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Libro Gratitud 2024

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LIBRO DE TEMAS DE GRATITUD 2024

“Viviendo con Gratitud”

Es una producción de

Departamento de Ministerios de Mayordomía


de la Unión Mexicana del Sureste
Calle 60 x 35 y Av. Colón No. 329, Col. Centro
Mérida Yucatán.
C.P. 97000
Tel. 9999203036

www.unionsureste.org.mx

Unión Mexicana del Sureste

Autor de los temas:


Ptr. Moisés Espinoza
Catedrático de la
Universidad de Montemorelos

Diseño de la portada:
Lic. Angélica Chable

Impreso en Monterrey, N.L. por:


MR Impresos COP

Mérida Yucatán, diciembre 2024.


Estimados Hermanos,

Por este medio reciban un fuerte abrazo de la Administración


de la Unión Mexicana del Sureste. Oramos para que cada uno
de los predicadores de la Semana de Gratitud sea investido
con el poder de lo Alto al exponer y guiar a la iglesia hacia un
espíritu de agradecimiento ante el Creador.

La Semana de Gratitud es una ventana de siete días que brinda


a cada creyente la oportunidad de hacer un recuento de los
acontecimientos que ocurrieron durante el año que culmina,
prestando especial atención a todo lo bueno que sucedió
a nuestro favor, en la familia o en la sociedad. La gratitud es
una actitud positiva y saludable, ya que nos permite sentirnos
satisfechos de las bendiciones recibidas. “Dad gracias en
todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros
en Cristo Jesús.” (1 Tesalonicenses 5:18).

“El lenguaje del alma debiera ser el gozo y la gratitud…


Cultivad tan solo aquellos pensamientos y sentimientos que
produzcan gratitud y alabanza…” (EGW, En los Lugares Altos,
38).

Mi llamado para ti como predicador es: conságrate al Señor,


ora por la iglesia en donde has de predicar y no descanses en
conducir a los fieles a la alabanza, gratitud y adoración; pues
a través de la gratitud nos aproximamos a la adoración que
las huestes celestiales ofrecen a nuestro Dios.

Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la


comunión del Espíritu Santo sean con todos ustedes. Amén.

Atentamente,

Pr. David Celis Aguilar


Presidente
Unión Mexicana del Sureste

2
A TODOS LOS CONCILIOS DE MAYORDOMÍA Y FINANZAS

Durante este año 2024, Dios nos ha dado muchas bendiciones


y debemos agradecerle porque Él nos da las fuerzas que
necesitamos en cualquier circunstancia. Es posible que,
durante nuestra vida terrenal, nunca percibamos con certeza
de cuántos males Dios nos ha librado. Sin embargo, debemos
recordar siempre que Dios está a nuestro lado, ayudándonos
y fortaleciéndonos en todo momento.

La Biblia nos recuerda: “Den gracias al Señor, porque Él es


bueno; su gran amor perdura para siempre. ¡Que den gracias
al Señor por su gran amor, por sus maravillas en favor de los
hombres! ¡Que ofrezcan sacrificios de gratitud, y jubilosos
proclamen sus obras!” Salmo 107:1, 21-22.

E.G. White dice: “En cada familia debería haber una hora fija
para el culto matutino y vespertino. También, al anochecer,
que los padres y los hijos se reúnan una vez más delante de
Dios para agradecerle las bendiciones recibidas durante el
día que termina.” 3JT.92.

Aprovecha la semana de gratitud, que será del 7 al 14 de


diciembre, y disfruta cada noche con tu familia. En esta
ocasión, el tema es “Viviendo con gratitud”.

Que el Dios de paz y amor santifique sus corazones para que


vivan en gratitud.

Fraternalmente,

Ptr. Alejandro Castillo


Director de Mayordomía
Unión Mexicana del Sureste

3
Agradecimientos

Especialmente al pastor Moisés Espinoza, quien colaboró con los


temas, los cuales serán de gran beneficio para la iglesia.

Al Ptr. Alejandro Castillo y Lic. William Suárez por su colaboración


en la revisión ortográfica y redacción de los temas.

A la Licenciada en Diseño Gráfico Angélica Chable, por su buen


gusto en la elaboración del póster y la portada del libro.

A nuestros administradores de la Unión Mexicana del Sureste por


su apoyo en la planificación de este material.

A todos los Concilios de Mayordomía y Finanzas, que aportan su


tiempo, esfuerzo y sabiduría en la visitación a todos los hogares
durante el año, y especialmente en esta semana.

Y, ante todo, le damos las gracias a nuestro bondadoso Dios, quien


pone en cada mente su deseo y voluntad para ser transformados.

4
CONTENIDO
Recomendaciones para una semana de gratitud exitosa.....… 6
Programa sugerente para las noches……………….............… 9

Temas

Sábado 07 de diciembre
Dios fuente de gratitud .........................................................10

Domíngo 08 de diciembre
La vida una don para agradecer.......................................... 14

Lunes 09 de diciembre
Cristo el don inefable.............................................................19

Martes 10 de diciembre
La familia un don para disfrutar............................................ 24

Miércoles 11 de diciembre
Los amigos un don celestial................................................. 30

Jueves 12 de diciembre
El trabajo, una fuente de sustento y un regalo de Dios........ 34

Viernes 13 de diciembre
Tribulaciones una bendicion oculta...................................... 41

Sábado 14 de diciembre
El cielo el lugar de eterno agradecimiento........................... 47

Canto tema
“Viviendo en gratitud”..........................……………..….…......52

5
Recomendaciones...
1. La comisión de visitación se organizará para ir de casa en casa
para visitar los hogares durante la semana de gratitud en
compañía del orador.
2. Hacer anuncios cada noche animando a los feligreses a
preparar su ofrenda, invitar familiares y amigos.
3. En caso de no contar con sobres de gratitud se podrá usar
el sobre de diezmos y ofrendas, cuenta con un espacio para
anotar la ofrenda de gratitud anual.
4. Organizar las comisiones; anexamos una lista sugerente más
adelante.
5. Buscar con anticipación a los participantes para cada noche,
recomiéndeles ir vestidos formalmente y llegar 15 minutos
antes de iniciar el programa.
6. Buscar un orador y entregarle el libro de temas con anticipación
para que se prepare lo mejor posible.
7. El coordinador de los testimonios conseguirá uno para cada
día, este puede ser individual o de familia, recomendar que
dispone de 5 minutos.
8. El coordinador de especiales conseguirá una participación o
dos por día, pueden ser cantos, instrumentales o poesías.
9. Preparar un recipiente especial (una caja de regalo, etc.) para
recibir peticiones de oración; se colocará desde el inicio de la
semana o el viernes. Recuerde a los hermanos que el último
sábado después del culto divino se quemaran las peticiones
y se entregará la ofrenda de gratitud. Los temas estarán
disponibles en power point y los cantos en video en la página
de la Unión Mexicana del Sureste, www.unionsureste.org.mx
10. Tener el orden de programa impreso, entre semana será el
mismo; el sábado que corresponda, será el de culto divino
con las debidas adecuaciones para la entrega de la ofrenda
de gratitud.
11. Es importante que asista al Festival de Gratitud Distrital para
informar.

DURANTE LA SEMANA:
1. Los ujieres estarán 30 minutos antes de iniciar el programa
para dar la bienvenida, llevarán un registro de asistencia para
identificar las visitas.
6
2. Iniciar con un ferviente servicio de canto. Utilizar el canto
tema preparado para la semana de gratitud (descargarlo de la
página de la Unión) y el himnario.
3. La ofrenda será recibida el sábado al final del culto divino por
edades: niños: 1-10; menores y adolescentes: 11-15; jóvenes y
solteros; y adultos: 36 en adelante. También se puede recibir
por familias.
4. La comisión de visitación puede aprovechar esta semana,
junto con el orador, para visitar hogares y orar con ellos
animándolos en su vida espiritual.
5. Al terminar el culto divino, la comisión de conteo (director
de mayordomía, anciano, tesorero y el director de diáconos)
se hará cargo de contar las ofrendas e informar a la junta
directiva y en lo posible al pleno de la iglesia.
6. Recuerda hacer la lista de los sobres con nombres y cantidades,
para que queden registradas en el libro de tesorería.
7. Se entrega el informe al pastor, esa misma tarde. En la medida
de lo posible, cambiar las monedas en billetes para facilitar la
recepción tesorero-pastor.
8. Participar en el “Festival de Gratitud” que celebre el Distrito
o el campo.
9. Donde sea posible, sería extraordinario terminar la semana
con un bautismo de gratitud.

DESPUÉS DE LA SEMANA:
1. Seguir promoviendo todos los sábados la Ofrenda de Gratitud
hasta concluir el año para aquellos miembros que por alguna
razón no pudieron participar durante la Semana de Gratitud.
2. En la siguiente junta administrativa, rinda un informe de
los resultados de la semana de gratitud y agradezca a los
hermanos y hermanas por su asistencia, apoyo y generosidad.

7
8
Servicio de canto.

Entrada de oficiantes

Bienvenida

Himno de apertura

Oración (buzón de gratitud)

Testimonio

Canto tema

Lectura bíblica

Mensaje

Himno final

Oración final

9
LECTURA BÍBLICA: Salmos 116

INTRODUCCIÓN
Estar reunidos en este templo debe ser motivo de gratitud
por la sencilla razón de estar entre los vivientes. Algunos
han muerto durante este año, otros están en los hospitales
postrados por una enfermedad. Quizá haya quienes se han
quedado en sus hogares por problemas de salud. Puede ser
que no somos conscientes de la gran bendición que tenemos
por el simple hecho de estar aquí en el templo adorando al
Señor. Tomamos la vida, la salud, el hogar, el trabajo, el tener
una familia y damos por sentado que nos pertenecen. Sin
embargo, esto no es así; hay muchos que no tienen salud,
alimentos, un hogar, trabajo para el sustento diario, o una
familia con la cual disfrutar de su amor y compañía.

Un hombre de 93 años, muy enfermo, estuvo semanas


internado a causa de COVID-19. Pudo sobrevivir gracias a
los cuidados intensivos de médicos, enfermeros y a la ayuda
de un respirador artificial que le permitió salir adelante. Al
recuperarse y conseguir milagrosamente salir del hospital, se le
solicitó que pagara la factura por sus cuidados, en particular
por el uso del respirador, ya que fue un elemento fundamental
para el tratamiento. Este señor, inmediatamente, se puso a
llorar. El personal del centro de salud le dijo: “por favor, no
se ponga mal por el pago.” Inmediatamente el anciano
susurró entre lágrimas: “no lloro por el pago, tengo el dinero
necesario para pagar la factura del respirador. Lloro porque
durante mis 93 años de vida estuve respirando el aire de Dios
y nunca pagué por eso. Si son necesarios 100,000.00 pesos
para utilizar un respirador en el hospital, ¿cuánto dinero le
debo a Dios entonces? Nunca le agradecí antes por toda la
vida que me dio”.

¿A cuántos nos ha pasado como a este anciano? Que


nunca le hemos agradecido a Dios por el aire, el sol, el agua,
los alimentos, y tantas cosas que ignoramos o no somos
conscientes de que son bendiciones del Señor. El apóstol
10
Santiago nos dice: “Toda buena dádiva y todo don perfecto
descienden de lo alto, del Padre de las luces, en quien no hay
cambio ni sombra de variación.” Sant. 1:16, 17.

El salmo 116 menciona varias bendiciones que ha recibido


del Señor, y se hace la pregunta: “¿Con qué voy a pagarle al
Señor tantas bendiciones que de él he recibido?” Sal 116:12.

TEMA
¿Por qué debemos estar agradecidos con Dios?

Por la salvación. La primera razón por la cual debemos estar


agradecidos al Señor es por la salvación que nos regaló
nuestro Señor Jesucristo cuando murió en la cruz para darnos
vida eterna. Como lo dice Juan 3:16.

La vida y la salud: Estar agradecido por el regalo de la vida


y la salud, así como por la capacidad de experimentar y
disfrutar el mundo que nos rodea. Salmo 147:3.

Amor y relaciones: Agradecer por el amor y el apoyo de


familiares, amigos y seres queridos, así como por las relaciones
significativas en nuestras vidas. Gálatas 6:10.

Oportunidades y logros: Reconocer y agradecer por las


oportunidades que se nos presentan, así como por los logros
personales y profesionales que hemos alcanzado. 2 Co. 6:2.

