puerta de la Misericordia, debe pasar a través de la puerta de Mi
justicia...”.
Una vez que tenía una pena en el corazón por cierto motivo y me lamentaba
con el Señor, Jesús respondió:

354. Cfr. Nota 108.

355. Es una referencia al Evangelio de San Juan (Y Juan 14,1-3).

356. Ha sido agregado el verbo “pongan” porque la frase (la primera de la página 39 del
manuscrito) no tiene comienzo. Quizás en el manuscrito faltará una pagina pero no podemos
afirmarlo con certeza.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

“Hija Mía, ¿porqué das tanta importancia a las enseñanzas y a los


discursos de los hombres? Quiero instruirte Yo Mismo, por eso dispongo las
circunstancias de modo que tú no puedas estar presente en esas conferencias. En
un solo momento te haré conocer más de cuanto los demás alcancen a hacer,
esforzandose por muchos años”.
20-IV-[1937]. Nos parecemos más a Dios cuando perdonamos al prójimo.
Dios es amor, bondad y Misericordia. “Cada alma, y especialmente un alma
consagrada, debe reflejar en sí, Mi Misericordia. Mi Corazón está colmado de
piedad y de Misericordia para todos. El corazón de Mi esposa debe ser semejante a
Mi Corazón; de su corazón debe brotar el manantial de Mi Misericordia para las
almas, si no la desconoceré”.

[40] + En ciertos momentos he conocido cómo las almas consagradas defienden su


propia gloria fingiendo defender la gloria de Dios, pero no se trata de la gloria de
Dios, sino de la propia gloria. ¡Oh Jesús, cuánto me ha hecho sufrir esto!. ¡Qué
misterios descubrirá el día de Tu Juicio!. ¿Cómo se pueden robar los dones de Dios?.
Hoy he tenido un gran disgusto de parte de una cierta persona seglar. Esta
persona sobre la base de una cosa verdadera ha contado muchas cosas inventadas; y
como tales cosas han sido tomadas todas como verdaderas y difundidas por toda la
casa, cuando han llegado a mis oídos, se me ha oprimido el corazón. ¿Cómo se
puede abusar de la bondad de los demás? De todas maneras he decidido no decir ni
una palabra en mi defensa, y respecto a esa persona demostrarle aún más bondad.
Pero me di cuenta que tenía muy pocas fuerzas para soportar eso tranquilamente,
dado que la cuestión se prolongó por semanas. Cuando he visto que la tormenta
estaba por desencadenarse y el viento comenzaba a tirar la arena directamente
contra los ojos, he ido delante del San[tísimo] Sacramento y he dicho al Señor:
“Jesús, Te ruego de darme la fuerza de Tu gracia actual cooperante porque siento
que no tengo fuerzas para esta lucha. Defiéndeme con Tu pecho”.
Entonces oí estas palabras: “No temas, Yo estoy contigo”. Cuando me
alejé del altar, una fuerza y tranquilidad inusitada inundaron mi alma, y la tempestad
que azotaba golpeó contra mi alma como contra una roca, y la espuma de la
tempestad cayó sobre aquellos que la habían provocado. ¡Oh, qué bueno es el Señor,
que paga a cada uno según sus obras!... Cada alma implore para sí la ayuda de una
gracia actual cooperante, ya que algunas veces la gracia ordinaria no basta.

[41] Cuando el dolor perturba mi alma,


Y el horizonte es oscuro como la noche,
Y el corazón es lastimado por la tortura de la tribulación,
Oh Jesús Crucificado, Tú eres mi fuerza.

Cuando el alma, ofuscada por el dolor,


Se esfuerza y lucha sin respiro,
III CUADERNO

Y el corazón agoniza en la amargura de la angustia,


Oh Jesús Crucificado, Tú eres la esperanza de mi salvación.

Y así pasa día tras día,


Y el alma se hunde en un mar de amargura.
Mientras el corazón se diluye en lágrimas,
Oh Jesús Crucificado, Tu me iluminas como la aurora,

Y cuando el cáliz de la amargura ya rebosa.


Y todo conspira contra ella,
Y el alma vive momentos de Getsemaní.
Oh Jesús Crucificado, en Ti tengo mi defensa.

Cuando el alma, consciente de su inocencia


Acepta de Dios estas pruebas,
Y el corazón es capaz de compensar las molestias con el amor,
Oh Jesús Crucificado, cambia mi debilidad en omnipotencia.

No es cosa fácil soportar alegremente los sufrimientos y sobre todo los no


merecidos. La naturaleza corrupta se rebela y aunque la voluntad y el intelecto están
por encima del sufrimiento, siendo capaces de hacer el bien a aquellos que les hacen
sufrir, sin embargo el sentimiento grita mucho, y como un espíritu inquieto asalta la
voluntad y el intelecto, pero ve, que solo no puede [hacer] nada, se calma y se
somete al intelecto y a la voluntad. Como un espanta

[42] jo se precipita en lo íntimo y hace mucha confusión al quererlo solo escuchar


cuando no está frenado por la voluntad y el intelecto.
23-IV-[1937]. Mientras rezaba delante del San[tísimo] Sacramento, de
repente mis sufrimientos físicos desaparecieron y oí en el alma una voz: “Ves que en
un instante puedo darte todo. Yo no estoy sujeto a ninguna ley”.
24-IV-[1937]. Después de la Santa Comunión he oído estas palabras: “Has
de saber hija Mía, que en un instante puedo darte todo lo que necesites para
cumplir con esta obra”. Después de estas palabras, una luz singular ha quedado en
mi alma y todos los, pedidos del Señor me parecen tan simples que hasta un niño
podría cumplirlos.
27-IV-[1937]. Hoy he visto el convento de esta nueva Congregación (357).
Ambientes amplios, espaciosos, he visitado las dependencias una tras otra. He visto
que la Providencia Divina había provisto todo lo que era necesario. Las personas
que vivían en ese convento por el momento llevaban trajes seglares, pero reinaba el

357. Se trata de la visión del convento que tendría que haber pertenecido a la congregación
que Sor Faustina debía fundar (cfr. D., C.I., p. 1871 [Link] pp. 28, 31, 41, 73, 178, 259).
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

espíritu religioso en toda plenitud y yo organizaba todo como lo deseaba el Señor.


