Pat Rodegast - El Libro de Emmanuel
Pat Rodegast - El Libro de Emmanuel
Prólogo
En los textos espirituales se ve uno obligado una y otra vez a buscar la compañía de los santos, esto es, de aquellos seres cuyas vidas
constituyen un compromiso con Dios. Confieso abiertamente que soy adicto a esa clase de seres, pues en ellos puedo ver reflejados
aspectos espirituales de mi propia persona y del mundo que me rodea, aspectos que en la vida cotidiana se hallan ocultos tras esto,
aquello o lo de más allá.
Mi gurú, Neem Karoli Baba, me animó a aceptar toda clase de enseñanzas, sin tener en cuenta su origen, y a confiar después en la
intuición de mi corazón para seleccionar aquéllas que pudieran ser útiles y rechazar las que me resultaran irrelevantes o potencialmente
perjudiciales. Este apoyo por su parte me permitió ensanchar mis horizontes y recibir a cambio un montón de cosas procedentes de una
variedad enorme de tradiciones y fuentes diversas. Lo cierto es que he sacado un grandísimo provecho tanto de los escritos de personajes
como Lao Tze, Buda, el Tercer Patriarca Chino, Cristo, Kabir, Ramana Maharshi, el Baal Shem Tov, Ramakrishna, etc., como de los
darshan de almas tan nobles cual el Abuelo Joe del Pueblo Taos, Ananda Mayee Ma, Kalu Rinpoche de la secta tibetana de los Kargyu, el
padre benedictino Demasius, el lama Go-vinda, Sayadaw U Pandita, seguidor de los Theravada, etc. Estas voces de amistosa sabiduría
son lo que los budistas seguidores de los Theravada llaman «Kalayan Mita» o Amigos Espirituales: seres que encontramos en el camino
que proporcionan guía y apoyo en el propio viaje espiritual. Para mí Emmanuel es una de esas voces. Tengo el privilegio de presentároslo
y de compartir con vosotros sus enseñanzas.
La primera vez que oí hablar de Emmanuel fue en Nueva York, a través de la emisora WBAI. A quien en realidad oí fue a Pat Rodegast,
quien transmitía lo que decía Emmanuel. Llevaba bastante tiempo en contacto con este ser al que ella denominaba Emmanuel. Podía
ponerse en contacto con él siempre que quisiera mediante un proceso meditativo, y oír perfectamente sus mensajes, aunque las personas
situadas a su lado no fueran capaces de hacerlo. Pat transmitía las respuestas que daba Emmanuel a las preguntas que iba planteando
Lex Hixon, el presentador del programa de radio.
Lo que más me chocó al escuchar aquel programa fue el encanto y la finura algo anticuada de Emmanuel, su humor, su elocuencia, su
capacidad de ir al grano, lo «al día» que estaba, y el hecho de que sus respuestas despertaran una confianza intuitiva en mí. Al concluir el
programa habían surgido en mi mente un montón de interrogantes, tanto de carácter personal como de índole más general, y pedí a Judith
Stantbn, la persona que me había hecho conocer a Emmanuel a través de aquel programa, me concertara una entrevista con Pat y
Emmanuel.
Dicha entrevista se celebró en una silenciosa sala de meditación con vistas a un jardín. En cuanto empezamos, Pat puso en marcha una
grabadora para que tuviera una cinta de nuestra Conversación. Pat empezó describiendo unos colores a los que consideraba relacionados
conmigo. De pronto, cuando estaba en medio de esta descripción, dijo: «Emmanuel desea decir algo. Dice que...» Y se puso a relatar los
comentarios que Emmanuel iba haciendo acerca de esos colores. A partir de ahí todo fue sencillo.
Yo no tuve la sensación de que Pat estuviera «poseída» por Emmanuel. En realidad seguía siendo ella misma, pero transmitía con agrado
palabras de Emmanuel de un modo que ponía claramente de manifiesto la amistad, la alegre y tierna relación que mantenía con
Emmanuel. Las diferencias entre uno y otra eran notables. Sobre todo había una marcada diferencia en la estructura de las frases de
ambos, en sus modos lingüísticos y en la elección de los vocablos. Pero había además algo más sutil, y era la diferencia de vibraciones
entre uno y otra. Al principio apenas me di cuenta de este rasgo sutilísimo, si bien más tarde, en posteriores entrevistas, ese espacio de
vibraciones llegó a tener para mí un valor tan profundo y significativo como las propias palabras de Emmanuel.
Durante aquella primera entrevista Pat describió también otras imágenes que veía. Entre otras cosas dijo: «Te veo muy interesado en un
juego que estás jugando. Noto que hay una emoción tremenda. Estás sentado delante del tablero con una concentración intensísima.» Y
añadió: «Emmanuel, ayúdame, porque noto que hay algo más y yo no puedo...»
1
«Te lo pasas muy bien viviendo, jugando el juego de la vida y ello no supone una degradación de la misma. Se nota una excitación
carismática.» Respondió Emmanuel.
Me eché a reír al recordar las numerosas veces en que, a lo largo de mis conferencias, había citado las palabras que dice Leo en el Viaje
a Oriente de Hermán Hesse: «¿No te das cuenta de que la vida es precisamente eso... un hermoso juego?»
Pat añadió entonces: «No hay ningún adversario al que yo vea.» A lo que Emmanuel contestó:
«Hace ya mucho que identificaste a tu adversario y lo eliminaste al admitirlo dentro de tu ser como una manifestación de ti mismo.»
Su observación era de lo más acertada. Pero no permitió que me durmiera en los laureles. Al punto señaló que aún no había reconciliado
esas dos fuerzas en mi interior, y que seguía atormentándome con el dualismo que suponen lo divino y lo humano, separación en la que
se basaban mis temores de mi condición de humano. Añadió: «La divinidad está en todas las cosas, y para encontrar esa divinidad hay
que trabajar con los materiales que se tienen a mano... En el barro del puchero está la verdad de Dios».
Insistió una y otra vez en los recelos que me inspiraban mis propias pasiones, y en mi temor a sucumbir a mi naturaleza humana. Continuó
asegurándome que mis deseos humanos eran parte integrante de mi viaje espiritual y que llegaría a encontrar a Dios a través de ellos y no
su pesar.
Al releer la trascripción de aquella primera entrevista, veo que en nuestra conversación había una confusión que sólo logré aclarar cuando
comprendí que Emmanuel no me hablaba como lo hacen las personas que habitualmente se dirigen a mí. La mayoría de nosotros, incluso
aquéllos que afirman que somos un alma encarnada en un cuerpo y en una personalidad, hablamos entre nosotros como «egos»..., como
entidades psicológicas. El motivo de que tardara en acostumbrarme a la conversación de Emmanuel fue que éste me interpelaba como a
otro espíritu semejante a él, y no a un ego. En último término, no se identificaba con una determinada configuración espacio-temporal y por
eso tampoco me, identificaba a mí de esa forma.
Aquella manera de dirigirse a mí al principio me pareció extraña, y continué intentando traducirla como interpelación a un ego, convencido
de que se dirigía a mí como si fuera una entidad psicológica deseosa de despertar. Poco a poco, sin embargo, a medida que yo iba
rindiéndome a la identidad de tan espíritu que estaba pasando por un proceso de encarnación, la conversación no sólo fue haciéndose
cada vez más clara, sino que me di cuenta de que aquella forma tan insólita de dirigirse a mí era, en sí misma, un factor liberador.
Con el paso del tiempo, llegué a tratar a Emmanuel
como a un espíritu semejante a mí, y prácticamente olvidé el hecho insólito de que estaba hablando con un ser no encarnado en el plano
de la realidad que tan familiar resulta a mis sentidos. De vez en cuando, alguna de las personas que rodeamos a Emmanuel especulamos
sobre «dónde» estaba o «quién» era. Emmanuel no parecía muy deseoso de satisfacer nuestra curiosidad y nos proporcionó tan sólo
unas pistas muy imprecisas:
«Yo soy espíritu y tú eres espíritu. Yo tengo cuerpo y vosotros también. El mío se halla ligeramente modificado por la modificación que
impone mi elevada vibración ». El espacio que separa vuestra realidad de la mía no es tan grande. Suele creerse que los que tenéis una
forma física sois la única existencia sólida que hay en el universo. Evidentemente eso no es verdad. Todos tenemos nuestra propia
realidad física. La mía quizá no sea tan fotogénica como la vuestra, pero desde luego, existe. «Estáis donde yo estoy. Yo estoy donde
vosotros estáis. Las dimensiones físicas de altura, profundidad y anchura no son reales en absoluto. Si lograrais quitaros los anteojos de la
limitación humana, podríamos mirarnos a la cara con perfecta igualdad. «Vosotros y yo vamos por el mismo camino. Vamos buscando la
verdad, y nuestros espíritus ansían regresar al Dios Único. Todos vamos creciendo dentro de nuestro propio reino. Y allí está.»
En un determinado momento comenta: «Yo he dejado de estar sometido a la tiranía del calendario y el reloj.» Y con respecto a la muerte
dice: «Por mi parte, soy un producto de la experiencia que se tiene después de la muerte.» En cuanto a su función, afirma: «Quienes ya no
necesitamos ser humanos, existimos en el reino de la conciencia» en el cual somos capaces de actuar como guías y maestros.»
Ramakrishna, el gran santo indio, dijo con respecto a la transmisión espiritual: «Cuando se abre la flor, las abejas llegan sin que nadie las
invite.» Eso mismo parecía ocurrir con Emmanuel. Durante los últimos años, ha aumentado de manera tremenda el número de personas
deseosas de participar en talleres o de mantener entrevistas con él. Pat y Judith, que transcribieron muchas entrevistas, señalaron la
frecuencia con la que se repetían las mismas preguntas y el hecho de que Emmanuel se viera obligado a repetir una y otra vez los mismos
temas. Por eso se esforzaron por reunir las respuestas que daba a las preguntas más habituales y fotocopiarlas. Así es como nació el
presente libro. Posteriormente vimos la conveniencia de ampliar el radio de acción de esos temas trascendiendo el material proporcionado
por cada una de las entrevistas en particular. De modo que preguntamos a Emmanuel si le gustaría responder a una serie de preguntas
que habíamos preparado con objeto de publicar un libro. Estuvo encantado de colaborar, subrayando que, al fin y al cabo, para eso estaba
allí.
Empezamos así una serie de sesiones a las que asistimos cinco personas. Además de Pat y Judith, estábamos Roland, yo y ¡por
supuesto, Emmanuel! Las sesiones fueron una delicia. La oportunidad de explorar las posibilidades y los imponderables del viaje espiritual
en compañía de Emmanuel nos aportó una claridad que acabó con las confusiones que tanto tiempo llevaban atormentándonos. En
1
cualquier casó, esa delicia no nos la proporcionaban sólo sus palabras1 , sino también, de vez en cuando, la riqueza del amistoso silencio
que, de forma salutífera, se apoderaba de la sala y de los corazones en ella reunidos. Parecía en todo momento que Emmanuel utilizara
palabras para señalarnos una dirección, y que nos empujara luego a ir más allá del intelecto y a penetrar en el silencio de nuestros
corazones intuitivos, donde desaparecían las barreras y el conocimiento daba paso a la sabiduría.
Ese equilibrio de palabra y silencio, de forma y carencia de la misma, de relación y de la unidad que trasciende la relación, constituía una
parte tan esencial de sus enseñanzas y nos proporcionaba una alegría tal, que hemos intentado dar al libro de Emmanuel un formato
capaz también de invitaros a vosotros, los que vais a compartir este material, a utilizar sus palabras a modo de trampolín, desde el cual
poder zambullirnos en vuestro propio silencio interior, donde llegaréis a compartir con Emmanuel lo que se encuentra más allá de las
1
* Zeitgeist: en alemán, el espíritu del tiempo.