Superación y fortaleza: Agradecer por la capacidad de


superar desafíos y adversidades, así como por la fortaleza y
resiliencia que nos permite seguir adelante. Isaías 41:10.

Bendiciones y gratitud por las pequeñas cosas: Agradecer


por las bendiciones diarias, como un nuevo día, la naturaleza,
la comida, el techo sobre nuestras cabezas y las pequeñas
alegrías que encontramos en la vida cotidiana. Filipenses 4:19.

¿Cómo expresar tu gratitud a Dios?

Oración: Dedica todos los días tiempo en oración para


agradecer a Dios por sus bendiciones. Expresa tu gratitud
sinceramente y reconoce que todas las bendiciones
provienen de Él. Trata de ser específico y mencionarle a Dios
por qué le estás agradeciendo. Esto no es para informarle a
Dios, sino para que se te quede en la mente y seas consciente
11
de las bendiciones que has recibido, especialmente en ese
día.

Dinámica: Pida a cada miembro presente que piense en tres


bendiciones que ha recibido. Permita un breve momento
para que piensen y las escriban o las tengan en su memoria.
Luego ore a Dios por esas bendiciones.

Dinámica: Cantar el himno #55 Grande Señor es tu misericordia.


Como una oración al final de gratitud.

Leer la Biblia y reflexionar en ella: Dedica una hora cada día


para leer y meditar en la Palabra de Dios, además de libros
que ayuden a fortalecer tu relación con Dios.

Dinámica: Leer el salmo 103 en forma antifonal. Resaltar


algunos versículos que señalan las razones por las cuales
debemos estar agradecidos.

Servicio y generosidad: Demuestra tu gratitud a Dios sirviendo


a los demás y compartiendo tus bendiciones con quienes lo
necesitan. Ayudar a los demás es una forma de agradecer a
Dios por lo que Él ha hecho por ti. Una manera de agradecer
a Dios es sirviendo a los necesitados. Esa es la esencia de la
verdadera religión (Sant. 1:27).

Participar en actividades religiosas: Siempre que puedas,


procura involucrarte en cultos, actividades y programas que
te permitan conectarte con tu fe y expresar a otros tu gratitud
a Dios. Eso lo expresó el salmista cuando dijo: “Yo me alegré
con los que me decían: A la casa de Jehová iremos.” (Sal
122:1).

Vivir una vida de obediencia: Muestra tu gratitud a Dios


viviendo una vida en conformidad con sus enseñanzas
y mandamientos. Honra a Dios en todas tus acciones y
decisiones. Jn 14:15.

Dinámica: Pedirle a la congregación que se formen grupos


de tres personas para que cuenten su testimonio. Cada uno
cuente uno en forma breve (darles unos tres minutos para
esta dinámica). Después se hace una oración de gratitud por
grupo.

Mantener una actitud de gratitud: En tu vida diaria, reconoce


12
y aprecia las cosas simples y positivas. Esta costumbre, si
la desarrollas, verás que cada día vas a descubrir nuevas
bendiciones derramadas en tu vida. Cada mañana cuando
despiertes, lo primero que hagas es decirle al Señor: “Gracias,
Señor, por este nuevo día. Gracias porque tus misericordias
son nuevas cada mañana. Grande es, Señor, tu fidelidad”
(Lam 3:22, 23).

Compartir tus experiencias de gratitud: Cuéntale a otros


creyentes tus experiencias de gratitud; de esta forma
fomentarás un espíritu de gratitud en otros y un sentido de
comunidad y alabanza a Dios. Salmo 75:1.

Cuenta con cierta frecuencia tus bendiciones en las redes


sociales: Si usas redes sociales (Facebook, WhatsApp,
YouTube, etc.), úsalas para expresar gratitud públicamente
por las bendiciones de Dios. Esto hará un impacto en la vida
de otros.

Recuerden que la gratitud hacia Dios es un acto personal y


sincero. Cada humano puede expresar su agradecimiento
de manera única, pero lo importante es reconocer y valorar
las bendiciones que Dios ha derramado en tu vida.

CONCLUSIÓN
Dios es un Dios maravilloso, es amante, compasivo y
paciente con nuestras debilidades y pecados. No nos trata
como nosotros merecemos, sino como hijos amados. ¡Qué
bendición tan maravillosa tenemos al tener un Padre amante
como nuestro Señor! Entonemos un canto de alabanza para
expresarle nuestra gratitud por todas sus bendiciones.

LLAMADO
¡Hoy quiero invitarte para que inicies una vida de
agradecimiento! Oremos.

13
LECTURA BÍBLICA: Lamentaciones 3:22-23

INTRODUCCIÓN
¿Cuánto vale una persona desde el punto de vista químico?
El cuerpo humano se compone de varios elementos en
distintas cantidades: 65% de oxígeno, 18% de carbono, 10%
de hidrógeno, 3% de nitrógeno, 1% de fósforo, 0.5% de calcio,
0.35% de potasio, 0.25% de azufre, 0.15% de sodio, 0.15% de
cloro, 0.05% de magnesio y cantidades minúsculas de otros
elementos. Todo esto tiene un valor monetario entre 100 y 300
pesos. Sin embargo, valorar a una persona únicamente por su
costo monetario es un error. Un ser humano supera cualquier
precio, pues no es sólo materia, sino conciencia y espíritu. Es
un ser maravilloso creado por Dios con un valor incalculable,
y el mayor de todos es la vida.

Dinámica: Pida que algunos miembros expresen su gratitud a


Dios por el Don de la Vida.

TEMA
Propósito divino al crearnos
Dios nos dio la vida como un don para compartir con otros
su gran amor. Todo lo hizo bueno en gran manera (Génesis
1:31) para que pudiéramos disfrutar sus dones al máximo. La
vida es una muestra de su gran amor para nosotros, “Toda
buena dádiva y todo don perfecto desciende de lo alto, del
Padre de las luces, en el cual no hay mudanza ni sombra de
variación.” (Santiago 1:17).

Dimensiones de la vida
La vida está constituida por varios dones que juntos nos
permiten disfrutarla en plenitud:
1. Cuerpo
2. Tiempo
3. Riquezas
4. Talentos
5. Hijos y familia, como una extensión de nosotros mismos
para compartir el amor de Dios y a la vez para que lo
14
entendamos mejor.
6. El mundo creado donde vivimos con toda su belleza.

Pérdida de los dones


Desgraciadamente, el hombre pecó y echó a perder los
planes divinos para la raza humana. Sin embargo, Dios
proveyó un remedio a través del sacrificio de Cristo. (Judas
1:24-25)

Plan divino de restauración


Con la muerte de Cristo se hizo posible el plan divino de nuestra
salvación. Por la fe debemos aceptar su sacrificio para recibir
el perdón. Una vez salvos, Dios espera que cooperemos en el
proceso de la redención o restauración al plan original de Dios
para el ser humano (1 Corintios 5:15). Es parte del plan divino
que todos los dones que nos concedió sean desarrollados
y usados con el propósito original. Solo así podremos estar
capacitados para vivir en la tierra nueva.

En qué consiste el plan


El plan consiste en desarrollar todo el potencial dado por
Dios a cada uno de los seres humanos, demostrando que
apreciamos los dones divinos y preparándonos para la
eternidad.

Lo que Dios espera de nosotros


Dios nos ha hecho mayordomos de los dones conferidos:
cuerpo, tiempo, riquezas, talentos, familia, y el ambiente.
Vamos a explorar el plan de Dios para cada uno de estos
dones.

1. EL DON DEL CUERPO


Todos los dones concedidos por Dios tienen un gran valor,
pero uno de los más importantes es nuestro cuerpo, ya que es
el medio por el cual todos los otros dones se pueden expresar
y apreciar.

Cuidado del cuerpo: Es el templo del Espíritu Santo. Incluye


aire puro, descanso, ejercicio, luz solar, agua, nutrición,
temperancia y esperanza. (1 Corintios 6:19-20)
Alimentación sana: Darle gloria a Dios con lo que hacemos.
(1 Corintios 10:31)
Temperancia: Vivir decentemente, evitando orgías,
borracheras, inmoralidad, libertinaje, disensiones y envidias.
(Romanos 13:13-14)
15
Cuidado de la mente: Guardar las avenidas del alma.
(Proverbios 3:5-6; 4:23)

2. EL DON DEL TIEMPO


Otro de los dones conferidos por Dios es el tiempo. Nos ha
regalado a todos 24 horas al día. La diferencia radica en los
años de vida que nos da, que podemos prolongar o abreviar
según el uso del tiempo y el cuidado del cuerpo. De este
tiempo dado por Dios, nos dió seis días para que nosotros
trabajemos y hagamos nuestras actividades, esto con el fin de
subsistir y gozar de la vida que nos ha regalado, sin embargo
se ha reservado un día para que le adoremos y estemos en
comunión con él.

El sábado: Día reservado para adorar a Dios, estar en


comunión con Él, con nuestra familia y hermanos en la fe. Esto
fue escrito en su ley (Éxodo 20:8-11)
Comunión diaria: Dedicar tiempo diario para estar en
comunión con Dios a través de su Palabra. (Mateo 6:33)
Uso del tiempo: Organizar y equilibrar nuestro tiempo. (Efesios
5:16) El tiempo pasa y con una rapidez que sin darnos cuenta
ya estaremos en nuestro otoño.

Elena White nos recomienda: “Conságrate a Dios todas


las mañanas; haz de esto tu primer trabajo. Sea tu oración:
“tómame ¡oh Señor! Como enteramente tuyo. Pongo todos
mis planes a tus pies. Usame hoy en tu servicio. Mora conmigo,
y sea toda mi obra hecha en ti” El Camino a Cristo, p. 70.
Pablo exhorta a los cristianos, que malgastaban su tiempo:
“Nos hemos enterado de que entre ustedes hay algunos que
andan de vagos, sin trabajar en nada, y que sólo se ocupan
de lo que no les importa. A tales personas les ordenamos y
exhortamos en el Señor Jesucristo que tranquilamente se
pongan a trabajar para ganarse la vida. (2 Tes. 3:11, 12).
De todos los dones, del don del tiempo, Dios nos va a pedir
más estricta cuenta: “Pero yo les digo que en el día del juicio
todos tendrán que dar cuenta de toda palabra ociosa que
hayan pronunciado. Porque por tus palabras se te absolverá,
y por tus palabras se te condenará. (Mat. 12:35-37).

3. EL DON DE LAS RIQUESAS


La Biblia deja claro que Dios es el dueño de todo (Salmo
24:1). Nos ha hecho mayordomos de sus riquezas, esperando
fidelidad en su administración. El apostol Pablo nos dice:
“Todo hombre nos considere como servidores de Cristo y
16
mayordomos de los misterios de Dios. Ahora bien, lo que se
requiere de los mayordomos es que, cada uno sea hallado
fiel.” (1 Corintios 4:1)

Como parte de esa administración, Dios ha mandano regresar


el diezmo de nuestras ganancias, para no olvidar que Él
es el dueño de todo, siendo nosotros sus administradores.
(Malaquías 3:10). También espera que seamos generosos
al ayudar a los necesitados (Proverbios 11:24-25) logrando
el desapego a las riquezas, y tener contentamiento con lo
necesario (1 Timoteo 6:6-8); de esa manera, descubriremos el
secreto de la felicidad al compartir las bendiciones recibidas,
depositando tesoros en el cielo.

4. LOS DONES Y TALENTOS


Todos hemos recibido dones y talentos que debemos usar
para la gloria de Dios, ayudar a nuestro prójimo y avanzar la
causa divina.
• Uso de dones: Cada uno según la gracia que se le ha
dado. (Romanos 12:6-8)
• Parábola de los talentos: Usar los talentos para el servicio
del Señor. (Mateo 25:14-30)

5. EL DON DE LA FAMILIA
Los hijos y la familia son dones preciosos. Dios nos dice que los
hijos son su herencia. (Salmo 127:3)
• Educación en el camino de Dios: (Efesios 6:4)
• Buen testimonio: (Isaías 8:18)
• Proveer para las necesidades: (1 Timoteo 5:8)

6. EL DON DEL AMBIENTE


Debemos cuidar el entorno y los recursos naturales que Dios
nos ha dado.