De repente fui amonestada por una de nuestras hermanas: “¿Cómo puede usted,
hermana, cumplir [con] estas obras?”. Contesté: “No yo, sino el Señor a través de mí
y tengo la autorización para todo”. Durante la Santa Misa me vino la luz y una
profunda comprensión de toda esta obra y no quedó en mi alma ni siquiera una
sombra de duda.

[43] El Señor me ha hecho conocer Su voluntad casi en tres matices [distintos], pero
constituían una sola cosa (358). La primera es aquélla en la cual las almas apartadas
del mundo arderán como víctimas ante el trono de Dios e impetrarán la Misericordia
para al mundo entero... E implorarán bendiciones para los sacerdotes y con su
oración prepararán el mundo para la venida final de Jesús.
La segunda es la oración unida de las obras de Misericordia. En modo
especial protegerán del mal las almas de los niños. La oración y las obras de
Misericordia encierran en si todo lo que deben hacer estas almas. En su grupo
pueden ser admitidas, incluso, las más pobres. y se empeñarán en despertar el amor
y la Misericordia de Jesús en el mundo lleno de egoísmo.
La tercera: es la oración y la actividad caritativa no vinculada por ningún
voto. Por el hecho de practicarlas, el alma participará de todos los méritos y
privilegios de la comunidad. A este grupo pueden pertenecer todas las personas que
viven en el mundo. Un miembro de este grupo debe cumplir al menos una obra de
Misericordia durante el día, por lo menos, pero pueden ser más, porque cada uno
puede cumplirlas fácilmente y aún el más pobre, ya que es triple el modo de hacer
una obra de Misericordia: perdonando y consolado; segundo: si no puede con la
palabra, rezando y también esto es una obra de Misericordia; tercero: las obras de
Misericordia.
Y cuando llegue el último día; seremos juzgados de esto y, según esto,
recibiremos la sentencia eterna.
Los canales de las gracias del Señor están abiertos, tratemos de
aprovecharlos, antes que llegue el día de la justicia divina y [será] un día terrible.

[44] Una vez que pregunté a Jesús cómo podía soportar tantos crímenes y delitos de
toda clase sin castigarlos, el Señor me respondió: “Para castigar tengo [toda] la
eternidad y ahora prolongo a ellos el tiempo de la Misericordia, pero ay de ellos si
no reconocerán el tiempo de Mi venida. Hija Mía, secretaria de Mi Misericordia,
no solo te obligo a escribir sobre Mi Misericordia y a difundirla, sino, impetra
para ellos la gracia para que también ellos adoren Mi Misericordia”.
Hoy mi alma ha experimentado una angustia tan grande que he comenzado
a lamentarme con Jesús: “Jesús, ¿cómo puedes dejarme sola?. Yo sola no hago ni
siquiera un paso adelante. Tú Te ocultas y me has quitado el confesor; y sabes Jesús
que yo sola no sé hacer otra cosa que malgastar Tus gracias. Jesús, dispón las

358. V. Borkiewiez, p. Isidoro O.F.M. Conv.: Las relaciones de Sor Faustina con la
Congregación del Misericordiosísimo Redentor, fs. 25.
III CUADERNO

circunstancias de modo que el Padre Andrasz vuelva”. Pero la angustia no ha


terminado.
Me había venido la idea de buscar algún sacerdote y contarle mis
tribulaciones y varias inspiraciones para que me las aclare, y esta idea la he
manifestado también a la Madre Superiora (359). La Madre me ha contestado:
“Creo que para usted [la situación] es difícil, pero por el momento de verdad no
conozco un sacerdote que pueda darle una respuesta y dentro de poco volverá el
Padre y por ahora, hermana, confíe cada cosa a Jesús”.
Cuando he ido por un momento a hablar con el Señor, he oído en el alma
una voz: “Mi [querida], no te daré la gracia de confiarte en otra parte, y aun si te
revelaras, no daré a ese sacerdote la gracia de poderte comprender. En el
momento actual Me agrada que te soportes pacientemente a tí misma.

[45] Hija Mía, no es Mi voluntad que tu relates a todos de los dones que te he
concedido. Te he entregado al cuidado del amigo de Mi corazón y bajo su guía tu
alma se desarrollará. A él he dado la luz para conocer Mi vida en tu alma”.
“Hija Mía, cuando estaba ante Herodes he obtenido para ti la gracia de
saber elevarte sobre el desprecio humano y de seguir fielmente Mis pasos. Calla,
cuando no quieren reconocer tu verdad, así hablarás en modo más elocuente”.
“Has de saber, hija Mía, que si tiendes a la perfección, llevarás a la
santidad a muchas almas, pero si no tendieras a la santidad, por eso mismo
muchas almas permanecerían imperfectas. Has de saber que su perfección
dependerá de tu perfección y la mayor parte de su responsabilidad recaerá sobre
ti”. Y [después] me ha dicho: “No temas, niña Mía, sino que sé fiel sólo a Mi
gracia”.
Satanás me ha confesado que soy objeto de su odio. Me ha dicho: “Miles
de almas me hace menos daños que tú, cuando hablas de la gran Misericordia del
Omnipotente. Los más grandes pecadores retomar confianza y vuelven a Dios y yo -
me ha dicho el espíritu maligno- pierdo todo pero además me persiguen también a
mí con esta ilimitada Misericordia del Omnipotente. He conocido cuánto satanás
odia la Divina Misericordia, no quiere reconocer que Dios es bueno.

[46] 29-VI-[1937]. Hoy, durante el almuerzo, el Padre Andrasz saludó por teléfono
a toda la Congregación; ha vuelto ya de Roma y esta misma tarde ha venido aquí.
Todas las hermanas profesas y las novicias, y las dos clases de alumnas, se han
reunido en el patio y hemos esperando al querido Padre. Las jovencitas lo saludaron
con cantos y poesías y después le hemos pedido que nos hable de Roma y de las
muchas cosas bellas que ha visitado. Ha relatado por más de dos horas y por eso no
hubo tiempo de hablarle a solas.
Hoy mi alma ha entrado en íntima unión con el Señor. Me ha hecho
conocer que debo someterme siempre a Su voluntad. “En un instante puedo darte
359. M. Irene Krzyzanowska fue entonces superiora en Cracovia. (Y. nota 72).
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

más de lo que tú puedes desear”.


