Estudiante: Navarrete Saavedra Randy Ray
Docente: Dr. Ana Alejandra Ramos Gonzales
Experiencia Curricular: Introducción al Derecho
ÁNALISIS DE LA SENTENCIA DEL TC
Más allá de debate de si ha funcionado o no la constitución de 1993, yo no me muestro a favor
de la posición adoptada por el Tribunal Constitucional por los siguientes motivos:
1. Según citaría el propio documento en el apartado de “Fundamentos”, numeral tres en
adelante, la constitución de 1993 adolece de legitimidad y aunque responde a una idea
muy subjetiva es me imperativo suscribir la posición adoptada por los denunciantes
puesto que la carta magna emitida por el Congreso Constituyente Democrático no
obedecía a los causes jurídicos y además respondía a una estrategia del gobierno de
turno de generarse una falsa ilusión de “legitimidad” para todos sus actos de gobierno.
Aun pese a que Poder Constituyente no esté sujeto a límites jurídicos, puesto que
podemos pensar que nunca tuvieron dicho poder ya que no obedecía su instauración a
un proceso jurídico, democrático, legal y de derecho, sino a un golpe de estado.
2. Suscribo también lo dicho por el propio TC y citado en la sentencia: STC N.° 0014-2002-
AI/TC [Fund. Jur. N.° 53], que dijo “(...) La Constitución de 1993 fue, como se ha dicho,
consecuencia del golpe de Estado del 5 de abril de 1992, además de la corrupción
generada por el uso arbitrario, hegemónico y pernicioso del poder, y se constituyó en
un agravio al sistema democrático, pues se aprobó deformándose la voluntad de los
ciudadanos”. Que, sumada al hecho de una avasallante mayoría del congreso
constituyente, a través de un potencial fraudulento proceso electoral, que les permitió
hacer en pleno de lo que quisieran en la carta magna y aprobarla a voluntad; así como
un aún más oscuro referéndum; resulta pues cuestionable por todas estas cosas el
proceso de convocatoria a asamblea constituyente, la elección popular del “congreso
constituyente democrático”, las faltas de libertades y la coacción del proceso y por
tanto de la constitución resultante.
3. Critico además al TC que en el Fundamento 3, numeral 9, intenta justificar el golpe de
estado del expresidente Alberto Fujimori y por tanto dar cierto clima del legalidad y
legitimidad a la constitución de 1993 diciendo “el fenómeno constituyente siempre ha
aparecido como acto posterior a los golpes de estado” y citando el ejemplo de las 12
últimas constituciones peruanas, cuando debiera ser función del propio órgano
máximo de interpretación constitucional el marcar un precedente jurídico para que
dicho suceso no vuelva a ocurrir.
4. Y claramente cito el numeral 10 del punto antes mencionado en que los magistrados
afirman: “Pero una cosa es que la Constitución de 1993 tenga una dudosa legitimidad
de origen y otra, muy distinta, es que por ello devenga en inválida. Cabe, en
consecuencia, interrogarse: ¿puede efectuarse un control de validez sobre una
Constitución?” Atreviéndome yo a responder con otra pregunta: ¿No debería ser acaso
la Constitución de un país la interpretación escrita y jurídica del deseo de una nación
que legítimamente marca sus intereses y su hoja de ruta en un documento de la más
alta envergadura? Sin duda una constitución que adolece de legitimidad no responde a
un deseo popular real sino a un programa político y por tanto es derecho del pueblo
soberano desconocerla y deber de los órganos de máxima interpretación
constitucional respetar la voluntad soberana puesto que la constitución responde a
eso y su poder y legitimidad emana directamente del pueblo que a través de un
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congreso constituyente legítimo, legal, democrático y de derecho pueda demarcar sus
verdaderos interesas, cosa que, claramente la constitución de 1993 no tiene. Y si, si se
puede efectuar un control de valides constitucional desde el preciso momento en que
se interpreta la propia constitución y se pone en tela de juicio algunos de sus artículos
y las diversas interpretaciones.
5. Sobre la valides de la norma a día de hoy podemos poner en tela de juicio la afirmación
de los magistrados ya que, casi 30 años después de que la carta magna de 1993
entrega en vigor, esta fue reiteradamente violentada no solo por sus autores sino que,
reconociéndose en el camino muchas anomalías, nunca logró entrar realmente en
vigor en su totalidad sino que solo parcialmente, siendo que aun a la fecha 12 de julio
de 2021 sigue existiendo el debate político de su existe o no la división e
independencia de poderes, tomando como ejemplo la disolución del congreso en el
año 2019 sobre la cual los magistrados del pleno del TC declararon que era
constitucional y respondía al principio de “equilibrio de poderes”, y la vacancia
presidencial frente a la que los magistrados decidieron dimitir de su función de
interpretar la constitución afirmando “sustracción de la materia”. En tal sentido, si fue
violentada por sus autores y ha venido siendo reiteradamente violada y maniatada,
cabe la pregunta: ¿realmente entró plenamente en vigor la constitución de 1993, o
solo de forma parcial?