• Cuidado de la tierra: (Génesis 2:15)


• Cuidado de los animales: (Génesis 9:2)
• No contaminar la tierra: (Deuteronomio 23:12-14)
• No destruir la vegetación: (Deuteronomio 20:19-20)

Lo que Dios espera del cuidado de los dones concedidos


para nuestra bendición.
Dios espera que seamos fieles en cada uno de estos aspectos.
La administración sabia y cuidadosa de estos dones forma
parte del plan de restauración de nuestras almas. “Y el mismo
Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser,
17
espíritu, alma y cuerpo, sea guardado irreprensible para la
venida de nuestro Señor Jesucristo.” (1 Tesalonicenses 5:23)

CONCLUSIÓN
Lo que Dios nos promete
Si somos fieles mayordomos de cada don, Jesús nos ha
prometido cosas que ojo no vio ni oído escuchó (1 Corintios
2:9). Y en cuanto a cada uno de los dones, nos promete lo
siguiente:

1. Don del cuerpo: Un cuerpo glorioso e inmortal. (Filipenses


3:20; 1 Corintios 15:53-54)
2. Don del tiempo: Vida eterna. (Juan 3:16; Romanos 2:7)
3. Don de las riquezas: Heredar las riquezas divinas. (Romanos
8:16-18; Apocalipsis 21:7)
4. Don de los talentos: Realizar todos nuestros sueños en el
cielo sin límites.
5. Don de la familia: Vivir juntos con Jesús por toda la
eternidad. (Jeremías 31:15-16; Apocalipsis 21:3)
6. Don del ambiente: Un cielo nuevo y una tierra nueva.
(Apocalipsis 21:1; Juan 14:13; Isaías 65:21-23)

Aquellos que fueron fieles administradores de los dones dados


por Dios recibirán la bienvenida a la patria celestial: “Muy
bien, siervo bueno y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho
te pondré. Entra en el gozo de tu Señor” (Mateo 25:21).

LLAMADO
El Señor nos hace el siguiente llamado:

“A los cielos y a la tierra llamo por testigos hoy contra vosotros,


que os he puesto delante la vida y la muerte, la bendición
y la maldición; escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu
descendencia; amando a Jehová tu Dios, atendiendo a su
voz, y siguiéndole a él; porque él es vida para ti, y prolongación
de tus días; a fin de que habites sobre la tierra que juró Jehová
a tus padres, Abraham, Isaac y Jacob, que les había de dar.”
(Deuteronomio 30:19-20).

¿Cuál es tu decisión?

18
LECTURA BÍBLICA: Romanos 8:31, 32

INTRODUCCIÓN
El capitán John Willis, miembro de las fuerzas especiales de
la Marina, recibió una notificación para alistarse a una misión
especial que duraría varios meses, posiblemente años. Ante
esta noticia, llama a su esposa y le informa sobre su inminente
partida. Preocupada, su esposa le pregunta: “¿Qué va a
pasar conmigo y la familia mientras tú estés fuera?” En tono
solemne, el capitán responde: “No te preocupes, ya hice
provisión. Te voy a dejar un regalo que satisfará todas tus
necesidades y estará velando por ti todo el tiempo.” Curiosa,
su esposa pregunta: “¿Qué es ese regalo?” “Es mi hermana
Edwigis. La conoces muy bien y sabes cuánto cariño te tiene
a ti y a los niños. Ella estará contigo todo el tiempo y proveerá
para todas tus necesidades mientras yo estoy fuera.” “Gracias,
John, mejor regalo no me podrías haber dado. La compañía
de tu hermana será una gran bendición durante el tiempo
que estemos separados. De todas maneras, tu ausencia será
muy difícil de sustituir.”

Las separaciones siempre son dolorosas, y todos, de una


manera u otra, hemos vivido esta experiencia. Sin embargo,
hay una separación que toda la humanidad sigue sufriendo:
la separación causada por el pecado de nuestros primeros
padres.

El pecado provocó una separación entre los seres humanos


y Dios. El profeta Isaías escribió: “He aquí que no se ha
acortado la mano de Jehová para salvar, ni se ha agravado
su oído para oír; pero vuestras iniquidades han hecho división
entre vosotros y vuestro Dios, y vuestros pecados han hecho
ocultar de vosotros su rostro para no oír.” (Isaías 59:1-2). Esta
separación no solo es entre nosotros y Dios, sino que es una
separación eterna, porque “la paga del pecado es muerte”
(Romanos 6:23).

19
Pero Dios, que es rico en misericordia, no nos abandonó a
nuestra triste suerte. Como dijo el profeta Jeremías: “Por la
misericordia de Jehová no hemos sido consumidos, porque
nunca decayeron sus misericordias. Nuevas son cada
mañana; grande es tu fidelidad.” (Lamentaciones 3:22-23).

Dios hizo provisión para que la humanidad no quedara


desamparada. Envió un regalo inmensamente grande: su
Hijo único, nuestro Señor Jesucristo. El apóstol Pablo escribió:
“Así también nosotros, cuando éramos niños, estábamos
en esclavitud bajo los rudimentos del mundo. Pero cuando
vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido
de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que
estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de
hijos.” (Gálatas 4:4-5).

Cristo vino a nuestro planeta y se “hizo carne y habitó con


nosotros” (Juan 1:14). La venida de nuestro Señor Jesucristo
a este mundo tenía un objetivo bien definido: “Porque el Hijo
del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.”
(Lucas 19:10).

Dios, en su inmenso amor por la humanidad, no la dejó sin


esperanza. “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que
ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él
cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3:16). No
solo nos entregó a Cristo para salvarnos, sino que cuando nos
entregó a Cristo, nos entregó con él todas las cosas, como
dijo San Pablo: “¿Qué, pues, diremos a esto? Si Dios es por
nosotros, ¿quién contra nosotros? El que no escatimó ni a su
propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no
nos dará también con él todas las cosas?” (Romanos 8:31-32).

Cuando pensamos en qué significa que Dios nos dará también


con Cristo todas las cosas, comprendemos que al darnos a
Cristo, nos entregó junto con él todo el universo y las cosas
que contiene.

TEMA
¿Qué cosas nos ha incluido Dios con la dádiva de su Hijo al
mundo?

Dinámica: Pregunte a la congregación qué bendiciones han


recibido de la muerte de Cristo. Deje que algunos miembros
20
expresen en pocas palabras las bendiciones que sienten que
han recibido gracias al sacrificio de Cristo. Luego continúe
con el tema.

BENDICIONES DEL SACRIFICIO DE CRISTO


La vida eterna. Así como la paga del pecado es muerte, el
texto termina con esta poderosa declaración: “Porque la
paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida
eterna en Cristo Jesús Señor nuestro” (Romanos 6:23). Es
hermoso saber que, aunque somos pecadores merecedores
de la muerte, la muerte de Cristo en la cruz hizo posible que
ya no tengamos la condenación sobre nuestras cabezas.

Todo ser humano anhela vivir por siempre y haría cualquier


cosa por prolongar su vida. Sin embargo, Dios nos ofrece
vida eterna, una vida sin límites, llena de salud, abundancia
y bendiciones. Elena de White nos da un vislumbre de lo que
será la vida en la tierra renovada: “Allí intelectos inmortales
contemplarán con eterno deleite las maravillas del poder
creador, los misterios del amor redentor. Todos los tesoros
del universo se ofrecerán al estudio de los redimidos de
Dios. Libres de las cadenas de la mortalidad, se lanzan en
incansable vuelo hacia los lejanos mundos; mundos a los
cuales el espectáculo de las miserias humanas causaba
estremecimientos de dolor, y que entonaban cantos de
alegría al tener noticia de un alma redimida. Con indescriptible
dicha los hijos de la tierra participan del gozo y de la sabiduría
de los seres que no cayeron. Comparten los tesoros de
conocimientos e inteligencia adquiridos durante siglos y siglos
en la contemplación de las obras de Dios. Con visión clara
consideran la magnificencia de la creación, soles y estrellas y
sistemas planetarios que en el orden a ellos asignado circuyen
el trono de la Divinidad. El nombre del Creador se encuentra
escrito en todas las cosas, desde las más pequeñas hasta
las más grandes, y en todas ellas se ostenta la riqueza de su
poder.” (El Conflicto de los Siglos, 656).

Perdón y limpieza de los pecados. El apóstol Juan nos afirma


que “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para
perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.”
(1 Juan 1:9). En el monte Calvario, con su muerte en la cruz,
el Señor Jesucristo nos perdonó y nos dio vida eterna. Este
perdón es para todo aquel que en él cree, no se pierda,
sino que tenga vida eterna (Juan 3:16). Pablo dice: “Mas
Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
21
pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8).

Una nueva vida. Después de darnos el perdón, no nos deja en


esa condición, porque él quiere salvarnos plenamente. San
Pablo nos dice: “De modo que si alguno está en Cristo, nueva
criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas
nuevas.” (2 Corintios 5:17). Dios nos da un nuevo corazón, una
nueva vida, no una vida que dure 70, 80 o 100 años, sino vida
eterna. Él vino a darnos vida en abundancia (Juan 10:10).

El don del Espíritu Santo. Antes de su sacrificio, Cristo buscó


el don más esencial y completo que pudiese otorgar a
sus seguidores: “Yo rogaré al Padre—dijo,—y os dará otro
Consolador, para que esté con vosotros para siempre: Al
Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque
no le ve, ni le conoce: mas vosotros le conocéis; porque está
con vosotros, y será en vosotros. No os dejaré huérfanos;
vendré a vosotros.” (Juan 14:16-18). Elena de White comenta:
“Antes de ofrecerse como víctima para el sacrificio, Cristo
buscó el don más esencial y completo que pudiese otorgar a
sus seguidores, un don que pusiese a su alcance los ilimitados
recursos de la gracia.” (DTG, 622.2).

Así que el Espíritu Santo es el don más valioso que Cristo


escogió para regalarnos antes de su retorno al Padre. Con
este don, todas las demás bendiciones están incluidas.

El sustento diario. Filipenses 4:19. Elena de White comenta: “A


la muerte de Cristo debemos aun esta vida terrenal. El pan
que comemos ha sido comprado por su cuerpo quebrantado.
El agua que bebemos ha sido comprada por su sangre
derramada. Nadie, santo o pecador, come su alimento diario
sin ser nutrido por el cuerpo y la sangre de Cristo. La cruz
del Calvario está estampada en cada pan. Está reflejada
en cada manantial. Todo esto enseñó Cristo al designar
los emblemas de su gran sacrificio. La luz que resplandece
del rito de la comunión realizado en el aposento alto hace
sagradas las provisiones de nuestra vida diaria. La despensa
familiar viene a ser como la mesa del Señor, y cada comida
un sacramento.” (DTG, 615.2).

Mansiones eternas. Antes de regresar al cielo, Cristo prometió:


“No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para
22
vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez,
y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis.” (Juan 14:1-3). ¡Qué maravilla! Cristo se fue a
preparar un lugar para nosotros en las mansiones celestiales.
Tal vez aquí tengamos solo un humilde apartamento o casa,
y batallamos para pagar la renta y los servicios. Pero el Señor
ha prometido un lugar en las moradas celestiales.

Hemos visto que el Señor nos ha dado muchas bendiciones:


vida eterna, perdón de nuestros pecados, el don del Espíritu
Santo, mansiones eternas y muchas otras cosas más. ¿Y
nosotros, qué le hemos dado? ¿Qué es lo que Dios espera de
nosotros? Gratitud

Y vivir para reflejar su carácter y servir a otros. “Porque el


amor de Cristo nos constriñe, pensando esto: que si uno murió
por todos, luego todos murieron; y por todos murió, para que
los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y
resucitó por ellos.” (2 Corintios 5:14-15).

Dios espera mucho fruto de nosotros. Quiere que vayamos a


otros a llevarles las buenas nuevas de estas bendiciones que
trajo para todos los seres humanos. Para que hagamos esta
obra, a través de su Santo Espíritu, nos ha concedido dones
para que por medio de estos, hagamos la obra que él nos ha
encomendado.

CONCLUSIÓN
Después de haber visto un pequeño destello de las bendiciones
que hemos recibido gracias al sacrificio de Cristo: vida eterna,
perdón de nuestros pecados, el don de su Santo Espíritu,
mansiones eternas y muchas otras cosas más, no nos queda
más que decirle a Dios: “¡Gracias a Dios por su don inefable!”,
o como lo dice la versión Dios Habla Hoy: “¡Gracias a Dios,
porque nos ha hecho un regalo tan grande que no tenemos
palabras para expresarlo!” (2 Corintios 9:15).

LLAMADO
Aprovecha esta ocasión para agradecer a Dios por sus
bendiciones. Prepara tus ofrendas para darle gracias. Oremos.