2
palabras. Por eso, junto con las palabras, hemos utilizado espacios en blanco, que esperamos no sean pasados por alto, sino que, por el
contrario, os inviten a continuar la lectura con una reflexión y una meditación silenciosas.
Cuando presentaba el material referido a Emmanuel en muchas ocasiones me han preguntado si realmente creo que éste es una criatura
distinta de Pat, o si es una parte de la personalidad de Pat con la que ésta no se identifica concientemente. Ni que decir tiene que para Pat
la pregunta no existe. Ella experimenta a Emmanuel como una entidad separada de su persona, del mismo modo que le sucede con el
resto de todos nosotros.
Desde mi punto de vista de psicólogo, admito la posibilidad teórica de que Emmanuel sea una parte particularmente profunda de Pat. Sin
embargo, por experiencia, conozco a Emmanuel como un ser completamente distinto en cuanto a personalidad, estilo lingüístico y
vibración, de la persona que es Pat. Aunque en último término, ¿qué importancia tiene? Lo que yo valoro es la sabiduría que Emmanuel
transmite como un amigo espiritual. Fuera de eso, su identidad realmente no importa. Como señala el gran santo indio Ramana Maharshi,
«Dios, el Gurú y el Ser son Uno.» Así se refleja en la mayoría de las tradiciones místicas, que inducen al interesado a: «Conócete a ti
mismo para conocer a Dios.» Por eso veo a Emmanuel como un espejo, y posiblemente como una identidad no sólo con la conciencia
más elevada de Pac, esto es, a su ser auténtico, sino también como algo idéntico a mí mismo. De ahí que tenga la sensación de estar
hablando a una parte de mi ser, a la cual aún no tengo acceso debido a la ceguera que me causan mis ataduras.
Por último, el mandato que tan a menudo nos repite Emmanuel de que debemos confiar únicamente en las enseñanzas provenientes de él
o de cualquier otro ser, que sintamos correctas intuitivamente en el fondo de nuestro corazón, constituye para mí el criterio definitivo y la
protección que debemos utilizar ante todo sistema, sea cual sea su origen. Las cosmologías no tienen ninguna base científica o empírica
debido a la naturaleza metafísica con la que tratan. Lo cierto es que la confirmación definitiva hemos de buscarla en lo más profundo de
nuestro ser.
La amistad de Emmanuel ha hecho que profundice aún más mi fe en el espíritu. Me ha ayudado a clarificar mi manera de entender una
serie de puntos claves y también ha contribuido a mejorar mi capacidad de expresar el entendimiento de las cosas. En numerosas
ocasiones, cuando a lo largo de mis conferencias me veía en la obligación de explicar algún dharma, me venían a la cabeza las frases y
los ejemplos de Emmanuel, sin que me costara el más mínimo trabajo formularlos. En este sentido me alegra mucho contar con un amigo
como él.
He aquí una serie de puntos respecto a los cuales Emmanuel me ha ayudado a confirmar mi comprensión intuitiva:
1. Emmanuel no se asusta lo más mínimo ante la oscuridad, las actitudes negativas, el mal, el pecado..., ,en suma ante ninguno de los
cocos de la humanidad. Los considera elementos esenciales del proceso de encarnación.1 No son errores ni reflejan en modo alguno una
falta de compasión por parte del espíritu. Él nos invita a ver la vida no como una cárcel, sino como una escuela; no como una batalla, sino
como una danza.
2. Repite una y otra vez que no hay nada que temer de la oscuridad, tanto en la vida como en la muerte. La confusión, la duda, el
caos, la crisis, el miedo, la desesperación o el dolor constituyen unas condiciones excelentes para el desarrollo de la propia persona.
Emmanuel es tan persuasivo que se siente uno con el valor suficiente para considerar los propios temores y las tinieblas interiores con una
luz distinta, más bien como un reflejo del modo en que nuestra mente distorsiona la luz. Es inflexible cuando afirma que las raíces del
universo son el amor y la luz, y que toda experiencia puede servirnos para renovar nuestra apreciación de tal hecho.
3. Al dirigirse a nosotros como a almas, Emmanuel subraya que nuestras experiencias vitales son el resultado de nuestras opciones
creativas. Afirma que somos a un tiempo el creador (alma) y lo creado (cuerpo, personalidad, etc.). Nos anima a asumir la responsabilidad
de nuestra creación. Al hacerlo, nos liberamos del victimismo que procede de identificarnos sólo con la creación.
4. Emmanuel no defiende una renuncia que suponga una negación de nuestra naturaleza humana. Antes bien, nos anima a
considerar nuestra naturaleza humana (nuestros deseos, nuestras ataduras, etc.) como claves de la verdad de Dios. Nos amonesta que
no debemos buscar las verdades superiores más que en la vida misma. Sugiere que a Dios podemos encontrarlo lo mismo en una
carcajada que en el juego de un gatito. En un determinado momento uno de los entrevistadores hizo el siguiente comentario a uno de los
argumentos de Emmanuel: «¡Qué pensamiento tan hermoso, Emmanuel!» Éste replicó: «El universo entero es un pensamiento
hermosísimo.»
5. Estando con Emmanuel llega uno a darse cuenta del vasto contexto evolutivo en el que vivimos nuestras vidas. Nos vemos
inmersos en la trama de un enorme tapiz como parte del impulso creativo que es Dios, una creatividad que nos conduce a la tiniebla de la
ilusión de la individualidad, y luego nos saca de ella para devolvernos a la Unidad. Y en todo momento nos hallamos en el punto adecuado
del viaje. Como dice Emmanuel, «Ser lo que sois es el paso necesario para llegar a ser quienes queráis ser.» Y lo que seremos no tiene
siempre por qué tener forma humana. Nos recuerda, y él es por otra parte prueba tangible de ello, que una encarnación humana no es ni
el comienzo ni el fin de nuestro despertar de conciencias como almas.
6. Una y otra vez Emmanuel repite cómo la oscuridad es un producto de nuestro intelecto. Nos advierte que la preeminencia que
ostenta el intelecto, con su capacidad de juzgar, discriminar y polarizar, debe dejar paso a nuestro corazón y a nuestra intuición, si lo que
deseamos es alcanzar la sabiduría suprema. «El corazón conoce al alma mejor que la mente.» 1 ;
7. Respecto a nuestro planeta y la ecología, Emmanuel da a entender que el mundo está atravesando por una transformación de un
carácter más profundo de lo que percibimos. Este vasto designio incorpora al caos y a la falta de conciencia de los asuntos del mundo que
tanto nos preocupan en la actualidad. Define a los políticos más eminentes como niños que realmente no «saben más». Padecen el
cáncer de la sociedad que, por otra parte, se da también en cada uno de nosotros..., a saber la opinión de que la violencia nacida de la
codicia, que a su vez ha nacido del miedo, es más fuerte que el amor. Según esta opinión enfermiza, la vulnerabilidad y la compasión son
consideradas una debilidad y un peligro. Y afirma que los seres humanos son arrogantes al pensar que pueden acabar con el mundo a su
antojo. «No nos podemos ir tan pronto de la escuela. El timbre no va a sonar todavía.» Nos advierte que no podemos desentendernos de
3
la tierra y lavarnos las manos como Pilatos, pues, según afirma, «Aún quedan muchos buenos años.»
8. Emmanuel habla largo y tendido de la muerte y de la refrescante perspectiva del más allá. Subraya que el morir (cómo y cuándo)
es una parte más del programa de encarnación del alma, como cualquier otra experiencia vital. Su explicación del tránsito a la muerte es
encantadora, dice: «es como quitarse un zapato que aprieta», o como «traspasar el umbral de una habitación llena de humo y salir al
exterior».
«Hay algo en el hecho de morir marcadamente refrescante e instructivo.» Y nos tranquiliza diciendo que «no tiene absolutamente ningún
peligro». Al hablar de la experiencia post mortem, comenta que las diferencias existentes entre las almas, que se reflejaban durante su
encarnación en la vida, siguen reflejándose en las distintas experiencias que se tienen después de la muerte. Este comentario nos ofrece
un contexto en el que podamos incluir las múltiples y disparatadas informaciones acerca de lo que hay en el «más allá».
9. Emmanuel habla también de otros temas, como por ejemplo la sexualidad, el aborto, las relaciones, la verdad, las religiones y
rituales, los seres extraterrestres, etc. Tales temas, envueltos frecuentemente en una nube de aires sombríos y malsanos, se ven
iluminados, gracias a él, por una claridad que nos ofrece una nueva y refrescante perspectiva.
Todo esto en realidad no contiene nada nuevo. Todo ha sido dicho antes en la literatura mística. El propio Emmanuel subraya este hecho
y afirma que no nos hace falta ninguna nueva información. Ya tenemos todo lo que necesitamos. No obstante, aunque ya haya sido dicho
todo, precisamos oírlo una y otra vez, y además oírlo en los términos adecuados a nuestro contexto actual o «Zeitgeist»*. Y Emmanuel
sabe hacerlo de maravilla. Lo único que puedo desearos es que Emmanuel os sirva de amigo espiritual tan bien como me ha servido a mí.
Con cariño.
Ram DASS
Me gustaría compartir con vosotros lo que para mí supone vivir con Emmanuel. Hace aproximadamente unos catorce años,
mientras hacía meditación trascendental, noté que me distraían unas visiones internas que era incapaz de eliminar a pesar de mis
esfuerzos. Decidí por fin dar un espacio propio a dichas visiones. Desde ese momento todo en mi vida cambió, como dicen las novelas
románticas.
Al principio creí que se trataba de una alucinación. La cosa resultaba de lo más inquietante, de modo que me puse a investigar lo que los
demás decían sobre este tipo de cosas. Leí un montón de libros y asistí a varias conferencias y cursos sobre todo lo que, aunque sólo
fuera remotamente, tuviera algo que ver con mis experiencias. Comencé una terapia, me uní a una comunidad espiritual, me debatía en la
duda de si debía resistirme o ceder a aquello, de si debía disfrutar de esas experiencias o renunciar a ellas. Por último, a través de esa
búsqueda, de aquel proceso de auto-clarificación, o quizá simplemente de familiarización, la incertidumbre que me producían dichas
visiones dio paso a una especie de comodidad, de fascinación e incluso de placer.
En el curso de esta exploración, me di cuenta del tremendo miedo que había en mi vida. Un miedo indescriptible a casi todo. Miedo a un
montón de cosas, al principio las a visiones. Pero, una vez que me acostumbré a ellas, empecé a mirarlas como una guía para aliviar mis
otros miedos. Volar, pongamos por caso, había supuesto siempre para mí algo terrible. Resulta bastante curioso comprobar que ahora que
estoy abierta a ese tipo de experiencias, sobre todo a las visiones de Emmanuel, y que he volcado mi interés en su sabiduría, puedo
perfectamente disfrutar de un vuelo en avión, por largo que sea. En la actualidad veo con claridad que lo que me indujo en un principio a
practicar la meditación y más tarde a analizar aquellas visiones era el miedo... y el valor para superar aquel miedo, debo confesarlo. Sentía
unas grandes ansias de demostrar a mis niños, y también a la niña que existe dentro de mí, que el mundo es algo seguro, sin peligros. No
deseaba que mis hijos vivieran tan asustados como yo. Quizá parezca una justificación un tanto rara de mi decisión de abrir una puerta
espiritual, pero lo cierto es que funcionó. Aquello me impulsó a emprender un viaje espiritual, a lo largo del cual pude comprobar cómo mis
temores iban remitiendo. Gracias a Dios hoy día puedo afirmar que sé, como también saben mis hijos, ya mayores, que el mundo no es
peligroso.
