Respuestas Eco II
Respuestas Eco II
El año 1972 puede ser adecuado como año de referencia, pues en él coincidieron la con-
ferencia de Estocolmo sobre desarrollo y medioambiente y la publicación del primer
informe al Club de Roma sobre límites al crecimiento.
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Un núcleo de interés fue entonces el grado de continuidad o discontinuidad con los en-
foques sociológicos existentes y, dado que éstos están conectados de muchas maneras
con la teoría clásica, la relevancia de ésta para tratar dicha cuestión, pueden distinguirse
tres tipos de respuesta:
1. En primer lugar se ha afirmado que existe una ruptura o discontinuidad fundamental
entre sociología medioambiental y los diferentes enfoques (funcionalismo, interaccio-
nismo simbólico, etno-metodología, teoría del conflicto, marxismo…) que dominaron la
sociología en la segunda mitad del siglo XX. Una ruptura expresada en términos de un
cambio de paradigma, como conjunto de supuestos preteóricos que conforman una de-
terminada visión del mundo.
Catton y Dunlap asociaron el antropocentrismo con el excepcionalismo de la sociología,
y hablaron del paradigma del excepcionalismo humano, para más tarde pasar a referirse
al paradigma del exencionalismo humano. Su idea es que la conciencia de los límites
ecológicos fundamenta una visión alternativa, egocéntrica, en la que los seres humanos
son reintegrados al mundo natural del que forman parte, refiriéndose a ella como nuevo
paradigma ecológico.
Dunlap se refiere explícitamente a Durkheim y a Weber como precursores de la visión
exencionalista. La regla durkheimiana de que la explicación de un hecho social debe
buscarse siempre en otro hecho social y el principio weberiano de que es importante
comprender los modos en que la gente define su situación con el fin de comprender sus
acciones. Aunque en ambos casos no es concluyente y tiene bastante de circunstancial.
El propio Dunlap acepta la posibilidad de que la sociología medioambiental recurra con
provecho a esquemas conceptuales y métodos heredados de la tradición sociológica y, al
mismo tiempo, destaca la ruptura con algunas de sus visiones y supuestos preteóricos.
El (NPE) Nuevo Paradigma Ecológico era y sigue siendo una visión general del mundo
que conduce a ver éste de tal modo que la necesidad de la investigación sociológica
sobre las cuestiones ambientales se hace obvia; el modo preciso en que se hará esa in-
vestigación se verá claramente afectado por la perspectiva teórica específica que se
adopte.
2. Una segunda posición coincide con la anterior en cuanto a la existencia de una dis-
continuidad muy marcada entre la sociología ecológica y las perspectivas teóricas vi-
gentes en el momento de su aparición. Sin embargo, considera que sí existen preceden-
tes fuera de la corriente principal. Podemos llamar a este punto de vista la hipótesis
Guadiana de la sociología medioambiental, dado que la falta de conexión que hay a
menudo entre esos precedentes hace inviable aludir a éstos como parte de una tradición
o descubrir entre ellos una teoría clásica.
Malthus sería el precursor más indiscutible de la sociología ecológica. Situó la existen-
cia de límites externos, biofísicos, en el centro de su reflexión: la provisión de medios
de subsistencia depende de la superficie cultivable (que es finita) y de las características
de los suelos. Profecías malthusianas no cumplidas, porque el incremento de la produc-
tividad agrícola ha sido muy grande. Un incremento debido a una enorme subvención
externa como fertilizantes, que ha convertido a la agricultura moderna en consumidora
neta de energía; cada caloría contenida ahora en los alimentos requiere el consumo de
más o menos diez calorías de energía fósil. Ideas de Malthus sobre los límites a la pro-
ducción de alimentos que no han sido refutadas, y continúan siendo objeto de discusión
en la actualidad.
Malthus fue un ecólogo avanzado a su tiempo, un antropólogo ingenioso, un sociólogo
poco sutil y un ideólogo declaradamente anti ilustrado, poco amigo del progresismo.
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3. Una tercera posición ha mantenido que hay, aunque escasamente desarrollada, una
sociología medioambiental clásica.
La idea durkheimiana de que la división del trabajo mejora la adaptación a su ambiente
de las sociedades más densamente pobladas, reduciendo la competencia directa por la
apropiación de los recursos y provocando cambios culturales que redefinen y amplían la
base de recursos. La abundancia de analogías biológicas y la influencia del evolucio-
nismo de Durkheim.
La idea de Weber de que los factores ambientales aun no siendo determinantes univer-
sales, pueden tener una importancia causal en ciertos momentos clave de la historia de
cada sociedad. El análisis weberiano del papel histórico de la ética protestante ha inspi-
rado, más o menos directamente, diferentes versiones de la tesis de que una especie de
conversión, de naturaleza religiosa, al ecologismo está siendo el motor de los movi-
mientos y cambios sociales que tienden hacia una mayor compatibilidad entre sociedad
y naturaleza. Una definición de clase social de inspiración weberiana en términos de
oportunidades objetivas de vida ha sido la base para un intento de conceptualización de
las clases ambientales como una nueva dimensión de la estructura en las sociedades
contemporáneas.
En los últimos años es visible una tendencia a la aproximación mutua entre las tres vi-
siones reseñadas de la relación entre la sociología ecológica y la tradición sociológica.
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Supuestos sobre el 3. El mundo es muy 3. Los ambientes 3. Los humanos viven en un
contexto de la sociedad grande, así que social y cultural son ambiente biofísico finito
humana proporciona el contexto crucial del que dependen, lo que
oportunidades para los asuntos impone poderosas
ilimitadas a los humanos, siendo el restricciones físicas y
humanos. ambiente biofísico en biológicas a los asuntos
gran medida humanos.
irrelevante.
Supuestos acerca de las 4. La historia de la 4. La cultura es Aunque la inventiva de los
constricciones sobre la humanidad es la del acumulativa, así que humanos y los poderes que
sociedad humana progreso ; para cada el progreso de ella se derivan puedan
problema hay una tecnológico y social durante un tiempo ampliar
solución, de modo puede continuar aparentemente los límites
que el progreso no indefinidamente, de la capacidad de carga,
tiene por qué haciendo que todos las leyes ecológicas no
detenerse. los problemas pueden ser anuladas.
humanos puedan en
última instancia
solucionarse.
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Sobre la pregunta sobre la influencia de la ecología humana sociológica en la actual
sociología medioambiental debe contestarse, al menos de momento, señalando que esa
influencia ha sido más bien difusa.
Exponga el punto de vista marxista clásico sobre las relaciones entre naturaleza y
sociedad.
Después de 1972, algunos textos marxistas sobre el concepto de naturaleza seguían sin
dedicar al asunto más que una atención del todo marginal, alegando que el desarrollo de
las fuerzas productivas no tenía nada que ver con el crecimiento del producto nacional
bruto.
El impacto causado por la difusión del primer informe al Club de Roma sobre los lími-
tes al crecimiento, por la simultánea crisis del petróleo y por la aparición del movimien-
to ecologista marcó un punto de inflexión, pues despertó el interés por la relación entre
marxistas y ecología. En diversas obras publicadas en esos años se señaló la incompati-
bilidad entre los datos aportados por los informes sobre el medio ambiente y la visión
marxista de un reino de la libertad surgido a partir de la abundancia material.
Existen algunos otros intentos de revisar el materialismo histórico desde un punto de
vista ecológico como por ejemplo:
Dickens ha extendido el concepto de alienación para dar cuenta de las dificultades exis-
tentes en la relación con la naturaleza: un alejamiento creciente donde los seres huma-
nos construyen su identidad desde una creciente cosificación de la naturaleza.
O´Connor trabajó desde una segunda contradicción del capitalismo referida al freno que
la acumulación del capital encuentra en los costes crecientes que se requieren para man-
tener las condiciones naturales de la producción. La primera contradicción corresponde
a las condiciones de la producción que se caracterizan por no ser producidas como mer-
cancías, de modo que todas las actividades del estado no concernientes al dinero ni a las
fuerzas armadas pueden entenderse como regulación de las mismas.