23
LECTURA BÍBLICA: Génesis 2:24

INTRODUCCIÓN
La Biblia es un libro que habla de la familia como la fuente y el
núcleo principal para la formación de los pueblos y naciones.
Al crear a los seres humanos, el relato bíblico nos dice que “a
imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y agrega
que Dios los bendijo y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad
la tierra, y sojuzgadla, y señoread en los peces del mar, en las
aves de los cielos, y en todas las bestias que se mueven sobre
la tierra.” (Gén. 1:28, 29). En el segundo capítulo de Génesis el
relato bíblico nos dice: “No es bueno que el hombre esté solo;
le haré ayuda idónea para él.” (Gén 2:18). Después de esto,
“Dios celebró la primera boda. De manera que la institución
del matrimonio tiene como su autor al Creador del universo.
“Honroso es en todos el matrimonio.” Fue una de las primeras
dádivas de Dios al hombre, y es una de las dos instituciones
que, después de la caída, llevó Adán consigo al salir del
paraíso. Cuando se reconocen y obedecen los principios
divinos en esta materia, el matrimonio es una bendición:
salvaguarda la felicidad y la pureza de la raza, satisface
las necesidades sociales del hombre y eleva su naturaleza
física, intelectual y moral.” (El Hogar Cristiano, p. 21). De esta
manera sencilla, el relato bíblico registra el establecimiento
y fundación de la familia. A lo largo de la historia de la
humanidad, la familia ha sido el núcleo principal para toda
la estructura de las sociedades en el planeta. La fortaleza de
los pueblos ha sido fundada por familias fuertes, unidas y con
valores elevados. La destrucción de los grandes imperios se
debió a que la estructura de la familia se degeneró y trajo
consigo la debilidad y el desmoronamiento moral y, como
consecuencia, la desintegración de la nación.

TEMA
I. La creación de la familia.
Dios creó a la mujer como compañera y ayuda idónea para
el hombre. La familia fue diseñada por Dios desde el principio
24
y es un regalo para disfrutar. Dios nos ha dado la bendición
de relaciones familiares que nos brindan amor, apoyo y
compañerismo. “La sociedad se compone de familias, y será
lo que la hagan las cabezas de familia. Del corazón “mana la
vida;” y el hogar es el corazón de la sociedad, de la iglesia y
de la nación.” (El Hogar Cristiano, p. 11).
“Dios quisiera que nuestras familias fuesen símbolos de la
familia del cielo. Recuerden esto cada día los padres y los
hijos, y relaciónense unos con otros como miembros de la
familia de Dios. Entonces su vida será de tal carácter que
dará al mundo una lección objetiva de lo que pueden ser las
familias que aman a Dios y guardan sus mandamientos. Cristo
será glorificado; su paz, su gracia y su amor compenetrarán el
círculo familiar como un perfume precioso.” (El Hogar Cristiano,
p. 13). Pero el propósito divino ha sido ensombrecido por los
ataques del peor enemigo del hombre y de Dios…

II. Los ataques de Satanás contra la familia


En el gran conflicto entre el bien y el mal, entre Cristo y Satanás,
la familia ha sido motivo de los más agresivos e intensos ataques
por el enemigo de Dios. Por ser, junto con el sábado, una de
las instituciones establecidas por Dios, el Diablo ha hecho
todo lo posible por corromper, pervertir y destruir la familia. La
Biblia nos describe los esfuerzos del enemigo para destruirla.
Introdujo la poligamia (tener muchas esposas), que empezó
con Lamec (Gén. 4:19-22) y, después de él, esta plaga, junto
con el adulterio, se esparció por todo el planeta. Pero la
depravación siguió aumentando, pervirtiendo las relaciones
de hombre con mujer, sustituyéndola con la relación hombre
con hombre (Gén. 19). Para la época de la entrada del
pueblo a Canaán, los pueblos cananeos realizaban todo tipo
de prácticas antinaturales y perversas, tal como lo describe
el libro de Levítico (Lev. 20:10-21). Por esta razón Dios declaró:
“Guardad, pues, todos mis estatutos y todas mis ordenanzas,
y ponedlos por obra, no sea que os vomite la tierra en la cual
yo os introduzco para que habitéis en ella. Y no andéis en
las prácticas de las naciones que yo echaré de delante de
vosotros; porque ellos hicieron todas estas cosas, y los tuve
en abominación.” (Lev. 20:22-23). Lo mismo sucedió con los
imperios que le siguieron: Egipto, Asiria, Babilonia, Medo-Persia,
Grecia y Roma. El apóstol Pablo describe este degradante
panorama en su epístola a los romanos (Rom. 1:18-32). Por eso
Dios los destruyó y pasaron a la historia como naciones que
desaparecieron porque la base fundamental de la sociedad,
que es la familia, se corrompió y todos estos imperios se
25
desmoronaron. Hoy vemos que la historia se vuelve a repetir,
las mismas costumbres de estos pueblos se están practicando
en la actualidad, muchas de estas en lo secreto, pero cada
vez la sociedad se está “saliendo del clóset” y tratando de
establecer leyes que legalicen algunas de estas prácticas que
atentan contra los fundamentos mismos del hogar. Ante tales
ataques contra Dios y la familia, ¿qué es lo que Dios espera
todavía de la familia?

III. La familia: un don para disfrutar


El plan de Dios es que el hogar sea un refugio donde los
miembros de la familia puedan obtener fortaleza para
enfrentar las tentaciones y conflictos de la vida cotidiana.
El hogar debe ser un centro donde los padres y los hijos
encuentran amor, respeto, compañerismo y una convivencia
tranquila y reconfortante. Aún más, el hogar debe abrir
sus puertas a los amigos y vecinos que necesitan apoyo
en sus tribulaciones, sustento para las almas hambrientas,
consolación en el dolor y bálsamo para las heridas del alma.

El Hijo pródigo es un ejemplo de la fortaleza de los principios


del hogar. Como muchos jóvenes a lo largo de los siglos,
se han rebelado en contra de la autoridad de los padres,
creyendo ser más sabios y anhelando una vida libre de las
restricciones y principios del hogar. El joven exigió al padre
“dame la parte de los bienes que me corresponde” (Luc.
15:12). El padre le da su parte y el muchacho se va lejos del
hogar y “desperdició sus bienes viviendo perdidamente” (Luc.
15:13). Cuando malbarató sus bienes y empezó a faltarle,
tuvo que trabajar para sobrevivir cuidando cerdos. El hambre
era tal que “deseaba llenar su vientre de las algarrobas que
comían los cerdos, pero nadie le daba” (Luc. 15:16). Ahí es
cuando “volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de
mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de
hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: Padre, he
pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser
llamado tu hijo; hazme como a uno de tus jornaleros.” (Luc.
15:17-19).
¿Por qué decidió volver a la casa de su padre? Porque
conocía el corazón del padre, sabía que era un hombre
bueno y justo, que por lo menos él iba a proveer un trabajo
donde pudiera vivir dignamente.

Así deben ser los hogares cristianos, un lugar donde los hijos
sepan que ahí se les trata con amor, respeto y dignidad. Por
26
esta razón, el rey David, que se crió en un hogar con un padre
y una madre temerosos de Dios, expresó lo siguiente:
“¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos
juntos en armonía! Porque allí envía Jehová bendición, y
vida eterna.” (Sal. 133:1-3). La familia es una bendición de
Dios dada a los seres humanos para que, por medio de ella,
alcancemos los propósitos de ser semejantes a su carácter
divino. Los propósitos se logran cuando uno pone a Dios
como el centro de la familia porque “sólo la presencia de
Cristo puede hacer felices a hombres y mujeres.

Cristo puede transformar todas las aguas comunes de la vida


en vino celestial. El hogar viene a ser entonces un Edén de
bienaventuranza; la familia, un hermoso símbolo de la familia
celestial.” (El Hogar Cristiano, p. 24).

Dinámica: Formar grupos de tres o cuatro personas, y que


compartan entre ellos al menos tres razones por las cuales
agradecen a Dios por el don de la familia. Que alguien resuma
en pocas palabras las bendiciones que se mencionaron en su
grupo.

Resumen de las bendiciones de Dios a la familia

La familia es un lugar seguro. La familia es un lugar donde


podemos ser nosotros mismos sin miedo a ser juzgados. Es
un lugar donde podemos expresar nuestros sentimientos y
emociones sin temor a ser rechazados. La familia nos da un
sentido de pertenencia y nos hace sentir protegidos. Es el
lugar donde encontramos consuelo y apoyo en momentos
difíciles, brindándonos un espacio seguro donde siempre
seremos acogidos con amor y comprensión.

La familia nos enseña valores y normas. Desde pequeños,


aprendemos de nuestros padres y abuelos qué está bien
y qué está mal. Aprendemos a respetar a los demás, a ser
responsables, honestos, solidarios y tolerantes. Estos valores
son fundamentales para nuestras vidas y nos ayudan a ser
mejores personas.

La familia nos da amor y apoyo, es una fuente de motivación.


El amor es el valor principal que se cultiva en la familia.
Aprendemos a amar y a ser amados, a cuidar y a ser cuidados.
La familia nos da amor incondicional y apoyo en todo
momento. Es una fuente constante de amor que nos ayuda
27
a crecer como personas, a superar los momentos difíciles y a
celebrar en los momentos felices. Nos da el impulso necesario
para perseguir nuestros sueños y nos provee de los recursos
necesarios para lograrlos.

La familia nos da identidad y propósito en la vida. La familia


es donde aprendemos de nuestras raíces y nuestra historia.
Nos enseña de dónde venimos y nos ayuda a saber quiénes
somos. Nos da un propósito en la vida y nos ayuda a encontrar
significado en nuestras acciones.

La familia nos ayuda a desarrollar habilidades sociales y un


sentido de comunidad. Al crecer en una familia, aprendemos
a interactuar con otras personas y a desarrollar habilidades
sociales importantes. Aprendemos a comunicarnos, a resolver
conflictos y a trabajar en equipo. Estas habilidades son
esenciales en nuestra vida personal y profesional. La familia
nos da un sentido de comunidad y nos ayuda a conectarnos
con otras personas.

La familia nos brinda seguridad. La familia es nuestro refugio


ante las adversidades de la vida. Nos da la protección y el
apoyo que necesitamos para sentirnos seguros y confiados.

La familia nos ayuda a construir relaciones saludables.


Aprendemos de nuestros padres y abuelos cómo construir
relaciones basadas en el respeto y la confianza. De esta
manera, podemos tener relaciones saludables con el
cónyuge, amigos y compañeros de trabajo.

La familia nos ayuda a desarrollar nuestra autoestima. La


familia nos da una sensación de estabilidad emocional que
nos ayuda a enfrentar los desafíos de la vida. Nos da un sentido
de continuidad y nos ayuda a desarrollar una imagen positiva
de nosotros mismos y a tener una autoestima saludable.

La familia nos enseña a perdonar. En la familia, aprendemos


a perdonar y a pedir perdón. Aprendemos que todos
cometemos errores y que es importante aprender de ellos y
seguir adelante.

La familia nos da felicidad. La familia es fuente de alegría


y felicidad. Nos da momentos inolvidables y nos brinda los
recuerdos más preciosos de nuestra vida. Nos ayuda a crear
recuerdos felices que atesoraremos por el resto de nuestras
28
vidas. Nos da la oportunidad de compartir momentos
especiales con nuestros seres queridos y de crear lazos que
durarán para siempre.

(Ideas sacadas de https://escuelaparticulararrayan.cl/10-razones-


para-entender-la-importancia-de-tener-una-familia/).

CONCLUSIÓN
Es un gran desafío en este tiempo para aquellos que estiman
el don divino dado en la familia. El enemigo de las almas está
tratando de destruir el concepto de familia introduciendo en
su lugar otras ideas que desvirtúan el valor e importancia de
la familia cristiana. Por eso es importante que repasemos estos
conceptos con nuestros hijos y los preparemos para que no
sean arrastrados por las nuevas ideas que están socavando
el fundamento de la familia.

“La mayor evidencia del poder del cristianismo que se


pueda presentar al mundo es una familia bien ordenada y
disciplinada. Esta recomendará la verdad como ninguna otra
cosa puede hacerlo, porque es un testimonio viviente del
poder práctico que ejerce el cristianismo sobre el corazón.”
(El Hogar Cristiano, p. 25).