30-VI-[1937]. Hoy el Señor me ha dicho: “Muchas veces he querido
enaltecer esta Congregación pero no lo puedo hacer por su soberbia. Hija Mía,
has de saber que a las almas soberbias no les concedo Mis gracias, y hasta les
quito las ya concedidas”.
Hoy Sor Yolanda (360), me ha pedido de hacer un pacto, ella rezará por mí
y yo rezaré por su clase de Wilno. Yo siempre rezo por nuestra obra, pero he decidido
rezar durante dos meses por la clase de Wilno, y Sor Yolanda rezará según mis
intenciones, tres Ave María cada día al Verbo Encarnado para que yo aproveché de
la gracia de Dios. Nuestra amistad se ha hecho aún más firme.

[47] 1-VIII-[1937]. Mes de Julio


Hoy, durante el rezo del Ángelus, el Señor me ha hecho comprender el
inconcebible amor de Dios hacia los hombres. Nos eleva hasta Su Divinidad. Se
hace guiar únicamente del amor y de Su insondable Misericordia. Aunque [Tu] das
el anuncio del Misterio por medio de un Ángel, eres Tú Mismo en ponerlo en
ejecución.
A pesar de la paz profunda de que goza mi alma, lucho continuamente, y
algunas veces emprendo una batalla feroz para seguir fielmente mi camino, es decir,
el que el Señor Jesús quiere que siga. Y mi camino es la fidelidad a la voluntad de
Dios en todo y siempre, pero especialmente, en la fidelidad a las inspiraciones
interiores, para ser un instrumento dócil en las manos de Dios y llevar a término la
obra de Su insondable Misericordia.

[48] 4-VII-[1937]. Primer domingo del mes.


Retiro espiritual mensual.
[En] la noche me he preparado con gran esmero y he rezado largo tiempo al
Espíritu Santo, para que se digne concederme Sus luces y me tome bajo Su especial
dirección; He rezado también a la Madre de Dios, al Ángel Custodio y a los Santos
patronos (361).
Fruto de la meditación.

360. Sor Yolanda, educadora en el Instituto de Wilno, en ese período y por lo tanto el 3 de
agosto de 1937, frecuentó un curso para educadoras en Cracovia. Sor Yolanda, Alejandra
Wozniak, n. en 1909, ha trabajado como educadora y sucesivamente como superiora en las
casas de Radom, Czestochowa y Cracovia. Fue también testigo en el proceso informativo de
la Sierva de Dios. Murió el 14-VI-1988.

361. Les Santos Patronos de la C.H.B.V.M.M. y los días en los cuales se celebran sus fiestas,
son:
La Madre de la Misericordia - 5 de agosto
San José - 19 de Marzo.
San Miguel Arcángel - 29 de setiembre.
San Ignacio de Loyola - 31 de julio.
Santa María Magdalena - 22 de julio.
Santa Teresa de Jesús - 15 de octubre.
III CUADERNO

Cualquier cosa que Jesús ha hecho, la ha hecho bien.


Pasó haciendo el bien. En Su trato estaba lleno de bondad y Misericordia.
La compasión guiaba Sus pasos. Con los enemigos ha mostrado bondad,
amabilidad, comprensión, a los necesitados ha dado ayuda y consuelo.
Este mes he hecho el propósito de reflejar fielmente en mí estos rasgos de
Jesús, aunque esto deba costarme mucho.
Durante la adoración he oído una voz en el alma: “Me resultan gratos tus
esfuerzos, hija Mía, deleite de Mi Corazón. Veo cada movimiento de tu corazón
con el cual Me adoras”.
Propósito particular.
Continuar con lo mismo; unirme a Cristo Misericordioso. Por su dolorosa
Pasión rogaré al Padre Celestial por el mundo entero. Punto de la regla: observancia
rigurosa del silencio.
Penetrar en lo profundo de mi ser y agradecer a Dios por todo, uniéndome a
Jesús: con El, en El y por El, doy gloria a Dios.

[49] Oh, Señor, amor mío, Te doy gracias por el día de hoy: por haberme permitido
sacar los tesoros de Tus gracias del manantial de Tu insondable Misericordia. Oh
Jesús, no solamente hoy sino en cada momento, saco de Tu insondable Misericordia
todo lo que pueden desear el alma y el cuerpo.
7-VII-[1937]. En los momentos de duda, es decir, cuando el alma es débil,
ruegue a Jesús para que El obre, aunque sepa que debería obrar ella con la ayuda de
la gracia de Dios, pero en ciertos momentos deje que Dios haga todo El.
15-VI[I]-[1937]. En cierta ocasión he sabido que sería trasladada a otra
casa. Este conocimiento es puramente interior. En ese mismo momento he oído una
voz en el alma: “No temas, hija Mía, Mi voluntad es que tú estés aquí Los
proyectos humanos se desbaratan y deben adaptarse a Mi voluntad”.
Cuando permanecía cerca del Señor, ha dicho: “¿Porqué tienes miedo de
emprender la obra que te encomiendo?” (362). He contestado: ¿Porqué en estos
momentos, Jesús, me dejas sola y no siento Tu presencia?. “Hija Mía, aunque no
Me percibas, en las más escondidas profundidades de tu corazón, no puedes
afirmar que no estoy allí. Retiro solamente la percepción de Mí Mismo, y esto no
debe ser para ti un impedimento para cumplir Mi voluntad. Hago esto por Mis
inescrutables proyectos que conocerás más tarde”.
“Hija Mía, has de saber de una vez por todas, que solamente el pecado
grave me expulsa del alma, y nada más”.