A medida que mis aprensiones iban cediendo, el amor avanzaba. La primera vez que vi a Emmanuel, unos dos años después de que
empezaran aquellas visiones, él apareció, y aún sigue apareciendo hoy día como un ser de luz dorada. Al principio parecía situado de pie
a mi derecha, dentro de mi campo visual, aunque no dominándolo por completo, ni mucho menos. Poco a poco, sin embargo, fue
ocupando el centró de mi visión interior, de modo que al cabo de una semana se situó directa y claramente frente a mí. Le pregunté quién
era: «Soy Emmanuel», respondió. « ¿Quieres estar conmigo?», le pregunté. Su respuesta fue un simple y dulcísimo «Sí». Y así empezó
nuestro trabajo en común.
Al principio me limité a disfrutar sentándome a meditar y estar en su compañía, pues debéis saber que lo más importante para mí, no es lo
que veo o lo que oigo, sino cómo siento. Desde el mismo instante en que se me apareció, sentí un amor que me resultaba extraño a mi
experiencia humana, pero al mismo tiempo conocido y recordado —un sentimiento que las palabras no son capaces de expresar.
Dado que Emmanuel me resultaba tan familiar, no me costó ningún trabajo confiar en él. Lo que no me pareció difícil fue confiar en todo lo
que se abrió ante mí como consecuencia de aquel encuentro (lecturas privadas, cursillos, conferencias, viajes por todo el mundo, este
libro...), todo lo cual se hallaba más allá de mi manera de hablar conciente o incluso de mis capacidades, según podía comprobar yo
misma. No obstante, cuanto más digo «sí» a lo que se me ofrece, tanto más ese «sí» se convierte en sabiduría. Confiar, fluir con todo es
un placer exquisito, siempre que soy capaz de permitirlo. Las recompensas son inmediatas e inequívocas. Constituye una sensación de
paz y alegría, que a su vez me ayuda a seguir confiando. El resultado de esa confianza ha supuesto una espiral de ascenso positivo en mi
4
vida.
He tardado doce años en saber a ciencia cierta que Emmanuel estaría a mi lado cuando me abriera a él. Según me explicó, no es él quien
rompe el contacto, sino yo. Para vivir mi vida he tenido que hacer juegos malabares para compaginar esas dos realidades aparentemente
distintas. Por fin me he dado cuenta de que mi tarea consiste en combinar todo ello en el Ahora del Amor. ¡Estoy en ello! Mis experiencias
con Emmanuel me motivan a evolucionar como persona hasta que pueda mantener constantemente esa empatía de amor con el mundo.
Mucha gente me pregunta quién es Emmanuel. Yo aún no lo sé con exactitud. ¿Nos conocimos en una vida anterior? Él dice que sí.
¿Seguiremos juntos cuando me vea obligada a abandonar este cuerpo físico? «Sin duda», me asegura. ¿Forma parte de mi yo superior?
Quizá, pues todos somos recíprocamente parte de los demás y de la Unidad que lo abarca todo. Lo único seguro que puedo decir es que
siento una hondísima satisfacción cuando me hallo conectada a esa luz que, por su parte, me permite confiar por completo en la dulzura
de todo lo existente. Hay momentos durante los encuentros en los que siento personalmente el grandísimo amor que nos aporta, capaz de
abarcarlo todo. No se trata de algo meramente visual o intelectual, sino mucho más profundo y absoluto.
Yo también he tenido que recorrer un largo camino hasta llegar a confiar y saber que no seré explotada ni por el mundo del espíritu ni por
la gente en general. He tenido que aprender a decir «no» cuando me siento demasiado cansada, demasiado distraída o cuando mis
ataduras personales son demasiado fuertes o incluso demasiado laxas, de modo que no me veo capaz de seguir el sendero que
habitualmente conduce al «sí». He descubierto que el decir «no» puede también ser parte integrante del plan perfecto.
Emmanuel ha traído además otros tesoros a mi vida: la gente maravillosa que he conocido, la creación mutua de este libro, y el hilo de oro
que ha tejido esta tarea conjunta, mi amiga desde los eones más remotos, Judith Stanton. De no ser por ella no habría conocido nunca a
Ram Dass ni habría emprendido los cursillos que me llevaron a viajar por todas partes. Tampoco hubiera tenido la idea ni el valor de
comenzar este libro. Por todo ello le estoy profundamente agradecida. Y sin embargo la mayor bendición que supone para mí es que me
enseña que un ángel de Dios puede ir vestido con camiseta y téjanos, conducir una camioneta, y hacer gala de un humor ingenioso y de
una vida aventurera y tarambana y, al mismo tiempo, realizar plenamente el Plan de Salvación.
De este modo todos los pasos dados me han aportado alguna enseñanza, y además esas enseñanzas han llegado por vías maravillosas.
Mi deber es permanecer abierta y aceptar lo que está para ser recibido y utilizado para mi propio crecimiento. He aprendido que oímos con
el corazón, no con los oídos. Comprendemos con nuestra intuición, no con nuestra mente.
Así es como os presento a mi querido, mi sabio, mi dulce y divertido, mi absoluto amigo Emmanuel. Y lo hago con más orgullo, más cariño
y gratitud que lo que cabría expresar aquí. A partir de este punto es él quien habla elocuentemente por sí mismo.
Pat RODEGAST
EL LIBRO DE EMMANUEL
1
Panorama de la aventura humana
El objeto de la vida, es la exploración. La aventura. El aprendizaje. El placer. Y dar un paso más hacia el hogar.
Lo espiritual y lo humano han de caminar a la par, de lo contrario lo espiritual no tendría fundamento donde apoyarse.
Las experiencias de la vida son el símbolo externo de lo que el alma desea saber.
Sois responsables
no sólo de vuestras acciones cotidianas
sino del propio hecho de existir, que amplía vuestro compromiso
más allá de vuestra concepción y vuestra sepultura.
Sois cada uno de vosotros una parte de Dios que dice: « Voy a crear».
Resulta imposible recordar en qué momento de vuestra existencia, como parte de Dios que sois, decidisteis haceros humanos.
Dado que vuestra esencia fundamental es la energía divina, que es creación: creáis.
6
Sois el creador de vuestro planeta y también de vuestra vida.
Cuando el deseo de volver a la luz aumenta, el alma sabe dónde continúa habiendo resistencia y toma la responsabilidad de
explorar esa resistencia.
7
tal como surgen del cuerpo físico.
Ello sería ir en contra del contrato divino
por el cual, la conciencia crea su propia realidad.
Existen muchos niveles de verdad. Todos ellos contribuyen a vuestra conciencia total.
La libertad no es una ilusión. La libertad es la forma natural de ser. Es un derecho hereditario que poseéis. Es vuestro hogar.
Estad dispuestos a aceptar las sombras que cruzan por delante del sol.
Todas las cosas son de Dios y toda conciencia acaba por saber que es Una con Dios.
8
El fluir natural de la conciencia
se dirige hacia la Luz.
La sola resistencia a la Unicidad
se halla dentro de vuestra conciencia.
¡Ahí está la lucha!
A medida que crece el conocimiento, no puede contraerse.
Puede distorsionarse, pero no contraerse.
Al conocerse uno como conciencia humana, de poco sirve
continuar siendo una brizna de hierba,
pues la estructura kármica del ser humano es mucho más compleja y sabia.
Las experiencias manifestadas en vuestra vida
por la resistencia que aún poseéis
existen en interés de la verdad y la Luz.
Os muestran el daño que hacen estas obstrucciones,
para que los atraveséis.
En la creencia del saber que todo se dirige hacia Dios,
los obstáculos adquieren un significado y una forma distintos.
A nivel humano parecen obstruir
pero en última instancia, instruyen.
Todas las cosas, tanto las temporales como las infinitas, son hermosas.
9
Es el amor absoluto
sin tener conciencia del odio.
Es todas las cosas sin fin
tras olvidar la ilusión de los finales.
Es una dicha sin el recuerdo de la desdicha.
Es simplemente una «es-encia».
Sois vosotros
sin vuestro físico,
sin vuestra personalidad,
sin vuestros vestidos
sin vuestros obstáculos,
sin vuestros temores,
sin vuestras limitaciones y fronteras,
sin ni tan siquiera la conciencia de vuestro yo,
excepto en cuanto perceptor ilimitado
de la infinita Luz.
Las capas y capas de negación de Dios que recubren la mayoría de las almas en su forma física no pueden ser eliminadas
todas de una vez, como si de cirugía se tratara. Requieren un desgaste gradual de la resistencia por medio de la experiencia.
La unicidad definitiva es reciprocidad, no la destrucción del yo. El amor que sentís por la verdad eterna es el hilo conductor que
a través de múltiples encarnaciones lleva a la meta definitiva.
Hablo de la ternura
y la amabilidad existente en vuestros corazones,
que no es sino la propia conciencia de Dios.
Tal es vuestra verdadera identidad.
Cuando tocáis llenos de amor a otro ser humano
estáis realizando la obra de Dios.
Ved en todo ser humano a un ángel caído.
Hay un plan general, del cual no sois conscientes y al cual sólo podéis contribuir siendo quienes sois, haciendo lo mejor,
buscando vuestra verdad más elevada y siguiendo los dictados de vuestro corazón.
10
Se trata del plan de salvación de Dios;
no sólo de la conciencia del alma,
sino de la tierra misma.
Se acerca el momento
en el que la culminación de eones de esfuerzo
produzcan un nivel renovado de Luz en vuestro planeta.
Seguirá siendo una escuela
que os ofrecerá una oportunidad de elegir
entre aspectos positivos y negativos.
Habrá, sin embargo, más Luz
y más conciencia de esa Luz.
Habrá un equilibrio en el que podrá florecer el amor,
en el que la gentileza será un poder y como tal será
reconocida, en el que Dios podrá ser situado de nuevo
en el centro de la conciencia de todo ser humano.
Cuando se acerca uno a la fuente, llega el momento difícil de describir en cualquier lengua. El que
recibe se convierte en el que da y el recipiente se convierte en fuente...y entonces, es cuando la danza de la
eternidad realmente empieza.
Cuando veo un alma, veo Luz... Una luz cristalina, pura, amplia y muy hermosa. Cuando veo a un ser humano, a menudo veo a esa
misma alma encogida, luchando bajo un manto de un variado colorido que se apaga, que obliga al esplendor a permanecer preso en sus
cualidades áuricas más opacas. Bajo ellas, por supuesto, se halla en toda alma la verdadera Luz de Dios. Cuando os contemplo con mi
amor, veo esa Luz igual que cuando vosotros os contempláis unos a otros con amor.
¿Os gustaría conocer los colores de la duda y el miedo? Empezaré por el color más oscuro, que es la negación de Dios, el odio (la
ausencia de amor) y es la más oscura negrura. Es un error, un engaño, sí, en ocasiones es un error profundo y denso. El miedo puede ser
considerado no sólo como una emoción en sí, lo cuál es un freno, una calidad de gris oscuro; pero, cuando también va acompañado y
relacionado con la rabia, puede resultar un grito del amarillo sulfúrico más intenso y desagradable.
La pasión, en cualquiera de sus manifestaciones, supone una gran variedad de rojos. El intelecto es a menudo amarillo, y cuando se utiliza
para bien, tiene unos tonos dorados y cremosos. En cambio, cuando se emplea para negar al corazón y se convierte en una forma más
espesa de ese mismo color.
El verde es curativo, es la curación que se produce en el interior del cuerpo, o el deseo de curar a otros, que a veces se mezcla con unos
suaves tintes rosados, propios del amor, del amor humano.
El amor de Dios aparece blanco. El plateado es comunicación, diálogo. Cuando se dice la verdad, es brillante y lanza destellos. Cuando se
la niega, o se emplea de manera manipuladora, se vuelve de un gris acero.
El azul es un brillantísimo rayo cuando va relacionado con una espiritualidad amplia, o con la relación de empatía que se establece entre
los seres humanos. Se da asimismo un azul más profundo, cada vez más transparente y hermoso a medida que va reflejando las
emociones profundas que se producen en vuestro interior, cuando estáis en comunicación directa y verdadera con vuestro ser más íntimo.