LLAMADO
Concede a tu familia tiempo para platicar, jugar, pasear.
Disfruta de tus hijos mientras estén en casa. Celebra tu culto
familiar y prepara una ofrenda para traerla al altar con tu
familia.

Oremos.

29
LECTURA BÍBLICA: Juan 15:12-15

INTRODUCCIÓN
La esposa del hermano Ortiz (la historia es real, los nombres son
supuestos), durante una cirugía, tuvo serias complicaciones
médicas, prolongando su estancia en el hospital por mes y
medio. El hermano Ortiz permaneció las 24 horas en el cuarto
del hospital para atender sus necesidades. La esposa del
pastor se organizó con los vecinos y amigos de la familia Ortiz
para proveerle almuerzo y cuidar a la hermana Ortiz mientras
el hermano iba a su casa para asearse y cambiarse de ropa.
La familia Ortiz, agradecida por esta solidaridad, hizo un
convivio con todos los vecinos y amigos que ayudaron en ese
momento de crisis.

Qué hermosa es la amistad. Bien lo dijo el rey Salomón: “En


todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo
de angustia.” (Proverbios 17:17).

TEMA
I. Las bendiciones de la amistad
Enric Corbera, un psicólogo español, dice sobre la amistad:
“El valor de la amistad es para muchos la relación de afecto
más significativa que podemos llegar a tener en la vida. Es
un vínculo estrecho que formamos con otra persona, a la
cual elegimos por convicción propia y le otorgamos un valor
especial en nuestra vida.”

Desde que Dios creó al hombre, declaró: “No es bueno que


el hombre esté solo.” Esto no solo se refería a la necesidad
de una compañera como ayuda idónea, sino también a la
necesidad humana de convivir con otros.

La amistad ha sido una constante a lo largo de la historia,


porque por naturaleza, necesitamos agruparnos y establecer
vínculos estrechos con personas afines con las que
compartimos afectos y sentimientos.
30
La palabra amistad proviene del latín amīcus que se traduce
como ‘amigo’, y este término procede del verbo amāre, que
significa ‘amar’. Un amigo es una persona a la cual amamos.
La amistad es un tipo de amor que nace cuando dos o más
personas deciden espontáneamente expresar un afecto
recíproco y desinteresado, que se nutre con el trato y las
vivencias compartidas. Los amigos llegan a convertirse en
nuestros compañeros de vida, aquellos con quienes disfrutamos
momentos memorables y quienes en los momentos difíciles
nos brindan comprensión, apoyo y cariño. Esta relación llega
a convertirse en nuestra “familia por elección”.

Un caso bíblico que ilustra la verdadera amistad es el de David


y Jonatán. A pesar de las diferencias de posición social y el
odio de Saúl, padre de Jonatán, su amistad superó todos los
obstáculos. La Biblia nos cuenta que “Aconteció que cuando
él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán
quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí
mismo” (1 Samuel 18:1-4).

Jonatán y David son un ejemplo de verdadera amistad,


Jonatán intercedió por David, lo salvó de morir asesinado por
su padre, y le mostró un espíritu desinteresado al decir: “Y esté
Jehová contigo, como estuvo con mi padre. [...] Requiéralo
Jehová de la mano de los enemigos de David” (1 Samuel
20:13-17).

Es significativo que Jonatán siendo el príncipe heredero del


reino de Israel reconociera que David iba a ser el próximo rey.
Le ruega a David que no su nombre, Jonathan, no sea quitado
de su casa, ya que, era costumbre, en las naciones de quél
tiempo que un nuevo rey, si era de otra dinastía, asesinara a
la descendencia del rey al que derrocaban para no tener
contrincantes, ni enemigos que pusieran en peligro su reino.

David honró su pacto con Jonatán incluso después de su


muerte, mostrando misericordia a su hijo Mefiboset (2 Samuel
9:1, 7).

Dinámica: Toma un minuto para pensar en tus amistades.


¿Tienes un amigo muy querido con el que hace tiempo no
has manifestado tu cariño y aprecio? Hoy es el tiempo para
hacerlo, ya sea personalmente o por medio de un mensaje.

31
II. Beneficios de reconocer el valor de la amistad en la salud
emocional y física
Los vínculos de amistad tienen una gran influencia en nuestro
estado de salud. Según el Enric Corbera Institute, algunos
beneficios de la amistad son:

1. Mejora la confianza en uno mismo y la autoestima:


Tener vínculos íntimos de amistad nos capacita para
relacionarnos mejor con los demás y promueve una mayor
confianza en nosotros mismos.
2. Favorece el crecimiento personal: Relacionarnos con
amigos nos ayuda a expresar nuestras emociones o a
tomar conciencia de ellas, integrando conceptos que
nos ayudan a lograr un equilibrio interno y un desarrollo en
nuestro carácter.
3. Incrementa la sensación de pertenencia: Compartir
intereses con un grupo de amigos nos permite sentirnos
parte de una comunidad, siendo queridos, valorados y
respetados.
4. Aumenta la felicidad: El apoyo social disminuye
sentimientos de ansiedad y hostilidad, ayudándonos a
vivir más felices.

III. El valor de la amistad y su efecto fisiológico y emocional


Las buenas relaciones de amistad tienen efectos positivos en
nuestra salud física y emocional:

1. Ayuda a sobrellevar traumas: Tener amigos que nos apoyen


favorece una recuperación más rápida ante eventos
traumáticos, ayudándonos a desarrollar habilidades más
adaptativas.
2. Refuerza el sistema inmunitario: El apoyo de amigos
aumenta la producción de serotonina, mejorando nuestro
estado de ánimo y estabilizando nuestro sistema de
defensas.
3. Disminuye el estrés: Las risas y buenos momentos con
amigos liberan oxitocina y endorfinas, hormonas que
reducen el estrés.
4. Disminuye la depresión: Las amistades positivas y
satisfactorias reducen sentimientos de ansiedad y
hostilidad, actuando como un poder energizante que nos
activa y evita procesos de depresión profundos.

32
CONCLUSIÓN
Jesús, el mejor amigo
El amor de Dios es tan grande que envió a su hijo al mundo
para ser Emmanuel (Dios con nosotros). Entre los seres
humanos, todos hemos vivido experiencias de traición de
amigos, pero Jesús es el mejor amigo. Él declaró: “Nadie tiene
mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos”
(Juan 15:13). Lo demostró al morir por nosotros en la Cruz del
Calvario.

Él quiere ser nuestro amigo, pero tiene una condición:


“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando” (Juan
15:14). Aunque somos su creación y él es nuestro Dios, Jesús
nos llama amigos porque nos ha dado a conocer las cosas
del Padre (Juan 15:15).

En las redes sociales, se solicita ser amigo de otro miembro,


pero en el caso de Jesús, él nos dice: “No me elegisteis
vosotros a mí, sino que yo os elegí a vosotros” (Juan 15:16).
Él nos ha elegido para ser sus amigos cuando hacemos lo
que él nos manda. Nos dice: “os he puesto para que vayáis
y llevéis fruto, y vuestro fruto permanezca; para que todo lo
que pidiereis al Padre en mi nombre, él os lo dé.” Y concluye
diciendo: “Esto os mando: Que os améis unos a otros.” (Juan
15:16, 17).

Teniendo a Cristo como nuestro amigo y caminando


diariamente con él, llevaremos muchos frutos para su gloria,
y cuando lleguemos a la patria celestial, nos dirá: “Venid,
benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para
vosotros desde la fundación del mundo.” (Mateo 25:31).

LLAMADO
¿Vas a aceptar la invitación que Jesús te ha hecho para que
seas su amigo? Te animo a que te pongas de pie si aceptas
su invitación.

Oremos.

33
LECTURA BÍBLICA: 1 Tes. 4:11, 12.

INTRODUCCIÓN
Hoy habremos de explorar otro tema de bendiciones para
nuestras vidas: el trabajo. En la actualidad, existen más de
380,000 profesiones registradas en el mundo. Esto incluye
desde los oficios más tradicionales hasta las profesiones
emergentes o innovadoras en campos como la tecnología
y la sostenibilidad ambiental. Con el auge de la tecnología,
el teletrabajo ha experimentado un crecimiento exponencial.
Según estudios recientes, cerca de la mitad de la fuerza
laboral en los países del primer mundo trabaja ahora desde
casa a tiempo parcial. Los desafíos para la vida espiritual
son cada vez mayores. Por un lado, el incremento de los
desplazamientos a los centros de trabajo debido al aumento
del tráfico; y, por otro lado, la alta conectividad por el uso
de aparatos electrónicos que alarga el mantenerse ligado a
los compromisos laborales, reduciendo las posibilidades de
conectarse en tiempo de calidad con el cónyuge, los hijos y
Dios. ¿Cómo mantener un equilibrio entre el trabajo y nuestra
relación con Dios y la familia? Siendo que el trabajo es un
don divino, ¿puede ser una fuente de sustento, para honrar
y servir a Dios? Juntos, descubriremos cómo el trabajo puede
ser una expresión de gratitud y una forma de vivir nuestra fe
en el mundo moderno.

TEMA
I. El trabajo antes del pecado
Abramos nuestras Biblias y leamos Génesis 2:15. “Tomó, pues,
Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de Edén, para
que lo labrara y lo guardase”. Antes de adentrarnos más en
este punto, es esencial comprender el contexto del relato
bíblico en Génesis y cómo nos proporciona una perspectiva
única sobre el trabajo en el mundo antes del pecado. En
primer lugar, es importante recordar que Dios hizo al hombre a
su imagen y semejanza. Las características del planeta recién
creado de la mano de Dios incluían las necesarias para que
34
la humanidad desarrollara a plenitud un carácter semejante
a su Creador.

En Génesis 2:15, encontramos una declaración a considerar


sobre el papel del trabajo en la vida de Adán en el Jardín
del Edén. Dios le encomienda la tarea de “labrar” (‘avad)
y “cuidar” (shamar) el Edén. Estas dos palabras hebreas,
traducidas como “labrar” y “cuidar”, encierran significados
particulares que nos ayudan a comprender la esencia del
trabajo antes de la entrada del pecado en el mundo.

Labrar - Cultivar y desarrollar:


Cuando Dios le dice a Adán que “labre” el jardín, le está
encomendando la responsabilidad de cultivar la tierra y
desarrollar su potencial. Esto implica el acto de sembrar,
cosechar y cuidar de la creación de Dios para garantizar su
florecimiento y abundancia.

Cuidar - Proteger y preservar:


El segundo aspecto de la tarea de Adán era “cuidar” el
Edén. Esto implica la responsabilidad de proteger y preservar
la creación de Dios. Adán debía asegurarse de que el jardín
mantuviera belleza y orden, al mismo tiempo que los animales
tuvieran provisión de lo necesario y el mantenimiento en
equilibrio. La labor de labrar y cuidar habría de ser parte de la
actividad desarrollada por los sacerdotes en el tabernáculo
del desierto (Ver Números 3:7-8 y 18:3-7).

Estos dos aspectos del trabajo que Dios encomendó a Adán


antes del pecado muestran que el trabajo era una parte
integral de la vida humana desde el principio de la creación.
Era una forma de participar activamente en el cuidado de la
creación divina y de reflejar la imagen de Dios como Creador
y Sustentador del universo. Esta perspectiva nos permite
comprender que el trabajo en sí mismo no puede considerarse
como malo o producto del pecado. Más bien, el trabajo es
un regalo divino que nos otorga el privilegio de colaborar con
Dios en el cuidado y desarrollo de su creación. En este sentido,
el trabajo adquiere un significado más profundo como una
expresión de nuestra concesión de dominio sobre la tierra y
la responsabilidad de ser mayordomos de lo que Dios nos ha
confiado.

Elena White nos describe el trabajo de nuestros primeros


padres así: “A los moradores del Edén se les encomendó el
35
cuidado del huerto, para que lo labraran y lo guardasen. Su
ocupación no era agotadora, sino agradable y vigorizadora.
Dios dio el trabajo como una bendición para que el hombre
ocupara su mente, fortaleciera su cuerpo y desarrollara sus
facultades. En la actividad mental y física, Adán encontró
uno de los placeres más elevados de su santa existencia.” (E.
G. White, Patriarcas y Profetas, 29:2).

II. El pecado y las dificultades del trabajo


El relato bíblico en Génesis 3 nos detalla la manera en cómo
el pecado impactó el trabajo y las labores humanas en el
mundo. Después de que Adán y Eva desobedecieran a Dios,
experimentaron las consecuencias del pecado. Una de las
consecuencias del pecado se vio reflejada en las dificultades
en el trabajo cotidiano. Leer Génesis 3:17-19.