[50] + Hoy el Señor me ha dicho: “Hija Mía, Mi deleite y Mi complacencia, nada


Me detiene en concederte gracias. Tu miseria no es un obstáculo para Mi

362. Se trata de la fundación de la nueva Congregación.


LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Misericordia. Hija Mía, escribe que cuanto más grande es la miseria, tanto más
grande es el derecho que tiene a Mi Misericordia, y [exhorta] (363) a todas las
almas a confiar en el insondable abismo de Mi Misericordia, porque deseo
salvarlas a todas. La Fuente de Mi Misericordia fue abierta de par en par por la
lanza en la Cruz para todas las almas; no he excluido a ninguna”
Ob Jesús, deseo vivir en el momento presente, vivir como si este día fuera
el último de mi vida: utilizar escrupulosamente cada instante para la mayor gloria de
Dios, disfrutar para mí cada circunstancia, de modo que mi alma saque un provecho.
Mirar cada cosa desde este punto de vista: es decir, que nada sucede sin el querer de
Dios.
Oh Dios de insondable Misericordia, abraza el mundo entero y derrámate
sobre nosotros por medio del Corazón piadoso de Jesús.
En un momento pasado hace tiempo.
[A] la noche vi a Jesús crucificado. De las manos, de los pies y del costado
goteaba la Sacratísima Sangre. Después de un momento Jesús me dijo: “Todo esto
por la salvación de las almas. Reflexiona, hija Mía, sobre lo que haces tú, para su
salvación” Respondí: “Sí miro, Jesús, Tu Pasión, yo no hago casi nada para salvar
las almas”. Y el Señor me dijo: “Has de saber, hija Mía, que tu cotidiano silencioso
martirio en la total sumisión a Mi voluntad, conduce muchas almas al paraíso y
cuando te parezca que el sufrimiento sobrepasa tus fuerzas, mira Mis Llagas

[51] y te elevarás por encima del desprecio y de los juicios humanos. La


meditación de Mi Pasión te ayudará a elevarte por encima de todo”.
Comprendí muchas cosas que antes no había logrado comprender.
9-VII-[1937]. Por la noche ha venido a verme una de las hermanas difuntas
y me ha pedido un día de ayuno y de ofrecer en ese día por ella, todas las prácticas de
piedad; le he contestado que estaba de acuerdo.
Al día siguiente, desde la mañana, he expresado la intención de [ofrecer]
todo en favor de esa hermana. Durante la Santa Misa, por un momento he vivido su
tormento y he sentido en el alma un hambre tan grande de Dios, que me parecía de
morir por el deseo de unirme a El. Eso ha durado un breve momento, pero he
comprendido lo que es la nostalgia de las almas del purgatorio.
Inmediatamente después [de] la Santa Misa he pedido a la Madre
Superiora el permiso para el ayuno, pero no lo he obtenido porque estoy enferma.
Cuando he entrado en la capilla he oído estas palabras: “Si usted, hermana, hubiera
ayunado, yo hubiera obtenido alivio solo esta noche, pero por la obediencia que le
ha prohibido ayunar he obtenido el alivio inmediatamente. La obediencia tiene un

363. En el manuscrito aquí hay una palabra ilegible. Del contexto resulta que debe ser
“exhorta”. “incita” o “alienta”.
III CUADERNO

gran poder”. Después de estas palabras oí. “Dios se lo pague”.


Rezo frecuentemente por Polonia pero veo la gran indignación de Dios
contra ella porque es ingrata (364). Hago todo esfuerzo del alma para defenderla.
Recuerdo continuamente a Dios Sus promesas de Misericordia. Cuando
veo Su ira me arrojo con confianza en el abismo de la Misericordia, y en él sumerjo a
toda Polonia, y entonces no puede hacer uso de Su justicia. ¡Oh Patria mía, cuánto
me cuestas!. No hay día en que no rece por ti.

[52] (Una frase de San Vicente de Paul “El Señor pone siempre manos a una obra,
cuando quita del medio todo apoyo humano y nos ordena de cumplir algo que
sobrepasa nuestras fuerzas”).
+ Jesús. “De todas Mis Llagas, como de arroyos, fluye la Misericordia
para las almas, pero la Llaga de Mi Corazón es la fuente de la Misericordia sin
límites; de esta fuente brotan todas las gracias para las almas. Las llamas de la
compasión Me consumen, deseo derramarlas sobre las almas de los hombres.
Habla al mundo entero de Mi Misericordia”.
Mientras vivimos, el amor de Dios aumenta en nosotros. Hasta la muerte
debemos empeñarnos por el amor de Dios. He conocido y experimentado que las
almas que viven en el amor se distinguen por una gran perspicacia en el
conocimiento de las cosas de Dios, tanto en su propia alma, como en las almas de los
demás. Y las almas simples que no tienen instrucción, se distinguen por sabiduría.
En la decimocuarta estación experimento una extraña sensación por el
hecho que Jesús va bajo tierra.
Cuando mi alma es atormentada pienso solamente así: “Jesús es bueno y
lleno de Misericordia y aunque la tierra se abra bajo mis pies, no dejaré de tener
confianza en El”.
Hoy he oído estas palabras: “Hija Mía, complacencia de Mi Corazón, con deleite
miro a tu alma, envío muchas gracias únicamente por consideración a ti, detengo
también muchos castigos únicamente por consideración a ti. Me detienes y no
puedo exigir justicia. Me atas las manos con tu amor”.

[53]13-VII-[1937]. Hoy Jesús me ha iluminado sobre el modo de comportarme con


una de las hermanas que me había preguntado sobre muchas cuestiones espirituales,
sobre las cuales tenía dudas. En realidad no era esto lo que le interesaba, sino que
quería averiguar mi opinión acerca de ellas para tener algo que comentar sobre mí a
otras hermanas. ¡Oh, si al menos hubiera repetido las mismas palabras que le había
dicho, sin alterarlas y sin agregar otras!. Jesús me ha puesto en guardia respecto de

364. Sobre la ingratitud de la nación polaca hacia Dios y la Iglesia, aparecieron en ese periodo
muchos artículos en la prensa católica.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

esa alma.
He decidido rezar por ella ya que solamente la oración puede iluminar esa
alma.
¡Oh Jesús mío, nada puede inducirme a bajar mi ideal, es decir el amor que
tengo hacia Ti! Aunque el camino es tan tremendamente erizado de espinas, no
tengo miedo de avanzar, aunque el granizo de las persecuciones me cubre, aunque
los amigos me abandonan, aunque todo conjura contra mí y el horizonte se
oscurece, aunque la tempestad comienza a desatarse y siento que estoy sola para
hacer frente a todo. Entonces con toda tranquilidad confiaré en Tu Misericordia, oh
Dios mio, y mi confianza no quedará defraudada.
Hoy en [el] refectorio, mientras se acercaba una hermana encargada de
servir, he experimentado un gran dolor en el lugar de las Llagas [de Jesús]. Me ha
sido concedido conocer el estado de su alma. He rezado mucho por ella.
Cesación repentina de una tormenta. Esta noche hubo una tormenta
terrible. Me extendí con la cara al suelo y he comenzado a rezar las letanías de los
Santos. Hacia el final de las letanías, me dominó tal somnolencia, que no logré de
ningún modo, terminar las letanías. Entonces me levanté y he dicho al Señor:
“Jesús,