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Exponga las principales aportaciones y autoras del ecofeminismo.
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¿Cuáles son las novedades que configuran el nuevo contexto de la sociología del
medio ambiente?
En primer lugar, porque al menos una parte de lo que hace treinta años se anunciaba
para el futuro ha llegado ya. El cambio climático no es sólo el peligro de que algunos
pequeños estados isleños del Pacífico desaparezcan como consecuencia de la elevación
del nivel del mar, sino la realidad de que los glaciares de los Alpes tienen la mitad de la
masa de hielo que tenían hace un siglo. Chernóbil no fue una ilustración hipotética de
los riesgos tecnológicos. Etc. , etc.
En segundo lugar, porque conceptos como el desarrollo sostenible o el principio de pre-
caución, aunque son mucho más normativos que descriptivos, están incorporados a pro-
cesos y prácticas sociales existentes en las que su impacto puede ser examinado en deta-
lle.
Finalmente, porque los gobiernos han definido políticas de medio ambiente y han crea-
do las correspondientes administraciones, las empresas han incorporado algunos crite-
rios de ecoeficiencia y líneas de productos verdes, los sindicatos y otros movimientos
sociales han elaborado sus propias perspectivas y han revisado su posición en relación a
las crisis ecológica, ciertos segmentos del universo del consumo se han articulado en
busca de más compatibilidad ambiental, muchas ciudades redefinen su planificación en
busca de más sostenibilidad, los conflictos ecológicos-sociales muestran la presencia de
actores colectivos distintos de los sectores organizados del movimiento ambientalistas,
los impactos de la cuestión ambiental en la conciencia colectiva son más profundos y
diversos y requieren análisis de opinión pública más detallados, el medio ambiente ha
aparecido como un componente significativo del debate sobre la globalización.
Los inicios de una respuesta proactiva por parte de la industria, particularmente por par-
te de las grandes compañías, han sido estudiados en cuanto a su definición de los pro-
blemas ambientales, a los ajustes organizativos, a las reformas en el tratamiento de las
emisiones y a la revisión de los procesos productivos.
Se ha discutido el alcance de esas reacciones, hasta qué punto éstas expresan una
reorientación inspirada por la ecoeficiencia o constituyen sobre todo un intento de “la-
vado de cara verdoso” (Green- washing).
Se han estudiado diversas manifestaciones de conflicto social originado por la escasez
de recursos naturales como consecuencia de su sobreexplotación o por la incidencia
desigual sobre diferentes grupos sociales de riesgos tecnológicos o fenómenos de con-
taminación.
Han sido objeto de análisis la adaptación de los sistemas de relaciones laborales y de las
organizaciones sindicales a los requerimientos de reforma ecológica de la economía,
como las relaciones entre sustentabilidad y condiciones de trabajo, y entre medio am-
biente y empleo.
Investigaciones sobre valores, opiniones y actitudes en materia de medio ambiente.
Tendencia creciente en el impacto ambiental del consumo doméstico. Definición de
indicadores relativos a desarrollo y sustentabilidad, tanto analíticos como centrados en
grandes agregados.
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La cuestión ambiental ha ocupado también un lugar en las elaboraciones sociológicas a
propósito del conjunto de procesos que suelen agruparse bajo el rótulo globalización,
así como en los debates al respecto.
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¿En qué coinciden y en qué difieren las teorías de la modernización ecológica y la
de la sociedad del riesgo?
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2. Las relaciones entre sociedad y medio ambiente dependen siempre de formas
históricas concretas de la tecnología, la desigualdad social y el sistema de nece-
sidades.
3. La expansión de la civilización industrial está siendo condicionada ya por los
límites de la naturaleza para suministrar recursos y absorber residuos.
¿De qué tipos son los tres enfoques básicos de la sociología ecológica? Razone la
respuesta
“…todas las características de una sociedad se deben, en última instancia, a solo tres
cosas:
1) la influencia de sus ambientes biofísico y social, 2) la influencia de la herencia gené-
tica de nuestra especie, y 3) la influencia de las características sociales y culturales ante-
riores de la propia sociedad. Las flechas dobles en el modelo indican también que las
sociedades humanas no solo están afectadas por el ambiente y por la herencia genética
de nuestra especie, sino que también influyen sobre ellos” Fuente: Lenski, Nolan y
Lenski (1995:21)
En este modelo, el ambiente biofísico incluye cosas tales como los suelos, el agua, los
minerales, el clima, las plantas y animales, etc de las que las sociedades dependen para
satisfacer las necesidades materiales de sus miembros (alimento, agua, cobijo…) y que
representan tanto oportunidades como amenazas. La herencia genética se interpreta co-
mo la base de una naturaleza humana constante, configurada por rasgos como la socia-
bilidad, la propensión egoísta, la desigual distribución de las capacidades innatas, la
influencia del hábito y la costumbre. Etc. (Lenski 1984). Las características sociocultu-
rales más relevantes, presentes en todas las sociedades humanas, son la población, la
“cultura simbólica”, los artefactos, la organización social y las instituciones.
Retenga los argumentos del autor para criticar la consideración del medio
ambiente como una constante.
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Hay que añadir, entonces, que la interacción entre la herencia genética y los diferentes
ambientes, a través de las distintas mediaciones culturales, produce, por decirlo así,
múltiples naturalezas humanas, lo que convierte en insuficiente (y a menudo erróneo) el
tratamiento de la influencia ejercida por esas naturalezas sobre las relaciones sociales
como una constante.
De forma similar, aceptar que las interacciones entre la organización social y el medio
ambiente natural son de doble dirección implica aceptar que este último resulta conti-
nuamente alterado por la intervención humana, por lo que su influencia sobre las formas
en que dicha intervención se produce no puede tampoco ser tratada como una constante.
Éste es, claramente, el punto de vista de la nueva historia ecológica (Crosby 1988; Pon-
ting 1992) y es también, en lo que respecta a la fase presente de la sociedad industrial, el
punto de vista de la sociología ecológica, el reflejado en la tercera de las proposiciones.
“El mundo humano suele explicarse unas veces desde la perspectiva de los seres que,
consciente e intencionalmente, lo componen y, otras, desde la de las fuerzas anónimas
que lo constituyen. En el primer caso, los protagonistas son mujeres y hombres, dota-
dos de pasiones, intereses, preferencias e inclinaciones varias que procuran satisfacer.
En el segundo fuerzas demográficas, económicas, biológicas y físicas se mezclan con
otras, no menos poderosas y anónimas, como pueden ser las corrientes políticas, reli-
giosas y tecnológicas, para determinar el sino de las gentes. La primera actitud parte
de la microsociología y la segunda de la macrosociología. (Giner 1996:309)
La conexión entre los enfoques de la estructura y de la acción social pasa por desligar a
esta última de una ontología construccionista. Es decir, que la sociología medioambien-
tal requiere alguna clase de modelo “realista” de integración de la estructura y la acción,
pues sólo en un contexto así la conexión entre las acciones sociales y el estado de los
ecosistemas continúa siendo relevante incluso si los agentes la ignoran por completo,
incluso si se engañan al interpretarla. El estudio de la construcción social de los signifi-
cados puede llegar a ser del todo incongruentes.
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Quien prefiera una sociología iniciada a partir de la acción intencional puede reformular
la proposición tercera y, en lugar de decir que los límites de la naturaleza amenazan la
expansión de la sociedad industrial, puede decir que los agentes humanos corren el ries-
go de quedar presos de las consecuencias ecológicas no deseadas de sus acciones
(Murphy 1997) (el autor insiste, en que la centralidad de esa proposición es indepen-
diente de que uno crea o no que ese riesgo es realmente grave y es dependiente sólo de
que acepte que las acciones humanas—se construya como se construya su significado—
tienen consecuencias ecológicas).