La maldición de la tierra: Dios pronunció una maldición sobre


la tierra como resultado del pecado. En Génesis 3:17-19,
Dios dijo a Adán que la tierra produciría espinas y cardos, lo
cual complicaría significativamente el proceso de cultivo y
cosecha. Esta maldición detalla las dificultades y obstáculos
que la humanidad enfrentaría en su labor de cuidar y cultivar
la creación de Dios.

El trabajo con esfuerzo y fatiga: Otra consecuencia del


pecado fue que Adán tendría que trabajar con esfuerzo para
obtener su alimento. En lugar de disfrutar del trabajo como
bendición y fuente de sustento sin problemas, el trabajo se
convirtió en arduo y agotador. La fatiga y la lucha se tornaron
en parte integral de la experiencia laboral humana.

Enfermedades y conflictos laborales: Además de las dificultades


en el trabajo en sí mismo, el pecado también introdujo
enfermedades y conflictos laborales que se encuentran tan
presentes en el mundo hoy. Las enfermedades y la debilidad
física se convirtieron en parte de la experiencia humana, lo
que afecta nuestra capacidad para trabajar de manera
eficiente. Los conflictos laborales, como la competencia
(producto del egoísmo) y los problemas en las relaciones
laborales, también surgieron como resultado de la caída.

La necesidad de redención y restauración: La historia del


pecado y las dificultades en el trabajo nos recuerdan la
necesidad de redención y restauración. Es en el contexto
de Génesis 3 donde encontramos la hermosa promesa del
36
versículo 15. Leer versículo. A través de Cristo, se nos ofrece la
esperanza de ser liberados de las cadenas del pecado y de
encontrar la restauración en todas las áreas de nuestras vidas,
incluido el trabajo. A medida que nos acercamos a Dios y
vivimos de acuerdo con sus principios, podemos experimentar
la gracia y la dirección divina en nuestras labores diarias.

El pecado introdujo dificultades y desafíos en el trabajo que


no estaban presentes en la creación original de Dios. Sin
embargo, a pesar de estas dificultades, el trabajo en sí mismo
sigue siendo un regalo divino y una forma en la que podemos
honrar a Dios y servir a los demás. La redención a través de
Cristo nos ofrece la esperanza de restaurar el propósito y el
significado en nuestras labores diarias, incluso en medio de las
dificultades. El trabajo como bendición es lo que abordaremos
en el siguiente punto.

III. El trabajo como una bendición y un propósito


A pesar de las dificultades y desafíos que el pecado introdujo
en el trabajo, es necesario comprender que el trabajo en sí
mismo sigue siendo una bendición y un medio a través del
cual Dios lleva a cabo un propósito especial en nuestras vidas.

Un medio de bendición: A través del trabajo, Dios nos provee


el sustento que necesitamos para vivir. En Mateo 6:26, Jesús
nos recuerda que Dios cuida de las aves del cielo, y si Él
provee para ellas, también cuidará de nosotros. Esto subraya
que el trabajo es un medio a través del cual Dios cumple sus
promesas de proveer para nuestras necesidades básicas.

Expresión de habilidades y talentos: Dios nos ha creado a


cada uno con habilidades y talentos únicos. El trabajo nos
brinda la oportunidad de desarrollar y utilizar estos dones para
el beneficio de Dios y el prójimo. A través de nuestras labores,
podemos ser creativos, innovadores y contribuir al progreso
de la sociedad.

Un acto de adoración: En Colosenses 3:23, el apóstol Pablo


nos insta a hacer “todo de corazón, como para el Señor y no
para los hombres”. Esto significa que cada tarea, sin importar
cuán pequeña o grande, puede ser un acto de adoración
a Dios. Al trabajar con integridad, honradez y excelencia,
glorificamos a Dios y reflejamos Su carácter en nuestras vidas
laborales.

37
Un propósito en la vida: El trabajo también nos brinda un
sentido de propósito en la vida. A través de nuestras labores,
contribuimos en la glorificación a Dios y el servicio a nuestros
semejantes, ayudamos a satisfacer las necesidades de
nuestras familias y participamos en la edificación del reino
de Dios en la tierra. Esto nos permite vivir vidas significativas
y cumplir con el llamado de Dios a amar y servir a nuestro
prójimo.

Un llamado a la mayordomía: Como mayordomos de la


creación de Dios, el trabajo nos brinda la responsabilidad
de cuidar y preservar los recursos naturales. Esto significa
que debemos abordar el trabajo con una perspectiva
de responsabilidad ambiental y social, siendo buenos
administradores de los dones que Dios nos ha dado.

El trabajo, a pesar de las dificultades causadas por el


pecado, sigue siendo una bendición y un medio a través del
cual podemos cumplir un propósito significativo en nuestras
vidas. Al ver el trabajo como una oportunidad para expresar
nuestros dones y servir a Dios y a la humanidad, podemos
encontrar un profundo significado en nuestras labores diarias
y vivir en gratitud por el regalo divino del trabajo.

CONCLUSIÓN
Había una pequeña comunidad en un tranquilo pueblo
donde vivía un hombre llamado Samuel. Samuel era un
hábil carpintero que se había dedicado a su oficio durante
toda su vida. Todos en el pueblo sabían que su trabajo era
excepcional, pero lo que lo hacía aún más admirable eran
las razones detrás de su labor. Samuel no solo veía el trabajo
de carpintería como una fuente de sustento, sino como una
bendición y un propósito en su vida. Él recordaba las palabras
del apóstol Pablo: “Hagan todo de corazón, como para el
Señor y no para los hombres”. Cada pieza de mobiliario que
creaba, la hacía con amor y dedicación, como un acto de
adoración a Dios. Un día, un niño del pueblo se acercó a
Samuel mientras trabajaba en su taller y le preguntó: “¿Por
qué pones tanto esfuerzo y atención en tu trabajo? ¿No es
solo un medio para ganarse la vida?”

Samuel sonrió y le dijo al niño: “El trabajo es más que solo un


medio para vivir, es una oportunidad para servir a Dios y a
los demás. Cuando creo estas piezas de muebles, no solo
estoy produciendo algo útil, sino que estoy compartiendo mis
38
habilidades y talentos para hacer que la vida de las personas
sea más cómoda y hermosa”.

A medida que el tiempo pasaba, la reputación de Samuel


como carpintero excepcional se extendió más allá del
pueblo, y la gente de lugares cercanos comenzó a buscar
su trabajo. La demanda de sus muebles creció, pero Samuel
nunca perdió de vista su propósito. Siempre se aseguraba de
emplear a personas del pueblo y capacitarlas en su oficio,
brindándoles la oportunidad de desarrollar sus propios dones.

Samuel también se preocupaba profundamente por la


comunidad en su conjunto. Utilizó su habilidad para construir
bancos en el parque, donó muebles a familias necesitadas
y participó activamente en proyectos de construcción para
mejorar la infraestructura local.

En su lecho de muerte, Samuel miró a su familia y amigos y les


dijo: “Mi vida como carpintero fue un regalo de Dios. Cada
día que pasé en mi taller fue una bendición, y cada mueble
que creé fue una expresión de mi amor por Dios y por ustedes.
No importa cuál sea tu oficio, recuerda que el trabajo es un
regalo divino que nos permite honrar a Dios y servir a nuestra
comunidad. Aprovecha cada día de trabajo como una
oportunidad para hacer una diferencia en el mundo”.

La historia de la vida del carpintero Samuel nos recuerda


la dedicación del fiel Noé. La historia de Noé nos enfatiza
que el trabajo puede ser una bendición, un propósito y una
oportunidad para servir a Dios y a los demás. Su vida es un
testimonio de cómo la autodisciplina, la productividad y el
deseo de servir a Dios pueden llevar a un individuo a alcanzar
sus metas y, al mismo tiempo, contribuir al bienestar de la
comunidad.

• El trabajo puede ser una forma en la que vivimos nuestra


fe, amamos a nuestro prójimo y contribuimos al bienestar
de la sociedad.
• En resumen, si bien las dificultades en el trabajo pueden
estar relacionadas con el pecado, el trabajo en sí mismo
no es producto del pecado.
• Es una parte inherente de la vida humana y puede ser una
bendición y un medio para cumplir el propósito que Dios
tiene para nosotros en la tierra.
• A través de Cristo, podemos ser instrumentos en el plan de
39
redención en favor de nuestro prójimo y dar significado
a nuestras labores diarias, viviendo de acuerdo con los
principios de amor, integridad y gratitud hacia Dios por el
don del trabajo.

LLAMADO
Las vidas de Noé, Adán y Eva (personajes bíblicos del tema
de esta ocasión) nos inspiran a ver nuestro trabajo diario
como una forma de honrar a Dios y de servir a la humanidad.
Las Escrituras nos instan a buscar el conocimiento, a trabajar
con diligencia y a utilizar nuestros talentos y recursos para el
bien común. Recordemos que cada uno de nosotros tiene
la capacidad de hacer una diferencia significativa en el
mundo a través de nuestras labores diarias. Aprovechemos
esta oportunidad para ser mayordomos fieles de los dones
que Dios nos ha otorgado y para servir con amor y gratitud.

¿Deseas que tu vida sea una continua expresión de gratitud


a Dios por el don del trabajo? ¿Te comprometerás ante Dios
para que tu vida y tu trabajo sean instrumentos para alcanzar
a otros? ¡Sé agradecido a Dios por el trabajo que proveyó!
¿Lo harás este sábado próximo?

Trae tu ofrenda de gratitud porque Dios te dio un trabajo.


Oremos.

40
LECTURA BÍBLICA: 1 S. Ped. 4:12, 13

INTRODUCCIÓN
Joni Eareckson Tada es una autora cristiana evangélica,
presentadora de radio, pintora, cantante y escritora. Cuando
uno escucha todos estos logros, pensaría que se trata de
una persona con excelentes cualidades tanto físicas como
intelectuales. Pero para conocer mejor quién es ella, sepamos
algo de su vida. Joni Eareckson nació el 15 de octubre de 1949
en Baltimore, Maryland, EEUU. Con el ejemplo de sus padres,
Joni vivió una vida muy activa durante sus años de crecimiento,
disfrutando de montar a caballo, hacer senderismo, tenis y
nadar. El 30 de julio de 1967, cuando tenía 17 años, se tiró
de clavado en la bahía de Chesapeake sin verificar la poca
profundidad del agua. El impacto produjo una fractura entre
la cuarta y quinta vértebras cervicales, y quedó tetrapléjica,
paralizada de los hombros hacia abajo. Durante los dos años
de rehabilitación, según su autobiografía “Joni”, experimentó
ira, depresión, pensamientos suicidas y dudas religiosas. Uno
pensaría que, ante semejante tragedia, Joni se pasaría el resto
de su vida en una silla de ruedas lamentando su desgracia.

Pero Joni aprendió a pintar con un pincel entre los dientes


y comenzó a vender sus obras de arte. También escribe
con la boca, aunque ahora para la mayoría de las tareas
de escritura confía en el software de reconocimiento de
voz. Hasta la fecha, es una conferenciante muy solicitada,
ha escrito más de cuarenta libros, grabado varios álbumes
musicales y protagonizado una película autobiográfica
de su vida. Además, es una defensora de las personas con
discapacidades, regalando sillas de ruedas a los necesitados.
Joni se casó con Ken Tada en 1982 y hasta la fecha, Ken y Joni
viven en Calabasas, California. Pero la desgracia no terminó
para Joni. En 2010, anunció que le habían diagnosticado
cáncer de mama en etapa III. Se sometió a una mastectomía
y quimioterapia. Su tratamiento resultó exitoso y fue
declarada libre de cáncer en 2015. En noviembre de 2018,
41
Joni fue diagnosticada con un nódulo maligno en la pared
torácica cerca del sitio de su cáncer original. Los tratamientos
de radiación para el nódulo resultaron exitosos y, en julio de
2019, anunció que una vez más había sido declarada libre de
cáncer.
¿Qué más le va a pasar? No lo sabemos, pero una cosa sí
podemos asegurar: Joni, aferrada a las promesas de Dios, ha
sido una fuente de inspiración para millones de personas que,
ante las tribulaciones y la desgracia, se aferran a la poderosa
mano de Dios y aprenden a salir adelante y a sacar lo positivo
de sus desgracias. La historia que hemos contado sirve para
ayudarnos a entender un tema que para muchos es difícil
de “digerir.” ¿Cómo puedo aceptar que una desgracia, un
accidente, un fracaso, una experiencia amarga, puedan ser
una “bendición disfrazada”?