[54] calma la tormenta, porque Tu niña no logra seguir rezado más tiempo y cae de
sueño”. Después de estas palabras he abierto la ventana de par en par y no he ni
siquiera puesto los ganchos. La Hermana N. (365), me ha dicho: “Qué hace,
hermana, el torbellino arrancará la ventana”. Le he respondido: “Duerma
tranquilamente”. Y enseguida la tormenta ha cesado del todo. Al día siguiente las
hermanas han hablado de la repentina cesación de la tormenta, sin saber cómo
explicarlo. A esto no he contestado nada, pero he pensado: “Jesús y la pequeña
Faustina saben cómo explicarlo...”
20-VII-[1937]. Hoy me he enterado que debo ir a Rabka. (366). Tendría
que haber partido recién después del 5 de agosto, pero he rogado a la Madre
Superiora me permita partir inmediatamente. No he ido a ver al Padre Andrasz y he
pedido poder partir posiblemente cuanto antes. La Madre Superiora se ha
sorprendido un poco por esto, porqué quiero partir tan pronto; yo sin embargo, no he
dado explicaciones, ni he aclarado el porqué. Esto quedará un secreto por la
eternidad. Para tales circunstancias he hecho un propósito que mantendré.
29-VII-[1937]. Hoy parto a Rabka. He entrado un momento en la capilla, y
he rogado a Jesús de poder hacer un viaje feliz. Sin embargo en mi alma silencio y
oscuridad. Sentía que estaba sola, no tenía a nadie, he pedido a Jesús que estuviera
conmigo. De repente he advertido en el alma un pequeño rayo de luz, Jesús estaba
[Link] era Sor Fabiola Pawluk (Y. Nota 255).

366. Rabka, una localidad situada a los pies de los montes Cárpatos, donde la Congregación
tiene una pequeña casa de reposo para las hermanas y para las alumnas.
III CUADERNO

conmigo. Pero después de esta gracia aumentaron las tinieblas y una oscuridad aún
más espesa ha penetrado en el alma. Entonces he dicho: “Hágase Tu voluntad, Tú
puedes todo”. Mientras iba en el tren y observaba por la ventana los espléndidos
alrededores y las montañas, comencé a experimentar en el alma aún mayores
tormentos. Cuando las hermanas me saludaron y comenzaron a demostrarme su
cordialidad, mi sufrimiento aumentó. Hubiera querido esconderme y reposar un
momento en soledad, que

[551 dar sola. En esos momentos ninguna criatura es capaz de consolarme y aunque
quisiera decir algo de mí, experimentaría un nuevo tormento. Por eso en esos
momentos he callado y en silencio me he sometido a la voluntad de Dios, y esto me
ha dado alivio. De las criaturas no pretendo nada y trato con ellas sólo si lo exige la
necesidad. No haré confidencias, sino en el caso que sea necesario para la gloria de
Dios. Estoy tratando familiarmente con los ángeles.
Aquí, sin embargo, la salud va tan mal que me veo obligada a quedarme en
cama. Siento unos extraños dolores agudos en todo el tórax, no puedo mover ni
siquiera una mano. He pasado una noche en la que he debido permanecer extendida
sin hacer ningún movimiento; si me movía parecía que se desgarraría todo en los
pulmones. Esa noche fue interminable. Me he unido a Jesús Crucificado y he rogado
al Padre celestial por los pecadores. Dicen que una enfermedad de pecho no causa
dolores tan agudos; yo sin embargo experimento continuamente estos dolores
agudos. Aquí mi salud ha empeorado tanto que tengo que guardar cama y la
hermana (367) ha dicho que no me sentiré mejor aquí, porque Rabka no hace bien a
todos los enfermos.
Hoy no he podido ir ni siquiera a la S. Misa ni a la S. Comunión, y entre los
sufrimientos del cuerpo y del alma me he repetido: “Hágase la voluntad del Señor.
Sé que Tú generosidad es ilimitada”. De repente he oído el canto de un ángel que
narraba cantando, toda mi vida, todo lo que, había contenido en sí. Quedé
sorprendida pero también me he fortalecido.
San José [me] ha pedido (368) de tener por El una devoción constante. El
mismo me ha dicho de rezar diariamente tres oraciones junto al “Acordaos” (369).

367. Probablemente era Sor Elena María Urbánska (1884-1949), que se desempeñó
primeramente en la misión de enfermera y después fue superiora de la casa recientemente
fundada en Rabka (1932).

368. Sor Faustina no aclara de qué clase era el pedido, se puede sin embargo suponer que
fuera una inspiración interior, una propensión íntima hacia la devoción por San José. Podría
ser además una visión de San José. Sugiere este pensamiento la expresión sucesiva de Sor
Faustina: “El mismo me ha dicho .... me ha prometido...”
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Me ha mirado con gran cordialidad y me ha hecho conocer cuánto apoya


esta obra [y] me ha prometido su ayuda particularísima y su protección. Rezo cada
día las oraciones pedidas y siento su especial protección.

[56] 1-VIII-[1937]. Retiro espiritual de un día.