Los términos “catástrofe” y “cornucopia” han sido frecuentemente usados para referirse
a dos puntos de vista opuestos acerca del alcance y las consecuencias concretas de la
presión actualmente ejercida por las actividades humanas sobre los ecosistemas. El
primero de esos puntos de vista mantiene que hay límites naturales que no se pueden
sobrepasar sin provocar un colapso y que la escala física actual de la actividad humana
excede ya esos límites o está próxima a hacerlo, de forma tal que está comprometiendo
la capacidad de sustentación futura de la Tierra. El segundo tiende a negar que la
existencia de límites naturales sea algo de interés práctico y a mantener que las
capacidades humanas de innovación tecnológica y de adaptación social pueden superar
cualquier escasez particular, de forma tal que los límites a la expansión humana, si
acaso, serían socieconómicos, no naturales. Quienes se alinean en la primera posición
tienden a presentar el crecimiento demográfico, el aumento en el consumo de recursos y
el grado de alteración de los sistemas naturales como evidencia de que la presión
humana sobre la naturaleza es ya peligrosa. Quienes la rechazan tienden, por el
contrario, a presentar la expansión demográfica y económica como prueba histórica del
éxito y el dominio humano sobre la naturaleza.
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inherentemente impredecible, como es el cambio social. La coincidencia de mucho
riesgo y mucha incertidumbre es, entonces, el principal rasgo definitorio del
problema. (Pag. 124)
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los humanos como convertidores de la energía contenida en los alimentos y en la
compleja combinación de factores diversos –edad, sexo, volumen del cuerpo,
niveles de actividad física, condiciones ambientales y otros—que influye en el
nivel de las necesidades.
La composición de la dieta se ha descompensado durante la modernización, pe-
ro podría volver a reajustarse: aunque una corriente poderosa, animada por la
agroindustria y por los servicios de comida rápida, empuja en el sentido de un
desequilibrio todavía mayor, diversas reacciones sociales ante problemas de
obesidad y de mayor incidencia de enfermedades coronarias y de ciertos tipos de
cáncer se mueven en sentido contrario.
Lester Brown es quizás el proponente más conocido de la tesis según la cual la colisión
entre la población y la base natural de recursos ya ha comenzado a manifestarse. Se basa
para ello en una interpretación de la dinámica población-recursos en la segunda mitad
del siglo XX.
Brown mantiene, por el contrario, que esa inflexión es el reflejo de la influencia de lími-
tes relativos al agotamiento de las posibilidades abiertas por las tecnologías de la “revo-
lución verde”, a la capacidad biológica de las plantas y a la escasez relativa de suelo y
agua. Hay por lo menos tres vías –argumenta- para incrementar la productividad agríco-
la: aumentar el rendimiento de las cosechas, incrementar el número anual de cose-
chas y obtener más de cada una de ellas “procesando” los residuos mediante ru-
miantes para producir carne y leche.
Respecto a Smil, su trabajo de síntesis sumamente preciso en los detalles, muy atento a
la información científica básica y sensible a la multiplicidad de los factores relevantes y
a la complejidad de sus interrelaciones (Smil 2001). Este autor sostiene que una combi-
nación adecuada de recetas económicas y técnicas ya bien conocidas y contrastadas,
medidas de protección medioambiental y ajustes en la composición de la dieta puede
proporcionar una nutrición adecuada a la próxima y más amplia generación sin deterio-
rar irreparablemente los sistemas naturales de soporte de la vida. Esta conclusión relati-
vamente optimista—“alentadoramente malthusiana”, dice- se basa en un minucioso ar-
gumento que incluye un examen de los factores limitantes, una discusión de los efectos
de los cambios ambientales sobre los ecosistemas agrícolas, un repaso a las posibilida-
des de reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, una reconsideración de los criterios
habituales sobre la ingesta mínima necesaria de calorías y una evaluación de las posibi-
lidades de que se difunda una dieta más equilibrada.
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Preste atención a las cuatro acepciones de sostenibilidad comentadas en el texto y
al papel de la sociología ecológica en cada una de ellas
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de una conectividad demasiado alta. Si el debate sobre la crisis ecológica es algo
más que un melancólico ejercicio contemplativo es porque se supone que los se-
res humanos son capaces de aprender por anticipación y, por tanto, de modificar
su conducta por razones diferentes de la construcción física [Link]ún esta
acepción, una sociedad se torna insostenible cuando tiene más y más opciones
en intervalos temporales más y más cortos. Cuando, por ejemplo, introduce cada
año en la naturaleza miles de nuevas sustancias químicas, o cuando se dispone a
hacer lo mismo con miles de organismos genéticamente manipulados.
Según el autor esta acepción de insostenibilidad está implícita en algunas de las incor-
poraciones recientes a la lista de problemas medioambientales. Es el caso, por ejemplo,
de los efectos ecológicos de la difusión en el medio natural de organismos transgénicos,
o también, de las informaciones sobre el peligro de desorganización del sistema endo-
crino de los animales –incluidos los humanos-como consecuencia de la presencia en el
ambiente de sustancias químicas de origen industrial que mimetizan las hormonas, dan-
do lugar a que los organismos reaccionen como si los niveles de éstas fuesen distintos de
cómo son en realidad.
Por una parte, al exigir que el desarrollo llegue a ser sustentable, reconoce
implícitamente que ahora no lo es, sugiere que algo anda mal en el modelo social
vigente y que resulta conveniente reformarlo: en este sentido, el desarrollo sustentable
es un episodio más de la larga serie de intentos de apuntalar la gastada y conflictiva
noción de desarrollo, tratando de hacer a éste “social” o “humano”, pugnando por
corregirlo en uno u otro sentido. Por otra parte, al formular la esperanza de prolongar el
desarrollo, se consolida la adhesión al modelo social vigente, reconociendo que no se
vislumbra ninguna alternativa a él, que no se acierta a concebir un proceso de mejora de
la vida que no adopte la forma de desarrollo. El primer matiz conforta a unas personas;
el segundo, a otras. La izquierda y la derecha pueden reconocerse en la palabra mágica,
los verdes pueden verla como prueba de la legitimidad social de sus denuncias y los
productivistas como confirmación de que, en lo esencial, sus prioridades no requieren
más que algunos ajustes. La buena nueva actúa en este doble frente: “desarrollo” es la
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reafirmación, el recordatorio de que el camino seguido ha sido acertado; “sostenible” es
la promesa de un futuro sin restricciones ni decadencias. Así se establece su marco y su
función ideológica. Es por eso quizás, porque permite un consenso amplio y superficial,
por lo que mucha gente opina que la vaguedad es justamente la gran ventaja de la idea
de desarrollo sostenible.
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El concepto de EEE sugiere tres formas de conducta para las tres dimensiones. Para los
stocks, la conducta adecuada es la de satisfacer (elegir un nivel de stocks suficiente para
una vida buena y sostenible en un futuro prolongado). El transumo debe ser minimiza-
do, para un stock constante. El servicio debe ser maximizado, para un stock constante.
Desarrollo económico es dar más servicio por unidad de transumo. Crecimiento es in-
cremento del servicio resultante del aumento de volumen del stock.
La política económica propia de la EEE es la que tiene como objetivo mantener el stock
de capital suficiente con un flujo metabólico bajo.
BIOECONÓMICAS: las propuestas bioeconómicas insisten en que la irreversible de-
gradación entrópica que implica cualquier actividad productiva y la incertidumbre inhe-
rente a la evolución social condicionan la eventual reintegración de las economías hu-
manas en los ciclos naturales de la biosfera, problematizan la búsqueda de una relación
armónica entre ésta y la tecnosfera y aconsejan la conservación, la parsimonia y el re-
chazo a la extravagancia como criterios principales de la sostenibilidad.
Desde esta perspectiva, la confianza en que es posible un control consciente del cambio
social, implícito en la idea de un desarrollo sostenible, es autocontradictoria.
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con la capacidad de carga a menos que el nivel de vida mínimo para la supervivencia
sea el deseable: a causa de la evolución cultural, incluso si consideramos solamente el
consumo medio, el análisis ecológico es inaplicable sin una ampliación del marco. Un
proceso de desarrollo social es ecológicamente sostenible si puede mantenerse dentro de
la capacidad de carga de su ecosistema o medio ambiente, pero eso siempre para una
determinada media de nivel de vida.