El lila y el morado son los colores del espíritu. A menudo, aunque no obligatoriamente, los espíritus guías van vestidos de ese color la
primera vez que se aparecen a vosotros.
El dorado es el amor de Dios dado al mundo a través de vuestra disposición y de vuestro compromiso con las obras propias de esa
llamada.
Todos sois conscientes de estas cosas. Estoy hablando para despertar de nuevo lo que cada uno de vosotros experimentó en sus días
más primitivos, cuando visteis los colores que rodeaban a la gente presente en vuestra vida. Antes incluso de que pudierais entender las
palabras, os lanzaron mensajes muy diversos.
11
2
La conjunción definitiva
de la mente, el corazón, el alma y el cuerpo,
os conducirá a la alineación completa.
Ello os librará entonces
de los ciclos de reencarnación.
Vuestra autorrealización definitiva
es la realización de Dios,
pues vosotros y Dios sois uno.
Eso es lo que tanto trabajo os ha costado descubrir
a lo largo de tantas y tantas vidas.
Emmanuel: ¿cómo puedo conocer a Dios o a mi yo más profundo, si ni siquiera estoy seguro de creer en la existencia de uno y otro?
Probablemente vuestra mente no pueda entender a Dios. Pero vuestro corazón ya lo conoce.
12
la verdad de vuestra salvación eterna
y de vuestra Unicidad con Dios.
Por tanto escuchad a vuestro corazón.
Ahí están vuestra Luz
y vuestra verdad.
¿Cómo has llegado a convertirte en una criatura en la que se ha realizado Dios, Emmanuel?
El alejamiento de Dios
fue el inicio de un viaje de amor.
La conciencia individual pretende,
a través de la experiencia de la realidad humana,
conocerse a sí misma por completo,
para poder así regresar a la Unicidad
con mayor luz y con una comprensión también mayor.
Ello supone un aumento de la Unicidad,
pues todas las cosas se hallan en expansión
y creación continuas.
Estáis aprendiendo
a ser creadores en el sentido más profundo.
Os estáis preparando para uniros a Dios
en el acto de la creación.
El hijo pródigo vuelve a casa.
En verdad, uno nunca «cayó», en absoluto.
La Caída es un símbolo de la experiencia humana.
Como tal símbolo, supone el olvido del objetivo inicial de la individuación,
eso es: distraerse y perderse; constituye un intento que realiza el alma olvidada.
¿Cómo pudimos abandonar a Dios? Uno mismo es Dios.
Observad la reconstrucción de la Caída,
como si de un mapa maravilloso se tratara
que os condujera a la Luz.
En cada vida volvéis a vivir la Caída.
Cada reencarnación os permite descubrir
en qué punto seguís echándoos atrás, negando.
Vuestra sensación de alienación
refleja la separación original,
el olvido original.
Todo está latiendo:
las esferas cósmicas, la galaxia, la tierra,
las moléculas que componen vuestro cuerpo.
La separación de Dios y el regreso a Él...
Se trata del latido creador del universo.
15
¿Cómo se personaliza uno cuando se es Todo?
Cristo es un maestro.
Digo «es» y no «era»,
pues aún existe
y realmente se halla al alcance
de cuantos estáis aquí.
Es un Espíritu de Amor y Luz,
de fraternidad y curación.
Se halla profundamente implicado
con el mundo humano.
Jesús es mi hermano.
Y también vuestro hermano.
Un Ser de Luz.
Nadie accede a este mundo físico que no sea,
en lo más íntimo, un Ser de Luz.
Jesús, el Cristo es el ejemplo supremo
de la realidad de la Luz en el mundo humano.
El nacimiento de Cristo
es el beso del amor eterno.
Es uno de los mayores regalos
que ha hecho Dios a la humanidad.
Es el símbolo en forma humana
de la realidad eterna de Dios,
de Su amor, de Sus cuidados
y de lo que ha sido denominado Su intervención.
La vida entera de Cristo,
si pudiera volver a experimentarse
en la conciencia de cada uno,
podría constituir la simbología más grandiosa
de la lucha del alma de cada uno:
una realidad de duda de uno mismo, de aspiraciones,
de crecimiento, de expansión, de amor.
Podría ser el mundo de Dios hecho físico.
16
La vida de Jesús fue un espejo para la humanidad.
Pese a existir la Conciencia de Dios,
el alma de Jesús, mientras experimentó la humanidad,
conoció el desconcierto.
Se produjo en gran medida una identificación
con lo que era su forma física
y por lo tanto surgieron preguntas, temores, dudas.
Pero todo ello fue dado
para proporcionar una comprensión nueva
y más profunda
de la condición humana.
La lucha de Jesús constituyó un retrato
en el que la humanidad pudo verse reflejada a sí misma
y contemplar las infinitas posibilidades
que tiene el proceso de crecimiento.
Sin duda alguna fue un regalo de Dios.
Si Cristo fuera un espejo para vosotros,
¿cómo os veríais?
¿Cómo os reflejaría a cada uno?
Otros profetas hablaron de modo distinto,
pero Jesús habló a través de la experiencia humana.
La experiencia humana estaba casada con el espíritu.
La lección fue vivida y expuesta.
Cristo decía: «Mira, humanidad;
mira de lo que eres capaz de hacer.
Mira quién eres.»
3
El amor
No agotaríais el amor presente en el universo aunque estuvierais absorbiéndolo desde ahora hasta la consumación de los siglos.
El Amor es todo lo que existe. El amor es la comunicación universal. Es la energía que ha creado el universo y lo hace funcionar.
Dios es amor. Toda materia está formada por el amor. Hay un amor orgánico que habla a todo el mundo; lo único que hace falta
es escuchar. Una hoja se sostiene a causa del amor.
El Amor no requiere experiencia. El amor es. Una «es»-encia no puede ejercitarse. Lo que sí, en cambio, puede ejercitarse es la
decisión de amar.
El amor es eterno.
Atraviesa cualquier barrera ilusoria,
como las del tiempo y el espacio.
El amor es una conexión inquebrantable.
Vuestra conciencia oscila yendo y viniendo
una y otra vez de lo físico a lo no físico,
incluso mientras andáis de aquí para allá,
18
ocupados en vuestras tareas cotidianas.
Cuando lleváis en vuestro interior el amor
y el anhelo de regresar a Dios,
el sacramento del volver al Hogar
constituye una realidad renovada constantemente en
vuestra vida. Vuestro corazón regresa al Hogar.
Se piensa en vuestra cultura
que la mente debe guiar
y el corazón debe obedecer,
pues es sospechoso de irracionalidad.
Me gustaría dar la vuelta a este error
y devolveros vuestro corazón,
la energía de vuestra alma, vuestra espontaneidad
y vuestro amor a la vida.
El mundo no tiene que ser racional.
Tiene sólo que ser experimentado.
La racionalidad es la exigencia que la mente
hace al corazón cuando le dice:
«Soy yo quien va a llevar el control ahora.
Tu eres un loco, que no sabe nada.»
El pensamiento es un instrumento
que debe conduciros
hasta la puerta una vez allí,
debéis abandonar vuestras herramientas.
Confiando
en la absoluta sabiduría de cada alma.
La preocupación es la desconfianza
justificada para que resulte socialmente aceptable.
Si decís:
«Estoy preocupado por mis hijos.»,
todo el mundo replica: «Sí, claro.»,
y piensa que sois unos buenos padres.
Pero si dijerais:
«Realmente no me fío del Plan Divino.»,
¿cuál creéis que sería la reacción?
¿Cómo puedo abrir mi corazón para escuchar a Dios?
Abandonando todos los mecanismos
que habéis venido utilizando durante siglos
para mantenerlo cerrado.
El estado natural del corazón es estar abierto.
¡Fijaos cómo lucháis
contra aquello que estáis buscando!
Os ayudará responder
a las siguientes preguntas.
¿Cómo puedo encontrar mi camino?
¿Cómo puedo abrir mi corazón?
¿Cómo puedo tocar al Dios que llevo dentro?
¿Cómo puedo escuchar a los espíritus que van conmigo?
¿Cómo puedo aprender a amar?
¿Cómo puedo crecer hasta llegar a ser quien soy?
Dejando de ser quien no eres.
No hay ni un solo corazón
en vuestro mundo humano
que, de estar seguro de no correr peligro,
no se abriera inmediatamente.
Todo es cuestión de miedo.
19
4
El camino: tarea, maestros, ejercicios
No lo encontraréis
de ninguna otra forma.
Vuestro intelecto no lo conoce.
No podéis pesar
cuál es la realidad de Dios.
Sólo podéis
experimentarla
A menudo os equivocáis
al pensar que vuestra vía
es un símbolo definitivo y no un medio.
En lugar de dirigiros al corazón,
al santuario interior,
el género humano construye símbolos
de una realidad ya, existente.
Es un maravilloso anhelo instintivo
mal dirigido,
pues en él, el que busca,
convierte la búsqueda en meta.
Los ritos no son el camino. Son lo que nos recuerda que hay un camino.
La transformación más diminuta es como un guijarro que se arroja a un lago en calma. Las ondas aumentan y se multiplican de
manera interminable.
No olvidéis
que el maestro más importante que tenéis
es vuestro propio saber intuitivo.
Las enseñanzas son siempre para hacer recordar,
son un avivar los rescoldos
que hacen que lo que duerme en la conciencia
llegue al plano de lo activo.
No se puede enseñar sin un material.
Sois todo canales.
Estáis abiertos para escuchar a vuestros corazones,
pues, de lo contrario, no estaríais aquí.
Del fondo del pozo de vuestra experiencia humana
sacáis las frescas aguas transparentes
del amor, el conocimiento, la sabiduría,
que debéis dar al resto
de vuestra comunidad humana.
En la medida en que poseéis la verdad,
en esa medida, sois una luz en el cielo
que lanza destellos de Amor, de Luz y de Dios.
Mas recordad:
Cuando un maestro deja de aprender,
deja también de enseñar.
Semejante individuo se vuelve rígido e inmóvil;
quizá sea un poste indicador, pero no un maestro.
El concepto de que el maestro es estudiante
y de que el estudiante es maestro no es nuevo.
Fue ya expresado por las almas sabias
de todas las generaciones.
Hay mucho que aprender
en el desarrollo del proceso de enseñanza.
Pero si el maestro debe crecer,
ha de seguir siendo un estudiante.
Toda religión en sus orígenes ha sido inspirada por Dios; pero después se ha apoderado de ella el intelecto y la ha limitado,
distorsionado y en muchas ocasiones incluso destruido por completo.
La meditación es una vía que os ayudará a deshaceros de los tesoros de la autoestima que se hallan profundamente arraigados
en vuestro interior.
22
a la Guía divina no de forma pasiva,
como una hoja que flota,
sino como un navegante en ese río,
dejándose llevar por la amorosa profundidad
y rapidez de la corriente,
aunque, con la responsabilidad de su propia nave.
Debéis pasar por vuestro corazón,
por vuestro amor, por vuestro propio yo
antes de contactar con vuestro
conocimiento intuitivo ya expandido.
De lo contrario, estáis en peligro de perder vuestro
corazón en la búsqueda de la intuición
Si asumís y desarrolláis esos poderes
descuidando el amor, entonces ¿qué es lo que tenéis?
¿Qué podéis perder,
si ya tenéis vuestro propio corazón?
¿Y qué podéis ganar
si no lo tenéis?
¿Cuánto se tarda
en alcanzar la iluminación?
Todas las cosas en la vida
tienen el único propósito
de expandir el conocimiento.
Nunca se desecha una parte de uno mismo.
Sencillamente uno la transforma en Luz,
hasta que todo el ser es Luz.
Se trata de un proceso muy lento.
Quizás os de la sensación
de que estáis en el mismo sitio
de hace un mes, sin estar en él.