Ejercicios espirituales del sufrimiento. Oh Jesús, en estos días de
sufrimiento no soy capaz de rezar ninguna plegaria la opresión del cuerpo y del alma
ha aumentado mucho. Oh Jesús mío, Tu ves bien que Tu niña está débil. No me
esfuerzo mucho, más bien someto mi voluntad a la voluntad de Jesús, Oh Jesús, Tú
para mí eres siempre Jesús
Cuando fui al confesor no sabía ni siquiera confesarme, sin embargo el
sacerdote (370) comprendió enseguida el estado de mi alma y me dijo: “A pesar de
todo se salvará, está en el buen camino, pero la luz que tenía anteriormente puede
quizás no volver y Dios puede dejar su alma en estas tinieblas y en este
oscurecimiento hasta la muerte, pero sométase en todo a la voluntad a Dios”.
Hoy he iniciado una novena a la Santísima Virgen Asunta al cielo, por tres
intenciones: la primera para poder ver al Rv. Dr. Sopocko; la segunda para que Dios
apresure [la realización] de esta obra (371); la tercera, por mi Patria.
10-VIII. Hoy vuelvo a Cracovia acompañada de una hermana. Mi alma
[está] envuelta en el sufrimiento. Me uno a El continuamente con un acto de la
voluntad. El es mi fuerza y mi fortaleza.
Sé bendito, oh Dios, por todo lo que me envías. Sin Tu voluntad nada sucede bajo el
sol, no puedo penetrar Tus secretos respecto a mí, pero acerco los labios al cáliz que
me es dado.

[57] Jesús, en Ti Confío.


Novena a la Divina Misericordia (372) que Jesús me ha ordenado de
escribir y de hacer antes de la Fiesta de la Misericordia. Comienza el Viernes Santo.
“Deseo que durante estos nueve días tú traigas a las almas a la Fuente de

369. El “Acordaos” es una oración a San José, que se usaba recitar diariamente en toda la
congregación. Se supone que las otras “tres” oraciones son un Padre Nuestro, Ave María y
Gloria.

370. Se trata probablemente del P. Casimiro Ratkiewicz, benedictino (1906-1965), que tenía
relaciones amistosas con la casa de la Congregación en Rabka (V. [AC Crac., Carta del P.
Pedro Rostworowski del 6 de noviembre de 1972]).

371. Se puede suponer que Sor Faustina haya orado para apresurar la institución de la Fiesta
de la Divina Misericordia y la fundación de la nueva Congregación, aún no realizadas.

372. Ver Apéndice, Nota 6.


III CUADERNO

Mi Misericordia, para que saquen fuerza, alivio y toda gracia, que necesiten en
las dificultades de la vida y especialmente en la hora de la muerte. Cada día
traerás a Mi Corazón un grupo diferente de almas y las sumergirás en el mar de
Mi Misericordia. Y Yo a todas estas almas las introduciré en la casa de Mi Padre.
Lo harás en esta vida y en la vida futura. Y no rehusaré nada a ningún alma, que
traerás a la Fuente de Mi Misericordia. Cada día pedirás a Mi Padre las; gracias
para estas almas por Mi dolorosa Pasión”.
Contesté: “Jesús, no sé cómo hacer esta novena y qué almas introducir
primero en Tu misericordiosísimo Corazón. Y Jesús me contestó que me lo diría, día
por día, qué almas debía introducir en Su Corazón.

Primer día,

“Hoy tráeme toda la humanidad y especialmente todos los pecadores, y


sumérgelos en el mar de Mi Misericordia. Y con esto Me consolarás de la amarga
tristeza [en] que Me sume la pérdida de las almas”.
Jesús misericordiosísimo, cuya prerrogativa es la de tener compasión de
nosotros y de perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza

[58] que tenemos en Tu infinita bondad y acógenos en la morada de Tu piadosísimo


Corazón y no nos dejes salir de El por la eternidad. Te lo suplicamos por el amor que
Te une al Padre y al Espíritu Santo.
Oh Omnipotencia de la Divina Misericordia,
Refugio para el hombre pecador,
Tú [que] eres la Misericordia y un mar de compasión,
Ayudas [a] quien Te invoca en humildad.
Padre Eterno, mira con ojo de Misericordia especialmente [a] los pobres
pecadores y toda la humanidad, que está encerrada en el piadosísimo Corazón de
Jesús, y por Su dolorosa Pasión, muéstranos Tu Misericordia, para que por todos los
siglos podamos exaltar la Omnipotencia de Tu Misericordia. Amén.

Segundo día.

“Hoy tráeme las almas de los sacerdotes y las almas de los religiosos, y
sumérgelas en Mi insondable Misericordia. Ellas me han dado la fuerza de
superar Mi amarga Pasión. A través de ellas, como a través de canales, Mi
Misericordia fluye hacia la humanidad”.
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede todo bien, aumenta en
nosotros la gracia, para que cumplamos dignas obras de Misericordia, de manera
que todos aquellos que nos vean, alaben el Padre de Misericordia que está en los
cielos.
La fuente del amor de Dios,
Vive en los corazones limpios
Purificados en el mar de la Misericordia,
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Luminosos como las estrellas, claros como la aurora.

Padre Eterno, mira con los ojos de Tu Misericordia

[59] la legión elegida para Tu viña, las almas de los sacerdotes y las almas de los
religiosos, otórgales el poder de Tu bendición, y por el amor del Corazón de Tu Hijo
en el cual están encerradas, concédeles el poder de Tu luz, para que puedan guiar a
otros en el camino de la salvación, y a una sola voz canten alabanzas a Tu
Misericordia infinita por los siglos de los siglos. Amén.

Tercer día

“Hoy tráeme todas las almas devotas y fieles, y sumérgelas el mar de Mi


Misericordia. Estas almas Me han consolado a lo largo del camino del Calvario,
fueron una gota de consuelo en un mar de amargura”.
Oh Jesús misericordiosísimo, que concedes a todos, en gran abundancia,
Tus gracias del tesoro de Tu Misericordia, acógenos en la morada de Tu piadosísimo
Corazón y no nos dejes salir de El por toda la eternidad. Te lo suplicarnos por el
inefable amor, del cual Tu Corazón arde por el Padre Celestial.
Son inescrutables las maravillas de Tu Misericordia,
No alcanza a sondearlas ni el pecador, ni el justo.
Miras a todos con compasión,
Y atraes a todos a Tu amor.
Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las almas fieles, como
herencia de Tu Hijo, y por Su Pasión dolorosa concédeles Tu bendición y
acompáñalas con Tu protección incesante, para que no pierdan el amor y el tesoro de
la santa fe, sino que con toda la legión de los ángeles y de los santos glorifiquen Tu
ilimitada Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

[60] Cuarto día.

“Hoy tráeme los paganos*, y aquellos que no Me conocen todavía.


También pensaba en ellos durante Mi amarga Pasión, y su futuro celo ha
consolado Mi corazón. Sumérgelos en el mar de Mi Misericordia”.