Los cambios tecnológicos pueden hacer más (o menos) eficiente el uso de los recursos y
pueden también que se vuelvan útiles (para nosotros) materiales o potenciales que antes
no lo eran.
Las necesidades humanas son satisfechas, por una parte, con bienes y servicios produci-
dos por la sociedad, bien mediante la economía mercantil y las instituciones públicas,
bien mediante relaciones interpersonales no remuneradas. Son satisfechas, por otra par-
te, con las funciones útiles de la naturaleza no producidas, y en general, no producibles.
La segunda fuente de servicios no puede ser sustituida por la primera. Si llega a desapa-
recer, también desaparecerá la vida humana, por muy grande que se haya hecho la capa-
cidad productiva de la economía o por mucho que se hayan extendido los valores al-
truistas y solidarios. Normalmente, a esas funciones útiles de la naturaleza se las deno-
mina recursos. Los recursos son fuentes o vertederos: depósitos en donde lanzamos los
residuos de la actividad económica, contaminándolos más o menos. Los recursos son
limitados. El éxito de la economía humana depende de no agotar las fuentes y no
saturar los vertederos. El crecimiento de las economías industriales se ha basado en
buena medida en una extraordinaria sobreexplotación de las funciones naturales útiles.
Implícitamente, se partía de la base de que estas funciones eran muy abundantes. Sin
embargo, la economía y el medio ambiente están interrelacionados, de manera que la
primera crece a costa del segundo y éste no puede mejorar sin limitar la expansión de
aquélla. Esta opción es irreductible: podemos comprar más productos y recibir más
cantidad de servicios privados o institucionales, pero entonces el precio es vivir en un
entorno más degradado. Es claro, en consecuencia, que la escala física de las sociedades
humanas no se puede incrementar indefinidamente. No obstante, la ideología que aún es
dominante considera que los límites están todavía lejanos, que solamente hay escaseces
parciales que pueden ser superadas si se dispone de capital suficiente y de tecnologías
adecuadas y si se actúa con prudencia.
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fusión nuclear corren paralelos a los programas espaciales, que también están
consumiendo una gran cantidad de dinero. Desde este punto de vista, la onda del
crecimiento parece más dirigida a huir de la Tierra que a permanecer dignamente en
ella.
Si la fuente alternativa de energía fuese solar, se llevarían lejos también los límites aso-
ciados a la contaminación. También hay un gran número de incertidumbres. Y, en cual-
quier caso, pese al idílico panorama que pintan algunos profetas de la era solar, parece
claro que el retorno a una civilización de energías renovables, incluso si éstas pudiesen
definir una tecnología viable que mantuviese una importante base industrial, implicaría
la transición a formas de vida considerablemente más humildes que las experimentadas
en la segunda mitad del siglo XX por los beneficiarios de la presente civilización. La
expansión desenfrenada que ha caracterizado a la era industrial se explica por la acele-
rada oxidación de la necrosfera, por una irreproducible bonanza mineral, no por las má-
gicas virtudes de la inventiva humana. La reintegración a los límites de la biosfera su-
pondría también la renuncia definitiva a una expansión indefinida.
Turner ha propuesto tres reglas de conservación que habrían de permitir un uso sosteni-
ble de los recursos naturales.
1. El mantenimiento de su capacidad regenerativa, evitando una contaminación ex-
cesiva que ponga en peligro la capacidad de la biosfera para la asimilación de re-
siduos.
2. Conducción del cambio tecnológico mediante una planificación indicativa en-
caminada a promover, siempre que sea físicamente posible, la sustitución de los
no renovables por los renovables.
3. La utilización de la información científica sobre los procesos geológicos y geo-
químicos con la finalidad de formular una política de etapas para el uso de los no
renovables, según el criterio de ir pasando de los menos escasos a los que lo son
más.
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Retenga los argumentos que vinculan los problemas de sostenibilidad con los de
equidad.
En la emisión de los gases que producen el efecto invernadero, al establecer los datos,
los expertos pueden hacer énfasis en la producción de dióxido de carbono por
deforestación y de metano en los campos de arroz y en el aparato digestivo de los
rumiantes o pueden, por el contrario, resaltar la combustión de petróleo, gas natural y
carbón. Según se haga una cosa u otra, la contribución de los países pobres al efecto
invernadero se acentúa o se reduce. Hay también muchos criterios posibles de
distribución de los costes: el resultado no es el mismo si se computan las emisiones de
gases hechas en el pasado que si no se computan; no es lo mismo si se dice que todos
los países han de reducir sus emisiones a nivel de –digamos- 1980 que si se distingue
entre los que contaminan mucho y los que contaminan poco; no es lo mismo si se
distribuyen cuotas de emisión en función de la población o del territorio.
¿Qué es la "huella ecológica? ¿Qué es lo que mide? ¿Qué relación tiene con la
equidad? Retenga los conceptos asociados a la misma y sus limitaciones como
medida de la escala física de la sostenibilidad de las sociedades humanas.
-La escala máxima es relativa a los límites ecológicos más allá de los cuales un incre-
mento del volumen físico de la sociedad comportaría la alteración catastrófica de los
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sistemas naturales que mantienen la vida humana, provocando un colapso de las formas
sociales en que esta última se organiza.
-La escala óptima hace referencia a los límites económicos por encima de los cuales un
incremento del volumen físico de la sociedad, aunque fuese ecológicamente posible, no
supondría un aumento del bienestar sino una merma de éste.
En el caso de la escala máxima, hay razones poderosas para dudar de que sea posible
una respuesta inequívoca a si es posible su determinación. La noción de sustentabilidad
remite a la relación entre dos sistemas complejos autoorganizadores, el de las socieda-
des humanas y el de la biosfera. El establecimiento teórico de la escala máxima implica-
ría la determinación de la frontera entre estos dos sistemas a partir de un número redu-
cido de principios. Implicaría, también, la determinación de los efectos producidos en
cada uno de los dos sistemas a consecuencia de los cambios producidos en el otro.
En cuanto a la escala óptima, las dificultades son de otra índole. El punto de partida es
que el bienestar deriva de los servicios recibidos de dos fuentes: los productos de la ac-
tividad humana y las funciones naturales no producidas. Si las dos fuentes se interfieren,
si el aumento de la primera comporta pérdidas en la segunda, ha de haber un punto de
equilibrio más allá del cual un incremento marginal de la producción tenga como conse-
cuencia una reducción más grande de la utilidad natural; un punto a partir del cual el
crecimiento se volvería, literalmente, antieconómico. Así, este punto de equilibrio indi-
caría la escala óptima.
Daly y Cobb: crítica a la contabilidad económica corriente basada en que ésta no tiene
en cuenta las contribuciones al bienestar humano del trabajo voluntario y del trabajo
doméstico no remunerado, contabiliza como incremento de la riqueza los gastos desti-
nados a compensar “males” y hace lo mismo con los procesos que reducen el patrimo-
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nio natural. La idea de Daly y Cobb es que, como consecuencia de las distorsiones
mencionadas, el PIB no sólo es un indicador deficiente del bienestar, sino que puede
resultar del todo engañoso en la medida en que, a partir de un determinado umbral, co-
mo consecuencia del incremento no registrado de sus costes sociales y ambientales, más
crecimiento puede no comportar más bienestar, sino menos. Más allá de ese umbral, el
crecimiento se volvería literalmente antieconómico. Con la finalidad de hacer operacio-
nal su idea, elaboraron un indicador agregado, el Índice de Bienestar Económico Sos-
tenible (IBES). El Indicador de Progreso Genuino (IPG) es una versión actualizada del
IBES, el cual se calcula a partir del componente de consumo personal del PIB corregido
en función de la desigualdad en la distribución de la renta, sumándole un valor moneta-
rio imputado para el trabajo no remunerado y los servicios de las infraestructuras y los
bienes duraderos y, por último, deduciendo los valores monetarios imputados de diver-
sos costes sociales y ambientales.