6. Si partimos además desde un punto del positivismo jurídico, como hace mención el
pleno del TC, entonces la norma pasa por ser obligatoria y haber sido promulgada por
la autoridad competente pero entonces ¿con que autoridad pudo el ingeniero Alberto
Fujimori promulgar una constitución ilegal luego de haber dado un golpe de estado?
Estaríamos entonces legalizando el golpe de estado, la disolución del congreso, el
recorte de libertades y, paradójicamente, condiciendo a la propia constitución de
1993.
7. Dado entonces que los magistrados citan a Kelsen, yo también hago mención de su
punto, en que “la Constitución debe ser observada porque es efectiva...”, cosa que no
pasa entonces con todo el capítulo político de nuestra constitución como hice mención
en los ejemplos del numeral 5; desconocemos entonces, según afirmaría Kelsen, todo
el capítulo político de nuestra constitución por no ser efectiva, pero como hablamos
del texto en su totalidad cabría desconocer la constitución por tratarse de ser una
norma ilegal e ineficiente (solo por el capítulo político).
8. En el numeral 16, los magistrados afirman que tomar a la constitución para verificar la
valides de la misma “no puede ser trasladado acríticamente al caso de la Constitución”;
pero yo, en un hipotético caso, afirmo doblemente que si porque (i) primero, si
medimos la valides de la promulgación de esta constitución debe estar plenamente
acorde a lo que a la constitución anterior diga, es decir, que para crear una nueva
constitución esta debe ser mediante los procedimientos legales que amparen la
constitución vigente para su reforma total o parcial, caso contrario sería ilegal, (ii) y
segundo la nueva constitución debe responder a la legalidad de su propia carta, dado
que sino caerían en una incongruencia y sería igualmente ilegal. En ambos casos la
constitución de 1993 no cumpliría los requisitos ya que en la constitución de 1993 no
existe la figura de “congreso constituyente democrático” ni tampoco la reforma total
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de la constitución; y con respecto a la constitución de 1979, el gobierno del ing.
Fujimori no obedeció al cause legal que esta carta disponía para su reforma total o
parcial.
9. Considero también que para este caso de inconstitucional estaríamos hablando de un
sui generis de aplicación ultractiva de la norma ya que la actual constitución adolece
de muchos principios básico para ser considerada la norma base de ser juzgada y en
este caso deberíamos tomar en cuenta lo que proponía la constitución de 1979, puesto
que hasta la fecha de la promulgación de la constitución de 1993, el congreso
constituyente y por tanto el texto antes mencionado se regía en base a lo que
estipulaba la constitución de 1979. Fue entonces promulgada de forma
inconstitucional.
10. Asimismo respondiendo a lo afirmado por el pleno, el artículo 200° de la Constitución
de 1993 afirma que las acciones de inconstitucionalidad solo aplican para Leyes y todo
aquello con rango de Ley -o de menor rango-, afirmando que la constitución de 1993
no tiene rango de ley y por tanto no puede ser considerada como inconstitucional por
dicho tribunal, pero, como expliqué antes, la figura de “Congreso Constituyente
Democrático” no existía ni en la constitución de 1993, ni en la de 1979, en tal sentido
el órgano que publicó dicho documento no tiene valides, quizá fue un Congreso de la
República quien emitió dicho “documento” que intentaron tenga rango y fuerza de ley
o de constitución; aunque este contradecía a la constitución en vigencia, es en tal
sentido inconstitucional, ilegítimo, ineficiente y por tanto ilegal desde su origen.
Por todo esto considero que los magistrados debieron declarar FUNDADA la demanda en su
momento, puesto que la constitución de 1993, como vemos e la actualidad, carece de
legitimidad y su proceso de creación adolece también de legalidad. No obstante ubo una sola
cosa a la que no pude responder y fueron los fundamentos 22 y 23, cuyas paradojas no
dejaban más que declarar infundada la demanda a los magistrados, creo que fue, en esencia,
el único buen argumento y frente al cual no hallé respuesta.
- Randy Navarrete