Oh misericordiosísimo Jesús, que eres la luz del mundo entero, acoge en la


morada de Tu piadosísimo corazón las almas de los paganos, que no Te conocen
todavía. Los rayos de Tu gracia las iluminen, para que también ellas, junto a
nosotros glorifiquen la generosidad de Tu Misericordia y no las dejes salir de la
* Las palabras originales de Nuestro Señor son aquí, “paganos” y las hemos conservado por
tratarse de un Documento Válido. Al subir el Pontificado del Papa Juan XXIII ordenó que se
sustituyera esta palabra en las oraciones oficiales de la Iglesia, -comenzando con la Oración
Solemne del Viernes Santo, que se reza con esta intención- con la frase “A los que no creen en
mí”. Todos los Papas posteriores confirmaron dicho uso.
III CUADERNO

morada de Tu piadosísimo Corazón.


La luz de Tu amor,
Ilumine las tinieblas de las almas;
Haz que estas almas Te conozcan
Y glorifiquen con nosotros Tu Misericordia.

Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las almas de los paganos y
de aquellos que no Te conocen todavía, y que están encerradas en el piadosísimo
Corazón de Jesús. Atráelas a luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran
felicidad que es amarte. Haz que también ellas glorifiquen la generosidad de Tu
Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Quino día

Hoy tráeme las almas de los herejes y de los cismáticos*, y sumérgelas en


el mar de Mi Misericordia.
En Mi amarga Pasión Me han desgarrado el Cuerpo y el Corazón, es
decir Mi Iglesia. Cuando vuelvan a la unidad de la Iglesia, se cicatrizarán Mis
heridas y de este modo aliviarán Mi Pasión”.

[61] También para aquellos que rasgaron la vestidura de Tu unidad,


Brota de Tu Corazón una fuente de piedad.
La Omnipotencia de Tu Misericordia, Oh Dios
Puede sacar del error también a estas almas.
Misericordiosísimo Jesús, que eres la bondad misma, Tú no niegas la luz a
los que Te la piden; recibe en la morada de Tu piadosísimo Corazón las almas de los
herejes y las almas de los cismáticos y atráelas con Tu luz a la unidad de la Iglesia y
no las dejes partir la morada de Tu piadosísimo Corazón, sino haz que ellas también
glorifiquen la generosidad de Tu Misericordia.
Padre Eterno, mira con los ojos de Tu Misericordia a las almas de los
herejes y de los cismáticos, que han desperdiciado Tus bienes y han abusado de Tus
gracias persistiendo obstinadamente en sus errores. No mires a sus errores, sino al
amor de Tu Hijo y a Su amarga Pasión [que] tomó sobre Sí, para ellos ya que

(*) Las palabras originales de Nuestro Señor son aquí, “herejes y cismáticos”. ya que hablaba
a Sor Faustina según el contexto de su tiempo y las hemos conservado por tratarse de un
Documento válido. El Concilio Vaticano Segundo ha considerado impropio usar esas
denominaciones, según las explicaciones expuestas en el Decreto Conciliar sobre el
Ecumenismo (N°3). Los Papas posteriores han seguido la misma pauta. La propia Sor
Faustina cuyo corazón latía al unísono con el sentir de la Iglesia, lo habría aprobado también
sin duda. En cierta ocasión, como por causa de una decisión tomada por sus superiores y su
confesor, no pudiera llevar a término los mandatos e inspiraciones de Nuestro Señor, declaró:
“Oh Jesús mío, lo siento, pero me atengo a la voz de la Iglesia y no hago caso de lo que me
dices”. El Señor confirmó su decisión y la alabó por ello.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

también ellos están encerrados en el piadosísimo Corazón de Jesús. Haz que


también ellos glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amén.

Sexto día.

“Hoy tráeme las almas mansas y humildes, y las almas de los niños
pequeños, y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas son las almas más semejantes
a Mi Corazón. Ellas me fortalecieron durante Mi amarga agonía. Las he visto
como ángeles terrestres, que velarían junto a mis altares. Sobre ellas derramo mis
gracias torrencialmente. Solo un alma humilde es capaz de recibir Mi gracia; a
las almas humildes les concedo Mi plena confianza”.

[62] Misericordiosísimo Jesús, que has dicho: “Aprended de Mi que soy manso y
humilde de corazón”, recibe en la morada de Tu Piadosísimo Corazón las almas
mansas y humildes, y las almas de los niños pequeños. Estas almas llevan al éxtasis
a todo el paraíso y son las preferidas del Padre Celestial. Son [como] un ramillete de
flores ante el trono de Dios, de cuyo perfume se deleita Dios Mismo. Estas almas
tienen permanente morada en el piadosísimo Corazón de Jesús y cantan sin cesar el
himno del amor y de la Misericordia por la eternidad.
De verdad el alma humilde y mansa
Ya aquí en la tierra respira el paraíso,
Y del perfume de su humilde corazón
Se deleita el mismo Creador.
Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las almas mansas y humildes
y a las almas de los niños, que están encerradas en la morada del piadosísimo
Corazón de Jesús. Estas almas son las más semejantes a Tu hijo; su perfume
asciende de la tierra y alcanza Tu trono. Padre de Misericordia y de toda bondad, Te
suplico por el amor y la complacencia que tienes por estas almas, bendice el mundo
entero, de modo que todas las almas canten juntas las alabanzas de Tu Misericordia
por toda la eternidad. Amén.

Séptimo día.
“Hoy tráeme a las almas que veneran y glorifican Mi Misericordia de
modo especial y sumérgelas en Mi Misericordia. Estas almas son las que más han
sufrido por Mi Pasión y han penetrado más profundamente en Mi espíritu. Ellas
son un reflejo viviente de Mi Corazón compasivo. Estas almas resplandecerán
con una luminosidad especial en la vida futura. Ninguna de ellas irá al fuego del
infierno. Defenderé de modo especial a cada una en la hora de la muerte”.