Las principales dificultades de esta propuesta para hacer operativo el concepto de desa-
rrollo sostenible estriban, en primer lugar, en las complicaciones para atribuir valores
monetarios a servicios o daños externos al mercado. En segundo lugar, a la selección de
los componentes, cuya importancia puede en algunos casos ser objeto de mucha discu-
sión. Finalmente, en muchas sociedades, la obtención de los datos relevantes puede ser
extremadamente difícil. Su principal resultado, por el contrario, es que aumenta la visi-
bilidad de la idea teórica de una escala económica óptima.
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TEMA 4 Cambio social: modernización y medio ambiente
Retenga y exponga lo que se entiende por modernización y por desarrollo y las objeciones a
las concepciones convencionales de ambos
Las principales objeciones a las que se ha enfrentado la visión del cambio social como
modernización son:
El otro concepto que nos ocupa es el de desarrollo. Ha habido una estrecha relación en-
tre los conceptos de modernización y desarrollo.
Este último concepto aparece en su forma contemporánea en el contexto de un progra-
ma de extensión universal de los beneficios del progreso científico y del bienestar mate-
rial en el contexto internacional posterior a la segunda guerra mundial.
Baja la perspectiva de desarrollo, todas las sociedades del mundo aparecen moviéndose
a lo largo de un único camino con un solo sentido. A la cabeza van las sociedades
“avanzadas”, que señalan la meta a las sociedades “atrasadas” o “subdesarrolladas”.
Esta visión convencional de desarrollo ha sido cuestionada por las teorías de la depen-
dencia, que han puesto el acento en que los obstáculos al despegue no radican sólo en
las resistencias tradicionales a la modernización dentro de cada sociedad, sino también
en una estructura económica internacional adversa, marcada por relaciones de dominio
y de intercambio desigual. Ha sido también criticada por centrarse de modo unilateral en
los aspectos económicos, desatendiendo las dimensiones sociales o “humanas”.
24
¿Es posible generalizar el modelo de consumo de los países más desarrollados a todo el
planeta? Razone la respuesta
25
lización industrial depende de reducir esa presión, entonces hay tres posibles líneas de
actuación:
¿De los tres caminos posibles para hacer viable (en términos ambientales) la civilización
industrial, cuál es el que propugna la teoría de la modernización ecológica? ¿Por qué? ¿Qué
papel juega la innovación tecnológica en ese cambio?
Si se acepta que la presión humana sobre los sistemas naturales es ya excesiva o puede
serlo pronto y que, por tanto, la viabilidad de la civilización industrial depende de redu-
cir esa presión, entonces hay tres posibles líneas de actuación:
1. El control demográfico.
2. Difusión de una cultura de la suficiencia, con la finalidad de reducir el consumo.
3. Mejoras en la ecoeficiencia, es decir, satisfacción de las necesidades con un uso
menor de recursos naturales.
26
¿Qué se entiende por sociomasa y por flujo metabólico en el contexto de las relaciones entre
sociedad y naturaleza?
La sociomasa: compuesta por los cuerpos humanos y los artefactos a ellos aso-
ciados.
Flujo metabólico: materiales que entran en el sistema social y son procesados
por las actividades económicas, incorporándose en parte a la sociomasa y devol-
viéndose en parte al entorno como residuos.
¿Qué se entiende por desacoplamiento y qué relación tiene con la desmaterialización y todo
ello con la modernización ecológica? ¿Cómo se relaciona con la ecoeficiencia como resultado
de la innovación?
En términos generales, desde los setenta, el consumo de recursos por unidad de produc-
to monetario ha descendido significativamente en el mundo. La curva que describe el
crecimiento económico se ha elevado más deprisa que la que mide los materiales utili-
zados. Este relativo desacoplamiento ha inducido a pensar que podría haberse entrado
en el camino de la verdadera desmaterialización.
Sin embargo, nada indica realmente que las cosas vayan en ese camino: ha aumentado
el uso de combustibles fósiles, metales y madera, por ejemplo. En su conjunto, puede
describirse un proceso de desacoplamiento sin desmaterialización.
La constatación de que el crecimiento económico no conduce por sí mismo a aliviar la
presión sobre el medio ambiente ha llevado a pensar que sería necesaria una interven-
ción consciente, orientada a introducir reformas inspiradas por la búsqueda de ecoefi-
ciencia.
27
En términos generales, desde los setenta, el consumo de recursos por unidad de produc-
to monetario ha descendido significativamente en el mundo. La curva que describe el
crecimiento económico se ha elevado más deprisa que la que mide los materiales utili-
zados. Este relativo desacoplamiento ha inducido a pensar que podría haberse entrado
en el camino de la verdadera desmaterialización.
Sin embargo, nada indica realmente que las cosas vayan en ese camino: ha aumentado
el uso de combustibles fósiles, metales y madera, por ejemplo. En su conjunto, puede
describirse un proceso de desacoplamiento sin desmaterialización.
La expansión del consumo, la pérdida de calidad que reduce la durabilidad de los pro-
ductos, las características de los residuos y otros fenómenos relacionados pueden deter-
minar que las mejoras ambientales asociadas con la masa menor de cada producto indi-
vidual sean más que neutralizadas en el resultado total. Por ello, la desmaterialización
por unidad de producto es sumamente engañosa como indicador de mejora medioam-
biental.
28
3- Que, en muchos casos, el descenso en la contribución de las industrias de materias
primas al producto medio en términos monetarios, se confunde en un descenso en la
cantidad total de energía y materiales introducida en la economía, que no se ha produci-
do en absoluto.
4-Que los cambios en la intensidad de uso de energía y materiales en algunos de los
países más ricos no son independientes de la reestructuración espacial hacia países más
pobres de las industrias más sucias y más material-intensivas.
¿Qué son los indicadores sintéticos de sustentabilidad? Exponga los más frecuentes y qué es
lo que revelan sus resultados
29
¿Cuáles son las implicaciones ambientales de las nuevas tecnologías de la información?
Actualmente se especula con la idea de que la nueva economía digital estaría
permitiendo la transición hacia un crecimiento sostenido con una menor presión sobre el
medio ambiente y con menor consumo de energía sin que por ello aumente el consumo.
Por otra parte, se constata que la producción de artefactos electrónicos implica unos
costes ambientales sorprendentemente altos
La información sobre los costes ambientales durante la utilización de las nuevas máqui-
nas de la “era digital” es muy fragmentaria y está además bastante contaminada por in-
tereses comerciales y políticos.
El suministro de electricidad y la gestión de residuos generados durante la producción y
desecho de aparatos electrónicos está siendo un motivo de preocupación creciente. La
difusión de las tecnologías de la información y la comunicación se están sumando al
consumo de recursos y energía y también al peso y toxicidad de los residuos.
2. Una dieta con mucha proteína animal, alimentos muy procesados, envasados y
procesados a largas distancias.
30
Exponga los principios comunes de la sostenibilidad en el ámbito local.
Principios generales:
Al igual que cualquier otro sistema vivo, una comunidad humana solo puede subsistir y
evolucionar si consigue obtener energía y materiales útiles de su entorno o medio am-
biente y si encuentra en él sumideros para los residuos que produce. A medida que se
añaden órdenes de complejidad, los requerimientos materiales del sistema aumentan. La
civilización es energéticamente costosa y siempre lo será. La viabilidad de las ciudades
no puede analizarse sólo en términos de su organización interna, sino que hay que exa-
minar también sus relaciones con el mundo natural exterior. La dimensión material de
esas relaciones puede describirse como metabolismo. Hablamos de “metabolismo de las
ciudades”. Las entradas son procesadas para reproducir la población y los artefactos
asociados a ella; a su vez, se generan residuos a los que hay que dar salida.
31
TEMA 5 Medio ambiente, estructura y conflicto social
Caracterice al ecologismo y al productivismo como dos principios básicos y
contrapuestos de acción social.
Podemos referirnos a los planteamientos de este tipo con la expresión “economía polí-
tica del medioambiente” o, en su versión normativa más frecuente, “ecosocialismo”.