Tenéis un mes más de experiencia y,
por tanto, sois más concientes de lo que erais.
Digo esto es para que no cunda el desánimo.
No lo digo para que disminuya el esfuerzo.
Cuanto más conciente sea la fatiga
más rápido será el crecimiento.
Inspirad a vuestros corazones el mayor deseo de percibir a los Seres de Luz y abandonad toda expectativa respecto al modo en
que sucederá.
Hay tantos espíritus implicados en el proceso humano en este mismo instante como seres humanos
existen.
No os desesperéis.
No hay ni un solo momento,
contra lo que pueda parecer,
en el que Dios no sea plenamente conciente
del más pequeño parpadeo
de vuestro conocimiento humano.
Lo único que hace que se manifieste la oscuridad
son las sombras
de vuestro continuo olvido
de vosotros mismos.
Vuestro mundo necesita del mío
y el mío, queridos míos, necesita del vuestro.
Esto tenemos que hacerlo juntos.
A medida que nos vamos encontrando,
unos hilos de áureo conocimiento
van tejiendo juntas nuestras realidades.
En un futuro, se producirá
el momento más bello de todos:
aquél en el que el espejismo sea abatido,
y haya una reciprocidad y unidad entre nosotros.
Mientras tanto,
se necesita muchísima fe para ser humano.
¿No os parece?
24
¿Tiene cada persona un guía?
25
Los maestros están listos.
Debéis probarla.
Debéis comprobarla.
Debéis escuchar lo que se os dice
y permitir en definitiva que vuestro corazón,
qué vuestra sabiduría interna
y que vuestra intuición sean la autoridad final.
No aceptéis nada que no os suene bien,
No deleguéis nunca esa responsabilidad.
Recordad, sois Dios, queridos míos.
Confiad en esta parte de vosotros mismos.
Hay serafines que bajan a la tierra
cuando se les necesita.
Semejantes seres no deben existir
durante toda una vida.
De repente aparece uno
y luego simplemente deja de estar ahí
y os diréis unos a otros:
«¿Recordáis a aquel hombre tan curioso?»
«¿Verdad que era extraordinario?»
«Me pregunto ¿cómo se llamaría?»
«¡Me pregunto dónde vivirá!»
Por supuesto.
El contacto amoroso no se rompe nunca.
La cadena dorada del amor es eterna y,
cuando realmente hace falta,
el alma recibe la llamada esté donde esté,
aunque se haya reencarnado, el alma vendrá.
Es muy importante que esto se sepa.
En el universo hay misericordia, equilibrio y amor.
No podéis figurados cuan a menudo se produce el intercambio entre vuestro mundo y el mío. Se trata de algo constante. La
separación de nuestros respectivos mundos es una fina cortina de aprendida apariencia.
26
6
El mundo es de Dios.
Frente a la distorsión
y a la dualidad de vuestra tierra
está la Unicidad del Amor de Dios.
Hay una realidad indivisa
que abarca vuestro mundo dualista
y se halla auténticamente gobernada
por el Amor, la Luz y la Verdad.
El mal no es más que la ignorancia
de la Voluntad y la Ley Divina.
Nadie se opondría a la Voluntad de Dios
si supiera
que consiste en la alegría propia,
en la buenaventura y la felicidad eterna.
Aunque parezca que las energías negativas
no fluyen con arreglo a las Leyes naturales de Dios,
se hallan indudablemente presentes
en vuestro mundo físico
realizando la Obra de Dios.
Sin ellas,
no se os presentaría la opción entre la Luz y la oscuridad
y vuestro proceso de crecimiento
se vería obstaculizado en gran medida.
Así pues, como veis,
se trata de un ingrediente imprescindible.
Dichas energías no son dueñas,
sino servidoras de la Voluntad de Dios,
si bien ellas serían las últimas en reconocerlo.
Por errático que pueda parecer el dualismo del género humano,
rodeándolo y protegiéndolo está siempre
la Sabiduría Universal. .
Ese estado de Gracia que os circunda
es una Luz amorosa y eterna
que permite que en su interior
se produzca el proceso de crecimiento.
El amor.
¿Es posible que el pájaro caiga del nido como un regalo para el gato?
Hace falta elevar el estado de fe para ver otra realidad en la experiencia del dolor. El dolor y la oscuridad son tremendamente
convincentes.
En vuestra noción de cosmos sed concientes de la estabilidad que permite el caos individual.
El modo de transformar
la violencia de nuevo
en la bella fuerza de Luz,
que en realidad es,
constituye la exquisita tarea de observar la violencia,
no como se presenta a sí misma, sino como la fuerza
en la que acabará por convertirse.
Aquí tenéis una clave general para todos:
ved hasta en las cosas más despreciables
la cualidad Divina que ha sido deformada.
Y si por fin de nuevo nos convertimos todos en una sola alma, ¿debería convertirme, también con Hitler, en una parte más del todo?
Queridos míos,
cuando Hitler y vosotros
estéis listos para ser Uno,
toda la animosidad se habrá convertido en Luz y en Verdad.
Vuestro mundo es un lugar donde la Luz se desvía
Pero la Luz debe estar en él; de lo contrario no tendríais mundo.
La perfección del universo constituye una realidad que engloba la imperfección de vuestro mundo humano.
La verdadera aceptación consiste en decir: «Está bien». «Está bien y está bien».
No lo dominéis.
El orgullo no es enemigo vuestro.
Es sólo una parte de vuestro espejismo.
Los que sienten orgullo
han sentido ya el dardo de la humillación.
Aceptad vuestro orgullo
como si fuera una necesidad infantil
y trascendedlo hasta llegar al dolor
que os hizo levantar el muro del orgullo.
Descubriréis una hermosísima conciencia en flor que,
para sobrevivir, se cubrió con la armadura del orgullo
La singularidad es algo que os separa.
La unicidad es algo que os liga
a vuestros congéneres, los humanos y, a la vez,
os permite aportar lo que solo vosotros podéis.
¡Habla de la cólera por favor! ¡Menudo freno espiritual! ¿Qué formas prácticas
hay de enfrentarse a ella?
El miedo es una de las principales claves de la condición karmica. Habla de la desconfianza en el amor eterno.
Es una falta de fe
en vosotros mismos.
Es la perversión extrema
de la verdad, la luz y el amor,
precisamente de aquello
32
en lo que consiste vuestro mundo:
la sanación de las distorsiones extremas
de la verdad, la luz y el amor.
El miedo es un hongo
que crece rápidamente
en la oscuridad de la conciencia
Teméis a la humillación.
Teméis a la equivocación.
Teméis que si vuestro saber
accede a vuestra experiencia humana
pueda desaparecer.
Tenéis miedo de confiar en la verdad.
Tenéis miedo a amar en un mundo imperfecto
Podéis disipar vuestros temores rezando,
meditando, pensando. Intentad aceptar
vuestras áreas de ignorancia y reticencia
del mismo modo que un padre admite la terquedad
de un hijo.
Entended lo que os dice la oscuridad.
Al admitir dentro de vuestro ser
ese proceso mental erróneo,
lo acogéis bajo vuestro propio techo
y quedáis capacitados para modificarlo hacia la Luz.
Atended a vuestro miedo
con un oído sabio.
¿Qué os asusta en la vida?
¿Qué os asusta dentro de vosotros?
Debéis desafiar al miedo
y preguntarle qué quiere decir.
Miedo es lo desconocido.
Es la imaginación.
No es la realidad
No hay nada que temer en el universo.
Incluso la muerte,
que constituye una verdad básica
y una necesidad en la peculiar escala de desarrollo,
no tiene nada de temible.
Apoyaos
en la realidad de la Presencia
eterna y perdurable de Dios
y sabed que hay planes más profundos
que hay una conciencia más sabia,
unos corazones amantes mucho más poderosos
que cualquiera de los que caminan sobre la tierra.
Os bendigo
con el conocimiento
de vuestra seguridad eterna.
34
el placer está en la apreciación que de él hacéis
y todo lo que el placer y el gozo pueda enseñaros
tiene valor.
Si el desligamiento estuviera a la orden del día,"
la unicidad quedaría eliminada
de vuestra escuela física.
¿Cómo podría aprenderse entonces la Unicidad?
Hace falta ejercitarse en ese tipo de cosas.
¿Cómo podríais empezar a entender
el momento en que evitáis o interferís
a la propia Unicidad
que estáis tratando de aprender?
Sin el contacto,
sin el deseo
o la necesidad mutua,
no habría comunidad humana.
¿Cómo podemos experimentar las circunstancias dolorosas sin que nos amarguen?
Confiad en la vida, amigos míos. Por lejos que os parezca que os lleva la vida, el viaje es necesario.
El gozo es el Dios dentro de ti que, puesto en pie, se despereza y empieza a sonreír. En vuestro gozo celebráis a Dios. Celebráis
la fiesta de la vida.
36
y por tanto este sufrimiento no significa nada».
No, no. No sentiréis ningún sufrimiento,
literal, figurada y conceptualmente.
No se trata de una racionalización.
Esto sería una trampa.
Es un sumirse por completo en la verdad.
Vuestra vida no es vuestra maestra, es vuestra hija. Vuestro gozo por crear no debe
limitarse al género humano.
No es nada intelectual.
Ninguno de vosotros desea sufrir.
Pero hay sistemas de creencias,
transmitidos de generación en generación
que perpetúan dichas creencias.
Podría resultaros interesante hablar con el miembro
más anciano de vuestra familia
y preguntarle por las supersticiones familiares,
por sus creencias.
¿Cuál es la estructura dentro de la cual
habéis vivido vuestra vida?
Podría resultar esclarecedor.
¿Trabajar por las cosas materiales
constituye un impedimento
para nuestros objetivos espirituales?
No, si en las cosas materiales veis
una materialización de la conciencia.
Cuando se vive en un mundo material,
es necesario tener comida y vestido.
Y se desea un hogar bonito
y cómodo, un sitio en el que estar.
Tales son los arreos de la autoestima.
Cuando ésta es reconocida de veras,
no os neguéis ninguna de esas cosas.
La autoestima abrirá vuestras manos,
tanto para recibir como para dar.
Y, desde luego, no se trata de arrebatar nada a nadie.
Vuestro universo no tiene fronteras.
Hay de sobra de todo para cada uno.
¿Cómo recoger uno todo lo que está ahí?
¿Cómo puede merecer uno tanta opulencia?
¿No os parece difícil?
Esperad y ved
Hasta que no dominéis el arte de recibir, deberéis procuraros vosotros mismos las cosas materiales que
necesitéis.
38
Os diré algo más:
Era rico, quizá no en el dinero
que tan rígidamente se asocia con el bienestar,
pero era
y nunca pasé un día
que no tuviera lo suficiente para comer.
Nunca pasé una noche
sin un lugar maravilloso en el que dormir.
Tenía mi hogar, tenía mi trabajo.
Y tenía mi integridad.
Queridas almas, ¡con qué cautela entráis en el jardín del Edén! ¿Ignoráis acaso que es vuestro hogar por derecho propio?
¡Qué miedo os da
cuando la idea de la satisfacción completa
penetra en vuestra conciencia!
Estáis tan identificados con la búsqueda
que el hallazgo constituye una amenaza.
Efectivamente, lo más difícil
de toda la experiencia humana
es alcanzar vuestro Ser, vuestra Vida, vuestra Luz,
vuestra Verdad y vuestro Dios.
Cada oportunidad que logréis
a lo largo de vuestra vida
vividla con el máximo de Luz que podáis.
Descubrid tanto gozo y tanto placer como seáis capaces.
Por supuesto no a expensas de los demás, pues tal cosa no sería placer.
No echéis a nadie fuera del camino, pues eso causa dolor.
Id más bien allá donde está el verdadero placer:
el placer del auto-reconocimiento y el amor,
el placer de ver a los demás
con ternura y compasión.
Esos son los placeres verdaderos y perdurables.