[63] Misericordiosísi[mo] Jesús, cuyo Corazón es el amor mismo, acoge en la


morada de Tu piadosísimo Corazón las almas que en modo especial veneran y
exaltan la grandiosidad de Tu Misericordia. Estas almas son fuertes con el poder de
Dios Mismo, en medio de toda clase de tribulaciones y contrariedades, avanzan
III CUADERNO

confiadas en Tu Misericordia. Estas almas están unidas a Jesús y sostienen sobre sus
espaldas a toda la humanidad. Ellas no serán juzgadas severamente, sino que Tu
Misericordia las protegerá en la hora de la muerte.
El alma que exalta la bondad de Su Señor,
Es por El particularmente amada,
Está siempre al lado de la fuente viva,
Y saca la gracia de la Divina Misericordia.
Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las almas que exaltan y
veneran Tu mayor atributo, es decir Tu insondable Misericordia y que están
encerradas en el misericordiosísimo Corazón de Jesús. Estas almas son un
Evangelio viviente, sus manos están colmadas de obras de Misericordia y sus almas,
llenas de gozo, cantan al Altísimo el himno de la Misericordia. Te suplico, oh Dios,
muéstrales Tu Misericordia, según la esperanza y la confianza que han puesto en Ti;
se cumpla en ellas la promesa de Jesús que les ha dicho: “Las almas que veneran Mi
insondable Misericordia, Yo Mismo las defenderé como Mi gloria durante la vida,
pero especialmente en la hora de la muerte”;

Octavo día.

“Hoy tráeme las almas que están en la cárcel del purgatorio, y


sumérgelas en el abismo de Mi Misericordia. Que los torrentes de Mi Sangre
atenúen su ardor. Todas estas almas son muy amadas por Mi; [ahora] están
dando satisfacción a Mi justicia; está en tu poder llevarles alivio. Toma del tesoro

[64] de Mi Iglesia todas las indulgencias y ofrécelas por ellas... Oh, si conocieras
sus tormentos, ofrecerías continuamente por ellas la limosna del espíritu y
pagarías las deudas que ellas tienen con Mi justicia”.
Misericordiosísimo Jesús que has dicho que quieres Misericordia, he aquí
que yo llevo a la morada de Tu piadosísimo Corazón las almas del purgatorio, almas
que Te son muy queridas y las cuales todavía deben satisfacer Tu justicia. Los
torrentes de la Sangre y del Agua que han brotado de Tu Corazón, apaguen el fuego
del purgatorio, de manera que también allí sea glorificado el poder de Tu
Misericordia.
Del tremendo ardor del fuego del purgatorio
Se levanta un lamento a Tu Misericordia,
Y reciben consuelo, aliento y refrigerio
En el torrente formado por la Sangre y por el Agua.
Padre Eterno, mira con ojos de misericordia a las almas que sufren en el
purgatorio, y que están encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Te suplico
por la dolorosa Pasión de Tu Hijo Jesús, y por toda la amargura con la cual fue
inundada Su santísima alma, muestra Tu Misericordia a las almas que están bajo la
mirada de Tu justicia, no las mires sino a través de las Llagas de Tu amadísimo Hijo
Jesús, ya que nosotros creemos que Tu bondad y Tu Misericordia son sin límites.
LA MISERICORDIA DIVINA EN MI ALMA

Noveno día

“Hoy tráeme las almas tibias, y sumérgelas en el abismo de Mi


Misericordia. Estas almas son las que más dolorosamente hieren Mi Corazón. Mi
alma en el Huerto de los Olivos ha experimentado la más intensa repugnancia
por un alma tibia. Han sido ellas la causa por lo que he dicho: Padre, aleja de Mí
este cáliz, si es Tu Voluntad. Para ellas la última tabla de salvación consiste en
recurrir a

[65] Mi Misericordia”.
Misericordiosísimo Jesús que Eres la piedad misma, introduzco en la
morada de Tu Piadosísimo corazón las almas tibias. Que en Tu puro amor estas
almas de hielo, que se parecen a cadáveres y Te llenan de gran repugnancia, pueden
calentarse. Oh Jesús piadosísimo, usa la omnipotencia de Tu Misericordia y atraélas
al ardor mismo de Tu amor y concédeles el amor santo, ya que Tu todo lo puedes.
El fuego y el hielo no pueden estar juntos,
Ya que, o se apaga el fuego o se derrite el hielo.
Pero Tu Misericordia, oh Dios,
Puede socorrer miserias aún mayores.
Padre Eterno, mira con ojos de Misericordia a las almas tibias, que están
encerradas en el piadosísimo Corazón de Jesús. Padre de la Misericordia, Te suplico
por la amargura de la Pasión de Tu Hijo y por Su agonía de tres horas en la cruz,
permite que también ellas alaben el abismo de Tu Misericordia...*

[66] Oh día eterno, oh día deseado,


Te espero con nostalgia e impaciencia,
Ya dentro [de] poco el amor soltará los velos,
Y Tú Te volverás mi salvación.

Oh día espléndido, momento incomparable,


En el cual veré por primera vez a mi Dios,
El Esposo de mi alma y el Señor de los Señores.
Siento que mi alma no sentirá temor.
Oh día solemnísimo, día resplandeciente,

(*) La Novena ha sido traducida siguiendo textualmente el manuscrito de Sor Faustina


Kowalska religiosa de la C.H.B.V.M.M., Y por tratarse de un Documento Válido en su
“Diario” difiere del Devocionario traducido y preparado especialmente para uso de los fieles.
III CUADERNO

En el cual el alma conocerá [a] Dios en Su poder,


Y se sumergirá toda en Su amor,
Constatando que han terminado las miserias del destierro.

Oh día feliz, oh día bendito,


En el cual mi corazón arderá por Ti de amor eterno
Porque desde ahora Te siento, aunque sea entre velos.
Tú, oh Jesús, en la vida y en la muerte eres para mí éxtasis y encanto

Oh día que espero desde toda la vida,


Y espero a Ti, oh Dios,
Ya que deseo solamente a Ti.
Sólo Tú estás en mi corazón, lo demás es nada para mí.

Oh día de delicias, de eternas dulzuras,


Oh Dios de gran Majestad, oh Esposo mio,
Tú sabes que nada satisface el corazón de una virgen,
Apoyo mi sien sobre Tu dulce Corazón.

FIN DEL TERCER CUADERNO

Este Tercer Cuaderno consta de la numeración [1] a la [66] correspondiente al


número de hoja del Cuaderno III de Sor Faustina Kowalska. Religiosa de la
C.H.B.V.M.M.

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