La relación entre sociedad y medio ambiente es conflictiva (y que ese conflicto tiende a
intensificarse en el tiempo) debido a la condición inherentemente expansiva de la pro-
ducción en la sociedad industrial capitalista. Reinterpretada bajo este prisma, la “ecua-
ción” del impacto ambiental, según la cual este último depende de la población, el con-
sumo, y la tecnología, puede leerse como sigue: Degradación ambiental = Número de
empresas x Fuerza de trabajo promedio x Capital por cada trabajador x Producción por
unidad de capital x Extracciones y emisiones por unidad de producto en promedio.
Estructuralista o radical:
-Movilizar para derrotar a las élites económicas y a la rueda de la producción.
-Supuesto clave: la mayoría de los ciudadanos se beneficia.
-Acción colectiva en oposición a la rueda de la producción.
Reformista:
-Modificar la producción para reducir sustancialmente los problemas medioambientales.
-Supuesto clave: ciudadanos e inversores tienen los mismos intereses, tanto en producir
como en proteger el medio ambiente.
-Acción cooperativa con las élites de la rueda de producción.
Meliorativo:
-Comprar productos verdes y otras acciones de consumo.
-Supuesto clave: el consumo determina la producción.
-Acciones individuales dentro de la rueda de producción.
Cosmético:
-Reciclar los desperdicios.
-Supuesto clave: el gobierno se ocupará de los problemas.
-Acción individual sólo bajo la dirección de las élites de la rueda de la producción.
Igualdad social:
33
-El problema es la supervivencia económica, no la protección medioambiental.
-Supuesto clave: las personas más pobres necesitan satisfacer sus necesidades básicas.
-Apoyo a la rueda de la producción sólo en tanto que haya más empleos e ingresos para
los desfavorecidos.
Antiecológico:
-El problema no es el medio ambiente, sino el alarmismo de los ecologistas.
-Supuesto clave: el mercado internalizará automáticamente cualquier problema a corto
plazo.
-Ninguna acción de protección del medio ambiente; acción individual y/o colectiva en
apoyo a la rueda de producción.
La segunda variante, para la cual los conflictos ambientales se añaden a los relativos a
las relaciones de producción, en lugar de simplemente derivarse de ellos. Este otro pun-
to de vista mantiene que la contradicción entre fuerzas productivas y relaciones de pro-
ducción, que –de acuerdo con la teoría marxista clásica- lleva a crisis de sobreproduc-
ción, se ve acompañada por otra, establecida entre las fuerzas y relaciones de produc-
ción capitalista y las condiciones de producción, que da lugar a crisis de infraproducción
de capital.
El coste creciente del suministro de las condiciones de producción tiene un doble efecto.
Por una parte, actúa como un freno a la acumulación de capital o, si se descarga sobre
los presupuestos públicos, como un acelerador de la crisis fiscal del estado. Por otra
parte amplifica el conflicto que se deriva del hecho de que la provisión de las condicio-
nes de producción sea social mientras que la producción misma es privada. Ambos efec-
tos actúan como un límite interno, socioeconómico, a la acumulación. No hay, sin em-
bargo en ella un lugar para la percepción de límites naturales. De hecho se describe la
escasez ecológica como una deformación ideológica
El movimiento de justicia ambiental implica, por otra parte, volver la mirada hacia la
distribución de los costes ambientales. Una perspectiva que puede ser examinada en sí
misma, no sólo en lo que respecta a su coincidencia con la distribución socio-
económica. Lo que da lugar a un punto de vista específico sobre la relación entre medio
ambiente y estructura social.
34
¿Cuál es la característica principal de algunas de las tecnologías desarrolladas en
la segunda mitad del siglo XX respecto al peligro y el riesgo? Exponga el análisis
de los riesgos de la civilización actual según Beck. ¿Qué hay de nuevo en los riesgos
de las sociedades actuales?
En este sentido, ha escrito “Uso la expresión “sociedad de riesgo· para aquellas socie-
dades que han de enfrentarse a los desafíos de una posibilidad, oculta al principio y cada
vez más visible después, que ellas mismas han creado: la autodestrucción de toda la
vida sobre este planeta. Aunque la idea de una sociedad del riesgo no se refiere exclusi-
vamente a los problemas medioambientales, éstos se encuentran profusamente represen-
tados en los ámbitos a los que se aplica con más propiedad dicha idea.
Preste atención a las dificultades de las sociedades modernas para responder a los
riesgos derivados de las tecnologías modernas y los efectos sociales de esa
dificultad, siguiendo los análisis de Beck
¿Qué entiende Beck por relaciones de definición? ¿Por qué la seguridad está
sustituyendo a la igualdad como principio de acción? (del “tengo hambre” al
“tengo miedo”)
“Relaciones de definición”. Con esta expresión alude a los procesos a través de los cua-
les se determinan los niveles de toxicidad y las responsabilidades, se establece a quién
corresponde la carga de la prueba, se regula el papel de la ciencia en todo ello, etc.
Aunque tanto las relaciones de producción como las de definición son relaciones de
poder, las segundas no están ligadas a la propiedad, sino a la ley, el conocimiento o los
márgenes de participación ciudadana y, por lo tanto, difieren significativamente de las
35
primeras. En la misma dirección apunta, también, la afirmación de que la seguridad está
sustituyendo a la igualdad como principio de la acción:
“La fuerza impulsora en la sociedad de clases puede resumirse en una frase: ¡Tengo
hambre! El movimiento puesto en marcha por la sociedad del riesgo, por otra parte, se
expresa en la proposición: ¡Tengo miedo!”
¿Cómo afectan los conflictos derivados de los riesgos tecnológicos a las viejas
divisiones de clase y sociales?
Los procesos de estructuración social impulsados por la distribución de los riesgos di-
fieren de los impulsados por la distribución de la riqueza.
La divisoria entre los que ganan y los que pierden en el terreno económico se ve pro-
fundamente alterada. Algunos sectores empresariales se benefician con los riesgos,
mientras que otros se hunden. Los trabajadores se dividen también: su definición unita-
ria a partir de la no propiedad de los medios de producción estalla en una escisión entre
quienes tienen empleo en los sectores que ganan con los riesgos y quienes lo tienen en
los sectores que pierden. Se genera, asimismo, una división geográfica entre regiones
tóxicas y regiones limpias, en cuyo contexto los grupos no se dividen por su posición en
la jerarquía social, sino por su localización espacial en un medio ambiente expoliado.
El punto de vista acerca de los conflictos ambientales, que no considera que puedan
reducirse a intereses económicos ni tampoco que estén sustituyendo a los conflictos
económicos, sino más bien que son el fundamento de ellos, que la estructura social y
económica puede comprenderse a partir del acceso diferencial a los recursos naturales,
(la idea, presente en algunas variantes del marxismo, de que la acumulación capitalista
sólo puede tener lugar contando con un entorno preindustrial). La “ecologización” de
estas ideas consiste, básicamente, en la tesis de que el desarrollo no puede representarse
sólo por la forma en que la mano de obra es explotada en los países periféricos que
constituyen el entorno preindustrial, sino también porque en ellos los recursos naturales
son sistemáticamente agotados en el impulso de la acumulación.
36
Exponga las objeciones al ecologismo de los pobres
-En primer lugar, aunque los conflictos asociados con la captación de recursos naturales
y su desvío para alimentar procesos de desarrollo son muy frecuentes, la propuesta de
considerarlos como el criterio fundamental de la estructuración social, requeriría
muchas elaboraciones de detalle y habría de dar cuenta de un gran número de anomalías
antes de poder ser considerada una teorización madura.
-En segundo lugar, esa hipótesis parece suponer que los pueblos y comunidades
preindustriales tienen un interés definido en relacionarse con los ecosistemas de un
modo sostenible. Sin embargo, la integración de las comunidades preindustriales con los
ecosistemas locales tiene numerosos contraejemplos y por otra parte la tecnología no es
el único factor del impacto ambiental.
-En tercer lugar: si se produce un conflicto en torno al acceso a los recursos naturales,
no necesariamente una de las partes tendrá una motivación conservacionista. Es posible
que ninguna de las partes la tenga.