Lo físico puede ser placentero.
La sexualidad puede ser placentera,
cuando hay amor.
En cualquier momento puede abrirse el corazón. En cualquier momento la estructura kármica puede verse superada del todo por
la disponibilidad del alma.
Esto es necesario.
Sabéis lo difícil que es aprender
incluso en una escuela física como la de los hombres,
cuando os habéis negado a creer
que el maestro es el maestro
y que la pizarra está allí para que escribáis en ella,
y que cuanto se os enseña tiene valor.
¿Por qué adoptamos forma humana y además lo hacemos tantas y tantas veces?
40
constituye la afirmación de un alma deseosa
de volver a ser una con la Luz.
A medida que vuestra conciencia se profundiza,
el proceso causa-efecto se produce con mayor rapidez,
hasta que el equilibrio es instantáneo.
Entonces deja de haber causas y efectos
y sólo existe la Verdad.
En el lugar en que estáis vosotros, sí. En el lugar en que estoy yo, no.
El Plan es perfecto.
El proyecto es exquisito.
Y la naturaleza de toda realidad
es el amor.
Sí la tenéis.
Lo único que ocurre es que no la concebís como una vida pasada.
¡No hay nadie que, en el fondo de su ser,
no sea consciente de haber estado aquí antes!
Ya lo habéis experimentado todo antes. Ahora estáis aquí sólo para recordarlo.
41
Observaréis en la dualidad de vuestro mundo humano,
que se halla curiosamente diseñado para elegir.
Un alma debe ser capaz de elegir
con objeto de entrar en el mundo
y el alma que ha completado
su ciclo de reencarnaciones
debe haber alcanzado el punto
en el que se ha efectuado la opción definitiva.
No hay prisa. Sois eternos. Si olvidáis algo en esta vida, volverá a haber suficiente tiempo otra vez.
¿Regresamos a las formas inferiores de conciencia cuando nos apartamos del camino?
¿Puede un alma aprender de un miedo tan tremendo que no deje espacio a la comprensión de las cosas?
¿El proceso de encarnación de las almas empezó todo de una vez o en momentos distintos para cada uno?
42
¿Hay un número finito de almas?
No, no lo hay.
La conciencia, al expresarse,
se divide y se subdivide.
Cuando en esa división llega a un punto
en el que ya no tiene por donde seguir creciendo,
o deja de encontrar conocimiento que pueda dividirse,
entonces empieza a unificarse.
¡Al final sólo habrá una alma!
¿En qué momento del progreso humano deja un alma de tener que regresar al planeta?
Cuando por fin, de una forma total y completa, hayáis reconocido y experimentado lo que es vuestra propia
Divinidad.
¿Y todas «esas vidas» están más allá del tiempo, más allá del espacio, más allá de toda vibración?
¿Todas las encarnaciones por las que hemos pasado se hallan presentes al mismo momento?
¿Pasan todas las conciencias de las formas de materia más estáticas y simples hasta evolucionar y convertirse en otras más fluidas y
complejas?
¡Por supuesto!
La conciencia debe crear lo que es
a partir de la posición de su propia existencia.
Cuando una conciencia se expande,
crecerá hasta el punto en el que,
trascendiendo su comprensión actual,
puede penetrar en una sabiduría mayor.
La evolución no tiene fin.
Vosotros evolucionaréis hasta convertiros
en seres mucho más brillantes,
más hermosos y más sabios.
45
10
Enfermedad y sanación
La enfermedad es una enseñanza, un mensaje enviado por el alma. Cuando se aprende bien
la lección, la enfermedad resulta algo sin importancia.
La enfermedad es la confusión de un alma determinada que se manifiesta de manera física, para que
la conciencia la vea.
La enfermedad existe en primer lugar en el reino no físico de las carencias espíritu vales, de la confusión emocional o de la
aberración mental. Nunca es algo principalmente físico. El cuerpo reacciona y vibra para llamar la atención Constituye una
manifestación externa de un trastorno interior.
La conciencia anímica, lo mismo que la fuerza vital, fluye por el cuerpo físico;
las zonas del cuerpo que se resisten a la fuerza vital
pueden desarrollar en un momento de la vida ciertas
disfunciones que dependen de las carencias del alma.
Vuestro cuerpo enfermo no es vuestro enemigo, sino un amigo fiel. Vuestra alma lo ha programado para reaccionar de esa forma
precisamente en ese preciso instante. Escuchad su mensaje.
¿Por qué unos cuerpos son saludables, y otros, en cambio, enfermos o lisiados?
La cuestión del cáncer es la cuestión del miedo — el cáncer trae un mensaje de miedo —, tan corriente en vuestro mundo.
Por eso la enfermedad debe ser tratada pura y llanamente como miedo.
Me ha sido dicho que que no hay enfermedad que no pueda curarse. Creyendo en ello: ¿qué puedo hacer para recuperar mi salud?
Es cuestión de voluntad.
Cuando alguien afirma:
«No hay nada que no pueda curarse»,
parece que insiste en decir:
«dadas mis condicionas».
47
¿Pero hay realmente una curación para todas las enfermedades?
Yo diría que sí, si fuerais lo bastante sabios para considerar la muerte una curación.
El cuerpo sabe, en su infinita sabiduría, lo que necesita para el equilibrio.
Sois vuestro propio médico
y podéis diagnosticaros solos; lo único que se os pide es escuchar.
11
La muerte
Si la muerte fuera considerada un lago hermoso y transparente, de aguas refrescantes y abundantes, entonces, cuando una
conciencia estuviera a punto de salir de un cuerpo sería como darse una zambullida deliciosa y nadar hacia la otra orilla.
48
Morir es una auto-regulación.
Es de origen Divino. No comporta el menor peligro.
El miedo a la muerte
es el miedo a soltarse.
Lo mismo que en la vida
también en la muerte.
El proceso de morir
es siempre gozoso,
una vez superado el miedo humano.
Cuando dejamos el miedo a un lado,
la muerte se convierte en una aventura excitante.
No hay nada que temer en el universo.
Nada.
Es importante permanecer vitalmente vivos en el proceso de toma de decisiones que se da durante el acto de conclusión final
de la vida física.
Siempre estamos esperando a los que salen para darles la bienvenida; de modo que abandonad vuestros cuerpos con los brazos
abiertos para recibir el abrazo.
Siempre pensé que era un ser evolucionado. Por lo tanto, ¿cómo es que me asusté tanto ante la idea de morir?
Vuestra suprema, sabiduría está preparada en todo momento para tomar en sus brazos ese terror, para acunarlo, arrullarlo,
acariciarlo y de ese modo introducirlo en el estado beatifico de la muerte.
¿Seremos capaces algún día de aumentarla duración de la vida del cuerpo, quizás incluso hasta el punto de superar la muerte?
Si, en el transcurso de alguna vida, descubrís en vuestro corazón la sabiduría necesaria para perdonaros todas vuestras
imperfecciones humanas, hay muchas posibilidades de que vuestra muerte se produzca deforma instantánea y
extremadamente fácil.
51
Ahora bien, son muchos los que mueren
tras una larga y penosa enfermedad.
Y ello no significa que no hayan cumplido
el cometido que se habían asignado sus almas.
Lo único que significa
es que lo hacen así al marcharse.
Vivir de manera plena el instante de la muerte significa que se han alcanzado las máximas cotas de crecimiento en esta vida.
El alma elige aquel proceso que más valioso le resulte en ese momento.
Quizá sirva para que otros crezcan o para demorarse un poco
en el cuerpo, para que la propia conciencia pueda seguir evolucionando.
Tal vez el alma decida marcharse de forma precipitada,
para crecer desde el otro lado de la vida física,
evaluando por segunda vez los temores innecesarios
que la embargaban hasta el momento de la repentina muerte.
Tu hermano está aprendiendo muchas cosas valiosas. Está en Casa. Está bien.
Está trabajando y la próxima vez elegirá unas asignaturas
que sean más compatibles
con sus disponibilidades y sus necesidades.
Es hacia ti
hacia donde debes dirigir tu atención.
¿Qué significa para ti
tener un hermano que se quitó la vida?
Debes escuchar la voz de Dios dentro de ti,
pues sabe que todo está bien,
que tu hermano es eterno.
Escucha el mensaje que te dio.
Nadie actúa solo.
Nadie actúa en el vacío.
Nadie se mata
sin dejar tras de sí un legado de crecimiento.
¿Cómo podemos prepararnos a perder a nuestros seres queridos? ¿Es acaso posible?
¿Tienes algún consejo o instrucción que dar a los que quedan vivos respecto a lo que debe hacer inmediatamente
después de que muera un ser querido?
Estupenda pregunta.
En primer lugar, el estar dispuestos
a permitir que la persona
dé un paso más en lo que constituye su proceso
evolutivo,
resultará lo más útil, no sólo para vosotros, sino también
para ella.
Un «adiós», un «buen viaje», «vete con Dios»
A continuación miraos unos a otros, consolaos mutuamente, y daos los abrazos
y los pañuelos, si hace falta.
Después, dirigíos a algún lugar de gran lujo
y celebrad una fiesta increíble.
Saludad al alma que ha cumplido su cometido, brindad por el día en que volváis a verla y ocupaos de vuestra propia vida.
La comunicación no se interrumpe
ante las puertas de la muerte.
El muro que separa la realidad física
53
de la espiritual es muy delgado,
como podéis comprobar al ver
que estoy aquí hablando con vosotros.
Cuando enviamos mensajes de amor a una persona muerta, ¿cómo podemos saber si los ha recibido o no?
Sabiendo cuál es la naturaleza del amor, que es el poder eterno del universo.
Una vez expresado y enviado,
el amor se recibe de inmediato.
Hablas de una conciencia expandida que existe más allá de la muerte. ¿La individualidad tiene necesariamente un fin?
Hay un momento en que todo tiende a unirse en una sola cosa. ¿Verdad?
Pero nunca existe el momento
en el que todo tiende a unirse
a la nada.
12
Lo más esencial hoy día es la honradez, la verdad y el amor. Verdad y amor no pueden separarse. Caminan de la mano.
54
En torno a las relaciones entre hombre y mujer:
En este mundo humano en el que la dualidad en el lenguaje al uso,
ved al varón y a la hembra no como eternamente separados,
sino como partes de vuestra persona,
que vosotros mismos habéis elegido poner de manifiesto.
No sois extraños el uno para el otro.
Sólo sois parte uno de otro.
La parte que decidís habitar será una u otra,
pues tal es la naturaleza de vuestro mundo humano.
Pues las relaciones entre hombre y mujer son, sencillamente, un modo más de buscarse a sí mismo.
El amor humano no es un sucedáneo del amor espiritual. Se trata de una prolongación del mismo.
Si se desea tener un compañero, ¿es mejor buscar dicha relación, esperar a que se dé por sí sola o intentar cultivar el distanciamiento
mientras esperamos que se produzca?
55
¿Cómo emplear el corazón para decidirse por una relación cuando parece que ésta va en dos direcciones distintas?
Si no se da un verdadero enlace,
poco importa el modo en que acabes con él.
¿Acaso no puedes decirle adiós a esa alma
y que se quede con tu cariño y tus bendiciones
para que la próxima vez que la encuentres
haya más compatibilidad,
más compasión y más comprensión?
¡Porque volveréis a encontraros!
Hasta que, en definitiva alcanzaréis la Unicidad,
no hay ni una sola persona
de las que conozcáis en vuestra vida,
a la que no volváis a ver.
Meditadlo.
¿Cómo puedo saber cuándo ha llegado el momento de cortar una relación dolorosa?
56
No, no es que sea puritano.
Si se tiene la tendencia a liarse
con otras personas al margen del matrimonio,
en mi opinión, es cosa de cada uno.
Pero ¡mucho cuidado!
Porque estáis disipando un gran tesoro.