TEMA
I. BENDICIONES DISFRAZADAS
Hay preguntas que muchos nos hemos hecho alguna vez: ¿Por
qué Dios permite que les sucedan cosas malas a aquellos que
son buenos? ¿Por qué me suceden a mí estas cosas si estoy
tratando de consagrarme a Dios? ¿Por qué a otros les va bien,
si andan mal? ¿Por qué Dios me castiga así, si no soy tan malo
como otros?
Esta noche vamos a estudiar lo que la Palabra de Dios y el don
profético tienen para enseñarnos sobre este asunto que resulta
muy desafiante para muchos, especialmente si están tratando
de entregar su vida completamente a Dios. Vamos a leer
algunos párrafos del libro “El Ministerio de Curación”, “Ayuda
en la vida cotidiana”, pp. 373-383, que es una bendición (les
recomendamos que lean este capítulo en su casa; pueden
encontrarlo en https://egwwritings.org). Vamos a leer varios
párrafos que nos ayudan a entender precisamente estas
preguntas: “Muchos que consagran sinceramente su vida al
servicio de Dios, se chasquean y sorprenden al verse como
nunca antes frente a obstáculos, y asediados por pruebas y
perplejidades.” “Piden en oración un carácter semejante al
de Cristo y aptitudes para la obra del Señor, y luego se hallan
en circunstancias que parecen exponer todo el mal de su
naturaleza. Se revelan entonces defectos cuya existencia no
sospechaban.” (Ministerio de Curación, 373). Ella nos afirma
que estas cosas les suceden a los hijos de Dios porque “las
pruebas y los obstáculos son los métodos de disciplina que
el Señor escoge, y las condiciones que señala para el éxito.”
(Ministerio de Curación, 373).
42
Explica que: “El que lee en los corazones de los hombres
conoce sus caracteres mejor que ellos mismos. Él ve que
algunos tienen facultades y aptitudes que, bien dirigidas,
pueden ser aprovechadas en el adelanto de la obra de
Dios…” “Su providencia los coloca en diferentes situaciones
y variadas circunstancias para que descubran en su carácter
los defectos que permanecían ocultos a su conocimiento.
“Les da oportunidad para enmendar estos defectos y
prepararse para servirle. Muchas veces permite que el fuego
de la aflicción los alcance para purificarlos…”

Pero lo que nos debe dar ánimo es que “El hecho de que
somos llamados a soportar pruebas demuestra que el Señor
Jesús ve en nosotros algo precioso que quiere desarrollar. Si
no viera en nosotros nada con que glorificar su nombre, no
perdería tiempo en refinarnos. No echa piedras inútiles en su
hornillo. Lo que él refina es mineral precioso.” (Ministerio de
Curación, 373).

II. LOS MISTERIOSOS CAMINOS DE DIOS


La historia de José (Gén. 37, 39, 45). La historia de José nos
ilustra el método que Dios usa para prepararnos para la obra
que tiene prevista en su plan divino en nuestras vidas. José,
odiado por sus hermanos por el cariño imprudente de su
padre, fue vendido como esclavo y llegó a Egipto (Gén. 37).
Esta experiencia transformó a José de ser un niño mimado a
un hombre servicial y responsable. “No caviló en los perjuicios
que sufría, sino que olvidó sus penas y trató de aliviar las de los
demás. Esa actitud cautivó a Potifar, su amo, y le entregó el
control de toda su hacienda.

Desafortunadamente, su juventud y gallardía también


cautivaron a la esposa de Potifar, quien quiso conquistarlo
para disfrutar de placeres sensuales ilícitos. La negativa de
José fue firme y no cedió a su asedio. Esto motivó que fuera
acusado por la esposa de Potifar, y este lo envió a la cárcel
(Gén. 39).

Esta experiencia pareciera que fue un revés para la fidelidad


de José, pero no; en la cárcel continuó con la misma actitud
y ganó la buena voluntad del jefe de la cárcel (Gén. 40).
Elena White nos explica que “Dios lo estaba preparando en la
escuela de la aflicción, para que fuera de mayor utilidad, y no
rehusó someterse a la disciplina que necesitaba. En la cárcel,
presenciando los resultados de la opresión y la tiranía, y los
43
efectos del crimen, aprendió lecciones de justicia, solidaridad
y misericordia que lo prepararían para ejercer el poder con
sabiduría y compasión.” (Patriarcas y Profetas, 194).

En la cárcel interpretó el sueño al copero del rey y, tal como


se lo anunció, el sueño se cumplió. José le ruega al copero
que interceda ante el Faraón y lo saque de la cárcel, y este le
promete que lo hará. El copero sale libre, es reinstalado en su
puesto en la corte del Faraón, pero el copero se olvidó de José
(Gén. 40). Pasaron dos años y el Faraón tiene dos sueños que
nadie en el imperio egipcio pudo interpretar. Ahí es donde el
copero se acuerda de José y este es llamado a la corte del
rey (Gén. 41). Este era el momento que Dios había preparado
para que José cumpliera el propósito divino y “desde el
calabozo, José fue exaltado a la posición de gobernante de
toda la tierra de Egipto. Era un puesto honorable; sin embargo,
estaba lleno de dificultades y riesgos. Uno no puede ocupar
un puesto elevado sin exponerse al peligro.” (Patriarcas y
Profetas, 198). Pero la corte no era un oasis para José. Las
tentaciones ahí eran más sutiles pero más peligrosas. “Así
como la tempestad deja incólume a la humilde flor del valle
mientras desarraiga al majestuoso árbol de la cumbre de la
montaña, así los que han mantenido su integridad en la vida
humilde pueden ser arrastrados al abismo por las tentaciones
que acosan al éxito y al honor mundanos. Pero el carácter de
José soportó la prueba tanto de la adversidad como de la
prosperidad.” (Patriarcas y Profetas, 198).

Pasaron los siete años de abundancia profetizada por José


y vinieron los siete años de hambre. Y es aquí donde la
intervención divina va a obrar a través de José en el plan
de Dios para la salvación de su pueblo. Como sabemos, los
hermanos de José vienen a Egipto para comprar alimentos
y José los reconoce, habían pasado 22 años cuando ve de
nuevo a sus hermanos. El relato nos dice que, José conoció
a sus hermanos; pero ellos, no lo conocieron (Gén. 42: 8,9). Al
final se da a conocer a ellos. Los invita a que se trasladen con
toda su familia a Egipto, y allí se instalan con la bendición de
Faraón. Y la historia termina con la familia reunida en Egipto
(Gén. 42-45).

José pasa por muchas pruebas y contratiempos, pero al final


él logra comprender el propósito divino en todo esto y les dice
a sus hermanos: “Ahora pues, no os entristezcáis, ni os pese de
haberme vendido acá; porque para preservación de vida me
44
envió Dios delante de vosotros… Así, pues, no me enviasteis
acá vosotros, sino Dios…” (Gén. 45:5-8). Qué mayor ejemplo
de cómo Dios permite ciertas experiencias en nuestra vida
para poder cumplir su plan en nosotros y que podamos ser
una bendición en la vida de otros. Joni Eareckson, como José,
han aprendido el propósito divino en sus experiencias.

DINÁMICA: EXPERIENCIA PERSONAL


Fórmense grupos de 4 o 5 personas, si alguien tiene alguna
experiencia igual a la de José, perimata que la comparta.
También pueden comentar, qué lecciones han sacado de la
experienda de José.

III. LAS PROMESAS DE DIOS PARA LOS DESANIMADOS


Después de la actividad, lea las siguientes preguntas a la
congregación:

Hermanos, vamos a leer estas preguntas para que nos


hagamos un autoanálisis:

• ¿Las cosas no han salido como esperabas?


• ¿Has perdido tu empleo y no encuentras otro?
• ¿Tu negocio anda mal?
• ¿Tu matrimonio se está desmoronando?
• ¿Tu salud está quebrantada?
• ¿Tienes una enfermedad terminal?
• ¿Te faltan recursos para hacer frente a tus gastos?
• ¿Sientes temor por el futuro?
• ¿Sientes que Dios te ha abandonado?

Si has pasado o estás pasando por alguna de estas situaciones


descritas, te invito a que leamos algunas promesas que Dios
tiene para meditar (y si es posible tratemos de aprenderlas de
memoria). Leamos juntos en voz alta estos pasajes:

“No tengas miedo, porque yo estoy contigo; no te desalientes,


porque yo soy tu Dios. Te daré fuerzas y te ayudaré; te sostendré
con mi mano derecha victoriosa… Pues yo te sostengo de
tu mano derecha: yo, el Señor tu Dios. Y te digo: ‘No tengas
miedo, aquí estoy para ayudarte. Aunque seas un humilde
gusano, oh Jacob, no tengas miedo, pueblo de Israel, porque
yo te ayudaré. Yo soy el Señor, tu Redentor. Yo soy el Santo de
Israel’”. (Isa. 41:10, 13, 14 NTV)

“Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que


45
tenéis ahora; Porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;
De manera que podemos decir confiadamente: El Señor es
mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre.”
(Heb. 13:5, 6)

IV. LA ESCUELA DEL MÁS ALLÁ


Muchas de las tribulaciones y reveses que tenemos en la vida,
no tendrán explicación aquí en la tierra. Elena White tiene
un hermoso capítulo en el libro La Educación, llamado “La
escuela del más allá”, donde ella nos explica la razón de
nuestros sufrimientos y fracasos. (Les recomiendo que lean
todo el capítulo en su casa). Solo voy a leer unos párrafos
donde enseña que cuando estemos en la patria celestial,
“entonces serán aclaradas todas las perplejidades de la vida.
Donde a nosotros nos pareció ver sólo confusión y desilusión,
propósitos quebrantados y planes desbaratados, se verá un
propósito grandioso, dominante, victorioso, y una armonía
divina… “‘Allí, todos los que obraron con espíritu abnegado
verán el fruto de sus labores. Se verá el resultado de la
aplicación de cada principio recto y la realización de toda
acción noble. Algo de ello vemos ahora. Pero, ¡cuán poco
del resultado de la obra más noble del mundo llega a ver
en esta vida el, que la hace! ¡Cuántos trabajan abnegada e
incansablemente por los que pasan más allá de su alcance y
conocimiento!’...

CONCLUSIÓN
Las pruebas y problemas que nos llegan nos ayudan a mejorar
nuestro carácter. Dios tiene un plan especial para cada uno
de nosotros para ayudarnos siempre en todo momento, él
nunca nos deja solos. Démosle gloria a Dios por su amor y por
todas las bendiciones disfrazadas que nos da aún en medio
del dolor y sufrimiento. “¡Oh profundidad de las riquezas, de la
sabiduría y del conocimiento de Dios! ¡Cuán insondables son
sus juicios e inescrutables sus caminos!” (Rom. 11:33).

LLAMADO
¿Te gustaría decirle a Dios en esta ocasión gracias por
ayudarme siempre? ¿Te sientes agradecido porque te ha
ayudado durante este año? Te suplico no me dejes nunca
solo.

Oremos.

46
LECTURA BÍBLICA: Apoc. 21:1-7 - Leer alternadamente

INTRODUCCIÓN
El tema que vamos a estudiar en este último día de la semana
de gratitud tiene que ver con un lugar donde se cristalizan
todos los anhelos y deseos humanos. Se le identifica con
varios nombres: el cielo, la patria celestial, la tierra nueva,
el hogar celestial, etc. En sí, todos estos nombres resumen
el fin de todo el proceso del plan de salvación para la raza
humana. Muchos preguntan, ¿dónde es el cielo y cómo se
llega allá? Otros preguntan, ¿es el cielo un lugar real? Hay
otros que han oído hablar del cielo, pero el concepto que
tienen es de un lugar etéreo, intangible, donde los santos se
la pasan flotando en una nube tocando un arpa. ¿Habla la
Biblia del cielo? ¿Es realmente un lugar donde todos nuestros
anhelos serán plenamente satisfechos? ¿Es el hogar donde
ya no habrá más dolores, separaciones, tristezas y muerte?

TEMA
Primero, es importante que aclaremos que en la Biblia sí se
habla no solo de un cielo, sino de varios cielos. La palabra
“cielo” en la Biblia, (en hebreo: shamyim, en griego: ouranos)
puede significar o referirse a tres tipos de cielo.