Las sociedades modernas han experimentado más bien la sensación de estar constru-
yendo un futuro mejor, la de estar dejando tras de sí una herencia compuesta más por
bienes que por males. La fe en el progreso ha hecho más fácil descontar el futuro sin
que eso ocasione grandes quebraderos de cabeza, ha ayudado a generalizar la práctica
de resolver los problemas a corto plazo aun a riesgo de generar otros más graves maña-
na. La respuesta más frecuente a los ocasionales gritos de Casandra ha descansado en la
hipótesis de que, gracias a la audacia actual, las generaciones futuras serían más ricas
(pudiendo, por tanto, destinar más dinero a la solución de los problemas y mejores tec-
nologías). Puede dar la impresión de que el aplazamiento ha funcionado hasta ahora. No
obstante, los costes, las incertidumbres y los riesgos son cada vez mayores.
Los residuos químicos tóxicos, fuera de todo control, continúan su camino hacia los
acuíferos subterráneos con una fecha de llegada que se cumplirá en pocas décadas. Na-
die sabe si los efectos biológicos a largo plazo de la sopa química en la que cada ser
vivo está hoy inmerso serán o no muy nocivos. El agujero de la capa de ozono y la in-
tensificación artificial del efecto invernadero tendrán sus efectos más perniciosos mu-
chos años después de la emisión de las sustancias que los provocan. Nadie puede calcu-
lar que estarían dispuestos a pagar por un barril de petróleo los seres humanos de 2050
si para entonces no hay disponible una nueva matriz energética o tecnología prometeica.
La incertidumbre se hace más densa a medida que pasamos de las estructuras físicas a la
organización social.
37
TEMA 6 Percepción social de los problemas medioambientales y
cambio cultural
¿Qué posición ocupan los problemas ambientales en la jerarquía de
preocupaciones o prioridades de las poblaciones de las sociedades
contemporáneas?
¿Cuáles son las tres conclusiones principales de los estudios acerca de la opinión
sobre los problemas ecológicos?
Las tres conclusiones habituales de los estudios acerca de la opinión sobre los proble-
mas ecológicos son los siguientes:
la mayoría de las personas se declara interesada o preocupada por dichos pro-
blemas.
el estado del medio ambiente en general, así como los problemas medioambien-
tales más conocidos, se consideran asuntos graves o muy graves.
el movimiento ecologista tiene un alto grado de aceptación, aprobación y credi-
bilidad (Mertig y Dunlap 1995).
¿En qué casos la disposición a actuar de modo más favorable hacia el medio
ambiente es máxima y en qué casos esta disposición disminuye o se hace
minoritaria?
38
favorable a actuaciones orientadas a menos insostenibilidad medioambiental se expresa
en grados muy diversos según las concreciones que se planteen.
¿Cuáles son los principales rasgos del discurso sobre el medio ambiente del
“núcleo central” de la opinión pública?
Algunos rasgos característicos del discurso sobre el medio ambiente del núcleo central
son:
1- La dislocación: la percepción de los problemas ecológicos aparece vinculada al con-
junto de procesos económicos, políticos y culturales que suelen designarse con el tér-
mino “globalización”. Contribuyen a una generalizada sensación de pérdida de la capa-
cidad de influir sobre el entorno inmediato de la existencia. Es esa sensación de estar
sometidos a los efectos de fuerzas incontrolables, externas al propio lugar y a la propia
cultura, a la que la socióloga Pura Duart, llamó “dislocación”.
2- La contaminación: la palabra contaminación es repetidamente utilizada en el discurso
mayoritario para referirse a una serie de nuevas preocupaciones de muy diversa índole;
con ella se significan, al menos, dos tipos de problemas, cuyo origen se atribuye ya a
trastornos en la naturaleza, ya al contacto con quienes padecen los efectos de dichos
trastornos; esta vaga categoría suele ser vehículo mediante el que se subraya la condi-
ción incontrolable de los riesgos descritos. Los problemas medioambientales aparecen
conectados en el imaginario social con amenazas muy diversas a la seguridad y a la sa-
lud.
3- La culpa: otro tipo ampliamente difundido en el discurso sobre el medio ambiente es
el de la autoinculpación. La población de las sociedades industriales evalúa su propia
situación como relativamente privilegiada y, en relación con ello se siente parcialmente
responsable del deterioro social y medioambiental. La mala conciencia es perceptible:
en esta parte del planeta todos somos contaminadores contaminados, simultáneamente
víctimas y cómplices.
39
los grupos de edad. Pero cuando se analizan las actitudes y los comportamientos hay
algunas modulaciones de interés. La educación ambiental llega más a las generaciones
más jóvenes, puesto que éstas son las principales consumidoras de educación en todos
los campos. El nivel de activismo en los sectores comprometidos, lo que también es una
característica juvenil en general, presente en diversos movimientos sociales. Sin
embargo, como consecuencia de la expansión de la sociedad de consumo de los estilos
de vida más agresivos, para el medio ambiente están presentes a medida que la edad se
reduce. En resumen: frente al tópico que identifica ecologismo y juventud, los datos
disponibles nos sitúan ante un cuadro mucho más complejo.
¿Cómo influye el sexo en las actitudes ambientalistas? Exponga la relación entre sexo y
ambientalismo. ¿Cómo afectan las normas patriarcales en ese sentido?
¿Cómo influye la clase social, la ocupación o grupo socioprofesional o las características del
mercado de trabajo en las actitudes ambientalistas? Exponga la relación entre
ambientalismo y esas variables
Numerosos estudios han detectado una relación significativa entre el nivel de estudios y
las opiniones favorables a la protección del medio ambiente. Parece lógico ya que la
comprensión de los problemas ecológicos dependen del acceso a información relativa-
mente sofisticada. Sin embargo, hay que señalar que tampoco el nivel de estudios impli-
ca diferencias sustanciales, radicales, en cuanto al grado de preocupación por los pro-
40
blemas medioambientales. Diversos estudios, en diferentes países, han detectado una
mayor presencia de actitudes ambientalistas entre personas con ocupaciones técnicas y
profesionales que en otros grupos ocupacionales. Se ha constatado la relativamente alta
participación de técnicos y profesionales en las organizaciones y actividades del movi-
miento conservacionista y ecologista. Sin embargo, con frecuencia, en su condición de
expertos, quienes forman parte de ese grupo social oponen una gran resistencia a la
adopción de medidas orientadas a la protección medioambiental. Están entrenados en
conceptos y soluciones que no tienen en cuenta los costes ambientales. La disociación
entre una opinión favorable a la protección de la naturaleza y una práctica que la agrede
es particularmente aguda en este grupo social.
La opinión pública sobre el crecimiento demográfico, por una parte se muestra sensible
a la idea de que la población no puede crecer continuamente en un planeta finito; por
otra tiende a confiar en la capacidad del progreso económico para ensanchar los even-
tuales límites. Manifiesta, en ambos casos, un notable grado de indecisión.
La evolución demográfica de las sociedades europeas, es mayoritaria la percepción de la
baja tasa de natalidad como algo preocupante. Son también relativamente mayoritarios
quienes no ven la posibilidad de que se deriven beneficios ambientales de una tasa de
natalidad moderada. La estructura poco definida de la opinión indica que el conflicto
implicado por estas cuestiones se mantiene aun en forma solo potencial. No llega a ex-
presarse activamente y está poco elaborado en la conciencia social. Se trata de un dile-
ma difícil: a pesar de las preferencias mayoritarias al respecto, no podemos tener a la
vez estabilidad demográfica, una población mayoritariamente joven y una esperanza de
vida larga (Mc Kibben 1998:141).
41
¿En qué sentido se dice que muchas de las cuestiones medioambientales corresponden a
una ciencia postnormal? ¿Qué relación hay entre ciencia normal y postnormal y los niveles
de riesgo e incertidumbre?
42
Describa en qué consiste el NEP, su origen, medición y utilidad para predecir actitudes y
comportamientos hacia el medio ambiente. ¿Qué se entiende por “creencias primitivas” y
qué relación tiene con la escala del NEP de Dunlap y Van Liere?