Y cuando lo disipáis, no sólo dais menos,
sino que también recibís menos.
¡Nunca se recibe una pizca menos de lo que se da!
En último término, lo que hacéis es negaros
la abundancia que andáis buscando,
en varios lugares distingos
en vez de construirla en uno solo
Nuestro matrimonio parece estancado y aburrido aunque seguimos queriéndonos. ¿Qué podemos hacer?
En primer lugar
debéis colocar en el altar de vuestra relación
los rescoldos de vuestro amor.
Hallaréis así el medio
de reavivar la llama de nuevo
a fuerza de métodos terapéuticos, de oraciones,
de actividades físicas, por todos los medios posibles
según vuestro mundo humano.
Pero ante todo, ¡mediante el amor!
Tened cuidado, queridos míos, a la hora de decir:
«¡Por supuesto que te quiero!»
Estad seguros de saber que queréis decir
pues en ocasiones se dice «te quiero» a modo de defensa
o para esconder la propia falta de amor
Se puede hablar de amor
para no experimentarle.
57
pero tampoco sólo en el espiritual.
Tened mucho cuidado con esto, pues sois todo
y existís a todos los niveles.
La sexualidad es un acceso biológico a la verdad. ¿Qué papel desempeña la homosexualidad en las relaciones humanas?
Uno necesario.
Es un medio de amar
Es un medio de alinear la Unicidad
Un medio de camuflar el miedo.
En resumen, se trata de una vía.
La paternidad
58
¿Por qué os sucede a vosotros?
No con un sentido de víctima,
sino con un sentido de gratitud.
¿Qué es lo que experimentáis?
¿Qué es lo que teméis?
¿Dónde encontráis los recursos ocultos?
¿Es allí donde chocáis con las dificultades, etcétera?
Los juicios en ese momento no sirven de nada.
Sencillamente, sólo cierran más la puerta
a la llegada de la sanación.
Nadie está solo en el mundo.
Tu hija no está sola
y, por ende, tú formas parte de su decisión
de salir de la realidad
por la puerta falsa de las drogas.
No quiero cargarte de culpa, al decirlo,
sino animarte a asumir el papel
que te corresponde en esta interacción.
Los hijos suponen la realización
de lo que los padres no han sabido darse.
Ved de qué manera os reflejáis en este espejo
y aceptadlo con amor y con buen talante.
En el mundo animal,
un delfín expresa su amor y su conciencia
siendo sencillamente lo que es.
El delfín ha visto la gran Luz y siente un gran amor,
por eso ahora desea alcanzarnos y compartir ese amor.
La conciencia de amor en semejante ser busca un sitio en el que expresarse.
El amor es un regalo que debe hacerse.
Cuando se pide a un delfín que se comunique
según los esquemas mentales propios del hombre,
lo que se está haciendo es exigirle que salga
del lugar que corresponde a su ser
59
con una prisa excesiva
respecto a lo que son sus intereses.
Amigos míos, ¿es que no vais a dejar que las cosas
os hablen con el lenguaje que les es propio?
13
Temas de actualidad: la supervivencia del planeta, guerra, gobierno, aborto, niños, Holocausto.
No creáis ni por un momento que vuestro nacimiento es accidental ni que vuestro mundo es un revoltijo hecho
a base de caos y confusión.
60
y aun más allá, incluso en el interior de semejantes seres
existe la conciencia de la Luz que busca la Luz.
Aunque la vía que siguen pueda parecer horrible,
al fin y al cabo no es más que una vía.
61
Quizá parezca egoísta, sí, pero desde luego se presta al bien de todos.
¿Por qué no hemos creado un mundo que fuera ante todo un deslumbrante espejo?
Porque en ese espejo habéis logrado ver lo que de nebuloso hay en vosotros,
así como vuestra propia Luz.
Cuando a través de la contaminación
consigáis contemplar la hermosura de vuestro hogar;
cuando consigáis tocar con amor,
más allá de esta realidad externa deslucida,
revitalizaréis lo que existe en su interior y la tierra volverá a brillar de nuevo.
La naturaleza de la materia física,
en cuyo seno compartís las cosas y trabajáis, es reflexiva.
Todo lo que tocáis se refleja.
Mientras haya un alma a la deriva
por el infinito mar de la conciencia,
la tierra no asumirá la claridad que le corresponde,
pues esa alma verá su propio reflejo
y por ende manchará ese espejo perfecto.
Así debe ser.
¿Tiene algún significado cósmico este tiempo tan raro que estamos teniendo?
Sin miedo.
No temáis a la energía nuclear per se.
Es una parte más del universo de Dios.
Nada de lo que hay en el mundo de Dios es malo.
Lo malo es lo que se hace con ello.
Respetad la energía nuclear.
Empleadla con prudencia.
En tal caso se le otorgará el lugar
que le corresponde en vuestro mundo.
Ni más ni menos.
Sobre el gobierno:
62
Ha llegado el momento de constituir un gobierno universal. Romped las ataduras de la resistencia y engaño nacionalistas y que
toda la humanidad se una y reconozca así su Unicidad que es la verdadera realidad. Gritadlo por las calles.
¿Qué aspectos de la conciencia produciría un horror tan grande como fue el Holocausto?
De un modo u otro,
todos habéis contribuido a aquellos tiempos,
aunque no estabais presentes agrupando las víctimas.
Todos y cada uno de vosotros, casi sin excepción,
habéis fijado vuestra conciencia en el mismo punto,
en aquél que (exagerando un poco los términos)
ha dado lugar a las actuales circunstancias.
Se trata de un largo proceso de aprendizaje.
Si es empleado como tal,
quienes fueron destruidos físicamente
habrían contribuido en gran medida
a lo que constituye el magnífico don del amor.
63
que no hay más forma de existir que ésa.
Una vez hayáis descubierto la solidez de esa verdad,
os afirmaréis en su certeza; negaréis la violencia y la oscuridad
y os uniréis a Dios en su labor de sanar la tierra.
Cuando miráis a otra persona con amor, estáis realizando lo qué soléis llamar un milagro. Porque la Luz se expande y, al hacerlo,
transforma la oscuridad.
Sobre el aborto.
64
El alma es sabia y no se metería a vivir dentro de un cuerpo
si éste no fuera a llegar a término.
Existen unas Leyes Divinas que van más allá de la conciencia humana,
tanto que resulta difícil afirmar desde un determinado nivel de conciencia:
«Está muy bien», y desde otro: «Realmente deberías meditar más a fondo el asunto»,
y desde un tercero: «Quizá no deberías haberlo hecho de ninguna manera.»
En vuestro mundo humano nada está hecho rematadamente mal.
¿Debe uno sentirse culpable por ello? No.
¿Preocupado? Sí.
¿Responsable? Absolutamente;
además de que debe sentirse compasión
y tener voluntad de descubrir la necesidad
que se oculta tras una acción tan desgraciada.
¿Por qué permitisteis que se produjera ese embarazo?
¿Qué es lo que en realidad deseabais?
¿Por qué os pusisteis en situación de concebir una vida,
sin ser capaces de hacerlo, o por qué os expusisteis a recibir los frutos dé esa concepción?
65
14
Más allá del planeta Tierra
El modelo de un pequeño mundo que gira sin fin por el espacio no se adecua a la realidad. Estáis en la frontera
que os separa de todas las demás cosas y, al mismo tiempo, sois todas esas cosas.
¿Hay en él madreselvas?
¿Puede la mente extenderse tanto en un universo infinito que se contrae como en uno que está en expansión?
¿El alma que llamamos Jesús el Cristo sigue acaso viviendo en otros mundos?
67
momentos de olvido,
y esos supusieron mucha angustia para Él.
La realidad mayor,
a la que todos habéis accedido
a través de la meditación y la oración,
coexiste, en efecto, en el mismo espacio
en el que están presentes vuestros coches o vuestros barcos,
vuestras aguas, vuestros parques,
la lluvia que conocéis y vosotros mismos.
En esa realidad expandida
que comparte con vosotros toda la eternidad,
Cristo está vivo y en perfectas condiciones,
y camina entre vosotros.
¿Cuáles son los vecinos más cercanos en el universo y quiénes serán los primeros
con los que entraremos en contacto?
68
a medida que vuestra comunidad humana
vaya desarrollando la capacidad de atender
a lo que queda más allá de sus expectativas.
Ya hay quienes pretenden estar en contacto
con visitantes procedentes de otros planetas.
Hasta hace poco existía rechazo a oír ese tipo de cosas.
Palabras de despedida
Sois Luces.
Estéis donde estéis, hay luz.
Nunca estáis en la oscuridad.
Tan sólo os estáis acercando a la oscuridad.
Nunca estaréis muertos.
Tan sólo estaréis acercándoos a la muerte,
pues cuando se entra en la muerte
se está vivo.
GLOSARIO
69
Se requiere casi una sobriedad socarrona a la hora de hablar del mundo en el que vivís, aunque sólo sea para darse cuenta de que lo que
parece estar sólidamente cimentado en una realidad inmutable es, desde una perspectiva expandida, una deliciosa mentira.
Si un concepto es limitado de cualquier forma, la limitación es para identificarlo, para sostenerlo, y así éste puede ser visto. El objeto del
siguiente glosario, por tanto, consiste en intentar que se tambalee la imprecisión de los significados y que éstos no sean tan rígidos, y no
en dar una definición operativa de las palabras. Cualquier ser humano, cualquier conciencia capaz de pronunciar una palabra y de
aplicarle un significado, debe tener presente dónde están los límites y dónde el núcleo esencial de una definición. Toda alma tiene la
obligación de elaborar su propio glosario personal e interior.
Jugad con este glosario. Agitad después el cubilete de vuestro glosario particular y voladlo de vez en cuando. Entonces descubriréis que
habéis llegado al sitio al que pretendíais llegar. Es cuestión de definición... vuestra.
Alma, espíritu, conciencia: estos tres vocablos podrían ser considerados como sinónimos. Tal como yo los uso, todo ser es una
conciencia eterna, alojada en lo que la humanidad llama un alma, que, naturalmente, es el reino del espíritu: Su absoluta definición es
imposible.
Amor: en el instante en que se le define, el amor pierde su poder. Si uno define al amor por sus acciones, uno desplaza el amor. Uno
sabe lo que es el amor cuando vive sin él. Uno se da cuenta de lo que es amor, cuando uno lo ha perdido. Uno pierde el amor al perderse
a sí mismo. Uno puede encontrar el amor encontrándose a sí mismo, o incluso buscando el propio Yo.
Antimateria: ir más allá de las gafas de ver. Alcanzar el extremo más remoto posible de la negación de cuanto existe aquí y que, a pesar
de todo, sigue existiendo aquí.
Belleza: palabra cuyo significado debe poder aplicarse a lo inesperado.
Comunidad: este concepto debería traspasar los muros, las calles, las casas y las fronteras nacionales.
Crecimiento: voluntad de cambiar, aprender, tener experiencias, expandirse, festejar las cosas, disfrutarlas, venerarlas y, en último
término, rendirse. El crecimiento es algo más que el crecimiento físico o el aprendizaje emocional. Es estar dispuesto a explorar la propia
realidad interior, especialmente sus zonas oscuras. Preguntaos qué es lo que os gustaría llegar a ser. Eso es el crecimiento.
Cuerpo: el cuerpo es un cascarón elaborado por vuestra conciencia con objeto de encerrar en él al espíritu para llevar a cabo las tareas
por él emprendidas en una determinada vida.
Enseñanza: no se trata del arte didáctico, sino de un sentido del ser. Y esta forma de ser requiere tener en cuenta su propia expansión.
Eternidad: la palabra «eternidad» podría soportar un poco más de expansión.
Espacio: el espacio y el tiempo se encuentran en el punto en el que la conciencia se halla preparada para renunciar a
si misma.
Gracia: la gracia es el producto de la Conciencia de Dios. Es el amor eterno. Todo es Gracia.