El cielo atmosférico. La Biblia nos habla de la atmósfera que


cubre la tierra como cielo o cielos (Gén. 1:7,8). Este cielo,
el atmosférico, es el que cubre nuestro planeta. Debemos
estudiar el contexto en la Biblia para saber cuándo se refiere
a este cielo que se le conoce como el primer cielo.

El cielo estelar o cósmico. También puede referirse a los


vastos planetas, estrellas y galaxias del universo, o sea, el cielo
cósmico. El salmista dice: “Cuando veo tus cielos, obra de tus
manos, la luna y las estrellas que tú formaste…” (Salmos 8:3).
Salomón hizo referencia a los dos cielos cuando dijo: “Pero,
¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que
los cielos (cósmicos), los cielos de los cielos (atmosféricos),
47
no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo
he edificado?” (1 Rey 8:27). Por eso se le conoce como el
segundo cielo.

La morada de Dios. La Biblia dice: “El Señor afirmó en los cielos


su trono; y su reino domina sobre todos” (Sal. 103:19). El trono
de Dios también se menciona en relación con el monte de
Dios (Eze. 28:16). A este cielo se refiere Pablo cuando dice:
“Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años fue
arrebatado hasta el tercer cielo. Y conozco al tal hombre, que
fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que
no le es dado al hombre expresar” (2 Cor. 12:2-4). Aquí Pablo
nos está hablando del tercer cielo donde está el Paraíso o
morada de Dios. Hablemos de la historia de un hogar, el Edén
o paraíso, que Dios creó, se perdió por causa del pecado del
hombre, fue llevado al cielo de Dios (el tercer cielo) (Apoc.
2:7), pero al final del milenio, va a descender a la tierra y se
va a establecer nuevamente en nuestro planeta renovado
(Apoc. 21:1-3). Este es el cielo en la tierra, que será la morada
de Dios y los seres humanos por la eternidad (Apoc. 22:1-5).

I. El primer Edén, el paraíso perdido. Cuando Dios creó al


hombre y a la mujer, les preparó un hogar para que vivieran:
“Jehová Dios plantó un huerto en Edén, al oriente; y puso allí
al hombre que había formado” (Gén. 2:8). Y luego añade:
“Tomó, pues, Jehová Dios al hombre, y lo puso en el huerto de
Edén, para que lo labrara y lo guardase” (Gén. 2:15). Elena
White describe con mayores detalles cómo era este Edén:
“Todo lo que Dios hizo tenía la perfección de la belleza, y nada
que contribuyera a la felicidad de la santa pareja parecía
faltar; sin embargo, el Creador les dio todavía otra prueba
de su amor, preparándoles especialmente un huerto como
su morada. En este huerto había árboles de toda variedad,
muchos de ellos cargados de aromáticas y deliciosas frutas.
Había hermosas plantas trepadoras, como vides, que
presentaban un aspecto agradable y hermoso, con sus ramas
inclinadas bajo el peso de tentadora fruta de los más ricos
y variados matices. El trabajo de Adán y Eva debía consistir
en formar kioscos o albergues con las ramas de las vides,
haciendo así su propia morada con árboles vivos cubiertos
de follaje y frutos. Había en profusión y prodigalidad olorosas
flores de todo matiz. En medio del huerto estaba el árbol
de la vida que era superior en gloria y esplendor a todos los
demás árboles. Sus frutos parecían manzanas de oro y plata,
y tenían el poder de perpetuar la vida” (E. G. White, Patriarcas
48
y Profetas, 26.1). “Dios puso a Adán en un huerto. Esta fue su
morada. Los azulados cielos le servían de techo; la tierra, con
sus delicadas flores y su alfombra de animado verdor, era su
piso; y las ramas frondosas de los hermosos árboles le servían
de dosel. Sus paredes estaban decoradas con los adornos
más esplendorosos, que eran obra de la mano del sumo
Artista” (Patriarcas y Profetas, 28.1). Desafortunadamente,
el hombre no supo apreciar todas las bendiciones que Dios
preparó para su bienestar y felicidad. Por su pecado perdió el
hogar que Dios le había dado. Su pecado le hizo indigno de
vivir en la morada preparada por Dios.
¿Qué pasó con el Edén? Elena de White nos dice que “el
huerto del Edén permaneció en la tierra mucho tiempo
después que el hombre fuera expulsado de sus agradables
senderos. Durante mucho tiempo después, se le permitió a la
raza caída contemplar de lejos el hogar de la inocencia, cuya
entrada estaba vedada. En la puerta del paraíso, custodiada
por querubines, se revelaba la gloria divina. Allí iban Adán y sus
hijos a adorar a Dios. Allí renovaban sus votos de obediencia
a aquella ley cuya transgresión los había arrojado del Edén.
Cuando la ola de iniquidad cubrió al mundo, y la maldad de
los hombres trajo su destrucción por medio del diluvio, la mano
que había plantado el Edén lo quitó de la tierra. Pero en la final
restitución, cuando haya “un cielo nuevo, y una tierra nueva”,
ha de ser restaurado más gloriosamente embellecido que al
principio” (La segunda venida y el cielo, 128.2). Ahora todos
los seres humanos añoramos estar en ese paraíso perdido.
Como lo dijo el apóstol Pablo: “Conforme a la fe murieron
todos estos sin haber recibido lo prometido, sino mirándolo
de lejos, y creyéndolo, y saludándolo, y confesando que eran
extranjeros y peregrinos sobre la tierra.

II. Dios promete un mundo nuevo; Cristo, con su sacrificio en


la cruz, lo hizo posible. La pérdida del Edén fue una tragedia,
pero Dios no abandona a la raza humana. A través de sus
profetas dejó mensajes de aliento y promesas de restauración
de ese hogar. “Se alegrarán el desierto y el sequedal. Se
regocijará el Arabá y florecerá como la rosa” (Isa. 35:1). “El
lobo y el cordero pacearán juntos. El león comerá paja como
el buey, y la serpiente se alimentará de polvo. No harán daño
ni destruirán en todo mi santo monte, dice Jehová” (Isa.
65:25). El apóstol Pedro, después de anunciar la destrucción
de este mundo de pecado y la venida de Cristo, añadió:
“Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos
y tierra nueva, en los cuales mora la justicia” (2 Pedro 3:13,14).
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“No se turbe vuestro corazón; creeís en Dios, creed también
en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no
fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues a preparar lugar para
vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez,
y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros
también estéis.” (Juan 14:1-3).

III. La tierra renovada, un hogar para los redimidos


En la segunda venida de nuestro Señor, el apóstol Pedro nos
dic: “...el día del Señor vendrá como ladrón en la noche; en el
cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos
ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella
hay serán quemadas. Puesto que todas estas cosas han de
ser deshechas, ¡cómo no debéis vosotros andar en santa y
piadosa manera de vivir, esperando y apresurándoos para la
venida del día de Dios, en el cual los cielos, encendiéndose,
serán deshechos, y los elementos, siendo quemados, se
fundirán! Pero nosotros esperamos, según sus promesas,
cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia”
(2 Ped. 3:10-14). Este mundo estará mil años en completo
caos y oscuridad (Jer. 4:23-27; Isa. 26:20, 21), El diablo y sus
ángeles quedarán presos en este planeta en la oscuridad,
mientras los redimidos estarán con Jesús en el cielo de Dios
juzgando junto con Cristo (Apoc. 20:1-6). Después de los mil
años, los malos son resucitados, castigados y destruidos por el
fuego eterno de Dios (Apoc. 20:7-15). La tierra será renovada
(Apoc. 21:1). Y Dios traerá del cielo el Edén que ahora es una
ciudad, la nueva Jerusalén, donde vamos a vivir todos los
redimidos (Apoc. 21:2, 9). Un ángel le muestra al apóstol Juan
el esplendor de la nueva Jerusalén (Apoc. 21:9-27).

En la Biblia se llama a la herencia de los bienaventurados


una patria (Heb. 11:14-16). Allí conduce el divino Pastor a su
rebaño a los manantiales de aguas vivas. El árbol de la vida
da su fruto cada mes, y las hojas del árbol son para el servicio
de las naciones. Allí hay corrientes de agua que manan
eternamente, claras como el cristal, al lado de las cuales
se mecen árboles que echan su sombra sobre los senderos
preparados para los redimidos del Señor. Allí las vastas llanuras
alternan con bellísimas colinas y las montañas de Dios elevan
sus majestuosas cumbres. En aquellas pacíficas llanuras, al
borde de aquellas corrientes vivas, es donde el pueblo de Dios
que por tanto tiempo anduvo peregrino y errante, encontrará
un hogar.

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En la ciudad de Dios “no habrá ya más noche.” Nadie
necesitará ni deseará descanso. No habrá quien se canse
haciendo la voluntad de Dios. Sentiremos siempre la frescura
de la mañana. “No necesitan luz de lámpara, ni luz del sol;
porque el Señor Dios los alumbrará.” (Apoc. 22:5, V.M.). Allí
no habrá más lágrimas. “Y la muerte no será más; ni habrá
más gemido ni clamor, ni dolor; porque las cosas de antes
han pasado ya.” “No dirá más el habitante: Estoy enfermo; al
pueblo que mora en ella le habrá sido perdonada su iniquidad.”
(Apoc. 21:4; Isa. 33:24, V.M.) La gloria de Dios y del Cordero
inunda la ciudad santa con una luz que nunca se desvanece.
“No vi templo en ella; porque el Señor Dios Todopoderoso, y
el Cordero son el templo de ella.” (Apocalipsis 21:22, V.M.) El
pueblo de Dios tiene el privilegio de tener comunión directa
con el Padre y el Hijo. “Ahora vemos obscuramente, como
por medio de un espejo.” (1 Corintios 13:12, V.M.) “El trato
puro con seres santos, la vida social y armoniosa con los
ángeles bienaventurados y con los fieles de todas las edades
que lavaron sus vestiduras y las emblanquecieron en la sangre
del Cordero, los lazos sagrados que unen a “toda la familia
en los cielos, y en la tierra” (Efe. 3:15, V.M.) “Allí intelectos
inmortales contemplarán con eterno deleite las maravillas del
poder creador, los misterios del amor redentor. Allí no habrá
enemigo cruel y engañador para tentar a que se olvide a
Dios. “El gran conflicto ha terminado. Ya no hay más pecado
ni pecadores. Todo el universo está purificado. La misma
pulsación de armonía y de gozo late en toda la creación. De
Aquel que todo lo creó manan vida, luz y contentamiento
por toda la extensión del espacio infinito. Desde el átomo
más imperceptible hasta el mundo más vasto, todas las cosas
animadas e inanimadas, declaran en su belleza sin mácula
y en júbilo perfecto, que Dios es amor.” (El Conflicto de los
Siglos, 657).

CONCLUSIÓN
Ante todas estas maravillas que Dios tiene preparadas para
nosotros, unamos nuestras voces con todo nuestro ser para
alabar a nuestro Redentor.

LLAMADO: Es tiempo de agradecer a Dios por todas las


cosas que hace por nosotros, por todas las bendiciones que
recibimos durante el año. Te invitamos que le traigas tus
ofrendas de gratitud con alegría en tu corazón. ¡Oremos y
participemos!

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Viviendo con Gratitud

Por tus maravillas te alabo, Señor,


no hay Dios como tú.
Tu vida entregaste por mí en la cruz
y hoy salvo soy por fe.
Es Dios la fuente eterna
de insondable amor,
y en gratitud por tu inmensa
bondad te doy mi corazón.

Coro:
Te alabamos, Señor,
porque en Cristo Jesús
anhelamos al cielo llegar,
el lugar de eternal gratitud.
Con mi canto, Señor,
hoy te alabaré.
Viviré en gratitud, entregando mi ser.
Tú eres mi Dios y mi Salvador,
por los siglos siempre cantaré de tu gran amor.

Por el sustento, familia y bondad,


hoy te agradezco, Señor.
Por mis amigos y el don celestial de la fe,
aun por el dolor.
No puedo medir tu inmensa bondad,
bendiciones sin fin recibí.
A tus atrios hoy vengo a adorar sin dudar,
Me gozaré en tu favor.

El Señor es mi fuerza, mi escudo eterno,


confío solo en Él.
Mi canto elevo a su trono de amor,
por siempre le cantaré.

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Letra: Ptr. Rikey Chable Tolosa

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