Desde finales de los años setenta, la visión del mundo característica de la era industrial,
basada en la creencia en la excepcionalidad humana, en la capacidad humana para sepa-
rarse de la naturaleza y dominarla, está siendo sustituida por una nueva visión funda-
mental o paradigma, el “nuevo paradigma ecológico”.
El NEP, sus principios básicos son la aceptación de la finitud del planeta y de la inter-
conexión entre los humanos y el resto de los seres vivos. Riley Dunlap elaboró una es-
cala para medir la influencia en la sociedad de las dos visiones del mundo o paradigmas
fundamentales.
La escala NPE, en su formulación original o con ligeras variantes, ha sido utilizada en
un buen número de estudios en los últimos veinte años. Muchos de ellos han detectado
un grado elevado de acuerdo con la orientación proambientalista. Dunlap ha sugerido
que la puntuación obtenida en la escala puede utilizarse para predecir actitudes y com-
portamientos respecto a cuestiones concretas medioambientalmente significativas.
Dunlap y Van Leire mantienen que aplicado la escala pueden captarse las “creencias
primitivas” acerca de la naturaleza y de la relación de la humanidad con ella, entendien-
do por creencias primitivas el núcleo central del sistema de creencias y verdades básicas
sobre el mundo de una persona. Mantiene que una puntuación alta en la escala NPE
debe llevar a creencias y actitudes favorables al medio ambiente en un amplio campo
de cuestiones más concretas. En su hipótesis, hay cinco facetas de una visión del mundo
ecologista (recogida cada una con tres ítems):
realidad de los límites de crecimiento (1, 6, 11)
antiantropocentrismo (2, 7, 12)
fragilidad del equilibrio ecológico (3, 8, 13)
rechazo del exencionalismo humano (4, 9, 14)
posibilidad de una crisis ecológica (5, 10, 15)
43
materialistas en diferentes países y su extensión a impulsos del relevo generacional, a
medida que las personas que ya han crecido en el contexto del bienestar van presentan-
do una proporción mayor de la población. Y explica así la razón de ese cambio cultural:
“la satisfacción de las necesidades fisiológicas lleva a poner mayor énfasis sobre las
metas no fisiológicas o post-materialistas”. Los post-materialistas no rechazan los frutos
de la prosperidad, simplemente “sus prioridades valorativas están menos fuertemente
dominadas por imperativos que eran centrales para la naciente sociedad industrial […]
se desarrollan a partir de una sensación de seguridad física y económica” (Inglehart
1991:422).
¿Apoya la evidencia empírica las tesis del NEP y del postmaterialismo? Razone la respuesta.
Exponga las críticas a las mismas
Dunlap y Mertig han argumentado que los datos aportados por la encuesta Gallup de
1992 en 22 países cuestiona la tesis de que el ambientalismo deriva de la emergencia de
valores post-materialistas, así como la descripción del ecologismo como un movimiento
social orientado más por objetivos de calidad y estilo de vida que por intereses
económicos (Buttel 1992) y las teorizaciones económicas sobre la calidad ambiental
como bien posicional. Han añadido que la suposición de que los habitantes de los países
pobres están menos preocupados por el medio ambiente que los países ricos no habían
podido contrastarse empíricamente hasta el momento, y a la vista de los nuevos datos,
dicha suposición no puede ya mantenerse. Su conclusión se basa en que, de las catorce
variables que medían la preocupación por el medio ambiente en la mencionada
encuesta, para siete de ellas la correlación con el PIB per cápita, era significativamente
negativa. Dunlap ha observado que datos como éstos suponen una seria anomalía para la
hipótesis del post-materialismo. La hipótesis del nuevo paradigma ecológico parece
implicar que la conciencia ambiental depende de la difusión en la sociedad de
informaciones científicas sobre el estado de los ecosistemas.
44
Inglehart registró que no hay una relación clara entre nivel de desarrollo y actitud favo-
rable a la protección del medio ambiente.
¿Hay una relación clara entre grado de desarrollo económico y preferencias por el medio
ambiente? Ponga algunos ejemplos
Inglehart registró que no hay una relación clara entre nivel de desarrollo y actitud favo-
rable a la protección del medio ambiente. Realiza un análisis de las actuaciones hacia la
protección del medio ambiente y nivel de desarrollo económico en 34 países en 1990-
1991. Los resultados sugieren que el apoyo del público a la protección del medio am-
biente en un país determinado tiende a reflejar las circunstancias objetivas de ese país:
más severa la contaminación, más preocupación del público. Esto es en parte, pues al
margen de la gravedad relativa de su contaminación objetiva, un desplazamiento gra-
dual hacia valores postmaterialistas está haciendo a la opinión pública de esas socieda-
des más sensibles a la calidad ambiental a medida que pasa el tiempo.
El resultado más notable es el de las poblaciones de Suecia, Dinamarca y Noruega, jun-
to con Holanda, muestran la mayor predisposición a hacer sacrificios por la protección
del medio ambiente. El apoyo a la protección del Medio Ambiente no se limita a aque-
llos países que tienen los problemas de contaminación mas graves y no parece que sea
coincidencia que sean cuatro de las sociedades del bienestar más avanzadas del mun-
do. Los resultados sugieren que los cambios culturales asociados con la prosperidad y
la seguridad tienen una importante conexión con el apoyo a la protección del medio
ambiente. Aunque, relativamente, los países nórdicos y Holanda no tienen niveles altos
de contaminación del aire y agua, sus públicos son relativamente sensibles a esos pro-
blemas, debido a un cambio cultural gradual que está redefiniendo las prioridades de los
públicos de masas en todo el mundo. (Inglehart).
La crítica del autor al esfuerzo de Inglehart por conectar postmaterialismo con ecologismo se
expresa en tres objeciones. Expóngalas
Exponga la cadena mental que conecta los valores y los comportamientos ambientalistas,
según el modelo de Stern y otros
45
Esa visión del mundo filtra las orientaciones de valor y las focaliza hacia normas
y comportamientos coherentes con él.
La conciencia de las consecuencias depende en mayor o menor grado de la vi-
sión del mundo.
La creencia de que las acciones emprendidas por uno mismo pueden ayudar a
reducir la amenaza y a restaurar los valores amenazados.
Los pasos anteriores ayudan a explicar la aparición de normas personales (de
sentimientos de obligación personal e impulsan a los individuos a actuar en una
dirección determinada).
Normas del tipo de las anteriores son la influencia más directa en la difusión so-
cial de comportamientos de apoyo a los objetivos al ecologismo, en tres ámbitos:
la ciudadanía proecologista, el apoyo político, ciertos comportamientos en la es-
fera privada.
¿Qué significa descontar (la preocupación por) un acontecimiento? Exponga las dimensiones
de los principios de descuento con ejemplos concretos
46
En muchas ocasiones, la valoración de la pérdida de funciones naturales útiles, o del
impacto negativo de un determinado proyecto, tiende a ser descontada por una o varias
de las personas reunidas.
Ponga algunos ejemplos bloqueos de la acción por conflictos entre valores contradictorios
Una parte significativa de la distancia que existe entre las palabras de la población sobre
la crisis ecológica y sus hechos debe ser atribuida a condiciones institucionales
inadecuadas, que constituyen obstáculos reales para un comportamiento más coherente.
Ejemplos: la disposición favorable de la población a la recogida selectiva de residuos no
puede traducirse en la práctica si en las ciudades no implantan un sistema adecuado de
contenedores y gestión. Los envases retornables, no se pueden usar cuando han
desaparecido de los comercios. La declaración de que estaría dispuesto a usar menos el
coche puede ser totalmente sincera, aunque su traslado a la práctica puede verse
dificultado por una organización social del tiempo y el espacio que la convierte en una
necesidad de la que a veces no es posible escapar. No es fácil que las energías
renovables se difundan sin subvenciones directas e indirectas equivalentes al menos a
las recibidas por las energías fósil y nuclear.
47