Hermoso: se trata de un vocablo cuyo significado requiere que se le permita fluir hacia lo inesperado.
Humanidad: el ser humano no es una armadura pesada y rígida, sino una realidad porosa y flexible.
Humildad: ser humano y permanecer en el estado propio del hombre con plena conciencia, abierta y voluntariamente.
Ilusión: toda realidad que no es pura Luz y Conciencia es ilusión.
Karma: el argumento de vuestro viaje a lo largo de esta vida en concreto.
Materia: la materia es conciencia, o ciarse cuenta de.
El Mundo: situación de aprendizaje, a menudo reflejo de una lucha.
Pensamiento: función vital en la realidad humana, según la experimentáis mientras estáis dentro de un cuerpo humano. Cuando os
encontráis libres de un uso tan limitado del pensamiento, éste se convierte en expresión interna de los modelos de todo vuestro ser.
Relaciones: búsqueda de un hogar por parte del corazón. La búsqueda anhelante de un lugar en el que estar.
Simbología: tomar una cosa y condensarla. El lenguaje constituye el ejemplo más evidente de simbología. En la comunicación se produce
un gran número de deficiencias, más que aciertos.
Símbolos: todo lo que hay en la existencia humana. El símbolo se convierte en antítesis de sí mismo en el instante en que queda
congelado por vuestra conceptualización.
Tiempo: se trata de un molde, una forma. El tiempo es un lugar de descanso. Cuando la conciencia no puede aguantar la realidad infinita,
se aferra al tiempo. La esencia del tiempo, por tanto, es la conciencia. Tiempo es ser. Es simultáneamente la realidad más diminuta y la
más expandida, y su momento es la eternidad.
Unicidad: la Unicidad es la expansión, y en dicha expansión yo soy tú, tú eres yo y ambos somos amor.
Verdad: la Verdad es. Nadie tiene una verdad magistral. Cada uno o cada una la expresa a su modo.
Vida: la vida está hecha para crecer. No tiene ninguna otra finalidad.
70
Maneras y medios de expandirse
Estos ejercicios deben practicarse según las capacidades en el momento en el que recurras a ellos. En principio, la lucha más ardua es
justamente la que consiste en sentarse y reconocer que un momento de silencio puede ser beneficioso. Entonces podrás pasar a zonas
más profundas o seguir otras direcciones como, por ejemplo, practicar el amor propio o una meditación específica destinada a descubrir la
eternidad del Yo que te habita.
Sentado ya y firmemente decidido a liberarte del juicio que tienes acerca de ti mismo, a trascender el miedo y descubrir la torre de la
Unicidad que hay dentro de cada ser humano, el siguiente1 paso consiste en adoptar la práctica que sea, no importa cuál. Adopta
cualquier forma que se preste a tus necesidades. No hay obstáculo mayor para lo que constituye el fin de la meditación que la rigidez o la
insistencia en un aspecto determinado. Estos ejercicios son abiertos, por lo que puedes ir cogiendo cosas de aquí y de allá, siempre que
así le plazca al espíritu.
El propósito de estos ejercicios es personal e individual. La finalidad última es, naturalmente, ser libres para elevarse por encima de los
límites de la experiencia humana y probar, por un instante, el sabor que tienen la libertad y la paz absolutas.
Empecemos, pues. El autor de estos ejercicios no soy yo. Han sido ideados y formulados a lo largo de los siglos por muchísimos espíritus,
seres de Luz, físicos unos y no físicos otros. Os los ofrezco como lo que son.
Los que los hayan empleado sabrán ensalzar sus virtudes de cara al desarrollo de la personalidad, así como el placer que tales prácticas
nos procuran al dirigirnos hacia la introspección y el descubrimiento de uno mismo.
5. Conocerte a ti mismo.
71
Penetra en tu silencio. Imagínate entrando en una habitación. No hay nadie más que tú en ella. De repente, al otro lado, te ves a ti mismo
tal como realmente eres, en tu belleza interna. Permítete conocerte a ti mismo, con ternura, con cariño. Entonces, cógete de la mano.
Devuélvete a ti mismo. Quédate cerca de ti durante el resto de tu vida. El ser que acabas de conocer esperaba únicamente que te fijaras
en él desde siempre. Y una vez que te hayas fijado bien, una vez que te hayas enterado de quién eres (y precisarás muchos ejercicios
como éste; te insto á realizarlos al menos una vez al día), empezarás a darte cuenta de lo poco que importa lo que piensen los demás.
¿Verdad que esto te libera?
6. Volver a percibirte.
Durante diez minutos al día contémplate como si verdaderamente fueras un ser divino con la deliciosa tarea de esparcir la Luz estés
donde estés. ¡Contémplate a ti mismo como si fueras derramando amor y alegría sin ninguna vergüenza, como si sonrieras, como si
creyeras en la paz, en el gozo y en la ausencia de dolor. Inténtalo. Descubrirás que se trata de la cosa más contagiosa que hayas sentido
nunca.
7. Descubrir cuál es tu tarea en la vida.
¿Qué es lo que haces mejor? ¿Qué es lo que te da la mayor sensación de plenitud? ¡En eso consiste tu tarea! El corazón no sólo habla a
través de la oración y la meditación, sino también a través del deseo, del simple y puro deseo humano.
8. Modo de despertar los recuerdos de vidas «anteriores».
Para conseguirlo, busca a la persona que más quieras y, cuando estéis en un momento de mutua confianza, sentaos cómodamente uno
frente a otro. Juntar vuestras manos y cerrad los ojos, sin pronunciar ni una sola palabra, dejad que se produzca la visión. No se deben
forzar las cosas. Confía en la realidad superior. Es mucho más sabia y creativa que tu mente conciente. Después, al cabo de algún tiempo,
comparte la visión. Estoy seguro de que te proporcionará una sorpresa la verificación de las experiencias pasadas que habéis tenido
juntos.
9. La expansión del ser.
Cierra los ojos. Concéntrate en el dedo índice de tu mano derecha. Nota bien su dimensión, lo conoces muy bien, sabes cuál es su
tamaño, su forma, qué sensaciones tiene. Expande entonces tu conciencia de ese dedo tan lejos como puedas, con toda la comodidad de
la que seas capaz, sintiendo siempre que «sí, ése es tu dedo». Expande entonces tu dedo más allá de esa sensación tan familiar para ti.
Te das cuenta de que el yo llena también ese espacio y elimina los límites de lo conocido sin perderse a sí mismo. ¡Eso es todo!, todo
consiste en eliminar los límites sin perder el yo, accediendo hasta el Yo Superior, estando dispuesto a trascender lo conocido y entrar en lo
desconocido, que súbitamente se hace conocido una vez que has penetrado en su interior.
10. Maneras de eliminar tus barreras físicas.
Cierra los ojos e imagina el contorno de tu cuerpo físico, como si hubiera sido pintado con un lápiz de punta muy gruesa. Confirma la
forma de tu cuerpo. Después de dibujar de ese modo habrás identificado claramente la estructura de tu ego. Imagínate entonces un
enorme" borrador y deja que vaya borrando las línea de tu cuerpo físico (algunas partes necesitarán que te apliques con más tenacidad
que otras, y esta información podrá serte de utilidad para ulteriores investigaciones en torno a tu personalidad). Cuando llegues al punto
más alto de la cabeza, realiza un trabajo de borrar ese área. Deja que suceda lo que tenga que suceder. ¡Dale tiempo! Permite que la
conciencia del Yo se expanda. Has desafiado a la ilusión de la experiencia física del hombre. Según lo valiente que hayas sido a la hora
de borrarte habrás dejado expandir mucho más allá de la línea de tu identidad física.
11. Permanecer en el presente.
Realmente existe un Ahora Eterno. He aquí un modo de conseguirlo sin esfuerzo (sin esfuerzo porque hay que respirar). Cierra los ojos y
centra tu conciencia en ese movimiento. Ten presente tu respiración. Observa cómo sube y baja la marea de tu aliento. Entonces, aspira el
siguiente instante de tu existencia. Y cuando expires, exhala con el aire todo lo que fue una vez. Vuelve a aspirar hacia el futuro. Y exhala
todo el pasado. Acompaña con plena conciencia tu respiración. Deja que cada suspiro sea una liberación. Que cada inspiración te
conduzca al presente. Eso es todo. Practica este ejercicio durante un rato. Ahora, cuando llegues a la cima de tu inspiración, haz una
pausa por un momento, sin forzarte, dejando que la pausa dure lo que es natural y luego expira. Así, según vayas tocando el espacio que
queda entre inspiración y expiración, detente a descansar en él (de nuevo sin agobios). Y estarás tocando al Ahora Eterno.
Mientras vayas ejercitándote de este modo, descubrirás que el espacio que queda entre inspiración y expiración se va ampliando y va
convirtiéndose en tu morada. No hay futuro. No hay pasado. Sólo ser.
Epílogo
72
Trabajar con los puntos de vista propios de Emmanuel, digerirlos y asimilarlos durante un largo período de tiempo (más de cinco años es
lo que ha supuesto componer este libro), ha significado todo un proceso que Emmanuel discutió en el transcurso de una meditación en
compañía de todos los que estábamos implicados en el asunto: Pat, Roland, Ram Dass y yo.
Emmanuel dijo: «Ha sido preciso afinar, diseñar y volver a diseñarlo todo, quitar, poner e ir probándolo todo con objeto no sólo de llevar a
cabo la publicación del libro, sino de cumplir los objetivos más íntimos de cada uno de vosotros, incluida la validez de vuestras
contribuciones y, por supuesto, la verdad de todo esto. A medida que ibais trabajando, mis queridos amigos, dulces seres de una Luz
olvidada, fuisteis encontrando en las palabras, en las frases y en el interior de los propios conceptos, el valor necesario para creer de
nuevo en muchas cosas que considerabais ya olvidadas. La primera vez que las oísteis, pensasteis que no ibais a ser capaces de confiar
en ellas.
Ninguno de vosotros sois ajenos a la más alta aspiración. Una y otra vez habéis venido llenos de determinación para ascender a la
montaña definitiva. Pero en cada ocasión que se produjo un desvío, que se realizó un alto, hizo su aparición el miedo. Miedo a olvidar
«quién» sois y «qué» habíais venido a realizar.
Ahora que el «qué» ha sido reconocido, el «quién» no tiene la menor importancia. Por mucho que de todos sea sabido, hay que repetirlo,
como casi todas las cosas, pues la memoria del hombre es muy frágil. Por más que esté decidido a llevar a cabo una cosa que sabe
positivamente que es verdad, la obnubilación de la memoria no es en realidad sino una parte más del proceso de experimentación del
hombre. A lo largo de este trabajo, se ha dado una y otra vez la oportunidad de abrir las puertas a lo que había sido olvidado.
Dejemos, pues, libre a la memoria y permitámosle fluir. No hay por qué aferrarse a nada. No hace falta recordar nada, sino tan sólo ser, y
para ello se necesita una fe absoluta. Pues en el acto de ser nada está bajo control. No hay más que la «es»-encia, que constituye la
absoluta seguridad de Dios.
En efecto, mientras hemos estado trabajando en el «qué» con este libro, se nos ha recordado en todo momento que trataba de algo
enteramente verdadero. Se nos imbuyó una y otra vez del valor necesario para creer de nuevo en todas aquellas cosas que habíamos
olvidado. La repetición ha hecho que se desvanezcan en mí muchos de los temores que habían impedido fluir la experiencia.
Os exhorto, pues, a utilizar una y otra vez este libro, a trabajar con él, a abrir las puertas una y otra vez, y a dejar que Emmanuel os
conduzca hacia el reconocimiento cada vez más preciso de vuestra salvación eterna.
La gratitud que siento hacia Emmanuel no puede ser más profunda, y le doy las gracias desde el fondo de mi corazón.
Judith STANTON
73